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    <title><![CDATA[elDiario.es - Javier Otazu Ojer]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/javier-otazu-ojer/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Javier Otazu Ojer]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Economía de los estados alterados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/contrapunto/economia-estados-alterados_132_11388322.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/26d3d971-fc2b-4619-b401-af09f6c9b459_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Economía de los estados alterados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Quizás no podamos comprender la profundidad de las tecnologías que más van a influir en nuestra sociedad, pero sí podemos diversificar nuestros grupos, amistades, fuentes de información y actividades</p></div><p class="article-text">
        A&ntilde;o 2017. Jamie Wheal y Steven Kotler publican un libro titulado &ldquo;<em>Robar el fuego</em>&rdquo; cuyo prop&oacute;sito es demostrar que los estados alterados de conciencia pueden mejorar la vida de las personas. Aseguran, adem&aacute;s, que las grandes empresas mundiales ya est&aacute;n en ello.&nbsp; Predicen un mercado potencial de cuatro billones de d&oacute;lares. Cuatro billones europeos: es decir, cuatro millones de millones. Una cifra de doce ceros. Una completa barbaridad. &iquest;C&oacute;mo es posible? &iquest;De qu&eacute; asunto hablamos? Si creemos en la teor&iacute;a de que los asuntos menos tratados en los medios son los m&aacute;s importantes, &iquest;hasta d&oacute;nde nos puede llevar toda esta historia?
    </p><p class="article-text">
        Reflexionemos sobre el progreso de la econom&iacute;a. Todo comienza con la compra y venta de bienes y servicios. Es la publicidad del &ldquo;Busque, compare y si encuentra algo mejor, c&oacute;mprelo&rdquo;. En la actualidad, se estima que cada consumidor recibe unos diez mil mensajes a lo largo del d&iacute;a. Es un reto may&uacute;sculo: captar la atenci&oacute;n de una persona en s&oacute;lo diez segundos. &iquest;C&oacute;mo lograrlo? Mediante nuestros queridos algoritmos. Cuando seguimos noticias en las redes, vamos pinchando a lo largo de im&aacute;genes o hipertextos destacando as&iacute; los aspectos m&aacute;s notables de nuestra personalidad. A partir de ah&iacute;, no es tan complicado atraernos hacia ciertos productos. As&iacute; piratean nuestro entorno y nuestro cerebro. Mediante los tel&eacute;fonos m&oacute;viles llegan al yo m&aacute;s profundo. Es el <em>Small Data</em>. El gur&uacute; del comportamiento del consumidor Martin Lindstrom desarroll&oacute; un m&eacute;todo para conocer los deseos m&aacute;s profundos de los clientes y ofrec&eacute;rselos.
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, lo nuevo ya es viejo. Se est&aacute;n investigando diferentes formas de acceder a las profundidades de la consciencia humana. Y no, no son solo drogas que pueden aumentar la creatividad. Las t&eacute;cnicas de imagen cerebral han comenzado a captar el contenido esencial de los sue&ntilde;os. La compa&ntilde;&iacute;a Molson Coors, dedicada a licores y cervezas, aplicaba descuentos a potenciales clientes que se apuntaban al programa de &ldquo;Incubaci&oacute;n selectiva de sue&ntilde;os&rdquo;. Para conocerlos e influir en ellos se est&aacute;n desarrollando sensores para saber cu&aacute;ndo un cerebro es m&aacute;s receptivo a recibir est&iacute;mulos que influyan en su contenido. &iquest;Lograr&aacute;n las empresas instaurar su publicidad mientras dormimos? Existen otras t&eacute;cnicas que permiten acceder nuestro interior personal&nbsp; mediante frecuencias mentales m&aacute;s lentas. Eso puede curar enfermedades y suprimir bloqueos internos. Es la lucha de siempre entre el uso de nuevas tecnolog&iacute;as para el mal (inducir compras o votos) y para el bien (curaci&oacute;n y desarrollo personal).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las investigaciones no paran: el neurocient&iacute;fico Mark Solms afirma conocer c&oacute;mo funciona la conciencia. En esencia, es un proceso evolutivo. Todos los organismos tienen dos prop&oacute;sitos: no sufrir y seguir vivos. A lo largo de millones de a&ntilde;os se organizan por s&iacute; mismos hasta poder discriminar entre lo que est&aacute; bien y mal para lograr un progreso m&aacute;s eficiente.
    </p><p class="article-text">
        Otros cient&iacute;ficos piensan que nunca podremos comprender nuestros debates internos lo explica&nbsp; Susan Blackmore en su libro&nbsp; &ldquo;<em>Conversaciones sobre la conciencia</em>&rdquo;. El profesor de la universidad de Stanford Robert Sapolsky, no cree en el libre albedr&iacute;o. Todas las decisiones dependen de la biolog&iacute;a, el ambiente, la infancia y la educaci&oacute;n. Si su teor&iacute;a se considerase cierta, la visi&oacute;n sobre las penas de c&aacute;rcel cambiar&iacute;a totalmente. S&oacute;lo tendr&iacute;a sentido en el caso de las personas m&aacute;s peligrosas.
    </p><p class="article-text">
        Si algo influye en nuestro cerebro son las drogas. Es tristemente conocido el fentanilo: aunque su incidencia ha disminuido sigue siendo matando a miles de personas al a&ntilde;o en Estados Unidos. No lo es tanto el cigarrillo mentolado. Joe Biden quiere prohibirlos, ya que el riesgo de muerte para sus consumidores se dispara. Pero si le hace, no le votar&aacute;n en noviembre. En especial los ciudadanos de la comunidad negra: siendo el 15 % de la poblaci&oacute;n, consumen el 85 % de estos productos. &iquest;Qu&eacute; priorizar&aacute; el presidente norteamericano? &iquest;La salud o los votos?
