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    <title><![CDATA[elDiario.es - Benjamín Gutiérrez Huerta]]></title>
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      <title><![CDATA[Las huelgas que vencieron a Franco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/huelgas-vencieron-franco_129_8997810.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ba82b6ce-43b3-4b8a-8c8c-3d835460deb1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las huelgas que vencieron a Franco"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El 16 de mayo de hace 60 años, el ministro se reunió con la delegación de los huelguistas en la sede provincial del Sindicato Vertical. Algo único e irrepetible. Incluso se cuenta la anécdota de cómo los huelguistas, al tener que pasar a limpio sus peticiones, le hicieron esperar</p></div><p class="article-text">
        Que el 16 de mayo de 1962, Jos&eacute; Sol&iacute;s Ruiz, ministro secretario general del Movimiento y delegado nacional de sindicatos, negociase con los huelguistas de las minas asturianas, fue algo sin precedentes. Nunca el franquismo se sent&oacute; a negociar acuerdos con la oposici&oacute;n al r&eacute;gimen, solo aquel d&iacute;a en Oviedo. Todo ello, con una materia prima fundamental en aquellos momentos, el carb&oacute;n, sin la que no pod&iacute;a funcionar la econom&iacute;a espa&ntilde;ola, a pesar de haber salido ya de la autarqu&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El 7 de abril de 1962, en Mieres, hab&iacute;a comenzado una huelga un grupo de picadores del Pozo Nicolasa, que se hab&iacute;a extendido al resto de minas asturianas y de otras zonas del pa&iacute;s, as&iacute; como a otros sectores productivos y sociales. Una <em>huelgona</em>, que tuvo su importancia, no por ser las primeras,&nbsp;sino por ser las que m&aacute;s repercusi&oacute;n estatal e internacional tuvieron. Con cientos de miles de trabajadores en paro y la declaraci&oacute;n del estado de excepci&oacute;n en varias provincias. Huelga por conseguir mejoras salariales, de condiciones de trabajo y salud. En unas minas asturianas donde vencedores y vencidos de la Guerra Civil trabajaban juntos, con los mismos salarios de miseria, silicosis, accidentes&hellip; En un momento en que las huelgas que se convert&iacute;an en pol&iacute;ticas al ser una acci&oacute;n ilegal, en un intento del estado de negar la existencia misma de la lucha de clases. Incluso la participaci&oacute;n en las huelgas era juzgada militarmente, no ser&iacute;a hasta 1963 cuando se crease el Tribunal de Orden P&uacute;blico, para sustituir a la jurisdicci&oacute;n militar.&nbsp;La represi&oacute;n no se hizo esperar, con detenciones, despidos, destierros y torturas, pero eso no par&oacute; la movilizaci&oacute;n, que se extendi&oacute; a otras zonas y sectores, animados por el deseo de mejoras. Con una gran repercusi&oacute;n internacional, con movilizaciones de apoyo por todo el mundo y cobertura de la prensa extranjera.
    </p><p class="article-text">
        En el sostenimiento de la movilizaci&oacute;n fueron fundamentales los sectores progresistas de la Iglesia, junto a comerciantes de las cuencas mineras e incluso de personas afines al r&eacute;gimen, para dar apoyo a la subsistencia de miles de familias en m&aacute;s de dos meses de movilizaci&oacute;n continua. Tambi&eacute;n resaltar que, frente al sectarismo anticomunista del PSOE en el exterior, en los pozos y minas, los socialistas tambi&eacute;n se sumaban a la huelga por ser un movimiento imparable. Aquella primavera cantar el <em>Asturias Patria Querida</em>, se volvi&oacute; un himno subversivo, por el que pod&iacute;as ser detenido, como muy bien contaba Manuel V&aacute;zquez Montalb&aacute;n. En 1962 se incorpor&oacute; a la lucha una nueva generaci&oacute;n que sin ser&nbsp;antifranquista lo acab&oacute; siendo por la respuesta represiva del r&eacute;gimen a la movilizaci&oacute;n. Importante fue el apoyo de cientos de intelectuales, tanto en Espa&ntilde;a como en el extranjero. El mismo Ram&oacute;n Men&eacute;ndez Pidal, encabeza la petici&oacute;n de libertad de huelga e informaci&oacute;n, enviada un 6 de mayo de 1962, al a&uacute;n catedr&aacute;tico Manuel Fraga Iribarne, cartas manifiesto secundadas por&nbsp;intelectuales de la izquierda pero tambi&eacute;n de la derecha moderada.
