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    <title><![CDATA[elDiario.es - Sergi Ferrer]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/sergi-ferrer/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Sergi Ferrer]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Están los ciudadanos realmente comprometidos con la democracia?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/ciudadanos-realmente-comprometidos-democracia_132_12048430.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b7118cc4-f5ee-4db4-96ba-9dae81f37c65_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Están los ciudadanos realmente comprometidos con la democracia?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los ciudadanos otorgan un valor mucho mayor a las elecciones libres que a otros principios liberales fundamentales, como la libertad de expresión y de manifestación o el control del gobierno por parte del parlamento y los tribunales</p></div><p class="article-text">
        La democracia liberal est&aacute; siendo erosionada desde dentro. En Turqu&iacute;a, el gobierno ha tomado el control de buena parte del sistema medi&aacute;tico, y la persecuci&oacute;n e intimidaci&oacute;n de periodistas cr&iacute;ticos ha reducido dr&aacute;sticamente la libertad de prensa y el pluralismo. En Hungr&iacute;a, la legislaci&oacute;n anti-LGBT sigue socavando los derechos de las minor&iacute;as sexuales. Y en Polonia, el antiguo partido gobernante, Ley y Justicia, limit&oacute; los mecanismos de control judicial a los que los gobernantes est&aacute;n sujetos en una democracia. Los primeros d&iacute;as de gobierno del presidente Trump, caracterizados por sus intentos de burlar los controles parlamentarios y judiciales, hacen presagiar que esta ola de involuci&oacute;n democr&aacute;tica puede estar agrav&aacute;ndose. 
    </p><p class="article-text">
        Estos hechos contrastan con el firme compromiso con la democracia que expresan la mayor&iacute;a de los ciudadanos cu&aacute;ndo les preguntamos sobre ello a trav&eacute;s de encuestas.<a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">[1]</a> &iquest;C&oacute;mo puede ser que los ciudadanos apoyen la democracia, pero a la vez apoyen y elijan l&iacute;deres que erosionan este sistema pol&iacute;tico? &iquest;Por qu&eacute; se dan estos retrocesos democr&aacute;ticos si la mayor&iacute;a de los ciudadanos est&aacute;n comprometidos con la democracia?
    </p><p class="article-text">
        Una explicaci&oacute;n a estos hechos aparentemente contradictorios radica en que tal vez los principios democr&aacute;ticos erosionados en los procesos de involuci&oacute;n democr&aacute;tica modernos son en realidad poco importantes para los ciudadanos. Estos procesos se caracterizan por la erosi&oacute;n de principios liberales fundamentales, como la libertad de expresi&oacute;n y el estado de derecho, mientras que se preservan las elecciones relativamente libres. Quiz&aacute;s los ciudadanos apoyan la democracia y su elemento definitorio, las elecciones libres, pero est&aacute;n menos comprometidos con otros principios democr&aacute;ticos, como el estado de derecho o la libertad de expresi&oacute;n
    </p><p class="article-text">
        Estas son las preguntas que nos hemos planteado en un estudio realizado en siete pa&iacute;ses: Espa&ntilde;a, el Reino Unido, Polonia, Hungr&iacute;a, Suecia, Portugal e Israel. A trav&eacute;s de un experimento de encuesta presentamos a los participantes diversas parejas de pa&iacute;ses ficticios (A y B), en los que variamos aleatoriamente el nivel de respeto por diferentes principios democr&aacute;ticos: &ldquo;elecciones libres y justas&rdquo;, &ldquo;libertad de prensa&rdquo;, &ldquo;libertad de manifestaci&oacute;n&rdquo;, &ldquo;igualdad ante la ley&rdquo;, &ldquo;control parlamentario de los gobernantes&rdquo;, &ldquo;control judicial&rdquo;. Para evaluar el valor que los encuestados otorgan a cada principio democr&aacute;tico, tambi&eacute;n variamos el nivel de ingresos que los encuestados tendr&iacute;an en cada uno de estos pa&iacute;ses. A continuaci&oacute;n, para cada pareja de pa&iacute;ses, pedimos a los encuestados que elijan en que pa&iacute;s preferir&iacute;an vivir. &nbsp;La Figura 1 presenta un ejemplo de una de estas tareas completadas por los encuestados. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Figura 1. Ejemplo de las tareas que respondieron los encuestados                            </span>
