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    <title><![CDATA[elDiario.es - Marcela Turati]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/marcela-turati/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Marcela Turati]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Desaparecidos: el lugar equivocado en un momento equivocado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/desaparecidos-lugar-equivocado-momento-equivocado_130_8590417.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6c4b9812-41eb-44fa-8bb5-b9210dd11a08_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desaparecidos: el lugar equivocado en un momento equivocado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada día, 19 mexicanos se esfuman sin dejar rastro. Sus familiares, ante la inacción del Gobierno, lo dejan todo para consagrarse a su búsqueda</p><p class="subtitle">Este reportaje pertenece a la revista 'México, esdrújulo y volcánico' de elDiario.es. Hazte socia o socio y te enviamos a casa nuestras revistas trimestrales</p></div><p class="article-text">
        En abril de 2016, en el Distrito Federal se realiz&oacute; un taller que podr&iacute;a catalogarse de surrealista si no fuera porque en M&eacute;xico, desde hace unos a&ntilde;os, la anormalidad pas&oacute; a ser lo cotidiano. Los asistentes se identificaban a s&iacute; mismos como miembros de un gremio com&uacute;n llamado &ldquo;los buscadores&rdquo;. Eran principalmente madres y padres de familia llegados de distintos puntos del pa&iacute;s para compartir sus t&eacute;cnicas de rastreo de fosas clandestinas y exhumaci&oacute;n de cad&aacute;veres, y para aprender nuevas destrezas con el objetivo de buscar a sus hijos, hijas u otros familiares desaparecidos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la ronda inicial de presentaci&oacute;n cada participante mencionaba, no sin voz entrecortada, su nombre, de qu&eacute; lugar hab&iacute;a acudido, a qu&eacute; persona buscaba y su temporalidad en ese oficio. As&iacute;, un hombre norte&ntilde;o present&oacute; en un PowerPoint sus m&eacute;todos; uno de estos, del que se jact&oacute; m&aacute;s, era su &lsquo;expertise&rsquo; en sacar informaci&oacute;n a los cuidadores de chivos que saben d&oacute;nde hay tambos donde pudieran ser &ldquo;cocinadas&rdquo; personas. Otro, de Guerrero, mostr&oacute; una varilla de metal que entierra en los abultamientos de la tierra y que olfatea al sacarla para ver si tiene el inconfundible olor a muerte, se&ntilde;al de que encontr&oacute; un cad&aacute;ver. Una mujer de Coahuila cont&oacute; que utiliza drones para acceder a terrenos peligrosos, enti&eacute;ndase espacios controlados por narcos. Otra mujer de Veracruz, a quien el llanto no le permit&iacute;a hablar, confes&oacute; que era novata: su hija acababa de ser desaparecida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante toda esa semana, estas personas que dedican sus vidas a encontrar a sus desaparecidos, que pierden su salud y gastan sus ahorros en ello, lloraron a la par que intercambiaban saberes y escuchaban a antrop&oacute;logas forenses, abogados y doctoras que les ense&ntilde;aban de anatom&iacute;a, leyes para no cometer delitos al exhumar tumbas y los procedimientos cient&iacute;ficos para cavar esos entierros irregulares de los que se ha plagado M&eacute;xico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El encuentro termin&oacute; con un viaje al coste&ntilde;o Estado de Veracruz, famoso por su carnaval, su puerto y sus cafetales, donde los asistentes pasaron de la teor&iacute;a a la pr&aacute;ctica. Ten&iacute;an que buscar restos humanos. Y esa semana &ndash;por supuesto y por desgracia&ndash; encontraron cuerpos. El momento en que un sacerdote bendijo los picos, varillas, palas y sogas dio por inaugurada la Primera Brigada Nacional de B&uacute;squeda, brigada que desde entonces se repite varias veces al a&ntilde;o con distintos recorridos.