    </p><p class="article-text">
        Hay m&aacute;s formas de alterar los estados internos de las personas: la m&aacute;s importante, la emocional. Ahora bien, &iquest;c&oacute;mo se explica la falta de racionalidad en diversas opiniones que tenemos a menudo? Nadie discute la vehemencia necesaria para defender a un familiar cercano que tiene un conflicto, pero en temas como el deporte o la pol&iacute;tica es indudable que nos falta sentido com&uacute;n. &iquest;Por qu&eacute;? Geoffrey L.Cohen lo expone muy bien en su libro &ldquo;<em>Pertenencia</em>&rdquo;, el cual explica c&oacute;mo crear v&iacute;nculos y tender puentes entre las diferencias. Una argumentaci&oacute;n destacada: preferimos mantenernos en el grupo aunque no estemos de acuerdo con alg&uacute;n asunto delicado a mostrar disconformidad y por tanto, arriesgarnos a quedarnos fuera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En resumidas cuentas, &iquest;c&oacute;mo evitar que la econom&iacute;a de estados alterados afecte a nuestra vida de manera que puedan manejarnos?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s no podamos comprender la profundidad de las tecnolog&iacute;as que m&aacute;s van a influir en nuestra sociedad, pero s&iacute; podemos diversificar nuestros grupos, amistades, fuentes de informaci&oacute;n y actividades. Esa actitud nos lleva a la teor&iacute;a del aprendizaje cl&aacute;sico de Francis Bacon mediante una trilog&iacute;a a la que denomina <em>trivium.</em> Gram&aacute;tica (asimilar datos), L&oacute;gica (pensamiento cr&iacute;tico), Ret&oacute;rica (opini&oacute;n sobre lo aprendido).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Otazu Ojer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/contrapunto/economia-estados-alterados_132_11388322.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 May 2024 19:46:40 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El abuelo de la economía del comportamiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/contrapunto/abuelo-economia-comportamiento_132_11263918.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f2d6455d-211e-41a4-8515-abd39da00043_16-9-discover-aspect-ratio_default_1092757.jpg" width="1633" height="918" alt="El abuelo de la economía del comportamiento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La economía de la conducta se dedica a analizar el comportamiento de los seres humanos para explicar los fenómenos económicos añadiendo herramientas adicionales a la teoría tradicional</p></div><p class="article-text">
        El pasado 27 de marzo falleci&oacute; Daniel Kahneman, psic&oacute;logo israel&iacute; premiado con el Premio Nobel de Econom&iacute;a en el a&ntilde;o 2002. &iquest;A qu&eacute; se debi&oacute; ese reconocimiento? A sus investigaciones en la denominada &ldquo;econom&iacute;a de la conducta&rdquo;, la cual explica c&oacute;mo nuestros comportamientos no son tan racionales como debieran, sino que est&aacute;n sesgados por sesgos y prejuicios mentales. Sus aplicaciones son enormes; tanto en el &aacute;mbito personal como en el pol&iacute;tico o privado. Ahora bien, como en todas las historias debemos comenzar por el principio.
    </p><p class="article-text">
        Nacido en Tel Aviv el 5 de marzo del a&ntilde;o 1934, estudi&oacute; en la Universidad de Jerusal&eacute;n en primer lugar psicolog&iacute;a y posteriormente matem&aacute;ticas. Ya en el ej&eacute;rcito hebreo una de sus ocupaciones era evaluar los posibles candidatos a oficiales. En 1958 dej&oacute; su pa&iacute;s para realizar el doctorado en la Universidad de Berkeley aunque realiz&oacute; la mayor parte de su actividad acad&eacute;mica en Princeton. Despu&eacute;s de ganar el Nobel escribi&oacute; en el a&ntilde;o 2011 un libro memorable: &ldquo;Pensar r&aacute;pido, pensar despacio&rdquo;. La tesis principal: el cerebro tiene dos sistemas, uno impulsivo o emocional y otro racional. En contra de nuestra intuici&oacute;n el primero suele ganar al segundo. Existe una explicaci&oacute;n brillante: uno es el correcaminos, otro el coyote. La mayor parte de las veces tomamos una decisi&oacute;n y luego la racionalizamos de manera que le otorgamos un sentido que sirve para evitar el desajuste mental que ello implicar&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 2013 recibi&oacute; del entonces presidente norteamericano Barack Obama la Medalla Presidencial de la Libertad. En el a&ntilde;o 2021 escribi&oacute; junto a los expertos en pensamiento estrat&eacute;gico Olivier Sibony y Cass R.Sunstein la obra &ldquo;Ruido. Un fallo en el juicio humano&rdquo;. En este caso se expone c&oacute;mo el contexto, la hora del d&iacute;a&nbsp; o la forma en que recibimos la informaci&oacute;n termina influyendo en nuestras decisiones. Y no se trata tan s&oacute;lo de ir al supermercado. Es m&aacute;s f&aacute;cil que al revisar una posible revisi&oacute;n de condena de un preso le otorguen la libertad a primera hora de la ma&ntilde;ana que antes de comer. Tambi&eacute;n es m&aacute;s f&aacute;cil contratar a un trabajador con un expediente acad&eacute;mico excelente si le entrevistamos un d&iacute;a de lluvia a hacerlo cuando brilla el sol. Incluso pueden cambiar&nbsp; los diagn&oacute;sticos m&eacute;dicos. &iquest;No es asombroso?
    </p><p class="article-text">
        La econom&iacute;a de la conducta se dedica a analizar el comportamiento de los seres humanos para explicar los fen&oacute;menos econ&oacute;micos a&ntilde;adiendo herramientas adicionales a la teor&iacute;a tradicional. Sirve, en palabras del tambi&eacute;n israel&iacute; Daniel Ariely, para &ldquo;comprender las fuerzas ocultas que determinan nuestras decisiones, en muchos contextos distintos, y encontrar soluciones a problemas comunes que afectan a nuestra vida personal, profesional y p&uacute;blica&rdquo;.&nbsp;As&iacute; la pregunta salta a la vista: &iquest;c&oacute;mo decidimos? Los condicionantes habituales parecen claros: depende de nuestros objetivos, valores, educaci&oacute;n&nbsp; y gustos. Sin embargo, hay otros. Veamos algunos.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos aversi&oacute;n a las p&eacute;rdidas. Deseamos evitarlas como sea. Por eso el mercado de seguros funciona muy bien. Por eso el marketing nos anima a comprar o votar de una determinada manera en base a nuestros miedos m&aacute;s profundos. Muchos deportistas de &eacute;lite afirman que su objetivo es ganar no por el placer de hacerlo sino por el disgusto que supone perder. De ah&iacute; vienen frases como que &ldquo;el segundo es el primero de los perdedores&rdquo; o &ldquo;un buen perdedor es un mal perdedor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El marco en el que nos dan determinadas opciones influye en nuestra decisi&oacute;n final. Muchas preguntas que se hacen en encuestas o entrevistas buscan una determinada respuesta. Mi ejemplo preferido tiene que ver con una cuesti&oacute;n tan personal y sensible como el aborto. Se puede plantear de forma neutra de manera sencilla: &iquest;est&aacute;s a favor o en contra? Imaginemos dos frases previas. Primera: &ldquo;abortar es matar&rdquo;. Segunda: &ldquo;la mujer es la due&ntilde;a de su cuerpo&rdquo;. Cada una de ellas empuja la respuesta a una direcci&oacute;n muy clara.
    </p><p class="article-text">
        Tendemos a realizar atajos mentales para tomar decisiones. Es l&oacute;gico hacerlos: &iquest;c&oacute;mo saber que coche, casa o pareja nos conviene? Lo preocupante es que los prejuicios afectan de manera intensa, por eso nos cuesta mucho comprar tecnolog&iacute;a de un pa&iacute;s africano. El s&iacute;ndrome del espejo retrovisor provoca que estemos constantemente analizando el pasado de manera que tenemos problemas para avanzar o adaptarnos a nuevas situaciones. S&iacute;: estamos inmersos en un mundo de ruido y sesgos.
