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    <title><![CDATA[elDiario.es - María Bosque Senero]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/maria-bosque-senero/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - María Bosque Senero]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Las tablets toman los muros del castillo medieval de Albalate para reconstruir su historia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/tablets-toman-muros-castillo-medieval-albalate-reconstruir-historia_1_13420843.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/88c0e00c-1db4-4d35-a18d-829bde9652c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x535y819.jpg" width="1200" height="675" alt="Las tablets toman los muros del castillo medieval de Albalate para reconstruir su historia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre muros levantados hace siglos también hay espacio para la innovación. Albalate del Arzobispo ha incorporado tablets y experiencias inmersivas a las visitas de su castillo para hacer más accesible su patrimonio, enriquecer la experiencia de los visitantes y consolidar el castillo como un motor de desarrollo para la comarca
</p><p class="subtitle">El bonito claustro medieval que esconde la catedral más antigua de Aragón
</p></div><p class="article-text">
        La explicaci&oacute;n se detiene unos segundos. El grupo levanta la vista hacia una estancia centenaria del Castillo-Palacio Arzobispal de Albalate del Arzobispo y, casi al mismo tiempo, baja la mirada hacia la pantalla de una tablet. En ella aparece una imagen que ayuda a reconstruir lo que el tiempo ha borrado. Donde hoy quedan muros desnudos, la tecnolog&iacute;a dibuja espacios habitados; donde solo se intuye el paso de los siglos, surgen detalles que permiten comprender mejor la historia.
    </p><p class="article-text">
        No hay prisas. Las preguntas aparecen con naturalidad y el gu&iacute;a contin&uacute;a el recorrido. La escena resume una idea que hace apenas unos a&ntilde;os parec&iacute;a dif&iacute;cil de imaginar: un castillo medieval y una herramienta digital compartiendo protagonismo para contar la misma historia.
    </p><p class="article-text">
        La introducci&oacute;n de tablets en las visitas al Castillo-Palacio Arzobispal es un paso m&aacute;s en la estrategia de valorizaci&oacute;n tur&iacute;stica del castillo, y hacia la modernizaci&oacute;n de la experiencia de sus visitantes, cada vez m&aacute;s diversos y con necesidades diferentes. Sin embargo, lejos de convertir la visita en una experiencia puramente digital, la tecnolog&iacute;a act&uacute;a como una herramienta al servicio del patrimonio; facilita que cada estancia cobre vida y ayuda a quien lo ve a imaginar c&oacute;mo fue el edificio en sus diferentes etapas hist&oacute;ricas.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia digital que llega al Castillo-Palacio Arzobispal de Albalate del Arzobispo se despliega en distintos espacios del mismo. En el patio, los visitantes pueden disfrutar de una visi&oacute;n inmersiva en 360&ordm;; la terraza combina la realidad virtual con una recreaci&oacute;n tambi&eacute;n en 360&ordm;, mientras que la capilla incorpora t&eacute;cnicas de realidad aumentada que enriquecen la interpretaci&oacute;n de este espacio hist&oacute;rico. 
    </p><h2 class="article-text">Innovar tambi&eacute;n es una forma de conservar</h2><p class="article-text">
        Durante mucho tiempo, la conservaci&oacute;n del patrimonio se ha centrado casi de manera exclusiva en la restauraci&oacute;n de piedras, consolidaci&oacute;n de muros o reparaci&oacute;n de cubiertas. Hoy, esa misi&oacute;n va un paso m&aacute;s all&aacute;, demostrando con iniciativas como esta que, velar por el patrimonio tambi&eacute;n consiste en conseguir que quien visita un monumento entienda por qu&eacute; merece la pena conservarlo.
    </p><p class="article-text">
        La incorporaci&oacute;n de tablets a las visitas del castillo responde precisamente a esa filosof&iacute;a. La entrada de un nuevo elemento no pretende sustituir la experiencia de caminar por un edificio con siglos de historia ni el relato de quienes lo conocen. En este caso el de su gu&iacute;a, Alfredo Mart&iacute;nez, un profesional altamente valorado por quienes han realizado visitas con &eacute;l, que se confiesa un apasionado de su trabajo, y que ha participado activamente en este proyecto que apenas est&aacute; comenzando a despegar con la llegada de las tablets. 
    </p><p class="article-text">
        Si algo tiene claro el equipo multidisciplinar que est&aacute; al frente de este proyecto, es que una pantalla nunca podr&aacute; sustituir la emoci&oacute;n de atravesar una puerta que ha permanecido abierta durante siglos. Pero s&iacute; puede ayudar a imaginar, identificar o contextualizar episodios hist&oacute;ricos que, sin una explicaci&oacute;n visual, resultar&iacute;an dif&iacute;ciles de entender. Y es que, tal y como subrayan los expertos, cuando la tecnolog&iacute;a se pone al servicio del patrimonio, no resta autenticidad; suma comprensi&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Musealizaci&oacute;n, <em>videomaping</em> y realidad aumentada y virtual</h2><p class="article-text">
        Las &uacute;ltimas actuaciones, financiadas a trav&eacute;s de una convocatoria de ayudas del Instituto para la Transici&oacute;n Justa (ITJ), han permitido consolidar el torre&oacute;n isl&aacute;mico y acometer distintas intervenciones en la Sala G&oacute;tica, con una inversi&oacute;n de 284.383 euros. A ello se suma la digitalizaci&oacute;n de la musealizaci&oacute;n del monumento, dotada con otros 51.546 euros, que incorpora herramientas tecnol&oacute;gicas para enriquecer la experiencia de la visita. &ldquo;Se trata de acercar a la gente a las nuevas tecnolog&iacute;as y de ofrecer una forma diferente de conocer la historia y nuestro patrimonio. Creemos que la experiencia ha gustado a quienes ya la han probado&rdquo;, explica la alcaldesa de Albalate del Arzobispo, Celia Trull&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La digitalizaci&oacute;n del castillo no termina con la incorporaci&oacute;n de las tablets. El proyecto nace con vocaci&oacute;n de crecer e integrar, en pr&oacute;ximas fases, distintas herramientas como la realidad aumentada, la realidad virtual o el <em>videomapping</em> para ofrecer una interpretaci&oacute;n cada vez m&aacute;s inmersiva del monumento. &ldquo;La idea es acercar al visitante esa realidad oculta que se esconde detr&aacute;s de la historia y de los restos que conservamos. Para hacerla m&aacute;s comprensible recurrimos a estas tres tecnolog&iacute;as&rdquo;, explica el coordinador del proyecto, Jos&eacute; &Aacute;ngel Guimer&aacute;.
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                Visitas guiadas al castillo de Albalate                            </span>
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        El recorrido se completa con contenidos audiovisuales que ayudan a contextualizar la evoluci&oacute;n del castillo y permiten descubrir detalles que, de otro modo, pasar&iacute;an inadvertidos, como los canecillos recuperados recientemente de la antigua techumbre.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de esta iniciativa hay un equipo multidisciplinar que combina conocimiento hist&oacute;rico, restauraci&oacute;n patrimonial e innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica. El historiador y gu&iacute;a local Alfredo Mart&iacute;nez Tirado, el arquitecto especializado en restauraci&oacute;n Jos&eacute; &Aacute;ngel Gil Bord&aacute;s, el documentalista y coordinador t&eacute;cnico Jos&eacute; &Aacute;ngel Guimer&aacute; Maurel y la empresa Invelon Technologies han unido sus conocimientos para demostrar que la mejor manera de preservar el patrimonio no siempre consiste solo en restaurarlo, sino tambi&eacute;n en encontrar nuevas formas de contarlo.
    </p><h2 class="article-text">El patrimonio tambi&eacute;n genera futuro </h2><p class="article-text">
        Albalate del Arzobispo ha apostado por implantar las palabras: digitalizaci&oacute;n, innovaci&oacute;n o transformaci&oacute;n tecnol&oacute;gica, desde otra escala. Lo ha hecho utilizando su principal patrimonio como puerta de entrada. Sin embargo, no se trata &uacute;nicamente de ofrecer una visita m&aacute;s atractiva, esta innovaci&oacute;n tiene otra funci&oacute;n, la de demostrar que el medio rural tambi&eacute;n puede incorporar herramientas actuales sin renunciar a su identidad. La innovaci&oacute;n no siempre llega en forma de grandes infraestructuras. A veces cabe en una mochila y acompa&ntilde;a a un gu&iacute;a durante una visita, como estas tablets. 
    </p><p class="article-text">
        Cada persona que entra en el castillo deja algo m&aacute;s que una entrada vendida. En muchas ocasiones prolonga la visita con una comida en el municipio, una compra en un comercio local o un paseo por sus calles. Ese movimiento, aparentemente peque&ntilde;o, alimenta una econom&iacute;a hiperlocal a veces, que necesita motivos para seguir atrayendo visitantes durante todo el a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, mejorar la experiencia tur&iacute;stica no es un detalle menor. Es una inversi&oacute;n en oportunidades. Y una salvaguarda a futuro. En este contexto, los pueblos no compiten &uacute;nicamente por atraer turistas, tambi&eacute;n lo hacen para ofrecer a una sociedad acostumbrada a consumir im&aacute;genes, v&iacute;deos y experiencias, una oferta cada vez m&aacute;s inmersiva y de calidad. 
    </p><p class="article-text">
        Pero, el verdadero reto consiste en hacerlo sin convertir el patrimonio en un espect&aacute;culo. Y en Albalate del Arzobispo la apuesta es: utilizar la tecnolog&iacute;a para reforzar el valor de la historia, no para eclipsarla. As&iacute;, mientras la piedra prevalece, las tablets ayudan a que el visitante no solo observe un edificio hist&oacute;rico, sino que imagine c&oacute;mo fue, qui&eacute;nes lo habitaron y por qu&eacute; este enclave contin&uacute;a siendo uno de los grandes s&iacute;mbolos patrimoniales del Bajo Mart&iacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Cuando un pueblo mira al futuro sin dejar de mirar a su pasado</h2><p class="article-text">
        Hay proyectos que pasan desapercibidos en el territorio porque no implican grandes inversiones ni inauguraciones multitudinarias. Sin embargo, terminan explicando mejor que muchos discursos hacia d&oacute;nde quieren caminar los pueblos, y la apuesta de Albalate por maridar patrimonio y tecnolog&iacute;a es arriesgada, pero nace de la base de que la segunda, no borra la identidad rural, y que cuando se utiliza con sentido ayuda a reforzarla. 
    </p><p class="article-text">
        El Castillo-Palacio Arzobispal lleva a&ntilde;os recuperando protagonismo gracias a distintas actuaciones de conservaci&oacute;n, restauraci&oacute;n y promoci&oacute;n. La aprobaci&oacute;n de un plan director marc&oacute; adem&aacute;s la hoja de ruta para seguir consolid&aacute;ndolo como uno de los referentes patrimoniales de Arag&oacute;n y como un motor de dinamizaci&oacute;n para el municipio.
    </p><p class="article-text">
        A primera vista, cuesta imaginar una tablet entre muros levantados hace siglos. Sin embargo, en el Castillo-Palacio Arzobispal de Albalate del Arzobispo ambas realidades ya conviven con naturalidad. La piedra sigue contando historias, pero ahora encuentra un nuevo aliado para llegar m&aacute;s y mejor a quienes cruzan su puerta para descubrirla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Bosque Senero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/tablets-toman-muros-castillo-medieval-albalate-reconstruir-historia_1_13420843.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Aug 2026 19:56:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Patrimonio,Tecnología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Construir un nido para salvar un paisaje: la lucha por recuperar la carraca europea en el Bajo Aragón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/construir-nido-salvar-paisaje-lucha-recuperar-carraca-europea-aragon_1_13417616.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4367a03b-e4fe-499c-a0d9-f52d5be0899e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Construir un nido para salvar un paisaje: la lucha por recuperar la carraca europea en el Bajo Aragón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El proyecto 'CasaCarraca', del ornitólogo Luis Bolonio, busca recuperar la población de esta ave mediante la instalación de cajas nido y la implicación de vecinos, escolares y agricultores. Un ejemplo de proyectos que no reciben ayudas públicas, pero que salen adelante con la implicación de la vecindad
</p><p class="subtitle">Aragón participa en un proyecto nacional para la conservación del alimoche, una de las aves carroñeras más amenazadas de Europa
</p></div><p class="article-text">
        El serr&iacute;n cae sobre la mesa mientras un destornillador aprieta el &uacute;ltimo tornillo. Es el paso final para que unas tablas de madera se conviertan en una peque&ntilde;a caja, con una abertura circular en uno de sus laterales. No parece gran cosa. Sin embargo, quienes la construyen saben que, dentro de unos meses, puede convertirse en el hogar de una de las aves m&aacute;s bellas y amenazadas del Bajo Arag&oacute;n: la carraca europea (Coracias garrulus).
    </p><p class="article-text">
        Cada primavera, esta ave de plumaje azul el&eacute;ctrico y unos 15 cent&iacute;metros, recorre miles de kil&oacute;metros desde el &Aacute;frica subsahariana hasta la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica. Un camino que viene haciendo durante siglos, pero cuyo destino hacia el Bajo Arag&oacute;n hab&iacute;a comenzado a cambiar hace unos a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        El abandono de espacios como granjas o casas de campo tradicionales, y la p&eacute;rdida de chopos o almendros viejos, han ido dejando a las carracas sin cavidades y huecos naturales donde poner sus huevos. Por ese motivo, la migraci&oacute;n a esta zona de Arag&oacute;n estaba dejando de tener sentido para la carraca. 
    </p><p class="article-text">
        Consciente de esta realidad que las cifras avalan, el ornit&oacute;logo Luis Bolonio ha puesto en marcha en Arag&oacute;n el proyecto 'CasaCarraca', una iniciativa que se sufraga con recursos propios y que est&aacute; implicando a vecinos, escolares, voluntarios y amantes de la naturaleza participando en la construcci&oacute;n de 36 casetas refugio de madera con un objetivo com&uacute;n: que la carraca encuentre un lugar donde criar cuando regrese al Bajo Arag&oacute;n de su largo viaje desde &Aacute;frica.
    </p><h2 class="article-text">La implicaci&oacute;n de quienes conocen el territorio</h2><p class="article-text">
        El proyecto ha iniciado la instalaci&oacute;n de 36 cajas nido repartidas por distintos enclaves del Bajo Arag&oacute;n Hist&oacute;rico, especialmente en zonas pr&oacute;ximas a las Saladas de Alca&ntilde;iz y otros espacios donde todav&iacute;a persisten algunas parejas reproductoras de carraca. Cada ubicaci&oacute;n es el resultado de un estudio llevado a cabo previamente para aumentar las posibilidades de &eacute;xito, y forma parte de un plan mucho m&aacute;s amplio que incluye censos, seguimiento de ejemplares y acciones de divulgaci&oacute;n. Y es que, como asegura el ornit&oacute;logo: &ldquo;La que tenemos en la comarca es una poblaci&oacute;n en una situaci&oacute;n muy fr&aacute;gil, muy vulnerable y que en poco tiempo se podr&iacute;a extinguir&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Cajas de madera para que aniden                            </span>
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        La carraca tiene una particularidad que comparte con otras aves: no construye su propio nido, por lo que depende de los agujeros abiertos por los p&aacute;jaros carpinteros o de las cavidades en edificios para cobijarse. Cuando desaparecen los &aacute;rboles viejos o se rehabilitan las masadas sellando todos sus huecos, la especie pierde autom&aacute;ticamente sus lugares de reproducci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por eso las cajas nido se han convertido en una herramienta tan eficaz. Est&aacute;n fabricadas en madera y dise&ntilde;adas espec&iacute;ficamente para la especie, reproduciendo las condiciones que antes ofrec&iacute;a el propio paisaje. Los primeros resultados ya invitan al optimismo: buena parte de las primeras cajas instaladas antes de la llegada de las aves fueron ocupadas durante la misma temporada de cr&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">Un proyecto sin premio ni financiaci&oacute;n que sale adelante con recursos propios</h2><p class="article-text">
        'CasaCarraca' no pretende limitarse a colocar refugios artificiales. La iniciativa va m&aacute;s all&aacute; y pasa por implicar a agricultores, ganaderos, cazadores, propietarios de fincas, centros educativos y asociaciones locales. Porque la filosof&iacute;a del proyecto entiende que la conservaci&oacute;n solo es posible si nace desde el medio rural, contando con quienes m&aacute;s lo conocen, lo mantienen y lo habitan.
    </p><p class="article-text">
        Este proyecto tambi&eacute;n pone de manifiesto otra realidad habitual en el medio rural: muchas iniciativas nacen antes de contar con financiaci&oacute;n. 'CasaCarraca' es un buen ejemplo de ello. La idea no logr&oacute; acceder a las ayudas a las que opt&oacute; a trav&eacute;s de un v&iacute;deo que los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as del CRA Alifara grabaron para presentar el proyecto y conseguir as&iacute; salvar de la extinci&oacute;n a esta especie, como ha sucedido en Guadalajara. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Despu&eacute;s de que los programas de desarrollo local no contestaran a nuestros mensajes, decidimos seguir adelante con la iniciativa, pag&aacute;ndola nosotros&rdquo;, explica el ornit&oacute;logo. La falta de recursos p&uacute;blicos no fren&oacute; la puesta en marcha de algo que muchos ya hab&iacute;an integrado en su lista de <em>&ldquo;debe al pueblo&rdquo;</em>. Y eso es, precisamente, lo que ha sacado adelante 'CasaCarraca', que el entorno m&aacute;s pr&oacute;ximo ha hecho suyo el proyecto.
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                Carraca europea                            </span>
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        A pesar de la precariedad en los recursos, hay &ldquo;algo bonito&rdquo; en esta historia. &ldquo;La gente ha empezado a preguntar c&oacute;mo colaborar, as&iacute; que ahora estamos pensando c&oacute;mo poner en marcha alg&uacute;n mecanismo, por ejemplo, de micromecenazgo&rdquo;, que permita la viabilidad de 'CasaCarraca', a&ntilde;ade Bolonio. Tambi&eacute;n &ldquo;hay empresas interesadas en financiar el proyecto, al menos parcialmente&rdquo;, apunta, y la asociaci&oacute;n ecologista aragonesa ANSAR va a donar 10 cajas nido para instalar el pr&oacute;ximo a&ntilde;o. Casi sin buscarlo, a esta iniciativa se le abre una ventana con vistas al futuro, en un lugar donde no la hab&iacute;a buscado. Y mientras estos futuros apoyos llegan, hay uno que es ya una realidad tangible y vital. 
    </p><p class="article-text">
        Se trata del impulso de los escolares del CRA, que est&aacute;n participado en la construcci&oacute;n y decoraci&oacute;n de varias cajas nido, y tambi&eacute;n en su instalaci&oacute;n. Mientas construyen las casas prenden c&oacute;mo vive la carraca, por qu&eacute; necesita estos refugios y qu&eacute; papel desempe&ntilde;an los paisajes agr&iacute;colas tradicionales en la conservaci&oacute;n de la biodiversidad. Al mismo tiempo que unos sujetan los tornillos y otros pintan los listones, tambi&eacute;n descubren que proteger la naturaleza puede empezar con un gesto tan sencillo como lo es el construir un peque&ntilde;o nido. Una caja de madera que puede llegar a salvar de la extinci&oacute;n a un ave que forma parte del paisaje y de la tradici&oacute;n del Bajo Arag&oacute;n y el Bajo Mart&iacute;n. 
    </p><h2 class="article-text">S&iacute;mbolo de un problema mucho mayor</h2><p class="article-text">
        El descenso de la poblaci&oacute;n de carraca es el &ldquo;s&iacute;mbolo de un problema mucho mayor&rdquo;, asegura el ornit&oacute;logo Luis Bolonio. Cuando desaparecen los &aacute;rboles viejos, las construcciones del campo quedan vac&iacute;as, los barbechos se reducen y los insectos escasean, no solo se pierde una especie, el paisaje rural se empobrece. Por ello, fabricar una caja nido es mucho m&aacute;s que un trabajo de carpinter&iacute;a. Es una forma de devolver al paisaje un hogar que atrae vida. 
    </p><p class="article-text">
        Lejos de ser un investigador de laboratorio, Bolonio conoce el mundo rural desde dentro. Fue ganadero de cabras en extensivo en el Alto Tajo antes de especializarse en conservaci&oacute;n de la biodiversidad. M&aacute;s tarde trabaj&oacute; durante a&ntilde;os en &Aacute;frica Occidental desarrollando proyectos de cooperaci&oacute;n vinculados al desarrollo rural y la convivencia entre las personas y la fauna salvaje. Hoy preside la asociaci&oacute;n CEBIME (Conservaci&oacute;n y Estudio de la Biodiversidad en Medios Esteparios) y participa en diferentes investigaciones sobre aves esteparias y conservaci&oacute;n del territorio.
    </p><p class="article-text">
        Su historia con la carraca comenz&oacute; hace m&aacute;s de dos d&eacute;cadas en Guadalajara. All&iacute; comprob&oacute; que apenas sobreviv&iacute;an unas pocas parejas reproductoras y decidi&oacute; actuar. La soluci&oacute;n parec&iacute;a sencilla: construir cajas nido que sustituyeran los huecos naturales desaparecidos, pero detr&aacute;s de aquella idea hab&iacute;a mucho m&aacute;s que carpinter&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a censos, seguimiento cient&iacute;fico, colaboraci&oacute;n con agricultores y propietarios de fincas, restauraci&oacute;n del h&aacute;bitat y un convencimiento que Bolonio repite siempre que habla del proyecto: conservar una especie significa conservar tambi&eacute;n el paisaje que la hace posible. Los resultados terminaron dando la raz&oacute;n al equipo porque donde apenas quedaban unas pocas parejas reproductoras, la poblaci&oacute;n comenz&oacute; a recuperarse hasta convertirse en uno de los principales ejemplos de conservaci&oacute;n de la carraca en Espa&ntilde;a; salvando a esta especie de la extinci&oacute;n en esa zona.
    </p><h2 class="article-text">A las puertas de la extinci&oacute;n en el Bajo Arag&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El primer censo provincial de carraca europea realizado por CasaCarraca en la comarca del Bajo Arag&oacute;n en 2025 dibuj&oacute; un escenario preocupante. El estudio localiz&oacute; cuatro subpoblaciones distribuidas en 12.169 hect&aacute;reas y cens&oacute; un total de 17 parejas reproductoras en toda la provincia de Teruel. De ellas, 11 se concentran entre el Bajo Arag&oacute;n y el Bajo Mart&iacute;n, donde se encuentra el 65 % de la poblaci&oacute;n turolense, mientras que las seis restantes viven en el entorno de la Laguna del Ca&ntilde;izar. Adem&aacute;s, el trabajo permiti&oacute; identificar por primera vez dos subpoblaciones desconocidas hasta ahora, en la Huerta de Ga&eacute;n y en los Llanos del Regallo-Va&ntilde;imala.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Divulgación sobre la carraca europea                            </span>
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        Los datos recogidos por el equipo de Bolonio muestran tambi&eacute;n la rapidez con la que la especie est&aacute; retrocediendo en esta zona. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os han desaparecido al menos seis parejas reproductoras en el Bajo Arag&oacute;n, lo que supone un declive del 35 %. En cinco de esos antiguos nidos hoy cr&iacute;an cern&iacute;calos vulgares, una se&ntilde;al de que las cavidades siguen siendo &uacute;tiles, pero ya no re&uacute;nen las condiciones que necesita la carraca. A ello se suma otro problema de fondo: la desaparici&oacute;n sinuosa, pero sin freno hasta ahora, del pito real ib&eacute;rico; el p&aacute;jaro carpintero que excava los huecos naturales de los que depende la carraca para reproducirse. 
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, solo dos parejas de carraca siguen utilizando este tipo de cavidades naturales; el resto ocupa edificios rurales muy deteriorados o intenta criar en construcciones modernas con orificios inadecuados que no garantizan el &eacute;xito de la reproducci&oacute;n para estas aves. 
    </p><p class="article-text">
        Con este diagn&oacute;stico sobre la mesa, CasaCarraca ya ha dise&ntilde;ado una hoja de ruta para los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. El plan contempla instalar 60 nuevos nidales para consolidar las tres subpoblaciones del Bajo Arag&oacute;n y el Bajo Mart&iacute;n, ampliar el censo hacia la ribera zaragozana del Ebro, conectar las distintas poblaciones mediante nuevos puntos de reproducci&oacute;n, estudiar con emisores GPS los h&aacute;bitos de alimentaci&oacute;n de la carraca y analizar la situaci&oacute;n del pito real ib&eacute;rico, considerado una especie clave para la supervivencia del primero. Todo ello acompa&ntilde;ado del mantenimiento de los nidos y de un seguimiento continuado de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Un trabajo ingente que, hasta ahora, ha sido posible poner en marcha gracias al alumnado y el profesorado del CRA Alifara, y al resto de vecinas y agricultores que han apostado por salvar a un p&aacute;jaro azul turquesa y anaranjado construyendo nidos con el fin de que &eacute;ste siga eligiendo surcar el cielo de Teruel para ver nacer a sus cr&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        Un trabajo manual con madera, tornillos y alambre que va m&aacute;s all&aacute; de fabricar un nido. Lo que los vecinos del Bajo Arag&oacute;n est&aacute;n intentando es demostrar que con colaboraci&oacute;n y un buen gu&iacute;a, pueden llegar a conseguir que una parte de la memoria natural de la zona, vuelva a encontrar razones para regresar a su comarca cada primavera.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Bosque Senero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/construir-nido-salvar-paisaje-lucha-recuperar-carraca-europea-aragon_1_13417616.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Aug 2026 20:22:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Construir un nido para salvar un paisaje: la lucha por recuperar la carraca europea en el Bajo Aragón]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Biodiversidad,Aves,Teruel]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El profesor que desafía los prejuicios con máscaras africanas: "Es un vehículo de narración cultural, histórica y restitutiva"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/profesor-desafia-prejuicios-mascaras-africanas-vehiculo-narracion-cultural-historica-restitutiva_1_13398531.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/05e61690-4585-4008-bd91-7a200e62aba8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1148016.jpg" width="1589" height="894" alt="El profesor que desafía los prejuicios con máscaras africanas: &quot;Es un vehículo de narración cultural, histórica y restitutiva&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
El docente Alfonso Revilla, del campus de la Unizar en Huesca, está construyendo una línea de trabajo singular que utiliza el arte africano como herramienta para hablar de inclusión, diversidad y educación </p></div><p class="article-text">
        Las m&aacute;scaras africanas observan en silencio desde los muros de piedra del castillo de A&iacute;nsa. Frente a ellas, la tierra del Pirineo. Y entre unas y otras, una conversaci&oacute;n. Una de esas que solo el arte sabe mantener. Desde el silencio. A trav&eacute;s del simbolismo que cada una de las partes encierra. En un territorio donde hablar de cultura es tambi&eacute;n hablar de comunidad, el Festival Castillo de A&iacute;nsa ha reservado, en su edici&oacute;n de 2026, un espacio para mirar hacia las personas con capacidades diferentes, una parte de la sociedad que, demasiadas veces, se quedan fuera del foco. 
    </p><p class="article-text">
        Las jornadas 'Habitando los m&aacute;rgenes' han convertido durante unos d&iacute;as al Sobrarbe en un lugar donde el arte africano ha dialogado con las obras creadas por j&oacute;venes con discapacidad intelectual de ArteCor Monegros. Una l&iacute;nea que abri&oacute; a mediados del siglo pasado una mujer que nunca visit&oacute; A&iacute;nsa y que, sin embargo, ha estado muy presente entre las piedras del castillo.
    </p><p class="article-text">
        Se llamaba Judith Scott. Naci&oacute; en Estados Unidos en 1943 con s&iacute;ndrome de Down y sordera profunda. Cuando apenas ten&iacute;a siete a&ntilde;os fue separada de su hermana gemela e ingresada en una instituci&oacute;n donde pas&oacute; casi cuatro d&eacute;cadas. Nadie esperaba nada de ella. Nadie imaginaba que aquella mujer silenciosa acabar&iacute;a convirti&eacute;ndose en una de las escultoras m&aacute;s reconocidas del art brut contempor&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        Su historia podr&iacute;a parecer muy lejana al Pirineo. Pero no lo es. Porque cuando el Festival Castillo de A&iacute;nsa decidi&oacute; dedicar unas jornadas al arte, la discapacidad y el medio rural, eligi&oacute; precisamente la vida de Judith Scott para recordar una idea sencilla: el talento necesita m&aacute;s oportunidades que permisos. Una historia que se ha podido conocer a trav&eacute;s de la proyecci&oacute;n del documental biogr&aacute;fico '&iquest;Qu&eacute; tienes debajo del sombrero?' (2006), dirigido por Lola Barrera e I&ntilde;aki Pe&ntilde;afiel y considerado como una de las obras documentales m&aacute;s importantes sobre arte y discapacidad en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        El documental contextualiza la exposici&oacute;n y el objetivo de este proyecto aragon&eacute;s, poniendo como ejemplo a la artista estadounidense; una mujer, fuera del foco y con discapacidad, condiciones muy similares a las de las personas que colaboran en la muestra de A&iacute;nsa &ndash;con capacidades diferentes y residentes en el mundo rural&ndash; que han encontrado en el arte una forma de expresi&oacute;n, reivindicaci&oacute;n y de ocupar un espacio en la sociedad actual. Y &iquest;por qu&eacute; a trav&eacute;s del arte africano?
    </p><h2 class="article-text">Herramienta para hablar de inclusi&oacute;n y territorio</h2><p class="article-text">
        Desde el Campus de Huesca de la Universidad de Zaragoza, Alfonso Revilla, docente e investigador, ha convertido el arte africano en una herramienta para hablar de educaci&oacute;n, diversidad, inclusi&oacute;n y memoria colectiva. Lejos de la visi&oacute;n folcl&oacute;rica o etnogr&aacute;fica con la que durante d&eacute;cadas se contemplaron, Revilla reivindica la dimensi&oacute;n cultural y social de estas piezas. &ldquo;El arte africano no solo es un medio de expresi&oacute;n est&eacute;tica, tambi&eacute;n es un veh&iacute;culo de narraci&oacute;n cultural, hist&oacute;rica y restitutiva&rdquo;, explicaba durante la presentaci&oacute;n de la exposici&oacute;n 'Alteridad e identidad: arte africano m&aacute;s all&aacute; de la frontera', organizada por la Universidad de Zaragoza en 2024.
