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    <title><![CDATA[elDiario.es - Adilia de las Mercedes]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/adilia-de-las-mercedes/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Adilia de las Mercedes]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Herejía y colonialismo: de tetas y sexo no reproductivo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/herejia-colonialismo-tetas-sexo-no-reproductivo_129_8719521.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bea5c7a1-83f0-4f26-aa1a-b15d2266eacd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Herejía y colonialismo: de tetas y sexo no reproductivo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La persecución contra Chanel, como símbolo de las mujeres racializadas a las que se niega autorización discursiva y de representación se camufla bajo el pretexto de perseguir un fraude</p></div><p class="article-text">
        En el Estado espa&ntilde;ol hay dos debates actuales cuya conexi&oacute;n no debe pasar desapercibida: de un lado, por fin se discute a nivel institucional la necesidad de reparar la memoria de las mujeres acusadas de brujer&iacute;a y la revisi&oacute;n de los procesos inquisitoriales que ampararon el genocidio sexualizado que se ha ocultado hist&oacute;ricamente tras el eufemismo <em>caza de brujas</em>. Del otro, las hogueras llevan d&iacute;as ardiendo contra la artista catalana de origen cubano Chanel, quien representar&aacute; a Espa&ntilde;a en el festival Eurovisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Acept&eacute;, sin inocencia ni ignorancia, la invitaci&oacute;n de elDiario.es para hablar sobre esto &uacute;ltimo sabiendo que la siguiente hoguera puede ser la m&iacute;a. Es as&iacute; como vivimos las mujeres racializadas en Espa&ntilde;a, entre la certeza de ser deliberadamente ignoradas y la de ser estigmatizadas por una sociedad que elimina todo lo que no le parece suficientemente puro. El feminismo espa&ntilde;ol es un triste referente de esta polarizaci&oacute;n. Y es que aunque se ha empe&ntilde;ado en gritar &ldquo;somos las nietas de las brujas que no pudisteis quemar&rdquo;, la realidad es m&aacute;s bien como dice Castells: &ldquo;Estad&iacute;sticamente, somos las nietas de aquellos que se&ntilde;alaron a sus vecinas como brujas, que extendieron falsos rumores, que testificaron en sus juicios y que, finalmente, asistieron a sus ejecuciones entre aplausos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La caza de brujas estuvo marcada, seg&uacute;n Boswell y Federici, por la persecuci&oacute;n de los cr&iacute;menes reproductivos, especialmente la sodom&iacute;a, el infanticidio y el aborto. Cualquier forma de sexo no reproductivo fue atacada. La lujuria se configur&oacute; como crimen central en los nuevos pecados de lesa majestad divina y en la imaginaci&oacute;n popular la figura de la bruja qued&oacute; grabada, a fuego, como la de una mujer sexualmente insaciable que se alimentaba de carne infantil.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El destino de las se&ntilde;aladas como brujas en Europa as&iacute; como el de la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena y negra en las colonias estuvo conectado hasta el punto de que sus influencias fueron rec&iacute;procas. La caza de brujas se llev&oacute; a ultramar para quebrar la resistencia de las poblaciones locales y las t&eacute;cnicas del exterminio masivo ind&iacute;gena se replicaron en Europa no solo contra las mujeres sino contra la poblaci&oacute;n jud&iacute;a, gitana y morisca.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La pureza y el estigma</strong></h3><p class="article-text">
        Las mujeres racializadas llevamos d&iacute;as asistiendo horrorizadas al escarnio p&uacute;blico de quienes sostienen que Chanel no es suficientemente pura como para ser representante de Espa&ntilde;a en Eurovisi&oacute;n, un nombre que ya es aviso. &ldquo;Chanel, establecida en Catalu&ntilde;a&rdquo;, titulan peri&oacute;dicos para los que las personas de otros or&iacute;genes nacionales se establecen, pero jam&aacute;s llegan a ser de ah&iacute;. Son eternos seres fronterizos. Y es que Chanel es mujer de m&aacute;s fronteras difusas: canta en un ingl&eacute;s que no es ingl&eacute;s y en un espa&ntilde;ol impuro, manchado. Y la acuerpamos, sin que ella lo pida, desde un feminismo bastardo, nacido en los m&aacute;rgenes, ni entendido ni querido por el feminismo hegem&oacute;nico. Quienes buscan pureza euroblanca definitivamente no la van a encontrar en ese cuerpo mestizo que de puro contonearse se escapa del molde.