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    <title><![CDATA[elDiario.es - Diego Sánchez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/diego-sanchez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Diego Sánchez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los últimos fareros sobreviven a las nuevas tecnologías y al 'postureo' del turista: "No hay que romantizar el oficio"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/ultimos-fareros-sobreviven-nuevas-tecnologias-postureo-turista-no-hay-romantizar-oficio_1_9987850.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/82f64425-8817-47cd-9968-a418a471a59b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los últimos fareros sobreviven a las nuevas tecnologías y al &#039;postureo&#039; del turista: &quot;No hay que romantizar el oficio&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Todavía se encargan del cuidado de los cerca de 200 faros que hay en España, pero cada vez quedan menos y el reemplazo generacional no está garantizado</p><p class="subtitle">Masificación en Mallorca: “Ya no puedo ni vivir en mi isla”</p></div><p class="article-text">
        Dos destellos m&aacute;s uno, seguidos de quince segundos de oscuridad. Y vuelta a empezar. La l&aacute;mpara del faro de Fav&agrave;ritx (Menorca) lanza su haz de luz a una distancia de m&aacute;s de 20 millas n&aacute;uticas. Puntual, como siempre, con su cita con el ocaso, desde hace algo m&aacute;s de un siglo. En 2022 la isla celebr&oacute; el centenario de la inauguraci&oacute;n (el 22 de septiembre de 1922) de su faro m&aacute;s emblem&aacute;tico. El &uacute;nico con una franja negra en espiral que hay en Menorca.
    </p><p class="article-text">
        Anta&ntilde;o, ver la luz de un faro en una noche cerrada o con niebla supon&iacute;a la diferencia entre la vida y la muerte en el mar. &ldquo;No hace muchos a&ntilde;os hubo un naufragio aqu&iacute;, en cala Tortuga. Una lancha recreativa se encall&oacute; en pleno d&iacute;a en una roca por una imprudencia. No hubo v&iacute;ctimas, pero vi c&oacute;mo se hund&iacute;a desde el faro&rdquo;, recuerda Sebasti&agrave; Pons, farero de Fav&agrave;ritx durante 34 a&ntilde;os, ahora ya jubilado.
    </p><p class="article-text">
        Porque si el faro es importante no lo son menos quienes hist&oacute;ricamente y todav&iacute;a en el siglo XXI, a pesar del GPS e Internet, siguen encarg&aacute;ndose de su cuidado: los fareros. Una vida que en el pasado fue solitaria en acantilados e islotes. Idealizada por la literatura y el cine, y que seg&uacute;n sus protagonistas nada o poco tiene que ver con ese romanticismo ermita&ntilde;o que nos imaginamos. &ldquo;El romanticismo acaba en cuanto cruzas la puerta de un faro. El que hoy vive aislado es porque quiere&rdquo;, explica Javier P&eacute;rez de Ar&eacute;valo, farero, doctor en Historia y actualmente habitante del faro de Punta de la Avanzada, en Mallorca.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Señal lumínica del faro de Favàritx (Menorca) al atardecer.                            </span>
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        Lo que s&iacute; rezuma una cierta nostalgia es el declive que est&aacute; experimentando el oficio debido a un cambio en la legislaci&oacute;n y a las nuevas tecnolog&iacute;as. A finales de 1992 hab&iacute;a en Espa&ntilde;a cerca de 300 fareros. En una encuesta hecha por Mario Sanz, farero de Mesa Rold&aacute;n (Almer&iacute;a) a principios de 2019, solo quedaban 63. Y durante estos &uacute;ltimos a&ntilde;os, al menos quince se han prejubilado. A d&iacute;a de hoy en Balears tan solo quedan siete a tiempo completo.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El romanticismo acaba en cuanto cruzas la puerta de un faro. El que hoy vive aislado es porque quiere</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Javier Pérez de Arévalo</span>
                                        <span>—</span> Farero
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>La &ldquo;apariencia&rdquo; de un faro, entre luces y sombras</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;Los edificios grandes son&nbsp;faros, los peque&ntilde;os son balizas y las balizas que flotan en el mar son las boyas&rdquo;, resume Joan Manuel Llaneras, jefe del departamento de conservaci&oacute;n de infraestructuras y se&ntilde;ales mar&iacute;timas de la Autoridad Portuaria de las Illes Balears. La &ldquo;apariencia&rdquo; o &ldquo;caracter&iacute;stica&rdquo; de cada se&ntilde;al mar&iacute;tima luminosa es el grupo de destellos y ocultaciones y tambi&eacute;n su cadencia, es decir, cu&aacute;nto tiempo tardan en repetir la secuencia de luces y sombras. Quien lo decide es la Comisi&oacute;n de Faros que depende de Puertos del Estado. Se recomienda que los periodos no sean superiores a 30 segundos para que el navegante no se descuente.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, el Instituto Hidrogr&aacute;fico de la Marina (IHM) detalla en su libro de faros la se&ntilde;al diurna o apariencia externa de cada uno de ellos (tipo de torre, altura, color de las ventanas, c&oacute;mo est&aacute; decorado, franjas y bandas). El de Artrutx (Menorca), por ejemplo, tiene las franjas horizontales, mientras que en el de Sa Farola (Menorca) son verticales, y no tiene tanta altura. De esta forma, de d&iacute;a los marineros tambi&eacute;n pueden saber d&oacute;nde se encuentran y orientarse identificando el faro que avistan desde el puente de mando o la cubierta.
