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    <title><![CDATA[elDiario.es - José María Noguerol]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose-maria-noguerol/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José María Noguerol]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Al día siguiente de la convocatoria, electoral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/dia-siguiente-convocatoria-electoral_132_13568500.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/33fce6e0-868a-4892-bd7e-5d170e9c5231_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x740y202.jpg" width="1200" height="675" alt="Al día siguiente de la convocatoria, electoral"></p><p class="article-text">
        <em><strong>&nbsp;</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        Desde la punta del noroeste: no hay ex que supere un mal paso, ex de lo que sea, normalmente de la vida: ella se va a presentar, &eacute;l tambi&eacute;n, no pienso votarles porque uso mis auriculares Apple &uacute;ltimo modelo, regalo de mi Hijo, que me a&iacute;slan del mundo y de sus pompas. Incluso en el tren, cuando para en ese falsa finisterrae que es Santiago, y sube la turbamulta. Ah&iacute; escuch&eacute; algo tenebroso de una peregrina atractiva: &ldquo;me siento tan sola que tengo miedo de m&iacute; misma.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Me hab&iacute;a apostado unos pesos con mi cojo de preferencia, Alonso Alonso, a que no, a que no a las elecciones anticipadas o anticipaditas. Perd&iacute;, con lo cual tengo que volver para pagar y para que Goretti nos haga unas tortillas de patata &ndash;sin cebolla, por supuesto- con un buen Menc&iacute;a escanciado en tazas de barro. Eso suele ocurrir en el bario de Elvi&ntilde;a, no s&eacute; llegar muy bien. En mi ciudad, me sacas de la Vella y de Pescader&iacute;a, mi barrio, y solo llego a la plaza de Vigo.&nbsp;&nbsp;Cuando Ella le&iacute;a esto casi anticipadamente no hab&iacute;a sorpresas con las elecciones, ni con los turistas de sobreoferta, estaban apa&ntilde;ados. Se sent&iacute;a una privilegiada, y lo era hasta que lo menosprecio porque no hab&iacute;a m&aacute;s euros. Es triste que la vida se cambien por un plato de lentejas.
    </p><p class="article-text">
        En el tren sobran, todos sobramos. Hay un entrenador con pinta de jugador de f&uacute;tbol italiano, o de entrenador, da igual, acabar&aacute; peg&aacute;ndonos.
    </p><p class="article-text">
        Maldigo la sobreoferta humana, detestable, demasiado humana, detestable, cuando revierte en pasajeros, han dejado la tranquilidad en el and&eacute;n, junto a la vieja caseta del jefe de estaci&oacute;n. Por eso ten&iacute;a y tiene raz&oacute;n Alonso Alonso: a la calle que ya es hora, nos anim&oacute; la noche del s&aacute;bado, cuando abandonamos los salones del Hotel Finisterre de Coru&ntilde;a, los &uacute;ltimos de Filipinas, los &uacute;ltimos de la promoci&oacute;n del colegio marista que estaba en el centro, s&iacute;, cerquita de mi casa y de la de Esper&oacute;n Portela, desde donde ve&iacute;amos pasar a muchas futuras y bellas mujeres, alguna ahora en decadencia, como supe ese mismo d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Alonso Alonso tiene raz&oacute;n, desde que, muy peque&ntilde;ito, se hac&iacute;a cargo de su hermano Fernando en las piscinas de la H&iacute;pica. Un S&aacute;nchez imberbe quiere recuperar lo irrecuperable: la ilusi&oacute;n, pero a los nietos y nietas, no les van a dejar votar. Y en el mientrastanto, algunos ex, c&oacute;mo no, tocando las campanas ante los peligros que acechan, a la pu&ntilde;etera y anacr&oacute;nica monarqu&iacute;a, a la imperfecta democracia, a la guerra en la que nos meti&oacute; un tal L&oacute;pez sin que nadie nos hubiera llamado: es el &uacute;nico de aquellas ac&eacute;milas de las Azores que sigue sin reconocer su culpa. Es lo mal&eacute;fico de los ex, lo mefistof&eacute;lico de las ex: nunca avisan hasta que sobreviene la cat&aacute;strofe, su cat&aacute;strofe.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora, desde este tren, estoy en la Lanzada, la playa infinita, con la baronesa de Segurilla de toples, y Mayte tampoco. Como dice Michi Panero al final de&nbsp;<em>El desencanto,&nbsp;</em>esa pel&iacute;cula en la que se dicen tantas cosas, casi todas las cosas, pero en el comisionado de los cincuenta a&ntilde;os de expresos europeos todav&iacute;a no se han enterado,&nbsp;<em>&nbsp;&ldquo;!&eacute;ramos tan felices&iexcl;&rdquo;&nbsp;</em>pero no nos d&aacute;bamos cuenta, le falt&oacute; decir.
    </p><p class="article-text">
        Con el convencimiento de una derrota, y el maltrago de una esperanza, estoy dispuesto a combatir contra los mesetarios molinos de la ultraderecha. Hasta el 29 de noviembre. Una autopista para la peor nochebuena.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/dia-siguiente-convocatoria-electoral_132_13568500.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Oct 2026 09:46:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Al día siguiente de la convocatoria, electoral]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Cosicosas, otras dudas, Beatriz, y la gallina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/cosicosas-dudas-beatriz-gallina_132_13606135.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hubo un ser al que le cab&iacute;a el Estado en la cabeza: eso le dijo Felipe (Gonz&aacute;lez) y se lo crey&oacute;. El ser era Fragabarne, que se negaba a reconocer la galleguidad de mi apellido. Se lo contaba el s&aacute;bado a Beatriz, ovetense y abogada, experta en Javier Mar&iacute;as &ndash;que ya es ser experta- pero no me crey&oacute;, se fue a cenar o a no s&eacute; qu&eacute; y me olvid&oacute; en una calle de Arg&uuml;elles para siempre jam&aacute;s, que dir&iacute;a Guillermo Brown.
    </p><p class="article-text">
        Al de Villalba le cab&iacute;a el Estado y algunos estados m&aacute;s. Lleg&oacute; a decir, nadie quiere recordarlo, que las autonom&iacute;as deber&iacute;an asumir todas las competencias menos exteriores y defensa. Qu&eacute; pena que nadie le hiciera caso, ni Felipe (Gonz&aacute;lez), ni (Aznar) L&oacute;pez. &ldquo;Eso precisa un anaglifo&rdquo;, me dice el ectoplasma de Durruti vuelto a estos lares. Estoy con &eacute;l aunque nunca a&ntilde;or&eacute; tanto como ahora a Pep&iacute;n Bello y a toda su cuadrilla. Extraordinario estar en la Residencia de Estudiantes y no llorar. &ldquo;&iquest;Sabias que Zenobia Camprub&iacute; naci&oacute; en Malgrat de Mar?&rdquo;, me dijo la rubia al final de una clase. No, no lo sab&iacute;a y as&iacute; me fue. Tambi&eacute;n se lo cont&eacute; a Beatriz sin Dante, y lo anot&oacute; en su libreta que no llevaba.&nbsp;Con su pedrolo de Sargadelos, lucido sin ostentaci&oacute;n pero con soledad en la mano, me se&ntilde;al&oacute; unas sillas y varios libros. Compr&eacute; ambos y estoy a la espera de un encargo patrio.
    </p><p class="article-text">
        Como dir&iacute;an los rolling estones, &ldquo;dame cobijo&rdquo;, de una vez, digo yo, pero no hay remanso. El d&iacute;a empieza de nuevo con exigencias y no me propongo emular a los cl&aacute;sicos. Ni citarlos. Estoy de vuelta con Machado y renovado con Hern&aacute;ndez. Casi bruno con Serrat, y un poco dolido con los amantes y los enamoramientos. &ldquo;As&iacute; resultas de inquietante&rdquo; me dice Durruti en una construcci&oacute;n dif&iacute;cil. &ldquo;Poco de m&iacute; hay en eso&rdquo; podr&iacute;a decirle, mas no. Te espero en el para&iacute;so se titula uno de mis cuentos m&aacute;s notables, y eso que el para&iacute;so era un bar. No s&eacute; si ella me espera en alg&uacute;n sitio pero yo s&iacute; y en cualquier parte, que escribi&oacute; Pedro Salinas, un gran olvidado, quiz&aacute;s porque su hijo le usurp&oacute; la posteridad resabiada.
    </p><p class="article-text">
        En los callejones, y m&aacute;s en Arg&uuml;elles, hace fr&iacute;o, como en la canci&oacute;n de Vega o de otro, no lo s&eacute;. Hay tiempos dulces y tiempos para preguntarse qu&eacute; hacemos aqu&iacute;, y este es uno de ellos: es gratis insultar, es gratis recibir insultos, es gratis enamorarse en las esquinas y olvidarse en la siguiente. Pasa siempre: cuando te crees un fauno eres una piedra, colof&oacute;n de anaglifos, estertor de una vida sin colmar y repleto de una chica compacta de las Tablas. Ser&aacute; posible.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/cosicosas-dudas-beatriz-gallina_132_13606135.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Oct 2026 10:38:36 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cosicosas, otras dudas, Beatriz, y la gallina]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Comiendo de la dudosa luz del día]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/comiendo-dudosa-luz-dia_132_13583738.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hay autores que casi lo &uacute;nico que tienen son buenos o bonitos t&iacute;tulos. Por ejemplo, Ortega y Gasset, con la habilidad de no responder casi nunca a los contenidos del libro: a eso le llaman hoy, los cursis, gesti&oacute;n de expectativas. Un pionero en ese hacer fue Cela, de cuya novela <em>La colmena</em> se cumplen setenta y cinco a&ntilde;os. Pero este art&iacute;culo no va de ese se&ntilde;or, hoy olvidado en exceso, ni por el t&iacute;tulo que da pista de su primer libro, un poemario. Va de la miseria: tampoco.
    </p><p class="article-text">
        La hija de un compa&ntilde;ero fil&oacute;sofo y barcelon&eacute;s, desfil&oacute; el d&iacute;a 12 al frente de un batall&oacute;n de infanter&iacute;a por el paseo del Prado de Madrid. Ya es coronela, o algo as&iacute;. Mi compa&ntilde;ero, y amigo, llor&oacute; de emoci&oacute;n y de tristeza, no es la primera vez, todav&iacute;a se pregunta qu&eacute; hizo mal para que sus fueros rebeldes de los ochentas dieran lugar a tal met&aacute;fora de la revoluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco estaba en la ecuaci&oacute;n que se fuera Xose Manuel Beiras. Ni en la ecuaci&oacute;n de estos d&iacute;as ni en la del conocimiento discontinuo que padecemos. Se fue, sin m&aacute;s. Se merec&iacute;a bastante pero de sus tempestades los medios solo reflejan procacidades y griter&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Con tristeza tambi&eacute;n, y mucha, Irene y Marta, fundadoras de diversos empe&ntilde;os de izquierdas de este pa&iacute;s, en Galiza y en Catalunya. Entienden demasiado bien lo que est&aacute; pasando para garantizar un estrepitoso fracaso. Para que no falte de nada, se nos pone enfermo Le&oacute;n, el Papa, que hab&iacute;a resultado simp&aacute;tico en su visita a Espa&ntilde;a: que sea leve. Porque seguro que alguien debe estar frot&aacute;ndose las manos y preparando sustituto.
