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    <title><![CDATA[elDiario.es - Arantxa Tirado]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/arantxa-tirado/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Arantxa Tirado]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Por una izquierda sin miedo a ser izquierda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/izquierda-miedo-izquierda_129_11449341.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2033372f-8920-4435-b637-3e840a2c4bc4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por una izquierda sin miedo a ser izquierda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Retomar el discurso ideológico de una izquierda que surgió para superar el sistema de opresión y explotación capitalista es la única garantía para canalizar un descontento creciente que, si bien toma visos antisistémicos, no acierta a apuntar correctamente a los responsables últimos</p><p class="subtitle">Las elecciones, la izquierda y las redes, por Carlos Fernández Liria</p></div><p class="article-text">
        Los magros resultados de la izquierda a la izquierda del PSOE en las elecciones europeas han tenido un efecto demoledor en la alianza de partidos aglutinados bajo las siglas de Sumar. Apenas un a&ntilde;o despu&eacute;s del registro del Movimiento Sumar, su l&iacute;der, Yolanda D&iacute;az, ha decidido dar un paso al lado para abandonar la direcci&oacute;n de la confluencia dejando a la coalici&oacute;n descabezada. Detr&aacute;s de las causas se encuentran unas negociaciones que no dieron al representante de Izquierda Unida (IU), Manu Pineda, el lugar que, por el peso de su formaci&oacute;n y su demostrada solvencia en su paso por el Parlamento Europeo, hubiera merecido en la lista electoral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n podemos a&ntilde;adir como elementos explicativos un acumulado de reveses en las citas electorales previas: las elecciones gallegas, en las que Sumar (y tambi&eacute;n Podemos) no obtuvieron representaci&oacute;n; las elecciones vascas, en las que Sumar sac&oacute; un esca&ntilde;o (y Podemos ninguno); o las catalanas, en las que la candidatura de Comuns Sumar perdi&oacute; dos diputados a pesar de que Podemos no concurri&oacute; por separado. No entraremos a valorar los motivos de cada uno de los resultados, pues hay l&oacute;gicas diferenciadas en ellos, aunque todos dejaron la sensaci&oacute;n de que Sumar, y el conjunto de la izquierda a la izquierda del PSOE, se estaba apagando de manera paulatina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, no se puede eludir que la confrontaci&oacute;n abierta entre Sumar y Podemos ha tenido un peso en transmitir una imagen de desuni&oacute;n en la izquierda que algunas personas penalizan en las urnas. Las acusaciones de gesti&oacute;n cesarista del espacio pol&iacute;tico que se han vertido sobre Yolanda D&iacute;az y su equipo quiz&aacute;s tambi&eacute;n hayan socavado su imagen entre simpatizantes de la izquierda, provocando antipat&iacute;as hacia su persona entre sectores que eran potenciales votantes. D&iacute;az, como Irene Montero por motivos distintos, levanta pasiones encontradas. Pero, en el caso de D&iacute;az, nos atrevemos a apuntar que ha operado otro elemento que tiene que ver con la indistinci&oacute;n que muchos votantes han percibido entre lo que representaba su liderazgo y, por extensi&oacute;n, su espacio pol&iacute;tico, y lo que representa el Partido Socialista Obrero Espa&ntilde;ol (PSOE) con el que cogobierna.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        D&iacute;az ha tratado de no hacer ruido dentro del Gobierno hasta el punto de haber sido fagocitada por la apisonadora S&aacute;nchez, una h&aacute;bil m&aacute;quina pol&iacute;tica que ha apostado en esta legislatura por confrontar a ciertos poderes del Estado mucho m&aacute;s de lo que lo ha hecho visiblemente, hasta ahora, la izquierda de Sumar en el Gobierno. Se dir&aacute; que las circunstancias, empezando por la investigaci&oacute;n a su esposa, han llevado al presidente a reaccionar de esa manera. Sin embargo, <a href="https://www.eldiario.es/castilla-y-leon/politica/oscar-puente-azote-feijoo-sesion-investidura_1_10546436.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la elecci&oacute;n de &Oacute;scar Puente como portavoz del PSOE en la fallida sesi&oacute;n de investidura de Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o ya mandaba un mensaje claro</a> hace meses. Pedro S&aacute;nchez decid&iacute;a no poner la otra mejilla y elevar el tono frente a la derecha y ultraderecha, aunque fuera de manera interpuesta. Finalmente, el <em>crescendo</em> de los ataques, lo han colocado a &eacute;l en primera l&iacute;nea permiti&eacute;ndole, de paso, erigirse en el l&iacute;der de una socialdemocracia que parece en v&iacute;as de extinci&oacute;n en Europa.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pudi&eacute;ramos afirmar que la izquierda formalmente no socialdem&oacute;crata, y otrora transformadora, se encuentra en una crisis de representaci&oacute;n y liderazgo en Espa&ntilde;a. Sin embargo, eso ser&iacute;a quedarnos en un an&aacute;lisis superficial de la problem&aacute;tica en la que se halla sumida. Cabe recordar que la propia Yolanda D&iacute;az ha sido, de manera reiterada, una de las pol&iacute;ticas m&aacute;s valoradas en las encuestas del Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas (CIS). Pero su carisma, o el reconocimiento de su labor como vicepresidenta y ministra de Trabajo, no ha logrado traducirse en un liderazgo capaz de atraer voto de manera amplia para Sumar, superando los l&iacute;mites de su espacio pol&iacute;tico. Es evidente que los liderazgos son fundamentales en pol&iacute;tica y pueden ser determinantes. Tambi&eacute;n es l&oacute;gico que quien comanda un espacio pol&iacute;tico deba responder por sus decisiones. Pero me temo que errar&iacute;amos al creer que la izquierda espa&ntilde;ola tiene que buscar responsabilidades individuales en esta crisis en lugar de realizar un ejercicio de autocr&iacute;tica colectiva.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, el problema de la izquierda que se presenta como alternativa al PSOE va mucho m&aacute;s all&aacute; de un liderazgo, unas siglas o una debacle electoral coyuntural. Desde mi punto de vista, la clave para entender la crisis en la que se encuentra la izquierda espa&ntilde;ola radica en la ausencia de un claro rumbo estrat&eacute;gico que, en buena medida, est&aacute; relacionado con su apuesta institucional y las concesiones ideol&oacute;gicas a la transversalidad que ha realizado para lograr lo que ha sido su principal objetivo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os: ampliar sus posiciones de gobierno en distintos niveles del Estado. Se trata del <a href="https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/eterno-retorno-posibilismo-izquierda_129_10275205.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">abrazo recurrente al posibilismo</a> que prefiere incidir en el corto plazo, bajo la premisa que es urgente atajar la ofensiva de la derecha y la ultraderecha, pero que olvida que para que se consolide un proyecto de transformaci&oacute;n a largo plazo hace falta construir unas bases que lo sostengan. Y ese pilar pasa por la existencia de una organizaci&oacute;n de base, sea bajo la f&oacute;rmula de una cl&aacute;sica militancia pol&iacute;tica -especie en extinci&oacute;n en este mundo de individualidad y espacios colectivos limitados- o en el respaldo, por parte de los electores, a la defensa de manera s&oacute;lida a unas ideas que marquen un perfil diferenciado respecto a los contrincantes de otros espacios de la izquierda. La &uacute;nica fuerza que ten&iacute;a y sigue teniendo ambas cosas en Sumar es la coalici&oacute;n Izquierda Unida y, dentro de ella, el Partido Comunista. De hecho, su decisi&oacute;n de subsumirse dentro de Sumar puede tener los d&iacute;as contados y, con ello, podr&iacute;a conllevar el desmantelamiento <em>de facto</em> de este experimento pol&iacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, con independencia del destino concreto que puedan tener unas siglas o agrupaciones pol&iacute;ticas que son siempre herramientas circunstanciales, surgidas al calor de las necesidades electorales, est&aacute; la importancia fundamental de las ideas. El reto de reforzar el flanco ideol&oacute;gico de todo proyecto pol&iacute;tico de transformaci&oacute;n que se precie no debe interpretarse como un mero acto de distinci&oacute;n inane sino como un ejercicio estrat&eacute;gico clave en tiempos en que la vacuidad de propuestas antipol&iacute;ticas puede obtener gran n&uacute;mero de votos gracias al desarme ideol&oacute;gico de varias generaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esa recuperaci&oacute;n de unos n&iacute;tidos principios ideol&oacute;gicos, sin miedo a pronunciar palabras como marxismo, socialismo, comunismo, anticapitalismo o antifascismo, est&aacute; la clave para combatir la falta de coordenadas que lleva a ciertos sectores de la clase obrera a votar por sus verdugos, por las marionetas de estos o por quedarse en casa al no sentir que la representaci&oacute;n pol&iacute;tica sea algo &uacute;til para mejorar sus vidas. No se trata de usar etiquetas ideol&oacute;gicas de manera hueca, ni de vender humo, sino de construir organizaci&oacute;n sobre unos principios distinguibles y lograr presentarlos como la gu&iacute;a para la transformaci&oacute;n necesaria. Este ejercicio implica asimismo la voluntad de edificar una hegemon&iacute;a ideol&oacute;gica que debe apostar por el rescate de la memoria, la tradici&oacute;n de luchas y la formaci&oacute;n pol&iacute;tica, sin miedo a ir contracorriente de lo que se interpreta como sentido com&uacute;n dominante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil, sin duda, que una fuerza que est&aacute; en posiciones de Gobierno pueda hacer un discurso cre&iacute;ble de impugnaci&oacute;n del sistema, o apelar a su necesaria transformaci&oacute;n, cuando forma parte, de alguna manera, de &eacute;l. Pero es fundamental que si la izquierda transformadora quiere sobrevivir logre esos m&aacute;rgenes de autonom&iacute;a, coherencia y, por tanto, credibilidad. Con diferentes niveles de &eacute;xito, hay fuerzas pol&iacute;ticas que logran cabalgar estos complicados equilibrios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se torna perentorio, por tanto, realizar un an&aacute;lisis cr&iacute;tico de c&oacute;mo las experiencias de gobierno, y las concesiones sin fin ante una agenda ajena bajo el argumento de arrancar indudables peque&ntilde;as-grandes conquistas para la clase trabajadora, han mermado el proyecto de transformaci&oacute;n social radical con el que, te&oacute;ricamente, naci&oacute; la izquierda socialista y comunista. Lo que sucedi&oacute; con la izquierda italiana heredera del potente espacio que ocupaba el Partido Comunista puede darnos algunas claves, salvando las distancias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de todo lo anterior, la izquierda transformadora se arriesga a desaparecer por otro riesgo que no es ya el de no distinguirse de las fuerzas socialdem&oacute;cratas sino uno m&aacute;s peligroso: creer que copiando el discurso de la ultraderecha en temas sensibles como la migraci&oacute;n o la seguridad va a lograr conectar con sus potenciales votantes de clase trabajadora pasto del abstencionismo. El uso de un pseudo obrerismo que instrumentaliza los supuestos problemas de la clase obrera para posicionar ideas que no tienen nada que ver con la hist&oacute;rica tradici&oacute;n de lucha de sus organizaciones referentes no es s&oacute;lo un fen&oacute;meno comandado por sectas minoritarias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Amplios sectores que vienen del comunismo est&aacute;n validando en distintos pa&iacute;ses de Europa este repliegue reaccionario que, en tiempos b&eacute;licos de agudizaci&oacute;n de las contradicciones del capitalismo, dinamita las coordenadas ideol&oacute;gicas de la tradici&oacute;n marxista usando el pedigr&iacute; de su pasada o presente militancia comunista para legitimar, desde una supuesta izquierda, posiciones que en realidad se enmarcan en la l&oacute;gica de interpretaci&oacute;n de la ultraderecha. El caso de la escisi&oacute;n de <em>Die Linke</em> comandada por Sahra Wagenknecht en Alemania es el ejemplo m&aacute;s paradigm&aacute;tico. Pese a lo indistinguible de su discurso antiinmigraci&oacute;n del de la extrema derecha cuenta con defensores en las filas de cierta izquierda, abiertamente reaccionaria, del Estado espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        Volver a retomar el discurso ideol&oacute;gico de una izquierda que surgi&oacute; para superar el sistema de opresi&oacute;n y explotaci&oacute;n capitalista es la &uacute;nica garant&iacute;a para canalizar un descontento creciente que, si bien toma visos antisist&eacute;micos, no acierta a apuntar correctamente a los responsables &uacute;ltimos. Por eso ultraderechistas y oportunistas de todo tipo pueden aparecer como salvadores y conseguir aglutinar bajo sus filas a quienes sienten que el sistema les perjudica. La izquierda transformadora, tanto en el Estado espa&ntilde;ol como en todo el mundo, tiene la tarea hist&oacute;rica, crucial en estos momentos de disyuntiva civilizatoria, de encauzar la lucha contra el sistema econ&oacute;mico que provoca esta insatisfacci&oacute;n, no hacia sus v&iacute;ctimas. Para ello hace falta elevar la mirada, huir del tacticismo cortoplacista que prioriza lo institucional y no perder de vista que las acciones de hoy plantan las semillas de la sociedad del futuro. Esta tarea requiere una izquierda presciente y con memoria, pero, sobre todo, sin miedo a ser izquierda.