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    <title><![CDATA[elDiario.es - Nerea Barjola Ramos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/nerea-barjola-ramos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Nerea Barjola Ramos]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Y después del silencio ante las violencias sexuales en el cine? Acción, organización y transformación colectiva]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/despues-silencio-violencias-sexuales-cine-accion-organizacion-transformacion-colectiva_129_12285718.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e742b1b4-29d0-405a-bc4a-161f7268fb89_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Y después del silencio ante las violencias sexuales en el cine? Acción, organización y transformación colectiva"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las autoras del informe encargado por la asociación de cineastas CIMA, 'Después del silencio', un estudio sobre las vulneraciones de los derechos de las mujeres en el audiovisual español, reflexionan sobre su impacto y los próximos pasos</p><p class="subtitle">Un informe señala la “impunidad” del agresor y la “desatención” a las víctimas de violencia sexual en el cine español
</p></div><p class="article-text">
        <em>Despu&eacute;s del silencio</em> es un informe que se inscribe en la necesidad urgente de promover un debate riguroso y profundo sobre las violencias sexuales, desde una mirada cr&iacute;tica y feminista que reconozca el testimonio no solo como un relato individual, sino como una herramienta de investigaci&oacute;n social capaz de revelar estructuras y din&aacute;micas de poder ampliamente extendidas.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, resulta especialmente preocupante la reapropiaci&oacute;n medi&aacute;tica que, desde su presentaci&oacute;n, han hecho algunos medios de comunicaci&oacute;n, donde se banalizan las violencias sexuales, convirti&eacute;ndolas en espect&aacute;culo, vaciando el an&aacute;lisis de contenido y de reflexi&oacute;n pol&iacute;tica, y reduciendo el enfoque a una mirada simplista, mis&oacute;gina y, sobre todo, patriarcal, que afianza el terror sexual como pr&aacute;ctica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las violencias sexuales en el cine no son hechos aislados ni excepcionales, sino estructuras sistemáticas de poder y control machista</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Frente a esta l&oacute;gica del morbo, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/informe-senala-impunidad-agresor-desatencion-victimas-violencia-sexual-cine-espanol_1_12243350.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Despu&eacute;s del silencio,</em></a> el informe elaborado por CIMA, marca un antes y un despu&eacute;s. No solo por la potencia de los testimonios recogidos, sino por el marco pol&iacute;tico que los sit&uacute;a: las violencias sexuales en el cine no son hechos aislados ni excepcionales, sino estructuras sistem&aacute;ticas de poder y control machista. Los testimonios no se limitan a narrar vivencias individuales; son herramientas que permiten identificar patrones, desmontar relatos negacionistas de las violencias y conceptualizar pol&iacute;ticamente la violencia sexual como una pr&aacute;ctica estructural.
    </p><p class="article-text">
        <em>Despu&eacute;s del silencio</em> nos habla, con precisi&oacute;n, de esa estructuralidad: una violencia que atraviesa la industria en todos sus niveles y que se perpet&uacute;a gracias al silencio, la impunidad y la desigualdad normalizada. Este informe no es una acumulaci&oacute;n de relatos morbosos. Es una herramienta pol&iacute;tica. Reproducir frases impactantes o titulares llamativos sin contexto no solo despolitiza los relatos, sino que contribuye a reproducir las mismas l&oacute;gicas de poder patriarcales que sostienen las violencias sexuales.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, es una cuesti&oacute;n de responsabilidad &mdash;y tambi&eacute;n de reparaci&oacute;n, para no revictimizar&mdash; hacerse cargo del contexto y ubicar el an&aacute;lisis en las condiciones y din&aacute;micas laborales que posibilitan el ejercicio de las violencias sexuales, el miedo a hablar y la impunidad que garantiza el silencio. Solo desde ese enfoque es posible comprender el testimonio como una herramienta cr&iacute;tica para desvelar estructuras de poder y transformar colectivamente la industria.