    </p><p class="article-text">
        Y me dice Irene que no me espante con las afirmaciones patri&oacute;ticas relativas a Ceuta, y a Melilla: no hay otra forma de hacer tonter&iacute;as de ese tipo.
    </p><p class="article-text">
        Si no fuera por el calor sofocante, estar&iacute;amos deseando otro verano. Le propondr&iacute;a una jornada particular, de ba&ntilde;o, en Doni&ntilde;os (Coru&ntilde;a), con el biquini verde de hace dos temporadas o con el nuevo de esta, azul y blanco, de una prestigiosa marca francesa, a juego con chancletas, sombrilla, pa&ntilde;uelo y ba&ntilde;ador masculino. Me lo empaquetaron sin dificultad y con primor, en una hermosa tienda de la rambla de Catalunya barcelonesa, no dir&eacute; el n&uacute;mero porque me localizar&aacute;n seguro todav&iacute;a en ella: es para quedarse.
    </p><p class="article-text">
        Si no es Doni&ntilde;os ser&aacute; Carnota, m&aacute;s ventosa. Me dice una persona que por qu&eacute; llevo semanas citando playas gallegas. No tengo explicaci&oacute;n, va con el aire del tiempo y el esp&iacute;ritu y el alma de la historia, muy trastocadas en estas fechas y dignas de rehabilitaci&oacute;n por un Hegel cualquiera. &Aacute;nimo.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/comiendo-dudosa-luz-dia_132_13583738.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Oct 2026 07:33:19 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Comiendo de la dudosa luz del día]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando todo es otoño, y tú lo sabes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/otono_132_13550860.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Casi con el inicio de la acampada de la Puerta del Sol de Madrid, se fue Gonzalo Su&aacute;rez. El cine, la literatura, y el periodismo deportivo hechos placer. Y un azar, bello, que emparej&oacute; para siempre en una pel&iacute;cula suya a Ana Bel&eacute;n y a V&iacute;ctor Manuel. Y una maestr&iacute;a con la c&aacute;mara y con las historias, que convirti&oacute; a Charo L&oacute;pez en la musa sublime de nuestro cine moderno, qu&eacute; gran actriz. Rod&oacute; <em>Ditirambo</em> en 1969, cerca de Palafrugell, en la casa solariega de los Soler-Roig, a&ntilde;os despu&eacute;s la visitamos un descendiente y yo. Su amigo Juan Cueto Alas, inolvidable cronista y retratista de esos a&ntilde;os (&iquest;cu&aacute;les?) contaba todo aquello con mucho encanto y aprecio.
    </p><p class="article-text">
        Siempre ocurren estas cosas en d&iacute;a de brumas, por eso llovi&oacute; y llueve estos d&iacute;as, brevemente. La lluvia desdicha la ilusi&oacute;n aunque se trate de una buena causa. Pero es inevitable, esta semana, que todo aparente estar quemado y parco. &iquest;Qu&eacute; se ha hecho? Nada, eso es lo peor, estamos as&iacute; por inacci&oacute;n y cobard&iacute;a y casi todo lo que ocurre son reparaciones de urgencia. Estamos as&iacute; porque los malos siguen siendo los mismos que hace treinta, cincuenta, cien a&ntilde;os, con mejores pertrechos y mayores enga&ntilde;os, pero aparentamos no verlo. All&aacute; nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Cuando estall&oacute; la llegada de inmigrantes a las costas canarias, hace casi treinta a&ntilde;os, un alto cargo del ministerio de interior azanar&iacute; afirm&oacute; y pregunt&oacute;, &ldquo;pero eso es poca gente, &iquest;verdad?&rdquo;. Con esa forma de decir la palabra verdad tan castiza y esperp&eacute;ntica, como escupi&eacute;ndotela a la cara, y as&iacute; lo sintieron aquellos canarios que estaban en la sala de reuniones del ministerio un oto&ntilde;o de 1999. Se podr&iacute;an dar los nombres, de unos y de otros porque no hab&iacute;a otras.
    </p><p class="article-text">
        En eso que llaman la periferia, se dice la palabra verdad de otra forma, m&aacute;s suave, casi con una caricia y cierto cari&ntilde;o. No es cuesti&oacute;n de localismos ni de hablas, es cuesti&oacute;n, como casi siempre en estos d&iacute;as, de prosodia, prosodia mal ejecutada, prosodia ignorada. Ya lo dijo el poeta: desprecia cuanto ignora.
    </p><p class="article-text">
        El oto&ntilde;o se cuece a fugo lento en la lareira a la espera de un socarrat primaveral que acabe con todo y lleve al poder a las huestes de la barbarie patria, muy patria. Banderitas y laureles, a la vuelta el dichoso doce de octubre y su anacr&oacute;nico desfile militar. A la vuelta trompetas y clarines cuando llegue la navidad tard&iacute;a. En ese punto, vuelve con nosotros C&eacute;sar Vallejo, que me parece siempre muy olvidado, y nos dice unas cosas, con su estilo:
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Puedo decir que nos han traicionado? No/ &iquest;Qu&eacute; todos fueron buenos? Tampoco. Pero/ all&iacute; est&aacute; una buena voluntad, sin duda,/ y sobre todo, el ser as&iacute;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>(Trilce, LVII, 1922)</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/otono_132_13550860.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Sep 2026 13:31:38 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cuando todo es otoño, y tú lo sabes]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La realidad en una calle compostelana, al atardecer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/realidad-calle-compostelana-atardecer_132_13531180.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Era una tienda que mi padre dir&iacute;a de ropa <em>hippy</em>, escondida en los empedrados de Santiago, cerca, puede ser, de la calle que tuvieron que cerrar por haberse cometido un sacrilegio, o profanaci&oacute;n. Hay cosas que solo ocurren en ciudades muy p&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Por eso casi siempre hubo un cardenal, y aquella tienda: su nombre empezaba por una X gallega, China lo recordar&aacute; pues eran amigas. Aquella tienda supon&iacute;a una de las categor&iacute;as de lo m&iacute;tico. Con los a&ntilde;os, casi todo se empap&oacute; de esa categor&iacute;a sin la exclusividad del origen, cosas del ahora. As&iacute; nadie le hace caso a la asamblea general de las Naciones Unidas, por ejemplo. &iquest;A qu&eacute; le hacemos caso? A una se&ntilde;ora mayor que lleva siete a&ntilde;os luchando para que no la expulsen de su casa, as&iacute; nos va. En&nbsp;Nueva York, en Berl&iacute;n, en Barcelona, algunos pol&iacute;ticos han reparado que o van a la medular de los problemas, o no van, y se los come la demagogia fascista.
    </p><p class="article-text">
        Son un pu&ntilde;ado de cosas a corregir, a mejorar de verdad, la vivienda es la primera, y despu&eacute;s haremos la revoluci&oacute;n. Plantando cara, sin al anonimato de las redes sociales y otras mascaradas, de portal en portal, de casa en casa, de persona en persona.
    </p><p class="article-text">
        La piedra compostelana dicen que es arte cuando se moja, yo creo que es mentira: se podr&aacute; comprobar a partir del 1 de enero, cuando se abra la puerta santa y empiece un nuevo y masificado Xacobeo, que aunque parezca que lo invent&oacute; <em>Fragabarne</em> en 1993, no fue as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        La calle se llamaba &ldquo;entrerr&uacute;as&rdquo;, &iquest;puede ser? Todo parece m&aacute;s grande que cuando yo pasaba por all&iacute;, todas las tardes, camino de mis clases en Fonseca, triste y sola. Aquel lugar min&uacute;sculo puede llenarse de turistas, tambi&eacute;n. Pero el gozo verdadero estaba en el caf&eacute; Paradiso, en una de las r&uacute;as, donde hac&iacute;an un ristreto de verdad, por insistencia de una amiga italiana, pareja de un fil&oacute;sofo postmarxista que me acompa&ntilde;aba. As&iacute; empez&oacute; todo: muy denso y sabroso, sin az&uacute;car, por supuesto, y sin leche. Al Paradiso se acced&iacute;a por un pasillo estrecho y largo, una met&aacute;fora de lo que iba a venir en la taza blanca y depurada. Muchas veces estuvimos solos los tres, como en Barcelona de visita ellos en verano, aunque ah&iacute; estuvo Amparo, en el past&iacute;s, cuando la se&ntilde;ora nos ri&ntilde;&oacute; y expuls&oacute; por un beso. Le falt&oacute; pasi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y a vueltas de nuevo con el ahora, tampoco te expulsan de ning&uacute;n sitio por un beso: ya no hay excesos porque, por suerte, no hay pesos ni medidas morales. Aun as&iacute;, nervioso por esa pel&iacute;cula que se supone sobre Federico Garc&iacute;a Lorca: me est&aacute; costando prep&aacute;rame para ir de verla: no quiero decepciones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/realidad-calle-compostelana-atardecer_132_13531180.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Sep 2026 09:23:09 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La realidad en una calle compostelana, al atardecer]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La quiniela cumple años, y TVE también]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/quiniela-cumple-anos-tve_132_13514109.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">A veces tengo la incómoda sensación de que vivimos en un país que se pasa el día conmemorando, que no es lo mismo que recordando</p></div><p class="article-text">
        Llega corriendo Julieta, que nada tiene que ver con la de los esp&iacute;ritus, y me alarma con dos aniversarios: la olvidada quiniela de los partidos de f&uacute;tbol, ochenta a&ntilde;os, y la presente Televisi&oacute;n Espa&ntilde;ola, (TVE), setenta. Ambas, nacidas en la oprobiosa, igual que la Agencia EFE, la ONCE y Radio Nacional de Espa&ntilde;a (RNE). Julieta es muy as&iacute;, esp&aacute;stica, y no hay que asustarse con sus veleidades y requiebros. Me pregunta si me voy a unir a las celebraciones, y no s&eacute; qu&eacute; responder. A veces tengo la inc&oacute;moda sensaci&oacute;n de que vivimos en un pa&iacute;s que se pasa el d&iacute;a conmemorando, que no es lo mismo que recordando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me dice tambi&eacute;n Julieta que los Estados Unidos ya no tienen el monopolio de <strong>los diplodocus</strong> pues han aparecido los restos de uno en <strong>Teruel</strong>. Qu&eacute; bien, le digo, alguien se forrar&aacute; con los mu&ntilde;equitos en distinta forma y tama&ntilde;o. Me reprocha que no tenga nada m&aacute;s que decir ante un descubrimiento de la paleontolog&iacute;a espa&ntilde;ola. &iexcl;Hasta ah&iacute; pod&iacute;amos llegar! le digo, si es espa&ntilde;ola merece titulares. Porque estamos en una &eacute;poca, otra vez, en que las cosas deben de ser patri&oacute;ticas, sobre todo, y despu&eacute;s ya se ver&aacute; lo que son. Por ejemplo, los mencionados aniversarios, por ejemplo, quitarles el derecho al voto, o suspenderlo, a casi medio mill&oacute;n de espa&ntilde;oles para que el tribunal Supremo reflexione. &iquest;Hasta d&oacute;nde llegar&aacute;n las insensateces y sus autores? Hasta que descubran, desvelen o lo que sea, me dice Julieta, que se les ha dado la nacionalidad espa&ntilde;ola porque han prometido votar una cosa, &iquest;qu&eacute; cosa? Julieta calla y sonr&iacute;e: no se cree ni a s&iacute; misma. Pero eso con los bulos no importa, lo que importa es que calen y se difundan.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se celebr&oacute; estos d&iacute;as el quinto centenario del <strong>Consejo de Estado</strong>, celebraci&oacute;n un poco forzada pero que ha calado con el empe&ntilde;o de su presidenta, <strong>Carmen Calvo</strong>. Tambi&eacute;n quer&iacute;an que calara, ya desde 2025, el bicentenario de la Polic&iacute;a Nacional, pero ha resultado imposible por inconcebible. Hicieron un billete de loter&iacute;a nacional conmemorativo: la patria.