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Arantxa Tirado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/izquierda-miedo-izquierda_129_11449341.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Jun 2024 20:27:49 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Catalunya, ¿una nueva etapa?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cambiar-espanol-catalunya_129_11361150.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3a654238-07d7-4bde-8d09-81ce635f81fa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Catalunya, ¿una nueva etapa?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que antes podía ser una férrea lógica de bloques en clave nacional, bajo la presión de un momento álgido de entusiasmo independentista, puede dar lugar a unos acuerdos que antepongan el eje divisorio izquierda-derecha al eje nacional que caracterizó la etapa del procés</p></div><p class="article-text">
        Los resultados de este domingo en Catalunya apuntan a la imposibilidad de las distintas fuerzas independentistas para formar un nuevo Gobierno basado en la suma de esca&ntilde;os del bloque soberanista. La victoria del PSC de Salvador Illa supone la p&eacute;rdida de la hegemon&iacute;a del nacionalismo catal&aacute;n. Se dibuja un escenario previsto por casi todas las encuestas y que ha llevado a muchos analistas a augurar una eventual repetici&oacute;n de elecciones, ante las dificultades de realizar acuerdos entre fuerzas pol&iacute;ticas que han de combinar la l&oacute;gica de intereses contrapuestos en clave catalana con una estrategia que se juega tambi&eacute;n en el tablero de la gobernabilidad espa&ntilde;ola. Se demuestra, una vez m&aacute;s, c&oacute;mo lo que sucede en Catalunya determina a la pol&iacute;tica del Estado. 
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;problema catal&aacute;n&rdquo; ha constituido parte central de la pol&iacute;tica del Estado espa&ntilde;ol desde principios del siglo XX. Lo que en Ciencia Pol&iacute;tica se conoce como el clivaje territorial, esto es, la fractura social existente ante un determinado tema susceptible de convertirse en un conflicto pol&iacute;tico &ndash;en este caso la divisi&oacute;n territorial del Estado&ndash;, ha sido una de las l&iacute;neas divisorias de la pol&iacute;tica catalana y tambi&eacute;n espa&ntilde;ola. Este conflicto se agudiz&oacute;, como todo el mundo sabe, tras la sentencia del Tribunal Constitucional que en 2010 anul&oacute; parte de la reforma del <em>Estatut de Catalunya</em> elaborada a iniciativa del Gobierno tripartito del PSC, ERC e ICV bajo la presidencia de Pasqual Maragall. 
    </p><p class="article-text">
        A partir de este momento se produjo un punto de inflexi&oacute;n que llev&oacute; a parte de la derecha catalanista, que hab&iacute;a sido garant&iacute;a de la gobernabilidad del Estado, a posiciones independentistas de desaf&iacute;o a ese mismo Estado. Lo hizo movida por la presi&oacute;n de un sector de la sociedad catalana tradicionalmente independentista y por otro que, impactado por la gesti&oacute;n de la crisis econ&oacute;mica de 2008, apost&oacute; por una ruptura con el Estado espa&ntilde;ol como v&iacute;a de soluci&oacute;n a sus problemas. Inici&oacute; as&iacute; un <em>crescendo</em> de conflictividad entre las autoridades catalanas y espa&ntilde;olas a la que se sumaron otras fuerzas pol&iacute;ticas que siempre hab&iacute;an tenido posiciones soberanistas, como ERC o la izquierda independentista representada por la CUP. Esta decisi&oacute;n de radicalizaci&oacute;n en clave nacional de un sector de la derecha catalana provoc&oacute; la implosi&oacute;n del partido de r&eacute;gimen catal&aacute;n, la hegem&oacute;nica <em>Converg&egrave;ncia i Uni&oacute;</em> (CiU), la huida de algunos de sus miembros y de sus apoyos en el &aacute;mbito econ&oacute;mico hacia otras opciones pol&iacute;ticas, y el cambio en el sistema de partidos catal&aacute;n. La moderaci&oacute;n dej&oacute; de ser una palabra vinculada a una pol&iacute;tica catalana que tradicionalmente hab&iacute;a sido tildada de oasis. 
    </p><p class="article-text">
        Como todo el mundo tambi&eacute;n ya sabe, en los &uacute;ltimos doce a&ntilde;os el conflicto catal&aacute;n ha constituido un dolor de cabeza para la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola, monopolizando asimismo el debate pol&iacute;tico en Catalunya. Esta fase de confrontaci&oacute;n cuyo inicio se sit&uacute;a en 2012, conocida como <em>proc&eacute;s</em>, ha alcanzado puntos &aacute;lgidos con el proceso judicial a los l&iacute;deres independentistas, la intervenci&oacute;n del autogobierno catal&aacute;n a trav&eacute;s del art&iacute;culo 155 de la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola y el exilio de gran parte de los miembros del <em>Govern</em> y otros l&iacute;deres sociales perseguidos por el nacionalismo jur&iacute;dico espa&ntilde;ol. 
    </p><p class="article-text">
        Pedro S&aacute;nchez decidi&oacute; realizar una serie de movimientos para dejar a un lado la estrategia de persecuci&oacute;n al independentismo abriendo una etapa de acercamiento y negociaci&oacute;n, quiz&aacute;s consciente del nuevo momento pol&iacute;tico que se abr&iacute;a en Espa&ntilde;a. La necesidad de contar con los nacionalismos perif&eacute;ricos de izquierdas para gobernar el Estado ante el cambio provocado en el sistema de partidos espa&ntilde;ol despu&eacute;s de 2014 con el surgimiento de Podemos, su socio de Gobierno de 2020 a 2023, seguramente estuvo detr&aacute;s de esta decisi&oacute;n. Esta estrategia se ha caracterizado por distintas iniciativas que han respondido a momentos pol&iacute;ticos diferenciados: desde sus propuestas de modificar el art&iacute;culo 2 de la Constituci&oacute;n para incluir la plurinacionalidad de Espa&ntilde;a, los indultos, el establecimiento de una mesa de di&aacute;logo con ERC o la propuesta de reforma del delito de sedici&oacute;n, entre otros. El &uacute;ltimo episodio ha sido la negociaci&oacute;n entre el PSOE de S&aacute;nchez y el <em>Junts per Catalunya</em> de Puigdemont de un acuerdo de investidura que inclu&iacute;a una ley de amnist&iacute;a y la posibilidad de realizar comisiones de investigaci&oacute;n en el Congreso para dirimir si los l&iacute;deres independentistas hab&iacute;an sido v&iacute;ctimas de &ldquo;situaciones comprendidas en el concepto de <em>lawfare</em>&rdquo;. Los resultados de esta noche pueden ser le&iacute;dos como un respaldo a la capacidad de S&aacute;nchez de neutralizar al independentismo catal&aacute;n por parte de un sector nada desde&ntilde;able del electorado no soberanista. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La catalanizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola es hoy innegable, pero cometer&iacute;amos un error si interpret&aacute;ramos la pol&iacute;tica catalana s&oacute;lo en clave espa&ntilde;ola. Sin duda, ambas son interdependientes pero cada una de ellas responde a sus propias l&oacute;gicas, unas l&oacute;gicas que, como se ha demostrado en los &uacute;ltimos doce a&ntilde;os, pueden ser altamente divergentes. Se puede afirmar que las distintas negociaciones del Gobierno de coalici&oacute;n de Pedro S&aacute;nchez con las fuerzas independentistas para buscar, en sus palabras, una &ldquo;pacificaci&oacute;n&rdquo; para Catalunya, han surtido efecto electoral. Si S&aacute;nchez se ha movido por un inter&eacute;s partidista o por la raz&oacute;n de Estado, la evoluci&oacute;n de los hechos y la historia lo dir&aacute;. Sin embargo, es dif&iacute;cil interpretar las distintas posturas existentes en el bloque del independentismo catal&aacute;n como una mera reacci&oacute;n a las acciones del Estado o a los movimientos de un sector del PSOE, sin una agenda pol&iacute;tica propia. Esto no significa negar que, tanto el aparentemente inflexible <em>Junts</em> como la m&aacute;s t&aacute;ctica ERC, se han sabido adaptar a los movimientos y necesidades que ven&iacute;an desde el Gobierno central, tratando de redituarlos para su propio beneficio pol&iacute;tico sin perder de vista sus objetivos independentistas. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, muchas cosas han cambiado en la pol&iacute;tica catalana, como demuestran los resultados de este domingo 12 de mayo. M&aacute;s de diez a&ntilde;os de procesismo, de erosi&oacute;n de las fuerzas independentistas por la persecuci&oacute;n judicial del Estado, de la divisi&oacute;n mostrada a la hora de responder ante esta ofensiva o del desgaste gubernamental que implica gestionar las instituciones haciendo dif&iacute;ciles equilibrios entre agendas diversas, han dado lugar a un escenario de desencanto social, apat&iacute;a pol&iacute;tica y fragmentaci&oacute;n del independentismo. Esto no s&oacute;lo explica el adelanto electoral sino tambi&eacute;n las posibilidades de futuros pactos entre las fuerzas independentistas. Lo que antes pod&iacute;a ser una f&eacute;rrea l&oacute;gica de bloques en clave nacional, bajo la presi&oacute;n de un momento &aacute;lgido de entusiasmo independentista, puede dar lugar a unos acuerdos que antepongan el eje divisorio izquierda-derecha al eje nacional que caracteriz&oacute; la etapa del <em>proc&eacute;s</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es nueva la fragmentaci&oacute;n de un independentismo que siempre ha tenido distintas agendas sociales y pol&iacute;ticas, incluso en sus t&aacute;cticas y tiempos para obtener la independencia. Pero la divisi&oacute;n del voto independentista se ha profundizado en estas elecciones, con la aparici&oacute;n de otras candidaturas como la conservadora <em>Alhora</em> y la ultraderechista <em>Alian&ccedil;a Catalana</em>. La entrada de este partido en el <em>Parlament</em>, de hecho, no s&oacute;lo habla de que el nacionalismo catal&aacute;n, como el espa&ntilde;ol, puede crear su propio partido de derecha radical abiertamente supremacista y xen&oacute;fobo, sino que Catalunya, pese a sus caracter&iacute;sticas diferenciadas, tampoco vive aislada de la ola reaccionaria que recorre la pol&iacute;tica mundial. Los buenos resultados de Vox y del PP, junto a los votos a un <em>Junts</em> que, detr&aacute;s de sus discursos personalistas sobre liderazgo, recupera el perfil m&aacute;s conservador asumiendo su papel de defensa del programa econ&oacute;mico de la patronal catalana, son un ejemplo de la fuerza que el conservadurismo de distinto tipo tiene hoy en la sociedad catalana. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, hay otra Catalunya que propone una agenda econ&oacute;mica y pol&iacute;tica <em>a priori</em> diferenciada de la agenda conservadora, aunque Illa y el PSC lleven tiempo demostrando que en materia econ&oacute;mica pueden tener m&aacute;s en com&uacute;n con <em>Junts</em> que con ERC o los <em>Comuns</em>. Se trata de las fuerzas que podr&iacute;an recuperar un nuevo tripartito para gobernar la <em>Generalitat</em>, si los n&uacute;meros y la voluntad pol&iacute;tica confluyeran. Una decisi&oacute;n que estar&iacute;a en manos de ERC. Pero, para ello, los republicanos deber&iacute;an optar por romper, de una vez por todas, con un procesismo que se ha demostrado in&uacute;til para obtener a largo plazo su objetivo estrat&eacute;gico independentista. Sin embargo, en su primera intervenci&oacute;n despu&eacute;s de los resultados, Pere Aragon&egrave;s ha dejado claro que ERC ir&aacute; a la oposici&oacute;n y no participar&aacute; en un gobierno con el PSC. Sin duda, entrar en este momento en un tripartito es una decisi&oacute;n arriesgada para ERC que romper&iacute;a el bloque nacionalista y que ser&iacute;a dif&iacute;cilmente entendible para gran parte de su electorado.
