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    <title><![CDATA[elDiario.es - Gregorio Martín Quetglas]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/gregorio-martin-quetglas/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Gregorio Martín Quetglas]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Pegasus: Si hay jueces que valorar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/pegasus-si-hay-jueces-valorar_129_13387554.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9812af05-30b8-4f25-8325-275d9654cab1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pegasus: Si hay jueces que valorar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuatro años de argumentos políticos y crisis diplomáticas basados en un espionaje que la justicia aún no ha podido verificar</p><p class="subtitle">El juez tarda dos años en tramitar el recurso contra el cierre del primer espionaje con Pegasus a diputados de ERC
</p></div><p class="article-text">
        El 2 de mayo de 2022, el Gobierno de Espa&ntilde;a, a trav&eacute;s de una declaraci&oacute;n del ministro Bola&ntilde;os, comunic&oacute; a la opini&oacute;n p&uacute;blica, con la seguridad propia de un hecho consumado, que el tel&eacute;fono del presidente Pedro S&aacute;nchez hab&iacute;a sido infectado con el <em>software </em>esp&iacute;a Pegasus mediante una &ldquo;intrusi&oacute;n il&iacute;cita y externa&rdquo;. La fuente de esa afirmaci&oacute;n era, y sigue siendo hoy, una sola: el Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Han transcurrido m&aacute;s de cuatro a&ntilde;os. Trat&aacute;ndose de un tema de seguridad nacional carec&iacute;a de sentido pedir que un laboratorio forense independiente examinara el dispositivo, pero si lo era que alguna autoridad extranjera administrativa o cient&iacute;fica confirmara la metodolog&iacute;a usada (cosa que argument&eacute; en mi comparecencia en el Parlamento Europeo en Noviembre de 2022). El propio organismo que hizo la afirmaci&oacute;n original ha reconocido despu&eacute;s, en sede judicial, que le resulta &ldquo;t&eacute;cnicamente imposible&rdquo; decir nada concluyente sobre lo ocurrido. Entre esos dos extremos &mdash;la certeza de 2022 y la incertidumbre reconocida en 2025&mdash; ha transcurrido algo m&aacute;s que tiempo procesal: han transcurrido consecuencias reales para las instituciones democr&aacute;ticas espa&ntilde;olas, que conviene enumerar con la misma frialdad con la que se present&oacute;, en su d&iacute;a, el propio caso.
    </p><p class="article-text">
        La entonces directora del CNI, Paz Esteban, fue cesada ocho d&iacute;as despu&eacute;s del anuncio. Es la &uacute;nica consecuencia institucional tangible que el caso ha producido hasta la fecha, y se adopt&oacute; sobre la base de una informaci&oacute;n que, seg&uacute;n sabemos ahora, ni siquiera el propio organismo que la gener&oacute; puede sostener con certeza t&eacute;cnica plena. Un cese de esta naturaleza &mdash;de la m&aacute;xima responsable de un servicio de inteligencia del Estado&mdash; no es un tr&aacute;mite menor: es una decisi&oacute;n de calado institucional, tomada al calor de una afirmaci&oacute;n cuya solidez no ha podido confirmarse ni desmentirse desde entonces.