    </p><p class="article-text">
        La patria, la Patria, y las patrias, puede que est&eacute;n, sobre todo, en las loter&iacute;as oficiales, en el cup&oacute;n de la ONCE, un poco menos en RTVE, mientras mande los rojos, dice Julieta, imposible. Cervantes se dio cuenta: &ldquo;Don Quijote armado y pensativo, con la m&aacute;s triste y melanc&oacute;lica figura que pudiera formar la misma tristeza (&hellip;)&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        -No est&eacute;is tan triste, buen hombre, porque no hab&eacute;is ca&iacute;do en las manos de alg&uacute;n cruel Osiris, sino en las de <strong>Roque Guinart,</strong> que tienen m&aacute;s de compasivas que de rigurosas&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Julieta vuelve al reproche, esta vez inducido por la cita, y le cuento que el Guinard&oacute; fue mi primer barrio, y el de Juan Mars&eacute;, y que los bandoleros me caen bien en casi todas las andanzas que se cuentan de ellos, y este es el caso. Le da igual, comemos r&aacute;pido en Casa Manolo, en Arguelles, y nos perdemos en el cine a ver <em>Cronos</em> digna pel&iacute;cula de relato social, documental y casi procesal. Para que todo rime, una cena ligera en el caf&eacute; Comercial. Nunca me han gustado en consonante.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/quiniela-cumple-anos-tve_132_13514109.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Sep 2026 10:37:29 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La quiniela cumple años, y TVE también]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La sinrazón de la infamia, y sus secuaces]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/sinrazon-infamia-secuaces_132_13499766.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        De todos los d&iacute;as desgraciados de agosto, solo me quedar&aacute; para el recuerdo la vida perdida de ciento cuarenta personas, o m&aacute;s, en la espantada en la frontera de Ceuta. El resto, la porquer&iacute;a habitual: el pa&iacute;s est&aacute; repleto de mortadelos, otilios, filemones y pepes gotera, incluso las hermanas Gilda de la oposici&oacute;n opositora &ndash;adivinen qui&eacute;nes son- quiz&aacute;s dos de los personajes m&aacute;s tristes de mi infancia de tebeos.
    </p><p class="article-text">
        Nada hay que proponer ante unos errores, cuando menos despistes, del gobierno de Espa&ntilde;a. Solo destruir, a diario y en todas partes. Ya lo dijo (Aznar) L&oacute;pez, otro personaje de tebeo detestable y procaz. Se trata de odiar a Marruecos y sus habitantes, cosa vieja en la derecha de este pa&iacute;s: hace cien a&ntilde;os nos metieron en una guerra colonial sin sentido de la que no se pudo salir hasta que los franceses estuvieron en confluencia. Desde  entonces, miles de espa&ntilde;oles muertos de las clases populares que no pod&iacute;an eludir ni con dinero ni con enchufes, el servicio en &Aacute;frica. De ah&iacute; nacieron casi todos los males de la patria, esa que no se reivindica y que no es folclore: mitos estrafalarios y, sobre todo, espadones ascendidos de manera fulgurante, y as&iacute; llegamos a la guerra de Espa&ntilde;a y la apestosa dictadura. Solo es historia, como lo ser&aacute;, muy pronto, lo de estos d&iacute;as, con personajes tan pat&eacute;ticos como los de entonces, y con centenar y medio de muertos an&oacute;nimos que parece ser, no son de nadie.
    </p><p class="article-text">
        De las cr&oacute;nicas de aquellos desastres de hace un siglo, me quedo con <em>Im&aacute;n, </em>de Ram&oacute;n J. Sender, y <em>La forja de un rebelde, </em>de Arturo Barea, ambos, como se sabe, de lectura obligatoria y an&aacute;lisis en nuestras escuelas e institutos: as&iacute; de mal salen los &ldquo;pisas&rdquo;, porque no est&aacute;n estos libros, entre otras lecturas.
    </p><p class="article-text">
        La sufrida condici&oacute;n de profesores y profesoras de ense&ntilde;anza media &ndash;menuda cacofon&iacute;a- es la causa de las causas del fracaso  escolar, mal pagados y peor considerados socialmente. As&iacute; entran cada d&iacute;a en las aulas, y salen peor, las que salen. Hace poco m&aacute;s de un a&ntilde;o daba clase de filosof&iacute;a en un instituto de los campos madrile&ntilde;os. Al lado estaba la f&aacute;brica de galletas Cu&eacute;tara, en la que nunca entr&eacute;. Ol&iacute;a a harina o lo que fuera, y mi &uacute;ltimo d&iacute;a de clase, una alumna de bachillerato marroqu&iacute; me regal&oacute; unos pasteles &aacute;rabes que me encantan, hechos por su madre, dif&iacute;cilmente puede olvidarse el gesto. All&iacute; estaba la convivencia de culturas, para el que quisiera verla y disfrutar, y tambi&eacute;n ciertos insultos y odios controlados a su manera por el profesorado. Como me dijo una de ellas, &ldquo;parece mentira que no te haya gustado mucho la pel&iacute;cula &rdquo;La sustancia&ldquo;, va contigo&rdquo;. Y as&iacute; me qued&eacute;, dudado con la dichosa sustancia y la transmutaci&oacute;n de Demi Moore, y comiendo pasteler&iacute;a marroqu&iacute;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/sinrazon-infamia-secuaces_132_13499766.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Sep 2026 09:20:41 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La sinrazón de la infamia, y sus secuaces]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De cuando el segundo, corto y barcelonés verano de la anarquía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/segundo-corto-barcelones-verano-anarquia_132_13484241.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/418a1da1-a985-4335-a7e6-9c8df86363c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De cuando el segundo, corto y barcelonés verano de la anarquía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una mirada a las jornadas libertarias de 1977 para hablar de la memoria, la multitud y la soledad del presente</p></div><p class="article-text">
        Casi lo peor que le puede pasar a un acontecimiento es no tener un buen cronista. Eso le ocurri&oacute; a las jornadas libertarias de Barcelona, en la calle Sant Pau y en el Parc G&uuml;ell: nadie las cont&oacute; como merec&iacute;an y as&iacute; se escribe la underhistoria. Deambul&aacute;bamos son&aacute;mbulos Mercedes y yo, nunca dorm&iacute;amos en condiciones y consum&iacute;amos cannabis desde primera hora de la ma&ntilde;ana. Y otras cosas, vinos y cervezas. De las seiscientas mil personas que  corr&iacute;amos por all&iacute;, entre el 22 y el 25 de julio de 1977, fuimos sin embargo de los m&aacute;s despiertos. &Eacute;ramos muy j&oacute;venes. O eso nos dijo Enma Cohen, que escuchaba embelesada a Daniel Cohn-Bendit.
    </p><p class="article-text">
        En la que al a&ntilde;o siguiente ser&iacute;a mi casa de estudiante, en la Travesera de Gracia, junto a Sant Pau, cabeceamos un par de noches, y ni eso: en una ocasi&oacute;n, nos quedamos dormidos de pie en la ducha. Nos despert&oacute; <strong>Anna</strong> muri&eacute;ndose de risa, y nos prepar&oacute; unos cafeses deliciosos.
