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    <title><![CDATA[elDiario.es - Mónica Orduña Labra]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/monica-orduna-labra/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Mónica Orduña Labra]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Para 2024]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/2024_132_10793517.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6f0712b1-2ebe-4c38-985f-4a0eded8d73e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Para 2024"></p><p class="article-text">
        Asumamos que la Naturaleza no est&aacute; dispuesta a aceptar los cambios marcados por nuestro ritmo de vida insensato. Podr&aacute;n negar algunos las razones que los cient&iacute;ficos se&ntilde;alan y mirar para otro lado o justificar este proceso por ser lo natural en los ciclos de la vida. Asumamos que el campo hace tiempo que no huele como ol&iacute;a, asumamos que el mar cada vez est&aacute; m&aacute;s caliente y flotan los peces muertos frecuentemente en las orillas. Asumamos esta desolaci&oacute;n, con la humildad torpe del que solo controla su mirada y trata de acomodar el paso de la raz&oacute;n a la memoria de otros tiempos conocidos.
    </p><p class="article-text">
        Asumamos que la lluvia puntual ha dado paso a las torrenteras; asumamos que cada vez hay menos mariposas, como una met&aacute;fora firme de esa otra realidad en la que los sentimientos fabricados en las pantallas podr&aacute;n ser sociales pero no revolotean haciendo estragos con sus alas suav&iacute;simas en nuestros est&oacute;magos. Todo corre al ritmo feroz de los bits, paquetes discretos de informaci&oacute;n decodificada, casi en la simultaneidad del grito o del susurro que quiere ser diseccionado. Asumamos que las ranas ya no quieren ser responsables de nuestro amor en los cuentos infantiles porque su transformaci&oacute;n ya no se precisa para explicar las emociones, condenadas a ser memes est&uacute;pidos en los perfiles de nuestras redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Asumamos que nos falta la paciencia antigua que daba sentido a nuestras viejas realidades, al amor lentamente macerado; ya no hay en las palabras la urgencia ni el temor de ser sarc&aacute;sticamente descontextualizadas, todo est&aacute; medido, procesado repetido; la imagen de uno ya no responde a un todo, pues el inter&eacute;s est&aacute; en la parte quir&uacute;rgicamente dise&ntilde;ada.
    </p><p class="article-text">
        Asumamos que no somos el fondo de una pantalla, el remedo de una identidad, que no se corresponde con la imagen reflejada en el espejo. Asumamos que esta disconformidad nos frustra y se traduce en la b&uacute;squeda de nuevas siglas que nos identifiquen.
    </p><p class="article-text">
        Asumamos que para que ese 2024 nos apacig&uuml;e el &aacute;nimo, quedan por repensar muchas tareas que no guardan la modernidad del algoritmo que dice conocernos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Asumamos que somos m&aacute;s simples de lo que nos creemos y que el remedio puede estar en reconducir la ficci&oacute;n de nuestra grandeza hacia la parte torpe, peque&ntilde;a, animal y reiterara de aquello que nos hermana con la memoria de otros tiempos: respirar lentamente tras esa m&aacute;scara convertida en escudo protector de nuestro aliento, sonre&iacute;r sin el miedo concentrando en cada poro libre de nuestro cuerpo y acariciar el mundo como el que cuida de un enfermo, pues ese todo, aliento, sonrisa y tacto, es nuestro pasaporte saludable de vida y la huella que dejaremos.
    </p><p class="article-text">
        Asumamos, al cabo, que tormentas, volcanes, ciclones y dem&aacute;s manifestaciones desaforadas de la vida confirman la insignificancia de nuestro yo y la premura dictada para concentrarnos en la &uacute;nica posesi&oacute;n de la que disponemos: es en ese peque&ntilde;o universo de nuestro cerebro donde han de mantenerse inc&oacute;lumes nuestros aut&eacute;nticos tesoros, los pensamientos nobles que reviven con mimo a todos nuestros amores, las razones de nuestras alegr&iacute;as. Que sean ellos los que dicten nuestras acciones del ma&ntilde;ana.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica Orduña Labra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/2024_132_10793517.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 Dec 2023 12:34:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Para 2024]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Emocionarse]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/emocionarse_132_11926318.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle"></p></div><p class="article-text">
        Si te escribo hoy es con la ambici&oacute;n de desencadenar en ti una emoci&oacute;n positiva.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a don Diego de Miranda, el Caballero del Verde Gab&aacute;n que &ldquo;las letras sin virtud son perlas en el muladar&rdquo;. Ahora que la inteligencia artificial todo lo revuelve para creer el trampantojo de saber, vuelvo a mi don Quijote como el que retorna al hogar para recuperar los olores de su vida.
