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    <title><![CDATA[elDiario.es - Yegor Varela]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/yegor-varela/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Yegor Varela]]></description>
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      <title><![CDATA[Sin feminismo no hay justicia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/feminismo-no-hay-justicia_129_8687836.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3bf13e8f-7cca-419e-a918-d1033ec135d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2141y1070.jpg" width="1200" height="675" alt="Sin feminismo no hay justicia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las dos funciones esenciales del juez, a saber, la imparcialidad e independencia, no se pueden materializar si no se tienen en cuenta los factores que están impregnados en la sociedad, en este caso, el machismo</p><p class="subtitle">El decano de los abogados de Madrid, a Irene Montero: “No tenemos que tener una justicia machista ni feminista”</p></div><p class="article-text">
        Dos mujeres se encontraban en la Antigua Roma recordando an&eacute;cdotas de cuando jugaban juntas en la infancia. Re&iacute;an, bailaban y probaban ese delicioso vino que serv&iacute;a aquella conocida <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Popina" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">popina</a> de su localidad. Llegaba la hora de volver a casa, donde sus respectivos maridos las esperaban. As&iacute; que, como cada vez que probaban vino, se dispusieron a limpiarse los labios para evitar la m&aacute;s cruel de las condenas. Ese d&iacute;a, una de ellas, no consigui&oacute; deshacerse del olor a vino que dejaba su aliento y en el mismo instante que salud&oacute; a su marido, este comenz&oacute; a golpearle hasta la muerte. El marido hab&iacute;a ejercido su derecho: el derecho de beso.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, en la Antigua Roma exist&iacute;a el <em>ius osculi</em> y consist&iacute;a en que las mujeres ten&iacute;an totalmente prohibido probar el vino. El marido ostentaba un derecho de beso, es decir, a besar a su mujer cada vez que esta entraba por la puerta de casa, para as&iacute; comprobar que no ol&iacute;a a vino y que, por consiguiente, hab&iacute;a cumplido con esa norma mis&oacute;gina. El derecho no terminaba en ese beso, sino que, en el caso de que la mujer hubiera bebido vino o que el marido as&iacute; lo sospechase, este pod&iacute;a ejercer el castigo por su propia cuenta, que iba desde un aislamiento total en su habitaci&oacute;n hasta golpearla hasta la muerte. La mujer ni siquiera era sometida ante esta norma injusta a un juicio p&uacute;blico, es decir, la mera declaraci&oacute;n de su tutor legal serv&iacute;a como prueba para que el marido tomara justicia por su cuenta y pudiera asesinarla en el preciso instante en el que creyera que hab&iacute;a consumido vino bajo total impunidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La mujer, en efecto, ha ido a lo largo de la historia teniendo que ganarse derechos que ya correspond&iacute;an a los hombres desde un principio. Esto es, feminismo significa esa lucha social y pol&iacute;tica que la mujer ha tenido que ir conquistando a lo largo de los siglos, mientras que el hombre ya la ten&iacute;a conquistada por el mero hecho de nacer var&oacute;n. Es por ello que considero no solo desafortunadas, sino err&oacute;neas, las palabras que el Decano del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid pronunci&oacute; hace unos d&iacute;as. &ldquo;No tenemos que tener una justicia ni machista ni feminista, sino independiente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y es que la propia independencia judicial no se puede desligar del contexto social existente en una comunidad. Es m&aacute;s, la independencia e imparcialidad judicial encuentra su m&aacute;xima expresi&oacute;n cuando comprende los factores sociol&oacute;gicos, pol&iacute;ticos y sociales que acontecen en su sociedad. Un juez no es un individuo aislado socialmente que vive en una caba&ntilde;a al estilo Thoreau y que debe estar en cero contacto con la sociedad para poder ser m&aacute;s independiente e imparcial. Al contrario, sus dos funciones esenciales encuentran su sentido en el entendimiento del contexto social en el que viven. El conocido fil&oacute;sofo Hegel argumentaba que la libertad del individuo alcanzaba su sentido con El Estado, es decir, gracias a la comunidad. Bajo mi punto de vista, con el feminismo y la justicia pasa lo mismo. Las dos funciones esenciales del juez, a saber, la imparcialidad e independencia, no se pueden materializar si no se tienen en cuenta los factores que est&aacute;n impregnados en la sociedad, en este caso, el machismo que no solo se encuentra en las instituciones, sino en la propia sociedad. Ergo, no solo es necesaria una justicia feminista, sino que sin una justicia feminista no se puede hablar de justicia.