    </p><h3 class="article-text">Las madres nunca se rinden</h3><p class="article-text">
        Esto ocurre en el M&eacute;xico maltrecho a partir de la estrategia de seguridad militarizada, la llamada &ldquo;guerra contra las drogas&rdquo;, declarada por el presidente Felipe Calder&oacute;n en 2006, y que nunca acab&oacute; con la droga pero logr&oacute; cientos de miles de asesinatos y que se popularizaran palabras como &ldquo;levant&oacute;n&rdquo;, que en la jerga narca significa subir a alguien a la fuerza a un veh&iacute;culo y no regresarlo. Como respuesta natural a las desapariciones a la fuerza surgieron los buscadores, personas que se dicen muertas en vida, y que dejan todo para dedicarse a buscar a los familiares que les arrebataron, que exigen de todas las formas posibles justicia y verdad a las autoridades; recorren laberintos burocr&aacute;ticos, morgues, c&aacute;rceles, hospitales y escondrijos de indigentes; gastan en videntes, extorsionadores y polic&iacute;as corruptos que prometen dar pistas; entran a campamentos de sicarios o a los campos de trabajo forzado para buscar a los suyos entre los esclavizados, o caminan a cerro abierto con palas, listos para cavar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El oficio generalmente se conjuga en femenino porque es especialmente practicado por madres. No existe un censo de cu&aacute;ntas son. Constantemente, estas madres buscadoras se agrupan unas con otras y crean colectivos con nombres que evocan su misi&oacute;n: Rastreadoras, Sabuesos, Guerreras, Fuerzas Unidas, Solecitos, Cascabeles, Madres Coraje, Colibr&iacute;s, Enlaces, Alondras, Amores y un sinf&iacute;n de variantes.
    </p><p class="article-text">
        Dedicarse a buscar como &uacute;nico oficio, como destino, como identidad... es un indicador de lo masivas y sistem&aacute;ticas que son las desapariciones de personas en M&eacute;xico (88.596 personas seg&uacute;n el registro &ndash;siempre en aumento&ndash; del d&iacute;a de hoy). El surgimiento de estos colectivos es directamente proporcional a la falta de respuesta institucional ante este delito de lesa humanidad. En un pa&iacute;s donde la impunidad pareciera ser pol&iacute;tica de Estado.
    </p><p class="article-text">
        El desbordado fen&oacute;meno ha dado lugar a cursos, talleres y escuelas para ense&ntilde;ar a buscar. Las familias toman clases de gen&eacute;tica, derecho, nuevas tecnolog&iacute;as. A cada rato se presentan gu&iacute;as para b&uacute;squedas, y han surgido pel&iacute;culas, muestras en museos, obras de teatro y arte que aborda el fen&oacute;meno. Se han creado leyes, mecanismos extraordinarios, protocolos, comisiones nacionales y estatales de b&uacute;squeda, comisiones presidenciales, registros p&uacute;blicos, sin que nada detenga esa pr&aacute;ctica de llevarse a la gente. Los hallazgos de entierros ilegales son tan cotidianos que hace tiempo dejaron de ser noticia. En 2013 la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico (UNAM) tuvo que inaugurar la carrera de Ciencias Forenses para responder a la demanda de equipos de antropolog&iacute;a forense (porque los mexicanos y los de Per&uacute;, Argentina, Guatemala, Alemania y Estados Unidos no&nbsp; dan abasto). En la campa&ntilde;a electoral pasada, una candidata regal&oacute; a unas madres palas para excavar &ndash;el hecho fue criticado, pero las beneficiarias lo agradecieron&ndash;; luego, un candidato a gobernador, ex secretario de Seguridad P&uacute;blica, regal&oacute; una camioneta a otras buscadoras para ayudarlas en sus labores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero no toda persona desaparecida est&aacute; muerta: en extra&ntilde;as ocasiones, alguno escapa de la casa de seguridad donde estuvo secuestrado o de los cultivos de droga donde era forzado a trabajar, o regresa de lugares y situaciones de los que nunca habla.