    </p><p class="article-text">
        A Kahneman le encantaba contar la an&eacute;cdota del oficial que &ldquo;mejoraba&rdquo; el mal desempe&ntilde;o de su personal mediante una buena rega&ntilde;ina. La explicaci&oacute;n era una simple regresi&oacute;n a la media: despu&eacute;s de hacer algo excepcionalmente bien tendemos a bajar el nivel. Lo mismo ocurre en sentido contrario. Tambi&eacute;n comentaba que &ldquo;despu&eacute;s de los 60 somos m&aacute;s felices. No te ilusionas tanto por lo bueno y ves lo malo con m&aacute;s distancia as&iacute; que consigues un equilibrio emocional m&aacute;s gratificante&rdquo;. Quer&iacute;a que se le recordase como &ldquo;el abuelo de la econom&iacute;a del comportamiento&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Otazu Ojer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/contrapunto/abuelo-economia-comportamiento_132_11263918.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Apr 2024 19:46:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El abuelo de la economía del comportamiento]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Números]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/contrapunto/numeros_132_9831786.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5d27294a-fbf1-49be-b1ae-028ad1c17e98_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Números"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si comparamos las horas que pasamos con las personas a las que apreciamos en comparación con las horas que pasamos enganchados a las pantallas, nos asustaríamos</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Los n&uacute;meros no enga&ntilde;an, pero a los que enga&ntilde;an les gustan mucho los n&uacute;meros&rdquo;, dice uno de los dichos m&aacute;s populares relacionados con los mismos. Uno de los balances que m&aacute;s realizamos entre el final y el comienzo del a&ntilde;o est&aacute; relacionado con asuntos num&eacute;ricos. Ingresos, gastos, imprevistos, deudas&hellip;.eso nos lleva a un interrogante: &iquest;Qu&eacute; conceptos matem&aacute;ticos debemos tener en cuenta?
    </p><p class="article-text">
        Comenzamos por dos sabrosas an&eacute;cdotas. Cuando los ni&ntilde;os aprenden a contar comprueban r&aacute;pidamente que no existe final: uno, dos, tres&hellip;.y as&iacute; hasta el infinito. Entonces, &iquest;existe alg&uacute;n nombre para n&uacute;meros de gran magnitud? Milton Sirotta, sobrino del matem&aacute;tico Edward Kasner, pens&oacute; cuando tan s&oacute;lo ten&iacute;a 9 a&ntilde;os en el t&eacute;rmino de gugol para 10 elevado a 100 (es decir, un uno seguido de cien ceros). Aunque han pasado m&aacute;s de 100 a&ntilde;os desde entonces (nos debemos ir hasta el a&ntilde;o 1920) los creadores de Google, Larry Page y Serguei Brin,&nbsp;vieron tal potencial al nombre que decidieron llamar as&iacute; al algoritmo que iban a usar para buscar y filtrar toda la informaci&oacute;n posible. Sin embargo, lo teclearon mal y as&iacute; se qued&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, no existe un &uacute;nico infinito. El matem&aacute;tico George Cantor se fij&oacute; en que pod&iacute;amos establecer una correspondencia directa entre los n&uacute;meros naturales (1, 2, 3, 4..) y los pares (2,4,6,8..) por lo tanto, se da la paradoja de que por un lado existen el doble de naturales que de pares y a la vez el mismo n&uacute;mero de naturales y pares. Fascinante, &iquest;verdad? Adem&aacute;s, cada nivel de infinito se puede determinar mediante los denominados &ldquo;aleph&rdquo; pero eso ya nos aleja del prop&oacute;sito de las presentes l&iacute;neas.
    </p><p class="article-text">
        Los indicadores estad&iacute;sticos se usan para resumir muestras num&eacute;ricas. As&iacute;, todos conocemos la media aritm&eacute;tica: si en un examen sacamos un 3, en otro un 7 y en otro un 8 la media&nbsp; es 6. Basta sumar los tres valores y dividir entre tres. Sin embargo, la mediana (valor central en t&eacute;rminos ordinales, es decir, el segundo) es 7.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; viene una de las manipulaciones m&aacute;s usadas a nivel estad&iacute;stico. Pensemos en 5 personas que ganan al mes 1.000, 2.000, 3.000, 4.000 y 5.000 euros. La media y la mediana (el valor central es el tercero) coinciden: 3.000 euros. Supongamos que se a&ntilde;ade otra persona que gana 300.000 euros. La media sufre un vuelco: pasa a ser de 52.500 euros. Sin embargo, la mediana queda casi igual: ahora los valores centrales son la media del tercero y el cuarto&nbsp; quedando 3.500 euros. Por ejemplo, en el a&ntilde;o 2021 el salario medio en Espa&ntilde;a fue de 2.086,8 euros y el mediano fue de 1.757,4 euros. La pregunta es: &iquest;cu&aacute;ndo usar la media? &iquest;Cu&aacute;ndo usar la mediana? Si no hay muchos datos extremos ni asimetr&iacute;as, es mejor la media. En caso contrario, la mediana. Es obvio que los pol&iacute;ticos o gerentes de empresas buscan siempre el indicador que les interesa, no el representativo del conjunto de los datos. Por eso es tan importante la cultura num&eacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es importante distinguir el salario nominal y el real. Por usar n&uacute;meros sencillos, si ganamos 1.000 euros al mes y nos suben un 5% pasaremos a cobrar 1.050 euros. Nuestro salario nominal ha subido. Sin embargo, el salario real tiene en cuenta la subida de los precios. Si ha sido del 10%, calculamos dicho salario dividiendo 1.050 por uno m&aacute;s 10%, es decir: 1,1. Resultado: 954,54 euros. As&iacute;, en t&eacute;rminos reales nuestro salario ha bajado. Nuestra situaci&oacute;n ha empeorado. El per&iacute;odo inflacionario actual exige repartir costes empresarios/trabajadores mediante el denominado &ldquo;pacto de rentas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando hacemos n&uacute;meros no tenemos en cuenta que el n&uacute;mero es una magnitud bidimensional. No es lo mismo cobrar a comienzos de a&ntilde;o 14.000 euros que recibir 12 pagas mensuales (con sus correspondientes extras)&nbsp; o recibir todo el dinero a final de a&ntilde;o. Es mejor cobrar cuanto antes, ya que as&iacute; estamos m&aacute;s preparados para imprevistos. De hecho, si no tenemos dinero pedimos prestado y debemos pagar intereses (definidos por el gran divulgador Edward Chancellor como &ldquo;el precio del tiempo&rdquo;). Adem&aacute;s el mercado es perverso: a m&aacute;s necesidad, m&aacute;s intereses nos cobran. Basta leer en la letra peque&ntilde;a el TAE (tasa anual equivalente) de los pr&eacute;stamos r&aacute;pidos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tan s&oacute;lo hacemos n&uacute;meros relacionados con el dinero, sin valorar el tiempo o la energ&iacute;a que nos supone realizar alguna actividad. Si comparamos las horas que pasamos con las personas a las que apreciamos en comparaci&oacute;n con las horas que pasamos enganchados a las pantallas, nos asustar&iacute;amos.
