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    <title><![CDATA[elDiario.es - Manuel de la Fuente]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/manuel-de-la-fuente/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Manuel de la Fuente]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Colombia y el escenario después de Petro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/colombia-escenario-despues-petro_129_13324745.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/07bf1d7e-d6f7-4eea-940c-82a92409d07b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Colombia y el escenario después de Petro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los más de 12,7 millones de votos de Iván Cepeda son el principal instrumento que tienen la izquierda y el centro para disuadir a la extrema derecha de aventuras persecutorias, listas negras o venganzas</p></div><p class="article-text">
        Colombia vivi&oacute; el domingo una noche electoral que arroj&oacute; como resultado una divisi&oacute;n m&aacute;xima en dos bloques separados por un 0,9% de los votos a favor del candidato ultraderechista, Abelardo de la Espriella. Sin embargo, contradiciendo las encuestas, que apuntaban a una mayor&iacute;a c&oacute;moda de la derecha y la extrema derecha, Iv&aacute;n Cepeda moviliz&oacute; m&aacute;s de tres millones de votos respecto a la primera vuelta, logrando un resultado provisional de 12,7 millones. Enfrente, el uribismo y el ultra De la Espriella, que obtuvieron juntos 13,6 millones en la primera vuelta, se tuvieron que conformar con 12,9 en la segunda. El margen entre los bloques, de apenas 250.000 votos, es sumamente ajustado y hace necesario esperar al escrutinio oficial. El voto en blanco, por el que abog&oacute; hasta el final Sergio Fajardo, fue de un 1,63%, testimonial, pero relevante dado que casi duplica la diferencia entre los dos candidatos presidenciales. Se comprueba que en una elecci&oacute;n pocos votos siempre son muchos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; le espera a Colombia en este contexto? En el corto plazo Abelardo de la Espriella ya ha empezado a bajar el diapas&oacute;n de su verborrea extremista, que llevaba en m&aacute;ximos durante meses. Los m&aacute;s de 12,7 millones de votos de Iv&aacute;n Cepeda son el principal instrumento que tienen la izquierda y el centro para disuadir a la extrema derecha de aventuras persecutorias, listas negras o venganzas, como las que han venido arengando. Es previsible que los cuadros uribistas, que reniegan del Estado pero est&aacute;n siempre &aacute;vidos de volver a sus mandos, copen pronto posiciones y se hagan con los ministerios fuertes. Tampoco es descartable alguna escenograf&iacute;a de moderaci&oacute;n para la que siempre habr&aacute; alg&uacute;n perfil con experiencia en gobiernos previos dispuesto a ejercer de elemento blanqueador. No olvidemos el caso Milei en Argentina: tambi&eacute;n le llamaban <em>outsider</em> pero tard&oacute; poco en rescatar del armario a las viejas glorias de las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas del corralito. 
    </p><p class="article-text">
        En lo concreto, es previsible que el campo de las pol&iacute;ticas sociales, principal bandera del gobierno de Petro, sea el m&aacute;s castigado. Educaci&oacute;n, pensiones, salario m&iacute;nimo y la reforma sanitaria pendiente ser&aacute;n espacios donde las visiones cl&aacute;sicas, que le impidieron al pa&iacute;s construir un m&iacute;nimo andamiaje de estado del bienestar, vuelvan a intentar imponerse. Hay que seguir muy de cerca todo lo vinculado a los derechos humanos, incluyendo derechos individuales. Y, sobre todo, prestar mucha atenci&oacute;n a la pol&iacute;tica de seguridad: todo lo que ha proclamado el candidato ultra en esta materia no pasa de propaganda (&ldquo;mano dura&rdquo;, &ldquo;acabarlos a todos&rdquo;, &ldquo;darlos de baja&rdquo;). Y es ah&iacute;, camuflado bajo pol&iacute;ticas mal llamadas de seguridad donde, en el pasado, ocurrieron graves violaciones de los derechos humanos. Adem&aacute;s, est&aacute; muy cerca el caso de El Salvador y fue el propio De la Espriella el que alab&oacute; a Bukele como modelo. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, los cuatro a&ntilde;os de gobierno Petro han dejado avances que han beneficiado a una mayor&iacute;a social que desborda el electorado del centro y la izquierda. No ser&aacute; f&aacute;cil para De la Espriella hacer compatible su agenda con las aspiraciones de la mayor&iacute;a y con la correlaci&oacute;n de fuerzas que deja la elecci&oacute;n del domingo. Adem&aacute;s, por primera vez en la historia de Colombia hay una fuerza progresista organizada, con experiencia de gobierno, con legitimidad popular, vertebrada en el territorio y que fue la m&aacute;s votada en las pasadas legislativas del 8 de marzo. Que la izquierda sea el principal grupo pol&iacute;tico del Congreso de la Rep&uacute;blica no es un detalle menor y cada uno de esos representantes pueden ser un importante contrapeso para la agenda pol&iacute;tica de la extrema derecha. 
    </p><p class="article-text">
        A partir de aqu&iacute;, es necesario analizar lo ocurrido en Colombia en el contexto geopol&iacute;tico regional y global. A finales de 2025, se present&oacute; la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, conocida tambi&eacute;n como &ldquo;Corolario Trump&rdquo;, como &eacute;l mismo la denomin&oacute;. Ese documento puede resumirse en Am&eacute;rica, l&eacute;ase Am&eacute;rica Latina, para los americanos, l&eacute;ase estadounidenses. Se ha interpretado como un claro mensaje a China, que puede ser, y a la Uni&oacute;n Europea, que est&aacute; a otras cosas (si bien convendr&iacute;a que en Bruselas encontrasen pronto la br&uacute;jula). Pero, sobre todo, es un mensaje a los propios latinoamericanos. Las injerencias de Trump y su equipo en las elecciones de Colombia han sido p&uacute;blicas y abiertamente el mundo ha sido testigo de los llamamientos a votar por Abelardo de la Espriella hechos en primera persona por el actual inquilino de la Casa Blanca. Lo que no han hecho p&uacute;blico es el volumen total ni la concreci&oacute;n del apoyo al candidato ultra, ni tampoco a cambio de qu&eacute;. Entre las cosas sorprendentes de esta elecci&oacute;n est&aacute;, precisamente, el resultado del voto exterior en Estados Unidos donde ocho de cada 10 electores votaron por De la Espriella, incorporando casi 180.000 votos a favor de ese candidato. 
    </p><p class="article-text">
        Si la situaci&oacute;n avanzase, como parece, hacia una eventual llegada de De la Espriella a la Casa de Nari&ntilde;o el pr&oacute;ximo 7 de agosto, fecha en la que est&aacute; prevista la asunci&oacute;n del nuevo presidente electo, sus patrocinadores, en Washington y en Bogot&aacute;, har&iacute;an bien en leer adecuadamente la fotograf&iacute;a actual. Ver&aacute;n un pa&iacute;s que dej&oacute; atr&aacute;s lo peor de un conflicto armado al que no quiere volver, una sociedad que comprob&oacute; durante los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os que las pol&iacute;ticas sociales pueden construir derechos y una juventud que, masivamente, acudi&oacute; a votar por el Pacto Hist&oacute;rico. El pasado y el futuro pueden convivir, pero cuando el primero intenta impedir paso al segundo, la v&aacute;lvula de la contenci&oacute;n suele colapsar. 
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, es relevante encuadrar bien la dimensi&oacute;n hist&oacute;rica del gobierno de Gustavo Petro, que ahora concluye. En lo pol&iacute;tico, deja como legado haber convertido a la izquierda en una alternativa real en Colombia, demostrando que era posible gobernar el pa&iacute;s desde posiciones distintas a las que hab&iacute;an monopolizado el poder durante d&eacute;cadas. Pese a la dur&iacute;sima oposici&oacute;n sufrida dentro y fuera del pa&iacute;s (sigue, por ejemplo, estando en la lista OFAC de la que Trump se ha negado a sacarlo) abandona la presidencia con unas cotas de popularidad pocas veces vistas en Am&eacute;rica Latina. Las lecturas miopes que proclamen la hegemon&iacute;a de la extrema derecha Colombia y en Am&eacute;rica Latina errar&aacute;n en sus pron&oacute;sticos. Hasta que los problemas de las mayor&iacute;as no encuentren soluci&oacute;n, las luchas por defender las conquistas logradas van a abrirse paso, por m&aacute;s alto que griten los nuevos instrumentos pol&iacute;ticos de las viejas &eacute;lites tradicionales. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel de la Fuente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/colombia-escenario-despues-petro_129_13324745.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Jun 2026 19:32:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Colombia y el escenario después de Petro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Abelardo de la Espriella]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Colombia vota]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/colombia-vota_129_13261385.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1cd2c9e1-f2ae-42b2-8538-3c188f901497_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Colombia vota"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El país sudamericano decide si se da la oportunidad de consolidar transformaciones a quienes, con mayor o menor éxito, las iniciaron hace cuatro años o si se sucumbe a una nueva ola de liderazgos iliberales que recorre parte del continente</p></div><p class="article-text">
        Colombia vota este domingo y se enfrenta a una decisi&oacute;n que puede marcar la pr&oacute;xima d&eacute;cada de su historia pol&iacute;tica. La disyuntiva es clara: dar continuidad al ciclo iniciado en 2022 con la llegada de Gustavo Petro a la presidencia o interrumpirlo para abrir una etapa de deslizamiento por las pendientes de la extrema derecha.
