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    <title><![CDATA[elDiario.es - Jesus Civera]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jesus-civera/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Jesus Civera]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Oltra en 2027]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/oltra-2027_129_13142986.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2695229d-6435-4d2a-8385-c898ffa1d159_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Oltra en 2027"></p><p class="article-text">
        Si nos ocuparamos de la magnitud espacio/tiempo, que no es el caso, se dir&iacute;a que en el Cap i Casal hemos regresado a 2015 once a&ntilde;os despu&eacute;s. Lo digo porque M&oacute;nica Oltra ha aceptado encabezar la lista de Comprom&iacute;s al ayuntamiento de Valencia en las pr&oacute;ximas elecciones. S&oacute;lo faltar&iacute;a que Ximo Puig, en una carambola c&oacute;smica, redondeara el circuito espacio/temporal y se a&ntilde;adiera a la nueva ecuaci&oacute;n desde la Casa Gran. Una vuelta al pasado y al futuro a la vez. Sabido es que el tiempo corre m&aacute;s lento si est&aacute;s en movimiento. Y M&oacute;nica Oltra se detuvo, o la detuvieron, hace ya un lustro, si no me equivoco: su silencio desde entonces ha sido el silencio de muchos m&aacute;s. Tampoco es que 2015 -el triunfo de la izquierda- sucediera justo en ese a&ntilde;o, sino en 2011, cuando el despertar de las movilizaciones del 15-M, aquella especie de movimiento sesentayochista que explosion&oacute; cuatro a&ntilde;os m&aacute;s tarde en unas elecciones que acabaron con el bipartidismo y casi derriban al PSOE. Aqu&iacute; auparon a Oltra y a Puig. 2015 fue en realidad un 2011 retrasado. No siempre el calendario cronol&oacute;gico coincide con el calendario de las circunstancias sociales o de los imaginarios colectivos. El siglo XX, por ejemplo, no se detuvo en el a&ntilde;o 2000 sino que desapareci&oacute; antes, con la caida del muro, met&aacute;fora robusta de muchas otras ca&iacute;das individuales e ideol&oacute;gicas, y tampoco empez&oacute; en 1900 sino en 1871, con la revoluci&oacute;n obrera en Francia, o bien en 1917 con la Revoluci&oacute;n de Octubre (o la Revoluci&oacute;n de Febrero y golpe de estado de Octubre): los historiadores tiran hacia aqu&iacute; o hacia all&aacute; seg&uacute;n sus prejuicios o sus desvelos o sus ideolog&iacute;as. S&iacute;, 2015 fue en realidad 2011, su &uacute;ltimo y mayor coletazo. Es como si aquellos &ldquo;indignados&rdquo; de melenas al viento hubieran detenido el tiempo, o lo hubieran dilatado como un chicle hasta la sacudida electoral. En cambio, uno dir&iacute;a que 2027 no parece que vaya a emular a aquel a&ntilde;o de mayos floridos y cambios hondos. A&uacute;n as&iacute;, para empezar a medir hay que establecer primero una unidad de medida, y por el momento esa funci&oacute;n la cumple M&oacute;nica Oltra. La exvice encarnar&aacute;, en este nuevo compromiso p&uacute;blico, la medida de todas las cosas: la medida de las cosas a la izquierda del PSOE, claro. Y para lograrlo, despu&eacute;s de a&ntilde;os sin voz, se habr&aacute; de procurar un nuevo lenguaje, que no puede ser el mismo que el de 2015 por razones obvias: el mundo est&aacute; en &ldquo;shock&rdquo; y la mutaci&oacute;n ha sido severa. Hay otras prioridades: la defensa de la democracia, la primera. Ya lo dijo S&oacute;focles en Ant&iacute;gona: &ldquo;Los hombres se procuran el habla&rdquo;, que es como si el lenguaje fuera ajeno a los humanos, externo a ellos, y hubiera que inventarlo, o apropi&aacute;rselo. No. No nos hallamos en 2015 (ni en 2011, como venimos sosteniendo). La eclosi&oacute;n de aquel malestar que dispar&oacute; la crisis sofocante de 2007-2008 y que se adens&oacute; en la izquierda del PSOE no corre por las mismas arterias del mapa espa&ntilde;ol en la actualidad. Transcurre al rev&eacute;s: la eclosi&oacute;n la protagonizan las derechas a la derecha del PP y la cr&iacute;tica al orden social de las corrientes derivadas de los comunitarismos va expirando entre muy diversos desconsuelos. Es cierto que Comprom&iacute;s, aqu&iacute;, mantiene su fuerza en clara contradicci&oacute;n con sus &ldquo;hom&oacute;logos&rdquo;, lo que invita a reflexionar sobre la naturaleza de sus diferencias con esas organizaciones &ldquo;paralelas&rdquo; nacionales a las que en ocasiones se ha sumado, y a analizar tambi&eacute;n la causa seg&uacute;n la cual mientras &eacute;stas agonizan Comprom&iacute;s supera la cat&aacute;strofe: todo un proscenio de signos desde el cual lo &ldquo;verde&rdquo; y la &ldquo;protecci&oacute;n&rdquo; de las clases medias urbanas legitiman gran parte de su peso electoral sin desplazare por el tobog&aacute;n atroz de las p&eacute;rdidas irreconciliables. (Y si Comprom&iacute;s mantiene el m&uacute;sculo y esa izquierda est&aacute; en regresi&oacute;n, &iquest;la suma, si la hay, ser&aacute; feliz?). Pero esas clases medias urbanas, que se deben a su naturaleza org&aacute;nica -refractarias por tanto a calamidades econ&oacute;micas y sociales- andaban bien relacionadas con Rib&oacute;, y Rib&oacute; est&aacute; m&aacute;s cerca de la Revoluci&oacute;n de Julio (1830) francesa que de la Comuna de Paris (1871), el primer gobierno obrero de la historia. Digo en las apariencias: parecerlo y serlo no siempre van de la mano. Nuevo lenguaje para un nuevo marco referencial. Y el lenguaje actual que penetra es el de los nuevos absolutismos, el discurso enloquecido que pone en tela de juicio la democracia. Oltra habr&aacute; de recuperar el suyo, ya digo, tras a&ntilde;os de afon&iacute;as, pero uno duda que pueda ser ya el mismo que el de aquellas primaveras donde los sue&ntilde;os hac&iacute;an enloquecer las ortodoxias. La sugerencia de una prohibici&oacute;n a la acumulaci&oacute;n de fortunas individuales en un techo de cinco millones o de cinco casas -leo a Alfons Garc&iacute;a- lanzada por la exvice es un tanto claustrof&oacute;bica, y no s&eacute; yo si contrariar&aacute; a esos sectores urbanos de los que hablamos. En todo caso, el bar&oacute;metro igualitario proviene a veces del esquema primario de la cantidad fija, que es el de la riqueza como un asunto finito: el cad&aacute;ver del ant&iacute;lope que ha de repartirse desde un sistema de suma cero, de modo que si alguien acaba teniendo m&aacute;s porciones otros habr&aacute;n de tener menos. Esta idea la sepult&oacute; la Revoluci&oacute;n Industrial, y Frankfurt, el pensador que muri&oacute; hace unos a&ntilde;os, ya apuntal&oacute; que la desigualdad no es lo censurable, lo censurable es la pobreza. Bueno, da igual. No estamos en eso. La cuesti&oacute;n es que hay que tomar el pulso de la &eacute;poca, que ya no es aquella de los anhelos y las flores, me parece a mi. &nbsp;&ldquo;Uno se siente libre, all&iacute; en las monta&ntilde;as&rdquo;, escrib&iacute;a Eliot cuando comenzaban a gestarse los totalitarismos y se engendraban los movimientos de masas. &ldquo;Libertad, para qu&eacute;?&rdquo; le contestaba Lenin a Fernando de los R&iacute;os por esos mismos a&ntilde;os. Como en los tiempos de Eliot, atisbamos hoy las teor&iacute;as de la decadencia y a los Max Weber del desencantamiento, a los partidarios de las fuerzas ocultas y a los defensores de la libertad, a los pros&eacute;litos del dinero como origen del mundo y a los defensores del humanismo, a los garantes de los valores liberales de la sociedad civil y a los guardianes los &ldquo;ismos&rdquo; totalitarios. El eterno duelismo parece regresar a bordo de ordenadores y m&oacute;viles. O tambi&eacute;n podemos pensar, m&aacute;s dom&eacute;sticamente, que el mundo vive una mala comedia, que fue lo mismo que pens&oacute; Proust cuando, al salir de un concierto, Joyce le confes&oacute; en el taxi que no hab&iacute;a le&iacute;do nada suyo. Qu&eacute; frustraci&oacute;n. Una mala comedia, el mundo. Una mala comedia dram&aacute;tica e impertinente. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesus Civera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/oltra-2027_129_13142986.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Apr 2026 21:01:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Oltra en 2027]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Declives democráticos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/declives-democraticos_129_13101402.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El “lawfare”, o sea, el uso de la justicia con fines políticos para desacreditar al adversario, ha sido utilizado y lo utiliza la derecha y la izquierda pese a saber como se sabe que constituye un arma de combustión lenta que actúa contra la misma política y sus formas representativas, pues se traslada a los órganos del Estado deliberaciones que acaban por lapidar la naturaleza misma de la discusión pública parlamentaria</p></div><p class="article-text">
        De repente, el electorado se vio y se ve arrastrado hacia los populismos de las derechas ultras y de las izquierdas ultras, que nacen, crecen y se desarrollan -s&oacute;lo alguno parece morir- por culpa, sobre todo, de los partidos centrales del sistema, que evaden la funci&oacute;n &uacute;ltima que se les ha encomendado. De acuerdo: existen m&aacute;s factores f&aacute;cticos que propician la musculatura gigantesca que cobran los populismos actuales. Las din&aacute;micas econ&oacute;micas y sus frustraciones dom&eacute;sticas, las pulsiones morales, las fuerzas due&ntilde;as ya de la narrativa global seg&uacute;n la cual las eficiencias tecnol&oacute;gicas superan y relevan las soberan&iacute;as formales. Todo eso est&aacute; bien. Pero no olvidemos que son los partidos democr&aacute;ticos los que dibujan los ejes sociales, lo que encauzan el juego, los que regulan y han de taponar la posibilidad de que las fugas antidemocr&aacute;ticas adquieran vigor hasta convertirse en fuerzas medulares. Los que han de generar bienestar ciudadano para evitar que la ciudadan&iacute;a siga a los flautistas de Hamelin que cultivan ret&oacute;ricas ultras porque los principales partidos no les resuelven los problemas cotidianos ni les ofrecen perspectivas ilusionantes de vida. El populismo de izquierdas, hoy en declive por razones que no vienen ahora al caso, es una ensalada ali&ntilde;ada con esas corrientes que Habermas, recientemente fallecido, denominaba &ldquo;el fascismo de izquierdas&rdquo;, y su funci&oacute;n suele pender de una paradoja: las fuerzas que lo integran no suelen ser conscientes de la hidra antipluralista y prohibicionista que alojan. Piensan que son la modernez &uacute;ltima de todas las moderneces &uacute;ltimas del planeta tierra. Por su parte, los populismos de derechas, tan vigorosos en la actualidad, est&aacute;n alimentados por el neorreaccionarismo que bebe de Maistre, Spengler o de Carl Schmitt, y su singularidad es que ya no tratan de sustituir a la democracia sino de desacreditarla y vaciarla, amparados en la doctrina de la eficacia tecnol&oacute;gica y de la virtud del algoritmo: la democracia es una f&oacute;rmula pol&iacute;tica vieja, lenta y pesada, que ya no resuelve conflictos ni es capaz de ordenar la nueva sociedad. Est&aacute; superada y es decadente. S&oacute;lo las fuerzas retardatarias -democr&aacute;ticas- impiden que el &ldquo;nuevo orden&rdquo; gobierne el mundo. El rechazo de la colectividad deliberativa es sutituido por un &nbsp;&ldquo;bienvenido el control tecnocr&aacute;tico&rdquo;. Los populismos, de un espectro y de otro, tienen en com&uacute;n el hecho de torpedear las instituciones democr&aacute;ticas. Unos, bajo el est&iacute;mulo de que son meros ingredientes del liberalismo y de las revoluciones burguesas. Otros, porque ya no las necesitan en su marcha hacia el autoritarismo: las instituciones democr&aacute;ticas representan el espacio p&uacute;blico, el di&aacute;logo, la duda, el desacuerdo, y por tanto obstaculizan su idea de dominio, de homogeneizaci&oacute;n y de uniformidad. De verticalidad. Ya digo: para que ambos populismos -uno m&aacute;s que otro, el ebrio de poder es el de ultraderecha- emergan en la superficie del sistema y cobren musculatura hace falta algo m&aacute;s que una depresi&oacute;n econ&oacute;mica, una frustrada esperanza de futuro o una debacle moral. Hace falta que las organizaciones pol&iacute;ticas centrales encargadas por la ciudadan&iacute;a de gestionar sus intereses sociales, sus haciendas y sus vidas, y de facilitarle una perspectiva optimista, fracasen en su tarea. Porque la irrupci&oacute;n poderosa de las corrientes antidemocr&aacute;ticas desde el subsuelo de la postguerra -en el caso de los populismos de derechas- tienen su ra&iacute;z en las enormes grietas que dejan los partidos democr&aacute;ticos, m&aacute;s pendientes de reforzarse o reforzar sus c&iacute;rculos pr&oacute;ximos y m&aacute;s atentos a las victorias o derrotas electorales inmediatas que de administrar a medio y largo plazo las cuestiones b&aacute;sicas del personal y de subsanar sus miedos. Y eso crea desafecci&oacute;n. Y la desafecci&oacute;n engorda los populismos, sobre todo el de ultraderecha que es el m&aacute;s activo hoy. Los partidos centrales del sistema se muestran incapaces de blindar la democracia como principal objetivo ante la gran ofensiva de los neorreaccionarismos que a&uacute;nan en el mismo campo de pensamiento las teor&iacute;as conspirativas, la idea de que los algoritmos acabaran con los problemas dom&eacute;sticos y cultivar&aacute;n un futuro mejor y de que las formas representativas son viejas y ya no sirven, ya lo ense&ntilde;a el doctor Gradol&iacute; en lo que &eacute;l denomina el Tecnoabsolutismo. La democracia significa duda, constante deliberaci&oacute;n, desequilibrio, diversidad, pluralismo, imperfecci&oacute;n, complejidad. Justo lo que intentan los nuevos conservadurismos. La &uacute;nica tarea de los partidos democr&aacute;ticos, por tanto, ser&iacute;a la de plantar cara al veneno que no cesa de corroer la democracia y las instituciones democr&aacute;ticas. Lo que hacen las fuerzas democr&aacute;ticas es todo lo contrario. Se dir&iacute;an que colaboran con esas potencias destructoras. Nunca se ponen de acuerdo. Pelean hasta por una pajita en el ojo. Pongo un ejemplo de descr&eacute;dito de la misma pol&iacute;tica representativa propiciado por los partidos democr&aacute;ticos en claro respaldo indirecto hacia las nuevas formas de autoritarismo. El &ldquo;lawfare&rdquo;, o sea, el uso de la justicia con fines pol&iacute;ticos para desacreditar al adversario, cuya foto &uacute;ltima es &ldquo;la pena del telediario&rdquo;. El m&eacute;todo lo ha utilizado y lo utiliza la derecha y la izquierda pese a saber como se sabe que constituye un arma de combusti&oacute;n lenta que act&uacute;a contra la misma pol&iacute;tica y sus formas representativas, pues se traslada a los &oacute;rganos del Estado deliberaciones que acaban por lapidar la naturaleza misma de la discusi&oacute;n p&uacute;blica parlamentaria. La pr&aacute;ctica utilizada por la derecha y la izquierda ya la han aprendido grupos como Manos Limpias y otros de la misma &oacute;rbita y juegan a diario con ese procedimiento lastrante que carcome la pol&iacute;tica e inhabilita a los pol&iacute;ticos por cualquier zarandaja. En el pecado llevan la penitencia. No viene ahora al caso citar nombres que han sufrido y sufren los coletazos de esa instrumentalizaci&oacute;n funesta: la lista ser&iacute;a enorme. Son del todo conocidos. La f&oacute;rmula mina la democracia porque contiene un componente t&oacute;xico antiinstitucional: infla y otorga m&aacute;s supremac&iacute;a a unas instituciones -los aparatos judiciales, etc- a cambio de enflaquecer la legitimaci&oacute;n representativa en una p&eacute;rdida de autoridad constante. Tambi&eacute;n en esa judicializaci&oacute;n innecesaria los partidos centrales &ldquo;ayudan&rdquo; a los populismos a vaciar la democracia. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesus Civera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/declives-democraticos_129_13101402.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Mar 2026 20:06:30 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Declives democráticos]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vía de la felicidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/via-felicidad_129_13058866.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/54eed6c9-e7cb-43a8-923c-0c9e6d6ec3d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vía de la felicidad"></p><p class="article-text">
        Hay profesionales de la queja, del descontento y la protesta, como hay profesionales especializados en los m&aacute;s prosaicos detalles de la en&eacute;sima reuni&oacute;n entre Diderot, D&rsquo;Alembert y el bar&oacute;n d&rsquo;Holbach en el sal&oacute;n de la &ldquo;madame&rdquo; Julie de Laspiness. O como hay profesionales expertos en la interextualizaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica aplicada a la cumbre de Davos de principios del XX entre Heidegger y Cassirer, ese duelo al sol de aquel siglo XX problem&aacute;tico y febril. Pero eso es ya otro asunto. Mucho m&aacute;s elevado, el asunto. El problema de los profesionales de la queja es que la conceptualizan, la liberan de la materia, la abstraen y la situan en otro plano, y entonces en lugar de una queja fundada se nos aparece una patata. Es lo que viene a decir Salva Enguix en sus &ldquo;Periferias Mudas&rdquo;, a un lado en la presentaci&oacute;n oficial Enric Juliana y al otro lado Joan Romero (que ya es como un ser omnisciente, Romero): tanta historia y tanta saliva gastada, tanto modelo te&oacute;rico y tanta pol&iacute;tica (o no pol&iacute;tica) y resulta que estamos por aqu&iacute; casi peor que est&aacute;bamos. O desde luego no estamos como deber&iacute;amos estar. Otras autonom&iacute;as, s&iacute;. Cuesti&oacute;n de peso y fortaleza. Pero nosotros, liliputs perif&eacute;ricos, nos hallamos en medio de una recentralizaci&oacute;n que nos alancea y alancea aprovechandose de nuestra fragilidad. De ah&iacute; que haya que cambiar de &ldquo;chip&rdquo; y reorganizar estrategias y mentes hacia posiciones m&aacute;s realistas (no digo conformistas, ni resignadas: realistas) a fin de evitar agon&iacute;as y amarguras, que ya est&aacute; bien. &iquest;Y si en lugar de ser &ldquo;algo&rdquo;, lo que sea, optamos por no ser &ldquo;nada&rdquo;? Ya nos pas&oacute; con la vertebraci&oacute;n valenciana. Seguimos invertebrados y nadie se queja ya de lo invertebrados que estamos. O que somos. Pues igual.
