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    <title><![CDATA[elDiario.es - Paula Ramos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/paula-ramos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Paula Ramos]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Lara Moreno, novelista: “Por muy feminista que creas ser, no estás a salvo de sufrir violencia de género”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/lara-moreno-novelista-feminista-creas-no-salvo-sufrir-violencia-genero_1_9290082.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca2bc1c0-ad60-45be-a642-aa51506eb7be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lara Moreno, novelista: “Por muy feminista que creas ser, no estás a salvo de sufrir violencia de género”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora sevillana presenta su última novela, 'La ciudad', un relato sobre la violencia y su relación con la cotidianidad y la desigualdad social</p><p class="subtitle">Elena Poniatowska: “Tuve a mi hijo en un convento de monjas y era la apestada”</p></div><p class="article-text">
        El encuentro con Lara Moreno (Sevilla, 1978) sucede en una terraza a escasos metros de su casa, en un barrio del sur de Madrid. Hace tiempo que no vive en la plaza de la Paja, escenario de su &uacute;ltima novela, y el lugar en el que se refugi&oacute; durante mucho tiempo de la &ldquo;selva&rdquo; que, dice, es la capital. Tiene claro que los barrios, tanto el de antes como el de ahora, son algo f&iacute;sico, pero tambi&eacute;n ideol&oacute;gico. Aunque siente que, cada vez, quedan menos &ldquo;muros a los que agarrarse&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mira alrededor con frecuencia, se protege del sol traicionero de las cuatro de la tarde, y beb&eacute; de su caf&eacute; con hielo. Se r&iacute;e antes de responder a la primera pregunta. &ldquo;Es la hora de la siesta, me has matado&rdquo;, responde. No tanto como lo hizo <em>Por si se va la luz</em> su primera novela, que fue, cuenta, lo que m&aacute;s le ha costado hacer en su vida.
    </p><p class="article-text">
        Un viaje a las profundidades de la violencia a trav&eacute;s de las manos de tres mujeres, Oliva, Damaris y Hor&iacute;a, que conviven en el mismo espacio f&iacute;sico y temporal, pero que pertenecen a mundos diferentes. Es lo que cuenta Moreno es su tercera novela, <em>La ciudad </em>(Lumen), cuyo primer atisbo tuvo lugar en 2018. La realidad de tres mujeres, que a su vez podr&iacute;an ser otras tantas, a las que muchos miran, pero a las que nadie ve.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de cuatro a&ntilde;os de escritura, con largas pausas, como el propio confinamiento, que permitieron a la autora oxigenarse y construir el relato de otra forma. &ldquo;Hor&iacute;a no hubiera existido si la hubiese escrito del tir&oacute;n&rdquo;, reconoce. Hoy es uno de los personajes por los que m&aacute;s afecto siente, una de las historias que m&aacute;s le emociona. Una traves&iacute;a que Moreno tilda, adem&aacute;s, de dif&iacute;cil, por la complejidad de la trama y los requerimientos. &ldquo;En muchas ocasiones no me hac&iacute;a falta la predisposici&oacute;n a la escritura, sino el cuerpo y las ganas&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Definirse a uno mismo es complejo, pero &iquest;qui&eacute;n es Lara Moreno?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me parece una pregunta dificil&iacute;sima. En este caso, Lara Moreno es una mujer que ha escrito contra viento y marea, contra el trabajo, la vida, la maternidad y todo lo que arrastra. Ha conseguido escribir su tercera novela, y con eso ya puede darse por satisfecha.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;ntas Laras existen? &iquest;Hay una Lara escritora y otra que no lo es?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Escritora soy siempre. Es de las cosas profesionales donde m&aacute;s &ldquo;yo&rdquo; me siento. Como tambi&eacute;n forma parte de mi vida emocional, porque va m&aacute;s all&aacute; de lo profesional, supongo que podr&iacute;a decir que no hay m&aacute;s de una Lara. Lo que pasa es que soy escritora, pero no estoy escribiendo todo el rato, de hecho, escribo bastante poco.