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    <title><![CDATA[elDiario.es - Isabel Pérez-Villanueva Tovar]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/isabel-perez-villanueva-tovar/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Isabel Pérez-Villanueva Tovar]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Un hogar para la modernidad estudiantil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/hogar-modernidad-estudiantil_130_8588278.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/33494b1a-20a3-4b4f-a71c-52a245228940_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un hogar para la modernidad estudiantil"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La educación universitaria integral, independiente y tolerante se ensayó en Madrid gracias a la Residencia de Estudiantes y la Residencia de Señoritas</p><p class="subtitle">Este reportaje pertenece a la revista 'Las luces de la Segunda República', de elDiario.es. Hazte socia antes del 31 de diciembre y te enviamos a casa esa y otras dos revistas</p></div><p class="article-text">
        La Residencia de Estudiantes es desde hace mucho tiempo una referencia casi legendaria, un s&iacute;mbolo de toda una &eacute;poca. Su prestigio se afianz&oacute; tempranamente por su relaci&oacute;n con figuras tan influyentes como Unamuno, Juan Ram&oacute;n Jim&eacute;nez y Ortega, residentes o visitantes habituales, con personalidades tan universalmente reconocidas como Bergson, Einstein, Marie Curie y Gabriela Mistral, que fueron all&iacute; conferenciantes, y con artistas tan populares como los j&oacute;venes &ldquo;alacres&rdquo; &ndash;as&iacute; los llam&oacute; Moreno Villa&ndash; Bu&ntilde;uel, Lorca y Dal&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        El 14 de abril de 1931, era ya una instituci&oacute;n madura y reconocida, con m&aacute;s de veinte a&ntilde;os de vida y plenamente arraigada en la vida universitaria y cultural madrile&ntilde;a. Dirigida por Alberto Jim&eacute;nez Fraud, hab&iacute;a comenzado su actividad con un peque&ntilde;o n&uacute;mero de estudiantes varones en el oto&ntilde;o de 1910, como parte del proyecto reformista de la Junta para Ampliaci&oacute;n de Estudios e Investigaciones Cient&iacute;ficas, un organismo directamente inspirado por la Instituci&oacute;n Libre de Ense&ntilde;anza e inscrito con inusual autonom&iacute;a en el Ministerio de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica, con el fin de mejorar la educaci&oacute;n y promover la ciencia en Espa&ntilde;a. Cinco a&ntilde;os m&aacute;s tarde, en 1915, se abri&oacute; la Residencia de Se&ntilde;oritas, su grupo femenino, en los peque&ntilde;os hoteles de la calle de Fortuny, que hab&iacute;a desocupado la secci&oacute;n masculina al trasladarse a la nueva sede de la calle del Pinar, en los Altos del Hip&oacute;dromo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Instituci&oacute;n singular en la instrucci&oacute;n p&uacute;blica espa&ntilde;ola, el grupo masculino se inspir&oacute; en los 'colleges' brit&aacute;nicos de las universidades de Oxford y <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/universidades-londres-oxford-cambridge-investigacion_1_4459942.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cambridge</a>, y la Residencia de Se&ntilde;oritas eligi&oacute; el modelo norteamericano por el apoyo generoso que le prest&oacute; el International Institute for Girls in Spain y su relaci&oacute;n con algunas de las m&aacute;s prestigiosas universidades femeninas de la costa Este de los Estados Unidos, como Smith College. Formar minor&iacute;as directoras, solidarias y responsables, al igual que las fundaciones brit&aacute;nicas y norteamericanas en las que se inspiraba, constitu&iacute;a el tel&oacute;n de fondo de la Residencia.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Car&aacute;cter internacional</h3><p class="article-text">
