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    <title><![CDATA[elDiario.es - Rosa Brines]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Rosa Brines]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Las medallas de los nazis de Dénia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/medallas-nazis-denia_129_8482945.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Es de esperar que la subasta que realizar&aacute; la Generalitat de las medallas nazis y franquistas encontradas entre las pertenencias de una alemana afincada en D&eacute;nia tras su muerte, tal como informan La Marina Pla&ccedil;a y El Pa&iacute;s, sea un &eacute;xito, eso parece previsible. Porque, por m&aacute;s que el nazismo y el fascismo fueran derrotados en Europa durante la Segunda Guerra Mundial, no as&iacute; el franquismo, lo cierto es que sigue causando fascinaci&oacute;n entre determinados sectores. La teor&iacute;a nos dice que existe un consenso social y pol&iacute;tico en torno a lo pernicioso de sistemas pol&iacute;ticos que fueron elitistas, excluyentes y fuertemente intolerantes con los no adeptos, profundamente antidemocr&aacute;ticos. As&iacute; lo leemos, as&iacute; se difunde en &aacute;mbitos educativos y acad&eacute;micos, pero lo cierto es que el nazismo produce tambi&eacute;n fascinaci&oacute;n. Lo vemos, aunque nos cueste comprender, entre j&oacute;venes y no tan j&oacute;venes de extrema derecha, que buscan poner en valor principios claramente da&ntilde;inos para el conjunto de la ciudadan&iacute;a, sobre todo, porque en su imaginaci&oacute;n conciben un mundo en el que s&oacute;lo caben ellos y ellas, en una suerte de sociedad egoc&eacute;ntricamente perfecta.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay m&aacute;s, porque el nazismo puede producir no s&oacute;lo fascinaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n morbo. Nada de todo eso cambia los hechos hist&oacute;ricos pero s&iacute; que conduce a los o&iacute;dos no educados con un sentido m&iacute;nimamente &eacute;tico de la vida a la inmundicia de lo s&oacute;rdido. Y eso produce una importante &ldquo;bajeza de pensamiento&rdquo;, como dir&iacute;a el catedr&aacute;tico de Filosof&iacute;a de la Vall d&rsquo;Uix&oacute;, Juan Carlos Castell&oacute;, citando a autores como Deleuze. Se trata, en definitiva, de bajeza moral y &eacute;tica, y en &uacute;ltima instancia, dir&iacute;a que de ignorancia, entendida como una visi&oacute;n distorsionada de la realidad.
    </p><p class="article-text">
        Estuve por primera vez en Mauthausen en mayo del a&ntilde;o 2009, viajaba con Adri&aacute;n Blas, delegado de la Amical, y fuimos testigos de unos hechos que creo que pueden aportar luz a la idea: grabando im&aacute;genes en Ebensee, campo sat&eacute;lite de Mauthausen, unas galer&iacute;as bajo tierra donde el r&eacute;gimen nazi fabricaba misiles a&eacute;reos. Se celebraba el 64 aniversario de la liberaci&oacute;n del campo y hasta all&iacute; se hab&iacute;an desplazado deportados supervivientes de numerosos pa&iacute;ses, como cada a&ntilde;o. En teor&iacute;a, era una conmemoraci&oacute;n que deb&iacute;a recordar el exterminio vivido. Sin embargo, mientras los supervivientes franceses rend&iacute;an homenaje a sus muertos ante el monolito de su pa&iacute;s, unos j&oacute;venes provistos con pasamonta&ntilde;as les atacaron con armas de aire comprimido, y como ten&iacute;an buena punter&iacute;a, los balines de goma les alcanzaron. Recuerdo el revuelo, al grupo de italianos increp&aacute;ndoles intentando alcanzarles. Recuerdo haber o&iacute;do que los deportados franceses entraron en p&aacute;nico y que pidieron coger el primer vuelo de vuelta a su pa&iacute;s. As&iacute; lo hicieron. No se quedaron hasta el final de &ldquo;fiesta&rdquo;, prevista para el d&iacute;a siguiente. Poco despu&eacute;s, la polic&iacute;a austr&iacute;aca detuvo a cinco j&oacute;venes, ninguno de ellos llegaba a la mayor&iacute;a de edad (ten&iacute;an entre 14 y 17 a&ntilde;os), y las autoridades austr&iacute;acas los dejaron en libertad porque lo ocurrido fue considerado oficialmente como una &ldquo;gamberrada&rdquo;. En Espa&ntilde;a, s&oacute;lo La Vanguardia se hizo eco de aquellos hechos en su edici&oacute;n impresa del 12 de mayo de 2009. Estamos hablando de unos a&ntilde;os en los que a&uacute;n no hab&iacute;amos entrado en la fase de involuci&oacute;n hist&oacute;rica en la que nos encontramos ahora.