    </p><p class="article-text">
        Ese planteamiento ha ido tomando forma en diferentes proyectos impulsados desde la universidad. Primero fue una exposici&oacute;n did&aacute;ctica para acercar el contexto hist&oacute;rico y simb&oacute;lico del arte africano a los futuros maestros. Despu&eacute;s, con la iniciativa 'Presentificaci&oacute;n' llev&oacute; m&aacute;scaras, esculturas y objetos ceremoniales a los escaparates del centro de Huesca, sacando el arte de los museos para integrarlo en la vida cotidiana de las personas, convirtiendo as&iacute; a la ciudad en un espacio de reflexi&oacute;n compartida.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima parada de ese recorrido ha sido A&iacute;nsa, donde las jornadas 'Habitando los m&aacute;rgenes' han propuesto a sus visitantes un di&aacute;logo entre piezas tradicionales africanas y las obras creadas por j&oacute;venes con discapacidad intelectual de ArteCor Monegros. Un proyecto que se adentra en un terreno nunca antes explorado y que no se ha basado en una simple convivencia est&eacute;tica. Ha sido una conversaci&oacute;n entre dos maneras de entender el arte como expresi&oacute;n de la comunidad, del cuidado, de la identidad y del lugar donde vives.
    </p><h2 class="article-text">Cambiar la mirada sobre la discapacidad y el rural</h2><p class="article-text">
        La elecci&oacute;n de ArteCor para participar en esta propuesta llevada a cabo en A&iacute;nsa tampoco es casual. Esta asociaci&oacute;n trabaja desde hace a&ntilde;os en Monegros utilizando el arte y la artesan&iacute;a como herramientas de inclusi&oacute;n. En A&iacute;nsa, al situar sus creaciones junto a esculturas y m&aacute;scaras africanas, la exposici&oacute;n ha dado un paso m&aacute;s all&aacute;. Ha puesto en cuesti&oacute;n otra frontera: la que todav&iacute;a separa el arte reconocido, de las creaciones que llevan a cabo personas con capacidades diferentes.  
    </p><p class="article-text">
        Esto explica muy bien el planteamiento de 'Habitando los m&aacute;rgenes': una m&aacute;scara ritual africana no lleg&oacute; a Huesca para ocupar una vitrina. Tampoco viaj&oacute; hasta el castillo de A&iacute;nsa para convertirse en una pieza ex&oacute;tica que admirar durante unos minutos. Su funci&oacute;n era m&aacute;s clara y mucho m&aacute;s profunda: obligar al espectador a mirar de otra manera.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta del investigador Alfonso Revilla en este sentido ha sido hacer conversar al arte africano con obras contempor&aacute;neas creadas en el medio rural aragon&eacute;s, por personas con capacidades diferentes, moviendo los m&aacute;rgenes para obligar al p&uacute;blico a cambiar la mirada y observar el mundo para descubrir y entender otras formas de convivir. 
    </p><p class="article-text">
        Las piezas han despertado inter&eacute;s de quienes las han podido ver &ldquo;sobre todo nos preguntaban por el significado de cada una de ellas&rdquo;, explica Alfonso Revilla, que, aunque reconoce que es dif&iacute;cil decir si el objetivo de &ldquo;cambiar la mirada del p&uacute;blico y hacerles reflexionar&rdquo; se ha cumplido, ya que no se han hecho m&eacute;tricas de la exposici&oacute;n, s&iacute; que tira de experiencia y reconoce que &ldquo;toda propuesta de arte africano en contextos postcoloniales es una invitaci&oacute;n a hacer una reflexi&oacute;n cr&iacute;tica desde el arte que al p&uacute;blico le suele interesar, sobre todo teniendo en cuenta el inter&eacute;s y las preguntas que han generado las piezas en esta exposici&oacute;n&rdquo;, aclara.
    </p><p class="article-text">
        Este es un trabajo a largo plazo, y aunque hasta la fecha no se ha decidido de manera oficial, todo apunta a que el pr&oacute;ximo curso la l&iacute;nea de trabajo del Campus de Huesca, a trav&eacute;s de este profesor, puede tener continuidad con una muestra que reunir&aacute; m&aacute;s de 50 piezas y que se expondr&aacute;n, en este caso, en una zona urbana. 
    </p><h2 class="article-text">Una exposici&oacute;n que pone en valor el arte libre de etiquetas</h2><p class="article-text">
        &ldquo;El arte africano nos obliga a cuestionar nuestros prejuicios&rdquo;, ha apuntado en numerosas intervenciones Alfonso Revilla. Por ello, la exposici&oacute;n 'Invisibles; habitando los m&aacute;rgenes', una muestra comisariada por este profesor junto con Ra&uacute;l Urs&uacute;a, que ha reunido una veintena de piezas de &Aacute;frica occidental y central junto a creaciones elaboradas por artistas de ArteCor, ha sido un ejemplo de su l&iacute;nea de pensamiento expuesta para ser observada por el p&uacute;blico ne&oacute;fito.
    </p><p class="article-text">
        Esculturas, m&aacute;scaras y objetos rituales vinculados a la fertilidad, la protecci&oacute;n o el cuidado colectivo conviviendo en el mismo espacio y tiempo con obras nacidas en la tierra altoaragonesa. Las texturas del barro, los &oacute;xidos o los pigmentos naturales evocan r&iacute;os, monta&ntilde;as y paisajes del Pirineo, estableciendo un puente inesperado entre dos mundos que comparten una misma manera de entender la comunidad. Porque el verdadero hilo conductor es una pregunta: &iquest;qu&eacute; papel puede desempe&ntilde;ar el arte en un pueblo, en una comarca, en un territorio que lucha por mantener vivas sus oportunidades? 
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                    alt="Escultura de la exposición impulsada por Alfonso Revilla y comisariada por este profesor junto con Raúl Ursúa."
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                Escultura de la exposición impulsada por Alfonso Revilla y comisariada por este profesor junto con Raúl Ursúa.                            </span>
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        La propuesta de tanto de Revilla como de Urs&uacute;a es invitar a la sociedad actual a buscar la respuesta en lo colectivo: asociaciones, centros educativos, administraciones y entidades sociales que trabajan cada d&iacute;a en favor de la discapacidad, la creatividad y el desarrollo rural. Porque &ldquo;en los pueblos la cultura no se contempla como un hecho aislado, se articula como una red&rdquo; que conecta personas, proyectos y formas distintas de entender, sentir y habitar el territorio. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso, que el escenario elegido haya sido A&iacute;nsa, un municipio del Pirineo aragon&eacute;s, tampoco es una serendipia. En el medio rural, &ldquo;donde las distancias obligan a cuidar m&aacute;s de los v&iacute;nculos&rdquo;, iniciativas como esta demuestran que la cultura puede ser una herramienta para invitar a la gente a quedarse, apostar por un proyecto de vida, generar comunidad y hacer visible aquello que durante demasiado tiempo permaneci&oacute; invisible; a los &ldquo;diferentes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entre la piedra medieval del castillo, el barro del Pirineo y las historias que llegan desde &Aacute;frica o desde el estudio de Judith Scott, en A&iacute;nsa, el arte africano ha dejado de ser un objeto de estudio para &ldquo;demostrar que se puede convertir en una herramienta de mediaci&oacute;n cultural&rdquo;. As&iacute;, la discapacidad deja de abordarse desde la asistencia para hacerlo desde la creaci&oacute;n. Y el medio rural deja de ser un escenario perif&eacute;rico para transformarse en un laboratorio donde experimentar nuevas formas de inclusi&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Bosque Senero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/profesor-desafia-prejuicios-mascaras-africanas-vehiculo-narracion-cultural-historica-restitutiva_1_13398531.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Jul 2026 20:47:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El profesor que desafía los prejuicios con máscaras africanas: "Es un vehículo de narración cultural, histórica y restitutiva"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Huesca,Arte,Medio rural]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sin medios pero con "mucho arrojo": así se enfrentan al fuego en Cinco Villas los voluntarios de la ‘Tropa de Pancho Villa’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/medios-arrojo-enfrentan-fuego-cinco-villas-voluntarios-tropa-pancho-villa_1_13393427.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5acffe9e-2a1d-453c-ada0-3cd32d7d4aab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x633y239.jpg" width="1200" height="675" alt="Sin medios pero con &quot;mucho arrojo&quot;: así se enfrentan al fuego en Cinco Villas los voluntarios de la ‘Tropa de Pancho Villa’"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Treinta años de entrega silenciosa de los bomberos voluntarios de Sos del Rey Católico: vecinos que dejan el tractor, el taller o la panadería del pueblo para proteger los montes y los pueblos con recursos precarios y sin esperar nada a cambio
</p><p class="subtitle">Mientras Aragón arde, la ciencia busca cómo evitar el próximo gran incendio: “Son fuegos mucho más complejos”</p></div><p class="article-text">
        El tel&eacute;fono nunca avisa con tiempo, puede sonar mientras Carlos Lobera est&aacute; subido al tractor, revisando una finca o terminando cualquier labor en el campo. Apenas hacen falta unas pocas palabras: &ldquo;Hay un incendio&rdquo;. No pregunta cu&aacute;nto durar&aacute; ni d&oacute;nde acabar&aacute; la jornada. El ritual comienza para este agricultor de 49 a&ntilde;os vecino de la comarca de las Cinco Villas. Se cambia de ropa, carga las botas, coge el coche y pone rumbo al parque de bomberos voluntarios de Sos del Rey Cat&oacute;lico. All&iacute;, casi al mismo tiempo, empiezan a aparecer otros vecinos. Uno llega del taller. Otro deja una obra a medias. Otro llega con olor a pan de su obrador. Otro sale de la carpinter&iacute;a. Ninguno sabe cu&aacute;ndo volver&aacute; a casa una vez que pongan rumbo al incendio. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Somos agricultores, carpinteros, panaderos... Cada uno tiene su trabajo. Cuando nos llaman dejamos lo que estamos haciendo y nos vamos. Luego igual vuelves a las dos o las tres de la ma&ntilde;ana y al d&iacute;a siguiente otra vez a trabajar&rdquo;, explica Carlos. As&iacute; funciona desde hace m&aacute;s de tres d&eacute;cadas la Agrupaci&oacute;n de Bomberos Voluntarios de Sos del Rey Cat&oacute;lico. Un grupo de vecinos que decidi&oacute; organizarse para proteger el monte cuando todav&iacute;a los recursos eran escasos y las distancias hac&iacute;an que la ayuda tardara demasiado en llegar.
    </p><p class="article-text">
        La agrupaci&oacute;n comenz&oacute; su andadura hace aproximadamente treinta a&ntilde;os con una misi&oacute;n muy concreta: intervenir en los incendios forestales que amenazaban Sos del Rey Cat&oacute;lico y las Altas Cinco Villas. Con el paso del tiempo, su &aacute;mbito de actuaci&oacute;n se ha consolidado y ampliado y hoy sus integrantes participan en grandes dispositivos de extinci&oacute;n por toda la comarca e incluso fuera de ella, siempre coordinados por los Bomberos de la Diputaci&oacute;n Provincial de Zaragoza con base en Ejea de los Caballeros.
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                    alt="Un momento de descanso en las labores de extinción del fuego en Cinco Villas."
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            <span class="title">
                Un momento de descanso en las labores de extinción del fuego en Cinco Villas.                            </span>
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        A lo largo de sus tres d&eacute;cadas de historia, este grupo ha participado en centenares de intervenciones, desde peque&ntilde;os conatos hasta algunos de los incendios forestales m&aacute;s importantes registrados en Arag&oacute;n en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Hoy la integran entre veinte y veinticinco personas. Entre ellos conviven veteranos como Benito o Solanas, con m&aacute;s de sesenta a&ntilde;os, y j&oacute;venes que representan el relevo generacional. &ldquo;No somos bomberos de profesi&oacute;n&rdquo;, recuerda Carlos. &ldquo;Somos gente normal que intenta echar una mano cuando hace falta.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        La labor de la agrupaci&oacute;n ha sido reconocida incluso por sus propios vecinos. En 2022, el Ayuntamiento de Sos del Rey Cat&oacute;lico les invit&oacute; a lanzar el chupinazo de las fiestas patronales como homenaje a un trabajo que rara vez ocupa titulares, pero que todos conocen cuando el monte empieza a arder. 
    </p><h2 class="article-text">Mucha voluntad y pocos medios</h2><p class="article-text">
        &ldquo;No tenemos apenas medios, pero lo que s&iacute; tenemos es mucha voluntad&rdquo;. Una frase que define el d&iacute;a a d&iacute;a de un equipo acostumbrado a trabajar con recursos limitados, pero con un elevado compromiso con el territorio. Carlos sonr&iacute;e cuando habla del cami&oacute;n del que disponen. No porque sea nuevo. Todo lo contrario. &ldquo;El cami&oacute;n nos lo cedieron desde el parque de Ejea cuando ya ten&iacute;a muchos a&ntilde;os, pero ah&iacute; sigue, haciendo su trabajo&rdquo;, apunta el voluntario mirando la fotograf&iacute;a en la que aparece su veh&iacute;culo al lado de una &ldquo;flamante&rdquo; Nodriza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tenemos un cami&oacute;n viejo y la ropa... pues cada uno va un poco de una manera. Alguna vez nos han dicho de broma que parecemos la tropa de Pancho Villa&rdquo;, cuenta entre risas. Lo dice sin amargura. M&aacute;s bien con esa iron&iacute;a de quien lleva demasiado tiempo acostumbrado a arregl&aacute;rselas con lo que tiene. &ldquo;Nos gustar&iacute;a tener mejores medios, claro que s&iacute;. Pero lo que nunca nos falta es voluntad.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Esa voluntad es la que hace que muchos utilicen incluso sus propios veh&iacute;culos para acudir hasta los puntos donde deben realizar los relevos. Es la que hace que una intervenci&oacute;n pueda empezar despu&eacute;s de comer y terminar entrada la madrugada. Y es la que explica por qu&eacute; nadie habla de dinero. &ldquo;No cobramos absolutamente nada. Ponemos nuestro tiempo, nuestro coche, no nos llevan en autob&uacute;s como a la UME... Lo hacemos porque creemos que alguien tiene que hacerlo&rdquo;, defiende Carlos. Y es que, nadie como otro agricultor u otra vecina de un pueblo, puede saber lo que significa ver como el fuego devora tu monte, tu hogar.  
    </p><p class="article-text">
        En un incendio forestal hay muchas im&aacute;genes que impresionan. Los helic&oacute;pteros descargando agua. Los hidroaviones haciendo amerizajes casi art&iacute;sticos en embalses. Las columnas de humo visibles desde kil&oacute;metros. El cielo p&uacute;rpura y la luna reflejando el fuego. Pero cuando todo eso desaparece, quienes siguen caminando entre el monte son los equipos que trabajan sobre el terreno. Los voluntarios de Sos conocen bien esa realidad. Estuvieron presentes en el incendio declarado entre Sos del Rey Cat&oacute;lico y Castiliscar en mayo de 2023, donde colaboraron junto a los Bomberos de la Diputaci&oacute;n de Zaragoza, las cuadrillas forestales y medios a&eacute;reos en un operativo que consigui&oacute; estabilizar un fuego que afect&oacute; a unas 40 hect&aacute;reas. Semanas, meses y a&ntilde;os antes ya hab&iacute;an estado en muchos otros. Porque el tel&eacute;fono nunca deja de sonar.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Hubo un momento en que pensamos que no sal&iacute;amos&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Hay incendios que no se olvidan. Carlos lo dice sin dramatizar. Recuerda especialmente el operativo desarrollado en el entorno de la localidad de As&iacute;n, en el gran incendio forestal de este verano que ha calcinado m&aacute;s de 14.400 hect&aacute;reas superando los 80 kil&oacute;metros de per&iacute;metro en la comarca de Cinco Cillas (Zaragoza). La madrugada de aquel jueves el viento cambi&oacute; de direcci&oacute;n y las llamas avanzaron con rapidez. En un camino forestal quedaron bloqueados varios veh&iacute;culos de extinci&oacute;n. Entre ellos estaba el cami&oacute;n de la agrupaci&oacute;n de voluntarios de Sos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Delante se qued&oacute; un veh&iacute;culo parado y ya no pod&iacute;amos salir. All&iacute; est&aacute;bamos la UME, bomberos de Zaragoza y varias motobombas.&rdquo; Durante unos minutos el fuego rode&oacute; el camino: &ldquo;Ve&iacute;amos las llamas a los dos lados. Fue bastante traum&aacute;tico. Hubo un momento en que pensamos que no sal&iacute;amos.&rdquo; Finalmente, consiguieron abandonar la zona. 
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                Trabajo en una granja.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Un episodio de enorme tensi&oacute;n que refleja el riesgo al que se enfrentan quienes trabajan en primera l&iacute;nea de un gran incendio. Sin embargo, cuando Carlos lo recuerda ya no habla del miedo. Habla del trabajo, porque, al d&iacute;a siguiente, el incendio segu&iacute;a activo y su labor deb&iacute;a continuar.  Pese a situaciones como esa, ninguno de ellos habla de hero&iacute;smo. Prefieren hacerlo de compa&ntilde;erismo. Intentan trabajar siempre juntos porque conocen la forma de actuar de cada miembro del equipo y esa confianza mutua resulta fundamental cuando las condiciones son extremas como ha sucedido en este incendio, en el que juntos, los voluntarios de Sos han defendido del ataque del fuego los cascos urbanos de las localidades de Uncastillo y Luesia en otros dos momentos fat&iacute;dicos de ese gran incendio forestal. 
    </p><p class="article-text">
        En la agrupaci&oacute;n todos conocen a Blanca. Dentro de poco esperan que sea una conductora m&aacute;s del cami&oacute;n. Ahora mismo apenas cuentan con cuatro o cinco ch&oacute;feres y eso condiciona muchas salidas. &ldquo;Muchas veces el problema no es que no haya gente. Es que no tenemos quien pueda llevar el cami&oacute;n.&rdquo; Por eso celebran que Blanca est&eacute; sac&aacute;ndose el permiso necesario.
    </p><p class="article-text">
        El veh&iacute;culo contin&uacute;a siendo la herramienta principal de una agrupaci&oacute;n acostumbrada a sacar adelante las intervenciones con recursos limitados. Por eso, esta iniciativa de Blanca no es solo &ldquo;sacarse el carnet&rdquo;, significa mucho m&aacute;s. Es una garant&iacute;a de futuro para este grupo al asegurar el relevo de quienes llevan media vida apagando incendios.
    </p><h2 class="article-text">El sueldo que nunca llega y un reconocimiento sin fotos</h2><p class="article-text">
        La cuadrilla voluntaria guarda de manera especial un recuerdo del incendio de Carcastillo. All&iacute; coincidieron con efectivos de distintos parques. En un momento del operativo un mando pidi&oacute; varios bomberos para incorporarse al frente de llama. &ldquo;La respuesta fue muy sencilla: 'Que suban los voluntarios'&rdquo;. Carlos sonr&iacute;e al recordarlo: &ldquo;Nos dijo que los voluntarios ten&iacute;amos mucho arrojo.&rdquo; La palabra permanece unos segundos flotando en el aire con un tono de orgullo y satisfacci&oacute;n. Arrojo. Quiz&aacute; sea un concepto antiguo, pero explica bien qui&eacute;nes son estos hombres y mujeres, voluntarios, vecinos. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando termina una intervenci&oacute;n no hay medallas. Tampoco hay focos ni aplausos. A veces solo un bocadillo y una botella de agua compartidos junto al cami&oacute;n antes de regresar a casa. Carlos vuelve entonces al mismo lugar del que sali&oacute; horas antes. A la finca. Al tractor. A su vida. Al d&iacute;a siguiente el monte parece tranquilo otra vez. Solo, hasta que vuelva a sonar el tel&eacute;fono.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay gente que nos pregunta por qu&eacute; hacemos esto si no cobramos nada, es m&aacute;s, terminamos poniendo nosotros, y no solo nuestra vida&rdquo;, dice, y hace una peque&ntilde;a pausa. &ldquo;La respuesta es muy sencilla: porque cuando el monte arde, alguien tiene que ir&rdquo;. Y ellos, desde hace m&aacute;s de treinta a&ntilde;os, siempre van. Su labor constituye un ejemplo de solidaridad en el medio rural. Mientras muchos vecinos descansan o contin&uacute;an con su rutina diaria, ellos dejan atr&aacute;s sus obligaciones para proteger un patrimonio que pertenece a todos. Sin sueldo, sin protagonismo y, en muchas ocasiones, con recursos claramente mejorables.
    </p><p class="article-text">
        Tres d&eacute;cadas despu&eacute;s de su puesta en marcha, la Agrupaci&oacute;n de Bomberos Voluntarios de Sos del Rey Cat&oacute;lico, &ldquo;la orgullosa Tropa de Pancho Villa&rdquo;, contin&uacute;a demostrando que el compromiso con un territorio no siempre se mide por los medios disponibles, sino por la voluntad y el &ldquo;arrojo&rdquo; de quienes est&aacute;n dispuestos a acudir cuando y donde m&aacute;s se les necesita.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Bosque Senero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/medios-arrojo-enfrentan-fuego-cinco-villas-voluntarios-tropa-pancho-villa_1_13393427.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Jul 2026 19:40:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sin medios pero con "mucho arrojo": así se enfrentan al fuego en Cinco Villas los voluntarios de la ‘Tropa de Pancho Villa’]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Incendios forestales,Aragón,Bomberos forestales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los vecinos vuelven unos minutos a Asín y Orés entre cenizas: “Salimos con lo puesto y volvemos devastados”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/vecinos-vuelven-minutos-asin-ores-cenizas-salimos-puesto-volvemos-devastados_1_13389540.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9f37d6ce-008e-46f6-9b75-38db219a0998_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x798y738.jpg" width="1200" height="675" alt="Los vecinos vuelven unos minutos a Asín y Orés entre cenizas: “Salimos con lo puesto y volvemos devastados”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Medio centenar de vecinos desalojados han podido volver este viernes a sus viviendas en Asín y Orés para recoger ropa, medicación y comprobar el alcance de los daños. Mientras algunos han encontrado sus casas intactas, otros han confirmado que las llamas han arrasado viviendas, explotaciones ganaderas y recuerdos de toda una vida</p><p class="subtitle">“Tenemos un viento absolutamente loco”: la preocupación se traslada a la noche en el incendio de las Cinco Villas
</p></div><p class="article-text">
        Medio centenar de vecinos de las localidades de As&iacute;n y Or&eacute;s han podido volver a sus viviendas a primera hora de la tarde del viernes, aunque solo por menos de una hora. Los afectados, un miembro de cada casa, han subido en coches compartidos escoltados por Protecci&oacute;n Civil, Bomberos y Guardia Civil, adem&aacute;s de dos psic&oacute;logas.  
    </p><p class="article-text">
        La interrupci&oacute;n de Eduardo, uno de los vecinos desalojados de As&iacute;n, al presidente Jorge Azc&oacute;n durante su intervenci&oacute;n ante los medios de comunicaci&oacute;n la ma&ntilde;ana del viernes en presencia de la ministra para la Transici&oacute;n Ecol&oacute;gica y el Reto Demogr&aacute;fico, ha sido el detonante para la organizaci&oacute;n de este convoy de vecinos. Eduardo y Esperanza fueron desalojados de su casa el mi&eacute;rcoles por la tarde, han pasado dos noches en un hotel, ambos son jubilados y su residencia est&aacute; en Barcelona. &ldquo;Necesitamos volver a nuestras casas a coger ropa y medicamentos, al menos unos minutos, acompa&ntilde;ados o como sea&rdquo;, ha increpado al presidente, que le ha recordado que ahora, lo m&aacute;s importante es garantizar la seguridad antes de acceder a la zona del incendio. 
    </p><p class="article-text">
        Minutos despu&eacute;s, una pareja de bomberos acompa&ntilde;aba a estos dos vecinos hasta su casa en As&iacute;n para recoger sus enseres y volver de nuevo a Ejea, donde est&aacute;n en este momento alojados. Tras este incidente, un equipo se ha puesto a trabajar para poner en marcha la movilizaci&oacute;n, de car&aacute;cter puntual y bajo seguridad, que ha permitido a la vecindad volver a As&iacute;n y Or&eacute;s en una operaci&oacute;n que ha tenido lugar a primera hora de la tarde que ha durado alrededor de cincuenta minutos. 
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                Los vecinos que han podido acercarse a los pueblos reunidos en el bar                            </span>
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        Los vecinos est&aacute;n agradecidos de haber podido volver a sus pueblos. Especialmente afectados se encuentran los vecinos de As&iacute;n, el municipio de los seis desalojados hasta el momento que peor parte se ha llevado. &ldquo;Ya solo al ver los campos quemados y la carretera me ha dado angustia&rdquo;, confiesa Angelines, que ha vuelto para ver el estado en el que se encontraba la casa, coger algo de ropa y &ldquo;la medicaci&oacute;n de mi marido Juan Jos&eacute;, salimos tan r&aacute;pido y nos pusimos tan nerviosos en ese momento que nos la dejamos olvidada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su casa est&aacute; bien, sin embargo, otros vecinos, como Carlos no han tenido tanta suerte. Con pena ense&ntilde;a en su tel&eacute;fono m&oacute;vil un v&iacute;deo que &eacute;l mismo ha grabado esta misma tarde. La parte exterior de su casa en As&iacute;n, aparece calcinada en un 90%. &ldquo;Aqu&iacute; hab&iacute;a una casa de madera exterior, acondicionada, en la que ten&iacute;amos v&iacute;deos familiares, fotograf&iacute;as, recuerdos, lo hemos perdido todo&rdquo;, junto con la nave de su abuelo, ahora en el terrero de su sobrino, p&eacute;rgolas, mobiliario y otros enseres. 
    </p><p class="article-text">
        Jes&uacute;s y Roberto, padre e hijo, se dedican a la agricultura y la ganader&iacute;a. &ldquo;Ten&iacute;a cuarenta cabras, pero solo han sobrevivido cuatro de ellas&rdquo;, dice Roberto, el resto se asfixiaron por el humo, antes de que el fuego alcanzara la zona en la que se encontraban. Tambi&eacute;n han perdido una nave y parte de la maquinaria de labor; un tractor y una empacadora entre ellos. Sin embargo, dentro de la desgracia, ellos insisten en que dan gracias por estar bien, y porque no haya habido da&ntilde;os personales hasta el momento &ldquo;esto es un accidente&rdquo;, repite Jes&uacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Los vecinos comparten fotos y v&iacute;deos en el bar de Farasdu&eacute;s, al que han acudido despu&eacute;s de bajar de sus pueblos. Tambi&eacute;n impresiones sobre c&oacute;mo han encontrado las calles, los corrales, los jardines y las casas. Y en el comentario de todos, la historia de una vecina, que al abrir la puerta de su vivienda se ha dado con el humo de frente. &ldquo;Sal&iacute;a de la cocina, un bombero ha ido y ha echado ox&iacute;geno, han prometido que ir&iacute;an despu&eacute;s para revisarla&rdquo;, cuenta uno de los vecinos, mientras en la mesa de al lado, Pili y Angelines dan gracias por haber podido subir a sus casas: &ldquo;Menos mal que hemos ido, si no, igual se hubiera quemado alguna vivienda m&aacute;s&rdquo;. 
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            <span class="title">
                El fuego ha llegado hasta al lado de las casas                            </span>
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        En la terraza, a la derecha; alrededor de cuatro mesas descansa un grupo de efectivos de la UME, a la izquierda; varios vecinos y vecinas de Luesia que todav&iacute;a no han podido volver al pueblo, y no hay previsi&oacute;n de que puedan salir en un convoy similar al organizado para los desalojados de Or&eacute;s y As&iacute;n porque ahora, ese punto es el que m&aacute;s preocupa a los equipos de extinci&oacute;n. En la puerta del bar, los m&aacute;s j&oacute;venes de As&iacute;n debaten tras haber visitado el pueblo. Tiene dudas sobre la toma de decisiones en este incendio; siente que &ldquo;se est&aacute; priorizando proteger la sierra frente a los municipios peque&ntilde;os, como As&iacute;n&rdquo;. La Sierra de Santo Domingo es uno de los enclaves naturales y paisaj&iacute;sticos m&aacute;s importantes de la comarca de Cinco Villas; un polo de atracci&oacute;n de turismo, principalmente deportivo y de familias. 
    </p><p class="article-text">
        Una ventana para la esperanza del turismo en As&iacute;n es que sus dos casas rurales est&aacute;n intactas. Una de ellas, dedicada al universo de Harry Potter ha logrado zafarse de las llamas, y los vecinos esperan que &ldquo;la gente venga a verla cuando todo esto pase&rdquo;, porque lo que viene a partir de ahora &ldquo;no es sencillo&rdquo;. Con el incendio todav&iacute;a por extinguir, los vecinos de As&iacute;n que han perdido sus casas o parte de ellas, piensan ya en &ldquo;c&oacute;mo limpiar y arreglar&rdquo; todo lo que han devorado las llamas. &ldquo;No sabemos si alguien vendr&aacute; a echarnos una mano&rdquo;, apunta Carlos, &ldquo;habr&aacute; que esperar a eso y a pedir las ayudas que nos correspondan&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras, en Uncastillo contin&uacute;an las labores de extinci&oacute;n, ahora centradas en campo y monte, los vecinos aseguran que se ven &ldquo;animales escapados&rdquo; de explotaciones cercadas, pero nada se puede hacer por ellos porque sus due&ntilde;os, &ldquo;o no pueden acceder o est&aacute;n subidos a un tractor colaborando con las brigadas de extinci&oacute;n&rdquo; comentan algunos afectados como Javier, que ha perdido su paridera, mientras observa con impotencia la estructura (renovada hace escasas fechas) y que hoy aparece devorada por las llamas. 
