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    <title><![CDATA[elDiario.es - María Navarro]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/maria-navarro/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - María Navarro]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Nos va la vida en ello]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vida_129_9700098.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b02a75d4-f3be-44d9-92b5-c926e5b410bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nos va la vida en ello"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay que exigir unas condiciones dignas para el personal sanitario, de lo contrario, seremos cómplices de la destrucción de la sanidad pública. No podemos esperar a que sea demasiado tarde, a cuando estemos enfermas o un familiar lo esté para sufrir la injusticia </p><p class="subtitle">Médicos en huelga, dimisiones de altos cargos y la calle levantada: Madrid clama contra la gestión sanitaria de Ayuso</p></div><p class="article-text">
        Qu&eacute; raz&oacute;n ten&iacute;an nuestras abuelas y abuelos en eso de que la salud es lo primero y que lo importante es que &ldquo;con salud cumplamos muchos a&ntilde;os m&aacute;s&rdquo;. Ellos lo ten&iacute;an claro, sab&iacute;an qu&eacute; era lo realmente importante en la vida. Las nuevas generaciones quiz&aacute; hemos dado por hecho la salud y la hemos supeditado al dinero y el trabajo. Lo cual no es de extra&ntilde;ar, porque el sistema nos empuja a eso, a seguir girando en la rueda de un ritmo fren&eacute;tico y no tener tiempo para parar y cuidarnos.
    </p><p class="article-text">
        Porque, no nos enga&ntilde;emos. La salud es lo m&aacute;s valioso que tenemos, lo que garantiza nuestra existencia. Y no podemos permitir que la pongan en riesgo. Debemos exigir que se proteja la sanidad p&uacute;blica, porque nos va la vida en ello.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente en este contexto en el que eludimos lo obvio, en que creemos que la salud est&aacute; garantizada y se desprecia la labor de nuestro personal sanitario, se hace a&uacute;n m&aacute;s necesario cuidar de nuestro sistema de salud. Porque la cruda realidad es que si no fuera por este servicio p&uacute;blico muchas de las personas que conocemos no estar&iacute;an entre nosotros. O s&iacute;, pero endeudadas.
    </p><p class="article-text">
        Basta con preguntarse qu&eacute; ser&iacute;a de nuestros seres queridos si no fuera por la sanidad p&uacute;blica. Si ese familiar con c&aacute;ncer tuviera que pagar los 2.900 euros al mes que cuestan las pastillas que tiene que tomar para curarse. O ese otro que de la noche a la ma&ntilde;ana tuvo que someterse a ciclos de quimioterapia, operarse y semanas despu&eacute;s pasar por radioterapia. Ese mismo que cuando ya empieza a recuperarse te reconoce que no podr&iacute;a haber pagado el tratamiento que le ha salvado la vida, y que desde entonces no puede creer en otra cosa que no sea la bendita sanidad p&uacute;blica. Una creencia que deber&iacute;amos tener todos y todas. Por nosotros, por ellos y ellas. Por aquellos familiares y amigos que pasaron por una enfermedad y que, gracias a los m&eacute;dicos, m&eacute;dicas, enfermeros y enfermeras que le atendieron, hoy pueden volver a disfrutar de cenas con colegas, de d&iacute;as de reyes magos con sus hijos y nietos, y discutir sobre trivialidades en comidas familiares.
    </p><p class="article-text">
        Cuando veo al personal sanitario reclamando sus derechos &ndash;que tambi&eacute;n son los nuestros&mdash; no puedo parar de pensar en cu&aacute;nto dependemos de ellos. En que si nos jugamos la sanidad p&uacute;blica lo que nos jugamos es nuestra propia salud y la de quienes queremos. Por eso su reivindicaci&oacute;n deber&iacute;a ser la nuestra. No podemos permitir que nos arrebaten el derecho a que nos salven la vida, a que nuestros m&eacute;dicos y m&eacute;dicas tengan m&aacute;s tiempo por paciente, a que puedan ejercer su trabajo con dignidad y no con una precariedad que haga peligrar su salud y la nuestra.
    </p><p class="article-text">
        Suele pasar que hasta que algo no te toca, no le das la importancia que merec&iacute;a. Pero seguramente todos hemos vivido la angustia y el miedo de perder a alguien por una enfermedad y hemos tenido que poner todas nuestras esperanzas en quienes pod&iacute;an salvarles la vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando la enfermedad llega, viene acompa&ntilde;ada de una sensaci&oacute;n de desamparo, de no saber qu&eacute; hacer, de darte cuenta de que t&uacute; no puedes hacer otra cosa que acompa&ntilde;ar a la persona que est&aacute; enferma y confiar en quienes saben. Pero en todo ese proceso de terror no est&aacute;s sola, est&aacute;n ellos y ellas atendiendo a la persona que quieres. Y, en honor a esa memoria, a lo vivido, debemos proteger el sistema de salud p&uacute;blico que tenemos, devolver el cuidado que recibimos y salir a defender su causa.
    </p><p class="article-text">
        Porque las enfermedades no entienden de listas de espera. No piden permiso. Llegan, y tienen que atenderse lo antes posible, con unos m&eacute;dicos que no est&eacute;n exhaustos y que cuenten con unos recursos que permitan hacerte las pruebas necesarias. A tiempo, claro. Porque es fundamental a la hora diagnosticar y de tratar.