    </p><p class="article-text">
        El otro verano de la anarqu&iacute;a, el primero, fue el que nos cont&oacute; <strong>Hans Magnus Enzensberger </strong>en 1972. En Espa&ntilde;a se publicar&iacute;a a&ntilde;os m&aacute;s tarde en Anagrama, c&oacute;mo no. Esa s&iacute; que fue una bella cr&oacute;nica. Con el pretexto de <strong>Durruti</strong>, de una biograf&iacute;a, se cuenta la lucha del proletariado espa&ntilde;ol por la revoluci&oacute;n, la autogesti&oacute;n, en el que fue el &uacute;nico episodio revolucionaria anarquista de la historia del mundo, entre 1936 y 1937. En el parque G&uuml;ell tuvimos noticia de todo ello. Igual que ahora la tenemos de casi todo lo que pasa en el mundo, por ejemplo, esas y esos periodistas aventados con los sones del patri&oacute;tico ardor guerrero de estos d&iacute;as, por Ceuta, contra los moros, dicen ellos, y contra<strong> Perro S&aacute;nchez</strong>, tambi&eacute;n. Hay pueblos que tienen muy mala suerte con la historia pasada, con la presente y con la que est&aacute; por suceder: el nuestro es uno de ellos. De Machado a Gil de Biedma se ha contado: &ldquo;&iexcl;<em>Ay, qui&eacute;n fuera pueblo/ una vez m&aacute;s!/ Y una vez -&iquest;qui&eacute;n lo sabr&iacute;a?-/curar esta soledad/ entre los muchos amantes/ como a las verbenas van (&hellip;)/ con el sue&ntilde;o de una/ vida elemental.&rdquo; </em>(<strong>Antonio Machado</strong>)
    </p><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as son de una soledad inmensa perdidos entre seres humanos repercutidos en masa. Y no est&aacute; Mercedes, qu&eacute; tristeza. Hubiera pintado con sus trenzas una acuarela cuarteada, indolora y con casi todos los colores. Ella era as&iacute;, plural y complaciente, siempre ayuda, siempre alegr&iacute;a, siempre en el lado faldicorto de la cr&oacute;nica. Garc&iacute;a Calvo se qued&oacute; mir&aacute;ndonos, mir&aacute;ndola a ella, mejor sea dicho, y escribi&oacute; una endecha. &iquest;Qui&eacute;n escribir&aacute; la endecha de estos d&iacute;as?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/segundo-corto-barcelones-verano-anarquia_132_13484241.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Sep 2026 09:10:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De cuando el segundo, corto y barcelonés verano de la anarquía]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De cuando Bertolucci nos llevaba al cine club, y otras leyendas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/bertolucci-llevaba-cine-club-leyendas_132_13470213.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dea4ffb4-2285-43c6-9581-dd50fd6b4b38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De cuando Bertolucci nos llevaba al cine club, y otras leyendas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No hay nostalgia del cine-club, eran un solemne coñazo, ni de otros tiempos y edades, se está muy bien con estos porque se está divinamente. Así lo escribió Rubén Darío: “El príncipe de Gales va de caza/ por bosques y por cerros,/ con su gran servidumbre y con sus perros/ de la más fina raza”</p></div><p class="article-text">
        Ca&iacute; de golpe en una sesi&oacute;n de cine club tard&iacute;o sito en un colegio mayor de Santiago, a saber porque la lista era larga. La sesi&oacute;n consist&iacute;a en una peque&ntilde;a presentaci&oacute;n del entendido de turno, la proyecci&oacute;n de la pel&iacute;cula y el posterior y sesudo coloquio todav&iacute;a prestructuralista y premoderno.
    </p><p class="article-text">
        En aquella ocasi&oacute;n, impelido por ignotas fuerzas de la pensi&oacute;n donde viv&iacute;a, se trataba de <em><strong>Prima della rivoluzione </strong></em><strong>(1964)</strong>, la segunda pel&iacute;cula de <strong>Bernardo Bertolucci</strong>. De todo ello han pasado m&aacute;s de cinco d&eacute;cadas y ahora solo s&eacute;, y ya es mucho, que aquel adolescente t&iacute;mido y universitario se qued&oacute; para siempre con el nombre del director italiano. En principio parec&iacute;a que para mal porque la pel&iacute;cula result&oacute; insoportable, pero la gran derivada fue que siempre busqu&eacute; a Bertolucci en los estrenos que vinieron despu&eacute;s, el primero <em>Novecento, </em>en dos partes, y despu&eacute;s <em><strong>La luna, El &uacute;ltimo emperador, El cielo protector </strong></em>y<em><strong> So&ntilde;adores</strong></em><em>: </em>no es una mera enumeraci&oacute;n, es una selecci&oacute;n irreverente de la obra de Bertolucci, a falta, claro est&aacute;, del <em>&Uacute;ltimo tango en Par&iacute;s</em>.
    </p><p class="article-text">
        El instante de la influencia de un hecho cultural, no se percibe hasta que la proyecci&oacute;n en el tiempo se ha convertido en leyenda. Eso lo sent&iacute; hace muy poco respecto al cineasta de Parma, casi con la visi&oacute;n tard&iacute;a de su pen&uacute;ltima pel&iacute;cula, <em><strong>So&ntilde;adores</strong></em><em>, </em>(2003) y el enamoramiento atroz con sus tres protagonistas. Cosas que pasan.
    </p><p class="article-text">
        Y a estas alturas, cuando percibo en la lectora que mira desde atr&aacute;s la innecesaria sensaci&oacute;n casi p&aacute;nfila y la pregunta que no se dice: &ldquo;&iquest;Hacia d&oacute;nde va este con su locura?&rdquo;. Me pregunto lo mismo y asisto al nacimiento de este art&iacute;culo con igual asombro. Quiz&aacute;s se acaba agosto, y eso que se llama verano, y las vacaciones, y empieza el decurso de los acontecimientos, y en Andorra siguen esperando al presidente del Gobierno, y que hemos descubierto que la zona de Madrid conocida como Puerta de Hierro es un barrio acomodado porque alguien, dijo Gila, se ha ido a vivir all&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        A la vista de lo cual, seguir&eacute; como los protagonistas de <em>So&ntilde;adores, </em>aislados en su mismidad hasta que salen a la calle y ven las  banderas rojas y las barricadas: est&aacute;n en Par&iacute;s y en 1968, pero no se hab&iacute;an enterado. Seguir&eacute; como ellos y con ellos si me dejan las presentes y las ausentes, que son m&aacute;s que los compa&ntilde;eros de fatigas en la impenitente lucha cotidiana por la normalidad. No hay nostalgia del cine-club, eran un solemne co&ntilde;azo, ni de otros tiempos y edades, se est&aacute; muy bien con estos porque se est&aacute; divinamente. As&iacute; lo escribi&oacute; <strong>Rub&eacute;n Dar&iacute;o</strong>: &ldquo;El pr&iacute;ncipe de Gales va de caza/ por bosques y por cerros,/ con su gran servidumbre y con sus perros/ de la m&aacute;s fina raza&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/bertolucci-llevaba-cine-club-leyendas_132_13470213.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Aug 2026 11:07:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De cuando Bertolucci nos llevaba al cine club, y otras leyendas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El ventilador era Gato Pérez, y yo en la Floresta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/ventilador-gato-perez-floresta_132_13456116.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/13a1fa66-168b-4ea0-99a2-8ce8ecb872c3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El ventilador era Gato Pérez, y yo en la Floresta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ahora estamos en Ceuta y todo nos parece pequeño. Al partido principal de la oposición opositora, porque hay varios, se les rompen las cuadernas: si escribiera aquí que podría promoverse un intercambio en la Unión Europea, entre Ceuta y Gibraltar, me matarían al amanecer</p></div><p class="article-text">
        Cuando mis alumnas pijas de la Bonanova de Barcelona me alegraban y me soportaban, acud&iacute;a a las verbenas con ilusi&oacute;n. Verbenas metropolitanas de Barcelona y catalanas por la tenora.
    </p><p class="article-text">
        Una noche en La Floresta animaba el cotarro <strong>Gato P&eacute;rez</strong>, matem&aacute;tico bonaerense  y segundo inventor de la rumba catalana. <strong>Juanito Carandell</strong> era muy amigo suyo, pero eso lo supe mucho despu&eacute;s. Aquella noche solo me sacaba de mis l&iacute;ricas tonter&iacute;as una bella uruguaya huida de la dictadura, que ten&iacute;a una pizzer&iacute;a en San Cugat. Como casi siempre, su experiencia pudo con mi estupidez y, adem&aacute;s, las pizzas estaban como casi nunca las hab&iacute;a probado. La verdad, es que no hab&iacute;a salido de los dos o tres locales de entonces, pr&oacute;ximos a Infanta Carlota tambi&eacute;n entonces, que eran en s&iacute; mismos una cadena. Para m&iacute; eran de lujo, un poco, estudiante en las &uacute;ltimas y en el &uacute;ltimo a&ntilde;o de carrera. Me encantaba la Mamma, pero mi uruguaya me sac&oacute; pronto del error.
    </p><p class="article-text">
        Tocaba Gato P&eacute;rez noche y escuch&eacute; por vez primera <em>El ventilador</em> sin saber muy bien a qu&eacute; se refer&iacute;a el autor. Ahora creo que ya lo s&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        La verbena acab&oacute; tarde, y hasta que se apagaron las luces estuvimos charlando, ella, yo, y varios y varias. Deb&iacute;a ser 1980, el &uacute;ltimo verano antes del esperpento y verg&uuml;enza del golpe de estado. La fecha baila mucho, un poco menos, quiz&aacute;s, no mucho m&aacute;s puede no ser.
    </p><p class="article-text">
        No hab&iacute;a cama en la comuna de Gran V&iacute;a aquella noche, ni para m&iacute;: dorm&iacute; en Sant Cugat y ten&iacute;an en aquella casa a Sisa y a Qualsevol nit por sortir el sol, que yo hab&iacute;a aprendido de anta&ntilde;o. Parece que a nadie se le hab&iacute;a ocurrido ponerlo, con lo cual triunf&eacute; descubri&eacute;ndolo y traduci&eacute;ndolo, pero no hubo m&aacute;s, supongo que por respeto infame a m&iacute; s&uacute;bita sabidur&iacute;a. Culta y cultos que hab&iacute;a all&iacute;, Sisa no les parec&iacute;a suficiente: estaba con <strong>el Serrat m&aacute;s adaptado a las luchas</strong> de la &eacute;poca, a Llach todav&iacute;a en un momento bello. Pero Sisa no. De Pau Riba ni hablamos. Le recordar&eacute; siempre en su iconoclastia irreverente en Canet 1976.
    </p><p class="article-text">
        Por la ma&ntilde;ana, me fui sin desayunar y acab&eacute;, c&oacute;mo no, en la terraza del Sandor esperando que bajara Isabel pero tampoco nos conoc&iacute;amos. Fue una noche verbena de conocimientos anticipados, que suelen ser los mejores. Todav&iacute;a los Ferrocarriles de la Generalitat ten&iacute;an billetes y precios para al menos dos clases. La primera luc&iacute;a aquellos espantosos asientos de pseudo terciopelo a la brit&aacute;nica. Los frecuent&eacute; mucho pero eso fue tambi&eacute;n despu&eacute;s, cuando viv&iacute;a en Sarri&agrave;. Ahora no, <strong>ahora estamos en Ceuta</strong> y todo nos parece peque&ntilde;o. Al partido principal de la oposici&oacute;n opositora, porque hay varios, se les rompen las cuadernas: si escribiera aqu&iacute; que podr&iacute;a promoverse un intercambio en la Uni&oacute;n Europea, entre Ceuta y Gibraltar, me matar&iacute;an al amanecer. Pero ser&iacute;a propicio: durar&iacute;a tanto escribir el acuerdo que dentro de cien a&ntilde;os estar&iacute;amos en las mismas y sin invasiones o suced&aacute;neos.