    </p><p class="article-text">
        Te escribo con la esperanza de que tengas tambi&eacute;n personajes que te hayan acompa&ntilde;ado llenos de gozo en tu vida. Puestos a inventar avatares, que sean los grandes los que nos marquen el paso de la ficci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n me sirven para ti los versos de una partitura, esas ejecuciones musicales novedosas en las que el director encamin&oacute; a su orquesta como ni siquiera el autor hubiera imaginado. O la luz de un cuadro, ese brillo distinto capaz de dibujar nuevas formas en los lienzos. Im&aacute;genes que se anclan en la memoria y fijan sus contornos a nuestro ser como si por siempre hubieran sido contempladas. &iquest;Qu&eacute; decir del teatro? &iquest;y del cine? &iquest;Y de la danza? &iquest;C&oacute;mo no incluir los avances de la ciencia, los aciertos de inteligencias maravillosamente humanas que lograron resolver enigmas indispensables para mejorarnos al resto la vida?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Te escribo y paladeo las bellas artes, repaso otros tiempos y otros aciertos, como se&ntilde;uelos del pasado que nos pintaron un futuro de dicha.
    </p><p class="article-text">
        Rememoro, pues, obras de los grandes seres repletos de humanidad; los que pusieron su empe&ntilde;o en hacernos mejores con dedicaci&oacute;n, paciencia, tes&oacute;n y muchos errores.
    </p><p class="article-text">
        Ahora que todo quiere resolverse en un instante, que lo c&oacute;modo nos perturba. En este tiempo falso en el que todo se coge, se desgasta, se prejuzga, se grita; en este tiempo de cat&aacute;strofes reales e inventadas; en este espacio de seres iguales en su artificialidad recortada; en este dolor de voces con parloteos de opiniones falsas, con relatos sin m&aacute;s sustancia que el da&ntilde;o, en este universo, s&iacute;, yo te escribo y reivindico para tu 2025 la virtud humilde de admirar los logros ajenos y en esa admiraci&oacute;n, confabular el don humano de poder emocionarse.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica Orduña Labra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/emocionarse_132_11926318.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Dec 2024 17:54:08 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Emocionarse]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dolor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/dolor_132_11407033.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hay noticias ingratas que obligan a buscar consuelo en lo objetivo del diccionario. Busco en la concreci&oacute;n del t&eacute;rmino soluci&oacute;n a esta opresi&oacute;n que impide razonar desde la perspectiva que la madurez imprime en nuestro car&aacute;cter y facilita soportar lo que en las distancias cortas&nbsp;es humanamente insostenible. Mi desgastado <em>Mar&iacute;a Moliner </em>me ofrece una lista de t&eacute;rminos en la entrada de <em>dolor: </em><em><strong>sentir, tener, dar, desaparecer, marcharse, quitarse, calmarse, dar tregua. Sensaci&oacute;n que causa padecimiento</strong></em><em>. </em>Repaso los conceptos y percibo que tengo razones dolorosas para cada uno de esos verbos al leer las noticias del diario con ejemplos que recorren todo el globo terr&aacute;queo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque siento impotencia ante la capacidad humana para manipular, desdibujar los conceptos y justificar la vileza de algunas decisiones que soportan impert&eacute;rritas&nbsp; la falta de respeto a unos derechos que costaron tanto construir. Ya en lo concreto y como soy docente, disimulo con contenidos imprescindibles el tiempo de mis clases y, para no llorar, eval&uacute;o y finjo que la sintaxis nos ayudar&aacute; a ordenar mejor el discurso y con ello, a pensar bajo el prisma de los razonamientos que puedan ser objetivamente argumentados.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con el horizonte de mis aulas enfrente, contemplo las caras de mis estudiantes y trato de olvidar que es la pobreza, la exclusi&oacute;n y la miseria la que nos arrebata los sacrosantos principios de igualdad, justicia y fraternidad. Una ni&ntilde;a de 12 a&ntilde;os es una ni&ntilde;a, sea gitana, gazat&iacute;, israel&iacute;, musulmana o cat&oacute;lica de comuni&oacute;n diaria. &iquest;En nombre de qu&eacute; principios legales se reduce la pena a un violador maltratador que devast&oacute; la infancia de esa criatura? &iquest;Cu&aacute;ntas no ser&aacute;n en este momento apartadas de las maravillosas leyes sociales por una mala comprensi&oacute;n de los valores que hemos acordado propios de su comunidad?&iquest;Por qu&eacute; algunos seres no parecen computar en la n&oacute;mina de los Derechos Humanos, de los Derechos de la Infancia y, sobre todo, de los Derechos Fundamentales que recoge nuestro cercano marco constitucional?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dif&iacute;cilmente podremos los docentes cumplir con nuestro cometido c&iacute;vico para que nuestras aulas reciban la atenci&oacute;n adecuada, recogida en la ley vigente, con independencia de las diferencias por pertenecer a una etnia, religi&oacute;n, colectivo, familia o cualquier otra minor&iacute;a, si las noticias constatan que&nbsp; algunas sentencias siguen siendo dictadas bajo un sesgo diferenciador. &iquest;Con qu&eacute; cara exijo yo el cumplimiento de unos deberes a mis estudiantes si saben que no son part&iacute;cipes de los mismos derechos?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica Orduña Labra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/dolor_132_11407033.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 May 2024 16:41:47 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Dolor]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La memoria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/memoria_132_10997562.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Cre&iacute;mos que si se analizaba desde todos los &aacute;ngulos la verg&uuml;enza de nuestra historia pasada, la humanidad sabr&iacute;a prepararse para no repetir lo que nunca deb&iacute;a haberse producido. Cre&iacute;mos que la lucha por cumplir objetivamente con el sentido cierto de cada t&eacute;rmino primorosamente diseccionado nos conducir&iacute;a a una sociedad m&aacute;s justa, m&aacute;s equilibrada, m&aacute;s respetuosa y m&aacute;s sana. Cre&iacute;mos que tras exponernos a atentados con cientos de muertos y saber que la mentira que abon&oacute; cada enterramiento buscaba un abyecto beneficio, la ciudadan&iacute;a no iba a admitir nuevas manipulaciones interesadas.