    </p><p class="article-text">
        El caso coincidi&oacute;, adem&aacute;s, con el agravamiento de una crisis diplom&aacute;tica ya existente con Marruecos, y ha alimentado desde entonces &mdash;a trav&eacute;s de fuentes period&iacute;sticas y de inteligencia no identificadas y de conclusiones &ldquo;presuntas&rdquo; recogidas por el propio Parlamento Europeo&mdash; una atribuci&oacute;n de responsabilidad a ese pa&iacute;s que nunca ha sido confirmada oficialmente por ning&uacute;n canal verificable. Una democracia no deber&iacute;a construir su relaci&oacute;n con un pa&iacute;s vecino sobre una atribuci&oacute;n de espionaje que ni siquiera sus propios servicios pueden sostener con la certeza que en su momento se transmiti&oacute; a la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Y hay una tercera consecuencia, m&aacute;s difusa pero no menos real: el caso S&aacute;nchez se ha convertido, en el debate p&uacute;blico espa&ntilde;ol, en el contrapeso ret&oacute;rico casi autom&aacute;tico frente a cualquier menci&oacute;n del Catalangate &mdash; &ldquo;tambi&eacute;n el CNI espi&oacute;, tambi&eacute;n el Gobierno fue v&iacute;ctima&rdquo;. Ese uso del caso, para equilibrar responsabilidades pol&iacute;ticas, presupone una certeza sobre los hechos que, a d&iacute;a de hoy, no existe. Si la afirmaci&oacute;n original no puede sostenerse con el rigor que su propio uso p&uacute;blico exige, tampoco puede sostenerse el argumento pol&iacute;tico que sobre ella se ha construido durante cuatro a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esta secuencia de consecuencias asentadas sobre una certeza no verificada, merece la pena destacar, con el mismo rigor, la actitud que ha mantenido el instructor de la causa, el magistrado Jos&eacute; Luis Calama, hoy, a&ntilde;os despu&eacute;s decidiendo sobre casos mas complejos, que afectan a nuestra democracia. A diferencia del anuncio gubernamental de 2022, la instrucci&oacute;n judicial nunca ha dado por cerrado el caso con la misma seguridad. El juez decret&oacute; el sobreseimiento provisional en 2022 ante la falta de cooperaci&oacute;n de Israel &mdash;sin forzar una conclusi&oacute;n que los hechos no permit&iacute;an&mdash;. Cuando en 2024 llegaron nuevos datos desde Francia, no se conform&oacute; con el primer informe del CCN-CERT: exigi&oacute; una comparaci&oacute;n exhaustiva, y ante la demora del propio CNI en entregarlo, hizo constar esa demora en un auto y ampli&oacute; el plazo de instrucci&oacute;n en lugar de cerrar la causa por defecto. Cuando el informe finalmente lleg&oacute; y result&oacute; impreciso, el juez no lo dio por bueno sin m&aacute;s: lo hizo constar literalmente &mdash;&ldquo;no aporta ninguna novedad&rdquo;, &ldquo;t&eacute;cnicamente imposible afirmar nada&rdquo;&mdash; (valoraci&oacute;n que desde mi modestia t&eacute;cnica soporto plenamente) y, en lugar de archivar, pidi&oacute; interrogar directamente al CEO de NSO Group (la ingenier&iacute;a autora y comercializadora de Pegasus) remitiendo una nueva comisi&oacute;n rogatoria a Israel.
    </p><p class="article-text">
        Esta forma de proceder contrasta, de manera notable, con la premura del anuncio pol&iacute;tico original. Donde el Gobierno ofreci&oacute; certeza inmediata, el juez ha exigido, sistem&aacute;ticamente, prueba verificable &mdash; y all&iacute; donde esa prueba no ha llegado con la solidez requerida, lo ha dejado consignado con precisi&oacute;n en lugar de darlo por sentado. Es, en cierto sentido, la prudencia judicial operando como el contrapeso que la comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica de 2022 no ofreci&oacute;: mientras el Ejecutivo transmit&iacute;a una seguridad que los hechos no sosten&iacute;an, la instrucci&oacute;n judicial ha ido, paso a paso, exigiendo exactamente el nivel de verificaci&oacute;n que a la ciudadan&iacute;a se le present&oacute; ya como innecesario, porque el caso se anunci&oacute; como resuelto desde el primer d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Nada de lo anterior permite concluir que la infecci&oacute;n no ocurriera, ni que el Gobierno actuara de mala fe al anunciarla. Lo que s&iacute; permite concluir, con la informaci&oacute;n