    </p><p class="article-text">
        <em>Despu&eacute;s del silencio</em> revela una violencia sexual profundamente normalizada en todos los niveles de la industria del cine y audiovisual. Desde las escuelas de cine hasta los castings, desde las escenas de intimidad hasta las fiestas de cierre: las escuelas de interpretaci&oacute;n legitiman din&aacute;micas que diluyen los l&iacute;mites del consentimiento bajo el pretexto de la &ldquo;formaci&oacute;n art&iacute;stica&rdquo;. Las reuniones de trabajo se convierten en espacios de exclusi&oacute;n y control. En las escenas de intimidad, la ausencia de protocolos permite agresiones que luego son grabadas y convertidas en producto audiovisual. Incluso los propios relatos y guiones reproducen las l&oacute;gicas patriarcales, y las guionistas que intentan cuestionarlas son silenciadas o penalizadas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las escuelas de interpretación legitiman dinámicas que diluyen los límites del consentimiento bajo el pretexto de la “formación artística”. Las reuniones de trabajo se convierten en espacios de exclusión y control. En las escenas de intimidad, la ausencia de protocolos permite agresiones que luego son grabadas y convertidas en producto audiovisual</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las agresiones no son casos aislados: forman parte de un sistema de jerarqu&iacute;as, silencios, cosificaci&oacute;n y dependencia laboral que condiciona tanto el acceso como la permanencia de las mujeres en el sector, donde las mujeres j&oacute;venes est&aacute;n doblemente expuestas. La violencia funciona tambi&eacute;n como un mecanismo de castigo para quienes desaf&iacute;an las reglas impl&iacute;citas de la industria, enfrentando el menosprecio, la infantilizaci&oacute;n o, directamente, la exclusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Otro hallazgo esencial del informe es que la llamada &ldquo;cultura de la cancelaci&oacute;n&rdquo; no recae sobre los agresores, sino sobre las mujeres que denuncian. Ellas son quienes pierden trabajos, quienes se enfrentan al descr&eacute;dito, quienes deben reinventarse constantemente. A las agresiones sexuales se suma una violencia social que impide denunciar, que cuestiona a las v&iacute;ctimas y que naturaliza su exclusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Una de las evidencias m&aacute;s sangrantes de todos estos hallazgos es comprobar lo profundamente hip&oacute;crita y contradictorio que resulta celebrar la creaci&oacute;n art&iacute;stica o el valor simb&oacute;lico de la cultura mientras se esconde y se invisibiliza la violencia sexual que atraviesa todas sus estructuras. Incoherencia que ni mucho menos es menor, pues demuestra la complicidad hist&oacute;rica institucional y del propio sector, que llamativamente sigue en silencio, incluso, dos semanas despu&eacute;s de que este informe se haya hecho p&uacute;blico. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Otro hallazgo esencial del informe es que la llamada “cultura de la cancelación” no recae sobre los agresores, sino sobre las mujeres que denuncian</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <em>Despu&eacute;s del silencio </em>da, adem&aacute;s, un paso importante. Sus demoledores resultados se traducen en recomendaciones urgentes, que exhortan al Estado, a las instituciones p&uacute;blicas y a la propia industria audiovisual a cumplir de manera inmediata sus obligaciones de prevenci&oacute;n, protecci&oacute;n y garant&iacute;a de derechos para todas las profesionales del cine y el audiovisual. Porque cuando la inacci&oacute;n institucional y el propio sector fallan en proteger, en reparar integralmente o en sancionar a responsables de sobra conocidos &mdash;tal y como demuestran las 200 p&aacute;ginas de este informe&mdash;, la instituci&oacute;n y la industria pasan a formar parte de la propia violencia. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso es importante recordar a todas las instituciones p&uacute;blicas y a las personas responsables del sector que su obligaci&oacute;n y responsabilidad son ineludibles y no est&aacute;n sujetas a negociaci&oacute;n: deben poner todos los medios necesarios para hacer cumplir las leyes y garantizar, de manera efectiva y material, todos los derechos de las v&iacute;ctimas de violencia sexual. Mientras las instituciones sigan omitiendo la implementaci&oacute;n de la ley 10/2022 (Ley del &ldquo;solo s&iacute; es s&iacute;&rdquo;) no solo se estar&aacute;n vulnerando los derechos de las v&iacute;ctimas, sino que se perpetuar&aacute; un sistema en el que las mujeres seguir&aacute;n siendo empujadas a un escenario de desprotecci&oacute;n, revictimizaci&oacute;n y silencio impuesto.