    </p><p class="article-text">
        Cre&iacute;mos que la pandemia nos pondr&iacute;a ante el espejo de nuestra insignificancia y apostar&iacute;amos por una mejora al servicio de la ciencia desinteresada. Cre&iacute;mos que la facilidad en acceder a la informaci&oacute;n y la difusi&oacute;n instant&aacute;nea de los acontecimientos en im&aacute;genes precisas no iban a permitir que la baraja de la vida volviera a hacernos trampas.
    </p><p class="article-text">
        Pues no. Hace 20 a&ntilde;os que se malograron muchas posibilidades de vidas, que se mancillaron muchos principios deontol&oacute;gicos, que se defenestraron muchos ideales.
    </p><p class="article-text">
        Y ah&iacute; seguimos, contaminando la verdad, manoseando la justicia, haciendo caja con el dolor del pr&oacute;jimo, persiguiendo al mensajero, recriminando al inocente, aupando a los rastreros.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; seguimos en este dolor de mundo como si nadie tuviera memoria de nada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica Orduña Labra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/memoria_132_10997562.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 Mar 2024 08:34:54 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La memoria]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jenni y la pastora Marcela]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/jenni-pastora-marcela_132_10472582.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El poder es la capacidad de actuar en cualquier circunstancia sin que nada lo impida. Dicha capacidad se convierte en facultad soberana cuando los comportamientos de uno no han encontrado nunca cuestionamiento, freno ni cortapisas.
    </p><p class="article-text">
        En las relaciones personales, el poder mancha la convivencia siempre. Mancha porque violenta, porque es imperativo, porque no tiene en cuenta al otro, porque es muestra de soberbia.
    </p><p class="article-text">
        Que una persona coja una cara con sus manos y ocupe un rostro que no es suyo, es dar por hecho que dicho rostro quiere ser ocupado, que esa caricia puede hacerse porque no es cosa de poderio sino de querencia.
    </p><p class="article-text">
        Las relaciones basadas en la distancia entre el se&ntilde;or y los vasallos, entre el monarca y los s&uacute;bditos, entre los hombres y las mujeres dieron por natural una diferencia entre unos y otras que ten&iacute;an al poder como eje vertebrador de sus papeles en la vida. Ayudaba a esta manera de estar en el mundo la dependencia econ&oacute;mica, la tutela moral y un adoctrinamiento que cimentaba esa negativa y sumisa autopercepci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En la literatura encontramos pistas que nos muestran los cambios que la sociedad va incorporando en sus relaciones y que hasta los trasnochados gestos protocolarios incorporan a su lista de normas de conducta.
    </p><p class="article-text">
        De entre los discursos literarios que nos educan en estos distintos modos, quiero destacar el de la pastora Marcela de nuestro Quijote. En ella no cabe el poder tradicionalmente ejercido por el hombre. Es libre porque no hay var&oacute;n que la tutele ni econ&oacute;mica ni moralmente. Como Marcela, Jenni Hermoso no precisa de ning&uacute;n Rubiales para coronar su triunfo deportivo. Si Marcela defendi&oacute; con su discurso que su independencia la blindaba frente a los hombre, Jenni nos demuestra que las mujeres hoy no queremos poderosos que aupados en nuestro cuerpo crean que por interpelarnos ya est&aacute;n autorizados a ocupar nuestros espacios.
    </p><p class="article-text">
        Vayamos al hecho actual. El beso impertinente de Rubiales fue inmediatamente analizado por toda la sociedad y Hermoso lo recibi&oacute; como gesto que no le hab&iacute;a gustado. Esa es la clave: donde una esperaba un comportamiento acorde con los rituales perfectamente establecidos, se encontr&oacute; con una actuaci&oacute;n que solo pod&iacute;a explicarse desde el deseo, que no lo era o desde el poder.