disponible hoy, es que una democracia ha adoptado decisiones de consecuencia real &mdash;el cese de una alta funcionaria, el agravamiento de una crisis diplom&aacute;tica, un argumento pol&iacute;tico sostenido durante cuatro a&ntilde;os&mdash; sobre la base de una certeza institucional que el propio organismo que la produjo ya no puede sostener con el rigor con el que en su d&iacute;a se present&oacute;. Que sea precisamente la prudencia de un juzgado, y no la comunicaci&oacute;n p&uacute;blica del Estado, la que haya mantenido abierta la pregunta durante todo este tiempo, dice tanto sobre el valor de la independencia judicial como sobre el coste de haber dado por cerrado, en 2022, algo que en realidad nunca lleg&oacute; a demostrarse.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gregorio Martín Quetglas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/pegasus-si-hay-jueces-valorar_129_13387554.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Jul 2026 21:01:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pegasus: Si hay jueces que valorar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pegasus,Espionaje,Jueces]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El espionaje al presidente: una afirmación sin verificar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/espionaje-presidente-afirmacion-verificar_129_13374926.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        A las nueve y media de la ma&ntilde;ana del 2 de mayo de 2022 (d&iacute;a de la Patrona de Madrid) el ministro de la Presidencia, F&eacute;lix Bola&ntilde;os, convoc&oacute; a la prensa para anunciar que los tel&eacute;fonos de Pedro S&aacute;nchez y Margarita Robles hab&iacute;an sido infectados con Pegasus. Han pasado m&aacute;s de cuatro a&ntilde;os. En todo ese tiempo, un hecho no ha cambiado: la &uacute;nica fuente que ha afirmado esa infecci&oacute;n es el propio Centro Nacional de Inteligencia. Ning&uacute;n laboratorio forense independiente ha examinado el tel&eacute;fono del presidente. Nadie fuera del aparato del Estado ha visto, verificado o corroborado el hallazgo. Y nadie, dentro o fuera de ese aparato, ha explicado qu&eacute; conten&iacute;an exactamente los archivos que, seg&uacute;n la propia versi&oacute;n oficial, fueron sustra&iacute;dos.
    </p><h2 class="article-text">Una afirmaci&oacute;n, un solo autor</h2><p class="article-text">
         El informe pericial sobre la infecci&oacute;n de los tel&eacute;fonos de S&aacute;nchez, Robles, Grande-Marlaska y Planas fue elaborado por el Centro Criptol&oacute;gico Nacional (CCN-CERT), organismo que depende org&aacute;nicamente del CNI. No existe constancia p&uacute;blica de que Citizen Lab, Amnist&iacute;a Internacional u otro laboratorio forense ajeno al Estado espa&ntilde;ol haya tenido acceso a esos dispositivos. Esto contrasta con el propio caso Catalangate, que dio origen a esta historia: all&iacute;, aunque con las controversias metodol&oacute;gicas que despu&eacute;s se han se&ntilde;alado, hubo al menos un actor externo &mdash;Citizen Lab, con revisi&oacute;n cruzada parcial de Amnist&iacute;a&mdash; examinando los tel&eacute;fonos de las v&iacute;ctimas. En el caso de S&aacute;nchez, esa capa de verificaci&oacute;n externa nunca existi&oacute;. La entidad que se declara v&iacute;ctima es, simult&aacute;neamente, la &uacute;nica entidad que produce la prueba de su propia victimizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
         La indignaci&oacute;n que me produjo la posibilidad que mi Gobierno, democr&aacute;ticamente elegido, utilizara herramientas como Pegasus elaborada por un grupo de ex militares israelitas integradas en la empresa NSO solo puede compararse a la falta de rigor t&eacute;cnico del informe Catalangate, alejado de cualquier rigor propio del nivel que requiere demostrar la posibilidad de un ataque de este tipo, una circunstancia que se agravaba ante la presencia de empresas catalanas en la explicacion de sus resultado. Recien jubilado entonces, pens&eacute; que este episodio merec&iacute;a un an&aacute;lisis en profundidad, a la espera que los servicios gubernamentales encrgados de velar por la ciberseguridad inform&aacute;tica de Espa&ntilde;a se pronunciaran. 
