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    <title><![CDATA[elDiario.es - Iker Itoiz-Ciáurriz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/iker-itoiz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Iker Itoiz-Ciáurriz]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Asalto a la memoria democrática del comunismo español]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/asalto-memoria-democratica-comunismo-espanol_129_9721449.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e5bb835a-d525-426a-9b5b-e0cdabc4fbfa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Asalto a la memoria democrática del comunismo español"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El reciente episodio con el sello conmemorativo de los 100 años del PCE es uno más de esta tendencia a negar el pasado democrático del comunismo español y su rol en la consolidación democrática de nuestro país</p><p class="subtitle">Un juzgado paraliza la emisión del sello del centenario del Partido Comunista tras una denuncia de Abogados Cristianos</p></div><p class="article-text">
        El pasado lunes, una jueza admiti&oacute; una petici&oacute;n de Abogados Cristianos contra el sello de correos sobre el centenario del PCE porque supon&iacute;a &lsquo;la exaltaci&oacute;n de un partido pol&iacute;tico que cometi&oacute; cr&iacute;menes&rsquo;. Mas all&aacute; de la gravedad de que la jueza admitiera dicha petici&oacute;n, este episodio es uno m&aacute;s de una tendencia generalizada no solo en Espa&ntilde;a, sino tambi&eacute;n en Europa, de ligar al comunismo con aquel que tuvo lugar en la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y en los pa&iacute;ses del Este, enfatizando los cr&iacute;menes que estos reg&iacute;menes dictatoriales cometieron y negando el car&aacute;cter democr&aacute;tico de muchos comunismos como el espa&ntilde;ol.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde el principio de los a&ntilde;os 2000 Espa&ntilde;a ha asistido a un creciente proceso de revisionismo hist&oacute;rico sobre nuestro pasado reciente, especialmente en relaci&oacute;n con las v&iacute;ctimas de la Guerra Civil. Pero solo ha sido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os cuando tambi&eacute;n se ha empezado a atacar m&aacute;s violentamente el legado democr&aacute;tico del comunismo espa&ntilde;ol. Aunque pueda parecer que el ataque a la memoria del comunismo espa&ntilde;ol es parte del creciente ataque de la derecha a cualquier expresi&oacute;n de la pol&iacute;tica, historia y cultura de la izquierda, este proceso no es solo exclusivo de Espa&ntilde;a, sino que se inscribe en un movimiento europeo m&aacute;s amplio que lleva persiguiendo y borrando la memoria democr&aacute;tica del comunismo desde finales de los a&ntilde;os setenta.
    </p><p class="article-text">
        En un libro reciente sobre la historia intelectual del concepto de revoluci&oacute;n, el aclamado historiador italiano Enzo Traverso afirm&oacute; que dentro de la pluralidad del comunismo podemos encontrar cuatro tendencias:&nbsp; el comunismo como proceso revolucionario, el comunismo como forma de Estado, el comunismo como movimiento anticolonial y el comunismo como movimiento social dem&oacute;crata. Este &uacute;ltimo se identifica con el comunismo occidental (Espa&ntilde;a, Italia, Francia y Portugal) que particip&oacute; activamente en la creaci&oacute;n y consolidaci&oacute;n de las democracias europeas y del estado del bienestar. Precisamente por su papel central en este proceso, la derecha ha lanzado un asalto a la memoria democr&aacute;tica del comunismo desligando y olvidando sus aspectos democr&aacute;ticos y enfatizando en contra un supuesto &lsquo;totalitarismo&rsquo; inherente en cualquier movimiento comunista. Con la ca&iacute;da de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y la incorporaci&oacute;n de los pa&iacute;ses del Este a la Uni&oacute;n Europea, la conexi&oacute;n entre comunismo y totalitarismo se hizo m&aacute;s expl&iacute;cita.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este asalto comenz&oacute; en los a&ntilde;os setenta en Francia en el llamado momento anti-totalitario, en el que un grupo de intelectuales denunci&oacute; los rasgos &lsquo;totalitarios&rsquo; del comunismo y lanz&oacute; toda una campa&ntilde;a contra la alianza del Partido Socialista y el Partido Comunista Franc&eacute;s, que se presentaban conjuntamente a las elecciones en el llamado <em>Uni&oacute;n de la Gauche</em> (La Uni&oacute;n de la Izquierda). El objetivo de estos intelectuales, cuyo m&aacute;ximo referente fue el intelectual Fran&ccedil;ois Furet, era eliminar la tradici&oacute;n revolucionaria de Francia nacida de la revoluci&oacute;n francesa y, sobre todo, el papel predominante en la vida pol&iacute;tica y cultural francesa del Partido Comunista Franc&eacute;s. En 1995, en su famoso libro <em>El Pasado de una Ilusi&oacute;n. Ensayo sobre la idea comunista en el siglo XX</em>, Furet no solo negaba el pasado democr&aacute;tico del comunismo y ped&iacute;a a los franceses (y a los europeos) pasar p&aacute;gina del comunismo, sino que afirmaba que el comunismo se mov&iacute;a por diferentes pasiones, en particular, la pasi&oacute;n por la igualdad. Precisamente, era esta pasi&oacute;n por la igualdad la que llevaba a una dictadura como las que se dieron en la URSS y en Europa del Este. Furet afirmaba que el comunismo nunca podr&iacute;a ser democr&aacute;tico porque sus propios ideales de igualdad siempre conllevar&iacute;an alg&uacute;n tipo de dictadura.