    </p><p class="article-text">
        Sabemos que deseo no hab&iacute;a porque as&iacute; lo expuso el interfecto. Negada esta posibilidad y ante la ausencia de otras consideraciones que pudieran respaldar dicho contacto - no son pareja, no son familia, no pertenecen a culturas donde ese gesto s&iacute; es protocolario y no hay tradici&oacute;n de saludos semejantes en esas mismas circunstancias- solo queda la antigua, injusta y machista asunci&oacute;n del poder del jefe sobre su subordinada. Rubiales lo hizo porque cre&iacute;a que pod&iacute;a y que adem&aacute;s ser&iacute;a alegremente recibido. Recordemos el contexto de la agraviada: en un palco y con las autoridades que felicitaban su victoria en el mundial. Jenni Hermoso respondi&oacute; en ese instante como el protocolo, esta vez s&iacute;, esperaba de ella y posiblemente sin entender mucho en ese momento, pero sintiendo, como dijo al recogerse al poco en el vestuario, &ldquo;que no le hab&iacute;a gustado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si volvemos al Quijote encontraremos la equiparaci&oacute;n entre Hermoso y el personaje cervantino. Marcela no responde a los requiebros de los pastores que la quieren por esposa. Sabedora de sus circunstancias, guarda silencio y no asume ninguna responsabilidad en el suicidio de Gris&oacute;stomo. Solo cuando trasciende el caso y es acusada toma la palabra y se defiende. Como Marcela, Hermoso respondi&oacute; donde y como deb&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En conclusi&oacute;n, si Rubiales no quiso entender que el vasallaje de las jugadoras era propio de otros tiempos es fruto de su falta de comprensi&oacute;n de la sociedad actual, si interpret&oacute; como gesto amable su abuso de poder, es falta de respeto, si se comport&oacute; como un ga&ntilde;&aacute;n y no con el decoro propio de su cargo, es por una educaci&oacute;n claramente insuficiente y si a todo ello argument&oacute; en la asamblea de su Federaci&oacute;n con una ristra de falacias argumentativas es porque la soberbia del cargo que rotula su ejercicio le obnubila y le hace pensar que su poder es por naturaleza. Pues no. #SE ACAB&Oacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica Orduña Labra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/jenni-pastora-marcela_132_10472582.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Aug 2023 12:13:34 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Jenni y la pastora Marcela]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Que por mí, no quede]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/no-quede_132_10257189.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Si te asomas a los medios de masas, parece que el pa&iacute;s remueve sus tripas en direcciones opuestas: est&aacute;n los que contienen el aliento y tratan de acompasar el aire para resistir el desencanto, que llega cuando no se entienden las derivas de la mayor&iacute;a, y, por otro lado, es un suponer, est&aacute;n los que paladean la victoria y se quitan la espina de resentimientos, pagados a golpe de triunfo. Saberse vencedores purifica las desdichas que contin&uacute;an en el d&iacute;a a d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Como una ya acumula a&ntilde;os y experiencias parecidas, atesora como un privilegio los rincones en los que odios y alharacas por un poder m&aacute;s o menos perdido y hallado no tienen mayor importancia. Ah&iacute; siguen mis libros, mis afectos, el rinc&oacute;n de mi mesa de trabajo, las sonrisas de adolescentes que con indolencia me reciben cada d&iacute;a. Ah&iacute; siguen tambi&eacute;n los regalos de la vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ayer descubr&iacute; en Quesia Bernab&eacute; lo bien que suenan en su voz los versos de Lorca, como tambi&eacute;n vibran en las canciones de Eva Calyza; las dos jovenc&iacute;simas profesoras de instituto que compaginan la docencia con su dedicaci&oacute;n al mundo de la m&uacute;sica. Cu&aacute;nto talento por estrenar y cu&aacute;nta humildad y esfuerzo en el empe&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, una jornada en el parque del Retiro madrile&ntilde;o con adolescentes del primer curso de la ESO me regala asistir a sus miradas nuevas. Se nos olvida que hay grupos que crecen de espaldas a la belleza, alimentados de ruido y falsas realidades. Es sorprendente escuchar que nunca visiten los parques de sus lugares de residencia, los museos, los majestuosos jardines bot&aacute;nicos, que no les hayan ense&ntilde;ado a dirigir sus miradas a los &aacute;rboles, protagonistas silenciosos de las mejores arquitecturas de las ciudades. Tan ocupados en sus pantallas y en sus figuras decoradas a golpe de aplicaci&oacute;n, se olvidan de la existencia de esa realidad que les circunda y que excede con mucho el per&iacute;metro de su yo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es impagable ser testigo de lo que supone la contemplaci&oacute;n de la belleza en una cara inocente. Frente a la candidez rom&aacute;ntica del Palacio de Cristal me regodeo en sus sonrisas de dicha. Qu&eacute; suerte saberse docente, compartir claustro con la ilusi&oacute;n y las fuerzas de ese profesorado reci&eacute;n llegado, qu&eacute; f&aacute;cil acostumbrarse cada curso a renovar aulas repletas de posibilidades.