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    <title><![CDATA[elDiario.es - Rebeka González de Alaiza]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/rebeka-gonzalez-de-alaiza/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Rebeka González de Alaiza]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[En el despliegue renovable la biodiversidad es imprescindible]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/despliegue-renovable-biodiversidad-imprescindible_132_9678823.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/874c789e-5496-4758-b5b1-1254e95988d6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En el despliegue renovable la biodiversidad es imprescindible"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A las plataformas ciudadanas, que apoyan la necesidad de las renovables pero que exigen que se respeten los principios legales y flujos administrativos de la legislación ambiental y un despliegue distribuido y social, se les acusa de inconsciencia y de ser enemigos del progreso económico. Nada más lejos de la realidad.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Trata de dejar la Tierra como un lugar mejor del que llegaste&rdquo; Sidney Sheldon
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A r&iacute;o revuelto, ganancia de pescadores&rdquo; Adagio popular
    </p><p class="article-text">
        La guerra de Ucrania, la &uacute;ltima de varias crisis que vienen encaden&aacute;ndose, ha terminado de consumar un frenes&iacute; de ansiedad sociogeopol&iacute;tica que tiene en la energ&iacute;a una de sus preocupaciones clave. La desfavorable coyuntura actual est&aacute; siendo utilizada por los oligopolios energ&eacute;ticos y sus cohortes pol&iacute;ticas y medi&aacute;ticas para lanzar una campa&ntilde;a de desinformaci&oacute;n y manipulaci&oacute;n sin precedentes, apoyada por subidas de precios de la que ellos mismos son responsables. As&iacute;, estamos siendo testigos del incumplimiento sin ning&uacute;n tipo de sonrojo de las legislaciones de ordenaci&oacute;n del territorio y protecci&oacute;n ambiental, o incluso de su neutralizaci&oacute;n con disposiciones que socavan principios b&aacute;sicos en esas normativas. D&eacute;cadas de investigaci&oacute;n, inversiones y consensos se desmoronan aceleradamente. Parece que ahora el objetivo es aplicar el caduco modelo energ&eacute;tico centralizado de las energ&iacute;as f&oacute;siles a las energ&iacute;as renovables, maximizando beneficios e implant&aacute;ndolas muchas veces en terrenos comunales de titularidad p&uacute;blica. Adoptando este modelo nos privamos de las aut&eacute;nticas ventajas de la energ&iacute;a renovable, que s&oacute;lo son compatibles con un despliegue que tome como base a la generaci&oacute;n distribuida, gestionadas en t&eacute;rminos de progreso social, y con un esencial respeto por la biodiversidad. Estas l&iacute;neas pretenden contribuir a desarticular y desautorizar esa corriente de pensamiento y acci&oacute;n hoy dominante.
    </p><p class="article-text">
        La historia del ser humano es inseparable del despliegue de muchas variables. Nos gustar&iacute;a destacar dos. Por un lado, <em>Homo sapiens</em>, gracias a su prodigioso desarrollo neurol&oacute;gico, ha sido capaz de desarrollar la cultura como una potente herramienta de adaptaci&oacute;n a muchos de los ambientes del planeta Tierra. Por otro, esa cultura, en especial la que tiene su origen en Occidente en los &uacute;ltimos siglos, ha conllevado un aumento mete&oacute;rico de la complejidad y globalizaci&oacute;n de la tecnolog&iacute;a que ha sido posible gracias a una cada vez m&aacute;s intensiva explotaci&oacute;n de los recursos energ&eacute;ticos sin conseguir ni de lejos, no obstante, las eficiencias deseables. El devenir de nuestra especie incluye fases con fuentes de energ&iacute;a dominantes y con densidad energ&eacute;tica creciente que ha derivado en un consumo delirante en t&eacute;rminos absolutos y relativos. Si el de un cazador recolector neol&iacute;tico pod&iacute;a resumirse en los 2,3 kWh diarios que su cuerpo necesitaba, un europeo medio llega a la friolera de 74 kWh al d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, el estado de abundancia de bienes y servicios del llamado primer mundo se debe a la disponibilidad de ingentes cantidades de energ&iacute;a a un precio bajo, en parte gracias a que el neoliberalismo rechaza asumir las externalidades ambientales, sociales y sanitarias que eso conlleva. El resultado de esa letal e interesada inconsciencia es que nuestro planeta Tierra, el &uacute;nico que tenemos y que tendremos disponible, nos est&aacute; ya gritando a la cara que si queremos que siga siendo nuestro refugio y sustento debe mantenerse en unas condiciones de las que ya se est&aacute; alejando. Por tanto debemos cambiar YA nuestra forma de vivir. As&iacute; lo atestigua el compendio de indicadores de recursos y de salud ambiental del planeta, que denotan que estamos en la antesala de la tormenta perfecta, cuando no de un m&aacute;s que posible colapso de la presente civilizaci&oacute;n. Y esto debe traducirse en una transformaci&oacute;n de la producci&oacute;n y el consumo que construya una sostenibilidad real. Es decir, tenemos que encarar con consciencia, anticipaci&oacute;n y equidad el principio de &ldquo;decrecimiento sostenible&rdquo;, anatema para todos aquellos que siguen pensando que el sistema socioecon&oacute;mico hoy imperante puede y debe seguir creciendo hasta el infinito.
