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    <title><![CDATA[elDiario.es - Mateo García Elizondo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/mateo-garcia-elizondo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Mateo García Elizondo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Tráfico de almas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/trafico-almas_129_8590823.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1709da3e-af7b-4535-9366-7865e01287cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tráfico de almas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Tijuana, al caer la noche, todo está a la venta y puedes ver tus plegarias atendidas por un precio razonable. Incluso si lo que andas buscando es una bocanada de inspiración</p><p class="subtitle">Este artículo pertenece a la revista 'México, esdrújulo y volcánico' de elDiario.es. Hazte socia o socio y te enviamos a casa nuestras revistas trimestrales</p></div><p class="article-text">
        Hace unos a&ntilde;os sufr&iacute; uno de los peores bloqueos creativos de mi vida, no pod&iacute;a escribir y en mis ataques de desesperaci&oacute;n me preguntaba si alg&uacute;n d&iacute;a lograr&iacute;a salir de mi mala racha. As&iacute; que hice lo que har&iacute;a cualquiera, y tom&eacute; un vuelo a Tijuana con la intenci&oacute;n de escapar del tren cotidiano, y encontrar un poco de inspiraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Rent&eacute; una habitaci&oacute;n cutre y sin encanto en un hotel de putas cerca del centro y pas&eacute; algunos d&iacute;as deambulando entre cantinas y chicheros, comiendo a mi antojo y fumando marihuana en los subsuelos de peque&ntilde;os locales sin indicaciones en la puerta. Le compr&eacute; un gramo de perico a un chavo junto a los orinales de un bar de ficheras, y me tambaleaba borracho por los callejones aspirando llegues con las llaves del hotel, saludando a la gente por mi camino, y escuchando los corridos que tocan los m&uacute;sicos frente a las taquer&iacute;as de la zona R&iacute;o. Me detuve frente a un grupo de mariachis que aullaban en una plaza cuando se me acerc&oacute; un hombre con una gabardina que primero se me qued&oacute; viendo, y luego me hizo una se&ntilde;a con la cabeza y me susurr&oacute;:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Qu&eacute; necesitas, brother?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Nada &ndash;le digo&ndash;; ya tengo todo,&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        gracias.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Te consigo lo que sea &mdash;me dice.
    </p><p class="article-text">
        Soberana propuesta.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Lo que sea? &mdash;le pregunto.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Lo que sea &mdash;contesta&mdash;. &iquest;Qu&eacute; quieres?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Qu&eacute; tienes?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Viejas &mdash;dice mientras me tiende publicidad para un burdel&mdash;, coca, fuscas&hellip; &mdash;dice mostr&aacute;ndome una grapa de perico que sostiene entre dos dedos, mientras que al mismo tiempo se abre la gabardina, y exhibe una diminuta pistola calibre .22 que sobresale de uno de sus bolsillos&mdash;, lo que t&uacute; quieras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Qu&eacute; m&aacute;s? &mdash;le digo&mdash;. &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s tienes?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Qu&eacute; m&aacute;s quieres? &mdash;me dice&mdash;. Aqu&iacute; en Tijuana hay de todo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Ah poco s&iacute;? &iquest;Todo, de veras?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Todo. &iquest;Quieres un coche? Te lo tengo en corto, reci&eacute;n salido de la f&aacute;brica. &iquest;Quieres un trabajo para amarrar a la nena, o enterrar al patr&oacute;n? &iquest;Un jarr&oacute;n prehisp&aacute;nico? &iquest;Un chanate, o un cuerno de chivo? &iquest;No? &iquest;Un ri&ntilde;&oacute;n que le haga falta a tu t&iacute;o, o a tu esposa? Se consiguen, &iquest;eh? Listos para trasplantar. Hasta el cad&aacute;ver entero, si gustas. Muchos los piden para sus experimentos. No se hacen preguntas, &iquest;te animas?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No s&eacute;...
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Mira &mdash;me dice&mdash;, &iquest;no quieres una piel de cocodrilo?