    </p><p class="article-text">
        Esta tesis ha sido utilizada por casi todos los movimientos de derecha europeos, incluido el espa&ntilde;ol, para criticar el comunismo y resaltar su supuesto car&aacute;cter no democr&aacute;tico. En Francia, desde los a&ntilde;os noventa, cualquier intento de la Izquierda por una sociedad mas justa e igualitaria se liga autom&aacute;ticamente a un intento &lsquo;totalitario&rsquo; de acabar con la democracia francesa. El l&iacute;der de la Francia Insumisa Jean-Luc Melench&oacute;n es constantemente atacado por su supuesto car&aacute;cter &lsquo;totalitario&rsquo;, &lsquo;estalinista&rsquo;, &lsquo;autoritario&rsquo;, etc&eacute;tera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Italia, cuna del anterior poderoso Partido Comunista Italiano, tambi&eacute;n ha asistido a un asalto a la memoria del comunismo. Si el PCI y su l&iacute;der Togliatti jugaron un papel clave no solo en la resistencia italiana durante la Rep&uacute;blica de Salo y la liberaci&oacute;n de Italia del fascismo entre 1943 y 1945, sino tambi&eacute;n en la creaci&oacute;n y consolidaci&oacute;n del r&eacute;gimen de posguerra, hoy el comunismo en general y el comunismo italiano es severamente atacado. Autores como Renzo de Felice han querido se&ntilde;alar la influencia estalinista en algunas personalidades como Togliatti o, simple y llanamente, que el car&aacute;cter democr&aacute;tico del PCI solo era una fachada. Si hubieran llegado al poder, habr&iacute;an establecido una dictadura similar a las que se dieron en la Europa del Este. Por supuesto, esto niega el papel de muchos militantes y dirigentes como Enrico Berenguer que no solo buscaron distanciarse de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, sino que abogaron por la democracia en Italia o las diferentes condenas al estalinismo. El actual gobierno de Meloni instituy&oacute; recientemente el &lsquo;Dia de la Libertad&rsquo; cada 9 de noviembre, aniversario de la ca&iacute;da del muro de Berl&iacute;n. El mensaje pol&iacute;tico es claro: la ca&iacute;da del comunismo es sin&oacute;nimo de libertad, sea cual sea la libertad que Meloni y su equipo entiendan. Precisamente, el pasado 9 de noviembre, el actual ministro de Educaci&oacute;n y M&eacute;rito del gobierno italiano, Guiseppe Valditara, escribi&oacute; una carta dirigida a las escuelas italianas en la que afirmaba que el comunismo engendr&oacute; &ldquo;reg&iacute;menes tir&aacute;nicos despiadados, capaces de alcanzar cotas de violencia y brutalidad entre las m&aacute;s altas que la humanidad ha logrado tocar&rdquo; y prosegu&iacute;a con un &ldquo;La ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n marc&oacute; el fracaso definitivo de la utop&iacute;a revolucionaria. Y solo puede ser, entonces, una celebraci&oacute;n de nuestra democracia liberal&rdquo;. Esta afirmaci&oacute;n es simple y rotundamente falsa para el caso del comunismo italiano y otros comunismos europeos, que ayudaron a crear y consolidar la democracia liberal en sus respectivos pa&iacute;ses.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El reciente episodio con el sello conmemorativo de los 100 a&ntilde;os del PCE es uno m&aacute;s de esta tendencia a negar el pasado democr&aacute;tico del comunismo espa&ntilde;ol y su rol en la consolidaci&oacute;n democr&aacute;tica de nuestro pa&iacute;s. Sugerir que el comunismo espa&ntilde;ol es un partido que cometi&oacute; cr&iacute;menes es negar su riqueza y pluralidad y su important&iacute;simo papel en la lucha contra el franquismo. En su fundamental libro sobre la democracia occidental entre 1945 y 1968, Martin Conway avisaba de que debemos estudiar la historia de la democracia. Conocerla ayuda a crear ciudadanos comprometidos con sus valores. No debemos permitir que esta memoria sea borrada de la historia europea y espa&ntilde;ola. Como sociedad, y como democracia, debemos conocer y reconocer el papel clave del comunismo espa&ntilde;ol en el establecimiento y consolidaci&oacute;n de nuestra actual democracia.