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    <title><![CDATA[elDiario.es - Pamela Stoll]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/pamela-stoll/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Pamela Stoll]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Querida, mejor estate calladita: el ciberacoso a la mujer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/querida-mejor-estate-calladita-ciberacoso-mujer_129_9742261.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1dda3af5-61c8-47c3-a76d-9e9e63019b9d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Querida, mejor estate calladita: el ciberacoso a la mujer"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El ciberacoso a las mujeres no solo es más frecuente, sino que suele ser distinto. Se centra en el parecer, el aspecto físico, y el cuerpo de la mujer como cosa, incluyendo elementos de sadismo pornográfico</p><p class="subtitle">Dentro de la 'manosfera', la comunidad online de hombres contra el feminismo
</p></div><p class="article-text">
        El 25 de Noviembre, D&iacute;a Internacional de la Eliminaci&oacute;n de la Violencia contra la Mujer, es una ocasi&oacute;n para escribir sobre este fen&oacute;meno estructural, a menudo negado por las personas del entorno, y&hellip; muy antiguo. Antiguo, pero en actualizaci&oacute;n constante; la violencia contra la mujer va expres&aacute;ndose de distintos modos y ha a&ntilde;adido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os un <em>modus operandi</em> m&aacute;s a su larga lista. Es el ciberacoso, la nueva forma de agresi&oacute;n machista. Puede darse en redes sociales o transmitirse en entornos laborales de todo tipo; la casu&iacute;stica es variada. Como veremos, el da&ntilde;o que causa no se reduce a los efectos de los mensajes vejatorios; c&oacute;mo reaccione el entorno de la v&iacute;ctima &ndash;con pasividad, tibieza, o apoyo&ndash; tambi&eacute;n tiene consecuencias. El mensaje acosador provoca la victimizaci&oacute;n primaria, la ausencia de apoyo causa la llamada victimizaci&oacute;n secundaria.
    </p><p class="article-text">
        Estudios de la <strong>victimizaci&oacute;n primaria</strong> indican que el ciberacoso a hombres y mujeres tiene algo en com&uacute;n: amparado en el anonimato, el car&aacute;cter as&iacute;ncrono de la comunicaci&oacute;n y la no presencialidad, el acosador tiene la intenci&oacute;n s&aacute;dica de destruir. Sin embargo, muestra patrones distintos seg&uacute;n los sexos, igual que ocurre en la violencia f&iacute;sica. Los hombres sufren sobre todo insultos y descalificaciones de su capacidad intelectual y su actividad laboral, art&iacute;stica, deportiva; su <em>hacer</em>.&nbsp;El ciberacoso a las mujeres no solo es m&aacute;s frecuente, sino que suele ser distinto. Se centra en el <em>parecer</em>, el aspecto f&iacute;sico, y el cuerpo de la mujer como <em>cosa</em>, incluyendo elementos de sadismo pornogr&aacute;fico. La palabra m&aacute;s usada es, como era de esperar en una sociedad machista, &ldquo;puta&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La misoginia del ciberacoso a la mujer es expl&iacute;cita; veja sin l&iacute;mite. Conocer las caracter&iacute;sticas de esta victimizaci&oacute;n primaria deber&iacute;a dejar de ser tab&uacute;; en el actual contexto de igualdad jur&iacute;dica muchos piensan que el desprecio a la mujer es cosa del pasado, y no es as&iacute;. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/mary-beard-feminista-problemas-republicana_1_8443948.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mary Beard, conocida profesora de Historia Antigua en Cambridge</a>, fue gravemente acosada en redes sociales con multitud de insultos, entre ellos &ldquo;puta&rdquo; y &ldquo;vieja fea&rdquo;. Tambi&eacute;n se hicieron circular im&aacute;genes de su cara fundida con fotos mal&eacute;volas de genitales femeninos. Recibi&oacute; m&uacute;ltiples amenazas con textos y fotomontajes de su violaci&oacute;n, asesinato y decapitaci&oacute;n. Pero no estuvo sola. La universidad, su lugar de trabajo, la defendi&oacute;. Beard ha hablado y escrito sobre la brutal experiencia en distintos lugares, con t&iacute;tulos como <em>Oh Do Shut Up Dear</em> (algo as&iacute; como &ldquo;Querida, mejor estate calladita&rdquo;). Public&oacute; una foto de s&iacute; misma llorando, constituyendo as&iacute; el dolor de la v&iacute;ctima como cuesti&oacute;n tambi&eacute;n p&uacute;blica que no tiene por qu&eacute; -ni debe- ser ocultada: &ldquo;ah&iacute; qued&eacute;, llorando&rdquo;. Beard no quiere ceder a la hist&oacute;rica presi&oacute;n de callar, sino ejercer su autoridad experta desde el lugar de agredida. Como historiadora identifica un v&iacute;nculo entre el ciberacoso a la mujer de hoy y la antigua corriente mis&oacute;gina que ella encuentra ya en la cultura greco-latina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hemos dicho que en el ciberacoso a la mujer el mensaje es abiertamente mis&oacute;gino y produce la victimizaci&oacute;n primaria, expl&iacute;cita en textos e im&aacute;genes. Pero, &iquest;qu&eacute; ocurre en el entorno laboral de la mujer agredida?