    </p><p class="article-text">
        El hombre saca una bolsa de pl&aacute;stico negra del interior de su gabardina, echa un vistazo furtivo a los alrededores, y abre la bolsa. Desenrolla un trozo de cuero fr&iacute;o y escamoso que me permite examinar. Es una piel de lagarto.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Pa&rsquo; las botitas... &mdash;me dice&mdash;, an&iacute;mese, joven.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No, &iquest;sabes qu&eacute;? Muchas gracias. No necesito nada de esto. Ah&iacute; para la pr&oacute;xima.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Una patita de chango? &mdash;me dice, guard&aacute;ndose la bolsa de pl&aacute;stico y sacando algo que parece una flor de peluche de su otro bolsillo&mdash;. Le quedan tres deseos&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No, de veras &mdash;le digo&mdash;, muchas gracias...
    </p><p class="article-text">
        Comienzo a alejarme pero el tipo me sigue e insiste:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Pues qu&eacute; necesitas, chavo? Todos quieren algo. Con confianza, y sin compromiso... &iquest;Qu&eacute; te hace falta?
    </p><p class="article-text">
        Me detuve. Llevaba toda la noche pensando en mis dificultades creativas, y como estaba ebrio y de humor jocoso, tras un momento de duda me anim&eacute; y le solt&eacute;:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Sabes qu&eacute;? A m&iacute; lo &uacute;nico que me hace falta es una buena historia. &iquest;No tienes una?
    </p><p class="article-text">
        El tipo me clava una mirada perpleja, pero enseguida inclina la cabeza, dudoso, y me dice:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Una historia? &iquest;Eso es lo que quieres?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;As&iacute; es. Estoy dispuesto a pagarla a buen precio. &iquest;Tienes?
    </p><p class="article-text">
        Lo piensa un momento.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;F&iacute;jate que no &mdash;me dice&mdash;. Esas no te las manejo.
    </p><p class="article-text">
        Le doy las gracias, y estoy a punto de seguir mi camino, cuando el hombre me detiene.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Yo no &mdash;me dice&mdash;. Pero conozco a un vato.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;A poco? &mdash;le digo.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ey... &Eacute;l s&iacute; tiene lo que andas buscando. Te puedo llevar con &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; todo esto me suena como una estafa pero me siento temerario y no tengo nada que perder, as&iacute; que le digo &ldquo;ya vas, ll&eacute;vame&rdquo;. Nos encaminamos y lo sigo por los callejones obscuros de la colonia Calete, por callejuelas y t&uacute;neles hasta llegar a la Obrera, y mientras tanto el tipo va hablando por el celular con un compa suyo al que le da cita a un costado del farol en un callej&oacute;n aleda&ntilde;o a la avenida perif&eacute;rica por la cual caminamos en medio de una inmovilidad sepulcral.
    </p><p class="article-text">
        Cuando llegamos al punto de encuentro, hay un hombre de pelo rubio con chaqueta y pantalones de mezclilla recargado en un Oldsmobile convertible del 89. Fuma un cigarro, paciente, a un costado del &uacute;nico farol prendido de todo el callej&oacute;n. Parece gringo pero su acento es neutro, y es imposible determinar su origen.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &mdash;Este es el brother del que te coment&eacute; &mdash;dice el amigo de la gabardina mientras le estrecho la mano al rubio, que me mira con sus ojos azules y penetrantes, y me dice sonriendo:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Matthews, mucho gusto. &iquest;Quieres ver la merca?
    </p><p class="article-text">
        Le digo que s&iacute; y rodeamos el Oldsmobile hasta el maletero. El tipo se pone el cigarro en la boca, mira alrededor para comprobar que nadie nos observa, y cuando abre el cofre, me quedo idiotizado por lo que veo.
    </p><p class="article-text">
        La cajuela del coche est&aacute; repleta de historias. Pulula y se estremece con la presencia de una fauna de criaturas de variadas texturas y tama&ntilde;os encerradas en ese espacio estrecho, que vibran y se deslizan de un extremo a otro del portaequipaje, emiten patrones de luz y melod&iacute;as et&eacute;reas; algunas vuelan tentativamente mientras otras se arrastran, viscosas, o dan brincos err&aacute;ticos de un lugar a otro como pulgas gigantescas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Puedes examinarlas, sin compromiso &mdash;me dice el rubio&mdash;. Cuidado, hay unas que parecen lentas, y como que no hacen nada, pero te pueden arrancar un dedo.
