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    <title><![CDATA[elDiario.es - Miguel Martorell]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/miguel-martorell/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Miguel Martorell]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La "extirpación metódica" del enemigo y los expolios culturales nazi y franquista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/extirpacion-metodica-enemigo-expolios-culturales-nazi-franquista_129_9861530.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1d141dfb-be92-4089-97a0-5e52bc2de6de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La &quot;extirpación metódica&quot; del enemigo y los expolios culturales nazi y franquista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es necesaria toda cautela a la hora de compararlos: la escala, la intensidad, los procedimientos, la diversidad de objetivos perseguidos y el alcance último difieren exponencialmente. Pero ambos compartieron su entronque con las políticas totalitarias dirigidas a refundar la sociedad</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Arrancar de cuajo o de ra&iacute;z&rdquo;. Este es el significado que la RAE atribuye a la palabra extirpar en su primera acepci&oacute;n. Algo m&aacute;s brutal es la segunda: &ldquo;Acabar del todo con algo, hasta que deje de existir&rdquo;. Arrancar, acabar con algo hasta que deje de existir. No es casual que mediado el siglo XX este verbo o sus sin&oacute;nimos apareciesen con frecuencia en prensa, panfletos u otros textos para describir qu&eacute; estaba ocurriendo, o qu&eacute; se deseaba que ocurriera, en la Europa totalitaria.
    </p><p class="article-text">
        Manuel Chaves Nogales, por ejemplo, en una cr&oacute;nica escrita desde Alemania en 1933 consign&oacute; que el Tercer Reich persegu&iacute;a la &ldquo;extirpaci&oacute;n met&oacute;dica de los jud&iacute;os&rdquo;. Cinco a&ntilde;os despu&eacute;s, en el San Sebasti&aacute;n ocupado por los franquistas durante la Guerra Civil, Enrique Su&ntilde;er escribi&oacute; que urg&iacute;a &ldquo;una extirpaci&oacute;n a fondo de nuestros enemigos&rdquo;, afirmaci&oacute;n relevante, pues en 1939 Su&ntilde;er presidir&iacute;a el Tribunal de Responsabilidades Pol&iacute;ticas. Por supuesto, el modo en que se aplic&oacute; el verbo extirpar difiri&oacute; en ambos casos, pero la intencionalidad era la misma: purgar el cuerpo nacional de elementos se&ntilde;alados como impuros, da&ntilde;inos o peligrosos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los expolios de bienes culturales llevados a cabo por la Alemania nazi y la Espa&ntilde;a franquista difieren mucho, much&iacute;simo. El componente racial del primero y su nexo con el Holocausto y las pol&iacute;ticas de exterminio masivo ya bastar&iacute;an para desaconsejar cualquier intento de comparaci&oacute;n. Tambi&eacute;n es distinta la escala, tanto en la extensi&oacute;n del territorio abarcado como en el volumen de obras de arte en movimiento, que se puede contar en centenares de miles en el primer caso y es muy inferior en Espa&ntilde;a. Adem&aacute;s, el saqueo llevado a cabo por el Tercer Reich fue mucho m&aacute;s met&oacute;dico y sistem&aacute;tico que el franquista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Son tantas las divergencias que cualquier comparaci&oacute;n formal entre estas dos campa&ntilde;as de pillaje o sus consecuencias &uacute;ltimas resulta f&uacute;til e improcedente. Pero s&iacute; cabe hallar un elemento com&uacute;n que no es menor: su entronque con la voluntad totalitaria de refundar radicalmente las sociedades espa&ntilde;ola y alemana o europea conforme se expandi&oacute; el Tercer Reich; el deseo de construir comunidades pol&iacute;ticas homog&eacute;neas, expurgando del cuerpo social a los se&ntilde;alados como enemigos o disidentes.
    </p><p class="article-text">
        Una parte destacable del saqueo de bienes culturales perpetrado por los nazis entronca con la voluntad de erradicar de Europa a los considerados como enemigos, y singularmente a los jud&iacute;os. El Tercer Reich expurg&oacute; de la sociedad alemana a los ciudadanos de origen jud&iacute;o a trav&eacute;s de un conjunto de leyes desplegadas entre 1933 y 1939. Lo mismo ocurri&oacute; en los territorios europeos que domin&oacute; a partir de 1938. Las medidas dirigidas a &laquo;arrancar de cuajo&raquo; a los jud&iacute;os del cuerpo social precedieron a su exterminio, que fue sistem&aacute;tico a partir de 1941.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Toda esta larga persecuci&oacute;n vino acompa&ntilde;ada del saqueo de sus propiedades: desde la ropa interior hasta las viviendas; de las vajillas o los juguetes a las bombillas, los coches o la ropa de cama. Las obras de arte y otros bienes culturales constituyen solo una parte de este programa de desposesi&oacute;n total, absoluta.