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">“Tiempo de feminismos”, decían sobre el camino a Eurovisión. En plural sí, pero uno tan estrecho que las racializadas no caben</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pluriculturalidad, gritaban, pero con l&iacute;mites ib&eacute;ricos. Diversidad ling&uuml;&iacute;stica tambi&eacute;n, pero jam&aacute;s esas medias lenguas y esa corrupci&oacute;n del espa&ntilde;ol. Ya se sabe que el <em>spanglish </em>de Gloria Anzald&uacute;a y del feminismo chicano son solo para el d&iacute;a que toca primero de interseccionalidad. Porque qu&eacute; m&aacute;s da que el Plan Marshall siga vigente y que Harvard o cualquier universidad de la <em>Ivy League</em> sean el sue&ntilde;o dorado de tantas que tambi&eacute;n chapurrean <em>spanglish</em> &mdash;tanto que no distinguen entre <em>daddy </em>y <em>sugar daddy&mdash;, </em>o que ser corresponsal de un peri&oacute;dico gringo sea la m&aacute;xima aspiraci&oacute;n para un CV cualquiera. Qu&eacute; m&aacute;s da, siempre que no les pongan la palabra Miami<em> </em>en una canci&oacute;n porque mancilla la identidad espa&ntilde;ola, conservada intacta, como tambi&eacute;n se sabe, al menos desde la vida en la cueva de Altamira.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tiempo de feminismos&rdquo;, dec&iacute;an sobre el camino a Eurovisi&oacute;n. En plural s&iacute;, pero uno tan estrecho que las racializadas no caben. Desde los peri&oacute;dicos supuestamente m&aacute;s progresistas algunos &ldquo;deconstruidos&rdquo; reclamaban lo que siempre han querido, un &ldquo;feminismo c&aacute;lido y tierno&rdquo; y otros hasta aseguraban que ellos (en masculino intencional) podr&iacute;an &ldquo;haber parado Europa ense&ntilde;ando una teta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A unas y otros: &iquest;Tan insoportable se les hace que las mujeres racializadas han tomado la palabra en primera persona, re-escribiendo la historia, su historia, y proponiendo su propia auto-representaci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        La violencia nunca opera solo en el campo de lo material, necesita expansi&oacute;n simb&oacute;lica. Para lograrlo, en la historia colonial fue imprescindible la iconograf&iacute;a: las caracter&iacute;sticas definitivas de lo diab&oacute;lico eran el deseo y una potencia sexual consideradas anormales. Barker dijo: &ldquo;Ning&uacute;n aspecto de la imagen desfavorable del negro construida por los propietarios de esclavos ten&iacute;a ra&iacute;ces m&aacute;s amplias o profundas que la acusaci&oacute;n de apetito sexual insaciable.&rdquo; Y volviendo a Federici: &ldquo;El Diablo con frecuencia era retratado con dos penes, mientras que las historias sobre pr&aacute;cticas sexuales brutales y la afici&oacute;n desmedida por la m&uacute;sica y la danza se convirtieron en los ingredientes b&aacute;sicos de los informes de los misioneros y de los viajeros al &laquo;Nuevo Mundo&raquo;.&rdquo; Las manifestaciones sexuales se constituyeron desde entonces en marcas de bestialidad e irracionalidad necesarias para la zoologizaci&oacute;n definitiva que elimin&oacute; para las personas racializadas la consideraci&oacute;n de humanidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es com&uacute;n que cuando se habla del genocidio de las mujeres acusadas de brujer&iacute;a se acuda al argumento confortable de que fue fruto de la ignorancia medieval. Pero la evidencia confirma que cont&oacute; con la venia de los intelectuales de mayor prestigio de la &eacute;poca, entre ellos Bacon, Hobbes o Jean Bodin, quien predicaba: &ldquo;Debemos diseminar el terror entre algunas castigando a muchas&rdquo;. Y as&iacute; se hizo y se contin&uacute;a haciendo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa estudiada y dise&ntilde;ada expresividad que tienen el castigo p&uacute;blico y la estigmatizaci&oacute;n son el precio a pagar por ejercer la autorrepresentaci&oacute;n. Y el estigma, como he dicho muchas veces, es la herramienta m&aacute;s &uacute;til del exterminio &mdash;material y simb&oacute;lico&mdash;, ya que facilita la ubicaci&oacute;n de determinados colectivos en un estatus jur&iacute;dico-pol&iacute;tico fuera de la protecci&oacute;n del grupo e incluso del Estado (p&aacute;sense si no por los perfiles de representantes institucionales para comprobarlo). Cuando determinadas mujeres, son degradadas a la condici&oacute;n de &ldquo;poblaci&oacute;n objetivo&rdquo; su vida no cuenta como vida.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Feminismo antimaternal, tetas y m&aacute;s&nbsp;</strong></h3><p class="article-text">
        El feminismo cr&iacute;tico se posicion&oacute; siempre en favor de escrutar la maternidad. Pero esta se desvela una y otra vez como un lugar intocable, donde se llega al l&iacute;mite de estigmatizar como feminista antimaternal instant&aacute;neamente a quien m&iacute;nimamente la juzgue. &iquest;Realmente hay que explicar la brutal desproporci&oacute;n que hay entre que a algunas racializadas no nos seduzca una canci&oacute;n como Ay Mam&aacute; y ser enemigas de la maternidad?