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iker Itoiz-Ciáurriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/asalto-memoria-democratica-comunismo-espanol_129_9721449.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Nov 2022 21:58:47 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Revisionismo y memoria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/revisionismo-memoria_129_8506772.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c6bfe4be-0e79-40f1-9707-48a67f5df133_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Revisionismo y memoria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En España, este proceso revisionista comenzó en los inicios de los años 2000, cuando historiadores como Nigel Townson o Stanley G. Payne defendieron que fue la República la que causó la Guerra Civil</p></div><p class="article-text">
        Desde principios del a&ntilde;o 2000 -especialmente, desde la aprobaci&oacute;n de la Ley de Memoria Hist&oacute;rica de 2007-, las nuevas generaciones, entre las que me incluyo, hemos revindicado la necesidad de &ldquo;hacer frente al pasado&rdquo;, tanto de la Guerra Civil como de la dictadura. El 15M y el movimiento de los indignados revitalizaron la memoria hist&oacute;rica al cuestionar el modelo de la Transici&oacute;n y enfatizar sus defectos. No es sorprendente que, desde 2007, la clase pol&iacute;tica m&aacute;s conservadora, con el PP a la cabeza, se haya opuesto a cualquier intento de justicia y rehabilitaci&oacute;n de las v&iacute;ctimas. Cuestionar el proceso de la transici&oacute;n supone cuestionar el rol que jugaron las &eacute;lites conservadoras y sus herederos durante la Guerra Civil y la dictadura.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pol&iacute;ticamente, la Ley de Amnist&iacute;a de 1977 se ha considerado un hito fundamental en el camino a la democracia, al intentar superar el pasado conflictivo y violento de nuestro pa&iacute;s. En los a&ntilde;os posteriores a la transici&oacute;n, e incluso en la actualidad, numerosos historiadores consideraron esta ley, junto a la Constituci&oacute;n de 1978, como ejemplo de moderaci&oacute;n y consenso frente a la Rep&uacute;blica espa&ntilde;ola. Historiadores actuales como Manuel &Aacute;lvarez Tard&iacute;o, Fernando del Rey o Roberto Villa ven el nacimiento de la Rep&uacute;blica espa&ntilde;ola como un proceso excluyente y polarizador que contrasta con la transici&oacute;n moderada, pac&iacute;fica y consensuada. Este mito, que persiste en nuestros d&iacute;as, es uno de los problemas a que se enfrenta la propuesta de mejora de la Ley de Memoria Hist&oacute;rica presentada por el PSOE y Unidas Podemos. Al cuestionar la Ley de Amnist&iacute;a se pone, una vez m&aacute;s, en duda el relato de una transici&oacute;n mod&eacute;lica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en el fondo del debate se encuentra no solo la rehabilitaci&oacute;n y justicia de las victimas franquistas, sino, especialmente, la batalla por la hegemon&iacute;a pol&iacute;tica y cultural sobre el pasado de nuestro pa&iacute;s. En los a&ntilde;os setenta, durante la coalici&oacute;n en Francia entre el Partido Socialista y el Partido Comunista, la llamada <em>L&acute;Union de la Gauche</em>, las derechas francesas comprendieron que para ganar no solo necesitaban una victoria pol&iacute;tica, sino, tambi&eacute;n, cultural.&nbsp; Comenz&oacute; as&iacute; todo un proyecto de revisionismo hist&oacute;rico, que el historiador Michael Scott Christofferson ha llamado el &ldquo;momento antitotalitario&rdquo;, con obras como <em>Pensar La Revoluci&oacute;n Francesa</em>, de 1978, cuyo autor, Fran&ccedil;ois Furet, atac&oacute; la tradici&oacute;n radical francesa y el legado de la Revoluci&oacute;n Francesa. Esta se convirti&oacute; en el terror &ldquo;totalitario&rdquo; de Robespierre, una herencia violenta y &ldquo;antidemocr&aacute;tica&rdquo; frente a la tradici&oacute;n moderada y liberal que, supuestamente, trajo la estabilidad y la democracia al pa&iacute;s. Se cuestion&oacute; as&iacute; el legado radical y democr&aacute;tico de la Revoluci&oacute;n Francesa, el Frente Popular y el Antifascismo franc&eacute;s del que beb&iacute;an tanto el Partido Socialista como el Partido Comunista.