    </p><p class="article-text">
        Esta voluntad de extirpar result&oacute; asimismo patente en la campa&ntilde;a imperial del Tercer Reich en Europa del Este. En la cosmovisi&oacute;n nacionalsocialista, el Este era la tierra prometida para el imperio alem&aacute;n y sus habitantes ser&iacute;an desplazados a la fuerza hacia Siberia o constituir&iacute;an la futura mano de obra semiesclavizada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mas para someter a los pueblos eslavos, los nazis deb&iacute;an acabar con cualquier s&iacute;mbolo que expresara su identidad. De ah&iacute; que, al tiempo que exterminaban a los jud&iacute;os y masacraban cualquier forma de resistencia en su avance por Europa oriental, los invasores destruyeran aquellas creaciones culturales que encarnaban la conciencia nacional checa, polaca, rusa o, en general, la identidad eslava: museos, bibliotecas, estatuas, edificios conmemorativos, libros, partituras&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n diezmaron a los artistas, cient&iacute;ficos e intelectuales en todo el territorio ocupado. Las culturas eslavas fueron proscritas, extirpadas, de las zonas incorporadas al Reich. Y de nuevo el pillaje acompa&ntilde;&oacute; a este brutal proceso de cirug&iacute;a social, pues los nazis saquearon a su paso cuantos bienes art&iacute;sticos y culturales quisieron.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Volvamos a Espa&ntilde;a y a Enrique Su&ntilde;er. El Tribunal de Responsabilidades Pol&iacute;ticas que presidi&oacute; desde 1939 era parte de un vasto aparato represivo que encarnaba su deseo de &ldquo;extirpar a fondo&rdquo; de la comunidad nacional a los enemigos de la Espa&ntilde;a franquista, de &ldquo;arrancar de cuajo&rdquo; todo aquello que tuviera alg&uacute;n v&iacute;nculo, a&uacute;n leve, con las culturas pol&iacute;ticas que florecieron durante la Segunda Rep&uacute;blica: desde las que insuflaban los principios del liberalismo democr&aacute;tico hasta las que alentaban las distintas corrientes del movimiento obrero, pasando por las que sustentaban a los nacionalismos que compet&iacute;an con el espa&ntilde;ol.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este programa de erradicaci&oacute;n total, absoluta, converg&iacute;a con el totalitarismo fascista de nuevo cu&ntilde;o forjado en la Europa de entreguerras, pero al tiempo hund&iacute;a sus ra&iacute;ces en el totalitarismo nacionalcat&oacute;lico, en la reacci&oacute;n visceral de la Iglesia contra las desviaciones del mundo moderno, en la voluntad presente en el <em>Syllabus</em> de combatir &ldquo;el funest&iacute;simo error del socialismo y el comunismo&rdquo; y no reconciliarse jam&aacute;s &ldquo;con el progreso, con el liberalismo y con la moderna civilizaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Durante la guerra civil y la dur&iacute;sima posguerra, la dictadura franquista priv&oacute; de libertad, tortur&oacute;, asesin&oacute; o forz&oacute; a partir hacia el exilio a quienes hab&iacute;an participado de las culturas pol&iacute;ticas proscritas, y estigmatiz&oacute; y amedrent&oacute; a los supervivientes para que no cayeran de nuevo en el error de proclamar sus ideas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La dictadura castig&oacute; con graves penas econ&oacute;micas a quienes integraban las comunidades pol&iacute;ticas extirpadas del cuerpo social. En algunos casos, incaut&oacute; sus pertenencias sin que mediara una norma escrita; en otras, a trav&eacute;s de &oacute;rdenes o decretos, como los que confiscaron las propiedades de partidos y organizaciones proscritos. La Ley de Responsabilidades Pol&iacute;ticas, de 1939, o la Ley de Represi&oacute;n de la Masoner&iacute;a y el Comunismo, de 1940, tambi&eacute;n impusieron duras multas y dispusieron la requisa de bienes, cuya condici&oacute;n o valor variaba en funci&oacute;n de la responsabilidad imputada: desde propiedades r&uacute;sticas e inmuebles hasta enseres dom&eacute;sticos, vestidos o animales de carga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es en este contexto en el que tuvo lugar el expolio cultural: la incautaci&oacute;n de estos patrimonios conllev&oacute; la requisa de obras de arte, bibliotecas u otros bienes culturales en un volumen que a&uacute;n no conocemos en su totalidad, ya pertenecieran a pol&iacute;ticos, empresarios, militares, intelectuales o ciudadanos de muy diversas profesiones, o a organizaciones y asociaciones de diversa &iacute;ndole.
    </p><p class="article-text">
        Conviene insistir de nuevo en que es necesaria toda cautela a la hora de comparar los expolios culturales nazi y franquista: la escala, la intensidad, los procedimientos, la diversidad de objetivos perseguidos y el alcance &uacute;ltimo difieren exponencialmente. Pero ambos compartieron su entronque con las pol&iacute;ticas totalitarias dirigidas a refundar la sociedad, a purgar de cuerpos extra&ntilde;os a las comunidades nacionales, o imperiales; a extirpar &ldquo;a fondo&rdquo; o de forma &ldquo;sistem&aacute;tica&rdquo; a quienes fueron marcados como enemigos.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Martorell]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Jan 2023 20:47:34 +0000]]></pubDate>
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