    </p><p class="article-text">
        Pero a pesar de sus diferencias, todos tienen la misma funci&oacute;n: avisar de un peligro a los navegantes.&nbsp;Un&nbsp;faro se compone de varios elementos esenciales. Por un lado, en lo m&aacute;s alto de la torre, tenemos &ldquo;la linterna&rdquo; o c&aacute;mara donde se encuentran la l&aacute;mpara y las &oacute;pticas. Justo por debajo se halla la &ldquo;c&aacute;mara de servicio&rdquo; que da acceso al exterior y que muchos a&ntilde;os atr&aacute;s era el lugar en el que los fareros hac&iacute;an guardia durante toda la noche. Y, por &uacute;ltimo, adosadas a la torre, se encuentran las viviendas de los &ldquo;torreros&rdquo; o fareros.&nbsp;
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                Lente del faro de Favàritx (Menorca).                            </span>
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            <span class="title">
                Puesta de sol desde el Cap de Cavalleria (Menorca).                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Del aceite de oliva al telecontrol</strong></h3><p class="article-text">
        Como cada semana, Dami&agrave; Coll recorre en coche los &uacute;ltimos quil&oacute;metros de una estrecha carretera flanqueada por un terreno arcilloso y rocoso, lleno de acantilados bajos de pizarra negra y gris&aacute;cea, hasta llegar al faro de Fav&agrave;ritx, en pleno Parque Natural de S&rsquo;albufera des Grau, al norte de Menorca. &Eacute;l es uno de los &uacute;ltimos tres fareros que quedan en la isla. Junto con sus compa&ntilde;eros se encarga del mantenimiento de los siete faros que hay en ella. La suya es una aut&eacute;ntica saga familiar. &ldquo;Llevo 31 a&ntilde;os en el oficio. Mi padre era farero. Tambi&eacute;n un t&iacute;o m&iacute;o y un primo de mi madre. De peque&ntilde;o viv&iacute; con mi familia en el faro de Cavalleria. Supongo que estaba predestinado&rdquo;. Antes de acceder al recinto cerrado, una t&iacute;pica &ldquo;barrera&rdquo; menorquina hecha de &ldquo;ullastre&rdquo; (olivo salvaje) advierte que solo puede acceder el personal autorizado. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Llevo 31 años en el oficio. Mi padre era farero. También un tío mío y un primo de mi madre. De pequeño viví con mi familia en el faro de Cavalleria. Supongo que estaba predestinado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Damià Coll</span>
                                        <span>—</span> Farero
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuando abre la puerta de la vivienda encalada, con los t&iacute;picos porticones y ventanas de color verde, del interior emana un reconocible olor a cerrado aderezado con la fragancia que solo da la p&aacute;tina del tiempo. Las dos plantas, antes viviendas para los fareros y sus familias, y donde todav&iacute;a se mantiene el taller de reparaciones, ahora se han convertido en salas para un peque&ntilde;o museo en el que se exponen piezas ya en desuso. L&aacute;mparas de petr&oacute;leo, sistemas de rotaci&oacute;n a manivela y &oacute;pticas utilizadas, hace a&ntilde;os, en faros como el de Sant Carles o Punta Nati.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo primero que se utiliz&oacute; para generar luz fue el aceite de oliva. Luego se pas&oacute; a la parafina, al petr&oacute;leo y, por &uacute;ltimo, a la electricidad. Y ya a finales del siglo XX, a la instalaci&oacute;n de placas solares&rdquo;, apunta P&eacute;rez de Ar&eacute;valo. Todav&iacute;a quedan faros en Menorca en donde a&uacute;n no ha llegado la red el&eacute;ctrica, pero funcionan con energ&iacute;a fotovoltaica, como Cavalleria, Isla del Aire o Punta Nati. &ldquo;Ahora va con electricidad, pero hasta 1970 en Fav&agrave;ritx se utilizaba l&aacute;mparas por incandescencia de vapor de petr&oacute;leo, era el sistema chance&rdquo;, cuenta Coll. &ldquo;Ten&iacute;amos que encender y apagar el faro manualmente, por eso siempre hab&iacute;a dos fareros que se turnaban&rdquo;, recuerda Sebasti&agrave; Pons de sus 34 a&ntilde;os de trabajo en el faro. En su &eacute;poca,&nbsp;el&nbsp;sistema de rotaci&oacute;n de la &oacute;ptica funcionaba con un peso motor. Hab&iacute;a que dar cuerda, igual que con un reloj de pared. Y la cuerda duraba unas horas, lo que tardaba el peso en caer desde lo alto de la torre al suelo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Son 125 pelda&ntilde;os de una escalera de caracol hasta llegar a una escotilla que da acceso al equipo luminoso&rdquo;, informa Dami&agrave;, mientras ascendemos los 28 metros de altura que hay hasta la l&aacute;mpara de Fav&agrave;ritx. El d&iacute;a est&aacute; despejado y en la c&uacute;pula hace mucho calor. Al moverse, la &oacute;ptica giratoria describe un juego de luces tornasoladas proyectando los colores del arco&iacute;ris. En el interior, la l&aacute;mpara de descarga permanece apagada. Y a trav&eacute;s del cristal, hacia el Mediterr&aacute;neo, a un lado se ve la agreste y paradis&iacute;aca cala Presili. Al otro, la de Es Portitxol, tremendamente escarpada. Y tierra adentro, a lo lejos, Monte Toro, la elevaci&oacute;n m&aacute;s alta de Menorca, con 358 metros. &ldquo;Antes de que se instalara el tele control en la red de se&ntilde;ales mar&iacute;timas, para comprobar si funcionaban los faros la &uacute;nica forma era subir al Toro por la noche&rdquo;, recuerda Pons.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Sebastià Pons, farero de Favàritx durante 34 años, ahora ya jubilado.                            </span>
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            <span class="title">
                Vista del faro de Favàritx desde cala Presili (Menorca).                            </span>
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        <strong>Farero, &ldquo;especie&rdquo; en peligro de extinci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aferrado a la barandilla, con el siempre cambiante viento de la Tramuntana soplando en su cara, Dami&agrave; encarna a una generaci&oacute;n de fareros que tiene los d&iacute;as contados. Con casa en Es Mercadal (en el centro de la isla) ya no vive en el faro. Como tantos otros, durante la segunda mitad del siglo XX, consigui&oacute; plaza de funcionario t&eacute;cnico mec&aacute;nico de se&ntilde;ales mar&iacute;timas con derecho a vivienda en el faro de destino. &ldquo;Desde peque&ntilde;o me ha gustado la naturaleza. Para mi esta vida no es extra&ntilde;a. Pero para los que lo ven como una vida ideal, una cosa es ver una puesta de sol en verano y otra venir en invierno&rdquo;, avisa.