    </p><p class="article-text">
        Como ha quedado demostrado en este informe la deliberada inacci&oacute;n institucional, la falta de protocolos eficientes, la desigual implementaci&oacute;n de los recursos de atenci&oacute;n especializados para las v&iacute;ctimas (los Centros de Crisis 24/7), o la negaci&oacute;n de la violencia sexual dentro del sector como un riesgo laboral, refuerza as&iacute; el entramado que constituye la propia cultura de la violaci&oacute;n, al trasmitir a las mujeres y de manera particular a las profesionales de la industria, un mensaje claro y devastador: &ldquo;No os creemos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Frente a esa violencia, el informe demuestra que las mujeres del sector han generado sus propias estrategias de resistencia. Han tejido redes, han tratado de crear espacios seguros y han producido memoria colectiva. Las compa&ntilde;eras se cuidan entre s&iacute;, se alertan, se acompa&ntilde;an y construyen saberes colectivos. Y este es el &uacute;nico protocolo activo que realmente funciona. 
    </p><p class="article-text">
        --
    </p><p class="article-text">
        Nerea Barjola y B&aacute;rbara Tard&oacute;n son las autoras del <a href="https://cimamujerescineastas.es/cima-presenta-el-primer-informe-estatal-sobre-violencia-sexual-en-la-industria-del-cine-y-el-audiovisual/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe </a><a href="https://cimamujerescineastas.es/cima-presenta-el-primer-informe-estatal-sobre-violencia-sexual-en-la-industria-del-cine-y-el-audiovisual/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Despu&eacute;s del silencio</em></a><em>, </em>publicado por la Asociaci&oacute;n de Mujeres Cineastas (CIMA).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nerea Barjola Ramos, Bárbara Tardón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/despues-silencio-violencias-sexuales-cine-accion-organizacion-transformacion-colectiva_129_12285718.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 May 2025 20:37:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Y después del silencio ante las violencias sexuales en el cine? Acción, organización y transformación colectiva]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Violencia sexual,Violencia de género,Violencia machista,Derechos laborales,Cine español,Abusos,Abusos sexuales,Machismo,Patriarcado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pinchazos, confusión y alarma social]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pinchazos-confusion-alarma-social_129_9225663.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8643eee9-055f-422d-99ed-19340066aefc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pinchazos, confusión y alarma social"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El hábito de engañar, de embaucar, de emborrachar para disminuir las capacidades de reacción o comprensión con la idea de agredir sexualmente son formas de sumisión generalizadas y, además, consensuadas socialmente</p><p class="subtitle">El relato del terror tras los pinchazos en discotecas que busca “disciplinar” a las mujeres</p></div><p class="article-text">
        Alarma social y confusi&oacute;n son dos t&eacute;rminos que est&aacute;n sirviendo para sintetizar, enunciar y significar la pr&aacute;ctica de los pinchazos y de la sumisi&oacute;n qu&iacute;mica. En mi opini&oacute;n, el debate est&aacute;, precisamente, en despejar esta ecuaci&oacute;n, renombrar sus variables y clarificar sus funciones. Esta acci&oacute;n es una cuesti&oacute;n tan matem&aacute;tica como org&aacute;nica &ndash;en t&eacute;rminos de cuerpo social&ndash; que permite reflejar la salubridad del ejercicio, afianzamiento y protecci&oacute;n de las violencias sexuales dentro del conjunto social.
