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    <title><![CDATA[elDiario.es - José María Noguerol]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose-maria-noguerol/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José María Noguerol]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Fuego en el cuerpo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/fuego-cuerpo_132_13331478.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f8ea0ce1-661a-4268-9bd5-1397f4a2ee89_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fuego en el cuerpo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La democracia no es un fin, es un proceso, una revolución permanente, no lo olvidemos, todo está por llegar, o todo se puede alcanzar, que no es lo mismo</p></div><p class="article-text">
        La democracia de una sociedad se puede medir por la capacidad de cr&iacute;tica a todas las instituciones, por evitar lo sagrado en lo p&uacute;blico, por considerar, como dec&iacute;a <strong>Jorge Sempr&uacute;n</strong>, que la &uacute;nica revoluci&oacute;n permanente es la democracia, su profundizaci&oacute;n. Est&aacute; claro que aqu&iacute;, sea lo que sea ese aqu&iacute;, territorio, pa&iacute;s, naci&oacute;n, estado,&nbsp;todav&iacute;a no estamos en estas. Hay cuerpos, estructuras, poderes y Poder intocables, no criticables, porque adem&aacute;s pueden meterte en la c&aacute;rcel.
    </p><p class="article-text">
        En no s&eacute; qu&eacute; cadena volv&iacute; a verla despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os. Aquel esplendor en el agua de <strong>Kathleen Turner</strong> y <strong>William Hurt</strong>, me caus&oacute; casi el mismo impacto que en su estreno, en un cine del Paseo de Gracia barcelon&eacute;s hace unos cuantos a&ntilde;os. Era una&nbsp;nueva vuelta de tuerca a las malas en el cine y a los panolis en el mismo, una constante de belleza que viene de los cl&aacute;sicos del <em>noir</em>. Y hay que escribirlo en franc&eacute;s porque fueron aquellos chicos de la <em>nouvelle vague</em> y los <em>Cahiers du cinema </em>los que nos descubrieron otra manera de ver un cine inmenso que estaba ah&iacute; desde hace tiempo pero que nadie lo hab&iacute;a dotado de un sentido y un punto de vista para la gran Historia. Los franceses, claro: en su cultura nos hicimos mayores algunos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En d&iacute;as de calores y acechanzas, se junta casi todo: el mal, las temperaturas extremas, una mujer fatal que se te aparece en forma de pesadilla para dejarte a los pies del pat&iacute;bulo. Alguien pitara &ldquo;incorrecto&rdquo;, eso no se puede decir: hay hombres y mujeres fatales, igual que calores insoportables. Que se lo digan al tonto de Ned Racine, el abogado al que interpreta Hurt en la pel&iacute;cula. En la forma y en el fondo, las pel&iacute;culas <em>noirs</em> son una reivindicaci&oacute;n feminista, eso no lo escribieron los de Cahiers, nos lo podemos decir ahora y en estos d&iacute;as de pesadumbre. Y pesadumbre en la m&aacute;s pura tradici&oacute;n francesa, con ese monstruo del pensamiento, Deleuze, que se dej&oacute; crecer las u&ntilde;as, gracias al cual todav&iacute;a puede hablarse de Spinoza sin cometer demasiados errores. Ocurre que muchas cosas est&aacute;n vulgarizadas, son casi una ordinariez &ndash;tampoco se puede decir- y el paso del tiempo ha convertido a Carolina de M&oacute;naco en una abuela de refulgente belleza a la que sufr&iacute;amos en sus parejas equivocadas y desastrosas.
    </p><p class="article-text">
        La democracia no es un fin, es un proceso, una revoluci&oacute;n permanente, no lo olvidemos, todo est&aacute; por llegar, o todo se puede alcanzar, que no es lo mismo. Pero como eso lo dijo Sempr&uacute;n, habr&aacute; resquemores estalinistas. Alguien lo escribi&oacute; o lo dijo, este pa&iacute;s, en el sentido en el que se titulaban algunas p&aacute;ginas de la revista <em>Cambio16</em>, no ser&aacute; serio hasta que Jorge Sempr&uacute;n sea m&aacute;s respetado y recordado que Santiago Carrillo. Vale.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/fuego-cuerpo_132_13331478.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Jun 2026 07:33:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fuego en el cuerpo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Arsénico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/arsenico_132_13400635.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Siempre me ha parecido una de las mejores formas de superar la realidad: la que se ejerce en la pel&iacute;cula <em>Ars&eacute;nico por compasi&oacute;n</em>, la que ejercen, m&aacute;s bien, todos sus personajes, no hay nadie cuerdo ni nadie sin sentido com&uacute;n. Estos d&iacute;as de verano hacen falta cantidades industriales de ars&eacute;nico, por compasi&oacute;n y por cautela. No sabemos lo que vendr&aacute; porque siempre que anticipamos conclusiones, todo se supera. Ayer, el l&iacute;der de la oposici&oacute;n opositora daba por sentados un mont&oacute;n de cr&iacute;menes antes de que sean instruidos y juzgados. As&iacute; se est&aacute; moviendo una parte del pa&iacute;s, &iquest;mayoritaria? No lo s&eacute;, a la vista de las audiencias de televisi&oacute;n cabe dudarlo. Por eso el mencionado l&iacute;der tambi&eacute;n se quej&oacute; de las televisiones, pocas, que no le doran la p&iacute;ldora y las acus&oacute; de impedirles consolidar su objetivo: llegar a la Moncloa.
    </p><p class="article-text">
        A la Moncloa se viene, y se va, por lo que se ha llamado en Madrid la carretera de Coru&ntilde;a, ya es destino, cuesta de las perdices incluida. Por ella circularon hace unos d&iacute;as en sus fastos, los miembros de ese colectivo desgajado de s&iacute; mismo, la selecci&oacute;n espa&ntilde;ola de f&uacute;tbol. Muchas veces me pregunto cu&aacute;les ser&aacute;n las razones por las que ese deporte no me haga ninguna ilusi&oacute;n. Despu&eacute;s de casi dos meses de saturaci&oacute;n televisiva, ya no lo hago: el ser humano repercutido en masa alcanza niveles superiores de estulticia contemplando y participando en ese espect&aacute;culo deportivo. Tanto, que el zanahoria de Estados Unidos quiere repetir y quiere repetir ya. Es la decadencia, &iquest;de occidente?, de algo peor, de la inteligencia si es que la hubo.
    </p><p class="article-text">
        En otro orden de cosas, hago las maletas, la maleta, para emprender viaje al fresco que no se sabe donde est&aacute;. Hasta en Par&iacute;s arden, como en una pel&iacute;cula de anta&ntilde;o. Merceditas ten&iacute;a la costumbre de ir a Par&iacute;s en verano, all&aacute; &iacute;bamos y sufr&iacute;amos, sobre todo por los precios. Una vez conseguimos alojarnos en el Hotel del Louvre y se estrope&oacute; el aire acondicionado. Salimos a la calle casi desnudos y conseguimos que un gendarme, cosa extra&ntilde;a en Francia, se dirigiera a nosotros con cierto autoritarismo. No hubo ni multa. En el Sena nos ba&ntilde;amos desnudos, Merceditas se fue un rato con un pretendiente y volvi&oacute; con las llaves de una nueva habitaci&oacute;n en un hotel fresquito. Cuando se nos acab&oacute; el dinero, nos subimos a aquel Talgo eterno a Barcelona y nos bajamos en Malgrat de Mar casi en marcha. All&iacute; estaban los mejores veranos de nuestra vida, pero ni ella ni yo lo sab&iacute;amos, j&oacute;venes e ingenuos.
    </p><p class="article-text">
        Hecha la maleta, no pienso ver en todo lo que resta de est&iacute;o m&aacute;s informativos. He &ldquo;bajado&rdquo;, como se dice ahora, en el m&oacute;vil y en el ordenador, la pel&iacute;cula de Frank Capra y la voy a dejar puesta en bucle hasta el 11 de setiembre. Seamos felices. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/arsenico_132_13400635.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Jul 2026 07:17:50 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Arsénico]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los sones y los dones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/sones-dones_132_13384378.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hace noventa a&ntilde;os y cuatro d&iacute;as, Federico Garc&iacute;a Lorca se acerc&oacute; a las oficinas de Jos&eacute; Bergam&iacute;n -creo que sitas en la Puerta de Alcal&aacute; de Madrid- para entregarle un manuscrito desordenado. Bergam&iacute;n no estaba, con lo cual Lorca le dej&oacute; los papeles en su escritorio con una nota en la que promet&iacute;a volver al d&iacute;a siguiente: nunca volvi&oacute;. La tarde del d&iacute;a 13 de julio de 1936 viaj&oacute; en tren a Granada: poco m&aacute;s de un mes despu&eacute;s lo asesinaron. No lo olvidemos este agosto, por favor.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo que se quiere contar en este art&iacute;culo acalorado, de est&iacute;o y casi de rebajas neuronales, es que aquel manuscrito dejado a Bergam&iacute;n era <em>Poeta en Nueva York, </em>los poemas fruto de la experiencia lorquiana en Nueva York entre 1929 y 1930.
