<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Eileen Truax]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/eileen-truax/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Eileen Truax]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/1037099/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Las manos de México que mueven EE UU]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/manos-mexico-mueven-ee-uu_130_8590690.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f2363748-19e2-4e24-8029-214b3cd693b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las manos de México que mueven EE UU"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Treinta y ocho millones de mexicanos viven y trabajan en territorio estadounidense: divididos entre la nostalgia y la integración, y convertidos en una fuerza laboral esencial, empiezan a descubrir su poder</p><p class="subtitle">Este reportaje pertenece a la revista 'México, esdrújulo y volcánico' de elDiario.es. Hazte socia o socio y te enviamos a casa nuestras revistas trimestrales</p></div><p class="article-text">
        Al norte del R&iacute;o Bravo, que en Estados Unidos se conoce como R&iacute;o Grande, M&eacute;xico deja de llamarse M&eacute;xico. Una vez cruzada esa frontera de agua &ndash;o de desierto, dependiendo por d&oacute;nde se cruce&ndash;, M&eacute;xico se convierte en Texas, Arizona, California o Nevada. Los mexicanos se tornan angelinos, neoyorquinos, bostonianos, y se vuelven fan&aacute;ticos de los Yankees, los Dodgers y el Galaxy. Uno podr&iacute;a pensar que ah&iacute; se acaba M&eacute;xico; pero basta fijarse en las manos de estos migrantes para darse cuenta de que siguen siendo mexicanas.
    </p><p class="article-text">
        Son mexicanas las manos de las mujeres que limpian las habitaciones de los grandes hoteles en Manhattan y en Las Vegas y las de los cocineros que, en restaurantes de todo el pa&iacute;s, preparan comida t&iacute;pica de pa&iacute;ses de todo el mundo. Mexicanas son las manos de las chefs que dise&ntilde;an el men&uacute; de los restaurantes de<a href="https://www.eldiario.es/politica/beverly-hills-conservar-esencia-centenario_1_5054960.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Beverly Hills</a> y las de los directores de cine que lo degustan despu&eacute;s de haber recibido un &Oacute;scar. M&eacute;xico, se sabe, tiene muchos rostros; pero las manos, esas siempre son iguales.
    </p><p class="article-text">
        En Estados Unidos viven 38 millones de mexicanos. Once de estos millones nacieron en M&eacute;xico y los otros 27, en Estados Unidos; es decir, son mexicanos de segunda, tercera o alguna m&aacute;s lejana generaci&oacute;n. Esta cantidad equivale a la suma de la poblaci&oacute;n de B&eacute;lgica, Grecia, Portugal y Noruega y a una tercera parte del total de mexicanos que viven en M&eacute;xico. Un poco m&aacute;s de datos: de estos mexicanos en el norte, la mitad ha vivido en Estados Unidos por m&aacute;s de 20 a&ntilde;os; seis de cada diez viven en California o en Texas; el 70% habla ingl&eacute;s de manera fluida, y el 65% conserva el uso del espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        Pero 38 millones de mexicanos tambi&eacute;n representan un bono demogr&aacute;fico en un pa&iacute;s donde la poblaci&oacute;n blanca envejece y la fuerza de trabajo joven cambia de manos: la edad media de los mexicanos en Estados Unidos es de 27 a&ntilde;os, muy por debajo de la media estadounidense, de 38; esta tendencia se mantiene. Esos 38 millones de mexicanos tambi&eacute;n representan el env&iacute;o de remesas hacia M&eacute;xico por casi 40.000 millones de d&oacute;lares, y equivalen al 60% de los hispanos en Estados Unidos, un grupo con un poder de compra de casi 700.000 millones de d&oacute;lares &ndash;uno de cada diez d&oacute;lares de la renta disponible en el pa&iacute;s.
