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    <title><![CDATA[elDiario.es - Greta Frankenfeld]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/greta-frankenfeld/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Greta Frankenfeld]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[215.000 trabajadoras del hogar y los cuidados sin contrato]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/215-000-trabajadoras-hogar-cuidados-contrato_132_8602820.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e590b527-fd11-4e23-888f-cdf3df17dcb2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="215.000 trabajadoras del hogar y los cuidados sin contrato"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La triste realidad es que la integración de las mujeres migrantes de países empobrecidos en la economía global en muchos casos no ha mejorado sus condiciones de vida</p></div><p class="article-text">
        Todas las personas hemos necesitado o necesitaremos que nos cuiden en distintos momentos de la vida. Estos cuidados son tan importantes que sin ellos la vida no es posible. La realidad social de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, marcada por la crisis provocada por la pandemia de COVID-19, puso en el debate p&uacute;blico un hecho ineludible: los cuidados no est&aacute;n siendo valorados en su dimensi&oacute;n real. Esta reflexi&oacute;n no hubiera sido posible sin las voces de las propias trabajadoras del hogar y los cuidados que cuentan con a&ntilde;os e incluso d&eacute;cadas de activismo en este &aacute;mbito, y a las cuales apoyamos desde Calala Fondo de Mujeres.
    </p><p class="article-text">
        El lugar que ocupan los cuidados en el sistema global funciona dentro de una l&oacute;gica de competencia deshumanizada y mercantilizaci&oacute;n de la vida.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, como una tarea que no produce lucro, la atenci&oacute;n de las necesidades b&aacute;sicas de todas las personas, y en especial de las personas dependientes, mayores y criaturas, es una tarea que no se reconoce social, pol&iacute;tica ni econ&oacute;micamente y que, en la mayor&iacute;a de los casos, se asume desde las familias y otros lazos afectivos con poco respaldo p&uacute;blico. La incorporaci&oacute;n de m&aacute;s mujeres al mercado laboral no ha conllevado una mayor involucraci&oacute;n de los hombres en las tareas dom&eacute;sticas y de cuidados. Seg&uacute;n el Eustat, en Euskadi en 2020, por cada hombre que asegura realizar tareas del hogar habitualmente sigue habiendo 1,5 mujeres que lo hacen. Tampoco se han implantado pol&iacute;ticas eficientes de conciliaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esta tarea sigue estando a cargo de las mujeres; y muchas veces la delegamos de unas a otras, en procesos informales en la mayor&iacute;a de los casos: de madres a abuelas, entre hermanas, entre amigas, a otras mujeres trabajadoras. En el caso de las trabajadoras migradas, que son mayor&iacute;a en este sector, se suma a lo anterior la vulnerabilidad que supone para sus vidas la Ley de Extranjer&iacute;a vigente y las diversas realidades de los procesos migratorios individuales.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, las personas de los pa&iacute;ses ricos que se lo pueden permitir delegan sus tareas de cuidado a las mujeres migrantes, las cuales, a su vez, tienen que delegar el cuidado de sus familias a otras mujeres en sus pa&iacute;ses de origen.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con las cifras de la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo (OIT), en el sector del trabajo del hogar y los cuidados se desempe&ntilde;an al menos 67 millones de personas en todo el mundo, sin incluir la infancia- (datos de 2016), de las cuales en torno al 80% son mujeres (2016) y el 20% son migrantes internacionales (2015).
    </p><p class="article-text">
        Estas cifran implican que muchas mujeres, y en particular las mujeres migradas, trabajan en condiciones precarias que incluyen un empleo informal, en hogares privados, con frecuencia sin condiciones de empleo claras, sin estar dadas de alta en la Seguridad Social y fuera del alcance de la legislaci&oacute;n laboral. Reciben salarios muy bajos, tienen jornadas de trabajo muy largas y no tienen garantizado un d&iacute;a de descanso semanal. Incluso, algunas veces est&aacute;n expuestas a abusos f&iacute;sicos, mentales y sexuales o a restricciones de la libertad de movimiento. Adem&aacute;s, es habitual que se les denieguen licencias por enfermedad, maternidad o para el cuidado de familiares.
