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    <title><![CDATA[elDiario.es - Vicente Valentim]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/vicente-valentim/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Vicente Valentim]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La normalización de la ultraderecha y su crecimiento electoral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/normalizacion-ultraderecha-crecimiento-electoral_132_11702208.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a05828d1-c2c7-44a2-93fe-659476632940_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2052y1561.jpg" width="1200" height="675" alt="La normalización de la ultraderecha y su crecimiento electoral"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una parte del ascenso de la ultraderecha está impulsado por individuos que ya tenían estas opiniones. No es que estos individuos hayan cambiado realmente lo que piensan; simplemente han pasado a sentirse más cómodos actuando de acuerdo con lo que ya pensaban en privado</p></div><p class="article-text">
        El &eacute;xito de los partidos de ultraderecha es una de las tendencias pol&iacute;ticas m&aacute;s discutidas recientemente. En los &uacute;ltimos doce meses, partidos de ultraderecha han ganado las elecciones en Italia, Holanda y Austria. Al mismo tiempo, esta ideolog&iacute;a ha irrumpido con fuerza en pa&iacute;ses que antes se consideraban &ldquo;inmunes&rdquo; al fen&oacute;meno, como Alemania, Espa&ntilde;a o Portugal.
    </p><p class="article-text">
        A la hora de explicar este fen&oacute;meno, es habitual pensar que, si los partidos de ultraderecha est&aacute;n creciendo, eso significa que las sociedades se est&aacute;n volviendo m&aacute;s ultraderechistas. La pregunta obvia que sigue es: &iquest;qu&eacute; est&aacute; llevando a los votantes a convertirse en ultraderechistas? Se trata de una pregunta que ha suscitado un importante debate, tanto acad&eacute;mico como period&iacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, centrarse en la cuesti&oacute;n de &ldquo;individuos que se convierten en ultraderechistas&rdquo; puede ser enga&ntilde;oso. La persuasi&oacute;n es un proceso lento --los individuos no cambian de opini&oacute;n tan r&aacute;pidamente--, mientras que los partidos de ultraderecha tienden a crecer muy r&aacute;pidamente una vez logran abrirse camino. Para ilustrar este punto, el gr&aacute;fico 1 muestra el porcentaje de votos de los partidos de ultraderecha en seis pa&iacute;ses europeos (Grecia, Portugal, Suecia, Francia, Hungr&iacute;a y Espa&ntilde;a) en las primeras elecciones a las que se presentaron. Como queda claro en el gr&aacute;fico, suele ocurrir que los partidos de esta ideolog&iacute;a pasan del 0% de los votos al 10%, 15% o incluso 20% en s&oacute;lo un par de elecciones.
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                    alt="Gráfico 1: Porcentaje de votos a partidos de ultraderecha en seis países."
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                Gráfico 1: Porcentaje de votos a partidos de ultraderecha en seis países.                            </span>
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        Explicar este patr&oacute;n en base a cambios en la opini&oacute;n p&uacute;blica implicar&iacute;a suponer que las opiniones ciudadanas tambi&eacute;n cambiaron dr&aacute;sticamente. Tomando el caso de Espa&ntilde;a como ejemplo, esto significar&iacute;a suponer que en junio de 2016 el 0,2% de los espa&ntilde;oles eran de ultraderecha (esa fue la cuota de voto a Vox en las elecciones de ese a&ntilde;o), pero que ese n&uacute;mero creci&oacute; hasta el 10% en abril de 2019 y hasta el 15% en noviembre del mismo a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Un crecimiento tan acelerado del n&uacute;mero de ciudadanos de ultraderecha es inveros&iacute;mil. &nbsp;Como han demostrado diversos estudios en ciencias sociales, las opiniones pol&iacute;ticas y sociales de los individuos son bastante estables a largo plazo.
    </p><p class="article-text">
        Pero si las opiniones de los ciudadanos no cambian con tanta rapidez, &iquest;c&oacute;mo se pueden explicar pautas como las que muestra el gr&aacute;fico 1? &nbsp;Esta es la cuesti&oacute;n que intento abordar en mi reciente libro &ldquo;<a href="https://doi.org/10.1093/9780198926740.001.0001" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Normalization of the Radical Right: A Norms Theory of Political Supply and Demand</a>&rdquo;, publicado por la editora Oxford University Press en septiembre. En el libro sostengo que parte del crecimiento de la ultraderecha no se debe a que los votantes cambien de opini&oacute;n y se <em>vuelvan</em> ultraderechistas. En realidad, se debe a individuos que ya ten&iacute;an ideas de ultraderecha, pero que no mostraban esas opiniones por miedo a sufrir repercusiones sociales, como ser juzgados, perder contactos sociales o ser objeto de cotilleos.