    </p><p class="article-text">
        Hay que exigir unas condiciones dignas para el personal sanitario. De lo contrario, seremos c&oacute;mplices de la destrucci&oacute;n de la sanidad p&uacute;blica. No podemos esperar a que sea demasiado tarde, a cuando estemos enfermas o un familiar lo est&eacute; para sufrir la injusticia de que por unos servicios decadentes nuestro familiar no pueda salvarse de una muerte que podr&iacute;a haberse evitado.
    </p><p class="article-text">
        Resulta frustrante tener que recordar cosas tan obvias, pero hay que hacerlo. Porque est&aacute;n siendo cuestionadas. Se est&aacute; poniendo en duda la reivindicaci&oacute;n de quienes pusieron sus cuerpos durante la pandemia para salvar los nuestros. Y de nada vale acordarse de ellos cuando estemos enfermos o confinados por una pandemia. No podemos dejar que les ninguneen y olvidar cu&aacute;nto hicieron y hacen por nosotros. Solo hay que preguntarse c&oacute;mo ser&iacute;an nuestras vidas si no hubiera habido cient&iacute;ficos y m&eacute;dicos en los peores meses de la pandemia. La vuelta a nuestro d&iacute;a a d&iacute;a se lo debemos a ellos. Tenemos una deuda con estas personas que trabajaron contra reloj para dejar atr&aacute;s un a&ntilde;o en el que nuestras vidas se paralizaron.
    </p><p class="article-text">
        No podemos consentir que se instale un sistema de salud <em>low cost</em>. Porque no estamos hablando de un negocio, sino de algo mucho m&aacute;s serio y que no deber&iacute;a comprarse con dinero como es la salud. La de todos y cada uno de nosotros. Es precisamente esto lo que est&aacute; en juego, la salud de personas que acuden a un centro para depositar toda su confianza en el m&eacute;dico y ponerse en sus manos para curarse. La sanidad p&uacute;blica no entiende &mdash;ni debe hacerlo&mdash; de rentabilidad, y quiz&aacute; por eso no lo entienden quienes ponen precio a todo.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el personal sanitario se planta ante la degradaci&oacute;n del sistema p&uacute;blico de salud no est&aacute; defendiendo solo su posici&oacute;n. Si no les apoyamos y dejamos caer un servicio p&uacute;blico esencial como este, &iquest;qui&eacute;n nos curar&aacute;? Podemos pensar que ning&uacute;n m&eacute;dico nos dejar&iacute;a en la cuneta. Y pensamos bien. Pero ese es tambi&eacute;n el problema, que damos por sentado que siempre habr&aacute; un m&eacute;dico con recursos para salvarnos la vida. Cuando para eso hace falta que est&eacute;n al 100% de sus capacidades. Y si ellos mismos nos dicen que no est&aacute; siendo as&iacute;, &iquest;c&oacute;mo vamos a cuestionarlo? Hacen lo imposible con los recursos que tienen. Y, &iquest;qui&eacute;n mejor que ellos y ellas para diagnosticar el estado de salud de la sanidad p&uacute;blica?.
    </p><p class="article-text">
        Cuesta creer que despu&eacute;s de lo que hemos vivido tengamos que reivindicar un derecho que ya era consenso en la sociedad espa&ntilde;ola. Pero as&iacute; es. Toca hacerlo. Porque, como me sigue recordando mi madre, maestra de la escuela p&uacute;blica, ning&uacute;n derecho est&aacute; garantizado y hay que defenderlo cada d&iacute;a, como si nos fuera la vida en ello. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vida_129_9700098.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Nov 2022 21:51:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nos va la vida en ello]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sanidad,Comunidad de Madrid,Salud,Medicina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los jóvenes no lo tienen todo, pero deberían]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/jovenes-no-deberian_129_9661475.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/07c6e729-ae39-4b0e-8e09-1c1f463e6c90_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los jóvenes no lo tienen todo, pero deberían"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con los datos en la mano, cabe preguntarse en qué se fundamentan las voces que atribuyen privilegios a un colectivo que está en situación de precariedad. Para unos será el desconocimiento, para otros réditos políticos, a saber. Lo grave son las consecuencias de estos discursos: el enfrentamiento entre generaciones y el fomento de la desafección política</p></div><p class="article-text">
        Decir que los j&oacute;venes &ldquo;lo tienen todo&rdquo; cuando los datos demuestran que no tienen cubiertas necesidades b&aacute;sicas como la vivienda no es otra cosa que alimentar la estigmatizaci&oacute;n y el enfrentamiento entre generaciones. Ayuso se ha unido con esta afirmaci&oacute;n a la oleada de declaraciones contra los j&oacute;venes de los &uacute;ltimos d&iacute;as. Seg&uacute;n la presidenta de la Comunidad de Madrid, &ldquo;la falta cultura del esfuerzo se ha ido perdiendo&rdquo;. Un discurso que va en la misma l&iacute;nea de quienes dicen que los j&oacute;venes &ldquo;no est&aacute;n preparados&rdquo; y est&aacute;n &ldquo;hiperprotegidos&rdquo;, mientras aseguran que la soluci&oacute;n al dif&iacute;cil acceso a la vivienda es que se vayan de las grandes ciudades. Pero los datos dicen lo contrario y demuestran que de lo que estamos hablando es de estigmatizar a una generaci&oacute;n. De todos modos, &iquest;qu&eacute; pasa si as&iacute; fuera, si los j&oacute;venes tuvieran una vida mejor que la de otras generaciones? &iquest;Acaso no ser&iacute;a un triunfo del progreso? &iquest;O no queremos que las futuras generaciones vivan mejor que las anteriores?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es la primera vez que ante una crisis se echan balones fuera cuando se habla de c&oacute;mo garantizar el futuro de los j&oacute;venes. Ya ocurri&oacute; con la anterior, de la que sali&oacute; el 15M, por cierto. Y, como entonces, conviene hablar de lo que estas voces quieren negar.
