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    <title><![CDATA[elDiario.es - Angélica Enrique Navarro]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/angelica-enrique-navarro/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Angélica Enrique Navarro]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La medusa simbionte del Mediterráneo nos seguirá visitando en 2100]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/medusa-simbionte-mediterraneo-seguira-visitando-2100_132_8595982.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/327fd5b3-2422-4dfb-9843-07e92b5e5465_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La medusa simbionte del Mediterráneo nos seguirá visitando en 2100"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Cotylorhiza tuberculata' sobrevivirá a las condiciones de temperatura y acidificación proyectadas para finales de siglo por el Panel Interguvernamental de Cambio Climático bajo el escenario más pesimista</p></div><p class="article-text">
        En el laboratorio del grupo de investigaci&oacute;n de Ecolog&iacute;a y Gesti&oacute;n Costera del ICMAN-CSIC, tenemos varias especies de p&oacute;lipos de medusa en cultivo. Durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os, una de mis tareas en el laboratorio ha sido cuidar de ellos. Estos p&oacute;lipos viv&iacute;an en peque&ntilde;as peceras bajo las condiciones adecuadas para su crecimiento de luz, temperatura y nutrientes. Los alimentaba varias veces a la semana, y observ&aacute;ndolos bajo la lupa, ve&iacute;a como las poblaciones iban creciendo y estudiaba las diferentes formas de reproducci&oacute;n de cada especie. Sin embargo, la especie que m&aacute;s me inquietaba, y que, hasta hoy no deja de sorprenderme es <em>Cotylorhiza tuberculata.</em>&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">La medusa huevo frito</h3><p class="article-text">
        Recuerdo la primera vez que vi un ejemplar adulto de <em>C. tuberculata</em>, fue al final del verano en La Manga del Mar Menor (Murcia). Como podr&eacute;is deducir por su nombre com&uacute;n, desde la superficie parec&iacute;an huevos fritos flotando. Cog&iacute; una de ellas con cuidado para observar sus colores y su extra&ntilde;a apariencia, &iexcl;parec&iacute;a estar viendo un extraterrestre! Le di la vuelta para mirar debajo de la umbrella y ah&iacute; estaban, las inseparables compa&ntilde;eras de <em>Cotylorhiza,</em> las microalgas zooxantelas, agrupadas en hileras de color verdoso en la parte m&aacute;s protegida de la medusa. Esta es una de las razones por la que esta especie de medusa me parece fascinante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Cotylorhiza </em>mantiene una relaci&oacute;n con las microalgas conocidas como zooxantelas, los famosos hu&eacute;spedes de los corales. Estos microsc&oacute;picos compa&ntilde;eros aportan a la medusa alimento extra que sintetizan a trav&eacute;s de la fotos&iacute;ntesis. A cambio, la medusa, adem&aacute;s de ofrecerles cobijo a las zooxantelas en su interior para vivir protegidas de la depredaci&oacute;n y la radiaci&oacute;n solar, les aportar los nutrientes inorg&aacute;nicos necesarios para realizar la fotos&iacute;ntesis. Un mutualismo perfecto donde ambas partes salen beneficiadas.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &#039;Cotylorhiza tuberculata&#039; y sus zooxantelas.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Blooms anuales</h3><p class="article-text">
        <em>Cotylorhiza</em>&nbsp;se observ&oacute; por primera vez en el Mar Menor en 1995, tras el dragado de uno de los canales de navegaci&oacute;n que comunicaban la laguna con el Mediterr&aacute;neo. El intercambio de agua con el Mediterr&aacute;neo modific&oacute; las caracter&iacute;sticas oceanogr&aacute;ficas, la composici&oacute;n de sedimentos y la distribuci&oacute;n de la biota de la laguna. De este modo, el Mar Menor se convirti&oacute; en el h&aacute;bitat ideal para el desarrollo de estos organismos gelatinosos, que han completado su ciclo de vida en la laguna, de manera que cada verano, las medusas vuelve a colonizar el Mar Menor.