&nbsp; A dominar la mezcla de pareceres, a ser testigo de tantos desencantos. Ahora que el curso est&aacute; dando sus &uacute;ltimos timbrazos, les recuerdo que no hay proyectos m&aacute;s interesantes que aquellos que quedan por cumplir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pues eso. Que por m&iacute;, no quede.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica Orduña Labra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/no-quede_132_10257189.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 31 May 2023 17:20:33 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Que por mí, no quede]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La voz de mi matria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/voz-matria_132_10006701.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Son las capacidades de improvisar, equivocarse, rectificar y esperanzarse las que nos han permitido mejorar como especie, en virtud de nuestra necesidad de compartir con el grupo y de asumir las posibilidades vitales de nuestra naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        Pues somos un conjunto de seres sociales, esta convivencia&nbsp;es la que nos ha marcado el ritmo de nuestro devenir como especie en la tierra. Hoy que todo se maquiniza y tecnifica, los avances de la inform&aacute;tica parece que reducen a una serie cifrada y abstracta nuestra compleja idiosincrasia. Es m&aacute;s, la amistad, la belleza, la lectura, el sue&ntilde;o, el alimento y el ritmo de nuestros d&iacute;as no se conciben ahora sin la intervenci&oacute;n de un pu&ntilde;ado de aplicaciones que dictaminen la medida exacta de nuestros deseos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya no hay vida real y corp&oacute;rea sin categor&iacute;a cibern&eacute;tica que la cuantifique.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, una de las deficiencias que se se&ntilde;alan a la inteligencia artificial es su incapacidad para operar en distintos niveles la informaci&oacute;n procesada. Los algoritmos que clasifican de manera autom&aacute;tica la realidad, como subraya Stanislas Dehaene, todav&iacute;a est&aacute;n muy lejos de alcanzar los matices con los que nuestro poderoso cerebro es capaz de percibir, procesar y representar&nbsp;simb&oacute;licamente&nbsp;los hechos que nos rodean.
    </p><p class="article-text">
        Por suerte, esta imperfecci&oacute;n de las m&aacute;quinas es una constataci&oacute;n de que no somos en &uacute;ltima instancia un conjunto de informaciones f&aacute;ciles de reducir a un n&uacute;mero finito y manejable de f&oacute;rmulas matem&aacute;ticas; por muy complejas que est&aacute;s sean, carecen de nuestra divina solidaridad emp&aacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya lo dijo Jos&eacute; Hierro en esa voz l&iacute;rica que proclamaba no venir a este mundo &ldquo;a poner diques ni orden en el maravilloso desorden de las cosas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Llegados a este punto, en un horizonte necesitado de conjuntos que recojan la naturaleza espec&iacute;fica de todas las diferencias, las gentes que como una asumimos nuestro paso simple, humilde y solidario por el mundo,&nbsp;tal vez vayamos a precisar una vuelta al conjunto de la mayor&iacute;a, esa en la que quepan las diferencias y las semejanzas, esa mayor&iacute;a en la que la voz sea una y toda, distinta y maravillosamente ca&oacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es dicha voz la que quiero sentir como m&iacute;a el 8 de este marzo. Tan propia que no precise m&aacute;s que una matria inmensa&nbsp;como defensa de todos los derechos que deben sernos reconocidos.
    </p><p class="article-text">
        No creo que ning&uacute;n algoritmo, f&oacute;rmula, aplicaci&oacute;n, inteligencia artificial,&nbsp;categor&iacute;a gramatical o r&oacute;tulo pueda condensar la carga simb&oacute;lica de esta lucha colectiva que tiene que ser defendida si queremos que esta Humanidad nos merezca la pena.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica Orduña Labra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/voz-matria_132_10006701.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Mar 2023 21:26:15 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La voz de mi matria]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La formación y la capacitación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/formacion-capacitacion_132_9743752.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El otro d&iacute;a en el Congreso, una diputada insult&oacute; con ensa&ntilde;amiento a una ministra. Su infame intervenci&oacute;n incorpor&oacute; una justificaci&oacute;n que merece ser analizada. La diputada expuso la falta de preparaci&oacute;n de la ministra que la incapacitaba para cuestionar la val&iacute;a de un gremio, pues dichos profesionales hab&iacute;an aprobado unas oposiciones y ella no.
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, pongamos en primer lugar todos los que hemos pasado por el trance de preparar unas oposiciones nuestro agradecimiento a ese grupo parlamentario que ahora s&iacute; reconoce este m&eacute;rito como garant&iacute;a de nuestra profesionalidad, esperamos que a partir de este momento, los fieles servidores de las instituciones del Estado, que somos los funcionarios de la sanidad, la justicia, la educaci&oacute;n, la administraci&oacute;n, la seguridad y dem&aacute;s ramas del funcionariado, encontremos ese mismo respaldo en forma de mejoras salariares y respeto a nuestra labor.