    </p><p class="article-text">
        No se puede decir que una persona &ldquo;lo tiene todo&rdquo; cuando no tiene acceso a un techo bajo el que vivir. Las personas j&oacute;venes no cobran suficiente como para emanciparse. Como se&ntilde;alaba Business Insider, los menores de 34 a&ntilde;os solo pueden permitirse un alquiler de 320 euros al mes, cuando el precio medio de un piso est&aacute; en 850 euros. De hecho, la edad de emancipaci&oacute;n en 2021 fue de 29,8 a&ntilde;os, mientras que la media en la UE es de 26,5 a&ntilde;os, seg&uacute;n los &uacute;ltimos datos de Eurostat. De manera que vivir de forma independiente, cuando eres joven, &ldquo;se convierte en una utop&iacute;a&rdquo;. Y esto es consecuencia de precios de la vivienda inalcanzables con bajos salarios y una &ldquo;inflaci&oacute;n galopante&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vivir solos en una vivienda digna no se soluciona y&eacute;ndote a M&oacute;stoles como se sugiri&oacute; en un programa de televisi&oacute;n. Basta con hacerse la pregunta de qu&eacute; porcentaje destinas de tu salario a pagar el alquiler. Lo recomendado es un 30% del sueldo. Como explicaba el pasado julio un banco espa&ntilde;ol en su web, si se tiene en cuenta el SMI, aplicando a esta cantidad el 30% ver&iacute;amos que una persona con el salario m&iacute;nimo &ldquo;solo podr&iacute;a aspirar a un alquiler de aproximadamente 330 euros al mes por persona&rdquo;.&nbsp; Y, si se considera un salario mensual neto de 1.500 euros, el alquiler medio que nos podr&iacute;amos permitir es 450 euros mensuales, &ldquo;un importe complicado de conseguir en muchas ciudades espa&ntilde;olas&rdquo;- reconoc&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto se entiende la avalancha de peticiones que ha habido para solicitar el bono joven del alquiler para personas de entre 18 y 35 a&ntilde;os. Una medida que es necesaria, pero no deber&iacute;a serlo si la juventud tuviera las condiciones para poder pagar un alquiler normal. Porque la soluci&oacute;n no son ayudas, es una medida paliativa imprescindible en circunstancias como la actual, no dejan de ser medidas temporales que no resolver&aacute;n un problema enquistado en el tiempo. Porque, seguramente, estas personas preferir&aacute;n tener la autonom&iacute;a de poder pagar por una vivienda antes que depender de una ayuda para acceder a una vivienda digna.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que est&aacute; claro es que el problema es real. Medios internacionales se han hecho eco de la &ldquo;misi&oacute;n imposible de los j&oacute;venes de comprar una vivienda, en Espa&ntilde;a&rdquo;. Euronews subrayaba hace unos d&iacute;as que los altos precios, combinados con los bajos ahorros y la inestabilidad laboral, hacen que &ldquo;tan solo un 5% de los j&oacute;venes espa&ntilde;oles puedan convertirse en propietarios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, y a pesar de la gravedad de la situaci&oacute;n, a&uacute;n hay quienes se permiten frivolizar y acusar a los j&oacute;venes de estar sobreprotegidos. Utilizando una situaci&oacute;n de vulnerabilidad para atacar al adversario pol&iacute;tico, como han hecho este lunes Ayuso y Almeida, que se dirigi&oacute; a los j&oacute;venes diciendo: &ldquo;La izquierda no quiere que vosotros decid&aacute;is por vosotros mismos. La izquierda quiere resolveros los problemas, haceros dependientes, cautivos...&rdquo;. Supongo que con esto no se referir&aacute; al bono joven del alquiler que aprob&oacute; el Gobierno y que comunidades aut&oacute;nomas como la de Madrid se encargar&aacute;n de repartir a la ciudadan&iacute;a. De lo contrario, el PP estar&iacute;a contribuyendo a esa &ldquo;sobreprotecci&oacute;n&rdquo; que critican. Pero, la acusaci&oacute;n de sobreprotecci&oacute;n no es nueva y ya se us&oacute; en la crisis de 2008 para negar y perpetuar la precariedad y el paro juvenil hasta normalizarlo. En ese momento la suerte era tener trabajo, a cambio de cualquier salario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con los datos en la mano, cabe preguntarse en qu&eacute; se fundamentan las voces que atribuyen privilegios a un colectivo que est&aacute; en situaci&oacute;n de precariedad. Para unos ser&aacute; el desconocimiento, para otros r&eacute;ditos pol&iacute;ticos, a saber. Lo grave son las consecuencias de estos discursos: el enfrentamiento entre generaciones y el fomento de la desafecci&oacute;n pol&iacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; esta estigmatizaci&oacute;n tenga que ver con respaldar a los verdaderamente privilegiados, a aquellos que no quieren ceder privilegios para que mejoren las condiciones de vida del resto. Es lo del &ldquo;viejo debate entre ricos y pobres&rdquo; que criticaba hace unas semanas el expresidente Mariano Rajoy. No hay m&aacute;s que ver el revuelo que generaron algunos con la subida del SMI. Pero, claro. Negarse a estas medidas es impopular, y necesitar&aacute;n adeptos para justificar que sus privilegios est&aacute;n por delante de las condiciones m&iacute;nimas de vida de una mayor&iacute;a. Lo que revela que no hablamos solo de la situaci&oacute;n de los j&oacute;venes, sino de una mayor&iacute;a social que est&aacute; pasando por una situaci&oacute;n similar. La reivindicaci&oacute;n es la misma: tener cubiertas las necesidades b&aacute;sicas para vivir dignamente. Lo exigieron este fin de semana miles de sanitarios y sanitarias este fin de semana cuando salieron a las calles de Madrid para pedir condiciones laborales y sanitarias dignas. Una muestra m&aacute;s de que la precariedad atraviesa a toda la sociedad y que lo que est&aacute; en juego es la calidad de vida de millones de personas, sean de la generaci&oacute;n que sean.