<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Luis Baratas González]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/luis-baratas-gonzalez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Luis Baratas González]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/1037154/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Una visión crítica de los consensos implícitos en innovación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vision-critica-consensos-implicitos-innovacion_129_8559245.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee508eb6-a2ed-4f83-82ca-237791cc5d2c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una visión crítica de los consensos implícitos en innovación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los entornos rurales precisan de innovaciones específicas y debe ser el propio entorno rural la fuente de las innovaciones que necesite su medio. Es innegable la preponderancia de la actividad primaria en la economía del medio rural</p></div><p class="article-text">
        Muchas veces, desde la esfera privada, y tambi&eacute;n desde la esfera p&uacute;blica, asociamos el t&eacute;rmino innovaci&oacute;n, exclusivamente, a procesos tecnol&oacute;gicos muy rupturistas que, principalmente, tienen lugar en urbes cosmopolitas en las que abundan las <em>startups </em>tecnol&oacute;gicas y los <em>venture capitals</em>.
    </p><p class="article-text">
        Continuar relacionando innovaci&oacute;n a este tipo de cosas no hace m&aacute;s que reproducir una l&oacute;gica econ&oacute;mica con la que no siempre perseguimos -ni conseguimos- el progreso de las sociedades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vayamos por partes, ya que hay varias objeciones a este paradigma.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, la referente al propio concepto de innovar. Est&aacute; generalmente aceptado que innovar es, simple y llanamente, hacer las cosas de otra manera. Es decir, utilizar nuevas t&eacute;cnicas para resolver un problema concreto que tenemos ante nosotros. Sin embargo, de manera inconsciente - o a veces no tanto-, lo asociamos exclusivamente al empleo de nuevas t&eacute;cnicas basadas en la mejora o el descubrimiento de una tecnolog&iacute;a original. Una tecnolog&iacute;a, normalmente digital y muy puntera, que cambiar&aacute; radicalmente la manera en la que acostumbramos a hacer las cosas. Como es el caso del <a href="https://www.xataka.com/investigacion/ibm-presenta-eagle-su-procesador-cuantico-127-qubits-imposible-simularlo-cualquier-otra-cosa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reciente procesador cu&aacute;ntico desarrollado por la compa&ntilde;&iacute;a IBM</a>. En cambio, estas nuevas t&eacute;cnicas tambi&eacute;n pueden estar basadas en la utilizaci&oacute;n de un elemento tradicional de una manera alternativa a su uso primigenio. Innovar no es, exclusivamente, mirar hacia delante, tambi&eacute;n puede serlo mirar hacia detr&aacute;s, hacia los lados o en diagonal.
    </p><p class="article-text">
        Muy a menudo, pensamos que el &eacute;xito en innovaci&oacute;n se produce con el desarrollo de una tecnolog&iacute;a digital rupturista y se mide exclusivamente en t&eacute;rminos econ&oacute;micos, y especialmente empresariales. As&iacute;, imaginemos la comercializaci&oacute;n de una nueva tecnolog&iacute;a, por ejemplo, un algoritmo para establecer la ruta m&aacute;s eficiente, para ofrecer el producto que todav&iacute;a no sabes que deseas, o para conectar a trav&eacute;s de una APP oferentes y demandantes de un mismo producto o servicio. Se genera de este modo un nuevo o m&aacute;s extenso mercado y unos boyantes resultados comerciales. En cambio, existen innovaciones mediante &ldquo;elementos tradicionales&rdquo; que no generan un extenso mercado ni unos boyantes resultados comerciales, pero que tienen un gran impacto en la sociedad. Como fue el caso del proyecto <a href="https://atlasofthefuture.org/es/project/proyecto-hippo-water-roller/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hippo Water Roller</a>. Una innovaci&oacute;n tan sencilla como incorporar unas asas a un bid&oacute;n de agua para facilitar su transporte rodado entre los poblados sudafricanos. Esta innovaci&oacute;n ha implicado una notable mejora en los niveles de acceso a agua, y por tanto, en los niveles de salubridad y esperanza de vida en esta zona geogr&aacute;fica concreta.
