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    <title><![CDATA[elDiario.es - Adelina Pastor Cañedo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/adelina-pastor/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Adelina Pastor Cañedo]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Qué hacer si te encuentras un animal herido este verano?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/si-encuentras-animal-herido-verano_132_13352221.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5c04aee3-0fff-43e8-b17f-7cea4fcd6dec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué hacer si te encuentras un animal herido este verano?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con la llegada del buen tiempo se multiplican los encuentros con fauna silvestre en apuros. Saber distinguir cuándo un animal necesita ayuda de verdad y qué pasos seguir puede marcar la diferencia entre salvarlo o perjudicarlo sin querer</p></div><p class="article-text">
        Un pollo de vencejo en mitad de la acera, una tortuga cruzando la carretera o un erizo aturdido junto a la piscina: en verano se multiplican los encuentros con fauna silvestre en apuros. No es casualidad: si sumamos que estos meses coinciden con la &eacute;poca de cr&iacute;a de incontables especies (sobre todo aves que intentan sus primeros vuelos) y que las vacaciones hacen que pasemos mucho m&aacute;s tiempo en la calle (y en entornos naturales), las posibilidades de encontrarnos frente a un animal que parece necesitar nuestra ayuda se multiplican
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los datos de la <a href="https://www.juntadeandalucia.es/medioambiente/portal/landing-page-%C3%ADndice/-/asset_publisher/zX2ouZa4r1Rf/content/centros-de-recuperaci-c3-b3n-de-especies-amenazadas-creas-/20151" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Red Andaluza de Centros de Recuperaci&oacute;n de Especies Amenazadas (CREAs)</a>, el 51,94% de todos los animales que atienden ingresan en los  meses de julio y agosto. La mayor&iacute;a de estos ingresos se producen a ra&iacute;z de causas naturales (ca&iacute;das del nido, agotamiento por el calor, enfermedades&hellip;), aunque otro porcentaje importante es a causa de colisiones (con veh&iacute;culos, tendidos el&eacute;ctricos, alambradas&hellip;) y del agotamiento y la desnutrici&oacute;n. Quien avisa, en la mayor&iacute;a de las ocasiones, es un ciudadano de a pie: los particulares protagonizan el 69,23% de los avisos y entregas de animales heridos a estos centros. 
    </p><p class="article-text">
        La buena noticia es que la intervenci&oacute;n funciona: en 2025 se logr&oacute; recuperar y devolver al medio natural al 53,92% de los animales ingresados vivos en los CREAs andaluces, una cifra ligeramente superior a la media nacional, que ronda el 50%. Ese margen de &eacute;xito depende en buena medida de que quien encuentra al animal act&uacute;e con la calma y el criterio adecuados desde el primer momento.
    </p><h2 class="article-text">Antes de tocar, observa bien</h2><p class="article-text">
        Lo primero, aunque parezca obvio, es confirmar que el animal realmente necesita ayuda. Si hay sangrado, una fractura visible o si el animal muestra un estado de debilidad extrema que le impide moverse, la necesidad de actuaci&oacute;n es obvia. Pero cuando se trata de un presunto abandono, sobre todo en el caso de polluelos (pero tambi&eacute;n con algunos mam&iacute;feros como cervatillos), conviene pararse a pensar: es muy habitual que los progenitores est&eacute;n cerca, vigil&aacute;ndolos desde una distancia prudente mientras comienzan a descubrir el mundo por s&iacute; mismos y bajando a alimentarlos regularmente. En este caso, nuestra &ldquo;ayuda&rdquo; puede convertirse en un secuestro innecesario que casi siempre terminar&aacute; en tragedia, dado lo extremadamente complejo que resulta criar a un ave silvestre en cautividad sin conocimientos especializados.
    </p><p class="article-text">
        Hay una excepci&oacute;n clara a tener en cuenta: especies como el <a href="https://www.proyectovencejos.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vencejo</a> o el <a href="https://secemu.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">murci&eacute;lago</a> no pueden levantar el vuelo desde el suelo, as&iacute; que si encontramos un ejemplar en esa situaci&oacute;n s&iacute; necesita nuestra intervenci&oacute;n (que en algunos caso ser&aacute; solo colocarlos en un &aacute;rbol cercano). En el resto de casos de posible abandono, lo m&aacute;s sensato es comprobar si los padres siguen cerca y, si es as&iacute;, trasladar al polluelo a un lugar seguro pr&oacute;ximo, algo elevado, con sombra y fuera del alcance de gatos u otros depredadores, dejando que la naturaleza siga su curso.