    </p><p class="article-text">
        La uruguaya no me habl&oacute; de una bella librer&iacute;a de Montevideo, <strong>Linardi y Risso</strong>, porque su futuro due&ntilde;o viv&iacute;a en el exilio en Madrid. A&ntilde;os despu&eacute;s, le compr&eacute; la primera edici&oacute;n de <em>Poeta en Nueva York, </em>la de Bergam&iacute;n, por seiscientos d&oacute;lares: barato entonces, y barato ahora. Creo que lo he contado muchas veces, y es que llor&eacute; emocionado a la salida mientras pasaba con respeto aquellas p&aacute;ginas en un cafet&iacute;n del viejo Montevideo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ahora que se recuerda tanto a Lorca</strong>, no s&eacute; si ser&iacute;a m&aacute;s encomiable cierto olvido y no meter al poeta en ciertas controversias actuales. No lo s&eacute;. Acabar&aacute; siendo santo de la devoci&oacute;n de la presidenta de Madrid, y se lo apropiar&aacute;. Y Lorca no es de todos ni de todas, es de los que lo leemos desde que estaba mal visto, que fue ayer.
    </p><p class="article-text">
        Me fui a otra verbena imaginada a <strong>As Xubias, en Coru&ntilde;a</strong>. Quieren tirar y reformar todo eso, un viejo pueblo o barrio de pescadores, y meterlo que la centrifugadora de los encantos tur&iacute;sticos de la ciudad: qu&eacute; horror. All&iacute;, frente a la tasca centenaria que todav&iacute;a existe, creo, me esperaba Mar&iacute;a Jos&eacute; Porto, en aquella casita recib&iacute;a mis cartas que no contestaba y fueron muchas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No me escribas&rdquo; avis&oacute; la uruguaya, &ldquo;nunca se sabe en qu&eacute; manos pueden caer los papeles.&rdquo; Mas le escrib&iacute;, un par de a&ntilde;os. Tambi&eacute;n a la pasi&oacute;n rubia que viv&iacute;a junto a la plaza de la Bonanova, pero ella s&iacute; contest&oacute;, y contesta brevemente, hasta ahora. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/ventilador-gato-perez-floresta_132_13456116.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Aug 2026 13:16:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El ventilador era Gato Pérez, y yo en la Floresta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ceuta]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La fábrica de los chinos sin mala conciencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/fabrica-chinos-mala-conciencia_132_13442723.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8745c1f4-32f5-4029-8b38-5d34d5673274_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1724y452.jpg" width="1200" height="675" alt="La fábrica de los chinos sin mala conciencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una ciudad repleta de desgracias, a la que una buena noticia le venía muy bien, aunque fueran poco más de dos centenares de puestos de trabajo. La tecnología yanqui, le dijo una amiga coruñesa, muy avezada en las artimañas y maldades del presidente Sánchez, “la quieren robar toda desde allí”
</p></div><p class="article-text">
        Viv&iacute;a en las afueras de la ciudad. Embelesada, acud&iacute;a cada ma&ntilde;ana en su cochecito a ense&ntilde;ar en el instituto local: lengua y literatura espa&ntilde;ola, franc&eacute;s de relleno para completar el horario, y un par de sopicaldos m&aacute;s cuando las leyes cambiaron y empezaron las &eacute;ticas y el esoterismo pedag&oacute;gico. No estaba construido el puerto exterior de Ferrol y mucho menos el de Coru&ntilde;a, no estaban ni en la mente de <em>Fragabarne</em>, esa en la que cab&iacute;a el Estado, seg&uacute;n <strong>Felipe Gonz&aacute;lez</strong>, aunque no sabemos de qu&eacute; forma. 
    </p><p class="article-text">
        Puede que por eso le invadiera una cierta tristeza cuando ley&oacute; en su peri&oacute;dico de referencia, que el <strong>Ministerio de Defensa</strong> iba a poner problemas a la f&aacute;brica de autom&oacute;viles MG de los chinos. Acababa de comprarse un coche de la marca, por nostalgia brit&aacute;nica, y no pod&iacute;a suponer que lo suyo fuera un potencial acto de espionaje. &iquest;Qu&eacute; espiar? Aquel arsenal del XVIII que por fin abrir&iacute;a sus murallas para dejar que ferrolanos y ferrolanas vieran el mar. Una ciudad repleta de desgracias, a la que una buena noticia le ven&iacute;a muy bien, aunque fueran poco m&aacute;s de dos centenares de puestos de trabajo. La tecnolog&iacute;a yanqui, le dijo una amiga coru&ntilde;esa, muy avezada en las artima&ntilde;as y maldades del presidente S&aacute;nchez, &ldquo;la quieren robar toda desde all&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El periodista del peri&oacute;dico de referencia, veterano y experto, se luci&oacute; en lo que puede ser una de sus &uacute;ltimas primeras antes de la jubilaci&oacute;n definitiva: &eacute;l sabr&aacute; qui&eacute;n le vendi&oacute; la burra. Los chinos, muy respetuosos siguiendo sus tradiciones milenarias, entienden que se proceda con todo lo que haya que proceder antes de los permisos. Por las mismas tradiciones, no se r&iacute;en a carcajadas de los misterios que encierra el arsenal y el astillero de <strong>Navantia</strong>: tienen copias y registros de todo en sus sat&eacute;lites, igual que los gringos de lo suyo.
    </p><p class="article-text">
        El MG le resultaba un coche muy c&oacute;modo, lustroso y asequible. No se enter&oacute; de su origen hasta la noticia de la f&aacute;brica, viv&iacute;a y vive en el despiste desde la jubilaci&oacute;n de este curso. Viajar&iacute;a m&aacute;s, cuando dejaran los calores, no ver&iacute;a el eclipse de marras, se quedar&iacute;a sentada en el porche y escuchar&iacute;a el minuto y medio de oscuridad esc&eacute;nica. Tambi&eacute;n le insisti&oacute; su amiga coru&ntilde;esa que esto era otra maniobra de <strong>Perro S&aacute;nchez</strong> para despistar, pues acabar&iacute;a volando desde Lanzarote a Coru&ntilde;a, qu&eacute; cosas, se dijo.
    </p><p class="article-text">
        Record&oacute; los noventa a&ntilde;os que se cumplen el d&iacute;a 18, nueve d&eacute;cadas del asesinato de <strong>Federico Garc&iacute;a Lorca</strong>, y con el t&eacute; se atisb&oacute; una l&aacute;grima: qu&eacute; hubiera sido de aquel genio, de su obra ya inmensa, qu&eacute; hubiera sido de este pa&iacute;s, de su historia, de nosotros los maduros presentes y ausentes, no tendr&iacute;amos problemas en autorizar, ni mala conciencia, lo que fuera a los chinos, sobre todo si se trataba de la marca MG. &ldquo;Qu&eacute; insulsa puedes ser a veces&rdquo; pens&oacute;, y ley&oacute; el primer verso de <strong>Poeta en Nueva York</strong>: &ldquo;Asesinado por el cielo&hellip;&rdquo;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/fabrica-chinos-mala-conciencia_132_13442723.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Aug 2026 11:24:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La fábrica de los chinos sin mala conciencia]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Amor con butifarra y sin melancolía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/opinion-amor-butifarra-melancolia_132_13429639.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bf291841-4369-414e-b100-eb26efd8f6d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Amor con butifarra y sin melancolía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Por lo que llevamos de verano, este agosto parece que va a ser un mes cargado de inmundicias e historias para no dormir. El pesado eclipse es una de ellas, hasta en la sopa. Solo falta algún negacionista del hecho para inundar el panorama. El tal Bosé debe estar de vacaciones paracientíficas
</p></div><p class="article-text">
        La frase socorrida, casi de socorro, &ldquo;ponte en mi lugar&rdquo;, se suele comer sola, sin acompa&ntilde;amiento y con escaso &eacute;xito por parte de la persona que pide. Ponerse en el lugar del otro, de la otra, exige una infinita generosidad y una capacidad muy grande de cari&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        No son buenos tiempos para las suplencias afectivas ni para las sustituciones compasivas. Casi nadie se compadece de ni tiene &aacute;nimo de entregarse. Sucede algo as&iacute; entre los pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea despu&eacute;s de <strong>los </strong><a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/duenos-pan-ceuta-migraciones-frontera-marruecos_132_13425086.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>sucesos de Ceuta</strong></a><a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/duenos-pan-ceuta-migraciones-frontera-marruecos_132_13425086.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> y sus derivadas ideol&oacute;gicas</a>. Nadie quiere verse en una de esas, por eso muchos apelan al espanto y a la exageraci&oacute;n interesada, esta &uacute;ltima casi siempre. La iglesia cat&oacute;lica actual, su jerarqu&iacute;a m&aacute;xima, se mantiene en la excepcionalidad respecto a los poderes de la Tierra. Surca los mares y los aires como alma que no lleva el diablo y parece entregarse a los m&aacute;s d&eacute;biles. Se dice que naci&oacute; para eso.
    </p><p class="article-text">
        Otras instituciones europeas, no se sabe ni para qu&eacute; nacieron ni en qu&eacute; lugar est&aacute;n ahora. Si se trataba de demonizar y desautorizar a Espa&ntilde;a, m&aacute;s bien a su gobierno, la jugada ha sido nefasta para sus actores principales. &iquest;Qui&eacute;n se responsabiliza de los muertos en el asalto? Son los muertos m&aacute;s an&oacute;nimos y con m&aacute;s titulares period&iacute;sticos concebibles.
    </p><p class="article-text">
        Una vez <strong>(Aznar) L&oacute;pez</strong> se fotografi&oacute; delante de un mapa en el que el territorio de Marruecos, y del Sahara exespa&ntilde;ol, ten&iacute;a el mismo color que Ceuta, Melilla y el Archipi&eacute;lago canario, o viceversa. Casi nadie dijo nada, quiz&aacute;s porque la foto fue tomada en Marruecos y con el rey. Tampoco ha aparecido estos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Por lo que llevamos de verano, este agosto parece que va a ser un mes cargado de inmundicias e historias para no dormir. El pesado eclipse es una de ellas, hasta en la sopa. Solo falta alg&uacute;n negacionista del hecho para inundar el panorama. El tal Bos&eacute; debe estar de vacaciones paracient&iacute;ficas.
    </p><p class="article-text">
        Como siempre, hay buenas noticias: el otro d&iacute;a me tocaron cinco libros, por sorteo en la <strong>librer&iacute;a Alberti de Madrid</strong>, de las editoriales del grupo Contexto: &iexcl;qu&eacute; ilusi&oacute;n! Entre ellos, uno de <strong>Evelyn Waugh.</strong> Muchas gracias a  mi librer&iacute;a de guardia y cari&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Y las mejores butifarras, que para ello me he convocado, son las del norte de Catalunya, <strong>cerca de Palam&oacute;s y de Palafrugell</strong>. Acompa&ntilde;adas de fesolets, de monchetas o de alguna seta de temporada, excelente placer gastron&oacute;mica sin un &aacute;pice de nostalgia.
