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    <title><![CDATA[elDiario.es - Mónica González]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/monica-gonzalez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Mónica González]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Chile: entre el cambio y la indignación por la desigualdad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/chile-cambio-indignacion-desigualdad_129_9188698.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/548274e8-fd04-4922-b8e4-70e7fdc483aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Chile: entre el cambio y la indignación por la desigualdad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El 4 de septiembre 15 millones de chilenos votarán si aprueban o rechazan la nueva constitución que ponga punto final a la impuesta por la dictadura de Pinochet en 1980</p></div><p class="article-text">
        Faltan solo 43 d&iacute;as para el 4 de septiembre. Ese domingo m&aacute;s de 15 millones de ciudadanos deber&aacute;n votar si aprueban o rechazan la nueva constituci&oacute;n que 154 convencionales redactaron durante un pol&eacute;mico y azaroso a&ntilde;o que culmin&oacute; el 4 de julio pasado. Todo es in&eacute;dito: el texto fue escrito por convencionales electos por sufragio universal, en forma paritaria y con esca&ntilde;os reservados para pueblos originarios. Se quiso poner punto final a la Constituci&oacute;n impuesta en dictadura en 1980.
    </p><p class="article-text">
        Imposible no volver la mirada a ese otro 4 de septiembre de 1970, cuando Chile tambi&eacute;n defini&oacute; un giro radical. Han transcurrido 49 a&ntilde;os y las huellas del d&iacute;a en que Salvador Allende obtuvo la primera mayor&iacute;a en la elecci&oacute;n presidencial siguen latentes. A&ntilde;os de acerada Guerra Fr&iacute;a. Para el presidente de Estados Unidos, Richard Nixon y su secretario de Estado Henry Kissinger, despu&eacute;s de la revoluci&oacute;n cubana, un mandatario electo democr&aacute;ticamente con apoyo de socialistas y comunistas no es permitido en Am&eacute;rica Latina, su patio trasero. Menos si promete nacionalizar el cobre, expropiando a Kennecott Corporation, Anaconda y Cerro Corporation. Otros pa&iacute;ses podr&iacute;an imitar ese ejemplo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s peligroso para Nixon y Kissinger era la unidad de esa misma izquierda chilena que se fraguaba con &eacute;xito en Francia e Italia; mientras en Espa&ntilde;a buscaba con coraje y tes&oacute;n sacarse de encima la dictadura de Franco. La v&iacute;a pac&iacute;fica enarbolada por Allende se miraba con inter&eacute;s. Eran d&iacute;as de profundo debate intelectual.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Difícil explicar por qué después de 32 años de recuperada la democracia (1990), no hemos sido capaces de darle una vuelta de tuerca a un sistema que, con mínima regulación en áreas de la economía, salud y educación, enquistó la inequidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Vuelvo al Chile de hoy. El debate profundo ha sido reemplazado por la descalificaci&oacute;n ruda e irracional. Sin embargo, en ese a&ntilde;o 1970 la m&aacute;quina de guerra ya estaba en marcha. Los archivos desclasificados de Estados Unidos hablar&iacute;an a&ntilde;os m&aacute;s tarde. Ignor&aacute;bamos que el asesinato del entonces comandante en jefe del ej&eacute;rcito, general Ren&eacute; Schneider, en octubre de 1970, para impedir que el Congreso proclamara presidente a Allende, y que fue financiado por la CIA, fue la antesala de miles de encarcelados, torturados, muertos y desaparecidos que a partir del 11 de septiembre de 1973 partir&iacute;an mi pa&iacute;s en dos. Fractura que se profundiz&oacute; durante los 17 a&ntilde;os de dictadura y que a&uacute;n supura.
    </p><p class="article-text">
        Dif&iacute;cil explicar por qu&eacute; despu&eacute;s de 32 a&ntilde;os de recuperada la democracia (1990), no hemos sido capaces de darle una vuelta de tuerca a un sistema que, con m&iacute;nima regulaci&oacute;n en &aacute;reas de la econom&iacute;a, salud y educaci&oacute;n, enquist&oacute; la inequidad. Hasta que la olla a presi&oacute;n estall&oacute; el 18 de octubre de 2019. La multitud se tom&oacute; las calles de muchas ciudades en protesta por la desigualdad que mastican, huelen e indigna a los millones que viven hacinados en poblaciones perif&eacute;ricas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa inequidad mata igual que la corrupci&oacute;n que se fue instalando y cooptando el sistema pol&iacute;tico, con leyes que no le han quitado ni una muesca al poder que desde hace d&eacute;cadas ostentan los grandes grupos econ&oacute;micos locales y multinacionales.
