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    <title><![CDATA[elDiario.es - Luis Felipe Torrente]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/luis-felipe-torrente/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Luis Felipe Torrente]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El nuevo periodismo de la Segunda República]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/nuevo-periodismo-segunda-republica_130_8588634.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/54e46f3d-797a-4daf-a7ce-5201ebe67a28_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El nuevo periodismo de la Segunda República"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Qué mejor momento para ser periodista en España que esta época moderna, frenética, aperturista y renovadora. Nuevas cabeceras apostaron por un periodismo de grandes crónicas y reportajes vividos, porque para saber a dónde iba, esa sociedad necesitaba, ante todo, entenderse</p><p class="subtitle">Este reportaje pertenece a la revista 'Las luces de la Segunda República', de elDiario.es. Hazte socia antes del 31 de diciembre y te enviamos a casa esa y otras dos revistas</p></div><p class="article-text">
        Oto&ntilde;o de 1930. El periodista sevillano Manuel Chaves Nogales trabaja en Par&iacute;s como corresponsal del vespertino El Heraldo de Madrid, donde hab&iacute;a sido redactor jefe. Cobra 300 pesetas al mes. All&iacute; recibe la visita del empresario period&iacute;stico Luis Montiel, due&ntilde;o del semanario Estampa. Montiel le ofrece 3.000 pesetas al mes y casa gratis en el coraz&oacute;n de Madrid como subdirector de su nuevo diario, Ahora: &ldquo;Un peri&oacute;dico planteado industrialmente, que no tendr&aacute; m&aacute;s medios de vida que los que le proporcionen sus lectores y anunciantes (&hellip;) es obvio decir que Ahora no ser&aacute; peri&oacute;dico pol&iacute;tico m&aacute;s que en la medida en que la pol&iacute;tica debe ser preocupaci&oacute;n de todo organismo nacional y de todo ciudadano consciente. (...) Respetuosos con todas las instituciones y convencidos de la patri&oacute;tica necesidad de conservar y defender, mejor&aacute;ndolo progresivamente, el orden establecido, no abdicamos nuestro derecho a ejercer lib&eacute;rrimamente la cr&iacute;tica de personas e instituciones&rdquo;, se lee en su manifiesto fundacional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora nace en unos a&ntilde;os en que pol&iacute;tica y periodismo se confunden. 47 periodistas fueron diputados en las Cortes Constituyentes de 1931. Era la tercera profesi&oacute;n en las Cortes, despu&eacute;s de catedr&aacute;ticos y abogados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el ecosistema medi&aacute;tico del momento, adem&aacute;s de El Heraldo, destacaban, en Madrid, los semanarios gr&aacute;ficos Cr&oacute;nica y Estampa, La Voz &ndash;vespertino, ligero y popular&ndash; y El Sol &ndash;diario de la ma&ntilde;ana serio y doctrinal&ndash;, El Socialista &ndash;&oacute;rgano del PSOE&ndash;, El Debate &ndash;que apoyaba a la CEDA&ndash;, y el mon&aacute;rquico ABC. En Barcelona, La Veu y La Vanguardia; este &uacute;ltimo cont&oacute; con la direcci&oacute;n de una mujer, Mar&iacute;a Luz Morales, la primera en Espa&ntilde;a con ese cargo, en el verano de 1936. Los peri&oacute;dicos eran entonces casi el &uacute;nico medio de informaci&oacute;n disponible. La radio hab&iacute;a empezado a sonar en el verano de 1925 pero no se convirti&oacute; en medio de masas hasta un lustro despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Pocas semanas antes de la proclamaci&oacute;n de la Rep&uacute;blica, Ortega y Gasset escrib&iacute;a en El Sol un art&iacute;culo en el que dec&iacute;a: &ldquo;Hoy no existe en la vida p&uacute;blica m&aacute;s poder espiritual que la Prensa&hellip; Han desaparecido los antiguos poderes espirituales: la Iglesia, porque ha abandonado el presente; el Estado, porque triunfante la democracia, no dirige ya a &eacute;sta, sino al rev&eacute;s, es gobernado por la opini&oacute;n p&uacute;blica. En tal situaci&oacute;n, la vida p&uacute;blica se ha entregado a la actualidad: la prensa&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Chaves Nogales vivía en un ático sobre la redacción de Estampa y Ahora, un edificio con talleres, despachos y un bar americano regentado por Perico Chicote </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Con 32 a&ntilde;os, Chaves