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                Murcielago (Nóctulo Mayor, Nyctalus lasiopterus) encontrado la pasada semana en el Parque de María Luisa (Sevilla).                            </span>
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        Adem&aacute;s, es necesario recordar que nuestra seguridad y la de quienes nos rodean es prioritaria: si acercarse al animal supone un riesgo para nosotros o para quienes nos rodean, lo correcto es avisar a las autoridades y no intervenir directamente. Aqu&iacute; importa mucho el contexto: no es lo mismo un animal en una autov&iacute;a con tr&aacute;fico intenso (donde nos limitaremos a dar aviso) que en una calle poco transitada, donde podremos pararnos y guiarlo fuera de la calzada. 
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; hacer si de verdad el animal necesita ayuda </h2><p class="article-text">
        Cuando el animal est&aacute; claramente herido, el primer paso es llamar al 112 indicando la ubicaci&oacute;n exacta, la especie (si la conocemos), el estado del ejemplar y si quien llama tiene o no experiencia previa en este tipo de situaciones. Ellos son los encargados de avisar al CREA correspondiente y a los <a href="https://www.juntadeandalucia.es/medioambiente/portal/servicios/agentes-medio-ambiente" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Agentes Medioambientales</a>, que coordinar&aacute;n la recogida. El tiempo de respuesta var&iacute;a seg&uacute;n la especie y en ocasiones se nos pedir&aacute; que seamos nosotros mismos quienes traslademos al animal al centro. Si el hallazgo ocurre entre semana, una opci&oacute;n m&aacute;s r&aacute;pida puede ser localizar el tel&eacute;fono del CREA m&aacute;s cercano y preguntar directamente si se puede hacer la entrega en persona.
    </p><p class="article-text">
        Mientras el animal est&eacute; bajo nuestra custodia, debemos limitar el contacto directo al m&iacute;nimo imprescindible para evitar estresar al animal y que &eacute;ste se haga da&ntilde;o a s&iacute; mismo o a nosotros (muchas especies pueden defenderse con dientes, garras o picos y adem&aacute;s pueden portar par&aacute;sitos o transmitir enfermedades). 
    </p><p class="article-text">
        Lo ideal es usar cajas, guantes, mantas o cualquier otro elemento que nos permita manipularlos con seguridad. No conviene aplicar desinfectantes ni intentar curar heridas por nuestra cuenta: lo esencial es mantenerlo en un lugar tranquilo, sin manipulaci&oacute;n innecesaria y, si es una especie peque&ntilde;a, en un lugar c&aacute;lido o cerca de una fuente suave de calor (sobre todo en la noche). 
    </p><p class="article-text">
        Tampoco hay que darle pan, leche ni pienso para mascotas: solo se debe ofrecer agua o alimento si conocemos bien las necesidades de esa especie o si expertos nos lo han indicado expresamente, algo que puede ser &uacute;til de cara al fin de semana, cuando el traslado al centro puede demorarse m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Al final, todo se resume en una idea sencilla: observar antes de actuar, minimizar el contacto y confiar cuanto antes en manos profesionales. Recuerda que la mejor atenci&oacute;n que puede recibir un animal herido siempre ser&aacute; llegar lo antes posible a manos de profesionales especializados y que cada aviso bien gestionado permitir&aacute; ese pollo de vencejo, esa tortuga despistada o ese cern&iacute;calo con el ala rota tengan una oportunidad real de volver al medio natural. 