    </p><p class="article-text">
        La verdad es que llevamos desde los a&ntilde;os sesenta del XX abrazados al victimismo y la reivindicaci&oacute;n, seg&uacute;n como se mire, es decir, habitamos en una larga aflicci&oacute;n org&aacute;nica provocada por las ilusiones cegadas y las esperanzas a medio frustrar. Y la cosa no parece que tenga remedio. As&iacute; que la propuesta es sana: ahora toca divertirse. &iquest;Para qu&eacute; tanto automartirio, y autoodio y autonosequ&eacute; si vamos de fracaso en fracaso hasta el fracaso final? No hubo Renaixen&ccedil;a como mandaban los c&aacute;nones catalanes de la Renaixen&ccedil;a (por eso se sabe que la de aqu&iacute; fue deficiente, hay que establecer analog&iacute;as para identificar la aut&eacute;ntica funci&oacute;n o disfunci&oacute;n de un fen&oacute;meno). Despu&eacute;s hubo una efervescencia intelectual de impugnaciones a las historias oficiales y de exigencias de singularidad bajo el paraguas fusteriano y sus paraguas ep&iacute;gonos. Despu&eacute;s hubo gritos pol&iacute;ticos y callejeros -lo intelectual transformado en acci&oacute;n- en los setenta y en la Transici&oacute;n. Despu&eacute;s de la Transici&oacute;n, hubo formas pol&iacute;ticas institucionalizadas auton&oacute;micas y una progresi&oacute;n competencial algo digna. Pero los avances siempre se han acompasado con los sujetos victimistas y reivindicativos, pues siempre se ped&iacute;a m&aacute;s tarta y m&aacute;s poder. Era una satisfacci&oacute;n algo bastarda. Y ahora, ya se ve, han pasado los a&ntilde;os y estamos m&aacute;s o menos igual, como viene a decir Enguix: con el descontento a cuestas. O sea, que para ir a Sevilla en AVE hay que pasar por Madrid, como ha comprobado Salvador Vendrell emp&iacute;ricamente. (Una met&aacute;fora rotunda, &eacute;sta del AVE, que deber&iacute;a incorporar Angels Gregori en la ampliaci&oacute;n de su poemario &ldquo;Deber&iacute;amos quedarnos en casa&rdquo; para evitar frustraciones supernumerarias). Es decir, que ni la ret&oacute;rica ni la pol&iacute;tica ni la intelectualidad ni los poemarios de Estell&eacute;s ni las &ldquo;manis&rdquo; ni las voces ni las m&uacute;sicas ni las letras han servido para abandonar la mudez y la dependencia, a tenor de los libros que se escriben y de las protestas pol&iacute;ticas y empresariales que se vienen dando. Al rev&eacute;s. Madrid cada vez posee m&aacute;s voz y la CV est&aacute; igual de af&oacute;nica. La intelectualidad de izquierdas, ante ese trance desgraciado, salva la gestualidad de Ximo Puig. Y si no salva la gestualidad de Morera o de Baldov&iacute; esa misma intelectualidad -que es muy suya la intelectualidad y un tanto pros&eacute;lita-, pues los salvo yo. P&eacute;rez Llorca acaba de entrar en el Palau, y no sabe uno si tendr&aacute; intelectualidad o no, pero lo cierto es que el proceso recentralizador, empezando por los partidos de implantaci&oacute;n nacional, aumenta en lugar de corregirse. Por eso digo lo que digo: ante la impotencia del fracaso reiterado y previsible, alegr&iacute;a. Epicuro divid&iacute;a el mundo entre el placer y el dolor, entre la felicidad y el sufrimiento. Los profesionales de la queja fundada, conscientes de la decepci&oacute;n, han de optar por uno de los dos mundos: yo aconsejo el primero. El conde de Buffon, que es como de la familia de Mart&iacute; Dom&iacute;nguez (yerno Mart&iacute; del m&eacute;dico Ram&oacute;n Pina, Valencia es una mesa camilla sin brasero), ya dec&iacute;a en su &eacute;poca que los espacios pod&iacute;an mutar y desarrollarse en el tiempo, que no eran inmutables como ven&iacute;a a se&ntilde;alar la Biblia. Las dimensiones de Buffon no son las dimensiones valencianas. Por aqu&iacute; mutamos poco. Madrid nos sorbe con una pajita, y eso es lo que hay. Enguix lo teoriza, ya digo. Y uno solo a&ntilde;ade que la felicidad desplazar&aacute; al llanto y la desaz&oacute;n cuando admitamos ese hecho irreversible. La ansiedad s&oacute;lo provoca pesadumbre. Cuando se acepte la derrota definitiva, los profesionales de la queja y del victimismo disminuir&aacute;n en n&uacute;mero y adquirir&aacute;n la categor&iacute;a de sumos sacerdotes. Ser&aacute;n incluso mitificados. Como dir&iacute;a aquel personaje de Mu&ntilde;oz Molina en el Jinete Polaco -el profesor al que le gustaban las quincea&ntilde;eras- no habr&aacute; praxis, s&oacute;lo un punto de vista superestructural. Sosiego, por tanto, serenidad. Placer. La intelectualidad se amoldar&aacute; a la aspiraciones clausuradas, cesar&aacute; su angustia. Vivir&aacute;, como en la &ldquo;vida beata&rdquo; de Gil de Biedma, sin sufrimiento, entre las ruinas de la inteligencia. Lo digo porque observo muy decaidos a los amigos m&aacute;s activistas, siempre impacientes, desasosegados, desde hace muchos a&ntilde;os ya, entonando la misma m&uacute;sica, y recuerdo entonces a S&iacute;sifo, venga subir la roca a la cima para que ruede hacia abajo y vuelta a empezar, y creo que no vale la pena el esfuerzo. La desdicha se contagia. Y si no hay soluci&oacute;n, &iquest;para qu&eacute; darle vueltas al problema? Si pides lo imposible, te pasar&aacute; como a los del 68, que los adoquines se transformar&aacute;n en flores y despu&eacute;s habr&aacute; dolor.&nbsp;(Aunque tambi&eacute;n es verdad que los griegos no daban mucha importancia al sufrimiento. Ulises viaj&oacute; durante veinte a&ntilde;os y no volvi&oacute; m&aacute;s sabio sino m&aacute;s viejo).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesus Civera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/via-felicidad_129_13058866.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Mar 2026 23:36:08 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[El “jo” de Raimon]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/jo-raimon_129_13034214.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b9862127-835b-49c6-8875-3b3f2a5eb01a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El “jo” de Raimon"></p><p class="article-text">
        Entre &ldquo;Aquest jo que jo soc&rdquo; (Raimon, seg&uacute;n Miquel Alberola) y &ldquo;El jo que no mor&rdquo; (lo &uacute;ltimo de Ferran Torrent), la cosa es que el &ldquo;yo&rdquo; rom&aacute;ntico y napole&oacute;nico -y freudiano- se est&aacute; poniendo de moda, como si quisiera renacer. Todos somos producto de una circunstancia -sobre todo eyaculatoria-, y de un golpe, o dos, de azar, y si Raimon no llega a subir de paquete a aquella vespa de su amigo en direcci&oacute;n a X&agrave;tiva, pues igual nos hubieramos quedado sin &ldquo;Al vent, la cara al vent, el cor al vent, les mans al vent, el ulls al vent, al vent del m&oacute;n&rdquo;. Y si Pelejero, el &ldquo;Pele&rdquo;, en la encrucijada de su vida, no hubiera elegido la m&uacute;sica en lugar de una oscura plaza del PNN, de esos PNN tributarios de los Regl&aacute;, Tarradell o Dol&ccedil;, pues no hubieramos tenido un Raimon, ni un &ldquo;Jo vinc d&rsquo;un silenci&rdquo; porque el &ldquo;silenci&rdquo; ni se hubiera hecho carne, ni voz, ni m&uacute;sica, ni letra, ni nada. La nada. Alberola, lo que hace muy bien en este libro memorial&iacute;stico sobre Raimon, es biografiar el tiempo, contextualizarlo, un tiempo que converge con el nuestro, que es el del tardofranquismo, el de la Transici&oacute;n y el del postfranquismo/democracia. Es decir, un tiempo en el que ya cantaban Els setze Jutges y se copiaba a Brassens y a Ferr&eacute; (en lugar de copiar a Cole Porter, y a Gershwin, y Richard Rodgers y a Irving Berlin, que eran lo buenos y los que han quedado) y ya se entonaba poco el Cara al sol con la camisa nueva que t&uacute; bordaste en rojo ayer, me hallar&aacute; la muerte si me llega y no te vuelvo a ver. Raimon es casi-casi un &ldquo;producto&rdquo; del Plan de Estabilizaci&oacute;n del 59 y de los Planes de Desarrollo de L&oacute;pez Rod&oacute;. Quiere decir uno que el Plan se firm&oacute; en el 59 y &ldquo;Al vent&rdquo;, tambi&eacute;n. Cuando el franquismo se abr&iacute;a un poco -gracias a los americanos, como se ha sabido despu&eacute;s- aunque a&uacute;n crec&iacute;an las c&aacute;rceles y los fusilados. Ocurre con Raimon que es un s&iacute;mbolo del antifranquismo tan poderoso que ya nunca se ha podido quitar de encima la etiqueta, aunque haya luchado desesperadamente el resto de su vida -el resto de su m&uacute;sica- para combatir esa despiadada identidad. La historia nos atrapa, aunque no nos dejemos. De Raimon hay que quedarse con la letra. La m&uacute;sica ya es otra cosa. A mi me sabe mal decirlo, porque parece que vamos contra el s&iacute;mbolo/Raimon, pero es que ni Manolo Camp, ni Borrull, ni Pons, ni Marb&aacute; han logrado llevar a la cumbre la envoltura musical de sus temas porque se part&iacute;a de una musicalidad muy estrecha y quiz&aacute;s primitiva, de rasgos arm&oacute;micos limitados. Borrull, donde se hace grande, pongo por caso, es en el disco de Miguel Hern&aacute;ndez de Serrat. Puestos a evocar los trances melodiosos, Raimon tiene dos grandes canciones, de las que emocionan musicalmente, que son &ldquo;Com un puny&rdquo; y &ldquo;Veles e vents&rdquo;, y dos himnos rotundos, &ldquo;Jo vinc d&rsquo;un silenci&rdquo; y &ldquo;Diguem no&rdquo;. Y &ldquo;Al vent&rdquo;, que es un grito sumario y preciso. Alberola retrata, a veces hasta el miniaturismo, el entorno del cantautor, los personajes que le influyeron, la musicalizaci&oacute;n de los poetas -esa gran obra de Raimon- y las citas en los escenarios, y el cat&aacute;logo de prohibiciones y sus evoluciones y sus dudas y sus amores, o su gran amor. Lo que sucede es que, ha quedado dicho, a mi no me seduce la m&uacute;sica, no as&iacute; la letra, porque Raim&oacute;n es un cantautor de enormes letras. En Raimon la letra va siempre un paso por delante de la m&uacute;sica. O varios. Tiene mucha m&aacute;s presencia. Claro que Raimon es Raimon, y no Sinatra. En todo caso, el &ldquo;yo&rdquo; est&aacute; retornando, y tiene la particularidad de no morir nunca, como afirma Torrent y afirma tambi&eacute;n ahora Alberola con sus p&aacute;ginas sobre Raimon. Es un &ldquo;yo&rdquo; muy suyo, el de Raimon, aunque sea un &ldquo;yo&rdquo; siempre compartido dado que Alberola nos hace visitar el fondo de un ba&uacute;l donde junto a &ldquo;El Pele&rdquo; aparecen y desaparecen Espriu, Pla, Maluquer, Mira, Fuster, Mompou, Espin&aacute;s, Alfaro, y Claudi Mart&iacute;, y March, y Timoneda y Ferran Montesa y Semprun. Y todos esos &ldquo;homenots&rdquo;, peronajes o ya fantasmas, se dir&iacute;a que andan a&uacute;n encerrados en el &ldquo;pu&ntilde;o&rdquo; de Raimon, donde sobre todo, y sobre todos, est&aacute; Annalisa. (Quiz&aacute;s Alberola no haya incidido lo suficiente en los personajes de la &ldquo;canc&ograve;&rdquo;, de aqu&iacute; y de all&aacute;, de este sur y de aquel norte, para recodificar a Raim&oacute;n con sus coet&aacute;neos, pero es cierto que eso merece otro libro, como aquel que escribi&oacute; V&aacute;zquez Montalb&aacute;n. Cada cosa a su debido tiempo).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesus Civera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/jo-raimon_129_13034214.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Mar 2026 22:01:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El “jo” de Raimon]]></media:title>
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      <title><![CDATA[¿Área metropolitana? Ya está la Generalitat]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/area-metropolitana-generalitat_129_12949058.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Vaya lata con la &ldquo;nueva&rdquo; &aacute;rea metropolitana de l&acute;Horta, con la creaci&oacute;n de un organismo a imagen y semejanza de aquel Consell Metropolit&agrave; de l&acute;Horta, que tuvo su esplendor, su ocaso y su muerte, como mismamente un vegetal. O un animal. Hay una nueva ofensiva, que no es sino un vicio intelectual, y regresa ahora el metropolitanismo como regresa siempre la publicidad del Cola-Cao. (El metropolitanismo siempre han tenido mucho predicamento, casi tanto como los modos de producci&oacute;n o las fuerzas productivas o el imperialismo como fase superior del capitalismo). El fastidio solo puede ser comparable a una mala novela de Henry James. Hay un cierto personal que dedica su vida y su obra a convencernos de las enormes virtudes que encierra para los comunes mortales el poseer un &aacute;rea metropolitana con sus funcionarios y sus ordenadores y sus oficinas y sus competencias. Es un personal que hace de esa vida un destino, el destino de su vida. A mi me parece bien, cada cu&aacute;l ha de ser feliz a su manera. Estas cosas despu&eacute;s siempre se han vestido con los oropeles de la intelectualidad y, en general, la cosa no ha pasado de ah&iacute;. Estudios, digresiones, caf&eacute;s, neuronas echando humo, una discusi&oacute;n por aqu&iacute; y una teor&iacute;a nueva por all&aacute;. No es mucho gasto. El conflicto, en cualquier caso, no llega cuando la idea pasa de la cabeza a la pluma, sino de la pluma a la acci&oacute;n. Es decir, cuando se pretende fabricar un aparato administrativo, que naturalmente ha de cruzarse con todas las administraciones que le rodean por arriba, por abajo, por la izquierda y por la derecha. Cuatro administraciones atraviesan nuestras vidas: la del Estado, la auton&oacute;mica, la provincial y la municipal. &iquest;No son suficientes? No. Hay que levantar una quinta administraci&oacute;n, a semejanza de la de BCN, donde hay cientos de funcionarios y el fruto es el que es, es decir, m&aacute;s bien poco. &nbsp;Hubo una &eacute;poca en que nuestro modelo pol&iacute;tico y vivencial pasaba por reproducir las cosas que hac&iacute;an los avanzados de Barcelona. Siempre iban un paso por delante. O dos o tres. Ahora, menos. En todo caso, el &aacute;rea de la que hablamos, metropolitana y con oficinas bien puestas, ha de coordinar los municipios de l&acute;Horta y a Valencia, y estudiar sus carencias y sus problemas, y la convergencia o divergencia de los servicios y los planes de futuro y los planes presentes y todo eso. &iquest;Y para qu&eacute; est&aacute; la Generalitat entonces? &iquest;A qu&eacute; se dedica la Generalitat? &iquest;Y para qu&eacute; est&aacute; la diputaci&oacute;n? Se supone que la Generalitat es un ente supramunicipal, que sobrevuela el vac&iacute;o intermunicipal, como un ser supremo que vela por los acuerdos y desacuerdos de las localidades que moran en su seno. Porque vamos a ver.&nbsp;Si no hay apenas vivienda y los pisos est&aacute;n car&iacute;simos por falta de suelo y por la temible especulaci&oacute;n de los capitales, no creo que la soluci&oacute;n provenga de la instalaci&oacute;n de la nueva administraci&oacute;n de l&rsquo; Horta. Si eso que se llama ahora la movilidad -la red de transporte, el metro, el bus, el tren, entre otras cosas- falla o es insuficiente o no est&aacute; bien organizada, ser&aacute; un problema de la Generalitat, que para eso est&aacute;: para ordenar el territorio, regular el suelo, el transporte, los enlaces de los ciudadanos, y para reivindicar a la otra administraci&oacute;n &ldquo;superior&rdquo;, la del Estado, las obras hidr&aacute;ulicas que no se han realizado en a&ntilde;os, el encauzamiento de los barrancos malogrados, y sistematizar y armonizar todo el tinglado. Si la Albufera est&aacute; colmatada, o es ya un asquito, pues ser&aacute; la Generalitat y el ayuntamiento de Valencia, y el de Catarroja, o los ribere&ntilde;os del lago, los que se alien para arbitrar medidas a fin de mejorar la existencia del lago y a ser posible su prosperidad. Si Metrovalencia no funciona, o funciona mal, ser&aacute; un problema de la Generalitat, no del &aacute;rea metropolitana. En Bilbao y Sevilla se apa&ntilde;an con lo que tienen, consorcios para residuos y cosas as&iacute;. Y as&iacute; evitan el choque entre poderes (que ya hay cuatro, repito, y con burocracias tremendas, y a veces no se aclaran entre ellos, como se ha visto de nuevo recientemente). Porque esa es otra: l&iacute;brate de las parcelas de poder. &nbsp;Todo el mundo quiere mandar. Funda un organismo y tendr&aacute;s un aparato con voluntad de perpetuarse y desalojar a los otros aparatos ya fundados anteriormente a su alrededor. Como dec&iacute;a Alejandro Escribano el otro d&iacute;a, no sirve de nada una concepci&oacute;n metropolitana de las pol&iacute;ticas (ay, si le escuchara Sorribes). Y a&ntilde;ad&iacute;a: para eso ya est&aacute; la Generalitat (normal, lo que digo yo). Y a&ntilde;ad&iacute;a despu&eacute;s: Una cosa es el Plan Sur Metropolitano (ojo, no la constituci&oacute;n del &Aacute;rea Metropolitana), y eso est&aacute; bien porque sin una marca no hacemos nada, que hoy se estilan mucho las marcas, pero lo ha de llevar la Generalitat. Que est&aacute; para algo, insisto yo. Aqu&iacute; ya tenemos el Emtre y el Emshi, que son &oacute;rganos que deben venir a&uacute;n de aquella incubaci&oacute;n que hubo en tiempos de Lerma, aquell Consell Metropolit&agrave; de l&acute;Horta que muri&oacute; con Rita Barber&aacute; hace unos 27 a&ntilde;os. Yo me temo que lo que se lleva ahora, ya hace bastante a&ntilde;os, mejor dicho, es la Ciudad Global, que encima suele ser mucho m&aacute;s progresista que sus entornos (Chicago, Nueva York, Los Angeles, por hablar de EE UU) y que compite en influencia con los estados, adem&aacute;s de generar riqueza a trav&eacute;s de su cosmopolitismo. Pero, bueno, nunca se sabe. Uno siempre cree que es mejor potenciar la Generalitat, que es nuestro poder, el poder de aqu&iacute;, y dejarse de tanto municipalismo, que es la justificaci&oacute;n que utilizan los alcaldes de todo signo y condici&oacute;n para alcanzar m&aacute;s supremac&iacute;a, m&aacute;s fuerza, m&aacute;s dominio y m&aacute;s autoridad. Y despu&eacute;s el ciudadano, con tantos poderes y administraciones y funcionarios -poder estatal, poder auton&oacute;mico, poder provincial, poder local y ahora poder metropolitano- es que no se aclara. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesus Civera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/area-metropolitana-generalitat_129_12949058.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Feb 2026 23:35:34 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Área metropolitana? Ya está la Generalitat]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trump, Xi y Azorín]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/trump-xi-azorin_129_12906400.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ed414670-68c7-4c8f-a418-21e9a90c07c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Trump, Xi y Azorín"></p><p class="article-text">