    </p><h3 class="article-text">Muchas razones para emprender el viaje</h3><p class="article-text">
        Gran parte de la pobreza en M&eacute;xico es paliada por quienes migran a Estados Unidos que, a su vez, se integran a los deciles de los m&aacute;s pobres de ese pa&iacute;s para subir el nivel de vida de sus familias en el otro. No se piense, sin embargo, que el ingreso econ&oacute;mico ha sido el &uacute;nico motor para mover el hogar al norte. Es verdad que millones de mexicanos en Estados Unidos llegaron de manera indocumentada &ndash;al igual que millones de inmigrantes provenientes de otros pa&iacute;ses&ndash;, pero durante las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas el n&uacute;mero de personas que se encuentran en el pa&iacute;s ilegalmente han ingresado a &eacute;l con documentos legales, sean estos un pasaporte de un pa&iacute;s que no requiere visa, o una visa de estudios, de turismo o de trabajo que han dejado vencer. Esta migraci&oacute;n de cuello blanco es la evidencia de que hay tantas razones para migrar como migrantes en el pa&iacute;s. Las manos que trabajan, estudian, limpian y curan tienen sus historias propias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si bien es cierto que muchos han cambiado de pa&iacute;s para mejorar la vida de la familia en el lugar de origen, muchos otros lo han hecho para, simple y llanamente, conservar la vida. Como ocurre con los migrantes centroamericanos, un gran n&uacute;mero de mexicanos van hacia el norte no porque quieren, sino porque la corrupci&oacute;n y la impunidad en todos los niveles del Estado mexicano pone su vida en riesgo y los obliga a marchar. Algunos han migrado por razones m&eacute;dicas, como la familia que desde hace dos d&eacute;cadas vive en California sin documentos porque los padres, a pesar de ser profesionistas y tener una vida econ&oacute;mica estable en M&eacute;xico, solo pudieron obtener un tratamiento m&eacute;dico para su hija en Estados Unidos. Hay quienes optaron por vivir en ciudades como Los &Aacute;ngeles, San Francisco o Nueva York, donde pueden vivir abiertamente su identidad de g&eacute;nero y su orientaci&oacute;n sexual, tras haber sido violentados en sus conservadoras comunidades de origen.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1977b351-7974-4ed1-b115-b67b5aa50495_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1977b351-7974-4ed1-b115-b67b5aa50495_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1977b351-7974-4ed1-b115-b67b5aa50495_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1977b351-7974-4ed1-b115-b67b5aa50495_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1977b351-7974-4ed1-b115-b67b5aa50495_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1977b351-7974-4ed1-b115-b67b5aa50495_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1977b351-7974-4ed1-b115-b67b5aa50495_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Mariela M. y Valeria Asemosa en el puesto de comida de Nieves Tía Mimi. "
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Mariela M. y Valeria Asemosa en el puesto de comida de Nieves Tía Mimi.                             </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Hay tambi&eacute;n un motivo para migrar que tiene que ver con la actividad productiva. Cientos de miles de trabajadoras y trabajadores campesinos y/o ind&iacute;genas, procedentes de los estados sure&ntilde;os de Oaxaca, Chiapas o Guerrero, optaron por viajar a Estados Unidos para ir a trabajar los campos. Esta tambi&eacute;n es una historia de dos d&eacute;cadas de duraci&oacute;n. De acuerdo con el paradigma neoliberal de la distribuci&oacute;n del trabajo, el cual se materializ&oacute; en M&eacute;xico a trav&eacute;s del Tratado de Libre Comercio de Am&eacute;rica del Norte (TLCAN o NAFTA, por sus siglas en ingl&eacute;s), las manos mexicanas que hasta entonces cultivaban los campos tendr&iacute;an que haberse mudado a las maquilas para ensamblar aparatos electr&oacute;nicos fabricados en plantas de empresas multinacionales &ndash;la puerta al primer mundo. No ocurri&oacute; as&iacute;, por supuesto; los trabajadores tomaron sus manos, sus pertenencias, y se marcharon al norte a seguir trabajando el campo, ahora a cambio de un salario de siete d&oacute;lares la hora. Resumido en buen &ldquo;mexicano&rdquo; por una campesina de California: se llevan la misma chinga, pero ah&iacute; est&aacute; mejor pagada. Huelga decir la enorme fortuna que esto represent&oacute; para la sociedad estadounidense durante el a&ntilde;o de la pandemia, cuando las manos que