    </p><p class="article-text">
        Basta leer un <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-60396723" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio de la Cepal de febrero</a>: Chile es el pa&iacute;s de Am&eacute;rica Latina en el que los ultrarricos concentran el mayor nivel de patrimonio. La riqueza que acumulan esos nueve chilenos equivale al 16,1% del Producto Interno Bruto (PIB) de Chile. Otro signo de desigualdad: <a href="https://wir2022.wid.world/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Informe World Inequality Report de 2022</a> indica el 1% m&aacute;s rico de Chile concentra el 49,6% de la riqueza total del pa&iacute;s (en Brasil concentra el 48,9%, en M&eacute;xico el 46,9%). &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el segundo puesto de ese listado est&aacute; Julio Ponce Lerou, quien tom&oacute; el control de SQM (Soquimich), una de las mayores productoras mundiales de litio, yodo y fertilizantes, una vez privatizada por Pinochet, su suegro. Maneja la empresa a trav&eacute;s de un esquema de &ldquo;cascadas&rdquo;, obteniendo una utilidad fraudulenta de US$128 millones (juicio en curso). En 2021, SQM obtuvo ganancias por US$585,5 millones, 255,9% m&aacute;s respecto de 2020.
    </p><p class="article-text">
        Hoy se informa de que el juicio por financiamiento ilegal de la pol&iacute;tica que ejecut&oacute; SQM, al distribuir dinero ilegal a pol&iacute;ticos de todo el espectro a cambio de una ley de royalty y otros beneficios llega a su fin. Por m&aacute;s de cuatro a&ntilde;os el equipo de periodistas de CIPER desmenuz&oacute; y rastre&oacute; sus redes de complicidad, protecci&oacute;n y corrupci&oacute;n. Ese juicio tuvo a m&aacute;s de 100 imputados, ninguno cumpli&oacute; prisi&oacute;n preventiva. La red de protecci&oacute;n funcion&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Ese juicio explica en parte qu&eacute; nos pas&oacute;. Por qu&eacute; no pudimos terminar con el lucro en las universidades, por qu&eacute; fue imposible parar el abuso de las Administradoras de Fondos Previsionales (AFP), en desmedro de las pensiones miserables de los trabajadores. Un dato: en 2021, cinco de las siete AFP repartieron dividendos por US$231 millones. &iquest;Por qu&eacute; aceptamos por d&eacute;cadas un sistema de ahorro obligatorio como si fuera de seguridad social?
    </p><p class="article-text">
        Miro mis archivos y leo que en la &uacute;ltima elecci&oacute;n presidencial de Estados Unidos (2020), la m&aacute;s cara de la historia de ese pa&iacute;s seg&uacute;n el Center for Responsive Politics, se gastaron aproximadamente US$5,2 mil millones. Monto que explica la cuant&iacute;a de los intereses en juego y la creciente violencia en las campa&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        Y los intereses en juego en este plebiscito de septiembre son enormes. Como los de la propiedad del agua y la gran miner&iacute;a y que alert&oacute; el expresidente del gremio minero (Sonami), Diego Hern&aacute;ndez: &ldquo;desacreditan la miner&iacute;a por temas ambientales, pero lo que quieren es apropiarse de la renta minera&rdquo;. La gran miner&iacute;a tiene la garant&iacute;a de que sus concesiones no ser&aacute;n expropiadas, pero la nueva amenaza es la obligaci&oacute;n de respetar el medio ambiente: les impedir&aacute; afectar glaciares y territorios protegidos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La parte m&aacute;s pol&eacute;mica del texto propuesto es la declaraci&oacute;n de &ldquo;Estado Plurinacional e Intercultural&rdquo;, reconociendo autonom&iacute;a y cultura de 11 pueblos y naciones, entre ellas la del pueblo Mapuche. No le pone fin al car&aacute;cter &ldquo;&uacute;nico e indivisible&rdquo; del Estado de Chile, pero hay un reconocimiento al despojo de sus tierras y la restituci&oacute;n reparatoria, uno de los conflictos m&aacute;s importantes se apruebe o rechace la nueva Constituci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La restituci&oacute;n de tierras involucra una zona donde est&aacute;n instaladas las principales empresas forestales -representan el 2,1% del PIB y el 8% de las exportaciones-. Un dato: las utilidades de empresas Copec (familia Angelini, entre los nueve m&aacute;s ricos de Chile), se dispararon en 2021, impulsadas por su sector forestal, US$1.781 millones, alza de 834% respecto de 2020. Son estas empresas las que quieren expulsar del territorio las comunidades mapuche m&aacute;s radicales: Coordinadora Arauco Malleco (CAM), Resistencia Mapuche Lavkenche y Weichan Auka Mapu.