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/jovenes-no-deberian_129_9661475.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Oct 2022 20:59:22 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una amenaza sin precedentes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/amenaza-precedentes_129_9630611.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4fa1126d-4f68-45e7-8370-8acdf6bbef64_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una amenaza sin precedentes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se vuelve imprescindible rescatar a los vulnerables, primero por justicia, y además, para frenar las tentaciones de la extrema derecha. Porque ya han mostrado lo bien que detectan el desconsuelo y desesperanza de la población para convertirlos en votos y alimentar el descontento que termine en abstenciones</p></div><p class="article-text">
        El Programa Mundial de Alimentos (PMA) ha alertado de una crisis alimentaria &ldquo;sin precedentes y sin final aparente&rdquo;. Una amenaza que implicar&aacute; muertes y migraciones forzadas en los pa&iacute;ses m&aacute;s vulnerables y que ya empieza a asomar en los pa&iacute;ses privilegiados. Adem&aacute;s, en toda crisis hay oportunidades para los oportunistas, y la ultraderecha ya ha demostrado en otras ocasiones su habilidad para pescar votos entre el miedo y la vulnerabilidad. Le basta un caldo de cultivo como el actual para aprovecharse del sufrimiento de la ciudadan&iacute;a, amedrentar a una parte de la sociedad, fomentar el descontento de la otra y, as&iacute;, escalar posiciones en las encuestas y culminar su &eacute;xito en las urnas.
    </p><p class="article-text">
        De lo que s&iacute; tenemos precedentes cercanos es de que somos parte de un todo, que estamos interconectados y que lo que pasa en un punto del mundo puede afectar al resto. Ya pas&oacute; con la pandemia; basta con tocar una pieza de la torre de juego para que esta se desmorone.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A nivel global la situaci&oacute;n es alarmante. El director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos, David Beasley, ha lanzado una dura advertencia al mundo, asegurando que &ldquo;las cosas pueden empeorar, y lo har&aacute;n, a menos que haya un esfuerzo coordinado a gran escala para abordar las causas profundas de esta crisis&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, y como sucedi&oacute; tambi&eacute;n durante la pandemia, las consecuencias no est&aacute;n afectando del mismo modo a todos. La crisis alimentaria mundial, &ldquo;fruto de una confluencia de crisis causadas por las alteraciones clim&aacute;ticas, los conflictos y las presiones econ&oacute;micas&rdquo;, ya ha provocado que el n&uacute;mero de personas hambrientas a escala global haya pasado de 282 millones a 345 millones en solo los primeros meses de 2022. Se trata, por tanto, de una crisis global que toca el bolsillo en Occidente mientras vac&iacute;a los est&oacute;magos en otras partes del mundo. Lo explicaba el periodista de P&uacute;blico.es Jos&eacute; Carmona, cuando contaba que el 95% de los alimentos que llegan a los campamentos saharauis mediante el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU &ldquo;sufre la inflaci&oacute;n desbocada&rdquo; desde que Rusia invadi&oacute; Ucrania. El presidente de la Media Luna Roja afirmaba a este medio que les hab&iacute;an llegado a decir &ldquo;que no tienen recursos porque hay un d&eacute;ficit muy grande, ya que, si antes necesitaban 20 millones de d&oacute;lares para cubrir todo el programa, ahora necesitan 39&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ante este caldo de cultivo, se vuelve imprescindible rescatar a los vulnerables, primero por justicia, y, adem&aacute;s, para frenar las tentaciones de la extrema derecha. Porque ya han mostrado lo bien que detectan el desconsuelo y desesperanza de la poblaci&oacute;n para convertirlos en votos y alimentar el descontento que termine en abstenciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Precisamente para evitar que el hambre alimente a la ultraderecha, hay que abordarla. Y esto pasa por no negar la realidad de un pa&iacute;s como Espa&ntilde;a donde crecen las colas del hambre, nos habituamos a los vac&iacute;os en las estanter&iacute;as de los productos m&aacute;s baratos y empezamos a ser testigos de situaciones de vulnerabilidad, como que una mujer tenga que descartar productos en la caja del supermercado para poder llegar a pagar la compra de la semana.