    </p><p class="article-text">
        (Y recuerda que la gran mayor&iacute;a de estos consejos tambi&eacute;n son v&aacute;lidos si encontramos un animal de compa&ntilde;&iacute;a, aunque en estos casos lo ideal es contactar con la asociaci&oacute;n protectora de animales m&aacute;s cercana al lugar donde fue encontrado. Ellos te dar&aacute;n las pautas que correspondan).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ismael Ferreira, Adelina Pastor Cañedo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/si-encuentras-animal-herido-verano_132_13352221.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Jul 2026 19:37:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué hacer si te encuentras un animal herido este verano?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Animales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Cerebro(s)': una exposición para pensar la mente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/cerebro-s-exposicion-pensar-mente_132_12343042.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9b7e3d3d-1cf2-4ef7-aafe-636b4aad6eb3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Cerebro(s)&#039;: una exposición para pensar la mente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La muestra, que se exhibe en la Casa de la Ciencia de Sevilla tras pasar por Madrid, Barcelona, San Sebastián, y Zaragoza, aborda el cerebro desde perspectivas históricas, artísticas, filosóficas y científicas</p><p class="subtitle">Criptografía post-cuántica: el futuro (y presente) de la seguridad digital</p></div><p class="article-text">
        Nada ha despertado m&aacute;s inc&oacute;gnitas a nivel cient&iacute;fico y filos&oacute;fico que el cerebro humano.&nbsp;A d&iacute;a de hoy, sus 86.000 millones de c&eacute;lulas siguen intrigando por igual a cient&iacute;ficos, fil&oacute;sofos y artistas.&nbsp;<a href="https://www.casadelaciencia.csic.es/es/exposicion/cerebros" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Cerebro(s)</em></a>, comisariada por Emily Sargent, directora de exposiciones de la Wellcome Collection, y el f&iacute;sico y bi&oacute;logo Ricard Sol&eacute;, nos invita a recorrer este laberinto de neuronas, ideas y met&aacute;foras con una mirada multidisciplinar e integradora.
    </p><p class="article-text">
        Dividida en tres grandes secciones &mdash;<em>Materia</em>, <em>Mente</em>&nbsp;y <em>Otras mentes</em>&mdash; la muestra es m&aacute;s que una simple exposici&oacute;n sobre un &oacute;rgano. Es una invitaci&oacute;n a pensar qu&eacute; significa ser humano: c&oacute;mo pensamos, c&oacute;mo sentimos y c&oacute;mo construimos nuestras identidades. 
    </p><p class="article-text">
        Ya en el antiguo Egipto, un papiro atribuido al m&eacute;dico Imhotep vinculaba da&ntilde;os cerebrales con cambios de conducta. Con el tiempo, la medicina y la anatom&iacute;a empezaron a revelar que distintas funciones &mdash;como el habla o la visi&oacute;n&mdash; resid&iacute;an en zonas espec&iacute;ficas del cerebro. 
    </p><h2 class="article-text">Materia: el cerebro en su dimensi&oacute;n f&iacute;sica</h2><p class="article-text">
        As&iacute; naci&oacute; el concepto de &ldquo;localizaci&oacute;n cerebral&rdquo;, base de la neurolog&iacute;a moderna pero tambi&eacute;n de la frenolog&iacute;a, una pseudociencia que afirmaba poder determinar la personalidad, el car&aacute;cter o las tendencias criminales de un sujeto observando la forma de su cabeza, y que se us&oacute; para justificar todo tipo de prejuicios raciales y de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Aunque desacreditada, esta obsesi&oacute;n por la materialidad del cerebro persisti&oacute; durante d&eacute;cadas, como demuestra el pol&eacute;mico caso de Albert Einstein, cuyo cerebro fue sustra&iacute;do por el m&eacute;dico que le realiz&oacute; la autopsia, quien pens&oacute; que hallar&iacute;a en &eacute;l las claves del genio del matem&aacute;tico. <em>Spoiler</em>: su cerebro no ten&iacute;a nada especial. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Modelos de yeso realizados en el s.XIX . Representan diferentes preparaciones de cabezas humanas y muestran secciones cerebrales a distintos niveles. Forman parte del patrimonio histórico de la Universidad Complutense de Madrid y el Museo de Anatomía Javier Puerta."