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        A continuaci&oacute;n, mostramos los principales resultados de este an&aacute;lisis desglosados seg&uacute;n el pa&iacute;s de los encuestados. Concretamente, la Figura 2 muestra el efecto de la erosi&oacute;n de cada principio democr&aacute;tico sobre la probabilidad de elegir un pa&iacute;s. Para cada principio, la figura indica c&oacute;mo se reduce la probabilidad de que un encuestado prefiera vivir en el pa&iacute;s A o B cuando dicho principio democr&aacute;tico (por ejemplo, las elecciones libres) no est&aacute; presente. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Figura 2. Efecto de la vulneración de principios democráticos sobre la probabilidad de escoger un país                            </span>
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        La figura demuestra que la falta de elecciones libres es el elemento que m&aacute;s reduce la probabilidad de escoger un pa&iacute;s (entre un 40% y un 50%). En cambio, la erosi&oacute;n de otros principios e instituciones democr&aacute;ticas conlleva una penalizaci&oacute;n menor por parte de los encuestados. Que el gobierno censure medios de comunicaci&oacute;n cr&iacute;ticos, vulnere el estado de derecho e ignore el control judicial &uacute;nicamente conlleva reducciones en torno al 20% en la probabilidad de querer vivir en un pa&iacute;s que no respeta estos principios democr&aacute;ticos. La restricci&oacute;n de manifestaciones y que el gobierno ignore el control parlamentario generaron un rechazo a&uacute;n menor entre los encuestados, reduciendo &uacute;nicamente en un 10% la voluntad de vivir en un pa&iacute;s que viola estos derechos. 
    </p><p class="article-text">
        De estos resultados se desprende una primera conclusi&oacute;n relevante. En todos los pa&iacute;ses analizados los ciudadanos valoran las elecciones por encima de otros principios democr&aacute;ticos. Adem&aacute;s, es interesante constatar que a pesar de las diferentes situaciones que atraviesan los pa&iacute;ses estudiados, la priorizaci&oacute;n de elementos democr&aacute;ticos que llevan a cabo los encuestados es bastante similar y en todos los casos las elecciones libres y justas son el elemento con un mayor peso en la selecci&oacute;n del pa&iacute;s en el querr&iacute;an vivir nuestros encuestados. 
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, tambi&eacute;n observamos que un aumento del salario que recibir&iacute;a el encuestado se traduce en una mayor probabilidad de querer vivir en el pa&iacute;s hipot&eacute;tico. En concreto, la figura muestra el efecto que tendr&iacute;a recibir unos ingresos mensuales equivalentes al doble del salario medio del pa&iacute;s en el que reside el encuestado. Por ejemplo, observamos que, para los espa&ntilde;oles, tener unos ingresos mensuales equivalentes al doble del salario medio espa&ntilde;ol aumentar&iacute;a la probabilidad de querer residir en uno de los pa&iacute;ses hipot&eacute;ticos (A o B) en un 70%.
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora hemos analizado el efecto que tiene respetar o erosionar diferentes principios fundamentales de la democracia sobre la probabilidad de que los ciudadanos prefieran vivir en uno u otro pa&iacute;s. Otra forma de comparar la importancia relativa que los ciudadanos atribuyen a estos principios es calcular y comparar su &ldquo;valor monetario&rdquo;.<a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">[2]</a> Nuestro experimento incluye un atributo que hace referencia al salario que disfrutar&iacute;an los ciudadanos en el pa&iacute;s A y B, lo que nos permite calcular el incremento salarial necesario para que los ciudadanos acepten vivir en un pa&iacute;s que no respeta cada uno de estos principios. 
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                    alt="Figura 3. Incremento porcentual del salario medio necesario para que los ciudadanos acepten vivir en un país que no respeta un principio democrático."