    </p><p class="article-text">
        Bajo la alfombra del M&eacute;xico lindo y querido se ha tratado de esconder a este otro M&eacute;xico dolorido, lleno de personas que buscan a sus seres queridos entre los vivos y los muertos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las desapariciones han dado lugar a toda suerte de relatos s&oacute;rdidos, todos ellos verdaderos. Est&aacute; la historia del tr&aacute;iler abandonado en la zona metropolitana de Guadalajara, del que sal&iacute;an olores nauseabundos, y en el que, cuando las autoridades lo abrieron por presi&oacute;n de los vecinos, encontraron 273 cuerpos en descomposici&oacute;n en bolsas negras de basura. La Fiscal&iacute;a admiti&oacute; que no era cosa de narcos, que era una morgue itinerante donde hab&iacute;an guardado los cad&aacute;veres no identificados que saturaban el anfiteatro, y que no era&nbsp; la &uacute;nica que exist&iacute;a: una caja similar almacenaba otros 49 cuerpos.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; la historia de las carreteras donde desaparecen personas que se acercan a Estados Unidos, y tambi&eacute;n la de los autobuses que llegan a las estaciones fronterizas solo con maletas y sin pasajeros que las reclamen. Ocurri&oacute; durante varios meses en Tamaulipas, donde todos los pasajeros varones eran retenidos por&nbsp; el c&aacute;rtel de los Zetas en un mismo pueblo, escoltados por polic&iacute;as municipales; el mismo sitio donde meses despu&eacute;s aparecieron 47 fosas con m&aacute;s de 200 cad&aacute;veres. Est&aacute; la historia de aquella c&aacute;rcel en el norte&ntilde;o Estado de Coahuila, que era controlada por los presos y se convirti&oacute; en escondrijo inigualable para desaparecer a enemigos en tambos con &aacute;cido. Ese mismo a&ntilde;o, en otro pueblo, fueron desaparecidos 300 habitantes por la traici&oacute;n de un narco a otro que decidi&oacute; exterminar a todas las personas que llevaban sus apellidos (pr&oacute;ximamente veremos la historia en Netflix).
    </p><h3 class="article-text">39.000 restos sin identificar</h3><p class="article-text">
        Los relatos extraordinarios tambi&eacute;n abarcan a aquellos que buscan. Como la historia de las norte&ntilde;as Madres Coraje, encabezadas por la maestra jubilada Letty Hidalgo, quien al buscar a su hijo de 18 a&ntilde;os aprendi&oacute; a exigir expedientes a las autoridades, a hacerles un an&aacute;lisis estrat&eacute;gico de criminalidad, a entrevistar a capos en las c&aacute;rceles, a establecer alianzas para construir su propio banco gen&eacute;tico o a utilizar drones, programas en 3D, informaci&oacute;n satelital, perros olfateadores y detectores de metales para poder buscar bajo la tierra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute;n padres incre&iacute;bles como Fernando Ocegueda, que, en la b&uacute;squeda de su hijo en Tijuana, fue pionero en el hallazgo de centros de exterminio. Una tarde, Ocegueda me mand&oacute; un mensaje a prop&oacute;sito de una de las b&uacute;squedas en que se encontraba.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Cu&aacute;ntos cuerpos encontraron?&rdquo;, le pregunt&eacute;, ingenua.
    </p><p class="article-text">
        Abr&iacute; la fotograf&iacute;a que mand&oacute; a mi celular. No entend&iacute;. Vi una taza, y en el fondo residuos de caf&eacute;. Ampli&eacute; la foto: no era caf&eacute;. Eran remanentes humanos del tama&ntilde;o de lo que queda cuando nos cortamos las u&ntilde;as.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No eran cuerpos. Son fragmentos&rdquo;, respondi&oacute;. Su especialidad ha sido rastrear en los terrenos donde trabaj&oacute; Santiago Meza L&oacute;pez, conocido como &lsquo;el Pozolero&rsquo;, un hombre que sali&oacute; en televisi&oacute;n confesando que hab&iacute;a disuelto 300 cad&aacute;veres.
    </p><p class="article-text">
        Desde la llamada guerra sucia de los a&ntilde;os 60 y 70, la detenci&oacute;n-desaparici&oacute;n de personas era un castigo a aquellos que incomodaban al PRI (Partido Revolucionario Institucional), el partido en el poder; en aquella &eacute;poca se contabilizan entre 500 y 1.500 desapariciones; pero la mayor&iacute;a de las ausencias forzadas ocurrieron a partir de la militarizaci&oacute;n del presidente Felipe Calder&oacute;n. Los perpetradores son agentes estatales o miembros de los grupos criminales, quienes muchas veces trabajan juntos. 