    </p><p class="article-text">
        Dos n&uacute;meros son amigos si la suma de los divisores (sin contar el mismo n&uacute;mero) de uno coincide con las de otro. El caso m&aacute;s sencillo: 220 (1, 2, 4, 5, 10, 11, 20, 22, 44, 55 y 110) y 284 (1, 2, 4, 71 y 142).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; terminan, pues, estas l&iacute;neas: reivindicando la amistad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Otazu Ojer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/contrapunto/numeros_132_9831786.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Dec 2022 21:17:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Navarra,Matemáticas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Malversación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/contrapunto/malversacion_132_9760296.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b7019199-25f2-4607-a219-bb29345dda83_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Malversación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Todos los medios se centran o en la sedición, la malversación, la ley del 'sólo sí es sí' o en el malvado régimen de Qatar. Sin embargo, existen asuntos pendientes más complejos que conviene dejar para después de las elecciones</p></div><p class="article-text">
        Asuntos como la ley del 'solo s&iacute; es s&iacute;', la sedici&oacute;n o la malversaci&oacute;n est&aacute;n de moda. Es muy complicado tener una opini&oacute;n clara sobre cada caso, ya que se requieren dos condiciones fundamentales y una tercera adyacente. La primera, tener amplios conocimientos jur&iacute;dicos. La segunda, leer con profundidad cada una de las leyes, en especial la letra peque&ntilde;a. La tercera, realizar un an&aacute;lisis comparado sobre c&oacute;mo se legislan estos asuntos en otros pa&iacute;ses cercanos al nuestro. Al no cumplir ninguno de estos supuestos (y debido a la gran cantidad de tiempo que supone alcanzarlos), uno se tiene que limitar a comentar lo que mejor conoce y a desconfiar de las opiniones interesadas o bien para defender un partido pol&iacute;tico concreto o bien para confirmar un tipo de ideolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En este caso, la materia a tratar es la malversaci&oacute;n. Se trata de un delito en el que un cargo p&uacute;blico o funcionario realizan una administraci&oacute;n desleal o una apropiaci&oacute;n indebida de patrimonio p&uacute;blico. En este caso, muchos pol&iacute;ticos han comentado que entre las dos posibilidades de malversaci&oacute;n la m&aacute;s grave es la segunda. Pues bien, esta afirmaci&oacute;n es falsa. El prop&oacute;sito de estas l&iacute;neas es demostrarlo, aunque tambi&eacute;n hay otro m&aacute;s profundo, que requiere mucha atenci&oacute;n y trabajo: aplicar el ejemplo para descubrir o intuir cu&aacute;les son las palabras o frases que se usan a menudo en el lenguaje cotidiano, sea el &aacute;mbito que sea, y son falsas. Lo que ocurre es que nos lo han repetido tantas veces que lo damos por hecho.
    </p><p class="article-text">
        La apropiaci&oacute;n indebida de patrimonio p&uacute;blico por parte de una persona es grave, s&iacute;. Pero adem&aacute;s es una estupidez. &iquest;La raz&oacute;n? Se supone que cuando tomamos una decisi&oacute;n valoramos sus aspectos positivos y negativos. Si nos vamos a ver una obra de teatro y pagamos 30 euros por la entrada, consideramos que la satisfacci&oacute;n o felicidad (bueno, un economista dir&iacute;a utilidad) que nos va a proporcionar el espect&aacute;culo es superior a la cantidad pagada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con esta idea, quien decide apropiarse de una comisi&oacute;n ilegal o de dinero p&uacute;blico tiene poco que ganar y mucho que perder. Y m&aacute;s a&uacute;n en ciertos &aacute;mbitos. Pensemos en Gabriel Urralburu, antiguo presidente del Gobierno de Navarra. &iquest;Le mereci&oacute; la pena lo que hizo? Claro que no; pensemos en la imagen que ha dejado para el conjunto de nuestra sociedad. Por desgracia, existen casos de apropiaci&oacute;n indebida en los que el resultado merece la pena: basta usar la alegalidad. Por ejemplo, el uso de las tarjetas black (retribuci&oacute;n opaca en t&eacute;rminos fiscales) dejaba abierto un limbo donde caros abogados buscaban resquicios para disminuir las penas de sus clientes.
    </p><p class="article-text">
        Hay una estrategia mejor: repartir. Pensemos en Angel Villar, antiguo presidente de la Federaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de F&uacute;tbol. Se le debe reconocer un m&eacute;rito: durante el tiempo que estuvo en su cargo no tuvo ning&uacute;n problema en mantener su puesto &iquest;C&oacute;mo lo hizo? Sus aduladores pod&iacute;an convertirse, de un d&iacute;a para otro, en competidores.
    </p><p class="article-text">
        Su plan era muy sencillo. Basta repartir puestos, viajes o prebendas. Si todos est&aacute;n contentos, mejor. Su influencia aumenta, se aparece en los medios de comunicaci&oacute;n,&nbsp; su reputaci&oacute;n no se resiente y si aparece&nbsp; alguna cr&iacute;tica no hay problema: siempre sale alg&uacute;n colaborador que sin dudarlo, &ldquo;pondr&iacute;a la mano en el fuego por &eacute;l&rdquo;. De hecho, eso es lo que ocurri&oacute; en Andaluc&iacute;a: se repart&iacute;an puestos, viajes y prebendas que, bueno, es menor ni recordar en estas l&iacute;neas. S&oacute;lo as&iacute; se puede mantener esas estructuras de malversaci&oacute;n de fondos durante tantos a&ntilde;os. &iquest;Qu&eacute; es mejor? Vamos a recordarlo: hay dos opciones. Uno, robar dinero p&uacute;blico asimilando el riesgo de que nos descubran con todo lo que ello supone. Dos, repartir a los colaboradores m&aacute;s cercanos. Recordemos tambi&eacute;n las ventajas: tenemos aliados, la probabilidad de ganar las pr&oacute;ximas elecciones aumenta, la influencia adquirida es mayor y adem&aacute;s existe una gran cantidad de personas que en un caso extremo estar&aacute;n dispuestos a echarnos una mano. S&oacute;lo un est&uacute;pido elegir&iacute;a la primera. Por eso cuando nos dicen que &ldquo;la malversaci&oacute;n m&aacute;s grave es aquella en la que el acusado se queda patrimonio p&uacute;blico&rdquo; parece que hay dos opciones: o nos est&aacute;n mintiendo o son unos incompetentes.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, existen dos prop&oacute;sitos adicionales. Uno, se trata de repetir un mensaje muchas veces para lograr que cale y de verdad, terminemos pensando que esa afirmaci&oacute;n es cierta. Ocurre a menudo, de manera que as&iacute; se logran crear asociaciones falsas en las mentes de las personas. Dos, desviar la atenci&oacute;n de otros temas m&aacute;s importantes como la inflaci&oacute;n, el desempleo, las pensiones o la inseguridad ciudadana. Todos los medios se centran o en la sedici&oacute;n, la malversaci&oacute;n, la ley del 's&oacute;lo s&iacute; es s&iacute;' o en el malvado r&eacute;gimen de Qatar. Sin embargo, existen asuntos pendientes m&aacute;s complejos que conviene dejar para despu&eacute;s de las elecciones.