    </p><p class="article-text">
        Tendemos a ver la tecnolog&iacute;a como el <em>outcome</em> de un proceso de innovaci&oacute;n. Es decir, como el resultado final del proceso y el producto que va a colocar a una empresa en una posici&oacute;n de ventaja frente a sus competidores. En lugar de concebirla como una herramienta que utilizaremos para dar respuesta a los problemas reales a los que nos enfrentamos, movidos por la consecuci&oacute;n de alg&uacute;n objetivo social que vaya m&aacute;s all&aacute; de la mera obtenci&oacute;n de rentabilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, la sacralizaci&oacute;n de la empresa y la obsesi&oacute;n por el beneficio directo abre la puerta a otro de los grandes consensos err&oacute;neamente asumidos. La innovaci&oacute;n no solo es cosa del mundo empresarial. Los procesos de innovaci&oacute;n verdaderamente efectivos llegan como resultado de una interacci&oacute;n armoniosa y fruct&iacute;fera entre el mundo empresarial, el mundo acad&eacute;mico y las administraciones p&uacute;blicas. Una relaci&oacute;n en la que se establecen sinergias y se ampl&iacute;an horizontes en las maneras de actuar de cada uno. Esta colaboraci&oacute;n entre los tres planos es lo que verdaderamente lleva a las econom&iacute;as a recoger los frutos de la innovaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, al hablar de esta, conocida como, triple h&eacute;lice que impulsa la innovaci&oacute;n es recomendable tambi&eacute;n intentar alejarse del t&oacute;pico de que la academia investiga, la empresa aplica y la administraci&oacute;n regula. En las tres esferas puede -y debe- haber una renovaci&oacute;n y mejora de los procesos a los que cada una est&aacute; habituada. Las sinergias pasan por encontrar nuevos procedimientos de transferencia de conocimiento y aplicabilidad entre la ciencia y el mercado. Nuevas formas de colaboraci&oacute;n y financiaci&oacute;n p&uacute;blico-privada en &aacute;mbitos hasta ahora inexplorados. Y tambi&eacute;n, &iquest;por qu&eacute; no?, por dotar de mayor flexibilidad y capacidad de actuaci&oacute;n a la Administraci&oacute;n. En definitiva, crear un c&iacute;rculo virtuoso, multidireccional y con prop&oacute;sito de progreso social, alej&aacute;ndonos de la visi&oacute;n de un proceso lineal, compartimentado y orientado exclusivamente a la rentabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se consigue poner en funcionamiento este c&iacute;rculo virtuoso, es cuando empiezan a surgir nuevas categor&iacute;as, nuevas formas organizativas y nuevas capacidades, que son las que verdaderamente transforman la realidad. Y en este punto es donde subyace el tercer conjunto de presunciones err&oacute;neas sobre la innovaci&oacute;n. Estas nuevas creaciones no son exclusivamente propias de las zonas urbanas y de los polos de concentraci&oacute;n de empresas tecnol&oacute;gicas. Desde los cuales se trasladar&iacute;an al resto de territorios, como si de un simple proceso de expansi&oacute;n geogr&aacute;fica se tratase. Esa especie de <em>paternalismo innovador</em>, por el cual desde las ciudades se dicta el desarrollo del mundo rural, no suele responder a las necesidades concretas de estos territorios.
    </p><p class="article-text">
        Los entornos rurales precisan de innovaciones espec&iacute;ficas y debe ser el propio entorno rural la fuente de las innovaciones que necesite su medio. Es innegable la preponderancia de la actividad primaria en la econom&iacute;a del medio rural. Los procesos de innovaci&oacute;n aut&oacute;nomos en el medio rural, conscientes de este hecho, tienen un doble efecto. Por un lado, sirven para introducir mejoras t&eacute;cnicas y organizativas en la propia actividad primaria. Por otro lado, a la vez que consolidan una actividad primaria s&oacute;lida y moderna, sirven para generar otra serie de actividades industriales y de servicios complementarias a la explotaci&oacute;n de los recursos naturales. Contribuyendo, por tanto, a mejorar las condiciones de vida de los habitantes de estas zonas, y a reducir la brecha en el acceso a oportunidades que hay con respecto a la vida en entornos urbanos.