    </p><p class="article-text">
        Bergam&iacute;n se hab&iacute;a quedado con el original del libro de poes&iacute;a en espa&ntilde;ol m&aacute;s radical e importante del siglo XX, para m&iacute;, claro. El mismo lo editar&iacute;a en M&eacute;xico en 1940, casi a la par que otra edici&oacute;n en Nueva York, biling&uuml;e, que iniciar&iacute;a un interminable debate para la fijaci&oacute;n de los textos definitivos, cosa que no se ha alcanzado hasta hace pocos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <em>Poeta en Nueva York </em>es un libro multiforme, surrealista, revolucionario en las formas y en los contenidos, esencial. <em>In illo tempore</em>, es decir, 1983, estaba en una casa madrile&ntilde;a de visita con distintos se&ntilde;ores y se&ntilde;oras y surgi&oacute;, de manera casi expedita, una conversaci&oacute;n sobre las caracter&iacute;sticas de Federico y su poes&iacute;a y sus importancia. La consideraci&oacute;n de poes&iacute;a andaluza, flamenca o gitana, pretend&iacute;an establecerse all&iacute; como etiquetas &uacute;nicas para entender al poeta granadino. En absoluto desacuerdo, observ&eacute; que muy cerca, en una estanter&iacute;a, hab&iacute;a un ejemplar de las famosas obras completas de Aguilar, consentida su publicaci&oacute;n por la dictadura en 1956. Abr&iacute; el primer tomo y empec&eacute; a leer el poema <em>Nueva York, Oficina y denuncia</em>: &ldquo;Debajo de las multiplicaciones hay una gota de sangre de pato&rdquo;. Se hizo el silencio, se acabaron las especulaciones sobre Lorca. Lo llamativo de aquella reuni&oacute;n es que nadie, excepto yo, conoc&iacute;a el poema y hab&iacute;a le&iacute;do el libro al que pertenec&iacute;a. Y era gente versada en versos y culturalmente curiosa, y mucho.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como siempre, quedaste como el repelente ni&ntilde;o Vicente que eres&rdquo;, me dice quien me dice este tipo de cosas: la Mujer, una Mujer, Ella. Otorgo con mi silencio sin necesidad de estar de acuerdo como casi siempre. Pero aporto: &ldquo;Lo mejor que podr&iacute;an hacer esos mandatarios espa&ntilde;oles, argentinos y estadounidenses que van a estar el domingo en la tribuna del estadio, es escuchar una breve lectura de ese poema. Podr&iacute;a hacerla la Princesa de Asturias, o su madre, que tiene una voz y una prosodia excelentes. Y en espa&ntilde;ol, por supuesto. Y antes del partido, tambi&eacute;n&rdquo;. Es que soy as&iacute; de repelente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/sones-dones_132_13384378.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Jul 2026 09:07:11 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Los sones y los dones]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El verano ingenuo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/verano-ingenuo_132_13364123.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Vienen a verme Sonsoles y Ram&oacute;n, a San Sebasti&aacute;n, Donosti: lo hacen a modo de felicitaci&oacute;n anticipada de cumplea&ntilde;os y me traen un regalo, la primera edici&oacute;n en espa&ntilde;ol de <em>La monta&ntilde;a m&aacute;gica</em> de Thomas Mann, &ldquo;qu&eacute; andrajo literario&rdquo;, pienso. &ldquo;No pienses as&iacute;&rdquo;, me dice Sonsoles por telepat&iacute;a: &ldquo;Ah&iacute; est&aacute; escrito todo, desde el principio; y el principio fue la carne, no la palabra. Este chico presidente acabar&aacute; en la c&aacute;rcel, ya estudiaremos y plantearemos las razones, seg&uacute;n las circunstancias&rdquo;. Y as&iacute;, como en el tenis, con errores forzados y no forzados, han sucedido las cosas desde junio de 2018. &ldquo;&iquest;Te acuerdas?&rdquo;, me dice Ram&oacute;n en la terraza del hotel Londres. &ldquo;Paseabas muy contento por el patio del congreso regalando ejemplares de tu libro reciente de poemas, recuerdo a Miguel &Aacute;ngel Heredia, diputado por M&aacute;laga, y a Susana Sumelzo, por Zaragoza, contentos con tu dedicatoria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nadie sab&iacute;a lo que se ven&iacute;a encima. Dobles elecciones al a&ntilde;o siguiente, y las terceras en 2023, de consecuencias irreparables para las conciencias sin manga de la derecha de este pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Este no ser&aacute; el corto verano de la anarqu&iacute;a, como el de hace noventa a&ntilde;os, me dije con el segundo dry Martini, pero ser&aacute; todo lo contrario. En este pa&iacute;s tenemos una tendencia insufrible a ser gobernados por mediocres, salvo excepciones, y as&iacute; nos va. Esta cumbre de la OTAN recuerda a aquel crucero inici&aacute;tico, por el mediterr&aacute;neo, en 1933, donde estaban casi todos los j&oacute;venes cachorros de lo que iba a acontecer tres a&ntilde;os despu&eacute;s, vaya desgracias.
    </p><p class="article-text">
        Y es que no aprendemos. Nadie nos querr&aacute; tanto como nosotros a nosotros mismos, cosa que Antonio Machado cre&iacute;a imposible y Federico, en su ingenuidad, solo pensaba en Granada, por eso fue all&iacute; donde le asesinaron: seguimos sin encontrar sus restos, qu&eacute; desprop&oacute;sito.
    </p><p class="article-text">
        Me voy de vacaciones, le digo a Sonsoles, vente conmigo y a la vuelta dar&aacute; igual lo que haya pasado porque siempre podremos ir a la puerta de la c&aacute;rcel, como con Vera y Barionuevo. Sonsoles me considera un demente inofensivo, casi igual que yo a ella. La diferencia es que en aquel ya lejano junio de 2018 est&aacute;bamos juntos en el patio del congreso de los diputados, casi con la misma ilusi&oacute;n por lo que estaba ocurriendo. Ahora es diferente, cada uno en su parroquia, como me dijo la azafata rubia y peque&ntilde;ita una noche de noviembre: &ldquo;Cada mochuelo a su olivo&rdquo; o algo parecido.
    </p><p class="article-text">
        Todo lo escrito es la peque&ntilde;a constataci&oacute;n de que muchas cosas todav&iacute;a est&aacute;n por ocurrir, porque el calvario de Madrid DF, esto no tiene fin, o solo tiene un fin: la c&aacute;rcel para Pedro S&aacute;nchez, al menos el juicio, y a eso ha venido el f&uacute;til de Os Peares, que no sabe hacer otra cosa, pobrecito.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/verano-ingenuo_132_13364123.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Jul 2026 07:34:33 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El verano ingenuo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Venezuela en la otra esquina, del patio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/venezuela-esquina-patio_132_13347751.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La primera vez que estuve en Venezuela fue tambi&eacute;n por una cat&aacute;strofe: era diciembre de 1999 y se hab&iacute;a ca&iacute;do el mundo en forma de diluvio tambi&eacute;n sobre todo, en la zona m&aacute;s afectada por el terremoto actual, La Guaira. All&iacute;, en medio del horror, hab&iacute;a sobrevivido casi intocable el hogar canario, que presid&iacute;a el enorme palmero Carmelo: lloramos mucho. No es cierto, como se dice en ciertos mentideros, que Ch&aacute;vez impidiera la llegada de ayuda a Venezuela: Canarias estuvo all&iacute; en primera l&iacute;nea de sus posibilidades.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que ocurre es que tus colegas est&aacute;n tomando posiciones para lo que se supone que viene&rdquo;, me dice Tere mientras recogemos el colch&oacute;n en el barrio de Sant Gervasi.
    </p><p class="article-text">
        Los movimientos tect&oacute;nicos tan tr&aacute;gicos, sean en Venezuela o sean en Betanzos, obligan a recolocar posiciones de analistas, periodistas y dem&aacute;s, ellos y ellas, porque quiz&aacute;s la &uacute;nica que han tenido permanec&iacute;a oculta y a lo peor los futuros poderes pordioseros no se hab&iacute;an percatado de d&oacute;nde estabas t&uacute;. Ocurri&oacute; semejante en el periodo 1993-96, pero no ten&iacute;an Venezuela. Lo que ha pasado all&iacute; les sirve como pretexto para casi todo. Como en la cat&aacute;strofe de 1999, las v&iacute;ctimas se contar&aacute;n por miles aunque nunca llegue a saberse ni cu&aacute;ntas ni qui&eacute;nes. Pero da igual: parece ser que es m&aacute;s importante conocer d&oacute;nde pernocta esa se&ntilde;ora de nombre Corina, o una lamentable entrevista a ese otro se&ntilde;or de nombre Leopoldo en la televisi&oacute;n p&uacute;blica espa&ntilde;ola a horas veinticuatro: nada de nada.
    </p><p class="article-text">
        Nada de nadie, como cantaba Cecilia, cuyo coche se trag&oacute; hace cincuenta a&ntilde;os, un carro de bueyes, o de vacas, en una carretera castellana y tambi&eacute;n de madrugada. Qu&eacute; pena.
    </p><p class="article-text">
        Venezuela llena los informativos junto con la &uacute;ltima barbaridad neofascista de la derecha espa&ntilde;ola, eso de la ingenier&iacute;a electoral. Feij&oacute;o, que como todo el mundo sabe se educ&oacute; en la aldea de Os Peares y despu&eacute;s en los barcos de infame propiedad en las r&iacute;as del sur, va a tener que inventarse una nueva cara porque se la van a romper, metaf&oacute;ricamente, cuando vaya a pedir el voto a Buenos Aires, por ejemplo, como ha ido otras veces.
    </p><p class="article-text">
        Pero no importa porque Venezuela es una de las esquinas del patio colegial en el que manda un macarra de pelo zanahoria y pocas palabras. Beatriz, fundamental en nuestras vidas, ha escrito un largo poema emulando a Dante y a Idea Vilari&ntilde;o. Me refugio en la segunda, por aquello de las conllevanzas:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Qu&eacute; fue la vida/ qu&eacute;/ qu&eacute; podrida manzana/ qu&eacute; sobra/ qu&eacute; desecho.&rdquo;</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/venezuela-esquina-patio_132_13347751.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Jul 2026 10:56:48 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Venezuela en la otra esquina, del patio]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las estraperlistas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/estraperlistas_132_13311002.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0b989271-0492-4529-a58e-8676b8a26b6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las estraperlistas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Alguien mató a alguien, alguien robó a alguien. Casi todas robaron a todas, y escaparon. Mary tenía un corderito y también escapó</p></div><p class="article-text">
        Luprecio &Aacute;lvarez del Pulgar fue condenado en un tribunal popular y con jurado a veinte a&ntilde;os de c&aacute;rcel atenuada, acusado de contrabando de baratijas, cosas de comer y tabaco. Luprecio actuaba en aquel mercado de contrabandos, colonias de la India y s&aacute;banas de Portugal que se concentraba en la parte alta de la ciudad llamada Santa Luc&iacute;a. Nadie se hubiera percatado de su actividad delictiva, pero ocurri&oacute; lo que suele ocurrir en estos casos: de un hilo peque&ntilde;ito alguien decidi&oacute; tirar y sac&oacute; madeja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mis recuerdos olfativos todav&iacute;a son capaces de rememorar aquellos olores de Santa Luc&iacute;a y convertirlos en aromas de los tiempos inciertos, como ahora. Alguien mat&oacute; a alguien, alguien rob&oacute; a alguien. Casi todas robaron a todas, y escaparon. Mary ten&iacute;a un corderito y tambi&eacute;n escap&oacute;. Las cosas no las pudo hacer peor la computadora de <em>2001. Una odisea en el espacio</em> y nadie le insult&oacute; llam&aacute;ndole IA: todav&iacute;a se era prudente con el uso de la palabra &ldquo;inteligencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La jefa de todo aquello, hoy retirada, se pregunta, &iquest;es necesario buscar extrasueldos con un buen sueldo de ex? No sabe responder. Las acusaciones no quieren empezar por ah&iacute;. Las defensas, es su papel, intentan zafarse. Los acusados se pervierten a s&iacute; mismos con la pantomima. Nadie lo entiende.