    </p><p class="article-text">
        El foco desenfoca.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Otazu Ojer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/contrapunto/malversacion_132_9760296.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Dec 2022 20:47:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Malversación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Navarra]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alimentación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/contrapunto/alimentacion_132_9665608.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8da8892e-0cd4-440e-b2c2-9904529a32eb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alimentación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una peor alimentación supone una vida menos sana, menos completa y lo que preocupa a muchos políticos: más gasto sanitario</p></div><p class="article-text">
        Un dicho habitual dice que &ldquo;somos lo que comemos&rdquo;. S&iacute;, el tipo de alimentaci&oacute;n que llevamos influye de forma fundamental en nuestra vida. Todos los &ldquo;expertos&rdquo; nos dicen lo que debemos hacer para estar m&aacute;s sanos: seguir la dieta mediterr&aacute;nea, no fumar, beber lo m&iacute;nimo y hacer deporte. En este sentido, es impresionante la gran cantidad de revistas, libros o espacios de salud que existen para fomentar la buena vida. Muchas veces da la sensaci&oacute;n de que si nos informamos sobre este asunto vamos a estar mejor y sin embargo lo que importa son los hechos: la dificultad para cerrar la brecha entre la intenci&oacute;n (perder peso, ir a pasear al bosque) y la acci&oacute;n es gigantesca.
    </p><p class="article-text">
        Existen tres indicadores asombrosos que sirven para predecir la calidad y cantidad de vida. En primer lugar el n&uacute;mero de amigos que tenemos. A m&aacute;s vida social, mejor. En segundo lugar, la hora a la que nos levantamos. Conforme lo hacemos m&aacute;s temprano, mejor. &iquest;El motivo? Eso indica entusiasmo y ganas de realizar actividades. En tercer lugar, la velocidad a la que andamos. La raz&oacute;n es la misma que la anterior. Respecto de andar, una sorpresa: existen observadores que deducen la situaci&oacute;n vital de una persona s&oacute;lo con verlas caminar, y lo hacen de forma muy aproximada. As&iacute; que podr&iacute;amos sustituir el dicho inicial por&nbsp; &ldquo;somos como andamos&rdquo;. No obstante,&nbsp; tambi&eacute;n &ldquo;somos lo que decidimos&rdquo;, &ldquo;somos lo que pensamos&rdquo; o &ldquo;somos lo que hacemos&rdquo;. Conclusi&oacute;n: &ldquo;somos lo que somos&rdquo;. Punto.
    </p><p class="article-text">
        Un investigador social tendr&iacute;a un problema de causalidad: &iquest;tenemos muchos amigos porque nos cuidamos y nos sentimos m&aacute;s atractivos?&nbsp; Se debe estudiar el sentido contrario; podr&iacute;a ser que al tener muchos amigos deseemos tener mejor imagen y nos cuidemos m&aacute;s. Sea de una u otra forma, la influencia de la plasticidad cerebral est&aacute; fuera de dudas. Entre los 18 y los 20 a&ntilde;os todos nuestros h&aacute;bitos, sean buenos o malos, se convierten en necesidades. Puede ser la lectura, el deporte, el tabaco o el alcohol. Riesgo adicional: es m&aacute;s f&aacute;cil pasar a un h&aacute;bito que nos aporte comodidad antes que realizar un esfuerzo. Estamos programados para ahorrar nuestra energ&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        H&aacute;bito clave: la alimentaci&oacute;n. Problema clave: la inflaci&oacute;n. La subida de precios es heterog&eacute;nea: las frutas y la verdura han aumentado m&aacute;s que la boller&iacute;a o el chocolate. Cuidado, ya que eso nos puede llevar a un problema que existe en Estados Unidos: las clases sociales segmentadas&hellip;.por la forma en la que comen. Para comprender mejor la idea necesitamos conocer un concepto epidemiol&oacute;gico: la falacia ecol&oacute;gica. Estudiemos la relaci&oacute;n entre los pa&iacute;ses seg&uacute;n su nivel de riqueza y el &iacute;ndice medio de masa corporal (IMC). El IMC se calcula dividiendo el peso en kilogramos por el cuadrado de la altura en metros. Se considera que una persona tiene sobrepeso si este &iacute;ndice es superior a 25; si es superior a 30 estar&iacute;amos en obesidad mientras que si es inferior a 18 el problema ser&iacute;a de falta de peso.
    </p><p class="article-text">
        Tal y como cab&iacute;a esperar, si un pa&iacute;s es m&aacute;s rico el IMC aumenta. Sin embargo, <em>dentro </em>del pa&iacute;s las cosas cambian. En Estados Unidos, si hacemos el mismo estudio tomando como unidad de medida cada persona (se valora su renta y su IMC; antes la unidad de medida era el pa&iacute;s) se observa una relaci&oacute;n inversa. A m&aacute;s riqueza, el IMC disminuye. &iquest;C&oacute;mo se explica? Muy f&aacute;cil: comer sano es caro, comer insano es barato. Las clases m&aacute;s bajas no pasan hambre, pero no les sobra el dinero. En consecuencia, comida f&aacute;cil. Adem&aacute;s, debemos a&ntilde;adir dos problemas adicionales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El primero, existen muchos tipos de alimentos que generan adicciones. &iquest;A qui&eacute;n no le ha pasado que ha comenzado a comer algo y despu&eacute;s cuesta horrores parar? Hay tantos gustos como personas, pero el chocolate, algunas patatas fritas o bebidas azucaradas alcanzan niveles de dependencia semejantes a los que se pueden tener con el alcohol o el tabaco. Poco se debate este asunto. &iquest;Intereses creados?
    </p><p class="article-text">
        El segundo, la segregaci&oacute;n llega a tal nivel que en algunos barrios de grandes ciudades norteamericanas es muy dif&iacute;cil tener la posibilidad de comprar comida saludable. Existen supermercados en los que ni siquiera existen las frutas y las verduras: no es rentable el producto fresco ya que requiere menos tiempo de exposici&oacute;n. Un caso extremo se da en M&eacute;xico: en algunas zonas la falta de suministro de agua hace que las personas sacien su sed&hellip;con soda.