    </p><p class="article-text">
        La presencia de millones de ejemplares de esta medusa en la laguna trajo consigo p&eacute;rdidas econ&oacute;micas importantes asociadas sobre todo al turismo, la actividad econ&oacute;mica principal de la zona. Durante los siguientes a&ntilde;os, la Administraci&oacute;n gast&oacute; ingentes cantidades de dinero p&uacute;blico para retirar las medusas de sus playas usando barcos y redes para capturarlas.&nbsp;Con la llegada del invierno las medusas desaparec&iacute;an, si embargo el proceso se repet&iacute;a al verano siguiente. La parte invisible del ciclo de vida segu&iacute;a su curso durante el invierno, y los peque&ntilde;os p&oacute;lipos volv&iacute;an a liberar &eacute;firas cada primavera.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;D&oacute;nde se esconden las medusas durante el invierno?</h3><p class="article-text">
        A finales de verano, las medusas maduras se reproducen sexualmente generando huevos que son liberados al agua por la hembra. &iexcl;Cada hembra puede liberar hasta 45.000 huevos al d&iacute;a! Estos huevos eclosionan dando lugar a peque&ntilde;as larvas que buscar&aacute;n un lugar adecuado en el lecho marino al que adherirse. Una vez se han adherido al lecho marino, llevar&aacute;n a cabo una metamorfosis y se transformar&aacute;n en p&oacute;lipos, la forma de vida secreta de las medusas. Durante el invierno, estos diminutos individuos (2 mil&iacute;metros) son capaces de reproducirse asexualmente formando clones de s&iacute; mismos y dando lugar a poblaciones de millones de p&oacute;lipos. Finalmente, al llegar la primavera, estos p&oacute;lipos llevan a cabo el proceso conocido como estrobilaci&oacute;n, mediante el cual liberan peque&ntilde;as medusas llamadas &eacute;firas a la columna de agua. As&iacute;, se reanuda la vida pel&aacute;gica (y visible) de la medusa que durar&aacute; hasta finales de verano, cuando volver&aacute; a repetirse el proceso, ya que los p&oacute;lipos permanecen en el lecho marino durante todo el a&ntilde;o.
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                Ciclo de vida de &#039;Cotylorhiza tuberculata&#039;.                            </span>
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        Por lo tanto, es l&oacute;gico pensar que la capacidad de formar blooms de una especie de medusa viene dada por la supervivencia y el crecimiento de las fases m&aacute;s tempranas del desarrollo.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Por qu&eacute; es tan importante estudiar los p&oacute;lipos?</h3><p class="article-text">
        Cuantas m&aacute;s larvas liberen las medusas m&aacute;s p&oacute;lipos sobrevivir&aacute;n, y cuanto mayor sea la reproducci&oacute;n de los p&oacute;lipos m&aacute;s &eacute;firas se generar&aacute;n. La supervivencia de las &eacute;firas determinar&aacute; el tama&ntilde;o de la poblaci&oacute;n adulta que visitar&aacute; las playas durante el verano. Por lo tanto, para solucionar el problema de las plagas de medusas, de nada sirve capturarlas con redes de pesca, ya que el verdadero control del tama&ntilde;o de la poblaci&oacute;n, depende m&aacute;s bien de los p&oacute;lipos y su capacidad de liberarlas.