    </p><p class="article-text">
        Raquel, ganadera de vacuno en la zona hacia donde ahora se dirige el fuego, comparte el llamamiento recibido en el grupo de WhatsApp de ganaderos de la comarca: &ldquo;Necesitamos m&aacute;s tractores voluntarios&rdquo;. Tras una noche dedicada a frenar el fuego en su avance hacia el interior del pueblo, ahora los dispositivos hacen relevo y entra un nuevo refuerzo en la zona norte; si ayer a esta hora se defend&iacute;a Uncastillo, hoy la batalla se ha librado en Luesia, con el fuego a las puertas del casco urbano. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s al norte, en el punto de mira de las llamas, y a merced del comportamiento del viento, se encuentran los municipios de Biel y Fuencalderas. Ambos est&aacute;n prevenidos para un posible desalojo preventivo que ya ha sido coordinado tambi&eacute;n al otro lado del per&iacute;metro del incendio, en Ejea de los Caballeros, donde voluntarios de Cruz Roja, de Servicios Sociales, equipos de atenci&oacute;n psicol&oacute;gica, Protecci&oacute;n Civil, Polic&iacute;a y el Ayuntamiento de la localidad, junto con la comarca de Cinco Villas como instituci&oacute;n, ya est&aacute;n preparados tambi&eacute;n para responder.
    </p><p class="article-text">
        El fin de semana se presenta &ldquo;incierto&rdquo; en lo meteorol&oacute;gico, tal y como aseguraba el consejero Roberto Berm&uacute;dez de Castro tras la reuni&oacute;n de la tarde, y en lo humano, ya que el cansancio entre los desalojados comienza a hacer mella, las noches sobre una cama estrecha, r&iacute;gida y provisional van ya para tres, y entre los desalojados hay personas de mediana edad que necesitan descanso en un momento psicol&oacute;gica y emocionalmente complicado. El consejero aseguraba que tanto comarca como Ayuntamiento de Ejea est&aacute;n buscando &ldquo;alternativas habitacionales&rdquo; a esta situaci&oacute;n. Y tambi&eacute;n ha pedido que se reduzcan en todo lo posible los desplazamientos a dicha comarca, ya que hay un importante tr&aacute;nsito de maquinaria pesada y se necesitan las carreteras est&eacute;n lo m&aacute;s despejadas que sea posible, para facilitar los traslados y el trabajo de los equipos de extinci&oacute;n de este incendio que ha calcinado 14.000 hect&aacute;reas y que, hasta el momento, sigue sin control, y en el punto de mira por su comportamiento d&iacute;scolo. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Bosque Senero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/vecinos-vuelven-minutos-asin-ores-cenizas-salimos-puesto-volvemos-devastados_1_13389540.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Jul 2026 19:17:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los vecinos vuelven unos minutos a Asín y Orés entre cenizas: “Salimos con lo puesto y volvemos devastados”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Incendios,Incendios forestales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La primera línea de lucha contra el fuego en Cinco Villas: brigadas y voluntarios que plantan cara al mayor incendio del verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/primera-linea-lucha-fuego-brigadas-voluntarios-sostienen-emergencia-incendio-cinco-villas_1_13388909.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b8122760-614c-499d-b243-8beb3c9e9d98_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x580y484.jpg" width="1200" height="675" alt="La primera línea de lucha contra el fuego en Cinco Villas: brigadas y voluntarios que plantan cara al mayor incendio del verano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Brigadas agotadas, voluntarios que convierten un pabellón en un hogar y vecinos que abren sus cuadras para salvar animales. En la comarca de Cinco Villas, la emergencia también se combate con manos tendidas, mucho más allá del frente del fuego</p><p class="subtitle">El incendio de las Cinco Villas alcanza las 12.600 hectáreas quemadas y continúa “fuera de capacidad de extinción”
</p></div><p class="article-text">
        Tras una noche complicada, con la banda sonora de las naves que sobrevuelan los m&aacute;s de 60 kil&oacute;metros de per&iacute;metro, el incendio de la comarca de Cinco Villas sigue activo y sin control. El sector 6, en el flanco derecho, es el que m&aacute;s preocupa al equipo de extinci&oacute;n y hacia &eacute;l se dirigen seis efectivos de Sarga. Llegan de las brigadas 33 'Las Pardinas' y 34 'R&iacute;o Arag&oacute;n' de Jaca. &ldquo;Lo normal es que seamos cinco personas en cada equipo, pero solo estamos tres, por eso nos han tenido que juntar a dos brigadas, aun as&iacute; no llegamos a las 10 personas&rdquo;, explica Yasmina, miembro de una de las brigadas. En sus m&aacute;s de dos d&eacute;cadas trabajando en Sarga asegura que &ldquo;este es el peor momento&rdquo; en cuando a falta de personal y que &ldquo;desconocen los motivos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Llegan al puesto de mando en Farasdu&eacute;s tras m&aacute;s de dos horas de camino, y se abren paso entre la comitiva pol&iacute;tica para llegar hasta el puesto de los APN, donde uno de ellos les explicar&aacute; cu&aacute;l ser&aacute; su funci&oacute;n y a qu&eacute; sector ser&aacute;n movilizados. En el flanco derecho del fuego trabajaran durante 12 horas desde tierra, en primera l&iacute;nea. As&iacute; llevan todo el verano. La falta de efectivos y el gran volumen de trabajo est&aacute;n haciendo que muchos de ellos casi encadenen incendios. Es el caso de Javi, que el lunes particip&oacute; en las labores de extinci&oacute;n del fuego declarado en Nogu&eacute;s, el martes estuvo en el operativo desplazado a la zona de Tiermas, cerca del Pantano de Yesa, y este viernes llega para movilizarse junto con sus otros dos compa&ntilde;eros de brigada, y los tres nuevos de otra, al incendio declarado en Or&eacute;s el mi&eacute;rcoles. 
    </p><p class="article-text">
        Ellos son parte de la realidad del incendio que no se ve, los que pasan entre pol&iacute;ticos, fuerzas de seguridad y prensa con camisetas naranjas y monos descoloridos que llevan marcas de muchas horas frente a las llamas y otras tantas en las labores preventivas que realizan a lo largo de todo el a&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy se enfrentan a un incendio que ha calcinado ya m&aacute;s de 12.000 hect&aacute;reas en el que trabajan m&aacute;s de 440 efectivos, que ha obligado a evacuar a m&aacute;s de un millar de personas de cinco n&uacute;cleos de poblaci&oacute;n y que por el momento, sigue descontrolado a pesar de los esfuerzos de los equipos de extinci&oacute;n, Luis vivi&oacute; el incendio de 2015 en la misma comarca. Recuerda c&oacute;mo particip&oacute; como brigadista, antes de subir al veh&iacute;culo que lo traslada al sector 6, asegura que &ldquo;esta vez es mucho peor&rdquo;. 
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                Brigadas desplazadas a Ejea de los Caballeros                            </span>
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        Y mientras unos luchan por contener el avance del fuego, otros sostienen a las personas que esperan al otro lado de las llamas. Son voluntarios que organizan camas, reparten comida, acompa&ntilde;an incertidumbres y cuidan de quienes han tenido que abandonar su hogar sin saber cu&aacute;ndo podr&aacute;n regresar.
    </p><p class="article-text">
        Porque en un gran incendio no solo arden montes. Tambi&eacute;n se alteran vidas enteras. Y es precisamente ah&iacute;, donde las llamas ya no alcanzan, donde comienza otra forma de combatir la emergencia: la de quienes entre colchones improvisados, mantas, listados de nombres, biberones, conversaciones en voz baja y miradas c&oacute;mplices, hacen que nadie afronte el desastre en soledad. Es la otra cara de la emergencia. 
    </p><h2 class="article-text">La otra cara de la emergencia: los voluntarios</h2><p class="article-text">
        Cuando un incendio obliga a evacuar un pueblo entero, apagar el fuego deja de ser la &uacute;nica prioridad. Cuando se desalojan cinco localidades completas, la situaci&oacute;n es l&iacute;mite. Tambi&eacute;n hay que encontrar un lugar donde dormir, darse una ducha, atender a quien ha salido de casa sin apenas pertenencias, tranquilizar a los ni&ntilde;os, acompa&ntilde;ar a las personas no saben cu&aacute;ndo podr&aacute;n volver y responder, una y otra vez, a la misma pregunta: &ldquo;&iquest;Y ahora qu&eacute; va a pasar?&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Polideportivo de Ejea, donde se han desplazado vecinos de los pueblos afectados                            </span>
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        Hasta el polideportivo de Ejea de los Caballeros se han desplazado personas voluntarias de Cruz Roja llegadas desde Tarazona, Calatayud, Teruel, Borja y Huesca. Casi un centenar de hombres y mujeres de todas las edades que trabajan codo a codo desde las primeras horas con trabajadores sociales del Colegio de Arag&oacute;n, Servicios Sociales de la Comarca y vecinos para sostener la vida cotidiana de los desalojados de As&iacute;n, Or&eacute;s, Luesia, Malpica de Arba y Uncastillo. 
    </p><p class="article-text">
        Esta noche, en este refugio temporal han dormido 92 personas, ocho personas mayores permanecen atendidas en las residencias Elvira Otal y Villa de Ejea, y una m&aacute;s fue trasladada al hospital, &ldquo;estaba en cama y consideramos que en el hospital de Ejea era donde mejor atendida iba a estar&rdquo;, explican desde Cruz Roja.
    </p><p class="article-text">
        Entre las personas evacuadas hay ocho menores. El m&aacute;s peque&ntilde;o tiene apenas 13 meses; otro, 15. Sus necesidades obligan a que cada decisi&oacute;n se tome con un cuidado especial: leche, pa&ntilde;ales, espacios tranquilos donde descansar, rutinas que ayuden a reducir el miedo mientras en un escenario sobrevenido y antinatural para ellos. Por eso, servicios sociales ha decidido habilitar para estas familias la vivienda tutelada de ADISCIV, la asociaci&oacute;n de personas con capacidades diferentes de la comarca. Ahora, all&iacute;, conviven 14 personas desplazadas. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Personas desplazadas al polideportivo de Ejea de los Caballeros                            </span>
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        Mar&iacute;a Luisa Guart, trabajadora social de la Asamblea de Cruz Roja, no es nueva en situaciones l&iacute;mite. Ha participado en tres dispositivos de recepci&oacute;n de personas migrantes en las costas canarias, uno de los escenarios humanitarios m&aacute;s exigentes de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Sin embargo, reconoce que lo vivido estos d&iacute;as en las Cinco Villas le ha recordado aquella intensidad. &ldquo;Se puede equiparar el volumen de trabajo, y tambi&eacute;n el emocional&rdquo;, explica, agradecida, y en parte sorprendida, por la respuesta desplegada.
    </p><p class="article-text">
        Los voluntarios de la comarca de Ejea est&aacute;n igualmente emocionados, mientras observan a sus hom&oacute;logos m&aacute;s j&oacute;venes, equipos de Cruz Roja Juventud, entretener a los m&aacute;s j&oacute;venes en el polideportivo, al mismo tiempo que miembros de ERBE, los Equipos de Respuesta B&aacute;sica en Emergencias, y los ERIE, los Equipos de Respuesta Inmediata en Emergencias, especializados en la atenci&oacute;n de situaciones de mayor complejidad, trabajan en este escenario.
    </p><h2 class="article-text">Acogiendo animales: &ldquo;Est&aacute;n como en casa&rdquo;</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del porche de ladrillo caravista y de las puertas verdes del polideportivo de Ejea, la solidaridad para con los afectados de este incendio se extiende como las ra&iacute;ces de un &aacute;rbol. &ldquo;Los animales son los que m&aacute;s sufren en esta situaci&oacute;n, dependen de nosotros para poderse mover y salvarse&rdquo;. Es el pensamiento que tuvo Ana Cristina, vecina de Ejea de los Caballeros amante de los animales. &ldquo;Siempre he tenido caballos y ver esta situaci&oacute;n me hizo pensar a cu&aacute;ntos animales estar&iacute;an afectados por el fuego y las evacuaciones&rdquo;. Para aportar su granito de arena, Ana Cristina ha puesto a disposici&oacute;n de los vecinos de las poblaciones evacuadas con animales sus cuadras, a la entrada de Ejea. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Cuadra que Ana Cristina ha dejado a vecinos de los pueblos afectados                            </span>
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        En este momento acoge a siete caballos y tres perros, est&aacute; pendiente de la llegada de dos yeguas y un poni, y todav&iacute;a tendr&iacute;a espacio para cinco m&aacute;s. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n est&aacute; cuidando de tres perros. &ldquo;Un vecino nos va a traer paja para los animales, aqu&iacute; est&aacute;n bien&rdquo;, explica Cristina que a&ntilde;ade: &ldquo;Sent&iacute;a que ten&iacute;a que hacer algo ante esta tragedia&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La colaboraci&oacute;n ciudadana y el boca a boca ha sido crucial. Ana Cristina puso un aviso en WhatsApp ofreciendo su cuadra, adem&aacute;s del remolque para caballos por si alguien lo necesita para la evacuaci&oacute;n de sus animales. El mensaje ha circulado por grupos de toda la comarca, y as&iacute;, estos caballos y perros, tienen estos d&iacute;as un espacio seguro y confortable hasta que puedan volver a sus hogares. Los afectados est&aacute;n muy agradecidos a esta vecina que les ha facilitado un espacio a sus animales que son &ldquo;parte de la familia&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ana Cristina junto a uno de los caballos                            </span>
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        A unos kil&oacute;metros de estas cuadras, los hidroaviones y naves FOCA hacen repostajes en el pantano de San Bartolom&eacute;. Cuando el &uacute;ltimo helic&oacute;ptero regrese a su base y las c&aacute;maras abandonen la comarca, quedar&aacute;n montes ennegrecidos, pueblos marcados por el humo y cientos de personas tratando de recuperar la normalidad. Pero tambi&eacute;n el recuerdo de los brigadistas que trabajaron hasta el l&iacute;mite de sus fuerzas, los voluntarios que transformaron un pabell&oacute;n en un hogar improvisado, y de todas las personas que abrieron las puertas de sus casas y de sus cuadras sin preguntar a qui&eacute;n ayudaban. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Bosque Senero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/primera-linea-lucha-fuego-brigadas-voluntarios-sostienen-emergencia-incendio-cinco-villas_1_13388909.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Jul 2026 14:39:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La primera línea de lucha contra el fuego en Cinco Villas: brigadas y voluntarios que plantan cara al mayor incendio del verano]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Un cactus como alimento para el ganado: la solución para las zonas secas que Aragón mantiene bloqueada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/cactus-alimento-ganado-solucion-zonas-secas-aragon-mantiene-bloqueada_1_13382273.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ac8b3c02-fdeb-4ff6-b75b-8ab7495cd805_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un cactus como alimento para el ganado: la solución para las zonas secas que Aragón mantiene bloqueada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hace 35 años el Ministerio de Agricultura recomendaba la chumbera como cultivo para combatir la sequía. Hoy un proyecto piloto en Aragón encuentra dificultades para ensayarla por su consideración como especie invasora, a pesar de su demostrada respuesta como alimento seguro para el ganado en múltiples zonas áridas del mundo
</p><p class="subtitle">El calor y la sequía están cambiando el sabor y la calidad de lo que comemos
</p></div><p class="article-text">
        Cuando se piensa en grandes extensiones de chumberas, la imagen viaja casi siempre a M&eacute;xico, Marruecos o al nordeste de Brasil. Pocos imaginar&iacute;an que este cactus, s&iacute;mbolo de los paisajes &aacute;ridos, podr&iacute;a convertirse en una de las respuestas del campo aragon&eacute;s frente a la sequ&iacute;a. Sin embargo, eso es precisamente lo que intenta demostrar un proyecto piloto que se est&aacute; gestando en Fabara, en pleno Bajo Arag&oacute;n-Caspe.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de la iniciativa est&aacute; el agricultor y ganadero Michel Campanales, que junto con investigadores del Centro de Investigaci&oacute;n y Tecnolog&iacute;a Agroalimentaria de Arag&oacute;n (CITA) trabaja desde hace m&aacute;s de dos a&ntilde;os para evaluar el potencial de variedades de chumbera sin espinas como alimento para el ganado, y como cultivo adaptado a un territorio donde cada verano el agua escasea un poco m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Fabara re&uacute;ne todas las condiciones que buscan los investigadores: precipitaciones muy limitadas, temperaturas extremas y una sequ&iacute;a que ha dejado de ser una excepci&oacute;n para convertirse en parte del paisaje. Un escenario duro para la agricultura y la cr&iacute;a de ganado, pero tambi&eacute;n un aut&eacute;ntico laboratorio natural para poner a prueba especies capaces de producir donde otros cultivos apenas resisten.
    </p><p class="article-text">
        Michel Campanales conoce bien esa realidad. Agricultor de cereal y olivar, y ganadero cun&iacute;cola, lleva a&ntilde;os buscando alternativas que permitan hacer m&aacute;s resistentes las explotaciones del territorio. &ldquo;Esto nace como respuesta a una necesidad real del campo&rdquo;, explica. &ldquo;No hablamos de traer una planta ex&oacute;tica porque s&iacute;, sino de estudiar si las que ya tenemos en nuestro paisaje pueden ayudarnos a afrontar las sequ&iacute;as que cada vez son m&aacute;s frecuentes&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una idea que viene de lejos</h2><p class="article-text">
        El proyecto comenz&oacute; a tomar forma en 2023. En aquellas primeras conversaciones, adem&aacute;s de este agricultor y miembros de la organizaci&oacute;n agraria UAGA en Arag&oacute;n, participaron tambi&eacute;n empresas vinculadas al sector del biog&aacute;s interesadas en estudiar las posibilidades de esta planta, dentro de sistemas de econom&iacute;a circular y aprovechamiento de digestatos.
    </p><p class="article-text">
        La inspiraci&oacute;n no era nueva. Brasil lleva d&eacute;cadas cultivando chumbera de forma intensiva en las zonas semi&aacute;ridas del nordeste del pa&iacute;s, donde los corredores verdes de este cactus mantienen a miles de explotaciones ganaderas en regiones con escasez de agua subterr&aacute;nea. La propia FAO lleva a&ntilde;os recomendando este modelo como herramienta para reforzar la alimentaci&oacute;n del ganado en territorios considerados &ldquo;vulnerables&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Campanales recuerda adem&aacute;s que Espa&ntilde;a tampoco part&iacute;a de cero. &ldquo;Durante d&eacute;cadas el Ministerio de Medio Ambiente destin&oacute; recursos para estudiar esta planta como alternativa para zonas &aacute;ridas y degradadas. Aquellos trabajos quedaron olvidados, pero ahora vuelven a tener sentido con la llegada de las plantas de biog&aacute;s y la necesidad de gestionar los digestatos&rdquo;, apunta el agricultor. 
    </p><p class="article-text">
        La iniciativa respaldada por el CITA, en realidad se remonta a una l&iacute;nea de investigaci&oacute;n que Espa&ntilde;a ya explor&oacute; hace d&eacute;cadas. En 1990, el entonces Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentaci&oacute;n dedic&oacute; una Hoja Divulgadora monogr&aacute;fica a 'La chumbera como cultivo de zonas &aacute;ridas', en la que describ&iacute;a esta especie como especialmente adaptada a las zonas c&aacute;lidas, &aacute;ridas y semi&aacute;ridas, y destacaba su extraordinaria eficiencia en el uso del agua. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Campo de chumberas                            </span>
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        El documento se&ntilde;alaba que en Espa&ntilde;a exist&iacute;an entonces unas 6.000 hect&aacute;reas cultivadas de chumbera y subrayaba que eran capaces de producir la misma cantidad de materia org&aacute;nica consumiendo hasta diez veces menos agua que un cultivo de cereal. Aquella publicaci&oacute;n no fue un caso aislado. La Biblioteca del Ministerio conserva boletines sobre la chumbera desde 1915, cuando ya se analizaban sus posibles aplicaciones agr&iacute;colas, y en 1983 edit&oacute; otra gu&iacute;a t&eacute;cnica dedicada a su cultivo para la producci&oacute;n de higos de 'retallo'. 
    </p><p class="article-text">
        Ese recorrido hist&oacute;rico pone de manifiesto una aparente paradoja: una planta que durante buena parte del siglo XX fue objeto de estudios y recomendaciones oficiales como cultivo alternativo para las zonas m&aacute;s secas del pa&iacute;s, encuentra hoy dificultades administrativas para su implantaci&oacute;n experimental debido a que est&aacute; considerada como especie ex&oacute;tica invasora en Espa&ntilde;a. Algo que, sin embargo, &ldquo;no sucede en el resto de pa&iacute;ses del arco Mediterr&aacute;neo&rdquo;, recuerda Michel Campanales. 
    </p><h2 class="article-text">Un proyecto bloqueado</h2><p class="article-text">
        Pese al respaldo cient&iacute;fico y a las evidencias de un pasado reciente, la iniciativa puesta en marcha en Arag&oacute;n permanece pr&aacute;cticamente paralizada por cuestiones administrativas: el principal escollo es la catalogaci&oacute;n de la especie como invasora en este pa&iacute;s. &ldquo;Empezamos a desarrollar el proyecto con informaci&oacute;n y casos de &eacute;xito en otros pa&iacute;ses como Brasil o M&eacute;xico, pero nos hemos encontrado con much&iacute;simas dificultades&rdquo;, lamenta Campanales. &ldquo;Nos explican que la chumbera est&aacute; catalogada como especie invasora en Espa&ntilde;a y, de momento, no existe voluntad pol&iacute;tica para revisar esa clasificaci&oacute;n&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        El agricultor asegura que &ldquo;no pedimos que esta planta sea extra&iacute;da del cat&aacute;logo, solo que se permita explorarla como recurso&rdquo;.  Por su parte, el CITA mantiene su disposici&oacute;n a colaborar con los agricultores interesados, pero reconoce que sin la autorizaci&oacute;n de Sanidad Vegetal no se pude seguir adelante. &ldquo;Despu&eacute;s se nos pide a los profesionales del campo y a las organizaciones agrarias que busquemos cultivos alternativos, pero cuando aparece una alternativa real nos encontramos con este tipo de limitaciones&rdquo;, denuncia Campanales. Unas limitaciones que el agricultor considera &ldquo;carentes de sentido en un contexto de cambio clim&aacute;tico como el que estamos sufriendo, especialmente en el sector primario y las zonas rurales&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El temor era que pudiera expandirse fuera de la parcela, por eso precisamente el proyecto estaba dise&ntilde;ado para analizar ese comportamiento en condiciones controladas&rdquo;, por ello, explican los promotores del proyecto, se plante&oacute; un ensayo completamente controlado, estudiando variedades ya presentes en la comarca del Matarra&ntilde;a y evaluando tanto su producci&oacute;n por hect&aacute;rea como su posible capacidad de dispersi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras los agricultores y los investigadores esperan la luz verde que les permita avanzar, los expedientes contin&uacute;an recorriendo despachos. &ldquo;Los papeles han ido pasando de mesa en mesa y seguimos esperando las reuniones que permitir&iacute;an dar el siguiente paso&rdquo;. Campanales recuerda adem&aacute;s que la situaci&oacute;n espa&ntilde;ola contrasta con la de buena parte del arco mediterr&aacute;neo. &ldquo;En la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses mediterr&aacute;neos la chumbera no est&aacute; considerada una amenaza. Todo lo contrario: en muchas zonas se ha convertido en una aliada para la ganader&iacute;a sin la que los reba&ntilde;os no podr&iacute;an sobrevivir&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Un dep&oacute;sito natural de agua</h2><p class="article-text">
        El inter&eacute;s de la chumbera va mucho m&aacute;s all&aacute; de producir biomasa. Sus pencas carnosas almacenan enormes cantidades de agua. Seg&uacute;n la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas para la Alimentaci&oacute;n y la Agricultura (FAO), una hect&aacute;rea puede llegar a acumular hasta 180 toneladas de agua, funcionando como un aut&eacute;ntico dep&oacute;sito vegetal que ayuda a mantener hidratado al ganado durante los meses m&aacute;s secos.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de agua, las pencas aportan energ&iacute;a de f&aacute;cil digesti&oacute;n, minerales y vitaminas. Desde hace d&eacute;cadas forman parte de la alimentaci&oacute;n del ganado en pa&iacute;ses como M&eacute;xico, Brasil, Etiop&iacute;a o T&uacute;nez cuando las sequ&iacute;as reducen la disponibilidad de pastos.
    </p><p class="article-text">
        La chumbera no sustituye al consumo de otros alimentos, ya que su contenido proteico es limitado, por lo que debe complementarse con alfalfa, paja tratada o concentrados, pero, a cambio, reduce notablemente las necesidades de agua de los animales en los momentos m&aacute;s cr&iacute;ticos.
    </p><h2 class="article-text">El cactus que interesa al mundo</h2><p class="article-text">
        La FAO considera la chumbera una de las alternativas agr&iacute;colas con mayor potencial para las regiones &aacute;ridas del siglo XXI. Su extraordinaria eficiencia se explica por su metabolismo CAM, un sistema que permite abrir las estomas durante la noche para minimizar la p&eacute;rdida de agua durante el d&iacute;a, convirti&eacute;ndola en una de las especies agr&iacute;colas m&aacute;s eficientes desde el punto de vista h&iacute;drico.
    </p><p class="article-text">
        El director de la Divisi&oacute;n de Producci&oacute;n y Protecci&oacute;n Vegetal de la FAO, Hans Dreyer, resum&iacute;a esa capacidad con una frase que hoy cobra especial sentido en territorios como el valle del Ebro: &ldquo;El cambio clim&aacute;tico y los crecientes riesgos de sequ&iacute;a son razones importantes para elevar este humilde cactus al estatus de cultivo esencial en muchas zonas&rdquo;. En la misma l&iacute;nea, el investigador del ICARDA Ali Nefzaoui, considera que la presi&oacute;n creciente sobre los recursos h&iacute;dricos convierte a la chumbera en uno de los cultivos estrat&eacute;gicos del futuro.
    </p><p class="article-text">
        Durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os numerosos trabajos cient&iacute;ficos a nivel internacional han reforzado esa idea. Entre ellos destaca una investigaci&oacute;n publicada en 2025 con datos de 736 agricultores de cinco pa&iacute;ses, que concluye que las variedades sin espinas ofrecen mayores rendimientos forrajeros, mejores m&aacute;rgenes econ&oacute;micos y una rentabilidad superior respecto a las tradicionales.
    </p><h2 class="article-text">Mucho m&aacute;s que forraje</h2><p class="article-text">
        Las posibilidades econ&oacute;micas del cultivo tampoco terminan en la alimentaci&oacute;n animal. Los frutos tienen mercado para consumo humano; las pencas j&oacute;venes forman parte de la alimentaci&oacute;n en numerosos pa&iacute;ses; la biomasa resulta apta para producir biog&aacute;s y tambi&eacute;n se estudia su aplicaci&oacute;n en procesos de econom&iacute;a circular vinculados a la gesti&oacute;n de residuos ganaderos.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente esa versatilidad es una de las razones que hacen especialmente atractivo el proyecto planteado en Fabara. &ldquo;No se trata &uacute;nicamente de alimentar al ganado&rdquo;, resume Campanales. La chumbera genera &ldquo;un ciclo cerrado, una planta capaz de gestionar sus propios recursos y ofrecer distintas aplicaciones dentro de la explotaci&oacute;n&rdquo;. Sin embargo, tal y como lamenta el ganadero &ldquo;ya hay oportunidades perdidas&rdquo;, en referencia a una empresa, apunta, que mostr&oacute; inter&eacute;s por participar en este proyecto en la zona, pero que, definitivamente se han ido a Italia porque aqu&iacute; la legislaci&oacute;n parapetaba el avance. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el ganadero destaca otra ventaja poco conocida de esta planta, pero necesaria en un momento como el que estamos viviendo en toda Espa&ntilde;a, y hace escasos d&iacute;as en el propio Matarra&ntilde;a. &ldquo;La chumbera tambi&eacute;n puede actuar como un cortafuegos natural, algo que adquiere cada vez m&aacute;s importancia en un territorio donde el riesgo de incendios aumenta cada verano&rdquo;, recuerda. 
    </p><h2 class="article-text">Arag&oacute;n mira al futuro</h2><p class="article-text">
        Las previsiones clim&aacute;ticas apuntan a que el valle del Ebro sufrir&aacute; sequ&iacute;as m&aacute;s frecuentes y prolongadas. Ante ese escenario, encontrar cultivos capaces de producir con menos agua se ha convertido en una prioridad para agricultores e investigadores.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia impulsada desde Fabara pretende responder precisamente a esa pregunta: si una planta que ya sostiene explotaciones ganaderas en algunas de las regiones m&aacute;s secas del planeta puede desempe&ntilde;ar el mismo papel en Arag&oacute;n. La respuesta sigue esperando en un despacho. Y, mientras tanto, un cactus acostumbrado a sobrevivir donde otros fracasan contin&uacute;a alimentando una idea que podr&iacute;a cambiar la forma de entender la agricultura del secano desde una peque&ntilde;a parcela en el Bajo Arag&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Bosque Senero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/cactus-alimento-ganado-solucion-zonas-secas-aragon-mantiene-bloqueada_1_13382273.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Jul 2026 19:44:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un cactus como alimento para el ganado: la solución para las zonas secas que Aragón mantiene bloqueada]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ganadería,Sequía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Necesito saber cómo está mi casa": la inquietud de los más de 800 evacuados en Cinco Villas que miran de reojo al fuego]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/necesito-mil-casa-inquietud-evacuados-cinco-villas-miran-reojo-fuego_1_13385442.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3ab27d1a-a901-4819-8ba7-cd3d0b16ca08_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Necesito saber cómo está mi casa&quot;: la inquietud de los más de 800 evacuados en Cinco Villas que miran de reojo al fuego"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las llamas arrasan más de 5.000 hectáreas de las Cinco Villas en un fuego que se extiende todavía sin control y que ha obligado a evacuar cinco municipios, mientras mantiene en alerta a otros dos municipios. Las historias entre los afectados se cuentan en los dos polideportivos, el albergue y el casino de Ejea donde vecinos y equipos de extinción pasan estas horas de incertidumbre</p><p class="subtitle">Fuego en las calles: el incendio de Orés entra en el casco urbano de Asín y obliga a desalojar Uncastillo
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Necesitamos saber c&oacute;mo est&aacute;n nuestras casas&rdquo;. La frase se repite una y otra vez entre los vecinos de Or&eacute;s, Luesia y As&iacute;n que montan guardia frente al puesto de mando instalado en Farasdu&eacute;s. Helic&oacute;pteros, hidroaviones y naves FOCA les sobrevuelan en un baile a&eacute;reo con una ruta fija, de las balsas y piscinas a las llamas, del pantano de San Bartolom&eacute; hasta el flanco izquierdo del per&iacute;metro del incendio, el que m&aacute;s preocupa. 
