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    <title><![CDATA[elDiario.es - Cristóbal Gómez Benito]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/cristobal-gomez-benito/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Cristóbal Gómez Benito]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La cuestión agraria, cuestión pendiente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/cuestion-agraria-cuestion-pendiente_130_8588379.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/530cc924-7a4d-40eb-abc6-c0b1eccb4c33_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La cuestión agraria, cuestión pendiente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 1931 España era un país eminentemente rural, con el campo poco parcelado y sus habitantes, en gran parte analfabetos, en paro creciente. Para modernizar el país, era imprescindible un plan ambicioso</p><p class="subtitle">Este reportaje pertenece a la revista 'Las luces de la Segunda República', de elDiario.es. Hazte socia antes del 31 de diciembre y te enviamos a casa esa y otras dos revistas</p></div><p class="article-text">
        Con el advenimiento de la II Rep&uacute;blica, el primer gobierno republicano-socialista quiso afrontar un ambicioso programa de reformas pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas, sociales y culturales para sacar al pa&iacute;s de su atraso secular. El reto era enorme. Los recursos, escasos. La correlaci&oacute;n de fuerzas, precaria para la izquierda obrera y la peque&ntilde;a burgues&iacute;a progresista. La cuesti&oacute;n agraria era en Espa&ntilde;a, en 1931, una cuesti&oacute;n pendiente. Salvo algunas zonas y sectores productivos, el panorama agrario se caracterizaba por la baja productividad por hect&aacute;rea, el atraso tecnol&oacute;gico, la pobreza y la desigualdad extremas, as&iacute; como la persistencia de vestigios feudales en muchas zonas.
    </p><p class="article-text">
        Es conocido el papel fundamental de la agricultura en el desarrollo econ&oacute;mico y la estrecha relaci&oacute;n entre la realizaci&oacute;n de reformas agrarias tempranas (siglo XIX) y el mayor nivel de desarrollo de un pa&iacute;s. A comienzos del siglo XX, el progreso de la Europa del norte y occidental &mdash;que hab&iacute;an hecho sus reformas agrarias a su debido tiempo&mdash; contrastaba con la Europa mediterr&aacute;nea y oriental, atrasada y con mayor desigualdad interna y una mayor conflictividad social rural. Este &uacute;ltimo era el caso de Espa&ntilde;a. Casi dos siglos &mdash;desde mediados del siglo XVIII hasta los a&ntilde;os treinta del XX&mdash; de t&iacute;midas y fracasadas reformas agrarias de diverso tipo, hab&iacute;an mantenido a la agricultura y al mundo rural espa&ntilde;ol en un atraso estructural notable respecto a los pa&iacute;ses de la Europa occidental y del norte. El fracaso de todos esos intentos reformistas lastr&oacute; la modernizaci&oacute;n de Espa&ntilde;a y gener&oacute; una mayor conflictividad social e inestabilidad pol&iacute;tica, manifestada en un ciclo recurrente de guerras civiles, pronunciamientos militares, revoluciones fallidas y dictaduras. La cuesti&oacute;n agraria era una cuesti&oacute;n pendiente de resolver. Y era urgente hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        En 1931 Espa&ntilde;a era eminentemente rural y agraria. La poblaci&oacute;n empleada en la agricultura representaba el 45,5% (4 millones) de la poblaci&oacute;n activa total y el PIB agrario representaba casi el 24% del PIB nacional. La inmensa mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n habitaba en zonas rurales. Los principales problemas de la agricultura espa&ntilde;ola en 1931 eran la gran concentraci&oacute;n de la propiedad en grandes fincas; la persistencia de vestigios feudales, como la cuesti&oacute;n de los Foros en Galicia y de los &lsquo;rabassaires&rsquo; en Catalu&ntilde;a; el analfabetismo de la mayor parte de la poblaci&oacute;n rural; el absentismo de la gran propiedad agraria, la persistencia de la gran propiedad perteneciente a la nobleza y la fragmentaci&oacute;n de la peque&ntilde;a explotaci&oacute;n campesina. El exceso de poblaci&oacute;n rural-agraria no pod&iacute;a ser absorbida por el resto de los sectores productivos, lo que supon&iacute;a una enorme presi&oacute;n social sobre la tierra, agravada por el retorno de unos 100.000 emigrantes desde 1900 a 1930, debido a la crisis econ&oacute;mica internacional. Resultado: aumento del paro general y estacional en el campo (carente de ayudas al desempleo), radicalizaci&oacute;n de la lucha de clases, agitaciones y su represi&oacute;n violenta.
