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    <title><![CDATA[elDiario.es - Joan Ridao]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/joan-ridao/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Joan Ridao]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cine y pacifismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cine-pacifismo_129_13033540.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/91785b2a-582e-4890-a79b-389c4cf4759c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cine y pacifismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si el cine ha servido para evidenciar la corrupción, defender los derechos civiles o criticar el estilo de vida desaforado del capitalismo especulativo, es lógico que en la gala de los Goya o en el festival de Berlín —o en los César, los BAFTA o los Gaudí— se quiera reflexionar sobre el pacifismo o denunciar las maldades de la geopolítica actual</p></div><p class="article-text">
        La gala de los Goya discurri&oacute; entre el glamour de la alfombra roja y los dardos reivindicativos caracter&iacute;sticos de este tipo de actos de la industria cinematogr&aacute;fica, en un d&iacute;a que amaneci&oacute; con la noticia de las bombas ca&iacute;das sobre Ir&aacute;n, fruto de un nuevo ataque preventivo, ilegal y unilateral de los EEUU y de su aliado Israel, provocando un nuevo conflicto que tiene al mundo en vilo. De hecho, la velada empez&oacute; con los presentadores, Luis Tosar y Rigoberta Bandini, luciendo ostensiblemente un pin con la bandera palestina en la solapa, para denunciar el genocidio en Gaza, y con una expl&iacute;cita condena de la violencia, marca de la casa, pues ya tuvo lugar algo similar en la misma ceremonia con motivo de las guerras de Irak o Ucrania, como se encarg&oacute; de recordar el actor gallego. Bandini lament&oacute; incluso la orden israel&iacute; de expulsar a las ONG de Gaza y Cisjordania, entre ellas a M&eacute;dicos Sin Fronteras, que ha ahondado m&aacute;s si cabe en la crisis humanitaria que sufre la asediada poblaci&oacute;n gazat&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, muchos de los asistentes a la gala luc&iacute;an en su pechera chapas donde se le&iacute;a el mensaje <em>Free Palestine</em>. Con una chapa de 'Free Palestine' recogi&oacute; precisamente su Goya de honor una emocionada Susan Sarandon. Tambi&eacute;n hizo lo propio Nagore Aramburu, la primera premiada de la noche como mejor actriz revelaci&oacute;n por su papel en <em>Los Domingos</em>. Miki Esparb&eacute;, en una breve alocuci&oacute;n, signific&oacute; que &ldquo;El mundo est&aacute; muy mal (&hellip;) Tenemos que aprovechar esta alfombra roja para utilizar nuestro altavoz y recordar que la cosa sigue estando muy cruda all&iacute;&rdquo;, en relaci&oacute;n al conflicto de Palestina. &ldquo;Parece que estemos en una especie de distop&iacute;a donde hay unos se&ntilde;ores jugando al Risk&rdquo;, en velada referencia a Donald Trump y al conocido juego de estrategia sobre c&oacute;mo conquistar el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Pero no en todas partes sucede lo mismo. Como si de un caso de justicia po&eacute;tica se tratara, la pel&iacute;cula <em>Yellow Letters</em>, del cineasta turco-alem&aacute;n Ilker &Ccedil;atak, sobre la censura de las autoridades turcas a una pareja de artistas, gan&oacute; hace unos d&iacute;as el Oso de Oro a la mejor pel&iacute;cula del festival de cine de Berl&iacute;n. Y es que el prestigioso certamen estuvo marcado desde el inicio por las declaraciones del jurado presidido por Wim Wenders, en las que lejos de condenar la matanza de Gaza abog&oacute; por mantener a la Berlinale alejada de la pol&iacute;tica, en l&iacute;nea con la pusil&aacute;nime actitud de gobiernos como el alem&aacute;n y de la UE en el caso de Gaza, y anticip&aacute;ndose a la posici&oacute;n de los gobiernos teut&oacute;n. Brit&aacute;nico y franc&eacute;s en el caso de Ir&aacute;n. Y claro est&aacute;, tanta tibieza no hizo m&aacute;s que enojar a gente como Arundhati Roy, autora de <em>El dios de las cosas peque&ntilde;as</em>, que cancel&oacute; su visita a Berl&iacute;n por entender que se estaba silenciando un crimen contra la humanidad. En este proceloso contexto, el director palestino-sirio Abdallah Alkhatib, premiado por la mejor &Oacute;pera Prima con <em>Chronicles From the Siege</em> al recoger su galard&oacute;n acus&oacute; al gobierno alem&aacute;n incluso de complicidad con el genocidio de Israel en la Franja. La directora de la Berlinale, Tricia Tuttle, tuvo que salir al paso al final diciendo que alzar la voz forma parte de la democracia. Pero al parecer esto no la ha salvado de estar en la cuerda floja pues puede que sea sustituida en cualquier momento. Quiz&aacute;s haya entendido que la libertad de expresi&oacute;n es un elemento que debe estar presente en la creaci&oacute;n, y especialmente en el coraz&oacute;n de Europa en estos momentos. Lo contrario es el triunfo definitivo del autoritarismo de Trump, Putin o Xi Jingping.