    </p><p class="article-text">
        Han pasado m&aacute;s de veinticuatro horas desde que estos vecinos y vecinas fueron desalojados y todav&iacute;a no saben cu&aacute;ndo podr&aacute;n regresar a pueblos. El humo del incendio y las llamas han sacado de sus casas a la vecindad de As&iacute;, Or&eacute;s, Luesia, Malpica de Arba y Uncastillo mientras tienen en vilo a S&aacute;daba y Biota. Las llamas han calcinado ya m&aacute;s de 5.000 hect&aacute;reas y la cifra no deja de subir. De ellas, una parte importante pertenecen del t&eacute;rmino municipal de Or&eacute;s, pero sin duda es As&iacute;n el pueblo que se ha llevado la peor parte hasta ahora, porque el fuego ha llegado al coraz&oacute;n del municipio, a sus calles y sus viviendas. Aun as&iacute;, los servicios de extinci&oacute;n explican que ha logrado salvarse en gran parte del casco urbano. 
    </p><p class="article-text">
        Casas en las que viven personas, j&oacute;venes y sobre todo muchos mayores que ahora comparten su incertidumbre en un banco a la sombra en Farasdu&eacute;s o en las distintas ubicaciones puestas en marcha por el Ayuntamiento de Ejea en la localidad. Entre los m&aacute;s de sesenta vecinos que han pasado la primera noche en el polideportivo de Ejea las historias circulan en un escenario improvisado de sillas y mesas entre los que los medios de comunicaci&oacute;n les hacen preguntas y algunos familiares y amigos les visitan. La previsi&oacute;n es que muchos de ellos vuelvan a dormir all&iacute; mientras contin&uacute;e restringido el acceso a sus viviendas. 
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            <span class="title">
                Josefina y Paco, dos de los desplazados de la residencia                            </span>
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        Jes&uacute;s, Josefina y Jos&eacute;, est&aacute;n entre los vecinos evacuados de m&aacute;s edad. Anoche fueron trasladados por Cruz Roja a la residencia Villa de Ejea para que pudieran descansar, y estar m&aacute;s c&oacute;modos y mejor atendidos. Josefina, vecina de Luesia, a sus 90 a&ntilde;os cuenta que ha vivido ya muchas cosas y que por eso est&aacute; tranquila y, sobre todo, agradecida: &ldquo;Me han tratado como si estuviera en un hotel. A los tres nos dieron una muda limpia, pijama y esta ma&ntilde;ana hasta hemos estado con la fisioterapeuta&rdquo;, cuenta agradecida. Aun as&iacute;, este jueves ha preferido regresar al polideportivo para pasar el d&iacute;a junto a su familia y el resto de vecinos. &ldquo;Me hab&iacute;an preparado la comida all&iacute;, pero prefiero estar aqu&iacute; con los m&iacute;os. Pero ya les he dicho que esta noche me esperen para cenar y dormir en la residencia&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Y de los m&aacute;s mayores a los m&aacute;s peque&ntilde;os. Isaac, de nueve a&ntilde;os, y Atenea, de seis, corretean junto a otros ni&ntilde;os entre las 80 camas instaladas en el polideportivo de Ejea. Ellos aportan las risas, el juego y la inocencia en un entorno improvisado en el que contrastan con las conversaciones y miradas de preocupaci&oacute;n que los adultos mantienen al otro lado de la cortina, donde se ha habilitado la zona de comedor.
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                Isaac y Atenea junto a su madre María Luisa                            </span>
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        Los dos peque&ntilde;os han pasado la noche en el pabell&oacute;n junto a su madre, Mar&iacute;a Luisa, de 31 a&ntilde;os. Son de Murcia, pero hace dos a&ntilde;os se instalaron en Luesia con un proyecto de vida en el medio rural. Van al colegio de la localidad, junto otra decena de ni&ntilde;os, mientras el padre trabaja en una f&aacute;brica de Ejea de los Caballeros y la madre en la residencia de personas mayores de Luesia.
    </p><p class="article-text">
        La evacuaci&oacute;n les oblig&oacute; a marcharse pr&aacute;cticamente con lo puesto. Pese a ello, aseguran que han pasado la noche con tranquilidad. Pudieron ducharse y recibieron un kit de higiene, adem&aacute;s de la cena y el desayuno facilitados por el dispositivo de emergencia que han puesto en marcha desde Cruz Roja en colaboraci&oacute;n con el Ayuntamiento de Ejea y los servicios sociales de la comarca de Cinco Villas. Mientras los ni&ntilde;os siguen jugando ajenos a la magnitud de lo ocurrido, los adultos esperan la hora de la comida pendientes del tel&eacute;fono y de las noticias que llegan desde Luesia, donde algunos vecinos siguen colaborando con los equipos de extinci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El marido y el hijo mayor de Marimar son dos los muchos vecinos que decidieron quedarse en el primer punto de evacuaci&oacute;n, Luesia, para ayudar a los equipos de extinci&oacute;n a ubicarse y reconocer en terreno para atacar al fuego. Ella, sin embargo, fue evacuada junto a su hija Carla, de 16 a&ntilde;os.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Casas afectadas por el fuego en Asín                            </span>
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        La familia tiene una empresa de construcci&oacute;n y vive de forma permanente en Or&eacute;s. Esta misma ma&ntilde;ana la nave donde guardaban herramientas, maquinaria y veh&iacute;culos ha sido alcanzada por las llamas. &ldquo;Se han ido una hora a descansar y, cuando han vuelto, el fuego se hab&iacute;a reactivado y se hab&iacute;a quemado todo: el material y los veh&iacute;culos que hab&iacute;a dentro&rdquo;, lamenta Marimar que espera con incertidumbre la llamada de su marido que, ahora intenta regresar a Or&eacute;s con su hijo para salvar una segunda nave. Por el momento siguen sin autorizaci&oacute;n para acceder.
    </p><p class="article-text">
        Marimar abandon&oacute; Or&eacute;s por una pista forestal cuando la carretera ya estaba cortada. &ldquo;Esper&eacute; para llevarme conmigo a tres vecinos: dos hombres mayores y una se&ntilde;ora con esclerosis m&uacute;ltiple que no pod&iacute;a subir al autob&uacute;s&rdquo;, recuerda. Horas antes, el pueblo ya se hab&iacute;a organizado para ayudar a quienes iban a pasar la noche fuera de casa. &ldquo;El panadero de Or&eacute;s tiene el horno en Farasdu&eacute;s, nos trajo el pan que pudo y entre las vecinas preparamos unos sesenta bocadillos con todo lo que ten&iacute;amos en casa porque, en un principio, pens&aacute;bamos que nos trasladaban a Luesia&rdquo;, explica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Marimar y su familia                            </span>
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        La evacuaci&oacute;n se hizo puerta por puerta. As&iacute; lo cuentan Carla y Carla, dos amigas que comparten nombre y ahora tambi&eacute;n una experiencia que aseguran &ldquo;les ha marcado&rdquo;. Su iniciativa ha sido clave para que todos sus vecinos est&aacute;n a salvo. Juntas fueron avisando a las personas de mayor edad y a quienes viven solos y no utilizan tel&eacute;fono m&oacute;vil: &ldquo;Les avisamos uno por uno y les ayudamos a salir de sus casas para que nadie se quedara dentro del pueblo&rdquo;, recuerdan. Son ellas quienes grabaron el v&iacute;deo que muestra la salida de Or&eacute;s con las llamas a escasos metros de la carretera que ha circulado durante las &uacute;ltimas horas por las redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Carla, la hija de Marimar, y la hermana de su amiga iban a hacerse cargo este verano de las piscinas municipales. Hoy los helic&oacute;pteros cargan all&iacute; agua para combatir el incendio. Y en un escenario de desolaci&oacute;n y p&eacute;rdida, el fuego tambi&eacute;n deja historias de fraternidad porque &ldquo;ahora no somos pueblo, somos familia&rdquo; dice una de las vecinas m&aacute;s j&oacute;venes de Or&eacute;s que junto a Carla y otros amigos ya piensan en c&oacute;mo recuperar el c&eacute;sped de las piscinas, muy da&ntilde;ado por el operativo, para que el pueblo vuelva a tener cuanto antes un lugar donde reunirse lo que queda de este dif&iacute;cil verano.
    </p><h2 class="article-text">La incertidumbre por volver a As&iacute;n </h2><p class="article-text">
        Algunos de esos vecinos tuvieron la &ldquo;suerte&rdquo; de poder refugiarse en otra vivienda cuando lleg&oacute; la orden de evacuaci&oacute;n. Es el caso de Eduardo y Juan Carlos, que se trasladaron a Zaragoza y evitaron pasar la noche en el polideportivo. Ambos pasan pr&aacute;cticamente todo el verano, adem&aacute;s de puentes, fines de semana y otras fechas se&ntilde;aladas, en la localidad cincovillesa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Entorno de Asín afectado por las llamas                            </span>
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        Ahora, sin embargo, la preocupaci&oacute;n es la misma que la del resto de desalojados. &ldquo;Necesitamos saber c&oacute;mo est&aacute;n nuestras casas, si hay alg&uacute;n madero que todav&iacute;a se est&aacute; quemando y nosotros podemos hacer algo para terminar de apagarlo antes de que se propague a otras partes de las casas o del pueblo&rdquo;, explica Juan Carlos, que junto a Eduardo espera frente al puesto de mando de la Unidad Militar de Emergencias (UME) noticias sobre cu&aacute;ndo podr&aacute;n acceder.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el casco urbano logr&oacute; salvarse en gran parte tras una noche cr&iacute;tica en la que las llamas llegaron a entrar en el pueblo, pr&aacute;cticamente todo el t&eacute;rmino municipal &mdash;los campos, los montes y el entorno de As&iacute;n&mdash; ha quedado calcinado. El incendio ha afectado adem&aacute;s a una decena de viviendas: en la mayor&iacute;a de los casos los da&ntilde;os se concentran en graneros, corrales y otras construcciones anexas, pero en tres de ellas el fuego lleg&oacute; a entrar en el interior. Pese a ello, el municipio mantiene el suministro el&eacute;ctrico.
    </p><p class="article-text">
        Alfonso tiene 31 a&ntilde;os y es el alguacil de As&iacute;n. Lleg&oacute; al pueblo hace apenas seis meses en busca de una oportunidad para desarrollar su proyecto de vida y de pensamiento en el medio rural, y este martes vivi&oacute; con incertidumbre la evacuaci&oacute;n del municipio. &ldquo;Nunca hab&iacute;a vivido una situaci&oacute;n as&iacute;&rdquo;, asegura. Cree, sin embargo, que lo ocurrido debe servir como una llamada de atenci&oacute;n para tomar m&aacute;s en serio tanto el cambio clim&aacute;tico como la forma que tenemos de mantener el entorno rural porque &ldquo;esta p&eacute;rdida&rdquo;, asegura &ldquo;nos debe hacer reflexionar como sociedad&rdquo;. 
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                Alfonso Maribel y Esperanza, vecinos de Asín                            </span>
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        Maribel, de 70 a&ntilde;os, asiente a las palabras del alguacil. Ella vive en Zaragoza, aunque pasa los fines de semana y los veranos en As&iacute;n. Ayer estaba en el pueblo. Su vivienda no se encuentra entre las afectadas, pero recuerda &ldquo;como si fuera ahora&rdquo; el incendio que hace quince a&ntilde;os arras&oacute; cerca de 14.000 hect&aacute;reas en la comarca de las Cinco Villas. &ldquo;En aquel momento As&iacute;n tambi&eacute;n pudo haberse quemado, pero no lo hizo por la r&aacute;pida actuaci&oacute;n de los vecinos y vecinas, que son quienes primero saben por d&oacute;nde tienen que atacar al fuego en el pueblo&rdquo;, recuerda. En esta ocasi&oacute;n &ldquo;no han podido hacerlo&rdquo;, lamenta, y reconoce que el municipio ha sido el que peor parte se ha llevado.
    </p><p class="article-text">
        Algunas viviendas se han salvado &ldquo;de milagro&rdquo;. Es el caso de Esperanza Trujillo, que vive en Barcelona, pero tambi&eacute;n pasa largas temporadas en el municipio. Su vivienda, que est&aacute; situada en el centro del pueblo, ha logrado salvarse. &ldquo;Es de ladrillo y est&aacute; pegada a una casa que s&iacute; se ha quemado. Parece que nosotros hemos tenido m&aacute;s suerte&rdquo;, explica. Aun as&iacute;, tampoco ha podido comprobar personalmente en qu&eacute; estado ha quedado tras el paso de las llamas.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, hay quienes no saben nada, y no solo de sus posesiones materiales, sino de sus animales. Otros dos vecinos, que prefieren mantener el anonimato, tienen un corral junto a la residencia de personas mayores, una de las construcciones a las que llegaron las llamas. Durante toda la ma&ntilde;ana han intentado acceder al pueblo para comprobar si sus perros se encuentran bien, pero sin &eacute;xito. &ldquo;Nos dicen que la carretera est&aacute; cortada y que est&aacute; prohibido el paso, incluso para los ganaderos que tienen que subir a echar de comer a sus animales&rdquo;, lamentan. Padre e hijo, el primero ya de avanzada edad, terminan subi&eacute;ndose al coche para regresar a Ejea sin haber podido entrar en As&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y en este escenario de incertidumbre, las nuevas tecnolog&iacute;as despiertan dudas y miedos. Durante la tarde de este mi&eacute;rcoles un v&iacute;deo en el que se ve c&oacute;mo las llamas entran en el n&uacute;cleo urbano de la poblaci&oacute;n de As&iacute;n circul&oacute; por redes sociales. Una de las vecinas asegura que han preguntado entre la gente del pueblo y que nadie reconoce haberlo grabado. &ldquo;En aquel momento fue desolador ver esas im&aacute;genes, nos hab&iacute;an evacuado y no sab&iacute;amos absolutamente nada, as&iacute; que llam&eacute; al 112 para ver si me pod&iacute;an dar algo de informaci&oacute;n, all&iacute; me aseguraron que el v&iacute;deo pod&iacute;a estar creado con inteligencia artificial, pero ahora ya sabemos que eran im&aacute;genes reales&rdquo; explica a Maribel en presencia de sus vecinos. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2077629317958320143?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><h2 class="article-text">Las p&eacute;rdidas que deja el fuego</h2><p class="article-text">
        En Or&eacute;s, el fuego ha arrasado aproximadamente la mitad del t&eacute;rmino municipal, aunque en este caso no ha afectado a viviendas. Jes&uacute;s, de 74 a&ntilde;os, sigue en activo y ha perdido seis hect&aacute;reas de almendros, muchos de ellos muy antiguos. &ldquo;Eso ya no se recupera; servir&aacute; para le&ntilde;a, si alguien la quiere&rdquo;, dice mientras baja la mirada. Conoce bien el tiempo que necesita este cultivo para volver a ser rentable y asume que, a su edad, dif&iacute;cilmente podr&aacute; recuperar la explotaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La noche dej&oacute; adem&aacute;s &ldquo;momentos muy complejos&rdquo; en As&iacute;n. El consejero de Hacienda e Interior, Roberto Berm&uacute;dez de Castro, explic&oacute; que efectivos del operativo INFOAR, de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y de los Bomberos de la Diputaci&oacute;n de Zaragoza llegaron a verse cercados por las llamas y tuvieron que retirarse con rapidez. Algunos de los veh&iacute;culos sufrieron da&ntilde;os debido a la elevada carga t&eacute;rmica del incendio.
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            <span class="title">
                Vecinos desalojados esperando noticias                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El jefe de intervenci&oacute;n del Servicio de Extinci&oacute;n de Incendios de la Diputaci&oacute;n de Zaragoza, Fernando P&eacute;rez, ha reconocido que se vivieron momentos de &ldquo;gran incertidumbre&rdquo; y &ldquo;tensi&oacute;n&rdquo;. &ldquo;Ha habido varios da&ntilde;os materiales, pero ning&uacute;n da&ntilde;o humano que lamentar gracias a que todos los efectivos que estaban trabajando en ese momento decidieron evacuar r&aacute;pidamente el municipio&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Mientras los equipos de extinci&oacute;n apuran sus fuerzas, voluntarios de Cruz Roja y vecinos que se han acercado a ayudar en Ejea acogen a los que han tenido que dejar sus casas, sus explotaciones ganaderas, a sus animales de compa&ntilde;&iacute;a y a una parte importante de su vida dentro de un pueblo del que han salido sin saber cu&aacute;ndo volver&aacute;n. Cuerpos y fuerzas de seguridad -polic&iacute;a local, nacional, guardia civil, APN, bomberos, etc&eacute;tera- en un incendio que afecta a una zona rural no solo son profesionales, son personas afectadas; son vecinos, amigos, familiares e incluso personas que han coincidido en varios incendios, y esa relaci&oacute;n lo cambia todo. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora, mientras todos miran al cielo, pendientes de cada cambio en el viento, de los grados de temperatura y de la humedad, los trabajos de los profesionales se centran en contener el avance del frente hacia Uncastillo, S&aacute;daba y Biota, los puntos que m&aacute;s preocupan al operativo en una emergencia que todav&iacute;a tardar&aacute; d&iacute;as en darse por controlada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Bosque Senero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/necesito-mil-casa-inquietud-evacuados-cinco-villas-miran-reojo-fuego_1_13385442.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Jul 2026 15:02:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Necesito saber cómo está mi casa": la inquietud de los más de 800 evacuados en Cinco Villas que miran de reojo al fuego]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Incendio,Desalojos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dos pueblos del Campo de Belchite reivindican sus cuevas trogloditas como patrimonio y oportunidad de futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/pueblos-campo-belchite-reivindican-cuevas-trogloditas-patrimonio-oportunidad-futuro_1_13370494.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bbc75fe8-1e55-4391-9de2-3c5f4872151d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dos pueblos del Campo de Belchite reivindican sus cuevas trogloditas como patrimonio y oportunidad de futuro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Moyuela y Azuara han celebrado la I edición de las Jornadas Trogloditas Contemporáneas en las que las cuevas han sido las protagonistas y dejan una conclusión compartida entre organizadores y participantes: “Lo subterráneo no es únicamente un vestigio del pasado, sino un recurso con capacidad para proyectar nuevas oportunidades de futuro”</p><p class="subtitle">La Lista Roja de Patrimonio incorpora dos inmuebles de Zaragoza y Teruel: Aragón suma 161 bienes en riesgo
</p></div><p class="article-text">
        Al amanecer, cuando el sol comenzaba a calentar los montes del Campo de Belchite, la vida ya se abr&iacute;a paso entre las cuevas excavadas en la ladera. Tras sus fachadas de piedra y tierra, hombres y mujeres iniciaban una jornada marcada por el trabajo en el campo, mientras en las estancias de su interior se cocinaba, se dorm&iacute;a, se guardaban los alimentos y el vino de la cosecha, se remendaban prendas y se arreglaban herramientas mientras se compart&iacute;an historias al calor del fuego. 
    </p><p class="article-text">
        Aquellas cuevas no eran un refugio improvisado, eran aut&eacute;nticos hogares construidos con paciencia, aprovechando la roca blanda del terreno para excavar, ampliar y adaptar cada estancia a las necesidades de la familia. Durante generaciones, este modo de habitar el paisaje fue una muestra de ingenio, de sostenibilidad y de una profunda conexi&oacute;n con el territorio. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy, las cuevas de Moyuela y Azuara conservan el eco de aquella vida cotidiana y recuerdan que, mucho antes de convertirse en patrimonio, fueron el escenario de la historia de quienes hicieron del subsuelo su hogar, y con ese pensamiento nacen las Jornadas Trogloditas Contempor&aacute;neas.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los principales objetivos de esta primera cita ha sido la puesta en valor de este patrimonio tan singular de la comarca; reivindicar las viviendas excavadas en la roca y otros espacios trogloditas como un legado hist&oacute;rico que merece ser protegido, investigado y difundido. En la presentaci&oacute;n de las jornadas, el representante de AVIROMA, Javier Roche, defin&iacute;a el proyecto como &ldquo;un punto de encuentro para la cultura, la memoria y el futuro rural&rdquo;, destacando que estos espacios siguen ofreciendo posibilidades culturales, sociales e incluso econ&oacute;micas para los municipios que los conservan.
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                Cueva de Moyuela                            </span>
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        La iniciativa, impulsada por los ayuntamientos de las localidades de Moyuela y Azuara con la colaboraci&oacute;n de diversas asociaciones locales y el apoyo del grupo de acci&oacute;n local ADECOBEL a trav&eacute;s del programa LEADER, han nacido con vocaci&oacute;n de continuidad. Y parece que con el &eacute;xito que ha cosechado esta primera edici&oacute;n se ha abierto la puerta a la organizaci&oacute;n de futuras convocatorias que permitan consolidarlas como un referente en Arag&oacute;n para el estudio y la divulgaci&oacute;n de este tipo de patrimonio, a veces olvidado.
    </p><h2 class="article-text">Conocer el entorno a trav&eacute;s de la actividad cultural</h2><p class="article-text">
        Las I Jornadas Trogloditas Contempor&aacute;neas han servido para confirmar, seg&uacute;n sus organizadores, que el patrimonio excavado en la roca despierta inter&eacute;s entre la gente, y que es un elemento de identidad, conservaci&oacute;n y desarrollo para el medio rural. La muestra es que, durante tres d&iacute;as, tanto el municipio de Moyuela como el de Azuara se han convertido en punto de encuentro para especialistas, vecinos y visitantes, que han participado en un programa en el que se han combinado divulgaci&oacute;n, patrimonio, arte y turismo.
    </p><p class="article-text">
        El programa ha incluido conferencias, mesas de debate, talleres y propuestas culturales donde los asistentes y los propios vecinos de la zona han podido descubrir el singular conjunto de cuevas de ambas localidades, poniendo as&iacute; en valor y sacando de su letargo por unos d&iacute;as a una arquitectura tradicional que durante siglos form&oacute; parte de la vida cotidiana de las generaciones que les precedieron.
    </p><p class="article-text">
        La organizaci&oacute;n apost&oacute; por el di&aacute;logo entre tradici&oacute;n y creaci&oacute;n contempor&aacute;nea. Una apuesta compleja, pero ganadora que resolvieron con el concierto del cantaor Juan Pinilla en el entorno de las cuevas de Moyuela, el espect&aacute;culo de teatro de sombras &ldquo;Roma Umbra&rdquo; en Azuara y el taller de arcilla celebrado en la jornada de clausura. Actividades que aportaron al evento una dimensi&oacute;n art&iacute;stica que complement&oacute; la parte m&aacute;s divulgativa de las jornadas. 
    </p><p class="article-text">
        Las visitas guiadas, que fueron bien acogidas dado el numeroso p&uacute;blico asistente, permitieron conocer de primera mano la singularidad de las cuevas mientras que, a trav&eacute;s de las conferencias y mesas redondas, profesionales y expertos invitaron a reflexionar sobre la conservaci&oacute;n, la rehabilitaci&oacute;n y el futuro de la arquitectura troglodita.
    </p><h2 class="article-text">Espacios excavados, adaptados y sostenibles</h2><p class="article-text">
        Las cuevas constituyen uno de los patrimonios m&aacute;s singulares del Campo de Belchite. El conjunto m&aacute;s conocido de Moyuela es el de las Cuevas de Valtierra, en Azuara existe tambi&eacute;n un importante conjunto de espacios excavados, entre los que destaca la Cueva del Tabaco que ha servido como escenario para la celebraci&oacute;n de estas jornadas. Sin embargo, sigue habiendo un importante desconocimiento sobre ellas; la documentaci&oacute;n hist&oacute;rica es limitada y muchas cuevas permanecen sin catalogar o requieren trabajos de conservaci&oacute;n.
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                Vecinos picando en las cuevas trogloditas                            </span>
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        Dichas construcciones pertenecen al denominado patrimonio troglodita; t&eacute;rmino que procedente del griego y significa &ldquo;el que vive en una cueva&rdquo;, se entiende como un tipo de arquitectura excavada directamente en la roca que aprovecha las cualidades geol&oacute;gicas del terreno para crear espacios habitables con una temperatura pr&aacute;cticamente constante durante todo el a&ntilde;o. Los materiales empleados en su construcci&oacute;n eran m&iacute;nimos y quedaban perfectamente integrados en el paisaje, tanto que hoy es considerado como un ejemplo de arquitectura bioclim&aacute;tica tradicional.
    </p><p class="article-text">
        Durante siglos, estas cavidades sirvieron como vivienda, bodega, almac&eacute;n o refugio. En los municipios organizadores de las jornadas predominan las casas-cueva, destinadas a residencia permanente o temporal; las bodegas y cuevas de almacenamiento, utilizadas para conservar vino, aceite, alimentos y aperos de labranza; y otras cavidades adaptadas como corrales, refugios o espacios de trabajo. 
    </p><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas muchas de estas cuevas quedaron abandonadas, pero en los &uacute;ltimos a&ntilde;os los ayuntamientos de la zona y varias asociaciones locales han impulsado iniciativas para recuperar este patrimonio volviendo a poner el foco en ellas para recuperar el inter&eacute;s de investigadores, instituciones y visitantes.
    </p><h2 class="article-text">De la mano se llega m&aacute;s lejos</h2><p class="article-text">
        Para demostrar que la recuperaci&oacute;n del patrimonio puede convertirse en una herramienta de dinamizaci&oacute;n social, econ&oacute;mica y tur&iacute;stica para el territorio ha sido fundamental la colaboraci&oacute;n entre ambos municipios. Las jornadas han servido para reforzar la relaci&oacute;n institucional, pero tambi&eacute;n la de los vecinos y profesionales expertos que han compartido tiempo y espacio estos d&iacute;as, y el balance final deja una conclusi&oacute;n compartida: las cuevas de Moyuela y Azuara no son &uacute;nicamente un legado hist&oacute;rico, son un testimonio en el presente de la vida rural, con capacidad para proyectar nuevas oportunidades de futuro.
    </p><p class="article-text">
        Una pieza clave del engranaje que ha mantenido a la idea en movimiento han sido las asociaciones, como reconoce el teniente de alcalde de Moyuela, Jos&eacute; Antonio Gadea: &ldquo;Sin el trabajo del tejido asociativo -las asociaciones ARCUMO, AVIROMA y Arbir Malena- habr&iacute;a sido imposible sacar adelante una iniciativa de estas caracter&iacute;sticas&rdquo;. As&iacute;, la cita se ha convertido en un ejemplo de cooperaci&oacute;n entre instituciones y voluntariado en favor del patrimonio com&uacute;n; uno de los aspectos m&aacute;s destacados de la primera edici&oacute;n. 
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                Cueva en Moyuela                            </span>
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        La diputada provincial de Turismo, Cristina Palac&iacute;n, que estuvo presente en la inauguraci&oacute;n, incidi&oacute; en esa misma idea: las jornadas son un proyecto &ldquo;con profundidad&rdquo; porque las cuevas representan un legado que va m&aacute;s all&aacute; de la arquitectura, al conservar tambi&eacute;n la memoria, las formas de vida y las tradiciones de varias generaciones. Una iniciativa que se puede hacer sostenible en el tiempo a trav&eacute;s del impulso de &ldquo;un modelo de turismo experiencial&rdquo; y &ldquo;respetuoso con el territorio&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Crear una red para investigar y dar continuidad</h2><p class="article-text">
        Las Jornadas Trogloditas Contempor&aacute;neas ya ha tomado tierra y se ven como el punto de partida para crear una red de colaboraci&oacute;n entre investigadores, administraciones y vecinos que permita documentar el legado y convertirlo en un nuevo atractivo para el turismo cultural del Campo de Belchite. 
    </p><p class="article-text">
        Uno de los aspectos que m&aacute;s destacan los investigadores es que: buena parte del patrimonio troglodita de Moyuela y Azuara a&uacute;n no ha sido estudiado de forma sistem&aacute;tica, por lo que las jornadas son una &ldquo;buena oportunidad&rdquo; para seguir profundizando en ello. 
    </p><p class="article-text">
        El reto ahora ser&aacute; consolidar el proyecto, ampliar la red de municipios vinculados al patrimonio troglodita y seguir demostrando que la conservaci&oacute;n del pasado puede convertirse en una oportunidad para construir el futuro del medio rural.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Bosque Senero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/pueblos-campo-belchite-reivindican-cuevas-trogloditas-patrimonio-oportunidad-futuro_1_13370494.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Jul 2026 19:52:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dos pueblos del Campo de Belchite reivindican sus cuevas trogloditas como patrimonio y oportunidad de futuro]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando la casa determinaba tu destino: un recorrido por el sistema que organizó durante cinco siglos la vida en el Sobrarbe]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/casa-determinaba-destino-recorrido-sistema-organizo-durante-cinco-siglos-vida-sobrarbe_1_13353671.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e61b40a-9335-4215-98be-ccd6ba8ae37d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1196y344.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando la casa determinaba tu destino: un recorrido por el sistema que organizó durante cinco siglos la vida en el Sobrarbe"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El documental 'Cuatro Casas' del cineasta Jesús Bosque presenta sin filtros el sistema social de las zonas rurales e invita a reflexionar sobre cómo conservar la memoria de los pueblos sin convertirla en museo</p><p class="subtitle">La llegada de nuevos vecinos a los pueblos de Aragón se topa con un dilema: “No tenemos casa para alquilar”
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando dec&iacute;as que hab&iacute;as nacido en una casa, ten&iacute;as ya todos los defectos y virtudes de esa casa. No ten&iacute;as personalidad propia&rdquo;. La voz de Mar&iacute;a Victoria Broto abre el <a href="https://www.eldiario.es/temas/documental/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">documental</a> <em>Cuatro casas</em> con una afirmaci&oacute;n que descoloca al espectador contempor&aacute;neo. A su lado, Severino Pallaruelo confirma la idea: bastaba pronunciar el nombre de una casa para que cualquiera supiera qui&eacute;n eras, c&oacute;mo te comportabas o si se pod&iacute;a confiar en ti. 