    </p><p class="article-text">
        Cualquier estudiante de primeros cursos de f&iacute;sica y biolog&iacute;a sabe que eso no es posible para ning&uacute;n sistema&hellip; Algunas y algunos, bajo el secuestro de los dogmas y doctrinas neoliberales, m&aacute;s aquel mandato b&iacute;blico de &ldquo;creced, multiplicaos y dominad la tierra&rdquo;, califican a su vez con desfachatez a esa realidad -certificada sin embargo hasta la saciedad por la ciencia- como &ldquo;dogma clim&aacute;tico/ambiental&rdquo;. Estas voces alineadas con el<em> statu quo</em> nos advierten de que si aceptamos el decrecimiento correremos el peligro de un empobrecimiento inaceptable, cuando no de una cercenaci&oacute;n de nuestros derechos y libertades&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto hacen caso omiso adem&aacute;s de las lecciones que la Historia nos brinda, de la mano de trabajos sobresalientes, como los del c&eacute;lebre antrop&oacute;logo Jared Diamond, el cual se ha encargado de investigar y razonar el &eacute;xito o colapso de buena parte de las civilizaciones que nos han precedido. Demuestra que muchas de ellas sucumbieron por no ser conscientes o no asumir que su manera de explotar los recursos (bosques, suelo, agua, etc.) era insostenible.
    </p><p class="article-text">
        Hoy por hoy el desaf&iacute;o es global, y parad&oacute;jicamente nuestra cultura, esa, hasta ahora, herramienta de adaptaci&oacute;n biol&oacute;gica de la especie humana que al principio citamos, se encuentra en su m&aacute;s dram&aacute;tica encrucijada. O asume la situaci&oacute;n y sabe rectificar, o certificar&aacute; su fracaso de manera dram&aacute;tica. Y es que indefectiblemente nos va a tocar vivir con menos, pero si lo hacemos bien y a tiempo no significar&aacute; vivir peor.
    </p><p class="article-text">
        Es indispensable, por tanto, que todas las personas seamos conscientes de la IMPRESCINDIBILIDAD DE LA NATURALEZA, de que nuestro destino es inseparable al suyo y de la necesidad de actuar en consecuencia en todas y cada una de las facetas de la vida, si es que queremos salir de &eacute;sta. Eso evidentemente incluye a la clase pol&iacute;tica y empresarial&hellip; pero tambi&eacute;n implica a toda la ciudadan&iacute;a. Esa imprescindibilidad deber&iacute;a estar por encima del debate pol&iacute;tico. Es por otra parte sintom&aacute;tico que todos los pueblos longevos que quedan sobre la Tierra tengan muy clara su indisoluble e insoslayable dependencia y uni&oacute;n con Ella. Ese valor se ha perdido en una parte demasiado significativa de las poblaciones actuales.
    </p><p class="article-text">
        Muchos gestores p&uacute;blicos desconocedores o despreciadores de las leyes de funcionamiento de la Tierra, a trav&eacute;s de falsas creencias y paradigmas, est&aacute;n poniendo en serio riesgo nuestro futuro. No parece viable una gesti&oacute;n de las sociedades que no tenga en cuenta lo enumerado hasta ahora y otras cuestiones adyacentes que obviamente no hay espacio aqu&iacute; para describir.
    </p><p class="article-text">
        Toda decisi&oacute;n sobre alternativas tecnol&oacute;gicas debe basarse en los principios de an&aacute;lisis de ciclo de vida ambiental, ciclo de costes global y social teniendo en cuenta todo el ciclo de vida de los productos y servicios a considerar. Esto hoy en d&iacute;a es a&uacute;n una <em>rara avis</em>. Lo que impera es un enfermizo cortoplacismo, una constante b&uacute;squeda de r&aacute;pidos e ingentes beneficios cuyas externalidades sociales, econ&oacute;micas y ambientales pagamos entre todas. En estos d&iacute;as, por ejemplo en Euskadi, y en el &aacute;mbito de las energ&iacute;as renovables, estas cuestiones capitales est&aacute;n siendo ignoradas, incre&iacute;blemente desde el propio Gobierno Vasco. Su comparativamente avanzada normativa de impacto ambiental y de ordenaci&oacute;n del territorio simplemente no se aplica, porque si se hiciese no prosperar&iacute;a ninguna de las ubicaciones planteadas para las centrales e&oacute;licas. Para terminar de dinamitar el marco, se promulgan decretos y leyes <em>ad hoc</em> para minimizar los tr&aacute;mites de impacto ambiental y limar el poder de decisi&oacute;n de otras administraciones, prueba adicional de que esas centrales son inviables en el esquema propuesto. En la pr&aacute;ctica, por ejemplo, no han tenido empacho en querer imponer centrales e&oacute;licas incluso en Zonas de Especial Conservaci&oacute;n de la Red Natura 2000.