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil conceptualizar de manera breve el t&eacute;rmino innovaci&oacute;n. Pero si algo podemos asumir es que la innovaci&oacute;n, en cualquiera de sus formas, solo es efectiva cuando trae consigo un impacto positivo en la sociedad. Y esto se produce cuando intersecta de manera directa con una oportunidad que ofrece el mundo real. Un mundo real definido por unas condiciones hist&oacute;ricas, econ&oacute;micas, sociales y culturales determinadas que son a su vez origen y destino de las innovaciones. Para ello, es necesario que la interacci&oacute;n entre tecnolog&iacute;a y oportunidad se lleve a cabo bajo un paradigma ausente de barreras f&iacute;sicas, mentales o procedimentales.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Economistas sin Fronteras no se identifica necesariamente con la opini&oacute;n del autor y &eacute;sta no compromete a ninguna de las organizaciones con las que colabora</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Baratas González, Economistas Sin Fronteras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vision-critica-consensos-implicitos-innovacion_129_8559245.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Dec 2021 21:20:51 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ee508eb6-a2ed-4f83-82ca-237791cc5d2c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="86488" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ee508eb6-a2ed-4f83-82ca-237791cc5d2c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="86488" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una visión crítica de los consensos implícitos en innovación]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ee508eb6-a2ed-4f83-82ca-237791cc5d2c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Índice Mundial de Innovación: la posición de España y los fondos Next Generation EU]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/indice-mundial-innovacion-posicion-espana-fondos-next-generation-eu_129_7312055.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e7c41c9e-d486-4789-ae89-1c3712b53b7e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Índice Mundial de Innovación: la posición de España y los fondos Next Generation EU"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En una fase histórica de la economía mundial como la que nos encontramos la innovación llevada a cabo de manera colaborativa entre diferentes agentes de índole nacional e internacional se vislumbra como la única solución para dar respuesta a los principales retos que tenemos por delante</p></div><p class="article-text">
        Hace unos meses se public&oacute; la <a href="https://www.globalinnovationindex.org/userfiles/file/reportpdf/GII_2020_Full_body_R_58.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">versi&oacute;n definitiva del a&ntilde;o 2020 del &Iacute;ndice Mundial de Innovaci&oacute;n</a> (GII, por sus siglas en ingl&eacute;s). Se trata de un ranking elaborado por la Organizaci&oacute;n Mundial de la Propiedad Intelectual (WIPO), entidad perteneciente al sistema de Naciones Unidas, que se propone ordenar a los pa&iacute;ses en funci&oacute;n del grado de desarrollo de sus sistemas de innovaci&oacute;n. Este ranking eval&uacute;a a un total de 131 pa&iacute;ses agrupados por nivel de ingresos, que en total representan el 93,5% de la poblaci&oacute;n mundial y el 97,4% del PIB mundial medido en paridad de poder adquisitivo en d&oacute;lares corrientes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El &iacute;ndice general (The overall GII Score) se construye mediante la agregaci&oacute;n de dos sub &iacute;ndices, uno correspondiente a los inputs de la innovaci&oacute;n (Innovation Input Sub-Index) y otro correspondiente a los outputs (Innovation Output Sub-Index). Cada uno de ellos est&aacute; compuesto por una serie de pilares (ap&eacute;ndice II) que capturan los principales elementos que posibilitan el desarrollo de actividades innovadoras dentro de un pa&iacute;s como son las instituciones, el capital humano, las infraestructuras, el grado de sofisticaci&oacute;n de los mercados y de las iniciativas empresariales en el caso de los inputs. Y el resultado de dichas actividades en t&eacute;rminos de conocimiento, de tecnolog&iacute;a y de creatividad en el caso de los outputs. Estos pilares se nutren a su vez de un conjunto de variables (ap&eacute;ndice III) que se cuantifican mediante los esfuerzos estad&iacute;sticos previamente realizados por organizaciones como el Banco Mundial, la OCDE, el FMI y Eurostat entre otros, sobre los cuales existe un amplio consenso estad&iacute;stico a pesar de las limitaciones existentes tanto en los mecanismos de obtenci&oacute;n de datos como en la propia cuantificaci&oacute;n de los &iacute;tems medidos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7c41c9e-d486-4789-ae89-1c3712b53b7e_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7c41c9e-d486-4789-ae89-1c3712b53b7e_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7c41c9e-d486-4789-ae89-1c3712b53b7e_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7c41c9e-d486-4789-ae89-1c3712b53b7e_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7c41c9e-d486-4789-ae89-1c3712b53b7e_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7c41c9e-d486-4789-ae89-1c3712b53b7e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e7c41c9e-d486-4789-ae89-1c3712b53b7e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Índice de Innovación Global en 2020"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Índice de Innovación Global en 2020                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Hay que reconocer que esta metodolog&iacute;a deja fuera cuestiones cualitativas relacionadas con las estructuras de poder que dominan la econom&iacute;a mundial, y adolece de una cierta concepci&oacute;n superficial&nbsp; sobre los resultados de la innovaci&oacute;n (outputs) que no recoge del todo los posibles efectos transformadores sobre las estructuras econ&oacute;micas de los pa&iacute;ses. No obstante, el &iacute;ndice adopta positivamente una perspectiva inclusiva del concepto de innovaci&oacute;n. Por tanto, contribuye a entender la complejidad de los sistemas de innovaci&oacute;n modernos donde intervienen diferentes agentes econ&oacute;micos (tanto p&uacute;blicos como privados), diferentes infraestructuras (tanto f&iacute;sicas como digitales), diferentes dimensiones (productiva, comercial, financiera, tecnol&oacute;gica, educativa...) y diferentes procesos (mercantilizados o no).
