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    <title><![CDATA[elDiario.es - Luca Chao]]></title>
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      <title><![CDATA[La sumisión química: una nueva amenaza a los derechos de las mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/galicia/sumision-quimica-nueva-amenaza-derechos-mujeres_1_8627663.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca71c454-c0ff-48ff-82d6-8bf586285d4f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La sumisión química: una nueva amenaza a los derechos de las mujeres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Servizo Galego de Saúde creó un protocolo específico para actuar ante el aumento del número de mujeres que acuden a los centros de urgencias con síntomas de haber sido agredidas sexualmente con el uso de fármacos para burlar su voluntad</p><p class="subtitle">El movimiento feminista 'Denuncia tu bar' reclama espacios nocturnos libres de violaciones con sumisión química</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;De repente no recuerdo nada, s&oacute;lo algunos flashes en un parque con otros amigos&rdquo;. &ldquo;Seg&uacute;n me cuentan acab&eacute; tirada en un portal. Hasta que una chica llam&oacute; a alguien para que me vinieran a buscar&rdquo;. &ldquo;A partir de ah&iacute; lo siguiente que recuerdo es que me despert&eacute; en casa del chico este, sin acordarme de absolutamente nada de lo que hab&iacute;a pasado&rdquo;. Son fragmentos de una serie de denuncias publicadas al calor de la campa&ntilde;a #DenunciatuBar. Todas comienzan en un local de ocio nocturno y terminan bajo la sospecha de una agresi&oacute;n sexual. Por el medio, lagunas, olvidos, verg&uuml;enza, y la sombra de la sumisi&oacute;n qu&iacute;mica. Es decir, historias de violencia sexual en las que hombres se sirven de drogas para violar a mujeres en contextos de ocio nocturno.
    </p><p class="article-text">
        Esta vez la ola de denuncias comenz&oacute; en Bruselas bajo el hashtag #BalanceTonBar. El detonante estuvo en las 17 denuncias de violaci&oacute;n interpuestas contra un mismo camarero en una zona de ocio universitario.&nbsp;&ldquo;La reacci&oacute;n del jefe no fue expulsar al camarero, sino trasladarlo a otro bar&rdquo;, dijo Anna Toumazoff, miembro de la Uni&oacute;n Feminista Interseccional Aut&oacute;noma, que se fund&oacute; unos d&iacute;as despu&eacute;s. Una vez m&aacute;s, el movimiento feminista se serv&iacute;a de&nbsp;las redes sociales animando a denunciar agresiones semejantes. En pocos d&iacute;as, los testimonios se contaron por decenas superando los l&iacute;mites de la geograf&iacute;a belga para replicarse en Francia. Mujeres de Paris, Burdeos, Toulouse, Marsella, Nantes y Lyon cogieron el testigo. Y ahora tambi&eacute;n en Espa&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La movilizaci&oacute;n recuerda mucho a las organizadas bajo lemas que han impactado en la conciencia colectiva en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Hablamos del&middot;#MeToo y del #Yositecreo, ejemplos de ciberactivismo que han puesto en evidencia la potencialidad de las redes sociales para comunicar asuntos&nbsp;relacionados&nbsp;con&nbsp;los&nbsp;derechos&nbsp;de las mujeres&nbsp;y&nbsp;la&nbsp;igualdad&nbsp;de&nbsp;g&eacute;nero, favoreciendo que cuestiones locales que parec&iacute;an dolores individuales se convirtieran en globales y, como dice la polit&oacute;loga italiana experta en movimientos sociales, Donatella della Porta, &ldquo;cobren protagonismo como agentes activos de los procesos de democratizaci&oacute;n&rdquo;. Facilitando, m&aacute;s que nunca, la sensaci&oacute;n de comunidad deslocalizada y la organizaci&oacute;n del feminismo como movimiento internacional.