        El grupo femenino, que culminaba la atenci&oacute;n que la Instituci&oacute;n Libre de Ense&ntilde;anza, siguiendo una caracter&iacute;stica peculiar del krausismo, hab&iacute;a prestado a la educaci&oacute;n de las mujeres, &ldquo;no se bas&oacute; en un hecho, sino en una suposici&oacute;n&rdquo;, en palabras de su directora, Mar&iacute;a de Maeztu, por la escas&iacute;sima existencia de universitarias en esos a&ntilde;os. De hecho, su cometido fundamental consisti&oacute; en impulsar y facilitar el acceso a la Universidad de Madrid de las j&oacute;venes que llamaron a su puerta, prestarles su apoyo para que pudieran elegir estudios superiores cada vez m&aacute;s diversificados y, en consecuencia, consiguieran trabajos cualificados en sectores que les estaban vetados hasta entonces. Muy pronto, al igual que el grupo masculino, recibi&oacute; m&aacute;s solicitudes de ingreso de las que pod&iacute;a atender: la Residencia siempre huy&oacute; de las grandes sedes y del elevado n&uacute;mero de alumnos, temiendo llegar a ser, como dec&iacute;a Francisco Giner de los internados al uso, &ldquo;mixto de cuartel y convento&rdquo;. Pero siempre se dio cabida a un n&uacute;mero significativo de estudiantes for&aacute;neos que convivieron con los espa&ntilde;oles. En el caso de la Residencia de Se&ntilde;oritas, fueron mayoritariamente alumnas norteamericanas, aunque hubo tambi&eacute;n un n&uacute;cleo notable de alemanas, no pocas de origen jud&iacute;o llegadas a Madrid en los a&ntilde;os treinta para ampliar estudios y, a la vez, huir del antisemitismo de su pa&iacute;s.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con flexibilidad y firmeza, con pragmatismo tambi&eacute;n &ndash;y gran habilidad para protegerse de las injerencias ministeriales y pol&iacute;ticas&ndash;,&nbsp; la Residencia de Estudiantes ejerci&oacute; siempre sus funciones de acuerdo con los principios que la sustentaban, desde la independencia y la tolerancia, rasgos imprescindibles adem&aacute;s de en este marco para toda acci&oacute;n educativa. Fueron delicados los primeros tiempos para su consolidaci&oacute;n y peligrosos los a&ntilde;os del directorio militar del general Primo de Rivera para su continuidad. En el periodo republicano, sigui&oacute; primando la neutralidad y no se rompi&oacute; su tradicional distanciamiento de la actividad pol&iacute;tica.&nbsp;
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                María de Maeztu, directora de la Residencia de Señoritas                            </span>
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        No cambi&oacute; tampoco su trayectoria. En los a&ntilde;os treinta, sigui&oacute; considerando fundamental tutelar a los estudiantes &ndash;una de las razones determinantes de su creaci&oacute;n&ndash;, en sustituci&oacute;n de las tradicionales casas de hu&eacute;spedes contra las que clamaban los reformistas &ndash;de Mac&iacute;as Picavea a Giner de los R&iacute;os y sus sucesores de la Instituci&oacute;n Libre de Ense&ntilde;anza&ndash; por considerar que ejerc&iacute;an una p&eacute;sima influencia sobre el modo de vida de los estudiantes, incluida desde luego su habitual falta de atenci&oacute;n a los estudios. Tanto el grupo masculino como la Residencia de Se&ntilde;oritas quisieron procurar una educaci&oacute;n integral, que comprendiera al tiempo el desarrollo intelectual y el cultivo moral, f&iacute;sico y social, mediante un sistema flexible, aunque no laxo, que fue mucho m&aacute;s indirecto y sutil en el grupo masculino que en la Residencia de Se&ntilde;oritas.
    </p><p class="article-text">
        La instituci&oacute;n tuvo que paliar adem&aacute;s las deficiencias y carencias de la universidad espa&ntilde;ola, y organiz&oacute; para ello una serie de ense&ntilde;anzas instrumentales no suficientemente atendidas en los centros oficiales y no siempre asequibles en el Madrid de entonces: clases de idiomas, en primer lugar, que la mayor parte de los a&ntilde;os inclu&iacute;an franc&eacute;s, ingl&eacute;s y alem&aacute;n. Fue muy novedosa &ndash;y sumamente beneficiosa&ndash; la posibilidad que ofreci&oacute; de hacer pr&aacute;cticas en las materias de car&aacute;cter experimental para completar una ense&ntilde;anza excesivamente te&oacute;rica en general: los laboratorios instalados en la sede de la calle del Pinar facilitaron, y no solo a los residentes porque admit&iacute;an alumnos de fuera, una mejora sustancial del aprendizaje, especialmente en el caso de los estudiantes de Medicina, que en octubre de 1931 eran casi la mitad del total en la secci&oacute;n masculina. El laboratorio de Fisiolog&iacute;a General, dirigido por Juan Negr&iacute;n, y el de Histopatolog&iacute;a, a cargo de P&iacute;o del R&iacute;o-Hortega, estaban dedicados a la investigaci&oacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la Residencia de Se&ntilde;oritas, y gracias a la