    </p><p class="article-text">
        Cabe una precisi&oacute;n t&eacute;cnica: es probable que el CCN-CERT emplease, en su an&aacute;lisis interno, herramientas derivadas del propio Mobile Verification Toolkit desarrollado por Amnist&iacute;a Internacional. Pero usar la herramienta de un tercero no equivale a que ese tercero verifique el resultado. Amnist&iacute;a no particip&oacute;, no revis&oacute; y no ha avalado en ning&uacute;n momento la conclusi&oacute;n relativa al tel&eacute;fono del presidente del Gobierno espa&ntilde;ol.
    </p><h2 class="article-text">Una cronolog&iacute;a que no est&aacute; clara ni siquiera en sus propios t&eacute;rminos</h2><p class="article-text">
         La versi&oacute;n con la que la opini&oacute;n p&uacute;blica se ha quedado &mdash;que el Gobierno descubri&oacute; el espionaje a su propia c&uacute;pula a ra&iacute;z de revisar sus dispositivos tras conocer el informe Catalangate del 18 de abril de 2022&mdash; ha sido, en s&iacute; misma, puesta en duda por fuentes de inteligencia citadas en 2026: seg&uacute;n esa versi&oacute;n alternativa, Moncloa habr&iacute;a tenido constancia de la infecci&oacute;n del m&oacute;vil de S&aacute;nchez desde 2021, apenas horas despu&eacute;s de producirse, y la habr&iacute;a mantenido bajo secreto de Estado durante casi un a&ntilde;o, revel&aacute;ndola en mayo de 2022, pocos d&iacute;a despu&eacute;s de una sesi&oacute;n de la Comisi&oacute;n de Secretos oficiales, dando el supuesto ataque a 18 miembros de los 65 miembros citados en Catalangate como justificaci&oacute;n del cese de la entonces directora del CNI, Paz Esteban, y aplacar a los socios parlamentarios independentistas que acababan de descubrirse espiados por ese mismo servicio.
    </p><p class="article-text">
         Si esa segunda versi&oacute;n es correcta, entonces ni siquiera la cronolog&iacute;a p&uacute;blica de &ldquo;cu&aacute;ndo se supo&rdquo; es fiable: no habr&iacute;a sido un an&aacute;lisis forense motivado por Catalangate, sino la administraci&oacute;n calculada de una informaci&oacute;n ya conocida. Ambas versiones &mdash;la oficial y la alternativa&mdash; comparten, sin embargo, algo revelador: las dos dependen exclusivamente de fuentes gubernamentales o de inteligencia, nunca de una verificaci&oacute;n independiente.
    </p><h2 class="article-text">El contenido de lo sustra&iacute;do: la pregunta que no se debi&oacute; apuntar</h2><p class="article-text">
         El Gobierno cifr&oacute; la sustracci&oacute;n en 2,6 gigabytes de informaci&oacute;n en la primera intrusi&oacute;n al tel&eacute;fono de S&aacute;nchez (19 de mayo de 2021) y 130 megabytes en la segunda (31 de mayo), m&aacute;s 9 megabytes del tel&eacute;fono de Robles. Estas cifras se hicieron p&uacute;blicas. Lo que nunca se ha hecho p&uacute;blico &mdash;ni ante la Audiencia Nacional con el detalle suficiente para sostener una instrucci&oacute;n activa, ni ante el Congreso m&aacute;s all&aacute; de la Comisi&oacute;n de Secretos Oficiales, cuyos miembros tienen prohibido divulgar lo tratado&mdash; es qu&eacute; conten&iacute;an esos archivos. No se sabe si eran mensajes, documentos, fotograf&iacute;as, contactos, grabaciones, o alguna combinaci&oacute;n de todo ello. No se sabe si afectaban a materias de Estado, a comunicaciones personales, o a ambas. El propio juez de la instrucci&oacute;n, seg&uacute;n revel&oacute; su auto de febrero de 2025, recibi&oacute; del CCN-CERT la conclusi&oacute;n de que resultaba &ldquo;t&eacute;cnicamente imposible afirmar nada sobre la naturaleza de la informaci&oacute;n&rdquo; a la que accedieron los atacantes. Puedo entender perfectamente que el CNI se reservara el contenido de lo que hab&iacute;a investigado, es su deber. Nunca he entendido que hablar&aacute; de la dimensi&oacute;n de los archivos correspondientes, un par&aacute;metro que ni siquiera MVT garantiza en su metodolog&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">Lo que esto no es, y lo que s&iacute; es</h2><p class="article-text">