    </p><p class="article-text">
        En apenas unos minutos, el documental dirigido por Jes&uacute;s Bosque deja claro que no va a hablar de arquitectura ni de patrimonio construido. Va a hablar de una instituci&oacute;n que fue la forma de organizaci&oacute;n social que sostuvo durante m&aacute;s de quinientos a&ntilde;os la vida en <a href="https://www.eldiario.es/temas/pirineo-aragones/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Pirineo</a> y que, con su desaparici&oacute;n, se ha llevado consigo una forma de entender la comunidad, la familia y la identidad.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta podr&iacute;a parecer un ejercicio de nostalgia sobre el <a href="https://www.eldiario.es/temas/medio-rural/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mundo rural</a>. Sin embargo, <em>Cuatro casas</em> toma otro camino. A partir de la historia familiar de Mar&iacute;a Victoria Broto y Severino Pallaruelo, el documental reconstruye el papel de la casa como eje de la sociedad tradicional pirenaica y plantea una mirada cr&iacute;tica sobre un sistema que garantizaba la supervivencia colectiva, pero que tambi&eacute;n limitaba la libertad individual. No est&aacute;n contando la vida de cuatro edificios. Est&aacute;n hablando de un mundo entero que desapareci&oacute; hace apenas unas d&eacute;cadas.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s all&aacute; de la construcci&oacute;n: La casa como instituci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El proyecto, que naci&oacute; con vocaci&oacute;n etnogr&aacute;fica, ha terminado convirti&eacute;ndose en algo m&aacute;s &iacute;ntimo. A lo largo de 52 minutos de metraje, los dos protagonistas recorren la historia de las casas donde nacieron ellos y sus madres en Guaso, Puyarruego, Escapa y Morillo de San Pietro. La documentaci&oacute;n conservada durante siglos y de los recuerdos personales de Broto y Pallaruelo, sirven al documental de hilo para reconstruir la historia de varias generaciones. El resultado es un relato donde se entrelazan la memoria familiar y la historia social de Sobrarbe. 
    </p><p class="article-text">
        La idea, explica Mariv&iacute; Broto, llevaba tiempo rondando: &ldquo;Hace mucho que quer&iacute;amos hacer algo sobre nuestras casas, incluso escribir un libro, hasta que una noche decidimos que un documental era la mejor forma de contarlo&rdquo;. Comenzaron grab&aacute;ndose ellos mismos de manera casera y llegaron a reunir cerca de seis horas de material, antes de estructurar el relato en torno a cuatro casas, cada una asociada a un tema: la subsistencia, la libertad, el trauma familiar y la desconexi&oacute;n del territorio.
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                Fotogramas del documental                            </span>
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        Seg&uacute;n los expertos, y tambi&eacute;n quienes ya lo han visionado, ese es precisamente uno de los grandes aciertos de <em>Cuatro casas</em>, que lo que comienza como una aproximaci&oacute;n etnogr&aacute;fica a cuatro casas pirenaicas acaba convirti&eacute;ndose en algo mucho m&aacute;s profundo: una reflexi&oacute;n sobre la identidad, la herencia y la vida colectiva. Porque para entender los pueblos del Pirineo no basta con mirar sus paisajes, sus angostas y empinadas calles o sus iglesias. Hay que comprender qu&eacute; significaba la casa. No la casa como edificio. La casa como instituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Durante generaciones, en los valles del Sobrarbe, una persona no era &uacute;nicamente un individuo. &ldquo;Era una sociedad en la que las decisiones vitales estaban al servicio de la supervivencia y continuidad del patrimonio&rdquo;. Los dos protagonistas del documental coinciden en que aquella organizaci&oacute;n social, dejaba poco espacio para la libertad individual. Una afirmaci&oacute;n que puede resultar &ldquo;inc&oacute;moda&rdquo; para quienes miran el mundo rural tradicional con los ojos de la nostalgia. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Cuatro casas</em> no idealiza el pasado&rdquo;. Lo observa, lo explica, y deja que sea el espectador quien saque sus propias conclusiones. &ldquo;Es una historia muy personal que, a trav&eacute;s de nuestras familias, lleva hasta las personas que lo ven un tema universal&rdquo;, resume Broto. El mensaje, a&ntilde;ade, es que amaron profundamente aquellas casas y los valores que les transmitieron, pero tambi&eacute;n que &ldquo;nos restaron libertad; hay que romper ese cord&oacute;n, vivir y desprendernos del pasado&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Un relato que va de lo particular a lo universal </h2><p class="article-text">
        Jes&uacute;s Bosque, cineasta oscense con una larga trayectoria vinculada al documental etnogr&aacute;fico y a las culturas tradicionales, ha optado en este trabajo por una puesta en escena austera. No hay artificios ni dramatizaciones innecesarias y la naturalidad a la hora de grabar y del montaje han sido claves para Bosque que ha querido que los espectadores &ldquo;vean lo que hay detr&aacute;s&rdquo;, incluyendo en el montaje momentos en los que quienes hablan no eran conscientes de que la c&aacute;mara segu&iacute;a grabando. &ldquo;Honestidad hasta el final&rdquo;.  
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                Severino Pallaruelo en el documental                            </span>
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        La fuerza de este documental reside en las palabras de las dos personas que ponen voz y rostro a las cuatro casas, en los documentos, en los paisajes, y tambi&eacute;n en los silencios. Una decisi&oacute;n que la cr&iacute;tica ha destacado de manera positiva, valorando &ldquo;su capacidad para dejar hablar a la memoria sin interferencias&rdquo;. As&iacute;, el cineasta ha conseguido lo que pretend&iacute;a, que una c&aacute;mara no impostara la realidad para poder ofrecer un contenido lo m&aacute;s cercano posible a la realidad de quien lo ha vivido. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por eso las proyecciones que se han ido celebrando han llenado las salas. El inter&eacute;s que despierta este trabajo en el p&uacute;blico no es solo &ldquo;por ver un documental&rdquo;. Se trata del reconocimiento de muchas familias que, de una manera u otra, se ven reflejadas en la pantalla. Un mensaje que es tan universal que trasciende el &aacute;mbito pirenaico. Habla de algo que est&aacute; ocurriendo en gran parte del medio rural europeo: la desaparici&oacute;n de las estructuras tradicionales que durante siglos dieron sentido a la vida de nuestros pueblos; esencialmente comunitaria.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Aquello que se perdi&oacute; fue otra cosa&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Trayendo el tema del que habla el documental al presente, en algunas de sus intervenciones, Severino Pallaruelo insiste en que la cuesti&oacute;n a d&iacute;a da hoy no es si las casas se restauran f&iacute;sicamente o si los pueblos recuperan habitantes. Recuerda que muchas viviendas se han rehabilitado y algunos n&uacute;cleos vuelven a tener actividad. Pero que &ldquo;aquello que desapareci&oacute; fue otra cosa&rdquo;. Desapareci&oacute; una forma de entender las relaciones humanas, el trabajo, la propiedad y la pertenencia a una comunidad.
    </p><p class="article-text">
        Un sentir que pr&aacute;cticamente todos los territorios rurales comparten al afrontar una pregunta similar: &iquest;C&oacute;mo conservar la memoria sin convertirla en museo? `Cuatro casas&acute; no ofrece respuestas cerradas, pero s&iacute; que abre una senda de reflexi&oacute;n al rescatar voces -que todav&iacute;a recuerdan c&oacute;mo funcionaba aquel mundo- y ponerlas en di&aacute;logo con el presente.
    </p><p class="article-text">
        El documental <em>Cuatro Casas</em> cuenta la historia de una sociedad que desaparece lentamente. Un modelo que &ldquo;no tendr&iacute;a sentido en este momento&rdquo; y que &ldquo;limit&oacute;&rdquo; a quienes vivieron sumidos en &eacute;l. Pero tambi&eacute;n desliza la invitaci&oacute;n a preguntarnos qu&eacute; parte de aquella forma de sociedad merece todav&iacute;a ser recordada o incluso salvada. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Bosque Senero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/casa-determinaba-destino-recorrido-sistema-organizo-durante-cinco-siglos-vida-sobrarbe_1_13353671.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Jul 2026 20:10:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando la casa determinaba tu destino: un recorrido por el sistema que organizó durante cinco siglos la vida en el Sobrarbe]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Patrimonio,Huesca,Documental,Aragón,Zonas rurales,Medio rural,Pueblos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carretera A-129: la frontera que mantiene a salvo de las llamas la Ruta Orwell y el corazón forestal de la Sierra de Alcubierre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/carretera-129-frontera-mantiene-salvo-llamas-ruta-orwell-corazon-forestal-sierra-alcubierre_1_13351744.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cfdb3b84-977f-402a-a234-d71887e86341_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carretera A-129: la frontera que mantiene a salvo de las llamas la Ruta Orwell y el corazón forestal de la Sierra de Alcubierre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La vía ha servido de cortafuegos natural en el incendio de Leciñena para los restos históricos de la Guerra Civil y para a miles de hectáreas de pinar. Pero es pronto para cantar victoria: "El fuego es muy traicionero", recuerdan los agricultores de la zona</p><p class="subtitle">Los agricultores de Aragón piden formar parte del operativo de incendios: “Somos los primeros interesados en apagarlos”</p></div><p class="article-text">
        Sobre los &ldquo;campos yermos y amarillos&rdquo;, entre colinas &ldquo;grises y arrugadas como la piel de los elefantes&rdquo;, George Orwell describi&oacute; la sierra de Alcubierre en 'Homenaje a Catalu&ntilde;a', con esa &ldquo;cadena de puestos fortificados&rdquo; desde la que combati&oacute; a principios de 1937 en la Guerra Civil espa&ntilde;ola. Su legado ha quedado inmortalizado en la denominada Ruta Orwell, situada entre Leci&ntilde;ena y Alcubierre &ndash;en la comarca de los Monegros, que se reparte entre las provincias de Zaragoza y Huesca&ndash;, desde donde se pueden recorrer en medio de un inabarcable pinar los vestigios del conflicto armado en el que particip&oacute; el escrito. El mismo terreno que ha estado a punto de consumirse en un incendio a&uacute;n descontrolado y del que le ha salvado un cortafuegos natural: la carretera A-129 que las dos localidades mencionadas. Al menos, en parte, porque todo lo situado al norte de esta v&iacute;a ha podido resultar afectado, algo que solo se sabr&aacute; con exactitud cuando el fuego deje de arder.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No, dicen que el Monumento a los Ca&iacute;dos no se ha salvado&rdquo;, comenta Juan Carlos Borrell, agricultor de Robres, a pocos kil&oacute;metros del n&uacute;cleo urbano. Lleva desde el martes ayudando en las labores de extinci&oacute;n: ahora mismo acaba de verter purines &ndash;trabajan con lo que tienen&ndash; alrededor de una ladera que ha ardido, para contener su avance; a&uacute;n permanece un humo inquietante, que aumenta por momentos. Es probable que esto mismo suceda con las Tres Huegas y con toda la denominada Posici&oacute;n de San Sim&oacute;n, erigido en los a&ntilde;os cuarenta al norte de la A-129 y donde combati&oacute; el frente popular franquista.
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                    alt="Dos guardias civiles vigilan el acceso cerrado a la A-129 en Alcubierre, en dirección a Leciñena."
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                Dos guardias civiles vigilan el acceso cerrado a la A-129 en Alcubierre, en dirección a Leciñena.                            </span>
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        Sin embargo, la carretera ha logrado salvar la propia Loma Orwell, en el monte Irazo, un asentamiento con alambradas, trincheras, pozos de tirador y vivacs donde el mismo autor de '1984' combati&oacute; durante meses. Y tambi&eacute;n, por supuesto, el pinar: miles de hect&aacute;reas de carrasco que sirven de denso pulm&oacute;n verde a la estepa y donde el fuego, en condiciones de calor y viento elevados y de humedad baja, puede causar estragos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;All&iacute; es bosque total. Hasta que el fuego no baja al monte bajo no puedes meter los tractores porque son todo &aacute;rboles&rdquo;, explica Borrell. Si las llamas llegan a saltar la carretera y a internarse en ese pinar, el trabajo se complica todav&iacute;a m&aacute;s: &ldquo;Parece que no es nada para lo que hab&iacute;a ayer (por el mi&eacute;rcoles), pero no para de arder. Va aumentando. El fuego es muy traicionero&rdquo;. El joven agricultor observa con impotencia c&oacute;mo el incendio cambia de comportamiento a lo largo del d&iacute;a.  &ldquo;Por la ma&ntilde;ana vuelve a renacer y cada vez sale m&aacute;s humo. Luego, por la tarde, se pone peor. Est&aacute; todo muy caliente, sopla el viento&hellip; Es aterrador&rdquo;, resume. 
    </p><h2 class="article-text">Barreras agr&iacute;colas frente a las llamas</h2><p class="article-text">
        En el campo no solo se combate con agua. Muchas veces la mejor herramienta es la tierra, y tambi&eacute;n el pur&iacute;n. Los tractores remueven el suelo para levantar barreras que frenen el avance de las llamas, aunque en ocasiones recurren a lo que tienen m&aacute;s cerca. &ldquo;Ahora mismo estamos tirando de pur&iacute;n porque es lo m&aacute;s cercano para cargar. Si hace falta, vuelves otra vez. Es que, si no, estamos vendidos&rdquo;, lamenta Borrell. 
    </p><p class="article-text">
        La lucha contra el incendio se libra as&iacute;, metro a metro, con tractores que deber&iacute;an estar preparando la pr&oacute;xima cosecha y que estos d&iacute;as se han convertido en una herramienta m&aacute;s del operativo. Sin relevo, sin horarios y con la incertidumbre de no saber c&oacute;mo acabar&aacute; una emergencia que cambia con cada golpe de viento.
    </p><p class="article-text">
        Armando P&eacute;rez, agricultor de Montesus&iacute;n &ndash;perteneciente al municipio de Gra&ntilde;&eacute;n&ndash;, lleva toda la vida trabajando estas tierras. Sus padres llegaron como colonos y &eacute;l, con 56 a&ntilde;os, conoce cada camino de este terreno. El incendio le ha golpeado de lleno. Su granja de cebo, con 3.700 animales, ha quedado rodeada por el fuego en dos ocasiones. &ldquo;He tenido las llamas a cien metros por delante y por detr&aacute;s. Si llega a entrar, hubiera sido la ruina&rdquo;, explica mientras reposta. Es la tercera vez que carga combustible (a 1,12 euros el litro, 150 litros de capacidad), &ldquo;pero eso ni lo miras&rdquo;, asegura. 
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                Juan Carlos Borrell, a la derecha, junto a un vecino de Robres tras ayudar a frenar la extensión del fuego en la loma que se observa al fondo.                            </span>
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        El tel&eacute;fono no ha dejado de sonar entre agricultores y ganaderos de la zona: &ldquo;Es una obligaci&oacute;n venir y cubrir todo lo que se pueda. Se est&aacute; quemando toda la tierra&rdquo;, lamenta el de Robres. Por eso, cuando son&oacute; el tel&eacute;fono la primera vez esta semana &ldquo;no hubo que pensarlo demasiado&rdquo;, asegura Armando P&eacute;rez. Alrededor de sus naves llegaron a trabajar siete tractores al mismo tiempo, entre ellos el de Juan Carlos Borrell: no se ponen cara, pero sus veh&iacute;culos han labrado mano a mano estos d&iacute;as. Y como ellos, otros sesenta vecinos y sus m&aacute;quinas, est&aacute;n participando en todo el incendio. &ldquo;Nos llamamos entre nosotros, agricultores y ganaderos, y vamos dos o tres juntos con los tractores porque con el humo te pierdes. La UME nos indica y tambi&eacute;n nos preguntan por los caminos. Trabajamos codo con codo. Les estamos muy agradecidos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una pieza m&aacute;s del operativo</h2><p class="article-text">
        Esa colaboraci&oacute;n entre quienes conocen el terreno y quienes dirigen la extinci&oacute;n se ha convertido en una pieza m&aacute;s del operativo. Los agricultores hacen lo que llevan haciendo toda la vida: mover tierra. El coste econ&oacute;mico queda en un segundo plano mientras las llamas avanzan porque, adem&aacute;s del combustible, se juegan su herramienta de trabajo. &ldquo;Mi tractor me cost&oacute; 100.000 euros. Me lo juego igual que me juego las naves&rdquo; recuerda Armando P&eacute;rez.
    </p><p class="article-text">
        La sensaci&oacute;n de impotencia se mezcla con la de quien llevaba tiempo advirtiendo del problema. &ldquo;Hace un par de a&ntilde;os pedimos hacer cortafuegos y limpiar el monte con m&aacute;quinas picadoras, pero no nos dejaron. Lo ve&iacute;amos venir&rdquo;. Ahora, precisamente donde el fuego m&aacute;s aprieta, ese cortafuegos lo han hecho las llamas. En pueblos peque&ntilde;os, donde apenas viven doscientas personas, el monte no es solo un paisaje. Es parte de la historia de las familias, como la de Armando, que llegaron a Montesus&iacute;n hace medio siglo y no quieren marcharse. &ldquo;Cuando ayer vi todo arrasado, se me saltaron las l&aacute;grimas&rdquo;. A este ganadero, como a otros vecinos, le cuesta hablar del monte sin emocionarse. Sabe lo que ha costado verlo crecer. &ldquo;Han hecho falta cincuenta a&ntilde;os para repoblarlo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este fue el tiempo que cost&oacute; recuperar el pinar, convertido en combustible durante la Guerra Civil para combatir el inteso fr&iacute;o de aquellos meses. &ldquo;Cinco cosas son importantes en la guerra de trincheras: le&ntilde;a, comida, tabaco, velas y el enemigo&rdquo;, recordaba Orwell sobre su vida en el frente de Alcubierre, sin el que no ser&iacute;an posibles obras como 'Rebeli&oacute;n en la granja' o '1984'. La carretera y tambi&eacute;n la labor de los vecinos y agricultores de la zona han contribuido de forma decisiva a salvar la memoria hist&oacute;rica y medioambiental de la zona. Al menos, por ahora.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Faci, María Bosque Senero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/carretera-129-frontera-mantiene-salvo-llamas-ruta-orwell-corazon-forestal-sierra-alcubierre_1_13351744.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Jul 2026 20:02:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carretera A-129: la frontera que mantiene a salvo de las llamas la Ruta Orwell y el corazón forestal de la Sierra de Alcubierre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Incendios forestales,George Orwell,Aragón]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los agricultores de Aragón piden formar parte del operativo de incendios: "Somos los primeros interesados en apagarlos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/agro/agricultores-aragon-piden-formar-parte-operativo-incendios-primeros-interesados-apagarlos_1_13347731.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/98eb50a0-daba-4398-afaf-547d5e739056_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los agricultores de Aragón piden formar parte del operativo de incendios: &quot;Somos los primeros interesados en apagarlos&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las organizaciones agrarias de Aragón cuestionan la prohibición de cosechar durante la alerta roja por incendios. Además proponen integrar a agricultores y ganaderos en los operativos de primera intervención para reducir el riesgo y mejorar la capacidad de respuesta, y exigen no ser criminalizados: “No somos el problema, somos parte de la solución”</p><p class="subtitle">Aragón, en vilo por dos incendios sin control: 2.500 hectáreas arrasadas en Leciñena y 40 desalojados en La Fueva
</p></div><p class="article-text">
        A mediod&iacute;a, con el term&oacute;metro por encima de los 40 grados y el viento del sur resecando a&uacute;n m&aacute;s los rastrojos, cientos de cosechadoras permanec&iacute;an inm&oacute;viles en explotaciones de las tres provincias aragonesas. No era una aver&iacute;a ni una tormenta la que hab&iacute;a detenido la campa&ntilde;a del cereal. Fue la orden del Gobierno de Arag&oacute;n que activ&oacute; la alerta roja plus por riesgo extremo de incendios y prohibi&oacute; durante 48 horas las labores de cosecha y empacado en pr&aacute;cticamente toda la comunidad.
    </p><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n, adoptada en uno de los fines de semana de mayor tensi&oacute;n del inicio del verano, con incendios activos en Arag&oacute;n, Catalu&ntilde;a, Castell&oacute;n, Navarra y Castilla y Le&oacute;n, seg&uacute;n asegura el Gobierno de Arag&oacute;n, buscaba reducir al m&aacute;ximo el riesgo de nuevos focos y garantizar la capacidad de respuesta de los servicios de extinci&oacute;n. &ldquo;Hab&iacute;a que poner en una balanza la p&eacute;rdida de unos d&iacute;as de cosecha y la protecci&oacute;n de las personas&rdquo;, defend&iacute;a el consejero de Hacienda e Interior, Roberto Berm&uacute;dez de Castro, al insistir en que se trataba de una decisi&oacute;n &ldquo;t&eacute;cnica, no pol&iacute;tica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero mientras las m&aacute;quinas han estado paradas, en el campo se ha desatado otro incendio, esta vez dial&eacute;ctico. Las organizaciones agrarias consideran que la paralizaci&oacute;n de la cosecha no resuelve el problema de fondo. A su juicio, se est&aacute; poniendo el foco sobre quienes trabajan la tierra cuando el verdadero debate deber&iacute;a centrarse en si Arag&oacute;n dispone de &ldquo;medios suficientes para prevenir y extinguir incendios&rdquo; en campa&ntilde;as cada vez m&aacute;s largas, m&aacute;s secas y m&aacute;s exigentes.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Tres d&iacute;as de prohibici&oacute;n no apagan los incendios&rdquo;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Somos los primeros interesados en evitar cualquier incendio, porque nadie tiene m&aacute;s que perder que quien ve arder su propia cosecha&rdquo;, recuerda la Comisi&oacute;n Ejecutiva de UAGA-COAG, que califica la prohibici&oacute;n del fin de semana pasado como &ldquo;uno de los mayores errores de gesti&oacute;n de una campa&ntilde;a agr&iacute;cola&rdquo;. La organizaci&oacute;n sostiene que detener la cosecha durante varios d&iacute;as no elimina el riesgo: &ldquo;Tres d&iacute;as de prohibici&oacute;n de cosechado no apagan los incendios&rdquo;, aseguran, pero lo que s&iacute; evidencia son, a su parecer, &ldquo;las limitaciones del dispositivo de extinci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La cr&iacute;tica no se queda &uacute;nicamente en la prohibici&oacute;n. UAGA-COAG denuncia la forma en que se gestion&oacute; la alerta, con &oacute;rdenes rectificadas en pocas horas y cambios que generaron &ldquo;incertidumbre&rdquo; entre miles de agricultores en plena campa&ntilde;a. Asimismo, la organizaci&oacute;n lamenta la ausencia de explicaciones pol&iacute;ticas durante el fin de semana. &ldquo;Quienes tienen responsabilidades de gobierno deben estar donde est&aacute;n los problemas. Y este fin de semana el problema estaba en Arag&oacute;n, no en Madrid&rdquo;, se&ntilde;alan en un comunicado, en referencia la consejera de Agricultura y el consejero de Medio Ambiente, ambos de Vox. 
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                Máquinas cosechadoras                            </span>
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        Las organizaciones tambi&eacute;n han cuestionado que la prohibici&oacute;n se aplicara de forma uniforme en todo Arag&oacute;n. &ldquo;No existe ninguna justificaci&oacute;n t&eacute;cnica que explique por qu&eacute; un agricultor de una zona de regad&iacute;o, sin masas forestales pr&oacute;ximas, deb&iacute;a dejar su cosechadora parada exactamente igual que otro en una zona con un riesgo mucho mayor&rdquo;, cuestionan desde UAGA. En este sentido, el sindicato reclama que las restricciones que se tomen a futuro se adapten a las caracter&iacute;sticas de cada territorio. Y recuerdan que el sector lleva a&ntilde;os adaptando la maquinaria y reforzando los protocolos de prevenci&oacute;n para reducir al m&iacute;nimo cualquier riesgo.
    </p><h2 class="article-text">Convertir a los agricultores en aliados</h2><p class="article-text">
        Sin embargo, entre las reivindicaciones de profesionales de la agricultura y la ganader&iacute;a ha emergido otra propuesta que va m&aacute;s all&aacute; de la cr&iacute;tica. El cambio clim&aacute;tico est&aacute; ampliando los periodos de riesgo extremo y el cereal se sigue cosechando precisamente en las semanas de mayor peligro de incendio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este escenario, el Gobierno mantiene que la prioridad seguir&aacute; siendo la seguridad cuando concurran condiciones excepcionales. El sector, por su parte, responde con otra pregunta: si quienes conocen el territorio, disponen de maquinaria y son los primeros en llegar a un conato pueden convertirse en aliados de la extinci&oacute;n, &iquest;tiene sentido seguir vi&eacute;ndolos &uacute;nicamente como un factor de riesgo?
    </p><p class="article-text">
        Las organizaciones agrarias quieren cambiar el papel que tradicionalmente se atribuye a los agricultores durante los incendios. &ldquo;Dotar de medios de autoextinci&oacute;n, formaci&oacute;n para actuar de forma segura y r&aacute;pida e incluir a los agricultores en los equipos de Protecci&oacute;n Civil son claves para mejorar la respuesta&rdquo;, es la propuesta que ASAJA Arag&oacute;n ya ha trasladado Ejecutivo auton&oacute;mico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La organizaci&oacute;n plantea equipar cosechadoras y empacadoras con sistemas de primera intervenci&oacute;n y formar a sus conductores para actuar coordinadamente con los servicios de emergencia durante los primeros minutos de un conato, cuando todav&iacute;a es posible evitar que el fuego alcance grandes dimensiones. Porque, como resume UAGA: &ldquo;Los agricultores no son el problema; forman parte de la soluci&oacute;n&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">De potencial riesgo a primera respuesta</h2><p class="article-text">
        La colaboraci&oacute;n entre agricultores y servicios de extinci&oacute;n no es una hip&oacute;tesis. Es un gesto espont&aacute;neo que se repite episodio tras episodio, y que pone rostro y nombre a la reivindicaci&oacute;n del sector y a la propuesta que hacen desde ASAJA. En declaraciones a Radio Huesca-Cadena SER, Jos&eacute; Fernando Luna, el presidente de ASAJA Huesca y agricultor de profesi&oacute;n, explicaba que desde que aparecieron las primeras llamas en el incendio de Leci&ntilde;ena los agricultores de Robres y localidades pr&oacute;ximas se lanzaron a colaborar junto a los medios municipales para impedir que el fuego avanzara hacia otras poblaciones.
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                Imágenes de la Sierra de Alcubierre, quemada este martes                            </span>
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        El dispositivo INFOAR no se ha pronunciado p&uacute;blicamente sobre esa colaboraci&oacute;n durante los incendios de este verano, aunque en la presentaci&oacute;n de la campa&ntilde;a su jefa del Servicio de Gesti&oacute;n de Incendios Forestales y Coordinaci&oacute;n, Maribel Ureta, record&oacute; que la mayor parte de la superficie quemada en Arag&oacute;n se concentra en muy pocos incendios, precisamente en jornadas de riesgo naranja o rojo, lo que explica la importancia que el operativo concede a la prevenci&oacute;n en esos episodios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En muchos incendios agr&iacute;colas, los primeros minutos son fundamentales y la colaboraci&oacute;n de los agricultores resulta importante siempre que se haga de manera coordinada y sin poner en riesgo su seguridad, ni la del resto de los profesionales que intervienen.
    </p><h2 class="article-text">Un sector que se siente criminalizado</h2><p class="article-text">
        Algunas voces, como las que aglutina la organizaci&oacute;n agraria ARAGA, han exigido de manera formal a la administraci&oacute;n auton&oacute;mica &ldquo;la m&aacute;xima prudencia y el cese inmediato de cualquier declaraci&oacute;n p&uacute;blica institucional que criminalice o culpe de manera anticipada a los agricultores aragoneses&rdquo;, haciendo referencia al incendio declarado en el t&eacute;rmino municipal de Leci&ntilde;ena, donde la vicepresidenta del Gobierno de Arag&oacute;n, Mar Vaquero, realizaba unas declaraciones en la televisi&oacute;n p&uacute;blica en las que, seg&uacute;n denuncia ASAJA &ldquo;atribu&iacute;a de forma directa el origen del fuego a una cosechadora&rdquo;. Sin embargo, contin&uacute;a explicando la organizaci&oacute;n: &ldquo;Las informaciones contrastadas sobre el terreno apuntan a que el origen real se debe a la reactivaci&oacute;n del incendio causado un rayo ca&iacute;do el pasado domingo, descartando la intervenci&oacute;n de maquinaria agr&iacute;cola en el conato de ayer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En esta l&iacute;nea tambi&eacute;n se posicionan otros agricultores y ganaderos, que han mostrado su malestar en los canales en los que publican contenidos y a trav&eacute;s de declaraciones a medios de comunicaci&oacute;n, como este, donde piden &ldquo;prudencia antes de hablar de causas&rdquo; y que &ldquo;se vea todo el trabajo que hacen para extinguir el fuego en los campos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este ser&aacute;, probablemente, uno de las cuestiones de fondo que marcar&aacute;n los veranos del campo aragon&eacute;s, comenzando por el que ya estamos viviendo. El pulso entre el Gobierno de Arag&oacute;n y las organizaciones agrarias va m&aacute;s all&aacute; de la paralizaci&oacute;n de la cosecha que ha abierto el incendio de Tamarite de Litera, y la posterior activaci&oacute;n de la alerta roja. La controversia est&aacute; en c&oacute;mo compatibilizar la protecci&oacute;n frente a incendios con el desarrollo de una actividad agr&iacute;cola imprescindible para la econom&iacute;a de Arag&oacute;n, especialmente de las zonas rurales, y la conveniencia y capacidad de formar previamente a agricultores y ganaderos para actuar de manera coordinada con los servicios de emergencia.