    </p><p class="article-text">
        Pero, por otra parte, hay algunos elementos que podr&iacute;an llevar a pensar que a ERC le interesa llegar a mayores acuerdos con el PSOE y, por extensi&oacute;n, con el PSC. Como se ha visto en los &uacute;ltimos meses, con la propuesta de Aragon&egrave;s de realizar un refer&eacute;ndum pactado con el Estado, ERC parece haber entendido que, en las actuales circunstancias, no habr&aacute; independencia sin un acuerdo con el Gobierno espa&ntilde;ol. Esto es tanto m&aacute;s cierto cuanto no existe una movilizaci&oacute;n popular que empuje desde la calle hacia una v&iacute;a unilateral que pr&aacute;cticamente nadie defiende ya en Catalunya. Llegar a acuerdos de gobierno con el PSC en Catalunya, aunque sea facilitando su investidura, podr&iacute;a tal vez presionar para que Pedro S&aacute;nchez diera una nueva sorpresa en su carrera pol&iacute;tica teniendo un gesto valiente. Aunque parezca quim&eacute;rico pensar que cualquier Gobierno espa&ntilde;ol acepte un refer&eacute;ndum de independencia vinculante y pactado, como s&iacute; han hecho gobiernos de distinto tipo en Canad&aacute; o Reino Unido frente a los movimientos independentistas quebequ&eacute;s y escoc&eacute;s, la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola nos ha dado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, de la mano de S&aacute;nchez, suficientes sucesos inesperados como para no descartar nada. 
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que el Estado espa&ntilde;ol parece irreformable y que nadie que tenga una perspectiva cr&iacute;tica sobre el r&eacute;gimen del 78, erigido despu&eacute;s de la Transici&oacute;n, puede albergar esperanzas sobre su autodisoluci&oacute;n. Pero a veces los sistemas hacen movimientos t&aacute;cticos, aunque s&oacute;lo sea para garantizar su pervivencia. Ahora que Pedro S&aacute;nchez y los l&iacute;deres del independentismo catal&aacute;n comparten ser v&iacute;ctimas del <em>lawfare</em>, quiz&aacute;s se pueda abrir otra pausa de reflexi&oacute;n que lleve a que los minoritarios sectores del PSOE m&aacute;s permeables a las sensibilidades territoriales no centralistas se convenzan de que el dise&ntilde;o constitucional del tema territorial, producto de un momento hist&oacute;rico muy determinado, necesita de modificaciones sustanciales para adaptarse a los nuevos tiempos. Que estas se queden en un nuevo modelo de financiaci&oacute;n, o que ampl&iacute;en el autogobierno hasta el punto de abrir la puerta a escenarios no atisbados previamente, depender&aacute; de la correlaci&oacute;n de fuerzas &ndash;electorales, pol&iacute;ticas, pero tambi&eacute;n sociales&ndash; de una sociedad catalana que ha demostrado en estos &uacute;ltimos doce a&ntilde;os ser mucho m&aacute;s heterog&eacute;nea y vers&aacute;til de lo que algunos cre&iacute;an. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Arantxa Tirado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cambiar-espanol-catalunya_129_11361150.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 May 2024 22:04:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Catalunya, ¿una nueva etapa?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones Catalunya 2024,Independentismo,Pere Aragonès,Carles Puigdemont,ERC - Esquerra Republicana de Catalunya,Junts]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Lawfare', aprendamos de América Latina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/lawfare-aprendamos-america-latina_129_11331717.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e834f1ab-6c66-4639-a089-2ac82ac3a894_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Lawfare&#039;, aprendamos de América Latina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resulta paradójico escuchar a Pedro Sánchez denunciar a la ultraderecha patria, a sus prácticas de perversión de la democracia, sus campañas de intoxicación mediática, sus pulsiones golpistas y su deslegitimación de la izquierda en el Gobierno mientras desde las instituciones españolas y los medios públicos y privados se avala, por activa o por pasiva, lo que estas mismas fuerzas han hecho en otras latitudes</p></div><p class="article-text">
        Pedro S&aacute;nchez ha decidido continuar gobernando en Espa&ntilde;a y mucha gente ha respirado aliviada despu&eacute;s de cinco d&iacute;as de incertidumbre. Durante este lapso, han proliferado los an&aacute;lisis elucubrando qu&eacute; har&iacute;a el presidente ante este pulso que le ha planteado la derecha y la ultraderecha &ndash;perd&oacute;n por el pleonasmo&ndash;pol&iacute;tica y medi&aacute;tica. Pero tambi&eacute;n ha regresado con fuerza al debate medi&aacute;tico un t&eacute;rmino que ya conocemos bastante bien en Espa&ntilde;a, el <em>lawfare</em> o guerra judicial. Una pr&aacute;ctica que lleva unos a&ntilde;os aplic&aacute;ndose a diferentes fuerzas pol&iacute;ticas en nuestro Estado, con especial sa&ntilde;a en el independentismo catal&aacute;n y en el partido Podemos, pero que ha tenido en Am&eacute;rica Latina su laboratorio privilegiado.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s por ello, varios presidentes latinoamericanos que conocen bien lo que es el <em>lawfare</em>, como <a href="https://twitter.com/LulaOficial/status/1783622347456458933" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lula da Silva</a>, o que atisban lo que puede suponer, como <a href="https://twitter.com/petrogustavo/status/1783254277806260306" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gustavo Petro</a>, han denunciado sin ambages lo padecido por el presidente espa&ntilde;ol y se han solidarizado con &eacute;l. Tambi&eacute;n el Grupo de Puebla, conformado por varios expresidentes progresistas latinoamericanos, emiti&oacute; un temprano <a href="https://www.grupodepuebla.org/apoyamos-al-presidente-pedro-sanchez-ante-la-avanzada-de-acoso-mediatico-y-judicial/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comunicado de respaldo a S&aacute;nchez</a>. Como en otros momentos hist&oacute;ricos, desde Am&eacute;rica Latina se ha demostrado una claridad meridiana con lo que estaba sucediendo al otro lado del oc&eacute;ano, una reciprocidad de la que no puede presumir el presidente espa&ntilde;ol ni muchos de los l&iacute;deres pol&iacute;ticos de este pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay en Espa&ntilde;a una izquierda y un progresismo que sigue sin entender la naturaleza de los conflictos pol&iacute;ticos recientes en los pa&iacute;ses gobernados por la izquierda en Am&eacute;rica Latina. Ignoran qu&eacute; intereses representan los distintos actores pol&iacute;ticos y c&oacute;mo los poderes econ&oacute;micos operan en estas sociedades para impedir cualquier m&iacute;nima transformaci&oacute;n social que suponga un mejor reparto de la riqueza. Los poderosos intereses de las empresas espa&ntilde;olas en Am&eacute;rica Latina, amenazados, seg&uacute;n <a href="https://www.exteriores.gob.es/es/ServiciosAlCiudadano/PublicacionesOficiales/2019_11_CUADERNOS%20SANTA%20CRUZ_N4%20web.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">algunos documentos</a> publicados en la web del Ministerio de Asuntos Exteriores espa&ntilde;ol, por una ola de &ldquo;populismos, nacionalismos y soberanismos&rdquo;, unida a una absurda fidelidad en clave nacional, han provocado que la izquierda espa&ntilde;ola gobernante se haya colocado demasiadas veces en el lado incorrecto de la historia, produciendo, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, declaraciones vergonzantes y silencios conniventes. En aras de combatir lo que la Secretar&iacute;a de Estado de Cooperaci&oacute;n Internacional y para Iberoam&eacute;rica y el Caribe tildaba de &ldquo;revisionismos que cuestionan el papel de Espa&ntilde;a en la regi&oacute;n&rdquo; se ha optado muchas veces por apoyar a las derechas y ultraderechas latinoamericanas opositoras, en detrimento de los gobiernos que defienden la explotaci&oacute;n soberana de sus recursos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que es bueno para el Ibex-35, es bueno para Espa&ntilde;a, nos dicen. Detr&aacute;s planea la idea de concebir a la izquierda gobernante en Am&eacute;rica Latina como un escollo para los intereses nacionales espa&ntilde;oles (no confundir con los intereses de los nacionales espa&ntilde;oles, que es algo muy distinto, aunque se pretenda equiparar). Quiz&aacute;s ello explique, en buena medida, la insuficiente atenci&oacute;n prestada en Espa&ntilde;a ante la ofensiva en forma de <em>lawfare</em> contra distintos mandatarios latinoamericanos de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. La falta de contundencia de Pedro S&aacute;nchez y del Gobierno de Espa&ntilde;a, representado por su Ministerio de Asuntos Exteriores, a la hora de denunciar el embate que han padecido, y que siguen padeciendo, las democracias de Am&eacute;rica Latina cuando est&aacute;n lideradas por presidentes de izquierda y progresistas a los que se busca desestabilizar de una manera muy parecida &ndash;e incluso peor&ndash; a la que ha experimentado estos d&iacute;as el presidente espa&ntilde;ol, no es un hecho que veamos s&oacute;lo en el Gobierno de Espa&ntilde;a o en el PSOE. Ciertos medios del progresismo patrio tambi&eacute;n contribuyen a respaldar indirectamente a las fuerzas de la derecha latinoamericana transmitiendo con frecuencia en los art&iacute;culos de sus corresponsales en Am&eacute;rica Latina, o a trav&eacute;s de las plumas que ocupan sus tribunas de opini&oacute;n, la visi&oacute;n de unas clases dominantes poco democr&aacute;ticas y altamente reaccionarias, que son aliadas naturales en Espa&ntilde;a de fuerzas pol&iacute;ticas te&oacute;ricamente antag&oacute;nicas a la l&iacute;nea editorial de dichos medios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso, resulta parad&oacute;jico escuchar a Pedro S&aacute;nchez denunciar a la ultraderecha patria, a sus pr&aacute;cticas de perversi&oacute;n de la democracia, sus campa&ntilde;as de intoxicaci&oacute;n medi&aacute;tica, sus pulsiones golpistas y su deslegitimaci&oacute;n de la izquierda en el Gobierno mientras desde las instituciones espa&ntilde;olas y los medios p&uacute;blicos y privados se avala, por activa o por pasiva, lo que estas mismas fuerzas han hecho en otras latitudes, con iguales pr&aacute;cticas y prop&oacute;sitos, contra fuerzas de la izquierda que, insistimos, son en teor&iacute;a sus referentes internacionales por afinidad ideol&oacute;gica.