        El mundo est&aacute; en guerra, as&iacute; que reaparece Lenin con su Imperialismo como fase superior del capitalismo y reverdece Carl Schmitt, con su antiliberalismo, sus amigos/enemigos y su pueblo/territorio. El fascismo. Guerra por la energ&iacute;a (sin energ&iacute;a no hay vida), guerra comercial y, como consecuencia, guerra de armas, que aqu&iacute; s&iacute; que el orden de los factores altera el producto. Imperialismos e imperios en expansi&oacute;n, EEUU y China, el asi&aacute;tico desde un capitalismo de Estado: el &ldquo;milagro&rdquo; chino contradice a Smith, a Ricardo, a Mill y Marx. A todos a la vez y de una tacada. De modo que casi ser&aacute; mejor hablar de Azor&iacute;n, al que recordaba P&eacute;rez Morag&oacute;n en estas mismas p&aacute;ginas (que no son p&aacute;ginas ya, o son p&aacute;ginas virtuales). &iquest;Qui&eacute;n se acuerda hoy de Azor&iacute;n? Pues Miquel Alberola, quien confes&oacute; su adicci&oacute;n por el de Mon&ograve;ver en su libro &ldquo;Cr&ograve;niques des de Madrid&rdquo;. Alberola se fue a Madrid a cubrir la Casa Real, y el Senado y el Congreso, y recibi&oacute; el hechizo de Azor&iacute;n, que siempre anda por las calles de Madrid, vivo o muerto. Sigui&oacute; el rastro del escritor y sus &ldquo;pupilajes&rdquo; e igual se lo encontraba en el Sal&oacute;n de los Pasos Perdidos o reflejado en el &ldquo;ancho cristal azogado&rdquo; de Lhardy.&nbsp;Es que vas a Madrid y te salen al paso las almas en pena de Valle, Gald&oacute;s, Baroja o Quevedo vagando por la Castellana o por Sol, sin acceder al m&aacute;s all&aacute;, o regresando del m&aacute;s all&aacute; cada vez que alguien los lee o los estudia. Alberola eligi&oacute; a Azor&iacute;n, que es de casa. El periodista acaba de entregar a la imprenta un texto sobre Raimon bajo el t&iacute;tulo &ldquo;Aquest jo que jo soc&rdquo; -una letra de Raimon, muy existencial, ser&aacute; de los primeros a&ntilde;os- mientras a&uacute;n refulge, calentito, el libro de Salvador Enguix, &ldquo;Las periferias mudas&rdquo;: Enguix disecciona la fragilidad de las &eacute;lites territoriales y las dimensiones del centralismo ancestral espa&ntilde;ol en un eterno desequilibrio que nunca parece superado, que se agranda en lugar de reducirse. La verdad es que para periferia muda, la nuestra, no la de los catalanes. No se preocupe Enguix, que nos hallamos hoy en un nuevo centralismo como fase superior del autonomismo y en espera de que venga Trump y nos &ldquo;extraiga&rdquo; al presidente S&aacute;nchez, esperemos que no se lleve a Lydia del Canto tambi&eacute;n. Pero habl&aacute;bamos de Azor&iacute;n. Y de sus circunstancias parad&oacute;jicas. Madrid se comprende mejor leyendo a Azor&iacute;n que se entiende Valencia leyendo su obra &ldquo;Valencia&rdquo;.&nbsp;Con Blasco entendemos bien Valencia (o la entend&iacute;amos, antes de la invasi&oacute;n for&aacute;nea). A m&iacute; siempre me gust&oacute; m&aacute;s Baroja, aunque escribiera mal y se armara un l&iacute;o con los personajes, la estructura y todo eso que es ya materia de la escrupulosidad literaria. Ya lo dej&oacute; dicho P&eacute;rez de Ayala: &ldquo;las novelas de Baroja son como un tranv&iacute;a. Los personajes entran y salen, se suben y se bajan sin que sepamos ad&oacute;nde van ni quienes son&rdquo;. Bueno, no se puede pedir todo: la producci&oacute;n de Baroja es inmensa -m&aacute;s que la de Azor&iacute;n- y al menos el vasco contaba historias y nos emocionaba mientras que con Azor&iacute;n s&oacute;lo nos da un vuelco el coraz&oacute;n muy de vez en cuando, al pasar por delante de un adjetivo, un concepto o una &ldquo;hora de Espa&ntilde;a&rdquo;, y aun as&iacute;. (Seg&uacute;n contaba Borges, no todas las palabras del diccionario pueden usarse. Azulado, s&iacute;. Pero azulino o azuloso, no). En el tranv&iacute;a de P&eacute;rez de Ayala se podr&iacute;an tambi&eacute;n subir y bajar algunos pol&iacute;ticos valencianos, para renovar los aires, porque no sabemos ad&oacute;nde nos conducen, y si suben, bajan, entran o salen. Al presidente Llorca, que sustituy&oacute; a Maz&oacute;n, ya le hemos cazado su primera narrativa: di&aacute;logo, moderaci&oacute;n, brazos abiertos, lo que ser&iacute;a el germen original democr&aacute;tico, puro y duro, hoy hecho pur&eacute;. Pero como los dem&aacute;s no le hacen ni caso, pues vemos a Llorca enganchado &uacute;nicamente a la narrativa, como parece enganchado Momp&oacute; con el valenciano popular (que no, que en castellano no se escribe &ldquo;Gran&aacute;&rdquo; por mucho que se pronuncie as&iacute;: se escribe Granada). Es normal lo de Momp&oacute;, aqu&iacute; hay mucha afici&oacute;n por la ling&uuml;&iacute;stica, pasi&oacute;n desenfrenada se dir&iacute;a, de modo que el pol&iacute;tico realiza las funciones del ling&uuml;ista con naturalidad, y a veces el ling&uuml;ista opera como el pol&iacute;tico, en un cruce de destinos ya indeleble. Algunos pol&iacute;ticos valencianos superan sus cometidos -hacer la vida m&aacute;s agradable a los ciudadanos, incrementar o procurar su bienestar-, e igual hasta comprobamos con placer alg&uacute;n d&iacute;a que uno de ellos ha subvertido cierta ley inescrutable de la f&iacute;sica cu&aacute;ntica y le dan el Nobel. El maestro Azor&iacute;n ya nos ense&ntilde;aba que lo dif&iacute;cil no era escribir, sino pensar. Cierto. Lo dif&iacute;cil es pensar la pol&iacute;tica, la micro y la macro, no tanto como ejecutarla. Azor&iacute;n, al que llamaban &ldquo;el se&ntilde;orito Pepe&rdquo; en Mon&ograve;ver, tiene escrito: &ldquo;Mi casa -en Mon&oacute;var- era biling&uuml;e. Habl&aacute;bamos los se&ntilde;ores, entre nosotros, en castellano, habl&aacute;bamos a la servidumbre en valenciano&rdquo;. La prosa da cuenta, fij&aacute;ndonos mucho, de esa dualidad (su madre era de Petrer), o eso dicen los que entienden, los gram&aacute;ticos y ling&uuml;istas y as&iacute;. Azor&iacute;n fue el primero en inventar el mito de Castilla, y oscilaba entre el simbolismo franc&eacute;s y el cat&aacute;logo de las caracter&iacute;sticas nacionales, en aquella Espa&ntilde;a que era y sigue siendo suya, en esa imagen de la Espa&ntilde;a pl&aacute;stica, la que resucita Enguix pero desde las dimensiones de lo institucional, lo pol&iacute;tico, lo econ&oacute;mico, lo medi&aacute;tico, etc&eacute;tera. Lo actual. Azor&iacute;n lo que hizo muy bien fue la cr&oacute;nica pol&iacute;tica, que no es precisamente ascender por las elevadas colinas del Dasein. No parec&iacute;a sufrir el valenciano con el dif&iacute;cil viaje que va de la cabeza al papel, seg&uacute;n Kafka, y quiz&aacute;s por eso escrib&iacute;a de pol&iacute;tica, adem&aacute;s de para ganarse la vida. Hasta Bach escrib&iacute;a m&uacute;sica para ganarse la vida. Gan&aacute;ndose el alimento se han erigido las grandes obras que reconoce el mundo. Menos mal que P&eacute;rez Morag&oacute;n, y Alberola, y Enguix est&aacute;n en otras cosas, y no escriben de Trump, de China, de Rusia, de los imperialismos y de la &ldquo;extracci&oacute;n&rdquo; de presidentes m&aacute;s o menos soberanos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesus Civera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/trump-xi-azorin_129_12906400.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Jan 2026 11:31:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Trump, Xi y Azorín]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA["Motoret" Bernabé]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/motoret-bernabe_129_12886575.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5431afa2-f06d-4d7b-a3fd-1f266d697d5f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Motoret&quot; Bernabé"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A ver si Bernabé se hace un equipo propio de expertos y ficha a Foster, noventa años excelentes, o al italiano Piano, que entenderá mejor las plazas valencianas. O devuelve a Calatrava a sus orígenes, a su ámbito perdurable, ya sin los palos de IU, y lo restituye</p></div><p class="article-text">
        Una pol&iacute;tica nutrida en el vuelo raso y ahora de vuelo alto de la cosa p&uacute;blica, Pilar Bernab&eacute;, que por esos caminos extra&ntilde;os de las conjunciones astrales, que dir&iacute;a Paj&iacute;n, resulta que es delegada del Gobierno como lo fue su hermano, Toni. Aunque Pilar ejerce m&aacute;s en plan &ldquo;motoret&rdquo;, que igual est&aacute; aqu&iacute; que est&aacute; all&aacute;, mientras Toni filtraba m&aacute;s la vida y la pol&iacute;tica seg&uacute;n pausas ascendentes y discretas. Antes se pod&iacute;a decir que Bernab&eacute; irradiaba el &aacute;ura del animal pol&iacute;tico, &iacute;gneo y conturbador, pero ahora no sabe uno si acabar&aacute; crucificado al referirse al animal/persona, esa dualidad griega, por mucho que cada persona contenga un animal, y a veces muy bruto, como es sabido. Cosas de las correcciones de hoy. Al otro lado est&aacute; la alcaldesa Catal&aacute;, que posee instintos pol&iacute;ticos muy celebrados, algunos hasta inefables, y ambas pueden exhibir un duelo medieval y colorinesco, a lo Dumas, por la alcald&iacute;a de Valencia, a&uacute;n compartiendo la enorme y objetiva ventaja que lleva el PP/Catal&aacute;, puesto que el PSOE vive bastante escuchimizado en la ciudad del Micalet desde que Ricard se volatiliz&oacute; (que debe de coincidir m&aacute;s o menos con los a&ntilde;os en que el censo al completo de Valencia estaba lleno de Vicentes y Amparos, hace ya un mont&oacute;n). La otra candidata a la alcald&iacute;a del Cap i Casal es Papi Robles, activista de Benimaclet, antigua scout, de naturalezas y estudios ingenieriles, que sustituy&oacute; a Rib&oacute;, sobre la cual los medios dudan de si al final encabezar&aacute; la lista de Comprom&iacute;s: no estar&iacute;a nada bien que las &ldquo;elites&rdquo; de ese partido la reemplazar&aacute;n despu&eacute;s del trabajo menestral de estos a&ntilde;os. Robles sale menos en los medios y adem&aacute;s uno no tiene el gusto. Y est&aacute;bamos hablando de Bernab&eacute; encarnando la piel del socialismo valenciano de Valencia.
    </p><p class="article-text">
        Es una lucha desigual, s&iacute;, la de Bernab&eacute; y Catal&aacute;, pero ya dijo Gramsci aquello del &ldquo;pesimismo de la inteligencia y el optimismo de la voluntad&rdquo;, y como uno le hace mucho caso a Gramsci en el rollo de las hegemon&iacute;as y esas cosas, pues cree que Bernab&eacute; se mimetizar&aacute; en la segunda parte de la sentencia y despreciar&aacute; la primera. Optimismo. La verdad es que todo el mundo hace pol&iacute;tica sobre Valencia pero pocos piensan Valencia. Escribano, que la pens&oacute; en los ochenta, ya est&aacute; en el equipo de Catal&aacute;, junto a Lamela y Silvestre y otros. A ver si Bernab&eacute; se hace un equipo propio de expertos y ficha a Foster, noventa a&ntilde;os excelentes, o al italiano Piano, que entender&aacute; mejor las plazas valencianas. O devuelve a Calatrava a sus or&iacute;genes, a su &aacute;mbito perdurable, ya sin los palos de IU, y lo restituye. Al final y al cabo, fue el socialismo lermista el que le encarg&oacute; la Ciudad de las Ciencias. Y la Ciudad es la foto actual de Valencia. Insisto que una cosa es la narrativa de Valencia, que puede discurrir por sus cielos sin tocar tierra, y otra, distinta, la &ldquo;materia hist&oacute;rica&rdquo; de Valencia -como dir&iacute;a el profesor Villaca&ntilde;as-, que se ha de centrar en resolver sus problemas acuciantes: el de la vivienda, el de la masificaci&oacute;n tur&iacute;stica y vaciamiento de las calles hist&oacute;ricas y el de la constante p&eacute;rdida de personalidad del paisanaje. En eso est&aacute; Catal&aacute;, adem&aacute;s de en extender la esfera cultural -de la cultura elevada, no la de Los Pecos, se entiende- para &ldquo;domesticar&rdquo; a las masas for&aacute;neas. Josep Vicent Boira, en su &ldquo;viaje&rdquo; por los siglos de Valencia, revela la importancia de reconocernos en la singularidad, y cree uno que Boira hereda el concepto/madre del maestro Sanchis Guarner, cuyo libro &ldquo;La ciudad de Valencia&rdquo; cambi&oacute; la historia de la ciudad y la concepci&oacute;n de su futuro. (Y no cambi&oacute; el presente porque la ciudad estaba en otras batallas muy sanguinolientas, no viene al caso ahora mentar ahora a los inicuos promotores de la hemorragia). O dicho de otra manera: sin Sanchis Guarner no ser&iacute;amos los mismos, ni Valencia ser&iacute;a la que contemplamos. Yo tengo &ldquo;La ciudad de Valencia&rdquo; dedicada. Se la dedic&oacute; a mi padre el maestro. A&ntilde;os setenta. Buenos y malos a&ntilde;os. El mundo por aqu&iacute; se estaba destruyendo y a la vez construyendo, una dial&eacute;ctica ineludible. Hoy se est&aacute; deconstruyendo, que no es lo mismo. La derecha sociol&oacute;gica del Cap i Casal a&uacute;n le debe una disculpa, una reparaci&oacute;n, un algo, a Sanchis Guarner. La &uacute;ltima exposici&oacute;n la organiz&oacute; la Universidad, no la derecha. Esta ciudad que llamamos Valencia no puede ser &ldquo;normal&rdquo; sin expiar esa culpa. Barber&aacute; peg&oacute; un salto en el tiempo y congel&oacute; la cuesti&oacute;n, pero Boira, cuya lecci&oacute;n es compartida por la derecha y la izquierda, sabe -y sabe bien- que los disc&iacute;pulos de aquellos que expulsaron al maestro del templo de la raz&oacute;n ciudadana, del que prend&iacute;a la sabidur&iacute;a, a&uacute;n han de gestualizar el fin de aquel injusto e injustificado atentado al conocimiento. Los ciclos de Valencia son largos. No depeden de las legislaturas, o dependen poco. Las ciudades las hacen los escritores y los reyes, por eso Valencia es una ciudad lastrada, porque le han faltado escritores -hasta el otro d&iacute;a mismo, sin contar a Blasco- y su &uacute;ltimo rey ha sido Goerlich, que era arquitecto. Los reyes andaban por Madrid, en sus cosas. &ldquo;Motoret&rdquo; Bernab&eacute; se ha incorporado a la pol&iacute;tica Champions desde la Dana, pr&aacute;cticamente, y Pedro S&aacute;nchez le ech&oacute; el ojo enseguida y la ascendi&oacute; en la Villa y Corte (aunque no s&eacute; si esto es bueno o malo, claro). Sandra G&oacute;mez est&aacute; haciendo las Europas (que es una pasi&oacute;n in&uacute;til en la actualidad), Borja Sanju&aacute;n es un intelectual de la actualidad -pocos hay- y tiene amplio recorrido (a no ser que el PSOE se quiera suicidar, que no me extra&ntilde;ar&iacute;a), y Bernab&eacute; est&aacute; en todas las sopas, en los pueblos, en las conferencias y en los oidos, silbando. Yo creo que esta mujer no podr&aacute; dormir con tanto ajetreo. Valencia no ha tenido cine (Cifesa y para usted de contar), pocos escritores, y los reyes solo vienen aqu&iacute; de visita, como digo, a ver c&oacute;mo andamos los ind&iacute;genas. Por eso hay que establecer un contrato con cineastas, escritores, m&uacute;sicos, artistas de la pl&aacute;stica y artistas del deporte -bao el manto del marat&oacute;n internacional- para desencadenar otra movida, como la de Madrid de los ochenta pero en plan m&aacute;s culto, y en esto cree uno que se podr&iacute;an ayudar Catal&aacute;, Bernab&eacute; y Robles. Porque habr&aacute; que recuperar tambi&eacute;n el paisaje urbano que queda, que ya no es mucho, dada la fijaci&oacute;n p&aacute;nfila que hemos tenido en los &uacute;ltimos siglos por cargarnos el patrimonio (vas a Oxford y hasta conservan los urinarios victorianos y vas a Chicago y hasta conservan los interruptores de la luz del Federal de Mies Van de Rohe, y aqu&iacute; entran los bomberos al Muvim, reci&eacute;n estrenada la obra de V&aacute;zquez Consuegra, y cambian medio edificio, por no decir que casi nos cepillamos un barrio entero, el Cabanyal). En fin, que uno quer&iacute;a decir que el socialismo valenciano de la ciudad de Valencia parece que se concrete en Pilar Bernab&eacute;, a modo de una alegor&iacute;a callejera, veloz y acrob&aacute;tica (por omnipresente). Cada tiempo socialista se expresa de una manera y ahora parece que el tiempo de este socialismo se expresa, en Valencia, a trav&eacute;s de Bernab&eacute;. Como una medium. Ya veremos qu&eacute; dice el destino, o m&aacute;s bien el destino de Bernab&eacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesus Civera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/motoret-bernabe_129_12886575.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Jan 2026 22:56:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Motoret" Bernabé]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Grezzi, pedaleando]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/grezzi-pedaleando_129_12846389.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8832e222-5e9f-4235-bbca-aca5aea21239_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Grezzi, pedaleando"></p><p class="article-text">