         Nada de lo anterior permite concluir que la infecci&oacute;n no ocurriera. Tampoco lo contrario. Lo que permite establecer, con la precisi&oacute;n que exige cualquier ejercicio serio de escrutinio, es esto: la afirmaci&oacute;n &ldquo;el tel&eacute;fono del presidente del Gobierno de Espa&ntilde;a fue infectado con Pegasus en 2021&rdquo; descansa, en su totalidad, sobre el testimonio de la misma agencia de inteligencia que meses antes hab&iacute;a sido se&ntilde;alada como autora de un espionaje masivo a la disidencia catalana &mdash;y que, seg&uacute;n una versi&oacute;n no desmentida por fuente alguna con capacidad de hacerlo, pudo haber conocido el hecho durante un a&ntilde;o antes de decidir, por motivos pol&iacute;ticos, cu&aacute;ndo y c&oacute;mo revelarlo.
    </p><p class="article-text">
        En ausencia de verificaci&oacute;n externa, de contenido conocido y de una cronolog&iacute;a no controvertida, lo &uacute;nico que puede afirmarse con seguridad, a d&iacute;a de hoy, es que el CNI lo dijo. Nadie m&aacute;s lo ha confirmado. En mi opini&oacute;n, nadie m&aacute;s ha podido hacerlo, con un m&iacute;nimo de rigor cientifico.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; esto lo plantea un t&eacute;cnico, y no un actor pol&iacute;tico</h2><p class="article-text">
         No soy parte de este caso. No fui v&iacute;ctima del espionaje que se atribuye al tel&eacute;fono del presidente del Gobierno, ni tengo ning&uacute;n inter&eacute;s personal en el resultado pol&iacute;tico de esa disputa. Mi relaci&oacute;n con este asunto es de otra naturaleza, m&aacute;s modesta y, creo, m&aacute;s defendible: soy un Catedr&aacute;tico jubilado que ha pasado a&ntilde;os, adem&aacute;s de afrontar su obligaciones acad&eacute;micas, en ayudar a los jueces (Cesiones de Cr&eacute;dito del B. de Santander, Ampliaci&oacute;n de capital del Valencia SAD) de forma altruista como servidor p&uacute;blico. Ahora, en la &uacute;ltima fase de mi vida profesional, he afrontado la verificaci&oacute;n del espionaje con software comercial, aceptada por mi Gobierno. En noviembre de 2022 fui llamado para comparecer como testigo experto ante la comisi&oacute;n PEGA del Parlamento Europeo. No fui a acusar a nadie. Fui a exponer, con el rigor que exige cualquier trabajo t&eacute;cnico serio, una serie de dudas e inexactitudes metodol&oacute;gicas sobre el instrumento forense &mdash;el Mobile Verification Toolkit&mdash; que sustentaba entonces, y sigue sustentando hoy, buena parte de las conclusiones sobre espionaje con Pegasus en Europa. No fue una comparecencia cualquiera: en esa misma sesi&oacute;n intervino tambi&eacute;n Esperanza Casteleiro, quien hab&iacute;a sustituido a Paz Esteban al frente del CNI meses antes, compareciendo ante la misma comisi&oacute;n para dar cuenta del propio caso espa&ntilde;ol. Si alguien ten&iacute;a, en aquella sala, la capacidad institucional de responder a mis dudas con autoridad t&eacute;cnica de primera mano, era ella. No lo hizo entonces. Nadie lo ha hecho desde entonces.