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el cine y la pol&iacute;tica van unidos desde siempre, todo lo contrario de lo que afirm&oacute; el admirado realizador de <em>Par&iacute;s Texas</em>, para quien el cine &mdash;dijo&mdash; es el contrapeso de la pol&iacute;tica. Al contrario, como arte de masas, el cine ha contribuido a entretener, pero tambi&eacute;n a crear universos de poder simb&oacute;lico como veh&iacute;culo de propaganda de reg&iacute;menes totalitarios &mdash;recordemos las pel&iacute;culas de Leni Riefensthal al servicio del gabinete de propaganda de Goebbels o los noticiarios fascistas al estilo NO-DO de la Espa&ntilde;a de Franco) o la cruda denuncia, ya en democracia, de conflictos como los de los Balcanes (<em>En tierra de nadie</em>), la guerra de Irak (<em>En el valle de Elah </em>o <em>Fahrenheit 9/11</em>) o Ucrania (Mariupol). Ciertamente, gran cantidad de pel&iacute;culas del Hollywood actual &mdash;la saga de <em>Star Wars</em>, <em>Independence Day</em>, <em>En tierra hostil</em> o El francotirador&mdash; han cultivado la idea de que EEUU est&aacute; librando una batalla en el marco de un choque de civilizaciones como el que preconizaba Samuel Huntington, en el que los malos son identificados con terroristas armados hasta los dientes y los buenos gozan de poderes especiales para salvar a la humanidad. Pero tambi&eacute;n ha habido en el cine preguntas profundas y de signo contrario, por ejemplo sobre la proliferaci&oacute;n negativa de las armas y las matanzas indiscriminadas (<em>Bowling for Columbine</em>). La emergencia del cine independiente (<em>indie</em>) no deja de ser el resultado de la voluntad de separar el cine de arte de este Hollywood de moral uniforme.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Existe, pues, una tradici&oacute;n cinematogr&aacute;fica cr&iacute;tica con las injusticias, las guerras o el poder de las grandes corporaciones. Qui&eacute;n no recuerda pel&iacute;culas tan celebradas como <em>Caballero sin espada</em>, de Frank Capra, donde se proyectaba una imagen vigorosamente idealizada de la democracia en un pa&iacute;s como el estadounidense, que no pasa por su mejor momento bajo la &eacute;gida de Donald Trump. O las de denuncia de todo tipo de villan&iacute;as p&uacute;blicas como <em>Todos los hombres del presidente</em>, de Alan J. Pakula, sobre el caso Watergate, o sobre la discriminaci&oacute;n racial como <em>Do the right thing</em> o <em>Malcom X</em> de Spike Lee. O incluso filmes que evidencian el crecimiento de las desigualdades y del malestar por una prosperidad con grandes diferencias entre la poblaci&oacute;n (<em>El capital </em>o <em>Comportarse como adultos</em> de Costa-Gavras, <em>El Lobo de Wall Street</em> de Martin Scorsese, <em>La Gran Apuesta</em> de Adan MacKay, e <em>Inside Job</em> de Charles Ferguson).
    </p><p class="article-text">
        En suma, si el cine es un veh&iacute;culo que ha servido para evidenciar la corrupci&oacute;n, defender los derechos civiles o criticar el estilo de vida desaforado del capitalismo especulativo que exacerba los peores instintos, es l&oacute;gico que en la gala de los Goya o en el festival de Berl&iacute;n &mdash;o en los C&eacute;sar, los BAFTA o los Gaud&iacute;&mdash; se quiera reflexionar sobre el pacifismo o denunciar las maldades de la geopol&iacute;tica actual, a menos que una industria cultural tan potente como el cine se deje colonizar tambi&eacute;n por el creciente autoritarismo posdemocr&aacute;tico y el capitalismo falto de moralidad que desgraciadamente parecen regir nuestros destinos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Ridao]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cine-pacifismo_129_13033540.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Mar 2026 21:43:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cine y pacifismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerras,Premios Goya,Gaza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hispanidad y perdón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/hispanidad-perdon_129_11725938.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/79812829-d312-4aba-939a-ea2438559536_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hispanidad y perdón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Tanto cuesta pedir perdón? La actitud española, además de incomprensible, es una mezcla de rancio orgullo patrio y de reaccionarismo por parte de quien se muestra todavía hoy comprensivo e indulgente con las atrocidades de la "conquista"</p><p class="subtitle">Sheinbaum lamenta que aún no haya “respuesta formal” de España a la polémica sobre el rey</p></div><p class="article-text">
        El azar ha querido que mientras terminaba la lectura de la que quiz&aacute;s es la m&aacute;s can&oacute;nica biograf&iacute;a de Hern&aacute;n Cort&eacute;s, de Esteban Mira, y a pocos d&iacute;as de la conmemoraci&oacute;n del d&iacute;a de la Hispanidad, haya estallado la pol&eacute;mica sobre la no invitaci&oacute;n al Rey de Espa&ntilde;a a la toma de posesi&oacute;n de la nueva presidenta de M&eacute;xico, Claudia Sheinbaum. No cabe duda de que Cort&eacute;s ha sido uno de los personajes m&aacute;s controvertidos de la Historia, puesto que lider&oacute; a primeros del siglo XVI la expedici&oacute;n que, con el objetivo de &ldquo;conquistar&rdquo; y evangelizar &ndash;hoy dir&iacute;amos que de usurpar un imperio leg&iacute;timo&ndash; puso punto y final a la confederaci&oacute;n mexica para convertirla en la Nueva Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Claro que Hern&aacute;n Cort&eacute;s fue un hombre de su tiempo, por lo que sus actos deber&iacute;an entenderse en su contexto hist&oacute;rico. &Eacute;ste es el problema que me suscita la doctrina de la cancelaci&oacute;n. Otra cosa es que hoy en d&iacute;a preferimos destacar, por encima del ardor guerrero &ndash;como hac&iacute;a el franquismo el &ldquo;d&iacute;a de la Raza&rdquo;&ndash;, otros valores como la humanidad, la indulgencia o la paz. Por lo que no deber&iacute;a acomplejar a nadie pedir perd&oacute;n por las atrocidades o el dolor causado por nuestros antepasados. Desmanes que nadie puede poner en duda si atendemos al relato del propio Cort&eacute;s en sus 'Cartas de Relaci&oacute;n', por no hablar de los escritos de denuncia del padre Bartolom&eacute; de Las Casas, en los que se explican las animaladas cometidas por Cort&eacute;s y sus huestes en Cholula o en Tenochtitlan, al parecer de una brutalidad estremecedora. Hoy en d&iacute;a, anteponer el celo de los &ldquo;conquistadores&rdquo; por dar gloria a la Corona de Espa&ntilde;a o divulgar la fe cristiana, como hac&iacute;a la historiograf&iacute;a cl&aacute;sica preliberal y predemocr&aacute;tica espa&ntilde;ola, se nos antoja un desprop&oacute;sito.