    </p><p class="article-text">
        Para empezar es relevante situar la pr&aacute;ctica de la sumisi&oacute;n qu&iacute;mica como uno de los formatos que adquiere el ejercicio de las violencias sexuales, es decir, lo innovador es, quiz&aacute;s, el formato pero no el contenido ni la intencionalidad. El h&aacute;bito de enga&ntilde;ar, de embaucar, de emborrachar para disminuir las capacidades de reacci&oacute;n o comprensi&oacute;n con la idea de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/agresores-sexuales-no-entran-prision-hay-detras-pactos-judiciales-violencia-machista_1_9222851.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">agredir sexualmente</a> son formas de sumisi&oacute;n generalizadas y, adem&aacute;s, consensuadas socialmente. He aqu&iacute; la primera cuesti&oacute;n importante; el proceso de asentar consensos implica naturalizar el m&eacute;todo y la naturalizaci&oacute;n es el paso previo necesario para banalizar la violencia sexual y vaciarla de contenido pol&iacute;tico. Esta idea nos sit&uacute;a directamente en las consecuencias de englobar los pinchazos dentro de conceptos como alarma social y confusi&oacute;n. Desde una perspectiva feminista no hay confusi&oacute;n &ndash;est&aacute; todo muy claro&ndash; y la alarma social no deja de ser un mecanismo que la sociedad activa para impedir (re)pensar en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos qu&eacute; hay detr&aacute;s de los pinchazos. Dicho de otra manera, la confusi&oacute;n y la alarma social cumplen coordinadamente con una funci&oacute;n: ejecutar el sistema de control, castigo y vigilancia que se instaura sobre la vida y el cuerpo de las mujeres y proteger el libre ejercicio de las violencias sexuales. &iquest;Es la confusi&oacute;n la que deriva en alarma social o la alarma social la que genera la confusi&oacute;n?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El (des)orden &ndash;orden en t&eacute;rminos patriarcales&ndash; en el debate produce falta de claridad, miedo, dificultad para saber qu&eacute; pensar, qu&eacute; hacer, y esta confusi&oacute;n es el estadio perfecto para aferrarse a aquello que s&iacute; conocemos y practicamos; el machismo y las violencias sexuales. Inevitablemente, en la confusi&oacute;n, aparece la alarma social vinculada, &uacute;nica y exclusivamente, al miedo. Esta alarma sin debate cr&iacute;tico no transforma, si construimos alarma social estamos protegiendo de manera estructural la violencia sexual. Y este es uno de los debates que debemos implementar.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, bater&iacute;a de preguntas con sus respuestas: &iquest;a qu&eacute; est&aacute; respondiendo la alarma social? A proteger el statu quo sexual y sus privilegios. &iquest;Qu&eacute; nos sorprende o escandaliza exactamente de los pinchazos? Que la violencia sexual se materialice en una praxis que viola el pacto de lo asumible, de lo aceptable, de lo que ya ha sido naturalizado y que como sociedad permitimos, construimos y cobijamos todos los d&iacute;as. A este respecto, la alarma social transparenta de manera precisa la legislaci&oacute;n simb&oacute;lica que impera en el conjunto social, esto es, nos inquieta el acto del pinchazo por impreciso, por desconocido y porque la violencia sexual se puede ejecutar, &uacute;nicamente, dentro de par&aacute;metros de naturalizaci&oacute;n, de lo contrario deja al descubierto el contrato sexual patriarcal y su existencia. De ah&iacute; las expresiones &ldquo;&iquest;A d&oacute;nde vamos a llegar?