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para abordar un problema que, como ha expresado Pedro S&aacute;nchez en su entrevista en TVE, no es exclusivo de la democracia espa&ntilde;ola y que ata&ntilde;e a las democracias del mundo, se deber&iacute;an buscar respuestas colectivas. En ese sentido, quiz&aacute;s har&iacute;amos bien en mirar m&aacute;s y mejor a Am&eacute;rica Latina, no s&oacute;lo para estar alertas a las pr&aacute;cticas de los poderes f&aacute;cticos antidemocr&aacute;ticos que irrespetan la voluntad soberana de los pueblos atacando a los liderazgos que han elegido, para poner as&iacute; fin a proyectos de transformaci&oacute;n reformista que en esas latitudes toman visos revolucionarios, sino para aprender asimismo de la intrepidez pol&iacute;tica que caracteriza a buena parte de la izquierda latinoamericana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del <em>lawfare</em>, los golpes de Estado, la inestabilidad pol&iacute;tica o la existencia de una ultraderecha dispuesta a todo, en Am&eacute;rica Latina tambi&eacute;n hay mandatarios valientes que se han atrevido a tocar las teclas de un poder econ&oacute;mico que no est&aacute; dispuesto a ceder ni un &aacute;pice por las buenas. Presidentes y presidentas que representan la esperanza de millones de personas, a los que se les ataca tanto por su capacidad de movilizaci&oacute;n de esa voluntad popular como por desafiar discursivamente a un poder pol&iacute;tico internacional que quiere seguir sojuzgando al Sur Global. Aprender de Am&eacute;rica Latina es entender que esa zona del mundo representa hoy, como ayer, la vanguardia de la lucha pol&iacute;tica y social por la emancipaci&oacute;n de los pueblos, la b&uacute;squeda de un camino alternativo entre quienes no se conforman con asumir el destino que otros han decidido para ellos. Nunca es tarde para hacer un punto y aparte en la historia y reconocer que se puede &ndash;y se debe&ndash; aprender mucho de Am&eacute;rica Latina.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Arantxa Tirado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/lawfare-aprendamos-america-latina_129_11331717.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Apr 2024 20:02:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Lawfare', aprendamos de América Latina]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ultraderecha en América Latina,Lawfare,Lula da Silva,Gustavo Petro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Negacionismo colonial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/negacionismo-colonial_129_11247652.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5fb091f0-f4ad-4fea-a790-0cb777d299d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La responsable de Cultura del Ayuntamiento de Madrid, Marta Rivera de la Cruz."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ante un saqueo patrimonial incalculable, afirmar que "España no expolió" puede sonar a broma de mal gusto, además de poner en evidencia no haber entendido el sentido de la propuesta del actual ministro de Cultura</p></div><p class="article-text">
        La propuesta de revisar el contenido de los museos espa&ntilde;oles para superar su posible &ldquo;marco colonial&rdquo;, planteada por el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ha vuelto a soliviantar a quienes consideran que Espa&ntilde;a no debe realizar ning&uacute;n ejercicio de reflexi&oacute;n sobre su papel en la Conquista y colonizaci&oacute;n de Am&eacute;rica. En una entrevista reciente, la delegada de Cultura del Ayuntamiento de Madrid, Marta Rivera de la Cruz, rechaz&oacute; la idea de Urtasun afirmando que &ldquo;no tiene ning&uacute;n sentido&rdquo; porque Espa&ntilde;a no tuvo colonias sino virreinatos y, adem&aacute;s, en los museos espa&ntilde;oles no habr&iacute;a objetos extra&iacute;dos por la fuerza de esos territorios porque &ldquo;Espa&ntilde;a no expoli&oacute;&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Tales aseveraciones demuestran un grave desconocimiento del etnocidio que padecieron los pueblos prehisp&aacute;nicos a causa de la Conquista espa&ntilde;ola, un proceso de control territorial en el que la extracci&oacute;n de riquezas discurri&oacute; a la par que la destrucci&oacute;n de los vestigios culturales previos como v&iacute;a para imponer la nueva cultura y religi&oacute;n for&aacute;nea. As&iacute; desapareci&oacute; buena parte del acervo cultural de estos pueblos y civilizaciones, entre ellos su memoria plasmada en distintos c&oacute;dices de los cuales se conserva un n&uacute;mero irrisorio (y no precisamente en tierras americanas). Ante un saqueo patrimonial incalculable, afirmar que &ldquo;Espa&ntilde;a no expoli&oacute;&rdquo;, midiendo el expolio en el inferior n&uacute;mero de piezas procedentes de Am&eacute;rica que Espa&ntilde;a tendr&iacute;a en sus museos respecto a otros pa&iacute;ses, cuando la Corona espa&ntilde;ola fue la principal ejecutora de esta empresa imperial, puede sonar a broma de mal gusto, adem&aacute;s de poner en evidencia no haber entendido el sentido de la propuesta del actual ministro de Cultura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, eludir responsabilidades a trav&eacute;s de la comparaci&oacute;n con lo que hicieron otros pa&iacute;ses es un cl&aacute;sico de quienes llevan a&ntilde;os respondiendo al grito de &ldquo;leyenda negra&rdquo; cualquier cuestionamiento que se haga al papel de Espa&ntilde;a en la Conquista y colonizaci&oacute;n de Am&eacute;rica, aunque las cr&iacute;ticas procedan de otros espa&ntilde;oles. Las declaraciones de Rivera de la Cruz traslucen, sobre todo, la incomodidad con un tema que, en el fondo, cuestiona la actual identidad nacional espa&ntilde;ola, construida durante siglos sobre el orgullo del sometimiento a otros pueblos, como demuestra el simple hecho que la fiesta nacional de Espa&ntilde;a se celebre el 12 de octubre, d&iacute;a en el que Crist&oacute;bal Col&oacute;n habr&iacute;a &ldquo;descubierto&rdquo; el &ldquo;Nuevo Mundo&rdquo;. Y aqu&iacute; radica gran parte del drama y los conflictos, tambi&eacute;n contempor&aacute;neos, que arrastra sin resoluci&oacute;n no s&oacute;lo el nacionalismo espa&ntilde;ol sino tambi&eacute;n el propio Estado erigido sobre una sacrosanta unidad de Espa&ntilde;a impuesta contra la voluntad de algunos de los pueblos que lo habitan. A lo que se suma la incapacidad, que comparten muchos ciudadanos de este pa&iacute;s, de verse desde afuera y analizar cr&iacute;ticamente los elementos, en este caso bastante problem&aacute;ticos, que han conformado la identidad espa&ntilde;ola.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desgraciadamente, las premisas de las que parte Rivera de la Cruz est&aacute;n muy extendidas. Los intentos de negar el car&aacute;cter colonial e, incluso, imperialista del dominio espa&ntilde;ol en Am&eacute;rica no son nuevos y no siempre han estado protagonizados por espa&ntilde;oles, de hecho. Aparecieron en el debate historiogr&aacute;fico ya en el siglo XX, tambi&eacute;n por parte de un sector de historiadores latinoamericanos, mucho m&aacute;s pr&oacute;ximo por afinidades culturales o de clase con cierta academia espa&ntilde;ola franquista. Tales historiadores, pertenecientes a una larga tradici&oacute;n de clases dirigentes hispan&oacute;filas, mostraban sus simpat&iacute;as hacia el supuesto papel modernizador de Espa&ntilde;a. Este debate se sigue alimentando en la actualidad con trabajos de dudoso rigor hist&oacute;rico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, m&aacute;s all&aacute; de los debates historiogr&aacute;ficos, parece evidente que el hecho de que la organizaci&oacute;n de los territorios de ultramar espa&ntilde;oles se diera en forma de virreinatos no cambia la naturaleza colonial de la dominaci&oacute;n hispana en Am&eacute;rica. Por tanto, la trampa de negar relaciones de poder dependientes y asim&eacute;tricas, propias de un orden colonial bajo control imperial, usando otra categor&iacute;a que supuestamente ponga a esos territorios en t&eacute;rminos de una igualdad que no era tal, no deja de ser un ejercicio de funambulismo muy propio de un perfil humano que puede ser englobado bajo la etiqueta del negacionismo colonial.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Este negacionismo colonial se enmarca en un paraguas más amplio, el de un revisionismo histórico que también reescribe las causas de la Guerra Civil española a la vez que niega o minimiza los crímenes del franquismo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Este negacionismo colonial se enmarca en un paraguas m&aacute;s amplio, el de un revisionismo hist&oacute;rico que tambi&eacute;n reescribe las causas de la Guerra Civil espa&ntilde;ola a la vez que niega o minimiza los cr&iacute;menes del franquismo. Se trata de un negacionismo amplio que est&aacute; calando en una parte de la sociedad espa&ntilde;ola gracias a la ofensiva reaccionaria comandada por intelectuales retr&oacute;grados, autores de <em>best sellers</em> pseudo hist&oacute;ricos que inundan las estanter&iacute;as de las grandes cadenas de venta de libros e <em>influencers</em> en las redes sociales al rescate de la hispanidad. Semejantes ideas encuentran asimismo altavoces en un amplio espectro medi&aacute;tico que va desde los canales televisivos referentes de la ultraderecha hasta en los medios hegem&oacute;nicos, presuntamente plurales pero donde es dif&iacute;cil encontrar voces que cuestionen los pilares identitarios del nacionalismo espa&ntilde;ol, ni se diga su lectura romantizada de la Conquista.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, la defensa de la hispanidad ha tomado nuevos br&iacute;os hoy, a lado y lado del Atl&aacute;ntico, en una alianza que no s&oacute;lo es intelectual sino tambi&eacute;n pol&iacute;tica. Aglutina en Am&eacute;rica Latina a descendientes de criollos, o de migrantes europeos m&aacute;s recientes, que conforman unas burgues&iacute;as nacionales que, siglos despu&eacute;s, siguen asumiendo y reproduciendo el orden colonial. Y, en Espa&ntilde;a, es reivindicada por unas clases dominantes que pretenden seguir dirigiendo de manera indirecta los designios del continente tutelando sus liderazgos. La fundaci&oacute;n FAES presidida por Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar ser&iacute;a una de sus principales herramientas.