    </p><p class="article-text">
        Para afrontar esta crisis habr&aacute; que conocer los or&iacute;genes de esta, que son varios y evidencian una vez m&aacute;s que somos interdependientes, que hay sucesos que afectan globalmente, aunque sea de formas distintas. Seg&uacute;n explica la ONU, la guerra en Ucrania y las crisis clim&aacute;tica y econ&oacute;mica han llevado a una situaci&oacute;n l&iacute;mite a las personas m&aacute;s vulnerables de los pa&iacute;ses que a&uacute;n estaban intentando recuperarse de la pandemia. La guerra en Ucrania &ldquo;alter&oacute; el comercio mundial'' y las consecuencias sobre las pr&oacute;ximas cosechas &rdquo;repercutir&aacute;n en todo el mundo&ldquo;. A esto se suma que la &rdquo;sequ&iacute;a sin precedentes&ldquo; en el Cuerno de &Aacute;frica est&aacute; empujando a m&aacute;s personas a niveles alarmantes de inseguridad alimentaria, mientras se prev&eacute; una hambruna en Somalia. Al tiempo que &rdquo;aumenta la amenaza de recesi&oacute;n mundial&ldquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; que ni la amenaza del hambre ni el auge de la extrema derecha sean algo exclusivo de unos pa&iacute;ses. Son un problema global en un contexto donde crece l<a href="https://agendapublica.elpais.com/los-factores-detras-del-auge-de-la-ultraderecha-los-casos-afd-y-vox/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a desigualdad, una de las principales razones del auge de la ultraderecha</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como se ha dicho en numerosas ocasiones, el blindaje de los derechos humanos es el mejor escudo frente a quienes no creen en ellos. Y eso pasa por posicionarse del lado de los m&aacute;s vulnerables.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Afortunadamente, las ONG seguir&aacute;n salvando vidas sobre el terreno o rescatando a personas en el mar, pero el esfuerzo cada vez ser&aacute; m&aacute;s insuficiente. Organizaciones como Open Arms advierten desde hace tiempo de las consecuencias migratorias de las guerras y la crisis clim&aacute;tica. Caminando Fronteras contin&uacute;a monitoreando las llegadas y tragedias en el mar.&nbsp;Sin embargo, que miles de personas pongan en riesgo sus vidas y las depositen en el azar de encontrar un barco de rescate no es la soluci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La labor de las organizaciones es encomiable, pero la responsabilidad de salvar vidas no puede recaer sobre ellas. Como dice Naciones Unidas, la soluci&oacute;n debe pasar por &ldquo;exigir una acci&oacute;n mundial concertada en favor de la paz, la estabilidad econ&oacute;mica y el apoyo humanitario que garantice la seguridad&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, hay soluci&oacute;n, tiene que haberla. No ser&aacute; f&aacute;cil, pero son muchas las personas que tienen el poder y la capacidad para garantizarla. Y, sobre todo, porque no podemos poner en riesgo la vida de millones de personas y la supervivencia de nuestras democracias.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/amenaza-precedentes_129_9630611.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Oct 2022 20:44:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una amenaza sin precedentes]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Víctimas del tiempo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/victimas-tiempo_129_9611950.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/912dabd6-72ad-452b-9b63-31dd3bff7a02_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Víctimas del tiempo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Son estos resistentes de la memoria quienes nos recuerdan día a día que no podemos permitir que el tiempo borre el derecho a verdad, justicia y reparación de miles de personas</p></div><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as han vuelto a ser noticia los miles de fallecidos en residencias durante la pandemia, los 80 de Angrois y los que a d&iacute;a de hoy siguen desaparecidos sin que sus seres queridos tengan d&oacute;nde velarles. Unos por las declaraciones de un vicepresidente que niega una comisi&oacute;n de investigaci&oacute;n en residencias de Madrid, otros por el inicio del juicio del accidente del Alvia, y los &uacute;ltimos por la aprobaci&oacute;n de la ley de Memoria Democr&aacute;tica en el Senado. Y todos ellos tienen algo en com&uacute;n: son v&iacute;ctimas del tiempo, que sigue corriendo en contra de su derecho a verdad, justicia y reparaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso, y desde el pudor que supone hablar del dolor ajeno, quiero hacer en estas l&iacute;neas un ejercicio de aproximaci&oacute;n, de empat&iacute;a, con aquellas personas que perdieron a un ser querido &ndash;o estuvieron a punto de perderlo- sin la dignidad que se le supone a cualquier ser humano. Porque, si lo pensamos bien, son