    </p><p class="article-text">
        En 1992, cuando Josep Borrell estaba al frente de la cartera de Obras P&uacute;blicas y Transportes, en la &uacute;ltima legislatura de Felipe Gonz&aacute;lez, promulg&oacute; la nueva Ley de Puertos y Marina Mercante por la que se declaraba a extinguir el cuerpo de fareros. En el caso de Balears, tan solo veinte pasaron a ser personal laboral adscritos a la Autoridad Portuaria para seguir ejerciendo. Este punto de inflexi&oacute;n coincidi&oacute; con un avance tecnol&oacute;gico determinante. &ldquo;Los faros empezaron a manejarse a control remoto y eso cambi&oacute; radicalmente nuestro trabajo. Ya no se necesitaban tantos fareros. Muchos se prejubilaron. Otros cambiaron de funci&oacute;n y los que quedamos empezamos a encargarnos de varios faros a la vez. A los que quisimos nos dejaron seguir viendo en ellos&rdquo;, recuerda Pons.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los faros empezaron a manejarse a control remoto y eso cambió radicalmente nuestro trabajo. Ya no se necesitaban tantos fareros. Muchos se prejubilaron. Otros cambiaron de función y los que quedamos empezamos a encargarnos de varios faros a la vez</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sebastià Pons </span>
                                        <span>—</span> Farero
                      </div>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Damià Coll coge una lámpara.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el &uacute;ltimo registro, Balears cuenta con 34 faros, 95 balizas y 45 boyas. Es la comunidad aut&oacute;noma que m&aacute;s se&ntilde;ales mar&iacute;timas gestiona. Una ingente cantidad de trabajo para tan solo los siente fareros que contin&uacute;an en activo. &ldquo;Yo gestiono las 151 se&ntilde;ales telecontroladas que hay en las islas. Si de noche ocurriera una alarma grave, como una luz apagada o un fallo en la rotaci&oacute;n de una &oacute;ptica, me saltar&iacute;a una alerta en el m&oacute;vil&rdquo;, explica P&eacute;rez de Ar&eacute;valo, el &uacute;ltimo farero de la vieja escuela, a tiempo completo, que hay en Mallorca. Aunque es cierto que cuenta con la ayuda de otro compa&ntilde;ero de su misma quinta, que est&aacute; en plena jubilaci&oacute;n parcial. Adem&aacute;s, desde hace unos meses tambi&eacute;n le echa una mano un t&eacute;cnico.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Según el último registro, Balears cuenta con 34 faros, 95 balizas y 45 boyas. Es la comunidad autónoma que más señales marítimas gestiona. Una ingente cantidad de trabajo para tan solo los siente fareros que continúan en activo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A veces el error puede solventarse activando las luces de emergencia, sin salir de casa. En otras ocasiones hace falta hacerse a la mar, en barca, para sustituir las piezas averiadas de una boya o de un faro en un islote. Es cierto que la irrupci&oacute;n de las nuevas tecnolog&iacute;as ha cambiado radicalmente el trabajo del farero. Desde hace ya alg&uacute;n tiempo se encargan del mantenimiento de las infraestructuras, de los equipos luminosos y de los grupos electr&oacute;genos de emergencia. En lugar de subir a las torres con un mechero para prender los fanales, ahora no se despegan de sus port&aacute;tiles para comprobar las tarjetas electr&oacute;nicas.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n as&iacute;, sus conocimientos son un bien inmaterial de primer orden que con cada jubilaci&oacute;n se pone cada vez m&aacute;s en peligro. &ldquo;Es un trabajo tan espec&iacute;fico que &uacute;nicamente lo saben hacer ellos. Los hemos considerado como un cuerpo a extinguir, pero en el mercado laboral no encontramos reemplazo. Nos encontramos ante un dilema&rdquo;, exponen en el Departamento de Infraestructuras y Se&ntilde;ales Mar&iacute;timas de Balears. Reconocen que tendr&aacute;n que realizar un gran esfuerzo por incorporar aprendices del oficio y que el tiempo juega en su contra. &ldquo;No me gustar&iacute;a que desapareciera la figura de farero&rdquo;, reconoce Dami&agrave;. De cualquier forma las futuras nuevas generaciones ya no vivir&aacute;n en los faros. &ldquo;Ni est&aacute;n habilitados ni se permite su uso como vivienda, salvo para los fareros antiguos&rdquo;, recuerda Joan Manuel Llaneras desde la Autoridad Portuaria.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es un trabajo tan específico que únicamente lo saben hacer ellos. Los hemos considerado como un cuerpo a extinguir, pero en el mercado laboral no encontramos reemplazo. Nos encontramos ante un dilema</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Departamento de Infraestructuras y Señales Marítimas de Balears</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>De c&oacute;mo la costa espa&ntilde;ola se ilumin&oacute;</strong></h3><p class="article-text">
        Actualmente en Espa&ntilde;a hay 187 faros en activo. El de la Torre de H&eacute;rcules (La Coru&ntilde;a) es el m&aacute;s antiguo en funcionamiento del mundo. Con sus cimientos romanos y su estructura barroca. Y el &uacute;ltimo que se inaugur&oacute; fue el de Torredembarra, en Tarragona,&nbsp;con una altura de 58 metros sobre el nivel del mar. Desde que entr&oacute; en funcionamiento, en enero del 2000, ilumina las oscuras noches entre el Cabo de Salou y Vilanova i la Geltr&uacute;. Hoy en d&iacute;a nuestras costas no suponen un riesgo para la navegaci&oacute;n gracias a las ayudas luminosas. Pero no siempre fue as&iacute;. &ldquo;Hasta mediados del siglo XIX ten&iacute;amos 20 faros, entre ellos el de Portop&iacute; (Mallorca), el tercero en activo m&aacute;s antiguo del mundo, pero eso comparado con Francia o Reino Unido era muy poco&rdquo;, recuerda P&eacute;rez de Ar&eacute;valo. 