        A Grezzi le veo yo montado en bicicleta estos d&iacute;as de invierno, de ma&ntilde;anas fr&iacute;as, con abrigo y bufanda roja, melena enflaquecida y bigote al viento, por el carril-bici oficial. La bufanda roja ha de ser un distintivo est&eacute;tico/ideol&oacute;gico/invernal. Nadie dir&aacute; que vida y obra no se funden en Grezzi, el pedalear uno mismo y el haber propiciado que pedalearan otros, muchos otros, desde el despacho administrativo. Grezzi, como todos, necesita, necesitamos, solidaridad y compa&ntilde;&iacute;a. No sentimos solos ante nuestros miedos, y el miedo de Grezzi ser&iacute;a que, despu&eacute;s de haber asfaltado en rojo los carriles bici por el coraz&oacute;n de Valencia, los capitalinos pasaran de pedalear. Que pedaleara &eacute;l solo, en soledad, como en la novela dantesca de Corman MacCarthy. La &uacute;ltima revoluci&oacute;n en Valencia, para lo bueno y para lo malo, la desencaden&oacute; Grezzi, pues nos procur&oacute; una bicicleta a cada vecino, real o idealizada, aunque muchos hemos hecho huelga de bicicletas y a otros les atemorizan los ciclistas por las calles. Los ciclistas y los patinadores. La revoluci&oacute;n consisti&oacute; en proclamar una radicalidad consagradora de la Naturaleza en la que se aspiraba a cancelar las m&aacute;quinas con tubos de escape humeantes de cuatro ruedas y se encumbraban las m&aacute;quinas blancas, primitivas, sostenibles, con dos ruedas y cadena y timbre, dominadas por las fuerzas f&iacute;sicas de las leyes de Newton. Pedalea que te pedalea. Sabido es que la vieja Naturaleza dej&oacute; de existir entre el XVIII y el XIX para ser sustituida por el mundo t&eacute;cnico, as&iacute; como a la Madre Naturaleza la revel&oacute; en el escalaf&oacute;n la Virgen Mar&iacute;a. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os lo que ha habido es una gran devoci&oacute;n virgiliana por la Naturaleza extinguida, como si los humanos intentaran redimir el crimen cometido y quisieran velar su agon&iacute;a, procurarle un final tranquilo, para congraciarse con su conciencia mientras ven en la tele una comedia de Santiago Segura. Hay mucha po&eacute;tica en esa figura del Grezzi velazque&ntilde;o montado en la bici frente al brumoso fr&iacute;o ma&ntilde;anero, con su bufanda roja y el pelo a medio nevar, abrigo escueto sobre la piel, animando al mundo al pedaleo silvestre. El ecologismo no es m&aacute;s que eso: una lucha contra los &uacute;ltimos destellos de la extinci&oacute;n, una pasi&oacute;n en todo caso est&eacute;ril porque ya digo que la Naturaleza muri&oacute; hace much&iacute;simo tiempo en su cosmogonia y en su funcionalidad, en los dos apartados, basta contemplar el mar lleno de pl&aacute;stico y a los peces nadando en granjas domesticadas. Las bicis de Grezzi la enaltecen, a la Naturaleza, pero me parece a mi que esto es como ir a escuchar cantos de pajarillos en el autom&oacute;vil a la sierra Calderona antes de que el pr&oacute;ximo incendio lo arrase todo, claro. Una Naturaleza para ir a comer el bocadillo y volver. Una Naturaleza en plan Buffalo Bill en su propia caricatura disparando por los circos europeos. La Naturaleza en una c&aacute;psula. Creci&oacute; el burgo y mengu&oacute; el bosque, y en nuestro caso crecieron las f&aacute;bricas -pocas- y los edificios -muchos m&aacute;s- y mengu&oacute; la huerta, el bancal y el olivo. Se encogi&oacute; el mundo animal. El vac&iacute;o lo viene llenando una nueva gram&aacute;tica, que es la ecologista: ya que nos hemos quedado sin bosque, construyamos la idea de bosque. Ya que se fue aquel paisaje donde j&oacute;venes y mayores transitaban en bicicleta por los trigales, las vi&ntilde;as y los campos de arroz, silenciosos y lentos, all&aacute; una blanca ermita, m&aacute;s all&aacute; un buey de tiro, intentemos &ldquo;atrapar&rdquo; aquel instante que dur&oacute; miles de a&ntilde;os (instante sin bicis, pues aparecieron en el ochocientos). Aunque la cuesti&oacute;n hoy, con bosque o sin, es que el ecologismo, antes &ldquo;elitista&rdquo;, muy de &ldquo;clase&rdquo;, se ha hecho enormemente popular en esta postmodernidad de la postmodernidad, y encima la Naturaleza se ha convertido en mercanc&iacute;a, y de muy alta cotizaci&oacute;n, cosa que antes nunca hab&iacute;a ocurrido.&nbsp;As&iacute; que el ecologismo ha permeabilizado las masas velando a la Naturaleza difunta e invocando a los dioses para resucitarla. Todo ese universo se funde en la figura de Grezzi pedaleando, recortado por la ma&ntilde;ana que huele a lluvia, aunque despu&eacute;s la idea y el ideal se estrellen contra la realidad, y el personal, que va a la suya, no abandone el coche cuando viene a Valencia ni para comprar un pirul&iacute; en los alrededores de la plaza del ayuntamiento. As&iacute; se explican los hom&eacute;ricos atascos en la calle Col&oacute;n, y en X&agrave;tiva, y en Quevedo, y en las Grandes V&iacute;as, y no se explica lo que a&uacute;n pretenden algunos contra el concejal Carbonell, que es peatonalizar la calle Alicante, porque si &ldquo;salvas&rdquo; a los humanos de la calle Alicante de la refriega automovil&iacute;stica, condenas a los de Quevedo y etc&eacute;tera, por alg&uacute;n lado ha de salir el personal de Valencia, dado que volar, no vuelan. Ocurre tambi&eacute;n, claro, que todo comienza en la m&iacute;stica, en la est&eacute;tica, en la belleza, en el ideal, en la figuraci&oacute;n, pero despu&eacute;s acaba en la calle, y entonces observas que las aceras del Ensanche est&aacute;n atestadas de camioncitos repartidores de mercanc&iacute;as, qu&eacute; remedio, ya que el se&ntilde;or de la Coca Cola no puede aparcar en ning&uacute;n lado. Todo ese patio circulatorio ha intentado nivelarlo la alcaldesa Catal&aacute;, incorporando la pol&iacute;tica reformista, pero me temo que somos rehenes de los otros, no de nosostros mismos, y sobre todo somos cautivos de nuestros antecesores. Grezzi fue reh&eacute;n de Rita, que ya concibi&oacute; los carriles bici, y Rita fue heredera de Ricard, que plant&oacute; los &aacute;rboles en el Turia, y Ricard fue reh&eacute;n de su antecesor y se encontr&oacute; el cauce del r&iacute;o estupendo para llamar a Bofill y empezar con los arbolitos. Catal&aacute; anda encimada sobre todo ese pasado. Como en el arte, la pol&iacute;tica trata de abrir nuevos caminos bajo el peso de la historia reciente. Uno naci&oacute; cuando en Cullera y en Benidorm apenas hab&iacute;a un edificio alto, o tal vez ninguno, y a&uacute;n hab&iacute;a peces en el mar. No rodaban muchos coches, y los que rodaban tendr&iacute;an problemas con el c&aacute;rter o con las buj&iacute;as. Virgilio estaba m&aacute;s cerca y Franco llenaba las c&aacute;rceles. Pero est&aacute;bamos con Grezzi, y uno quer&iacute;a exponer que igual que los humanos nos procuramos las palabras, Grezzi se procura la bicicleta, vida y obra fundidas, y nos la procuraba a los dem&aacute;s muy insistentemente. Cierto, un humano sin bicicleta es menos humano, se podr&iacute;a decir. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesus Civera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/grezzi-pedaleando_129_12846389.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Dec 2025 20:46:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Grezzi, pedaleando]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Los muros del president Llorca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/muros-president-llorca_129_12813120.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Si descontamos al reci&eacute;n fallecido Jos&eacute; Luis Olivas, que fue un presidente/puente, el titular del Palau que menos ha durado en el cargo ha sido Maz&oacute;n. Es dif&iacute;cil hacerse un l&iacute;o tan grande uno mismo, envolverse en un laberinto que contin&uacute;a sin salida, desde el mismo d&iacute;a de la Dana. Claro que 229 muertos, la inmensa profundidad de ese temblor, con laberinto o sin, con restaurante o sin, con reflejos pol&iacute;ticos o sin, suponen una dimisi&oacute;n segura, el adi&oacute;s al Palau. Por responsabilidad hacia las v&iacute;ctimas y por responsabilidad ante la ciudadan&iacute;a. Una purificaci&oacute;n individual obligada que es al mismo tiempo una purificaci&oacute;n colectiva. No se trata de establecer culpas sino de transformar radicalmente todos los supuestos. Mucho ha tardado. Ahora, entre la reforma -pasar el testigo- y la ruptura -elecciones- se ha optado por la reforma, como si se quisiera emular el esp&iacute;ritu de la Transici&oacute;n, que es un &ldquo;esp&iacute;ritu&rdquo; del que llevamos cincuenta a&ntilde;os colgando: &ldquo;el esp&iacute;ritu de la Transici&oacute;n&rdquo;. La reforma tiene sus ventajas pero no alcanza a voltear la idea de una catarsis redentora. P&eacute;rez Llorca, el nuevo inquilino del Palau, viene del paisanaje popular, de los p&uacute;lpitos municipales, de la alcald&iacute;a de Finestrat, y no cree uno que profundice en el alicantinismo/alicantonismo, que fue una de las patas cojas de Maz&oacute;n, aunque no s&eacute; si Llorca considerar&aacute; la capitalidad de Valencia y su radio de influencia cultural y terrenal como una virtud o como un maleficio. Por lo pronto, ya ha ido a visitar a la alcaldesa Catal&aacute; despu&eacute;s del error de aquel c&oacute;nclave de dirigentes &ldquo;peperos&rdquo; que dej&oacute; contemplar desnudos a los poderes regionales del PPCV, como si les hubieran pasado un rayos X o una de esas m&aacute;quinas c&oacute;smicas curadoras de Lorena Saus. No hac&iacute;a falta el &ldquo;streptease&rdquo;, ya nos hac&iacute;an radiograf&iacute;as avanzadas los analistas finos con sus cr&oacute;nicas. El presidente Llorca es de Finestrat, ha quedado dicho, y pasada la sierra de Bernia, la Marina Baixa resbala hacia el sur, succionada por la ciudad de Alicante, mientras que la Marina Alta asciende hacia el norte, y se deja engullir por Valencia. Esto del pais, reino o regi&oacute;n es una cuesti&oacute;n geogr&aacute;fica, de latitudes y monta&ntilde;as y r&iacute;os que a su vez se transforman en convicciones e idearios: aquello de la &ldquo;superestructura&rdquo; que se dec&iacute;a. Al nuevo presidente cree uno que le basta con alejarse de las chorradas que se han dicho sobre el valenciano y de someter el vern&aacute;culo a los castigos divinos y humanos, porque hay que pasar p&aacute;gina de esta historia reverdecida por el Benacantil, o sea, que ha de haber un presidente/presidente y no un presidente metido a fil&oacute;logo amateur, ya est&aacute; bien de tonter&iacute;as. Andabamos tan tranquilos hasta que los mun&iacute;cipes de Alicante comenzaron con la cantinela de la ciudad de &ldquo;Alicante, castellanohablante&rdquo;, cosa que el muy querido Toni P&eacute;rez, el alcalde de Benidorm y presidente de la Diputaci&oacute;n, rechaza, y desde el estribillo de &ldquo;Alicante, castellanohablante&rdquo; fue ascendiendo la nueva cruzada camino del norte para castellanizarlo todo, como el Cid pero en lugar de bajar, subiendo. Germana de Foix, el patriarca Ribera y Felipe V no fueron tan eficientes. Aunque al patriarca Ribera, como perseguidor de las diferencias ling&uuml;&iacute;sticas, culturales y &eacute;tnicas y ejecutor de la expusi&oacute;n morisca y fiel tridentino quiz&aacute; ser&iacute;a mejor casarlo con la derechona. La historia parece copiarse a s&iacute; misma. P&eacute;rez Llorca, que no es tridentino, ni vaticanista, y tampoco tiene moriscos a su alcance, ha de vigilar d&oacute;nde est&aacute; la modernidad y d&oacute;nde est&aacute; la caspa, d&oacute;nde el polvo del provincianismo y d&oacute;nde la calma acechante del costumbrismo sainetero. Los &uacute;ltimos a&ntilde;os han sido muy saineteros, hablando de s&iacute;mbolos. A ver si vuelve la Generalitat y el Palau a europeizarse un poco y a mediterrraneizarse mucho y a quitarse de encima prejuicios localistas. Escalante era del Cabanyal y escrib&iacute;a sainetes en valenciano -&eacute;ste o aqu&eacute;l valenciano no importa ahora- pero Carlos Arniches, que caricaturiz&oacute; el madrile&ntilde;ismo, naci&oacute; en Alicante y su obra traspasa el g&eacute;nero sainetero, no dio ni una en vern&aacute;culo. Esta dicotom&iacute;a sainetera de Escalante/Arniches transmite las dos almas valencianas y las dos geograf&iacute;as instrospectivas norte/sur, me parece a m&iacute;. Y en eso estamos. (Por cierto, Vox es como un comod&iacute;n, les viene bien a todos. A Llorca le da el gobierno, y al gobierno central de Madrid le es muy &uacute;til porque le da discurso y estrategia contra el PP. No s&eacute; qu&eacute; har&iacute;an sin Vox).
    </p><p class="article-text">
        Fuster dijo que la UPV (despu&eacute;s BNV, despu&eacute;s Comprom&iacute;s, despu&eacute;s ya veremos) era un partido de &ldquo;mestres i sabuts&rdquo;. El PPCV, con Llorca en el Palau, es un partido de &ldquo;poble&rdquo;-y ya veremos si &ldquo;per al poble&rdquo;-, en el sentido orgulloso del t&eacute;rmino, mientras que con Maz&oacute;n era un partido muy ensimismado entre Arniches, Gabriel Mir&oacute; y la romer&iacute;a de la Santa Faz. De momento, la AVL continuar&aacute; con el nombre y no con el nombre al rev&eacute;s, que el presidente Llorca parece haberse hecho fuerte ah&iacute;, y, aunque sea por ese lado, la presidenta Ver&ograve;nica Cant&oacute; podr&aacute; coger el sue&ntilde;o, porque es que parec&iacute;a que se iba a repetir la historia de los comienzos del IVAM, cuando una parte de la derecha quiso que se llamara Instituto Moderno de Arte Valenciano (y no valenciano de arte), es decir, que el museo proyectara el arte moderno valenciano, como si esto fuera el Paris de entre siglos y el arte valenciano moderno ocupara un sitio universal en cantidad y calidad como para &nbsp;levantarle un museo, daba l&aacute;stima el asunto. Pues igual. Al presidente Llorca se le est&aacute;n pidiendo muchas cosas, pero cree uno que su misi&oacute;n consiste en una sola, que es restaurar la normalidad. Contemplar &ldquo;los muros de la patria m&iacute;a&rdquo; para dejarlos como estaban, m&aacute;s o menos. Una tarea cicl&oacute;pea.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesus Civera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/muros-president-llorca_129_12813120.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Dec 2025 22:25:56 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Los muros del president Llorca]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lluismi Campos y los pactos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/lluismi-campos-pactos_129_12793142.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9328a65e-81e2-42e5-bf94-6985c86e6e9a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lluismi Campos y los pactos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un día de estos se van a perder cien millones y en Valencia, con la cremà, se arrojan a la atmósfera inmensas cantidades de petróleo, nubes y nubes de humo negro y contaminante. ¿Qué importa, pues, que los coches viejos de las comarcas entren en Valencia un año antes o un año después, si es que además hay gente que no puede cambiar de coche?</p></div><p class="article-text">
        Se lo dec&iacute;a yo el otro d&iacute;a a Lluismi Campos, al que no hay que confundir con el patriarca de la <em>nova can&ccedil;&oacute;</em>, que vol&oacute; de esta tierra despu&eacute;s de entregarnos a Brel y a Brassens y resucitar tambi&eacute;n &ldquo;la canci&oacute;n del Cola-Cao&rdquo; del negro franquismo, ahora que se rememora no s&eacute; qu&eacute;. Le dec&iacute;a yo a Lluismi, sentados en el hotel Oltra, un caf&eacute; mediante: &laquo;La pol&iacute;tica est&aacute; hecha unos zorros, o es que hoy se hace para p&aacute;rvulos, no s&eacute;, porque hasta los jueces del Supremo votan como si estuvieran programados, los progresistas a favor del fiscal, los conservadores en contra, y encima los j&oacute;venes o no saben qui&eacute;n es Franco &mdash;mira c&oacute;mo estar&aacute; la ense&ntilde;anza&mdash; o dicen que muy bien Franco&raquo;. Lluismi, que es de los inteligentes de la pol&iacute;tica, dibuj&oacute; el pacto del Bot&agrave;nic, pero igual hubiera cocinado el Tratado de Versalles antes de que los l&iacute;deres se hicieran la foto, o el de Par&iacute;s. Hasta hace unos a&ntilde;os, la pol&iacute;tica se distingu&iacute;a por los pactos. Los pactos y acuerdos son como el disco duro de la democracia, lo que la distingue de la selva. Un se&ntilde;or inteligente es un se&ntilde;or desencantado. O encantado con la iron&iacute;a, que es una tabla de salvaci&oacute;n. Lluismi, entre encantado y desencantado, como aquella pel&iacute;cula de Jaime Ch&aacute;varri, resulta que ha aconsejado mucho, porque lo suyo era aconsejar, y tambi&eacute;n esconder y amagar, que es el men&uacute; previo al acuerdo, pero no s&eacute; c&oacute;mo lo ha logrado porque se atropella entre palabras o se atropella con un silencio de actor ingl&eacute;s. Como ahora no pone alcaldes aqu&iacute;, pues los pone en Guadalajara, lo cual tiene su m&eacute;rito. Aunque supongo que all&iacute; no ser&aacute;n del Bloc. Desde el hotel Oltra contemplamos el Rialto, que menos mal que compr&oacute; Ciscar, esa joya del modernismo de Borso di Carminati, aunque ahora tape el edificio un cartel&oacute;n anunciando el teatro o la Filmoteca. Y contemplamos los edificios de Rieta y de Goerlich de cuando la Rep&uacute;blica. El Oltra viene sustituyendo a la cafeter&iacute;a San Patricio, que estaba al lado, la de la tertulia famosa, y a veces va uno a charlar con Paco P&eacute;rez Morag&oacute;n y con Valeri&agrave; Carabantes. Morag&oacute;n es uno de los &uacute;ltimos representantes de la tertulia de San Patricio, la de Fuster y los dem&aacute;s. Discutimos de nada. Sobre todo del se&ntilde;or Z&oacute;ster, que lo ha pillado Morag&oacute;n, y del derrumbe inevitable de los sue&ntilde;os, que son cosas muy t&oacute;picas y enormemente literarias. Cree uno que lo peor del liberalismo y del marxismo era el asunto del optimismo hist&oacute;rico, que en eso coincid&iacute;an ambas corrientes; ya se ve c&oacute;mo han ido las cosas. La izquierda/izquierda actual &mdash;no los suced&aacute;neos que se llaman as&iacute;&mdash; viene del XVIII y pasa por el Estado del bienestar, y no del XIX, siglo del industrialismo, del obrerismo y del romanticismo, y me parece a m&iacute; que ha quedado m&aacute;s lejos el XIX que el siglo anterior, m&aacute;s antiguo, a no ser que Miquel Real matice el asunto, que matices siempre se encuentran. Lluismi comprendi&oacute; tras el 15-M que la pol&iacute;tica cambiaba por la izquierda, claro, y mimetiz&oacute; al Bloc en esas nuevas geograf&iacute;as, aunque uno siempre ha dicho que el resultado con m&aacute;s izquierda o con menos hubiera sido el mismo o parecido. Que el personal quer&iacute;a cosas nuevas, en definitiva, y no las usadas ya. Ahora igual sube Comprom&iacute;s &mdash;o como quiera llamarse, que es una sopa de letras desde la UPV&mdash; porque los partidos tradicionales no aciertan a coagular la pulsi&oacute;n del electorado, aunque los que ten&iacute;an que subir y no bajar son los personajes como Lluismi, que han sido los cerebros de la pol&iacute;tica valenciana desde los ochenta. Dec&iacute;a Machado en <em>Los complementarios</em> que nunca estaba m&aacute;s cerca de pensar una cosa que cuando escrib&iacute;a la contraria. Un acuerdo en pol&iacute;tica siempre parte de un crimen original, el de la negaci&oacute;n de uno mismo. Pero hoy ni acuerdos ni leches. En la actualidad, la pol&iacute;tica se puede contemplar como un espect&aacute;culo, como si solo existiera en el mundo para llegar a una cr&oacute;nica period&iacute;stica o a un telediario, y as&iacute; es como la contemplan los periodistas &mdash;como espect&aacute;culo&mdash;, a no ser que sean periodistas/pol&iacute;ticos o periodistas de trinchera, que eso es otra cosa. Estos &uacute;ltimos enseguida cogen el <em>mauser</em>. Como los pol&iacute;ticos. Hay muchas ganas de sacar el <em>mauser</em> a pasear. Lluismi no es de esos, sino de palabras. Un d&iacute;a de estos se van a perder cien millones en Valencia, hablando de sacar el <em>mauser</em>, por el rollo de las bajas emisiones. Una tonter&iacute;a, porque aqu&iacute; ni gases ni nada. En Valencia, con la <em>crem&agrave;</em>, se arrojan a la atm&oacute;sfera inmensas cantidades de petr&oacute;leo, nubes y nubes de humo negro y contaminante. &iquest;Qu&eacute; importa, pues, que los coches viejos de las comarcas entren en Valencia un a&ntilde;o antes o un a&ntilde;o despu&eacute;s, si es que adem&aacute;s hay gente que no puede cambiar de coche? Los acuerdos no se llevan nada. De hecho, la pol&iacute;tica, que est&aacute; hecha para el acuerdo, hoy se viola cada d&iacute;a a s&iacute; misma. Es un canto a la negaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesus Civera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/lluismi-campos-pactos_129_12793142.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Nov 2025 22:00:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lluismi Campos y los pactos]]></media:title>