    </p><p class="article-text">
        Gracias a su influencia, el eco de estas campa&ntilde;as tambi&eacute;n desborda el mundo digital. El pasado fin de semana millares de mujeres se juntaron en una concentraci&oacute;n de protesta en la Plaza de&nbsp;l'Albertine de&nbsp;Bruselas. &ldquo;Compartimos una bebida y menos de una media hora despu&eacute;s, tuvimos un desmayo. Mi amiga tuvo un accidente de coche y yo fui violada&rdquo;. Son las palabras de una joven belga pero son las mismas palabras que repite una joven en Vigo, otra en Madrid y otra en Alicante.&nbsp;&ldquo;No nos acordamos absolutamente de nada, ni siquiera tenemos flash de lo ocurrido, mi amiga ten&iacute;a el tanga y las medias rotas, y yo moretones en la mu&ntilde;eca y en el costado.&rdquo;&nbsp;Denuncia otra de las mujeres agredidas, al tiempo que comparte unas fotos en Twitter. Y ser&aacute;n m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        A ra&iacute;z de estos testimonios entr&oacute; en contacto con alguna de las denunciantes. Sus palabras son pr&aacute;cticamente las mismas.&nbsp;&ldquo;Es lo que dije en Instagram. No recuerdo nada, pero a la ma&ntilde;ana siguiente sab&iacute;a que algo hab&iacute;a pasado. Cierta molestia en la vagina, cuando te follan, lo sabes&rdquo;. Por supuesto, lo que le hicieron a Ana (nombre ficticio) en lo que tendr&iacute;a que haber sido una noche de fiesta en Vigo, no fue follar, fue una violaci&oacute;n y hay que decirlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El miedo es una constante en la vida de las mujeres, una estrategia de disciplina sexual que nos inculcan desde ni&ntilde;as poniendo el foco en la responsabilidad de las v&iacute;ctimas potenciales de protegerse del peligro machista, presente en cualquier lugar. Muchas de las mujeres j&oacute;venes que hoy est&aacute;n denunciando haber sido violadas y drogadas, crecieron con la abstracta advertencia de que tuvieran &ldquo;Cuidado con lo que te echan en el vaso&rdquo;. Hoy resulta, que efectivamente el vaso ten&iacute;a peligro, pero no s&oacute;lo. A la administraci&oacute;n de drogas de forma involuntaria por v&iacute;a oral se suman los casos de inyecciones mediante jeringuillas. Ya hay denuncias de agresiones sexuales acompa&ntilde;adas de marcas de pinchazos en la piel. La alarma salt&oacute; en el Reino Unido donde las autoridades ya est&aacute;n investigando.
    </p><h3 class="article-text">Protocolo m&eacute;dico en Galicia</h3><p class="article-text">
        De acuerdo con Pablo Antol&iacute;n, M&eacute;dico de Urgencias Hospitalarias en el Servicio de Urgencias del Complejo Hospitalario Universitario de Ourense, ante el incremento de este tipo de agresiones en pa&iacute;ses de nuestro entorno se comenz&oacute; a trabajar en un protocolo espec&iacute;fico para el Servicio Gallego de Salud que se ha firmado hace un par de meses.&nbsp;El problema que se trata de atajar, nos cuenta, es la alt&iacute;sima complejidad diagn&oacute;stica de este tipo de agresiones. Cuando llegan a Urgencias, y siempre en el caso de que lleguen, &ldquo;las v&iacute;ctimas acostumbran a referir confusi&oacute;n&nbsp;tras la ingesta de una copa, per&iacute;odos de amnesia, desinhibici&oacute;n, despertares en lugares y con personas desconocidas, resacas desproporcionadas, par&aacute;lisis y p&eacute;rdidas de conocimiento, alucinaciones, alteraciones en el habla, mareos, somnolencia excesiva o confusi&oacute;n.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Son las consecuencias de la administraci&oacute;n con fines delictivos, especialmente sexuales, de sustancias tristemente famosas como la&nbsp;burundanga, utilizada por los violadores de La Manada y una larga n&oacute;mina de sustancias que, por prudencia, preferimos no nombrar aqu&iacute;. A la ristra de productos farmacol&oacute;gicos, se suman peligrosas drogas de dise&ntilde;o bastante generalizadas en contextos de ocio nocturno y, tambi&eacute;n, la suministraci&oacute;n de alcohol et&iacute;lico. Todo vale para dominar a las v&iacute;ctimas y que no recuerden los abusos, cuanto m&aacute;s accesible, barata y dif&iacute;cil de rastrear sea la substancia, mejor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No son casos aislados, de acuerdo con el Instituto Nacional de Toxicolog&iacute;a en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha detectado un aumento de este tipo de agresiones. As&iacute; tambi&eacute;n organismo internacionales estiman entorno al 17%-20% el porcentaje de violaciones mediadas por la sumisi&oacute;n qu&iacute;mica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El propio Pablo Antol&iacute;n, reconoce haber tenido ya un par de casos en Ourense y la constancia de otros dos en Vigo, &ldquo;ante la sospecha de sumisi&oacute;n qu&iacute;mica se pide la busca de drogas at&iacute;picas que no est&aacute;n incluidas en los an&aacute;lisis m&aacute;s habituales. Cuando hay la m&aacute;s m&iacute;nima duda se pide revisi&oacute;n ginecol&oacute;gica para que entre en marcha el protocolo de agresi&oacute;n sexual. Se valora, se cuantifican las lesiones, se toman muestras y entra en juego el peritaje forense&rdquo;. Seg&uacute;n su experiencia la coordinaci&oacute;n entre los distintos estamentos implicados en el seguimiento de este tipo de casos, esto es, personal sanitario, forense, de atenci&oacute;n social fuerzas y cuerpos del estado y administraci&oacute;n de justicia, ha mejorado mucho en los &uacute;ltimos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, ni todos los servicios sanitarios tienen los protocolos activados, ni muchos menos todos y todas las profesionales tienen la formaci&oacute;n espec&iacute;fica en g&eacute;nero y violencias machistas que ser&iacute;a necesaria. As&iacute; lo confirma alguno de los testimonios recogidos en estos d&iacute;as. Una de las denunciantes en Madrid, refiri&oacute; una p&eacute;sima atenci&oacute;n por parte del sistema sanitario madrile&ntilde;o donde se sinti&oacute; desprotegida y humillada. Y eso a pesar de tratarse de uno de los servicios que cuenta con un protocolo espec&iacute;fico desde el 2018. Lo mismo que Cantabria, en 2017. O en Andaluc&iacute;a en 2020.&nbsp; La existencia de buenos protocolos as&iacute; como de una correcta formaci&oacute;n en g&eacute;nero y violencias sexuales por parte de las profesiones implicadas en la atenci&oacute;n a este tipo de sucesos, es fundamental. Tambi&eacute;n lo son las leyes, punto en el que, gracias a la enorme movilizaci&oacute;n feminista reciente, se han dado pasos importantes.
