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    <title><![CDATA[elDiario.es - Carol Pires]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/carol-pires/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Carol Pires]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Brasil: ¿qué tal una samba?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/brasil-samba_129_9188916.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ecba6db3-befd-4336-bd30-a7159be5b2f3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Brasil: ¿qué tal una samba?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si gana Lula, ¿habrá un momento para una samba? Boric y Petro están ahí para probar que la luna de miel dura poquísimo. Y los clasistas, racistas, misóginos y violentos que salieron del armario el 2018 no volverán a callarse. Seguirán aquí para desafinar cualquier canción</p></div><p class="article-text">
        Al final de 2017, Chico Buarque lanz&oacute; una canci&oacute;n que sintetizaba la atmosfera rabiosa, clasista, racista y violenta de Brasil, que ve&iacute;a a la polic&iacute;a oprimir a los&nbsp; j&oacute;venes negros que jugaban en las playas de Rio de Janeiro. &ldquo;<em>Hay que pegar, hay que matar -, aumentan los gritos / Hija del miedo, la ira es madre de la cobard&iacute;a</em>&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aquel a&ntilde;o Jair Bolsonaro despuntaba como candidato a la presidencia, pero hab&iacute;a&nbsp;un aire de incredulidad entre la intelectualidad cultural en Brasil. El discurso incendiario a favor de la explotaci&oacute;n desmedida del medio ambiente, del armamentismo, del encarcelamiento e incluso de la tortura en lugar de la preservaci&oacute;n, educaci&oacute;n, del cuidado y de la democracia sonaba como un desatino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero Chico estaba&nbsp; acertado en su lectura. La sociedad brasile&ntilde;a siempre ha sido racista y clasista, pero ahora lo asum&iacute;a sin disfraces. &ldquo;<em>Hay que pegar, hay que matar, aumentan los gritos</em>&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En septiembre de 2018, aproximadamente dos meses antes de ser elegido presidente de Brasil, Jair Bolsonaro se dirig&iacute;a a una multitud en Acre, el estado m&aacute;s occidental del pa&iacute;s, frontera con Per&uacute; y Bolivia, cuando protagoniz&oacute; una de las escenas m&aacute;s deshonrosas de la pol&iacute;tica nacional. En un cami&oacute;n, tom&oacute; un gran tr&iacute;pode negro, lo apunt&oacute; hacia arriba y simul&oacute; dispararlo como si fuera una ametralladora. &ldquo;Vamos a fusilar a los simpatizantes del Partido de los Trabajadores de Acre&rdquo;, dijo por el micr&oacute;fono. Con el aparato en mano y una sonrisa de satisfacci&oacute;n casi pornogr&aacute;fica, agreg&oacute;: &ldquo;Como les gusta tanto Venezuela, esta pandilla tiene que ir p'all&aacute;. Pero ah&iacute; no hay ni mortadela, eh, muchachos... Tendr&aacute;n que comer pasto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Bolsonaro era el l&iacute;der pol&iacute;tico que por primera vez dec&iacute;a desde un p&uacute;lpito lo que ped&iacute;an los blancos ricos de Leblon: <em>hay que pegar, hay que matar. </em>Le refrendaron 55 millones de brasile&ntilde;os, el 55% de los electores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pasados casi cuatro a&ntilde;os, en 2022 habr&aacute; otra vez elecci&oacute;n presidencial. Tras trabajar en favor de la contaminaci&oacute;n de Covid-19 (675 mil muertos), desmantelar las leyes de protecci&oacute;n ambiental (cuarto a&ntilde;o consecutivo de r&eacute;cord de deforestaci&oacute;n), destrozar la pol&iacute;tica de bienestar social (63 millones de personas por debajo de la l&iacute;nea de la pobreza y llevar a Brasil de regreso al Mapa del hambre de la ONU) y armar a la poblaci&oacute;n (474% m&aacute;s registros de armas entre la poblaci&oacute;n civil) Bolsonaro est&aacute; en desventaja frente al expresidente Luiz In&aacute;cio Lula da Silva. Si uno se fija en los n&uacute;meros objetivos de las encuestas (47% por 28%), hay razones para la esperanza. As&iacute; tambi&eacute;n parece haberlo sentido Chico Buarque, que despu&eacute;s de cuatro a&ntilde;os volvi&oacute; a lanzar una nueva canci&oacute;n en la que propone &ldquo;una samba&rdquo; para &ldquo;ahuyentar