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                Figura 3. Incremento porcentual del salario medio necesario para que los ciudadanos acepten vivir en un país que no respeta un principio democrático.                            </span>
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        Concretamente, la Tabla 1 muestra el incremento porcentual de salario que llevar&iacute;a a los ciudadanos a aceptar un pa&iacute;s que no respeta cada uno de estos principios democr&aacute;ticos. En cuanto a las elecciones, vemos de nuevo, c&oacute;mo este es el principio democr&aacute;tico m&aacute;s valorado. Por ejemplo, los ciudadanos suecos o espa&ntilde;oles solo estar&iacute;an dispuestos a renunciar a este principio democr&aacute;tico a cambio de un incremento de salario que triplicara (aumento del 197%) o duplicara (aumento del 101%) el salario medio de cada uno de estos pa&iacute;ses. Mientras que en el resto de los pa&iacute;ses los incrementos de salarios que llevar&iacute;an a sus ciudadanos a renunciar a las elecciones son menores, en todos los casos este es el principio m&aacute;s valorado en t&eacute;rminos monetarios. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute;, de las elecciones, podemos ver que el incremento de salario necesario para compensar la falta de medios de comunicaci&oacute;n libres y la falta de control judicial sobre el gobierno son mayores que para otros principios, lo que los sit&uacute;a como en segunda y tercera posici&oacute;n en el ranquin de principios m&aacute;s valorados. &nbsp;En el otro extremo de este ranking encontramos mucha m&aacute;s variedad. Por ejemplo, en Hungr&iacute;a, Israel, el Reino Unido y Espa&ntilde;a, el principio menos valorado es el control parlamentario del gobierno. En Polonia y Portugal el principio menos valorado es la libertad de la oposici&oacute;n para manifestarse en contra del gobierno mientras que en Suecia, los ciudadanos atribuyen menos valor al hecho de los gobiernos est&aacute;n sujetos al cumplimiento de la ley. Tambi&eacute;n es importante resaltar que, en algunos pa&iacute;ses, los ciudadanos valoran m&aacute;s todos los principios. Por ejemplo, en Suecia y Espa&ntilde;a, los incrementos salariales necesarios para que los ciudadanos acepten renunciar a la mayor&iacute;a de principios democr&aacute;ticos son m&aacute;s altos que en Hungr&iacute;a, Israel o Portugal. Esto podr&iacute;a indicar una mayor tolerancia hacia la erosi&oacute;n democr&aacute;tica en estos &uacute;ltimos pa&iacute;ses, donde los ciudadanos parecen estar menos comprometidos con todos y cada uno de estos principios democr&aacute;ticos. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar de estas diferencias, hay una constante en todos los pa&iacute;ses: los ciudadanos otorgan un valor mucho mayor a las elecciones libres que a otros principios liberales fundamentales, como la libertad de expresi&oacute;n y de manifestaci&oacute;n o el control del gobierno por parte del parlamento y los tribunales. Esto nos puede ayudar a entender los procesos de erosi&oacute;n democr&aacute;tica contempor&aacute;neos, en los que los l&iacute;deres tienden a limitar estos principios liberales en lugar de atacar las elecciones directamente. Parece que los ciudadanos est&aacute;n menos comprometidos con estos principios liberales que con las elecciones, por lo que puede resultar m&aacute;s f&aacute;cil para los l&iacute;deres autoritarios socavar la democracia a trav&eacute;s de la erosi&oacute;n de estos principios mientras siguen celebrando elecciones. Sin embargo, es importante destacar que la democracia liberal va mucho m&aacute;s all&aacute; de las elecciones. La libertad de asociaci&oacute;n, la libertad de prensa, un Estado de derecho s&oacute;lido y la independencia judicial son garant&iacute;as fundamentales para que un pa&iacute;s que celebra elecciones pueda ser considerado una democracia liberal plena. Por tanto, en el contexto actual la defensa de la democracia requiere concienciar(nos) de que la protecci&oacute;n de cada uno de sus principios es esencial para asegurar la supervivencia de este sistema pol&iacute;tico. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
         <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">[1]</a> Ver por ejemplo <span class="highlight" style="--color:white;">Wuttke, A., Gavras, K., &amp; Schoen, H. (2022). Have Europeans grown tired of democracy? New evidence from eighteen consolidated democracies, 1981&ndash;2018.&nbsp;</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>British Journal of Political Science</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">,&nbsp;52(1), 416-428</span>