    </p><p class="article-text">
        Entre las principales conclusiones del informe se encuentra el previsible descenso a nivel general que se producir&aacute; a partir de este a&ntilde;o 2021 en la inversi&oacute;n en I+D (principalmente de origen empresarial) a consecuencia del escenario recesivo que est&aacute; configurando la crisis de la COVID-19. Sin embargo, las inversiones de grandes empresas de los sectores tecnol&oacute;gico, farmac&eacute;utico y biotecnol&oacute;gico pueden compensar las ca&iacute;das en sectores tradicionales m&aacute;s afectados por la crisis como el transporte, log&iacute;stica o turismo. A su vez, las inversiones p&uacute;blicas deber&aacute;n superar su car&aacute;cter de ayuda y emergencia ante la pandemia para adoptar una posici&oacute;n expl&iacute;citamente activa de financiaci&oacute;n de la innovaci&oacute;n y la creaci&oacute;n de empresas emergentes si se quiere superar esta crisis y sentar las bases de un progreso sostenible en el tiempo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Respecto a la actividad del capital riesgo, principal fuente de financiaci&oacute;n contemplada en el informe, se prev&eacute; una concentraci&oacute;n de los decrecientes fondos en los principales polos de atracci&oacute;n, tanto geogr&aacute;fica (Singapur, Israel, China, Hong Kong, Luxemburgo, los Estados Unidos, la India y el Reino Unido) como sectorial (actividades cient&iacute;ficas, t&eacute;cnicas y tecnol&oacute;gicas).
    </p><p class="article-text">
        A nivel nacional las econom&iacute;as emergentes como China, India, Vietnam, Malasia, Filipinas o Indonesia contin&uacute;an reduciendo su distancia frente a las ya cl&aacute;sicas econom&iacute;as l&iacute;deres en innovaci&oacute;n como Suiza, Suecia, Estados Unidos, Reino Unido, Pa&iacute;ses Bajos o Corea. Por otro lado, contin&uacute;a existiendo una fuerte heterogeneidad en los resultados tanto de la regi&oacute;n de Am&eacute;rica Latina y el Caribe como&nbsp; del continente africano, con el liderazgo principal de Brasil, Chile y Uruguay; y Sud&aacute;frica, T&uacute;nez y Marruecos respectivamente.
    </p><p class="article-text">
        Entre toda esta informaci&oacute;n, &iquest;qu&eacute; pasa con Espa&ntilde;a? &iquest;D&oacute;nde estamos?
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a, como pa&iacute;s del grupo de ingresos altos, se encuentra en la posici&oacute;n n&uacute;mero 30, habiendo retrocedido un puesto con respecto al &iacute;ndice de 2019. Entre las fortalezas de nuestro pa&iacute;s, el &iacute;ndice destaca 1) el elevado nivel de escolarizaci&oacute;n en la ense&ntilde;anza universitaria, 2) el compromiso con las actividades relacionadas con la sostenibilidad medioambiental, 3) el potencial de escalabilidad del mercado dom&eacute;stico, 4) el gasto en I+D de las tres principales empresas globales y 5) el grado de participaci&oacute;n y desarrollo de las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y la telecomunicaci&oacute;n. Por otro lado, respecto a las principales debilidades, el &iacute;ndice hace hincapi&eacute; en 1) las facilidades para emprender iniciativas empresariales, 2) el acceso al cr&eacute;dito y los niveles de inversi&oacute;n privada, 3) la formaci&oacute;n bruta de capital fijo en infraestructuras como % del PIB, 4) el gasto en educaci&oacute;n en % del PIB y 5) las colaboraciones entre el sector educativo y el sector industrial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/50bf6906-5200-4a43-a5d6-ac6ead8e8d25_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/50bf6906-5200-4a43-a5d6-ac6ead8e8d25_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/50bf6906-5200-4a43-a5d6-ac6ead8e8d25_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/50bf6906-5200-4a43-a5d6-ac6ead8e8d25_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/50bf6906-5200-4a43-a5d6-ac6ead8e8d25_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/50bf6906-5200-4a43-a5d6-ac6ead8e8d25_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/50bf6906-5200-4a43-a5d6-ac6ead8e8d25_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Resumen del contexto español"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Resumen del contexto español                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Como conclusi&oacute;n sobre las evidencias que recoge este &iacute;ndice, podr&iacute;amos decir que a pesar de las limitaciones que pueden tener su construcci&oacute;n y las variables seleccionadas, es una herramienta funcional para conocer el estado en el que se encuentran los pa&iacute;ses en t&eacute;rminos de innovaci&oacute;n. Entendiendo esta como la pieza clave que hace que todo el engranaje econ&oacute;mico-social-pol&iacute;tico funcione de manera propicia.