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n es que Espa&ntilde;a tiene pendiente todav&iacute;a ahora una petici&oacute;n de perd&oacute;n, formulada por un Estado, por los abusos cometidos por Hern&aacute;n Cort&eacute;s. No en vano &eacute;ste&nbsp; encabez&oacute; la &ldquo;conquista&rdquo; en nombre de la Corona espa&ntilde;ola. Lo pidi&oacute; el presidente Andr&eacute;s Manuel L&oacute;pez Obrador (AMLO) en 2019. Ya en su d&iacute;a, este reclamo provoc&oacute; una inusitada indignaci&oacute;n por parte de las autoridades espa&ntilde;olas, que no tuvieron en cuenta que se trataba de una demanda ampliamente compartida por el pueblo mexicano, como revel&oacute; una encuesta de MetricsMx para ElDiario.es y SDP Noticias, diario digital l&iacute;der en M&eacute;xico, que se&ntilde;al&oacute; que el 50,1% de los ciudadanos estaba de acuerdo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La petici&oacute;n de AMLO, que envi&oacute; una carta al rey Felipe VI, suger&iacute;a realizar una ceremonia conjunta al m&aacute;s alto nivel, encaminada a que &ldquo;el Reino de Espa&ntilde;a expresara de forma p&uacute;blica y oficial el reconocimiento por los agravios causados&rdquo; durante la &ldquo;conquista&rdquo; de hace 500 a&ntilde;os. La Casa Real no se dign&oacute; ni a contestar y dej&oacute; la respuesta en manos del Ministerio de Exteriores del gobierno de Pedro S&aacute;nchez, que rechaz&oacute; tal planteamiento en tono m&aacute;s bien &aacute;spero. Y ese es el punto de ignici&oacute;n del reciente conflicto diplom&aacute;tico provocado por la no invitaci&oacute;n al Rey a la toma de posesi&oacute;n de la nueva dignataria mexicana.
    </p><p class="article-text">
        AMLO tambi&eacute;n hizo la misma petici&oacute;n de perd&oacute;n a los pueblos originarios de M&eacute;xico al Papa, por la complicidad de la Iglesia. Y el papa Francisco lo pidi&oacute; en 2015, durante una visita a Bolivia: &ldquo;Se han cometido muchos y graves pecados contra los pueblos originarios de Am&eacute;rica en nombre de Dios&rdquo;, asever&oacute;. Al igual que el presidente franc&eacute;s Emmanuel Macron por las atrocidades de la guerra de Argelia, pese a las iras de los <em>pied noirs</em>. O los sucesivos cancilleres alemanes que se han esforzado por mostrar contrici&oacute;n por la responsabilidad vergonzosa de su pa&iacute;s durante el Holocausto. Incluso los siempre orgullosos y muy colonialistas brit&aacute;nicos lo hicieron con el pueblo kikuyu de Kenia, por los abusos a los que fueron sometidos en los a&ntilde;os 1950 durante la campa&ntilde;a contra la guerrilla Mau Mau, aunque no han dicho nada todav&iacute;a de los desastres de Tasmania, Jamaica, Irlanda, Irak, Malasia, Afganist&aacute;n, &Aacute;frica o India. Incluso Recep Tayyip Erdogan, cuando era primer ministro turco, pidi&oacute; disculpas a los descendientes de los armenios masacrados por las tropas otomanas durante la Gran Guerra. Y Jap&oacute;n por los numerosos atropellos cometidos en Asia durante la Segunda Guerra Mundial, especialmente en Corea del Sur, Brimania, Filipinas o Indonesia, llegando a pagar en tiempos recientes cuantiosas indemnizaciones por las mujeres esclavizadas en Manchuria.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Tanto cuesta pedir perd&oacute;n? La actitud espa&ntilde;ola, adem&aacute;s de incomprensible, es una mezcla de rancio orgullo patrio y de reaccionarismo por parte de quien se muestra todav&iacute;a hoy comprensivo e indulgente con las atrocidades de la &ldquo;conquista&rdquo;; por parte de quien se cree que estos pueblos le deben estar agradecidos por su aportaci&oacute;n al desarrollo y civilizaci&oacute;n. Se impone una rectificaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Ridao]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/hispanidad-perdon_129_11725938.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Oct 2024 20:19:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hispanidad y perdón]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Felipe VI,Claudia Sheinbaum,Hispanidad,México]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Razones para una amnistía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/razones-amnistia_129_10475311.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cd3691be-fd62-4245-ad09-f06812362685_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Razones para una amnistía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una futura ley de amnistía debe fundamentarse no solo en la existencia de un grave conflicto político, sino también en un valor constitucional como la «justicia» como instrumento para la superación de dicho conflicto y recuperar la normalidad política</p></div><p class="article-text">
        Es sabido que la Constituci&oacute;n no menciona expl&iacute;citamente la figura de la amnist&iacute;a, aunque s&iacute; el derecho de gracia (art. 62.<em>i</em>), indicando que le corresponde al Rey ejercerlo con arreglo a la ley y sin que se puedan autorizar indultos generales. Dicha regulaci&oacute;n se completa con el art&iacute;culo 87.3, que en su &uacute;ltimo inciso establece la prohibici&oacute;n de la iniciativa legislativa popular en ese &aacute;mbito y el art&iacute;culo 102.3 que lo hace igualmente inviable en los supuestos de responsabilidad criminal del presidente y dem&aacute;s miembros de Gobierno. Nada m&aacute;s. Ello es relevante porque ese silencio constitucional, combinado con la expresa prohibici&oacute;n de los indultos generales es lo que lleva a algunos sectores jur&iacute;dicos a sostener que la Constituci&oacute;n excluye la amnist&iacute;a de nuestro ordenamiento con el argumento de que, si el texto constitucional proh&iacute;be como m&iacute;nimo el indulto general, con m&aacute;s motivo proh&iacute;be lo m&aacute;s (la amnist&iacute;a).