    </p><p class="article-text">
        Pero es inevitable que mi paladar vuele a Can Punyetes, en Barcelona, o a Can Torrades, en Begur. Amb vi de la terra, si us plau.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/opinion-amor-butifarra-melancolia_132_13429639.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Aug 2026 11:14:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Amor con butifarra y sin melancolía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Eclipse,Ceuta]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los rojos no usaban sombrero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/rojos-no-usaban-sombrero_132_13414900.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Esa quisicosa conocida bajo el nombre de parrilla de programaci&oacute;n, convierte a las televisiones generalistas durante el verano en una soez porquer&iacute;a. No se salva ninguna, fat&iacute;dico entretenimiento para los que no tienen otro.
    </p><p class="article-text">
        El colmo este julio lo ha puesto el fuego, en Madrid, &Aacute;vila y Castell&oacute;n, y los muertos de Almer&iacute;a. &iquest;Alguien da m&aacute;s? S&iacute;, cuando escribo esto, en alguna pocilga cat&oacute;dica ya empieza a ponerse en cuesti&oacute;n a la Unidad Militar de Emergencias (UME), junto con un elogio desmedido del voluntariado de los pueblos&hellip; A qu&eacute; huele eso, muy mal. Nada m&aacute;s acabar la guerra de Espa&ntilde;a, una sombrerer&iacute;a de la calle Montera de Madrid puso un anuncio en prensa, peque&ntilde;o: &ldquo;Los rojos no usaban sombrero&rdquo;. No sabemos si el reclamo supuso un &eacute;xito comercial pero su notoriedad publicitaria ha llegado al menos hasta aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Los rojos no usaban sombrero, ni lo usan. Usaron gorras, boinas y otros aderezos populares como el chapiri y sus variantes entre los milicianos de la CNT-FAI, v&eacute;anse las &uacute;ltimas fotos de Durruti. Con el PCE al alza, se impuso la gorra militar, y as&iacute; la guerra acab&oacute; con nosotros. Las parrillas de televisi&oacute;n actuales huelen a estalinismo rancio, sobre todo las de las televisiones p&uacute;blicas en las comunidades gobernadas por el PP, o semigobernadas, por ejemplo la canaria.
    </p><p class="article-text">
        Como no estamos cansados, nos anuncian un nuevo canal para oto&ntilde;o: nos pilla confesados y mayores, bien sabemos que su principal promotor quiere hacer caja, y mucha, como ya hizo en anteriores ocasiones en las que el enga&ntilde;ado fue ZP, por cierto. El b&aacute;lsamo del mester de progres&iacute;a para engatusar a incautos y ya tenemos nuevo canal, la siete, de caballer&iacute;a o de ingenieros. Cu&aacute;nto iluso y cu&aacute;nta acompa&ntilde;ante necesaria.
    </p><p class="article-text">
        Ocurre que la te&oacute;rica de la televisi&oacute;n solo le importa a los que estamos un poco en las antec&aacute;maras de la misma. Esa il&oacute;gica de pertrechar los informativos con toda clase de barbaridades, denuestos y ordinarieces, traer&aacute; consecuencias para los irresponsables, y tambi&eacute;n para alguna de las protagonistas inconscientes de lo ef&iacute;mero de su fama. Me refiero a TVE, claro, para que alguna lectora de derechas me lea al menos un segundo. All&aacute; ella.
    </p><p class="article-text">
        Los rojos no usaban sombrero, y seguimos sin hacerlo. En mi caso, ni gorras ni dem&aacute;s tapa cerebros: solo tuve una boina muy de ni&ntilde;o, y una gorra militar unos meses. Ambas por obligaci&oacute;n. Ambas  me quedaban mal y me incomodaban. Las olvidaba en todas partes, sobre todo en las pensiones y dem&aacute;s lugares de incierto vivir. Tambi&eacute;n olvid&eacute; una en casa de una novia portuguesa, casi est&aacute;bamos en Portugal, en Figueirido, Pontevedra, preciosa calle de los vinos por cierto. La portuguesa en cuesti&oacute;n era amiga de la hija del coronel de estado mayor, y menor, con lo cual fui objeto de burlas y asechanzas el resto de mi vida juvenil.
    </p><p class="article-text">
        Los rojos no usaban sombrero ni cuando  eran rojos solo por asimilaci&oacute;n. Los rojos contempor&aacute;neos nacimos al encanto y a la belleza del lino cuando aquel otro lema publicitario, &ldquo;la arruga es bella&rdquo;, iluminaba la primera de El Pa&iacute;s a modo de anuncio peque&ntilde;ito. Aunque no lo parezca, todo sigue vigente, sombreros y arrugas en el c&iacute;rculo del fuego.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/rojos-no-usaban-sombrero_132_13414900.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Jul 2026 11:29:56 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Los rojos no usaban sombrero]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Arsénico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/arsenico_132_13400635.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Siempre me ha parecido una de las mejores formas de superar la realidad: la que se ejerce en la pel&iacute;cula <em>Ars&eacute;nico por compasi&oacute;n</em>, la que ejercen, m&aacute;s bien, todos sus personajes, no hay nadie cuerdo ni nadie sin sentido com&uacute;n. Estos d&iacute;as de verano hacen falta cantidades industriales de ars&eacute;nico, por compasi&oacute;n y por cautela. No sabemos lo que vendr&aacute; porque siempre que anticipamos conclusiones, todo se supera. Ayer, el l&iacute;der de la oposici&oacute;n opositora daba por sentados un mont&oacute;n de cr&iacute;menes antes de que sean instruidos y juzgados. As&iacute; se est&aacute; moviendo una parte del pa&iacute;s, &iquest;mayoritaria? No lo s&eacute;, a la vista de las audiencias de televisi&oacute;n cabe dudarlo. Por eso el mencionado l&iacute;der tambi&eacute;n se quej&oacute; de las televisiones, pocas, que no le doran la p&iacute;ldora y las acus&oacute; de impedirles consolidar su objetivo: llegar a la Moncloa.
    </p><p class="article-text">
        A la Moncloa se viene, y se va, por lo que se ha llamado en Madrid la carretera de Coru&ntilde;a, ya es destino, cuesta de las perdices incluida. Por ella circularon hace unos d&iacute;as en sus fastos, los miembros de ese colectivo desgajado de s&iacute; mismo, la selecci&oacute;n espa&ntilde;ola de f&uacute;tbol. Muchas veces me pregunto cu&aacute;les ser&aacute;n las razones por las que ese deporte no me haga ninguna ilusi&oacute;n. Despu&eacute;s de casi dos meses de saturaci&oacute;n televisiva, ya no lo hago: el ser humano repercutido en masa alcanza niveles superiores de estulticia contemplando y participando en ese espect&aacute;culo deportivo. Tanto, que el zanahoria de Estados Unidos quiere repetir y quiere repetir ya. Es la decadencia, &iquest;de occidente?, de algo peor, de la inteligencia si es que la hubo.
    </p><p class="article-text">
        En otro orden de cosas, hago las maletas, la maleta, para emprender viaje al fresco que no se sabe donde est&aacute;. Hasta en Par&iacute;s arden, como en una pel&iacute;cula de anta&ntilde;o. Merceditas ten&iacute;a la costumbre de ir a Par&iacute;s en verano, all&aacute; &iacute;bamos y sufr&iacute;amos, sobre todo por los precios. Una vez conseguimos alojarnos en el Hotel del Louvre y se estrope&oacute; el aire acondicionado. Salimos a la calle casi desnudos y conseguimos que un gendarme, cosa extra&ntilde;a en Francia, se dirigiera a nosotros con cierto autoritarismo. No hubo ni multa. En el Sena nos ba&ntilde;amos desnudos, Merceditas se fue un rato con un pretendiente y volvi&oacute; con las llaves de una nueva habitaci&oacute;n en un hotel fresquito. Cuando se nos acab&oacute; el dinero, nos subimos a aquel Talgo eterno a Barcelona y nos bajamos en Malgrat de Mar casi en marcha. All&iacute; estaban los mejores veranos de nuestra vida, pero ni ella ni yo lo sab&iacute;amos, j&oacute;venes e ingenuos.
    </p><p class="article-text">
        Hecha la maleta, no pienso ver en todo lo que resta de est&iacute;o m&aacute;s informativos. He &ldquo;bajado&rdquo;, como se dice ahora, en el m&oacute;vil y en el ordenador, la pel&iacute;cula de Frank Capra y la voy a dejar puesta en bucle hasta el 11 de setiembre. Seamos felices. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/arsenico_132_13400635.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Jul 2026 07:17:50 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Arsénico]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los sones y los dones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/sones-dones_132_13384378.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hace noventa a&ntilde;os y cuatro d&iacute;as, Federico Garc&iacute;a Lorca se acerc&oacute; a las oficinas de Jos&eacute; Bergam&iacute;n -creo que sitas en la Puerta de Alcal&aacute; de Madrid- para entregarle un manuscrito desordenado. Bergam&iacute;n no estaba, con lo cual Lorca le dej&oacute; los papeles en su escritorio con una nota en la que promet&iacute;a volver al d&iacute;a siguiente: nunca volvi&oacute;. La tarde del d&iacute;a 13 de julio de 1936 viaj&oacute; en tren a Granada: poco m&aacute;s de un mes despu&eacute;s lo asesinaron. No lo olvidemos este agosto, por favor.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo que se quiere contar en este art&iacute;culo acalorado, de est&iacute;o y casi de rebajas neuronales, es que aquel manuscrito dejado a Bergam&iacute;n era <em>Poeta en Nueva York, </em>los poemas fruto de la experiencia lorquiana en Nueva York entre 1929 y 1930.