    </p><p class="article-text">
        Una peor alimentaci&oacute;n supone una vida menos sana, menos completa y lo que preocupa a muchos pol&iacute;ticos: m&aacute;s gasto sanitario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Se tomar&aacute;n medidas para evitar la segregaci&oacute;n por alimentaci&oacute;n?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Otazu Ojer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/contrapunto/alimentacion_132_9665608.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Oct 2022 21:32:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alimentación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Navarra,Alimentación,Alimentos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/contrapunto/reina_132_9415021.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/50a166eb-8a5d-45e0-bda6-5c30691e7b8b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Reina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las personas que ocupan altos cargos son más parecidas a nosotros de lo que parece.  Sin embargo, si no conocemos nada de su vida privada, si mantienen una serie de ritos y protocolos envueltos en clase y lujo, creemos que están por encima del bien y del mal. No es así</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l es el tema del presente art&iacute;culo? &iquest;El portero del Villarreal, Pepe Reina? &iquest;La forma de gobernar de los reyes? &iquest;Un homenaje a la reina Letizia, que cumple 50 a&ntilde;os? &iquest;O un comentario sobre&nbsp; la recientemente fallecida Isabel II de Inglaterra?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nada m&aacute;s leer el titular la respuesta es f&aacute;cil. Es un ejemplo claro de sesgo de disponibilidad; es indudable que la presi&oacute;n medi&aacute;tica tiene su peso. Un peso que adem&aacute;s tiene un peque&ntilde;o inconveniente: no es bueno para mantener nuestra memoria fresca. De hecho, siempre se comenta el tema de moda y nos olvidamos de lo dem&aacute;s. Es m&aacute;s: sorprende que en las noticias de la televisi&oacute;n p&uacute;blica, pasados seis d&iacute;as del fallecimiento de la reina, todav&iacute;a mantengan en titulares como principales noticias el asunto de los homenajes que se realizan en Gran Breta&ntilde;a. &iquest;Es para tanto? &iquest;No ser&aacute; una forma impl&iacute;cita de defender la monarqu&iacute;a? &iquest;Italia, Francia o Alemania dar&aacute;n la misma importancia a todo esto? La intuici&oacute;n nos dice que no.
    </p><p class="article-text">
        A partir de aqu&iacute;, entra un debate nuevo. &iquest;Fue Isabel II una buena reina? &iquest;En qu&eacute; factores nos debemos fijar para contestar a la pregunta? Los an&aacute;lisis son muy complejos; en investigaci&oacute;n experimental para saber si un medicamento o una pol&iacute;tica econ&oacute;mica es adecuada se comparan dos grupos homog&eacute;neos entre s&iacute; de manera que uno lo dejamos como estaba (grupo de control) y a otro se le aplica el tratamiento (grupo, claro est&aacute;, de experimentaci&oacute;n). A partir de ah&iacute;, se obtienen conclusiones. En este caso tan s&oacute;lo podemos hacer conjeturas, ya que no existe otro pa&iacute;s de las mismas caracter&iacute;sticas de Inglaterra con el que se pueda realizar una comparaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Se debe destacar una conclusi&oacute;n relevante: la suerte influye en la vida, e influye mucho. No se puede olvidar que el t&iacute;o de Isabel renunci&oacute; al trono por amor (bueno, tambi&eacute;n le gustaba la buena vida) y en consecuencia su padre Jorge, hermano de su t&iacute;o Eduardo, pas&oacute; a ser el rey ingl&eacute;s. Su temprano fallecimiento hizo que Isabel heredase el trono. Y lo hizo en momentos dif&iacute;ciles: el imperio brit&aacute;nico se estaba desmoronando.
    </p><p class="article-text">
        Era la &eacute;poca: en la d&eacute;cada de los 50 y los 60 se independizaron la mayor parte de los pa&iacute;ses africanos. En unos casos hubo guerras, otras veces la transici&oacute;n fue m&aacute;s pac&iacute;fica&hellip;.aunque despu&eacute;s de pasar un per&iacute;odo, digamos, complicado. Por ejemplo se han acreditado torturas brit&aacute;nicas en Kenia. De hecho, el gobierno de David Cameron (s&iacute;, el del refer&eacute;ndum del Brexit) compens&oacute; a m&aacute;s de 5.000 personas con 3.800 libras en concepto de reparaci&oacute;n del da&ntilde;o causado. En fin, sombras hay en todos lados.
    </p><p class="article-text">
        Recordemos tambi&eacute;n que la declaraci&oacute;n de nacimiento del Imperio Brit&aacute;nico no es de ayer. Concretamente, corresponde al a&ntilde;o 1532. Tiempo suficiente para haber acumulado muchas riquezas. M&aacute;s de setenta colonias repartidas por el mundo dan para mucho.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, la monarqu&iacute;a brit&aacute;nica tiene un m&eacute;rito enorme: se vende muy bien. Es incluso una marca de pa&iacute;s, de manera que se pueden comprar multitud de souvenirs con su imagen. No es algo que pase por estos lares. Pensemos en la historia: all&iacute; reconocen sus victorias, aqu&iacute; se recuerdan las derrotas. Por ejemplo, en nuestro caso es m&aacute;s conocido el hundimiento de la Armada Invencible de Felipe II cuando buscaba destronar a Isabel I (1588) que la gran victoria de Blas de Lezo contra la potente flota inglesa comandada por el Almirante Edward Vernon en la c&eacute;lebre batalla de Cartagena de Indias (1741). Eso en Inglaterra es impensable.
    </p><p class="article-text">
        Desde luego, no es el prop&oacute;sito de estas l&iacute;neas criticar de forma despiadada el legado de Isabel II: bastantes disgustos ha tenido por parte de su familia. El objetivo es comprender que ni la reina ha sido una completa maravilla ni un completo desastre. Es obvio, y eso es su mayor m&eacute;rito, que ha sabido adaptarse a sus tiempos manteniendo una discreci&oacute;n y neutralidad admirable. Tambi&eacute;n es cierto que no ha estado tan cerca del pueblo como se parece: los historiadores s&oacute;lo nombran la fiesta posterior a la victoria de los aliados al finalizar la Segunda Guerra Mundial como situaci&oacute;n en la que se mezcl&oacute; con el &ldquo;populacho&rdquo;. Bien mirado, eso tiene una consecuencia: se crea un mito. Las personas que ocupan altos cargos son m&aacute;s parecidas a nosotros de lo que parece.&nbsp; Sin embargo, si no conocemos nada de su vida privada, si mantienen una serie de ritos y protocolos envueltos en clase y lujo, creemos que est&aacute;n por encima del bien y del mal. No es as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Es l&oacute;gico y merecido el reconocimiento a la reina brit&aacute;nica. A la vez, es exagerado: la suspensi&oacute;n de la Premier League tiene un pase (mejor habr&iacute;a sido un homenaje en los campos de f&uacute;tbol) pero que se anulen citas m&eacute;dicas o se supriman vuelos para que haya m&aacute;s silencio en las pompas f&uacute;nebres es m&aacute;s una sobreactuaci&oacute;n que un homenaje. As&iacute; es nuestro mundo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Otazu Ojer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/contrapunto/reina_132_9415021.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Sep 2022 20:01:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Reina]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Navarra,Isabel II]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Resaca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/contrapunto/resaca_132_9288458.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ba382109-677f-4ffa-a2e4-bded02d944e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Resaca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estamos cerca de ese temido otoño que, según todas las predicciones económicas que estamos recibiendo, va a ser peliagudo</p></div><p class="article-text">
        Comienzos de septiembre. Poco a poco volvemos a la realidad. Aunque todav&iacute;a quedan algunas fiestas sueltas, nuestra mente ya piensa en la nueva temporada.&nbsp;Estamos cerca de ese temido oto&ntilde;o que, seg&uacute;n todas las predicciones econ&oacute;micas que estamos recibiendo, va a ser peliagudo. &iquest;Por qu&eacute;? &iquest;Tan mal est&aacute;n las cosas? &iquest;Podemos prepararnos de alguna forma para evitar el desastre?