    </p><p class="article-text">
        Los sectores progresistas han cerrado filas en torno a la candidatura de Iv&aacute;n Cepeda. Hijo de una de las v&iacute;ctimas m&aacute;s emblem&aacute;ticas de la violencia pol&iacute;tica colombiana, Cepeda ha construido su trayectoria desde la defensa de los derechos humanos, la b&uacute;squeda de la verdad y una convicci&oacute;n democr&aacute;tica que nunca ha necesitado elevar el tono para hacerse escuchar. En una &eacute;poca con inflaci&oacute;n de liderazgos hiperb&oacute;licos, ha querido hacer de la serenidad su principal activo pol&iacute;tico. Junto a &eacute;l, figuras de referencia como Mar&iacute;a Jos&eacute; Pizarro, Clara L&oacute;pez, Camilo Romero, entre muchos otros, han sabido ceder y construir para ofrecer una propuesta com&uacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Enfrente aparecen dos derechas, aparentemente distintas, pero conectadas. La primera es la tradicional, liderada por Paloma Valencia y heredera directa del uribismo. La segunda es la del candidato ultraderechista Abelardo de la Espriella, en el pasado abogado de personajes de dudosa reputaci&oacute;n, que ha crecido de forma fulgurante al calor de las redes sociales. Ofrece una candidatura basada en la confrontaci&oacute;n permanente, el liderazgo personalista y la sempiterna promesa de resolver todos los problemas a base de mano dura y testosterona. Su discurso combina elementos del libertarismo agresivo de Milei (se hace llamar &ldquo;el tigre&rdquo; como aquel se hizo llamar &ldquo;el le&oacute;n&rdquo;), la pulsi&oacute;n punitiva de Bukele y una marcada inclinaci&oacute;n reverencial hacia Trump. Todo aderezado con parte de las esencias culturales y pol&iacute;ticas del uribismo cl&aacute;sico, al que aspira a sustituir por absorci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Hay algo en medio? Hay poco. Por el centro, Sergio Fajardo y Claudia L&oacute;pez suman entre el 3% y el 5% de la intenci&oacute;n de voto seg&uacute;n las encuestas. Salvo que Iv&aacute;n Cepeda logre m&aacute;s del 50% del voto en primera vuelta, este caudal de votantes podr&iacute;a jugar un papel relevante en segunda vuelta. A Fajardo le precede la experiencia previa de 2018, cuando tuvo que elegir entre el uribista Iv&aacute;n Duque o el entonces candidato Gustavo Petro. Y desapareci&oacute; para no tener que elegir, dando as&iacute; su bendici&oacute;n al uribismo por omisi&oacute;n. En esta ocasi&oacute;n, amenaza con hacer lo mismo, pero, con un ultra como De la Espriella enfrente, es muy posible que sus bases act&uacute;en con m&aacute;s cordura que su l&iacute;der. Tambi&eacute;n el voto exterior, donde Espa&ntilde;a es una de las plazas centrales, con ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia o Bilbao que suman m&aacute;s de 262.000 votantes, puede llegar a ser decisivo. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l es el balance del Gobierno Petro? Durante los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os, el pa&iacute;s ha registrado un crecimiento econ&oacute;mico sostenido, una reducci&oacute;n del desempleo y avances significativos en materia laboral y social. El incremento del salario m&iacute;nimo, con una subida excepcional del 23%, ha permitido recuperar capacidad adquisitiva a millones de trabajadores en un pa&iacute;s donde una parte muy importante de la poblaci&oacute;n percibe ingresos pr&oacute;ximos a ese umbral. La reforma pensional busca corregir algunas de las desigualdades m&aacute;s profundas del sistema y la reforma laboral ha ampliado derechos largamente demandados. 
    </p><p class="article-text">
        Nada de ello significa que el balance sea perfecto. La persistencia de grupos armados, econom&iacute;as ilegales y din&aacute;micas de violencia territorial demuestra hasta qu&eacute; punto los problemas de Colombia son m&aacute;s profundos que cualquier ciclo presidencial. Queda pendiente la ansiada &ldquo;paz total&rdquo; que el propio Ejecutivo saliente se marc&oacute; como prioridad. Tampoco la reforma de la salud alcanz&oacute; el grado de desarrollo que sus impulsores esperaban, atascada en un legislativo que se entreg&oacute; muy pronto al bloqueo al ejecutivo, sin espacios para di&aacute;logos o negociaciones que permitiesen avances. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que est&aacute; en juego en estas elecciones no es &uacute;nicamente qui&eacute;n ocupar&aacute; la Casa de Nari&ntilde;o. Se decide si se da la oportunidad de consolidar transformaciones a quienes, con mayor o menor &eacute;xito, las iniciaron hace cuatro a&ntilde;os o si se sucumbe a una nueva ola de liderazgos iliberales que recorre parte del continente, alimentada por los nuevos &aacute;nimos injerencistas propiciados desde Washington y su doctrina Monroe 2.0. Una victoria de Cepeda en Colombia contribuir&iacute;a a consolidar la foto que hace poco m&aacute;s de un mes se hicieron en Barcelona los l&iacute;deres progresistas de la regi&oacute;n, fortaleciendo el eje M&eacute;xico, Colombia, Uruguay y Brasil (que tiene a Lula en la antesala de elecciones presidenciales este pr&oacute;ximo mes de octubre). 
    </p><p class="article-text">
        Hace cuatro a&ntilde;os, en este mismo <a href="https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/gustavo-petro-presidente-colombia_129_9027932.html%5D" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">espacio</a>, anticipamos que Petro iba a ser presidente. Entonces se abri&oacute; una oportunidad hist&oacute;rica para la izquierda colombiana: pod&iacute;a gobernar el pa&iacute;s sin provocar el apocalipsis anunciado por sus adversarios. Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, esa hip&oacute;tesis ha sido contrastada por la realidad. Ahora corresponde a los ciudadanos decidir si ese camino merece ser profundizado o si el pa&iacute;s prefiere aventurarse por una senda cuyos precedentes recientes, en Am&eacute;rica Latina y fuera de ella, invitan m&aacute;s a la preocupaci&oacute;n que a la esperanza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel de la Fuente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/colombia-vota_129_13261385.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 May 2026 20:31:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Colombia vota]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Elecciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una agresión contra América Latina, una amenaza global]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/agresion-america-latina-amenaza-global_129_12885106.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/82ba2741-5266-4ada-a77b-dc6e802f02a0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una agresión contra América Latina, una amenaza global"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La tibieza de algunos Estados ante esta violación del derecho internacional y la falta de contundencia de la Unión Europea son un error muy serio, especialmente cuando sobre la mesa hay un plan explícito de injerencias en todo el hemisferio occidental que incluye a los países europeos</p><p class="subtitle">Opinión - La caída de Maduro: una violación del derecho que no se explica por el narcotráfico</p></div><p class="article-text">
        En la memoria de varias generaciones de latinoamericanos y europeos perduran a&uacute;n las intervenciones militares de Estados Unidos contra Am&eacute;rica Latina durante la segunda mitad del siglo XX. La gravedad y las consecuencias de aquellas operaciones ti&ntilde;eron de sangre numerosos pa&iacute;ses, perpetuaron dictaduras d&oacute;ciles a los intereses de Washington y alimentaron conflictos a lo largo de todo el continente, desde el sur del R&iacute;o Bravo a la Patagonia. Cuando en los inicios de 2026, vemos repetirse un esquema mediante el cual Estados Unidos, previa intervenci&oacute;n de la CIA, secuestra a un jefe de Estado de un pa&iacute;s soberano, la memoria colectiva se activa de inmediato.
    </p><p class="article-text">
        Nadie con criterio propio cree que Trump ataca Venezuela para luchar contra el narcotr&aacute;fico. Como tampoco nadie cree que lo hace para defender la democracia. &Eacute;l, que recibi&oacute; hace solo unas semanas a Mohammed Bin Salman con honores en la Casa Blanca. Como en el siglo XX, lo que prima es el control de los recursos naturales y la riqueza ajena. Y ahora ni siquiera se disimula: &ldquo;Nos vamos a ocupar del petr&oacute;leo&rdquo;, subray&oacute; abiertamente en su comparecencia.
    </p><p class="article-text">
        La l&iacute;nea roja atravesada en Venezuela abre muchos m&aacute;s interrogantes que certezas y dibuja un mundo de anomia en la esfera internacional. Hoy, todos los dem&oacute;cratas deber&iacute;an criticar con contundencia la violaci&oacute;n del derecho internacional. Aunque esa ha sido la t&oacute;nica de las primeras reacciones entre los principales l&iacute;deres, la tibieza de algunos Estados y la falta de contundencia de la Uni&oacute;n Europea son un error muy serio, especialmente cuando sobre la mesa hay un plan expl&iacute;cito de injerencias en todo el hemisferio occidental que incluye a los pa&iacute;ses europeos. 
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n es necesario hacer una lectura cr&iacute;tica del rol que est&aacute;n jugando los supuestos aliados de Venezuela. La mayor&iacute;a de los analistas coinciden en no esperar que China y Rusia pasen de la pol&iacute;tica declarativa de las &uacute;ltimas horas. Como tampoco jugaron ning&uacute;n rol disuasorio real previamente, priorizado su propia agenda. En el actual contexto de equilibrios geopol&iacute;ticos, esa inacci&oacute;n ayud&oacute;, muy probablemente, a que Trump ordenase un ataque como este. 
    </p><p class="article-text">
        La incertidumbre reina tras la agresi&oacute;n. Aun siendo pronto para hacer pron&oacute;sticos a largo plazo, se pueden dibujar algunas consecuencias, tanto en el tablero internacional como en el latinoamericano. En su intervenci&oacute;n desde su residencia vacacional, Trump repiti&oacute; varias veces que Estados Unidos va a liderar Venezuela, lo cual agrava a&uacute;n m&aacute;s el escenario. Una cosa son las intervenciones en &Aacute;frica, Asia Central u Oriente Medio, donde no estar&iacute;a de m&aacute;s recordar sonoros fracasos, como Iraq o Afganist&aacute;n. Otra es invocar la guerra en una de las pocas regiones del mundo donde, pese a las m&uacute;ltiples tensiones, hab&iacute;a paz. 
    </p><p class="article-text">
        No es la primera vez que Estados Unidos conf&iacute;a en exceso en su supremac&iacute;a militar, incuestionable para desplegar operaciones como la que acabamos de ver, pero de dudosa utilidad para aplicar un plan viable el d&iacute;a despu&eacute;s. &iquest;En nombre de qui&eacute;n Estados Unidos est&aacute; legitimado para gobernar Venezuela? &iquest;Qu&eacute; esperan que ocurra si ninguno de los actuales miembros del Gobierno venezolano ni de los mandos de su ej&eacute;rcito ceden ante la agresi&oacute;n? Es evidente que, en la mente de Trump y su corte, este escenario no existe y conf&iacute;an en la divisi&oacute;n de los sectores pol&iacute;ticos y militares del actual Gobierno para avanzar en la invasi&oacute;n y posterior expolio del pa&iacute;s, lo cual a&uacute;n est&aacute; por ver. 