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Clarice Linspector, con quien te han comparado a nivel po&eacute;tico en alguna ocasi&oacute;n, dec&iacute;a escribir con el cuerpo. &iquest;Con qu&eacute; escribes t&uacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que escribo esencialmente con la cabeza. Lo que pasa es que hay algo bastante torrencial en mi forma de escribir, que yo siempre he definido como org&aacute;nico, que tiene que ver con otras muchas cosas que est&aacute;n fuera de lo mental. Por ejemplo, escribir una novela es algo muy cerebral, independientemente de c&oacute;mo sea tu forma de escribir o los recursos que utilices. La poes&iacute;a es diferente, pero tampoco dir&iacute;a que la escribo con el cuerpo, en todo caso con la rabia, con el miedo o con el dolor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es escribir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Comunicar. Contigo misma o con otra persona u otredad con la que tengas un conflicto o un anhelo. Est&aacute; claro que una novela no se escribe solo para hablar contigo misma, ya es otro tipo de comunicaci&oacute;n, una forma de construir mundos, de reflejar lo que te interesa&hellip; Dibujar realidades para mirarlas de nuevo, para hacerte las preguntas pertinentes, para pelear por algo&hellip; Yo no s&eacute; por qu&eacute; escribo a estas alturas. Me gusta much&iacute;simo y ya est&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En tu escritura, en tu ritmo, me parece intuir a Cort&aacute;zar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cort&aacute;zar fue mi escritor de cabecera durante much&iacute;simo tiempo. En mi primer libro de relatos, que publiqu&eacute; con veintitr&eacute;s a&ntilde;os, Felipe Ben&iacute;tez Reyes, que escribi&oacute; el pr&oacute;logo, puso algo como &ldquo;es cortazariana de no se qu&eacute;&rdquo;. Entonces, claro, me di cuenta de que ten&iacute;a que dejar de leer inmediatamente a Cort&aacute;zar. Porque tiene un estilo superpegajoso, maravilloso. Dej&eacute; de leerlo. Luego he vuelto a &eacute;l, ya con la distancia de la experiencia, solamente a ver, a asombrarme una vez m&aacute;s de su maestr&iacute;a, independiente del estilo, de su forma de construir. En realidad, no sabes nunca qu&eacute; viene antes. Evidentemente he tenido mucha influencia de muy jovencita, pero claro, han pasado muchos a&ntilde;os y he escrito mucho. Creo que hab&iacute;a algo en ese fraseo y en ese ritmo que es mi forma de escribir.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me di cuenta de que tenía que dejar de leer inmediatamente a Cortázar porque tiene un estilo superpegajoso, maravilloso. Luego he vuelto a él, ya con la distancia de la experiencia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Tu &uacute;ltima novela, </strong><em><strong>La ciudad, </strong></em><strong>cuenta la historia de tres mujeres muy diferentes con un punto en com&uacute;n: la violencia. Oliva sufre violencia machista. Damaris y Hor&iacute;a, inmigrantes, una estructural, que les obliga a vivir de espaldas al mundo. &iquest;Cu&aacute;ntas mujeres como ellas, tus protagonistas, te has encontrado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con Olivas me habr&eacute; topado con un mont&oacute;n sin saberlo, y otras cuantas que s&iacute;. Posiblemente me rodean unas cuantas en este momento y tampoco lo s&eacute;. No me he encontrado con muchas Hor&iacute;as, porque no conozco a la gente que recoge la fruta que yo me como, no comparto la vida con ellos ni con ellas. Y con Damaris tal cual no, pero he conocido unas cuantas. Esa figura de interna nunca la he tenido, ni en mi familia, pero desde hace a&ntilde;os viene una mujer a limpiar a mi casa una vez por semana. Es de Ruman&iacute;a y no se llama Damaris, tiene otro nombre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Est&aacute;n sus historias inspiradas en casos concretos o son la suma de muchas de las realidades que nos rodean?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No son personajes reales, son personajes llenos de realidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Crees posible que alguien lea tu libro y piense que es inveros&iacute;mil, que &ldquo;esas cosas no pasan&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay mucha gente que niega la violencia de g&eacute;nero, much&iacute;simos j&oacute;venes. De hecho, ha subido el &iacute;ndice en el &uacute;ltimo a&ntilde;o, cosa que es escalofriante. Posiblemente la gente que se acerque al libro, en su gran mayor&iacute;a, no cumpla esa cuota y no sea del tipo de gente que la niega, pero de no negarla, per se, a de verdad reconocerla y asumirla va un paso. Lo que s&iacute; creo es que, al leer la historia, sobre todo la de Oliva, que creo que es con la que las lectoras pueden identificarse m&aacute;s, la gente se har&aacute; preguntas, que ya se han hecho algunos, y es &iquest;c&oacute;mo ha podido esta mujer meterse ah&iacute;?, &iquest;por qu&eacute; no se va?, &iquest;qu&eacute; hace soportando eso?, en vez de preguntarse: &iquest;qu&eacute; hace este hombre comport&aacute;ndose de esta manera?, &iquest;qu&eacute; hace este hombre torturando a esta mujer?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sobre las v&iacute;ctimas, como Oliva, no pesa solo la violencia, sino la sensaci&oacute;n de haber construido su propia jaula.