    </p><p class="article-text">
        En econom&iacute;a se llaman &ldquo;indicadores adelantados&rdquo; a las estad&iacute;sticas que sirven para intuir c&oacute;mo van a ser los valores que mejor eval&uacute;an el bienestar de una sociedad: la creaci&oacute;n de riqueza (medidos en t&eacute;rminos de PIB, producto interior bruto), la inflaci&oacute;n (a estas alturas de la pel&iacute;cula no hay mucho que a&ntilde;adir sobre la misma) y el desempleo. &iquest;Qu&eacute; indicadores adelantados deber&iacute;an preocuparnos?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las inversiones en capital indican si los empresarios tienen confianza en el futuro. En caso afirmativo, se ampl&iacute;an las f&aacute;bricas, se mejora la tecnolog&iacute;a o a&ntilde;adimos m&aacute;quinas al proceso productivo. Eso quiere decir que m&aacute;s adelante habr&aacute; m&aacute;s riqueza y a la vez mejorar&aacute; el empleo. Los &iacute;ndices de confianza por parte de los consumidores tambi&eacute;n son importantes. Si creemos que las cosas van a ir a peor ahorramos para cuando lleguen los problemas, y claro, eso hace que en el presente se compren menos bienes y servicios con lo cual, de nuevo, la econom&iacute;a se frena. Estos indicadores son negativos. Hay un consenso generalizado en que el fin de las restricciones debidas a la pandemia (no es lo mismo que el fin de la pandemia) ha hecho que se gaste m&aacute;s&nbsp;de lo habitual debido a las ganas de hacerlo y al ahorro acumulado. Eso es ahora. &iquest;Ma&ntilde;ana?
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Cómo se están preparando los gobiernos para el comienzo del otoño? ¿Han ahorrado para cuando las cosas fuesen mal? La respuesta es no: el déficit y la deuda pública están por las nubes</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para responder a la pregunta haremos un diagn&oacute;stico de la situaci&oacute;n actual. Lo principal: la inflaci&oacute;n va a ser persistente en el tiempo. Eso es debido a cuatro factores. Uno, la gran entrada de dinero en el sistema econ&oacute;mico como consecuencia de las pol&iacute;ticas monetarias expansivas de los bancos centrales. As&iacute;, tarde o temprano los precios tienen que subir. Dos, los problemas de suministro derivados por la guerra de Ucrania y otras razones geopol&iacute;ticas. Tres, disminuci&oacute;n de oferta. Cuatro, aumento de demanda. En fin, es un escenario poco alentador. Para evitar m&aacute;s inflaci&oacute;n los bancos centrales suben los tipos. Claro que si los tipos de inter&eacute;s suben es m&aacute;s caro pedir un pr&eacute;stamo y esto nos lleva a menos inversi&oacute;n. S&iacute;, es necesario aumentar los tipos para evitar la inflaci&oacute;n. Es la dificultad de la econom&iacute;a, de la medicina o de la vida misma: toda decisi&oacute;n conlleva un coste. Valorarlo es crucial. Con tipos muy altos la econom&iacute;a se ahoga. Con tipos muy bajos la inflaci&oacute;n aumenta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay m&aacute;s. La vuelta a los dos bloques. El primero, los pa&iacute;ses dentro de la OTAN o simpatizantes de la misma. El segundo, Rusia y su alianza impl&iacute;cita con China o India. En este grupo hay muchos pa&iacute;ses de &Aacute;frica o Suram&eacute;rica. Eso es debido a la pol&iacute;tica de inversiones realizada por, principalmente, China.
    </p><p class="article-text">
        Es curioso: a la llamada de Zelenski a los pa&iacute;ses africanos para analizar la situaci&oacute;n s&oacute;lo contestaron cuatro presidentes. Adem&aacute;s, esta situaci&oacute;n se generaliza. As&iacute;, Marruecos simpatiza m&aacute;s con los norteamericanos, Argelia con los rusos. &iquest;Tiene eso algo que ver con el cambio de criterio del gobierno con el Sahara? Bueno, ya se sabe el dicho popular: &ldquo;piensa mal y te quedar&aacute;s corto&rdquo;. Si a todo esto le a&ntilde;adimos problemas habituales como el cambio clim&aacute;tico junto con una guerra de consecuencias impredecibles, el panorama es poco halag&uuml;e&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Cuando termina una fiesta viene la resaca. Comienza la purificaci&oacute;n, las dietas, el deporte y todas esas cosas que tanto nos gusta dejar para m&aacute;s adelante. Hay tres maneras de mitigar los efectos de la resaca. La primera es ponerse a dieta&hellip;.antes. Es la forma &ldquo;pasado&rdquo;. La segunda es sobrepasarse con equilibrio. Es la forma &ldquo;presente&rdquo;. En otras palabras: es razonable ganar dos kilos. No ganar cinco. La tercera es arreglar los desaguisados despu&eacute;s de la fiesta. Es la forma &ldquo;futuro&rdquo;. Es la m&aacute;s usada y la menos efectiva, ya que siempre quedan efectos secundarios en el cuerpo y adem&aacute;s nos hace sentirnos peor con nosotros mismos.