el mal tiempo, para arreglar el da&ntilde;o&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; tal una samba? sali&oacute; despu&eacute;s de la elecci&oacute;n de Gabriel Boric, la cara de la nueva izquierda latinoamericana, en Chile, y dos d&iacute;as antes de la elecci&oacute;n de Gustavo Petro, un exguerrillero, que al lado de Francia M&aacute;rquez, una activista ambiental negra, asumir&aacute;n el primer gobierno de izquierda en Colombia. Los vientos que soplan desde Am&eacute;rica Latina refrescaron el clima en Brasil, ansioso por&nbsp; &ldquo;desechar la ignorancia&rdquo; y &ldquo;desmantelar la fuerza bruta&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero la realidad atropell&oacute; a la samba. Coincidiendo con la proximidad de las elecciones presidenciales, previstas para octubre, una serie de noticias escabrosas nos llev&oacute; otra vez a la pesadilla que ha sido vivir en el Brasil anticient&iacute;fico y antidemocr&aacute;tico de Bolsonaro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A final de mayo, el periodista brit&aacute;nico Dom Phillips coment&oacute; en Twitter sobre el &ldquo;impactante y horrible asesinato de Genivaldo de Jes&uacute;s Santos&rdquo; muerto por polic&iacute;as asfixiado con gas dentro de un patrullero. Menos de diez d&iacute;as despu&eacute;s, el propio Phillips fue asesinado de manera b&aacute;rbara al lado del indigenista Bruno Pereira por pescadores ilegales mientras reporteaba sobre c&oacute;mo salvar la Amazon&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si algunos dudaban de la conexi&oacute;n entre el discurso de un presidente que incentiva la explotaci&oacute;n ilegal de la floresta y el asesinato de dos hombres que reportaban para un libro titulado &ldquo;C&oacute;mo salvar la Amazon&iacute;a&rdquo;, un nuevo crimen, ahora en el sur de Brasil, dej&oacute; bien claro c&oacute;mo el discurso de un l&iacute;der inflama a sus seguidores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El s&aacute;bado 9 de julio, el guardia municipal Marcelo Arruda festejaba sus 50 a&ntilde;os con una fiesta tem&aacute;tica del Partido de los Trabajadores -globos rojos, el nombre del partido escrito en el pastel-, cuando Jorge Rocha Guaranho, un ferviente partidario de Bolsonaro, invadi&oacute; el lugar gritando palabras en favor de Bolsonaro y asesin&oacute; el anfitri&oacute;n, que vest&iacute;a una camiseta con la cara de Lula estampada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La campa&ntilde;a ni siquiera ha empezado oficialmente y el cielo volvi&oacute; a oscurecerse. Recientemente, Bolsonaro coment&oacute; a sus seguidores que los simpatizantes de Lula se estaban reuniendo ese mismo d&iacute;a y que &ldquo;un solo tiro mata o una peque&ntilde;a granada puede matar a todos a la vez&rdquo;. En las &uacute;ltimas semanas, la campa&ntilde;a de Lula ya sufri&oacute; dos ataques -varios hombres fueron detenidos por tratar de arrojar un l&iacute;quido apestoso a la audiencia en un acto y otro fue arrestado por detonar una bomba entre la audiencia de un gran evento en R&iacute;o. No son vientos de esperanza los que se acercan para los pr&oacute;ximos meses.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Despu&eacute;s de tanto truco, despu&eacute;s de tanta falacia, despu&eacute;s de tanta derrota, despu&eacute;s de tanta demencia, y un dolor &iquest;dijo? de puta&rdquo;, como canta Chico, quisiera poder, como &eacute;l dice, salir del pozo, recoger los pedazos, caer al mar, lavar el alma y volver a caminar con la columna recta. Pero Bolsonaro no es &uacute;nicamente promotor de la violencia desde lo alto de su tribuna. Es tambi&eacute;n el vocero del mensaje que llega desde abajo. Si gana Lula, &iquest;habr&aacute; un momento para una samba? Boric y Petro est&aacute;n ah&iacute; para probar que la luna de miel dura poqu&iacute;simo. Y los clasistas, racistas, mis&oacute;ginos y violentos que salieron del armario el 2018 no volver&aacute;n a callarse. Seguir&aacute;n aqu&iacute; para desafinar cualquier canci&oacute;n. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carol Pires]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/brasil-samba_129_9188916.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 Jul 2022 19:43:31 +0000]]></pubDate>
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