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    <title><![CDATA[elDiario.es - Raquel Medina Bañón]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/raquel-medina-banon/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Raquel Medina Bañón]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Eliminar los estereotipos para reivindicar la vejez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/eliminar-estereotipos-reivindicar-vejez_129_9205376.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9b0d7ab9-6517-454b-a7a0-7ca9f00e9e39_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Eliminar los estereotipos para reivindicar la vejez"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La crisis sanitaria provocada por la COVID-19 ha hecho que las personas mayores se convirtieran en foco mediático, revelando así la existencia no solamente de los estereotipos, sino de un lenguaje edadista que se ha naturalizado y normalizado</p><p class="subtitle">Este artículo pertenece a la revista 'La revolución de los viejos' de elDiario.es. Hazte socia o socio y te enviamos a casa nuestras revistas trimestrales</p></div><p class="article-text">
        El diccionario de la Real Academia Espa&ntilde;ola define &ldquo;vejez&rdquo; de la siguiente manera:
    </p><p class="article-text">
        1. f. Cualidad de viejo. 2. f. Edad senil, senectud. 3. f. Achaques, man&iacute;as, actitudes propias de la edad de los viejos. 4. f. Dicho o narraci&oacute;n de algo muy sabido y vulgar.
    </p><p class="article-text">
        Claramente, esta definici&oacute;n determina una concepci&oacute;n negativa de la vejez, la cual ha penetrado en los discursos sociales y culturales. Si este concepto negativo se repite una y otra vez en el &aacute;mbito p&uacute;blico, lo que se produce y perpet&uacute;a es la discriminaci&oacute;n por edad. De hecho, la edad es la tercera causa de discriminaci&oacute;n en Espa&ntilde;a, &uacute;nicamente superada por la discriminaci&oacute;n de g&eacute;nero y la racial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la discriminaci&oacute;n por edad se la denomina &lsquo;edadismo&rsquo;, un t&eacute;rmino que fue acu&ntilde;ado por Robert Butler en 1969, quien lo defini&oacute; como &ldquo;un proceso de estereotipos y discriminaci&oacute;n sistem&aacute;tico contra las personas por ser mayores&rdquo;. El edadismo se considera parte del sistema social cuyos miembros desarrollan desde una edad temprana un concepto negativo del envejecimiento; es decir, un edadismo interiorizado. Asimismo, los discursos sociales hegem&oacute;nicos han retratado la vida tras la jubilaci&oacute;n como un tiempo de decrepitud, fragilidad, dependencia, p&eacute;rdida de vigor sexual, aislamiento social, pasividad, falta de atractivo f&iacute;sico e improductividad. Esta homogeneizaci&oacute;n negativa del envejecimiento es la que resulta necesario eliminar para evitar la discriminaci&oacute;n de las personas mayores.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, es necesario tambi&eacute;n indicar que existe un edadismo interiorizado, el cual se produce cuando los estereotipos por edad contribuyen a una discriminaci&oacute;n tanto hacia uno mismo como hacia los dem&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este edadismo tambi&eacute;n es intergeneracional y afecta a la percepci&oacute;n que las personas mayores tienen de los/las j&oacute;venes y ni&ntilde;os/as y viceversa. Por ejemplo, a los j&oacute;venes tambi&eacute;n se los homogeneiza con caracter&iacute;sticas tales como que son irresponsables, incultos, conflictivos o vagos, entre otras. De la misma manera, las personas j&oacute;venes interiorizan los estereotipos sobre la vejez de tal modo que cuando llegan a ser mayores suelen tener una percepci&oacute;n negativa de aquellas personas que son m&aacute;s mayores, de m&aacute;s edad. En vez de avivar el conflicto generacional (por ejemplo, el que resulta de culpar a los &lsquo;baby boomers&rsquo; de la precariedad laboral que sufren los j&oacute;venes y de la hucha de pensiones, o a los j&oacute;venes de los repuntes en contagios durante las &uacute;ltimas olas de la COVID-19), se deber&iacute;a fomentar la solidaridad entre las distintas generaciones y as&iacute; ayudar a eliminar este edadismo interiorizado y resolver el conflicto intergeneracional que crea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como la definici&oacute;n de la RAE pone de manifiesto, el lenguaje tanto escrito como visual tiene el poder de fijar los estereotipos, los prejuicios y la discriminaci&oacute;n de las personas mayores. Este edadismo emerge en el &aacute;mbito social de muchas maneras; por ejemplo, en la forma en que nos dirigimos a las personas mayores: llamarles viejos/viejas, ancianos/ancianas, abuelos/abuelas o yayos/yayas es edadismo. Hablar de residencias de ancianos o asilos es tambi&eacute;n edadismo; como tambi&eacute;n lo es dirigirnos a las personas mayores usando diminutivos o infantiliz&aacute;ndoles. Dar por hecho que las personas mayores no entienden de lo que hablamos es edadismo, as&iacute; como pensar que no pueden aprender cosas nuevas ni enfrentarse a las nuevas tecnolog&iacute;as. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La crisis sanitaria provocada por la COVID-19 ha hecho que las personas mayores se convirtieran en foco medi&aacute;tico, revelando as&iacute; la existencia no solamente de los estereotipos, sino de un lenguaje edadista que se ha naturalizado y normalizado. Es m&aacute;s, a pesar de que existe una gu&iacute;a, &lsquo;El uso del lenguaje frente al edadismo y los estereotipos&rsquo;, respaldada por el Imserso, durante la pandemia no hemos dejado de o&iacute;r y leer una y mil veces palabras como viejos/viejas, ancianos/ancianas, abuelos/abuelas, yayos/yayas, dependientes, jubilados/jubiladas, pensionistas, nuestros mayores, etc&eacute;tera. Incluso las fotograf&iacute;as que acompa&ntilde;aban a las noticias revelan la deshumanizaci&oacute;n a la que se ven sometidas las personas mayores al mostrar una parte de su cuerpo, generalmente las manos (y normalmente de mujer), sosteniendo en muchas ocasiones un bast&oacute;n. &iquest;Por qu&eacute; las manos para mostrar a las personas mayores? &iquest;Es que la vejez no es digna de ser mirada? &iquest;Solamente lo joven puede ser retratado? &iquest;Es que todas las personas mayores necesitan un bast&oacute;n?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las agendas neoliberales de austeridad han puesto de relieve una pol&iacute;tica de envejecimiento activo o exitoso con el objetivo de, por una parte, retrasar los costes m&eacute;dicos que para las arcas estatales pueda suponer el envejecimiento de la poblaci&oacute;n, y de, por otra, abrir un sinn&uacute;mero de espacios de mercado para el consumo de las personas mayores. En este sentido, la actividad f&iacute;sica (gimnasios), la actividad sexual (Viagra), el turismo, el ocio, los cosm&eacute;ticos, las cirug&iacute;as est&eacute;ticas... se convierten en productos de consumo que favorecen y apoyan tanto un envejecimiento saludable como la concepci&oacute;n de la vejez como un espacio de consumo. Sin embargo, este envejecimiento activo lo que hace es enfatizar que envejecer de manera positiva se circunscribe a las clases con poder adquisitivo medianamente alto.
    </p><p class="article-text">
        La importancia dada al envejecimiento positivo ha llevado a una distinci&oacute;n entre la tercera edad y la cuarta edad. La tercera edad del neoliberalismo se caracteriza como la edad de la jubilaci&oacute;n en la que destacan el ocio, la autorrealizaci&oacute;n, la salud y el compromiso social. En la tercera edad somos mayores, pero no &lsquo;viejos&rsquo;, con lo que la independencia se mantiene. Por el contrario, la cuarta edad implica la falta de autonom&iacute;a e individualidad y la presencia de una muerte inminente. En la cuarta edad las personas mayores son despojadas del capital social y cultural y desplazadas a las residencias de mayores o relegadas a la reclusi&oacute;n en el espacio de la casa. Obviamente, este &eacute;nfasis que se pone en la productividad y en el envejecimiento exitoso deja a los enfermos cr&oacute;nicos, a las personas discapacitadas o a las que prefieren no ser activas o no pueden serlo por cuestiones econ&oacute;micas como un problema para la sociedad, debido a su complacencia con ser &lsquo;viejos&rsquo;; de ah&iacute; que se les aparte y discrimine.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La soledad no deseada de las personas mayores es un gran problema social en Espa&ntilde;a. Seg&uacute;n el INE, en 2020 2.131.400 personas mayores de 65 a&ntilde;os viv&iacute;an solas, de las cuales 1.511.000 eran mujeres. Por edad, el 44,1% de las mujeres mayores de 85 a&ntilde;os viv&iacute;an solas, frente al 24,2% de los hombres. La soledad no deseada se produce cuando no se escoge, sino que se impone, pudiendo afectar a nuestro bienestar y estado de salud. La discriminaci&oacute;n, los prejuicios y los estereotipos son factores determinantes de la soledad no deseada, de ah&iacute; la urgencia en cambiar la percepci&oacute;n de la vejez y del envejecimiento. La labor que diversas ONG (Amigos de los Mayores, Fundaci&oacute;n Pilares, Envejecimiento en Red o Matia Fundazioa) est&aacute;n llevando a cabo para acompa&ntilde;ar a personas mayores, desarrollar su capacidad creativa y propiciar su participaci&oacute;n social es fundamental. Tal y como reivindican estas ONG, es necesario un nuevo modelo de acompa&ntilde;amiento y de cuidados en el que se reconozcan y se prioricen el empoderamiento, la identidad individual y la autonom&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, las personas mayores tienen derecho a tomar decisiones por s&iacute; mismas, a potenciar sus relaciones sociales y a obtener prestaciones m&eacute;dicas no discriminatorias que afirmen su dignidad como seres humanos. Por esos motivos, lograr que los derechos humanos de las personas mayores sean respetados debe ser un objetivo primordial de cualquier pol&iacute;tica social.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Medina Bañón]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Aug 2022 20:03:04 +0000]]></pubDate>
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