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    <title><![CDATA[elDiario.es - Jayati Ghosh]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jayati-ghosh/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Jayati Ghosh]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Sri Lanka no está sola: se avecina una crisis de deuda mundial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/sri-lanka-no-sola-avecina-crisis-deuda-mundial_129_9204779.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1b331f93-150f-414c-b969-1e905386b92f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sri Lanka no está sola: se avecina una crisis de deuda mundial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si no se toman medidas, es probable que la economía post-COVID y post-Ucrania se vea envuelta en una distopía de impagos de deuda, pobreza creciente e inestabilidad sociopolítica</p><p class="subtitle">OPINIÓN - Sri Lanka, paciente cero</p></div><p class="article-text">
        En enero, antes incluso de que un hachazo al sueldo de Sanyana Mudalige como dependienta en un centro comercial de Colombo, Sri Lanka, lo redujera a la mitad, ella ya hab&iacute;a empe&ntilde;ado sus joyas de oro para intentar llegar a fin de mes. Al final, dej&oacute; su trabajo, porque solo el coste del transporte hasta all&iacute; ya era mayor que su salario. Desde entonces ha cambiado el gas por le&ntilde;a cortada por ella misma para cocinar, y solo come una cuarta parte de lo que com&iacute;a antes. <a href="https://www.washingtonpost.com/world/2022/07/18/sri-lanka-crisis-future/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Su historia</a>, publicada en el <em>Washington Post</em>, es una m&aacute;s de tantas en Sri Lanka, donde la gente ve c&oacute;mo sus hijos pasan hambre y sus parientes mayores sufren la falta de medicinas.
    </p><p class="article-text">
        El coste humano de la crisis &uacute;nicamente capt&oacute; atenci&oacute;n internacional cuando la enorme revuelta popular, conocida como 'Aragalaya' (&ldquo;lucha&rdquo; en cingal&eacute;s), <a href="https://www.eldiario.es/internacional/manifestantes-entran-residencia-oficial-presidente-sri-lanka_1_9157500.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">provoc&oacute; el derrocamiento pac&iacute;fico del presidente Gotabaya Rayapaksa</a> a principios de mes. Su familia hab&iacute;a dirigido Sri Lanka con mano de hierro, aunque legitimada electoralmente, durante m&aacute;s de 15 a&ntilde;os. Ahora tanto los medios de comunicaci&oacute;n nacionales como los internacionales los considera culpables del lamentable desastre econ&oacute;mico en el que se encuentra el pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Pero culpar solo a los Rayapaksa es demasiado simple. Es cierto que el mayoritarismo (la creencia de que la mayor&iacute;a tiene m&aacute;s derechos) agresivo que desataron, junto a la presunta corrupci&oacute;n y las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas desastrosas de estos a&ntilde;os &ndash;como los dr&aacute;sticos recortes de impuestos y el veto a la importaci&oacute;n de fertilizantes&ndash; han sido elementos cruciales para la debacle econ&oacute;mica. Pero eso es solo una parte del problema. La mayor&iacute;a de los analistas de la tendencia mayoritaria apenas comentan las causas m&aacute;s profundas y subyacentes de la crisis en Sri Lanka, quiz&aacute; porque revelan verdades inc&oacute;modas sobre la manera en la que funciona la econom&iacute;a global.