cultivan y cosechan, las que limpian, las que reparten, las que cuidan y las que curan se convirtieron en -&ldquo;esenciales&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que en Estados Unidos hay millones que viven extra&ntilde;ando su casa, a sus padres, a sus amigos. Hay quienes dejaron enterrado el ombligo &ndash;un ritual de origen ind&iacute;gena que vincula a los reci&eacute;n nacidos con la tierra que los vio nacer&ndash; y sue&ntilde;an con volver. No vuelven porque aqu&iacute; hay una hija que va a la universidad o un hijo que puede andar por las calles sin ser reclutado por el narco, y porque all&aacute; hay una madre que puede comprar medicinas con los d&oacute;lares que cruzan fronteras. Pero todo ese M&eacute;xico, que no quepa duda, sigue latiendo a flor de piel.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si recordamos que el pico de la migraci&oacute;n mexicana a Estados Unidos se dio a principios del siglo XXI, es f&aacute;cil entender que, despu&eacute;s de dos d&eacute;cadas, hay quienes han regularizado su situaci&oacute;n migratoria y construido una vida estable. Que hay quienes han formado una familia que ya se siente m&aacute;s gringa que mexicana, y que tambi&eacute;n hay quienes no pueden o no quieren volver. Pero no importa si llegaron hace unos pocos a&ntilde;os, o si sus ancestros vivieron desde siempre en el valle de Texas, antes de que la frontera los cruzara a ellos; las redes de resistencia y solidaridad que caracterizan a esta comunidad tienen en com&uacute;n un trabajo contra el racismo, la xenofobia y el clasismo. Todos, independientemente de su circunstancia personal, superaron la barrera del lenguaje, del origen, del color de piel y de la identidad cultural. Estos mexicanos con frecuencia se han involucrado en el trabajo para proteger su derecho a la salud, a la educaci&oacute;n, al trabajo digno, a la reunificaci&oacute;n familiar y a la representaci&oacute;n pol&iacute;tica. A vivir con tranquilidad en la tierra que uno trabaja y que, a pesar de todo, uno termina por amar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchos migran para ayudar
a sus familias en México;
otros, para conservar la vida
o para vivir abiertamente su
orientación sexual</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aunque resulta f&aacute;cil apuntar con dedo flam&iacute;gero a la maquinaria imperialista/capitalista del sistema estadounidense, los mexicanos en Estados Unidos no olvidan la responsabilidad del Estado mexicano en el proceso de emigraci&oacute;n. Saben que a pesar de depender del dinero que env&iacute;an sus propios migrantes, M&eacute;xico no quiere migrantes centroamericanos cruzando el pa&iacute;s &ndash;un pa&iacute;s que, al mismo tiempo que env&iacute;a a la Guardia Nacional a su frontera sur para impedir el paso de migrantes-, homenajea a los exiliados republicanos espa&ntilde;oles que llegaron a M&eacute;xico a bordo del buque Sinaia hace 80 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&eacute;xico, el pa&iacute;s que a lo largo del siglo XX se caracteriz&oacute; por recibir extranjeros con los brazos abiertos, termin&oacute; por invisibilizar su propia migraci&oacute;n hacia Estados Unidos. El &uacute;ltimo Gobierno mexicano que dedic&oacute; recursos significativos a la atenci&oacute;n de esa comunidad fue el de Vicente Fox, en el a&ntilde;o 2000. Con la llegada de Felipe Calder&oacute;n, seis a&ntilde;os m&aacute;s tarde, la migraci&oacute;n forzada por el exilio y la violencia se sum&oacute; a la econ&oacute;mica. El actual presidente de M&eacute;xico, Andr&eacute;s Manuel L&oacute;pez Obrador, ha limitado su discurso a los migrantes centroamericanos que cruzan M&eacute;xico, ignorando al M&eacute;xico del Norte. Y los mexicanos en Estados Unidos, mientras tanto, se han politizado, piden cuentas a sus congresistas en Washington, y tambi&eacute;n a los gobernadores de sus estados en M&eacute;xico, porque saben que con el dinero que env&iacute;an tienen derecho a recibir esas cuentas. Los mexicanos en Estados Unidos resisten y se niegan a ser v&iacute;ctimas del sistema fallido de ambos pa&iacute;ses.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/468944cb-f970-48bc-8e11-f8d20e30fcd8_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/468944cb-f970-48bc-8e11-f8d20e30fcd8_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/468944cb-f970-48bc-8e11-f8d20e30fcd8_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/468944cb-f970-48bc-8e11-f8d20e30fcd8_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/468944cb-f970-48bc-8e11-f8d20e30fcd8_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/468944cb-f970-48bc-8e11-f8d20e30fcd8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/468944cb-f970-48bc-8e11-f8d20e30fcd8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Trabajadoras del campo mexicanas en California"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Trabajadoras del campo mexicanas en California                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text">Americanos y latinos</h3><p class="article-text">