    </p><h3 class="article-text">Un ambicioso programa reformista</h3><p class="article-text">
        Para los partidos progresistas, resolver la cuesti&oacute;n agraria era imprescindible para asentar la democracia y lograr la modernizaci&oacute;n del pa&iacute;s. Una necesidad expresada desde el principio en las declaraciones del presidente de la Rep&uacute;blica de mayo de 1931. Por ello, los gobiernos provisionales y los del primer bienio reformista tuvieron que elaborar de inmediato un amplio programa de reformas de la actividad agraria &mdash;relaciones laborales, condiciones de trabajo de los obreros del campo y del peque&ntilde;o campesinado sin tierras, aparceros y arrendatarios&mdash;, para satisfacer las demandas de los campesinos y del proletariado rural, que hab&iacute;an recibido con esperanza el cambio de r&eacute;gimen.
    </p><p class="article-text">
        En los tres primeros meses del Gobierno provisional se aprobaron diez importantes decretos para terminar con los abusos de la patronal en la contrataci&oacute;n de jornaleros, mejorar los salarios y las condiciones de trabajo: Decreto de t&eacute;rminos municipales (21 de abril de 1931), para impedir el trabajo de esquiroles venidos de otras poblaciones para reventar las huelgas obreras, que aceptaran salarios inferiores o para evitar las represalias sobre los obreros locales; Ley de Jurados Mixtos de Trabajo Rural, Propiedad R&uacute;stica y de Producci&oacute;n e Industrias Agrarias (7 de mayo de 1931), reinstaurando &oacute;rganos de mediaci&oacute;n y arbitraje en las relaciones laborales. Decreto de Intensificaci&oacute;n de Cultivos, conocido como de &ldquo;laboreo forzoso&rdquo; (7 de mayo de 1931), para luchar contra el absentismo y el abandono de fincas, aumentando la intensificaci&oacute;n del trabajo agr&iacute;cola. Decreto de 29 de abril (&lsquo;antidesahucios&rsquo;), que prorrogaba los contratos de arrendamiento para los peque&ntilde;os arrendatarios y evitar el desahucio injustificado; Decreto del 19 de mayo de 1931 sobre arrendamientos colectivos, destinados a proporcionar grandes terrenos agr&iacute;colas a sociedades obreras y cooperativas. Decreto de 25 de mayo de 1931 creando la &ldquo;Caja Nacional contra el paro forzoso&rdquo;. Decreto de 28 de mayo de 1931 concediendo pr&eacute;stamos a los Ayuntamientos para financiar a los peque&ntilde;os campesinos que empleasen jornaleros. Decreto de 12 de junio de 1931 de &ldquo;Accidentes de trabajo&rdquo;, instaurando el seguro para los obreros agr&iacute;colas. Decreto de 1 de julio de 1931 estableciendo la jornada de 8 horas en la agricultura.