    </p><h3 class="article-text">El ejemplo neoliberal de Asia</h3><p class="article-text">
        Esta no es una crisis provocada por un par de factores externos e internos recientes. Lleva d&eacute;cadas gest&aacute;ndose. Desde que Sri Lanka adopt&oacute; su &ldquo;pol&iacute;tica econ&oacute;mica abierta&rdquo; a finales de los a&ntilde;os 70 del siglo pasado, el pa&iacute;s ha sido admirado en Asia ha sido el ejemplo de reforma neoliberal, como sucedi&oacute; con Chile en Latinoam&eacute;rica. La estrategia era el modelo ahora ya conocido de convertir las exportaciones en la base del crecimiento econ&oacute;mico, apoyado en la entrada de capital extranjero. Esto llev&oacute; a un notable aumento de la deuda en divisas, algo potenciado activamente por el FMI y la &eacute;lite de Davos.&nbsp;&acute;
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                Una tienda en Sri Lanka.                             </span>
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        En el periodo posterior a la crisis financiera global de 2008, mientras los tipos de inter&eacute;s bajos de las econom&iacute;as avanzadas propiciaron la disponibilidad de cr&eacute;ditos baratos, el Gobierno de Sri Lanka confi&oacute; en bonos soberanos para financiar su propio gasto. Entre 2012 y 2020, la relaci&oacute;n deuda aument&oacute; hasta alcanzar cerca del 80% del PIB, con una proporci&oacute;n creciente de la deuda en bonos. Los pagos pendientes de estas deudas siguieron creciendo con relaci&oacute;n a lo que Sri Lanka pod&iacute;a ganar con las exportaciones y el dinero que mandaban a casa los esrilanqueses que trabajaban en el extranjero. 
    </p><p class="article-text">
        Las perturbaciones provocadas por la pandemia y la guerra en Ucrania empeoraron mucho las cosas al hacer caer los ingresos por las exportaciones y aumentar bruscamente de los precios en importaciones esenciales como los alimentos y el combustible. Las reservas de divisas se desplomaron, pero el Gobierno ten&iacute;a que seguir pagando los intereses incluso cuando no pod&iacute;a importar el combustible esencial.
    </p><h3 class="article-text">Sri Lanka no est&aacute; sola</h3><p class="article-text">
        Visto as&iacute;, <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/sri-lanka-paciente-cero_129_9159166.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">est&aacute; claro que Sri Lanka no est&aacute; sola</a>. En todo caso, es un presagio de una tempestad de crisis de deuda que est&aacute; por venir en lo que los economistas denominan los &ldquo;mercados emergentes&rdquo;. El periodo anterior, con unos tipos de inter&eacute;s incre&iacute;blemente bajos en las econom&iacute;as avanzadas se tradujo en un flujo mayor de fondos a los mercados &ldquo;emergentes&rdquo; y &ldquo;fronterizos&rdquo; desde la parte m&aacute;s rica del mundo. Aunque hubo entusiastas que aplaudieron esto desde las instituciones financieras internacionales cual animadoras en un estadio, siempre fue un proceso problem&aacute;tico. Es as&iacute; porque &ndash;a diferencia de lo que ocurre en lugares como la UE o EEUU&ndash; el capital abandona a los pa&iacute;ses de ingresos bajos y medios en cuanto se atisba un problema.
    </p><p class="article-text">
        Y estos pa&iacute;ses fueron mucho m&aacute;s golpeados econ&oacute;micamente por la pandemia. Las econom&iacute;as avanzadas fueron capaces de adoptar grandes medidas antic&iacute;clicas &ndash;como los ERTE&ndash;, porque los mercados financieros, de hecho, lo permit&iacute;an e incluso fomentaban. Al contrario, los pa&iacute;ses de renta baja y media no pudieron aumentar mucho el gasto fiscal,&nbsp;debido a esos mismos mercados financieros, que amenazaban con la posibilidad de rebajar la calificaci&oacute;n crediticia y la fuga de capitales a medida que aumentaban los d&eacute;ficits p&uacute;blicos. Adem&aacute;s, afrontaron una notable bajada en los ingresos por exportaciones y turismo y mayores dificultades en su balanza de pagos. Como resultado, su recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica ha sido mucho m&aacute;s d&eacute;bil y sus condiciones econ&oacute;micas siguen siendo en su mayor&iacute;a nefastas.