    </p><p class="article-text">
        Dicho esto, y entrando ya en la materia de la admonici&oacute;n de la diputada, la superaci&oacute;n de una oposici&oacute;n por muy dura que esta sea no es garant&iacute;a, para nuestro pesar, de dominio absoluto ni infalible en el ejercicio de nuestro desempe&ntilde;o. Ya nos gustar&iacute;a. A veces es cuesti&oacute;n de memoria extraordinaria, de suerte en aquella convocatoria en la que se compiti&oacute; con menor n&uacute;mero de oponentes o de, no nos enga&ntilde;emos, en algunos casos, pertenencia a una estirpe familiar en la que de toda la vida del Se&ntilde;or se ha desempe&ntilde;ado ese cargo, circunstancia que facilita la dureza del estudio. Son muchos los factores que a veces no coinciden con la maravillosa e ideal objetividad.
    </p><p class="article-text">
        La formaci&oacute;n, por otro lado, es un asunto especialmente complejo, como lo es el conocimiento en general. El hecho de dominar un asunto no tiene por qu&eacute; implicar una especial sensibilidad a la hora de aplicar en la vida de manera justa dicho saber, de ah&iacute; la necesidad de interpretar multitud de factores para lo que es preciso un ejercicio de limpieza mental que consiga aislar el caso con el objetivo de centrar la evaluaci&oacute;n y el juicio en su aut&eacute;ntica naturaleza, al margen de sesgos ideol&oacute;gicos y de prejuicios que contaminar&iacute;an las conclusiones finales. Los que nos dedicamos a la ense&ntilde;anza estamos habituados a esta pr&aacute;ctica pues es un punto clave en toda evaluaci&oacute;n acad&eacute;mica. El contexto, se&ntilde;or&iacute;a, es indispensable: purgar creencias adulteradas, inferencias y sobre todo emociones que desgobiernan ese trabajo que precisa de un tacto fino. De no hacerlo, como ustedes ya han se&ntilde;alado en multitud de ocasiones, estar&iacute;amos invalidando nuestro trabajo por ponerlo al servicio de nuestra particular ideolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Es en este punto de su alocuci&oacute;n en el que, disculpe la osad&iacute;a, err&oacute; usted el tino: por supuesto que a los sacrosantos jueces se les puede criticar, y a los catedr&aacute;ticos de secundaria por muy doctores en su materia que sean, entre los que me encuentro, y a los m&eacute;dicos, y a los polic&iacute;as y a los periodistas e incluso a los ministros, siempre y cuando dicha cr&iacute;tica se ajuste al hecho cuestionado y vaya acompa&ntilde;ada de un razonamiento; siempre y cuando sea, en definitiva, una argumentaci&oacute;n que incorpore junto con la refutaci&oacute;n del argumento cuestionado, la alternativa argumental en forma de propuesta. Como en su caso es usted representante de una parte de la soberan&iacute;a popular se esperaba de su intervenci&oacute;n un juicio de mayor altura, centrado, repetimos, en el caso concreto con el objetivo de plantear una soluci&oacute;n a las muchas muertes que se producen en nuestro pa&iacute;s por la violencia de unos contra otras y a la disparidad de sentencias en unos juicios y otros ante delitos de igual alcance. Los datos son objetivos y est&aacute;n al alcance de los ciudadanos, no son inventadas las cifras que recogen esta violencia.Nada en sus palabras incidi&oacute; en esta causa general, ni en el fondo, ni en la forma.
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, su intervenci&oacute;n expuso de forma n&iacute;tida una emoci&oacute;n sentida que, lamentablemente puede ser compartida por su grupo y sus votantes pero ni sirve para ser diputada ni puede ser tenida como m&eacute;rito en su formaci&oacute;n y capacitaci&oacute;n a la hora de ocupar un esca&ntilde;o en el parlamento. No le pagamos con nuestros impuestos por odiar a la ministra ni, por supuesto, evidentemente, tampoco por quererla. El rencor de su grupo a una persona concreta por el hecho de estar emparejada con otra o dem&aacute;s cuestiones de su &aacute;mbito personal nada tienen que ver con el ejercicio de la pol&iacute;tica, con las virtudes o fallos de una ley ni con el debate de los presupuestos generales. Este rencor, por otra parte, parece extenderse a todo un ministerio. Niegan ustedes su valor y de ah&iacute; el escamoteo en su discurso de la necesidad de trabajar en ese campo. No obstante, olvidan que al ningunear dicha labor est&aacute;n obviando su obligaci&oacute;n de respeto al marco constitucional. La defensa de la igualdad y su protecci&oacute;n no es un capricho de un grupo de izquierdosos peligrosos. Es esa constituci&oacute;n que nombran cuando les conviene la que fija el marco de su reconocimiento. Son los Derechos Humanos internacionalmente reconocidos el cauce en el que los dem&oacute;cratas hemos de movernos y es la finura, el decoro, la formaci&oacute;n, la preparaci&oacute;n y el saber cu&aacute;l es nuestro cometido lo que nos insta a construir nuestra patria.