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      <title><![CDATA[El maestro Joan Soler, víctima de la “titulitis”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/maestro-joan-soler-victima-titulitis_129_12781036.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Uno de los mejores guitarristas de jazz espa&ntilde;oles, Joan Soler, valenciano de Valencia, ha dejado de ense&ntilde;ar en el conservatorio Joaqu&iacute;n Rodrigo despu&eacute;s de ocho a&ntilde;os. Gestores obedientes y pol&iacute;ticos re&ntilde;idos con la lucidez han decretado que un t&iacute;tulo es superior a la maestr&iacute;a: a la maestr&iacute;a que otorga la sabidur&iacute;a y la experiencia. Como el mejor guitarrista de jazz valenciano carec&iacute;a de t&iacute;tulo, o documento, o papel timbrado, o lo que sea, pues lo han apartado de los pupitres, sustituy&eacute;ndolo por otro guitarrista en posesi&oacute;n de t&iacute;tulo, o documento, o papel timbrado, o lo que sea. No se trata de un caso particular, claro: define una l&oacute;gica general un tanto p&aacute;nfila. Dicho a lo bruto: un documento con un cu&ntilde;o estampado en el papel es m&aacute;s relevante que la ense&ntilde;anza que ofrezca un maestro ilustre. Si se lo dicen a Thelonius Monk a&uacute;n est&aacute; alucinando. Y si estiramos esa l&iacute;nea argumental en la esfera artistica -y en la ense&ntilde;anza del arte- deber&iacute;amos notificar con papel timbrado hasta la primera pincelada de Las se&ntilde;oritas de Avignon, no digo ya la transmisi&oacute;n p&uacute;blica de c&oacute;mo sucedi&oacute; el instante de la pincelada o el desarrollo futuro de la obra. Una barbaridad, vamos, infecta de burocracia. Lo que nos vienen a decir es que no importa la excelencia en el trasvase del saber. Importa que el profesor cumpla escrupulosamente con las reglas ordenadas por el sujeto administrativo. El pol&iacute;tico ya se puede ir a dormir tranquilo. Todo atado y reglado, nada abandonado al azar de la magnificencia. Analizar cada episodio en particular da mucho trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Y tampoco es que importe la naturaleza del episodio. &iquest;O es que acaso hablamos de un cirujano que interviene a la gente sin haber aprobado los estudios de medicina? No. Hablamos de las artes y las letras, donde ser&iacute;a necesaria una mayor elasticidad en el trasvase de los conocimientos a fin de privilegiar la celebridad o eminencia. Pero as&iacute; vamos, claro. Contra toda raz&oacute;n l&oacute;gica. Stravinski no habr&iacute;a podido ocupar la C&aacute;tedra de Po&eacute;tica Musical en Harvard en el 39 del siglo pasado, tras salir de Europa. Einstein era un mero empleado de la oficina de Patentes y se gradu&oacute; por los pelos: mal estudiante. Tampoco Tolstoi hubiera podido ense&ntilde;ar novela, si lo hubiera pretendido, porque no pis&oacute; las elevadas aulas. El gran genio, Mies Van Der Rohe era capataz de obra: no hubiera podido revolucionar la arquitectura moderna a poco que le hubieran reclamado el t&iacute;tulo. Como a Le Corbusier, que carec&iacute;a de &eacute;l: autodidacta. Como Bofill, como&hellip;Es como si a Miles Davis, que apenas tom&oacute; lecciones musicales, se le negara la posibilidad de transmitir su universo musical. &iquest;Para qu&eacute;? Mejor coger a un trompetista reci&eacute;n salido del conservatorio. La verdad, estamos fatal. Arumbamos el talento en glorificamos la &ldquo;adminastritivitis&rdquo;. Todo cuelga de la burocracia. Hasta las expresiones musicales.
    </p><p class="article-text">
        La cosa no va bien, no. Pero las peripecias de Einstein, Van der Rohe, Le Corbusier, Miles Davis, Stravinski y tanto otros, vaya usted y cu&eacute;nteselas al director general del ramo de la muy ilustre conselleria de Educaci&oacute;n, que inevitablemente ser&aacute; de Alicante. Cu&eacute;nteselo al director general de Personal Docente, que ha de ser el encargado, digo yo, de velar por el estricto cumplimiento de la normas -tal vez no sea &eacute;l quien haya alumbrado la idea de o la &ldquo;titulitis&rdquo; o nada- con el objetivo de proporcionarle tratamiento funcionarial al legado y difusi&oacute;n de los conceptos art&iacute;sticos. Qu&eacute; gran aportaci&oacute;n al saber mundial y al saber del alumnado, &iquest;no? En lugar de darte clases Piano o Foster, casi mejor que en Valencia te las d&eacute; un arquitecto titulado. &nbsp;Uno estudi&oacute; Geograf&iacute;a e Historia, con t&iacute;tulo pero sin orla, que no s&eacute; si existe o por d&oacute;nde anda, y lleva unos cuarenta a&ntilde;os en esto del periodismo. Si fuera por el cabeza visible del &aacute;rea Docente, o del &aacute;rea que sea, ya me hubiera muerto de hambre o me hubiera dedicado a los pupitres para no contradecir la disciplina imprimida en el t&iacute;tulo. O a plantar nabos. En el caso que nos ocupa, el de Joan Soler -que no es particular sino general, insisto- la maestr&iacute;a est&aacute; suficientemente contrastada. &nbsp;A Soler un juez le dio la raz&oacute;n. Deb&iacute;a continuar las clases. El juez deb&iacute;a de ser un ilustrado. Un juez con mirada interpretativa universal. Hay que quitarse el sombrero con jueces as&iacute;. &iquest;Pero qu&eacute; hace un juez contra la enorme maquinaria de la administraci&oacute;n? La administraci&oacute;n hace las leyes, aunque sean un engendro. La administraci&oacute;n, pues, apela, y otro juez resulta que le da la raz&oacute;n a la administraci&oacute;n. Y as&iacute; vamos, entre jueces y entre inepcias y entre burocracias y entre reglamentos absurdos. La administraci&oacute;n, docente o no, no facilita el genio, solo vigila que nada se salga de la pauta. Y no es posible aplicar la &ldquo;pauta&rdquo; al arte. T&eacute;rminos antit&eacute;ticos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesus Civera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/maestro-joan-soler-victima-titulitis_129_12781036.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Nov 2025 20:46:02 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El maestro Joan Soler, víctima de la “titulitis”]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los premios Alzira (40)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/premios-alzira-40_129_12759074.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Los premios literarios Alzira cumpl&iacute;an cuarenta a&ntilde;os y alguien de la editorial Bromera, tal vez Sandra Caspir, que est&aacute; en todo, pens&oacute; que Maria Juan podr&iacute;a conducir la gala reduciendo al m&iacute;nimo las interinidades del azar en acontecimientos de este tipo, donde siempre hay que someter la sublevaci&oacute;n de alg&uacute;n desliz suelto y rebelde. La decisi&oacute;n fue esf&eacute;rica. Maria Juan estuvo enorme, y no sabe uno por qu&eacute; la c&oacute;mica, actriz, presentadora y m&aacute;s cosas no pilota los Goya, o los Oscar o, no s&eacute;, cualquier &ldquo;evento&rdquo; -que se dice ahora- planetario con focos y teatro y butacas y lentejuelas. Maria Juan present&oacute; la gala de Alzira como si estuviera en casa, abrazando al gato o arregl&aacute;ndose las u&ntilde;as: con una cotidianeidad asombrosa. O como si fuera Dios, que anda en todas partes y al mismo tiempo en ninguna, porque hac&iacute;a invisibles los descuidos o aliviaba el despiste prolongado de alguna ganadora. Y no debe de ser cara la presentadora -el cach&eacute;, quiero decir - dada la descomunal plusval&iacute;a del rendimiento del trabajo ofrecido. S&oacute;lo hay que exceptuar alg&uacute;n ara&ntilde;azo proselitista y mitinero, solitario y disculpable, pues una presentadora, c&oacute;mica, actriz y m&aacute;s cosas se debe al p&uacute;blico que llena la sala, o sea, que se ha de mimetizar con el personal (en esto de la pr&eacute;dica mitinera, en general, sucede como con la literatura, ahora que hablamos de libros: la literatura es mala si le dice al lector lo que ha de pensar, si se excede en el paternalismo; es &uacute;til, en cambio, cuando no pretende serlo, cuando no se nota, cuando no se convierte en propaganda o en pedagog&iacute;a, cuando deja que el lector saque sus conclusiones). Y una cosa. O dos. Un acto cultural de reivindicaci&oacute;n valencianista, literario, s&iacute;, pero que ilumina el firmamento intelectual del pais, no est&aacute; nada bien que lo clausure el Gobierno de Espa&ntilde;a, sea el gobierno de Espa&ntilde;a del PSOE, del PP, de Comprom&iacute;s (no creo), de Sumar, de EU, del PCE, del Partido de los Porros o del Partido del Orgasmo Esmerado. Da igual. No son las siglas o los pol&iacute;ticos o el discurso sino el esp&iacute;ritu, la significaci&oacute;n, el s&iacute;mbolo. El acto lo ha de cerrar el gobierno valenciano, si es que lo ha de cerrar la pol&iacute;tica y no la literatura, que ser&iacute;a lo adecuado en una fiesta literaria: la editorial. O Maria Juan, que encantada, porque igual cierra que abre o manda un descanso. Pero si lo despide el gobierno de Espa&ntilde;a pues resulta que, a ver, parece que se traslade el mensaje opuesto a la identificaci&oacute;n auton&oacute;mica y autonomista y valencianista, ya se me entiende, y que se apruebe una jerarqu&iacute;a un tanto contradictoria con la iconograf&iacute;a y la alegor&iacute;a y el ideal de la gala en cuesti&oacute;n. Es como si al final se impugnara la condici&oacute;n misma del acto, no s&eacute;. Como cuando viene el presidente del Gobierno a esta tierra de Dios, vaya, y no se ve con el presidente de la Generalitat. Sabemos que manda Madrid, s&iacute;, pero llevamos una historia a la espalda, desde mucho antes de las cuatro d&eacute;cadas cumplidas por Bromera, intentando mandar algo por aqu&iacute; tambi&eacute;n, aunque sea protocolariamente. Hala, ya me ha salido un panfleto, como casi le sale a Maria Juan, menos mal que lo abort&oacute; a tiempo. Bueno, es igual (que dir&iacute;a la actriz). Cada cosa en su sitio y un tiempo para cada cosa. Cuando los Octubre en el franquismo, en el primer lustro de los setenta, la apoteosis de exaltaci&oacute;n pol&iacute;tica era del tama&ntilde;o del big bang, pura fiebre enrabietada, y hasta el personal que no consegu&iacute;a cenar en aquellas galas literarias se reun&iacute;a en las afueras del local, como muestra de apoyo o para ver pasar a sus &iacute;dolos, que de esos a&ntilde;os son Pais Perplex (Marqu&eacute;s), Revoltats y camperols (Cuc&oacute;), La V&iacute;a Valenciana (Lluch, a quien ahora le niega la derecha el pan y la sal), Falles folles fetes foc (Fabregat), Cucs de seda (Mira) o Mat&egrave;ria de Bretanya (Cutillas). Un cat&aacute;logo y un lustro exultantes y muy prometedores, ya se fue viendo posteriormente, aunque algunos autores, a&ntilde;os despu&eacute;s, dir&iacute;an con Juan Ram&oacute;n (Jim&eacute;nez!): &ldquo;mi mejor obra es el arrepentimiento de mi obra&rdquo;. &nbsp;Claro que de eso ya hace muchos a&ntilde;os y nosotros, los de antes, ya no somos los que eramos. El caso es que aquellos entusiasmos pol&iacute;ticos paralelos a la preTransici&oacute;n y la Transici&oacute;n brotaron mucho antes de nacer Bromera, de la mano de ese h&eacute;roe llamado Josep Gregori, que yo no s&eacute; c&oacute;mo lo hizo, lo de engrendrar Bromera primero y continuarla despu&eacute;s. Bueno, algo s&eacute;, porque un periodista de la secci&oacute;n cultural de un peri&oacute;dico -yo y Levante-EMV- y un principiante de editor -&eacute;l y Bromera- pues hablaban de las cosas y de los apoyos y de las complicidades y, en fin, de las muchas circunstancias propias del caso del alumbramiento y de la posible pubertad de la editorial. Hace cuarenta a&ntilde;os. Como cuarenta soles. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesus Civera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/premios-alzira-40_129_12759074.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Nov 2025 22:29:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Los premios Alzira (40)]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Joan Mateu, el sabio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/joan-mateu-sabio_129_12732837.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El catedr&aacute;tico Joan Mateu es uno de los grandes de la geograf&iacute;a. Se jubil&oacute; hace unos a&ntilde;os y a la ceremonia/homenaje que le dedic&oacute; la revista &ldquo;Cuadernos de geograf&iacute;a&rdquo; en la vieja facultad de Blasco Iba&ntilde;ez acudieron profesores de toda Espa&ntilde;a, la mayor&iacute;a disc&iacute;pulos, a &ldquo;despedir&rdquo; al maestro, a su vez disc&iacute;pulo de otro grande, Vicen&ccedil; M. Rossell&oacute;. Al nombrar a Rossell&oacute; cree uno que est&aacute; dicho todo, a poco que alguien conserve una cierta curiosidad por conocer d&oacute;nde habita -aqu&iacute;, en el golfo de Valencia y sus cercan&iacute;as- y por qu&eacute; habita donde habita. Igual sucede con Mateu, continuador del patriarca. El modelado de los paisajes mediterr&aacute;neos, las inundaciones y sus riesgos, la geomorfolog&iacute;a fluvial, la geograf&iacute;a hist&oacute;rica, la historia ambiental y las repercusiones de las sociedades en el territorio. Sobre todas esas cosas y algunas m&aacute;s, tan infinitas y ecum&eacute;nicas -ecum&eacute;nicas entre obligados l&iacute;mites espaciales, y no es un antagonismo-, materias tan alejadas de las vac&iacute;as disputas pol&iacute;ticas, se ha ocupado Mateu, uno de los escasos sabios que conservamos por aqu&iacute;, en el sentido virginal de la palabra sabio. Cuando se jubil&oacute; de las aulas, que no de las feraces dial&eacute;cticas del conocimiento, Violeta Tena, en El Temps, le dedic&oacute; una amplia entrevista. (Mateu se jubil&oacute; de las aulas y tambi&eacute;n de sus tres ingredientes principales -tres ingredientes del profesorado- que han transmitido el saber durante las &uacute;ltimas centurias, no releguemos su eficacia: las tarimas, las pizarras y el clari&oacute;n, aunque me temo que ya no exista ese instrumental, sustituido por las amplias realidades virtuales en cualquiera de sus m&uacute;ltiples estados. El mundo, hoy, es de lo virtual, desplazada la materialidad a unos pocos elementos f&iacute;sicos, entre ellos el suelo que pisamos, una de las patrias de Mateu: los cielos tambi&eacute;n, siempre que los contemplemos en forma de fen&oacute;menos f&iacute;sicos). En aquella entrevista, Tena le pregunta a Mateu por el v&iacute;nculo entre las inundaciones del Bajo Segura de 2019 y los relatos period&iacute;sticos. &ldquo;Yo dir&iacute;a -responde Mateu- que hay diversos tipos de periodismo. Hay un periodismo que, cada d&iacute;a, continuamente, anuncia cat&aacute;strofes y nos obliga a estar constantemente en alerta. Por ejemplo, ahora existe una cierta tendencia a atribuirlo todo al cambio clim&aacute;tico y yo creo que deber&iacute;amos matizar m&aacute;s las cosas. Muchas veces ante situaciones como &eacute;sta - las inundaciones del Bajo Segura- lo primero que se hace es buscar al culpable. Cada vez el culpable lo ponemos m&aacute;s lejos y m&aacute;s gen&eacute;rico. En el siglo XVIII el culpable de todo era la ira divina. Ahora todo se explica por el cambio clim&aacute;tico&rdquo;. La periodista se pone en alerta, claro, porque quiz&aacute;s se trasluce en sus palabras un vestigio negacionista, y entonces, mal asunto, no vaya a ir Joan Mateu, ahora, contra la comunidad cient&iacute;fica, &eacute;l, un cient&iacute;fico de la Escuela Valenciana de Geograf&iacute;a, uno de sus t&oacute;tems. &iquest;No ser&aacute; usted negacionista?. No. Mateu no es negacionista, faltar&iacute;a. Mateu es la ciencia misma, la geograf&iacute;a corporeizada, con todo el men&uacute; de avatares e incertidumbres que desprende la ciencia misma y la geograf&iacute;a misma. Mateu lo que sostiene, o viene a sostener, mejor, es que hay que bajar de escala y vigilar la pretensi&oacute;n de explicar todos los fen&oacute;menos, enormes o &iacute;nfimos, tan simplemente, que el universo es m&aacute;s complejo de lo que los mortales perciben y que aunque el cambio clim&aacute;tico precipite las amenazas y los riesgos, que lo hace, no todo se le ha de atribuir, como viene haciendo una parte muy importante del personal del &aacute;mbito comunicacional y pol&iacute;tico. Porque eso es lo m&aacute;s f&aacute;cil, tener un culpable a mano y asignarle todos los rotos y los descosidos. Y no todo es tan elemental, hay que razonar de otra manera. Y es que cree uno que lo que ocurre aqu&iacute;, al parecer, es que la polarizaci&oacute;n ha llegado a tal grado que hasta se instrumentaliza el mundo f&iacute;sico, qui&eacute;n lo iba a decir, o est&aacute;s conmigo o est&aacute;s contra m&iacute;. &iquest;No era la ciencia neutra y estaba convulsionada por los cambios de paradigma, o es que ya no se estila Khun? Quiz&aacute;s tambi&eacute;n haya pasado Khun de &ldquo;moda&rdquo; como pasan los placeres y los d&iacute;as y como pasan las tarimas, las pizarras y el clari&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La verdad es que uno se f&iacute;a m&aacute;s de Joan Mateu, en estos firmamentos de los que hablamos, que de la voz popular, de los pol&iacute;ticos en general y en particular, de los alcaldes y los directores generales, y de los secretarios de estado o auton&oacute;micos, y de los ministros o ministras de Medio Ambiente, y de Vicent