    </p><p class="article-text">
        Por aquella &eacute;poca se produc&iacute;an muchos hundimientos de buques internacionales que comerciaban con la pen&iacute;nsula o las islas. Ante esta situaci&oacute;n, los gobiernos galo y brit&aacute;nico presionaron a la administraci&oacute;n espa&ntilde;ola durante el reinado de Isabel II para que mejorara la iluminaci&oacute;n de sus puertos y costas. En 1847 se cre&oacute; el primer plan de alumbrado mar&iacute;timo. A ra&iacute;z de ah&iacute;, se construyeron los primeros 126 faros &ldquo;modernos&rdquo; equipados con las car&iacute;simas &oacute;pticas &ldquo;Fresnel&rdquo;. En 1870 Espa&ntilde;a ya contaba con una importante red de se&ntilde;ales mar&iacute;timas. &ldquo;El de Na P&ograve;pia (1852), <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/anarquistas-isla-balear-ricos_1_8949872.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la isla de Sa Dragonera</a>, es mi preferido&rdquo;, cuenta el farero y doctor en Historia. Durante los 58 a&ntilde;os que estuvo en funcionamiento fue el m&aacute;s alto del Estado. Se construy&oacute; en una cima a 360 metros. &ldquo;Estaba tan alto que la niebla lo tapaba y no resultaba &uacute;til para los marineros. Adem&aacute;s, la convivencia entre los fareros y sus familias dar&iacute;a para escribir un libro de terror&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Los ahogados del </strong><em><strong>General Chanzy</strong></em></h3><p class="article-text">
        La costa gallega, en especial &ldquo;a Costa da Morte&rdquo;, la zona del Estrecho y, sobre todo, el archipi&eacute;lago balear han sido tradicionalmente puntos negros para la navegaci&oacute;n. Se tiene la impresi&oacute;n de que el Mediterr&aacute;neo es m&aacute;s d&oacute;cil que, por ejemplo, el Cant&aacute;brico. Pero en el Mare Nostrum, seg&uacute;n cuentan los navegantes, al haber olas m&aacute;s cortas, estas incluso son m&aacute;s dif&iacute;ciles de sortear. Anualmente, la insularidad genera un gran tr&aacute;fico mar&iacute;timo. En 2019, antes de la pandemia, hubo casi 53.000 operaciones de buques y las islas recibieron casi 10 millones de pasajeros (datos de la Autoridad Portuaria de Balears). Eso, sumando&nbsp;al aumento exponencial de embarcaciones de recreo en &eacute;pocas estivales, han situado hist&oacute;ricamente a islas como Eivissa, Formentera y Menorca, esta &uacute;ltima por los fuertes vientos que soporta, en las primeras posiciones del ranquin de los naufragios. 
    </p><p class="article-text">
        Algunos de ellos han sido tr&aacute;gicos. En 1898 el correo de la compa&ntilde;&iacute;a mar&iacute;tima francesa Ville de Roma se fue a pique frente al faro de Punta Nati (Menorca) sin v&iacute;ctimas. En ese mismo lugar, unos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, en 1910 no tuvieron la misma suerte los 156 pasajeros y miembros de la tripulaci&oacute;n del General Chanzy, un buque regular que hac&iacute;a la l&iacute;nea Marsella-Argel, que acabaron pereciendo en el agua. El siniestro pas&oacute; durante una noche cerrada con mucha niebla. Tan solo hubo un superviviente. Tambi&eacute;n, a principios del siglo XX, el Issac Pereire fue engullido por el mar en cala Mesquida, muy cerca de Ma&oacute;. En 1881, en la zona de Los Freus, entre Eivissa y Formentera, el vapor ingl&eacute;s Flaminian qued&oacute; embarrancado. &ldquo;Los dos 'torreros' del faro de Ahorcados salieron en su embarcaci&oacute;n a remo para socorrer al barco porque estaban obligados a ello. Fue terrible porque los dos se ahogaron mientras la mujer de uno ve&iacute;a la terrible escena desde la torre&rdquo;, cuenta P&eacute;rez de Ar&eacute;valo.&nbsp;Ya en el siglo XXI, el &uacute;ltimo que se recuerda fue el del ferri San Gwann, que qued&oacute; encallado en el islote norte de Es Malvins, a principios de septiembre de 2021. Hubo 20 heridos y un ni&ntilde;o de diez a&ntilde;os tuvo que ser ingresado en la UCI del hospital Son Espases.
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            <span class="title">
                Museo de antiguas lentes y lámparas en el faro de Favàritx (Menorca).                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>El culto al sol masifica los faros</strong></h3><p class="article-text">
        Desde hace varios a&ntilde;os estas pintorescas torres coronadas por l&aacute;mparas destellantes se han erigido como aut&eacute;nticos t&oacute;tems solares alrededor de los cuales, al atardecer, se congregan centenares de turistas para despedir al astro rey antes de su viaje a trav&eacute;s de las tinieblas.&nbsp;Ya en la d&eacute;cada de 1940 los historiadores han encontrado escritos en el islote de Sa Dragonera en los que los fareros se quejaban de que los patrones que deb&iacute;an abastecerlos con barca hac&iacute;an dejaci&oacute;n de sus funciones porque se dedicaban a llevar turistas. Y es que hay faros que se han convertido en ic&oacute;nicos, como el de <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/masificacion-mallorca-no-vivir-isla_1_9247057.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Formentor (Mallorca)</a>, la Mola (Formentera) y, por supuesto, Cavalleria, Punta Nati o Fav&agrave;rtix (Menorca).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Aglomeración de coches y turistas para ver la puesta de sol desde el Faro de Cavalleria (Menorca)."