    </p><p class="article-text">
        Los que desprecian las instituciones, los que no protegen con su trabajo a aquellos que les eligieron para defenderlos, los que no utilizan su formaci&oacute;n con diligencia para cumplir honesta y decentemente con el trabajo para el que fueron elegidos, los que se aprovechan de su acceso a los distintos foros para mentir, para insultar, para poner las instituciones al servicio de sus particulares emociones e intereses ellos son los destructores y desmembr&aacute;ndoles de las patrias y los contaminadores del avance en la mejora de la Humanidad.
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; y hubiera en todos los desempe&ntilde;os un cuerpo de cuestionadores justos, sagaces y eficaces que nos se&ntilde;alaran el fallo y contribuyeran a la excelencia de todos los ejercicios desde el respeto y desde la certeza de que nuestro objetivo es com&uacute;n y solidario. Cuando el insulto personal y el vituperio ponzo&ntilde;oso es el centro de la intervenci&oacute;n en el parlamento la formaci&oacute;n de la insultadora es m&aacute;s que cuestionable y desde luego la incapacita para ocupar tan ilustre p&uacute;lpito de representaci&oacute;n ciudadana pues desconoce el cometido de su important&iacute;sima labor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica Orduña Labra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/formacion-capacitacion_132_9743752.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Nov 2022 11:29:20 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La formación y la capacitación]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La docencia de la decencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/docencia-decencia_132_9648036.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/581f83f8-39b9-4ca9-bcec-e406a212a3ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La docencia de la decencia"></p><p class="article-text">
        La educaci&oacute;n es un derecho fundamental recogido en nuestro marco constitucional y lo es porque no es posible un estado democr&aacute;tico sin la participaci&oacute;n activa de todos sus miembros. Esta premisa nos impulsa a los docentes a reflexionar acerca del valor de la ense&ntilde;anza, es decir, qu&eacute; es lo que nuestros estudiantes deben aprender y cu&aacute;l es el objetivo de los contenidos que cada a&ntilde;o trabajamos en las aulas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si en &eacute;pocas pasadas la tasa de analfabetismo nos dibujaba un panorama desolador, hoy en d&iacute;a, gracias a la obligatoriedad de la ense&ntilde;anza, podemos afirmar que pr&aacute;cticamente es testimonial el n&uacute;mero de los que no dominan la lectoescritura. Hecha esta tarea, nos queda otra mucho m&aacute;s compleja: no basta con leer y escribir, es preciso instruir en la <strong>interpretaci&oacute;n de los texto</strong>s. La lectura cr&iacute;tica de las informaciones que circulan sin pausa en la sociedad es el ejercicio que podr&aacute; garantizar esa libertad tan publicitada por todos y tan poco trabajada desde las mismas instancias que se encargan de pregonarla. Esta masiva difusi&oacute;n de noticias falsas y la impunidad con la que sus orfebres construyen una realidad que encaja en sus intereses son posibles porque no existe en nuestra sociedad un compromiso firme con la cr&iacute;tica juiciosa, capaz de anular el enga&ntilde;o y de invalidar lo falso, al subrayar las manipulaciones que se ocultan, con independencia de si los afectados comparten nuestra visi&oacute;n del mundo o no. 
    </p><p class="article-text">
        No hay que irse muy lejos para ilustrar esta idea: una juez ve su carrera amputada por el rencor de un colega, amparado en sus injurias por distintos medios de comunicaci&oacute;n, voceros de sus fechor&iacute;as sin necesidad de comprobar la falsedad de lo denunciado; un goteo de pol&iacute;ticos acusados de los m&aacute;s variopintos delitos, inventados para anular el valor de su ejercicio; unos cient&iacute;ficos que han de ocupar el &aacute;gora para defender sus investigaciones de aquellos que ningunean su esfuerzo cuando este no encaja en sus intereses. No hay profesi&oacute;n que se libre de la inquina del bulo. En una sociedad que padece una bulimia informativa, lo falso y lo verdadero se presentan amalgamados en una masa informe de dif&iacute;cil digesti&oacute;n. Un peque&ntilde;o dato veraz y descontextualizado es suficiente para armar la manipulaci&oacute;n del titular, alimento listo para la jaur&iacute;a ah&iacute;ta de justificaciones que encajen en su tergiversada manera de entender el mundo mientras, los que se nutren de dichos detritus engrosan su cuenta de beneficios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La decencia, queridos, se cocina a ritmo lento, a golpe de compromiso con esa humanidad que nos permiti&oacute; idear un mundo para el que todos deb&iacute;an ser formados. Es esta decencia la arrinconada cada vez que difundimos falsas, f&aacute;ciles y envenenadas noticias que no han sido filtradas por el razonamiento honesto y cr&iacute;tico. Sin esa decencia es imposible cumplir con nuestro maravilloso dictado constitucional de una educaci&oacute;n para todos. <strong>Esa es la ense&ntilde;anza m&aacute;s urgente que debemos trabajar los que nos dedicamos a la docencia.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica Orduña Labra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/docencia-decencia_132_9648036.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Oct 2022 14:56:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La docencia de la decencia]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Salimos hace tiempo de nuestras madrigueras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/salimos-tiempo-madrigueras_132_9608855.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2cda19af-8661-46c0-a91f-6555dc54a73e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Salimos hace tiempo de nuestras madrigueras"></p><p class="article-text">
        Mientras actrices, cantantes y mujeres representativas de las distintas artes de nuestro pa&iacute;s graban v&iacute;deos en los que simb&oacute;licamente se cortan su pelo, para hermanarse con aquellas que en Ir&aacute;n no pueden mostrarlo porque ser&iacute;an ajusticiadas, aqu&iacute; tenemos otras noticias.