    </p><p class="article-text">
        El ataque a Venezuela tiene implicaciones que van m&aacute;s all&aacute; de sus fronteras y que impactan a nivel regional. La contundencia de la condena hacia lo ocurrido por parte del presidente de Colombia, Gustavo Petro, debe ser le&iacute;da en detalle. Ambos pa&iacute;ses comparten m&aacute;s de dos mil kil&oacute;metros de frontera, lo que hace que la preocupaci&oacute;n por la deriva de la situaci&oacute;n sea alta en Bogot&aacute;, a las puertas de un ciclo electoral clave, que incluye elecciones presidenciales en mayo de este a&ntilde;o. Si el ataque contra Venezuela queda impune, &iquest;qu&eacute; incentivos tiene Trump para no intervenir despu&eacute;s &ndash;en la forma que sea&ndash; en Colombia, en M&eacute;xico o en Brasil? Es un hecho que su capacidad para la inventiva, para fabricar causas y para mentir est&aacute; intacta. En buena medida, lo que ocurra en las pr&oacute;ximas semanas y meses depender&aacute; de la reacci&oacute;n del resto del continente. 
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, algunos l&iacute;deres de la oposici&oacute;n, siempre tendientes al exabrupto f&aacute;cil, han salido raudos a celebrar el ataque de Estados Unidos contra Venezuela. Deber&iacute;an caer en la cuenta de su incoherencia cuando, a la vez, dicen condenar la invasi&oacute;n de Rusia a Ucrania, por ejemplo. Si a partir de ahora impera la ley del m&aacute;s fuerte, no parece que Putin vaya a encontrar demasiadas razones para dejar de atacar Kiev. Si s&oacute;lo opera la l&oacute;gica de la fuerza, &iquest;con qu&eacute; argumentos puede alguien oponerse a una posible invasi&oacute;n de Taiw&aacute;n, si China as&iacute; lo desease? O &iquest;c&oacute;mo se neutraliza una hipot&eacute;tica invasi&oacute;n a Groenlandia, sugerida por el propio Trump? 
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s grave de lo ocurrido contra Venezuela es, en definitiva, el precedente que Trump crea. Hoy la excusa es el narcotr&aacute;fico y ma&ntilde;ana podr&aacute; ser cualquier otra que sirva para defender los intereses propios. Si las reglas no se respetan, si los Estados no responden ante el derecho internacional, hemos de asumir que estamos inaugurando un tiempo en el que la barbarie y la violencia justifican cualquier af&aacute;n imperialista. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel de la Fuente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/agresion-america-latina-amenaza-global_129_12885106.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Jan 2026 21:24:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Venezuela,Donald Trump,Nicolás Maduro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trump y el chantaje de la 'lista Clinton' contra Petro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/trump-chantaje-lista-clinton-petro_129_12729679.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/85d9c760-a9de-4568-a3cb-45af140766d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Trump y el chantaje de la &#039;lista Clinton&#039; contra Petro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando se usa el aparato de sanciones financieras de EEUU contra un mandatario elegido democráticamente, el mensaje no es jurídico, es ideológico: castigar al adversario político</p><p class="subtitle">IU reclama al Gobierno que muestre respaldo a Gustavo Petro ante las sanciones contra él anunciadas por EEUU

</p></div><p class="article-text">
        La lista Clinton naci&oacute; en los noventa para aislar econ&oacute;micamente a narcotraficantes y blanqueadores de dinero. Supuestamente, era en su origen un instrumento de cooperaci&oacute;n internacional contra el crimen organizado. Hoy, su uso se ha degradado hasta convertirse en un arma pol&iacute;tica. La decisi&oacute;n tomada por Donald Trump de incluir en ella a Gustavo Petro, a varios miembros de su familia y a su ministro del Interior marca un punto de inflexi&oacute;n: ya no se sanciona a presuntos delincuentes, sino a adversarios pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Michelle Manatt, exfuncionaria dem&oacute;crata del departamento de Estado y una de las arquitectas del programa original, se pronunci&oacute; sin rodeos desde Estados Unidos: &ldquo;en mi pa&iacute;s ya no existe el debido proceso; primero tomaron la decisi&oacute;n pol&iacute;tica de poner su nombre ah&iacute; y luego buscaron elementos para justificarlo&rdquo;. Pocas declaraciones definen mejor la arbitrariedad. Lo que en teor&iacute;a deber&iacute;a ser un mecanismo jur&iacute;dico se transforma as&iacute; en una forma de chantaje <em>ad hominem</em>: un aviso a cualquier dirigente que pretenda desafiar los planteamientos de Trump.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ataques pol&iacute;ticos como este, no solo no fortalecen la lucha contra el narcotr&aacute;fico, la erosionan. Si todo el mundo es un narcotraficante, nadie lo es. El resultado es una banalizaci&oacute;n que deja m&aacute;s espacio a los verdaderos c&aacute;rteles. &ldquo;Reemplazar constantemente la verdad por la mentira no hace que las mentiras sean aceptadas como verdad, sino que el sentido de la realidad se destruya&rdquo; escribi&oacute; Hannah Arendt. Ese es el punto en el que nos encontramos: un mundo donde la lucha contra el narcotr&aacute;fico se usa para encubrir maniobras pol&iacute;ticas oscuras, y donde la verdad parece depender de qui&eacute;n tenga m&aacute;s capacidad de imponerla.
    </p><p class="article-text">
        Pero vamos a los hechos. Los cultivos de hoja de coca en Colombia alcanzaron cotas muy altas en el gobierno del uribista Iv&aacute;n Duque, cuando se destruy&oacute; la pol&iacute;tica de sustituci&oacute;n voluntaria de cultivos que hab&iacute;a implantado en su d&iacute;a Juan Manuel Santos. En 2021, bajo el gobierno Duque la tasa de crecimiento de cultivos estaba en el 42%. Hoy, seg&uacute;n datos adelantados por el propio presidente colombiano, la tasa de crecimiento de cultivos va en claro declive: 13% en 2022; 9% en 2023; 3% en 2024.
    </p><p class="article-text">
        Petro pag&oacute; el precio de haber dicho lo que muchos piensan y pocos jefes de estado o de gobierno se atreven a verbalizar con tanta claridad. Denunci&oacute; los asesinatos extrajudiciales en alta mar, las detenciones de madres y padres migrantes delante de sus hijos, las deportaciones de personas esposadas de pies y manos a sus pa&iacute;ses de origen y las entregas a terceros pa&iacute;ses donde se les pierde la pista. Fue de los m&aacute;s contundentes ante el genocidio en Gaza. Pero hizo algo m&aacute;s. Puso sobre la mesa el elemento de fondo que explica que Trump tenga el mayor portaviones del mundo a pocas millas de la costa venezolana: el petr&oacute;leo.
    </p><p class="article-text">
        Y es que la geopol&iacute;tica puede ayudarnos a entender la situaci&oacute;n actual en la regi&oacute;n. En su disputa con China por las tierras raras, Trump es consciente de que Am&eacute;rica Latina concentra en sus entra&ntilde;as buena parte de estos minerales. No tendr&aacute; ning&uacute;n problema en controlar el litio argentino, mientras Javier Milei contin&uacute;e al frente del pa&iacute;s. Tampoco tendr&aacute; mayores obst&aacute;culos para abordar un giro en la relaci&oacute;n con Bolivia, pa&iacute;s enormemente rico en litio y otros minerales, tras la elecci&oacute;n de Rodrigo Paz como presidente. El petr&oacute;leo venezolano gana valor en este contexto de transici&oacute;n energ&eacute;tica global.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este tablero, falta Brasil. Llama la atenci&oacute;n el silencio del presidente Lula da Silva. Al frente de la principal potencia regional, es evidente que su voz tendr&iacute;a capacidad disuasoria sobre aventuras b&eacute;licas en la regi&oacute;n. La &uacute;nica explicaci&oacute;n pasa por asumir que ha optado por la v&iacute;a del di&aacute;logo directo con Trump, con quien se vio esta misma semana en Malasia, en la defensa de su propio inter&eacute;s nacional. Sin embargo, si esa posici&oacute;n se mantiene, el resultado ser&aacute; una Am&eacute;rica del Sur fragmentada, donde cada gobierno lo supedite todo a su inter&eacute;s nacional concreto. Pero el coste de esa estrategia no ser&aacute; menor y el silencio ante Trump puede tener tambi&eacute;n derivadas internas. El gobernador bolsonarista que orden&oacute; el pasado martes la incursi&oacute;n en una favela de R&iacute;o de Janeiro y que se sald&oacute; con m&aacute;s de 130 muertos, muchos de ellos j&oacute;venes con tiros en la nuca, hizo suya, precisamente, la justificaci&oacute;n de Trump: &ldquo;todos eran narcotraficantes&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El caso Petro demuestra que la defensa de la democracia latinoamericana no pasa por complacer a Trump, sino por recuperar el valor de la pol&iacute;tica. La democracia no puede depender de la aprobaci&oacute;n del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos ni de los intereses de turno de una administraci&oacute;n. Si los pueblos eligen libremente, ning&uacute;n bur&oacute; financiero deber&iacute;a tener la potestad de atentar contra esa voluntad. De lo contrario, lo que se destruye no es solo un gobierno o a un presidente, sino la idea misma de que la pol&iacute;tica pueda ser algo distinto de una sucursal del poder ajeno.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel de la Fuente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/trump-chantaje-lista-clinton-petro_129_12729679.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Oct 2025 21:05:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Trump y el chantaje de la 'lista Clinton' contra Petro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Gustavo Petro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Massa o Milei: Argentina contiene la respiración]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/massa-milei-argentina-contiene-respiracion_129_10697506.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dd78434a-d4d3-479a-99b5-16b7a9c1da14_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Massa o Milei: Argentina contiene la respiración"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Massa es hoy el último instrumento de defensa ante el ultraderechista Milei, una construcción artificial, vacía de contenido en muchos aspectos, que algunos sectores ventajistas de la élite económica aspiran a rellenar con sus propios intereses</p></div><p class="article-text">