Nogales volv&iacute;a a un Madrid en el que ya hab&iacute;a despuntado como periodista de primera l&iacute;nea. Desde 1927, a&ntilde;o en el que entr&oacute; en la logia mas&oacute;nica Dant&oacute;n con el nombre de Larra, hab&iacute;a ido dejando se&ntilde;ales de su marco de actuaci&oacute;n como periodista comprometido: &ldquo;B&uacute;squeda del equilibrio en el an&aacute;lisis de los acontecimientos; educaci&oacute;n y sentimientos liberales y burgueses; rechazo a opresiones y dictaduras; convencimiento de que el mundo se salvar&aacute; por la cultura, la igualdad y la solidaridad; rechazo de la religi&oacute;n, que es sustituida por una cierta filantrop&iacute;a; esp&iacute;ritu progresista&hellip;&rdquo;, resume su bi&oacute;grafa Mar&iacute;a Isabel Cintas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 1928 hab&iacute;a recorrido Europa en avi&oacute;n, un periplo que le dio fama de periodista moderno, &aacute;gil y aventurero. Sus viajes a&eacute;reos, y varios accidentes, le hab&iacute;an convertido en un h&eacute;roe peque&ntilde;oburgu&eacute;s liberal. Era famoso, quiz&aacute; el periodista m&aacute;s importante del momento. Su firma ya era conocida, reconocida y respetada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su edici&oacute;n del 15 de noviembre de 1930, el semanario Estampa incluy&oacute; un amplio despliegue textual y fotogr&aacute;fico para presentar en sociedad el nuevo diario Ahora, encabezado por Montiel y Chaves Nogales. En las p&aacute;ginas centrales, a doble cara, una orla con los rostros y nombres de los redactores: 25 hombres rodean a la &uacute;nica mujer periodista: Magda Donato.
    </p><p class="article-text">
        Con ese pseud&oacute;nimo, Carmen Eva Nelken hab&iacute;a colaborado en muchas de las cabeceras m&aacute;s relevantes del pa&iacute;s en el primer cuarto de siglo, como El Imparcial &ndash;donde debut&oacute; con 19 a&ntilde;os&ndash;, La Tribuna, El Liberal, El Heraldo de Madrid, Informaciones y Blanco y Negro, hasta que desde 1928 recal&oacute; de manera casi exclusiva en el semanario Estampa.
    </p><h3 class="article-text">Pla en Madrid</h3><p class="article-text">
        El 14 de abril de 1931, en plena proclamaci&oacute;n de la Rep&uacute;blica, Francesc Camb&oacute;, l&iacute;der del Partido Regionalista (conservadurismo nacionalista) viaja en tren hacia Madrid. A su lado, el periodista Josep Pla, su empleado en La Veu, que pasar&aacute; los siguientes cinco a&ntilde;os como cronista parlamentario en la capital.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A las tres de la tarde del d&iacute;a 14 se iz&oacute; en Madrid la primera bandera republicana, que tremol&oacute; sobre el Palacio de Comunicaciones. Esta bandera produjo un movimiento general de curiosidad que se convirti&oacute; en un estallido de entusiasmo al conocerse que representaba realmente lo que simbolizaba, o sea, la toma del poder por parte del Gobierno provisional&rdquo;. As&iacute; comienza la descripci&oacute;n de una fiesta popular que Pla da por finalizada 26 horas despu&eacute;s: &ldquo;La Marsellesa, el Himno de Riego, las notas de La Internacional, salieron de la boca de la multitud juvenil. El pueblo de Madrid, que suele poseer una finura cr&iacute;tica indudable, aderez&oacute; el espect&aacute;culo con su causticidad proverbial. El Rey y la Reina no fueron tratados por la masa con cumplidos, pero tampoco con una crueldad exagerada. Todo el entusiasmo popular tuvo casi siempre un aire de verbena; a veces en la Puerta del Sol lleg&oacute; a adquirir una densidad emotiva profunda e inolvidable. La gente estuvo correct&iacute;sima y la propiedad fue absolutamente respetada (&hellip;) El desbordamiento del entusiasmo de la juventud popular de Madrid ha durado 26 horas seguidas, pero la disciplina ha sido admirable&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Una redacci&oacute;n moderna</h3><p class="article-text">
        Aquellos d&iacute;as de optimismo y algarab&iacute;a los presenciar&iacute;a Chaves Nogales instalado ya en el d&eacute;cimo primer piso de la Cuesta de San Vicente 16-18, un &aacute;tico sobre la redacci&oacute;n de Estampa, Ahora y las dem&aacute;s publicaciones de Luis Montiel. Un edificio creado para hacer periodismo moderno y vida social. Talleres, oficinas, despachos para los periodistas, biblioteca, una planta para fiestas y exposiciones, y un bar americano regentado por Perico Chicote.
