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    <title><![CDATA[elDiario.es - Manuel Gonzalo Claros Díaz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/manuel-gonzalo-claros-diaz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Manuel Gonzalo Claros Díaz]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Bioinformática entre balbuceos, un 'ada' y una margarita]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/bioinformatica-balbuceos-ada-margarita_132_8581245.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/104dba07-70d1-4edd-ae79-fea66f27d653_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bioinformática entre balbuceos, un &#039;ada&#039; y una margarita"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hoy se considera que nuestra 'margarita' es la madre de la bioinformática, una digna hija del Ada madrina, madre de la informática. Resulta llamativo que unos ámbitos de conocimiento donde tanto predominan los cromosomas Y hayan surgido en mentes que solo tienen cromosomas X</p></div><p class="article-text">
        &Eacute;rase una vez un mundo desinformatizado donde habr&iacute;a 'adas' inteligentes, margaritas brillantes y cosas balbucientes muy perspicaces. El 'ada' (sin hache, s&iacute;) es Augusta Ada Byron, &uacute;nica hija leg&iacute;tima de Lord Byron. Ada naci&oacute; en Inglaterra en 1815 de un matrimonio que dur&oacute; escasamente un a&ntilde;o, al cabo del cual, su madre (Annabella Milbanke, baronesa de Wentworth), se cans&oacute; de las infidelidades &mdash;y cosas peores&mdash; del escritor y se llev&oacute; a la ni&ntilde;a para criarla lejos de la influencia paterna (Ada nunca llegar&iacute;a a conocerlo). Con la obsesi&oacute;n de que Ada no se pareciera al padre, no le dio la t&iacute;pica educaci&oacute;n memor&iacute;stica y art&iacute;stica, sino que la incit&oacute; a pensar y a amar las matem&aacute;ticas. A los 17 a&ntilde;os ya se mov&iacute;a en c&iacute;rculos cient&iacute;ficos donde conoci&oacute; a figuras tan destacadas como Charles Darwin, Michael Faraday, Charles Dickens y Charles Cabbage. Se cas&oacute; a los 19 con William King, entonces bar&oacute;n de Ockham de 29 a&ntilde;os, y futuro conde de Lovelace, que contra todo pron&oacute;stico, la apoy&oacute; totalmente en sus intereses intelectuales. Por eso, cuando ten&iacute;a 20 a&ntilde;os, Ada era tachada de &laquo;poco convencional&raquo; porque no hablaba de los mismos temas que el resto de las damas victorianas. A cambio, se gan&oacute; la admiraci&oacute;n de muchos cient&iacute;ficos por su inteligencia, uno de los cuales la apodar&iacute;a la &laquo;encantadora de n&uacute;meros&raquo;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los balbuceos (<em>babbling</em>) de la historia se los debemos al brit&aacute;nico Charles Babbage, f&iacute;sico, matem&aacute;tico e inventor (a &eacute;l le debemos el veloc&iacute;metro, el oftalmoscopio o el dinam&oacute;metro, y la dendrocronolog&iacute;a que utiliza los anillos de los &aacute;rboles para conocer la antig&uuml;edad). A los 44 a&ntilde;os, Babbage era catedr&aacute;tico y estaba dise&ntilde;ando una m&aacute;quina para calcular que pudiera retener en la memoria 1000 n&uacute;meros de 50 d&iacute;gitos, sin imaginarse que estaba dise&ntilde;ando el antecesor mec&aacute;nico de los ordenadores electr&oacute;nicos modernos. Cuando la institutriz de Ada le present&oacute; a Babbage, este le ense&ntilde;&oacute; su prototipo a la adolescente, que en seguida se dio cuenta que podr&iacute;a servir tambi&eacute;n para componer m&uacute;sica o resolver complicados problemas de f&iacute;sica. La m&aacute;quina reun&iacute;a todo lo que le encantaba a Ada (matem&aacute;ticas, ingenier&iacute;a, l&oacute;gica abstracta y dise&ntilde;o) y usaba el sistema de tarjetas de Jacquard que se empleaban en los telares para introducir los datos y las instrucciones. Fue Ada quien le propuso usar el sistema binario en lugar del decimal para acelerar los c&aacute;lculos, pero Babbage pens&oacute; que esto era un disparate. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El problema es que la m&aacute;quina 'balbuceante' de Babbage era enorme y muy cara (en torno a un mill&oacute;n de euros actuales). Los ingleses no estaban por la labor de financiarla tras invertir m&aacute;s de 17&nbsp;000 libras de la &eacute;poca (con ese dinero se pod&iacute;an construir dos fragatas) y no construir m&aacute;s que una s&eacute;tima parte de la m&aacute;quina, que se puede ver hoy en el Museo de la Ciencia de Londres. En cambio, convenci&oacute; a algunos italianos, como el militar y matem&aacute;tico que luego ser&iacute;a primer ministro Luigi Menabrea, que escribi&oacute; una publicaci&oacute;n sobre ella en franc&eacute;s. Ada la tradujo al ingl&eacute;s (s&iacute;, tambi&eacute;n hablaba idiomas) para ganar m&aacute;s apoyos para la financiaci&oacute;n, y mientras traduc&iacute;a, animada por Babbage, a&ntilde;adi&oacute; notas para explicar mejor las capacidades de la m&aacute;quina. Al final, las notas ocupaban tres veces m&aacute;s que el art&iacute;culo original y contienen unas matem&aacute;ticas m&aacute;s avanzadas que las del italiano. Son estas <em>Notas</em> firmadas por A. A. L. (las iniciales del nombre completo de Ada, porque no se atrevi&oacute; a firmarlas con su nombre complet0) lo que hoy se considera un tratado primitivo de la programaci&oacute;n de ordenadores, donde aparecen conceptos que luego ser&aacute;n tan populares como los bucles, las rutinas y las bifurcaciones, con el consiguiente ahorro de c&oacute;digo, tiempo y espacio. En estas <em>Notas</em> se expone que una sola m&aacute;quina podr&iacute;a ser programada para hacer distintos tipos de tareas, en lugar de necesitar distintas m&aacute;quinas para distintas tareas. A modo de ejemplo, Ada programa el c&aacute;lculo de los n&uacute;meros de Bernoulli. As&iacute;, mientras que Babbage solo pensaba en su m&aacute;quina como una calculadora compleja, Ada le ve&iacute;a much&iacute;simas m&aacute;s aplicaciones.