    </p><p class="article-text">
        Y mientras tanto, el poder judicial est&aacute; en el limbo, y la opini&oacute;n de buena parte de los funcionarios p&uacute;blicos relacionados con estos temas se encuentra convenientemente silenciada y neutralizada&hellip;
    </p><p class="article-text">
        A las plataformas ciudadanas, que apoyan la necesidad de las renovables pero que exigen que se respeten los principios legales y flujos administrativos de la legislaci&oacute;n ambiental y un despliegue distribuido y social, se les acusa de inconsciencia y de ser enemigos del progreso econ&oacute;mico. Nada m&aacute;s lejos de la realidad. Por ejemplo, las distintas alegaciones a proyectos de energ&iacute;a e&oacute;lica en montes que presenta la plataforma popular Arabako Mendiak Aske aluden a incumplimientos estructurales de pr&aacute;cticamente una media de 35 imprescindibles estrategias, planes y/o leyes ambientales y de ordenaci&oacute;n del territorio. Lo que se busca con estas y otras acciones es la coherencia en el despliegue de las renovables.
    </p><p class="article-text">
        Esos movimientos populares e independientes, entienden que no nos podemos permitir el lujo de industrializar, y por tanto perder, m&aacute;s zonas monta&ntilde;osas para esas actividades. Deben en definitiva ser declaradas zonas de exclusi&oacute;n para las mismas. La ciudadan&iacute;a debe saber que no hay nada mejor para mitigar y adaptarse al cambio clim&aacute;tico que la preservaci&oacute;n y maximizaci&oacute;n de los ecosistemas maduros, especialmente los boscosos. Y tambi&eacute;n que la jurisprudencia siempre ha fallado a favor de &eacute;stos, cuando ha habido litigios en los que las centrales e&oacute;licas pretend&iacute;an invadir y destrozar esos espacios. Constatar que no hay correcciones de impacto ambiental que compensen la devastaci&oacute;n originada por esos proyectos. Es imposible reparar los da&ntilde;os causados por estas industrias en los montes, porque simple y llanamente dejan de ser lo que son. Es por tanto indispensable ubicar las renovables en zonas ya antropizadas. La viabilidad de ese enfoque se demuestra en estrategias como el primer <a href="https://irekia.araba.eus/es/-/plan-mugarri" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Plan Mugarr</a>i de la Diputaci&oacute;n Foral de Araba o el <a href="https://www.vitoria-gasteiz.org/wb021/was/contenidoAction.do?idioma=es&amp;uid=u_690cc8e9_16b25e2152b__7fb4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> para la implantaci&oacute;n de energ&iacute;a solar del Centro de Estudios Ambientales de Vitoria-Gasteiz.
    </p><p class="article-text">
        Nadie puede esperar salir de esta crisis sist&eacute;mica socio-econ&oacute;mico-pol&iacute;tica-ambiental sin asumir que no hay lucha contra el Cambio Clim&aacute;tico que valga si &eacute;sta no es coherente con una Ordenaci&oacute;n del Territorio firme y perdurable en el tiempo que asegure la m&aacute;xima biodiversidad y los recursos ambientales necesarios para la pervivencia del sistema natural, y por tanto de la nuestra. Recursos,-agua potable, suelo f&eacute;rtil, aire puro, energ&iacute;a, materiales, regulaci&oacute;n clim&aacute;tica, bienestar vital, etc.- que ni siquiera S&aacute;nchez Gal&aacute;n, o incluso Elon Musk, podr&iacute;an pagar si llegado el caso tuvi&eacute;ramos que hacerlo. Dicho sea para los que a&uacute;n son incapaces de ver el valor intr&iacute;nseco de la Naturaleza y solo perciben el posible beneficio cremat&iacute;stico de lo que les rodea.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, la ansiedad que vivimos ha provocado que desde ciertas posiciones, ante posibles cantos de sirena que prometen un despliegue m&aacute;s social de esas macroestructuras, se empiece a contemporizar y a dejar en cierto modo de priorizar la variable ambiental. Si queremos construir un futuro s&oacute;lido para las renovables ambas dimensiones deber&aacute;n contemplarse simult&aacute;neamente. Si as&iacute; se hace tambi&eacute;n ser&aacute; posible generar econom&iacute;a, pero esta vez para todas y todos.
    </p><p class="article-text">
        Ardua labor nos resta. <em>Tempus fugit</em>&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Texto elaborado colectivamente por Arabako Mendiak Aske y apoyado por Adri&aacute;n Almaz&aacute;n, Antonio Aretxabala, Dina Garz&oacute;n, Alicia Puleo, Jorge Riechmann, Marta Tafalla, Antonio Turiel y Carmen Velayos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rebeka González de Alaiza]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Nov 2022 16:55:06 +0000]]></pubDate>
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