    </p><p class="article-text">
        Con todo, dicha interpretaci&oacute;n, de signo prohibicionista, ha sido sin embargo contradicha por diversos pronunciamientos del Tribunal Constitucional (TC), que nos permiten defender su admisibilidad en el marco de la Constituci&oacute;n: la sentencia 63/1983 no cuestion&oacute; la actuaci&oacute;n del legislador al aprobar en su d&iacute;a la ley de 1977, adem&aacute;s de afirmar la posibilidad de concebir la amnist&iacute;a como &laquo;una raz&oacute;n derogatoria retroactiva de unas normas y de los efectos ligados a las mismas&raquo;, y la&nbsp;sentencia 147/1986, que analiz&oacute; la modificaci&oacute;n de esa ley en 1984, no hizo reproche alguno de ilegitimidad. En este contexto cabe citar adem&aacute;s las amnist&iacute;as fiscales que permitieron no solo regularizar las deudas con Hacienda, sino tambi&eacute;n exonerar de responsabilidad penal a los presuntos defraudadores: por ejemplo, la declaraci&oacute;n tributaria especial introducida por la disposici&oacute;n adicional primera del Real Decreto-ley 12/2012, de 30 de marzo, declarada inconstitucional por razones formales en la sentencia 73/2017, debido a que se emple&oacute; un decreto-ley, con lo que las declaraciones presentadas desplegaron sus efectos.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, sin dejar de tener en cuenta, como veremos, que en la trayectoria hist&oacute;rica del constitucionalismo espa&ntilde;ol se hallan precedentes de la admisibilidad de la amnist&iacute;a sin expresa previsi&oacute;n constitucional, pueden aducirse otros argumentos a favor de la inequ&iacute;voca constitucionalidad de la amnist&iacute;a. En primer lugar, que se trata de un instituto jur&iacute;dico sustantivamente diferente del indulto. El indulto est&aacute; vinculado a la prerrogativa de gracia y se distingue de la amnist&iacute;a por la finalidad (al indulto lo impulsan razones de utilidad p&uacute;blica, equidad o justicia y la amnist&iacute;a se mueve en par&aacute;metros pol&iacute;ticos); el &oacute;rgano competente y el instrumento jur&iacute;dico h&aacute;bil (el Gobierno por decreto en el caso del indulto y el Parlamento por ley en el caso de la amnist&iacute;a); los efectos que se derivan (individuales e individualizados en el caso del indulto, y generales e indeterminados en el caso de la amnist&iacute;a); y por las consecuencias jur&iacute;dicas (el indulto elimina con car&aacute;cter retroactivo la responsabilidad penal, y la amnist&iacute;a supone una avanzada extinci&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        En segundo t&eacute;rmino, la ausencia de previsi&oacute;n en la Constituci&oacute;n no equivale a prohibici&oacute;n, especialmente si la medida no se opone o contradice otros principios o valores constitucionales. Lo cierto es que la Constituci&oacute;n no menciona la amnist&iacute;a pero s&iacute; est&aacute; presente en el ordenamiento: el art&iacute;culo 666.4 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal establece que la existencia de una amnist&iacute;a constituye una condici&oacute;n de excepci&oacute;n para la exigencia de responsabilidad penal y el art&iacute;culo 16 del Real Decreto 796/2005, de 1 de julio, por el que se aprueba el Reglamento general de r&eacute;gimen disciplinario del personal al servicio de la Administraci&oacute;n de Justicia establece que una de las causas de la extinci&oacute;n de la responsabilidad disciplinaria es la amnist&iacute;a. En fin, la reciente Ley 20/2022, de 19 de octubre, de Memoria Democr&aacute;tica se refiere expresamente a la Ley de 1977 en su art&iacute;culo 2.3, como uno de sus fundamentos.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente, hace ahora dos a&ntilde;os, a instancia de distintas entidades civiles tuve ocasi&oacute;n de elaborar, con la colaboraci&oacute;n de otros colegas, entre ellos el penalista J. J. Queralt, el texto de una proposici&oacute;n de ley que fue presentada por diversos grupos parlamentarios en el Congreso de los Diputados. Lamentablemente, la Mesa la inadmiti&oacute; en t&eacute;rminos absolutos, invocando una breve nota de los letrados de la C&aacute;mara que aduc&iacute;an su palmaria inconstitucionalidad por tratarse de un indulto general encubierto. Fue un hecho ins&oacute;lito, pues ni siquiera se permiti&oacute; el debate de la toma en consideraci&oacute;n por el Pleno, a partir de la singular doctrina del TC sobre las funciones de calificaci&oacute;n material de las iniciativas parlamentarias por parte de las mesas, retomada y reforzada por el TC en el contexto de los reiterados conflictos en la Mesa del Parlament de Catalunya. Con todo, aquella iniciativa es hoy perfectamente v&aacute;lida en su sustancia, aunque fue alterada en algunos de sus presupuestos como producto de la transacci&oacute;n pol&iacute;tica, para convertirla en una propuesta de amnist&iacute;a asim&eacute;trica, que exclu&iacute;a, por ejemplo, a los miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Creo que esto deber&iacute;a enmendarse ahora. Una futura ley de amnist&iacute;a debe fundamentarse no solo en la existencia de un grave conflicto pol&iacute;tico, sino tambi&eacute;n en un valor constitucional como la &laquo;justicia&raquo; como instrumento para la superaci&oacute;n de dicho conflicto y recuperar la normalidad pol&iacute;tica. Y la justicia debe plasmarse y articularse junto a otros principios y valores democr&aacute;ticos como el de igualdad, determinando con precisi&oacute;n el &aacute;mbito subjetivo de sus beneficiarios, con voluntad de no excluir ning&uacute;n tipo de comportamientos il&iacute;citos, adem&aacute;s de su alcance temporal y las conductas delictivas a las que se aplica.