    </p><p class="article-text">
        Unos j&oacute;venes universitarios en bloque, desde su acomodada y prestigiosa residencia universitaria, cacarean al grito de putas la atenci&oacute;n del bloque cercano de las estudiantes de la residencia femenina. Ante el estupor de la sociedad, ambos, cacareadores y las se&ntilde;aladas como putas conejeras, sorprendidos por el alcance medi&aacute;tico, defienden su inocencia y, altaneros, acusan a los medios de la mala interpretaci&oacute;n de una tradici&oacute;n que, dicen, viene de lejos. Ellas no se sienten ofendidas y ellos solo interpretaban un inocente juego de residentes en grupo.
    </p><p class="article-text">
        Dicen que se les acusa por ser como son, es decir, j&oacute;venes pudientes pertenecientes a la sacrosanta estirpe adinerada. Viven al margen de lo feo. No les roza la desigualdad del mundo. Las expresiones malsonantes en ellos no son&nbsp;la entrada al portal de la violencia. Su masa no destila para ellos las huellas de una tradici&oacute;n de superioridad machista y desconsiderada.
    </p><p class="article-text">
        Ellas lo interpretan de igual modo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque soy docente y mi especialidad es la Lengua me niego a devaluar las palabras. Una multitud que grita &ldquo;putas salid de las madrigueras&rdquo; a las mujeres de enfrente no puede ser amortizada a golpe de talonario ni sintetizada en el confeti divertido de las fiestas de la alta sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Los derechos humanos que en una parte del planeta son brutalmente masacrados hubo un tiempo en el que en esos mismos territorios sus clases acomodadas tampoco sintieron la necesidad de defenderlos. Cuesta muy poco destruir lo que con sangre de muchas y mucho esfuerzo pudo ser logrado.
    </p><p class="article-text">
        La educaci&oacute;n en los valores que nos construyen como humanidad no se presupone en la n&oacute;mina de nuestros apellidos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; que mis palabras no llegar&aacute;n a todos esos j&oacute;venes que solo escuchan el tintineo de sus lujosos amuletos. No me rindo. Como cada a&ntilde;o, este tambi&eacute;n empu&ntilde;ar&eacute; la tiza de mi decencia, esa que me legaron las maravillosas profesoras que tuve como docentes, esa que me explicaron mis estupendos compa&ntilde;eros de profesi&oacute;n, esa que me hizo ver desde mi humilde cuna que la cultura y la educaci&oacute;n eran el camino de la libertad y el sentido que quer&iacute;a para mi patria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las palabras no son inocentes, los gestos tampoco. Por eso agradezco a mis compa&ntilde;eras su entrega solidaria, a mis actrices el corte de sus melenas, a mi hija la explicaci&oacute;n de su jerga juvenil y solidaria, a mis alumnas su mirada c&oacute;mplice, a los medios la denuncia de cada uno de los casos en los que una mujer se pone en peligro, a los jueces su apuesta por impartir una justicia en igualdad, a los hombres del mundo su compa&ntilde;&iacute;a en nuestra lucha y a mi idioma la suerte de haberme dado una lengua cuajada de matices que me permite explicar la diferencia y el valor de cada uno de los vocablos que, con rigor y respeto, explico en mis clases.
    </p><p class="article-text">
        Nada es gratuito. Nada es para siempre. Ning&uacute;n avance es permanente. Que no se nos olvide la responsabilidad que encierra cada uno de los derechos alcanzados.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://t.me/canariasahora" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica Orduña Labra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/salimos-tiempo-madrigueras_132_9608855.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Oct 2022 08:40:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Salimos hace tiempo de nuestras madrigueras]]></media:title>
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