    </p><p class="article-text">
        Este diario ha contactado con los medios antiincendios, que se encuentran en este momento centrados en las labores de extinci&oacute;n del <a href="https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/incendio-lecinena-esta-descontrolado-sectores-fuerte-viento-obliga-retirar-efectivos-no-pueden-trabajar-ahora_1_13346733.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">incendio de Leci&ntilde;ena</a>. Han comunicado que valorar&aacute;n m&aacute;s adelante tanto la propuesta como las actuaciones llevadas a cabo sobre el terreno. Ambas partes, tanto el Ejecutivo como los profesionales del sector agrario, coinciden al reconocer cu&aacute;l es el desaf&iacute;o, aunque lo miran desde perspectivas diferentes. Para ambos, la clave es encontrar un equilibrio entre la protecci&oacute;n del territorio y la continuidad de una campa&ntilde;a que depende, precisamente, de los d&iacute;as de mayor calor. Y cada verano volver&aacute; la misma pregunta: si el agricultor debe detener su cosechadora para evitar un incendio o si puede convertirse en quien ayude a apagarlo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Bosque Senero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/agro/agricultores-aragon-piden-formar-parte-operativo-incendios-primeros-interesados-apagarlos_1_13347731.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Jul 2026 20:27:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los agricultores de Aragón piden formar parte del operativo de incendios: "Somos los primeros interesados en apagarlos"]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Del Pirineo a la sabana: cuando los pastores de Aragón y Tanzania descubren que hablan el mismo idioma]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/pirineo-sabana-pastores-aragon-tanzania-descubren-hablan-idioma_1_13331721.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5c821831-fbc0-4b06-ad75-9eba6eea6441_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del Pirineo a la sabana: cuando los pastores de Aragón y Tanzania descubren que hablan el mismo idioma"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El proyecto europeo CoCo revela sorprendentes similitudes entre ganaderos aragoneses y comunidades pastoriles africanas separadas por más de 7.000 kilómetros. Los ganaderos están en el centro de esta iniciativa liderada en España por el CITA de Aragón que trabajará hasta 2027</p><p class="subtitle">Aragón lidera una red internacional para proteger la ganadería extensiva: “Produce alimentos y conserva ecosistemas”
</p></div><p class="article-text">
        El cayado del pastor (un bast&oacute;n de madera, largo y curvado en la parte superior), apoyado en el muro de una explotaci&oacute;n ganadera aragonesa, se ha convertido en una de las im&aacute;genes m&aacute;s reveladoras del proyecto internacional CoCo, en el que participa el CITA de Arag&oacute;n. &ldquo;Es pr&aacute;cticamente igual al que utilizan los pastores en extensivo en Tanzania, a m&aacute;s de 7.000 kil&oacute;metros de distancia de aqu&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese peque&ntilde;o detalle fue todo un descubrimiento para la investigadora del Centro de Investigaci&oacute;n y Tecnolog&iacute;a Agroalimentaria de Arag&oacute;n (CITA) Ana Grau Valenciano, que forma parte del proyecto europeo CoCo (Co-Creating Coexistence), financiado por Horizonte Europa, liderado por el CITA en Espa&ntilde;a, y en el que colaboran entidades de doce pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        El objetivo es encontrar f&oacute;rmulas que permitan mejorar la convivencia entre la ganader&iacute;a extensiva y la fauna silvestre, especialmente en territorios donde la recuperaci&oacute;n de grandes carn&iacute;voros como el lobo, el oso o el lince genera tensiones crecientes con el sector ganadero.
    </p><p class="article-text">
        Pero el proyecto est&aacute; revelando algo m&aacute;s que soluciones t&eacute;cnicas. Est&aacute; mostrando que, desde las monta&ntilde;as aragonesas hasta las llanuras de &Aacute;frica oriental, los pastores comparten preocupaciones, conocimientos y valores sorprendentemente similares. Algo que la bi&oacute;loga confiesa que &ldquo;no esperaba&rdquo; y de ah&iacute; nace su sorpresa. Un lenguaje com&uacute;n descubierto gracias a poner en el centro de la investigaci&oacute;n a quienes ejercen el oficio; los pastores y las pastoras.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s cerca de lo que parece</h2><p class="article-text">
        A primera vista, comparar Arag&oacute;n con Tanzania puede parecer un ejercicio casi imposible. El primer paisaje est&aacute; marcado por el color verde del Pirineo, las sierras ib&eacute;ricas y los extensos pastos de monta&ntilde;a; el otro, por las grandes sabanas africanas, extensas franjas de tierra marr&oacute;n donde conviven reba&ntilde;os, leones, hienas y comunidades ancestrales dedicadas al pastoreo.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, quienes viven del ganado reconocen r&aacute;pidamente elementos comunes entre ambas. La movilidad de los reba&ntilde;os, la lectura constante del paisaje, la dependencia de los recursos naturales y la necesidad de adaptarse a un entorno en constante cambio forman parte de la rutina diaria en ambos lugares. Ana Grau Valenciano es una buena conocedora de estas dos realidades, ya que durante m&aacute;s de una d&eacute;cada ha trabajado con comunidades pastoriles de Tanzania en contextos de convivencia con leones. Su experiencia le ha permitido identificar paralelismos entre &Aacute;frica y Arag&oacute;n que van mucho m&aacute;s all&aacute; de las herramientas o las t&eacute;cnicas de manejo.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n explica la investigadora, los pastores espa&ntilde;oles y los de &Aacute;frica oriental comparten una relaci&oacute;n muy estrecha con los animales y con el territorio. Aunque las circunstancias sean diferentes, existe una identidad ganadera com&uacute;n basada en el conocimiento transmitido entre generaciones y en una comprensi&oacute;n profunda de los ciclos naturales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En &Aacute;frica la p&eacute;rdida de h&aacute;bitat es creciente, la poblaci&oacute;n aumenta de manera exponencial, sin embargo, en Europa esa batalla todav&iacute;a se puede ganar&rdquo;, apunta la investigadora. Y una de las claves es integrar diferentes puntos de vista en el mismo proyecto: &ldquo;Que haya personas implicadas no solo desde el &aacute;ngulo de la conservaci&oacute;n sino de otros como el que aportan los ganaderos, lo hace muy enriquecedor&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Y es ah&iacute; donde el CITA de Arag&oacute;n entra en juego. A pesar de que los estudios se est&aacute;n centrando en la Monta&ntilde;a Palentina, sierra de Gredos y Guadarrama y Picos de Europa, &mdash;zonas en las que hay una presi&oacute;n importante de carn&iacute;voros silvestres sobre la ganader&iacute;a extensiva y donde existe un conflicto no solucionado entre las distintas partes interesadas sobre c&oacute;mo gestionar dicha situaci&oacute;n&mdash;, es el Centro de Investigaci&oacute;n aragon&eacute;s el que lidera el proyecto CoCo en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        El motivo principal es su Departamento de Ciencia Animal, en que investigadores aragoneses llevan a&ntilde;os trabajando con ganader&iacute;a extensiva, lo que permite aportar un conocimiento y experiencia al proyecto desde el punto de vista de los ganaderos; un paso m&aacute;s para llegar a aportar soluciones que tengan en cuenta tambi&eacute;n a los profesionales del sector primario.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Lobos aqu&iacute;, leones all&iacute;</h2><p class="article-text">
        Las diferencias, por supuesto, existen. Y no son menores. Mientras que en Tanzania los grandes depredadores pueden representar un riesgo tanto para el ganado como para las personas, en Espa&ntilde;a el conflicto se concentra fundamentalmente en las p&eacute;rdidas de animales ocasionadas por el lobo. Sin embargo, los investigadores del proyecto CoCo han comprobado que las consecuencias emocionales y sociales son muy parecidas a ambos lados del planeta.
    </p><p class="article-text">
        La incertidumbre, la sensaci&oacute;n de vulnerabilidad, el esfuerzo adicional para proteger a los animales o la necesidad constante de adaptaci&oacute;n aparecen repetidamente en los testimonios de los ganaderos. Cambian las especies, cambian los paisajes, pero los desaf&iacute;os cotidianos mantienen un parecido que resulta sorprendente.
    </p><p class="article-text">
        La visita a la Queser&iacute;a Enrique Remis, donde Sara y Rub&eacute;n desarrollan su actividad en los pastos de los alrededores de los lagos de Covadonga, ha permitido profundizar en estas conexiones. &ldquo;Al escuchar hablar de leones, me di cuenta de que muchas sensaciones y desaf&iacute;os son similares&rdquo;, explica Sara. &ldquo;Aunque la fauna sea distinta, las preocupaciones, la adaptaci&oacute;n y el v&iacute;nculo con la tierra son muy parecidos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Del conflicto a los datos</h2><p class="article-text">
        Hay proyectos de investigaci&oacute;n que generan publicaciones cient&iacute;ficas. Y hay otros que aspiran a generar algo mucho m&aacute;s dif&iacute;cil: confianza. El proyecto europeo CoCo (Co-Creating Coexistence) pertenece a esta segunda categor&iacute;a. El objetivo no es &uacute;nicamente recopilar datos cient&iacute;ficos, sino incorporar la experiencia acumulada por quienes conocen el comportamiento de los animales, la evoluci&oacute;n de los pastos y las transformaciones que experimenta el paisaje a&ntilde;o tras a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Para conseguirlo, los investigadores no solo se centran en analizar las p&eacute;rdidas econ&oacute;micas derivadas de ataques o da&ntilde;os provocados por fauna silvestre. Tambi&eacute;n medir&aacute;n la carga psicol&oacute;gica, el impacto sobre la calidad de vida de las familias ganaderas, el aumento de trabajo o las consecuencias sociales que generan estos conflictos.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, el proyecto ha recopilado datos originales de m&aacute;s de mil pastores y ganaderos, cerca de mil propietarios de tierras y cazadores repartidos por doce pa&iacute;ses europeos, adem&aacute;s de cientos de entrevistas y grupos de trabajo con actores implicados. Y la magnitud de la muestra permitir&aacute; a quienes toman decisiones p&uacute;blicas disponer por primera vez de informaci&oacute;n comparable a escala europea.
    </p><h2 class="article-text">La ciencia escucha al territorio</h2><p class="article-text">
        Durante tres a&ntilde;os el proyecto re&uacute;ne a investigadores, ganaderos, pastores, cazadores, propietarios de tierras y responsables pol&iacute;ticos para intentar responder a una pregunta que preocupa tanto en el Pirineo como en territorios pastorales de otras regiones del mundo, incluido el S&aacute;hara: &iquest;c&oacute;mo garantizar que la ganader&iacute;a extensiva siga siendo viable en paisajes donde aumentan las exigencias ambientales, la presi&oacute;n econ&oacute;mica y la presencia de fauna silvestre?
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n comenz&oacute; oficialmente en noviembre de 2024 y se extender&aacute; hasta octubre de 2027 bajo financiaci&oacute;n del programa Horizon Europe de la Uni&oacute;n Europea. Est&aacute; coordinada por la Universidad de Inland, en Noruega, y cuenta con la participaci&oacute;n de 17 entidades de doce pa&iacute;ses europeos.
    </p><p class="article-text">
        Pero detr&aacute;s de las cifras hay una filosof&iacute;a poco habitual en los grandes proyectos europeos. En lugar de empezar estudiando al lobo, al oso o a los ecosistemas, CoCo ha decidido comenzar por quienes viven de los reba&ntilde;os. &ldquo;En este proyecto, en lugar de comenzar con la fauna silvestre, ponemos a los ganaderos en el centro de nuestro trabajo&rdquo;, explica John Linnell, coordinador del proyecto e investigador de la Universidad de Inland.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; se obtendr&aacute; en 2027?</h2><p class="article-text">
        En el caso de CoCo, los responsables han definido varios productos concretos que deber&aacute;n estar disponibles al finalizar la investigaci&oacute;n. Entre ellos figuran estudios comparativos en doce pa&iacute;ses, an&aacute;lisis coste-beneficio de diferentes modelos de gesti&oacute;n, evaluaci&oacute;n de nuevas tecnolog&iacute;as aplicadas al pastoreo y a la monitorizaci&oacute;n de fauna, herramientas pr&aacute;cticas para gestores y explotaciones ganaderas, y una denominada &ldquo;Hoja de Ruta para la Coexistencia&rdquo;, destinada a orientar futuras pol&iacute;ticas europeas y nacionales.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n concluir&aacute; en 2027. Si tiene &eacute;xito, el proyecto CoCo habr&aacute; demostrado que proteger los paisajes rurales no consiste &uacute;nicamente en estudiar la naturaleza, sino en comprender tambi&eacute;n a las personas que llevan generaciones cuid&aacute;ndola. Por eso, la medici&oacute;n del impacto ser&aacute; uno de los elementos clave, y los resultados obtenidos en estos a&ntilde;os de trabajo deber&aacute;n traducirse &ldquo;en recomendaciones aplicables y evaluables, no &uacute;nicamente en publicaciones acad&eacute;micas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una lecci&oacute;n compartida entre el Pirineo y el desierto</h2><p class="article-text">
        Es posible que la mayor ense&ntilde;anza de este proyecto no tenga que ver con la tecnolog&iacute;a, ni con los censos de fauna, ni siquiera con las pol&iacute;ticas agrarias. Quiz&aacute; tenga que ver con algo mucho m&aacute;s sencillo. Con la imagen de dos pastores que jam&aacute;s se han conocido, separados por continentes y culturas diferentes, pero capaces de entenderse al hablar de sus animales, de los depredadores, de la lluvia que no llega o del valor de un buen pasto.
    </p><p class="article-text">
        Porque entre las monta&ntilde;as del Pirineo y las sabanas africanas existe algo que el proyecto CoCo ha puesto de manifiesto: aunque las distancias geogr&aacute;ficas son enormes y los contextos culturales tambi&eacute;n, existe una lengua compartida que no necesita traducci&oacute;n, la de quienes viven pendientes del ganado, caminan detr&aacute;s de un reba&ntilde;o y siguen encontrando en el paisaje su forma de vida en millones de explotaciones de todo el mundo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Bosque Senero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/pirineo-sabana-pastores-aragon-tanzania-descubren-hablan-idioma_1_13331721.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Jun 2026 19:57:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Del Pirineo a la sabana: cuando los pastores de Aragón y Tanzania descubren que hablan el mismo idioma]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las ingenieras aragonesas debaten sobre el futuro de la profesión: "Seremos más digitales, pero también más humanas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/ingenieras-aragonesas-debaten-futuro-profesion-seremos-digitales-humanas_1_13336888.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/09eb2bcc-8384-44e5-ab83-9cbc2b840efc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las ingenieras aragonesas debaten sobre el futuro de la profesión: &quot;Seremos más digitales, pero también más humanas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Jornada “Visión y Talento: diseñando el futuro desde Aragón” en la que se han dado cita más de medio centenar de ingenieras aragonesas, ha visibilizado el papel de la mujer en la profesión. La transformación tecnológica, la inteligencia artificial o la digitalización solo tendrán sentido si avanzan de la mano del talento, la ética, el liderazgo y la colaboración</p><p class="subtitle">Los colegios de ingenieros de Aragón se unen por primera vez para reclamar más perfiles técnicos en las administraciones
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Las grandes obras no se consiguen con la fuerza, sino con la perseverancia&rdquo;. Con esta frase de Emily Warren Roebling, una de las mujeres que hizo posible la construcci&oacute;n del Puente de Brooklyn, podr&iacute;a resumirse el esp&iacute;ritu de la I Jornada del D&iacute;a Internacional de la Mujer en la Ingenier&iacute;a celebrada en Arag&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Porque la verdadera obra que ha comenzado a construirse el 26 de junio en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza no ha sido una infraestructura, sino una alianza. Por primera vez, los colegios profesionales de ingenier&iacute;a de la comunidad -Industriales, Montes, Telecomunicaci&oacute;n y Agr&oacute;nomos- han respondido a la iniciativa de la Demarcaci&oacute;n de Arag&oacute;n del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos para reunirse en torno a un objetivo com&uacute;n: hacer visible el talento femenino, despertar nuevas vocaciones y reflexionar sobre el futuro de una profesi&oacute;n que est&aacute; llamada a transformar el mundo.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de la jornada quedaba claro que la ingenier&iacute;a del futuro ser&aacute; digital, innovadora y sostenible, pero tambi&eacute;n necesariamente m&aacute;s humana. Un mensaje que se repet&iacute;a desde la inauguraci&oacute;n hasta la clausura y que encontraba eco en todas las intervenciones de las ponentes.
    </p><h2 class="article-text">Aprovechar todo el talento disponible, m&aacute;s all&aacute; del g&eacute;nero</h2><p class="article-text">
        Una de las palabras m&aacute;s repetidas por las 16 ingenieras ponentes ha sido &ldquo;talento&rdquo;. La sociedad necesita &ldquo;todo el talento disponible y puntos de vista diversos&rdquo;, apuntaba Pilar Brufau, primera directora mujer de la Escuela de Ingenier&iacute;a y Arquitectura de la Universidad de Zaragoza. Una idea que completaba M&oacute;nica Remacha, directora de la Escuela Universitaria Polit&eacute;cnica de La Almunia, invitando a derribar la imagen, &ldquo;todav&iacute;a demasiado extendida entre muchas j&oacute;venes&rdquo; aseguraba, de que la ingenier&iacute;a es &uacute;nicamente una carrera dif&iacute;cil. &ldquo;La ingenier&iacute;a es una forma de pensar, de vivir y de afrontar los retos&rdquo;, recordaba como ingeniera.
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                Jornada &#039;Visión y Talento: diseñando el futuro desde Aragón&#039;                            </span>
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        En la actualidad, el porcentaje medio de alumnas en esta profesi&oacute;n se sit&uacute;a entre el 25 y el 30 por ciento, en algunas ramas como Telecomunicaci&oacute;n o Inform&aacute;tica las cifras son todav&iacute;a m&aacute;s bajas. Y Arag&oacute;n no es una excepci&oacute;n. &ldquo;Por eso es tan importante organizar jornadas como estas, que permiten visibilizar el trabajo de las mujeres en la ingenier&iacute;a&rdquo;, apuntaba Pilar Fiteni, porque no puedes querer lo que no sabes que existe.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Tecnolog&iacute;a s&iacute;, humanidad tambi&eacute;n&nbsp;</h2><p class="article-text">
        La primera mesa redonda, moderada por Pilar Fiteni Mera, vicedecana de la Demarcaci&oacute;n de Arag&oacute;n del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos y ingeniera Industrial, permit&iacute;a comprobar c&oacute;mo disciplinas muy distintas comparten hoy preocupaciones comunes. La ingeniera agr&oacute;noma Elena Lanuza Sanvicente defend&iacute;a que tecnolog&iacute;as como los gemelos digitales marcar&aacute;n el futuro, pero insist&iacute;a tambi&eacute;n en que &ldquo;el factor humano es fundamental&rdquo;. Desde el &aacute;mbito de las telecomunicaciones, Beatriz Calvo P&eacute;rez alertaba de que el desarrollo de la inteligencia artificial obliga a afrontar nuevos retos relacionados con la &eacute;tica, los sesgos, la gobernanza y la propiedad intelectual. Por su parte, la ingeniera de Caminos Lorena Reula Gil record&oacute; que la tecnolog&iacute;a nunca sustituir&aacute; el criterio profesional ni la capacidad de observar, comunicar y decidir, mientras que la ingeniera industrial Ana Mar&iacute;a Moreno Lorente pon&iacute;a el foco en el enorme reto que supondr&aacute; la digitalizaci&oacute;n de las infraestructuras y de la movilidad.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n quedaba patente que la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica avanza a gran velocidad y que la legislaci&oacute;n deber&aacute; evolucionar para acompa&ntilde;arla. La inteligencia artificial, la digitalizaci&oacute;n o los nuevos modelos de movilidad abren oportunidades extraordinarias, pero tambi&eacute;n exigen responsabilidad, regulaci&oacute;n y una reflexi&oacute;n &eacute;tica permanente. La revisi&oacute;n de la &ldquo;forma de vender la profesi&oacute;n&rdquo; para hacerla m&aacute;s atractiva, trabajando la comunicaci&oacute;n y la difusi&oacute;n de la ingenier&iacute;a son otros de los retos que las ingenieras han puesto sobre la mesa en esta Jornada que se ha articulado a trav&eacute;s de la C&aacute;tedra Mariano L&oacute;pez Navarro de la Universidad de Zaragoza.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El liderazgo del futuro</h2><p class="article-text">
        En toda la jornada emerg&iacute;a una idea compartida por todas las participantes: el futuro no se construir&aacute; &uacute;nicamente con competencias t&eacute;cnicas. La ingenier&iacute;a necesitar&aacute; cada vez m&aacute;s profesionales capaces de trabajar en equipo, generar confianza, liderar proyectos intergeneracionales, comunicar, acompa&ntilde;ar y adaptarse. Las nuevas generaciones &ldquo;buscan prop&oacute;sito, flexibilidad y crecimiento personal&rdquo; apuntaban las ingenieras Rosa Vicente y Patricia Heredia. Ambas trabajan con personas j&oacute;venes, la primera como docente en EUPLA y la segunda con proyectos con ni&ntilde;os y adolescentes, lo que les permite tener una visi&oacute;n muy real de las necesidades y demandas de las ingenieras y los ingenieros del futuro, y la &ldquo;profesi&oacute;n deber&aacute; saber responder tambi&eacute;n a esas expectativas&rdquo;, han advertido.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se pon&iacute;a en valor el importante papel que juegan las ingenieras con mayor recorrido en equipos cada vez m&aacute;s intergeneracionales, &ldquo;aportan experiencia, conocimiento y confianza&rdquo;, apuntaba Teresa Al&oacute;s. Tambi&eacute;n en esa l&iacute;nea, Catalina Padilla reconoc&iacute;a que hay equipos muy diversos &ldquo;que funcionan realmente bien&rdquo;, es cuesti&oacute;n de respeto. Una reflexi&oacute;n compartida tambi&eacute;n por Isabel L&oacute;pez, ingeniera de Montes que sustitu&iacute;a en el &uacute;ltimo momento a sus compa&ntilde;eras Mar&iacute;a Isabel Ureta y Ana Oliv&aacute;n, ambas convocadas por el CECOPI y el puesto de mando por el complicado incendio declarado en la localidad de Tamarite de Litera, Huesca. &ldquo;La mejor ponencia que han podido hacer hoy nuestras compa&ntilde;eras ha sido desde sus puestos de trabajo&rdquo;, reconoc&iacute;a Ignacio P&eacute;rez-Soba D&iacute;ez del Corral, decano del Colegio de Ingenieros de Montes en Arag&oacute;n.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Cuando quer&iacute;a ser ingeniera pasaba mucho tiempo observando. Que eso no se pierda&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Era la confesi&oacute;n que Loren Reula, ahora directora gerente de la sociedad municipal Zaragoza Vivienda e Ingeniera de Caminos hac&iacute;a al foro en una de sus intervenciones. Y quiz&aacute; esa frase encierra una de las principales conclusiones del encuentro: La ingenier&iacute;a dispone de talento. Mucho talento. Pero necesita seguir incorporando miradas diferentes y aprovechar todo su potencial. &ldquo;Las mujeres que se quedan fuera o no terminan la carrera porque no ven retos asumibles o se quedan en la complejidad y dureza de los primeros a&ntilde;os de carrera, son una oportunidad perdida&rdquo;, reconoc&iacute;an todas las ponentes, e incluso algunos miembros del p&uacute;blico, que tambi&eacute;n generaron un interesante debate durante una ronda de preguntas abierta en la segunda mesa, titulada &lsquo;Liderazgo, talento y futuro&rsquo;. Un momento en el que se expusieron nuevas realidades como &ldquo;la necesidad de las nuevas generaciones de conocer cu&aacute;l va a ser su progresi&oacute;n dentro de una empresa, una petici&oacute;n considerada &rdquo;prematura&ldquo; por parte de algunos asistentes. La nueva modalidad de teletrabajo, las oportunidades de formaci&oacute;n en el extranjero, la necesidad de saltar a nuevos proyectos para &rdquo;seguir aprendiendo y no estancarse&ldquo;, o el dilema que esta &rdquo;movilidad&ldquo; genera en las empresas a la hora de apostar por formar a sus trabajadores. La idea de un modelo anglosaj&oacute;n que est&aacute; calando en la sociedad europea, est&aacute; haciendo replantear algunas bases que se consideraban inamovibles en &rdquo;nuestra cultura de trabajo&ldquo;. Un reto que las ponentes de la jornada asumen que ya se est&aacute; abordando, pero que habr&aacute; que seguir trabajando.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El g&eacute;nero importa y aporta</h2><p class="article-text">
        El crecimiento del n&uacute;mero de mujeres ingenieras contin&uacute;a siendo lento, aunque esperanzador, como alienta M&oacute;nica Remacha, y eso obliga a seguir trabajando para despertar vocaciones y ofrecer referentes. Desde Caminos Arag&oacute;n insistieron en los buenos resultados, aunque prematuros, que su campa&ntilde;a de visitas a colegios e institutos ha tenido los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os: &ldquo;Si queremos dejar huella tenemos que mostrarles lo que la ingenier&iacute;a puede llegar a hacer&rdquo;, apuntaba Patricia Heredia. La &ldquo;motivaci&oacute;n&rdquo; apuntaba Pilar Fiteni y la &ldquo;pasi&oacute;n con la que trasmites la profesi&oacute;n&rdquo; son vitales, a&ntilde;ad&iacute;a Rosa Vicente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque, como se puso de manifiesto durante toda la jornada, abrir puertas, compartir conocimiento y dar visibilidad a quienes ya est&aacute;n transformando la ingenier&iacute;a son al final la mejor manera, la m&aacute;s natural, de inspirar a quienes vendr&aacute;n despu&eacute;s. Al fin y al cabo, las grandes obras &mdash;las de hormig&oacute;n y acero, pero tambi&eacute;n las sociales&mdash; nunca se levantan de un d&iacute;a para otro. Se construyen, como dec&iacute;a Emily Warren Roebling, con perseverancia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Bosque Senero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/ingenieras-aragonesas-debaten-futuro-profesion-seremos-digitales-humanas_1_13336888.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Jun 2026 21:12:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las ingenieras aragonesas debaten sobre el futuro de la profesión: "Seremos más digitales, pero también más humanas"]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[“Cuidar a mi hijo no me impide estudiar”: la iniciativa pionera de conciliación de la escuela de adultos de Utebo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/cuidar-hijo-no-impide-estudiar-iniciativa-pionera-conciliacion-escuela-adultos-utebo_1_13313865.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1b1198e0-ea5e-4546-982b-885668c75802_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Cuidar a mi hijo no me impide estudiar”: la iniciativa pionera de conciliación de la escuela de adultos de Utebo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El aula canguro cuenta con una monitora titulada y permite que madres, padres y abuelos continúen formándose mientras sus hijos y nietos permanecen atendidos de manera flexible, gratuita y a pocos metros de distancia
</p><p class="subtitle">El 53% de enfermeras y fisioterapeutas aragonesas se han planteado dejar su puesto por problemas para conciliar
</p></div><p class="article-text">
        Mientras aprende espa&ntilde;ol en un aula de la Escuela de Adultos Miguel Hern&aacute;ndez de Utebo, Ouafae piensa en el futuro. En las conversaciones que alg&uacute;n d&iacute;a mantendr&aacute; con sus clientes, en los encargos que espera recibir y en el peque&ntilde;o negocio de reposter&iacute;a que sue&ntilde;a poner en marcha. Esta joven marroqu&iacute; hace tartas, &ldquo;buenas y preciosas tartas&rdquo;, aseguran quien las han probado. Pero para convertir esa habilidad en un proyecto de vida Ouafae necesita algo m&aacute;s que recetas: necesita dominar el idioma.
    </p><p class="article-text">
        Mientras ella estudia espa&ntilde;ol en una de las aulas de la Escuela de Adultos, tras una puerta decorada con flores y mariposas de papel de colores, a pocos metros, est&aacute; su hijo jugando, pintando o entretenido con otros ni&ntilde;os. Es el Aula Canguro del centro. Este chiquit&iacute;n de ojos vivos y pelo rizado lleva acudiendo all&iacute; desde que ten&iacute;a apenas ocho meses. Ouafae asegura a trav&eacute;s de la persona que la ayuda a comunicarse en castellano que: &ldquo;Si no existiera este servicio, yo no podr&iacute;a venir a clase&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La frase parece sencilla, pero encierra una realidad que conocen bien muchas familias. Estudiar cuando se tienen hijos peque&ntilde;os no siempre depende de las ganas o de la motivaci&oacute;n. A menudo depende de algo mucho m&aacute;s b&aacute;sico: tener con qui&eacute;n dejarlos.
    </p><p class="article-text">
        Fue precisamente esa barrera la que llev&oacute; a la Escuela de Adultos Miguel Hern&aacute;ndez a poner en marcha, en el curso 2022-2023, un servicio que hoy se ha convertido en una rareza dentro del sistema educativo aragon&eacute;s y posiblemente tambi&eacute;n fuera de &eacute;l. Mientras los adultos aprenden, los ni&ntilde;os esperan al otro lado del pasillo, en el Aula Canguro, un espacio pionero en Arag&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Una necesidad que estaba vaciando las aulas</h2><p class="article-text">
        La idea no naci&oacute; de ning&uacute;n plan estrat&eacute;gico ni de una gran inversi&oacute;n. Surgi&oacute; de algo mucho m&aacute;s cotidiano: escuchar. El profesorado y el equipo directivo comenzaron a detectar una situaci&oacute;n que se repet&iacute;a a&ntilde;o tras a&ntilde;o. Personas interesadas en aprender espa&ntilde;ol, obtener una titulaci&oacute;n, mejorar sus competencias digitales o ampliar su formaci&oacute;n acababan renunciando antes incluso de matricularse.