    </p><p class="article-text">
        Desde su balc&oacute;n sobre el Campo del Moro quiz&aacute; viera los movimientos alrededor del Palacio Real aquel 14 de abril, que culminaron con la salida del rey Alfonso XIII en coche deportivo hacia Cartagena y, de ah&iacute;, a Marsella.
    </p><p class="article-text">
        La gesti&oacute;n del d&iacute;a a d&iacute;a del peri&oacute;dico Ahora la alternar&iacute;a Chaves Nogales con grandes viajes dentro y fuera del pa&iacute;s. Aquel 1931 recorri&oacute; Andaluc&iacute;a para una serie titulada &ldquo;Con los braceros del campo andaluz&rdquo; en la que, a trav&eacute;s de conversaciones con los jornaleros a pie de tajo, trazaba una radio-graf&iacute;a de los crecientes movimientos campesinos que cuajar&iacute;an en los levantamientos libertarios de 1932 en Catalu&ntilde;a, Asturias, Levante y Andaluc&iacute;a principalmente. Del barro a la moqueta.
    </p><p class="article-text">
        Cualquier escenario era apto para Chaves Nogales, que lo mismo entrevistaba a los m&aacute;s destacados miembros del Gobierno &ndash;entrevistas en las que suprim&iacute;a las preguntas&ndash; que acud&iacute;a a indagar sobre los sucesos de Casas Viejas (14 muertos en fusilamiento sumar&iacute;simo que acabar&iacute;an con el gobierno de Aza&ntilde;a), la Sanjurjada de 1932 o la revoluci&oacute;n asturiana de 1934.
    </p><p class="article-text">
        En 1933 viaja a Alemania donde, con ayuda de Eugeni Xammar, corresponsal de Ahora en Berl&iacute;n, recaba datos para una de sus series m&aacute;s celebradas, &ldquo;C&oacute;mo se vive en los pa&iacute;ses de r&eacute;gimen fascista&rdquo;, publicada en once entregas en mayo de aquel a&ntilde;o y que sirvi&oacute; de aviso sobre el peligro totalitario que se extend&iacute;a por Europa.
    </p><p class="article-text">
        Esta serie la complet&oacute; con una entrevista al lugarteniente de Hitler, Josef Goebbels. Junto a un cuestionario pactado y sus respuestas textuales, traza Chaves Nogales un retrato demoledor de aquel hombre que &ldquo;debajo de su gabardina insignificante lleva la guerrera m&aacute;s ajustada de Alemania. Es de esa estirpe dura de los sectarios. De los hombres votados a un ideal con el cual fusilan a su padre si se les pone por delante&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Los reportajes vividos</h3><p class="article-text">
        Semanas despu&eacute;s de la proclamaci&oacute;n de la Rep&uacute;blica, el 14 de junio de 1931, Magda Donato comenz&oacute; a firmar en Ahora una serie titulada 'C&oacute;mo vive la mujer en Espa&ntilde;a', para el que viaj&oacute; por todo el pa&iacute;s para contar cu&aacute;les eran las condiciones de la vida de las espa&ntilde;olas.
    </p><p class="article-text">
        Como se&ntilde;ala la hispanista Margherita Bernard, Donato defiende un concepto de periodismo fiel a la verdad, pero no consistente en datos fr&iacute;os de observaci&oacute;n alejada sino que proponga compartir experiencias y emociones: no hay verdad posible sin participaci&oacute;n. Y se centra en el papel de la mujer en la sociedad, la emancipaci&oacute;n y el trabajo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es esa observaci&oacute;n participante la ra&iacute;z del m&eacute;todo, period&iacute;stico y antropol&oacute;gico, que asumi&oacute; en sus reportajes vividos siguiendo las ense&ntilde;anzas de la periodista francesa Marie Laparcerie: entre 1932 y 1936 public&oacute; una decena de seriales, algunos de cuyos t&iacute;tulos dan buena cuenta de su vocaci&oacute;n social: 'Un mes entre las locas', 'En la cola de los hambrientos', 'La vida en la c&aacute;rcel de mujeres', 'En la maternidad', 'Una mujer busca trabajo', 'C&oacute;mo se vive en un albergue de mendigas' y 'C&oacute;mo se vive en el Puente de Vallecas'.