    </p><p class="article-text">
         Han pasado m&aacute;s de tres a&ntilde;os y medio. Esa pregunta sigue sin respuesta, pese a agotar, en orden, cada v&iacute;a que no exig&iacute;a litigar: ENISA (acuse de recibo, sin respuesta de fondo), el Defensor del Pueblo Europeo (inadmitida), la Defensora del Pueblo espa&ntilde;ola (silencio), la GAIP catalana (pendiente de admisi&oacute;n, la reclamaci&oacute;n contra la decisi&oacute;n del Comisario Trapero acerca de las tecnolog&iacute;as que el Cuerpo Mossos estaba utilizando para afirmar ante la Justicia, que una serie de pol&iacute;ticos catalanes habr&iacute;an sido v&iacute;ctimas de Pegasus, hace muchos meses), y una carta a Anthropic, la empresa creadora de  esta maravilla tecnologica que es MYTHOS (con sus pros y sus contras9 en materia de ciberseguridad , que es decisiva para resolver el problema que Espa&ntilde;a arrastra con Pegasus (tampoco respondida). Son mas episodios, pero valgan estas cinco v&iacute;as. Cinco silencios. Ninguna de ellas exig&iacute;a que nadie fuera culpable de nada &mdash; solo que alguien, en alg&uacute;n punto del sistema, considerara que la pregunta merec&iacute;a una respuesta t&eacute;cnica.
    </p><p class="article-text">
         No busco un juicio. Busco que la pregunta se sustancie. No persigo una condena, ni tengo la certeza de que exista un delito en sentido t&eacute;cnico-jur&iacute;dico &mdash;eso corresponde valorarlo a un profesional del derecho, no a m&iacute;&mdash;. Lo que persigo es mucho m&aacute;s acotado: que la afirmaci&oacute;n con la que abre este texto sea sometida, por fin, al mismo tipo de escrutinio t&eacute;cnico independiente que el trabajo de mi vida me ha ense&ntilde;ado a considerar imprescindible en cualquier afirmaci&oacute;n de esta naturaleza. Una revista acad&eacute;mica no puede requerir a Apple que confirme una vulnerabilidad, ni a un tribunal que solicite un peritaje independiente sobre la fiabilidad del MVT. Solo un procedimiento judicial, con la fuerza coactiva que lo caracteriza, tiene esa capacidad. No es la v&iacute;a que hubiera elegido en primer lugar. Dicho sin rodeos: agotadas ENISA, el Defensor del Pueblo Europeo, la Defensora del Pueblo espa&ntilde;ola, la GAIP y Anthropic, no me cab&iacute;a otra opci&oacute;n que ponerlo en manos de los tribunales.
    </p><p class="article-text">
         No es solo una convicci&oacute;n personal. Es, adem&aacute;s, una v&iacute;a que el propio juez instructor de la causa ha defendido frente al intento del Estado de cerrarla. Cuando la Abogac&iacute;a General del Estado solicit&oacute; que no se permitiera litigar a ninguna acusaci&oacute;n popular en este mismo procedimiento &mdash;alegando que su participaci&oacute;n comprometer&iacute;a la intimidad del propio presidente y de los ministros afectados&mdash;, el juez Jos&eacute; Luis Calama rechaz&oacute; esa petici&oacute;n, argumentando que la participaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a en la administraci&oacute;n de la Justicia a trav&eacute;s de la acci&oacute;n popular &ldquo;es una manifestaci&oacute;n del principio democr&aacute;tico&rdquo;. Si el propio instructor de la causa ha defendido, frente al Estado que pretend&iacute;a excluirla, la legitimidad de que un tercero ajeno a los hechos participe en el escrutinio de este caso, esa misma legitimidad deber&iacute;a amparar a quien lleva tres a&ntilde;os y medio intentando, por todas las v&iacute;as no judiciales disponibles, que alguien responda a una pregunta t&eacute;cnica razonable.