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            <span class="title">
                Aglomeración de coches y turistas para ver la puesta de sol desde el Faro de Cavalleria (Menorca).                            </span>
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        &ldquo;Al principio eran pocos, pero se ha masificado mucho y eso hace perder el encanto. Tampoco hay infraestructuras para poder aparcar&rdquo;, reconoce Pons, a quien le toco sufrirlos durante sus a&ntilde;os en Fav&agrave;ritx. Cada vez es m&aacute;s habitual ver ristras de coches de alquiler mal aparcados a lado y lado del camino justo minutos antes del ocaso. Debido a la gran afluencia en algunos se ha cerrado el acceso rodado y solo se puede llegar a pie o en bus. Pero a pesar de los obst&aacute;culos, la gente est&aacute; dispuesta a todo por una puesta de sol. En el faro de Punta de la Avanzada, como no se puede acceder por v&iacute;a terrestre -porque cerca hay una base militar-, los turistas van con sus barquitas o piraguas, tocan tierra, apartan las vallas y suben al faro. &ldquo;Entonces me toca sacarlos del recinto de mi casa, se hace inc&oacute;modo&rdquo;, reconoce Javier.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada vez es más habitual ver ristras de coches de alquiler mal aparcados a lado y lado del camino que lleva a un faro justo minutos antes del ocaso. A pesar de los obstáculos, la gente está dispuesta a todo por una puesta de sol</p>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Javier Pérez de Arévalo, farero y habitante del faro de Punta de la Avanzada, en Mallorca.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>El miedo de los fareros: las tormentas y su legado</strong></h3><p class="article-text">
        Pero el turismo no es la &uacute;nica incomodidad a la que se enfrentan. Los peores enemigos de un farero son los rayos. Todos tienen episodios de aut&eacute;ntico terror. De rayos que impactan en la l&aacute;mpara, como una explosi&oacute;n, desmoronando trozos de pared mientras sus derivaciones bajan a trav&eacute;s de las antiguas ca&ntilde;er&iacute;as de plomo &ldquo;friendo&rdquo; todo lo que encuentran a su paso. &ldquo;Cuando viv&iacute;a en Formentor, un d&iacute;a me cay&oacute; uno, y quem&oacute; toda la instalaci&oacute;n el&eacute;ctrica y el faro dej&oacute; de funcionar&rdquo;, relata Coll. Las historias de los m&aacute;s antiguos hablan de que cuando una tormenta tra&iacute;a aparato el&eacute;ctrico los &ldquo;torreros&rdquo; se met&iacute;an debajo de la cama hasta que amainara. Y es que se han registrado casos de v&iacute;ctimas mortales. En 1924 muri&oacute; un farero como consecuencia de una descarga el&eacute;ctrica.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que los temporales contin&uacute;an siendo un peligro real, lo que m&aacute;s preocupa a este &ldquo;ex&oacute;tico&rdquo; cuerpo de exfuncionarios es el legado que quede, una vez ellos crucen por &uacute;ltima vez la puerta de sus faros. Empujados por el tir&oacute;n del turismo, algunos se han reconvertido en bares y restaurantes. La transformaci&oacute;n es inevitable, pero todos coinciden en que deber&iacute;a preservarse el alma del lugar. &ldquo;Para mi ha sido una gran suerte trabajar de farero, he sido muy feliz. Espero que no solo se conviertan en un negocio&rdquo;, apunta Pons. En algunos como Fav&agrave;ritx o Portop&iacute; se han creado museos repletos de maquinaria obsoleta y documentaci&oacute;n hist&oacute;rica gracias al tes&oacute;n de los propios fareros. Antes de la pandemia se hac&iacute;an visitas guiadas, pero no daban abasto. &ldquo;Si se hace un uso alternativo de un faro, no se puede eliminar el patrimonio inmaterial de un plumazo, detr&aacute;s hay un bagaje de unos funcionarios que a veces han perdido la vida en acto de servicio&rdquo;, pide P&eacute;rez de Ar&eacute;valo, uno de los &uacute;ltimos moradores de faros que quedan en Espa&ntilde;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/ultimos-fareros-sobreviven-nuevas-tecnologias-postureo-turista-no-hay-romantizar-oficio_1_9987850.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Apr 2023 20:36:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los últimos fareros sobreviven a las nuevas tecnologías y al 'postureo' del turista: "No hay que romantizar el oficio"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Islas Baleares,Menorca,Ibiza,Formentera,Turismo,Mar Mediterráneo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Empresas que sustituyen la entrevista de trabajo por un videojuego: "Sale tu parte más auténtica"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/empresas-sustituyen-entrevista-trabajo-videojuego-sale-parte-autentica_1_8646954.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2866f1bc-fe2b-4eb0-99d2-36697e8d9d6b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Empresas que sustituyen la entrevista de trabajo por un videojuego: &quot;Sale tu parte más auténtica&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Algunas firmas apuestan por introducir pruebas en forma de juegos en los procesos de selección aunque los expertos alertan que la entrevista personal es insustituible</p></div><p class="article-text">
        Valencia est&aacute; inundada por el aumento del nivel del mar debido al deshielo de los polos. Hay varias personas atrapadas en azoteas de la ciudad y t&uacute; debes salvarlas. Un puesto de trabajo depende de las decisiones que tomes. Esta es una de las tres misiones que propone el juego Nawaiam a los candidatos para optar a una oferta de trabajo en la vida real como parte del proceso de selecci&oacute;n de personal. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Logramos que la persona que est&aacute; jugando est&eacute; concentrada en pasarlo bien y en resolver los problemas que se van sucediendo constantemente. Lo que queremos es que trabaje el inconsciente para ir recolectando informaci&oacute;n con la que nutrir al algoritmo que al final generar&aacute; un perfil conductual&rdquo;, argumenta Javier Krawicki, cofundador de Nawaiam Gaming. 
    </p><p class="article-text">
        Todo se analiza durante el juego desde el primer momento, empezando por la elecci&oacute;n de avatares. El juego permite elegir entre sexo masculino y femenino, introvertido o extrovertido. A partir de ese momento, el candidato tarda de media entre 15 y 20 minutos para encarnar el papel de h&eacute;roe o hero&iacute;na e intentar salvar el mayor n&uacute;mero de personas de un desastre natural a escala global. La &uacute;nica manera de avanzar en el juego es ir tomando importantes decisiones, una tras de otra. El <em>gaming</em>, &ndash;juegos electr&oacute;nicos o videojuegos&ndash;, irrumpen como la &uacute;ltima novedad en los procesos de selecci&oacute;n de personal de las empresas y departamentos de recursos humanos.