    </p><p class="article-text">
        He pasado muchas horas en el laboratorio observando los p&oacute;lipos de<em> Cotylorhiza</em>, son los m&aacute;s peque&ntilde;os de nuestra colecci&oacute;n de medusas, pero los m&aacute;s r&aacute;pidos reproduci&eacute;ndose. Un p&oacute;lipo, adem&aacute;s de generar las &eacute;firas, tambi&eacute;n puede formar otro nuevo en un periodo de 3 a 5 d&iacute;as. Se reproducen por gemaci&oacute;n, el p&oacute;lipo progenitor genera una protuberancia en su cuerpo con forma de l&aacute;grima, que m&aacute;s tarde se desprender&aacute; y dar&aacute; lugar a un nuevo p&oacute;lipo. Esta forma de reproducci&oacute;n resulta en un crecimiento exponencial de la poblaci&oacute;n bajo condiciones &oacute;ptimas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los cultivos de <em>Cotylorhiza </em>siempre est&aacute;n en crecimiento. Pero, &iquest;hay algo que pueda afectar a la supervivencia de estos peque&ntilde;os animales?
    </p><h3 class="article-text">La amenaza del cambio clim&aacute;tico</h3><p class="article-text">
        Pese a la degradaci&oacute;n ecosist&eacute;mica que sufre el Mar Menor y las evidencias de un mayor impacto del cambio clim&aacute;tico sobre las zonas costeras del Mediterr&aacute;neo, los blooms de <em>Cotylorhiza</em> siguen siendo un problema. Los cient&iacute;ficos alertan sobre las consecuencias que tendr&aacute;n el aumento de temperatura y la acidificaci&oacute;n oce&aacute;nica sobre los ecosistemas y los organismos marinos, en especial sobre aquellos que presentan esqueletos de carbonato c&aacute;lcico. Pero, las medusas no tienen esqueleto, &iquest;Qu&eacute; pasar&aacute; con ellas si se cumplen las peores predicciones?
    </p><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 2013, los expertos del Panel Intergubernamental del Cambio Clim&aacute;tico (IPCC) elaboraron un informe en el que se predec&iacute;an las condiciones clim&aacute;ticas esperadas para finales de siglo (2100). Si se continua con el sistema de producci&oacute;n y consumo actual, la temperatura del planeta aumentar&aacute; entre 2 y 5 &ordm;C, y el oc&eacute;ano ser&aacute; un 150% m&aacute;s &aacute;cido. Bajo esas condiciones la supervivencia de muchas especies marinas se ver&aacute; afectada negativamente, y aquellas m&aacute;s vulnerables a los efectos del cambio clim&aacute;tico ser&aacute;n desplazadas por especies m&aacute;s generalistas y con una mayor tolerancia a los cambios, como las medusas.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esta problem&aacute;tica surgi&oacute; el proyecto MED2CA, propuesto por las investigadoras del CSIC Laura Prieto y Emma Huertas, que unieron su experiencia en el estudio de las poblaciones de medusas y el estudio del cambio clim&aacute;tico para crear un proyecto multidisciplinar que permitiera conocer la respuesta de las poblaciones de medusas del Mediterr&aacute;neo frente al efecto interactivo del calentamiento global y la acidificaci&oacute;n oce&aacute;nica.
    </p><h3 class="article-text">El experimento</h3><p class="article-text">
        Cuando las tres nos reunimos para planificar el dise&ntilde;o experimental, coincidimos en que quer&iacute;amos imitar las condiciones futuras de la forma m&aacute;s realista posible. Hasta entonces, la mayor&iacute;a de los estudios realizados en medusas s&oacute;lo hab&iacute;an tenido en cuenta el efecto del aumento de la temperatura o de la acidificaci&oacute;n oce&aacute;nica por separado. Sin embargo, en el futuro estos dos cambios ocurrir&aacute;n de forma sin&eacute;rgica, lo m&aacute;s acertado era, por tanto, combinar temperatura y acidificaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Decidimos que quer&iacute;amos testar tres temperaturas: 18 &ordm;C para el invierno actual, 24 &ordm;C para el verano actual y el invierno futuro, y 30 &ordm;C para el verano del futuro. Estas tres temperaturas de cultivo se combinaron con los niveles de CO2 actuales y las futuras predicciones del IPCC.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sinceramente, cre&iacute;amos que la condici&oacute;n m&aacute;s extrema de cultivo, con 30 &ordm;C y un 150% m&aacute;s de acidificaci&oacute;n, era una locura. Pens&aacute;bamos que pasados unos d&iacute;as nuestros p&oacute;lipos morir&iacute;an al someterlos a semejante cambio, acab&aacute;ndose as&iacute; el experimento.