        A la indiferencia lanzada desde M&eacute;xico se suma el intento de diluir la identidad mexicana que opera en Estados Unidos. Cuando un mexicano llega a ese pa&iacute;s, de inmediato es a&ntilde;adido a esa masa an&oacute;mica etiquetada como &lsquo;brown&rsquo;, hispana o latina. Durante los primeros a&ntilde;os resulta dif&iacute;cil entender la propia pertenencia a este grupo ya que, en t&eacute;rminos estrictos, latino es cualquier habitante de los pueblos de Europa y Am&eacute;rica que hablan las lenguas derivadas del lat&iacute;n. Latinos somos entonces los mexicanos, argentinos, espa&ntilde;oles, italianos o franceses; latinoamericanos los que somos americanos, latinoeuropeos los que son europeos. Pero por alguna raz&oacute;n, en la comunidad internacional los estadounidenses terminaron siendo &ldquo;americanos&rdquo;, y los dem&aacute;s, incluyendo a los mexicanos, llanamente &ldquo;latinos&rdquo; &ndash;y los otros latinos, los originales&ldquo;, &rdquo;europeos&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Fuera de M&eacute;xico y de Estados Unidos, al resto del mundo le falta mirar de cerca a los mexicanos del norte y, m&aacute;s all&aacute; de la coyuntura econ&oacute;mica y el discurso pol&iacute;tico, reconocerlos como la fuerza y la esencia de dos pa&iacute;ses en deuda con ellos. Los mexicanos en Estados Unidos &ndash;pese a la ausencia de documentos, a la explotaci&oacute;n laboral, a la invisibilizaci&oacute;n de su fortaleza&ndash; llevan consigo su cultura, su alegr&iacute;a, el car&aacute;cter mestizo que les ha permitido conservar su identidad. En cada sitio donde hay dos o m&aacute;s mexicanos, es posible encontrar m&uacute;sica, comida, atuendos plenos de color, expresiones llenas de humor inteligente y picard&iacute;a. Los chicos de segunda y tercera generaci&oacute;n hablan en ingl&eacute;s, pero &ldquo;for breakfast&rdquo; piden caf&eacute; y pan dulce, as&iacute;, en espa&ntilde;ol. El idioma se vuelve identidad; las palabras comunican m&aacute;s all&aacute; de su significado y reivindican la historia y el origen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el norte, pues, resulta f&aacute;cil encontrar a M&eacute;xico. La gente trabaja y sobrevive, y contin&uacute;a amando, cocinando, bailando; se enamora, se desenamora, tiene hijos y se enorgullece de ellos. En el M&eacute;xico del Norte es f&aacute;cil ver a una joven oaxaque&ntilde;a bailando un jarabe de la sierra, y a la ma&ntilde;ana siguiente llegar a la Universidad de Berkeley para la clase de las 10. Los mexicanos, est&eacute;n donde est&eacute;n, dejan una impronta que se extiende a sus hermanos centroamericanos, sudamericanos, que llena de esa misma alegr&iacute;a todo lo que toca, aunque el mundo all&aacute; afuera piense que M&eacute;xico termina donde empieza un r&iacute;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para la persona que cruza la frontera de regreso a Estados Unidos, despu&eacute;s de haber visitado a la familia en su pueblo de origen, hay una risita interior dif&iacute;cil de contener cuando un agente de aduanas le pregunta en ingl&eacute;s: &ldquo;What are you bringing from Mexico?&rdquo;. Pero oiga, &iquest;es que usted no ha visto nuestras manos? &iquest;No ha visto que, de M&eacute;xico, ya lo hemos tra&iacute;do todo?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eileen Truax]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/manos-mexico-mueven-ee-uu_130_8590690.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Jan 2022 21:29:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f2363748-19e2-4e24-8029-214b3cd693b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3688804" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f2363748-19e2-4e24-8029-214b3cd693b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3688804" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Las manos de México que mueven EE UU]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f2363748-19e2-4e24-8029-214b3cd693b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,México,Migraciones,Migrantes,Diversidad cultural,México, esdrújulo y volcánico]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[España (también) es un país de inmigrantes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/espana-pais-inmigrantes_129_8552302.