Momp&oacute;, y del conseller de Agricultura, y de Giussepe Grezzi, y de Gloria Tello, y de Elisa Val&iacute;a, y de todos los altos cargos de la conselleria de Educaci&oacute;n venidos de Alicante al completo, y de Ximo Puig, y de Pilar Bernab&eacute;, y de Elena Cebri&aacute;n y de Paco Camps y del Porompompero que lleva sangre de Reyes. Mejor pregunt&aacute;rselo todo a Mateu o a qui&eacute;n diga Mateu que haya que pregunt&aacute;rselo, y as&iacute; casi que con todo. Mejor eso que engendrar religiones, porque si descuidas las ense&ntilde;anzas de los cient&iacute;ficos quiz&aacute;s lo que logres es instaurar una religi&oacute;n, que es muy sencillo y es lo nuestro de ahora: levantar religiones, muros de creencias. Los pol&iacute;ticos ayudan mucho en esto de fundar religiones: tiran muy al bulto. Abundan hoy m&aacute;s las religiones y su sistema imperturbable de dogmas que en el medioevo, cuando dominaban el planeta las cl&aacute;sicas fundadas en los desiertos o en la jungla asi&aacute;tica. S&oacute;lo que ahora son laicas. Das una patada y surge una religi&oacute;n. Un d&iacute;a Trump y el terraplanismo, otro d&iacute;a la madre naturaleza vestida de teolog&iacute;a, otro d&iacute;a las hamburguesas de tal marca ingeridas como una creencia, otro d&iacute;a el sistema de supuestos de la organizaci&oacute;n pol&iacute;tica a la que se pertenece, otro d&iacute;a el veganismo ba&ntilde;ado de espiritualidad, otro d&iacute;a tal cadena de televisi&oacute;n que funciona en el personal como un credo y lo que dice va a misa sin m&aacute;s, otro d&iacute;a la doctrina del esfuerzo f&iacute;sico y otro la fe en la inmaculada concepci&oacute;n. Y el f&uacute;tbol y Rafael Nadal. Cuando se ha adoptado la fe y se ha entrado en un c&iacute;rculo de creyentes, la cr&iacute;tica, el razonamiento, la ciencia, todo eso, ya no sirve. Es entonces cuando por un &aacute;ngulo de la Historia aparecen, sigilosos, los camuflados fanatismos, siempre al loro. Aqu&iacute; estamos. Para lo que haga falta. Y ya la tenemos liada otra vez. Cuando &eacute;ramos j&oacute;venes -e indocumentados- y ten&iacute;amos musculaturas marxistas, lo resolv&iacute;amos todo -todos los problemas de la historia y del mundo actual- de una sola pincelada. Parec&iacute;a un milagro. El modo de producci&oacute;n. Occidental o asi&aacute;tico. Y todo eso. Y para la historia del arte, el Hauser. Y para la psicolog&iacute;a, el conductismo y Pavlov. Felices como perdices, todo bien ordenado, como si la fastidiosa entrop&iacute;a no existiese, deteriorando concepciones y monta&ntilde;as. Despu&eacute;s ya se vio que no deb&iacute;a de ser tan f&aacute;cil el asunto porque hasta los matem&aacute;ticos no ten&iacute;an muy claro que dos y dos fueran cuatro (en realidad no lo son). Y si los matem&aacute;ticos discut&iacute;an, imaginemos las alegres humanidades. Toda una vida dedicada a enrollar y desenrollar las interpretaciones. Menos mal que nos quedan Joan Mateu, y Rosell&oacute;, y toda la escuela de geograf&iacute;a valenciana, que han sembrado de conocimientos y disc&iacute;pulos Espa&ntilde;a entera. Como los pol&iacute;ticos van a lo suyo, y en general lo suyo coincide con las ganancias electorales, ni a Mateu ni a Rossell&oacute; les habr&aacute;n dado el Premio Jaime I o alguna de esas medallas que se conceden el dia 9 de Octubre, pese a sus decisivas aportaciones para comprender la tierra que pisamos. La correspondencia entre ciencia y pol&iacute;tica no vive sus m&aacute;s distinguidos tiempos de esplendor. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesus Civera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/joan-mateu-sabio_129_12732837.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Oct 2025 22:02:38 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Joan Mateu, el sabio]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Premios literarios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/premios-literarios_129_12699250.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En los a&ntilde;os 70, 80, 90 Sempr&uacute;n, Mars&eacute;, Torrente Ballester, Vargas Llosa, Mendoza, Cela. Ahora, Sonsoles Onega, Juan del Val, animadores de tertulias y de programas televisivos. El premio Planeta. Los Lara. Esto ya no es una sociedad l&iacute;quida, a lo Bauman; esto es una sociedad gaseosa, o muy d&eacute;bil, a lo Vattimo: una transfiguraci&oacute;n literaria muy borde. La crisis de las ideolog&iacute;as resulta que ha esculpido una crisis al parecer literaria, o una crisis de premiados, m&aacute;s bien. Hay una decrepitud democr&aacute;tica como hay una fragilidad literaria. Se murieron los grandes y reemplazarlos no es f&aacute;cil, y entonces parece que sean los escritores de la televisi&oacute;n los que confirmen lo que est&aacute; sucediendo en la novela. En Espa&ntilde;a se ha escrito buena literatura en las grandes depresiones econ&oacute;micas y sociales.La decadencia del XVII, con el barroco. La decadencia del XIX, con el realismo. De hecho, el XIX fue un siglo que &ldquo;vol&oacute;&rdquo; en Espa&ntilde;a, fue invisible, mientras el mundo anunciaba logros inauditos y progresos in&eacute;ditos. El XIX espa&ntilde;ol lo suprimes y no pasa nada. Sin embargo, ah&iacute; est&aacute;n Gald&oacute;s y Clar&iacute;n y Valle y el 98. &nbsp;Ahora sucede lo siguiente: la modernidad, con sus dos o tres principios s&oacute;lidos, se tradujo en pol&iacute;tica en las democracias liberales, y fue atacada en los ochenta por la posmodernidad del se&ntilde;or Lyotard y los dem&aacute;s, coincidiendo con la depresi&oacute;n econ&oacute;mica de los setenta y &nbsp;la llegada de Tathcher y de Reagan al poder. En cambio ahora los ataques a la democracia brotan desde la democracia misma, desde el seno de la pol&iacute;tica, y no desde el pensamiento.El asunto se pone peligroso. Porque en lugar de atacar el pensamiento los grandes relatos totalizadores, como antes -y como es su obligaci&oacute;n-, ahora los ataca la misma pol&iacute;tica. Mal asunto esta vez. Los &ldquo;pensamientos&rdquo;, d&eacute;biles o fuertes, no provocan el terror en las calles. La pol&iacute;tica, s&iacute;. Estas crisis ideol&oacute;gicas y pol&iacute;ticas cree uno que se trasvasan a la literatura y abaten las jerarqu&iacute;as de lo sustancial, que en definitiva son los escritores, los buenos escritores. De ah&iacute; la cosa del Planeta de estos &uacute;ltimos a&ntilde;os, que se ha hecho un l&iacute;o entre los escaparates televisivos, el famoseo, las ventas y la excelencia novel&iacute;stica, escasa y muy prudente. Aunque tenemos a Paco Cerd&aacute;, prudente tambi&eacute;n, que si no gana el Planeta es porque igual no convergen sus letras con los comercios de la firma, pero lo suyo, lo de Cerd&aacute;, es un vertiginoso tobog&aacute;n literario a fuerza de cultivar el relato period&iacute;stico, apoy&aacute;ndose en &eacute;l. Como si la cr&oacute;nica de lo real engrandeciera la obra literaria sin disculparse previamente. Alguien ha comparado a Cerd&aacute; con Eric Vuillard, pero la analog&iacute;a tiene mala baba, porque ese libro sobre los conquistadores de Castilla y Extremadura del franc&eacute;s no hay quien se lo trague. Vuillard fuerza el material literario hasta intentar convertirlo en material po&eacute;tico, pero le sale un implante, como si se hubiera colocado esos cabellos relucientes y &ldquo;falsos&rdquo; que se lucen despu&eacute;s de viajar a Turqu&iacute;a. Unos conquistadores de plastilina. La buena literatura ha de refrendar la idea de lo inagotable, porque siempre te rodea y no hay manera de desprenderse de ella. Desde el romanticismo sabemos que ninguna respuesta salida de las texturas literarias puede reclamar perfecci&oacute;n y verdad, y lo sabemos mucho antes de que nos lo advirtieran los podmodernos desde sus junglas. Sus junglas del asfalto. Hay una obra de arte cuando existe sobre ella una reinterpretaci&oacute;n sucesiva a lo largo del tiempo, pero no me parece a mi que estemos ante este lance prodigioso con los &uacute;ltimos televisivos premiados, y s&iacute; que se acerquen m&aacute;s al milagro novelas como &ldquo;La muchacha de las bragas de oro&rdquo;, de Mars&eacute;, o &ldquo;Lituma en los Andes&rdquo;, de Vargas, o&nbsp;&ldquo;La canci&oacute;n&rdquo; de la Reg&aacute;s, aunque no sean lo mejor de su producci&oacute;n. Todos recibieron el tal&oacute;n de Lara. Me dice Rafa Lahuerta, y ahora nos pasamos a la literatura en catal&aacute;n/valenciano que tanto disgusta a nuestras autoridades, que lea lo &uacute;ltimo de Carles Fenollosa, &ldquo;Guerra Vict&ograve;ria Dem&agrave;&rdquo;. Lahuerta viene a decir que Fenollosa est&aacute;, con esta novela, en los cielos narrativos. Ya lo estaba con &ldquo;Narc&iacute;s&rdquo;, lo dej&eacute; dicho en su d&iacute;a. Pero al parecer &eacute;sta es m&aacute;s totalizadora al convocar etapas hist&oacute;ricas recientes. Uno cree, con Pla, que lo importante en literatura es el tono -el estado interior sensible del escritor en el momento de escribir- aunque a continuaci&oacute;n remataba: &ldquo;El ritmo es un embrollo profesoral ininteligible, que pone la carne de gallina&rdquo;.&nbsp;Pero Pla era un punto de vista como muy ambulante, que dijo alguien, y en ocasiones no hay que hacerle mucho caso.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesus Civera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/premios-literarios_129_12699250.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Oct 2025 21:00:45 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Premios literarios]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nofuentes y las rebeliones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/nofuentes-rebeliones_129_12644092.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Los j&oacute;venes rebeldes se alzaron contra la generaci&oacute;n anterior. Se llam&oacute; el G-4. Rebeli&oacute;n a bordo en l&acute;Horta Sud, aunque sin Marlon Brando. Los socialistas de prietas carnes y biograf&iacute;as adolescentes que ya empu&ntilde;an la rosa habr&aacute;n de escudri&ntilde;ar el episodio en los libros especializados. Cualquier mot&iacute;n, si se precia, ha de buscar la sorpresa y ha de incluir un l&iacute;der o varios l&iacute;deres. Entre los rebeldes, los alcaldes/as de Alaqu&agrave;s, de Quart, de Xirivella y de Benet&uacute;sser, esto es, Jorge Alarte, Carmen Mart&iacute;nez, Josep Santamar&iacute;a y Enrique Aguar (de este &uacute;ltimo, mejor no hablar). Enfrente, Cipri&agrave; Ciscar. Ha quedado Ciscar, claro. Ciscar a&uacute;n vive en el n&uacute;cleo &iacute;gneo, cerebral, del socialismo. Su influencia ha sorteado hechos, etapas y temperaturas, valles y monta&ntilde;as, hasta alcanzar el Bot&agrave;nic: negoci&oacute; el pacto con Comprom&iacute;s y aconsej&oacute; mucho despu&eacute;s. El Bot&agrave;nic licenci&oacute; a Lerma y a Ciscar, aunque a Ciscar no tanto. Pero &eacute;sta es otra historia. Uno siente debilidad por Alarte y Carmen Mart&iacute;nez, que formaban una &ldquo;pareja pol&iacute;tica de hecho&rdquo;, efervescente e inaugural, y que despu&eacute;s cada uno ha combatido las sucesivas catarsis y convalecencias del socialismo de aqu&iacute; sin fals&iacute;as y con muy buen color de cara. Entre las sombras de los amotinados del G-4 estaba Bartolom&eacute; Nofuentes, barniz desconchado de Fouch&eacute;, de almas rasputinianas y cabildeos instintivos. Las rebeliones poseen dos &aacute;ngulos, el que se ve y el que no se ve, y hay actores que dan muy bien en el &uacute;ltimo apartado sin emborronar el texto. Ahora leo que la nueva generaci&oacute;n, la que representa la alcaldesa de Quart, Cristina Mora, ha apartado a Nofuentes de la concejal&iacute;a: las fases de la vida y las fases de las rebeliones, floreadas o sangrientas, que nunca se detienen. Nofuentes dice que se lo deja y que se dedicar&aacute; a Europa. &iquest;Qu&eacute; Europa? No enredemos. Europa ya no existe, s&oacute;lo hay turistas y monumentos. O s&oacute;lo existe para sobrellevar la tiran&iacute;a del ecologismo del norte, que habita fuera de la realidad mediterr&aacute;nea, como aseguran los arroceros de mi pueblo, que no hay manera de quitarse a los bichitos de encima. Europa fue un sue&ntilde;o que tiene su ra&iacute;z en Holderlin: el sue&ntilde;o de una unidad cultural y espiritual fundado en el ideal de la antigua Grecia, libre, culta, feliz, con la Ilustraci&oacute;n como epicentro del progreso, etc&eacute;tera, etc&eacute;tera. La Europa helen&iacute;stica era una fantas&iacute;a, pero sirvi&oacute; para dibujar un relato que ha llegado hasta hoy. Nada. No queda nada. Ximo Puig se habr&aacute; dado cuenta en Par&iacute;s. Europa est&aacute; de salida y el mundo impugna sus principios human&iacute;sticos y sus generosas democracias, ese mundo que manejan los emperadores del nuevo imperialismo infestado de algoritmos, los nuevos plut&oacute;cratas de las nuevas tecnolog&iacute;as. Toda la obra de Steiner trata de poner en evidencia el terrible fracaso de la cultura humanista frente al horror y la barbarie, a la que a veces incluso ayud&oacute;. No har&aacute; falta incidir en c&oacute;mo asciende la barbarie de nuevo. Y ahora va Nofuentes a salvarla. A salvar a Europa. Habr&aacute; de pilotar un caza. Las rebeliones, lo venimos comentando, se rebelan constantemente contra una rebeli&oacute;n anterior. Hasta Trump, que es el mismo eje del sistema, se rebela contra el sistema pol&iacute;tico, la democracia liberal. Por eso todo cruje. El mundo avanza o retrocede a base de rebeliones (progresistas o conservadoras). Nadie sabe qu&eacute; ha hecho Nofuentes todos estos a&ntilde;os desde el G-4, ya va para un tercio de siglo, sino sujetar el poder geogr&aacute;fico de su zona, amalgamarlo, coserlo dicen ahora, e intentar que no se rebele nadie. Lo que ocurre es que el poder no s&oacute;lo se sostiene operando en la entretela. Ha de haber fondo, discurso, teor&iacute;a, para prolongar el influjo, el influjo moral, y a&uacute;n as&iacute; la sangre nueva pide paso de forma mec&aacute;nica. Lo que sucede ahora. Los absolutismos de la vida, la carne fresca, la naturaleza y las muchachadas en flor. Todo eso. Uno, que lleva contemplando la pol&iacute;tica de estos alrededores desde hace alg&uacute;n a&ntilde;o, admira a los Nofuentes: son figuras indispensables en ese enorme magma viscoso de confabulaci&oacute;n que es la pol&iacute;tica cruda, del que no hay posibilidad de evadirse. Se ha de aceptar su tiran&iacute;a, al menos hasta alcanzar el poder. Despu&eacute;s ya puede uno sentarse bajo un &aacute;rbol a leer &ldquo;Los placeres y los d&iacute;as&rdquo;. O puede dedicarse a transformar las cosas y a conducir a los ciudadanos hacia mayores cotas de bienestar social. A elecci&oacute;n. A Nofuentes hay que dedicarle un libro entero para enriquecerse con el saber que produce la umbr&iacute;a, repleta de matices (y de complots matizables). Los personajes enjabonados y paladinos, de pechos descubiertos, suelen ser m&aacute;s comunes, aunque tambi&eacute;n ellos sean producto de alguna rebeli&oacute;n. El mundo de las sombras, aunque no lo elogiemos, como hace Tanizaki de forma zen en &ldquo;Elogio de la sombra&rdquo;, resulta imprescindible para conocer hechos, historias, episodios, gobiernos y, claro, rebeliones. Lo que se cuece o se ha cocido. A veces los historiadores no hacen otra cosa que indagar en las sombras para despu&eacute;s elaborar una doctrina y abanderarla, y as&iacute; se quedan a gusto. Adem&aacute;s, las sombras tienen mucha prensa. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesus Civera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/nofuentes-rebeliones_129_12644092.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Sep 2025 21:01:03 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Nofuentes y las rebeliones]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mónica Oltra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/monica-oltra_129_12609892.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/232f5f9e-642b-4743-91de-7f4cca3c014e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mónica Oltra"></p><p class="article-text">
        Jorge Rodriguez, el alcalde de Ontinyent, pretende a M&oacute;nica Oltra, o eso dice la prensa, y desde entonces el gallinero pol&iacute;tico anda algo desconcertado, como si no se encontrase a s&iacute; mismo. A Oltra la querr&iacute;a para s&iacute; media izquierda, ya es como si fuera Pen&eacute;lope, que tej&iacute;a y destej&iacute;a mientras rechazaba pretendientes y Ulises andaba por ah&iacute;. Rodriguez, aseguran, desea que la exvicepresidenta se matricule de alguna forma en su partido, Ens Uneix, y llevarla as&iacute; a las elecciones del Cap i Casal, lo cual ser&iacute;a una bomba, claro, tanto por la parte de Ens Uneix como por la parte de M&oacute;nica Oltra. La verdad es que el partido de Rodr&iacute;guez posee unas latitudes muy anchas, casi ecuatorianas, unos di&aacute;metros amplios y dilatados. Por una orilla toca al PP y por la otra le hace gui&ntilde;os al postcomunismo. Con Oltra, adem&aacute;s, como ya escribi&oacute; el bi&oacute;grafo Tom&aacute;s Escuder (que tambi&eacute;n redact&oacute; la biograf&iacute;a de Joan Lerma, creo) y han observado otros, el postcomunismo est&aacute; ali&ntilde;ado con el psicoan&aacute;lisis, sea el psicoan&aacute;lisis de Lacan, el de los espejos, o el del fundador de la corriente, que no s&eacute;. (Esto &uacute;ltimo, lo de asimilar el marxismo con el psicoan&aacute;lisis resulta un poco loco, aunque uno estudi&oacute; en su d&iacute;a a Marcuse, que era como un astro de cine en el 68, y en su &ldquo;Eros y civilizaci&oacute;n&rdquo; y &ldquo;El hombre unidimensional&rdquo; sintetiza ambas doctrinas, sobre todo las de Reich. A Marcuse le llamaban el padre de La Nueva Izquierda, mira por d&oacute;nde, pero hoy no se acuerdan de &eacute;l ni los estudiantes de filosof&iacute;a). El partido de Rodr&iacute;guez en realidad es un postpartido, y quiz&aacute;s recoja muy bien el alma de los tiempos, porque antes los partidos representaban unos intereses, bien de clase, bien inicuos y singulares, pero hoy con la sociedad de los servicios, la sociedad l&iacute;quida, la sociedad del espect&aacute;culo, la sociedad de la IA y sobre todo la sociedad que comandan Trump y Putin, pues ya ni se sabe. Tendremos que hacer refugios para que no nos alcance un misil. A mi me parece que es bueno que vuelva Oltra porque ella sola es capaz de parar un tomahawk. 