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, este proceso revisionista comenz&oacute; en los inicios de los a&ntilde;os 2000, cuando historiadores como Nigel Townson o Stanley G. Payne defendieron que fue la Rep&uacute;blica la que caus&oacute; la Guerra Civil. Inspirados por el trabajo de Townson y su &ldquo;rep&uacute;blica de centro&rdquo;, donde defendi&oacute; que el fracaso de una pol&iacute;tica centrista, como la que se dio en la Tercera Rep&uacute;blica francesa en la d&eacute;cada de 1880, hab&iacute;a condenado a la Segunda Rep&uacute;blica por caer en los extremos, una serie de j&oacute;venes historiadores abrazaron este relato revisionista. Utilizando un lenguaje 'neutral' y una fuerte defensa del &ldquo;liberalismo&rdquo; y el &ldquo;parlamentarismo&rdquo; -como si la Segunda Rep&uacute;blica se hubiera opuesto a estas corrientes pol&iacute;ticas-, han ido construyendo una narrativa de la historia de la Segunda Rep&uacute;blica espa&ntilde;ola que la derecha ha incorporado en su lenguaje. 
    </p><p class="article-text">
        Para ellos, los defectos de la Rep&uacute;blica -en especial los mitos de que en abril de 1931 se cre&oacute; un r&eacute;gimen excluyente y el caos de las elecciones de febrero de 1936- abrieron el camino al golpe de Estado del 18 de julio de 1936. Este pasado inventado de una rep&uacute;blica excluyente que muri&oacute; principalmente por los errores de la izquierda y no por un golpe de Estado y la Guerra Civil ha encontrado eco en la derecha espa&ntilde;ola. Ya no era el relato franquista construido por los vencedores del conflicto, sino el trabajo de 'historiadores serios' que con sus investigaciones habr&iacute;an desmontado esa &ldquo;supuesta&rdquo; rep&uacute;blica social y democr&aacute;tica que la izquierda defend&iacute;a. Poner el foco en la Segunda Rep&uacute;blica es no solo una forma de eludir sus responsabilidades en la Guerra Civil y en la dictadura, sino tambi&eacute;n un proyecto pol&iacute;tico en el que las responsabilidades y los errores se acent&uacute;an a la izquierda.&nbsp; Y, m&aacute;s all&aacute;, encierra una reacci&oacute;n de la derecha espa&ntilde;ola contra las nuevas tendencias pol&iacute;ticas e historiogr&aacute;ficas que cuestionan sus relatos nacionales poniendo el &eacute;nfasis en nuestro pasado conflictivo y violento. La defensa de la hispanidad y el legado imperial, as&iacute; como la oposici&oacute;n a la Segunda Rep&uacute;blica, entroncan con una visi&oacute;n de la identidad espa&ntilde;ola que se niega aceptar la crueldad del imperio, el rol de la esclavitud en la colonizaci&oacute;n o la violencia y represi&oacute;n de la Guerra Civil y la dictadura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El nuevo proyecto de emendar la Ley de Memoria Hist&oacute;rica, incluso con sus limitaciones, es un paso m&aacute;s hacia la rehabilitaci&oacute;n y justicia de las v&iacute;ctimas del franquismo.&nbsp;Los historiadores debemos deconstruir los relatos revisionistas cuyos fines no son la investigaci&oacute;n hist&oacute;rica, sino la confrontaci&oacute;n pol&iacute;tica. Espa&ntilde;a, como la gran mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses europeos, debe enfrentarse a su pasado violento. La Guerra Civil y de la dictadura es, al igual que el legado del imperio y el rol de la esclavitud, un tema sobre el cual los historiadores y la sociedad tienen que reflexionar, discutir e integrar en un relato nacional. El pasado no debe ser una carga, sino un punto de referencia a partir del cual construir una sociedad m&aacute;s democr&aacute;tica y concienciada.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iker Itoiz-Ciáurriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/revisionismo-memoria_129_8506772.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Nov 2021 21:38:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Revisionismo y memoria]]></media:title>
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