    </p><p class="article-text">
        En esta tarea, quienes defienden la &ldquo;gesta civilizatoria&rdquo; que supuso la Conquista encuentran aliados entre individuos autodenominados de izquierdas &ndash;pero con posiciones reaccionarias pr&oacute;ximas a la derecha o la ultraderecha&ndash;, algunos de los cuales pertenecen a fuerzas que dicen hablar en nombre del comunismo o del marxismo, una ideolog&iacute;a emancipadora en las ant&iacute;podas del etnocentrismo que justifica el colonialismo. Defender el sometimiento de otros pueblos por estar menos &ldquo;civilizados&rdquo; no es s&oacute;lo la ant&iacute;tesis de un pensamiento revolucionario que requiere de una m&iacute;nima empat&iacute;a humana sino tambi&eacute;n una muestra de la falta de comprensi&oacute;n del nefasto impacto del colonialismo y el imperialismo en las poblaciones donde se impone. Parece innecesario afirmar que alabar imperios, cualesquiera sean, dif&iacute;cilmente se puede considerar una postura de izquierdas, pero en tiempos de negacionismo de lo obvio, hay que recordarlo para evitar que algunos reescriban a su antojo las doctrinas ideol&oacute;gicas, adem&aacute;s de la Historia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s este fen&oacute;meno no deber&iacute;a extra&ntilde;arnos si tomamos en consideraci&oacute;n que la visi&oacute;n institucional que se tiene y se proyecta de Am&eacute;rica Latina desde los distintos organismos del Estado espa&ntilde;ol sigue permeada de cierto paternalismo, de un mal disimulado sentido de superioridad y de una voluntad de reconquista empresarial. No hay m&aacute;s que acudir a los documentos y declaraciones emanados del Ministerio de Asuntos Exteriores, as&iacute; como a los discursos del rey, quien tiene por mandato constitucional una simb&oacute;lica representaci&oacute;n del Estado en &ldquo;las naciones de su comunidad hist&oacute;rica&rdquo;, es decir, en Am&eacute;rica Latina y el Caribe. De hecho, el anacronismo de enviar a un representante de la misma instituci&oacute;n que sojuzg&oacute; durante siglos a pueblos que se sienten ya liberados ha provocado alg&uacute;n altercado diplom&aacute;tico en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Sirva tambi&eacute;n recordar la respuesta que, en 2019, el Gobierno de Espa&ntilde;a dio al presidente mexicano, Andr&eacute;s Manuel L&oacute;pez Obrador, cuando requiri&oacute; al Vaticano y a la Corona espa&ntilde;ola que pidieran perd&oacute;n a los pueblos originarios &ldquo;por las violaciones a lo que ahora se conoce como derechos humanos&rdquo;: &ldquo;La llegada (&hellip;) de los espa&ntilde;oles a las actuales tierras mexicanas no puede juzgarse a la luz de consideraciones contempor&aacute;neas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Parece evidente que el actual Estado espa&ntilde;ol no entiende que deba asumir ninguna responsabilidad con el papel hist&oacute;rico ejercido por las instituciones que le antecedieron. A diferencia de la realidad de muchos pa&iacute;ses de nuestro entorno, y m&aacute;s all&aacute;, donde se han puesto en marcha procesos de revisi&oacute;n colectiva del pasado colonial, y de sus impactos en las poblaciones colonizadas y en la metr&oacute;poli colonizadora, Espa&ntilde;a sigue inmune, de momento, a esta oleada decolonial. Por supuesto, se puede argumentar que este proceso tan en boga afuera puede convertirse en un lavado de cara para resarcir agravios del pasado mientras se cometen abusos en el presente. El caso de Canad&aacute;, uno de los pa&iacute;ses donde la sensibilidad institucional con el tema decolonial es m&aacute;s acusada, podr&iacute;a ser paradigm&aacute;tico: mientras se recuerda en cada clase universitaria o en cada sesi&oacute;n de cine que se est&aacute; en tierras de pueblos originarios, las mineras canadienses, con la aquiescencia t&aacute;cita de su Estado, no tienen problema en ir a aprovecharse de las riquezas de otros pueblos originarios al sur del continente.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero estas contradicciones no deben impedir reconocer que, si bien el ejercicio de reparaci&oacute;n de estas acciones pueda ser m&aacute;s simb&oacute;lico que real, sin embargo, tiene un impacto positivo en las sociedades porque establece que determinadas ideas o pr&aacute;cticas, previamente asumidas acr&iacute;ticamente, ya no se pueden normalizar. Este deber con la memoria genera conciencia sobre el da&ntilde;o que provoca todo ejercicio de un poder imperial y todo colonialismo. Que esta labor se inicie desde los museos no parece una idea descabellada. Por mucho que algunos quieran presentar estos debates como un innecesario ejercicio de reescritura del pasado con ojos del presente, estamos m&aacute;s bien ante temas plenamente vigentes pues su legado condiciona la pol&iacute;tica y la sociedad actuales. Es m&aacute;s, en tanto el colonialismo y el imperialismo, sean del pasado o del presente, se sigan queriendo ocultar, ponerles nombre y denunciar sus cr&iacute;menes se vuelve un compromiso ineludible para el conjunto de la humanidad.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Arantxa Tirado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/negacionismo-colonial_129_11247652.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Mar 2024 21:09:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Negacionismo colonial]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El eterno retorno del posibilismo en la izquierda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/eterno-retorno-posibilismo-izquierda_129_10275205.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e5df4acc-0576-4ce9-a1e9-f103a3eed981_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El eterno retorno del posibilismo en la izquierda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si la apuesta de la izquierda transformadora es mimetizarse, en formas y discursos, con el progresismo existente, representado en España principalmente por el PSOE, la izquierda que debería ser rupturista pierde su razón de ser y se arriesga a ser barrida por la marca original </p></div><p class="article-text">
        El campo de la izquierda a la izquierda del PSOE con posibilidades electorales vive estos d&iacute;as agitado. La convocatoria avanzada de elecciones ha acelerado los tiempos y lo que se pensaba hacer con m&aacute;s c&aacute;lculo y calma se ha visto afectado por la imperiosa necesidad de alcanzar alg&uacute;n acuerdo que rompa con la imagen de desuni&oacute;n existente. Conseguirlo no es s&oacute;lo una cuesti&oacute;n est&eacute;tica sino tambi&eacute;n una necesidad para que dicha izquierda siga siendo determinante en la pol&iacute;tica del Estado tras el 23 de julio, apuntan algunas encuestas.
    </p><p class="article-text">
        La cascada de opiniones a favor y en contra de la unidad entre el Movimiento Sumar, Podemos y otros socios como Comprom&iacute;s, M&aacute;s Pa&iacute;s o Els Comuns est&aacute; generando un ruido ensordecedor que no parece ayudar mucho a la prudencia necesaria para una negociaci&oacute;n que precisa de delicados equilibrios y altas sensibilidades. Seguramente, esta columna pueda ser considerada un elemento m&aacute;s que se suma al exceso de voces, pero la intenci&oacute;n de quien escribe estas l&iacute;neas no es valorar los posibles pactos, ni entrar a discutir la conveniencia de la uni&oacute;n ante las urnas, sino provocar una reflexi&oacute;n colectiva sobre qu&eacute; se est&aacute; jugando de verdad la izquierda transformadora. Una perspectiva en la que el &eacute;xito no se mide en unos determinados resultados electorales que se acaban evaporando con cada nueva coyuntura.
    </p><p class="article-text">
        La obsesi&oacute;n de estos d&iacute;as por las sumatorias electorales est&aacute; dejando por el camino desaf&iacute;os de fondo que son incluso m&aacute;s acuciantes para una izquierda que no se conforme con gobernar como muleta del PSOE, sino que pretenda que sus ideas sean hegem&oacute;nicas alg&uacute;n d&iacute;a para poder transformar la sociedad m&aacute;s all&aacute; de lograr concesiones puntuales de este sistema. Una izquierda que deber&iacute;a ser muy distinta y, por tanto, estar muy distante del posibilismo en el que se ha asentado, desde hace mucho tiempo, la izquierda transformadora. Un derrotismo que, ante la imposibilidad de cambiar este sistema, aspira a gestionar mejor sus contradicciones.
    </p><p class="article-text">
        Es una gran paradoja constatar que cuanto m&aacute;s demuestra el capitalismo ser un escollo para el avance de la humanidad hacia una sociedad aut&eacute;nticamente justa desde el punto de vista econ&oacute;mico y social, am&eacute;n de ser incompatible con la preservaci&oacute;n del planeta, las fuerzas que deber&iacute;an representar una alternativa a este modelo de destrucci&oacute;n se conformen con actuar, e incluso debatir, en los preestablecidos marcos de posibilidad de quienes se oponen a solucionar estos graves problemas civilizatorios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace tiempo que la izquierda transformadora espa&ntilde;ola ha asumido que lo &uacute;nico que puede ofrecer ante la actual correlaci&oacute;n de fuerzas es una serie de cambios m&iacute;nimos, desde las estructuras institucionales. Lejos quedan los tiempos en los que se propon&iacute;a transformar las estructuras econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas existentes. El posibilismo fue la apuesta clara de Unidas Podemos cuando decidi&oacute; entrar al primer gobierno de coalici&oacute;n post-Transici&oacute;n. Esos m&iacute;nimos cambios estaban vinculados a las condiciones materiales de vida de la clase trabajadora, o de la sociedad en su conjunto y se presentaron como un avance respecto a las pol&iacute;ticas neoliberales precedentes. Cierto. Tan cierto como que no se puede aspirar a transformar de ra&iacute;z las condiciones de vida de la clase trabajadora sin apostar por cambiar de modelo productivo, salvo que nuestro horizonte pol&iacute;tico sea conformarnos con gestionar esa parte del excedente que quienes mandan deciden que puede ser repartida, siempre en funci&oacute;n de nuestra correlaci&oacute;n de debilidades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estar en el gobierno aparece imprescindible &ldquo;para solucionar los problemas de la gente&rdquo;, en palabras de esta izquierda. El precio que se ha pagado para conseguir peque&ntilde;os logros que, sin duda, marcan una diferencia grande en el d&iacute;a a d&iacute;a de quienes se benefician de ellos, ha sido asumir parte de la agenda socialdem&oacute;crata, en el mejor de los casos, cuando no del socialliberalismo. Una decisi&oacute;n de alto impacto pol&iacute;tico no exenta de resultados negativos.
    </p><p class="article-text">
        Cabe no olvidar que llegar a posiciones de gobierno para posteriormente desplegar una agenda tecn&oacute;crata o conservadora, como ha sucedido en varios pa&iacute;ses europeos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, ha tenido consecuencias devastadoras para la izquierda alternativa. Basta observar la situaci&oacute;n actual de la izquierda italiana, alemana o griega, y contrastarla con la fuerza de los partidos conservadores y de ultraderecha, para darse una leve idea. Pero el caso espa&ntilde;ol apunta a otro desaf&iacute;o: la paradoja de asumir posiciones de gobierno, llevar adelante pol&iacute;ticas de marcado car&aacute;cter social -si bien siempre insuficientes, pero indudablemente m&aacute;s positivas que las precedentes- y, a pesar de ello, no recibir en las urnas el respaldo esperado por parte de quienes deber&iacute;an ser tus potenciales votantes.