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                Modelos de yeso realizados en el s.XIX . Representan diferentes preparaciones de cabezas humanas y muestran secciones cerebrales a distintos niveles. Forman parte del patrimonio histórico de la Universidad Complutense de Madrid y el Museo de Anatomía Javier Puerta.                            </span>
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        No es hasta finales del s. XIX, con el trabajo de Ram&oacute;n y Cajal y Camilo Golgi, que la neurociencia moderna se abre paso.&nbsp;Fue Cajal quien descubri&oacute; que el cerebro est&aacute; hecho de neuronas que se comunican entre s&iacute; a trav&eacute;s de conexiones especializadas llamadas sinapsis; descubrimiento que constituye la base de la comprensi&oacute;n actual del cerebro. Cajal, un excelente dibujante, realiz&oacute; ilustraciones detalladas y precisas de las neuronas y sus conexiones, cartografiando as&iacute; las estructuras del cerebro. Varios facs&iacute;miles de sus obras forman parte de la muestra. 
    </p><h2 class="article-text">Mente: el terreno de lo intangible<strong> </strong></h2><p class="article-text">
        En la secci&oacute;n <em>Mente</em>, la exposici&oacute;n de adentra en el terreno de lo intangible, de los procesos internos que conforman la experiencia humana: la conciencia, la emoci&oacute;n, la memoria. La dualidad cartesiana entre cuerpo y alma se desmorona frente a los descubrimientos de la neurociencia moderna.&nbsp;La mente no es algo separado del cuerpo, sino el resultado de la din&aacute;mica del cerebro.
    </p><p class="article-text">
        El cerebro no es est&aacute;tico; evoluciona a lo largo de la vida. En la infancia, las redes neuronales se expanden y se reorganizan a medida que el individuo interact&uacute;a socialmente y aprende a trav&eacute;s del lenguaje: por eso solo tenemos recuerdos a partir de cierta edad. A medida que envejecemos, sin embargo, las neuronas dejan de crecer y comienzan a deteriorarse, lo que puede resultar en la p&eacute;rdida de memoria y afectar nuestra percepci&oacute;n de la realidad. 
    </p><p class="article-text">
        Es en esta zona de la muestra en que vemos las pinturas realizadas por Carmen La Griega y su padre, enfermo de Alzheimer, cuyo deterioro progresivo puede apreciarse en la obra. O el documental de la artista Shona Willingworth sobre Claire, una mujer cuya amnesia severa le impide formar recuerdos, afectando c&oacute;mo se ve a s&iacute; misma y c&oacute;mo la ven otras personas. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se abordan fen&oacute;menos como los sue&ntilde;os (&iquest;por qu&eacute; so&ntilde;amos?) o las ilusiones &oacute;pticas, que ilustran c&oacute;mo el cerebro no registra pasivamente el mundo, sino que lo interpreta, reconstruye y a veces incluso lo inventa. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>&nbsp;</strong>Otras mentes: m&aacute;s all&aacute; del ser humano</h2><p class="article-text">
        <em>Cerebro(s)</em> desmonta la idea de que la cognici&oacute;n es una capacidad exclusiva del ser humano. Desde los pulpos, con sus estructuras neuronales descentralizadas y sus complejos comportamientos (pueden recordar, manipular objetos o reconocer personas), hasta organismos como <em>Physarum</em>, una ameba unicelular capaz de resolver laberintos sin poseer un cerebro, la exposici&oacute;n cuestiona el antropocentrismo con el que pensamos sobre la idea de inteligencia.
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                Pinturas realizadas por Carmen La Griega y su padre, enfermo de Alzheimer.                            </span>
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        La exposici&oacute;n, c&oacute;mo no, se detiene tambi&eacute;n en la inteligencia artificial. Y lo hace con <em>D&eacute;j&agrave;-Vu</em>, una obra de Joan Fontcuberta y Pilar Rosado en la que entrenan redes neuronales generativas con obras del Museo del Prado. Redes que luego generan nuevas obras que, a simple vista, parecen aut&eacute;nticas, pero que revelan alucinaciones o anomal&iacute;as, errores que, quiz&aacute;, podemos entender como una especie de inconsciente tecnol&oacute;gico. 
    </p><p class="article-text">
        El recorrido culmina con una reflexi&oacute;n sobre la inteligencia colectiva. As&iacute; como las colonias de hormigas o termitas funcionan como superorganismos, quiz&aacute; las ciudades tambi&eacute;n puedan entenderse como cerebros colectivos, donde cada individuo es como una neurona dentro de una red interconectada. 