    </p><p class="article-text">
        Al poco de iniciar mi peripecia ense&ntilde;ante, me sorprendi&oacute; el af&aacute;n policial de la mayor&iacute;a de mis compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras: todas, y sobre todo, todos, quer&iacute;an castigar, perseguir, se&ntilde;alar, juzgar al cabo. La primera noche en un viaje escolar a Ibiza, acab&eacute; manifestando en una comisar&iacute;a de polic&iacute;a local que yo no era eso, polic&iacute;a, sino profesor de filosof&iacute;a y literatura. Me dejaron libre por los pelos, a mis alumnos tambi&eacute;n. Mis alumnas contemplaban el desafuero desde la &uacute;nica terraza que en aquella rambla estaba abierta a aquellas horas.
    </p><p class="article-text">
        Probablemente sea esa una de las razones de los males patrios: cuando solo somos ex, actuamos de estraperlistas. Cuando ense&ntilde;antes, se nos confunde con polic&iacute;as. Cuando libres, se empe&ntilde;an en las cadenas y en Cartagena.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando lectores, formamos parte de una estad&iacute;stica, como la de la reciente y clausurada Feria del Libro de Madrid: nadie ha tenido en cuenta la repercusi&oacute;n negativa del evento en la visita del Papa, aunque s&iacute; parece que viceversa, para justificar ciertos descensos de ingresos y visitantes. Menos mal que la directora de la Feria es periodista. Todo fuera de lugar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/estraperlistas_132_13311002.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Jun 2026 09:41:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las estraperlistas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las vueltas de la democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/vueltas-democracia_132_13290372.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3404748b-bc74-4f6c-b5b6-d76c93e9ce65_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las vueltas de la democracia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sorprende mucho la falta de crítica razonable, la cual, en el fondo, el obispo de Roma reclama de forma tímida. Menos la montaraz actitud de las derechas extremas contra él. Más, el asombro ante las citas en sus discursos, cuánta ignorancia</p></div><p class="article-text">
        Durante una charla mundana y mal pagada, me preguntan sobre el futuro de los libros, el devenir de la democracia y el hilo conductor de los discursos del <strong>Papa</strong> en Madrid. Tomo un sorbo, claro, de agua, por supuesto: &ldquo;Lo mejor est&aacute; por venir. Lean el <strong>Nuevo testamento</strong>, por favor, y tambi&eacute;n a <strong>Derrida</strong>&rdquo;, y me qued&eacute; exhausto. No se esperaban tantas horas de programaci&oacute;n, difusi&oacute;n y papel manchado, sobre la visita de ese personaje que se retuerce casi como Jack Lemmon sin acabar de sonre&iacute;r. Su mejor expresi&oacute;n podr&iacute;a estar en <em>&iquest;Qu&eacute; ocurri&oacute; entre mi padre y tu madre?</em>, una supuesta obra menor de Billy Wilder que hoy puede pasar como obra maestra. Me lo record&oacute; en varios momentos este Le&oacute;n XIV en distintas situaciones madrile&ntilde;as. No s&eacute; c&oacute;mo ir&aacute;n las cosas en Catalunya, en Barcelona, de la grandilocuente y bella catedral a la imposible Montserrat, con la reserva de ese templo al horror vacui y al color&iacute;n que llaman Sagrada Familia.
    </p><p class="article-text">
        En Canarias las cosas parecen m&aacute;s coherentes con la dura realidad, sobre todo en Arguinegu&iacute;n, aunque todo se pueda estropear.
    </p><p class="article-text">
        Sorprende mucho la falta de cr&iacute;tica razonable, la cual, en el fondo, el obispo de Roma reclama de forma t&iacute;mida. Menos la montaraz actitud de las derechas extremas contra &eacute;l. M&aacute;s, el asombro ante las citas en sus discursos, cu&aacute;nta ignorancia.
    </p><p class="article-text">
        La democracia en nuestros tiempos es un remedo de circuito para in&uacute;tiles, de esos que a veces se instalan en los parques de atracciones, incluso en las ferias ef&iacute;meras de pueblos y ciudades: el t&uacute;nel de la risa, o de la muerte, seg&uacute;n se mire.
    </p><p class="article-text">
        En el colof&oacute;n de la conferencia, aparece Mercedes con Ricardito, y ambos me recuerdan los trenes cremallera de Montserrat y Nuria, lo cual no me agrada nada. Mercedes lo sabe por eso insiste en la matraca en lugar de reprocharme mi poca dedicaci&oacute;n a su persona cuando tocaba. Cosas que pasan en Barcelona, en el barrio de Horta en especial. Tomamos una copa y recordamos a N&eacute;stor Luj&aacute;n, suya sea la raz&oacute;n del recuerdo. Me divert&iacute; mucho con &eacute;l en un viaje a Huesca, de noche: se quedaba dormido y cada vez que se despertaba&nbsp;durante el trayecto hac&iacute;a una peque&ntilde;a monograf&iacute;a recitada por el lugar por donde pas&aacute;bamos. Era un l&iacute;der espiritual, como Cunqueiro y otros de aquella revista imposible llamada <em>Destino</em>.
    </p><p class="article-text">
        Todas estas francachelas para llegar a lo importante: &ldquo;Fui tu primer amor&rdquo;. No estaba en condiciones de matizar la tajante afirmaci&oacute;n de Mercedes. &ldquo;Fuiste mi primer amor quintaesencialmente barcelon&eacute;s&rdquo;, le hubiera dicho. Pero me pareci&oacute; excesivo porque tampoco era cierto: en aquella &eacute;poca de latitudes equ&iacute;vocas, los dos toc&aacute;bamos el piano en un pub de Malgrat de Mar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/vueltas-democracia_132_13290372.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Jun 2026 10:39:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las vueltas de la democracia]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los tiempos de refutación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/tiempos-refutacion_132_13272513.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/711ba0b4-2019-4280-9449-dee559f56d00_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los tiempos de refutación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hasta que llegó Vázquez Montalbán, y otros que le siguieron, recuerdo desde la izquierda ibérica cómo se menospreciaba el fútbol</p></div><p class="article-text">
        Qu&eacute; bien me lo paso cuando llegan los mundiales de f&uacute;tbol, porque no me gusta ese deporte, casi nada, y menos en su pr&aacute;ctica colectiva de fanatizados ante los televisores, y ya muchas fanatizadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pues en unos d&iacute;as estamos en ello. Habr&aacute; una disminuci&oacute;n de cat&aacute;strofes pol&iacute;ticas, al menos en Espa&ntilde;a, hasta la colisi&oacute;n de eso que llaman selecci&oacute;n. O hasta su triunfo, que todo puede ser.&nbsp;Mi amigo Argentinito de la Cruz se refugia en la lectura de Camilo Jos&eacute; Cela, de su obra m&aacute;s antigua. Siempre hay valientes y yo nunca me he atrevido a preguntarle las razones de tal evasi&oacute;n. Otra amiga de nombre ignoto, ve los partidos con sus cinco hijos mientras prepara meriendas y dem&aacute;s refrigerios para su p&uacute;blico reinante. Qu&eacute; bonito.
    </p><p class="article-text">
        Ya he dicho que no me gusta, pero menos ahora que Espa&ntilde;a tiene un seleccionador triste, cariacontecido y meapilas. La gente que siempre es buena genera extra&ntilde;os consensos que, en caso de fracaso, suelen producir estruendos. Le deseo lo mejor para evitar cualquier cat&aacute;strofe indeseada.
    </p><p class="article-text">
        Hasta que lleg&oacute; V&aacute;zquez Montalb&aacute;n, y otros que le siguieron, recuerdo desde la izquierda ib&eacute;rica c&oacute;mo se menospreciaba el f&uacute;tbol. Aquellos que no pod&iacute;an evitar se aficionados, seguidores o lo que fuera, segu&iacute;an los acontecimientos desde una aut&eacute;ntica clandestinidad, no fuera a ser que los camaradas o compa&ntilde;eros le descubrieran. Cuando ese deporte se ha feminizado, casi los nuevos clandestinos somos los otros, en el fondo los de siempre, desapasionados del espect&aacute;culo global.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo, sin embargo, con cierto placer, la llegada de la televisi&oacute;n en color a trav&eacute;s de un mundial de f&uacute;tbol, el de 1974 que, como siempre, gan&oacute; Alemania y perdi&oacute; Holanda. El color hab&iacute;a llegado antes pero las retransmisiones masivas se inauguraron con Cruyff y Bekenbauer. Las esencias patrias ni convocadas, y aun nos tocar&iacute;a el final del franquismo con sus estertores crueles. Valdano, que lleg&oacute; a jugar contra &eacute;l siendo muy joven, dec&iacute;a que el holand&eacute;s impresionaba porque siempre ol&iacute;a a colonia, en cualquier momento del partido. Seguro que exageraba.
    </p><p class="article-text">
        El f&uacute;tbol siempre ha formado parte del pan y circo, argentinos y espa&ntilde;oles, entre otros muchos, lo pueden atestiguar todav&iacute;a. En dictadura y en democracia, da igual, aunque algunos digan que el f&uacute;tbol no tiene nada que ver con la pol&iacute;tica. Que se lo pregunten a los socios del Madrid y sus elecciones.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/tiempos-refutacion_132_13272513.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Jun 2026 13:13:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los tiempos de refutación]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Apodíctico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/opinion-noguerol_132_13256706.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Vivimos una realidad irrefutable, pero ocurre que cambia a medida que pasan los segundos.&nbsp;<em>Non damos feito,&nbsp;</em>que dir&iacute;a una galaica sabia. Ana Bel&eacute;n, que se enamor&oacute; en Coru&ntilde;a la primera vez y quiz&aacute;s la &uacute;ltima, dice que hay que militar en la felicidad y en la esperanza, sobre todo en esta &uacute;ltima. Acaba de cumplir setenta y cinco a&ntilde;os, puede que por eso est&eacute; tan animada. Benedicta de las Jons podr&iacute;a llamarse la primera guardia civil que entr&oacute; esta semana en la sede el PSOE, podr&iacute;a llamarse si existiera, es un decir. Secundino de Fenosa, el n&uacute;mero que la acompa&ntilde;aba. Los responsables de seguridad del PSOE no lo saben porque no le piden documentaci&oacute;n a nadie, ni a s&iacute; mismos, y as&iacute; les va.