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                    alt="Mónica Ramírez, la hija de  Adela Alvarado, desapareció  camino de la universidad  en 2004, en Ecatepec,  uno de los lugares con  más feminicidios y  desapariciones del país"
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                Mónica Ramírez, la hija de  Adela Alvarado, desapareció  camino de la universidad  en 2004, en Ecatepec,  uno de los lugares con  más feminicidios y  desapariciones del país                            </span>
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        Quien es desaparecido enfrenta el estigma oficial de &ldquo;en algo andaba&rdquo; para que esto le ocurriera; o la culpa porque &ldquo;estuvo en el lugar equivocado en el momento equivocado&rdquo;. Aunque todo M&eacute;xico es un lugar equivocado, la desaparici&oacute;n se mueve de sitio y, seg&uacute;n la ubicaci&oacute;n, var&iacute;a en intensidad. El diario &lsquo;El Universal&rsquo; lleg&oacute; a contar un promedio nacional de 19 personas desaparecidas por d&iacute;a. Un grupo de periodistas llegamos a registrar 2.000 fosas clandestinas encontradas entre los a&ntilde;os 2006 y 2018, cuenta que ya super&oacute; los 3.000, y descubrimos que el Estado tiene en su poder al menos 39.000 restos humanos que no ha identificado y que pudo haber enterrado en fosas comunes, incinerado, donado a escuelas de medicina, dejado como pr&eacute;stamo en funerarias o escondido en fosas clandestinas. La pol&iacute;tica de Estado es la impunidad, como se refleja en las rid&iacute;culas 35 sentencias judiciales dictadas por ese delito.
    </p><p class="article-text">
        Para muchas familias, el D&iacute;a de Muertos, en el que los mexicanos invitamos a comer y a beber a nuestros difuntos que esa noche pasan a visitarnos, no es celebrado. Los duelos se encuentran suspendidos hasta llegar a saber si el familiar vive o muere. En este tr&aacute;gico mundo al rev&eacute;s, el 10 de mayo, d&iacute;a de las madres, en todo el pa&iacute;s se abren paso marchas de mujeres que gritan a coro: &ldquo;&iexcl;Hijo, escucha, tu madre est&aacute; en la lucha!&rdquo;; &ldquo;&iexcl;Las madres, buscando, tambi&eacute;n est&aacute;n luchando!&rdquo;; &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; les buscamos? &iexcl;Porque les amamos!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La indolencia con la que los distintos gobiernos gestionan este problema ha dado lugar a noticias crueles, indignantes, s&aacute;dicas, que muestran los niveles revictimizaci&oacute;n de quienes de por s&iacute; son v&iacute;ctimas. Una siempre supera a la otra. Como la de la madre que llor&oacute; al recibir a un hijo que el Gobierno inciner&oacute;, y result&oacute; que el suyo estaba vivo y ahora no sabe de qui&eacute;nes son las cenizas que enterr&oacute;. La madre que baj&oacute; a un pozo y fue sacando pedazo por pedazo el cuerpo de su muchacho, de quien guard&oacute; su cabeza en la sala de la casa porque las autoridades &ndash;indignadas por aquel desacato&ndash; no quisieron ir a recogerlo. La madre que lleva 10 a&ntilde;os exigiendo que le regresen el cuerpo de su hijo adolescente al que los forenses enviaron a una fosa com&uacute;n, pero no recuerdan d&oacute;nde. La madre que se hizo cocinera en un campamento de narcos para buscar al hijo que le reclutaron a la fuerza. La madre de un polic&iacute;a federal que &ndash;en cumplimiento de su &uacute;ltima voluntad&ndash; fue velada en la calle, frente a la oficina del secretario de Gobernaci&oacute;n, para que no se olvidara de regresar a su hijo a casa. Las madres acampando en huelga de hambre afuera de las dependencias de Gobierno esperando ser atendidas. La madre que al excavar un entierro ilegal se desmay&oacute; del dolor al reconocer en un esqueleto la ropa del hijo buscado. Las madres y los padres asesinados por buscar: como Sandra Luz, en Sinaloa, don Nepo, en Sonora, don Polo, en Durango, Javier, en Guanajuato, a la que se suman otros que mueren de impotencia o de tristeza.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Hitos de una b&uacute;squeda macabra</h3><p class="article-text">
        La historia de las desapariciones actuales cuenta con sus propias fechas clave. 2006 es el a&ntilde;o de la estrategia fallida antidrogas que dej&oacute; al pa&iacute;s sumido en un ba&ntilde;o de sangre. En el a&ntilde;o 2011 se hizo evidente que faltaban muchas personas a partir de que el poeta Javier Sicilia, que acababa de encontrar a su hijo asesinado, grit&oacute; un &ldquo;Estamos hasta la madre&rdquo; que se escuch&oacute; en todo el pa&iacute;s y convoc&oacute; a una caravana nacional a la que acompa&ntilde;aron los dolientes de todo M&eacute;xico y que, a medida que iba avanzando hacia el norte, con rumbo a Ciudad Ju&aacute;rez, en cada tramo sumaba a nuevas familias que llevaban consigo las fotograf&iacute;as de los seres queridos a los que buscaban.