    </p><p class="article-text">
        Desconfiamos de la exaltaci&oacute;n de la figura de la madre porque venimos, muchas escapando, de pa&iacute;ses de arraigada cultura mariana que son a la vez capitales internacionales del feminicidio. Y no nos conformamos con la teta nutricia que el cristianismo le permite ense&ntilde;ar hasta a la Virgen quiz&aacute; porque crecimos en zonas rurales, entre tetas negras y marrones al descubierto en los r&iacute;os, en los ba&ntilde;os colectivos y la pesca, o en la lactancia comunitaria de la hermandad de la leche. Venimos de esas &ldquo;otras&rdquo; tetas que siglos de racismo cristiano no ha conseguido&nbsp;desaparecer, pero cuya insumisi&oacute;n no es espejo ni es ideal europeo porque se siguen viendo de la misma forma que las vio siempre National Geographic, Benetton, la antropolog&iacute;a colonial o cualquier postal de turismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuestionar la maternidad tampoco nos ha impedido a muchas trabajar y tambi&eacute;n llorar junto a mujeres sobrevivientes de los genocidios heredados de la colonizaci&oacute;n, quienes todav&iacute;a se sienten culpables porque, fruto del trauma y de la desnutrici&oacute;n de la guerra, sus cuerpos no produjeron leche para alimentar a sus beb&eacute;s nacidos en la monta&ntilde;a mientras ellas intentaban escapar de los ej&eacute;rcitos. Algunas ni siquiera saben a qu&eacute; lugar de esas cumbres llenas de diminutas tumbas pueden llevar sus flores, algunas todav&iacute;a ven su pecho con dolor y cargan con el estigma de que no aliment&oacute; la vida.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchas de nosotras reivindicamos no una teta sino el cuerpo entero para el placer y más allá de la maternidad, eso que ustedes califican como hipersexualización</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Muchas de nosotras reivindicamos no una teta sino el cuerpo entero para el placer y m&aacute;s all&aacute; de la maternidad, eso que ustedes califican como hipersexualizaci&oacute;n, y lo hacemos con la misma determinaci&oacute;n con que combatimos la Ley Mordaza que ha servido en Espa&ntilde;a para criminalizar el pecho desnudo de las mujeres que protestan. Y lo hacemos aqu&iacute;, en el pa&iacute;s del que nunca somos, ese mismo en el que, cuando los derechos reproductivos se han visto amenazados, Gallardones varios nos han tenido enfrente. El mismo en que cuando se exige el final de la violencia obst&eacute;trica, permisos maternales remunerados, cobertura de la reproducci&oacute;n asistida y un interminable etc&eacute;tera, nosotras estamos ah&iacute;. Aqu&iacute;. De cientos de formas distintas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Llamarnos feministas antimaternales por ser partidarias de un feminismo que se haga cargo de celebrar el cuerpo de las mujeres desde otros lugares, lejos del eurocentrismo judeo-cristiano, es un ataque gratuito. Uno m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Mientras una parte del feminismo espa&ntilde;ol pide, entre gritos racistas, un himno para sus tetas, la agenda de las mujeres racializadas exige, como se&ntilde;ala una embarazad&iacute;sima Daniela Ortiz, que no se separe injustamente a las madres migrantes y refugiadas de sus criaturas. Que se reconozca que el pasado esclavista de Europa a&uacute;n tiene repercusiones grav&iacute;simas sobre las lactancias y maternidades negras, como nos ha ense&ntilde;ado Desir&eacute;e Bela-Lobedde a trav&eacute;s de la Semana Mundial de la Lactancia Negra. Que sus victorias de representaci&oacute;n no sean a costa de mujeres racializadas convertidas en v&iacute;ctimas sacrificiales o en el siempre buscado enemigo.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Feminismo de s&aacute;bado por la noche</strong></h3><p class="article-text">