    </p><p class="article-text">
        El experimento comenz&oacute; con las temperaturas invernales. Como era de esperar, los p&oacute;lipos crec&iacute;an exponencialmente y la acidificaci&oacute;n del agua parec&iacute;a no afectarles. Cuando indujimos el cambio de estaci&oacute;n hacia el verano del futuro, la poblaci&oacute;n no dej&oacute; de crecer. De los 15 p&oacute;lipos iniciales que hab&iacute;a en cada pecera al inicio del experimento, llegu&eacute; a contar hasta 600 individuos despu&eacute;s de 50 d&iacute;as de experimento. Los p&oacute;lipos de <em>Cotylorhiza </em>se reproduc&iacute;an al mismo ritmo en las condiciones actuales que bajo el escenario de cambio clim&aacute;tico m&aacute;s pesimista.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la cantidad de zooxantelas dentro de los p&oacute;lipos se mantuvo casi constante a lo largo del experimento, lo que demuestra tambi&eacute;n la resistencia de estas compa&ntilde;eras fotosint&eacute;ticas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, tras 20 d&iacute;as expuestos a las condiciones del peor escenario de cambio clim&aacute;tico, los p&oacute;lipos comenzaron a presentar dificultades para llevar a cabo el proceso de estrobilaci&oacute;n (el momento de liberar a las &eacute;firas). Muchos de ellos se quedaron a medio camino, comenzaban el proceso, pero no liberaban la nueva medusa. Otros p&oacute;lipos consegu&iacute;an liberar las &eacute;firas, pero las medusitas no estaban bien formadas y ten&iacute;an dificultades para nadar correctamente. Adem&aacute;s, las reci&eacute;n nacidas presentaban muy pocas zooxantellas en su interior, indicando problemas durante el proceso de formaci&oacute;n de las mismas.
    </p><h3 class="article-text">Entonces, &iquest;cu&aacute;l es el futuro de las poblaciones de Cotylorhiza?</h3><p class="article-text">
        Aunque los p&oacute;lipos de nuestra medusa sobrevivir&aacute;n al peor escenario de cambio clim&aacute;tico propuesto para finales de siglo en el Mar Mediterr&aacute;neo, su capacidad para formar nuevas &eacute;firas sanas se ver&aacute; afectada. Estas medusas reci&eacute;n nacidas ser&aacute;n m&aacute;s vulnerables a las condiciones futuras, comprometiendo su supervivencia. Por lo tanto, a pesar de la resistencia a los cambios evidenciada por esta especie, la din&aacute;mica de la poblaci&oacute;n podr&iacute;a cambiar en el futuro.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no podemos obviar que en nuestro experimento de laboratorio se han imitado las condiciones de cambio futuras, que suceder&aacute;n en un periodo de 80 a&ntilde;os, en dos meses. Por lo que la gran capacidad para tolerar cambios de los p&oacute;lipos de <em>Cotylorhiza</em>, probablemente permitir&aacute;n una aclimataci&oacute;n gradual a estas condiciones extremas. Adem&aacute;s, esta capacidad de adaptaci&oacute;n a la acidificaci&oacute;n tambi&eacute;n podr&iacute;a verse mitigada por la presencia de las zooxantelas, que utilizan el CO2 en exceso como combustible para la fotos&iacute;ntesis.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El art&iacute;culo publicado en PLOS ONE: <a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0254983" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0254983</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Angélica Enrique Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/medusa-simbionte-mediterraneo-seguira-visitando-2100_132_8595982.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Dec 2021 18:38:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La medusa simbionte del Mediterráneo nos seguirá visitando en 2100]]></media:title>
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