    </p><h2 class="article-text">Una exposici&oacute;n para pensar(nos)</h2><p class="article-text">
        <em>Cerebro(s)</em> no es solo un recorrido por las ciencias cognitivas, sino una propuesta cultural y filos&oacute;fica que, a trav&eacute;s de un enfoque interdisciplinar, conecta los avances neurocient&iacute;ficos con las grandes preguntas humanas: &iquest;qui&eacute;nes somos?, &iquest;c&oacute;mo sentimos?, &iquest;qu&eacute; nos hace conscientes?
    </p><p class="article-text">
        En un tiempo en el que la inteligencia artificial desaf&iacute;a los l&iacute;mites de lo humano y la ciencia revela nuevos misterios del cerebro, esta exposici&oacute;n se convierte en una oportunidad &uacute;nica para detenernos a reflexionar. Y, en &uacute;ltima instancia, comprender que explorar el cerebro es, quiz&aacute;s, la manera m&aacute;s profunda de explorarnos a nosotros mismos.
    </p><p class="article-text">
        -----
    </p><p class="article-text">
        <em>Cerebro(s)</em>&nbsp;es una exposici&oacute;n comisariada por Emily Sargent, directora de exposiciones de la Wellcome Collection, y Ricard Sol&eacute;, f&iacute;sico y bi&oacute;logo. Fue producida por el Centre de Cultura Contempor&agrave;nia de Barcelona (CCCB), la Fundaci&oacute;n Telef&oacute;nica, la Wellcome Collection y el Ministerio de Ciencia, Innovaci&oacute;n y Universidades (MICIU). Presentada en 2022 en Barcelona y Madrid, estar&aacute; expuesta en la Casa de la Ciencia de Sevilla hasta junio de 2026.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adelina Pastor Cañedo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/cerebro-s-exposicion-pensar-mente_132_12343042.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 May 2025 10:01:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Cerebro(s)': una exposición para pensar la mente]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[CSIC - Consejo Superior de Investigaciones Científicas,Ciencia,Investigación,Sevilla]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ciencia en el barrio: cultura científica por la igualdad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/ciencia-barrio-cultura-cientifica-igualdad_132_9028924.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6f18a461-2056-43a5-9342-d7e6e35b5d9e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ciencia en el barrio: cultura científica por la igualdad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La iniciativa del CSIC lleva actividades de divulgación a los barrios más vulnerables de Madrid y Sevilla</p><p class="subtitle">“¿Nos podemos llevar el ADN de la fresa a nuestra casa?”: investigadoras acercan la ciencia al alumnado andaluz</p></div><p class="article-text">
        La &uacute;ltima Encuesta de percepci&oacute;n social de la ciencia indica que un 13&rsquo;7% de personas visitan al menos una vez al a&ntilde;o un museo de ciencia y que un 10&rsquo;2% participan en actividades de divulgaci&oacute;n. Lo que la encuesta no dice &mdash;pero es posible leer entre l&iacute;neas&mdash;es que la mayor&iacute;a de estas personas ya tiene un inter&eacute;s previo en estas actividades (&iexcl;la media de visitas a museos de ciencia es de 3&rsquo;2 veces al a&ntilde;o!)
    </p><p class="article-text">
        La encuesta tampoco dice &mdash;pero, de nuevo, permite inferir&mdash; que muchas de estas personas pertenecen a lo que en comunicaci&oacute;n llamamos p&uacute;blicos cautivos: aquellos a quienes no les queda otra que atenderte porque, pongamos, forman parte del alumnado de un instituto (el colectivo que m&aacute;s visita los museos de ciencia y m&aacute;s participa en actividades de divulgaci&oacute;n es, sorpresa, el comprendido entre los 15 y los 24 a&ntilde;os).
    </p><p class="article-text">
        De hecho, los estudios muestran que las actividades de divulgaci&oacute;n atraen siempre al mismo tipo de p&uacute;blico: con estudios, con inter&eacute;s previo en la ciencia, predominantemente blanco y de posici&oacute;n acomodada. Incluso cuando hablamos de quienes vienen con sus colegios e institutos.
