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    <title><![CDATA[elDiario.es - Anna Shilonosova]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/anna-shilonosova/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Anna Shilonosova]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[En la guerra hay daños emocionales que son irreparables]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/guerra-hay-danos-emocionales-son-irreparables_129_9019361.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/095e4876-dedb-4028-bf2e-0d5dd1d45c27_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En la guerra hay daños emocionales que son irreparables"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Anna Shilonosova, fotógrafa documental y psicóloga, explica cómo las redes de especialistas ayudan a los ucranianos que se enfrentan a traumas terribles desde el comienzo de la invasión rusa</p><p class="subtitle">Violencia sexual contra las mujeres en Ucrania: “Como en la ex Yugoslavia, pasarán meses antes de que se atrevan a denunciar”</p></div><p class="article-text">
        Mis cuatro abuelos sobrevivieron a la Segunda Guerra Mundial. Apenas estaban dispuestos a hablar del tema, tras haber sobrevivido al asedio de Leningrado o haber regresado heridos del frente. En las raras ocasiones en que lo hac&iacute;an, sus recuerdos los dejaban devastados. El trastorno de estr&eacute;s postraum&aacute;tico que sufrieron durante toda su vida posiblemente haya sido una de las razones por las que decid&iacute; ser psic&oacute;loga. Quer&iacute;a hacer algo para acabar con el c&iacute;rculo vicioso de trauma, abuso, autodescuido y miedo. Pero en ning&uacute;n momento de mi formaci&oacute;n podr&iacute;a haber predicho la forma en que aplicar&iacute;a mis conocimientos una d&eacute;cada despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El 25 de febrero, el d&iacute;a siguiente del comienzo de la invasi&oacute;n rusa en <a href="https://www.eldiario.es/temas/ucrania/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ucrania</a>, me ofrec&iacute; como voluntaria para unirme a varias l&iacute;neas telef&oacute;nicas de emergencia en las que psic&oacute;logos trabajaban para apoyar a los afectados por la guerra. No pod&iacute;a detener la guerra, pero al menos pod&iacute;a intentar aminorar los da&ntilde;os. Mis colegas proven&iacute;an de muchos pa&iacute;ses diferentes: algunos de los psic&oacute;logos ucranianos segu&iacute;an trabajando entre bombardeos, mientras que otros hab&iacute;an sido evacuados a un lugar m&aacute;s seguro. Bastantes de nosotros, yo misma incluida, viv&iacute;amos seguros en el extranjero, un privilegio que demasiado a menudo se da por sentado.
    </p><p class="article-text">
        Durante las primeras semanas de la guerra, la mayor&iacute;a de los ucranianos que nos enviaban mensajes de texto o nos llamaban acababan de ser evacuados o segu&iacute;an en zonas que estaban bajo fuertes bombardeos. Los que hab&iacute;an conseguido escapar sufr&iacute;an la culpa del superviviente, adem&aacute;s del <em>shock</em> causado por la guerra en general. Los que se hab&iacute;an quedado experimentaban el <em>shock</em> de una manera diferente e intentaban atravesar sus picos diarios de ansiedad.
    </p><h3 class="article-text">Mensajes desde los b&uacute;nkeres</h3><p class="article-text">
        Mi primer cliente fue una persona en una zona sitiada. Toda su familia llevaba d&iacute;as <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/sotano-suiza-ultimo-nino-pueblo-ucraniano-ruinas-sale-refugio-despues-87-dias_1_9014872.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en un refugio para protegerse de las bombas</a> y sufr&iacute;a ataques de p&aacute;nico, en parte por tener de improviso la responsabilidad de cuidar a sus familiares ancianos y a sus queridas mascotas. Tuvieron que tomar el tipo de decisiones que nadie deber&iacute;a tener que afrontar.