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/762bdd76-4269-49eb-920c-88d09d331b67_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="España (también) es un país de inmigrantes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿A dónde pertenece una persona que ha vivido 10 años en un país, ha sobrevivido a pesar de todo, ha hecho amigos, ha aprendido el idioma, ha tenido hijos en ese país, que, así sea recogiendo chatarra para revenderla, ha jugado un rol en la sociedad? ¿Cuánto tiempo debe pasar para que una persona "demuestre" que merece ser considerado ciudadano?</p><p class="subtitle">Mueren una pareja y sus dos hijos pequeños en un incendio en un local ocupado en Barcelona</p></div><p class="article-text">
        Esta semana dos noticias, aparentemente no vinculadas entre s&iacute;, circularon en los medios de comunicaci&oacute;n europeos. Por una parte, la informaci&oacute;n sobre la muerte de los cuatro integrantes de una familia de la Plaza de Tetu&aacute;n en Barcelona, entre ellos dos ni&ntilde;os peque&ntilde;os, debido a un incendio ocurrido en el local comercial en el que viv&iacute;an de manera irregular. Por otra parte, la publicaci&oacute;n del <a href="https://www.iom.int/es/news/informe-de-la-oim-sobre-las-migraciones-en-el-mundo-aumento-del-desplazamiento-mundial-pese-las-restricciones-la-movilidad-por-la-covid-19" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Informe sobre Migraci&oacute;n Global 2022, un reporte bianual en el que la Organizaci&oacute;n Internacional de Migraci&oacute;n (OIM)</a>, dependiente de la ONU, actualiza los datos sobre migraci&oacute;n internacional.
    </p><p class="article-text">
        Una de las novedades del informe de este a&ntilde;o es que Espa&ntilde;a entr&oacute; en el top 10 de los pa&iacute;ses receptores de inmigrantes (p&aacute;g. 25), un puesto arriba del decimoprimer lugar que registr&oacute; en 2020. Durante los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os el n&uacute;mero de llegadas al territorio espa&ntilde;ol subi&oacute; un 23%, para sumar un total de 6,6 millones de inmigrantes internacionales viviendo en Espa&ntilde;a, que conforman el 14,6% de la poblaci&oacute;n total del pa&iacute;s. Esta es una proporci&oacute;n mayor a la de, por ejemplo, Estados Unidos, que en el mismo reporte registra un total de 13,1% de poblaci&oacute;n total que es inmigrante (p&aacute;g. 202).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de estas cifras, es poco com&uacute;n que Espa&ntilde;a sea vista por la comunidad internacional, y por los mismos espa&ntilde;oles, como &ldquo;un pa&iacute;s de inmigrantes&rdquo;, calificativo com&uacute;nmente utilizado para hablar de Estados Unidos. Los inmigrantes en Espa&ntilde;a a&uacute;n est&aacute;n lejos de poder ejercer una ciudadan&iacute;a completa, tanto en el sentido administrativo, que requiere de tiempos y procedimientos burocr&aacute;ticos, como&nbsp;en funci&oacute;n de su pertenencia a una comunidad democr&aacute;tica y en movimiento, en la cual &ndash;&ndash;en teor&iacute;a&ndash;&ndash; los derechos b&aacute;sicos de todo individuo son protegidos por el Estado y la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s de ocurrido el incendio en el que muri&oacute; la familia que ocupaba como residencia un local comercial vac&iacute;o, se supo que los padres eran inmigrantes, la madre de Ruman&iacute;a y el padre, de Paquist&aacute;n. La pareja llevaba una d&eacute;cada viviendo en Espa&ntilde;a, y en ese periodo les fue imposible encontrar una manera de regularizar su situaci&oacute;n migratoria. Si no est&aacute;s legalmente en el pa&iacute;s, no tienes un NIE, y si no tienes un NIE, no puedes trabajar legalmente. Sin un trabajo estable, dif&iacute;cilmente podr&aacute;s arrendar un piso; es posible que encuentres un espacio para vivir, pero posiblemente no cumplir&aacute; con las condiciones m&iacute;nimas para ser considerado una vivienda segura. Dado que no tienes una direcci&oacute;n legal, no podr&aacute;s empadronarte, ni contratar servicios como agua o electricidad, ni pedir apoyos para tus hijos durante los tiempos dif&iacute;ciles. En resumen, no existir&aacute;s en los registros de este pa&iacute;s: eres un sin papeles. Hasta que un d&iacute;a, el &uacute;nico registro que quede de ti sean las notas del peri&oacute;dico o la televisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;A d&oacute;nde pertenece una persona que ha vivido diez a&ntilde;os en un pa&iacute;s, que ha sobrevivido a pesar de todo, que ha hecho amigos, que ha aprendido el idioma, que ha tenido hijos en ese pa&iacute;s, que, as&iacute; sea recogiendo chatarra para revenderla, ha jugado un rol en la sociedad? &iquest;Cu&aacute;nto tiempo debe pasar para que una persona &ldquo;demuestre&rdquo; que merece ser considerado ciudadano?