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Hablando de procesos de normalizaci&oacute;n pol&iacute;tica, el derecho comparado, donde las referencias constitucionales a la amnist&iacute;a son escasas o inexistentes, nos muestra c&oacute;mo esta instituci&oacute;n ha permitido afrontar el desenlace de conflictos en contextos liberal-democr&aacute;ticos como en Francia, tras la guerra de independencia de Argelia (1962, 1968 y 1982). Tambi&eacute;n explica la&nbsp;Ley 46/1977, aplicada de forma pac&iacute;fica durante la transici&oacute;n e incluso despu&eacute;s de promulgarse la Constituci&oacute;n de 1978, pues no se vio afectada por la disposici&oacute;n derogatoria tercera de la Constituci&oacute;n que anula las disposiciones que se oponen a ella.&nbsp;Y es que la Constituci&oacute;n, como todas, es un marco normativo abierto que permite al legislador&nbsp;&mdash;y no a los tribunales&mdash;, el &uacute;nico con legitimidad democr&aacute;tica directa,&nbsp;actualizar permanentemente la voluntad del constituyente y adaptarla a las situaciones que la evoluci&oacute;n pol&iacute;tica presenta. Adem&aacute;s, la Constituci&oacute;n de 1978 se integra en la tradici&oacute;n que ha alumbrado los Estados Sociales y Democr&aacute;ticos de Derecho contempor&aacute;neos. Todo ello explica que, a diferencia del indulto, que est&aacute; atribuido al Gobierno, la amnist&iacute;a requiera la intervenci&oacute;n del legislador democr&aacute;tico, mediante un procedimiento legislativo reforzado, en la medida en que se exige una ley org&aacute;nica, una garant&iacute;a a&ntilde;adida.
    </p><p class="article-text">
        Esta configuraci&oacute;n de la amnist&iacute;a como v&iacute;a de superaci&oacute;n de un grave conflicto pol&iacute;tico entronca, como ya se ha avanzado, con un relevante precedente hist&oacute;rico: la amnist&iacute;a ratificada por la Diputaci&oacute;n Permanente del Congreso de los Diputados en 1936 a prop&oacute;sito del Decreto-Ley de 21 de febrero del mismo a&ntilde;o. Las concomitancias con la situaci&oacute;n presente son evidentes puesto que esa amnist&iacute;a implic&oacute;, entre otros efectos, dejar sin efecto las penas de 30 a&ntilde;os de prisi&oacute;n por delito de rebeli&oacute;n que el Tribunal de Garant&iacute;as Constitucionales de la Segunda Rep&uacute;blica hab&iacute;a impuesto al presidente de la Generalitat y a miembros de su Gobierno por los hechos del 6 de octubre de 1934. La exposici&oacute;n de motivos del citado Decreto-Ley es suficientemente elocuente del sentido de la amnist&iacute;a ya que la califica &laquo;de una medida de pacificaci&oacute;n conveniente al bien p&uacute;blico y a la tranquilidad de la vida nacional, en que est&aacute;n interesados por igual todos los sectores pol&iacute;ticos&raquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Ridao]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/razones-amnistia_129_10475311.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Aug 2023 20:20:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Razones para una amnistía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amnistía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qatarsis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/qatarsis_129_9758473.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/75249117-799f-4bba-b852-edbe3499718d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qatarsis"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque la FIFA sea una organización privada, la comunidad internacional debería haber impedido hace doce años que Qatar organizase un Mundial. Como antes los Juegos Olímpicos en China</p></div><p class="article-text">
        Disculpen lo manido del t&iacute;tulo. Pero me viene como anillo al dedo para describir el incesante debate en los medios en torno a la hipocres&iacute;a que envuelve al Mundial de f&uacute;tbol de Qatar. Pues algo tiene de liberaci&oacute;n de pasiones y sentimientos, a caballo entre la estupefacci&oacute;n y el horror, la contemplaci&oacute;n de un evento en el que se han invertido m&aacute;s de 200.000 millones de d&oacute;lares para construir ocho estadios, un nuevo aeropuerto o una l&iacute;nea de metro, por citar solo algunas de las infraestructuras alistadas al efecto, y el hecho de que tanta exaltaci&oacute;n edificatoria se haya cobrado centenares de heridos y muertos (6500 desde 2010, seg&uacute;n <em>The Guardian</em>) entre los trabajadores migrantes empleados en condiciones de semiesclavitud.