    </p><p class="article-text">
        A medida que la guerra avanzaba, en todos iba disminuyendo la tolerancia al estr&eacute;s. Los que hab&iacute;an huido de Ucrania hablaban de apat&iacute;a y p&eacute;rdida de las ganas de vivir. Viejos traumas hab&iacute;an resurgido con m&aacute;s fuerza y haciendo m&aacute;s dif&iacute;cil respirar. Los que segu&iacute;an <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/asedio-ruso-ucranianos-hemos-convertido-gente-guerra_129_8830780.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bajo asedio</a> se estaban debilitando mental y f&iacute;sicamente, y les costaba sobrellevar la falta de sue&ntilde;o y los niveles constantes de tensi&oacute;n y alerta. En estas situaciones, la principal forma de ofrecer apoyo es validar los sentimientos de la persona, ayudarla a encontrar cosas que pueda controlar y encontrar t&eacute;cnicas de autorregulaci&oacute;n que funcionen, como la relajaci&oacute;n corporal o las t&eacute;cnicas de respiraci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Vista del interior del hospital infantil más grande de la ciudad ucraniana de Odesa, en el que se preparan para bajar a los niños y neonatos a los búnkeres subterráneos. "
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                Vista del interior del hospital infantil más grande de la ciudad ucraniana de Odesa, en el que se preparan para bajar a los niños y neonatos a los búnkeres subterráneos.                             </span>
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        Recibir mensajes de texto de personas que hab&iacute;an conseguido conectarse a Internet mientras se refugiaban de las bombas se hab&iacute;a convertido en la nueva e inquietante normalidad. Sin embargo, ninguno de nosotros pudo acostumbrarse a tener que adivinar si un retraso en la respuesta significaba que la persona no ten&iacute;a conexi&oacute;n a la red o que ya no estaba viva. Mensajes como &ldquo;me siento agotado&rdquo;, &ldquo;necesito una llamada urgente para desahogarme&rdquo; y &ldquo;necesito hablar con alguien, siento que me ha pasado factura&rdquo; empezaron a aparecer con mayor frecuencia en el chat interno que tenemos los especialistas.
    </p><p class="article-text">
        Como respuesta a esto, los psic&oacute;logos especializados en apoyo a la supervisi&oacute;n empezaron a organizar seminarios web y videoconferencias para ayudarse mutuamente y trabajar la tensi&oacute;n generada por las sesiones. Un <a href="http://taomi.eu/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">grupo de profesionales de la danzaterapia</a> ha lanzado recientemente una serie de encuentros virtuales en los que muestran c&oacute;mo la danza y el movimiento pueden ser utilizados para afrontar el estr&eacute;s. Este tipo de iniciativas me parecen muy importantes: si nos quemamos ahora, no seremos capaces de ayudar despu&eacute;s.
    </p><h3 class="article-text">Dejar constancia</h3><p class="article-text">
        Mensajes como estos nos hacen seguir adelante: &ldquo;Gracias por ayudarme a encontrar la fuerza para dejar que mi marido vaya a la guerra&rdquo;; &ldquo;Gracias por esta charla, necesitaba ser escuchada. Encontr&eacute; el valor para intentar evacuar, y ahora estoy en un lugar seguro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A mi abuela &mdash;la &uacute;nica de mis abuelos que a&uacute;n vive&mdash; le cuesta evocar sus recuerdos de la guerra sin ponerse a llorar. Pero insiste en la importancia de la verdad, especialmente en estos tiempos, y de preservar estos recuerdos. &Uacute;ltimamente, mi familia y yo pasamos horas en videollamadas con ella en las que los comparte con nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Para honrar el trabajo de mis colegas hace poco inici&eacute; un proyecto documental en el que les hago un retrato a trav&eacute;s de videollamadas. Me parece importante dejar constancia de esta parte casi invisible de la guerra. Cuando publique el proyecto a finales de este a&ntilde;o espero que la guerra haya terminado. Pero a&uacute;n queda por hacer un enorme trabajo de reparaci&oacute;n del trauma.
    </p><p class="article-text">
        <em>* Anna Shilonosova es una fot&oacute;grafa documental y psic&oacute;loga. Actualmente reside en Reino Unido.</em>
    </p><p class="article-text">
        Traducci&oacute;n de Juli&aacute;n Cnochaert
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anna Shilonosova]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/guerra-hay-danos-emocionales-son-irreparables_129_9019361.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Jun 2022 19:36:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Crisis Ucrania,Ucrania,Rusia]]></media:keywords>
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