&nbsp;Algunas empresas e instituciones son porosas a lo que sucede en su interior y fuera de ellas; est&aacute;n dispuestas a abordar situaciones nuevas y dif&iacute;ciles cuando surgen. Otras, en cambio, son excesivamente verticales y burocratizadas, atrincheradas en el legalismo y la veneraci&oacute;n del superior jer&aacute;rquico. Es en &eacute;stas donde es m&aacute;s frecuente toparse con la ideolog&iacute;a sexista (a menudo en confuso <em>mix</em> con otras ideolog&iacute;as sobre poder y jerarqu&iacute;a en el trabajo) cuando la mujer demanda protecci&oacute;n a las autoridades pero no la recibe. Solo entonces se inicia la llamada <strong>victimizaci&oacute;n secundaria</strong> y la empresa o instituci&oacute;n reproduce el sexismo tanto mediante sus acciones como sus inacciones. Todo ello ocurre de modo impl&iacute;cito, no dicho, apenas vislumbrado, &ldquo;normal&rdquo;.&nbsp;(Recordemos: &ldquo;Mi marido me pega lo normal&rdquo;).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando deciden no proteger a la mujer ciberacosada, o responden con tibieza y ambig&uuml;edad, este tipo de entidades jerarquizadas emplean argumentos cuya pauta ha sido bien estudiada: restan importancia a los hechos, los cuestionan e intentan trasladar la responsabilidad de su protecci&oacute;n a la propia v&iacute;ctima. Son las <strong>estrategias (sexistas) de minimizaci&oacute;n</strong> <strong>de la agresi&oacute;n sexista</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay una gradaci&oacute;n en las estrategias de minimizaci&oacute;n. Al principio este tipo de entidad intenta continuar en la inacci&oacute;n. Pretende seguir funcionando como lo ha hecho hasta entonces. As&iacute;, una unidad a la que se pide protecci&oacute;n da el silencio como respuesta. La entidad tambi&eacute;n puede arg&uuml;ir que la agresi&oacute;n es un asunto &ldquo;personal&rdquo; y, por tanto, &ldquo;ajeno a nuestra competencia&rdquo;, y decir &ldquo;la ley no nos permite tomar medidas&rdquo;.&nbsp;Un director de secci&oacute;n quiz&aacute;s declare que no sabe nada del asunto (&ldquo;no me consta&rdquo;). No se procura adecuado asesoramiento y mediaci&oacute;n (&ldquo;la direcci&oacute;n no va a querer hablar de esto&rdquo;). No es inusual pretender dejar la cuesti&oacute;n en manos de multinacionales de internet&nbsp; (&ldquo;escribe a Google&rdquo;).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si la mujer resultase ser inusualmente pertinaz en su demanda de protecci&oacute;n &ndash;incluso denunciase a la entidad por su permisividad del ciberacoso-, la victimizaci&oacute;n secundaria sigue su desarrollo mediante un segundo grupo de estrategias de minimizaci&oacute;n. En esta fase los estudiosos describen procedimientos m&aacute;s contundentes. As&iacute;, quiz&aacute;s se acuse a la mujer (&ldquo;mala fe&rdquo;), y antiguos colegas dejen de contar con ella. Algunas entidades, utilizando al m&eacute;dico de empresa, pueden aducir que la mujer tiene un &ldquo;trastorno psicol&oacute;gico&rdquo;, presentado como estigma que mina su credibilidad. Algunas v&iacute;ctimas se suicidan, sobre todo cuando colegas se convierten en c&oacute;mplices y reenv&iacute;an los mensajes acosadores. Se considera que la mujer debe adaptarse al ciberacoso (&ldquo;s&eacute; resiliente&rdquo;, &ldquo;otras se acostumbran&rdquo;, &ldquo;no es para tanto&rdquo;). Pueden surgir protestas y declaraciones de compa&ntilde;eros solidarios con la mujer; los m&aacute;s destacados entre ellos pueden ser llamados a despachos de la direcci&oacute;n (&ldquo;desleales&rdquo;). A la vez que pasa todo esto, los directivos a menudo siguen con sus declaraciones pol&iacute;ticamente correctas, como &ldquo;desplegamos una intensa actividad de sensibilizaci&oacute;n frente a cualquier tipo de violencia que sufren ni&ntilde;as y mujeres&rdquo;.&nbsp; En ocasiones, aunque no es f&aacute;cil, este tipo de organizaci&oacute;n es condenada por su inacci&oacute;n. A&uacute;n as&iacute;, no es habitual que sus responsables se disculpen. Gran n&uacute;mero de ciberacosadas abandonan, en cuanto pueden, su trabajo o estudios. Eliminan en lo posible su presencia en internet, con consecuencias laborales y profesionales. En este contexto, es evidente, no es cre&iacute;ble hablar de &ldquo;talento femenino&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como escriben las profesoras canadienses Houlden y Venetsianos, lo que buscan en el fondo las estrategias sexistas de minimizaci&oacute;n del ciberacoso a la mujer es mantener la organizaci&oacute;n tal como est&aacute;. La minimizaci&oacute;n, escriben, es el instrumento de un <em>statu quo</em> poco interesado en cuestionarse. Contra semejante minimizaci&oacute;n se han levantado espont&aacute;neamente movimientos como <em>Me too </em>y <em>Yo s&iacute; te creo</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es obvio que una entidad de las caracter&iacute;sticas descritas necesita cambiar; en algunas ya se intenta. Se necesitan instituciones y empresas que, m&aacute;s all&aacute; de discursos virtuosos, pasen a la praxis. Si lo hacen, estar&aacute;n contrarrestando la violencia e indiferencia mis&oacute;ginas, tan antiguas. A&uacute;n siguen operando.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pamela Stoll / Profesora y experta en análisis del discurso institucional en la Universidad de Alicante, Pamela Stoll]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/querida-mejor-estate-calladita-ciberacoso-mujer_129_9742261.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Nov 2022 21:39:39 +0000]]></pubDate>
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