    </p><p class="article-text">
        <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">[2]</a> Seguimos la metodolog&iacute;a de: <span class="highlight" style="--color:white;">Adser&agrave;, A., Arenas, A., &amp; Boix, C. (2023). Estimating the value of democracy relative to other institutional and economic outcomes among citizens in Brazil, France, and the United States.&nbsp;</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Proceedings of the National Academy of Sciences</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">,&nbsp;</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>120</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">(48), e2306168120.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sergi Ferrer, Damjan Tomic, Enrique Prada, Enrique Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/ciudadanos-realmente-comprometidos-democracia_132_12048430.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Feb 2025 05:01:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Están los ciudadanos realmente comprometidos con la democracia?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La polarización en la segunda vuelta francesa puede ser un factor de estabilidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/polarizacion-elecciones-macron-le-pen-francia_132_8935165.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4adb71d6-eb1f-4d27-bea7-2e30c622e838_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La polarización en la segunda vuelta francesa puede ser un factor de estabilidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los resultados de la primera vuelta presidenciales francesas abocan a una segunda ronda muy polarizada. El efecto polarizador ejercido por la candidata aspirante puede provocar un reagrupamiento en torno al candidato en el poder, favoreciendo inintencionadamente la estabilidad del sistema</p></div><p class="article-text">
        Hace menos de dos semanas tuvo lugar la primera ronda de las elecciones presidenciales francesas en las que el actual presidente, el centrista Emmanuel Macron y la candidata de extrema derecha Marine Le Pen obtuvieron el pase a la segunda ronda, que se celebrar&aacute; el pr&oacute;ximo domingo 24 de abril. Estos resultados abocan a una segunda ronda marcada por una creciente polarizaci&oacute;n y muestran la debilidad de los partidos tradicionales franceses
    </p><p class="article-text">
        Este escenario sugiere preguntas relevantes: &iquest;Cu&aacute;l es el efecto de la polarizaci&oacute;n sobre la estabilidad del sistema? &iquest;C&oacute;mo afecta la polarizaci&oacute;n al comportamiento de los votantes? &iquest;Qu&eacute; efectos tiene para los partidos de gobierno enfrentarse a rivales ideol&oacute;gicamente extremos? En este post intento responder a estas preguntas y extraer algunas conclusiones que pueden ser relevantes para el an&aacute;lisis de las elecciones francesas.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, aunque Francia ha ocupado titulares en las &uacute;ltimas semanas, la creciente polarizaci&oacute;n y el &eacute;xito electoral de fuerzas de extrema derecha no son fen&oacute;menos nuevos ni exclusivamente franceses. Democracias de todo el mundo se han visto sometidas a tensiones como hac&iacute;a d&eacute;cadas que no ocurr&iacute;a, incluyendo los niveles crecientes de polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica que, seg&uacute;n la mayor&iacute;a de analistas, amenazan su normal funcionamiento.
    </p><p class="article-text">
        Aunque algunos autores sostienen que la polarizaci&oacute;n puede ser buena en algunos sentidos (ayuda a clarificar las posiciones de los partidos y favorece el nivel de inter&eacute;s y participaci&oacute;n ciudadana) lo cierto es que la polarizaci&oacute;n ha causado estragos en la calidad del debate p&uacute;blico y ha mermado la capacidad de los partidos pol&iacute;ticos para llegar a acuerdos en numerosos pa&iacute;ses. En algunos casos, la creciente polarizaci&oacute;n tambi&eacute;n ha tra&iacute;do consigo un aumento de la desconfianza pol&iacute;tica y la insatisfacci&oacute;n con el funcionamiento de la democracia. En otros casos, sin duda los m&aacute;s preocupantes, la polarizaci&oacute;n ha abierto la puerta a gobiernos con tentaciones autocr&aacute;ticas y ha favorecido serios retrocesos democr&aacute;ticos (v&eacute;ase Hungr&iacute;a, Polonia o Estados Unidos bajo la administraci&oacute;n del presidente Trump).