    </p><p class="article-text">
        Pues a poco que se indague, el primer resultado que obtenemos al preguntarnos el porqu&eacute; de esa fascinaci&oacute;n es una admiraci&oacute;n irrefrenable por el poder (l&eacute;ase poder con may&uacute;sculas). La b&uacute;squeda del poder en s&iacute; mismo es una de las primeras manifestaciones externas de la codicia humana. Y en una sociedad fuertemente desempoderada como la que vivimos en la actualidad (crisis econ&oacute;mica no resuelta, precariedad, p&eacute;rdida de poder adquisitivo, pandemia, y lo que nos queda por ver) se crea el caldo de cultivo perfecto para el ascenso de las posiciones pol&iacute;ticas extremas. 
    </p><p class="article-text">
        Poder es lo que buscaron los donnadies como Adolf Eichmann. Perdido e incapaz de encontrar su sitio en la Alemania del Crack del 29, sufri&oacute; su particular catarsis cuando fue aceptado en las filas hitlerianas y se mir&oacute; al espejo ya con el uniforme nazi. A partir de entonces se consider&oacute; vio como una especie de ser supremo con capacidad para crear y destruir, en una especie de paranoia o delirio que los psiquiatras sabr&aacute;n explicar mejor que yo. De todo aquello dej&oacute; constancia Hannah Arendt, tras asistir en 1961 al juicio en Israel contra un Eichmann impasible ante las pruebas fotogr&aacute;ficas de los trenes de la deportaci&oacute;n que le fueron presentadas como prueba de sus cr&iacute;menes. De ah&iacute;, el concepto de &ldquo;la banalidad del mal&rdquo; que sigue siendo un referente cuando nos referimos, sobre todo, a aquello que es amoral. Inolvidables las im&aacute;genes de la cara de aburrimiento e indiferencia del criminal de guerra ante las fotograf&iacute;as del horror. Y as&iacute; se mantuvo en sus trece hasta el momento de su ejecuci&oacute;n, no s&eacute; si por aquello de que un mediocre no se recupera nunca de un &eacute;xito, o por una falta total de consciencia o de capacidad de discernir entre el bien y del mal. 
    </p><p class="article-text">
        El problema es que en Espa&ntilde;a llueve sobre mojado. Si en Europa existe consenso sobre el nazismo y el fascismo, que al fin y al cabo perdieron la guerra, (en esto nos llevan ventaja), en Espa&ntilde;a asistimos a un fuerte empuje de la derecha dura y rancia sin que en todos estos a&ntilde;os se haya producido ese consenso referido al franquismo como ha ocurrido en el resto de Europa. Al fin y al cabo, Franco gan&oacute; la guerra, aunque fuera con la ayuda pasiva de los gobiernos de las grandes democracias europeas de entonces, una responsabilidad nunca asumida. Y en estas estamos cuando aparecen unas medallas en D&eacute;nia, un hecho totalmente circunstancial, tras la muerte abintestato de una mujer alemana de aquel r&eacute;gimen nazi condecorada tambi&eacute;n, seg&uacute;n se desprende de lo publicado, por el franquismo.
    </p><p class="article-text">
        El improbable &eacute;xito que representar&iacute;a que nadie pujara por ellas, nos lleva a preguntarnos si esa subasta no deber&iacute;a ser reconsiderada por mucho que la ley as&iacute; lo prevea en estos casos. Porque me parece de mayor sensatez y honestidad pol&iacute;tica, apostar porque queden expuestas en un lugar adecuado como s&iacute;mbolo de la ostentaci&oacute;n de una locura que sumi&oacute; a Europa occidental en el medio siglo m&aacute;s violento de su historia. Y tambi&eacute;n de lo m&aacute;s bajo del ser humano que, en este caso, encontr&oacute; refugio y cobijo a su vez entre lo m&aacute;s bajo que qued&oacute; en la Europa de posguerra, la Espa&ntilde;a de Franco.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rosa Brines]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/medallas-nazis-denia_129_8482945.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Nov 2021 17:14:38 +0000]]></pubDate>
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