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    <title><![CDATA[elDiario.es - Noam Lupu]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/noam-lupu/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Noam Lupu]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿A quién escuchan los políticos en España?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/escuchan-politicos-espana_132_9295289.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3e3349e3-f66e-4b11-adec-1017557be55b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿A quién escuchan los políticos en España?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los españoles de mayor clase social influencian sustancialmente más el proceso de adopción de políticas públicas. Así, cuando las preferencias entre grupos colisionan, son los que acaban obteniendo lo que quieren, incluso yendo en contra de las demandas de los grupos sociales más bajos</p></div><p class="article-text">
        En 1978, Espa&ntilde;a hab&iacute;a reci&eacute;n comenzado su camino democr&aacute;tico y se estaba deshaciendo de algunos legados de la dictadura franquista, entre ellos, la persecuci&oacute;n penal del adulterio y de los anticonceptivos. En este a&ntilde;o, el Centro de Estudios Sociol&oacute;gicos (CIS) realiz&oacute; una encuesta nacional en donde el 63% de los espa&ntilde;oles quer&iacute;a despenalizar el adulterio y los anticonceptivos. Sin embargo, si miramos con lupa estos resultados, nos damos cuenta de que solo un 47% de los encuestados con menores niveles de educaci&oacute;n apoyaban esta medida mientras que un 85% de los que ten&iacute;an niveles de educaci&oacute;n m&aacute;s altos estaban a favor. A finales de 1978, el Congreso <a href="https://elpais.com/diario/1978/01/19/espana/254012406_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">derog&oacute;</a> estas leyes.
    </p><p class="article-text">
        Casi 10 a&ntilde;os m&aacute;s tarde, en 1989, el CIS pregunt&oacute; a los espa&ntilde;oles sobre el derecho de autodeterminaci&oacute;n en el Pa&iacute;s Vasco y Catalu&ntilde;a. Esta pregunta encajaba dentro de un contexto pol&iacute;tico muy particular en el que ETA continuaba en activo y se hab&iacute;an producido las <a href="https://elpais.com/diario/1989/05/06/espana/610408802_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conversaciones de Argel</a> entre el gobierno y la banda terrorista. Tan solo un 39% de los encuestados con m&aacute;s altos niveles econ&oacute;micos estaban a favor del derecho de autodeterminaci&oacute;n a trav&eacute;s de un refer&eacute;ndum frente a una mayor&iacute;a de los espa&ntilde;oles de niveles econ&oacute;micos bajos que se mostraban en contra. Sin embargo, ning&uacute;n gobierno espa&ntilde;ol ha aceptado una reforma a este respecto.
    </p><p class="article-text">
        En 1997, los pa&iacute;ses miembros de la Uni&oacute;n Europea consideraban la entrada del euro como moneda en curso. El CIS de nuevo pregunt&oacute; la opini&oacute;n del p&uacute;blico, encontrando apoyo mayoritario entre los espa&ntilde;oles con niveles econ&oacute;micos altos y poca aprobaci&oacute;n entre los que ten&iacute;an menos recursos. El a&ntilde;o siguiente, el parlamento <a href="https://elpais.com/diario/1998/12/11/economia/913330801_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aprob&oacute;</a> el cambio de la peseta al euro.
    </p><p class="article-text">
        Estos ejemplos sugieren un patr&oacute;n. A la hora de aprobar pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en Espa&ntilde;a, las preferencias de las personas con mayores niveles econ&oacute;micos parecen influenciar m&aacute;s el resultado que las preferencias de los espa&ntilde;oles con menores niveles econ&oacute;micos. Tal desigualdad pol&iacute;tica ir&iacute;a en contra de un principio fundamental de los sistemas democr&aacute;ticos: que los ciudadanos deber&iacute;amos ser todos iguales, que los votos y las preferencias de ning&uacute;n grupo deber&iacute;an tener m&aacute;s peso en el proceso pol&iacute;tico que los de otro grupo.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a est&aacute; bastante arraigada la <a href="https://www.elsaltodiario.com/analisis/desafeccion-politica-tecnocracia-y-autoritarismo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sensaci&oacute;n</a> de que los pol&iacute;ticos no escuchan a los ciudadanos en sus demandas. Y no es algo reciente. Desde los mismos inicios de la democracia, los votantes han criticado la falta de respuesta de las &eacute;lites pol&iacute;ticas en el contexto pol&iacute;tico espa&ntilde;ol. &iquest;Pero son estos ejemplos unos casos aislados, o es la desigualdad pol&iacute;tica m&aacute;s bien un patr&oacute;n sistem&aacute;tico en la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una mirada m&aacute;s amplia</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para responder a esa pregunta, revisamos todos los datos de opini&oacute;n p&uacute;blica que est&aacute;n disponibles en la base del CIS, desde 1976 hasta 2016. En ese per&iacute;odo, el CIS pregunt&oacute; al p&uacute;blico espa&ntilde;ol m&aacute;s de 200 veces su opini&oacute;n sobre ciertas pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que se estaba discutiendo en el discurso pol&iacute;tico y en el parlamento. &Eacute;stas incluyen medidas econ&oacute;micas, reformas constitucionales, medidas contra el terrorismo, asuntos exteriores como la Uni&oacute;n Europea, y asuntos culturales como el matrimonio homosexual o las pol&iacute;ticas de g&eacute;nero, entre otros. Para cada pregunta realizada por el CIS, calculamos el porcentaje de encuestados que se muestran a favor o en contra de cada propuesta, divididos por nivel socioecon&oacute;mico seg&uacute;n su nivel de educaci&oacute;n y ocupaci&oacute;n. Luego, investigamos qu&eacute; sucedi&oacute; con esas pol&iacute;ticas: si fueron aprobados por el gobierno o no dentro de unos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        La idea es ver qu&eacute; pasa con un proyecto pol&iacute;tico cuando tiene el apoyo de un grupo socioecon&oacute;mico y no de otro. Los ejemplos con los que empezamos sugieren que cuando los grupos difieren en sus preferencias, los pol&iacute;ticos suelen responder a las preferencias de los ciudadanos de niveles econ&oacute;micos altos.