colaboraci&oacute;n del Instituto Internacional, se abri&oacute; el laboratorio de Qu&iacute;mica, fundado por Mary Louise Foster, profesora del Smith College, que atend&iacute;a a las necesidades de las estudiantes de Farmacia &ndash;el sector m&aacute;s numeroso de las universitarias del centro a finales de los a&ntilde;os veinte&ndash;, as&iacute; como de las que estaban matriculadas en la Facultad de Ciencias, el siguiente grupo en importancia num&eacute;rica. Se impartieron otras muchas materias complementarias. Las clases de Biblioteconom&iacute;a, que inici&oacute; la norteamericana Mauda Polley en la primavera de 1929, supusieron la introducci&oacute;n sistem&aacute;tica, con criterios modernos, de esa disciplina en Madrid, y favorecieron se&ntilde;aladamente la incorporaci&oacute;n profesional de las mujeres a los archivos y bibliotecas.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Cuerpo y mente</h3><p class="article-text">
        La pr&aacute;ctica excursionista y deportiva que la Residencia alent&oacute; a lo largo de los a&ntilde;os no fue una innovaci&oacute;n menor, especialmente en el caso de las mujeres: f&uacute;tbol, tenis, hockey, rugby y atletismo en la secci&oacute;n masculina, tenis, hockey y baloncesto, adem&aacute;s de algunas modalidades de gimnasia r&iacute;t-mica y baile, en el grupo femenino. La Residencia de Estudiantes tuvo adem&aacute;s una destacada dimensi&oacute;n cultural con proyecci&oacute;n p&uacute;blica que define una buena muestra de las inquietudes y de las tendencias &ndash;incluidas las manifestaciones de vanguardia&ndash; de la sensibilidad de su tiempo, tanto por la variedad de los temas tratados como por el diverso significado de sus participantes. Desarroll&oacute; un muy completo &ndash;y coherente&ndash; programa cultural e intelectual, con impronta liberal y car&aacute;cter europe&iacute;sta, basado en el intercambio y la cooperaci&oacute;n internacionales. El planteamiento de esos actos, que incorporaron la mejor tradici&oacute;n de la alta divulgaci&oacute;n anglosajona, fue original en el panorama espa&ntilde;ol, con su intenci&oacute;n de atender a las variadas y complementarias dimensiones que deb&iacute;an conformar el horizonte de un p&uacute;blico culto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, la Residencia de Se&ntilde;oritas prest&oacute; atenci&oacute;n en las conferencias a temas de especial inter&eacute;s en el &aacute;mbito femenino, expuestos muchas veces, frente a lo que era habitual, por mujeres. Definida en 1930 por la revista Cr&oacute;nica como &ldquo;el hogar madrile&ntilde;o de la intelectualidad femenina espa&ntilde;ola y extranjera&rdquo;, fue un n&uacute;cleo fruct&iacute;fero de sociabilidad femenina en torno al cual se fundaron, bajo el amparo de Mar&iacute;a de Maeztu, dos organismos de ra&iacute;z internacional, la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Mujeres Universitarias y el Lyceum Club Femenino. Y el centro constituy&oacute; una plataforma esencial para la configuraci&oacute;n en las clases medias de &ldquo;la mujer moderna&rdquo; espa&ntilde;ola&nbsp; &ndash;tan bien retratada por Mart&iacute;nez Sierra o Casona&ndash;, que la legislaci&oacute;n republicana procur&oacute; consolidar y difundir.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Residencia de Estudiantes tuvo a partir de la primavera de 1931 una influencia decisiva, resultado de la sinton&iacute;a existente entre sus responsables y los de instrucci&oacute;n p&uacute;blica de los primeros gobiernos republicanos, en la conformaci&oacute;n de la Universidad de Madrid y en la apertura de centros residenciales en Par&iacute;s y Londres. Se iniciaba as&iacute; la difusi&oacute;n e implantaci&oacute;n del tipo de universidad al que respond&iacute;a la Residencia de Estudiantes, concebido como una corporaci&oacute;n aut&oacute;noma de maestros y disc&iacute;pulos, con r&eacute;gimen colegial y organizaci&oacute;n tutorial, al modo anglosaj&oacute;n, muy diferente del modelo franc&eacute;s vigente en Espa&ntilde;a, que era un sistema centralizado y uniforme, fuertemente reglamentado y jerarquizado, bajo el control de la Administraci&oacute;n y al albur de los vaivenes pol&iacute;ticos.