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Muchos han intentado desprestigiar los conocimientos de Ada para darle todo el m&eacute;rito a Babbage, pero los datos est&aacute;n ah&iacute; y no hacen m&aacute;s que demostrar que esta mujer victoriana ide&oacute; por su cuenta los principios matem&aacute;ticos de la computaci&oacute;n universal. La Royal Society consider&oacute; por entonces que la contribuci&oacute;n de una libertina y drogadicta era irrelevante para las matem&aacute;ticas, y que la parte te&oacute;rica de su desarrollo era un completo disparate. Casi logran sumirla en el ostracismo, si no fuera porque en 1950, Alan Turing, el padre de la computaci&oacute;n moderna, cit&oacute; las <em>Notas</em> de Ada en su publicaci&oacute;n m&aacute;s famosa sobre computaci&oacute;n. Ada muri&oacute; de c&aacute;ncer de &uacute;tero con met&aacute;stasis el 2 de noviembre de 1852, a los 36 a&ntilde;os (la misma edad con la que muri&oacute; su padre), y muchos piensan que si no hubiera muerto prematuramente, Babbage hubiera logrado construir su m&aacute;quina completa. En 1980 se le puso &laquo;Ada&raquo; en su honor a un lenguaje de programaci&oacute;n, y universidades como las de M&aacute;laga y de Zaragoza tienen edificios con su nombre. Desde 2009 se celebra cada segundo martes de octubre &laquo;el d&iacute;a de Ada Lovelace&raquo; para visibilizar el trabajo de las mujeres en tecnolog&iacute;a y ciencia. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y esto nos lleva a acabar de deshojar la margarita de esta historia: Margaret Oakley Dayhoff, que fue la primera en apostar por los ordenadores (de los a&ntilde;os 60 del siglo XX) para reconstruir la secuencia de amino&aacute;cidos de una prote&iacute;na a partir de los p&eacute;ptidos obtenidos por el m&eacute;todo de degradaci&oacute;n de Edman. Junto a Robert S. Ledley public&oacute; en 1962 el programa COMPROTEIN (<a href="https://doi.org/10.1109/AFIPS.1962.39" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://doi.org/10.1109/AFIPS.1962.39</a>) hecho en FORTRAN en tarjetas perforadas (&iexcl;como Ada!). Esta publicaci&oacute;n tambi&eacute;n fue el detonante para usar el c&oacute;digo de una letra para los amino&aacute;cidos en lugar del de tres letras que se ven&iacute;a utilizando hasta entonces. &iquest;Motivo? Se simplificaba el algoritmo, como pens&oacute; Ada al proponer el sistema binario en lugar del decimal. A aquel logro le sigui&oacute; la creaci&oacute;n en 1965 de la primera base de datos bioinform&aacute;tica, el Atlas of Protein Sequence and Structure, en la que recogi&oacute; en 95 p&aacute;ginas de papel la secuencia de todas las prote&iacute;nas conocidas hasta entonces (la friolera de&hellip; &iexcl;65 prote&iacute;nas!, que cab&iacute;an en un 'disquetazo&rsquo; de la &eacute;poca). El atlas se sigui&oacute; publicando f&iacute;sicamente hasta 1978. La forma de estructurar los ficheros que tiene el FORTRAN tambi&eacute;n marc&oacute; el desarrollo posterior de las bases de datos de nucle&oacute;tidos del EMBL (1982) y del GenBank (1983) como ficheros de texto en lugar de verdaderas bases de datos. En 1984, el atlas de Dayhoff se convirti&oacute; en la primera base de datos en l&iacute;nea, la Protein Information Resource. Ante tal acumulaci&oacute;n de secuencias, en 1985, David J. Lipman y William R. Pearson desarrollaron un algoritmo en C capaz de encontrar muy r&aacute;pido la aguja en el pajar (o sea, una secuencia de amino&aacute;cidos o nucle&oacute;tidos deseada [<a href="https://doi.org/10.1126/science.2983426%20y%20https:/doi.org/10.1073/pnas.85.8.2444" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://doi.org/10.1126/science.2983426 y https://doi.org/10.1073/pnas.85.8.2444</a>] en un mar de secuencias) que denominaron FASTA porque lo consideraban muy r&aacute;pido. Luego vino el ultrarr&aacute;pido Blast, y m&aacute;s y m&aacute;s bioinform&aacute;tica, como la que nos ha ayudado a desarrollar desde las vacunas anticov&iacute;dicas hasta acelerar los programas de mejora gen&eacute;tica. Pero, en cualquier caso, hoy se considera que nuestra 'margarita' es la madre de la bioinform&aacute;tica, una digna hija del Ada madrina, madre de la inform&aacute;tica. Resulta llamativo que unos &aacute;mbitos de conocimiento donde tanto predominan los cromosomas Y hayan surgido en mentes que solo tienen cromosomas X. Y color&iacute;n colorado, este cuento se ha acabado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Gonzalo Claros Díaz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/bioinformatica-balbuceos-ada-margarita_132_8581245.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Dec 2021 18:34:47 +0000]]></pubDate>
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