    </p><p class="article-text">
        Ante tal situaci&oacute;n, ser&iacute;a razonable esperar una contundente respuesta por parte de los ciudadanos contra los l&iacute;deres que polarizan la pol&iacute;tica y una reagrupaci&oacute;n en torno de aquellos que no lo hacen. Pero, &iquest;es este realmente el caso? &iquest;C&oacute;mo reaccionan los votantes a la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica? Responder estas preguntas no es tarea f&aacute;cil, principalmente por dos motivos. En primer lugar, una simple comparaci&oacute;n entre los resultados electorales de los candidatos que se enfrentan a opciones muy extremas con los de candidatos que se enfrentan a alternativas m&aacute;s moderadas no es suficiente, puesto que es muy probable que estos contextos sean diferentes en muchas otras cosas. Por ejemplo, el grado de crispaci&oacute;n social o el inter&eacute;s que despiertan las elecciones probablemente ser&aacute;n mayores en los contextos m&aacute;s polarizados. Entonces, &iquest;c&oacute;mo distinguir el efecto de la polarizaci&oacute;n entre candidatos de los otros factores? En segundo lugar, en el an&aacute;lisis de la polarizaci&oacute;n y el comportamiento electoral a menudo cuesta saber cu&aacute;l es la causa y cu&aacute;l es el efecto. En algunas ocasiones los partidos pol&iacute;ticos realzan artificialmente sus diferencias para distinguirse y atraer votos, aumentando as&iacute; los niveles de polarizaci&oacute;n. En tal caso, la polarizaci&oacute;n se convierte en la consecuencia de la convocatoria electoral y no en una de las causas que explican los resultados electorales.
    </p><p class="article-text">
        Por esto, un estudio reciente (<a href="https://osf.io/egbf3/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">link</a>), analizo el efecto de la polarizaci&oacute;n entre candidatos en los resultados del candidato que ya gobierna adoptando una estrategia de investigaci&oacute;n que me permite minimizar los problemas mencionados anteriormente. Utilizando datos de las elecciones de las elecciones legislativas y departamentales en Francia entre 1978 y 2021, muestro que la polarizaci&oacute;n puede en realidad favorecer la estabilidad de los sistemas pol&iacute;ticos al movilizar a los ciudadanos alrededor de los candidatos que gobiernan en ese momento, mejorando sus resultados electorales y facilitando de manera muy acusada su reelecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico 1 presenta los resultados clave del estudio: el efecto de dos medidas diferentes de la polarizaci&oacute;n sobre el voto al candidato que gan&oacute; las elecciones previas y su tasa de reelecci&oacute;n. Estos an&aacute;lisis utilizan la estrategia de la regresi&oacute;n discontinua, que parte de la idea que las elecciones decididas por un margen muy estrecho en realidad se parecen mucho entre ellas, lo que garantiza que sean comparables. En este caso, comparo casos en los que el candidato aspirante a la que se enfrentan los gobernantes en la segunda vuelta se decide por un margen muy estrecho. Esto es importante porque las reglas del corte en la primera vuelta a veces determinan de una forma casi aleatoria qu&eacute; candidato de la oposici&oacute;n se enfrenta al candidato que gobierna en la segunda ronda y, por ende, el nivel de polarizaci&oacute;n entre estos dos candidatos. En los gr&aacute;ficos que se muestran, los valores a la derecha del 0 en el eje horizontal indican que la presencia del candidato aspirante en la segunda ronda aumenta el nivel de polarizaci&oacute;n en comparaci&oacute;n con lo que hubiese pasado si estos candidatos no se hubiesen clasificado y los valores a la izquierda del 0 indican que la presencia de estos candidatos en la segunda ronda disminuye el nivel de polarizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los dos gr&aacute;ficos superiores muestran que cuando la presencia del aspirante aumenta la polarizaci&oacute;n en la segunda ronda, los candidatos que gobiernan reciben un mayor apoyo entre los votantes. Este efecto positivo de la polarizaci&oacute;n sobre el voto al candidato que gobierna es particularmente intenso cuando el aspirante pertenece a partidos de extrema derecha o extrema izquierda (gr&aacute;fico superior derecho). Cuando este es el caso, los gobernantes reciben un porcentaje de voto (sobre el censo) 5 puntos superior en comparaci&oacute;n con los casos en los que, por un margen muy estrecho, el aspirante que pasa a la segunda vuelta no es ni de extrema derecha ni de extrema izquierda.&nbsp;Cuando estos resultados se miden solo teniendo en cuenta la gente que decide votar, el efecto es incluso mayor: +11 puntos para el voto al candidato que gobierna.&nbsp;Adem&aacute;s, se traduce en un incremento considerable en la probabilidad de reelecci&oacute;n cuando la segunda vuelta est&aacute; polarizada (gr&aacute;ficos inferiores). La tasa de reelecci&oacute;n de los gobernantes cuando el aspirante pertenece a un partido de extrema derecha/izquierda es pr&aacute;cticamente del 100%. En otras palabras: cuando un partido extremo pasa a la segunda vuelta, el candidato que gobierna tiene la reelecci&oacute;n pr&aacute;cticamente asegurada.