    </p><p class="article-text">
        Sin entrar a valorar otros aspectos de un problema harto complejo, en el que no deben olvidarse la inducida desafecci&oacute;n pol&iacute;tica en los barrios de clase trabajadora, la percibida insuficiencia de estas medidas o el desgaste que siempre implica la acci&oacute;n de gobierno para una izquierda transformadora, cabe reflexionar tambi&eacute;n sobre cu&aacute;l deber&iacute;a ser la funci&oacute;n de unas fuerzas pol&iacute;ticas que nacieron todas ellas para impugnar el orden de cosas existente, en mayor o menor medida. No obstante su importancia, esta reflexi&oacute;n es un elemento difuminado, cuando no ausente, en los an&aacute;lisis actuales donde lo &uacute;nico que parece n&iacute;tido en un panorama de negociaciones electorales es el reforzamiento del posibilismo como horizonte. Sea cual sea el resultado -y pronto lo sabremos- la izquierda que resulte, unida o dividida, seguir&aacute; siendo una izquierda que ha apostado pr&aacute;cticamente todo a la representaci&oacute;n institucional, olvidando debates impostergables para garantizar su supervivencia como opci&oacute;n pol&iacute;tica diferenciada a largo plazo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos meses, a&ntilde;os dir&aacute;n algunos, hemos asistido a lo que podr&iacute;a tildarse, tal vez, de suicidio pol&iacute;tico colectivo. Bajo la justificaci&oacute;n de decisiones t&aacute;cticas electorales, la izquierda a la izquierda del PSOE ha acabado realizando, quiz&aacute;s sin darse cuenta o sin que le importase siquiera, concesiones estrat&eacute;gicas en el &aacute;mbito de los principios, esa gu&iacute;a ideol&oacute;gica que deber&iacute;a marcar las coordenadas de toda izquierda que se precie. El problema parece obvio. Si la apuesta de la izquierda transformadora es mimetizarse, en formas y discursos, con el progresismo existente, representado en Espa&ntilde;a principalmente por el PSOE, la izquierda que deber&iacute;a ser rupturista pierde su raz&oacute;n de ser y se arriesga a ser barrida por la marca original. Sorprende, en este sentido, la apuesta del Partido Comunista de Espa&ntilde;a (PCE) y de Izquierda Unida (IU) por abrazar de manera tan entusiasta este nuevo experimento para la transversalidad de la izquierda donde sus ideas se diluyen, todav&iacute;a m&aacute;s, que en el marco de Unidas Podemos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s pueda sonar anacr&oacute;nico hablar de comunismo para quienes han descartado a estas alturas hist&oacute;ricas incluir estas ideas en el debate p&uacute;blico -no as&iacute; las derechas que siguen haciendo pol&iacute;tica en la l&oacute;gica de combatir el comunismo, al que ven por encima de sus posibilidades-, pero renunciar a defender abiertamente una postura de confrontaci&oacute;n con el capital parece un error que puede pagarse caro. M&aacute;xime en el marco de un proyecto que parece abominar de la misma palabra comunismo, lo que contribuye a difuminar las coordenadas ideol&oacute;gicas imprescindibles para que mucha gente no se pierda en estos tiempos de confusi&oacute;n rojiparda en los que, adem&aacute;s, referentes de la ultraderecha se permiten citar a Anguita sin ning&uacute;n rubor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque no es la primera vez que el PCE se ha escudado en otras siglas y coaliciones, la apuesta actual por Sumar supone renunciar incluso a las m&iacute;nimas referencias ideol&oacute;gicas necesarias para distinguirse de otras opciones pol&iacute;ticas. Esto no es una buena noticia para aquellas personas que se siguen identificando con las ideas comunistas y que consideran que esta denostada ideolog&iacute;a es clave para construir una sociedad futura alternativa al capitalismo. Personas que no se contentan, pese a la tendencia al sectarismo tan arraigada en la tradici&oacute;n comunista, con la existencia de m&uacute;ltiples partidos o grup&uacute;sculos que dicen representar las esencias marxistas, sino que aspiran a encontrar un proyecto pol&iacute;tico no sectario que se proponga traspasar las barreras de la marginalidad sin ceder en los principios. Una fuerza que plante cara al sistema, tenga la palabra comunista o no en el nombre.
    </p><p class="article-text">
        Se dir&aacute; que quienes optan por esta v&iacute;a son sectores minoritarios, no determinantes desde el punto de vista de los votos y, por tanto, no har&iacute;a falta dise&ntilde;ar un partido pol&iacute;tico que incluyera sus anhelos de trascender el modelo econ&oacute;mico existente pues ser&iacute;a dividir a&uacute;n m&aacute;s el voto. Pero la cabida de estas ideas, y su defensa sin ambages en una fuerza pol&iacute;tica que se pretende a la izquierda de lo establecido, es sin duda fundamental si realmente se apunta a construir un mundo que no se rija en exclusiva por los intereses de una minor&iacute;a ego&iacute;sta que est&aacute; profundizando las desigualdades y aboc&aacute;ndonos a un colapso medioambiental. Salvo que, directamente, este no sea el prop&oacute;sito y de lo que se trate es de seguir ocupando espacios institucionales para la supervivencia org&aacute;nica de siglas. Mirando de nuevo a Europa, tenemos ejemplos de fuerzas pol&iacute;ticas de izquierda alternativa que, sin abrazar abiertamente el comunismo, pero tampoco renunciando a un discurso anticapitalista, han logrado buenos resultados electorales, como la <em>France Insoumise</em> de Jean-Luc M&eacute;lenchon.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, el peligro de la llegada al gobierno del Estado de una coalici&oacute;n entre el PP y Vox que reforzar&iacute;a la ola reaccionaria que ya recorre otros pa&iacute;ses se utiliza como excusa para cerrar filas y pedir, incluso, apoyos acr&iacute;ticos a bloques de una izquierda amplia. Pero si lo que se pretende es parar de verdad a la ultraderecha, la izquierda que viene de una tradici&oacute;n antifascista, ecologista, de lucha por la igualdad entre hombres y mujeres, pero tambi&eacute;n entre todos los seres humanos, con independencia de su color de piel o nacionalidad, y que, sobre todo, aspira a acabar con las diferencias de clase que genera el capitalismo, no puede contentarse con copar las instituciones para evitar que aquella gobierne.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De nada servir&aacute; poner freno desde posiciones gubernamentales -siempre relativas porque el verdadero poder tiene su propia l&oacute;gica de funcionamiento fuera del escrutinio electoral- a ese neofascismo si no hay una mayor&iacute;a social que apoye las t&iacute;midas transformaciones institucionales con la claridad ideol&oacute;gica que hace falta para ser consciente de lo que implican los cambios hist&oacute;ricos y que empuje desde abajo cuando las pol&iacute;ticas de cambio de la izquierda gobernante sean cuestionadas por la derecha y su apisonadora medi&aacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A fin de parar el auge de una ultraderecha que no deja de ser funcional para que el capital canalice el conflicto social en t&eacute;rminos reaccionarios y no transformadores, hace falta reforzar los valores antag&oacute;nicos de una izquierda sin complejos y sin miedo a seguir el hilo rojo de su propia historia. Una izquierda que se atreva a ir contracorriente, incluso a costa de generar los ataques medi&aacute;ticos que concitan siempre las fuerzas que confrontan directamente con los poderes establecidos cuando estos las perciben como una amenaza a sus intereses.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta v&iacute;a quiz&aacute;s no dar&aacute; tantos votos en el corto plazo ni garantizar&aacute; posibilidades de gobierno, pero es mucho m&aacute;s importante para sentar las bases de una alternativa pol&iacute;tica que proporcione a los sectores marginados de la sociedad una explicaci&oacute;n distinta al funcionamiento de este sistema y la esperanza en sus posibilidades de transformaci&oacute;n. Una izquierda que no s&oacute;lo escuche enunciativamente a quienes ya est&aacute;n politizados, sino que est&eacute; dispuesta a involucrar pol&iacute;ticamente, m&aacute;s all&aacute; de movilizar su voto y ofrecer posibilismo, a quienes hoy se sienten al margen del sistema. Esto pasa, indefectiblemente, por apostar por otro tipo de pol&iacute;tica que vuelva a las tradiciones de organizaci&oacute;n de base, que construye desde los cimientos antes que empezar la casa por el tejado. No olvidar esta misi&oacute;n hist&oacute;rica es crucial en un presente y un futuro que no da pie a ning&uacute;n tipo de optimismo que no sea el de la voluntad.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Arantxa Tirado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/eterno-retorno-posibilismo-izquierda_129_10275205.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Jun 2023 20:55:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El eterno retorno del posibilismo en la izquierda]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[OTAN: objetivo China]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/otan-objetivo-china_129_9135243.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/850b1bb9-9d1f-481a-ac45-4a4674c71e5a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="OTAN: objetivo China"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">EEUU se resiste a que China pueda convertirse en la superpotencia que lo desplace de su papel de 'hegemón', lo que trastocaría por completo el orden internacional emanado de la Segunda Guerra Mundial</p></div><p class="article-text">
        La Cumbre de la OTAN en Madrid ha dejado un reguero de declaraciones, an&aacute;lisis y opiniones. Desde la obviedad de calificar de &ldquo;hist&oacute;rica&rdquo; la Cumbre, pasando por las palabras del ministro de Asuntos Exteriores del Gobierno de Espa&ntilde;a parangonando la importancia del encuentro con la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n hasta quienes repiten que la guerra de Ucrania es el desencadenante del nuevo concepto estrat&eacute;gico de la OTAN o, incluso, de un cambio en el orden mundial. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, la invasi&oacute;n de la Federaci&oacute;n de Rusia a Ucrania est&aacute; teniendo un impacto en la econom&iacute;a mundial agudizando los problemas estructurales ya existentes y a&ntilde;adiendo nuevos desaf&iacute;os a la agenda global. Tambi&eacute;n marca cambios con claras implicaciones geopol&iacute;ticas pues no es Estados Unidos de Am&eacute;rica (EEUU), sino uno de sus principales retadores hegem&oacute;nicos, quien inicia una guerra de agresi&oacute;n contra otro territorio ubicado, adem&aacute;s, en la misma Europa. Pero s&oacute;lo desde la miop&iacute;a o el desconocimiento absoluto se puede afirmar que el sistema internacional ha cambiado por la guerra de Ucrania o que la OTAN actualiza su concepto estrat&eacute;gico debido a la agresi&oacute;n rusa. Afirmarlo es confundir consecuencias con causas, sacando del an&aacute;lisis los movimientos que se han estado produciendo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os en la geopol&iacute;tica mundial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La guerra en Ucrania seguramente explica por qu&eacute; la OTAN ha pasado de la &ldquo;muerte cerebral&rdquo;, como dijo el presidente franc&eacute;s Emmanuel Macron en 2019, a una ampliaci&oacute;n territorial acompa&ntilde;ada de un revitalizado protagonismo pol&iacute;tico donde todos los pa&iacute;ses integrantes parecen asumir, sin fisuras ni atisbos de cr&iacute;tica, los intereses geoestrat&eacute;gicos de EEUU. Pero la guerra no explica c&oacute;mo se ha llegado a la conformaci&oacute;n de bloques antag&oacute;nicos justificados bajo discursos propagand&iacute;sticos sobre valores que recuerdan a los tiempos de polarizaci&oacute;n ideol&oacute;gica de la Guerra Fr&iacute;a, aunque no exista una contraposici&oacute;n tan clara de modelos econ&oacute;micos como entonces. Es la confrontaci&oacute;n entre potencias, expresada sin ambages en el <em>Concepto Estrat&eacute;gico OTAN 2022</em> emanado de la cumbre, la que lleva a la creaci&oacute;n de bloques geopol&iacute;ticos antag&oacute;nicos. Sin este antagonismo, que responde a intereses de expansi&oacute;n econ&oacute;mica y pol&iacute;tica <em>a priori</em> incompatibles, no se pueden entender las guerras existentes y las que -seguramente de manera inevitable- est&aacute;n por venir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La menci&oacute;n en esta cumbre de China como un pa&iacute;s que plantea &ldquo;desaf&iacute;os sist&eacute;micos&rdquo;, pese a ser un actor que se encuentra fuera del alcance territorial de una alianza creada para la defensa del Atl&aacute;ntico norte, da pistas sobre esos movimientos geopol&iacute;ticos que est&aacute;n configurando un nuevo orden. A la vez, demuestra c&oacute;mo la OTAN es en realidad una alianza al servicio de los intereses geoestrat&eacute;gicos de EEUU. La idea de China como amenaza est&aacute; presente en todas las Estrategias Nacionales de Defensa de las &uacute;ltimas administraciones estadounidenses, tambi&eacute;n en el <a href="https://media.defense.gov/2022/Mar/28/2002964702/-1/-1/1/NDS-FACT-SHEET.PDF" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">adelanto de la todav&iacute;a in&eacute;dita de 2022</a>, que caracterizan a China como &ldquo;competidor estrat&eacute;gico&rdquo; al que hay que &ldquo;disuadir&rdquo;. A&ntilde;adi&eacute;ndolo en el nuevo concepto estrat&eacute;gico la OTAN deja en evidencia qu&eacute; est&aacute; en juego en este orden mundial en transici&oacute;n geopol&iacute;tica. Se trata de la pugna entre EEUU y China por la hegemon&iacute;a en el sistema internacional. EEUU se resiste a que China pueda convertirse en la superpotencia que lo desplace de su papel de <em>hegem&oacute;n</em>, lo que trastocar&iacute;a por completo el orden internacional emanado de la Segunda Guerra Mundial. La propia Agenda 2030 de la OTAN en 2021 apuntaba c&oacute;mo el ascenso de China estaba cambiando radicalmente el equilibrio de poder. La OTAN, es decir, EEUU, lleva tiempo acusando a China de &ldquo;socavar el orden internacional basado en normas&rdquo; e ir &ldquo;contra nuestros valores e intereses&rdquo;. Como bien sabemos que ni EEUU ni la OTAN han respetado las normas cuando se trataba de defender sus intereses geoestrat&eacute;gicos en Yugoslavia, Irak, Afganist&aacute;n o Libia, por poner s&oacute;lo algunos ejemplos recientes, seguramente el problema de EEUU (y ahora tambi&eacute;n de la OTAN) con China radique en los intereses desplazados por el dominio chino en el 5G, la infraestructura cr&iacute;tica, los materiales estrat&eacute;gicos o las cadenas de suministro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No sabemos c&oacute;mo ser&aacute; el reparto de poder en el sistema mundial del futuro, pero s&iacute; sabemos que EEUU no se resistir&aacute; f&aacute;cilmente a perder su dominio. De hecho, detr&aacute;s de muchos conflictos, invasiones y golpes de Estado de los &uacute;ltimos tiempos encontramos el rechazo de EEUU a aceptar un orden multipolar donde tenga que compartir poder de verdad con otras potencias emergentes con proyecci&oacute;n econ&oacute;mica, comercial, militar o demogr&aacute;fica. Un nuevo orden que se expresa en el desplazamiento del poder mundial a la regi&oacute;n de Asia Pac&iacute;fico, la Nueva Ruta de la Seda impulsada por China, la existencia de los BRICS, la creaci&oacute;n de mecanismos de concertaci&oacute;n regionales, como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribe&ntilde;os (CELAC), que ejercen de contrapeso geopol&iacute;tico a los organismos estadounidenses, o la multiplicaci&oacute;n de alianzas Sur-Sur. Pero que tambi&eacute;n se observa en la negativa de la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses del Sur Global a plegarse a la visi&oacute;n del mundo y los intereses de EEUU en el marco de instituciones multilaterales como Naciones Unidas. No es casual que uno de los puntos destacados de la Agenda 2030 que la OTAN present&oacute; en 2021 fuera profundizar y ampliar los mecanismos de consulta pol&iacute;tica entre sus miembros para llegar con posiciones comunes a la Asamblea de Naciones Unidas o al G-20. Se trata de construir un perfil de la OTAN cada vez m&aacute;s pol&iacute;tico que sirva para aglutinar visiones entre sus miembros y actuar como bloque en el marco de otras organizaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El uso de la OTAN que hemos visto estos d&iacute;as para reforzar un bloque geopol&iacute;tico atlantista deja pocas esperanzas a quienes anhelaban una Europa que pudiera tener un papel protagonista, como bloque geopol&iacute;tico independiente, en el proceso de transici&oacute;n geopol&iacute;tica en el que nos encontramos. Los pa&iacute;ses miembros, y la Uni&oacute;n Europea (UE) en su conjunto, parece haber abandonado, si alguna vez la tuvo, la idea de la autonom&iacute;a estrat&eacute;gica. Ya nadie recuerda a Charles de Gaulle sacando a Francia de la OTAN en 1966, ni las propuestas posteriores para defender la soberan&iacute;a del continente, como las de Francia o Alemania, que abogaban hasta hace poco por construir en paralelo a la pertenencia a la OTAN una arquitectura de seguridad y defensa propia, bajo la l&oacute;gica de los intereses europeos. Lejos queda tambi&eacute;n la doctrina Sinatra que propon&iacute;a Josep Borrell en 2020, con la apuesta por una Europa que no acabara <a href="https://www.politicaexterior.com/articulo/la-doctrina-sinatra/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;aprisionada en la relaci&oacute;n conflictiva entre EEUU y China&rdquo;</a> lo que pasaba por aumentar la autonom&iacute;a estrat&eacute;gica de la UE, de la mano de EEUU, eso s&iacute;, pues asum&iacute;a el concepto de rival sist&eacute;mico para designar a China a pesar de calificarlo de socio estrat&eacute;gico. Una disociaci&oacute;n digna de estudio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses de la UE pertenecen a la OTAN y, despu&eacute;s de esta &uacute;ltima cumbre, se han posicionado claramente en el choque de titanes sino-estadounidense para respaldar sin matices la estrategia de competici&oacute;n estrat&eacute;gica con China que lidera la administraci&oacute;n Biden. Con ello han mandado un mensaje poco diplom&aacute;tico a su principal socio comercial, China, al que se trata en esencia como a un rival sist&eacute;mico, olvidando que es un socio estrat&eacute;gico con el que hay que negociar. No parece una jugada muy inteligente si tomamos en consideraci&oacute;n que una de las premisas del comercio son las buenas relaciones entre las partes. Y parece todav&iacute;a menos inteligente que lo haga una Europa debilitada econ&oacute;micamente y sin soberan&iacute;a energ&eacute;tica, como est&aacute; dejando en evidencia la guerra en Ucrania. El &ldquo;chantaje&rdquo; ruso no es el &uacute;nico culpable de la crisis de abastecimiento energ&eacute;tico que enfrentan pa&iacute;ses como Alemania pues cabe recordar que EEUU lleva a&ntilde;os presionando para evitar que este pa&iacute;s pudiera ser abastecido desde Rusia a trav&eacute;s del gasoducto Nord Stream II, algo que Alemania finalmente ha aceptado, a costa de sus intereses. Una expresi&oacute;n elocuente de c&oacute;mo asumir la agenda estadounidense no necesariamente implica beneficios para los pa&iacute;ses europeos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora que la Cumbre de la OTAN en Madrid ha dejado claro que las alianzas en el sistema internacional seguir&aacute;n cada vez m&aacute;s una l&oacute;gica binaria que retrotrae a conductas vistas en &eacute;poca de Guerra Fr&iacute;a, conviene recordar algunas ideas de uno de los padres de la doctrina de la contenci&oacute;n contra la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, George Kennan, sobre la importancia de saber identificar con precisi&oacute;n al adversario. Kennan alertaba de c&oacute;mo EEUU se equivoc&oacute; al atribuir a los l&iacute;deres sovi&eacute;ticos objetivos e intenciones que no ten&iacute;an, provocando hostilidades que acabaron siendo profec&iacute;as autocumplidas. Ser&iacute;a bueno que los l&iacute;deres de la Alianza Atl&aacute;ntica tomaran nota de las reflexiones de Kennan y se miraran en el espejo. Quiz&aacute;s as&iacute; se dar&iacute;an cuenta de que para la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n mundial la amenaza no es China sino el dominio occidental, en el que los europeos est&aacute;n demostrando no ser m&aacute;s que una comparsa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Arantxa Tirado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/otan-objetivo-china_129_9135243.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Jul 2022 19:59:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[OTAN: objetivo China]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De guerra, geopolítica y nuevos órdenes globales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/guerra-geopolitica-nuevos-ordenes-globales_129_8909756.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/28660f74-9f51-47cd-92e2-b08702e34d87_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De guerra, geopolítica y nuevos órdenes globales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La construcción de un relato que sirve para presentar un mundo binario donde el “bien” se enfrenta al “mal”, pero que omite los elementos geopolíticos y geoeconómicos que guían el comportamiento de los actores políticos</p></div><p class="article-text">
        En estos d&iacute;as en que la guerra en Ucrania ha vuelto a poner de moda la palabra 'geopol&iacute;tica' en los medios de comunicaci&oacute;n, conviene detenerse a reflexionar sobre c&oacute;mo esta disciplina nos puede ayudar a entender los conflictos b&eacute;licos.
    </p><p class="article-text">
        La geopol&iacute;tica cl&aacute;sica naci&oacute; bajo acusaciones de servir para la justificaci&oacute;n de las acciones imperiales y goz&oacute; de muy mala prensa durante d&eacute;cadas por su vinculaci&oacute;n al pensamiento militar. Sin embargo, es una herramienta que permite identificar los elementos estructurales que condicionan el comportamiento pol&iacute;tico de los actores internacionales. En tanto estudio del pensamiento estrat&eacute;gico que est&aacute; detr&aacute;s de la toma de decisiones del poder pol&iacute;tico relacionadas con el territorio, el espacio y los recursos, la geopol&iacute;tica se concentr&oacute; en la acci&oacute;n de los Estados. 