        En 2016, el consultor pol&iacute;tico Jaime Dur&aacute;n Barba sugiri&oacute; al entonces candidato presidencial, Mauricio Macri, sentar a un perro en la silla presidencial. Al can lo llamaron Balcarce y, despu&eacute;s de ejecutar la haza&ntilde;a, la difundieron ampliamente en redes sociales. El asesor predilecto de Macri explic&oacute; despu&eacute;s que el perro le hab&iacute;a dado m&aacute;s votos al candidato que cualquier discurso afinado sobre pol&iacute;tica econ&oacute;mica. La historia se repite, pero no siempre al mismo nivel: hoy el candidato Milei ya consulta con su perro, al parecer fallecido, el programa pol&iacute;tico que necesita la Argentina. No dejar&iacute;a de ser una an&eacute;cdota, si no estuvi&eacute;semos en la antesala de lo que podr&iacute;a ser la repetici&oacute;n evolucionada de experiencias dram&aacute;ticas como las ya experimentadas, hace no tanto tiempo, en Estados Unidos y Am&eacute;rica Latina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La segunda vuelta electoral enfrenta este domingo al peronista Sergio Massa y al ultraderechista Javier Milei y definir&aacute;, para bien o para mal, los designios de la Argentina en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Massa es un hombre del sistema, ministro del presidente saliente, Alberto Fern&aacute;ndez, y se&ntilde;alado por la oposici&oacute;n como responsable de parte de los problemas econ&oacute;micos que enfrenta hoy el pa&iacute;s. No representa a la izquierda, ni tampoco representa a la derecha, pero conecta con ese viejo peronismo h&aacute;bil, forjado en relaciones s&oacute;lidas con los sindicatos, vertebrador de pol&iacute;ticas sociales y constructor de lo m&aacute;s parecido a un estado del bienestar que pueda haber hoy en el conjunto de la regi&oacute;n. Pero Massa es hoy, ante todo, el &uacute;ltimo instrumento de defensa ante el ultraderechista Milei.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Javier Milei, por su lado, es la antipol&iacute;tica. Una construcci&oacute;n artificial, vac&iacute;a de contenido en muchos aspectos, que algunos sectores ventajistas de la &eacute;lite econ&oacute;mica aspiran a rellenar con sus propios intereses. No es casual que la campa&ntilde;a electoral se haya visto atravesada por sus vaivenes discursivos constantes. Plantear la abolici&oacute;n de todos los subsidios del pa&iacute;s y, a la vez, pretender combatir la pobreza; o proponer la supresi&oacute;n del banco central y, a la vez, pretender la estabilizaci&oacute;n de la econom&iacute;a. Da lo mismo, lo de menos parece ser el fondo de las propuestas: lo importante es llegar, porque la agenda se la dictar&aacute;n despu&eacute;s. La paradoja del momento es que el candidato que se autoproclama como l&iacute;der anti-casta es el mejor producto de esta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero al personaje se le ha hecho largo el trayecto hasta la segunda vuelta. Su principal tropiezo tuvo que ver con los derechos humanos y el negacionismo de la dictadura. A pesar de que la derecha tradicional, agrupada en Juntos por el Cambio, lo apoya, amplios sectores moderados, entre los que se encuentra la Uni&oacute;n C&iacute;vica Radical del expresidente Alfons&iacute;n, han identificado a tiempo las limitaciones y peligros que representa el ultra. Milei es un fen&oacute;meno argentino, pero no exclusivo de Argentina. Brasil y el bolsonarismo est&aacute;n demasiado cerca en el tiempo y en el espacio. M&aacute;s al norte, en Colombia, hace un a&ntilde;o y medio, en la segunda vuelta que dio la victoria electoral a Gustavo Petro, vimos como contendiente a un adulto mayor, parad&oacute;jicamente impulsado por redes sociales que &eacute;l jam&aacute;s manej&oacute;. Estaban repletas de mini discursos de menos de treinta segundos, con estructuras gramaticales de sujeto-verbo-predicado, orientadas a esbozar promesas imposibles y soluciones aparente f&aacute;ciles a problemas hist&oacute;ricos. Rodolfo Hern&aacute;ndez no solo se desinfl&oacute; tras su derrota, sino que desapareci&oacute; por completo del panorama pol&iacute;tico como lo que era: un mero producto del <em>marketing</em>. Salvando todas las distancias de los personajes y de los contextos de ambos pa&iacute;ses, es f&aacute;cil identificar semejanzas entre el ultra Milei y el anciano Hern&aacute;ndez. No ser&iacute;a extra&ntilde;o que, si Massa se impone, su figura siguiese el mismo camino que la del colombiano. Ahora bien, tambi&eacute;n hay diferencias y no son menores. Argentina tendr&aacute; que revisar y reparar los efectos del hurac&aacute;n. El debate p&uacute;blico lleva instalado durante demasiados meses en asuntos que se cre&iacute;an superados y que, sin embargo, se han abierto paso generando odio y extrema polarizaci&oacute;n en la sociedad.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las &uacute;ltimas encuestas muestran un escenario de divisi&oacute;n m&aacute;xima, y casi equivalente, entro los dos bloques. Las encuestadoras han mantenido cautela sobre el resultado, posiblemente a modo de penitencia por el fracaso en los pron&oacute;sticos de la primera vuelta. Uno de los pocos institutos que acert&oacute; entonces, Celag, ya advert&iacute;a del techo de Javier Milei y hoy apunta a una ajustada victoria de Massa por la m&iacute;nima, con una diferencia de un punto y medio entre ambos candidatos, que obliga a la prudencia.
    </p><p class="article-text">
        La comunidad internacional mira con preocupaci&oacute;n a la Argentina. Estados Unidos es partidario de evitar experimentos con resultados indeseados y lanz&oacute; se&ntilde;ales de apoyo a Massa. Contrasta con la desorientaci&oacute;n de algunos dirigentes de la derecha espa&ntilde;ola y latinoamericana que, recientemente, apoyaron a Milei. Es comprensible que, en Espa&ntilde;a, Santiago Abascal hiciese propio el inesperado resultado electoral de Milei en la primera vuelta. Pero el movimiento de Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o, por boca de Mariano Rajoy, apoyando al candidato ultra desde Espa&ntilde;a, en lugar de a un candidato peronista de corte liberal como Massa, solo se puede entender en el marco de la confusi&oacute;n general en la que convive el l&iacute;der de la derecha espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Si Massa gana, las tareas son ingentes. La situaci&oacute;n econ&oacute;mica es extremadamente delicada y no es casual que Milei, con su bater&iacute;a de soluciones a la desesperada, haya encontrado arraigo en determinados sectores especialmente castigados. El discurso basado solamente en la defensa de las instituciones, del sistema o de la democracia es insuficiente. Parece urgente desplegar una agenda pol&iacute;tica que realmente preste atenci&oacute;n y genere soluciones a los problemas de las amplias capas sociales castigadas por la crisis. Si no es as&iacute;, el riesgo de reaparici&oacute;n de cualquier otro Milei de turno seguir&aacute; presente. El expresidente Ra&uacute;l Alfons&iacute;n lo resumi&oacute; en una frase: &ldquo;con la democracia, se come, se cura y se educa&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel de la Fuente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/massa-milei-argentina-contiene-respiracion_129_10697506.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Nov 2023 20:57:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Massa o Milei: Argentina contiene la respiración]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Javier Milei,Sergio Massa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un problema llamado Vox]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/problema-llamado-vox_129_10404971.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7d3bb2e3-66db-4355-a154-edb5c0ae7c8f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un problema llamado Vox"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La movilización de voto anti-Vox es el factor clave para entender un resultado tan alejado de sus pronósticos. Este es el elemento que va a permitir a Pedro Sánchez lograr un acuerdo de gobernabilidad o rearmarse para una repetición electoral</p></div><p class="article-text">
        La noche electoral fue aciaga en el balc&oacute;n de la calle G&eacute;nova. Toda Espa&ntilde;a asisti&oacute; en directo a una de esas escenas en las que la comunicaci&oacute;n verbal y la no verbal iban por caminos muy distintos. Era el intento de aferrarse a una victoria in&uacute;til en la que PP y Vox se quedaron a seis diputados de lograr la mayor&iacute;a absoluta. A bastantes m&aacute;s de ver cumplidas sus propias expectativas y las de <a href="https://www.eldiario.es/politica/encuestas-fallaron-inflaron-pp-14-escanos-resultado-final-23j_1_10403177.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">quienes les auguraban la victoria</a> casi antes de jugar el partido. Todo esto, adem&aacute;s, menos de dos meses despu&eacute;s de que el PP obtuviese un resultado objetivamente bueno en las elecciones municipales y auton&oacute;micas. Por tanto, la incredulidad entre las filas conservadoras est&aacute; en m&aacute;ximos. 
    </p><p class="article-text">
        Pero, en medio, hemos vivido una campa&ntilde;a electoral plagada de escenas extra&ntilde;as, en las que la gesti&oacute;n de tiempos por parte de G&eacute;nova fue todo menos audaz. La foto del acuerdo de gobierno con Vox en la Comunidad Valenciana o el esperpento vivido en Extremadura, por no mencionar los acuerdos con los de Abascal en cientos de ayuntamientos de todo el Estado, configuraron un clima de preocupaci&oacute;n generalizada que iba mucho m&aacute;s all&aacute; de los votantes progresistas. 
    </p><p class="article-text">
        Esos acuerdos cortoplacistas, suscritos en tiempo r&eacute;cord, casi con ansia, han contribuido a dar p&uacute;lpito a un discurso anticient&iacute;fico, machista, negacionista, plagado de ataques abiertos a colectivos concretos, de retrocesos de d&eacute;cadas en materia de derechos individuales, que ha logrado movilizar a sectores del electorado lo suficientemente amplios como para pinchar esa burbuja. Es sorprendente ver c&oacute;mo Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o, que mantuvo a la ultraderecha fuera de las instituciones gallegas, ha olvidado en Madrid uno de los activos que le hicieron proyectar desde Galicia una imagen de moderaci&oacute;n y liderazgo hacia el exterior.