    </p><p class="article-text">
        Como mi coautora Amalia &Aacute;lvarez-Benjumea y yo comentamos <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/existe-espana-norma-social-extrema-derecha_132_9794111.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este texto para Piedras de Papel</a>, a menudo se da el caso de que existe una norma social en contra de expresar opiniones de ultraderecha. Existe la percepci&oacute;n de que estas opiniones se consideran inaceptables y que mostrarlas puede acarrear los tipos de repercusiones sociales mencionados anteriormente. Como consecuencia, muchos individuos con opiniones de ultraderecha acaban prefiriendo ocultarlas. Esto es lo que, en las ciencias sociales, suele denominarse &ldquo;falsificaci&oacute;n de preferencias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, en el libro muestro que muchos individuos que est&aacute;n dispuestos a apoyar a partidos de ultraderecha en privado (por ejemplo, cuando votan), no est&aacute;n dispuestos a admitir esas opiniones cuando interact&uacute;an con otras personas. Por ejemplo, comparo el porcentaje oficial de votos de los partidos de ultraderecha con la proporci&oacute;n de personas que declaran haberlos votado en las encuestas postelectorales&mdash;i.e., encuestas en las que, tras unas elecciones, los entrevistadores preguntan a los encuestados a qui&eacute;n votaron en las elecciones que acaban de celebrarse.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados de este ejercicio se muestran en el Gr&aacute;fico 2. El panel de la derecha compara el porcentaje de voto oficial y el porcentaje de voto declarado en encuestas para partidos de ultraderecha. A la izquierda, la misma comparaci&oacute;n, pero para el resto de partidos. El gr&aacute;fico muestra c&oacute;mo el porcentaje de voto declarado es inferior al real para las opciones de ultraderecha. Esto significa que, incluso los individuos que est&aacute;n dispuestos a votar a un partido de esa ideolog&iacute;a en privado a menudo no admiten haberlo hecho cuando hablan con otra persona (por ejemplo, un encuestador). No ocurre lo mismo, sin embargo, cuando recurrimos a partidos de otras ideolog&iacute;as, en cuyo caso los porcentajes de voto oficiales son muy similares a los declarados. Esto sugiere es que, debido a estas normas sociales contra la expresi&oacute;n de opiniones de ultraderecha, los individuos que tienen esas opiniones suelen ocultarlas a los dem&aacute;s.
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                Gráfico 2: Proporción de votos de los partidos, según sean de ultraderecha o no, y según se trate de datos oficiales o extraídos de encuestas postelectorales.                            </span>
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        Dada esta ocultaci&oacute;n de opiniones pol&iacute;ticas, los pol&iacute;ticos pueden acabar subestimando cu&aacute;ntos votantes son de ultraderecha y, en consecuencia, el potencial electoral de presentarse a unas elecciones con una plataforma de esa ideolog&iacute;a. Esto hace que los pol&iacute;ticos que de otro modo estar&iacute;an dispuestos a presentarse con una plataforma de esa ideolog&iacute;a prefieran unirse a partidos de otras ideolog&iacute;as, o simplemente no presentarse a las elecciones. As&iacute;, los partidos de ultraderecha acaban teniendo l&iacute;deres menos capacitados, incapaces de movilizar incluso a los votantes que tienen opiniones de ultraderecha en privado para que vayan a votarles. Esta es la raz&oacute;n por la que la ultraderecha no ten&iacute;a &eacute;xito anteriormente: no porque los individuos no tuvieran esas opiniones, sino porque los pol&iacute;ticos que articulaban esas opiniones en el debate pol&iacute;tico eran percibidos como poco cualificados y con pocas probabilidades de ganar unas elecciones, lo que significaba que no ten&iacute;a sentido votarles.