situaciones que no nos son tan ajenas como creemos. Porque todos hemos perdido a un ser querido o estado a punto de perderlo, y nos toca convivir con &ldquo;capas de p&eacute;rdidas que hacen que la vida parezca fina como el papel&rdquo;, como dice Chimamanda Ngozi Adichie en su libro &lsquo;Sobre el duelo&rsquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde el respeto de los tiempos y el duelo de cada uno, intento aproximarme al dolor que pueden sentir los familiares y amigos. Desde la distancia de una persona que no ha vivido esos sucesos traum&aacute;ticos, pero busca hacer un ejercicio de empat&iacute;a desde la comprensi&oacute;n del dolor y el miedo a la p&eacute;rdida y que, aunque desde otros lugares, tambi&eacute;n ha llegado a sentir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Precisamente porque la vida ya te enfrenta a suficientes incertidumbres, si est&aacute; en nuestra mano, no la hagamos a&uacute;n m&aacute;s incierta. Sobre todo si hablamos de una muerte inesperada, cuyo entorno busca certezas para poder afrontar la ausencia de esa persona. Y, si puede haber un proceso para conocer lo ocurrido, lo l&oacute;gico y justo es que se facilite la investigaci&oacute;n, y no que se torpedee.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cualquier persona podr&iacute;a empatizar con la angustia de no tener el control sobre lo que le pas&oacute; a ese ser querido que ya no est&aacute; o que estuvo a punto de desaparecer. Y para eso necesitamos un porqu&eacute; que explique y que ayude a cerrar el c&iacute;rculo del duelo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El paso del tiempo es el enemigo de la memoria. Y quienes niegan la investigaci&oacute;n de lo sucedido lo saben. Conf&iacute;an en que el tiempo nuble la verdad de lo que ocurri&oacute;. Porque, mientras se eterniza ese proceso, cuanto m&aacute;s se alarga la espera, m&aacute;s cerca est&aacute; la desesperanza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero,<strong> </strong>el tiempo por s&iacute; solo no cura las heridas, las puede eternizar y empeorar. No garantiza que superes una p&eacute;rdida, sino todo lo contrario, que se enquiste, que no puedas avanzar. Porque a&uacute;n hay preguntas por resolver. Una enfermedad tiene ciertas certezas, la ciencia nos las da, confiamos ciegamente en quienes saben. Pero, cuando no hay certezas de lo ocurrido, cuesta cerrar el duelo. Si no curamos la herida, no sana. Es tan sencillo como eso. Hacer como que no pasa nada no resuelve el problema. Quiz&aacute; en pol&iacute;tica les haya servido a algunos, pero lo cierto es que en numerosos casos el paso del tiempo no ha resuelto los grandes retos del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El paso del tiempo es demoledor para la memoria. Pasan los a&ntilde;os y solo nos acordamos durante el aniversario de la tragedia de esas decenas o cientos de personas que perdieron la vida. &lsquo;Podr&iacute;a haber sido yo, o mi familia&rsquo;, pensamos cuando asistimos como espectadores a un acontecimiento tr&aacute;gico. Pero, &iquest;a que ya nos cuesta pensar que podr&iacute;amos haber sido nosotros quienes a d&iacute;a de hoy no supi&eacute;ramos d&oacute;nde est&aacute; enterrado nuestro padre o madre?&nbsp;Sin embargo, eso no significa que quienes s&iacute; lo sufrieron dejaran de sufrirlo hasta sus &uacute;ltimos d&iacute;as, porque<strong> </strong>el dolor puede cronificarse de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Parece tan sencillo como que si el dolor de la p&eacute;rdida es universal, &iquest;por qu&eacute; no lo es la exigencia de verdad, justicia y reparaci&oacute;n para las v&iacute;ctimas?
    </p><p class="article-text">
        Cuando pasas por algo traum&aacute;tico necesitas respuestas, y, si las puede haber, &iquest;por qu&eacute; no averiguarlas si, adem&aacute;s, ayudar&aacute;n a cicatrizar la herida? Son justamente las<strong> </strong>cicatrices las que nos recuerdan que hubo un tiempo de dolor, pero tambi&eacute;n de sanaci&oacute;n. Y, sin cura, a&uacute;n seguir&iacute;an supurando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Son muchas las met&aacute;foras que podr&iacute;amos aplicar, y que de hecho se han utilizado para explicar que, sin memoria, el tiempo le gana la batalla al recuerdo y lo convierte en olvido. Perdurarla pasa por conocer la verdad, lograr justicia y alcanzar la reparaci&oacute;n. Y as&iacute;, poder continuar con la hoja de ruta de una vida que, aunque no ser&aacute; la misma sin esa persona, preservar&aacute; su dignidad. Como dice Rosa Montero en &lsquo;La rid&iacute;cula idea de no volver a verte&rsquo;, &ldquo;la recuperaci&oacute;n no existe: no es posible volver a ser quien eras. Existe la reinvenci&oacute;n, y no es mala cosa&rdquo;. Transitando, as&iacute;, del dolor al recuerdo, hasta que el primero vaya dejando espacio al segundo.