    </p><p class="article-text">
        El proyecto de Ley Org&aacute;nica de garant&iacute;a integral de la libertad sexual aprobado el pasado 6 de&nbsp;julio en el&nbsp;Consejo de Ministros de Espa&ntilde;a introduce expresamente como forma de comisi&oacute;n de la agresi&oacute;n sexual la denominada &ldquo;sumisi&oacute;n qu&iacute;mica&rdquo; mediante &eacute;l uso de sustancias&nbsp;y&nbsp;psicof&aacute;rmacos que anulen la voluntad de la v&iacute;ctima. Igualmente,&nbsp;y en&nbsp;l&iacute;nea con las&nbsp;previsiones del Convenio de&nbsp;Estambul, se introduce la circunstancia&nbsp;agravante espec&iacute;fica de&nbsp;g&eacute;nero en&nbsp;estos delitos.&nbsp;Aunque gran parte del feminismo asevera que el punitivismo no es la soluci&oacute;n, sino muchas veces el enmascaramiento criminal de un problema social de profundas ra&iacute;ces, un reflejo m&aacute;s de la cultura patriarcal en la que nos movemos, el derecho penal tiene un poder simb&oacute;lico que conviene utilizar. M&aacute;xime en un contexto como el nuestro, en el que se denuncia una violaci&oacute;n cada ocho horas y aumentar las garant&iacute;as jur&iacute;dicas de las v&iacute;ctimas sigue siendo necesario.
    </p><h3 class="article-text">Deficitaria educaci&oacute;n sexual</h3><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n, y sobre todo, avanzar en pol&iacute;ticas p&uacute;blicas transformadoras de las condiciones sociales que hacen posibles las m&uacute;ltiples violencias machistas y sexuales. As&iacute; cabe entender las demandas en torno a la necesidad de atender la educaci&oacute;n sexual integral.&nbsp;Sobre esto charlamos con Chis Oliveira, catedr&aacute;tica de filosof&iacute;a en el Instituto Alexandre B&oacute;veda de Vigo, doctora por la USC con una tesis centrada en la educaci&oacute;n afectivo-sexual en la adolescencia, referente ineludible en el campo de la educaci&oacute;n sexual con perspectiva de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con la experta, no se puede desvincular el problema de las violaciones de la deficitaria educaci&oacute;n sexual que hemos recibido y sigue recibiendo la juventud. &ldquo;A d&iacute;a de hoy, la educaci&oacute;n sexual es pr&aacute;cticamente inexistente, centrada en la prevenci&oacute;n de riesgos y descansando sobre el voluntarismo de las docentes que deciden hacerlo pasando de todo&rdquo;, asegura. Como lo hizo ella, &ldquo;sirvi&eacute;ndose de las clases de &eacute;tica para aplicar la &eacute;tica al campo de la educaci&oacute;n sexual&rdquo;. Seg&uacute;n su opini&oacute;n, es urgente ofrecer una educaci&oacute;n sexual basada en la empat&iacute;a, en el respeto a la diversidad y en los derechos humanos, que descanse en el concepto del deseo y no en la sumisi&oacute;n que ense&ntilde;a la machista industria del porno y su difusi&oacute;n y normalizaci&oacute;n de la cultura de la violaci&oacute;n. En ese sentido valora con cautela la propuesta del ministerio de introducir esta materia en la ense&ntilde;anza reglada: &ldquo;Es positivo pero hay que hacerlo con capacitaci&oacute;n espec&iacute;fica al respecto.&rdquo; Que asegure la rigurosidad de los contenidos y proteja esta materia de posibles intrusiones conservadoras que en nada mejorar&iacute;an la situaci&oacute;n. &ldquo;Imag&iacute;nate que los profes de religi&oacute;n se pusieran a impartir esto&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y claro, la experiencia ya nos ha demostrado lo incompatibles que son a veces los caminos de la fe y de los derechos. Los derechos de las mujeres a estar vivas, a ser libres y a divertirse d&oacute;nde, c&oacute;mo y cu&aacute;ndo quieran. Porque los bares, al igual que las calles, tambi&eacute;n son nuestros.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luca Chao]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Jan 2022 09:26:53 +0000]]></pubDate>
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