    </p><p class="article-text">
        De todas las sentencias que pronunci&oacute; M&oacute;nica Oltra durante su etapa como vicepresidenta, que fueron miles, porque los periodistas enseguida te colocan el micro a ver si cometes un error o a ver si te pillan diciendo lo que piensas, la peor surgi&oacute; al echar mano de la frase famosa. &ldquo;La mujer del C&eacute;sar no solo tiene que serlo sino parecerlo&rdquo;. Enseguida cree uno que Oltra se arrepinti&oacute; pero ya era tarde. Sucumbi&oacute; a uno de los defectos de los humanos por estas latitudes: hacer prevalecer la apariencia sobre la esencia y la m&aacute;scara sobre el meollo. La izquierda es justo lo contrario desde la perspectiva moral, o deber&iacute;a: la verdad y no la percepci&oacute;n, el hecho y no la interpretaci&oacute;n, el trabajo y no el qu&eacute; dir&aacute;n. &iquest;Qu&eacute; dir&aacute;n estas izquierdas de ahora si un chico de quince a&ntilde;os se l&iacute;a con una mujer de sesenta, o al rev&eacute;s? Igual lo meten en la c&aacute;rcel. La izquierda no es que se haya hecho m&aacute;s moralista, es que ha adoptado la moral cristiana, y as&iacute; vamos. Lo de Oltra, aquella vez, fue un acto fallido o quiz&aacute;s un irracionalismo preburgu&eacute;s fugado del pesimismo medieval. Vaya usted a saber. Lo peor fue que las palabras s&iacute; se hicieron actos, como quer&iacute;a Sartre.
    </p><p class="article-text">
        En Taine, en Chateaubriand, en Maurr&aacute;s, en Barr&eacute;s, en todo ese tradicionalismo, aparece la met&aacute;fora del &aacute;rbol como imagen de orden, de disciplina y sobre todo de continuidad. Aqu&iacute;, la izquierda, como no quiere ser tradicionalista, tritura enseguida a sus l&iacute;deres, por reacci&oacute;n mec&aacute;nica, y vemos que en el ayuntamiento de Valencia no paran. Ni Calabuig, Ni Aurelio, ni Sandra, ni Alborch, ni Rubio, ni Noguera, ni nadie. Eso por la parte socialista. Ahora est&aacute; Pilar Bernab&eacute;, que da muy bien con el papel y el personaje, y a la que se le ve muy suelta. El socialismo de aqu&iacute; nunca ha dado con la clave que le hizo ganar a Maragall sobre el imbatible Pujol: ponerse en su piel, mimetizarse, e ir asimilando lo que iba haciendo y diciendo. Aqu&iacute; nadie se pon&iacute;a en la piel de Rita, y hubo de desembarcar Rib&oacute; despu&eacute;s de a&ntilde;os en la reserva activa para superar el maleficio de la derrota de dos d&eacute;cadas. A uno le cuchiche&oacute; Oltra en su d&iacute;a: &ldquo;Rib&oacute; ser&aacute; el pr&oacute;ximo alcalde&rdquo;, y, oiga, como si lo hubiera visto antes de que sucediera. Contra los pron&oacute;sticos, el Gordo le toc&oacute; a Comprom&iacute;s. Cosas de los tiempos de la &ldquo;nueva pol&iacute;tica&rdquo; y de sus interpretaciones, que a los de &ldquo;la vieja&rdquo; se nos pasan de largo.
    </p><p class="article-text">
        Oltra ha de volver porque, la verdad, sin Oltra estamos un poco desorientados todos. Tambi&eacute;n el PP, no digan que no. Es la costumbre, todos somos un poco conservadores. Incluso lo es Oltra, que le da por Lacan o por Freud, adem&aacute;s de por la justicia social, claro. (A Freud lo coloca Bloom en su canon occidental como uno de los magos de la literatura, Blly Wilder odiaba al doctor). Oltra es que ya forma parte de nuestra cr&oacute;nica sentimental y pol&iacute;tica. Hay que pedirle, sin embargo, que no regrese agitando camisetas, que la historia no se repite casi nunca. Rodriguez pretende a Oltra aunque no sabemos lo que Oltra pretende. El misterio siempre ha dido muy productivo, dig&aacute;nselo a Hollywood. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesus Civera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/monica-oltra_129_12609892.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Sep 2025 21:00:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mónica Oltra]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vicent Soler]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/vicent-soler_129_12596729.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Vicent Soler anuncia unas memorias. Uno, que ha tenido el privilegio de echarles una ojeada, ha de decir que son unas memorias muy memorial&iacute;sticas, en el sentido de avivar recuerdos y evocar experiencias, pol&iacute;ticas y sentimentales, al estilo Vicent Soler. Retratan un tiempo, que es el nuestro, aunque lo hubieramos deseado de otra manera, claro. No solo el futuro es imperfecto, tambi&eacute;n el pasado lo es. &ldquo;D&rsquo;un temps que ser&agrave; el nostre&rdquo;. Bueno, Raimon es que estaba alanceado por el optimismo burgu&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Las memorias de Soler narran una vida atravesada por una causa, o a lo sumo dos o tres. Las vidas transitadas por una causa son tambi&eacute;n las vidas de los otros, ya lo dec&iacute;a el poeta comunista, de modo que tu vida propia queda un poco relegada, como si fuera una vida en excedencia. Sempr&uacute;n se arrepinti&oacute; pronto de la causa y en 1977 nos brind&oacute; la Autobiograf&iacute;a de Federico S&aacute;nchez con ese inicio que ya es un himno: &ldquo;Pasionaria ha pedido la palabra&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Estos asuntos de la causa, que ata&ntilde;en a prop&oacute;sitos &uacute;ltimos, ya no se llevan nada hoy. Las juventudes est&aacute;n en otra cosa, sobre todo jugando a los marcianitos con el m&oacute;vil. A lo sumo, alg&uacute;n mayor, de los de tarjeta oro y el bono bus gratis -el sistema no es que les proporcione esas ventajas porque los adore sino m&aacute;s bien porque les lanza el mensaje de que ya les queda poco-, se reafirmar&aacute; en el tipo de existencia que narra Soler, porque es la suma de muchas existencias. (Como en el Calidoscopi, de Josep Franco, una ciudad en muchas ciudades a la vez). Las memorias de Ricard (P&eacute;rez Casado) vert&iacute;an sangre y fuego. Las de Soler dan fe, a mi entender, de una derrota, pero no de una frustraci&oacute;n, que es distinto, porque Soler siempre ha sido muy positivo, y no como esos nost&aacute;lgicos que van sacando la lengua porque perciben, bastante tarde, que las ilusiones juveniles no han coincidido con los destinos reales. 
    </p><p class="article-text">
        Pues claro que no. Uno se ha de conformar con lo que tiene o echarse al r&iacute;o. O tambi&eacute;n puede leer las &ldquo;Almas muertas&rdquo; de Gogol. Dec&iacute;a que las memorias de Ricard exaltaban un &ldquo;yo&rdquo; uniforme y extensivo, y en las de Soler ese &ldquo;yo&rdquo; est&aacute; en &eacute;l, s&iacute;, pero ya marchitada su altivez, porque es un &ldquo;yo&rdquo; que se reparte entre los amigos y conocidos que han poblado este pais desde finales de los sesenta y con los que hemos alternado, o de los que nos han dado referencias. O sea, que son como de la familia. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando a Soler lo detuvieron, poco antes de la muerte de Franco, uno estaba en el Opus con Javier Lucas y otros (aunque uno no milit&oacute;, solo pisaba el suelo sagrado del colegio). A Lucas el presidente Puig lo hizo senador en lugar de colocar a Soler, que hubiera hecho un senador que ni Charlton Heston en un &ldquo;peplum&rdquo; grecorromano y en technicolor. Em&egrave;rit Bono y Salcedo (&ldquo;Integrats, rebels i marginats&rdquo;) ya daban clases entonces en Econ&oacute;micas y quiz&aacute;s tambi&eacute;n nuestro protagonista andar&iacute;a de pnn en la facultad tomada por los grises un d&iacute;a s&iacute; y otro tambi&eacute;n. En la primera promoci&oacute;n de Econ&oacute;micas, en un aulario cercano a Mossen Sorell, Rita Barber&aacute; compart&iacute;a aula con Salvador Almenar, y en la tercera promoci&oacute;n, Juan Roig y Hortensia Herrero iban a clase con Sorribes y Ernest Reig. Eran tiempos, pues, civilizados. De fraternidades y florecillas. 
    </p><p class="article-text">
        Los maestros Lluch, Fontana, Nadal o Amando de Miguel aparec&iacute;an y desaparec&iacute;an de las c&aacute;tedras como si fueran entes de la sinraz&oacute;n. Ya en el 76 gan&oacute; Soler los Octubre junto a Dolors Bramon, la mujer de Lluch, y Carnero, y Garc&iacute;a Bonaf&eacute;, etc, con el ensayo &ldquo;P&egrave;ls y senyals: Raons d&rsquo;identitat del Pais Valenci&agrave;&rdquo;, que uno a&uacute;n guarda en la biblioteca. Ese t&iacute;tulo tan contundente result&oacute; ser como el astro descrito en el evangelio de Mateo cuya luz gui&oacute; a los Reyes Magos en el viaje de sus vidas.
    </p><p class="article-text">
        Cuando uno se pone a escribir unas memorias ha de pensar inevitablemente en el azar y dejarse de historicismos, pero en el caso de Vicent Soler, m&aacute;s all&aacute; de los &aacute;mbitos emocionales y de las geograf&iacute;as f&iacute;sicas e &iacute;ntimas, su biograf&iacute;a parece orientada por el t&iacute;tulo de aquel libro, y hasta hoy. Yo discrepo de Soler en casi todo &uacute;ltimamente, porque el universo es un fluir heraclitiano y las neuronas han de ir adapt&aacute;ndose al ambiente y sobre todo al mundo como voluntad y representaci&oacute;n, y en ocasiones parece que el catedr&aacute;tico est&eacute; cercado por los &ldquo;Pels i senyals&rdquo;, como entonces. 
    </p><p class="article-text">
        Pero, en fin, lo que une a los hombres (y a las mujeres, que luego me ri&ntilde;e mi querida Rosa Dominguez) no es la identidad del pensamiento sino la consanguinidad del esp&iacute;ritu, como dej&oacute; dicho el franc&eacute;s. Lo &uacute;nico que pedir&iacute;a uno a Vicent Soler es que no titulara sus memorias como &ldquo;Un dels Deu&rdquo;, que me lo veo venir. Los mitos son como los amores, que se rompen de tanto usarlos, ya lo cantaba muy sabiamente Roc&iacute;o Jurado desde ese sur de Espa&ntilde;a verde que te quiero verde bajo la luna gitana. Y hay que preservarlos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesus Civera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/vicent-soler_129_12596729.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Sep 2025 21:01:10 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Vicent Soler]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El manifiesto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/manifiesto_129_12573516.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">En valenciano hay que escribir como escribía Estellés, como escribía Valor, como escribe Enric Soria, Ferran Torrent, Joan Francesc Mira, Rodolf Sirera, Martí Dominguez y tantos otros. Y dejémonos de cuentos de si “discutix” o “discuteix” o “vacacions” o “vacances”, que no acabamos nunca</p><p class="subtitle">Més de 300 escriptors donen suport a l'AVL davant les “agressions” al valencià i acusen el Govern de Mazón d’arraconar la llengua</p></div><p class="article-text">
        Unos trescientos escritores valencianos, que yo no s&eacute; c&oacute;mo hay tantos, han escrito un manifiesto en apoyo del valenciano, o sea, que denuncian las agresiones -y las reducciones- que sufre &ldquo;la morta viva&rdquo; por parte de la pol&iacute;tica que hoy corta el bacalao. En esa pol&iacute;tica tambi&eacute;n se ha integrado alg&uacute;n ling&uuml;ista, dispuesto a elaborarla en directo. La pol&iacute;tica es que tira mucho, e igual te encuentras en el ajo pol&iacute;tico a un bioqu&iacute;mico que a un especialista en Malthus. Ser&aacute; la adicci&oacute;n al servicio p&uacute;blico. Observemos a Camps: el servicio p&uacute;blico, para &eacute;l, es droga pura. Necesita volver al campo de batalla. A mi, el manifiesto de los cientos de escritores me suena a aquellos escritos que comenzaban as&iacute; en la Transici&oacute;n y a&uacute;n antes: &ldquo;Els sotasignants, treballadors de la cultura&hellip;&rdquo;. Yo creo que &eacute;ste de ahora deb&iacute;a de haber comenzado de ese modo. Hubiera sido bonito. Un homenaje. Lo que nos dice el manifiesto, en primer lugar, es que no hemos avanzado nada. Pero nada, nada. El mundo se llena de algoritmos y nosotros a&uacute;n andamos con manifiestos &ldquo;estilo Transici&oacute;n&rdquo;, con los acentos y con los sujijos y, encima, cuestionando a la Acad&egrave;mia realmente existente. Para una vez que acordamos algo al respecto, la tratamos como si fuera un bolo de Rosita Amores. Cualquier d&iacute;a Vox cuestionar&aacute; la RAE, que es lo suyo, el castellano, si es que no lo ha hecho ya. Con Camps viv&iacute;amos mejor. Y tambi&eacute;n con Zaplana, que levant&oacute; la Acad&egrave;mia. En aquel pacto ling&uuml;&iacute;stico estuvo el PP y el PSOE, y Casp y Grisol&iacute;a, claro. Grisol&iacute;a estaba en todo. Igual ahora lo que hace falta aqu&iacute; es un Vox pero ultranacionalista, no ultraregionalista (que ya lo tuvimos), ni ultraespa&ntilde;olista/madrile&ntilde;ista (que ya lo tenemos). La derechona reduce el uso del valenciano, resucita el &ldquo;peligro catal&aacute;n&rdquo;, ataca la AVL y lo peor es que conduce a la derecha por esas encrucijadas ven&eacute;reas, con lo facilona que es la derecha en este asunto: ni gomitas le hacen falta para caer en la tentaci&oacute;n. Est&aacute; pasando lo mismo que ya vivimos en technicolor, en los setenta y ochenta, pero ahora en formato 3D y medio siglo despu&eacute;s. Ten&iacute;a raz&oacute;n Einstein. El tiempo solo pasa seg&uacute;n la velocidad del observador. La derechona no se ha movido, y as&iacute; andamos todos.
    </p><p class="article-text">
        A ver. Se escribe en castellano como dicta la RAE y Delibes y Aldecoa y as&iacute;. Y despu&eacute;s se habla como se puede o se sabe. Como dice Antoni Ferrando, no se escribe &ldquo;Madriz&rdquo; ni &ldquo;Gran&aacute;&rdquo; sino Madrid y Granada. Lo mismo con el acento del Cap i casal. En &Agrave; Punt se ha de hablar seg&uacute;n la comarca de cada locutor o corresponsal, que Salvador Barber hablaba de una manera y Joan Monle&oacute;n de otra y todos tan tranquilos. Pero &Agrave; Punt no pretende hacer literatura, ni literaturizar la vida, menos mal. En este pedazo de geograf&iacute;a ya ten&iacute;amos las Normas del 32, suscritas hasta por el &ldquo;pare&rdquo; Fullana, dado que hab&iacute;a que normalizar y normativizar a &ldquo;la morta viva&rdquo;, y despu&eacute;s lo que se vino a hacer reeditando la gram&aacute;tica del franciscano y fabricando las normas del Puig es un buen panquemado pol&iacute;tico, primero por despecho (como dice Col&oacute;n) y despu&eacute;s por conectar con las elites que manejan el cotarro. Menos mal que el &ldquo;pacto ling&uuml;&iacute;stico&rdquo; de finales de los noventa centr&oacute; de nuevo el tiro y puso orden en la cosa, gracias a Zaplana, al que se deb&iacute;a reconocer el m&eacute;rito, y a Romero (creo que estaba Romero entonces bendiciendo los designios, siempre tan raros, del PSOE valenciano). De ah&iacute; parti&oacute; la AVL. Ahora resulta que Zaplana ser&iacute;a un catalanista incorrupto, yo no s&eacute; adonde vamos a ir a parar con esta derechona, y Camps, que le&iacute;a Nosaltres, otro.