    </p><p class="article-text">
        Pudiera parecer que hemos tenido que remontarnos a la Edad Antigua para poder encontrar vulneraciones de derechos a las mujeres por el mero hecho de serlo, pero nada m&aacute;s lejos de la realidad. En Espa&ntilde;a, hace menos de 100 a&ntilde;os, concretamente en 1932, no era delito que el hombre matase a su mujer si entend&iacute;a que esta le hab&iacute;a sido infiel. El castigo pod&iacute;a ir desde una infracci&oacute;n civil hasta el destierro y no fue hasta 1963 cuando se prohibieron legalmente estos asesinatos de violencia de g&eacute;nero. Aun as&iacute;, la mujer segu&iacute;a siendo ignorada para hacer vida en sociedad y no fue hasta 1981 cuando pudo por primera vez abrirse una cuenta corriente a su nombre sin permiso del marido as&iacute; como tener un pasaporte propio. Vemos como desde el derecho de beso romano hasta que la mujer pudo estar protegida por la ley en Espa&ntilde;a han pasado m&aacute;s de 2.500 a&ntilde;os. &iquest;Qu&eacute; es lo que nos hace creer que toda esa cultura machista impregnada durante m&aacute;s de dos milenios se ha podido solucionar con la aprobaci&oacute;n de unas normas que no tienen ni medio siglo?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Huelga recordar que no han pasado ni 6 a&ntilde;os del caso de La Manada de Pamplona, donde uno de los jueces calific&oacute; dicha violaci&oacute;n de &ldquo;jolgorio&rdquo;, violaci&oacute;n que, por cierto, no debe ser tenida en cuenta en singular, ya que como bien record&oacute; el Tribunal Supremo, a pesar de no poder entrar a resolver en el fondo de la cuesti&oacute;n ya que ninguna de las partes lo pidi&oacute; en casaci&oacute;n &ndash; requisito indispensable del principio acusatorio &ndash; se viol&oacute; en diez ocasiones a la v&iacute;ctima. En otras palabras, donde el Tribunal Supremo vio diez violaciones, uno de los jueces de primera instancia vio un &ldquo;jolgorio&rdquo;. Precisamente por eso hace falta una justicia feminista. Para que la imparcialidad y la independencia los jueces no se vea vulnerada por el machismo. Para que no puedan existir absoluciones por agresi&oacute;n sexual como la del caso de la minifalda, donde el Tribunal entendi&oacute; que la falda de la v&iacute;ctima hab&iacute;a provocado al empresario por su manera de vestir, incluso demostr&aacute;ndose d&iacute;as despu&eacute;s que ni siquiera la v&iacute;ctima llevaba una falda puesta sino unos pantalones vaqueros. Para que una jueza no pregunte a la v&iacute;ctima si cerr&oacute; bien sino para que entienda por qu&eacute; no las pudo cerrar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, no solo el feminismo en la justicia es necesario, sino que tienen que ser ellas mismas, es decir, las mujeres, las que protagonicen tambi&eacute;n las grandes decisiones que se toman en este pa&iacute;s. Es inconcebible que exista una mayor&iacute;a femenina en la judicatura, concretamente del 54%, pero que el m&aacute;ximo &oacute;rgano jurisdiccional de nuestro pa&iacute;s, el Tribunal Supremo, est&eacute; compuesto por un 79% de hombres, seg&uacute;n datos del propio Consejo General del Poder Judicial. Porque, al igual que el derecho de beso no se derog&oacute; por querer respetar a la mujer, sino m&aacute;s bien para proteger al hombre cuando comenz&oacute; a existir el herpes labial, tampoco se va a lograr la independencia e imparcialidad plena si no se aplica perspectiva de g&eacute;nero a las decisiones judiciales en las que la mujer juega un papel especial por su condici&oacute;n sexual. Porque la justicia s&iacute; debe ser feminista y no machista, porque no se puede equiparar lo que pretende discriminar a un sexo con lo que intenta evitar precisamente dicha discriminaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Yegor Varela]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Jan 2022 05:01:00 +0000]]></pubDate>
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