    </p><p class="article-text">
        Bergam&iacute;n se hab&iacute;a quedado con el original del libro de poes&iacute;a en espa&ntilde;ol m&aacute;s radical e importante del siglo XX, para m&iacute;, claro. El mismo lo editar&iacute;a en M&eacute;xico en 1940, casi a la par que otra edici&oacute;n en Nueva York, biling&uuml;e, que iniciar&iacute;a un interminable debate para la fijaci&oacute;n de los textos definitivos, cosa que no se ha alcanzado hasta hace pocos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <em>Poeta en Nueva York </em>es un libro multiforme, surrealista, revolucionario en las formas y en los contenidos, esencial. <em>In illo tempore</em>, es decir, 1983, estaba en una casa madrile&ntilde;a de visita con distintos se&ntilde;ores y se&ntilde;oras y surgi&oacute;, de manera casi expedita, una conversaci&oacute;n sobre las caracter&iacute;sticas de Federico y su poes&iacute;a y sus importancia. La consideraci&oacute;n de poes&iacute;a andaluza, flamenca o gitana, pretend&iacute;an establecerse all&iacute; como etiquetas &uacute;nicas para entender al poeta granadino. En absoluto desacuerdo, observ&eacute; que muy cerca, en una estanter&iacute;a, hab&iacute;a un ejemplar de las famosas obras completas de Aguilar, consentida su publicaci&oacute;n por la dictadura en 1956. Abr&iacute; el primer tomo y empec&eacute; a leer el poema <em>Nueva York, Oficina y denuncia</em>: &ldquo;Debajo de las multiplicaciones hay una gota de sangre de pato&rdquo;. Se hizo el silencio, se acabaron las especulaciones sobre Lorca. Lo llamativo de aquella reuni&oacute;n es que nadie, excepto yo, conoc&iacute;a el poema y hab&iacute;a le&iacute;do el libro al que pertenec&iacute;a. Y era gente versada en versos y culturalmente curiosa, y mucho.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como siempre, quedaste como el repelente ni&ntilde;o Vicente que eres&rdquo;, me dice quien me dice este tipo de cosas: la Mujer, una Mujer, Ella. Otorgo con mi silencio sin necesidad de estar de acuerdo como casi siempre. Pero aporto: &ldquo;Lo mejor que podr&iacute;an hacer esos mandatarios espa&ntilde;oles, argentinos y estadounidenses que van a estar el domingo en la tribuna del estadio, es escuchar una breve lectura de ese poema. Podr&iacute;a hacerla la Princesa de Asturias, o su madre, que tiene una voz y una prosodia excelentes. Y en espa&ntilde;ol, por supuesto. Y antes del partido, tambi&eacute;n&rdquo;. Es que soy as&iacute; de repelente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/sones-dones_132_13384378.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Jul 2026 09:07:11 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Los sones y los dones]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El verano ingenuo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/verano-ingenuo_132_13364123.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Vienen a verme Sonsoles y Ram&oacute;n, a San Sebasti&aacute;n, Donosti: lo hacen a modo de felicitaci&oacute;n anticipada de cumplea&ntilde;os y me traen un regalo, la primera edici&oacute;n en espa&ntilde;ol de <em>La monta&ntilde;a m&aacute;gica</em> de Thomas Mann, &ldquo;qu&eacute; andrajo literario&rdquo;, pienso. &ldquo;No pienses as&iacute;&rdquo;, me dice Sonsoles por telepat&iacute;a: &ldquo;Ah&iacute; est&aacute; escrito todo, desde el principio; y el principio fue la carne, no la palabra. Este chico presidente acabar&aacute; en la c&aacute;rcel, ya estudiaremos y plantearemos las razones, seg&uacute;n las circunstancias&rdquo;. Y as&iacute;, como en el tenis, con errores forzados y no forzados, han sucedido las cosas desde junio de 2018. &ldquo;&iquest;Te acuerdas?&rdquo;, me dice Ram&oacute;n en la terraza del hotel Londres. &ldquo;Paseabas muy contento por el patio del congreso regalando ejemplares de tu libro reciente de poemas, recuerdo a Miguel &Aacute;ngel Heredia, diputado por M&aacute;laga, y a Susana Sumelzo, por Zaragoza, contentos con tu dedicatoria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nadie sab&iacute;a lo que se ven&iacute;a encima. Dobles elecciones al a&ntilde;o siguiente, y las terceras en 2023, de consecuencias irreparables para las conciencias sin manga de la derecha de este pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Este no ser&aacute; el corto verano de la anarqu&iacute;a, como el de hace noventa a&ntilde;os, me dije con el segundo dry Martini, pero ser&aacute; todo lo contrario. En este pa&iacute;s tenemos una tendencia insufrible a ser gobernados por mediocres, salvo excepciones, y as&iacute; nos va. Esta cumbre de la OTAN recuerda a aquel crucero inici&aacute;tico, por el mediterr&aacute;neo, en 1933, donde estaban casi todos los j&oacute;venes cachorros de lo que iba a acontecer tres a&ntilde;os despu&eacute;s, vaya desgracias.
    </p><p class="article-text">
        Y es que no aprendemos. Nadie nos querr&aacute; tanto como nosotros a nosotros mismos, cosa que Antonio Machado cre&iacute;a imposible y Federico, en su ingenuidad, solo pensaba en Granada, por eso fue all&iacute; donde le asesinaron: seguimos sin encontrar sus restos, qu&eacute; desprop&oacute;sito.
    </p><p class="article-text">
        Me voy de vacaciones, le digo a Sonsoles, vente conmigo y a la vuelta dar&aacute; igual lo que haya pasado porque siempre podremos ir a la puerta de la c&aacute;rcel, como con Vera y Barionuevo. Sonsoles me considera un demente inofensivo, casi igual que yo a ella. La diferencia es que en aquel ya lejano junio de 2018 est&aacute;bamos juntos en el patio del congreso de los diputados, casi con la misma ilusi&oacute;n por lo que estaba ocurriendo. Ahora es diferente, cada uno en su parroquia, como me dijo la azafata rubia y peque&ntilde;ita una noche de noviembre: &ldquo;Cada mochuelo a su olivo&rdquo; o algo parecido.
    </p><p class="article-text">
        Todo lo escrito es la peque&ntilde;a constataci&oacute;n de que muchas cosas todav&iacute;a est&aacute;n por ocurrir, porque el calvario de Madrid DF, esto no tiene fin, o solo tiene un fin: la c&aacute;rcel para Pedro S&aacute;nchez, al menos el juicio, y a eso ha venido el f&uacute;til de Os Peares, que no sabe hacer otra cosa, pobrecito.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/verano-ingenuo_132_13364123.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Jul 2026 07:34:33 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El verano ingenuo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Venezuela en la otra esquina, del patio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/venezuela-esquina-patio_132_13347751.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La primera vez que estuve en Venezuela fue tambi&eacute;n por una cat&aacute;strofe: era diciembre de 1999 y se hab&iacute;a ca&iacute;do el mundo en forma de diluvio tambi&eacute;n sobre todo, en la zona m&aacute;s afectada por el terremoto actual, La Guaira. All&iacute;, en medio del horror, hab&iacute;a sobrevivido casi intocable el hogar canario, que presid&iacute;a el enorme palmero Carmelo: lloramos mucho. No es cierto, como se dice en ciertos mentideros, que Ch&aacute;vez impidiera la llegada de ayuda a Venezuela: Canarias estuvo all&iacute; en primera l&iacute;nea de sus posibilidades.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que ocurre es que tus colegas est&aacute;n tomando posiciones para lo que se supone que viene&rdquo;, me dice Tere mientras recogemos el colch&oacute;n en el barrio de Sant Gervasi.
    </p><p class="article-text">
        Los movimientos tect&oacute;nicos tan tr&aacute;gicos, sean en Venezuela o sean en Betanzos, obligan a recolocar posiciones de analistas, periodistas y dem&aacute;s, ellos y ellas, porque quiz&aacute;s la &uacute;nica que han tenido permanec&iacute;a oculta y a lo peor los futuros poderes pordioseros no se hab&iacute;an percatado de d&oacute;nde estabas t&uacute;. Ocurri&oacute; semejante en el periodo 1993-96, pero no ten&iacute;an Venezuela. Lo que ha pasado all&iacute; les sirve como pretexto para casi todo. Como en la cat&aacute;strofe de 1999, las v&iacute;ctimas se contar&aacute;n por miles aunque nunca llegue a saberse ni cu&aacute;ntas ni qui&eacute;nes. Pero da igual: parece ser que es m&aacute;s importante conocer d&oacute;nde pernocta esa se&ntilde;ora de nombre Corina, o una lamentable entrevista a ese otro se&ntilde;or de nombre Leopoldo en la televisi&oacute;n p&uacute;blica espa&ntilde;ola a horas veinticuatro: nada de nada.
    </p><p class="article-text">
        Nada de nadie, como cantaba Cecilia, cuyo coche se trag&oacute; hace cincuenta a&ntilde;os, un carro de bueyes, o de vacas, en una carretera castellana y tambi&eacute;n de madrugada. Qu&eacute; pena.
    </p><p class="article-text">
        Venezuela llena los informativos junto con la &uacute;ltima barbaridad neofascista de la derecha espa&ntilde;ola, eso de la ingenier&iacute;a electoral. Feij&oacute;o, que como todo el mundo sabe se educ&oacute; en la aldea de Os Peares y despu&eacute;s en los barcos de infame propiedad en las r&iacute;as del sur, va a tener que inventarse una nueva cara porque se la van a romper, metaf&oacute;ricamente, cuando vaya a pedir el voto a Buenos Aires, por ejemplo, como ha ido otras veces.
    </p><p class="article-text">
        Pero no importa porque Venezuela es una de las esquinas del patio colegial en el que manda un macarra de pelo zanahoria y pocas palabras. Beatriz, fundamental en nuestras vidas, ha escrito un largo poema emulando a Dante y a Idea Vilari&ntilde;o. Me refugio en la segunda, por aquello de las conllevanzas:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Qu&eacute; fue la vida/ qu&eacute;/ qu&eacute; podrida manzana/ qu&eacute; sobra/ qu&eacute; desecho.&rdquo;</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/venezuela-esquina-patio_132_13347751.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Jul 2026 10:56:48 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Venezuela en la otra esquina, del patio]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fuego en el cuerpo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/fuego-cuerpo_132_13331478.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f8ea0ce1-661a-4268-9bd5-1397f4a2ee89_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fuego en el cuerpo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La democracia no es un fin, es un proceso, una revolución permanente, no lo olvidemos, todo está por llegar, o todo se puede alcanzar, que no es lo mismo</p></div><p class="article-text">
        La democracia de una sociedad se puede medir por la capacidad de cr&iacute;tica a todas las instituciones, por evitar lo sagrado en lo p&uacute;blico, por considerar, como dec&iacute;a <strong>Jorge Sempr&uacute;n</strong>, que la &uacute;nica revoluci&oacute;n permanente es la democracia, su profundizaci&oacute;n. Est&aacute; claro que aqu&iacute;, sea lo que sea ese aqu&iacute;, territorio, pa&iacute;s, naci&oacute;n, estado,&nbsp;todav&iacute;a no estamos en estas. Hay cuerpos, estructuras, poderes y Poder intocables, no criticables, porque adem&aacute;s pueden meterte en la c&aacute;rcel.