    </p><p class="article-text">
        Una vez que la clase pol&iacute;tica se da cuenta de que estos votantes existen, aunque no expresen abiertamente sus opiniones, habr&aacute; pol&iacute;ticos de mayor nivel que concluir&aacute;n que se puede sacar provecho electoral de la movilizaci&oacute;n de estas opiniones de ultraderecha. Esto puede ocurrir en contextos como la crisis de los refugiados en Alemania o el proceso de independencia catal&aacute;n en Espa&ntilde;a, los cuales provocan que algunos individuos de ultraderecha se sientan m&aacute;s c&oacute;modos expresando sus ideas. Al observar que las opiniones de ultraderecha est&aacute;n quiz&aacute; m&aacute;s extendidas de lo que se pensaba, es posible que pol&iacute;ticos h&aacute;biles intenten movilizarlas para lograr un avance electoral. Si logran ese avance electoral, ser&aacute; su propio &eacute;xito el que demuestre que, en realidad, las opiniones de ultraderecha siempre hab&iacute;an estado m&aacute;s extendidas de lo que pensaban.
    </p><p class="article-text">
        Una de las implicaciones es que los votantes que ya ten&iacute;an opiniones de ultraderecha, pero no las mostraban en p&uacute;blico, ahora se sienten m&aacute;s c&oacute;modos expres&aacute;ndolas cuando est&aacute;n rodeados de otros. Para demostrar este punto, uno de los an&aacute;lisis que realizo en el libro se basa de nuevo en la comparaci&oacute;n de los porcentajes de voto oficiales frente a los declarados por los partidos (como en el gr&aacute;fico 2). En estos an&aacute;lisis, calculo la proporci&oacute;n del voto real a cada partido de ultraderecha que se declara en las encuestas postelectorales. Cuanto mayor es esta proporci&oacute;n, mayor es el porcentaje de individuos que votan a un partido de ultraderecha y que est&aacute;n dispuestos a admitir que lo han hecho. A continuaci&oacute;n, comparo esta proporci&oacute;n en funci&oacute;n de si un partido est&aacute; o no en el parlamento, que es un indicador com&uacute;n del &eacute;xito electoral.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados se muestran en el Gr&aacute;fico 3. Como muestra la barra de la izquierda, cuando los partidos de ultraderecha no est&aacute;n en el parlamento, la proporci&oacute;n es de aproximadamente 0,6. Esto significa que, por cada diez individuos que votan a un partido de ultraderecha, s&oacute;lo unos 6 est&aacute;n dispuestos a admitir haberlo hecho. Pero esta cifra es mucho mayor cuando se analiza a los partidos que s&iacute; entraron en el parlamento. Como se muestra en la barra de la derecha, en este caso la proporci&oacute;n ronda el 0,9, lo que significa que, por cada diez individuos que votan a un partido de ultraderecha, ahora unos 9 est&aacute;n dispuestos a admitirlo.
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            <span class="title">
                Gráfico 3: Proporción del voto oficial a los partidos de ultraderecha que se declara en las encuestas postelectorales, en función de si estos partidos están o no en el parlamento.                            </span>
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        En conclusi&oacute;n, los an&aacute;lisis del libro muestran que una parte del ascenso de la ultraderecha est&aacute; impulsado por individuos que ya ten&iacute;an estas opiniones. No es que estos individuos hayan cambiado realmente lo que piensan; simplemente han pasado a sentirse m&aacute;s c&oacute;modos actuando de acuerdo con lo que ya pensaban en privado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicente Valentim]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/normalizacion-ultraderecha-crecimiento-electoral_132_11702208.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Oct 2024 19:46:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La normalización de la ultraderecha y su crecimiento electoral]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Existe en España una norma social contra la extrema derecha?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/existe-espana-norma-social-extrema-derecha_132_9794111.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5b44bab5-d289-48c7-a990-c5bc4d8c6732_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Existe en España una norma social contra la extrema derecha?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los regímenes democráticos desarrollan normas sociales que condenan ideologías y comportamientos contrarios a la democracia. Esto contrasta con el ascenso de partidos de derecha populista en muchos países europeos en los últimos años. ¿Cómo es que tanta gente apoya estas opciones si son entendidas como algo inapropiado por parte de la población?</p></div><p class="article-text">
        Los reg&iacute;menes democr&aacute;ticos tienden a promover una cultura c&iacute;vica espec&iacute;fica, la cultura democr&aacute;tica. La cultura democr&aacute;tica se compone de, entre otras cosas, normas sociales que condenan algunas ideolog&iacute;as, pol&iacute;ticas y comportamientos que se consideran contrarios a la democracia, como el <a href="https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=3516831" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">autoritarismo</a>, el <a href="https://www.pnas.org/doi/abs/10.1073/pnas.2007977117" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">racismo</a> o el nativismo. Los partidos pol&iacute;ticos que presentan estas ideas en sus discursos, como muchos partidos de extrema derecha, suelen ser entendidos como <a href="https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/0010414021997159?journalCode=cpsa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fuera de la norma social</a>, por lo que una mayor&iacute;a tiende a restringir su apoyo p&uacute;blico a dichos partidos. Cuando el papel de contenci&oacute;n de las normas sociales se debilita, la gente se siente m&aacute;s c&oacute;moda expresando opiniones racistas, autoritarias o apoyando p&uacute;blicamente opciones de extrema derecha. 