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un d&iacute;a despu&eacute;s del incendio, un hombre que vive en el piso sobre el local que se quem&oacute;, habl&oacute; en un noticiero de radio sobre las v&iacute;ctimas, sus vecinos. Relat&oacute; que con frecuencia se o&iacute;an discusiones, pero que tambi&eacute;n que la familia procuraba vivir de la manera m&aacute;s digna posible en el espacio que ocupaban. Uno de los hijos del vecino jugaba con frecuencia con el hijo mayor de la pareja inmigrante, quienes llegaron a vivir ah&iacute; tras la tormenta Gloria, en 2018.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los dos a&ntilde;os siguientes la familia fue contactada por los servicios sociales de la ciudad de Barcelona, pero un entramado de competencias y regulaciones dificult&oacute; otorgar ayuda integral a todos sus integrantes, b&aacute;sicamente por carecer de documentos. Funcionarios de todos los niveles de gobierno han salido a dar explicaciones y justificaciones, pero muy poco se ha escuchado sobre el problema de fondo: mientras el marco jur&iacute;dico en materia de inmigraci&oacute;n no cambie para ajustarse a la nueva realidad de Espa&ntilde;a &ndash;&ndash;pa&iacute;s de inmigrantes, receptor de energ&iacute;as y talentos diversos que constituyen un bono demogr&aacute;fico&ndash;&ndash;, las grandes y peque&ntilde;as tragedias, las que salen a la luz p&uacute;blica y las que permanecen al fondo de los espacios ocupados, seguir&aacute;n repiti&eacute;ndose por todo el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El reporte de la OIM se&ntilde;ala que a pesar de la pandemia de COVID-19, en 2020 se registr&oacute; un incremento en el flujo de migrantes en las rutas mediterr&aacute;neas: las llegadas crecieron un 86% y 1.500 migrantes africanos desaparecieron mientras viajaban por mar hacia Espa&ntilde;a, Italia o Malta; eso no va a cambiar. Conscientes de esto, desde hace unos meses algunos estados de la Uni&oacute;n Europea debaten la creaci&oacute;n de un nuevo pacto sobre migraci&oacute;n y asilo en el que, entre otras cosas, se buscar&iacute;a atender el fen&oacute;meno de la migraci&oacute;n irregular creando acuerdos entre los pa&iacute;ses de origen y destino, mejorando la gesti&oacute;n de las fronteras externas de la UE, y estableciendo una distribuci&oacute;n de responsabilidades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cualquier nuevo acuerdo es bienvenido, pero para que se cumpla, el principal requisito es la voluntad. Si empezamos cumpliendo los acuerdos que ya existen, podr&iacute;amos recordar el art&iacute;culo 25 de la Declaraci&oacute;n Universal de Derechos Humanos, firmada por Espa&ntilde;a en 1950, en la que se establece que &ldquo;toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, as&iacute; como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentaci&oacute;n, el vestido, la vivienda, la asistencia m&eacute;dica y los servicios sociales necesarios&rdquo;, y que &ldquo;la maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la familia de la Plaza Tetu&aacute;n, y a los otros miles que viven donde pueden, arriesg&aacute;ndose cada noche a una nueva tragedia, las naciones m&aacute;s democr&aacute;ticas del mundo olvidaron garantizarles los derechos b&aacute;sicos para mantenerlos vivos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eileen Truax]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/espana-pais-inmigrantes_129_8552302.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Dec 2021 21:52:17 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/762bdd76-4269-49eb-920c-88d09d331b67_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="8306455" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/762bdd76-4269-49eb-920c-88d09d331b67_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="8306455" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[España (también) es un país de inmigrantes]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/762bdd76-4269-49eb-920c-88d09d331b67_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
  </channel>
</rss>