    </p><p class="article-text">
        Lo que viene ocurriendo aqu&iacute;, cree uno, es que la izquierda ha hecho demasiadas concesiones a la derecha y derechona. Y as&iacute; se lo paga hoy. Que si la banderita, que si el nombre del territorio, que si la m&uacute;sica oficial, que si la AVL. Y total, &iquest;para qu&eacute;? Para acabar redactando un manifiesto como si estuvieramos en la preTransici&oacute;n. &ldquo;Els sotasignants&hellip;&rdquo; En valenciano hay que escribir como escrib&iacute;a Estell&eacute;s, como escrib&iacute;a Valor, como escribe Enric Soria, Ferran Torrent, Joan Francesc Mira, Rodolf Sirera, Mart&iacute; Dominguez y tantos otros. Y dej&eacute;monos de cuentos de si &ldquo;discutix&rdquo; o &ldquo;discuteix&rdquo; o &ldquo;vacacions&rdquo; o &ldquo;vacances&rdquo;, que no acabamos nunca. En lugar de una lucha de clases como motor de la historia parece que los motores y las clases, por aqu&iacute;, sean las gram&aacute;ticas y sus derivados. A mi me parece que Vicent Baydal y los de Drassana, con muy buena voluntad y estilo, lo que est&aacute;n haciendo son de nuevo cesiones, inocular la duda, abrir el mel&oacute;n -en lugar de cerrarlo- para que por esa carne humeda y blanca penetre el discurso de la singularidad &ldquo;nostra&rdquo; y &ldquo;nostrada&rdquo;, de las inflexiones y reflexiones de la derechona y de alg&uacute;n ling&uuml;ista despechado, estilo Fullana, de modo que no terminamos nunca de ordenar esta torre de Babel ni de escribir como escrib&iacute;a Estell&eacute;s y escribe Joan Francesc Mira. La lengua no es el urinario de Duchamp, y viniendo de ese plantel de letraheridos en torno a Drassana quiz&aacute;s ser&iacute;a conveniente reducir la extensi&oacute;n de la utop&iacute;a y tambi&eacute;n ocultar alguna certeza (o incerteza). La cuesti&oacute;n es que el manifiesto est&aacute; firmado por 300 escritores, una barbaridad, con lo que tocamos a casi veinte mil habitantes por escritor. No est&aacute; nada mal. En mi pueblo, sale la cifra. Est&aacute; Manuel Baixauli, novelista. Est&aacute; Salvador Ortells, poeta y cr&iacute;tico. Y est&aacute; Emili Piera, que &uacute;ltimamente produce unos dietarios viajeros y muy excelsos, quiz&aacute;s para luchar contra el fracaso del instante, o para detenerlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesus Civera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/manifiesto_129_12573516.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Sep 2025 20:46:09 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El manifiesto]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Academia Valenciana de la Lengua,Catalán,Francisco Camps,Eduardo Zaplana,Carlos Mazón]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un espíritu “barraqueta” anda suelto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/espiritu-barraqueta-anda-suelto_129_12520398.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Como la pol&iacute;tica ha derivado en el politiqueo, y el politiqueo parece un programa de cotilleos al que solo le falta una Terelu o una Bel&eacute;n Esteban - la guerra de la &ldquo;titulitis&rdquo; acaba de glorificar la era de la postpol&iacute;tica- hay que adentrarse en el mundo de las entidades suprasensibles, a ser posible malignas. Porque un esp&iacute;ritu, del que no se ten&iacute;a noticia, surgido de las ultratumbas del &ldquo;bunker barraqueta&rdquo;, que identifica sin m&aacute;s escritura y habla y que es &ldquo;molt valenci&agrave;, molt&rdquo;, invade estos d&iacute;as el palau de la Batllia y, como dicen en mi pueblo, &ldquo;est&agrave; fent m&eacute;s mal que una mala pedreg&agrave;&rdquo; (est&aacute; haciendo m&aacute;s da&ntilde;o que una mala &ldquo;pedregada&rdquo;, en lenguaje &ldquo;popular&rdquo; castellano). El esp&iacute;ritu est&aacute; abduciendo almas y cuerpos y ha poseido, de momento y que se sepa, una buena porci&oacute;n del fil&oacute;logo Saragoss&agrave; y del pol&iacute;tico Momp&oacute;, a cada cu&aacute;l seg&uacute;n sus necesidades y de cada cu&aacute;l seg&uacute;n su condici&oacute;n. Alg&uacute;n exorcismo habr&aacute; que pedirle al arzobispo Benavent, que es de Quatretonda, y que entiende de hablas y, por supuesto, de esp&iacute;ritus luciferinos, para sanarles como sea. Hay que &ldquo;liberar&rdquo; los salones de la Batllia y los alrededores de la plaza de Manises de los influjos del espectro y encerrar a la entidad renacida -renacida de la mism&iacute;sima fantasmagor&iacute;a de la &ldquo;batalla de Valencia&rdquo;- en la cripta polvorienta de donde nunca debi&oacute; salir: devolver esa plaza de Manises al universo de la raz&oacute;n y del &ldquo;trellat&rdquo;. Los fantasmas, no s&eacute; porqu&eacute;, siempre luchan contra la raz&oacute;n y la convenci&oacute;n cient&iacute;fica. Ser&aacute; porque son fantasmas, claro, y no se les puede exigir que vivan seg&uacute;n los principios de la termodin&aacute;mica. Uno, la verdad, ha buscado alg&uacute;n paralelismo con el fen&oacute;meno que ocurre estos d&iacute;as en la Batllia y no ha visto que Chirac o Mitterrand, Macron o Blair, Merkel o Andreotti y Gonz&aacute;lez o Aznar, o los distintos cancilleres alemanes y austr&iacute;acos, o los representantes de los estados federados o no federados de los paises occidentales, etc, les digan a sus ciudadanos de qu&eacute; manera han de hablar o de qu&eacute; manera han de escribir. Todos estos ilustres estadistas dir&aacute;n: para eso est&aacute;n las Academias y las universidades y los expertos en roman&iacute;stica o lenguas eslavas o anglosajonas o s&aacute;nscritas. Y tambi&eacute;n dir&aacute;n: si estuvieramos en el lugar concreto de la Historia donde nacieron los Estados/naci&oacute;n ya les dir&iacute;amos a nuestros s&uacute;bditos c&oacute;mo han de hablar y qu&eacute; lengua escoger y todo eso. Pero no es el caso y hay que fastidiarse, que el trabajo ya est&aacute; hecho. Bueno, lo cierto es que uno, buscando en internet -o en la IA, no s&eacute;- ha descubierto alg&uacute;n vestigio acerca de un cierto mago de una tribu zul&uacute; deperdigada por el desierto del Kalahari y un determinado rey de una isla innombrable de Borneo que aleccionaban a sus &ldquo;representados&rdquo; sobre alguna palabreja, pero muy gutural, en todo caso.  Poca cosa. Tal vez hayan existido otros casos, pero igual internet a&uacute;n estaba de &ldquo;vacacions&rdquo;, que no de &ldquo;vacances&rdquo;, quiero decir que a&uacute;n no se hab&iacute;a inventado la red.  Por cierto, en mi pueblo decimos &ldquo;anem a collir&rdquo; y no &ldquo;anem a arreplegar&rdquo;, como es natural. &ldquo;Anem a collir taronges&rdquo;, no &ldquo;anem a arreplegar taronges&rdquo;. Cosas distintas. Quiz&aacute; en otros lugares de esta macedonia variopinta y multicolor que es la CV o en localidades cercanas a las de nuestro protagonista -infestado, repito, por el esp&iacute;ritu escapado de la ultratumba para sembrar el caos- lo dir&aacute;n as&iacute; o as&aacute;, pero, bueno, todo es ponerse: se redacta un libro y se refrenda cualquier animalada.  A uno le hab&iacute;a &ldquo;defraudao&rdquo; -lo digo en castellano popular- el fil&oacute;logo Saragoss&agrave;, porque no se puede ser fil&oacute;logo y sostener que se ha de escribir como se habla. (Escribimos &ldquo;acad&eacute;micamente&rdquo;, como dicta la RAE y los sabios y los colegios, y hablamos como podemos o sabemos). Pero ahora soy consciente de mi equivocaci&oacute;n, pues no habla &eacute;l (Saragoss&agrave;), ser&iacute;a impensable, sino que lo hace el esp&iacute;ritu que se manifiesta en &eacute;l. Me quedo m&aacute;s tranquilo. Y lo comprendo. Es como el matem&aacute;tico Neumann: sus ecuaciones parec&iacute;an dictadas por un ser superior, ajeno al mundo de los mortales. Hablaremos con el arzobispo Benavent. Estas situaciones de posesi&oacute;n tampoco son extra&ntilde;as del todo. Se dan, y se daban, bastante a menudo. Yo creo que moss&eacute;n Porcar (&iquest;o ser&aacute; mos&eacute;n?, ya no s&eacute;, con acento o sin, con &ldquo;s&rdquo; o sin?), en sus &ldquo;Cosen evengudes en la ciutat i regne de Valencia&rdquo;, el dietario de m&aacute;s de tres mil noticias que se extiende de 1589 a 1628, ya hablaba y escrib&iacute;a sobre las variadas cosas de belceb&uacute;, de gustos macabros. &ldquo;V&eacute;rem un gichet que pocs dies ha que l'havien llan&ccedil;at hall&iacute;. Y v&eacute;rem que no tenia mans ni peus, sin&oacute; tan solament tenia com a uns mocholets de carn damunt y en lo extrem dels bra&ccedil;os y de les cames y los bra&ccedil;os fets del tot, fins les mans, com dit &eacute;s&rdquo;. Ya tenemos aqu&iacute;, mira por donde, otra &ldquo;normativa&rdquo;. Otro canon a seguir. &iquest;&ldquo;Gichet&rdquo; no ser&iacute;a &ldquo;xiquet&rdquo;? &iquest;Y &ldquo;hall&iacute;&rdquo; no ser&iacute;a &ldquo;all&iacute;&rdquo;? Nunca se sabe con en el lenguaje popular porque el lenguaje popular es popular en una &eacute;poca y en otra ya no es popular. &iquest;Qui&eacute;n escribe en el &ldquo;cheli&rdquo; popularizado por Umbral? Cosas del tiempo y de las modas. Aunque tambi&eacute;n podemos hablar y escribir como lo hac&iacute;a Cervantes en El Quixote y poner &ldquo;mesmo&rdquo; en lugar de &ldquo;mismo&rdquo;. Y as&iacute;, todo. La verdad es que es un no parar. &iquest;Se imaginan a Zapatero o a Rajoy exhortando a la Real Academia Espa&ntilde;ola a reconvertir alg&uacute;n aspecto ortogr&aacute;fico o gramatical? Pero, claro, ellos tuvieron suerte. No fueron tomados por ning&uacute;n esp&iacute;ritu surgido del interior del Covarrubias y paseando su mal por La Moncloa. De ser as&iacute;, estoy seguro que los presidentes del gobierno espa&ntilde;ol se hubieran empe&ntilde;ado en que los espa&ntilde;oles habl&aacute;ramos y escribi&eacute;ramos como en el siglo XVI o XVII. Menudo l&iacute;o. Calla, calla. Castellano antiguo. Apr&eacute;ndelo de nuevo. Vuestra merced. En fin, ya que el esp&iacute;ritu &ldquo;barraqueta&rdquo; ha revivido y se corporeiza por Valencia en instituciones y saloncitos, ora aqu&iacute;, ora all&aacute;, y que pronto infestar&aacute; a las universidades a no ser que levanten un fort&iacute;n, y dado que no hemos avanzado nada, pero es que nada, desde los setenta del siglo pasado, lo mejor es exiliar nuestras almas a Asturias, patria querida, o a alg&uacute;n lugar por all&iacute; arriba, lluvioso y verde. (No a Vigo, que est&aacute; Caballero y en julio ya es navidad, que horror!). Estaremos aqu&iacute;, pero ya no estaremos. Seremos, pero ya no seremos. Nos alcanzar&aacute; la disociaci&oacute;n del Ser sin alcanzarnos del todo. Existiremos como el  &ldquo;dasein&rdquo; de Heidegger arrojado a esta tierra pero sin suceder en esta tierra. Algo como muy cu&aacute;ntico. Con su pan se lo coman. O se lo &ldquo;mengen&rdquo; (o &ldquo;menjen&rdquo;). (Y si Benavent tiene &eacute;xito con el exorcismo y le podemos dar &ldquo;vacacions&rdquo;, que no &ldquo;vacances&rdquo;, al esp&iacute;ritu, y &ldquo;arreplegarlo&rdquo; en su morada eterna, pues ya hablaremos).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesus Civera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/espiritu-barraqueta-anda-suelto_129_12520398.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Aug 2025 21:01:12 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Un espíritu “barraqueta” anda suelto]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las segundas nupcias de Calatrava]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/segundas-nupcias-calatrava_129_12503215.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6455ac4c-98bd-4b98-a206-3b4309b6821c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1056692.jpg" width="1542" height="867" alt="Las segundas nupcias de Calatrava"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Algún día habrá que colocar la obra de Calatrava en sus justos términos “locales”, que internacionalmente ya va servida, y a la figura de Calatrava en su justo lugar en su tierra, que es la nuestra</p></div><p class="article-text">
        Dado que Santiago Calatrava ha abandonado su exilio voluntario en Suiza, donde reside y trabaja, y que anda estos d&iacute;as paseando por su Valencia natal, tal vez la clase pol&iacute;tica est&eacute; en condiciones de reflexionar primero y de entonar un &ldquo;mea culpa&rdquo; despu&eacute;s por la demonizaci&oacute;n a que someti&oacute; durante a&ntilde;os al de Benimamet, un v&iacute;a crucis de dif&iacute;cil comprensi&oacute;n desde el &aacute;mbito cultural, por mucho que se envuelva el &aacute;mbito cultural entre hormigones muy caros. Hablo de la clase pol&iacute;tica en general, aunque me refiero a la clase pol&iacute;tica de la orilla izquierda, y de una determinada orilla izquierda. Abst&eacute;ngase el PPCV, pues, de entonar el &ldquo;me culpa&rdquo; o de involucrarse en la &ldquo;rehabilitaci&oacute;n&rdquo; moral de Calatrava porque no es asunto suyo (lo digo porque como en el Palau son nuevos, igual se apuntan a la catarsis absolutiva, lo cual es innecesario). La utilizaci&oacute;n del lenguaje del odio no se coci&oacute; en el PPCV -estaba gobernando y encarg&aacute;ndole cosas- y, por tanto, la celebraci&oacute;n de las segundas nupcias felices de Calatrava con su tierra natal, su restituci&oacute;n desde una perspectiva objetiva, ha de provenir de los que se pasaron a&ntilde;os y a&ntilde;os fustig&aacute;ndole. Lo apuntaba el otro d&iacute;a el periodista cr&iacute;tico Joan Carles Mart&iacute; (y digo cr&iacute;tico porque sabido es que la prensa dej&oacute; un mal d&iacute;a de reflejar el mundo para pasar a inventarlo, cosa que imitan hoy todos, hasta lo estamentos del Estado). Esos latigazos de la izquierda m&aacute;s a la izquierda contra Calatrava entiendo yo que estaban &ldquo;motivados&rdquo; por dos cosas: por los sobrecostes de las obras (como si esta circunstancia recayera individualmente en el arquitecto y no en los dem&aacute;s) y por la &ldquo;colaboraci&oacute;n&rdquo; con la derecha valenciana (como si a los artistas de la arquitectura y de la plasticidad, que no son los de las letras, les importara qui&eacute;n est&aacute; al mando: s&oacute;lo les importa su obra, los gobernantes pasan). La tercera opci&oacute;n consistir&iacute;a en una animadversi&oacute;n cerval hacia el estilo del arquitecto, una &ldquo;calatravafobia&rdquo;, una ojeriza hacia los esqueletos, las peinetas y esas cosas, aunque no s&eacute;, parece algo raro. Ser&iacute;a excederse con las teor&iacute;as acad&eacute;micas del gusto. Los a&ntilde;os, sin embargo, pasan, lo que es una evidencia palmaria, y los criterios se renuevan -o no- y hasta quiz&aacute;s se pueda descodificar los anteriormente codificado, prejuicios incluidos. De modo que tambi&eacute;n puede darse un renacimiento gestual refundador de la mirada hacia Calatrava, porque, se quiera o no se quiera, su arquitectura constituye tambi&eacute;n la epifan&iacute;a de un tiempo, y el tiempo no solo es de los humanos sino tambi&eacute;n de los dioses. Y Calatrava es de Benimamet.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pudo “rehabilitarlo” el Consell de Ximo Puig en nombre de la izquierda, pues sus antecesores engendraron la Ciudad, pero quizás los socios en el Consell aún blandían convicciones muy estrictas o sesgadas y eso frenó la intención</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los pol&iacute;ticos, en general, tienen una tendencia casi enfermiza a patrimonializar a los artistas. A apropi&aacute;rselos. Y si el artista hace un desplante y se va con las siglas de enfrente cae sobre &eacute;l una tempestad el&eacute;ctrica. (Son mayor&iacute;a, porque al pintor o al escultor o al m&uacute;sico, ya est&aacute; dicho, les preocupa su obra y no un se&ntilde;or con las siglas en la solapa). Pujol se llevaba a sus giras por Jap&oacute;n a T&agrave;pies porque en Tokio conoc&iacute;an a T&agrave;pies, no a Pujol. O eso reza la leyenda. Y as&iacute; todo. La dial&eacute;ctica de la apropiaci&oacute;n debida o indebida del artista o de la obra del artista -en el caso de que el artista haya fallecido- hay que tenerla muy en cuenta, porque es una de las claves que explican los turbulentos episodios de los creadores en relaci&oacute;n con la pol&iacute;tica del entorno. Es cierto que el caso de Calatrava es excepcional, porque los arquitectos e ingenieros necesitan muchos a&ntilde;os para levantar una obra y los pol&iacute;ticos son a menudo ef&iacute;meros (observemos el Museo de las Ciencias. &iquest;Cu&aacute;ntos jefes del Consell han pasado ya y cu&aacute;ntos pasar&aacute;n?). Es un dilema de dif&iacute;cil soluci&oacute;n, que tambi&eacute;n expresa la tensi&oacute;n entre las administraciones y los grandes proyectos. La Ciudad de las Ciencias se la encarg&oacute; a Calatrava el PSOE de Joan Lerma y la inaugur&oacute; Eduardo Zaplana a&ntilde;os despu&eacute;s. Uno cree que tampoco el arquitecto supo renovar las necesarias complicidades con quienes hab&iacute;an concebido el complejo y colocaron las bases para la exposici&oacute;n de Nueva York. Cada cual lleva su carga de culpa o de descuido en esa especie de muro levantado entre Valencia y Calatrava. S&iacute;, pudo &ldquo;rehabilitarlo&rdquo; el Consell de Ximo Puig en nombre de la izquierda, pues sus antecesores engendraron la Ciudad, pero quiz&aacute;s los socios en el Consell a&uacute;n bland&iacute;an convicciones muy estrictas o sesgadas y eso fren&oacute; la intenci&oacute;n. O tal vez ni se plante&oacute;. Pero alg&uacute;n d&iacute;a habr&aacute; que hacerlo, el colocar la obra de Calatrava en sus justos t&eacute;rminos &ldquo;locales&rdquo;, que internacionalmente ya va servida, y a la figura de Calatrava en su justo lugar en su tierra, que es la nuestra. Insisto: la iniciativa no puede partir del PPCV porque estaremos en las mismas: jugar&aacute; el PPCV fuera de encuadre. Le toca a la izquierda, que infest&oacute; de pesadillas la imagen del arquitecto. Y, por supuesto, le toca tambi&eacute;n al de Benimamet alentar movimientos para modificar tanto el pasado como el futuro. Esta es una historia absurda que dura demasiado tiempo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesus Civera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/segundas-nupcias-calatrava_129_12503215.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Jul 2025 21:04:21 +0000]]></pubDate>
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