    </p><p class="article-text">
        Y es que la experiencia de la gran mayor&iacute;a de personas que se dedican a la divulgaci&oacute;n es que los centros educativos que participan se repiten a&ntilde;o tras a&ntilde;o. Mismos colegios, mismos uniformes, mismos barrios. Nos gusta que quienes vengan repitan (algo estaremos haciendo bien), pero echamos de menos a quienes a&uacute;n no han venido.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, la gran dificultad de la divulgaci&oacute;n estriba no tanto en llegar a aquellas personas que no acuden a ferias y actividades (no a todo el mundo tiene por qu&eacute; gustarle visitar museos cient&iacute;ficos en su tiempo de ocio, faltar&iacute;a m&aacute;s), sino a las que ni siquiera llegan a enterarse de muchas de estas iniciativas. Grupos que se concentran, entre otros lugares, en los barrios m&aacute;s vulnerables de nuestras ciudades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Llevando la ciencia al barrio
    </p><p class="article-text">
        Ciencia en el Barrio es un proyecto para tratar de cerrar esta brecha. Para llevar la ciencia y la investigaci&oacute;n a segmentos de poblaci&oacute;n que, por sus caracter&iacute;sticas socioecon&oacute;micas, ni participan en ella ni viven en un ambiente propicio para disfrutar de actividades de divulgaci&oacute;n. Es decir, a los barrios m&aacute;s vulnerables.
    </p><p class="article-text">
        La iniciativa, puesta en marcha por el Consejo Superior de Investigaciones Cient&iacute;ficas (CSIC), se realiza en Madrid desde hace seis a&ntilde;os, en los que ha llegado a m&aacute;s de 23.000 personas. La novedad radica en que este a&ntilde;o, gracias al apoyo del Ministerio de Ciencia e Innovaci&oacute;n, Ciencia en el Barrio se establece en Sevilla, una de las ciudades m&aacute;s desiguales del Estado (seg&uacute;n los &uacute;ltimos datos del INE, seis de los quince barrios m&aacute;s pobres de Espa&ntilde;a est&aacute;n en la capital hispalense).&nbsp;&nbsp;	
    </p><p class="article-text">
        Ciencia en el Barrio se dirige fundamentalmente a institutos de educaci&oacute;n secundaria. S&iacute;, p&uacute;blico cautivo, pero un p&uacute;blico distinto al que vemos normalmente. Un p&uacute;blico al que sus padres no siempre pueden llevar a museos de ciencia los fines de semana. En Madrid, esos institutos est&aacute;n en San Blas, Vallecas, Villaverde, Usera&hellip; En Sevilla, en Pol&iacute;gono Sur, San Pablo, Cerro-Amate, Los Pajaritos o La Oliva, entre otros.
    </p><p class="article-text">
        A esos institutos, en concreto al alumnado de 4&ordm; de la ESO, los investigadores e investigadoras del CSIC llevar&aacute;n talleres experimentales, conferencias, exposiciones y clubes de lectura; adem&aacute;s de organizar &mdash;de forma gratuita&mdash; visitas guiadas a centros de investigaci&oacute;n. &iquest;Los temas? Desde el funcionamiento del cerebro a catas de chocolate, pasando por las aplicaciones de la luz, la extracci&oacute;n de ADN o el tinte de tejidos siguiendo t&eacute;cnicas medievales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, a final de curso tienen la oportunidad de compartir lo aprendido con otros centros de la red, de modo que ellos mismos se conviertan en protagonistas de la divulgaci&oacute;n. Es la Feria de Ciencia en el Barrio, en la que casi 500 alumnos se convierten por un d&iacute;a en investigadores y divulgadores.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y es que Ciencia en el Barrio no trata solamente de aportarles acceso a conocimientos, sino de acercarles un mundo, el de la investigaci&oacute;n, que no conocen y que en condiciones normales tienen pocas oportunidades de conocer de la mano de sus familias (no son mis palabras, son de Nuria Delgado, directora del IES madrile&ntilde;o Arcipreste de Hita, y las dice en este v&iacute;deo). Se trata de que est&eacute;n en igualdad de condiciones con sus compa&ntilde;eros de otros barrios. Se trata, al fin, de despertar su curiosidad, hacerles pasar un buen rato y que la ciencia sea tambi&eacute;n para ellos.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adelina Pastor Cañedo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/ciencia-barrio-cultura-cientifica-igualdad_132_9028924.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 May 2022 06:01:43 +0000]]></pubDate>
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