    </p><p class="article-text">
        Pero el problema es m&aacute;s profundo de lo que parece entre las filas conservadoras. Enga&ntilde;arse a s&iacute; mismos, en un ejercicio de falsa simetr&iacute;a de extremos en el que, si el PSOE puede pactar y gobernar con Unidas Podemos, ellos pueden hacerlo con Vox es una mercanc&iacute;a deteriorada que los electores no han comprado en las urnas. Es m&aacute;s, tampoco han comprado el discurso centralista que es hostil a comprender con generosidad y empat&iacute;a las l&oacute;gicas pol&iacute;ticas de las periferias. 
    </p><p class="article-text">
        Vox es un partido que se autoexcluye con su discurso de los est&aacute;ndares m&iacute;nimos de homologaci&oacute;n democr&aacute;tica. Los conservadores alemanes lo entendieron mejor: <a href="https://www.eldiario.es/internacional/lider-conservadores-alemanes-rechaza-pactar-ultraderecha-son-xenofobos-antisemitas_1_10301630.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acusaron de xen&oacute;fobos a los ultras</a> de Alternativa por Alemania y el l&iacute;der de la CDU instaur&oacute; un cord&oacute;n sanitario excluy&eacute;ndoles de cualquier posibilidad de negociaciones y acuerdos. Feij&oacute;o no ha sabido o no ha querido usar la misma determinaci&oacute;n y, por la v&iacute;a de los hechos, el voto anti-Vox del pasado 23 de julio le ha mostrado que el camino era incorrecto y que el error de c&aacute;lculo fue may&uacute;sculo. En un pa&iacute;s como Espa&ntilde;a, donde los an&aacute;lisis sociol&oacute;gicos indican, uno tras otro, que la ciudadan&iacute;a se ubica en el centro de la escala ideol&oacute;gica con un sesgo hacia la izquierda m&aacute;s acusado que en el resto de Europa, una derecha estimulada con los psicotr&oacute;picos de la ultraderecha no tendr&aacute; opciones de gobernabilidad. 
    </p><p class="article-text">
        La movilizaci&oacute;n de voto anti-Vox es el factor clave para entender un resultado tan alejado de sus pron&oacute;sticos. Este es el elemento que va a permitir a Pedro S&aacute;nchez lograr un acuerdo de gobernabilidad, en el mejor de los casos, o rearmarse para una repetici&oacute;n electoral en el peor. Si los de Feij&oacute;o contin&uacute;an buscando explicaciones en los terrenos pantanosos por los que se mueve la extrema derecha, tardar&aacute;n m&aacute;s en encontrar el camino de salida. Igual que si terminan por ver soluciones ficticias en la trampa que amplifican algunos medios conservadores de Madrid y que se personific&oacute; en loas a Ayuso durante la noche electoral. Lo grave es que, mientras tanto, continuar&aacute;n legitimando un discurso de odio contra el que una buena parte de la sociedad espa&ntilde;ola, entre la que a d&iacute;a de hoy no est&aacute;n ellos, ya ha puesto pie en pared.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel de la Fuente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/problema-llamado-vox_129_10404971.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Jul 2023 04:01:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones Generales 23J 2023,Vox,PSOE,PP - Partido Popular]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La izquierda, ante el reto de aclarar su 'target' electoral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/izquierda-reto-aclarar-target-electoral_129_10260497.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7a7dee07-2b63-4c2b-a402-d1300c08d428_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La izquierda, ante el reto de aclarar su &#039;target&#039; electoral"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si el PSOE aspira al voto útil, virará su discurso hacia la izquierda. Pero eso tiene riesgos. El más serio es el achicamiento del espacio natural de Yolanda Díaz y su consecuente caída en términos de rendimiento electoral </p></div><p class="article-text">
        La semana que termina ha sido una de las de m&aacute;s alta intensidad pol&iacute;tica de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Sin tiempo para an&aacute;lisis sosegados, tras la hecatombe en la que se sumi&oacute; la izquierda el pasado 28 de mayo, todo est&aacute; ya configurado para unas elecciones generales que podr&iacute;an completar el cambio de ciclo pol&iacute;tico en el conjunto del Estado espa&ntilde;ol. La campa&ntilde;a electoral que tenemos por delante se polarizar&aacute; sobre las figuras de Pedro S&aacute;nchez y Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o, con Yolanda D&iacute;az y Santiago Abascal en un segundo y, a la vez, determinante plano de conformaci&oacute;n de los futuros escenarios de gobernabilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, el actor que quede tercero en la liza ser&aacute; clave. Por tanto, los incentivos para la generaci&oacute;n de candidaturas de unidad son muy obvios en t&eacute;rminos de rendimiento electoral. Las pasadas elecciones auton&oacute;micas dejaron <a href="https://www.eldiario.es/aragon/politica/huesca-paradigma-fragmentacion-voto-izquierdas-aupa-derecha_1_10249982.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ejemplos como el de Huesca</a>, paradigma de la ineficiencia por fragmentaci&oacute;n de la llamada izquierda alternativa: cuatro candidaturas a la izquierda del PSOE obtuvieron el 18% del voto y ning&uacute;n representante electo. No es el &uacute;nico ejemplo. En territorios clave como la Comunidad de Madrid o la Comunidad Valenciana, Podemos es ya una fuerza extraparlamentaria por no lograr superar las barreras de entrada preestablecidas en cada uno de estos territorios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como es sabido, en las elecciones generales del pr&oacute;ximo 23 de julio la circunscripci&oacute;n electoral es la provincia. El sistema D&rsquo;Hondt es un sistema proporcional que funciona bien en circunscripciones grandes y peor en circunscripciones peque&ntilde;as. Y tenemos muchas provincias peque&ntilde;as, de por s&iacute; sobrerrepresentadas en nuestro sistema electoral. De nuestras 52 circunscripciones, 37 eligen 6 diputados o menos y solo 6, las de mayor poblaci&oacute;n, eligen m&aacute;s de 10 diputados. En fin, demasiados obst&aacute;culos si el actor que parte como cuarto en la liza y debe aspirar a ser tercero lo hace, adem&aacute;s, dividido: no hay demanda que soporte semejante exceso de oferta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El bloque de la derecha ha entendido el mensaje y hay, al menos, tres elementos que lo demuestran. En primer lugar, Ciudadanos ya se ha echado a un lado, para no entorpecer ni provocar p&eacute;rdidas en los restos electorales, lo que, con una estimaci&oacute;n de voto inferior al 2% seg&uacute;n las encuestas, resulta racional en t&eacute;rminos de rendimiento electoral y beneficiar&aacute;, casi en exclusiva, al PP, que acaparar&aacute;, como ya hizo el pasado 28 de mayo, el caudal de voto de ese autodenominado espacio liberal en casi todo el pa&iacute;s. En segundo lugar, la ausencia de roces entre Vox y PP y la divisi&oacute;n de roles desde el punto de vista del mensaje es complementario en t&eacute;rminos de comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica (qu&eacute; tiempos aquellos en los que Abascal empezaba y terminaba sus alegatos con aquella coletilla de la &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/politica/minuto-politico-ultimo-campana-indeciso_6_1577953_1015154.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">derechita cobarde</a>&rdquo;). En tercer lugar, hay una casi perfecta coordinaci&oacute;n en el reparto del target electoral; haciendo suya la m&aacute;xima de Lenin, caminan separados para golpear juntos: no se pisan y cada uno tiene claro su p&uacute;blico. Si dividi&eacute;semos la autoubicaci&oacute;n ideol&oacute;gica del electorado de 1 a 10, siendo 1 extrema izquierda y 10 extrema derecha, Feij&oacute;o est&aacute; orientado al 5, 6 y 7 sociol&oacute;gico (tras su visita de esta semana a Barcelona hay quien dir&iacute;a que, incluso, al 4) y Vox se dedica con especial ah&iacute;nco al 9 y al 10. Rara vez se tocan, lo asumen y saben que ah&iacute; est&aacute; su m&aacute;ximo potencial de movilizaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en el campo de la izquierda las cosas no est&aacute;n tan claras. En primer lugar, Podemos y Sumar siguen negociando y no terminan de despejar la inc&oacute;gnita de una candidatura de unidad que, en realidad, todos dan por hecha por exigencias del guion. M&aacute;s bien su principal reto radicar&aacute;, cuando la rubriquen, en ser cre&iacute;bles, ilusionantes y, en consecuencia, tener capacidad para sacar de la apat&iacute;a en su electorado. Un electorado que, a estas alturas, sabe ya que la cosa va de listas, nombres y equipos: quienes vinieron a hacer pol&iacute;tica &ldquo;de otra manera&rdquo;, quienes dieron ejemplo renunciando a ciertas prebendas asociadas a la representaci&oacute;n institucional, quienes hablaron de los <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/podemos-propondra-revocar-electos-mandato_1_4359665.