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La violencia en la zona del Walmapu se sali&oacute; de control. El crimen organizado ya se instal&oacute; en las principales zonas de conflicto del pa&iacute;s, ll&aacute;mense mapuche, inmigraci&oacute;n o estallido social, y es la nueva lepra. En Walmapu operan mafias que se dedican al lucrativo negocio del robo de madera. La cosecha ilegal de 2020 fue avaluada en US$68 millones y participan chilenos, mapuches y forestales. A ese negocio il&iacute;cito se suman el tr&aacute;fico de drogas, de armas y trata de inmigrantes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aupados por la violencia de las mafias y encubiertos a veces en la &ldquo;causa mapuche&rdquo;, delincuentes buscan ocupar por la fuerza tierras reclamadas por a&ntilde;os por comunidades mapuche. La corrupci&oacute;n de las autoridades y la falta de respuesta por siglos a sus demandas en la regi&oacute;n m&aacute;s pobre del pa&iacute;s, hoy nos pasa la cuenta. Los j&oacute;venes mapuche han iniciado el regreso a su tierra ancestral y quieren escribir otra historia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La violencia del crimen organizado causa alarma p&uacute;blica. El subsecretario del Interior Manuel Monsalves afirm&oacute;: &ldquo;el pa&iacute;s ha sufrido una mutaci&oacute;n criminal, el tipo de delitos vinculado al tr&aacute;fico de drogas ha hecho que el mercado chileno sea muy atractivo para organizaciones criminales m&aacute;s grandes, poderosas, peligrosas y que tienen el control de m&aacute;s territorios en el pa&iacute;s&rdquo;. Y detall&oacute;: &ldquo;Tren de Aragua, cartel chino &lsquo;Bang de Fujian&rsquo;, indicios de presencia del Cartel de Sinaloa, Cartel de Jalisco, Nueva Generaci&oacute;n y Cartel del Golfo&rdquo;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A esa violencia se suma otra: la desinformaci&oacute;n y las noticias falsa para un texto dif&iacute;cil de leer y mucho m&aacute;s de entender. Muchos buscan dejar atr&aacute;s errores y desaciertos de los convencionales que por momentos se tomaron el proceso. &iexcl;Un espect&aacute;culo lamentable! Otros buscan que el poder regrese al Senado, a los &ldquo;expertos&rdquo;, a los que un 79% de ciudadanos rechaz&oacute; cuando vot&oacute; por una Constituci&oacute;n sin participaci&oacute;n del Congreso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La campa&ntilde;a del plebiscito cobra voltaje y la miseria sigue mostrando la fractura. La pobreza, aument&oacute; por primera vez en 20 a&ntilde;os, amenaza con seguir creciendo (10,8% y 4,3% en extrema pobreza). Los expertos dicen que pr&oacute;ximo a&ntilde;o la crisis econ&oacute;mica golpear&aacute; fuerte. A Chile, a Am&eacute;rica Latina y al mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A poco m&aacute;s de cuatro meses de asumir el presidente Gabriel Boric, la promesa de construir un nuevo pacto social sigue en deuda. El estallido social no ha terminado. Nada ha vuelto a ser igual. La vida se ha vuelto m&aacute;s dura, con pandemia, restricciones y la crisis. Y la indignaci&oacute;n sigue all&iacute;. Latiendo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vuelvo a la noche de ese 4 de septiembre de 1970. Hab&iacute;a algarab&iacute;a en los miles de rostros y la esperanza de que se daban los primeros pasos en un camino por construir. Ignor&aacute;bamos que los tanques y la brutalidad masificada cortar&iacute;an de ra&iacute;z los sue&ntilde;os. Miro, hurgo. Intento atrapar la esperanza. La cara entumecida de una ni&ntilde;a en un recodo de La Pintana, poblaci&oacute;n en la periferia, me da la clave. Son 700 mil como ella que hoy viven en la pobreza y necesitan un giro. Son miles los j&oacute;venes de ayer que hoy demandan pensiones dignas, sistema de salud universal. Son miles las mujeres que exigen que les devuelvan el derecho a huelga, ser due&ntilde;as de su cuerpo y del derecho al placer. Rechazo o Apruebo, Chile tendr&aacute; una nueva Constituci&oacute;n. La primavera viene.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/chile-cambio-indignacion-desigualdad_129_9188698.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 Jul 2022 20:53:40 +0000]]></pubDate>
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