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La Residencia de Señoritas constituyó una plataforma esencial para la configuración de la mujer moderna española de clase media</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La ca&iacute;da de la monarqu&iacute;a permiti&oacute; cambiar la orientaci&oacute;n de la Ciudad Universitaria madrile&ntilde;a, la nueva sede que se estaba construyendo en la Moncloa para la Universidad de Madrid, un proyecto, aprobado en 1927, que hab&iacute;a protagonizado Alfonso XIII junto a un conjunto de catedr&aacute;ticos conservadores y cat&oacute;licos. Los miembros de la Junta Constructora de la Ciudad Universitaria republicana, y singularmente el doctor Negr&iacute;n, su nuevo secretario, quisieron introducir en el proyecto de la Moncloa las directrices institucionistas seguidas en las creaciones de la Junta para Ampliaci&oacute;n de Estudios como la Residencia de Estudiantes, exactamente lo contrario de lo que pretend&iacute;an sus fundadores, que la hab&iacute;an ideado en buena medida para contrarrestar la influencia de ese organismo, al que consideraban extranjerizante y al que reprochaban su car&aacute;cter laico, adem&aacute;s de su condici&oacute;n extrauniversitaria. Iniciar la transformaci&oacute;n gradual de la Universidad de Madrid hacia un modelo residencial, con el consiguiente desarrollo del sistema tutorial, fue el encargo que se encomend&oacute; a Alberto Jim&eacute;nez Fraud, nombrado vocal de la Junta Constructora de la Ciudad Universitaria en mayo de 1931. Se ocup&oacute;, en primer lugar, de armonizar la organizaci&oacute;n y el funcionamiento de la Fundaci&oacute;n del Amo, una residencia de estudiantes abierta en la Moncloa en 1929, con la que &eacute;l dirig&iacute;a desde 1910. Impuls&oacute; despu&eacute;s, con pautas semejantes, la construcci&oacute;n, en un solar pr&oacute;ximo, del Colegio de Alcal&aacute;, que estaba listo para ser inaugurado en octubre de 1936.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Un modelo de universidad residencial</h3><p class="article-text">
        Id&eacute;ntico camino sigui&oacute; el Colegio de Espa&ntilde;a en Par&iacute;s, iniciativa encabezada tambi&eacute;n por Alfonso XIII en la Cit&eacute; Universitaire, que hab&iacute;a sido creada para fomentar la convivencia entre estudiantes de distintas procedencias y conseguir en la Europa &ndash;y en el mundo&ndash; de entreguerras el entendimiento entre las naciones y asegurar la paz. Tras proclamarse la Segunda Rep&uacute;blica, el cambio de vocales, con la inclusi&oacute;n de Jim&eacute;nez Fraud, en la Junta de Relaciones Culturales del Ministerio de Estado de la que depend&iacute;a, permiti&oacute; que el Colegio de Espa&ntilde;a, terminado de construir gracias a las gestiones del ministro Fernando de los R&iacute;os, se ajustase a los principios de la Residencia de Estudiantes madrile&ntilde;a. Y se cre&oacute; una Federaci&oacute;n de Residencias, que uni&oacute;, bajo la direcci&oacute;n de Jim&eacute;nez Fraud, el Colegio de Espa&ntilde;a, la Fundaci&oacute;n del Amo y la Residencia de Estudiantes. A lo largo del curso 1936-1937, se hubiera integrado en ella, junto a esas tres instituciones, un nuevo centro en Londres, dependiente, como el Colegio de Espa&ntilde;a, de la Junta de Relaciones Culturales, y pensado especialmente para arquitectos aunque extensible m&aacute;s tarde a economistas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otra realizaci&oacute;n republicana, la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras radicalmente renovada en su plan de estudios por el decano Garc&iacute;a Morente y alojada en un moderno edificio de la Ciudad Universitaria desde enero de 1933, supon&iacute;a, con su proyectada residencia para estudiantes, el Colegio de C&oacute;rdoba, la prolongaci&oacute;n y, en cierto modo, la culminaci&oacute;n en Madrid de la idea de universidad de corte tutorial y residencial inicialmente plasmada en los grupos masculino y femenino de la Residencia de Estudiantes. Por sus ventajas &ndash;nunca por la imposici&oacute;n de una legislaci&oacute;n uniforme en cuya efectividad no cre&iacute;a el n&uacute;cleo institucionista&ndash;, se esperaba su generalizaci&oacute;n paulatina en el conjunto de las universidades espa&ntilde;olas.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isabel Pérez-Villanueva Tovar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/hogar-modernidad-estudiantil_130_8588278.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Dec 2021 21:21:41 +0000]]></pubDate>
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