    </p><p class="article-text">
        Con estas medidas, adem&aacute;s de modificar las relaciones laborales y las condiciones de trabajo en favor de los trabajadores, se establecieron instrumentos de previsi&oacute;n social, se reforzaba el papel de los sindicatos obreros y el papel mediador y de arbitraje del Estado. Algunas de ellas resultaron con problemas de aplicaci&oacute;n. Y las que suscitaron m&aacute;s resistencia fueron las que modificaban el mercado de trabajo para acabar con los abusos seculares.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las propuestas resultaban revolucionarias para los intereses de la gran propiedad, la nobleza, la Iglesia y los partidos de la derecha</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El gobierno provisional y los del primer bienio pusieron en marcha otras leyes de mayor alcance (para el largo plazo) relacionadas con la pol&iacute;tica hidr&aacute;ulica y la colonizaci&oacute;n, retomando las propuestas regeneracionistas (Joaqu&iacute;n Costa). Indalecio Prieto, ministro socialista de Fomento, impuls&oacute; la Ley de Obras y Puesta en Riego de 1932 (ley OPER). En el marco de esta pol&iacute;tica se aprob&oacute; el Plan de Obras Hidr&aacute;ulicas de 1933. Tambi&eacute;n se cre&oacute; el Patrimonio Forestal del Estado. El protagonismo de la reforma agraria ensombreci&oacute; la relevancia de la ley OPER. La inestabilidad pol&iacute;tica impidi&oacute; que esta ley se desarrollara y aplicara, cuando supon&iacute;a una nueva concepci&oacute;n de los regad&iacute;os, con mayor intervencionismo del Estado, para cambiar la geograf&iacute;a agraria del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno Provisional en su decreto del 21 de mayo de 1931 manifestaba su decisi&oacute;n de acometer una vasta reforma agraria en la que radicar&iacute;a el fundamento de la transformaci&oacute;n social, pol&iacute;tica e industrial de Espa&ntilde;a. La elaboraci&oacute;n de la ley de reforma agraria se puso en marcha en mayo de 1931 (creaci&oacute;n de la Comisi&oacute;n T&eacute;cnica Agraria), pero sigui&oacute; un tortuoso proceso parlamentario, con sucesi&oacute;n de proyectos y con largos y enconados debates entre los partidos del Gobierno (incluso dentro del propio Ejecutivo) y los de la oposici&oacute;n, la cual practic&oacute; un obstruccionismo sectario, especialmente de la minor&iacute;a agraria que representaba los intereses de los grandes propietarios.
    </p><p class="article-text">
        En este proceso, la ley se fue progresivamente moderando respecto al proyecto de la Comisi&oacute;n T&eacute;cnica Agraria, pero ello no impidi&oacute; el rechazo de las derechas. Finalmente, el tercer proyecto fue el que se aprob&oacute; en septiembre de 1932. Su aplicaci&oacute;n result&oacute; compleja y el organismo encargado de ejecutarlas, el Instituto de Reforma Agraria (IRA), cont&oacute; con escasos recursos econ&oacute;micos y humanos y no fue muy &aacute;gil en la aplicaci&oacute;n de la ley. La lentitud de la aplicaci&oacute;n de la LRA oblig&oacute; a un nuevo decreto de Intensificaci&oacute;n de cultivos (octubre de 1932), que permit&iacute;a la ocupaci&oacute;n temporal de determinadas fincas, afectando a 1.500 fincas en nueve provincias y dando trabajo a 40.108 familias.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Contrarreforma y aceleraci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Los gobiernos del bienio conservador eliminaron los aspectos m&aacute;s progresivos de esa ley, especialmente bajo el gobierno de la CEDA, que defend&iacute;a los intereses de las poderosas organizaciones patronales agrarias (entre ellas, Asociaci&oacute;n Nacional de Propietarios de Fincas R&uacute;sticas). Por su parte, la banca privada boicote&oacute; al Banco Nacional de Cr&eacute;dito Agr&iacute;cola, creado para financiar la reforma. El golpe de muerte para la reforma agraria fue la Ley de 1 de agosto de 1935, conocida como de contrarreforma agraria, en la cual se eliminaban el inventario de fincas expropiables y las expropiaciones sin indemnizaci&oacute;n y se reduc&iacute;a el presupuesto del IRA, entre otros cambios.
    </p><p class="article-text">
        La paralizaci&oacute;n de la reforma agraria desencaden&oacute; una gran agitaci&oacute;n social del per&iacute;odo entre 1933-1934, la radicalizaci&oacute;n de las organizaciones obreras y agitaciones reprimidas violentamente. La brevedad de la etapa reformista hasta finales de 1933, la sucesi&oacute;n de ef&iacute;meros gobiernos (19 hasta julio de 1936 con 12 ministros de agricultura diferentes) y los obst&aacute;culos de la oposici&oacute;n parlamentaria de las derechas y del poder econ&oacute;mico impidieron que la mayor&iacute;a de estas pol&iacute;ticas se desarrollaran o alcanzaran sus objetivos. La mayor&iacute;a de esta legislaci&oacute;n desat&oacute; la ira de los terratenientes y de los grandes agricultores en el parlamento y en la prensa.