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con todo, no es esa tragedia la &uacute;nica que empa&ntilde;a la celebraci&oacute;n del Mundial. Ah&iacute; est&aacute;n las injustas leyes que atentan contra las minor&iacute;as religiosas y sexuales, que discriminan a la mujer e irrespetan la libertad de prensa y expresi&oacute;n. O las evidencias que apuntan a la obtenci&oacute;n de la organizaci&oacute;n de ese acontecimiento deportivo global no ya por la condici&oacute;n de Qatar como primer exportador de gas licuado del mundo, sino por la compra de favores bajo mano, como sugieren investigaciones abiertas por la Justicia en Francia, Suiza o EEUU. Lo que demostrar&iacute;a que otras candidatas con mayores cr&eacute;ditos fueron preteridas en beneficio de un pa&iacute;s cuyo principal activo es su descomunal m&uacute;sculo financiero. Y es que el f&uacute;tbol de &eacute;lite hoy en d&iacute;a cada d&iacute;a se parece m&aacute;s a un santuario de arribistas, nuevos ricos y corruptos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n es que ahora todo son voces que se levantan para exigir justicia, respeto e igualdad en la sede mundialista. Algunos con la boca peque&ntilde;a, claro est&aacute;, puesto que los combustibles f&oacute;siles de Qatar est&aacute;n llamados a ser la gran alternativa a los hidrocarburos de Rusia. Quiz&aacute;s por ello ni a la federaci&oacute;n ni a la selecci&oacute;n espa&ntilde;ola se le conoce ning&uacute;n aspaviento, ni que sea testimonial, del tipo de las rodillas hincadas por los ingleses o las bocas tapadas por los teutones en apoyo a la causa LGTBIQ. M&aacute;s bien al contrario, al parecer, aprovechando la cita mundialista, el rey Felipe VI se reuni&oacute; con el emir del pa&iacute;s del Golfo P&eacute;rsico para abordar la carest&iacute;a de gas en Europa. Y es que, como en la comedia de polichinelas de Benavente, hay muchos intereses creados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En efecto, el capital qatar&iacute; campea por el mundo desde que hace una d&eacute;cada empezaron a desplomarse los precios del petr&oacute;leo y algunas satrap&iacute;as de la pen&iacute;nsula ar&aacute;biga decidieron diversificar sus intereses, promocion&aacute;ndose como destino tur&iacute;stico, adquiriendo propiedades de post&iacute;n en Londres y Nueva York a trav&eacute;s de fondos soberanos estatales como <em>Qatar Investment Authority, </em>o colonizando por entero clubes de futbol como el Paris Saint-Germain, propiedad del citado emir y presidido por un pol&eacute;mico empresario de su confianza, Al-Khela&iuml;fi. Y, claro est&aacute;, el Mundial 2022 formaba parte del mismo cesto de la compra.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay mucha hipocres&iacute;a, pues. En el sentido filos&oacute;fico de ese t&eacute;rmino, hay mucho individuo que se comporta de forma contraria a los valores que dice defender. Pero todav&iacute;a la hay m&aacute;s cuando se admite lo anterior y se dice estoicamente que hay que hacer de la necesidad virtud, aprovechar el Mundial para reprocharle a Qatar todo lo imaginable hasta que se vac&iacute;en los estadios y se apaguen los focos. Y es que no es momento de subirse al carro anti-Mundial, ni para corajudos que ahora ven una tribuna para contar verdades que antes no quisieron escuchar. Y menos para la impostura, rayana a la estulticia, del capitoste de la FIFA, Gianni Infantino, consagrado a lanzar admoniciones y pedir perd&oacute;n por a Occidente por sus pret&eacute;ritos desmanes. O el apostolado de jugadores y entrenadores con v&iacute;nculos con Qatar, como Xavi (&ldquo;la gente es feliz y su sistema funciona mejor que en Espa&ntilde;a&rdquo;) o Pep Guardiola (&ldquo;Qatar es un pa&iacute;s muy abierto y la gente tiene todas las libertades&rdquo;), empe&ntilde;ados en blanquear el multimillonario petroemirato, pese a todos los signos de abusos, atropellos o agresiones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En suma, aunque la FIFA sea una organizaci&oacute;n privada, la comunidad internacional deber&iacute;a haber impedido hace doce a&ntilde;os que Qatar organizase un Mundial. Como antes los Juegos Ol&iacute;mpicos en China. Igual que ahora condena a Rusia al ostracismo y a la categor&iacute;a de paria internacional tras la agresi&oacute;n de Ucrania. Y hoy no se puede decir que hay que respetar las costumbres de un pa&iacute;s que te acoge, como hizo el capit&aacute;n y cancerbero de la selecci&oacute;n francesa, Hugo Lloris. Pues, dejando de lado si el argumento era bienintencionado, o si iba guiado por la proverbial relaci&oacute;n franco-qatar&iacute; o la poderosa sombra de los tejemanejes de Nicolas Sarkozy, tal actitud es como la indulgencia plenaria de un r&eacute;gimen que se sostiene sobre el desprecio m&aacute;s absoluto a los derechos humanos. Hoy d&iacute;a, adem&aacute;s, los procesos de integraci&oacute;n supranacional han creado unos est&aacute;ndares m&iacute;nimos de derechos humanos que derivan de sistemas globales (Naciones Unidas) o regionales (por ahora en Europa, Am&eacute;rica y &Aacute;frica). Tambi&eacute;n a nivel comercial, penal o medioambiental. Y ni Asia ni el deporte no deber&iacute;an quedar al margen.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Ridao]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/qatarsis_129_9758473.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Nov 2022 21:53:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qatarsis]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aulas de babel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/aulas-babel_129_9545071.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fabea63a-2de8-4314-b8e0-e480ed0194bc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aulas de babel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La decisión posterior de imponer un porcentaje del 25% de castellano, primero en algunos centros y después en todo el sistema educativo fue la guinda del pastel. Tal determinismo aritmético, sin ningún sustento pedagógico y con el pretexto de la inacción de las administraciones educativas competentes, fue una decisión que suplantaba tanto al legislador como a los gobiernos,  los únicos con legitimidad democrática directa para hacerlo</p></div><p class="article-text">
