<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - María Jiménez Ramos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/maria-jimenez-ramos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - María Jiménez Ramos]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/1041280" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando creímos salvar a Miguel Ángel Blanco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/contrapunto/creimos-salvar-miguel-angel-blanco_132_9149664.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6614e322-f766-44c6-a695-390b5e976e13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando creímos salvar a Miguel Ángel Blanco"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Quienes mandaban en ETA y quienes obedecían las órdenes y quienes alentaban a sus fieles eran inmunes a las consideraciones morales más básicas. Por eso lo mataron. Por eso no cabía la duda de que lo harían</p><p class="subtitle">Reportaje - Ermua recuerda su espíritu contra ETA a los 25 años del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco</p></div><p class="article-text">
        Pronunciar el nombre de Miguel &Aacute;ngel Blanco significa apelar a la memoria colectiva de varias generaciones de espa&ntilde;oles. Su secuestro y asesinato constituy&oacute; uno de esos acontecimientos memorables que integran no solo un cat&aacute;logo de recuerdos compartidos, sino que sirven para conformar la identidad de una sociedad. El ADN com&uacute;n se impregn&oacute; de algunas im&aacute;genes que se desvelar&iacute;an imborrables: las pancartas de 'Miguel, te esperamos', los gritos desgarrados de los vecinos de Ermua diciendo 'ETA, aqu&iacute; tienes mi nuca' o la escena de los ertzainas quit&aacute;ndose las capuchas ante la sede de Herri Batasuna. Esos agentes, en nombre de todos, encarnaron la met&aacute;fora de despojarse del miedo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En aquellos d&iacute;as de julio de 1997, seis millones de personas salieron a las calles de toda Espa&ntilde;a para clamar por libertad&nbsp; del concejal de Ermua o para deplorar su asesinato. Se celebraron manifestaciones multitudinarias en Bilbao y en Madrid, pero tambi&eacute;n hubo centenares de peque&ntilde;os actos de protesta en pueblos desperdigados por toda la geograf&iacute;a, hubo vigilias, minutos de silencio y concentraciones. ETA acumulaba cerca de cuatro d&eacute;cadas de historia: hac&iacute;a casi treinta a&ntilde;os que hab&iacute;a cometido su primer asesinato y en su listado de v&iacute;ctimas mortales figuraban m&aacute;s de 800 personas. Sin embargo, la sociedad nunca le hab&iacute;a plantado cara como en aquellas jornadas. Y aunque no hay un solo motivo para explicar esa reacci&oacute;n, uno prevalece: durante el ominoso ultim&aacute;tum de los terroristas, los millones de personas que se lanzaron a las calles pensaron que, al hacerlo, pod&iacute;an salvar a Miguel &Aacute;ngel.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya hab&iacute;a habido otros Miguel &Aacute;ngel Blanco. De hecho, la organizaci&oacute;n terrorista ya hab&iacute;a resuelto nueve secuestros con el asesinato del reh&eacute;n. Algunos recibieron cierta atenci&oacute;n medi&aacute;tica: el industrial &Aacute;ngel Berazadi en 1976, cuyas credenciales nacionalistas hab&iacute;an llevado al PNV a protestar sonadamente por su captura; el tambi&eacute;n industrial y exalcalde de Bilbao Javier de Yabarra en 1977, encontrado con evidentes signos de tortura tras veinte d&iacute;as secuestrado; el ingeniero de la central nuclear de Lem&oacute;niz Jos&eacute; Mar&iacute;a Ryan en 1981 o el capit&aacute;n de Farmacia Alberto Mart&iacute;n Barrios en 1983, que despertaron movilizaciones hasta entonces tambi&eacute;n sin precedentes. Y, pese a todo, con Miguel &Aacute;ngel Blanco todo fue completamente distinto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muchos ciudadanos sintieron por primera vez que llegaban a tiempo. Hasta entonces, y pese a los precedentes, la noticia de un atentado irrump&iacute;a cuando no hab&iacute;a margen de maniobra: los terroristas ya hab&iacute;an apretado el gatillo, la bomba ya hab&iacute;a