    </p><p class="article-text">
        Estos siguen siendo los principales actores implicados en una estructura de poder jerarquizada, determinada por el desarrollo econ&oacute;mico y la evoluci&oacute;n hist&oacute;rica de las relaciones entre ellos. Mediante las instituciones y normas internacionales de mutuo reconocimiento, los Estados buscan un equilibrio en el sistema internacional para evitar la anarqu&iacute;a, caos y competici&oacute;n que, para las escuelas te&oacute;ricas realistas o marxistas, es caracter&iacute;stica central del orden internacional. Cuando no se logra el equilibrio o se rompen los acuerdos, aparece la guerra. La guerra puede verse como una excepci&oacute;n o como una tendencia inevitable del sistema. Depende de qu&eacute; englobemos en su definici&oacute;n y en qu&eacute; parte del mundo nos situemos, tendremos diferentes respuestas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El caso de la guerra en Ucrania nos permite comprobar c&oacute;mo, en funci&oacute;n de d&oacute;nde pongamos el foco, la explicaci&oacute;n del origen del conflicto ser&aacute; distinta. As&iacute;, mientras que para la mayor&iacute;a de la gente que se informa en los principales medios de comunicaci&oacute;n este ha estallado con la invasi&oacute;n rusa de 2022, para muchos ucranianos el estado de guerra se remonta a 2014. 
    </p><p class="article-text">
        La guerra en Ucrania nos lleva, asimismo, a debates geopol&iacute;ticos de otros tiempos. Los pactos verbales entre los Estados Unidos de Am&eacute;rica (EEUU) y la Uni&oacute;n de Rep&uacute;blicas Socialistas Sovi&eacute;ticas (URSS) que acompa&ntilde;aron el fin de la Guerra Fr&iacute;a se han quebrado con la paulatina ampliaci&oacute;n de la OTAN hacia el Este. 
    </p><p class="article-text">
        El resultado final, alertado por diversos especialistas de las relaciones internacionales, ha sido la ruptura del dif&iacute;cil equilibrio de seguridad existente. La reacci&oacute;n desaforada de la Federaci&oacute;n de Rusia ante la posibilidad de la entrada de Ucrania en la Alianza Atl&aacute;ntica ha acabado siendo la &ldquo;profec&iacute;a autocumplida&rdquo; que compromete, sin duda, la imagen rusa ante la opini&oacute;n p&uacute;blica occidental mientras favorece los intereses de EEUU. Pero &iquest;c&oacute;mo puede beneficiar una guerra en Europa a EEUU? La respuesta est&aacute; en la pugna geopol&iacute;tica y en los intereses geoecon&oacute;micos que acompa&ntilde;an la expansi&oacute;n de los Estados y sus empresas, sea por la v&iacute;a territorial o por la v&iacute;a de los negocios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque no sea la &uacute;nica, la b&uacute;squeda de la preeminencia econ&oacute;mica a trav&eacute;s del control de los recursos o neutralizando bloques comerciales antag&oacute;nicos es una de las claves geopol&iacute;ticas detr&aacute;s de todo conflicto. 
    </p><p class="article-text">
        En esta l&oacute;gica se encuentra el uso de la econom&iacute;a como arma de guerra. Sin embargo, se habla poco de este tema. Los documentos estrat&eacute;gicos de EEUU llevan a&ntilde;os visualizando a Rusia como una amenaza. La Estrategia de Seguridad Nacional de la administraci&oacute;n Obama, publicada en 2015, establec&iacute;a la &ldquo;capacidad &uacute;nica&rdquo; de EEUU para &ldquo;movilizar y liderar a la comunidad internacional&rdquo; ante desaf&iacute;os crecientes, entre los que estaba la &ldquo;agresi&oacute;n de Rusia&rdquo;, al mismo nivel que la seguridad cibern&eacute;tica, el cambio clim&aacute;tico y el brote de enfermedades infecciosas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uno de los problemas destacados con Rusia, segundo exportador de petr&oacute;leo y gas del mundo, era la &ldquo;dependencia europea del gas natural ruso y la voluntad de Rusia de utilizar la energ&iacute;a con fines pol&iacute;ticos&rdquo;. A la vez, EEUU celebraba su propio liderazgo como principal productor de gas y petr&oacute;leo en el mercado energ&eacute;tico mundial y la reducci&oacute;n de su dependencia del petr&oacute;leo extranjero. La producci&oacute;n estadounidense, a diferencia de la rusa, era presentada como algo positivo para &ldquo;mantener los mercados bien abastecidos y los precios propicios para el crecimiento econ&oacute;mico&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La dependencia energ&eacute;tica de Europa respecto de Rusia era vista como un problema de seguridad que llevaba a EEUU a &ldquo;promover la diversificaci&oacute;n de combustibles y rutas de energ&iacute;a&rdquo;, aun a costa de sacrificar el inter&eacute;s econ&oacute;mico de sus aliados europeos. Por eso, en 2019, bajo la presidencia de Donald Trump, EEUU promulg&oacute; una Ley de Protecci&oacute;n de la Seguridad Energ&eacute;tica Europea que sancionaba a empresas y particulares involucrados en la construcci&oacute;n del <a href="https://www.eldiario.es/economia/nord-stream-2-gasoducto-putin-paralizo-occidente_1_8611049.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gasoducto ruso Nord Stream 2</a>, que conectaba a Rusia con Alemania.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En julio de 2021 el Gobierno de Biden acord&oacute; con Alemania que unir&iacute;a esfuerzos con EEUU para la contenci&oacute;n de Rusia en apoyo a Ucrania y a la soberan&iacute;a energ&eacute;tica europea, incluyendo sanciones al sector energ&eacute;tico ruso &ldquo;para limitar las capacidades de exportaci&oacute;n rusas a Europa en el sector energ&eacute;tico&rdquo;. Con el estallido de la guerra, EEUU ha logrado superar las reticencias previas de algunos Estados de la UE y que la Comisi&oacute;n Europea acuerde la &ldquo;acci&oacute;n europea conjunta para una energ&iacute;a m&aacute;s asequible, segura y sostenible&rdquo; (REPowerEU). Uno de los resultados de la guerra en Ucrania es que varios <a href="https://www.eldiario.es/economia/biden-compromete-aumentar-suministro-gas-licuado-europa-limitar-dependencia-rusa_1_8861085.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pa&iacute;ses de Europa van a dejar ahora de comprar gas ruso para comprar gas a Estados Unidos a un precio m&aacute;s caro</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No obstante, desde que empez&oacute; la guerra, l&iacute;deres europeos y estadounidenses como Joe Biden, Josep Borrell, Ursula Von der Leyen o Jens Stoltenberg, seguidos por gran parte de los opin&oacute;logos medi&aacute;ticos, han planteado la necesidad de que Europa combata a Rusia en Ucrania como una lucha entre &ldquo;aut&oacute;cratas&rdquo; y &ldquo;dem&oacute;cratas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto no es m&aacute;s que la construcci&oacute;n de un relato que sirve para presentar, como en otras guerras, un mundo binario donde el &ldquo;bien&rdquo; se enfrenta al &ldquo;mal&rdquo; pero que omite los elementos geopol&iacute;ticos y geoecon&oacute;micos que gu&iacute;an el comportamiento de los actores pol&iacute;ticos. Se busca el respaldo social yendo a lo simple y emocional porque pedirle a la poblaci&oacute;n que apoye esfuerzos b&eacute;licos para contener geopol&iacute;ticamente a Rusia, m&aacute;xime si hay que hacerlo a costa de sacrificios econ&oacute;micos y vidas humanas, es m&aacute;s dif&iacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        Pero, como alerta la empresa estadounidense de inteligencia<a href="https://worldview.stratfor.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Stratfor</a> &ndash;poco sospechosa de ser prorrusa&ndash;, este discurso no logra ocultar que muchos de los aliados de EEUU y la UE no son democracias y se necesita negociar con ellos. El contraste genera preguntas inc&oacute;modas cuando se demuestra que las afinidades o enfrentamientos geopol&iacute;ticos no est&aacute;n fundamentados en elevados valores &eacute;ticos sino en simples y puros intereses. Que le pregunten, por cierto, a Nicol&aacute;s Maduro qu&eacute; valores ha tenido que cambiar para que EEUU se siente con &eacute;l a negociar la venta del petr&oacute;leo venezolano despu&eacute;s de a&ntilde;os de proscripci&oacute;n y acoso a la Revoluci&oacute;n bolivariana. Sacar del mercado a las empresas energ&eacute;ticas rusas ha hecho que EEUU y la UE se olviden de Juan Guaid&oacute; y la &ldquo;lucha por la democracia&rdquo; en Venezuela. Cosas de la geopol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Tratar de explicar las disputas geopol&iacute;ticas detr&aacute;s de los conflictos actuales pasa por desnudar las cuestionables acciones que todo Estado imperial realiza para imponer su dominio en un sistema internacional que se encuentra en transici&oacute;n. El paso a un nuevo orden liderado por China, el principal &ldquo;competidor estrat&eacute;gico&rdquo; de EEUU, cuya contenci&oacute;n es prioritaria en la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de 2022, no se prev&eacute; pac&iacute;fico. Pronto escucharemos sobre el peligro que supone la Nueva Ruta de la Seda china para la seguridad mundial. Podremos entonces creer que el problema para EEUU es el ataque a los valores que dieron lugar al orden institucional posterior a la Segunda Guerra Mundial y su sustituci&oacute;n por un nuevo orden liderado por autocracias o &ldquo;democracias iliberales&rdquo;. O podremos creer que el problema es que Estados como China o Rusia tienen proyectos geopol&iacute;ticos propios que socavan el liderazgo global de EEUU. De hecho, pudi&eacute;ramos creer en las preocupaciones &eacute;ticas estadounidenses ante los cr&iacute;menes de otros pa&iacute;ses si no fuera porque su clase dirigente no tiene inconveniente en que otros surtidores energ&eacute;ticos, como su aliada Arabia Saud&iacute;, mantengan una posici&oacute;n preeminente en el mercado mundial petrolero a la vez que bombardean poblaci&oacute;n civil de terceros pa&iacute;ses como Yemen o asesinan con impunidad a algunos de sus propios periodistas cr&iacute;ticos. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque cueste verlo desde Europa, desde hace mucho tiempo EEUU ha perdido el liderazgo moral entre la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses del Sur Global. Un Sur Global que ha comprobado que no hay igualdad efectiva en el sistema internacional pues el poder se dirime, en &uacute;ltima instancia, a trav&eacute;s del uso de la fuerza y el derecho internacional es papel mojado desde el momento en que la soberan&iacute;a de sus Estados es vulnerada si sus pueblos no eligen a mandatarios d&oacute;ciles a los intereses hegem&oacute;nicos. Ahora que la invasi&oacute;n de Ucrania nos ha sensibilizado a todos con las dram&aacute;ticas consecuencias de las guerras en las poblaciones civiles y los peligros de violar la legalidad internacional, es urgente recordar que el respeto al derecho internacional no deber&iacute;a ser un acto enunciativo y parcializado sino una exigencia a todos los actores internacionales, con independencia de su peso.&nbsp;Mientras esto no se realice y las v&iacute;ctimas de unas guerras sean m&aacute;s importantes que otras en funci&oacute;n de qui&eacute;nes son nuestros aliados y nuestros intereses en los conflictos, o unos cr&iacute;menes deban ser m&aacute;s perseguidos porque los realizan nuestros enemigos geopol&iacute;ticos, la credibilidad de nuestros l&iacute;deres pol&iacute;ticos, periodistas o analistas continuar&aacute; en entredicho.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Arantxa Tirado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/guerra-geopolitica-nuevos-ordenes-globales_129_8909756.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Apr 2022 20:43:52 +0000]]></pubDate>
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