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, el auge de los partidos de ultraderecha o derecha populista en muchos pa&iacute;ses de Europa como Sverigedemokraterna en Suecia, Fratelli d'Italia, Front National en Francia o Vox en Espa&ntilde;a arroja dudas sobre el estado de estas normas sociales. En algunos pa&iacute;ses el voto a la extrema derecha supera el 20%, como es el caso de las elecciones generales suecas de 2022, o en Italia, donde el partido est&aacute; en el gobierno. &iquest;C&oacute;mo es que tanta gente apoya estas opciones si son entendidas como algo inapropiado por parte de la poblaci&oacute;n? Es importante, por tanto, medir el estado de dichas normas y c&oacute;mo influyen en el comportamiento de la gente. 
    </p><p class="article-text">
        Para responder a estas preguntas hemos realizado un estudio que consiste en presentar diferentes situaciones hipot&eacute;ticas sobre las que los encuestados responden ciertas preguntas. <a href="https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=4271028" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En el estudio</a> le ense&ntilde;amos a los participantes la imagen de un chico joven llevando una camiseta mostrando apoyo a diferentes partidos pol&iacute;ticos: Vox, PSOE o Podemos. En Espa&ntilde;a el partido de extrema derecha, Vox, es relativamente reciente, aunque suficientemente conocido (15,08% del voto en 2019). Para comparar, elegimos a un partido tradicional ubicado en el centro, PSOE (28,25 % del voto en 2019) y un partido con un porcentaje de votos similar, pero en el otro extremo ideol&oacute;gico, como es Podemos (12.97% del voto en 2019). 
    </p><p class="article-text">
        Primero preguntamos sobre las creencias personales. En nuestro estudio, la mayor&iacute;a de las personas indicaron que llevar la camiseta de Vox en p&uacute;blico era &ldquo;totalmente inapropiado&rdquo; o &ldquo;muy inapropiado&rdquo; (54,7%), comparado con un 38,7% de personas que dijeron lo mismo de los otros dos partidos. Al preguntar sobre lo que creen que otras personas piensan, las diferencias se hacen m&aacute;s patentes: un 74,53% de las personas entrevistadas indic&oacute; que para los dem&aacute;s llevar la camiseta de Vox en p&uacute;blico era &ldquo;totalmente inapropiado&rdquo; o &ldquo;muy inapropiado&rdquo;, comparado con un 57,7% de personas que dijeron lo mismo de los otros dos partidos. La Figura 1 muestra la media de las respuestas para cada partido. En concreto, se representa c&oacute;mo de da&ntilde;ino, moralmente apropiado y socialmente apropiado los encuestados encuentran personalmente llevar la camiseta en p&uacute;blico (arriba) y c&oacute;mo de da&ntilde;ino, moralmente apropiado y socialmente apropiado creen que el resto de las personas de la encuesta responde a estas mismas preguntas. El uno representa &ldquo;completamente inapropiado&rdquo;. Los datos muestran la media de respuestas para cada partido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Figura 1</strong>: Opini&oacute;n personal y percepci&oacute;n sobre los dem&aacute;s
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Fuente: Estudio sobre sanciones, normas sociales y preferencias políticas en España 2022 (N=1182)"
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            <span class="title">
                Fuente: Estudio sobre sanciones, normas sociales y preferencias políticas en España 2022 (N=1182)                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Los datos nos dicen que en Espa&ntilde;a existe una norma social en contra de mostrar en p&uacute;blico el apoyo a la derecha populista. Como vemos en la figura 1, nuestros encuestados consideran que mostrar apoyo a la derecha radical es menos apropiado socialmente, menos apropiado moralmente y m&aacute;s da&ntilde;ino que mostrar apoyo a otros partidos. Y, m&aacute;s importante, tambi&eacute;n son capaces de aproximar en qu&eacute; medida los dem&aacute;s consideran inapropiada el apoyo p&uacute;blico a esta opci&oacute;n, aunque tienden a sobreestimar c&oacute;mo de inapropiadas otros consideran las expresiones de apoyo a la derecha m&aacute;s radical. 