    </p><p class="article-text">
        Cuando todo esto acabe, empezar&aacute; otra cosa, me dice Cristina que no se va de casa. &ldquo;Acabaremos siendo madre y padre&rdquo;, le digo. &ldquo;&iquest;De qu&eacute;? &iquest;De la nada?&rdquo;, sentencia ella. Todo es cre&iacute;ble, hasta que las manzanas den pasas en Bobor&aacute;s, y que los c&aacute;ntaros no vayan a la fuente a la fuente de la calle G&eacute;nova, por elegir un lugar ef&iacute;mero pagado con dinero oscuro. Todo esto ocurre porque se acerca la Feria del Libro, en Madrid, previa visita del heredero de Pedro al Bernabe&uacute;, en plenas elecciones, &iquest;nada que objetar? Le pido a un taxi que me lleve desde la estaci&oacute;n de Chamart&iacute;n a Telemadrid, a donde voy al menos una vez al mes. &ldquo;&iquest;Qu&eacute;? &iquest;A meterse con el Gobierno de S&aacute;nchez?&rdquo;. Me bajo en la pr&oacute;xima y no consigo nunca llegar a la Ciudad de la Imagen de Madrid. Eso es un sue&ntilde;o, o un estertor de pesadilla. Un en&eacute;simo mensaje de Ella me conmina al silencio, entre una l&aacute;grima con lega&ntilde;a y un postre sin aceitunas. Aconteceres asturianos.
    </p><p class="article-text">
        Es casi imposible leer a nadie que no est&eacute; en contra, de manera agresiva y punitiva. En contra de lo que los dem&aacute;s, y algunas, est&aacute;n en contra en radios y televisiones: los ecos se reprograman y repiten con poca gracia.
    </p><p class="article-text">
        Hay que militar en la esperanza, y sobrevivo cada d&iacute;a con ese af&aacute;n porque en caso contrario no habr&iacute;a nada. La nada tambi&eacute;n es algo cuando se la invoca desde la a&ntilde;oranza. La nada que fuimos y la que nos quieren ser, que dir&iacute;a un marxista.
    </p><p class="article-text">
        Pero a veces parece que el solar patrio, ese tan caro, est&aacute; lleno de costumbristas repercutidos en simp&aacute;ticos castizos y rebeldes castellanas. Nunca me gustaron los destinos a los que hab&iacute;a que ir por la carretera de Castilla. Siempre hay una carretera con ese nombre, aunque est&eacute; en Canarias, o en el barrio de Monte Alto, o en el Putxet, o en la esperanza de un vino y un jamoncito con Ana Bel&eacute;n. Felicidades, querida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/opinion-noguerol_132_13256706.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 May 2026 10:51:11 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Apodíctico]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las lectoras y el círculo de Viena]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/lectoras-circulo-viena_132_13235467.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7f693d7d-29a0-4220-843e-bde17064ead5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las lectoras y el círculo de Viena"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No dudo nada con Zapatero, dos días de invasión, y mientras no se demuestre lo contrario, y aunque la falaz justicia de este país lo consiga, yo veo a ZP como honrado y político eficaz y valiente, y no digo más que ya es bastante</p></div><p class="article-text">
        Concha Fern&aacute;ndez Martorell se especializ&oacute; en <strong>Walter Benjamin</strong>, solo un poco que ver con Viena, pero le fue bien, a ambos. Marta Bentaiga en <strong>Karl Kraus</strong> y todav&iacute;a sigue protestando, y yo con ella. Mayte P&eacute;rez lleva casi medio siglo con <strong>Saussure</strong>, despu&eacute;s los neoestructuralistas, finalmente <strong>Chomsky</strong> y su gram&aacute;tica generativa transformacional casi inventada por un gallego, y por poco se atraganta en la &uacute;ltima clase.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n est&aacute;n las cosas, yo cada vez m&aacute;s me acerco al cinismo impostado de <strong>Wittgenstein</strong>: me gustan mucho sus fotograf&iacute;as en blanco y negro, era guapo en su imagen loquinaria,&nbsp;el <em>Tractatus, </em>que casi nadie ha le&iacute;do &ndash;yo s&iacute;- y sus agrias pol&eacute;micas con <strong>Bertrand Russell</strong>, otro gran c&iacute;nico positivista pero muy simp&aacute;tico y pacifista. Ana Samper me ha dejado dicho que solo se puede ser pacifista de verdad, eficaz, si eres un arist&oacute;crata ingl&eacute;s con posibles. Russell tuvo de todo eso.
    </p><p class="article-text">
        Estas cosas y otras m&aacute;s, leen las lectoras que m&aacute;s me interesan. M&aacute;s bien, llevan leyendo, a&ntilde;os. Algunas me descubrieron a algunos, lo echo de menos porque casi nada hay por descubrir, o eso dicen. Por ejemplo, hace unas semanas una afirmaci&oacute;n contundente de una mujer, me dijo que ya todo lo hab&iacute;a dejado claro <strong>Picasso</strong> en su testamento: dud&eacute; y me fui con el rabo entre las piernas: Picasso no dej&oacute; testamento y lo que ocasion&oacute; es un l&iacute;o tremendo para pagar los impuestos de sucesi&oacute;n, <strong>Paloma Picasso</strong> lo ha contado. Pero entre la duda, el respeto y la timidez, mis tres motores vitales, me fui con la inmanencia del desconcierto. Claro, empez&oacute; a llover y me tuve que refugiar en una comida muy cara y m&iacute;nima.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No dudo nada con <strong>Zapatero</strong>, dos d&iacute;as de invasi&oacute;n, y mientras no se demuestre lo contrario, y aunque la falaz justicia de este pa&iacute;s lo consiga, yo veo a ZP como honrado y pol&iacute;tico eficaz y valiente, y no digo m&aacute;s que ya es bastante.
    </p><p class="article-text">
        Las lectoras son as&iacute;, al menos las m&iacute;as: una temporada, o dos en el infierno, y un par de comentarios elogiosos cuando menos te lo esperas porque ya estaba al borde del abismo. Cuentan que a Nietzsche le ocurr&iacute;a lo mismo hasta el punto de pretender fundar una especie de comuna intelectual en Salerno, pero no funcion&oacute; porque <strong>Lou Von Salom&eacute;</strong> no se apunt&oacute;, le boicote&oacute;, en esa relaci&oacute;n pseudomasoquista que ten&iacute;a con el alem&aacute;n, su marido y su psicoanalista, entre otros. Si lo llega a saber <strong>Diana Spencer</strong>, no s&eacute; qu&eacute; hubiera dicho, ella que se quejaba de los tr&iacute;os.
    </p><p class="article-text">
        Y nos vamos a otra semana de los horrores, si superamos esta, porque una escabrosa y manipulada realidad impera intentando blandir un c&oacute;ctel sin alcohol con <strong>Hern&aacute;n Cort&eacute;s</strong>, la maldici&oacute;n universal de la izquierda, y dos huevos duros: jam&aacute;s les saldr&aacute;. Y Sahara libre, por favor, ya.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/lectoras-circulo-viena_132_13235467.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 May 2026 09:58:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las lectoras y el círculo de Viena]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las palabras y algunas cosas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/palabras-cosas_132_13220320.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Tal cual hablas, tal cual piensas, o lo que es casi lo mismo, la gradual puesta a punto del pensamiento en el habla, que escribi&oacute; Kleist. Estos d&iacute;as, &iacute;ndoles de personas y personajes han demostrado hablando lo que piensan y c&oacute;mo piensan. El presidente de un afamado club de f&uacute;tbol ha puesto de nuevo en el dominio p&uacute;blico las miserias estructurales de ese deporte abyecto: machismo y autoritarismo, en s&iacute;ntesis, situaci&oacute;n predemocr&aacute;tica, en esencia. Algo parecido, la predemocracia y la existencia de una sociedad estamental, ocurre en algunos sitios de Espa&ntilde;a, por ejemplo, Tenerife. El presidente de Canarias, tinerfe&ntilde;o de pro, ha querido dejarlo claro, y sigue en ello. Pobrecito. Dentro de un a&ntilde;o, los canarios y casi todas las canarias, hablar&aacute;n tambi&eacute;n con su voto, que es una manifestaci&oacute;n m&aacute;s, peque&ntilde;a, del pensamiento. No nos cansamos casi nunca. La otra semana me regalaron un foular, a la vieja manera, de fino tejido y amplio tacto. Hab&iacute;a uno tambi&eacute;n para Ella pero todav&iacute;a no ha dicho esta boca es m&iacute;a e incluso este foular puede serlo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Hace cu&aacute;nto que le dimos una vuelta a la Luna y vimos su cara oculta? Ni se sabe. Hace menos, <em>El Pa&iacute;s </em>cumpli&oacute; cincuenta a&ntilde;os y el escritor y acad&eacute;mico Javier Cercas ha escrito un libro desde la perspectiva del lector adolescente que fuimos cuando naci&oacute; ese peri&oacute;dico. Muy bien. Un abogado yacente y con problemas de vocalizaci&oacute;n me recuerda la importancia de Hesse en esa &eacute;poca, y antes, le digo yo: los primeros lectores somos hijos de Demian y de Siddharta, qu&eacute; olvidado todo eso. As&iacute; habl&aacute;bamos y as&iacute; pens&aacute;bamos, en alem&aacute;n y en indost&aacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Casi Cristina me dice que se quiere casar, de nuevo, con lo cual se ir&aacute; por fin de casa, qu&eacute; alegr&iacute;a o qu&eacute; desaz&oacute;n. Todo ello es tan probable como que la actual presidenta de la comunidad de Madrid no haya sido envenenada con un hongo de los que recomendaba Carlos Castaneda en&nbsp;<em>Las ense&ntilde;anzas de Don Juan,&nbsp;</em>&iquest;o era otro libro? Le preguntar&eacute; a Demmi Moore, que igual prob&oacute; alguna que otra cosa de esas, y ahora est&aacute; brillando en Cannes como jurado del festival. A&ntilde;oranza de la Costa Azul y menosprecio de Corte.