        La mirada eurocentrada sobre los cuerpos racializados deviene siempre caleidosc&oacute;pica. Impone el contraste blanco-negro hasta obtener un escenario deforme, casi irreal, pero que posibilita el camuflaje. As&iacute;, algunos d&iacute;as, hasta las m&aacute;s occidentales sucumben a la alegr&iacute;a del cuerpo, a los ritmos latinos, a una modalidad de sexo por representado no reproductivo que encarna y hasta contagia el deseo como arma y como venganza frente al dolor hist&oacute;rico del l&aacute;tigo y de la laceraci&oacute;n del disciplinamiento y de la violaci&oacute;n colonial. Se empoderan y gritan que el placer es nuestro y que si no pueden bailar esta no es su revoluci&oacute;n. Perrean contra el patriarcado hasta abajo y ah&iacute;, por unas horas, el feminismo de s&aacute;bado por la noche nos iguala. Cosa bien distinta es querer llegar hermanas al lunes. O peor aun, tener la osad&iacute;a de arrebatarles (ya se sabe que siempre es suyo) cualquier espacio. Ya ni piensen en Eurovisi&oacute;n, vean su barrio, sus colectivos, vean &mdash;sobre todo&mdash; a las instituciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el modelo de la plantaci&oacute;n colonial y de la casa del amo, seg&uacute;n Agamben, la condici&oacute;n de esclavitud es &ldquo;el resultado de una triple p&eacute;rdida: p&eacute;rdida de un &laquo;hogar&raquo;, p&eacute;rdida de los derechos sobre su cuerpo y p&eacute;rdida de su estatus pol&iacute;tico. Esta triple p&eacute;rdida equivale a una dominaci&oacute;n absoluta, a una alienaci&oacute;n desde el nacimiento y a una muerte social (que es una expulsi&oacute;n fuera de la humanidad)&rdquo;. En el universo de las vidas diasp&oacute;ricas este esquema se repite, con gradaciones, incluyendo la p&eacute;rdida de la posibilidad de autorrepresentaci&oacute;n, esa que cuando alguien se atreve a recuperar despierta sofisticados mecanismos de represi&oacute;n, incluidos los que reviven a la vieja comedora de ni&ntilde;os, que suelen culminar con la muerte social de quien grita.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La persecuci&oacute;n contra Chanel, como s&iacute;mbolo de las mujeres racializadas a las que se niega&nbsp;autorizaci&oacute;n discursiva y de representaci&oacute;n se camufla bajo el pretexto de perseguir un fraude. Dicen juzgar el proceso de selecci&oacute;n, pero siempre aparece ella. La Inquisici&oacute;n tambi&eacute;n dec&iacute;a perseguir pecados, no personas. Porque el supremacismo blanco es eso tambi&eacute;n, un importante esfuerzo intelectual por hacer que los ataques parezcan siempre justos ante la amenaza del enemigo, lo cual hace tan f&aacute;cil como explicable que siempre se necesite ese enemigo y que haya tantas dispuestas a encender la primera antorcha.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; al final la pancarta para este 8M deber&iacute;a ser, con todos las acepciones del verbo que permita el buen espa&ntilde;ol: &ldquo;Somos las racializadas que no pudisteis quemar&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adilia de las Mercedes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/herejia-colonialismo-tetas-sexo-no-reproductivo_129_8719521.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Feb 2022 21:20:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Herejía y colonialismo: de tetas y sexo no reproductivo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Discriminación racial,Eurovisión]]></media:keywords>
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