        A ra&iacute;z del conflicto surgido por la aprobaci&oacute;n en Catalunya de un nuevo marco legal regulador de los usos ling&uuml;&iacute;sticos en la educaci&oacute;n no universitaria, como consecuencia de los pronunciamientos de la justicia ordinaria sobre la aplicaci&oacute;n de un 25% de castellano, ha rebrotado el debate sobre la posible exclusi&oacute;n del castellano en la ense&ntilde;anza de esa comunidad. Con todo, hay que ser honestos: se trata de una acerada controversia que trasciende el &aacute;mbito educativo y que tiene mucho que ver con que, tras m&aacute;s de 40 a&ntilde;os de democracia, el reconocimiento de la oficialidad de las lenguas distintas del castellano se encamina hacia un marco de respeto muy limitado para las opciones ling&uuml;&iacute;sticas minoritarias, como pone de relieve, por poner solo un ejemplo, su ausencia en &oacute;rganos constitucionales e instituciones comunes del Estado mientras que parad&oacute;jicamente se impulsa su uso en el Parlamento Europeo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No se trata de una cuesti&oacute;n que dependa solo de las leyes o de las decisiones de los jueces, sino tambi&eacute;n de la sensibilidad y el equilibrio entre la hegem&oacute;nica cultura castellana y las culturas minoritarias como la catalana, vasca o gallega. Prueba de ello es que el modelo ling&uuml;&iacute;stico constitucional definido durante la Transici&oacute;n, que tiene como clave de b&oacute;veda la oficialidad del castellano en todo el Estado y la del resto de lenguas en su respectiva comunidad aut&oacute;noma, se ha pretendido que evolucione hacia un estadio en el que el castellano es la lengua com&uacute;n no solo por raz&oacute;n de su preponderancia interna y externa, sino tambi&eacute;n por razones eminentemente pol&iacute;ticas. No hay m&aacute;s que ver c&oacute;mo rezan textualmente algunos manifiestos en defensa del castellano los &uacute;ltimos a&ntilde;os, donde la defensa de las lenguas no castellanas es percibida como un intento de fomentar la fractura y la ignorancia de la poblaci&oacute;n en el contexto de la globalizaci&oacute;n, e incluso como una tentativa de destruir la lengua castellana y de paso la naci&oacute;n espa&ntilde;ola, contribuyendo as&iacute; a la confrontaci&oacute;n entre personas e instituciones.
    </p><p class="article-text">
        Se trata del intento de hacer aflorar de nuevo una concepci&oacute;n un tanto supremacista que se ha impuesto de hecho y de derecho desde la Nueva Planta borb&oacute;nica hasta el franquismo, pasando por el per&iacute;odo de uniformizaci&oacute;n liberal y por supuesto de las dictaduras de Primo de Rivera y de Franco. Por otra parte, son de sobras conocidos los muchos episodios de represi&oacute;n y de asimilaci&oacute;n de las lenguas distintas del castellano, que solo en el &aacute;mbito educativo se cifra en disposiciones de signo prohibicionista como las providencias disimuladas del Consejo de Castilla, la Real C&eacute;dula de Aranjuez, la Providencia del conde de Floridablanca, el plan Calomarde, la Ley Moyano o el decreto Romanones, por no hablar de Primo de Rivera o de Franco. <em>Nihil sub sole novum</em>. Lo relevante es que en democracia, cierto nacionalismo ling&uuml;&iacute;stico espa&ntilde;ol de nuevo cu&ntilde;o ha hablado no ya de la calidad o de la proyecci&oacute;n literaria de las lenguas como hiciera en su d&iacute;a Miguel de Unamuno, sino del hecho de que para que una lengua sea de Estado no puede tener car&aacute;cter local, en el sentido de tener una panor&aacute;mica que no va m&aacute;s all&aacute; de la que se avista desde un campanario. Y esto est&aacute; en la base, junto a otros factores de orden pol&iacute;tico, no solo de la persistente incomprensi&oacute;n hacia la diversidad ling&uuml;&iacute;stica, sino tambi&eacute;n de las reiteradas invectivas en &aacute;mbitos como la ense&ntilde;anza, estrat&eacute;gicos porque son un factor de socializaci&oacute;n de primer orden. Lo evidenci&oacute; no hace tanto el a la saz&oacute;n ministro de Educaci&oacute;n Jos&eacute; Ignacio Wert, cuando emulando a Primo de Rivera en una alocuci&oacute;n de 1924 en Barcelona, dijo que el gobierno espa&ntilde;ol estaba interesado en &laquo;espa&ntilde;olizar a los alumnos catalanes&raquo;. Era una forma de presentar el modelo ling&uuml;&iacute;stico educativo catal&aacute;n, forjado sobre la base de un amplio consenso pol&iacute;tico y social desde 1983, no solo como un elemento