    </p><h3 class="article-text">Lo que dice el videojuego de ti</h3><p class="article-text">
        En el juego, por ejemplo, una de las preguntas obliga al candidato a elegir el modo en el que prefiere evacuar a las personas que han quedado atrapadas en los techos de la ciudad de Valencia. Hay dos opciones. La primera propone utilizar una embarcaci&oacute;n propia, que permitir&iacute;a acercarse a la zona cero y tomar decisiones directamente, pero en un contexto peligroso lleno de obst&aacute;culos. La segunda ofrece recurrir a una embarcaci&oacute;n con mayor tecnolog&iacute;a, pero situada m&aacute;s lejos, con lo que se perder&iacute;a capacidad de decisi&oacute;n, aunque a cambio no se correr&iacute;an tantos riesgos y se podr&iacute;a contar con la ayuda de varios especialistas. &ldquo;Si la persona toma la primera opci&oacute;n, podr&iacute;amos decir que es m&aacute;s arriesgada, m&aacute;s asertiva. En cambio, con la segunda opci&oacute;n dir&iacute;amos que la persona es todo lo contrario&rdquo;, analiza Krawicki.
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        El juego tambi&eacute;n pregunta por el medio de transporte de apoyo ideal. Un helic&oacute;ptero, con el que se actuar&aacute; de forma urgente ante cada imprevisto pero sin tiempo para medir consecuencias; o una embarcaci&oacute;n mar adentro, con la que analizar posibles cambios clim&aacute;ticos, pero con la que se consumir&iacute;a m&aacute;s tiempo. Seg&uacute;n el CEO de Nawaiam, la primera opci&oacute;n nos hablar&iacute;a de una persona muy poco anal&iacute;tica, mientras que aquella que optase por la segunda, la podr&iacute;amos definir como m&aacute;s reflexiva.
    </p><h3 class="article-text">Informe tras la partida</h3><p class="article-text">
        La suma de las decisiones y de las respuestas se procesa cuidadosamente, y una vez el jugador o jugadora termina la partida, la empresa empleadora recibe un informe detallado con los rasgos de conducta. Se trata de localizar las 'soft skills', anglicismo que literalmente se traduce por &ldquo;habilidades blandas&rdquo; y que seg&uacute;n la escuela de negocios IBES Bussines School incluyen la escucha activa, la creatividad, la resiliencia, la capacidad de aprendizaje, la adaptaci&oacute;n al cambio, la capacidad de liderazgo, el trabajo en equipo, la gesti&oacute;n de las emociones o la capacidad de trabajar bajo presi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El informe es una herramienta que nos permite sobre todo valorar que la posici&oacute;n en la que estamos intentado incorporar a la persona es la adecuada. Este tipo de situaciones te obligan a pensar qu&eacute; pasar&iacute;a si haces esto o lo otro, y eso es algo que hoy en d&iacute;a para las empresas es importante&rdquo;, reconoce Jared Gil, CEO de Nuclio Digital School, empresa que se dedica a crear programas educativos digitales y que en los &uacute;ltimos meses ha contratado a 12 personas utilizando Nawaiam.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez m&aacute;s las empresas tecnol&oacute;gicas buscan un perfil de trabajador que no &uacute;nicamente est&eacute; enfocado en hacer su trabajo del d&iacute;a a d&iacute;a, sino que sea curioso, que tenga creatividad y que pueda enfrentarse a nuevos retos y que tenga la capacidad de resolverlos por s&iacute; mismo. Justo despu&eacute;s de que aparezcan en la pantalla de sus m&oacute;viles o tablets las palabras &ldquo;end game&rdquo;, el candidato tambi&eacute;n recibe por correo electr&oacute;nico un informe en el que le comunican sus puntos fuertes y aquellos campos en los que deber&iacute;a mejorar. 
    </p><p class="article-text">
        Carlos P&eacute;rez consigui&oacute; su puesto como analista de datos hace ocho meses gracias al juego. &ldquo;Te va planteando diferentes preguntas en muy poco tiempo y tienes que saber responder r&aacute;pido a ellas, con lo que al final sale tu parte m&aacute;s aut&eacute;ntica, de c&oacute;mo te sientes, de la personalidad que tienes&rdquo;, se&ntilde;ala. Asegura que le ayud&oacute; a identificar sus fortalezas y que le ense&ntilde;&oacute; a comprender de qu&eacute; manera le ve&iacute;a el resto de compa&ntilde;eros de oficina.
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        Para Laura Gil, desarrolladora de productos digitales, el videojuego fue algo que capt&oacute; su atenci&oacute;n, cansada de los tradicionales procesos de selecci&oacute;n en los que siempre repiten las mismas preguntas. &ldquo;Como candidata te motiva. A mi me sali&oacute; un perfil de promoci&oacute;n, que tiene que ver con una personalidad que sabe comunicar las cosas con tranquilidad, era el que menos me esperaba&rdquo;, confiesa. La empresa que ha creado el videojuego garantiza que el porcentaje de confiabilidad en los resultados obtenidos es del 89%. Por su parte, el departamento de recursos humanos de la compa&ntilde;&iacute;a empleadora cuenta con informaci&oacute;n sensible de los candidatos con la que logra efectuar un ranking para parametrizar las conductas de las personas y confirmar el nivel de compatibilidad con el puesto de trabajo que est&aacute; en juego.
    </p><h3 class="article-text">Un videojuego no puede sustituir a una entrevista personal</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Yo creo que es bastante m&aacute;s real que una entrevista de trabajo en la que a veces todos solemos aumentar nuestras habilidades y capacidades&rdquo;, cree el CEO de Nuclio Digital School. Desde el &aacute;mbito de la psicolog&iacute;a especializada en la salud laboral admiten que la din&aacute;mica de un videojuego puede aumentar la espontaneidad de las respuestas, aunque alertan que en ning&uacute;n caso deber&iacute;a sustituir a la entrevista de trabajo. &ldquo;No deber&iacute;amos renunciar a hacer una entrevista personal en la que siempre se puede producir algo que tecnol&oacute;gicamente es m&aacute;s complicado de analizar por medio de un algoritmo como es la conexi&oacute;n emocional entre el entrevistador y el candidato. Al entrevistador se le activa su intuici&oacute;n para valorar las competencias o idoneidad de un candidato&rdquo;, se&ntilde;ala Dolors Liria, vicedecana del Colegio Oficial de Psicolog&iacute;a de Catalunya.