    </p><p class="article-text">
        Basta con aterrizar en lo cotidiano y en las complejidades que te presenta a veces la vida. Esas que generan desconcierto pero que tienes que afrontar de la mejor manera posible, manteniendo el equilibrio para no caer en la negaci&oacute;n ni recrearte en el dolor. Pero a estas personas no se les dio ni la opci&oacute;n de hacerlo. Se les aboc&oacute; al &ldquo;lo que pas&oacute;, pas&oacute;, y hay que seguir adelante&rdquo;. Se les aplic&oacute; el castigo del silencio<strong>.</strong> Como el que se impuso a nuestras abuelas y abuelos que, por miedo a revivir algo tan traum&aacute;tico como una guerra, se llevaron a la tumba los recuerdos de un duelo no superado, de un pa&iacute;s sin verdad, justicia ni reparaci&oacute;n, y las claves para, de verdad, cerrar las heridas de un pa&iacute;s que sigue supurando por las heridas de su historia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero luchar contra el olvido es cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil, y parecen ser conscientes de ello los <em>negadores de la verdad</em>. A su favor juega el ritmo cada vez m&aacute;s fren&eacute;tico en el que vive esta sociedad. En la que pasamos de un acontecimiento a otro, de una preocupaci&oacute;n a otra en cuesti&oacute;n de minutos. Y as&iacute;, las &uacute;ltimas horas dificultan que tengamos conciencia colectiva sobre un suceso que afect&oacute; a decenas, centenares o incluso a miles de personas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es tal la velocidad a la que vivimos que, incluso, un acontecimiento global como fue la pandemia, que tuvo lugar hace nada, un par de a&ntilde;os, se pretende ver como lejano, tan lejano como para que el vicepresidente de la Comunidad de Madrid diga que las familias ya &ldquo;han superado&rdquo; la muerte de sus mayores en residencias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Afortunadamente, a&uacute;n hay quienes resisten a la desmemoria, como el periodista Manuel Rico que cada d&iacute;a recuerda los &ldquo;d&iacute;as que el Gobierno Ayuso aprob&oacute; el Protocolo que imped&iacute;a trasladar al hospital a los residentes m&aacute;s vulnerables&rdquo;. Y que &ldquo;7.291 murieron sin recibir atenci&oacute;n m&eacute;dica (5.795 con covid)&rdquo;.&nbsp; O como la periodista &Aacute;ngeles Caballero que, como contaba en una <a href="https://www.elconfidencial.com/espana/2022-10-05/carta-ossorio-portavoz-comunidad-madrid-muertes-residencias_3502025/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Carta al se&ntilde;or Ossorio&rdquo;</a> en El Confidencial, su madre muri&oacute; el 21 de marzo de 2020 en una residencia de Madrid. &ldquo;Empez&oacute; la primavera al mismo tiempo que mi orfandad, metida en casa, sin poder darle la mano, sin poder darle un beso&rdquo;, escrib&iacute;a. Y se&ntilde;alaba que su &ldquo;tel&eacute;fono no ha sonado durante todo este tiempo, tampoco el de las plataformas Verdad y Justicia, Marea de Residencias y Pladigmare (Plataforma por la Dignidad de las Personas Mayores en Residencias)&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La plataforma de V&iacute;ctimas del Alvia es otro gran ejemplo de quienes persisten en lograr dignidad para sus fallecidos y heridos. Al inicio del juicio, nueve a&ntilde;os despu&eacute;s de la tragedia, insist&iacute;an: &ldquo;Seguimos luchando por Verdad, Justicia y que se depuren todas las responsabilidades&rdquo;. Una reivindicaci&oacute;n que desde la ARMH llevan exigiendo desde hace a&ntilde;os mientras desentierran la dignidad que les fue arrebatada a miles de personas en nuestro pa&iacute;s.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Son estos resistentes de la memoria quienes nos recuerdan d&iacute;a a d&iacute;a que no podemos permitir que el tiempo borre el derecho a verdad, justicia y reparaci&oacute;n de miles de personas. Y que no solo luchan por la dignidad de las v&iacute;ctimas, tambi&eacute;n por la de todos y todas nosotras, que podr&iacute;amos estar el d&iacute;a de ma&ntilde;ana en esas residencias, en un tren sin final de trayecto, o en un pa&iacute;s que por falta de memoria volviera a caer en uno de los episodios m&aacute;s horribles de su historia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/victimas-tiempo_129_9611950.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Oct 2022 20:39:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Víctimas del tiempo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El viejo debate entre avaricia y miseria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/viejo-debate-avaricia-miseria_129_9587175.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e673a07d-cab1-4967-bfae-d4f9c8fb37e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El viejo debate entre avaricia y miseria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El debate es precisamente ese: ¿quién tiene más margen para vivir un poco peor; los que más tienen o los que menos? Evidentemente, los primeros</p></div><p class="article-text">
        Frente al &ldquo;s&aacute;lvese quien pueda&rdquo; hay una alternativa: el &ldquo;s&aacute;lvese a quien pueda&rdquo;. Solo una letra, una preposici&oacute;n, hace falta para darle un vuelco a la situaci&oacute;n. La cuesti&oacute;n es c&oacute;mo, y para eso hay que hablar de que una gran parte de la poblaci&oacute;n est&aacute; cargando sobre sus hombros las consecuencias de una crisis global que no afecta a todos por igual. Y que, por justicia social y en favor de la convivencia, no puede seguir as&iacute; durante mucho m&aacute;s tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        El expresidente Mariano Rajoy ha &ldquo;resucitado&rdquo; sin quererlo el &ldquo;viejo debate de ricos-pobres&rdquo;. En un foro -que, por cierto, carec&iacute;a de la representaci&oacute;n femenina que deber&iacute;a tener- afirmaba que no hay que enfrentar a los que m&aacute;s tienen y los que menos, ni caer en la demonizaci&oacute;n de los primeros. En eso de que ricos y pobres est&aacute;n conectados ten&iacute;a raz&oacute;n. S&iacute;, pero en una balanza que no est&aacute; equilibrada y deja recaer el peso de la crisis en una mayor&iacute;a que mira con cada vez m&aacute;s pavor su cuenta a final de mes. Negar que el incremento disparado de las rentas altas tiene una implicaci&oacute;n en el crecimiento de la desigualdad es hacer trampas al solitario. 
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que, si hay algo que demonizar, esa es la avaricia mientras crece la miseria. Y s&iacute;. La desigualdad ya enfrenta a pobres y ricos. Basta con ir a los datos.<a href="https://www.businessinsider.es/numero-ricos-espana-record-ano-pandemia-1120151" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> El n&uacute;mero de millonarios bati&oacute; todos los r&eacute;cords en 2020</a>.&nbsp;A&ntilde;o en el que la renta del 20% m&aacute;s rico de la poblaci&oacute;n fue 5,8 veces m&aacute;s elevada que la del 20% m&aacute;s pobre, seg&uacute;n el<a href="https://www.eapn.es/estadodepobreza/ARCHIVO/documentos/informe-AROPE-2021-contexto-naciona" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> informe AROPE 2021</a>. 