que engendra un monoling&uuml;ismo restrictivo, que dificulta el futuro escolar y profesional de una parte de la poblaci&oacute;n de lengua materna castellana, sino tambi&eacute;n como un factor de exclusi&oacute;n de la misma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Claro est&aacute; que el punto de ignici&oacute;n de la situaci&oacute;n actual en Catalunya arranca de un cuestionamiento del llamado modelo de conjunci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica, y de la inmersi&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica como t&eacute;cnica pedag&oacute;gica en cursos inferiores, que dan prevalencia al catal&aacute;n como lengua vehicular sin excluir al castellano como lengua de aprendizaje. Y ello porque, como afirm&oacute; certeramente el Tribunal Constitucional en 1994, el catal&aacute;n es el &laquo;centro de gravedad&raquo; &mdash;el &laquo;eje vertebrador&raquo; del sistema educativo, en los t&eacute;rminos que se propone para la nueva ley de Educaci&oacute;n vasca&mdash; no s&oacute;lo porque es la lengua propia de Catalunya, algo incontestable en t&eacute;rminos hist&oacute;ricos y jur&iacute;dicos, sino por la necesidad de &laquo;normalizar&raquo; esa lengua despu&eacute;s de siglos de postraci&oacute;n y por razones de cohesi&oacute;n social, teniendo en cuenta el alud migratorio viejo y nuevo de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. El hecho constatable, adem&aacute;s, es que al final de la etapa educativa obligatoria cualquier ni&ntilde;o o ni&ntilde;a catal&aacute;n presenta un nivel de suficiencia oral y escrita igual o mejor que en otras partes del Estado, seg&uacute;n datos del propio Ministerio, y ello es por cierto lo que exige la actual legislaci&oacute;n b&aacute;sica, la llamada Ley Cel&aacute;a, aunque fue recurrida y hoy todav&iacute;a se halla pendiente de una morosa sentencia por parte del Tribunal Constitucional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, la causa eficiente del renacido cuestionamiento del modelo ling&uuml;&iacute;stico catal&aacute;n fue la sentencia del propio alto tribunal sobre el Estatuto catal&aacute;n (2010), donde, al mismo tiempo que se reafirmaba en buena parte de su doctrina anterior, declaraba no solo que el castellano no puede ser excluido, sino tambi&eacute;n su car&aacute;cter de lengua vehicular. Siguiendo la estela del TC, pero yendo m&aacute;s all&aacute;, primero el Tribunal Supremo y luego el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) dieron la raz&oacute;n a algunas familias que demandaban una ense&ntilde;anza paritaria de las lenguas oficiales, si bien a&ntilde;adiendo un argumento tan inquietante como mendaz: que el castellano se ha convertido en poco menos que residual en las escuelas catalanas, lo cual no s&oacute;lo desconoce la realidad socioling&uuml;&iacute;stica, sino tambi&eacute;n la de las aulas y los patios. La decisi&oacute;n posterior de imponer un porcentaje del 25% de castellano, primero en algunos centros y despu&eacute;s en todo el sistema educativo fue la guinda del pastel. Tal determinismo aritm&eacute;tico, sin ning&uacute;n sustento pedag&oacute;gico y con el pretexto de la inacci&oacute;n de las administraciones educativas competentes, fue una decisi&oacute;n que suplantaba tanto al legislador como a los gobiernos,&nbsp; los &uacute;nicos con legitimidad democr&aacute;tica directa para hacerlo. Luego la Generalitat adopt&oacute; con un amplio apoyo social y pol&iacute;tico un nuevo marco legal que descarta la imposici&oacute;n de porcentajes, algo que queda a discreci&oacute;n de cada centro al amparo de su autonom&iacute;a y de su proyecto ling&uuml;&iacute;stico, y que entroniza expresamente el castellano como lengua curricular.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente, la decisi&oacute;n del TSJC que declara inaplicable en las actuales circunstancias el 25% de castellano no es un punto final, sino m&aacute;s bien de un punto y aparte puesto que el tribunal catal&aacute;n ha trasladado sus dudas sobre la constitucionalidad de la nueva legalidad al TC mediante el planteamiento de una cuesti&oacute;n de inconstitucionalidad, y el PP y Ciudadanos a trav&eacute;s de un recurso en id&eacute;nticos t&eacute;rminos. Ya se ver&aacute;. En cualquier caso, la historia m&aacute;s reciente ha demostrado que ni las decisiones judiciales m&aacute;s adversas ni la hostilidad m&aacute;s aviesa e inspirada en la doxa del nacionalismo ling&uuml;&iacute;stico espa&ntilde;ol han afectado ni al &aacute;nimo de los sucesivos gobiernos de Catalu&ntilde;a ni a la mayor&iacute;a de la comunidad educativa. Lo cual no obsta que ahora, como la escuela en catal&aacute;n de los &uacute;ltimos tres siglos, el actual modelo ling&uuml;&iacute;stico educativo se encuentre seriamente amenazado por un marco de relaciones de poder desequilibradas y por unos discursos tan falsos como envenenados.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Ridao]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/aulas-babel_129_9545071.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Sep 2022 21:03:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Aulas de babel]]></media:title>
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