    </p><p class="article-text">
        La oleada huelguista de la primavera de 1962 fue la oportunidad para plantear la situaci&oacute;n de los trabajadores y trabajadoras, volviendo a colocar al movimiento obrero en el centro de la cuesti&oacute;n y buscar la unidad del conjunto de las fuerzas de oposici&oacute;n. La propia Pasionaria en Radio Espa&ntilde;a Independiente, la Pirenaica, har&iacute;a cr&oacute;nica el 11 de mayo de lo que estaba pasando en Espa&ntilde;a y de su importancia. El PCE lanzar&iacute;a la consigna 'Asturias marca el camino', que volver&iacute;a a poner en valor el mito de los obreros asturianos y en especial sus mineros, forjado a lo largo del S.XX y en especial en la Revoluci&oacute;n de 1934. Chicho S&aacute;nchez Ferlosio cantar&iacute;a <em>Hay Una luz en Asturias</em>, Picasso pintar&iacute;a su pu&ntilde;o con candil y Rafael Alberti escribir&iacute;a su: <em>Viva la Dinamita</em>. Pintores y artistas plasmar&aacute;n aquella lucha que se produjo en una Espa&ntilde;a negra de carb&oacute;n y censura, donde la prensa internacional contaba lo que aqu&iacute; no se pod&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        No se podr&iacute;an entender estas huelgas sin el papel de las mujeres. Como en toda la lucha antifranquistas, las mujeres eran parte fundamental, sosteniendo las familias y organizaci&oacute;n, realizando las tareas de la propaganda clandestina... pero este papel de apoyo dio un paso m&aacute;s en aquellas semanas, con piquetes de mujeres que se enfrentaban a los esquiroles en las entradas de los centros de trabajo, que lanzaban ma&iacute;z a los que quer&iacute;an volver al tajo. La situaci&oacute;n era tan extrema, que se requiere combinar la huelga total con paros por turnos, que paraban igualmente la producci&oacute;n de carb&oacute;n, huelgas de brazos ca&iacute;dos&hellip; A las huelgas mineras de 1962 se les llam&oacute; las huelgas del silencio. Porque uno de los m&eacute;todos empleados era que ,al entrar en la casa de aseos, donde se ten&iacute;an que cambiar de ropa, los trabajadores se quedan callados, sentados sin cambiarse ni entrar a trabajar. Paralizando el centro de trabajo, dificultando inicialmente, a la empresa y polic&iacute;a, la detenci&oacute;n de los instigadores.
    </p><p class="article-text">
        Pero volvamos a aquel 16 de mayo de hace 60 a&ntilde;os, con todo un superministro conocido como &laquo;la sonrisa del R&eacute;gimen&raquo; reuni&eacute;ndose con los representantes de los huelguistas. Representantes de las comisiones de obreros de los pozos, estas movilizaciones fueron fundamentales&nbsp;para las Comisiones Obreras, en el desarrollo de este movimiento sociopol&iacute;tico, que acabar&iacute;a convirti&eacute;ndose en el principal quebradero de cabeza de la Dictadura y el primer sindicato de Espa&ntilde;a hasta la actualidad. El ministro se reuni&oacute; con la delegaci&oacute;n de los huelguistas en la sede provincial del Sindicato Vertical. Algo &uacute;nico e irrepetible. Incluso se cuenta la an&eacute;cdota de c&oacute;mo los huelguistas, al tener que pasar a limpio sus peticiones, hicieron esperar al ministro, que ni aun as&iacute; perdi&oacute; su sonrisa. Franco lo hab&iacute;a mandado a solucionar el conflicto y que el carb&oacute;n volviese a ser extra&iacute;do y as&iacute; fue. Y para ello, tuvo que aceptar las peticiones planteadas, que&nbsp;incluso llegaron a tener que ser publicadas en el Bolet&iacute;n Oficial del Estado. Mejoras salariales, laborales&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es importante resaltar algo que no es balad&iacute;. Unos huelguistas, personas de izquierdas y por tanto, antifranquistas convencidos. Gente joven en muchos casos, que no hab&iacute;an vivido la Guerra Civil pero s&iacute; la larga posguerra, la sobreexplotaci&oacute;n y falta de libertades, se reunieron con un representante de su enemigo, Franco, y negociaron. Llegando a acuerdos y nadie les tild&oacute; por ello&nbsp;de traidores ni vendidos. Eran trabajadores defendiendo la mejoras de las condiciones laborales y salarios, en representaci&oacute;n del conjunto de sus compa&ntilde;eros, eran l&iacute;deres obreros en un momento hist&oacute;rico, donde eso no se decid&iacute;a en unas primarias, se decid&iacute;a en el d&iacute;a a d&iacute;a del centro de trabajo y conllevaba riesgos, represi&oacute;n , pero tambi&eacute;n el respeto del mundo del trabajo.
    </p><p class="article-text">
        La primera oleada huelguista de 1962 acabar&iacute;a en junio, tras los acuerdos con el Estado, pero con el resquemor por los incumplimientos. Los salarios aumentaron much&iacute;simo, pero segu&iacute;a habiendo cuestiones pendientes, a lo que se un&iacute;a los presos, despedidos y, en especial, los desterrados. Mineros detenidos y repartidos en peque&ntilde;os grupos fuera de Asturias, para alejarlos de sus centros de trabajo y agitaci&oacute;n.&nbsp;Las Huelgas volver&iacute;an en el oto&ntilde;o, nunca m&aacute;s la Dictadura se sentar&iacute;a a negociar, pero la movilizaci&oacute;n continu&oacute; a&ntilde;o a a&ntilde;o, reforzando el papel del movimiento obrero como parte fundamental de la lucha contra la Dictadura y la conquista de las libertades. Como muy bien nos recuerda Nicol&aacute;s Sartorius, joven agitador que ser&iacute;a detenido en Asturias en mayo de 1962: &ldquo;El 20-N Franco falleci&oacute; en la cama pero su dictadura muri&oacute; en la calle&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Benjamín Gutiérrez Huerta]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 May 2022 21:01:45 +0000]]></pubDate>
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