estallado y las v&iacute;ctimas ya estaban muertas. Con Miguel &Aacute;ngel, sin embargo, fue diferente. Su imagen lleg&oacute; a las televisiones, los peri&oacute;dicos y las casas de millones de personas cuando a&uacute;n estaba vivo. Su rostro, por com&uacute;n, se convirti&oacute; en familiar: pod&iacute;a ser el hijo, el hermano o el vecino de cualquiera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De forma instintiva, quienes se manifestaron durante su secuestro albergaban la posibilidad de la compasi&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo iban a matar los terroristas a ese chico? &iquest;C&oacute;mo iban a justificar esta vez el &ldquo;algo habr&aacute; hecho&rdquo;? &iquest;Qu&eacute; podr&iacute;a haber hecho ese chaval para merecer la muerte? Si hubieran podido observar el calvario desde una mirilla, quiz&aacute; se habr&iacute;an asido a que Irantzu Gallastegui, 'Amaia', se iba a bajar del coche con el que trasladaba al comando y a su reh&eacute;n a una pista forestal cerca de Lasarte; quiz&aacute; habr&iacute;an elucubrado con que Jos&eacute; Luis Geresta iba a soltar el cuerpo amarrado de Miguel &Aacute;ngel Blanco y lo iba a dejar escapar; quiz&aacute; se habr&iacute;an aferrado a que Javier Garc&iacute;a Gaztelu, 'Txapote', iba a dejar caer la pistola cuando apuntaba la nuca de un joven arrodillado y sin posibilidad de resistencia. Ninguna de esas circunstancias ocurri&oacute;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchos ciudadanos sintieron por primera vez que llegaban a tiempo. Hasta entonces, la noticia irrumpía cuando no había margen de maniobra: los terroristas ya habían apretado el gatillo, la bomba ya había estallado y las víctimas ya estaban muertas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para quienes conoc&iacute;an los entresijos de ETA no fue ninguna sorpresa: las Fuerzas de Seguridad que participaron en la b&uacute;squeda de Miguel &Aacute;ngel Blanco no dudaron de que los terroristas cumplir&iacute;an su amenaza. Los ciudadanos, sin embargo, mantuvieron la esperanza no solo por una cuesti&oacute;n de puro instinto, no &uacute;nicamente porque el ser humano albergue la posibilidad de la compasi&oacute;n hasta el &uacute;ltimo minuto, sino, sobre todo, porque hasta julio de 1997 buena parte de la sociedad no hab&iacute;a querido mirar de frente y sin peros paliativos a ETA. No es que no supieran c&oacute;mo era o c&oacute;mo funcionaba la organizaci&oacute;n terrorista, sino que no hab&iacute;an querido saberlo. Porque la sensibilidad y la compasi&oacute;n hab&iacute;an sido, a menudo, selectivas. Porque prefer&iacute;an ignorar que ETA ya hab&iacute;a actuado as&iacute; antes y ya hab&iacute;a alcanzado cimas de crueldad inusitadas. Porque desde el marco amigo-enemigo con el que los terroristas observaban la realidad, Miguel &Aacute;ngel entraba en el saco de los segundos, lo que lo hac&iacute;a merecedor autom&aacute;tico de su propia muerte. Quienes mandaban en ETA y quienes obedec&iacute;an las &oacute;rdenes y quienes alentaban a sus fieles eran inmunes a las consideraciones morales m&aacute;s b&aacute;sicas. Por eso lo mataron. Por eso no cab&iacute;a la duda de que lo har&iacute;an. Quiz&aacute; tambi&eacute;n por eso la ingenuidad de la sociedad frente a ETA termin&oacute; aquel 13 de julio de 1997 en un camino rec&oacute;ndito de Gipuzkoa. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Jiménez Ramos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/contrapunto/creimos-salvar-miguel-angel-blanco_132_9149664.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Jul 2022 19:46:04 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6614e322-f766-44c6-a695-390b5e976e13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="166918" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6614e322-f766-44c6-a695-390b5e976e13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="166918" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cuando creímos salvar a Miguel Ángel Blanco]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6614e322-f766-44c6-a695-390b5e976e13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
  </channel>
</rss>
