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    <title><![CDATA[elDiario.es - Diana Morant]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/diana-morant/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Diana Morant]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Un futuro digno de ser vivido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/futuro-digno-vivido_129_10287958.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/76882144-9b26-4bd8-8ed2-29174a5b4434_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un futuro digno de ser vivido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Politizar la salud y negar la ciencia, es decir, poner en peligro la vida de las personas y desoír las voces de las y los científicos, atenta directamente contra el bienestar de una sociedad. Deshacer la trenza, separar las hebras de la salud y la ciencia, tiene consecuencias catastróficas para la ciudadanía</p></div><p class="article-text">
        La llamaban el &aacute;ngel de la muerte y durante milenios fue una de las enfermedades m&aacute;s temidas en todo el mundo. Solo en el siglo XX, provoc&oacute; alrededor de 500 millones de muertes. Pero la viruela es la &uacute;nica enfermedad humana que ha logrado ser erradicada. Representa uno de los &eacute;xitos de salud p&uacute;blica m&aacute;s rotundos: en 1980, tras acabar con el virus en Somalia, la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud cerr&oacute; por fin la historia de uno de los males m&aacute;s letales. Este &aacute;ngel negro fue aniquilado gracias a una campa&ntilde;a de vacunaci&oacute;n, la primera de la historia, que comenz&oacute; en 1798, cuando el m&eacute;dico Edward Jenner public&oacute; los estudios que dieron lugar a la vacuna.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es imposible hacer un repaso de aquella terror&iacute;fica pandemia sin pensar en el coronavirus. El pasado 5 de mayo, tras 1191 d&iacute;as, la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud decret&oacute; el final de la emergencia sanitaria internacional por la covid 19. Es un hito que tambi&eacute;n debemos celebrar, sin lugar a duda. Otro &eacute;xito de salud p&uacute;blica, otro &eacute;xito de las vacunas. En mitad de la emergencia, se pusieron en com&uacute;n los datos cient&iacute;ficos entre investigadores e investigadoras para luchar contra el coronavirus, aplicar los tratamientos adecuados y, por supuesto, encontrar una vacuna en tiempo r&eacute;cord.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero las consecuencias de esta pandemia, sus profundas fisuras, a&uacute;n no han terminado. As&iacute; lo advirti&oacute; Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la OMS. Todav&iacute;a hay miles de personas cuyas vidas corren peligro en unidades de cuidados intensivos en todo el planeta, todav&iacute;a hay millones de personas sufriendo los s&iacute;ntomas de la covid persistente. El dolor que ha generado es incalculable, igual que la pobreza a la que ha arrojado a sociedades enteras. El virus, que ya forma parte de nuestra realidad, seguir&aacute; mutando. No podemos olvidarlo. Como tampoco podemos olvidar lo que nos ha ense&ntilde;ado esta brutal emergencia en estos tres a&ntilde;os y tres meses: que sin ciencia no hay futuro, que las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas deben blindar y reforzar los sistemas sanitarios al servicio de toda la ciudadan&iacute;a y que solo trabajando de forma comunitaria conseguiremos afrontar los retos que nos aguardan.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La salud, la ciencia y el bienestar de una sociedad forman una trenza indivisible. La robustez de esas tres hebras unidas, entrelazadas con sumo cuidado y determinaci&oacute;n, es la &uacute;nica herramienta que puede llevarnos a un futuro digno de ser vivido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El lunes pasado, <em>The Guardian</em> publicaba un art&iacute;culo sobre el &ldquo;tsunami de plata&rdquo; o &ldquo;silver tsunami&rdquo;, en ingl&eacute;s. Se refer&iacute;a a la oleada de enfermos de c&aacute;ncer de avanzada edad que podr&iacute;an colapsar los sistemas sanitarios, seg&uacute;n alertan los expertos oncol&oacute;gicos. Hace pocos meses, m&aacute;s de 250.000 personas se manifestaron por la defensa de la sanidad p&uacute;blica en Madrid, la comunidad aut&oacute;noma que menos presupuesto dedica a la antenci&oacute;n primaria, en la que los m&eacute;dicos han mantenido una huelga de casi cuatro meses. Los procesos de privatizaci&oacute;n y deterioro del Partido Popular hacen que las listas de espera ya no est&eacute;n siquiera en los quir&oacute;fanos, sino en los diagn&oacute;sticos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora mismo, en Castilla y Le&oacute;n hay confinadas miles de vacas para prevenir el contagio de la tuberculosis bovina, una enfermedad muy contagiosa que puede transmitirse a los humanos. La legislaci&oacute;n europea es estricta, y empe&ntilde;arse en relajar los controles para ganar votos, como est&aacute; haciendo Vox &#42999;en una comunidad donde forma parte del Gobierno&#42999;, poniendo en peligro la credibilidad sanitaria de un sector importante como es el ganadero y, adem&aacute;s, arriesg&aacute;ndose a que la bacteria salte a los humanos y se propague sin control es irresponsable y alarmante. Dice el consejero de Agricultura: &ldquo;Llevamos muy al extremo la salud p&uacute;blica&rdquo;. La salud p&uacute;blica no se lleva lejos, la salud p&uacute;blica se protege, se cuida por encima de todo, se toma en serio. A quien estamos llevando demasiado lejos es a la ultraderecha.