    </p><p class="article-text">
        Tomo una de ellas y la observo. Es transl&uacute;cida, se puede ver su estructura, la sublime configuraci&oacute;n de l&iacute;neas y espirales que le dan forma, la danza de colores y figuras entrelazadas de su cuerpo, y dentro de ella se puede discernir un diminuto coraz&oacute;n latiendo r&aacute;pidamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Est&aacute;n vivas &mdash;le digo al vendedor.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Claro que est&aacute;n vivas.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;De d&oacute;nde salen?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Oh, pues ya sabes, amigo... De varias partes. Mejor que ni preguntes. Esa que tienes ah&iacute; es un cuento de hadas, solo sirve para dormir a los ni&ntilde;os. Si quieres algo m&aacute;s serio, tengo un mito fundacional asirio, tiene cuatro mil quinientos a&ntilde;os. Aquella de ah&iacute; es una leyenda urbana... &iquest;Como qu&eacute; andabas buscando?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No pues... una novela, la verdad.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Uy &mdash;dice mientras se pone a escarbar en el maletero&mdash;, de esas tengo un chingo.
    </p><p class="article-text">
        Empieza a sacar diferentes historias y me las va pasando para que las examine.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Esta es una novela de existencialismo policiaco... Esa de ah&iacute; es una novela rosa sobre saqueadores de tumbas, y por all&aacute; est&aacute;n los &lsquo;thrillers&rsquo; psicod&eacute;licos...
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&Oacute;rale...
    </p><p class="article-text">
        El hombre sonr&iacute;e.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;T&uacute; nom&aacute;s dime, chavo. &iquest;Qu&eacute; quieres escribir? &iquest;Qu&eacute; te late? Borges, Carver, Bola&ntilde;o... De seguro te gusta Bola&ntilde;o. A todos los chilangos les gusta Bola&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Pues... S&iacute; me late, c&oacute;mo no.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Pus c&oacute;mo no &mdash;me dice&mdash;, si era cliente, el muchacho.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Pero pues, mi mero mole es Rulfo... &mdash;le digo.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Rulfo? No se diga m&aacute;s. Tengo algo perfecto para ti.
    </p><p class="article-text">
        Me pasa una historia.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Esta tambi&eacute;n es hija de Pedro P&aacute;ramo. Es sobre un yonqui que llega a un pueblo fantasma para morirse, es justo lo que est&aacute;s buscando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;De veras?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Pero por supuesto. Pru&eacute;batela&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;me dice, y lo hago; me la pruebo&mdash;. Mira nom&aacute;s, qu&eacute; chulada. N&rsquo;ombre, te va de perlas...&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;T&uacute; crees?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Estoy seguro.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Est&aacute; bien &mdash;le digo&mdash;, me la llevo. &iquest;Cu&aacute;nto es?
    </p><p class="article-text">
        El vendedor intercambia una mirada con el tipo de la gabardina, que no ha hecho m&aacute;s que ver la escena sonriendo como ni&ntilde;o chiquito, pero ahora se pone serio otra vez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ambos me observan y el rubio me dice:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ah&iacute; te va, mi buen: me tienes que dar un poquito de tu alma.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Un poquito? &mdash;le pregunto&mdash;&ndash;, &iquest;pos qu&eacute; tanto?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Un cachito, nom&aacute;s &mdash;me dice sin perder la sonrisa&mdash;, menos de la mitad, ni siquiera un tercio. Es m&aacute;s, menos de la d&eacute;cima parte. Pero ese pedacito me lo quedo yo.
    </p><p class="article-text">
        Lo pens&eacute;. A m&iacute; esto me sonaba como a que ya me lo hab&iacute;an contado antes.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Mira, carnal &mdash;le digo&mdash;, yo no creo en eso del alma, as&iacute; que no hay ning&uacute;n problema. Si quieres te la doy entera. Deja nom&aacute;s te lo pregunto de otra forma: si te doy toda mi alma, entera, &iquest;pa&rsquo; cu&aacute;ntas historias me alcanza?