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                    alt="El hijo de Diana Iris  García, Daniel Cantú, de  23 años, desapareció en  2007, en un tramo de  carretera en Coahuila. "
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            <span class="title">
                El hijo de Diana Iris  García, Daniel Cantú, de  23 años, desapareció en  2007, en un tramo de  carretera en Coahuila.                             </span>
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        Gracias a esa caravana del dolor, vimos por primera vez y en cadena nacional a familias de personas desaparecidas sentadas junto al presidente, Felipe Calder&oacute;n. Una de ellas, do&ntilde;a Mari Herrera, buscaba en aquel momento a cuatro hijos; es la misma abuela que, con los hijos que le quedaron, cre&oacute; las brigadas nacionales de b&uacute;squeda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        2014 fue la fecha en que la tragedia se hizo visible al mundo entero, a partir de que 43 estudiantes normalistas fueron desaparecidos en la ciudad de Iguala, la noche del 26 de septiembre. Se trat&oacute; de un impresionante operativo en el que participaron narcos apoyados por polic&iacute;as de varios municipios, protegidos y apoyados por polic&iacute;as estatales y federales, y soldados. Todos ellos intentaban impedir que los estudiantes se marcharan a bordo de un autob&uacute;s en el que se hab&iacute;an montado y que, al parecer, ocultaba droga.
    </p><p class="article-text">
        La televisada b&uacute;squeda de fosas para ubicar a los 43 estudiantes, que a&uacute;n est&aacute;n siendo buscados, se convirti&oacute; en la se&ntilde;al de arranque para que colectivos de todo el pa&iacute;s se dieran cuenta de que el Gobierno no iba a buscar a sus familiares, y se lanzaran al monte a buscar entierros, acciones que derivaron en las mencionadas escuelas para buscadores.
    </p><p class="article-text">
        La geograf&iacute;a del dolor no ha dejado intactos los sitios tur&iacute;sticos. En Taxco, la coqueta ciudad colonial famosa por su linaje minero y sus joyas de plata, fueron encontradas minas pre&ntilde;adas con, al menos, 55 cuerpos. Ocultas por las fiestas, los Cabos, Canc&uacute;n o Acapulco son tambi&eacute;n lugares de negra memoria. Visto el pa&iacute;s con el filtro de este delito, se inauguran tambi&eacute;n nuevas rutinas. Si viajas por carreteras tienes que enviar tu ubicaci&oacute;n, cuidarte especialmente al parar en las gasolineras, mandar un mensaje si te detiene alguna autoridad para revisar tus papeles y evitar ir por ciertos caminos. En algunas carreteras, lo sabemos bien, desaparecen gente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno de Andr&eacute;s Manuel L&oacute;pez Obrador, estrenado en el a&ntilde;o 2018, ha reconocido la crisis humanitaria &ndash;una secretaria de Estado lleg&oacute; a decir que &ldquo;M&eacute;xico es un cementerio, un pa&iacute;s de fosas&rdquo;&ndash;, hizo una declaratoria de crisis forense y estren&oacute; un mecanismo extraordinario de identificaci&oacute;n. Tambi&eacute;n cre&oacute; lineamientos y organismos para la b&uacute;squeda de los desaparecidos. Mientras esto se echa a andar, las y los buscadores siguen exigiendo que busquen a los suyos vivos, que se apresuren, que les den respuestas, que les regresen sus vidas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marcela Turati]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/desaparecidos-lugar-equivocado-momento-equivocado_130_8590417.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Jan 2022 20:55:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Desaparecidos: el lugar equivocado en un momento equivocado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Desaparecidos,México,Secuestros,Narcos,México, esdrújulo y volcánico]]></media:keywords>
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