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Politizar la salud y negar la ciencia, es decir, poner en peligro la vida de las personas y deso&iacute;r las voces de las y los cient&iacute;ficos, atenta directamente contra el bienestar de una sociedad. Deshacer la trenza, separar las hebras de la salud y la ciencia, tiene consecuencias catastr&oacute;ficas para la ciudadan&iacute;a. Ning&uacute;n partido pol&iacute;tico deber&iacute;a poder permit&iacute;rselo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno de Espa&ntilde;a acaba de duplicar la inversi&oacute;n p&uacute;blica del proyecto estrat&eacute;gico de Salud de Vanguardia, gracias a la nueva inyecci&oacute;n de los fondos europeos. Un PERTE pensado para liderar el descubrimiento y la producci&oacute;n de nuevos medicamentos y terapias avanzadas, y hacerlas llegar a la gente a trav&eacute;s de nuestro Sistema P&uacute;blico de Salud. Un PERTE pensado tambi&eacute;n para digitalizar nustro sistema sanitario, reforzar la atenci&oacute;n primaria y avanzar en medicina personalizada. Porque nuestra meta es ser un pa&iacute;s l&iacute;der en ciencia e innovaci&oacute;n al servicio de la salud de las personas. No es un reto: es una realidad tangible, la realidad hacia la que se dirige el Gobierno de este pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La salud es un derecho, no el privilegio de unos pocos. Ciencia, salud y bienestar. Trencemos con determinaci&oacute;n el camino hacia el &uacute;nico futuro digno de ser vivido. Para que ning&uacute;n &aacute;ngel de la muerte nos vuelva a coger desprevenidos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diana Morant]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/futuro-digno-vivido_129_10287958.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Jun 2023 20:56:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un futuro digno de ser vivido]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La hora de la ciencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/hora-ciencia_129_9311933.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4e1cad1c-3634-4b19-a2c1-d103cdb1cc69_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La hora de la ciencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La vicepresidenta segunda y la titular de Ciencia avanzan los detalles de la nueva ley, que eleva la inversión pública y privada, propone un nuevo tipo de contrato indefinido para los investigadores y avanza en igualdad de género y conciliación</p></div><p class="article-text">
        La crisis econ&oacute;mica de 2008 supuso un duro golpe para la investigaci&oacute;n y la ciencia en nuestro pa&iacute;s, con un efecto demoledor sobre la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica, la inversi&oacute;n productiva, la modernizaci&oacute;n industrial y la capacidad de resiliencia y crecimiento futuro de la econom&iacute;a. Tambi&eacute;n sobre la carrera profesional cient&iacute;fica, favoreciendo la precariedad y fomentando la fuga de un talento valioso y dif&iacute;cil de recuperar.
    </p><p class="article-text">
        Durante el gobierno del Partido Popular, y en especial entre los a&ntilde;os 2012 y 2015, m&aacute;s de 10.000 puestos de trabajo se perdieron en el sistema p&uacute;blico de ciencia. Por cada plaza de cient&iacute;fico que se jubilaba no se incorpor&oacute; ning&uacute;n investigador. Toda una generaci&oacute;n de j&oacute;venes tuvo que emigrar y los que se quedaron padecieron salarios bajos, condiciones laborales peores y la imposibilidad de consolidar su posici&oacute;n y promocionarse en sus puestos de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Para enmendar esta situaci&oacute;n, desde 2018 el Gobierno ha fijado el impulso de la ciencia entre sus prioridades, con un importante aumento de las inversiones p&uacute;blicas, la progresiva mejora de las condiciones laborales de los investigadores e investigadoras, la reordenaci&oacute;n de los organismos p&uacute;blicos y el impulso de una nueva Ley de Ciencia que proporcionase un marco moderno y estable para apostar por este motor de crecimiento y progreso. Proteger la ciencia es garant&iacute;a de prosperidad y bienestar. <a href="https://op.europa.eu/en/publication-detail/-/publication/0635b07f-07bb-11e7-8a35-01aa75ed71a1#" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un estudio de la Comisi&oacute;n Europea</a> estima que un incremento en inversi&oacute;n en I+D equivalente al 0,2% del Producto Interior Bruto genera un aumento del PIB de 1,1%, es decir, cinco veces mayor en t&eacute;rminos absolutos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Ley de la Ciencia, la Tecnolog&iacute;a y la Innovaci&oacute;n, aprobada por las Cortes Generales el pasado 25 de agosto, es, sin duda, una de las principales reformas estructurales del Plan de Recuperaci&oacute;n. Se trata de poner fin a los estragos de una d&eacute;cada perdida, garantizando una financiaci&oacute;n p&uacute;blica estable y creciente de la I+D, dotando de mayor estabilidad la carrera profesional del personal de investigaci&oacute;n, facilitando la atracci&oacute;n y retenci&oacute;n del talento cient&iacute;fico en nuestro pa&iacute;s, favoreciendo la igualdad de g&eacute;nero y fortaleciendo las capacidades del Sistema Espa&ntilde;ol de Ciencia y su imbricaci&oacute;n en las redes internacionales de centros de investigaci&oacute;n de primera fila.