    </p><p class="article-text">
        De este modo, la triste realidad es que la integraci&oacute;n de las mujeres migrantes de pa&iacute;ses empobrecidos en la econom&iacute;a global en muchos casos no ha mejorado sus condiciones de vida, sino que las ha precarizado y violentado m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El contexto local, en el lado rico del mundo, las l&oacute;gicas se repiten e incluso se exacerban. La ley estatal &uacute;nicamente obliga a que se den de alta los contratos de al menos 60 horas al mes. Los datos cruzados de afiliaci&oacute;n a la Seguridad Social (385.000) y la Encuesta de Poblaci&oacute;n Activa (alrededor de 600.000) muestran que el a&ntilde;o pasado al menos unas 215.000 personas, trabajaron sin contrato en este sector.
    </p><p class="article-text">
        Euskadi arroja la mayor tasa de registro de cuidadoras o limpiadoras del hogar sobre el total estatal, aunque en cualquier caso est&aacute; claro que existe un alto porcentaje que no est&aacute;n registradas. En enero de 2021, la afiliaci&oacute;n media en el Sistema Especial de Trabajadoras del Hogar del R&eacute;gimen General era de 27.830 personas (92% mujeres) en esta comunidad aut&oacute;noma.
    </p><p class="article-text">
        Las propias trabajadoras son quienes recopilan las cifras que permiten delinear la situaci&oacute;n del sector. En su informe de 2020 sobre las consultas recibidas de trabajadoras internas (casi el 90% migradas), la Asamblea de Trabajadoras de hogar ATH-ELE denunciaba que el 74,30% de realiza su trabajo en condiciones ilegales en materia de jornada y descansos y que el 96,73% no cobraba el salario m&iacute;nimo que le correspond&iacute;a por sus horas de trabajo.El contexto de confinamiento y crisis sanitaria que se inici&oacute; en 2020 solo vino a agudizar graves situaciones persistentes.
    </p><h3 class="article-text">Cuidando a las que cuidan&nbsp;</h3><p class="article-text">
        Ante una acci&oacute;n p&uacute;blica tan limitada y un contexto social que se presenta amenazante, muchas mujeres migradas se organizan desde hace a&ntilde;os para la defensa de sus derechos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un buen ejemplo de ello son los grupos de mujeres migrantes organizadas que surgieron como una forma de llevar mejor la distancia con sus pa&iacute;ses de origen pero que, por mandato del guion que les impone el trabajo en este sector, han ido incluyendo entre sus funciones el apoyo mutuo y la sensibilizaci&oacute;n a la ciudadan&iacute;a en torno a la responsabilidad de los cuidados y el servicio que ofrece este sector.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, han creado espacios de asesoramiento flexibles y gratuitos, grupos de acompa&ntilde;amiento, cajas de resistencia, charlas y conversatorios, talleres de formaci&oacute;n en derechos laborales y de extranjer&iacute;a, espacios de contenci&oacute;n y aprendizajes compartidos entre iguales.
    </p><p class="article-text">
        Muchas de las acciones de los grupos de mujeres migrantes est&aacute;n vinculadas con los procesos migratorios, pero otras tienen que ver con el inter&eacute;s de hacer cosas por y para la comunidad en la que viven. As&iacute;, desarrollan acciones de incidencia y defensa de los derechos, articul&aacute;ndose localmente, en el territorio espa&ntilde;ol, en Europa y hasta en el mundo, as&iacute; como con otros agentes que trabajan en la misma l&iacute;nea, como los sindicatos, las ONG y los movimientos sociales.
    </p><p class="article-text">
        Las leyes, las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, el reparto de poder, las historias personales y colectivas se concretan en el d&iacute;a a d&iacute;a de nuestros cuerpos. Siendo conscientes de la importancia de cuidarnos individual y colectivamente, en Calala Fondo de Mujeres pensamos que cada quien ha de asumir su parte. Por su esencialidad, el ejercicio de los cuidados necesita ser dignificado y esa es una tarea que nos involucra al conjunto de la poblaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Greta Frankenfeld]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/215-000-trabajadoras-hogar-cuidados-contrato_132_8602820.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Dec 2021 20:31:05 +0000]]></pubDate>
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