    </p><p class="article-text">
        En una segunda parte, queremos entender los mecanismos que mantienen a estas normas en su lugar. Las normas sociales se mantienen en base a la aprobaci&oacute;n de los dem&aacute;s. Una gran parte de la investigaci&oacute;n acad&eacute;mica se&ntilde;ala las sanciones como un mecanismo importante para el mantenimiento de las normas. Por ejemplo, si tus vecinos ponen cara de desaprobaci&oacute;n si te ven reciclando de forma incorrecta, es m&aacute;s probable que la pr&oacute;xima vez intentes hacerlo de forma correcta. En cambio, la ausencia de sanciones crea un clima de tolerancia hac&iacute;a este comportamiento. Una vez establecido que una mayor&iacute;a considera inapropiado mostrar apoyo a ciertas opciones pol&iacute;ticas en p&uacute;blico, nos preguntamos si esta misma gente estar&iacute;a dispuesta a castigar esta conducta y de qu&eacute; manera. &iquest;Qu&eacute; tipos de sanciones est&aacute;n dispuestas a imponer las personas y cu&aacute;les perciben como m&aacute;s aceptables? 
    </p><p class="article-text">
        Nuestros datos apuntan a que lo m&aacute;s aceptable es no hacer nada, es decir, no reaccionar o castigar la conducta de ninguna manera. Los datos tambi&eacute;n indican que, en caso de reaccionar, la gente prefiere sanciones que evitan la interacci&oacute;n, como por ejemplo se&ntilde;alar al chico de la camiseta o evitar interactuar con &eacute;l. En cambio, acciones directas como confrontar verbal o f&iacute;sicamente son consideradas inapropiados. En general solo una minor&iacute;a indic&oacute; que estar&iacute;a dispuesta a castigar este tipo de conductas y, en caso de hacerlo, ser&iacute;a de nuevo con acciones indirectas como muestra la figura 2. El gr&aacute;fico muestra la probabilidad para cada sanci&oacute;n con la que los participantes indicaron que al ver al chico con la camiseta de Vox en un lugar p&uacute;blico. La escala va del 0 (&ldquo;seguro que no&rdquo;) al 10 (&ldquo;seguro que s&iacute;&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        																	<strong>Figura 2</strong>: Probabilidad para cada sanci&oacute;n
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fuente: Estudio sobre sanciones, normas sociales y preferencias políticas en España 2022 (N=1182)                            </span>
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        En definitiva, aunque las respuestas indican que la opci&oacute;n de extrema derecha se percibe como menos aceptable socialmente, la mayor&iacute;a de la gente no parece estar dispuesta a castigar estas conductas e incluso consideran no hacer nada como la acci&oacute;n m&aacute;s apropiada, lo que podr&iacute;a explicar el auge de estos partidos. Podemos decir entonces que la norma existe, es decir, hay un consenso sobre lo inapropiado del comportamiento, pero no existen consecuencias directas para aquellos que lo exhiben en p&uacute;blico. En una situaci&oacute;n as&iacute; podemos decir que el comportamiento se tolera y, por lo tanto, la existencia de la norma puede no tener un efecto muy fuerte en el comportamiento de la poblaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amalia Álvarez Benjumea, Vicente Valentim]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/existe-espana-norma-social-extrema-derecha_132_9794111.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Dec 2022 05:01:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Existe en España una norma social contra la extrema derecha?]]></media:title>
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