    </p><p class="article-text">
        En no s&eacute; qu&eacute; cadena volv&iacute; a verla despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os. Aquel esplendor en el agua de <strong>Kathleen Turner</strong> y <strong>William Hurt</strong>, me caus&oacute; casi el mismo impacto que en su estreno, en un cine del Paseo de Gracia barcelon&eacute;s hace unos cuantos a&ntilde;os. Era una&nbsp;nueva vuelta de tuerca a las malas en el cine y a los panolis en el mismo, una constante de belleza que viene de los cl&aacute;sicos del <em>noir</em>. Y hay que escribirlo en franc&eacute;s porque fueron aquellos chicos de la <em>nouvelle vague</em> y los <em>Cahiers du cinema </em>los que nos descubrieron otra manera de ver un cine inmenso que estaba ah&iacute; desde hace tiempo pero que nadie lo hab&iacute;a dotado de un sentido y un punto de vista para la gran Historia. Los franceses, claro: en su cultura nos hicimos mayores algunos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En d&iacute;as de calores y acechanzas, se junta casi todo: el mal, las temperaturas extremas, una mujer fatal que se te aparece en forma de pesadilla para dejarte a los pies del pat&iacute;bulo. Alguien pitara &ldquo;incorrecto&rdquo;, eso no se puede decir: hay hombres y mujeres fatales, igual que calores insoportables. Que se lo digan al tonto de Ned Racine, el abogado al que interpreta Hurt en la pel&iacute;cula. En la forma y en el fondo, las pel&iacute;culas <em>noirs</em> son una reivindicaci&oacute;n feminista, eso no lo escribieron los de Cahiers, nos lo podemos decir ahora y en estos d&iacute;as de pesadumbre. Y pesadumbre en la m&aacute;s pura tradici&oacute;n francesa, con ese monstruo del pensamiento, Deleuze, que se dej&oacute; crecer las u&ntilde;as, gracias al cual todav&iacute;a puede hablarse de Spinoza sin cometer demasiados errores. Ocurre que muchas cosas est&aacute;n vulgarizadas, son casi una ordinariez &ndash;tampoco se puede decir- y el paso del tiempo ha convertido a Carolina de M&oacute;naco en una abuela de refulgente belleza a la que sufr&iacute;amos en sus parejas equivocadas y desastrosas.
    </p><p class="article-text">
        La democracia no es un fin, es un proceso, una revoluci&oacute;n permanente, no lo olvidemos, todo est&aacute; por llegar, o todo se puede alcanzar, que no es lo mismo. Pero como eso lo dijo Sempr&uacute;n, habr&aacute; resquemores estalinistas. Alguien lo escribi&oacute; o lo dijo, este pa&iacute;s, en el sentido en el que se titulaban algunas p&aacute;ginas de la revista <em>Cambio16</em>, no ser&aacute; serio hasta que Jorge Sempr&uacute;n sea m&aacute;s respetado y recordado que Santiago Carrillo. Vale.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/fuego-cuerpo_132_13331478.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Jun 2026 07:33:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fuego en el cuerpo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las estraperlistas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/estraperlistas_132_13311002.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0b989271-0492-4529-a58e-8676b8a26b6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las estraperlistas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Alguien mató a alguien, alguien robó a alguien. Casi todas robaron a todas, y escaparon. Mary tenía un corderito y también escapó</p></div><p class="article-text">
        Luprecio &Aacute;lvarez del Pulgar fue condenado en un tribunal popular y con jurado a veinte a&ntilde;os de c&aacute;rcel atenuada, acusado de contrabando de baratijas, cosas de comer y tabaco. Luprecio actuaba en aquel mercado de contrabandos, colonias de la India y s&aacute;banas de Portugal que se concentraba en la parte alta de la ciudad llamada Santa Luc&iacute;a. Nadie se hubiera percatado de su actividad delictiva, pero ocurri&oacute; lo que suele ocurrir en estos casos: de un hilo peque&ntilde;ito alguien decidi&oacute; tirar y sac&oacute; madeja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mis recuerdos olfativos todav&iacute;a son capaces de rememorar aquellos olores de Santa Luc&iacute;a y convertirlos en aromas de los tiempos inciertos, como ahora. Alguien mat&oacute; a alguien, alguien rob&oacute; a alguien. Casi todas robaron a todas, y escaparon. Mary ten&iacute;a un corderito y tambi&eacute;n escap&oacute;. Las cosas no las pudo hacer peor la computadora de <em>2001. Una odisea en el espacio</em> y nadie le insult&oacute; llam&aacute;ndole IA: todav&iacute;a se era prudente con el uso de la palabra &ldquo;inteligencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La jefa de todo aquello, hoy retirada, se pregunta, &iquest;es necesario buscar extrasueldos con un buen sueldo de ex? No sabe responder. Las acusaciones no quieren empezar por ah&iacute;. Las defensas, es su papel, intentan zafarse. Los acusados se pervierten a s&iacute; mismos con la pantomima. Nadie lo entiende.
    </p><p class="article-text">
        Al poco de iniciar mi peripecia ense&ntilde;ante, me sorprendi&oacute; el af&aacute;n policial de la mayor&iacute;a de mis compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras: todas, y sobre todo, todos, quer&iacute;an castigar, perseguir, se&ntilde;alar, juzgar al cabo. La primera noche en un viaje escolar a Ibiza, acab&eacute; manifestando en una comisar&iacute;a de polic&iacute;a local que yo no era eso, polic&iacute;a, sino profesor de filosof&iacute;a y literatura. Me dejaron libre por los pelos, a mis alumnos tambi&eacute;n. Mis alumnas contemplaban el desafuero desde la &uacute;nica terraza que en aquella rambla estaba abierta a aquellas horas.
    </p><p class="article-text">
        Probablemente sea esa una de las razones de los males patrios: cuando solo somos ex, actuamos de estraperlistas. Cuando ense&ntilde;antes, se nos confunde con polic&iacute;as. Cuando libres, se empe&ntilde;an en las cadenas y en Cartagena.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando lectores, formamos parte de una estad&iacute;stica, como la de la reciente y clausurada Feria del Libro de Madrid: nadie ha tenido en cuenta la repercusi&oacute;n negativa del evento en la visita del Papa, aunque s&iacute; parece que viceversa, para justificar ciertos descensos de ingresos y visitantes. Menos mal que la directora de la Feria es periodista. Todo fuera de lugar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/estraperlistas_132_13311002.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Jun 2026 09:41:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las estraperlistas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las vueltas de la democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/vueltas-democracia_132_13290372.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3404748b-bc74-4f6c-b5b6-d76c93e9ce65_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las vueltas de la democracia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sorprende mucho la falta de crítica razonable, la cual, en el fondo, el obispo de Roma reclama de forma tímida. Menos la montaraz actitud de las derechas extremas contra él. Más, el asombro ante las citas en sus discursos, cuánta ignorancia</p></div><p class="article-text">
        Durante una charla mundana y mal pagada, me preguntan sobre el futuro de los libros, el devenir de la democracia y el hilo conductor de los discursos del <strong>Papa</strong> en Madrid. Tomo un sorbo, claro, de agua, por supuesto: &ldquo;Lo mejor est&aacute; por venir. Lean el <strong>Nuevo testamento</strong>, por favor, y tambi&eacute;n a <strong>Derrida</strong>&rdquo;, y me qued&eacute; exhausto. No se esperaban tantas horas de programaci&oacute;n, difusi&oacute;n y papel manchado, sobre la visita de ese personaje que se retuerce casi como Jack Lemmon sin acabar de sonre&iacute;r. Su mejor expresi&oacute;n podr&iacute;a estar en <em>&iquest;Qu&eacute; ocurri&oacute; entre mi padre y tu madre?</em>, una supuesta obra menor de Billy Wilder que hoy puede pasar como obra maestra. Me lo record&oacute; en varios momentos este Le&oacute;n XIV en distintas situaciones madrile&ntilde;as. No s&eacute; c&oacute;mo ir&aacute;n las cosas en Catalunya, en Barcelona, de la grandilocuente y bella catedral a la imposible Montserrat, con la reserva de ese templo al horror vacui y al color&iacute;n que llaman Sagrada Familia.
    </p><p class="article-text">
        En Canarias las cosas parecen m&aacute;s coherentes con la dura realidad, sobre todo en Arguinegu&iacute;n, aunque todo se pueda estropear.
    </p><p class="article-text">
        Sorprende mucho la falta de cr&iacute;tica razonable, la cual, en el fondo, el obispo de Roma reclama de forma t&iacute;mida. Menos la montaraz actitud de las derechas extremas contra &eacute;l. M&aacute;s, el asombro ante las citas en sus discursos, cu&aacute;nta ignorancia.
    </p><p class="article-text">
        La democracia en nuestros tiempos es un remedo de circuito para in&uacute;tiles, de esos que a veces se instalan en los parques de atracciones, incluso en las ferias ef&iacute;meras de pueblos y ciudades: el t&uacute;nel de la risa, o de la muerte, seg&uacute;n se mire.
    </p><p class="article-text">
        En el colof&oacute;n de la conferencia, aparece Mercedes con Ricardito, y ambos me recuerdan los trenes cremallera de Montserrat y Nuria, lo cual no me agrada nada. Mercedes lo sabe por eso insiste en la matraca en lugar de reprocharme mi poca dedicaci&oacute;n a su persona cuando tocaba. Cosas que pasan en Barcelona, en el barrio de Horta en especial. Tomamos una copa y recordamos a N&eacute;stor Luj&aacute;n, suya sea la raz&oacute;n del recuerdo. Me divert&iacute; mucho con &eacute;l en un viaje a Huesca, de noche: se quedaba dormido y cada vez que se despertaba&nbsp;durante el trayecto hac&iacute;a una peque&ntilde;a monograf&iacute;a recitada por el lugar por donde pas&aacute;bamos. Era un l&iacute;der espiritual, como Cunqueiro y otros de aquella revista imposible llamada <em>Destino</em>.
    </p><p class="article-text">
        Todas estas francachelas para llegar a lo importante: &ldquo;Fui tu primer amor&rdquo;. No estaba en condiciones de matizar la tajante afirmaci&oacute;n de Mercedes. &ldquo;Fuiste mi primer amor quintaesencialmente barcelon&eacute;s&rdquo;, le hubiera dicho. Pero me pareci&oacute; excesivo porque tampoco era cierto: en aquella &eacute;poca de latitudes equ&iacute;vocas, los dos toc&aacute;bamos el piano en un pub de Malgrat de Mar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/vueltas-democracia_132_13290372.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Jun 2026 10:39:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las vueltas de la democracia]]></media:title>
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