    </p><p class="article-text">
        Los t&iacute;midos intentos para un alivio de la deuda, como la moratoria en el servicio de la deuda en la primera parte de la pandemia, solo pospusieron el problema. No ha habido ninguna reestructuraci&oacute;n significativa de la deuda. El FMI se lamenta de la situaci&oacute;n y no hace casi nada, y tanto este como el Banco Mundial agravan el problema con su propia insistencia r&iacute;gida sobre los pagos y el vergonzoso sistema de recargos impuesto por el FMI. El G7 y la &ldquo;comunidad internacional&rdquo; han estado desaparecidos en combate, lo que es profundamente irresponsable, dada la magnitud del problema y su papel en la creaci&oacute;n del mismo.
    </p><h3 class="article-text">Efecto contagio</h3><p class="article-text">
        La triste realidad es que el &ldquo;sentimiento inversor&rdquo; se mueve contra las econom&iacute;as m&aacute;s pobres sin importar las condiciones econ&oacute;micas reales en pa&iacute;ses concretos. Las agencias privadas de <em>rating</em> amplifican el problema. Esto significa que el efecto contagio es m&aacute;s que probable y afectar&aacute; no solo a las econom&iacute;as que ya est&aacute;n experimentando dificultades, sino a un espectro mucho m&aacute;s amplio de pa&iacute;ses de ingresos bajos y medios, que tendr&aacute;n verdaderas dificultades con sus deudas. L&iacute;bano, Surinam y Zambia ya est&aacute;n en <em>default</em> (suspensi&oacute;n de pagos)<em> </em>oficial; Bielorrusia est&aacute; a punto y Egipto, Ghana y T&uacute;nez tienen graves problemas de deuda.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay muchos pa&iacute;ses con rentas per c&aacute;pita m&aacute;s bajas y una pobreza absoluta considerable que ya se enfrentan a una estanflaci&oacute;n. Hay miles de millones de personas que cada vez tienen m&aacute;s dificultades para poder permitirse una dieta nutricional b&aacute;sica y que no pueden hacer frente a los gastos sanitarios b&aacute;sicos. La falta de seguridad material y las tensiones sociales son inevitables.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">A&uacute;n puede resolverse</h3><p class="article-text">
        Todav&iacute;a se puede solucionar el problema, pero requiere una actuaci&oacute;n urgente, especialmente por parte de las instituciones financieras internacionales y el G7. Son necesarias acciones r&aacute;pidas y sistem&aacute;ticas para resolver la deuda y atraer acreedores privados y otros acreedores, como China, al igual que hace falta que las instituciones financieras pongan su granito de arena para aliviar la deuda y acabar con las medidas punitivas como los recargos. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, hay que poner en marcha pol&iacute;ticas para limitar tanto la especulaci&oacute;n en los mercados de materias primas como de las grandes compa&ntilde;&iacute;as alimentarias y petrol&iacute;feras. Por &uacute;ltimo, es vital que se reciclen los derechos especiales de giro (DEG) &ndash;que b&aacute;sicamente son &ldquo;cupones del FMI&rdquo;&ndash; que no vayan a ser usados por unos pa&iacute;ses para que los empleen otros que los necesitan, al igual que es esencial otra liberaci&oacute;n de DEG que alcancen 650.000 millones de d&oacute;lares para proporcionar un alivio inmediato.
    </p><p class="article-text">
        Sin estas medidas m&iacute;nimas, es probable que la econom&iacute;a mundial post-COVID y post-Ucrania se vea envuelta en una distop&iacute;a de impagos de deuda, pobreza creciente e inestabilidad sociopol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        --
    </p><p class="article-text">
        <em>Jayati Ghosh es profesora de Econom&iacute;a en la Universidad de Massachusetts Amherst.</em>
    </p><p class="article-text">
        Traducci&oacute;n de Maria Torrens Tillack.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jayati Ghosh]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/sri-lanka-no-sola-avecina-crisis-deuda-mundial_129_9204779.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Jul 2022 20:32:34 +0000]]></pubDate>
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