    </p><p class="article-text">
        El mismo informe alerta de que, en t&eacute;rminos europeos, &ldquo;la desigualdad en Espa&ntilde;a es la sexta m&aacute;s alta de la Uni&oacute;n Europea&rdquo;. Y recuerda lo que deber&iacute;a ser una evidencia de un debate superado: que &ldquo;la pobreza es una expresi&oacute;n extrema de la desigualdad&rdquo; y que &ldquo;ambos son conceptos inseparables&rdquo;. Destaca, adem&aacute;s, que la lucha contra la desigualdad est&aacute; reconocida en el ordenamiento constitucional de la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses desarrollados y en la propia Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola, que dice en su art&iacute;culo 40: &ldquo;Los poderes p&uacute;blicos promover&aacute;n las condiciones favorables para el progreso social y econ&oacute;mico y para una distribuci&oacute;n de la renta regional y personal m&aacute;s equitativa en el marco de una pol&iacute;tica de estabilidad econ&oacute;mica<em>&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        El expresidente Rajoy dijo que &ldquo;los gobiernos no pueden jugar a dividir a la gente, a distinguir entre unos y otros&rdquo;. Estamos de acuerdo. Por eso las autoridades deben enfrentar la desigualdad, que implica a ricos y pobres. Tambi&eacute;n dijo que &ldquo;un gobierno tiene que intentar sumar, fijar un objetivo claro y a ser posible un objetivo que coincida con lo razonable, sensato y moral&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; hay m&aacute;s sensato que garantizar una vida digna para la mayor parte de la poblaci&oacute;n? La gran cuesti&oacute;n es c&oacute;mo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aqu&iacute; hay algunos que parece que creen que gobernar es acabar con los ricos. Acabe usted con los pobres, h&aacute;galos ricos&rdquo;, dijo el expresidente. Pero &iquest;c&oacute;mo se consigue sin que esto tenga consecuencias sobre el bolsillo de los que m&aacute;s tienen? &iquest;Subiendo el SMI? Esto interpela a las empresas. Como tambi&eacute;n lo hace la cesta de la compra, que ha registrado su mayor subida en 34 a&ntilde;os, seg&uacute;n la <a href="https://www.ocu.org/consumo-familia/supermercados/noticias/supermercados-mas-baratos-2022" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">OCU</a>. El peso est&aacute; recayendo sobre una mayor&iacute;a social que cada vez tiene menos margen de maniobra para vivir dignamente, algo que deber&iacute;a estar garantizado para cualquier ser humano.
    </p><p class="article-text">
        El debate es precisamente ese: &iquest;qui&eacute;n tiene m&aacute;s margen para vivir un poco peor: los que m&aacute;s tienen o los que menos? Evidentemente, los primeros. Y, si el objetivo es que el grueso de la poblaci&oacute;n no caiga en una situaci&oacute;n de miseria a cambio de que quienes m&aacute;s tienen se aprieten el cintur&oacute;n, no deber&iacute;a haber discusi&oacute;n. No estamos hablando de que los ricos se hundan en la pobreza, hablamos de que renuncien a ciertos privilegios en favor de la mayor&iacute;a de la sociedad con la que conviven y que tiene m&aacute;s riesgo de caer en la exclusi&oacute;n que ellos.
    </p><p class="article-text">
        Un <a href="https://www.bde.es/f/webbde/SES/Secciones/Publicaciones/PublicacionesAnuales/InformesAnuales/21/Fich/InfAnual_2021_Cap2.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe del Banco de Espa&ntilde;a</a>, citando datos de Eurostat, subrayaba que el 48,7% de la sociedad que viv&iacute;a en alquiler a precios de mercado en 2020 estaba en riesgo de pobreza o de exclusi&oacute;n social. Para que nos hagamos una idea, &ldquo;es el porcentaje m&aacute;s elevado de la UE, donde la tasa media es del 32,3%&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo dice el propio Banco de Espa&ntilde;a. La sociedad se ha enfrentado a &ldquo;unos precios del alquiler elevados, en comparaci&oacute;n con las rentas del trabajo, que aumentan la proporci&oacute;n de poblaci&oacute;n en riesgo de exclusi&oacute;n social y de hogares con capacidad de gasto restringida en otros bienes y servicios&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, resulta poco convincente el discurso que apela a tener empat&iacute;a por quienes m&aacute;s tienen. La muestra es que <a href="https://www.eldiario.es/economia/tres-espanoles-favor-subir-impuestos-ricos-frente-crisis-economica_1_7799486.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 62% de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola est&aacute; a favor de subir los impuestos a los ricos</a> para hacer frente a la crisis econ&oacute;mica. Esa mayor&iacute;a es consciente de que no estamos en el &ldquo;viejo debate entre ricos y pobres&rdquo;, sino en uno entre avaricia y miseria. Entre el s&aacute;lvese quien pueda o el s&aacute;lvese a quien pueda.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/viejo-debate-avaricia-miseria_129_9587175.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Oct 2022 20:31:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El viejo debate entre avaricia y miseria]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Desigualdad económica,Mariano Rajoy,Impuestos,IRPF]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