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro <a href="https://doi.org/10.1093/ser/mwac040" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> encuentra que efectivamente es as&iacute;. El gr&aacute;fico 1 muestra la probabilidad de que una pol&iacute;tica sea aprobada seg&uacute;n la brecha entre las preferencias de los ciudadanos con mayores niveles socioecon&oacute;micos y las preferencias de los que tienen menores niveles socioecon&oacute;micos. Cuando los ciudadanos de clase social baja apoyan una propuesta m&aacute;s que los de clase alta (la brecha es negativa), la propuesta tiene poca probabilidad de ser aprobada. Cuando los dos la apoyan igual (la brecha es cero), la probabilidad es cercana al 50%. Pero cuando los espa&ntilde;oles de clase alta la apoyan mucho m&aacute;s que los de clase social baja (la brecha es positiva), la probabilidad de que se apruebe sube dram&aacute;ticamente. Podemos medir esos niveles socioecon&oacute;micos usando la educaci&oacute;n o la ocupaci&oacute;n del encuestado, pero el resultado es siempre lo mismo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 1: Probabilidades predichas de aprobaci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas seg&uacute;n la brecha de preferencias entre las clases sociales m&aacute;s altas y las m&aacute;s bajas</strong>
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            <span class="title">
                Fuente: Noam Lupu y Alejandro Tirado Castro, “Unequal Policy Responsiveness in Spain,” Socio-Economic Review                            </span>
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        Los espa&ntilde;oles con mayor clase social influencian sustancialmente m&aacute;s el proceso de adopci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. As&iacute;, cuando las preferencias entre grupos colisionan, son los ciudadanos con mayor clase social los que acaban obteniendo lo que quieren, incluso yendo en contra de las demandas de los grupos sociales m&aacute;s bajos. Y lo contrario tambi&eacute;n es cierto. Las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que son muy apoyadas por clases sociales m&aacute;s bajas, pero que encuentran mucha resistencia en clases sociales m&aacute;s altas, tienen menor probabilidad de adoptarse.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; hay desigualdad pol&iacute;tica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; sucede esto? &iquest;Por qu&eacute; los pol&iacute;ticos son m&aacute;s propensos a adoptar las medidas preferidas por los ciudadanos m&aacute;s ricos? Una posibilidad es que tiene que ver con el color del gobierno de turno. Si los gobiernos responden a sus seguidores, entonces quiz&aacute;s los gobiernos de derecha responden a los sectores socioecon&oacute;micos altos y los gobiernos de izquierda a los m&aacute;s bajos. Nuestra base de datos no cubre tantos gobiernos distintos como para poder testear esto de manera decisiva, pero s&iacute; cubre gobiernos del PSOE y del PP en estos cuarenta a&ntilde;os de democracia que podemos comparar. Y all&iacute; no vemos ninguna diferencia entre los gobiernos de distinta ideolog&iacute;a. La desigualdad de respuesta a favor de las clases sociales m&aacute;s altas se da de manera igual bajo gobiernos del PSOE tanto como bajo los del PP, sin importar la legislatura o el presidente.
    </p><p class="article-text">
        Otras posibles explicaciones tambi&eacute;n existen. Una es que las preferencias de los sectores altos son m&aacute;s representadas por los grupos de inter&eacute;s y que aquellos tienen cierta influencia en el proceso de elaboraci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Otra es que tiene que ver con las propias preferencias de los pol&iacute;ticos mismos. Ellos mismos suelen pertenecer a clases sociales altas y puede ser que por eso sean m&aacute;s conscientes de las preocupaciones y preferencias de estos grupos. De hecho, hay estudios que demuestran que precisamente es lo que pasa en <a href="https://doi.org/10.1111/ajps.12112" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otros</a> <a href="https://press.uchicago.edu/ucp/books/book/chicago/W/bo16956543.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pa&iacute;ses</a>.
    </p><p class="article-text">
        No sabemos cu&aacute;l de estas sea la explicaci&oacute;n. Hacen falta muchos m&aacute;s estudios para poder llegar a una respuesta definitiva. Pero el primer paso es reconocer que la desigualdad pol&iacute;tica ha sido una caracter&iacute;stica sistem&aacute;tica del contexto democr&aacute;tico espa&ntilde;ol de las &uacute;ltimas cuatro d&eacute;cadas. Y si muchos ciudadanos sienten que los pol&iacute;ticos no los escuchan, es porque tienen raz&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Noam Lupu, Alejandro Tirado Castro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/escuchan-politicos-espana_132_9295289.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Sep 2022 04:01:02 +0000]]></pubDate>
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