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cargos revocables</a>, conviene que no fracasen ahora justo en eso. En segundo lugar, hay ruido en cuanto a los mensajes y la atribuci&oacute;n de los m&eacute;ritos y dem&eacute;ritos del gobierno de coalici&oacute;n. Y, en tercer lugar, hay s&iacute;ntomas de descoordinaci&oacute;n en cuanto al target: si el PSOE aspira al voto &uacute;til, virar&aacute; su discurso hacia la izquierda, intentando pescar m&aacute;s all&aacute; del 3 sociol&oacute;gico. Eso tiene dos riesgos: el m&aacute;s serio, el achicamiento del espacio natural de Yolanda D&iacute;az y su consecuente ca&iacute;da en t&eacute;rminos de rendimiento electoral en muchas de esas circunscripciones que, como hemos dicho, son peque&ntilde;as y est&aacute;n muy competidas. Como efecto colateral, existe la posibilidad de que un perfil de votante vol&aacute;til, m&aacute;s minoritario pero relevante, ubicado en torno al 5 sociol&oacute;gico, pase a manos de un Feij&oacute;o que se esforzar&aacute; por seducirles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras el 28 de mayo, es comprensible que haya cierto shock postraum&aacute;tico en el bloque progresista. Es l&iacute;cito que todos sus integrantes piensen en el 23 de julio y tambi&eacute;n en el d&iacute;a despu&eacute;s. Pero conviene que lo hagan por ese orden. De lo contrario el electorado, siempre sabio, puede tener la tentaci&oacute;n de pensar que su papel es secundario. Y, si algo se comprob&oacute; el pasado 28 de mayo, fueron los contundentes efectos de la <a href="https://www.europapress.es/nacional/noticia-abstencion-28m-marca-cuarta-cota-mas-alta-democracia-generales-municipales-20230529010507.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desmovilizaci&oacute;n</a>.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel de la Fuente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/izquierda-reto-aclarar-target-electoral_129_10260497.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Jun 2023 20:04:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La izquierda, ante el reto de aclarar su 'target' electoral]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las elecciones que perdió la izquierda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/elecciones-perdio-izquierda_129_10247334.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c09a01de-c3d9-401f-a6da-f516c4ccdc62_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las elecciones que perdió la izquierda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las elecciones autonómicas de Andalucía dieron un aviso muy serio al conjunto de la izquierda que ninguno de sus dirigentes quiso leer en clave nacional entonces y que, hoy, 11 meses después, ha golpeado sin piedad sobre sus espaldas. El viejo “caminar separados, golpear juntos” ha sido adoptado con maestría por Feijóo, Ayuso y Abascal </p><p class="subtitle">Mapa - ¿Quién gana en cada ayuntamiento? Los resultados de las elecciones del 28M, municipio a municipio</p></div><p class="article-text">
        Hace poco menos de un a&ntilde;o, las elecciones auton&oacute;micas de Andaluc&iacute;a dieron un aviso muy serio al conjunto de la izquierda que ninguno de sus dirigentes quiso leer en clave nacional entonces y que, hoy, once meses despu&eacute;s, ha golpeado sin piedad sobre sus espaldas. Los resultados de aquella noche del 19 de junio de 2022 fueron implacables. Dieron la mayor&iacute;a absoluta a Moreno Bonilla y demostraron lo que ocurr&iacute;a cuando la izquierda navegaba entre la apat&iacute;a y la desmovilizaci&oacute;n, con una oferta pol&iacute;tica basada en m&aacute;s incertidumbres que certezas y excesos de bronca, ruido y desuni&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La recomposici&oacute;n de los espacios pol&iacute;ticos tras el 28 de mayo se har&aacute; alrededor del PP en todas las comunidades aut&oacute;nomas que se enfrentaban a elecciones, a excepci&oacute;n de Asturias y Castilla La Mancha, por la m&iacute;nima. No es mejor el resultado en las principales ciudades, con una concentraci&oacute;n de poder municipal hist&oacute;rico en manos del PP.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Inevitablemente, la lectura de estos comicios ha de hacerse en clave nacional. La campa&ntilde;a electoral fue enfocada as&iacute; desde el principio. No hubo espacio para las propuestas concretas a nivel de barrio, de ciudad o de comunidad aut&oacute;noma. El PP impuso el marco bajo el cual todos los dem&aacute;s terminaron articulando sus discursos. Ayuso habl&oacute; de ETA y todos le respondieron sobre ETA. Aznar habl&oacute; de presos y Zapatero contest&oacute; sobre presos. Ayuso habl&oacute; de ocupaci&oacute;n y todos terminaron hablando de ello.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las derechas han hecho suya en estas elecciones la unidad de acci&oacute;n. El viejo &ldquo;caminar separados, golpear juntos&rdquo; ha sido adoptado con maestr&iacute;a por Feij&oacute;o, Ayuso y Abascal. No se estorbaron, conscientes de que cada uno deb&iacute;a hacer su papel y de que ambos partidos se necesitaban, como se va a comprobar en las numerosas alianzas que tejer&aacute;n en las pr&oacute;ximas semanas.&nbsp;Sin embargo, es previsible que Feij&oacute;o y los suyos tracen una estrategia orientada a modular de cara a las generales la que tambi&eacute;n es su principal debilidad: este 28M ha consumado su dependencia de Vox en casi todas las plazas relevantes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, ser&aacute; necesario un diagn&oacute;stico adecuado tras la hecatombe que representan estas elecciones para la izquierda. De lo contrario, el aroma a fin de ciclo que dejan puede ser demoledor en las generales. Por lo pronto, PSOE y Unidas Podemos tienen ante s&iacute; el reto, en un contexto de m&aacute;xima dificultad, de volver a presentarse como un gobierno de coalici&oacute;n y no como una suma de conveniencia. Unidas Podemos debe elegir si ser gobierno u oposici&oacute;n. Hacer las dos cosas al mismo tiempo ya no parece una alternativa cre&iacute;ble: en un sentido u otro, la coherencia cotiza al alza. Los de Belarra (e Iglesias) pareciera que llevan alg&uacute;n tiempo dando por amortizado este ciclo pol&iacute;tico; est&aacute;n en modo trincheras, como si estuviesen convencidos de que la victoria electoral de la derecha y la extrema derecha en diciembre es m&aacute;s bien una certeza que una posibilidad y que, por tanto, lo que toca es volver a los cuarteles de invierno a preparar la traves&iacute;a en el desierto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eso deja en dificultades la estrategia de Yolanda D&iacute;az como candidata a las generales, que tiene ya poco tiempo y demasiado trabajo si quiere jugar un papel relevante en diciembre. Los c&aacute;lculos t&aacute;cticos y los ejercicios de equilibrismo en un contexto de ruido y bronca han opacado hasta la fecha sus intentos de construir una alternativa por la izquierda al PSOE. El resultado en plazas tan relevantes como Barcelona o Valencia, con serios reveses para Ada Colau y Joan Rib&oacute;, no ayudan. Est&aacute; por ver si la reflexi&oacute;n en torno al 28M propicia la unidad de la izquierda alternativa en torno a su figura o, m&aacute;s bien, profundiza en la desuni&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, el PSOE tendr&aacute; que afrontar con honestidad la gesti&oacute;n del final del ciclo iniciado por S&aacute;nchez en 2019. Porque, entre otras cosas, es tambi&eacute;n esto lo que representan unos resultados tan adversos. Ante una p&eacute;rdida de poder municipal y auton&oacute;mico sin precedentes en democracia se hace necesaria una revisi&oacute;n integral de la estrategia de los socialistas de cara a las generales de diciembre para tratar de invertir la tendencia del 28 de mayo. En pol&iacute;tica nunca es tarde, pero un correcto diagn&oacute;stico de lo que ocurri&oacute; hace ahora un a&ntilde;o en Andaluc&iacute;a hubiese dado tiempo y hubiese evitado aciagas sorpresas.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel de la Fuente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/elecciones-perdio-izquierda_129_10247334.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 May 2023 22:57:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las elecciones que perdió la izquierda]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Chile y la larga sombra del pasado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/chile-larga-sombra-pasado_129_10189720.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ce88276d-bef6-4cfd-8e76-75e7ff689dc1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Chile y la larga sombra del pasado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La victoria del domingo se personifica en la figura del líder de la extrema derecha, José Antonio Kast, que impugnó el proceso desde el principio y es firme partidario de la continuidad de la Constitución pinochetista</p><p class="subtitle">Triunfo de las derechas chilenas en la elección para reformar la Constitución</p></div><p class="article-text">
        El pasado domingo, un jarro de agua fr&iacute;a cay&oacute; sobre buena parte de la sociedad chilena. La misma que, hace apenas dos a&ntilde;os, aup&oacute; al poder a toda una generaci&oacute;n de j&oacute;venes dirigentes fraguados al calor de las movilizaciones estudiantiles de 2011 y consolidados tras el estallido social de 2019, que representa bien el presidente Gabriel Boric.