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es el quid de la cuesti&oacute;n de la violencia de g&eacute;nero, que todav&iacute;a recae sobre nosotras la culpa. Ponemos el foco en la v&iacute;ctima en lugar de en el agresor. Independientemente de los recursos, la culpa se da siempre, la verg&uuml;enza, el hecho de sentir que no se lo puedes contar a nadie, y que no te puedes ir de ah&iacute;. Eso es lo principal. Es un lugar en el que se han establecido unas reglas basadas en el abuso y en el poder, algo que ya no deber&iacute;a existir de por s&iacute; en las relaciones emocionales&hellip; Es esa jerarqu&iacute;a infecta la que hace que no nos tratemos con respeto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una culpa que pesa m&aacute;s en su caso, al ser madre...</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, la culpa de haber permitido que se destruya la relaci&oacute;n de antes. Todo parte de esa cultura que tenemos tan arraigada. Aunque las cosas hayan cambiado much&iacute;simo, much&iacute;simo, en el fondo la culpa por separarte cuando ya eres madre, la culpa por vivir separada de tu hija o de tu hijo, por romper esa familia que no deja de ser una estructura muy sagrada sigue ah&iacute;. Y claro, cuando esa sensaci&oacute;n est&aacute; todo el rato y si eres madre m&aacute;s, porque es as&iacute;, no vas a poder ver d&oacute;nde est&aacute; la puerta para salir.
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            <span class="title">
                Una escritora con vistas a la ciudad                            </span>
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        <strong>Un sentimiento que se repite es el de &ldquo;esto no me puede pasar a mi&rdquo;. &iquest;Observamos lo que ocurre a nuestro alrededor, los n&uacute;meros, las estad&iacute;sticas, con distancia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro, eso siempre les pasa a otros. Realmente he intentado describir esta relaci&oacute;n y justo con este personaje, que est&aacute; en la c&uacute;spide de las otras tres, porque es la que est&aacute; en el lugar del privilegio, porque es blanca, es espa&ntilde;ola, tiene una carrera, tiene su trabajo, es independiente, ha podido separarse de su pareja sin ning&uacute;n tipo de tragedia ni de trauma. Se lleva bien con el padre de su hija, ha sido siempre una mujer que se ha cre&iacute;do libre&hellip; Entonces, evidentemente, esto no le puede pasar a ella. Esto es lo que la sociedad te dice todo el rato. Te lo dice tu familia, te lo dicen tus amigos, te lo dices t&uacute; misma. Pero lo que intento contar aqu&iacute; es que nos puede pasar a todas, absolutamente a todas, en todas las partes del mundo, con m&aacute;s o menos recursos. No est&aacute;s a salvo de sufrir violencia de g&eacute;nero. Igual que no est&aacute;s a salvo de que te cojan por la calle, te violen y te maten. No est&aacute;s a salvo de que tu jefe abuse de ti, no solo en un sentido sexual. No es tu voluntad. Por mucho dinero que tengas, por muy inteligente que te creas y por muy feminista que creas ser no se puede evitar si tienes la mala suerte de encontrarte frente a frente con un maltratador.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;La empat&iacute;a es selectiva?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, claro. La empat&iacute;a tiene clase, tiene raza, tiene todo. La empat&iacute;a tiene dinero tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Qui&eacute;n se entromete en el amor ajeno, en la intimidad de otros, en su forma delictiva de enlazarse&rdquo;, escribes en la novela. &iquest;Por qu&eacute; se asume que el papel que corresponde a los que rodean es desde la barrera?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Socialmente ocurre en la familia y en la pareja principalmente. Creo que viene, adem&aacute;s, en nuestro caso, de la educaci&oacute;n, la educaci&oacute;n religiosa&hellip; Todo tiene que ver, aunque hay otros pa&iacute;ses, con otras religiones diferentes a la nuestra, a la que ha alimentado hist&oacute;ricamente nuestra sociedad, donde ocurre lo mismo. Tiene que ver con la manera en la que hemos construido nuestras sociedades, en las que hab&iacute;a un jefe de la manada siempre. Nadie se mete en la familia porque entendemos que la intimidad es un territorio sagrado, y que el silencio es algo que tiene que ver con el pudor y con el respeto. En realidad, se abandona a su suerte a los d&eacute;biles.