    </p><p class="article-text">
        En estos d&iacute;as, y casi siempre, nos queda Portugal a los que amamos ese pa&iacute;s mucho m&aacute;s que el que se supone nuestro. En Portugal se habla bien, se ama bien, se piensa mejor. Me qued&eacute; postrado en la Rua Garret donde me abandon&oacute; un fado alegre y una pareja perfecta. As&iacute; se escriben las cosas: la bestia naranja en China cambiando cromos, el l&iacute;der de la oposici&oacute;n opositora muy en silencio, esperando la mayor&iacute;a absoluta en Andaluc&iacute;a, el chico de la mochila y la piscina en La Laguna, y ahora los ratones &ndash;como en una vieja obra teatral de Agatha Christie- sigue presidiendo el gobierno de Canarias. &iquest;Aguantaremos as&iacute; un a&ntilde;o m&aacute;s? Como grit&oacute; una vez Pen&eacute;lope: &ldquo;&iexcl;&iexcl;&iexcl;&iexcl;Peeeeeeedro!!!!&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/palabras-cosas_132_13220320.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 May 2026 09:13:02 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Las palabras y algunas cosas]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por un billete de lotería]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/billete-loteria_132_13200632.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">“Quiero pasar por Malgrat de Mar, ¿sabes que allí nació Zenobia Camprubí?” Alguien me había dicho lo mismo hace años, primera noticia y certificado de mis inmensas ignorancias. En Malgrat empieza la Costa Brava, le dije. “¿Pero eso no es en Blanes?” llevó la contraria. “Eso es para los que solo leen guías turísticas de mala factura”


</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Deja lo que est&eacute;s haciendo, o deshaciendo, y acomp&aacute;&ntilde;ame a comprobar la loter&iacute;a.&rdquo; Y all&aacute; fuimos y le toc&oacute;, un gran pellizco, que se dice. &ldquo;Ahora vamos a gastar&rdquo; se dijo y se hizo. Nos fuimos al antiguo <em>puente a&eacute;reo</em> y compramos dos billetes en primera para Barcelona. Al llegar al aeropuerto Josep Tarradellas, el Prat, contrat&oacute; los servicios de un veh&iacute;culo Uber de lujo para todo el d&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nuestro primer destino en la <strong>V&iacute;a Augusta</strong>, <strong>Santacana</strong>, una tradicional lencer&iacute;a barcelonesa. Casi llenamos el maletero. Despu&eacute;s, raudos al <strong>Amaya</strong> pues yo le hab&iacute;a elogiado mucho los calamares en su tinta, y en la barra, mejor. Un caf&eacute; irland&eacute;s en una terraza del Port Ol&iacute;mpic, da igual su nombre porque se disfrutaba del mar. En <strong>Pepa paper,</strong> de la calle Par&iacute;s, nos dejamos regalar el uno al otro. Quisimos estrenar las libretas y los l&aacute;pices en el gimlet de la calle Santal&oacute;, pero desde que no est&aacute; la rubia disponible, aunque la invites al teatro, no es lo mismo. No en vano salimos en la foto del premio FAD de ese a&ntilde;o, 1982, con gran regocijo de <strong>Javier de las Muelas</strong>, due&ntilde;o del local. Al pasar delante del hotel Presidente, tuve la tentaci&oacute;n de una reserva pero su cara nos estaba para permanencias inmanentes: &ldquo;V&aacute;monos a la playa.&rdquo; El conductor del Uber no sab&iacute;a ir a Begur, con lo cual tuvimos que guiarlo. As&iacute; que tuvimos una cena muy temprana en <strong>Can Torradas</strong>, con alguna de las hermanas propietarias atendi&eacute;ndonos muy amablemente.
    </p><p class="article-text">
        Como surgi&oacute; un impulso de probar lo comprado en Santacana, me funcion&oacute; lo de ser amigo de Paradores y consegu&iacute; dos magn&iacute;ficas habitaciones en el Parador de Aiguablava. Qu&eacute; remembranzas. Comprob&eacute; que el desayuno hab&iacute;a mejorado mucho con los a&ntilde;os, sobre todo si lo pides en la habitaci&oacute;n, en una de ellas como fue el caso. El del Uber, despu&eacute;s de pasar su noche en una hostal de Calella, nos recogi&oacute; a las 10. &ldquo;Quiero pasar por Malgrat de Mar, &iquest;sabes que all&iacute; naci&oacute; Zenobia Camprub&iacute;?&rdquo; Alguien me hab&iacute;a dicho lo mismo hace a&ntilde;os, primera noticia y certificado de mis inmensas ignorancias. En Malgrat empieza la Costa Brava, le dije. &ldquo;&iquest;Pero eso no es en Blanes?&rdquo; llev&oacute; la contraria. &ldquo;Eso es para los que solo leen gu&iacute;as tur&iacute;sticas de mala factura.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Llegamos a Barcelona a la hora de comer: le di a elegir entre el Carballeira y el Via Veneto, y opt&oacute; para mi suerte por el primero. &ldquo;Le gustaba mucho a mi padre, ven&iacute;a con &eacute;l de peque&ntilde;o, y a&ntilde;os despu&eacute;s, d&eacute;cadas despu&eacute;s, con el entonces gobernador civil, Cardenal, que ahora ha publicado un respetuoso libro sobre sus andanzas en el cargo&rdquo;. Ni me escuch&oacute;. Quer&iacute;a m&aacute;s cigalas, mais ribeiro y mais de todo. Aunque los viejos camareros del Carballeira, de los primeros 60&rsquo;s de mi infancia, y de los &uacute;ltimos 80&rsquo;s y primeros 90&rsquo;s de la otra, no son los mismos, la amabilidad es algo que impregna a los locales, a algunos. Este es el caso.
    </p><p class="article-text">
        Al acabar, &ldquo;&iquest;por qu&eacute; no nos vamos a <strong>Las Palmas de Gran Canaria</strong>?&rdquo; As&iacute; fue que cenamos en el R&iacute;as Bajas, m&aacute;s pescado y marisco, y dormimos en un peque&ntilde;o hotel en la playa de las Canteras. Por un billete de loter&iacute;a. Qu&eacute; cosas.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/billete-loteria_132_13200632.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 May 2026 15:17:25 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Por un billete de lotería]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los días sin libros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/dias-libros_132_13182705.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Y decimos, escribimos, que llevamos toda la vida intentando imitar a Hemingway, su escritura, que no su estilo vital, y no desfallecemos en el empeño</p></div><p class="article-text">
        Declara no haber le&iacute;do nunca un libro, y se queda tan ancho. Incluso r&iacute;e. Incluso tiene un t&iacute;tulo universitario. Me pas&oacute; solo en una ocasi&oacute;n. Perplejo. Acud&iacute; al jard&iacute;n de infancia a buscar referentes: nadie. Cada 23 de abril, las mismas contradicciones. Aun as&iacute;, una docena de rosas que reparto. Los libros pueden comprarlos, los y las obsequiadas. Una se&ntilde;ora me mir&oacute; esc&eacute;ptica y rechaz&oacute; la flor con suspicacia. Para qu&eacute; seguir.
    </p><p class="article-text">
        S&aacute;nchez Ferlosio abusaba de las frases largas y quiz&aacute;s complejas. Qu&eacute; decir de su amigo Juan Benet. Hoy no los lee casi nadie, y pocos hacemos memoria de ellos. La lista es larga, la de los olvidos, no recuerdos que dice una mentora del barrio barcelon&eacute;s de Gr&agrave;cia. Tampoco se recuerda que ese barrio fue una villa, en su d&iacute;a, como otros de Barcelona engullidos por el Eixample, por el plan Cerd&aacute;, del que tampoco casi nadie sabe decir nada. Si a este ingeniero le hubieran contado lo de los pisos tur&iacute;sticos&hellip;
    </p><p class="article-text">
        D&iacute;as de vino y rosas, y libros libres, y de desapariciones cruentas. Por eso la entrega del premio Cervantes siempre, casi siempre, es bella. Este a&ntilde;o al mexicano Celorio, al que no he le&iacute;do y pienso leer: me encant&oacute; su discurso. Escrib&iacute;a Juan Cruz en su cr&oacute;nica en&nbsp;<em>El Pa&iacute;s,&nbsp;</em>que al rey de Espa&ntilde;a, al ciudadano Borb&oacute;n, le gustan estos eventos. Ser&aacute;: no me interesan los anacronismos y la monarqu&iacute;a es una hip&eacute;rbole de los mismos, d&iacute;galo Juan o su porquero. Las cr&oacute;nicas asociales de estos d&iacute;as, repletas de enaltecimientos hacia la heredera, la llamada princesa de Asturias, porque va a ir a estudiar a una universidad p&uacute;blica. Baratijas, a las que ni el &iacute;nclito Pe&ntilde;afiel, quiz&aacute; por edad, presta atenci&oacute;n. El ruido pr&oacute;ximo es el fin de semana largo, primero de mayo, la independencia, el trabajo &ndash;los m&aacute;rtires de Chicago- y el d&iacute;a de las madres, seg&uacute;n la ONCE y El Corte Ingl&eacute;s. Casi me llevan a galeras por olvidarlo la primera vez. Se enmend&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Y decimos, escribimos, que llevamos toda la vida intentando imitar a Hemingway, su escritura, que no su estilo vital,&nbsp;y no desfallecemos en el empe&ntilde;o. Eso me vuelve a ocasionar un par de desprecios femeninos seguramente muy acertados. &ldquo;En una semana de juicios muy importantes, y t&uacute; sigues con estas tonter&iacute;as&rdquo; me espeta la que me espeta. Ella sonreir&iacute;a si estuviera por la labor, y ni con entradas de teatro para julio y Barcelona lo hace.