    </p><p class="article-text">
        Los desarrolladores del videojuego est&aacute;n de acuerdo y reconocen que el videojuego no sustituye al encuentro cara a cara. A&uacute;n as&iacute; aseguran que la informaci&oacute;n obtenida a trav&eacute;s del 'gaming' ahorra tiempo en las entrevistas personales. &ldquo;Seg&uacute;n un estudio realizado sobre 100 casos, hemos detectado un ahorro de casi el 50% del tiempo de duraci&oacute;n en el proceso de una entrevista. Es decir, si antes tard&aacute;bamos 60 minutos, ahora nos ponemos en 25 o 28 minutos por candidato&rdquo;, resume Krawicki . Por su parte, Liria considera que esta t&eacute;cnica, como otras, tendr&iacute;a que ser un complemento m&aacute;s dentro de un proceso m&aacute;s amplio de selecci&oacute;n de personal para conseguir una valoraci&oacute;n m&aacute;s amplia. &ldquo;No ser&iacute;a justo valorar su idoneidad solamente en base a estos resultados&rdquo;, asevera.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/empresas-sustituyen-entrevista-trabajo-videojuego-sale-parte-autentica_1_8646954.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Jan 2022 21:45:33 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Tours virtuales por Barcelona para japoneses: "Nos ven desde su casa con el portátil"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/sociedad/tours-virtuales-barcelona-japoneses-ven-casa-portatil_1_8602158.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c0ccfbcf-7000-452d-85a8-f6d6dbe1d739_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tours virtuales por Barcelona para japoneses: &quot;Nos ven desde su casa con el portátil&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las	restricciones	por COVID-19 en Japón hacen prácticamente imposible que sus nacionales viajen a extranjero y catapultan los tours online en la capital catalana con más de 15.000 asistentes</p><p class="subtitle">Turismo lanza un fondo de 565 millones de euros para proyectos innovadores de empresas turísticas</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Arigato gozaimasu, muchas gracias!&rdquo; Mayumi agradece al grupo de turistas japoneses virtuales su asistencia al tour online por Barcelona frente a la Sagrada Familia. Antes de empezar a hablar sobre la fachada de la Natividad, realiza la t&iacute;pica reverencia nipona ante el m&oacute;vil con el que Mizuki la est&aacute; grabando a trav&eacute;s de la <em>app</em> de videoconferencia <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/fias-zoom-alternativas-socializar-sofa_1_1211894.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Zoom</a>. &ldquo;Yo utilizo un micr&oacute;fono inal&aacute;mbrico para las explicaciones y mi compa&ntilde;era me enfoca a m&iacute; y a los monumentos en directo con el tel&eacute;fono m&oacute;vil. Los clientes pueden hacerme preguntas&rdquo;, se&ntilde;ala Mayumi Hayashi, gu&iacute;a e int&eacute;rprete japonesa residente en Barcelona. &ldquo;Es como un tour presencial, pero online, los turistas japoneses nos ven desde sus casas a trav&eacute;s de sus port&aacute;tiles. Hoy nos siguen 70 empleados de una misma empresa&rdquo;, resume Mizuki Ono, coordinadora en Barcelona de Mybus Europe. 
    </p><p class="article-text">
        Antes de la pandemia, cada d&iacute;a hab&iacute;a grupos de hasta 40 japoneses deseosos de inmortalizar con sus c&aacute;maras de fotos lugares emblem&aacute;ticos e ic&oacute;nicos de la ciudad como La Pedrera, el Park G&uuml;ell o las angostas callejuelas del barrio G&ograve;tic. Seg&uacute;n datos del Ministerio de Industria, en 2019 visitaron Espa&ntilde;a 686.091 japoneses y m&aacute;s de la mitad &ndash;unos 400.000&ndash; se dejaron caer por Barcelona. De hecho, el turismo proveniente del pa&iacute;s nip&oacute;n era uno de los m&aacute;s pujantes en Barcelona en el a&ntilde;o previo al estallido de la crisis sanitaria. De enero a junio de 2019, creci&oacute; un 30%, seg&uacute;n fuentes de la conselleria de Industria de la Generalitat de Catalunya. &ldquo;A los japoneses les encanta la arquitectura de Gaud&iacute;&rdquo;, apostilla Mizuki.
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                Tour virtual para japoneses en la Sagrada Familia                            </span>
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        Lejos del turismo <em>low cost</em>, que busca fiesta y playa y que no se rasca demasiado el bolsillo, el nip&oacute;n es considerado un turista preferente en Barcelona. Tiene un elevado sentido del civismo &ndash;no molesta a los vecinos&ndash;, invierte su tiempo y dinero en conocer la cultura catalana, y le interesa la gastronom&iacute;a y la moda de la ciudad. Cuenta con un alto poder adquisitivo, no en vano seg&uacute;n las &uacute;ltimas estimaciones el gasto medio por persona rondaba los 471,9 euros, m&aacute;s del triple que cualquier otro turista internacional, seg&uacute;n fuentes del Govern. Pero lleg&oacute; la crisis sanitaria de la COVID-19 y dejaron de venir. En 2020, seg&uacute;n datos tambi&eacute;n del Ministerio de Industria, la cifra de visitantes cay&oacute; hasta los 117.000. En comparaci&oacute;n con el a&ntilde;o anterior (2019), m&aacute;s de medio mill&oacute;n de japoneses se quedaron en sus casas con las maletas hechas y deseosos de visitar nuestro pa&iacute;s.
    </p><h3 class="article-text">Dos semanas de cuarentena de vuelta a Jap&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Las perspectivas para el futuro no son demasiado halag&uuml;e&ntilde;as. En los primeros ocho meses de 2021, el turismo internacional que ha visitado Espa&ntilde;a tan solo representa una cuarta parte, en comparaci&oacute;n con el mismo per&iacute;odo de 2019. &ldquo;Yo llevo sin hacer tours presenciales desde el primer estado de alarma, adem&aacute;s para ellos es pr&aacute;cticamente imposible viajar fuera de Jap&oacute;n, porque cuando quieren volver tienen que hacer 14 d&iacute;as de cuarentena en sus casas&rdquo;, reconoce Mayumi, antes de subirse al taxi con Mizuki, su c&aacute;mara. &ldquo;Despu&eacute;s de la Sagrada Familia, hacemos una parada expr&eacute;s delante de la Casa Batll&oacute; [edificio de la alta burgues&iacute;a catalana reformado por Antoni Gaud&iacute; entre 1904 y 1906] y les ense&ntilde;amos la preciosa fachada desde la ventanilla&rdquo;, comenta Mizuki mientras trata de enfocar con el coche en marcha.