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No estás a salvo de sufrir violencia de género. Igual que no estás a salvo de que te cojan por la calle, te violen y te maten. No estás a salvo de que tu jefe abuse de ti, no solo en un sentido sexual</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>La violencia tiene m&uacute;ltiples formas. La violencia, escribes, &ldquo;tambi&eacute;n es eso, estar insegura despu&eacute;s&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro. La relaci&oacute;n que cuento en la novela es un reflejo de lo que ocurre en las relaciones de maltrato, que la v&iacute;ctima est&aacute; bajo una tensi&oacute;n constante. Evidentemente no est&aacute; en plenas facultades, porque si tienes miedo de lo que va a ocurrir&hellip; Otra cosa que se da, que es un patr&oacute;n muy repetido, son los celos. Generalmente el hombre maltratador se manifiesta muy celoso, como si eso fuese una demostraci&oacute;n de amor, que tambi&eacute;n es algo que tenemos muy mal aprendido. Relacionamos los celos y la posesi&oacute;n con la cantidad de amor, cuando en realidad es una cosa superperversa. Creo que puede ser normal y natural sentirse inseguro o sentir celos en un momento dado, son sentimientos humanos, el problema es qu&eacute; hacemos con esos sentimientos, c&oacute;mo los enfrentamos y c&oacute;mo los convertimos en herramientas que sirven para anular a la otra persona, para prohibir&hellip; Hacer sentir insegura a la otra persona es otra forma de par&aacute;lisis. En realidad, el mecanismo es perfecto, es lo que se hace con las presas: inmovilizarlas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo surge la idea de la novela?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El primer germen fue el reto de enfrentarme a la ciudad como lugar narrativo, porque siempre hab&iacute;a metido a mis personajes en zonas rurales. Pero claro, el ruido de Madrid me parec&iacute;a muy dif&iacute;cil. Pensaba: &iquest;c&oacute;mo se cuenta esta urbe, llena de realidades, de contradicciones, y de cosas bonitas y horribles tambi&eacute;n? Decid&iacute; centrarlo todo en el edificio donde yo viv&iacute;a en ese momento, en la Plaza de la Paja, y decid&iacute; contar la historia de estas tres mujeres porque pens&eacute; que si quer&iacute;a coger un trocito de Madrid no pod&iacute;a no hablar de inmigraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hablas del ruido. &iquest;En Madrid se vive o se sobrevive?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Depende del dinero que tengas. [Risas]
    </p><p class="article-text">
        <strong>La relaci&oacute;n con la Plaza de la Paja, con el que fue tu barrio, hace que la novela tenga mucho de ti. &iquest;Por qu&eacute; ese lugar y no otro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Eleg&iacute; esa zona porque le tengo un cari&ntilde;o enorme. Al poco tiempo de empezar esta novela mi casero me dijo que me ten&iacute;a que ir de mi casa, en la Plaza de la Paja, y que me dejaba la casa hasta junio para que mi hija por lo menos cumpliera el curso escolar. Los quince a&ntilde;os que llevaba viviendo hab&iacute;a saltado de barrio en barrio. Me iba a la sierra y volv&iacute;a alegremente... Aunque cada vez pagaba m&aacute;s y m&aacute;s. Esa vez era la primera que viv&iacute;a sola, y era aut&oacute;noma. O sea, de pronto, me encuentro en la selva que es de verdad mi ciudad, una absoluta selva. Entonces, a pesar de toda la simbolog&iacute;a que tiene para m&iacute; ese barrio, porque es un barrio donde realmente yo he construido mis redes y las sigo teniendo, unas muy bonitas, de amistad y laborales, se desmoronaba todo. Decid&iacute;, con mas raz&oacute;n, partir desde ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        El T&iacute;o Tim&oacute;n, el bar de abajo, que es una casa para todos los parroquianos que paseamos por all&iacute;&hellip; Ese tipo de cosas para mi siempre hab&iacute;an contradicho esa imagen de Madrid como una ciudad salvaje, inh&oacute;spita, que yo nunca he pensado que sea as&iacute;. Nunca piensas que sea as&iacute; si te quedas en tu ombligo y has tenido suerte&hellip; Porque claro, si te pones a mirar un poco m&aacute;s a vista de p&aacute;jaro, es evidente que es as&iacute;, que es una ciudad hospitalaria para unos cuantos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; es importante contar historias como estas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque el silencio solo crea monstruos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paula Ramos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/lara-moreno-novelista-feminista-creas-no-salvo-sufrir-violencia-genero_1_9290082.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Sep 2022 20:40:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lara Moreno, novelista: “Por muy feminista que creas ser, no estás a salvo de sufrir violencia de género”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Escritores,Madrid,Violencia machista,Violencia de género]]></media:keywords>
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