    </p><p class="article-text">
        Los gobiernos del Frente Popular derogaron inmediatamente la ley de 1935 y restablecieron la de septiembre de 1932. Aceleraron las ocupaciones de fincas y los asentamientos. En cuatro meses se ocuparon 232.000 hect&aacute;reas y se instalaron casi 72.000 campesinos. M&aacute;s que en los cuatro a&ntilde;os anteriores. Se eliminaron tr&aacute;mites burocr&aacute;ticos y se legalizaron ocupaciones espont&aacute;neas.
    </p><h3 class="article-text">&Eacute;xito y fracaso</h3><p class="article-text">
        Las reformas propuestas por los primeros gobiernos progresistas no eran revolucionarias por s&iacute; mismas, ya que se hab&iacute;an aplicado o se estaban aplicando en los pa&iacute;ses democr&aacute;ticos europeos m&aacute;s avanzados. Pero resultaban revolucionarias para los intereses de la gran propiedad, de la nobleza, de la Iglesia y de los partidos de la derecha que los representaban.
    </p><p class="article-text">
        Los primeros gobiernos reformistas tuvieron que afrontar estas demandas obreras y campesinas en un contexto nada favorable: crisis econ&oacute;mica nacional e internacional, retorno de emigrantes del extranjero, altas tasas de desempleo en el campo, pocos recursos econ&oacute;micos, acumulaci&oacute;n de problemas (educativo, militar, territorial, eclesi&aacute;stico, todos urgentes), inestabilidad pol&iacute;tica, desarticulaci&oacute;n territorial, alto &iacute;ndice de analfabetismo, etc. Pero la labor reformista de los gobiernos progresistas encontr&oacute; la oposici&oacute;n frontal de los partidos y de la prensa de la derecha. Tambi&eacute;n tuvieron su parte de responsabilidad los propios partidos de coalici&oacute;n progresista, con serias divergencias entre ellos. A excepci&oacute;n del Partido Socialista, los dem&aacute;s partidos de los gobiernos provisionales y del primer bienio carec&iacute;an de un programa agrario claro y consistente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La moderaci&oacute;n del texto de la Ley aprobada en 1932 y la lentitud y fallos en su aplicaci&oacute;n frustr&oacute; muchas expectativas de la poblaci&oacute;n obrera y campesina y de sus organizaciones, que se radicalizaron. La Ley Agraria de 1932 no sirvi&oacute; para satisfacer las aspiraciones de los obreros y campesinos, salvo en unas pocas provincias. Aument&oacute; la conflictividad social, con dram&aacute;ticos sucesos con muertos en distintos lugares de la Espa&ntilde;a rural, especialmente durante el bienio conservador.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, es destacable la ausencia casi total de una pol&iacute;tica espec&iacute;fica para los peque&ntilde;os agricultores, que formaban la gran clase media del campo. Una ausencia que la propaganda de la derecha, de la Iglesia y de la Falange se encargaron de explotar en su beneficio, presentando la pol&iacute;tica agraria de los gobiernos reformistas como una amenaza para la peque&ntilde;a explotaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Durante la Guerra Civil, en la zona republicana se aceleraron las expropiaciones y ocupaciones, mientras que en la zona &ldquo;nacional&rdquo; se procedi&oacute; de forma violenta unas veces (las m&aacute;s) y otras de forma legal a la devoluci&oacute;n de las tierras expropiadas y ocupadas, la imposici&oacute;n de las rentas no pagadas y el restablecimiento de las relaciones dominicales tradicionales.
    </p><p class="article-text">
        La guerra dio al traste con todo un programa reformista necesario y urgente, de corte europeo. Un programa que, de tener continuidad, hubiera modernizado el sector agrario y, con ello, la sociedad espa&ntilde;ola, sin los traumas posteriores. Pero no fue as&iacute;. El fracaso de estas reformas fue una nueva ocasi&oacute;n perdida y retras&oacute; cuarenta a&ntilde;os el desarrollo y la democracia en Espa&ntilde;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristóbal Gómez Benito]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/cuestion-agraria-cuestion-pendiente_130_8588379.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Dec 2021 20:54:01 +0000]]></pubDate>
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