    </p><p class="article-text">
        Hubo un manifiesto de desconexi&oacute;n con la actualidad que no quise firmar por imposibilidad en el cumplimiento de la tarea. Dichosos tiempos de los abajo firmantes, &iquest;cu&aacute;ntas veces? Pocas, cinco o seis. Una de ellas, contra la incorporaci&oacute;n definitiva a la OTAN, en aquel glorioso 1986, y eso que la pregunta no se entend&iacute;a. Muy edificante la an&eacute;cdota de Juan Luis Cebri&aacute;n sobre el intento de redacci&oacute;n de la pregunta entre &eacute;l, Javier Pradera, Felipe Gonz&aacute;lez y Carmen Romero, que fue la &uacute;nica juiciosa: afirmativo o negativo, nada m&aacute;s. Pero no prosper&oacute; y eso que estuvieron hasta la madrugada. Sali&oacute; lo que sali&oacute;, aquella pregunta gongorina, se perdi&oacute; o se gan&oacute;, seg&uacute;n se mire, y ahora nos quieren echar, un imposible. Anacronismos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/dias-libros_132_13182705.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Apr 2026 13:37:21 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Los días sin libros]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mucha más ternura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/ternura_132_13163912.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Con descarga informativa, pedimos un taxi y en su radio escuchamos no sé qué barbaridad de la prioridad nacional en Extremadura. Le pedimos al taxista que, por favor, cambie de emisora, y nos ponga Radio Clásica o Radio 3, ambas buenos refugios para toxicómanos de la información como uno mismo
</p></div><p class="article-text">
        Prefiero a las personas femeninas de la Provenza que a las de Par&iacute;s. De la misma forma, los hombres m&aacute;s suculentos ya no pasean por las callejuelas del Londres m&aacute;s dicharachero sino que se pierden en urbanizaciones extraterritoriales despu&eacute;s de trabajar en la City o en <strong>Canary Wharf</strong>, y no con fruta precisamente como hac&iacute;an anta&ntilde;o muchos canarios.
    </p><p class="article-text">
        De la misma forma, acabo de leer que <strong>Gide</strong>, cuando esperaba las maletas despu&eacute;s de viajar en tren procedente de Brignoles, tuvo una especie de iluminaci&oacute;n para el comienzo de su novela Los falsificadores de moneda: debe empezar con la frase &ldquo;apuesto a que viaja sin billete.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Y tambi&eacute;n de la misma forma, y como una iluminaci&oacute;n rimbaudiana aussi, conviene una desintoxicaci&oacute;n de informaci&oacute;n pol&iacute;tica, precisamente porque tiene de todo menos de pol&iacute;tica. As&iacute;, Cristina se plante&oacute; anular los canales de televisi&oacute;n generalistas, los informativos y los tem&aacute;ticos, y nos quedamos como Julia Roberts en <em>El informe pel&iacute;cano</em>, compuest&iacute;simas y sin novio, una petardada de situaci&oacute;n y una genialidad de pel&iacute;cula.
    </p><p class="article-text">
        Le dije que no se trataba de darnos de baja en ninguna suscripci&oacute;n de prensa, para dos que tenemos, pero se empe&ntilde;&oacute; en defender que solo nos quedar&iacute;amos con aquellas cabeceras que tuvieran una dosis m&iacute;nima de ternura. Por un momento pens&eacute; que iba a citar al <strong>Che Guevara</strong> o a un poeta simbolista franc&eacute;s. Pero no, hoy no hab&iacute;a citas, solo lugares comunes: &ldquo;v&aacute;monos a comer a un sitio pintoresco, para aliviar las nostalgias.&rdquo; Y aparecimos en Sacha, un cl&aacute;sico madrile&ntilde;o donde Jes&uacute;s Polanco y Juan Luis Cebri&aacute;n pactaron sus acuerdos y desacuerdos in illo tempore.
    </p><p class="article-text">
        La madre del due&ntilde;o y la m&iacute;a, fueron tiernas amigas en su infancia y juventud coru&ntilde;esas. De ah&iacute; puede que venga casi todo. S&eacute; que por aqu&iacute; cerca viven una o dos muy amigas, reinas de la ternura, pero eso no lo digo ni a los postres.
    </p><p class="article-text">
        Con descarga informativa, pedimos un taxi y en su radio escuchamos no s&eacute; qu&eacute; barbaridad de la prioridad nacional en Extremadura. Le pedimos al taxista que, por favor, cambie de emisora, y nos ponga Radio Cl&aacute;sica o Radio 3, ambas buenos refugios para toxic&oacute;manos de la informaci&oacute;n como uno mismo. Le cito a Fernando Argenta y a Carlos Tena, como epifen&oacute;menos radiof&oacute;nicos de mi adolescencia. Pero no hay recuerdo compartido, y no es que ella estuviera en &ldquo;Matilde , Perico y Periqu&iacute;n&rdquo; o en la se&ntilde;ora Francis: es que no estaba en la radio, sin m&aacute;s, y sigue sin estar. En Espa&ntilde;a, m&aacute;s de la mitad de la poblaci&oacute;n est&aacute; cada d&iacute;a en la radio, ahora que ha cumplido cien a&ntilde;os. Con Estados Unidos, somos uno de los pa&iacute;ses del mundo que m&aacute;s radio consume. Tambi&eacute;n con los mismos estados, l&iacute;deres en transporte de mercanc&iacute;as por carretera: nos unen los camioneros, qu&eacute; cosa. M&aacute;s ternura, por favor, que al volante se sufre mucho.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/ternura_132_13163912.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Apr 2026 13:18:04 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Mucha más ternura]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un día cualquiera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/dia_132_13145162.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Te acuestas despu&eacute;s de un d&iacute;a cualquiera, y el sue&ntilde;o no viene. Ser&aacute; porque para dormir es necesario que los d&iacute;as sean plenos de emociones, como sostiene Pereira y alguien m&aacute;s. Se levant&oacute; con la noticia del premio AENA de narrativa y corri&oacute; a buscar la obra premiada: agotada en todas partes. En la Casa del Libro de Gran V&iacute;a de Madrid, conocida durante muchos a&ntilde;os como librer&iacute;a Espa&ntilde;a Calpe, un vendedor-encargado animoso, le recomend&oacute; tras recopilaci&oacute;n de relatos de la autora argentina ganadora, pero tampoco hab&iacute;a existencias. In&uacute;til recomendaci&oacute;n. S&iacute; compr&oacute; el &uacute;ltimo de Mendoza, con muy poca ilusi&oacute;n despu&eacute;s de la aburrida lectura del anterior, y una nueva edici&oacute;n de las memorias o autobiograf&iacute;a de Felicidad Blanc, &iquest;alguien sabe en el pa&iacute;s de hoy qui&eacute;n fue esa se&ntilde;ora? &ldquo;Te crees muy listo y &uacute;nico: la madre de los Panero, la aut&eacute;ntica protagonista de aquella pel&iacute;cula desgarradora,&nbsp;<em>El desencanto,&nbsp;</em>que seguro no has visto&rdquo;. Que no he visto esa pel&iacute;cula&hellip; pienso pero no digo mirando a Cristina interpeladora. Desde aquella primera vez en el colegio Lasalle de Santiago de Compostela, en su enorme sal&oacute;n de actos, solo en la butaca y en las mientes. Hasta ahora, &iquest;cu&aacute;ntas veces? Sorprende c&oacute;mo se ha ignorado en las conmemoraciones democr&aacute;ticas o predemocr&aacute;ticas del a&ntilde;o pasado: igual se reservan para este a&ntilde;o que cumple cincuenta. Da para una jornada de debates y soliloquios sobre la familia, la transici&oacute;n, el franquismo, lo que quieras, y, sobre todo, la poes&iacute;a. Quiz&aacute;s por eso no interese a las mentes que organizan esos saraos. Vaya usted a saber: es muy iconoclasta incluso para estos timpos.
    </p><p class="article-text">
        Con las mismas, nos vamos a Ortega y Gasset, calle, y en su casi &uacute;nico quiosco compramos El Pa&iacute;s tard&iacute;o, que est&aacute; de aniversario para s&iacute; mismo, y contemplamos libros. Un quiosco repleto de libros este, me digo tambi&eacute;n con mirada oblicua. &ldquo;Pod&iacute;as regalarme algo&hellip;&rdquo;. El quiosquero, que la ha o&iacute;do, me acerca las memorias o lo que sea de M&aacute;ximo Pradera. Se las ofrezco a Cristina: &ldquo;&iquest;Y este qui&eacute;n es? &iquest;Un cantante?&rdquo;. En fin, las compro para m&iacute; y le regalo&nbsp;<em>La hora violeta</em>&nbsp;de Monserrat Roig, en una preciosa reedici&oacute;n de casi lujo. Tampoco la conoce, pero prefiere recompensarme con silencio. Al fin y al cabo, hoy es 14 de abril, d&iacute;a de la Rep&uacute;blica, y merezco un poco de cari&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Nos vamos a cenar algo a la terraza del &ldquo;52&rdquo; de la misma calle, y nos ofrecen cecina de Le&oacute;n. &ldquo;Ser&aacute; por los Panero&rdquo;, digo en sombra. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; tiene que ver los Panero con la cecina, ser&aacute;s mastuerzo&rdquo;. No respondo tampoco. No hay c&oacute;cteles ni carne comestible. Nos complacen unos boletus con jam&oacute;n y una torrijas. Nos vamos a la cocteler&iacute;a del Meli&aacute; F&eacute;nix en busca de gimlets, y nos atiende Carola, que es de Valladolid y ejerce. Sobre este bar, algunos tienen alucinaciones como puede leerse hoy 15 al pontevedr&eacute;s Jabois en El Pa&iacute;s. Como casi confiesa, lo confunde con el Balmoral que estaba calle arriba. Al cuarto, Cristina me pide un taxi pero yo le invito a dormir en el hotel, para celebrar la Rep&uacute;blica. Acudimos a la viuda de Clicqot (recomiendo la pel&iacute;cula sobre ella) y a unas trufas heladas. Nos quedamos dormidos viendo&nbsp;<em>Chacal,&nbsp;</em>una obra maestra de Fred Zinnemann y Edward Fox como protagonista. A las tres de la ma&ntilde;ana nos pusimos a cantar la Marsellesa en una resurrecci&oacute;n muy del momento. &iexcl;Viva la Rep&uacute;blica!, espa&ntilde;ola, por supuesto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/dia_132_13145162.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Apr 2026 13:08:07 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Un día cualquiera]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Esperpentos a juicio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/esperpentos-juicio_132_13125450.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Un cura espía, secuestro, novias con empleos públicos sin ir a trabajar… Por eso llega un momento que la gente no se cree nada bueno de la política</p></div><p class="article-text">
        Periodistas incansables de los tribunales est&aacute;n estos d&iacute;as muy ajetreados: dos juicios, uno en el Supremo y otro en la Audiencia Nacional, en los que se tratan asuntos de corrupci&oacute;n pol&iacute;tica, en general, y de est&eacute;tica cutre, en particular. Se supone que el desarrollo de los mismos va para meses, y uno de ellos, el Estado espi&aacute;ndose a s&iacute; mismo, lleva nueve a&ntilde;os de instrucci&oacute;n. El otro, mucho menos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dicen que tiene que ver con las peculiaridades de los tribunales. No lo s&eacute;: el r&aacute;pido, para los presuntos que se supone de izquierdas; el lento, para los que se supone de derechas.