    </p><p class="article-text">
        Dada la coyuntura actual y la proximidad de los fondos europeos del programa Next Generation EU todos los esfuerzos por identificar algunos de los aspectos clave en los que los diferentes responsables pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos deber&iacute;an poner el foco, son &uacute;tiles y necesarios. Y este aspira modestamente a ser uno de ellos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c48541a9-9c5a-4716-9fef-c853cb9cc48a_source-aspect-ratio_50p_1014190.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c48541a9-9c5a-4716-9fef-c853cb9cc48a_source-aspect-ratio_50p_1014190.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c48541a9-9c5a-4716-9fef-c853cb9cc48a_source-aspect-ratio_75p_1014190.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c48541a9-9c5a-4716-9fef-c853cb9cc48a_source-aspect-ratio_75p_1014190.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c48541a9-9c5a-4716-9fef-c853cb9cc48a_source-aspect-ratio_default_1014190.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c48541a9-9c5a-4716-9fef-c853cb9cc48a_source-aspect-ratio_default_1014190.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c48541a9-9c5a-4716-9fef-c853cb9cc48a_source-aspect-ratio_default_1014190.jpg"
                    alt="Captura del análisis global sobre innovación"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Captura del análisis global sobre innovación                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En una fase hist&oacute;rica de la econom&iacute;a mundial como la que nos encontramos, en la que la que el unilateralismo, las desigualdades y la debilidad estructural de las econom&iacute;as con respecto al crecimiento econ&oacute;mico amenazan las posibilidades reales de mejorar la vida de las personas, la innovaci&oacute;n llevada a cabo de manera colaborativa entre diferentes agentes de &iacute;ndole nacional e internacional se vislumbra como la &uacute;nica soluci&oacute;n para dar respuesta a los principales retos que tenemos por delante. Empezando por poner freno a la pandemia de la COVID-19 que contin&uacute;a expandi&eacute;ndose por todo el mundo, y continuando por revertir la incipiente crisis ecol&oacute;gica derivada de nuestros modelos de producci&oacute;n y consumo que genera problemas tan acuciantes como el cambio clim&aacute;tico o el agotamiento de los recursos naturales. A lo que debemos a&ntilde;adir la necesidad de modernizar nuestros aparatos productivos para hacerlos m&aacute;s eficientes, sostenibles y resilientes ante amenazas externas, y la exigencia de reducir los desequilibrios sociales que imperan en nuestras sociedades como la pobreza, la polarizaci&oacute;n y la discriminaci&oacute;n de raza o g&eacute;nero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a est&aacute; por determinar cu&aacute;l ser&aacute; el marco institucional y los instrumentos m&aacute;s adecuados para implementar los fondos europeos en nuestro pa&iacute;s. Adem&aacute;s, habr&aacute; que realizar una ardua tarea de evaluaci&oacute;n del impacto y la capacidad transformadora de los mismos. Tareas no menos importantes que la propia transformaci&oacute;n estructural que necesita nuestra econom&iacute;a. Pero lo que queda claro es que Espa&ntilde;a deber&iacute;a utilizar estos recursos para ganar posiciones en &eacute;ste y otros &iacute;ndices similares, siendo ello el reflejo de una (necesaria) modernizaci&oacute;n de los procesos que rigen nuestra econom&iacute;a actualmente.
    </p><p class="article-text">
        <em>Economistas sin Fronteras no se identifica necesariamente con la opini&oacute;n del autor y esta no compromete a ninguna de las organizaciones con las que colabora</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Baratas González, Economistas Sin Fronteras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/indice-mundial-innovacion-posicion-espana-fondos-next-generation-eu_129_7312055.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Mar 2021 05:00:47 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e7c41c9e-d486-4789-ae89-1c3712b53b7e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="39404" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e7c41c9e-d486-4789-ae89-1c3712b53b7e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="39404" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Índice Mundial de Innovación: la posición de España y los fondos Next Generation EU]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e7c41c9e-d486-4789-ae89-1c3712b53b7e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
  </channel>
</rss>