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                </figure><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; nos dice este an&aacute;lisis sobre lo que podemos esperar de la segunda ronda de las elecciones presidenciales del pr&oacute;ximo domingo? Aunque la realidad es compleja y a menudo dif&iacute;cil de predecir, a la luz de las tendencias hist&oacute;ricas es razonable pensar en una posible reelecci&oacute;n del actual presidente, Emmanuel Macron. Aunque los datos utilizados en mi estudio provienen de elecciones legislativas y departamentales el escenario de este domingo se ajusta sorprendentemente bien a los an&aacute;lisis realizados: el candidato gobernante (E. Macron) se clasifica para la segunda ronda y la aspirante a reemplazarle (M. Le Pen) se clasifica por un margen muy estrecho, dado que s&oacute;lo obtuvo un 1% m&aacute;s de voto que el tercer clasificado (JL. M&eacute;lenchon).
    </p><p class="article-text">
        Los dos principales motivos que podr&iacute;an explicar estos resultados son los que tambi&eacute;n apunto en mi reciente trabajo. En primer lugar, para que los ciudadanos puedan cambiar su voto, los candidatos aspirantes deben ser vistos como una alternativa potencialmente aceptable. En un escenario polarizado en el que, por definici&oacute;n, los candidatos tienden a estar distanciados entre s&iacute;, el aumento de la distancia ideol&oacute;gica entre el candidato que gobierna y el aspirante aumenta el coste para muchos votantes de abandonar al gobernante y votar a la alternativa. En el caso de las presidenciales francesas, el hecho de que la alternativa sea una candidata de extrema derecha provoca que, desde un punto de vista ideol&oacute;gico, la mayor&iacute;a de votantes est&eacute;n m&aacute;s cerca del actual presidente que de la alternativa, lo que dificulta su voto por Le Pen. Adem&aacute;s, los altos niveles de polarizaci&oacute;n tambi&eacute;n pueden favorecer la coordinaci&oacute;n en torno a los gobernantes al aumentar la sensaci&oacute;n de que los aspirantes extremos pueden aplicar pol&iacute;ticas radicalmente diferentes, que podr&iacute;an tener efectos no deseados sobre la estabilidad del sistema pol&iacute;tico, como ya ha pasado en otros pa&iacute;ses europeos. En el caso de Le Pen, sirvan como ejemplos su defensa de la preeminencia de los nacionales sobre los inmigrantes a la hora de acceder a determinados servicios y trabajos, su propuesta para erradicar las ideolog&iacute;as islamistas del pa&iacute;s, as&iacute; como su posici&oacute;n acerca de la OTAN y la UE. Precisamente, su pretendida moderaci&oacute;n con relaci&oacute;n al papel de la EU no deja de ser un intento para evitar este efecto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sergi Ferrer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/polarizacion-elecciones-macron-le-pen-francia_132_8935165.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Apr 2022 20:04:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La polarización en la segunda vuelta francesa puede ser un factor de estabilidad]]></media:title>
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