    </p><p class="article-text">
        El tipo me recorre con la mirada, y luego echa un vistazo dentro del maletero inclinando la cabeza y entrecerrando los ojos, estimando costos y valores.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No, pues... para unas cuantas&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;me dice.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ya est&aacute;s &mdash;le contesto&mdash;, dame todas pa&rsquo; las que me alcance.
    </p><p class="article-text">
        Sus ojos azules y el&eacute;ctricos brillan con satisfacci&oacute;n y se dirige a la puerta trasera del coche. La abre, saca una maleta de cuero vac&iacute;a que pone en el suelo frente a m&iacute;, y me da chance de retacar la mochila y llevarme todas las historias que me quepan ah&iacute; dentro.
    </p><p class="article-text">
        No, pues me di gusto. Llen&eacute; el malet&iacute;n hasta reventar. Se me hizo raro que este tipo, a primera vista tan trucha, nom&aacute;s fuera un pobre hippie quedado de esos que creen en el alma, los ovnis y el chupacabras, y que me iba a dejar vaciarle las historias del maletero sin pedirme ni un solo centavo a cambio por ellas, pero al final nom&aacute;s le estrech&eacute; la mano y me alej&eacute; de ah&iacute;, bien contento. El rubio se qued&oacute; con el cuate de la gabardina, y se ve&iacute;an los dos bien contentos, tambi&eacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Viaj&eacute; de vuelta a la Ciudad con mis historias. Estuvo regalado contrabandearlas. Ya en el aeropuerto un polic&iacute;a vio el movimiento en la bolsa y me detuvo, de seguro pens&oacute; que estaba traficando tortugas, o peque&ntilde;os marsupiales en v&iacute;as de extinci&oacute;n. Me pidi&oacute; que abriera la maleta, pero cuando las vio no supo ni lo que eran.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Y estas? &mdash;me dice.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Son historias, oficial.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Trae bastantes, &iquest;no?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Son inofensivas, jefe. &iquest;Quiere una? &mdash;le digo&mdash;. Ag&aacute;rrela, de veras. Se la da a su mujer.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No, no no... C&oacute;mo cree...
    </p><p class="article-text">
        Nom&aacute;s examinaba las historias y me miraba todo desconfiado el poli, como si me estuviera yo burlando de &eacute;l, pero por fin tuvo que darse por vencido y admitir su perplejidad.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&Aacute;ndele, pues. P&aacute;sele, joven.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; fue. Poco despu&eacute;s publiqu&eacute; una novela, y a&uacute;n tengo varias viviendo en el refri. Se escriben solas; yo a&uacute;n no he podido poner una palabra sobre el papel desde ese d&iacute;a. Hace a&ntilde;os que no me enamoro, ya no siento la brisa en el rostro y hasta las flores han perdido su olor, pero intento convencerme de que solo son mis alergias cr&oacute;nicas, y malestar existencial. &iquest;Qui&eacute;n habr&iacute;a pensado que se necesita un alma para todo eso? &iquest;C&oacute;mo iba yo a saber que de eso est&aacute;n hechos los cuentos? Ahora mismo deben de estarla despedazando en alg&uacute;n chatarrero perdido en lo m&aacute;s profundo del desierto, convirti&eacute;ndola en encabezados de peri&oacute;dico y c&aacute;psulas jugosas para los noticieros, en sue&ntilde;os pl&aacute;cidos para pol&iacute;ticos y empresarios, y en relatos que les pueden vender a gur&uacute;s, cineastas, taxistas y dem&aacute;s charlatanes a precios de mayoreo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ay, Tijuana. All&aacute; dej&eacute; mi alma. A veces pienso en volver y buscarla. Quiz&aacute;s encontrar&iacute;a fragmentos regados por las calles, tirados en callejones o arrastr&aacute;ndose hambrientos y agonizantes por las banquetas. All&aacute; se ve de todo, se encuentra de todo, sin duda. Sobre todo historias, y las almas perdidas de escritores ingenuos, como lo fui yo esa vez. Si alguien la ve, le ruego la traiga de vuelta. Estoy dispuesto a pagar un buen precio por ella.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mateo García Elizondo]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Jan 2022 21:11:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tráfico de almas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[México,México, esdrújulo y volcánico]]></media:keywords>
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