    </p><p class="article-text">
        Podemos usar esta l&oacute;gica para reflexionar acerca de c&oacute;mo se est&aacute;n preparando los gobiernos para el comienzo del oto&ntilde;o. &iquest;Han ahorrado para cuando las cosas fuesen mal? La respuesta es no: el d&eacute;ficit y la deuda p&uacute;blica est&aacute;n por las nubes. &iquest;Est&aacute;n tomando medidas en la actualidad? Claro que s&iacute;: impuestos a bancos y energ&eacute;ticas, abonos de transporte o subvenciones para el uso del combustible. Otras medidas, como subir el salario m&iacute;nimo, se est&aacute;n valorando. El juez, el de siempre: el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Aunque lo mejor es prevenir, estamos tan programados para disfrutar del corto plazo que cuando chocamos con la realidad nos damos un buen trompazo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ocurre con las personas, ocurre con los gobiernos
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Otazu Ojer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/contrapunto/resaca_132_9288458.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Sep 2022 19:46:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Resaca]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Medidas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/contrapunto/medidas_132_8842164.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6fe5ba56-7269-4a8b-832f-886b478bd6a0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Medidas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aquí no hay otra: combinar la zanahoria (la mayor parte de las reivindicaciones son justas) con el palo (no puede ser que ello repercuta de esta forma en el conjunto de la sociedad)</p></div><p class="article-text">
        Problemas, problemas, problemas y m&aacute;s problemas. Pandemia, guerra, inflaci&oacute;n y abastecimiento. Y claro, se piden medidas, medidas, medidas y m&aacute;s medidas. &iquest;Qu&eacute; se puede hacer? &iquest;Qu&eacute; podemos hacer? &iquest;Est&aacute;n los gobiernos tan limitados? &iquest;Estamos ante una situaci&oacute;n tan grave que ya no tiene remedio? Para responder a estas preguntas vamos a pasar a analizar cada asunto de uno en uno.
    </p><p class="article-text">
        La pandemia parece controlada, aunque dicha afirmaci&oacute;n debe ser tomada con cautela. Por desgracia, se ha echado en falta m&aacute;s cr&iacute;tica y m&aacute;s autocr&iacute;tica con relaci&oacute;n a las medidas que se tomaron. Los errores: &ldquo;normal, no sab&iacute;amos a lo que nos enfrent&aacute;bamos&rdquo;. Los aciertos: &ldquo;aprendimos de la experiencia&rdquo;. La&nbsp; realidad: la situaci&oacute;n se solvent&oacute; a trancas y barrancas. Pensemos en medidas como el certificado digital: &iquest;sirvi&oacute; para algo? Cuando se implant&oacute;, al comienzo de la segunda ola, sus efectos no se notaron. Ahora bien, siempre se puede hacer esta valoraci&oacute;n: &ldquo;claro que fue eficiente; si no llega a ser por el certificado digital, las cosas todav&iacute;a habr&iacute;a sido peor&rdquo;. Es el enigma que siempre va a estar detr&aacute;s de la ciencia del &ldquo;porqu&eacute;&rdquo;: es imposible valorar lo que hubiese pasado sin certificado. Eso afecta a ramas tan aparentemente dispares como la econom&iacute;a y la medicina (epidemiolog&iacute;a). Por &uacute;ltimo, est&aacute; el tema de los sanitarios. Es muy f&aacute;cil agradecer su trabajo en los momentos dif&iacute;ciles, pero a la hora de valorar su esfuerzo las cosas cambian. Es lo que tiene, el dinero.
    </p><p class="article-text">
        Respecto de la guerra, est&aacute; claro que Putin esperaba una &ldquo;guerra rel&aacute;mpago&rdquo;. No era el &uacute;nico: los mercados financieros tambi&eacute;n. De hecho, las bolsas permanecieron estables y despu&eacute;s de un peque&ntilde;o batacazo, en la actualidad han vuelto a sus niveles habituales. En otras palabras, los mercados se han &ldquo;acostumbrado&rdquo; a la situaci&oacute;n. Desde luego, se echa en falta, desde el punto de vista de los medios de comunicaci&oacute;n, an&aacute;lisis desde el punto de vista ruso. Y eso produce desaz&oacute;n; el hecho de que Putin tenga raz&oacute;n en algo (por ejemplo, en el incumplimiento de la promesa de que la OTAN no se iba a ampliar) no quiere decir que le justifique. Sin embargo, muchas conversaciones o an&aacute;lisis de supuestos expertos no permiten estos puntos de vista. Respecto de las medidas tomadas, est&aacute; muy bien, por fin, que la UE haya respondido de manera unificada. Por desgracia, parece que s&oacute;lo reaccionamos correctamente en situaciones extremas, como&nbsp; se demostr&oacute; al aprobarse los fondos de reconstrucci&oacute;n para Europa. No obstante, tambi&eacute;n es importante ser muy cuidadoso con la presi&oacute;n: un animal herido es muy peligroso. Y si tiene un juguete nuclear, m&aacute;s. Eso no implica arrodillarse. Implica pensar bien las medidas y despu&eacute;s, aplicarlas sin vuelta atr&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La inflaci&oacute;n ya lleva mucho tiempo entre nosotros. No se sabe el tiempo que puede durar, pero debemos destacar tres aspectos. Uno, es un problema de oferta. Es decir, los precios no han subido debido a un aumento de la demanda de los consumidores, ni por el incremento del gasto fiscal, ni por las pol&iacute;ticas monetarias expansivas del BCE (Banco Central Europeo). Lo han hecho por la subida de la energ&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Dos, la bajada de la oferta produce un aumento de precios y una disminuci&oacute;n de la cantidad producida. No es un buen escenario, ya que nos lleva a la temida estanflaci&oacute;n: un estancamiento econ&oacute;mico con subida del coste de la vida. En estos casos, los bancos centrales tienden a subir los tipos de inter&eacute;s para sostener los precios, pero eso genera otro tipo de problemas: las hipotecas son m&aacute;s caras, se ralentizan las inversiones y al final queda lo comido por lo servido. Es decir, si no suben los precios pero aumentan los gastos financieros, nos quedamos igual. Todo tiene su coste.
    </p><p class="article-text">
        Tres, los gobiernos tienen incentivos para retrasar la toma de medidas, ya que as&iacute; recaudan m&aacute;s dinero. Ejemplo, pensemos en la subida de los combustibles. Si el 50% del precio de la gasolina son impuestos, a un euro el litro la recaudaci&oacute;n es de 50 c&eacute;ntimos. A dos euros, la recaudaci&oacute;n aumenta a un euro. &iquest;Por qu&eacute; demonios los gobiernos no se comprometen a cobrar un m&aacute;ximo (por ejemplo, 70 c&eacute;ntimos) por litro?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Terminamos con los problemas de suministro, acrecentados con la huelga del transporte. Para empezar, recordar que no s&oacute;lo se piden intervenir con los combustibles. Tambi&eacute;n existen centros de distribuci&oacute;n con un gran poder de precios que finalmente dejan un margen rid&iacute;culo para aut&oacute;nomos o peque&ntilde;as empresas. Aqu&iacute; no hay otra: combinar la zanahoria (la mayor parte de las reivindicaciones son justas) con el palo (no puede ser que ello repercuta de esta forma en el conjunto de la sociedad).
    </p><p class="article-text">
        Napole&oacute;n usaba una recomendaci&oacute;n: &ldquo;t&oacute;mate tu tiempo para deliberar. Pero cuando llegue el momento de actuar, deja de pensar y act&uacute;a&rdquo;. Pues eso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Otazu Ojer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/contrapunto/medidas_132_8842164.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Mar 2022 08:12:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Medidas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Navarra,Economía]]></media:keywords>
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