    </p><p class="article-text">
        Las razones eran casi siempre las mismas: madres con beb&eacute;s, padres con horarios imposibles, familias extranjeras reci&eacute;n llegadas que no contaban con una red familiar de apoyo, abuelos y abuelas que ejerc&iacute;an de cuidadores habituales de sus nietos. La conciliaci&oacute;n, o m&aacute;s bien la falta de ella, estaba dejando fuera de las aulas a quienes m&aacute;s pod&iacute;an beneficiarse de la formaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ve&iacute;amos que hab&iacute;a personas que quer&iacute;an estudiar y por sus circunstancias familiares simplemente no pod&iacute;an hacerlo&rdquo;, explica Ana del Buey, directora de la escuela en aquel momento y promotora del Aula Canguro. No era una cuesti&oacute;n de inter&eacute;s. Era una cuesti&oacute;n de cuidados y la respuesta desde el centro fue crear un espacio espec&iacute;fico para los menores. Un lugar seguro dentro de la propia escuela. Un aula que permitiera a los adultos seguir aprendiendo sin tener que elegir entre formarse o cuidar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Instalaciones del aula canguro de Utebo                            </span>
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        A diferencia de otros servicios de conciliaci&oacute;n con horarios cerrados, el Aula Canguro de Utebo funciona de forma flexible. Se organiza en funci&oacute;n de las necesidades reales del alumnado. Si una madre tiene clase dos ma&ntilde;anas por semana, el servicio se ajusta a esas horas. Si un abuelo asiste a un curso por las tardes y necesita acudir con su nieta, tambi&eacute;n se adapta. No existe una programaci&oacute;n r&iacute;gida porque el objetivo es precisamente responder a situaciones muy diversas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para ello cuentan con una monitora titulada que permanece con los menores durante el tiempo que dura la formaci&oacute;n. Pueden acudir ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de entre 0 y 12 a&ntilde;os, &ldquo;aunque casi todos los que lo hacen son beb&eacute;s o ni&ntilde;os peque&ntilde;os, y los que est&aacute;n escolarizados lo hacen por las tardes&rdquo; explica Sergio Mart&iacute;nez, actual director de la Escuela de Adultos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y hay un detalle que las familias valoran especialmente: no tienen que desplazarse. El aula est&aacute; dentro del mismo edificio. Apenas unos metros separan a los estudiantes de sus hijos o nietos. Si surge cualquier necesidad, ambos est&aacute;n cerca. Una tranquilidad que, seg&uacute;n explican los usuarios, resulta fundamental para quienes dejan por primera vez a un beb&eacute; al cuidado de otra persona.
    </p><h2 class="article-text">Mucho m&aacute;s que una guarder&iacute;a improvisada</h2><p class="article-text">
        Este Aula Canguro, acogedora, repleta de colores, de juegos para todas las edades, que cuenta con pantalla, una pizarra digital, colchonetas, sillas y mesas, dos cunas y mucha luz natural, se ha convertido en una herramienta de inclusi&oacute;n educativa. Permite que personas que antes quedaban fuera del sistema puedan acceder a una formaci&oacute;n que, en muchos casos, resulta clave para mejorar sus oportunidades laborales y sociales.
    </p><p class="article-text">
        Es lo que ocurre con Ouafae. Lleg&oacute; a las clases de espa&ntilde;ol con una meta muy concreta: eliminar la barrera del idioma para poder emprender. Quiere dedicarse profesionalmente a la elaboraci&oacute;n de tartas, pero sabe que, para atender clientes, gestionar pedidos o promocionar su trabajo necesita desenvolverse con soltura. Cada clase supone un paso m&aacute;s hacia ese objetivo. Y cada clase ha sido posible gracias a un espacio donde su hijo puede permanecer atendido mientras ella estudia.
    </p><p class="article-text">
        El proyecto se financia a trav&eacute;s del Programa Corresponsables, destinado a impulsar medidas de conciliaci&oacute;n y corresponsabilidad en los cuidados. Gracias a estos fondos se sufraga la contrataci&oacute;n de la monitora y el funcionamiento del servicio. La valoraci&oacute;n entre usuarios y responsables del centro es un&aacute;nime, lo asegura Sergio Mart&iacute;nez: &ldquo;El Aula Canguro funciona&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una experiencia singular en Arag&oacute;n</h2><p class="article-text">
        La Escuela de Adultos Miguel Hern&aacute;ndez es la &uacute;nica que dispone de una Aula Canguro de estas caracter&iacute;sticas vinculada a un centro de educaci&oacute;n de personas adultas en Arag&oacute;n. La afirmaci&oacute;n encuentra respaldo en la informaci&oacute;n p&uacute;blica disponible sobre los centros aragoneses de educaci&oacute;n de adultos, donde no se localizan servicios equivalentes integrados en el propio centro y dise&ntilde;ados espec&iacute;ficamente para facilitar la asistencia del alumnado.
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                Aula canguro de Utebo                            </span>
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        Respecto al conjunto del pa&iacute;s, resulta dif&iacute;cil asegurar que sea la &uacute;nica experiencia de Espa&ntilde;a, ya que no existe un registro nacional de este tipo de iniciativas, &ldquo;pero no tenemos constancia de que exista otro servicio similar a este en un Centro de Educaci&oacute;n para personas adultas&rdquo;, puntualiza el director de la Escuela en Utebo. Lo que s&iacute; parece claro, asegura el director: &ldquo;Es que se trata de una propuesta excepcional y poco frecuente&rdquo;. En definitiva, una soluci&oacute;n sencilla a un problema que afecta a miles de personas.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el Aula Canguro no solo presta servicio a las familias de la escuela. Cuando no est&aacute; siendo utilizada para la conciliaci&oacute;n educativa, el espacio contin&uacute;a teniendo vida. All&iacute; se desarrollan actividades de maternaje y los viernes por la tarde la Asociaci&oacute;n de Personas con Discapacidad de Utebo -ADUT- realiza sesiones de logopedia. La sala se ha convertido as&iacute; en un recurso comunitario que ampl&iacute;a su utilidad m&aacute;s all&aacute; de la propia escuela.
    </p><h2 class="article-text">Una idea replicable en todo el territorio</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Este Aula funciona tan bien que nos gustar&iacute;a que otros centros de Arag&oacute;n sigan el mismo camino&rdquo;, propone Sergio Mart&iacute;nez. Porque detr&aacute;s de cada matr&iacute;cula que se formaliza gracias al Aula Canguro en Utebo hay una historia que, de otro modo, quiz&aacute; nunca habr&iacute;a llegado a escribirse. La de una madre que aprende espa&ntilde;ol para emprender. La de un abuelo que no tiene que renunciar a formarse porque cuida de sus nietos. La de una familia reci&eacute;n llegada que encuentra una puerta abierta.
    </p><p class="article-text">
        Historias peque&ntilde;as que hablan de algo mucho m&aacute;s grande: el derecho a aprender sin que los cuidados se conviertan en un obst&aacute;culo. Y eso, en una escuela de adultos de Utebo, hace tiempo que dej&oacute; de ser una aspiraci&oacute;n para convertirse en realidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Bosque Senero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/cuidar-hijo-no-impide-estudiar-iniciativa-pionera-conciliacion-escuela-adultos-utebo_1_13313865.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jun 2026 21:27:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Cuidar a mi hijo no me impide estudiar”: la iniciativa pionera de conciliación de la escuela de adultos de Utebo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Conciliación,Formación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un laboratorio cosmético en un pueblo aragonés de 400 habitantes: cuando la innovación decide quedarse en el rural]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/laboratorio-cosmetico-pueblo-aragones-400-habitantes-innovacion-decide-quedarse-rural_1_13299604.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31c13eb1-8083-4332-b7d5-aac53ee18c86_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un laboratorio cosmético en un pueblo aragonés de 400 habitantes: cuando la innovación decide quedarse en el rural"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Jara Escudero, naturópata y cosmetóloga, está al frente de CistusLab, en Peralta de Alcofea (Huesca), un emprendimiento que desafía la idea de que los proyectos innovadores sólo pueden surgir en las ciudades y da respuesta a la necesidad de otros emprendedores ofreciendo un modelo flexible con instalaciones de producción compartidas, homologadas y accesibles</p><p class="subtitle">Multiservicios rurales y un restaurante con estrella, entre los premiados por luchar contra la despoblación en Aragón
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;No vayas donde te lleve el camino, ve donde no hay camino y deja un rastro&rdquo;. Lo dijo Ralph Waldo Emerson, fil&oacute;sofo que se convirti&oacute; en un s&iacute;mbolo del esp&iacute;ritu emprendedor porque a finales del siglo XIX ya hablaba de crear oportunidades donde antes no exist&iacute;an, de la <em>self-reliance</em> &mdash;autosuficiencia o confianza en uno mismo&mdash;, un t&eacute;rmino que acu&ntilde;&oacute; y con el que anim&oacute; a las personas a confiar en su criterio incluso cuando toman decisiones poco convencionales.
    </p><p class="article-text">
        La historia de Jara Escudero tiene mucho que ver con Ralph Waldo Emerson, porque cuando la mayor&iacute;a de los itinerarios empresariales parecen conducir inevitablemente hacia las grandes ciudades, esta emprendedora oscense eligi&oacute; la direcci&oacute;n contraria. Decidi&oacute; quedarse en el pueblo donde naci&oacute; y demostrar que la innovaci&oacute;n no entiende de c&oacute;digos postales. Desde Peralta de Alcofea, un pueblo de apenas 400 habitantes, esta natur&oacute;pata y cosmet&oacute;loga ha impulsado un proyecto que cuestiona viejas certezas sobre el emprendimiento y abre nuevas posibilidades para quienes quieren desarrollar su futuro sin renunciar a sus ra&iacute;ces.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de CistusLab, una iniciativa que plantea la creaci&oacute;n de un laboratorio cosm&eacute;tico compartido destinado a peque&ntilde;as marcas y productores. El proyecto ha sido reconocido con el segundo premio Rural Emprende Arag&oacute;n 2026, un galard&oacute;n que distingue iniciativas innovadoras capaces de generar actividad econ&oacute;mica y oportunidades en municipios rurales.
    </p><h2 class="article-text">En los pueblos tambi&eacute;n caben los microscopios</h2><p class="article-text">
        Lo llamativo no es &uacute;nicamente el proyecto en s&iacute;, sino el lugar donde ha surgido. Porque la pregunta aparece de manera inevitable: &iquest;Por qu&eacute; un laboratorio cosm&eacute;tico innovador nace en un peque&ntilde;o pueblo del Somontano y no en una gran ciudad?
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            <span class="title">
                Interior del laboratorio de cosmética.                            </span>
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        La respuesta tiene mucho que ver con la trayectoria personal de la mujer que est&aacute; detr&aacute;s de esta idea. Jara Escudero creci&oacute; en Peralta de Alcofea y, tras formarse en naturopat&iacute;a, dermofarmacia y cosm&eacute;tica natural, decidi&oacute; regresar a su pueblo para desarrollar all&iacute; su actividad profesional. &ldquo;Siempre he tenido claro que quer&iacute;a emprender desde el territorio donde nac&iacute;&rdquo;, asegura esta joven que ha tomado una decisi&oacute;n poco habitual en un contexto en el que la apuesta por las ciudades de j&oacute;venes cualificados nacidos y criados en las provincias, sigue siendo una realidad constante; con menos seguidores, pero constante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que comenz&oacute; como una peque&ntilde;a empresa de cosm&eacute;tica natural ha ido creciendo poco a poco hasta convertirse en lo que hoy es; una marca con reconocimiento dentro del sector. Durante su andadura CistusLab ha recibido varios premios a nivel nacional relacionados con la cosm&eacute;tica ecol&oacute;gica y natural. Hitos que han ayudado a esta emprendedora rural a consolidar una trayectoria empresarial que demuestra que la especializaci&oacute;n y la innovaci&oacute;n no son patrimonio exclusivo de los entornos urbanos.
    </p><h2 class="article-text">Cuando vivir en tu pueblo, compensa</h2><p class="article-text">
        Sin embargo, emprender desde un pueblo tambi&eacute;n implica asumir algunas dificultades que rara vez aparecen en los discursos idealizados sobre el medio rural. La menor visibilidad empresarial, unas conexiones digitales todav&iacute;a mejorables, los plazos m&aacute;s largos en los env&iacute;os o la necesidad de disponer de veh&iacute;culo propio para cualquier desplazamiento forman parte de la realidad cotidiana con la que conviven quienes deciden desarrollar su actividad profesional lejos de las grandes ciudades. Jara Escudero conoce bien esas limitaciones, pero considera que las ventajas compensan ampliamente los inconvenientes. &ldquo;Vivir en mi pueblo me aporta calma y felicidad. Me gusta la naturaleza, la tranquilidad y poder desarrollar aqu&iacute; mi vida personal y profesional. He vivido varios a&ntilde;os en la ciudad y no cambio por nada la vida en el pueblo&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Esa convicci&oacute;n personal tambi&eacute;n est&aacute; en el origen de CistusLab. Antes de impulsar este proyecto, Jara trabaj&oacute; en un laboratorio compartido que le permiti&oacute; dar sus primeros pasos en el sector. Aquella experiencia fue positiva, pero con el tiempo comprendi&oacute; que las necesidades de su marca requer&iacute;an otro tipo de espacio. Ten&iacute;a apenas 23 a&ntilde;os cuando comenz&oacute; a plantearse un modelo m&aacute;s flexible, capaz de adaptarse a las distintas etapas de crecimiento que atraviesan los peque&ntilde;os proyectos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fue precisamente durante ese proceso de crecimiento cuando Jara Escudero detect&oacute; que hab&iacute;a apareci&oacute; una dificultad que era compartida por numerosos emprendedores del sector. Desarrollar y fabricar cosm&eacute;ticos exige cumplir una normativa estricta, disponer de instalaciones homologadas y asumir inversiones que resultan inalcanzables para muchas peque&ntilde;as marcas. &ldquo;No podemos hacer una inversi&oacute;n tan fuerte para empezar cuando no sabes c&oacute;mo te va a ir&rdquo;, subraya Jara Escudero.&nbsp;
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            <span class="title">
                Tienda de cosmética en Peralta de Alcofea.                            </span>
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        De esa reflexi&oacute;n naci&oacute; la idea de crear un laboratorio propio que incorporara diferentes modalidades de uso, adem&aacute;s de una peque&ntilde;a tienda y una oficina que le permitieran separar la vida profesional de la personal. &ldquo;No quise crear un laboratorio para que los emprendedores se adaptaran al espacio; quise crear un espacio que se adaptara a los emprendedores&rdquo;, resume. Una filosof&iacute;a que ha acabado convirtiendo una necesidad individual en una herramienta colectiva para quienes buscan abrirse camino en el sector de la cosm&eacute;tica natural desde cualquier lugar, tambi&eacute;n desde un pueblo de apenas 400 habitantes.
    </p><h2 class="article-text">Las dificultades compartidas encuentran soluciones comunes</h2><p class="article-text">
        Este laboratorio es un espacio compartido donde diferentes emprendedores pueden formular y fabricar sus productos utilizando instalaciones profesionales sin tener que hacer frente de manera individual al elevado coste que supone poner en marcha un centro propio. CistusLab es un modelo inspirado en los obradores compartidos que ya funcionan en otros sectores, especialmente en el &aacute;mbito agroalimentario, pero todav&iacute;a poco habitual en el mundo de la cosm&eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la actividad concreta que desarrolla, la idea resulta interesante porque refleja una transformaci&oacute;n m&aacute;s profunda que est&aacute; comenzando a producirse en algunos territorios rurales. Durante d&eacute;cadas existi&oacute; una divisi&oacute;n casi autom&aacute;tica entre las actividades econ&oacute;micas asociadas a las ciudades y aquellas consideradas propias de los pueblos. Los servicios avanzados, la investigaci&oacute;n o las industrias especializadas parec&iacute;an pertenecer exclusivamente al &aacute;mbito urbano. Sin embargo, hoy esa frontera comienza a difuminarse.
    </p><p class="article-text">
        La expansi&oacute;n de la conectividad digital, la comercializaci&oacute;n online y la b&uacute;squeda constante de nuevos modelos de empresa que sean m&aacute;s sostenibles y equilibrados en el tiempo, el territorio, y con la calidad de vida, est&aacute;n permitiendo que determinados proyectos encuentren ventajas unos kil&oacute;metros m&aacute;s all&aacute; de las ciudades, donde los costes son menores, existe una relaci&oacute;n m&aacute;s directa con determinadas materias primas y, adem&aacute;s, muchas empresas descubren que el pueblo en el que eligen asentarse, puede convertirse en parte de su propia identidad de marca.
    </p><h2 class="article-text">El v&iacute;nculo entre la identidad de la marca y la materia prima</h2><p class="article-text">
        En el caso de CistusLab, esa conexi&oacute;n es especial y forma parte de la esencia del proyecto. La empresa trabaja con ingredientes naturales y mantiene un v&iacute;nculo muy estrecho con el entorno, algo fundamental para Jara Escudero que no ve su pueblo &uacute;nicamente como escenario de producci&oacute;n, sino como un elemento esencial y diferenciador que aporta valor al producto final que la joven ofrece a los consumidores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute; era importante que el proyecto tuviera identidad y estuviera ligado al territorio&rdquo;, confiesa. Un ejemplo es el oleato de tomate de Caspe que est&aacute; presente en algunos productos que saca al mercado y su intenci&oacute;n es seguir incorporando m&aacute;s ingredientes vinculados al entorno. &ldquo;Siempre que es posible, priorizo materias primas y proveedores locales o nacionales, no solo por reducir la huella ambiental, sino tambi&eacute;n por poner en valor los recursos que tenemos cerca&rdquo;, asegura Jara Escudero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que est&aacute; ocurriendo en Peralta de Alcofea trasciende el &aacute;mbito de la cosm&eacute;tica y conecta con una tendencia m&aacute;s amplia: c&oacute;mo est&aacute;n cambiando las expectativas sobre el futuro de los pueblos. &ldquo;Mi objetivo es demostrar que no hace falta irse de un pueblo para emprender, tambi&eacute;n se puede innovar, crear oportunidades y desarrollar proyectos con impacto desde el medio rural&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; es como Jara Escudero, como emprendedora, ha demostrado que un laboratorio cosm&eacute;tico puede instalarse en un municipio de apenas 400 habitantes. Un hecho que sugiere que la innovaci&oacute;n rural del futuro quiz&aacute; no dependa tanto de atraer proyectos externos como de crear las condiciones necesarias para que las ideas nacidas de quienes viven o quieren volver a los pueblos puedan desarrollarse en ellos.
    </p><p class="article-text">
        En un momento en que buena parte del medio rural busca nuevas formas de construir su futuro, historias como la de CistusLab invitan a replantear una vieja pregunta: &iquest;Qu&eacute; actividades pueden sobrevivir en los pueblos? Para reconocer que, cada vez m&aacute;s, los pueblos tambi&eacute;n pueden ser lugares donde nacen actividades que nadie esperaba encontrar all&iacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Bosque Senero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/laboratorio-cosmetico-pueblo-aragones-400-habitantes-innovacion-decide-quedarse-rural_1_13299604.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Jun 2026 20:52:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un laboratorio cosmético en un pueblo aragonés de 400 habitantes: cuando la innovación decide quedarse en el rural]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cosmética,Zonas rurales,Huesca]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El pueblo de 40 habitantes del Pirineo aragonés que recupera semillas olvidadas para impulsar la economía local]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/pueblo-40-habitantes-pirineo-aragones-recupera-semillas-olvidadas-impulsar-economia-local_1_13271919.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8ac8857a-14bc-4c14-9fef-87b4ec640e90_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x565y666.jpg" width="1200" height="675" alt="El pueblo de 40 habitantes del Pirineo aragonés que recupera semillas olvidadas para impulsar la economía local"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El proyecto 'Pueblos con Semilla' recupera variedades agrícolas tradicionales para convertirlas en una oportunidad de desarrollo rural, biodiversidad y economía local desde Ara
</p><p class="subtitle">La recuperación del melón autóctono de Torres de Berrellén: un símbolo rural e identitario que trasciende lo agrícola
</p></div><p class="article-text">
        Cuando se habla de innovaci&oacute;n rural, la imagen suele remitir a drones sobrevolando campos, sensores que miden la humedad del suelo o aplicaciones capaces de gestionar explotaciones agr&iacute;colas desde un tel&eacute;fono m&oacute;vil. Sin embargo, en un peque&ntilde;o pueblo del Pirineo aragon&eacute;s, la innovaci&oacute;n ha comenzado por algo mucho m&aacute;s sencillo: abrir un sobre de papel y sacar unas semillas que llevaban d&eacute;cadas esperando a que alguien les diera la oportunidad de sorprender con el valor que atesoran en su interior.
    </p><p class="article-text">
        En Ara, un pueblo situado en la comarca de la Jacetania y que cuenta apenas 40 habitantes en invierno, la Fundaci&oacute;n 3piedras, est&aacute; impulsando el proyecto 'Pueblos con Semilla', desarrollado junto con la Red de Semillas de Arag&oacute;n y el Centro de Investigaci&oacute;n y Tecnolog&iacute;a Agroalimentaria de Arag&oacute;n (CITA).&nbsp;La finalidad &uacute;ltima es busca catalogar, conservar y multiplicar variedades tradicionales procedentes de las comarcas de La Jacetania y Alto G&aacute;llego. Una acci&oacute;n que ha sido reconocida con el primer premio Rural Emprende Arag&oacute;n 2026, y que parte de una idea aparentemente simple: las semillas que durante generaciones seleccionaron y conservaron agricultores y familias pueden convertirse hoy en una herramienta para afrontar algunos de los principales retos del medio rural, devolvi&eacute;ndolas al campo y a la econom&iacute;a local.
    </p><p class="article-text">
        Los impulsores de 'Pueblos con semilla' defienden que cada una de esas semillas &ldquo;guarda mucho m&aacute;s que una planta&rdquo;, asegura Beatriz Ba&ntilde;ales directora de 3piedras &mdash;la cara m&aacute;s visible de esta iniciativa&mdash;. Cada semilla conserva dentro de s&iacute; adaptaci&oacute;n al territorio, resistencia al clima, conocimiento sobre manejo de las tierras y una forma de entender la agricultura que en muchas zonas ha estado a punto de desaparecer.
    </p><h2 class="article-text">Lo que se pierde cuando desaparece una semilla</h2><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, la modernizaci&oacute;n agr&iacute;cola impuls&oacute; la sustituci&oacute;n de variedades locales por otras m&aacute;s homog&eacute;neas y productivas. El proceso cumpli&oacute; su objetivo principal: aumentar los rendimientos, pero en su camino tambi&eacute;n provoc&oacute; una importante p&eacute;rdida de diversidad gen&eacute;tica. En muchos pueblos del Pirineo aragon&eacute;s, las antiguas variedades de jud&iacute;as, tomates, lechugas o cereales fueron desapareciendo poco a poco de los huertos familiares. Y con ellas tambi&eacute;n se fue parte de la memoria agr&iacute;cola del territorio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Semillas y hortalizas recolectadas en Ara                            </span>
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        Algunas han sobrevivido porque personas mayores siguieron haciendo lo que &ldquo;toda la vida se ha hecho&rdquo;: guardar semillas a&ntilde;o tras a&ntilde;o. Sin embargo, otras no tuvieron tanta suerte y tambi&eacute;n ellas quedaron olvidadas en peque&ntilde;os huertos de autoconsumo, y con la desaparici&oacute;n de sus guardianes muchas se perdieron para siempre.
    </p><h2 class="article-text">Del banco de semillas al desarrollo rural</h2><p class="article-text">
        En este contexto, el trabajo de 'Pueblos con Semilla' consiste en localizar ese patrimonio vivo, recuperarlo y ponerlo de nuevo en circulaci&oacute;n, &ldquo;no como una pieza de museo&rdquo;, advierten, sino como una herramienta &uacute;til para el presente, que se transforme en fuente de ingresos con capacidad para revertir en el territorio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso, el proyecto va m&aacute;s all&aacute; de la conservaci&oacute;n. Las l&iacute;neas de trabajo tambi&eacute;n se centran en conectar productores y restauradores locales para crear una peque&ntilde;a econom&iacute;a alrededor de estas variedades recuperadas, haci&eacute;ndolas llegar a mercados de proximidad y consumidores interesados en alimentos ligados a la identidad local, y por supuesto a restaurantes, mediante la iniciativa 'Del Surco al Mantel'.
    </p><p class="article-text">
        'Pueblos con Semilla' naci&oacute; durante la pandemia de 2020. &ldquo;Los viveros cerraron y nos quedamos sin semillas ni planteros para nuestros propios huertos&rdquo;, cuenta Beatriz Ba&ntilde;ales. De la necesidad de llenar de alimentos sus tierras naci&oacute; la soluci&oacute;n &ldquo;empezamos a buscar semillas que cada uno ten&iacute;a o que se hab&iacute;an ido conservando&rdquo;, a&ntilde;ade la directora de la Fundaci&oacute;n, y cuando el rumor se extendi&oacute; tambi&eacute;n lleg&oacute; la sorpresa, porque &ldquo;muchos otros vecinos ten&iacute;an el mismo problema: no hab&iacute;a semillas para los hortales. Y as&iacute; naci&oacute; este proyecto&rdquo;, concluye Beatriz. Un ejemplo de aquel dicho popular que asegura que &ldquo;de la necesidad, virtud&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Botes con semillas almacenadas y fechadas                            </span>
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        Desde entonces, la iniciativa ha evolucionado hasta convertirse en el grupo de acci&oacute;n local del Alto Arag&oacute;n dentro de la Red de Semillas de Arag&oacute;n, promoviendo la recuperaci&oacute;n, conservaci&oacute;n e intercambio de variedades tradicionales. El proyecto cuenta ya con 40 guardianes de semillas, y re&uacute;ne a agricultores, hortelanos y vecinos comprometidos con la biodiversidad cultivada y la soberan&iacute;a alimentaria. Hasta la fecha, la iniciativa registra m&aacute;s de un centenar de referencias de 13 variedades distintas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre sus actividades destacan los encuentros formativos y de trabajo colectivo, como los talleres de poda y de semillas que se han llevado a cabo este a&ntilde;o en localidades como Ara e Ibor, donde los participantes aprenden t&eacute;cnicas para la preparaci&oacute;n de semilleros y colaboraron en la puesta a punto del banco de semillas del proyecto, sembrando variedades seleccionadas para su recuperaci&oacute;n gracias a la labor de los denominados &ldquo;guardianes de semillas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Innovar mirando hacia atr&aacute;s</h2><p class="article-text">
        La experiencia les est&aacute; ense&ntilde;ando a quienes la viven de cerca, por ejemplo, que &ldquo;no es nada f&aacute;cil hacer planteros propios desde la semilla, te hace tener una responsabilidad, necesitas entender c&oacute;mo funcionan las plantas, elegir los mejores frutos y cuidarlos para evitar que se hibriden y as&iacute; conservar la pureza&rdquo;, confiesa Beatriz Ba&ntilde;ales. Y mientras unos aprenden, otros, sobre todo las personas m&aacute;s mayores, se enorgullecen de llevar hasta la Fundaci&oacute;n nuevas variedades de semillas antiguas. Porque para ellos son tesoros y viven con emoci&oacute;n el hecho de saber que volver&aacute;n a ver ese tomate o esa hortaliza de nuevo en la tierra, como anta&ntilde;o.&nbsp;
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                Plantero con las semillas recuperadas                            </span>
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        Una de las principales aportaciones que hace 'Pueblos con Semilla' es cuestionar la idea &mdash;muy extendida&mdash; de que innovar significa incorporar algo nuevo. En Ara, la innovaci&oacute;n consiste en recuperar lo que estaba desapareciendo: recuperar recursos propios, conocimiento acumulado y biodiversidad, escuchando a quienes todav&iacute;a recuerdan c&oacute;mo se cultivan determinadas variedades. &ldquo;Es volver a mirar las semillas guardadas durante generaciones&rdquo;, y conectar ese saber local con la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica, la gastronom&iacute;a y los mercados actuales.