    </p><p class="article-text">
        Para estos denominados &ldquo;reportajes vividos&rdquo; se met&iacute;a de inc&oacute;gnito en un determinado ambiente durante un tiempo y luego relataba a los lectores sus experiencias&nbsp; y sus impresiones. A juicio de Bernard, &ldquo;son en su mayor&iacute;a un testimonio del inter&eacute;s de la escritora por participar en un proyecto pol&iacute;tico que se propon&iacute;a la mejora de las condiciones de vida de las clases populares&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La seña de identidad de Carabias era la entrevista con gentes de toda clase y condición que escuchaba y transcribía con limpieza y claridad</p>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text">Una m&aacute;s en el peri&oacute;dico</h3><p class="article-text">
        Con la llegada de la Rep&uacute;blica, tambi&eacute;n comenz&oacute; a caminar por los pasillos de la redacci&oacute;n de Ahora, y por los de casi todas las redacciones de Madrid, Josefina Carabias, la primera redactora de informaci&oacute;n general en la prensa peri&oacute;dica espa&ntilde;ola: &ldquo;As&iacute; entr&eacute; yo, para hacer lo que un redactor cualquiera, como uno m&aacute;s en el peri&oacute;dico. Yo creo que fui la primera, pero tampoco quiero afirmarlo&rdquo;, cont&oacute; a&ntilde;os despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En aquellos a&ntilde;os Carabias trabaj&oacute; en Estampa, Ahora, La Voz, Cr&oacute;nica y Mundo Gr&aacute;fico. A la vez, entre 1932 y 1936, colaboraba en el primer programa informativo de la radio espa&ntilde;ola, La palabra, de Uni&oacute;n Radio, del que lleg&oacute; a ser redactora jefa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su se&ntilde;a de identidad era la entrevista. Los textos period&iacute;sticos de Carabias est&aacute;n plagados de conversaciones con gentes de toda clase y condici&oacute;n: se&ntilde;oras de rancio abolengo o modistillas, pol&iacute;ticos y tenderos, hombres y mujeres, miles de conversaciones que escuchaba y transcrib&iacute;a con limpieza y claridad. Y tambi&eacute;n hizo incursiones en el reportaje vivido, aunque con menos riesgo que Magda Donato. En vez de una semana presa en la c&aacute;rcel de mujeres, Carabias la pasaba como camarera de piso en el mejor hotel de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        En diciembre de 1931, Carabias contaba a los lectores de Estampa c&oacute;mo hab&iacute;an pasado los principales dirigentes republicanos la &uacute;ltima Nochebuena de la monarqu&iacute;a el a&ntilde;o anterior: Alcal&aacute; Zamora, en la c&aacute;rcel; Fernando de los R&iacute;os, cantando flamenco a sus compa&ntilde;eros de prisi&oacute;n; Casares Quiroga, en un oscuro calabozo del cuartel de la Victoria, en Jaca; Marcelino Domingo, en una casa de la calle de la Madera donde se le conoc&iacute;a por don Sebasti&aacute;n; Aza&ntilde;a, burlando la vigilancia de la Polic&iacute;a, penetr&oacute; en su hogar para pasar la Nochebuena con su mujer; e Indalecio Prieto estaba en Bilbao y se llamaba don Roque.
    </p><p class="article-text">
        De aquella generaci&oacute;n, muchos tuvieron que abandonar Espa&ntilde;a: Carmen Eva Nelken (Magda Donato), sali&oacute; hacia el exilio en 1939 y muri&oacute; en M&eacute;xico en 1966. Josefina Carabias se exili&oacute; en Francia entre 1936 y 1945, y muri&oacute; en Madrid en 1980. Josep Pla se fue a Francia en 1936; en enero de 1939 entr&oacute; en Barcelona integrado en las tropas franquistas, junto a otros periodistas; muri&oacute; en Palafrugell en 1981. Manuel Chaves Nogales sali&oacute; al exilio, primero en Francia, despu&eacute;s en el Reino Unido, en 1936; muri&oacute; en Londres, en 1944 a los 47 a&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Felipe Torrente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/nuevo-periodismo-segunda-republica_130_8588634.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Dec 2021 21:34:38 +0000]]></pubDate>
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