    </p><p class="article-text">
        En cualquiera de los dos, reina el esperpento: un cura esp&iacute;a, secuestro, novias con empleos p&uacute;blicos sin ir a trabajar&hellip; Por eso llega un momento que la gente no se cree nada bueno de la pol&iacute;tica, y caen en generalizaciones absurdas y en condenas populistas. La justicia deber&iacute;a poner orden en todo esto pero ella tampoco escapa del callej&oacute;n del gato valleinclanesco. Con lo cual, despu&eacute;s de una semana de procesiones retransmitidas por la macabra, seg&uacute;n algunos, televisi&oacute;n p&uacute;blica espa&ntilde;ola (eso s&iacute; que merece una investigaci&oacute;n), nos esperan las retransmisiones de los juicios. Y en otros canales se sigue emitiendo <em>Cateto a babor</em> y el presidente del Atl&eacute;tico de Madrid hace caja. Y los torrente, los landa y los esteso, en un paquete carmes&iacute;: todo lo ha pedido el exministro socialista en dvd&rsquo;s para verlo en la c&aacute;rcel, y aprender un poco. El exministro popular solo pide rosarios nuevos porque los gasta mucho y no le aguantan las cuentas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No hace falta a&ntilde;adir nada de la pol&iacute;tica internacional, ya nos llega. Cristina me invita al parador de Calahorra, que es muy as&eacute;ptico. A ver si de esta se va de casa. &ldquo;Creo que tendremos aposento en el de Mux&iacute;a&rdquo;. Eso ya es otra cosa que compensa la austeridad de Calahorra. De la costa da Morte no me pienso mover hasta que la periodista lucense Adriana Mourelos vuelva de vacaciones y nos cuente las cosas con m&aacute;s alegr&iacute;as en &ldquo;Si amanece nos vamos&rdquo; de la cadena Ser. Se sabe, de siempre, que los de Lugo y Coru&ntilde;a tenemos mucho que ver: v&eacute;ase, por ejemplo, la hermandad en la playa de Mi&ntilde;o (Coru&ntilde;a) cualquier domingo de verano.
    </p><p class="article-text">
        Sobra la solemnidad en todos los casos y en estos mucho m&aacute;s. Lo mismo que picar cualquier cosa en una tasca con unas tazas de vino blanco es m&aacute;s apetecible que pelearse por una plaza en uno de esos impostados restaurantes de Fisterra. Cristina me recuerda la primera vez que estuvimos juntos all&iacute;, en julio de 1979, y tambi&eacute;n lo que hicimos sobre una roca al lado del faro. &Eacute;ramos tan j&oacute;venes y no hab&iacute;a nadie. A ver si de una vez cambia todo esto y Galiza deja de estar de moda.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/esperpentos-juicio_132_13125450.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Apr 2026 18:40:08 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Esperpentos a juicio]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Guernica en su sitio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/guernica-sitio_132_13114353.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/29eae86d-026b-4f56-ad81-c579ab7f80c3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Guernica en su sitio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cuadro de Picasso viajó mucho por Europa y por Estados Unidos, antes de fijarse en el MOMA hasta 1981 para llegar al Prado y al Reina Sofía </p></div><p class="article-text">
        La fatua pol&eacute;mica sobre la ubicaci&oacute;n provisional del cuadro Guernica en Euskadi, nos despreviene en Zamora, de visita en su catedral. &ldquo;Tienes un pariente que fund&oacute; la Adoraci&oacute;n nocturna en Espa&ntilde;a&rdquo;, me dice una Cristina desatada. &ldquo;Era un carlista de Viveiro&rdquo;, respondo lac&oacute;nico. Siempre pasa lo mismo en la catedral de Zamora, la compa&ntilde;&iacute;a se encuentra con el sepulcro de Luis Trelles y Noguerol y me lo sueltan a la cara. Escurro el bulto: &ldquo;Obras de arte que vienen y van&rdquo;. El cuadro de Picasso viaj&oacute; mucho por Europa y por Estados Unidos, antes de fijarse en el MOMA hasta 1981 para llegar al Prado y al Reina Sof&iacute;a. &ldquo;Eso ahora da igual&rdquo;, insiste Cristina que est&aacute; como un personaje de Torrente 7 u 8. &ldquo;Pron&uacute;nciate&rdquo;. &ldquo;Mi pariente fue Arturo Noguerol, de Ourense, fundador de la generaci&oacute;n N&oacute;s, amigo de Vicente Risco y <em>paseado</em> en Serantes cuando era secretario de su ayuntamiento, en setiembre de 1936&rdquo;. No hay respuesta.
    </p><p class="article-text">
        Con lo cual, seguimos con Picasso. &ldquo;El Guernica en su sitio, &iquest;cu&aacute;l es?, Par&iacute;s, de donde nunca debi&oacute; salir&rdquo;. Esto no s&eacute; qui&eacute;n lo dice, si Cristina o mi conciencia porque pienso en Aza&ntilde;a, enterrado en Francia (Montauban) y en don Antonio Machado, en el mismo pa&iacute;s (Colliure). Aza&ntilde;a, Machado y el Guernica son s&iacute;mbolos que recuerdan las desgracias que nos sobrevivieron y que no deben olvidarse ni moverse, m&aacute;s all&aacute; del terror del bombardeo de la ciudad vasca por la aviaci&oacute;n nazi-franquista. Los nacionalismos tienen estas cosas, se apropian, o lo intentan, de todo: el Guernica es del mundo, el s&iacute;mbolo de los horrores de las guerras, lo cual estos d&iacute;as es muy propio.
    </p><p class="article-text">
        Un poco cansado, consulto a Ella, que es experta, y su opini&oacute;n es contundente respecto a la territorializaci&oacute;n de la obra picassiana y al en&eacute;simo traslado, &ldquo;un riesgo innecesario.&rdquo; Cristina me pilla en plena consulta y me lo reprocha. &ldquo;Acudo a mis cl&aacute;sicos&rdquo;, le insisto. Menos mal que nos vamos a comer a Toro, y no comemos mal pero tampoco bien. A los postres y los orujos le regalo un ejemplar de un antiguo libro de Santiago Am&oacute;n, <em>Picasso, </em>editado por Cuadernos para el Di&aacute;logo en 1973, el a&ntilde;o que muri&oacute; el pintor. Las cosas se relajan. El libro de Am&oacute;n es un aut&eacute;ntico tratado de arte moderno, de una lucidez y anal&iacute;tica est&eacute;tica apabullante. Sus cap&iacute;tulos se titulan, por ejemplo, &ldquo;Volverlo del rev&eacute;s y ponerle otros ojos&rdquo; o &ldquo;De la cantidad de pasado que lleva consigo&rdquo;. Cristina me impide seguir. &ldquo;Es un ejemplar &uacute;nico, y seguro que solo es para m&iacute;&rdquo;, dice contenta. Lo que no sabe es que tengo otro para Ella, como regalo por sus aportaciones expertas que le dar&eacute; a la vuelta. Porque el Guernica en su sitio y esta noche nos vamos a la Luna, todo muy parisino.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/guernica-sitio_132_13114353.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Apr 2026 10:03:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Guernica en su sitio]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La soledad infinita]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/soledad-infinita_132_13096662.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En una sociedad exageradamente comunicada, reina la soledad entre sus gentes. Eso dicen sesudos estudios y estad&iacute;sticas oficiales. Todos repercuten en titulares cruentos que espantan las felicidades e inquietan a las gentes. Se puede ver en las calles de cualquier ciudad, sobre todo en las m&aacute;s grandes. Tambi&eacute;n en las peque&ntilde;as villas y en los pueblos. Las personas no hablan como antes, no se ven como antes, se dice. Pero no se sabe muy bien d&oacute;nde est&aacute; ese antes, &iquest;hace diez, veinte, treinta, cuarenta a&ntilde;os?
    </p><p class="article-text">
        Susana de Almendralejo me dice que ella est&aacute; muy bien sola y m&aacute;s que sola. Que la compa&ntilde;&iacute;a la tiene cuando quiere y cuando le conviene. Hace bien. Luis de Argensola, sin embargo, confiesa que le cuesta encontrar a personas con las que compartir un momento de conversaci&oacute;n. Vive solo, claro, y jubilado de la actividad docente que complet&oacute; su vida durante casi medio siglo, se ve desenfocado en la sociedad actual y en sus circunstancias.
    </p><p class="article-text">
        La soledad es un p&aacute;ramo siniestro en medio de las multitudes que inundan nuestras calles cada d&iacute;a. Ahora que se aproximan nuevas vacaciones, las m&aacute;s santas, se podr&aacute; comprobar de nuevo. Procesiones y capirotes, cofrad&iacute;as machistas y cofrad&iacute;as p&iacute;as, cristos de la legi&oacute;n como anacronismo hist&oacute;rico, y c&aacute;nticos nocturnos de religi&oacute;n convertidos en gran negocio, nadie lo oculta.