    </p><p class="article-text">
        Mientras buena parte del mundo busca soluciones cada vez m&aacute;s sofisticadas para afrontar la crisis clim&aacute;tica o la p&eacute;rdida de biodiversidad, este peque&ntilde;o proyecto nacido en el Pirineo aragon&eacute;s lanza una pregunta inc&oacute;moda, pero, al mismo tiempo sugerente: &ldquo;&iquest;Y si una parte del futuro del medio rural estuviera escondida en aquello que cre&iacute;amos que pertenec&iacute;a al pasado?&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Bosque Senero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/pueblo-40-habitantes-pirineo-aragones-recupera-semillas-olvidadas-impulsar-economia-local_1_13271919.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Jun 2026 20:30:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El pueblo de 40 habitantes del Pirineo aragonés que recupera semillas olvidadas para impulsar la economía local]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Semillas,Hortalizas,Plantas,Pirineo aragonés,Desarrollo rural]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El campo aragonés pierde cinco agricultores y ganaderos a la semana: "En estas condiciones no compensaba seguir"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/campo-aragones-pierde-cinco-agricultores-ganaderos-semana-condiciones-no-compensaba-seguir_1_13274804.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/01b857c1-db14-4f5b-aedd-ec2f0f52b498_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El campo aragonés pierde cinco agricultores y ganaderos a la semana: &quot;En estas condiciones no compensaba seguir&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aragón pierde casi 1.900 agricultores y ganaderos en siete años mientras la renta agraria sigue subiendo. Cada vez las explotaciones son más grandes en extensión, pero hay menos familias viviendo de ellas en la comunidad</p><p class="subtitle">Aragón pierde al día un agricultor o un ganadero
</p></div><p class="article-text">
        Mientras la renta agraria espa&ntilde;ola creci&oacute; un 12,9% en 2025 respecto al a&ntilde;o anterior, seg&uacute;n el Ministerio de Agricultura, Arag&oacute;n contin&uacute;a perdiendo agricultores y ganaderos profesionales a un ritmo &ldquo;preocupante&rdquo; para las organizaciones agrarias profesionales. En apenas siete a&ntilde;os han desaparecido 1.896 aut&oacute;nomos agrarios, una cifra que equivale a m&aacute;s de cinco profesionales abandonando sus campos o sus granjas cada semana desde 2018. Detr&aacute;s de las estad&iacute;sticas se esconden historias personales que se repiten en numerosos pueblos aragoneses. Es el caso de Javier &mdash;nombre ficticio a petici&oacute;n del afectado&mdash;, agricultor de una comarca cerealista de Zaragoza que decidi&oacute; cesar su actividad en 2024 tras m&aacute;s de tres d&eacute;cadas trabajando sus tierras. La sucesi&oacute;n de campa&ntilde;as marcadas por el aumento incesante de los costes de producci&oacute;n, los bajos precios de mercado y la falta de relevo familiar acabaron inclinando la balanza hacia el cierre de la explotaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los n&uacute;meros cada vez sal&iacute;an peor. Cuando terminabas una campa&ntilde;a y hac&iacute;as cuentas, ve&iacute;as que hab&iacute;as trabajado todo el a&ntilde;o para ganar menos que hace diez a&ntilde;os. Mis hijos tienen otros trabajos y no quer&iacute;an continuar. Lleg&oacute; un momento en que no compensaba seguir&rdquo;, explica. Su caso no es excepcional. Las organizaciones agrarias coinciden en que buena parte de las bajas registradas corresponden a explotaciones familiares que no encuentran sucesi&oacute;n o que optan por arrendar sus tierras a explotaciones de mayor tama&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Los datos presentados en rueda de prensa por la organizaci&oacute;n agraria UAGA en su balance agrario de 2025, reflejan una tendencia que preocupa a todo el sector. En noviembre de 2025 Arag&oacute;n contaba con 17.008 trabajadores aut&oacute;nomos agrarios, frente a los 18.904 registrados en 2018. La ca&iacute;da se ha acelerado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os: solo desde enero de 2023 se han perdido 729 profesionales. La reducci&oacute;n afecta tanto a hombres como a mujeres, aunque estas &uacute;ltimas contin&uacute;an representando apenas una cuarta parte de los titulares de explotaci&oacute;n. En noviembre de 2025 hab&iacute;a registradas 4.185 agricultoras y ganaderas aut&oacute;nomas frente a 12.823 hombres.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s producci&oacute;n, pero menos personas</h2><p class="article-text">
        Aunque las explotaciones que permanecen activas han logrado mejorar sus resultados en determinados sectores gracias a mejores cosechas y a una cierta recuperaci&oacute;n de precios en algunos mercados, cada vez son menos las personas que viven directamente de la agricultura y la ganader&iacute;a. Una paradoja que preocupa a las organizaciones agrarias.
    </p><p class="article-text">
        El secretario general de UAGA-COAG Arag&oacute;n, Jos&eacute; Mar&iacute;a Alcubierre, ha advertido en varias ocasiones durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o de que la rentabilidad sigue siendo el principal problema estructural del campo aragon&eacute;s. Tras presentar el balance agrario de 2025, Alcubierre ha resumido la situaci&oacute;n con una frase contundente: &ldquo;Ha sido un buen a&ntilde;o de producci&oacute;n, pero no de ingresos&rdquo;. Una circunstancia que, seg&uacute;n la organizaci&oacute;n, dificulta el relevo generacional y acelera el abandono de explotaciones familiares.
    </p><p class="article-text">
        Desde UAGA recuerdan que detr&aacute;s de cada baja en el R&eacute;gimen Especial Agrario no solo desaparece una actividad econ&oacute;mica, sino &ldquo;tambi&eacute;n una familia vinculada al territorio, una explotaci&oacute;n que deja de generar empleo&rdquo; y con ella, se reduce la capacidad para fijar poblaci&oacute;n en el medio rural.
    </p><p class="article-text">
        El resto de organizaciones profesionales agrarias comparten esta misma preocupaci&oacute;n. Desde ASAJA Arag&oacute;n, por ejemplo, vienen alertando desde hace a&ntilde;os sobre el envejecimiento de los titulares de explotaci&oacute;n y las dificultades para incorporar j&oacute;venes al sector. Su presidente, Fernando Luna, incide en que los costes de producci&oacute;n, la burocracia y la incertidumbre normativa est&aacute;n desincentivando la entrada de nuevas generaciones.
    </p><p class="article-text">
        En t&eacute;rminos similares se expresan desde la organizaci&oacute;n UPA Arag&oacute;n, que insiste en que el problema no es &uacute;nicamente econ&oacute;mico, y pone el acento en el hecho de que las peque&ntilde;as y medianas explotaciones familiares soportan cada vez mayores exigencias administrativas mientras ven que su capacidad de negociaci&oacute;n frente a los grandes distribuidores es cada vez menor.
    </p><p class="article-text">
        Desde ARAGA, en este mismo sentido, recuerdan el papel esencial de los agricultores y ganaderos en el sostenimiento de la actividad econ&oacute;mica en el medio rural y en el mantenimiento de su poblaci&oacute;n para vertebrar el territorio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde ARAGA entienden que &ldquo;si bien el abandono de la actividad agroganadera es un problema que debe preocuparnos, este podr&iacute;a paliarse en cierta medida facilitando el proceso de incorporaci&oacute;n de j&oacute;venes agricultores&rdquo;, apunta la organizaci&oacute;n. Se trata de un colectivo que &ldquo;no solo tiene muchas dificultades de acceso a la tierra, sino que adem&aacute;s tiene que lidiar con una administraci&oacute;n que tarda varios a&ntilde;os no solo en resolver los expedientes de incorporaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n en hacer los pagos de las ayudas&rdquo;, lamenta ARAGA. Unas ayudas que son &ldquo;fundamentales&rdquo; para hacer viable un negocio en el sector primario para cualquier joven que desee desarrollar un proyecto de vida en torno a la agricultura o la ganader&iacute;a.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El reto del relevo generacional</h2><p class="article-text">
        Las organizaciones agrarias coinciden en alertar que el principal desaf&iacute;o para los pr&oacute;ximos a&ntilde;os pasa por facilitar la incorporaci&oacute;n de j&oacute;venes agricultores y ganadero, y reclaman la simplificaci&oacute;n de la Pol&iacute;tica Agraria Com&uacute;n (PAC), medidas que garanticen precios justos y una mayor rentabilidad de las explotaciones.
    </p><p class="article-text">
        La incorporaci&oacute;n de nuevas tecnolog&iacute;as, la diversificaci&oacute;n de cultivos y la modernizaci&oacute;n de regad&iacute;os son oportunidades para mejorar la competitividad del sector. Sin embargo, quienes las tienen que aplicar insisten en que ninguna estrategia ser&aacute; suficiente si la actividad agraria deja de resultar atractiva desde el punto de vista econ&oacute;mico. &ldquo;Sin ingresos, nadie quiere trabajar&rdquo;, a&ntilde;ade Javier.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque mientras las cifras de renta agraria muestran una imagen positiva del sector, los datos de afiliaci&oacute;n cuentan otra historia. Exponen en cifras la realidad de un campo que produce m&aacute;s, pero con cada vez menos agricultores y ganaderos al frente de las explotaciones, especialmente, mujeres.
    </p><h2 class="article-text">Explotaciones m&aacute;s grandes y menos agricultores</h2><p class="article-text">
        La p&eacute;rdida de profesionales no implica necesariamente una reducci&oacute;n de la superficie cultivada. De hecho, buena parte de las tierras que abandonan los agricultores que se jubilan entran a formar parte de explotaciones vecinas. Visto a ojo de &aacute;guila, esta absorci&oacute;n de tierras genera un proceso de concentraci&oacute;n de la tierra cada vez m&aacute;s visible.
    </p><p class="article-text">
        Nuevamente, organizaciones agrarias y profesionales del sector primario advierten de que este fen&oacute;meno puede mejorar la eficiencia econ&oacute;mica en determinadas zonas, pero tambi&eacute;n tiene consecuencias sociales importantes y negativas en las zonas rurales m&aacute;s alejadas de n&uacute;cleos urbanos y en las m&aacute;s despobladas. Menos titulares supone menos actividad econ&oacute;mica directa que deriva en una reducci&oacute;n progresiva de la poblaci&oacute;n vinculada al sector primario y a los pueblos.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los &uacute;ltimos datos del Ministerio de Agricultura, m&aacute;s del 40% de los titulares de explotaci&oacute;n en Espa&ntilde;a supera ya los 65 a&ntilde;os, mientras que los menores de 40 representan un porcentaje muy reducido. Una tendencia que tambi&eacute;n se refleja en Arag&oacute;n y que preocupa especialmente en las zonas m&aacute;s despobladas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Bosque Senero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/campo-aragones-pierde-cinco-agricultores-ganaderos-semana-condiciones-no-compensaba-seguir_1_13274804.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2026 21:39:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El campo aragonés pierde cinco agricultores y ganaderos a la semana: "En estas condiciones no compensaba seguir"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ganaderos,Agricultores,Aragón,Sector primario]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Emprender en el Aragón rural: “Si no se facilitan las cosas, quienes lleguen a los pueblos acabarán marchándose”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/emprender-aragon-rural-si-no-facilitan-cosas-lleguen-pueblos-acabaran-marchandose_1_13263582.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e61c72bf-fd5b-447d-91e8-87b16f167681_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Emprender en el Aragón rural: “Si no se facilitan las cosas, quienes lleguen a los pueblos acabarán marchándose”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las condiciones establecidas en los concursos públicos o en los pliegos de adjudicación dificultan enormemente la viabilidad económica de quienes deciden hacerse cargo de servicios este entorno, caso de dos jóvenes que lo han intentado en una localidad de Teruel</p><p class="subtitle">La brecha digital persiste en pueblos de montaña y zonas despobladas: “Estuvimos dos o tres días sin cobertura”</p></div><p class="article-text">
        Hace apenas un a&ntilde;o, una joven turolense de 25 a&ntilde;os y un hostelero valenciano de 42, con experiencia como jefe de cocina en Paradores Nacionales, decidieron dar el paso de instalarse en un peque&ntilde;o pueblo de la provincia de Teruel para gestionar un multiservicio rural en la comarca de las Cuencas Mineras &ndash;prefieren omitir el nombre del municipio por motivos personales&ndash; y contribuir as&iacute; a mantener vivos unos servicios esenciales para sus apenas 38 habitantes.
    </p><p class="article-text">
        Su historia fue entonces un ejemplo de emprendimiento en el Arag&oacute;n m&aacute;s rural, en lo que hoy se conoce como la Espa&ntilde;a vaciada, aunque la realidad que describe ha existido siempre. Esta pareja cambi&oacute; la comodidad de un empleo estable y las posibilidades de los entornos urbanos por el desaf&iacute;o de vivir en un peque&ntilde;o municipio turolense. Una apuesta por el territorio, por la vida en las zonas rurales y por demostrar que todav&iacute;a existen personas dispuestas a trasladar su proyecto vital y profesional a peque&ntilde;as localidades.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la realidad acab&oacute; siendo m&aacute;s compleja de lo que imaginaban.
    </p><p class="article-text">
        Unos meses despu&eacute;s de ponerse al frente de este primer multiservicio &ndash;esperado desde hac&iacute;a 22 a&ntilde;os&ndash; ambos decidieron abandonar la gesti&oacute;n. Aseguran que no fue una cuesti&oacute;n de &ldquo;falta de ganas ni de compromiso&rdquo;. Tampoco de falta de trabajo. El problema, seg&uacute;n explican, estuvo en las dificultades para hacer viable un proyecto que, sobre el papel, parec&iacute;a dise&ntilde;ado para fijar poblaci&oacute;n y garantizar servicios b&aacute;sicos, pero en el que fallaron &ldquo;la comunicaci&oacute;n con el Ayuntamiento&rdquo; y una burocracia &ldquo;alejada, en sus exigencias y criterios, de la realidad que se vive en los pueblos peque&ntilde;os&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de rendirse, la pareja ha vuelto a apostar por el medio rural. Desde finales del pasado a&ntilde;o gestionan las piscinas municipales, el servicio de bar y el restaurante de otra localidad cercana, Alac&oacute;n, que triplica la poblaci&oacute;n del anterior aunque sigue sin superar el centenar de habitantes.
    </p><p class="article-text">
        Antes de emprender esta nueva etapa, &eacute;l desarroll&oacute; buena parte de su carrera profesional como jefe de cocina en Paradores Nacionales. Una experiencia que le permiti&oacute; conocer establecimientos de referencia en toda Espa&ntilde;a, pero que tampoco le ha impedido elegir un camino muy diferente al de las grandes ciudades o los destinos tur&iacute;sticos m&aacute;s consolidados.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi pareja es de la zona, vivimos en su pueblo y nos desplazamos al trabajo en diez minutos&rdquo;, explica. &ldquo;Nosotros seguimos creyendo en los pueblos&rdquo;, a&ntilde;ade. &ldquo;Si hemos vuelto a intentarlo es porque pensamos que merece la pena luchar por mantener vivos estos lugares y porque queremos construir aqu&iacute; nuestro proyecto de vida&rdquo;, asegura el hostelero valenciano.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; muchos proyectos terminan fracasando</h2><p class="article-text">
        A pesar de estar convencidos de su apuesta por la vida en el medio rural, la joven pareja lanza una advertencia que considera necesaria para entender por qu&eacute; muchos proyectos terminan fracasando. A su juicio, la lucha contra la despoblaci&oacute;n no puede recaer &uacute;nicamente sobre los emprendedores que llegan a los municipios. Consideran que las administraciones locales desempe&ntilde;an un papel fundamental y que, en ocasiones, las condiciones establecidas en los concursos p&uacute;blicos o en los pliegos de adjudicaci&oacute;n dificultan enormemente la viabilidad econ&oacute;mica de quienes deciden hacerse cargo de estos servicios.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay mucha gente con ganas de venir a los pueblos, de abrir un bar, gestionar una tienda, un restaurante o un multiservicio. El problema es que muchas veces las condiciones son tan exigentes que apenas queda margen para obtener beneficios y poder vivir de ello&rdquo;, lamenta.
    </p><p class="article-text">
        Una situaci&oacute;n que, a&ntilde;ade, genera &ldquo;una contradicci&oacute;n dif&iacute;cil de entender&rdquo;. Mientras desde las administraciones se impulsan discursos y estrategias para atraer poblaci&oacute;n a las zonas rurales, quienes dan el paso se encuentran con frecuencia con obst&aacute;culos administrativos, costes elevados y obligaciones que complican la sostenibilidad de los proyectos. El resultado es que muchos emprendedores terminan abandonando.
    </p><p class="article-text">
        Y cuando un negocio cierra en un pueblo peque&ntilde;o, las consecuencias van mucho m&aacute;s all&aacute; de la p&eacute;rdida de una actividad econ&oacute;mica. Con el cierre de una puerta o la bajada de una persiana tambi&eacute;n desaparecen la luz de la calle, el movimiento en una plaza y, sobre todo, un punto de encuentro, un espacio de socializaci&oacute;n y, en muchos casos, el &uacute;nico servicio del que disponen los vecinos.
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s colaboraci&oacute;n y contacto entre administraci&oacute;n y emprendedores</h2><p class="article-text">
        &ldquo;La buena voluntad de quienes llegan no es suficiente si no existe una estructura que les permita desarrollar su trabajo con garant&iacute;as&rdquo;, defiende esta pareja, que considera que la soluci&oacute;n pasa por una mayor colaboraci&oacute;n entre administraciones y emprendedores. Reclaman contratos adaptados a la realidad de los peque&ntilde;os municipios, m&aacute;s flexibilidad y una visi&oacute;n a largo plazo que permita consolidar proyectos capaces de generar actividad econ&oacute;mica y fijar poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia de estos emprendedores en la provincia de Teruel no es un caso aislado. Resume una de las grandes paradojas de las zonas rurales en la actualidad, no solo en Arag&oacute;n, sino tambi&eacute;n en el resto de Espa&ntilde;a. Por una parte, hay personas dispuestas a trasladarse a municipios de apenas unas decenas de habitantes, invertir tiempo, esfuerzo y recursos para mantener abiertos servicios esenciales y contribuir a frenar la despoblaci&oacute;n. Pero, por otra, para que esas iniciativas prosperen, aseguran, es necesario algo m&aacute;s que ilusi&oacute;n. Hace falta &ldquo;apoyo, confianza y unas condiciones realistas y adaptadas&rdquo; que permitan convertir el compromiso con el territorio en un proyecto de vida sostenible.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sabemos que con estos negocios no nos vamos a hacer ricos, pero s&iacute; necesitamos que sean rentables. Todos tenemos que vivir&rdquo;, recuerda este emprendedor.
    </p><p class="article-text">
        Tras la experiencia en el primer municipio, donde se planteaba la gesti&oacute;n de un nuevo espacio que integraba tienda, bar-restaurante, alojamiento y servicios para visitantes, adem&aacute;s de funcionar como apoyo a la actividad tur&iacute;stica de la zona, la pareja afronta ahora una etapa diferente. En su nuevo destino regentan el bar-restaurante de las piscinas municipales, cuentan con clientela y aseguran estar satisfechos con la experiencia. Este espacio tambi&eacute;n funciona como punto de recogida y entrega de paqueter&iacute;a, un servicio m&aacute;s para los vecinos de la localidad.
    </p><h2 class="article-text">Unir fuerzas para resistir: lo importante sucede en lo cotidiano</h2><p class="article-text">
        Quienes conocen el mundo rural saben que la clave no est&aacute; solo en atraer nuevos habitantes, ofrecerles un trabajo o inaugurar servicios. La verdadera dificultad reside en mantenerlos vivos d&iacute;a tras d&iacute;a. En muchos pueblos de Teruel, los multiservicios rurales funcionan casi como una trinchera frente a la despoblaci&oacute;n. Son negocios complejos, donde la rentabilidad econ&oacute;mica no siempre acompa&ntilde;a al enorme esfuerzo de las personas que est&aacute;n detr&aacute;s de ellos. Hace unos a&ntilde;os, el gestor de otro multiservicio en El Pobo reconoc&iacute;a que trabajaba &ldquo;a p&eacute;rdidas&rdquo; mientras intentaba sostener el servicio para el pueblo.
    </p><p class="article-text">
        La diversificaci&oacute;n de espacios ha supuesto un paso positivo para mejorar las condiciones y aumentar las posibilidades de mantener vivos servicios esenciales como la tienda o el bar. La figura del multiservicio ha evolucionado hacia un modelo que convierte un &uacute;nico punto en un centro multifuncional donde tienen cabida la hosteler&iacute;a, la peque&ntilde;a tienda, el turismo rural e incluso servicios de paqueter&iacute;a o atenci&oacute;n social. Se trata, en definitiva, de aglutinar servicios para sumar fuerzas.
    </p><p class="article-text">
        En un tiempo en el que muchas peque&ntilde;as localidades pierden escuela, comercio o consultorio, abrir un negocio de estas caracter&iacute;sticas supone lanzar un mensaje de continuidad. Significa decir que todav&iacute;a merece la pena quedarse. O volver. Y que sigan apareciendo personas dispuestas a intentarlo, como esta joven pareja, es una prueba de ello. Quiz&aacute; ah&iacute; resida la verdadera noticia.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, la joven turolense y su pareja, el jefe de cocina valenciano, contin&uacute;an al frente de su nuevo reto, convencidos de que los pueblos tienen futuro, pero tambi&eacute;n de que ese futuro depender&aacute; de la capacidad de todas las partes para remar en la misma direcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Porque lo importante, recuerdan, es lo que sucede en lo cotidiano. Ocurre cuando una persona mayor puede acercarse caminando a comprar unas pocas cosas o a tomar un caf&eacute;. Cuando vuelve a haber luces encendidas en un local de la plaza. Cuando alguien abre la puerta y escucha un &ldquo;&iquest;qu&eacute; tal va el d&iacute;a?&rdquo; sin necesidad de desplazarse al pueblo de al lado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Bosque Senero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/emprender-aragon-rural-si-no-facilitan-cosas-lleguen-pueblos-acabaran-marchandose_1_13263582.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 May 2026 21:20:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Emprender en el Aragón rural: “Si no se facilitan las cosas, quienes lleguen a los pueblos acabarán marchándose”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teruel,España vaciada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aragón consolida su liderazgo mundial en alfalfa en una campaña marcada por el agua y la incertidumbre internacional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/agro/aragon-consolida-liderazgo-mundial-alfalfa-campana-marcada-agua-incertidumbre-internacional_1_13261327.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/268a29ce-0072-4acf-bec9-8a6d3f0929c4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aragón consolida su liderazgo mundial en alfalfa en una campaña marcada por el agua y la incertidumbre internacional"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La disponibilidad hídrica sigue siendo el principal condicionante de la campaña para un sector, el forrajero, que registra más de 50.000 hectáreas, y que se ha convertido en uno de los cultivos estratégicos para Aragón, con una producción de 700.000 toneladas anuales que se exportan principalmente a Oriente Medio y Asia</p></div><p class="article-text">
        Arag&oacute;n se reafirma, una campa&ntilde;a m&aacute;s, como el gran motor de la alfalfa para Espa&ntilde;a y uno de los territorios estrat&eacute;gicos del mercado de forrajes a nivel mundial. La comunidad concentra m&aacute;s de la mitad de la superficie nacional dedicada a este cultivo y supera el 60% de la producci&oacute;n de todo el pa&iacute;s, en una campa&ntilde;a marcada por el crecimiento las exportaciones, la estabilidad de la demanda internacional y las tensiones geopol&iacute;ticas que amenazan las rutas comerciales.
    </p><p class="article-text">
        La comunidad aragonesa destina m&aacute;s de 50.000 hect&aacute;reas al cultivo de alfalfa y produce alrededor de 700.000 toneladas anuales, seg&uacute;n datos presentados este a&ntilde;o durante la IV Jornada Espa&ntilde;ola del Cultivo de la Alfalfa (JECA 2026), celebrada en Huesca. Adem&aacute;s, m&aacute;s de la mitad de las plantas deshidratadoras de Espa&ntilde;a, se encuentran instaladas en Arag&oacute;n, lo que la consolida como el principal n&uacute;cleo industrial del sector forrajero europeo.
    </p><p class="article-text">
        La provincia de Huesca sigue siendo el epicentro de producci&oacute;n, especialmente en &aacute;reas de regad&iacute;o como Los Monegros y el Bajo Cinca, territorios a los que se suma la ribera del Ebro. Un modelo agr&iacute;cola altamente especializado y vinculado a la exportaci&oacute;n, es seg&uacute;n los expertos, la raz&oacute;n por la que, solo la provincia de Huesca, ha concentrado entre el 35% y el 40% de toda la producci&oacute;n nacional entre 2025 y 2026.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Una campa&ntilde;a marcada por la exportaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Con cerca del 80% de la producci&oacute;n de la comunidad destinada a exportaci&oacute;n, la alfalfa aragonesa mantiene una fuerte orientaci&oacute;n exterior. Las principales zonas receptoras de la alfalfa aragonesa son Oriente Medio y Asia, donde este producto se utiliza principalmente para elaborar alimentaci&oacute;n animal en pa&iacute;ses con limitada capacidad agr&iacute;cola, en gran parte por la escasez de agua.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a se mantiene a d&iacute;a de hoy como el segundo exportador mundial de alfalfa deshidratada, solo por detr&aacute;s de Estados Unidos, y dentro de este puzle Arag&oacute;n es la pieza central. Emiratos &Aacute;rabes Unidos, Arabia Saud&iacute; y, cada vez m&aacute;s, pa&iacute;ses asi&aacute;ticos como Jap&oacute;n o Vietnam, figuran entre los principales destinos comerciales de la alfalfa que se cultiva en los campos de Arag&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Durante JECA 2026, la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Fabricantes de Alfalfa Deshidratada (AEFA) destac&oacute; la capacidad de resiliencia del sector y su apuesta por la diversificaci&oacute;n de mercados internacionales, en un contexto de creciente demanda global de prote&iacute;na vegetal para alimentaci&oacute;n animal. En este sentido, OPAs como UAGA-COAG advierten&nbsp;sobre la dependencia exportadora del sector forrajero espa&ntilde;ol respecto a pa&iacute;ses del Golfo P&eacute;rsico. Seg&uacute;n declaraciones de esta organizaci&oacute;n agraria, Arabia Saud&iacute; y Emiratos &Aacute;rabes absorben cientos de miles de toneladas de alfalfa espa&ntilde;ola cada a&ntilde;o, lo que hace al &ldquo;sector vulnerable a conflictos internacionales y costes log&iacute;sticos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La geopol&iacute;tica entra en el campo aragon&eacute;s</h2><p class="article-text">
        Precisamente la campa&ntilde;a de este a&ntilde;o tambi&eacute;n est&aacute; poniendo blanco sobre negro hasta qu&eacute; punto la agricultura aragonesa depende del contexto internacional. El sector de la alfalfa est&aacute; viviendo con especial preocupaci&oacute;n las tensiones en Oriente Medio y las dificultades log&iacute;sticas derivadas de los problemas en el estrecho de Ormuz, una ruta mar&iacute;tima clave para las exportaciones hacia los pa&iacute;ses del Golfo.
    </p><p class="article-text">
        Expertos del sector, a los que se suman las organizaciones agrarias, advierten de que cualquier interrupci&oacute;n prolongada del tr&aacute;fico mar&iacute;timo puede afectar directamente a deshidratadoras y exportadores, y al campo aragon&eacute;s, a trav&eacute;s del impacto que esta situaci&oacute;n tiene en los productores. La alfalfa se ha convertido as&iacute; en uno de los cultivos m&aacute;s sensibles a la geopol&iacute;tica internacional dentro del campo aragon&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Las organizaciones agrarias, adem&aacute;s ponen el acento en el fuerte impacto que el incremento de costes energ&eacute;ticos y de fertilizantes est&aacute; teniendo sobre los profesionales del campo. El aumento del precio del gas&oacute;leo y de los insumos agr&iacute;colas est&aacute; reduciendo los m&aacute;rgenes de beneficio para los agricultores en un cultivo que implica &ldquo;un gasto considerable&rdquo; ya que est&aacute; ligado al regad&iacute;o y al transporte internacional.
    </p><p class="article-text">
        Tanto la UPA como ASAJA, vienen reclamando una &ldquo;PAC con m&aacute;s apoyo a cultivos estrat&eacute;gicos&rdquo; y menos burocracia, incluyendo los cultivos forrajeros de regad&iacute;o, por su importancia en la alimentaci&oacute;n animal y el mantenimiento del medio rural.
    </p><h2 class="article-text">El agua, factor decisivo</h2><p class="article-text">
        La disponibilidad de agua para riego sigue siendo el principal condicionante de la campa&ntilde;a. La alfalfa depende del regad&iacute;o y necesita estabilidad en el suministro de agua para mantener su calidad y, por lo tanto, su competitividad en el mercado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El sector del forraje considera que Arag&oacute;n cuenta con ventajas estructurales muy importantes: clima seco, tecnificaci&oacute;n del riego y experiencia industrial. Sin embargo, la incertidumbre clim&aacute;tica y la presi&oacute;n sobre los recursos h&iacute;dricos est&aacute;n obligando a mejorar la eficiencia y mantener inversiones en modernizaci&oacute;n de regad&iacute;os que suponen un alto coste que recae sobre el agricultor, con los riesgos que ello conlleva para estos profesionales.
    </p><p class="article-text">
        Pese a ello, las perspectivas de campa&ntilde;a siguen siendo relativamente positivas. El primer corte lleg&oacute; con &ldquo;buen desarrollo vegetativo&rdquo; gracias a un invierno y a una primavera con m&aacute;s disponibilidad h&iacute;drica que en campa&ntilde;as anteriores. Adem&aacute;s, la calidad parece estar siendo &ldquo;de correcta a buena&rdquo;, especialmente en parcelas de regad&iacute;o bien manejadas y los precios durante el mes de mayo en la Lonja de Bin&eacute;far y Mercolleida, no han registrado cambios relevantes respecto a semanas anteriores.
    </p><p class="article-text">
        El sector prev&eacute; que tanto la producci&oacute;n como la demanda sigan siendo estables, un hecho que se ve apoyado asimismo por la constante dependencia de este producto por parte de la ganader&iacute;a y por el crecimiento de mercados asi&aacute;ticos.
    </p><h2 class="article-text">Un cultivo estrat&eacute;gico para Arag&oacute;n</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las cifras econ&oacute;micas, la alfalfa se ha convertido en uno de los cultivos estrat&eacute;gicos para Arag&oacute;n por su capacidad de generar empleo, actividad industrial y exportaci&oacute;n. El sector forrajero aragon&eacute;s emplea a miles de personas entre producci&oacute;n agr&iacute;cola, transformaci&oacute;n y log&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la alfalfa desempe&ntilde;a un papel relevante para los cultivos dentro de las rotaciones agr&iacute;colas, ya que, no solo mejora la fertilidad del suelo, sino que tambi&eacute;n est&aacute; demostrado que reduce la necesidad de fertilizantes gracias a su capacidad de fijar nitr&oacute;geno en la tierra.
    </p><p class="article-text">
        En un contexto en el que la incertidumbre clim&aacute;tica y la comercial son una espada de Damocles sobre la agricultura, Arag&oacute;n mantiene su posici&oacute;n como referencia mundial de la alfalfa deshidratada. La evoluci&oacute;n de la campa&ntilde;a de 2026 servir&aacute; de term&oacute;metro, dado el contexto geopol&iacute;tico actual, para testar hasta qu&eacute; punto el sector es capaz de sostener su liderazgo internacional.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Bosque Senero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/agro/aragon-consolida-liderazgo-mundial-alfalfa-campana-marcada-agua-incertidumbre-internacional_1_13261327.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 May 2026 15:29:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Aragón consolida su liderazgo mundial en alfalfa en una campaña marcada por el agua y la incertidumbre internacional]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultivos,Agricultura,Aragón]]></media:keywords>
    </item>
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