    </p><p class="article-text">
        Con el objetivo de una inversi&oacute;n p&uacute;blica del 1,25% del PIB en 2030 y alcanzar el 3% en conjunto con la privada (lo que supondr&aacute; doblar la inversi&oacute;n actual en ocho a&ntilde;os), la Ley se alinea con el Acuerdo por la Ciencia y la Innovaci&oacute;n de la Uni&oacute;n Europea y el Pacto por la Ciencia respaldado en Espa&ntilde;a por m&aacute;s de 80 organizaciones cient&iacute;ficas, acad&eacute;micas, empresariales y sindicales. En la lucha contra la precariedad, la nueva Ley propone un nuevo tipo de contrato indefinido, que recoge las singularidades del sistema de I+D y proporcionar&aacute; estabilidad a los investigadores, con un nuevo itinerario posdoctoral para reducir la edad de entrada al sistema y nuevos derechos laborales, tanto para los j&oacute;venes como para los investigadores consolidados. Todo ello impulsar&aacute; la inversi&oacute;n y el talento, favoreciendo su atracci&oacute;n, la movilidad profesional y la colaboraci&oacute;n en empresas tecnol&oacute;gicas.
    </p><p class="article-text">
        Otro de los pilares fundamentales de la Ley es su apuesta por reforzar los aspectos sociales de la pol&iacute;tica cient&iacute;fica, tecnol&oacute;gica y de la innovaci&oacute;n. As&iacute;, se avanza en igualdad de g&eacute;nero y conciliaci&oacute;n en el &aacute;mbito de la ciencia, se considera a esta como un bien com&uacute;n, se avanza en pol&iacute;ticas de ciencia abierta y se incluye la participaci&oacute;n ciudadana y la divulgaci&oacute;n como pilares del sistema.
    </p><p class="article-text">
        Resolver los problemas m&aacute;s acuciantes de la ciencia demandar&aacute; la implicaci&oacute;n de todos los actores del sistema. Por ello, se potencia la transferencia de conocimiento a las empresas, la administraci&oacute;n y la industria, mediante el desarrollo de la compra p&uacute;blica de innovaci&oacute;n y la posibilidad de la inversi&oacute;n p&uacute;blica en sociedades mercantiles, para impulsar el papel del sector p&uacute;blico como agente emprendedor, que invierte y estimula la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica. De igual modo se reconocer&aacute;n las actividades de transferencia en los procesos de promoci&oacute;n y en los complementos salariales de los investigadores. 
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, la Ley facilita la reducci&oacute;n de cargas administrativas y prev&eacute; la creaci&oacute;n de la Agencia Espacial Espa&ntilde;ola, que coordinar&aacute; las actividades para el desarrollo tecnol&oacute;gico y el uso del espacio en &aacute;mbitos como la seguridad, la observaci&oacute;n de la tierra, la geolocalizaci&oacute;n o las comunicaciones, y se encargar&aacute; de la coordinaci&oacute;n estatal e internacional de la pol&iacute;tica espacial espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        El fomento de la I+D es una condici&oacute;n necesaria para cualquier pa&iacute;s que quiera avanzar hacia la modernidad. Su importancia resulta vital para el desarrollo de nuevos productos y procesos que permitan mejorar la competitividad de las empresas, diversificar la econom&iacute;a, impulsar la sostenibilidad y, en definitiva, responder a los grandes retos del futuro. Como admit&iacute;a una de nuestras cient&iacute;ficas m&aacute;s importantes, Margarita Salas: &ldquo;un pa&iacute;s sin investigaci&oacute;n es un pa&iacute;s sin desarrollo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Con esta visi&oacute;n, el Plan de Recuperaci&oacute;n apuesta por la ciencia, como elemento de crecimiento inteligente y factor cr&iacute;tico para incrementar la productividad y competitividad de Espa&ntilde;a, con reformas estructurales y un aumento significativo de la inversi&oacute;n p&uacute;blica en I+D+i, que se ha doblado desde 2018. En definitiva, se trata de poner a nuestras universidades y centros de investigaci&oacute;n en la primera liga; de situar a Espa&ntilde;a, por fin, en el lugar que corresponde en el grupo de los grandes pa&iacute;ses motores de la UE; de construir un futuro mejor para las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nadia Calviño Santamaría, Diana Morant]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/hora-ciencia_129_9311933.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Sep 2022 21:30:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La hora de la ciencia]]></media:title>
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