    </p><p class="article-text">
        Una mirada r&aacute;pida a los <a href="https://www.servel.cl/2023/05/08/boletin-final-sobre-resultados-parciales-de-la-eleccion-del-consejo-constitucional/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">n&uacute;meros de la elecci&oacute;n</a> del Consejo Constitucional del pasado domingo nos aporta algunos datos relevantes, m&aacute;s all&aacute; de los g&eacute;lidos titulares. Las opciones de derecha y extrema derecha suman un contundente 48,6% de los votos frente al 30% de las opciones de la izquierda. Pero la abstenci&oacute;n y el voto nulo suman un 21,5% y m&aacute;s de 2,6 millones de votos (en el plebiscito constitucional de septiembre de 2022, donde, como ahora, el sufragio tambi&eacute;n era obligatorio, el voto nulo y blanco se qued&oacute; en un 2%). Probablemente, un amplio sector de la sociedad chilena no supo ver en el ejercicio del domingo un instrumento &uacute;til para mejorar su realidad. No en vano, los mensajes de algunos dirigentes, como el alcalde de Valpara&iacute;so, el izquierdista Jorge Sharp, llegaron a calificar la cita de &ldquo;<a href="https://diariousach.cl/alcalde-sharp-es-una-de-las-elecciones-mas-intrascendentes-en-los" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">intrascendente</a>&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Resulta obvio que, como ocurre en este tipo de procesos, no solo hemos asistido a una votaci&oacute;n sobre los dirigentes llamados a definir el modelo constitucional de Chile. De hecho, la victoria del domingo se personifica en la figura del l&iacute;der de la extrema derecha, Jos&eacute; Antonio Kast, que impugn&oacute; el proceso desde el principio y es firme partidario de la continuidad de la Constituci&oacute;n pinochetista. En consecuencia, ni &eacute;l ni ninguno de sus portavoces habl&oacute; demasiado de propuestas constitucionales. Pese a la paradoja que representa que hayan logrado la mayor&iacute;a de un organismo en el que no creen, siempre han sido coherentes en todo lo dem&aacute;s. No han tenido complejos en plantear un programa reaccionario que les ha permitido mantener a sus bases cohesionadas e intentar penetrar en otros segmentos a trav&eacute;s de un trabajado discurso populista. El apoyo de algunos sectores de las &eacute;lites, que se han sumado a su barco tras el declive en el que entr&oacute; la derecha tradicional, hizo el resto.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El presidente Boric y su Ejecutivo, por el contrario, est&aacute;n experimentando las dificultades y contradicciones que implica ejercer la acci&oacute;n de Gobierno, a la vez que lidian con la desuni&oacute;n en el campo de la izquierda y se enfrentan a la ferocidad de una oposici&oacute;n que no est&aacute; dispuesta a hacer la m&aacute;s m&iacute;nima concesi&oacute;n. Por eso, quiz&aacute;s, uno de los elementos que merecieran una revisi&oacute;n tiene que ver con la capacidad para construir una agenda pol&iacute;tica propia que incluya un programa ilusionante para los amplios sectores de la poblaci&oacute;n que le dieron su confianza en 2021. En lugar de eso, en varias ocasiones hemos visto al presidente Boric teniendo que bajar a debatir en los embarrados terrenos preparados por la extrema derecha, que trabaj&oacute; cuidadosamente para que dos de sus temas estrella, la seguridad ciudadana y la inmigraci&oacute;n, fuesen los asuntos principales de la agenda p&uacute;blica chilena de los &uacute;ltimos meses.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un contexto de polarizaci&oacute;n m&aacute;xima, el intento desde la izquierda por competir ah&iacute; es infructuoso. Tratar de ganar o desmovilizar a segmentos de la sociedad, supuestamente moderados, con un discurso relativamente duro en materia de <a href="https://www.eldiario.es/internacional/seguridad-acapara-agenda-gabriel-boric-chile_1_10136624.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seguridad</a> o de <a href="https://www.dw.com/es/boric-endurece-su-discurso-sobre-migraci%C3%B3n-ilegal-y-anuncia-nuevas-medidas/a-65001964" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inmigraci&oacute;n</a> ha resultado in&uacute;til para Boric. En esos &aacute;mbitos, poco tiene que ganar quien ha construido su capital pol&iacute;tico en base a una agenda social cuya implementaci&oacute;n est&aacute; a&uacute;n pendiente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica hay una vieja m&aacute;xima que dice que, cuando un adversario se adentra en la ruta equivocada que le has preparado, es bueno no distraerle. Mejor que avance y que el tax&iacute;metro siga subiendo. Cuando se d&eacute; cuenta de su error ya ser&aacute; muy dif&iacute;cil volver atr&aacute;s y el efecto es doble: en primer lugar, refuerza un marco discursivo ajeno; en segundo lugar, desmoviliza a su propia base. Kast y los suyos han seguido a la perfecci&oacute;n el manual y hay que reconocerles que han logrado imponer su propia agenda a todo un pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, tras el ejercicio del pasado domingo, algunos analistas se han apresurado a plantear que Boric debe hacer un ejercicio de moderaci&oacute;n a&uacute;n mayor. Pero el problema, en realidad, pocas veces son las formas: el presidente chileno es un joven dirigente de modos pausados y formas exquisitas. La clave est&aacute; en el fondo, y pareciera que, a priori, la necesidad m&aacute;s urgente para el Gobierno chileno es volver a reconectar con su propia base, ofreciendo un programa claro de futuro que reordene prioridades y profundice su propia agenda, sin mirar en exceso por el retrovisor a las largas sombras del pasado. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel de la Fuente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/chile-larga-sombra-pasado_129_10189720.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 May 2023 19:58:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Chile y la larga sombra del pasado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Chile,José Antonio Kast]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carta a Gustavo Petro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/carta-gustavo-petro_129_10172694.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8bd68063-9e6e-45c1-90b5-2bb1fa34717a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carta a Gustavo Petro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este martes, en el Congreso, hubo 52 señores que decidieron ausentarse cuando usted tomó la palabra. Son los mismos que tienen una idea de España que empieza y acaba con ellos mismos y donde no cabe casi nadie más</p></div><p class="article-text">
        Se&ntilde;or Presidente: una breve aproximaci&oacute;n a su biograf&iacute;a nos permite saber que usted conoce bien Europa y, particularmente, Espa&ntilde;a. Eso, a buen seguro, le est&aacute; permitiendo interpretar con audacia nuestra particular situaci&oacute;n pol&iacute;tica tras su llegada a nuestro pa&iacute;s. De no ser as&iacute;, ser&iacute;a bien comprensible que el contexto que est&aacute; rodeando su primera visita oficial como presidente de la Rep&uacute;blica pudiera generarle cierto estupor.
    </p><p class="article-text">
        Como es l&oacute;gico, va a pasar buena parte de su agenda en Madrid. Esta ciudad, en condiciones normales, es una burbuja sociol&oacute;gica y pol&iacute;ticamente compleja, con una cierta vocaci&oacute;n centr&iacute;peta. As&iacute; como hay quien confunde Bogot&aacute; con Colombia y quienes, peor a&uacute;n, creen que todo empieza y acaba entre la calle 82 y la calle 100, en Espa&ntilde;a hay quienes analizan todo en funci&oacute;n de lo que ocurre dentro de la M30. Ahora sucede que, adem&aacute;s, estamos en precampa&ntilde;a electoral. Si al aterrizar vio a alguna presidenta auton&oacute;mica bloqueando el paso a alg&uacute;n ministro, no se preocupe, enti&eacute;ndalo en su contexto. Despu&eacute;s de las elecciones, seguro se les pasa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Coincidiendo con su llegada, algunas tertulias de algunos medios alertaban del &eacute;xito del populismo (no percibir&aacute; usted mucha originalidad en ciertos an&aacute;lisis). Parad&oacute;jicamente, no lo dec&iacute;an por la an&eacute;cdota del ya manido acto del 2 de mayo en Madrid. Lo dec&iacute;an por Am&eacute;rica Latina. Y tiene gracia que expresasen su preocupaci&oacute;n por la deriva pol&iacute;tica latinoamericana precisamente el lunes, pocas horas despu&eacute;s de que la derecha ganase, una vez m&aacute;s, en Paraguay. Pero, se&ntilde;or presidente, disc&uacute;lpenos, en este pa&iacute;s a veces no se nos dan del todo bien los an&aacute;lisis profundos. Por tanto, si escucha en alg&uacute;n lugar que es usted un populista, tampoco se lo tenga muy en cuenta, probablemente muchos ser&iacute;an incapaces de definir lo que quieren decir con el t&eacute;rmino. Y es seguro que lo dir&aacute;n sin saber demasiado de sus prioridades pol&iacute;ticas, sin saber que tom&oacute; posesi&oacute;n solo hace unos meses, que est&aacute; desplegando una amplia agenda de reformas (sanidad, fiscalidad, pensiones&hellip;) orientadas a desarrollar y consolidar el estado del bienestar en Colombia; lo dir&aacute;n sin saber qui&eacute;n compone su gobierno, sin saber que, por ejemplo, tiene un canciller que proviene del partido conservador. O que su programa pol&iacute;tico pasar&iacute;a el test de cualquier socialdemocracia europea. O que su gobierno, incluso a pesar de la reciente crisis, es uno de los ejercicios de integraci&oacute;n m&aacute;s interesantes de la historia latinoamericana reciente.
    </p><p class="article-text">
        Este martes usted fue al Congreso de los Diputados. Quien fue parlamentario durante m&aacute;s de 20 a&ntilde;os sabe bien lo que es un Parlamento. Hubo 52 se&ntilde;ores que decidieron ausentarse cuando usted tom&oacute; la palabra. Ya sabe que, en este Madrid enrarecido, todos quieren su minuto de gloria. Son los mismos que tienen una idea de Espa&ntilde;a que empieza y acaba con ellos mismos y donde no cabe casi nadie m&aacute;s. Seguramente tengan bastante que ver con esos sectores que, tambi&eacute;n en Colombia, siguen hoy queriendo negar derechos a las minor&iacute;as. La riqueza de la diversidad, a la que usted aludi&oacute; en su discurso, les queda demasiado lejos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Probablemente muchos de los aludidos desconocen la historia reciente de Colombia. El &eacute;xito abrumador de un pa&iacute;s que pudo y supo poner fin a m&aacute;s de 50 a&ntilde;os de violencia. Probablemente, desconocen tambi&eacute;n que Colombia es hoy el ejemplo m&aacute;s tangible de justicia transicional, con la centralidad de las v&iacute;ctimas como eje vertebrador. Cu&aacute;ntas cosas que aprender desde este lado del oc&eacute;ano. Ojal&aacute;, se&ntilde;or presidente, su habitual ret&oacute;rica pedag&oacute;gica sirva para trasladar a sus interlocutores el m&eacute;rito de una sociedad que ha sabido encontrar su camino a la paz. Que busca eso que se llama la &ldquo;Paz Total&rdquo;. Que entiende que la desigualdad no puede estar ausente cuando se habla de econom&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El clima pol&iacute;tico en Espa&ntilde;a est&aacute; enrarecido. Afortunadamente, en su agenda hay encuentros con la sociedad civil, con sectores empresariales y acad&eacute;micos. No es casual el inter&eacute;s que ha despertado su visita entre los empresarios, ni tampoco es casual que muchos est&eacute;n dirigiendo sus inversiones a Colombia gracias, en parte, a un clima pol&iacute;tico y econ&oacute;mico que, tras los acuerdos de Paz, es propicio a la inversi&oacute;n en uno de los mercados m&aacute;s interesante de la regi&oacute;n. En la academia, donde las cosas se analizan con dosis de rigor m&aacute;s elevadas de las que est&aacute; demostrando el enrarecido clima pol&iacute;tico madrile&ntilde;o, estudiar el caso de &eacute;xito de Colombia es un est&iacute;mulo en s&iacute; mismo desde todos los &aacute;ngulos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gracias, se&ntilde;or Presidente, porque su discurso ayuda a identificar cu&aacute;les son las prioridades de cambio que se dibujan para Colombia. Pero tambi&eacute;n, seguramente sin usted pretenderlo, nos ayuda a retratar con la m&aacute;xima definici&oacute;n a buena parte de nuestro propio ecosistema pol&iacute;tico.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel de la Fuente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/carta-gustavo-petro_129_10172694.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 May 2023 20:21:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carta a Gustavo Petro]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[Por qué Gustavo Petro va a ser presidente de Colombia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/gustavo-petro-presidente-colombia_129_9027932.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eebd42ea-543d-4e46-accc-beedbd90ce85_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué Gustavo Petro va a ser presidente de Colombia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tiene a su favor que no es un líder improvisado, sino un histórico dirigente de la izquierda; algo que ayer podría restar pero que, hoy, le aporta un barniz de solidez frente a sus competidores</p></div><p class="article-text">
        En los aleda&ntilde;os de la calle 122 con la carrera 15, en el acomodado Norte de Bogot&aacute;, hay una pintada sobre uno de los bajos de los edificios de estrato seis que componen el barrio: &ldquo;Cualquiera menos Petro&rdquo;. Esta frase, que se ha convertido en consigna entre un sector de la &eacute;lite colombiana, refleja tambi&eacute;n su estado de &aacute;nimo de cara a los comicios presidenciales, cuya primera vuelta tendr&aacute; lugar ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        La inevitable asociaci&oacute;n del candidato de la derecha, Federico Guti&eacute;rrez, que se hace llamar &ldquo;Fico&rdquo;, con el uribismo -esa especie de poder en la sombra que desde hace tantos a&ntilde;os funciona en Colombia- no le ha ayudado en un contexto de polarizaci&oacute;n m&aacute;xima, donde las recetas populistas del expresidente Uribe muestran s&iacute;ntomas de agotamiento. Por varias razones, aunque, sin duda, entre ellas est&aacute; el cambio sociol&oacute;gico que ha vivido el pa&iacute;s en estos a&ntilde;os de transformaci&oacute;n y proceso de paz. 