    </p><p class="article-text">
        Hidenori Fukusawa es el director de la agencia de viajes <em>Mybus Europe </em>especializada en el turista oriental. Desde su despacho parisino asegura que empezaron a hacer tours virtuales en Londres, Par&iacute;s, Berl&iacute;n, Roma y Barcelona en octubre de 2020. Nunca antes se lo hab&iacute;an planteado, pero result&oacute; ser la &uacute;nica forma para sobrevivir. &ldquo;Antes tra&iacute;amos unas 200.000 personas de Jap&oacute;n a Europa cada a&ntilde;o, pero ahora no hay turistas, este 2021 tan s&oacute;lo han venido unos diez viajeros&rdquo;. Fukusawa confiesa que no se trata de un problema de la sanidad espa&ntilde;ola porque el ejecutivo de Pedro S&aacute;nchez permite la entrada al pa&iacute;s de los turistas japoneses. &ldquo;Cuando ellos vuelven a Jap&oacute;n, necesitan realizar una cuarentena y adem&aacute;s reportar cu&aacute;l ha sido su actividad en los &uacute;ltimos siete d&iacute;as, por eso es dif&iacute;cil que sigan viajando. Adem&aacute;s, mis compatriotas normalmente solo tienen una semana de vacaciones, no es como los europeos, que ten&eacute;is dos o tres, o incluso cuatro semanas para viajar&rdquo;, resume Fukusawa.
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                Tour virtual para japoneses en el mercado de Santa Llúcia                            </span>
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        El sistema es sencillo. Cada viernes se ofertan tours online en la p&aacute;gina web de la agencia por diferentes capitales europeas. Cada tour virtual de una hora sale por unos 1.300 <em>yenes</em> japoneses &ndash;unos 10 euros al cambio&ndash;, y los turistas virtuales tan solo deben esperar ante sus pantallas a que les den acceso a la videoconferencia en vivo desde los lugares m&aacute;s representativos de la vieja Europa. En el poco m&aacute;s de un a&ntilde;o que lleva en funcionamiento este sistema, unos 15.000 japoneses han podido ver desde sus salas de estar <em>Trafalgar Square</em>, el Coliseo, la Torre Eiffel o la plaza de la Catedral de Barcelona. Y parece que esta modalidad de turismo digital ha llegado para quedarse. &ldquo;Quiz&aacute; en 2022 sea complicado recuperar el n&uacute;mero de turistas, y en 2024 no lo s&eacute;, se necesita tiempo para recuperar la confianza&rdquo;, pronostica apesadumbrado Hidenori, de <em>Mybus Europe</em>. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El tour online da ox&iacute;geno a los turistas japoneses</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;<em>&iexcl;Caga Ti&oacute;!&rdquo;,</em> exclama Mayumi, haciendo adem&aacute;n de pegar con un palo invisible los tradicionales troncos de madera con cara y <em>barretina</em> en uno de los t&iacute;picos puestos del mercado de Navidad de Santa Ll&uacute;cia. Por su parte, Mizuki no pierde detalle y realiza todo tipo de planos, m&oacute;vil en mano. Los paseantes y turistas no saben si se trata de una <em>youtuber</em> reconocida o de una <em>influencer </em>famosa con miles de <em>followers</em>. &ldquo;Mira, ahora est&aacute;n pregunt&aacute;ndome si no hay ning&uacute;n tipo de restricciones de aforos en el mercado por la COVID-19&rdquo;, se&ntilde;ala Mayumi. Cambia al japon&eacute;s y explica que a pesar del aumento de los contagios y de la incidencia, en Espa&ntilde;a de momento no han vuelto a imponer medidas m&aacute;s all&aacute; de la mascarilla y la distancia social. Los turistas que se han conectado al tour pueden intervenir siempre que quieran. &ldquo;Lo que m&aacute;s preguntan es d&oacute;nde ir a comer cuando al fin puedan viajar a Espa&ntilde;a&rdquo;, resume Mizuki.&nbsp;&nbsp;
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                Tour virtual para japoneses en la Catedral de Barcelona                            </span>
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        &ldquo;Say&#333;nara, d&#333;mo arigat&#333;gozaimashita&rdquo;, vuelve la reverencia pero esta vez para finalizar el trayecto frente a la puerta de Sant Iu de la Catedral de Barcelona. Es la hora de leer las valoraciones y los comentarios que han dejado los clientes de este tour online. &ldquo;&iexcl;Bien preparado, una hora pas&oacute; volando!&rdquo;. &ldquo;&iexcl;Fue un<em> online tour</em> pero tuve la sensaci&oacute;n como si realmente estuviera caminando por ah&iacute;!&rdquo;. &ldquo;Me ha encantado ver muchas tiendas bonitas mientras la gu&iacute;a caminaba, disfrut&eacute; mucho del ambiente de Barcelona&rdquo;. &ldquo;Gracias por un recorrido tan agradable, estaba destinado a ir all&iacute; el a&ntilde;o pasado, pero debido a la pandemia no pude ir, y estaba triste por eso. Despu&eacute;s de ver este tour he pensado en volver a intentarlo&rdquo;. No es el &uacute;nico, son muchos los que despu&eacute;s de probarlo se quedan con las ganas de coger un avi&oacute;n y visitar la ciudad. Ya no queda nadie conectado y Mizuki cierra la sesi&oacute;n de <em>Zoom</em>. Las dos gu&iacute;as est&aacute;n contentas con las rese&ntilde;as y se despiden hasta el pr&oacute;ximo bolo. &ldquo;A pesar de que no hay tantos casos de COVID-19 como aqu&iacute;, en Jap&oacute;n la gente es demasiado responsable, no sale de casa. Apunt&aacute;ndose a estos tours virtuales se sienten un poco m&aacute;s libres&rdquo;, remacha Mayumi.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Sánchez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Dec 2021 21:34:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tours virtuales por Barcelona para japoneses: "Nos ven desde su casa con el portátil"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Barcelona,Turismo,Turistas,Japonés,Japón]]></media:keywords>
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