    </p><p class="article-text">
        En medio de la masa se puede estar sola, me dice Cristina que promete acompa&ntilde;arme durante las fiestas y algo m&aacute;s, lo cual le agradezco. Hemos comprometido asistencia a una procesi&oacute;n en Le&oacute;n, unos rezos en Astorga, unos rosarios en Ferrol y unas lamentaciones en Avil&eacute;s. Estoy que no me lo creo con una agenda tan completa y repleta. Me dice que no me queje, que el Perro Sanche ha bajado las gasolinas para todo ese esplendor, y que as&iacute; nos saldr&aacute;n baratos los recorridos. &ldquo;&iquest;I tant!&rdquo;, le digo yo muy a la catalana, pensando en el coche el&eacute;ctrico de su propiedad en el que viajaremos. Para Le&oacute;n propuse el hostal de San Marcos, pero no hubo tal: nos espera un hotel sostenible, menos mal, no se caer&aacute;, y ecol&oacute;gico en sus comidas, con lo cual el vino no tiene sulfitos y la carne no es carne sino mera sombra de la caverna plat&oacute;nica. Y para eso estudiamos.
    </p><p class="article-text">
        En Avil&eacute;s hay un magn&iacute;fico Meli&aacute; en la plaza principal pero tampoco: nos esperan unas caba&ntilde;as en medio de la nada alimentadas por luz solar y autoabastecidas con verduras y animales propios. Espero que no haya que intervenir en sus sacrificio. Qui&eacute;n sabe: es semana santa y no podemos perdernos en la soledad sonora y simple.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/soledad-infinita_132_13096662.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2026 11:42:13 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La soledad infinita]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El día padre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/dia-padre_132_13081961.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Insiste Cristina, que todav&iacute;a est&aacute; viviendo aqu&iacute; &ndash;hay que ver d&oacute;nde es aqu&iacute;- que no entiende como tenemos la cara de celebrar el d&iacute;a del patriarcado el 19 de marzo. Confieso que no le entiendo, puede que est&eacute; ofuscada con su lectura presente,&nbsp;<em>Todos los hombres del presidente,&nbsp;</em>y otra en ciernes, una novelita de Carr&egrave;re. Puede incluso que quiera cargar contra ese poder nefasto de los patriarcas, yo tambi&eacute;n, y sus primavera, veranos y oto&ntilde;os. Yo tambi&eacute;n. Y as&iacute; inicio un mon&oacute;logo interior poco edificante:
    </p><p class="article-text">
        Los padres que reflexionan con sus hijos: un di&aacute;logo imposible. Cuando los padres se dan cuenta de la inutilidad del esfuerzo, los hijos desconectan. Cuando los hijos desean curiosear y hablar con los padres, ya es demasiado tarde. La relaci&oacute;n paterno-filial masculina no es una relaci&oacute;n limpia, es turbia en su propia esencia. Todos somos padres en permanente estado de desaliento, por lo que no podemos decir, por lo que s&iacute; podemos decir, por lo que nos gustar&iacute;a decir y no decimos, por lo que desear&iacute;amos proyectar y no proyectamos, por la complicidad que intentamos y la distancia que conseguimos. Ser&iacute;a mayor sin paciencia y con denuedo. A aguantar tocan. Hay un cierto poso de maldici&oacute;n y de condena: as&iacute; fuiste, as&iacute; te lo pagan. La relaci&oacute;n infantil con el padre puede ser preciosa. La cuesti&oacute;n de lo que sea o haya sido tu padre poco importar&aacute; mientras forme parte de la narrativa &eacute;pica de la infancia. En los a&ntilde;os siguientes, suele trastocarse sobre todo cuando el sujeto infante entra en relaci&oacute;n contradictoria con otras realidades. Entonces, el mecanismo &eacute;pico no funciona y todo lo relacionado con la familia, incluido el padre, se convierte en un estorbo. Hay una cierta maledicencia en todo ello. Una suerte de condena: tales relaciones nunca salen bien, su esencia es el desastre y su culminaci&oacute;n la afectividad frustrada, todo lo que pudo ser y no fue, todo lo que se dej&oacute; de hablar y no se habl&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La mejor &eacute;pica se concentra en un buen plato. &iquest;D&oacute;nde vamos a comer para la celebraci&oacute;n del santo y del padre?&rdquo; me espeta Cristina, quiz&aacute;s un tanto espantada. &ldquo;Lo mejor es siempre un buen pescado, modesto y sol&iacute;cito&rdquo; le digo en un af&aacute;n de reconciliaci&oacute;n. Nos vamos al Caf&eacute; Varela de Madrid, donde nos sirven unas ostras viejas y un lenguado del pleistoceno por su grosor. &ldquo;De estos ya no se hacen&rdquo; nos dice el camarero dej&aacute;ndonos un tanto estupefactos. &ldquo;&iquest;Es de piscifactor&iacute;a?&rdquo;, preguntamos. &ldquo;Por favor, no nos insulte, aqu&iacute; no hay de esas cosas&rdquo;, responde ofendido ante una foto a&ntilde;eja de los hermanos Machado, que frecuentaron el local.
    </p><p class="article-text">
        Con los postres, macedonia de frutas y filloas, Cristina vuelve al ataque: &ldquo;&iquest;Sabes que Woodward y Bernstein al principio se llevaban fatal?&rdquo;. &ldquo;S&iacute;, se ve un poco en la pel&iacute;cula de Pakula&rdquo;, digo. &ldquo;No se ve nada, atisbos, ocultaciones del patriarcado en un contexto de desprecio a las mujeres periodistas, por cierto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es evidente que el libro le est&aacute; sentando muy bien. Pedimos caf&eacute; y licores, y brindamos, por su padre, un hombre elegante, por el m&iacute;o, que tambi&eacute;n lo fue, y por m&iacute;, al fin. Viva el sufrido San Jos&eacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/dia-padre_132_13081961.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Mar 2026 14:21:47 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El día padre]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Y (Aznar) López nos dejó sin postre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/aznar-lopez-dejo-postre_132_13055353.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Me dice Cristina que no le han gustado nada las memorias de Patti Smith. Me devuelve el libro,&nbsp;<em>Pan de &aacute;ngeles&nbsp;</em>se titula, yo se lo he prestado, y eso cierra una semana de convivencia intempestiva y fuera de lugar. Quiz&aacute;s por eso no le han gustado las memorias: a m&iacute; s&iacute;, y mucho, y por muchas cosas. Pero le ahorro todo, son mis secretos. Por ejemplo, en aquella cafeter&iacute;a de Santiago de Compostela en las galer&iacute;as comerciales Viacambre, &iquest;c&oacute;mo se llamaba? Era de pretensiones coru&ntilde;esas, es decir, decoraci&oacute;n aparentemente inglesa, buen vino y buenas tapas. All&iacute; se apareci&oacute; per la premiere fois Patti con aquel sublime disco&nbsp;<em>Horses,&nbsp;</em>y las canciones subsiguientes y siguientes,&nbsp;<em>Gloria&nbsp;</em>y&nbsp;<em>Redondo Beach.&nbsp;</em>All&iacute; cambi&oacute; bruscamente mi incipiente po&eacute;tica porque, sin saberlo, intu&iacute; que Patti lo era, poeta. &Eacute;ramos unos adolescentes reci&eacute;n estrenados, universitarios reci&eacute;n estrenados&nbsp;<em>aussi,</em>&nbsp;<em>en attedant</em>&nbsp;la muerte del dictador. Todas las palabras en franc&eacute;s pueden estar muy mal escritas, todas, pero no el tono y la atm&oacute;sfera inencontrable de aquella cafeter&iacute;a y aquella primera vez con Patti.
    </p><p class="article-text">
        Cristina da un sonoro portazo y me recuerda que estamos en guerra, ser&aacute; por mi culpa, y eso que no me llamo Pedro ni me apellido S&aacute;nchez. Otra vez estuvimos en guerra, con algo m&aacute;s de educaci&oacute;n, quiz&aacute;s, pero con igual n&uacute;mero de mentiras, gracias tambi&eacute;n a un amigo americano de Texas, a un laborista reconvertido que dej&oacute; patas arriba a su partido y a sus partidarios, y nuestro ic&oacute;nico L&oacute;pez, presidente del gobierno de este pa&iacute;s. La broma nos cost&oacute; nueve muertos, esp&iacute;as del CNI asesinados sobre el terreno, y lo que vino despu&eacute;s con los trenes de cercan&iacute;as en Madrid, casi doscientos. Un a&ntilde;o antes, el 12 de marzo de 2003 en el hotel Salinas de Lanzarote, se celebr&oacute; una cumbre hispano-alemana: L&oacute;pez a solas con Gerhard Schr&ouml;eder, a la saz&oacute;n caniller alem&aacute;n. En el medio, el presidente del gobierno de Canarias, e int&eacute;rpretes a los lados, todo eso en una cena que acab&oacute; con estr&eacute;pito, sin postre, porque L&oacute;pez se quer&iacute;a fumar a solas un puro, o algo as&iacute;. Podr&iacute;a contar m&aacute;s pero me dan escalofr&iacute;os: en mayo, los atentados contra intereses espa&ntilde;oles en Casablanca, y en 2004 el maldito 11-M de hace veintid&oacute;s a&ntilde;os: un corte irreparable en la historia pol&iacute;tica y social de este pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Casi todo cabe en un folio, dec&iacute;a mi padre que le exig&iacute;a un catedr&aacute;tico de ret&oacute;rica en el seminario mayor de Ourense. Incluso en una cuartilla. Cristina vuelve, retorna con la lluvia, como en un cuento de Mutis, y me insiste en lo de la guerra, como pidi&eacute;ndome explicaciones. Le conecto una tertulia de la tele y me espeta que esa esta comprada, el otro manipulado y la de m&aacute;s all&aacute; fue del PC en su juventud y quiz&aacute; lo siga siendo.
    </p><p class="article-text">
        Me cuesta considerar todo esto como realidad. Por eso, me pongo en pie, con el libro de Patti abierto, y leo, con mucho &eacute;nfasis, la &uacute;ltima frase del pr&oacute;logo: &ldquo;Por mi parte, me arrojar&iacute;a desde el borde de un radiante mont&iacute;culo iluminado por los rayos de un sol castigador, una viajera singular en busca del jard&iacute;n de la hora infantil&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Acto que le sirve como pretexto, a Cristina, para amenazar con una semana m&aacute;s de estancia, &iquest;no se hab&iacute;a acabado la guerra, seg&uacute;n el monstruo pelirrojo? Vale.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Noguerol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/aznar-lopez-dejo-postre_132_13055353.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Mar 2026 10:49:47 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Y (Aznar) López nos dejó sin postre]]></media:title>
    </item>
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