&rdquo;. Ya hemos llegado, hace tiempo. Actos igual de graves suceden de manera continuada pero totalmente aceptados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, la confusi&oacute;n y la alarma social se est&aacute;n alimentando de din&aacute;micas que reproducen todos los mecanismos de las violencias sexuales. As&iacute; por ejemplo, una parte importante de las noticias publicadas tiene una perspectiva, b&aacute;sicamente, criminal&iacute;stica. Los discursos en torno al &ldquo;proceder&rdquo; de los pinchazos, la droga que contienen o los posibles efectos que generan son una forma de restar importancia al debate de fondo y (re)instaurar una voz que m&aacute;s all&aacute; de ser cr&iacute;tica es reaccionaria. Dar la voz a &ldquo;expertos&rdquo; que, adem&aacute;s, reconocen abiertamente no saber cu&aacute;l puede ser la droga que se est&aacute; inoculando establece la duda y cuestiona las experiencias y los s&iacute;ntomas de aquellas que lo han vivido. Y, m&aacute;s grave a&uacute;n, despolitiza nuestro debate ubic&aacute;ndonos en la deriva discursiva del machismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La sumisi&oacute;n qu&iacute;mica por medio del pinchazo, independientemente de cu&aacute;l sea su intencionalidad o fin &uacute;ltimo, es una din&aacute;mica a partir de la cual ejercer control, sumisi&oacute;n y violencia sexual. Este binomio control-sumisi&oacute;n tiene m&uacute;ltiples formas de materializarse, una de las m&aacute;s importantes &ndash;y tambi&eacute;n la m&aacute;s sutil&ndash; es la incorporaci&oacute;n del terror sexual que en la pr&aacute;ctica se traduce en una constante reducci&oacute;n de las libertades m&aacute;s fundamentales para las mujeres. Los discursos que se han construido en torno al tema lanzan un mensaje aleccionador que refuerza la disciplina de castigo, vigilancia, alerta, autocontrol y terror sexual en las mujeres (sumisi&oacute;n); y consolidan la posici&oacute;n de poder y privilegios de los hombres (control).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, es imprescindible girar el foco, no continuar produciendo noticias y discursos que afiancen la violencia sexual sino que la deconstruyan y problematicen desde la teor&iacute;a cr&iacute;tica feminista. Cuando hablo de girar el foco, hablo de situar la mirada y la responsabilidad en las actitudes de los que agreden y no en las de quienes son agredidas, hablo de situar el debate en sus justos t&eacute;rminos. Planteemos la cuesti&oacute;n a partir de cuatro enunciados: &ldquo;A las 22 en casa porque igual violas&rdquo;, &ldquo;Voy a buscarte porque a partir de determinada hora violas en grupo&rdquo;, &ldquo;Es mejor que no salgas esta noche porque va a haber mucha gente e igual violas&rdquo;, &ldquo;No transites solo por zonas donde creas que puedes violar&rdquo;. Estas expresiones apelan directamente a la reducci&oacute;n de derechos y libertades de los hombres. Ser&iacute;a impensable plantear este escenario en el que, hipot&eacute;ticamente, el espacio p&uacute;blico, las actitudes, la libertad de movimiento y el ejercicio libre de la sexualidad es restringido para ellos, simplemente plantearlo puede generar una reacci&oacute;n violenta por su parte. Sin embargo, en la vida de las mujeres est&aacute; absolutamente naturalizado, asumido y consensuado. El 'no todos los hombres' &ndash;pero s&iacute; a todas las mujeres&ndash; no puede seguir siendo un argumento, es una falacia perversa a partir de la cual justificarse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tomemos &ldquo;los pinchazos&rdquo; como puerta de entrada para una reflexi&oacute;n m&aacute;s profunda con planteamientos y perspectiva feminista que posibiliten reflexionar sobre los privilegios y el prestigio social de la masculinidad hegem&oacute;nica, la cultura de la violaci&oacute;n y el pacto social que la protege. Viremos la mirada, responsabilicemos de las agresiones a quienes agreden, exijamos que el NO lo pronuncien ellos, a s&iacute; mismos y a sus iguales, y que el control social se enfoque hacia sus actitudes. En este contexto de debate, &iquest;qu&eacute; cobertura tendr&iacute;an los pinchazos?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nosotras, compa&ntilde;eras, feminismo, autodefensa feminista en red, diversi&oacute;n y placer como propuesta pol&iacute;tica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nerea Barjola Ramos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pinchazos-confusion-alarma-social_129_9225663.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Aug 2022 20:19:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Machismo,Discotecas,Feminismo]]></media:keywords>
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