    </p><p class="article-text">
        Antes de Fico, vivimos los intentos de posicionar a un desconocido Alejandro Gaviria e, incluso, de experimentar si pod&iacute;a funcionar como candidata Ingrid Betancourt. En ambos casos se demostr&oacute; r&aacute;pido que no era buena idea. Ahora, tarde ya, hay incluso quienes empiezan a ver con buenos ojos al liberal Sergio Fajardo, que ya tuvo su oportunidad hace 4 a&ntilde;os y no supo, o no quiso, o no le dejaron prestar atenci&oacute;n al momento de cambio que se empezaba a vislumbrar. 
    </p><p class="article-text">
        Enfrente, en cabeza en todas las encuestas, se erige Gustavo Petro, liderando un bloque amplio que agrupa a toda la izquierda y, por primera vez de forma clara, a sectores del liberalismo, dividido frente a la elecci&oacute;n del domingo. Tiene a su favor que no es un l&iacute;der improvisado, sino un hist&oacute;rico dirigente de la izquierda; algo que ayer podr&iacute;a restar pero que, hoy, le aporta un barniz de solidez frente a sus competidores. Es tambi&eacute;n un candidato con demostrada capacidad de resiliencia, con bases ideol&oacute;gicas marcadas pero tambi&eacute;n muy moduladas para esta contienda, a la que llega con las heridas de las m&uacute;ltiples derrotas acumuladas en su medio siglo de experiencia pol&iacute;tica, labrada m&aacute;s en los fracasos que en las victorias. &iquest;Por qu&eacute; ahora ha llegado su momento? &iquest;Por qu&eacute; un tipo como &eacute;l en un pa&iacute;s como Colombia?
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, desgranamos cinco ideas -seguramente no son las &uacute;nicas- que pueden ayudarnos a entender el momento que atraviesa el pa&iacute;s. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Petro hoy es un candidato presidenciable e integrador</strong></h3><p class="article-text">
        Lo cual quiere decir tambi&eacute;n que no siempre lo fue. Pero llega a estas elecciones tras haber hecho importantes renuncias y haber practicado un esfuerzo relevante para sumar y tejer alianzas. Supo leer bien que su candidata vicepresidencial deb&iacute;a ser la l&iacute;der afrodescendiente Francia M&aacute;rquez -que destac&oacute; por m&eacute;ritos propios en la consulta interna celebrada hace unos meses-, una elecci&oacute;n reconocida como uno de sus principales aciertos en esta campa&ntilde;a. Integr&oacute;, adem&aacute;s, a figuras hist&oacute;ricas del progresismo colombiano como Clara L&oacute;pez y, a la vez, a liderazgos con futuro, como el del joven dirigente verde Camilo Romero. Y, sobre todo, construy&oacute; un programa y un discurso de base socialdem&oacute;crata que, a pesar de lo que digan sus adversarios, no escandalizar&iacute;a a ning&uacute;n partido de corte liberal en Europa. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>El sector m&aacute;s audaz de la &eacute;lite econ&oacute;mica ya se ha hecho &ldquo;petrista&rdquo;</strong></h3><p class="article-text">
        Existe en ellos la percepci&oacute;n de que es necesario liberar presi&oacute;n de la olla y que un parche continuista, lejos de ser una soluci&oacute;n, podr&iacute;a agravar el problema. La polarizaci&oacute;n que vivi&oacute; Colombia en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, cuyo punto &aacute;lgido fueron las protestas de 2021, donde cientos de miles de j&oacute;venes mostraron su descontento en las calles, sigue hoy presente en el clima pol&iacute;tico. La contradicci&oacute;n que tendr&aacute; que cabalgar Petro en sus primeros a&ntilde;os de gobierno, en caso de que llegue al Palacio de Nari&ntilde;o, ser&aacute; precisamente esta: convivir con las aspiraciones de quienes, sobre la base de la movilizaci&oacute;n, le llevar&aacute;n al poder porque le ven como un instrumento del cambio social que necesita el pa&iacute;s, y hacerlas, al mismo tiempo, compatibles con los intereses de una &eacute;lite que, sobre la base del mal menor, solo ve en &eacute;l un instrumento coyuntural para desactivar el clima de tensi&oacute;n social existente. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>No hay una alternativa s&oacute;lida</strong></h3><p class="article-text">
        Fico Guti&eacute;rrez no despierta demasiadas simpat&iacute;as, ni siquiera entre sus partidarios. No ha sabido construir un discurso claro que compita con el de Petro, por ejemplo, en materia de pol&iacute;ticas sociales. Prueba de su debilidad es tambi&eacute;n el crecimiento del tercero en la liza, el empresario Rodolfo Hern&aacute;ndez. Adem&aacute;s, no han hecho una buena campa&ntilde;a: no supieron reaccionar a hitos que se convirtieron en virales, aunque implicase distanciarse del radicalismo de un sector de sus bases. As&iacute; ocurri&oacute; ante los grav&iacute;simos ataques racistas contra Francia M&aacute;rquez que, solo con su presencia, irrit&oacute; a un sector, minoritario pero real, que cree que las mujeres afrodescendientes no pueden ser candidatas a nada (lo creen en pleno siglo XXI) ante la imp&aacute;vida presencia como espectadores de los dos hombres blancos, Fico Guti&eacute;rrez y Rodrigo Lara, de la candidatura alternativa. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>La raz&oacute;n sociol&oacute;gica</strong> </h3><p class="article-text">
        Las nuevas generaciones de votantes ya no compran un discurso que, en un pa&iacute;s con tan elevadas tasas de inequidad, ha desatendido sistem&aacute;ticamente su agenda social para basarlo todo en soluciones militares ligadas a la seguridad, ancladas en el marco de la guerra. Esa nueva generaci&oacute;n se hace preguntas distintas a las que se hac&iacute;an sus padres o sus abuelos. Las Farc ya no existen y, con su necesaria desaparici&oacute;n, dejaron entrever m&aacute;s claramente el resto de las causas que originan la violencia. Colombia hoy es un pa&iacute;s que vive uno de los procesos de paz m&aacute;s dif&iacute;ciles (m&aacute;s de 50 l&iacute;deres sociales asesinados solo en el primer trimestre de 2022), pero tambi&eacute;n m&aacute;s irreversible de cuantos conocemos. Ni siquiera el presidente saliente, Iv&aacute;n Duque, disc&iacute;pulo de Uribe y cr&iacute;tico con el proceso de paz, fue capaz de poner en riesgo el proceso en sus cuatro a&ntilde;os de mandato, m&aacute;s all&aacute; de puntuales intentos de desestabilizaci&oacute;n contra la Jurisdicci&oacute;n Especial para la Paz u otros organismos del sistema institucional vinculados al proceso de paz. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>El contexto geopol&iacute;tico y el fin del &ldquo;castrochavismo&rdquo; </strong></h3><p class="article-text">
        En Colombia esa palabra es usada recurrentemente, como sustantivo y como adjetivo, para estrell&aacute;rsela a cualquiera que ose defender los m&aacute;s elementales postulados del estado del bienestar. Pero no parece muy original que, con Castro y Ch&aacute;vez ya fallecidos hace a&ntilde;os, o mientras Biden manda a sus hombres a Caracas a negociar petr&oacute;leo con Maduro, en Bogot&aacute; haya sectores pol&iacute;ticos que sigan basando una campa&ntilde;a en el miedo. Especialmente, cuando enfrente existe una apuesta por alentar el sentimiento de esperanza, quiz&aacute;s uno de los mayores ant&iacute;dotos frente al miedo en comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica. Por otro lado, Colombia siempre se mantuvo al margen de las corrientes pol&iacute;ticas del continente a causa de la guerra. Las Farc eran un anacronismo que distorsionaba enormemente el debate p&uacute;blico. Sin embargo, hoy, en un contexto diferente, con las peculiaridades que queramos considerar, podr&iacute;amos asistir al acoplamiento de Colombia a una corriente que llev&oacute; a Boric al poder en Chile hace unos meses y que, parece, har&aacute; lo mismo con Lula en octubre. Al fin y al cabo, pese a sus peculiaridades, superado el anacronismo de la guerra, Colombia no tiene problemas muy distintos de los que tiene el resto de los pa&iacute;ses del continente. Y, salvando la cuesti&oacute;n generacional, Petro, en la pr&aacute;ctica, no parece muy distinto de Boric. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel de la Fuente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/gustavo-petro-presidente-colombia_129_9027932.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 May 2022 20:13:47 +0000]]></pubDate>
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