    </p><h2 class="article-text">Un contraste jurisdiccional que agrava, no resuelve, la pregunta de fondo</h2><p class="article-text">
         Hay que situar el caso S&aacute;nchez junto a lo que ocurre, en paralelo, en los juzgados catalanes con el mismo organismo y en parte con la misma exdirectora &mdash; y la diferencia, examinada con precisi&oacute;n jur&iacute;dica, no es solo de resultado sino de arquitectura procesal.
    </p><p class="article-text">
         El caso S&aacute;nchez/Robles se tramita ante la Audiencia Nacional a partir de una denuncia, presentada por la Abogac&iacute;a del Estado en representaci&oacute;n del Estado y de las personas afectadas, ante un hecho de autor&iacute;a desconocida &mdash;presuntamente un actor extranjero, Marruecos seg&uacute;n el informe PEGA&mdash;. En esa causa, el Estado ocupa simult&aacute;neamente dos posiciones: es acusador, a trav&eacute;s de la Abogac&iacute;a del Estado, y es fuente &uacute;nica de la prueba, a trav&eacute;s del CCN-CERT/CNI. No hay ning&uacute;n tercero privado personado impulsando activamente la instrucci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
         Las causas catalanas, en cambio, se tramitan a partir de querellas presentadas por particulares directamente afectados &mdash;Aragon&egrave;s, Riba, Jov&eacute;, Sol&eacute;, Van den Eynde (quien comparti&oacute; conmigo la sesi&oacute;n de PEGA) Sabri&agrave;, Jordi S&aacute;nchez&mdash; o por organizaciones como Ir&iacute;dia actuando en acusaci&oacute;n popular, contra una persona f&iacute;sica identificada: Paz Esteban, entonces directora del CNI. Aqu&iacute; el Estado, a trav&eacute;s de la misma Abogac&iacute;a del Estado, ocupa el papel inverso: defiende a la investigada, en lugar de acusar. Paz Esteban afronta, a fecha de julio de 2026, nueve querellas de este tipo, seis de las cuales han derivado ya en imputaci&oacute;n formal. El patr&oacute;n procesal tambi&eacute;n es inverso al del caso S&aacute;nchez: varios juzgados de instrucci&oacute;n pidieron el sobreseimiento por falta de indicios, pero la Audiencia Provincial de Barcelona ha revocado esas decisiones, ordenando la reapertura y, en al menos un caso, la propia imputaci&oacute;n &mdash; una instancia superior forzando activamente el avance de la instrucci&oacute;n frente a la resistencia de los juzgados inferiores. En el caso S&aacute;nchez no existe un mecanismo equivalente: la instrucci&oacute;n de Calama solo ha avanzado por el impulso de un tercero externo &mdash;la Orden Europea de Investigaci&oacute;n francesa de 2024&mdash;, nunca por presi&oacute;n de una instancia jer&aacute;rquicamente superior dentro del propio sistema judicial espa&ntilde;ol.
    </p><h2 class="article-text"> Catalu&ntilde;a sin duda es Estado y nadie debe poner en tela de juicio, solo apuntar </h2><p class="article-text">
        La diferencia jur&iacute;dica de fondo, resumida: en Madrid, el Estado litiga <em>como v&iacute;ctima</em> de un tercero desconocido, con el CNI actuando como su propio testigo experto; en Barcelona, el Estado litiga <em>en defensa de</em> su propio servicio de inteligencia, se&ntilde;alado como presunto autor por ciudadanos particulares. Son dos posiciones procesales opuestas para el mismo actor institucional &mdash;la Abogac&iacute;a del Estado&mdash; y sobre el mismo organismo &mdash;el CNI&mdash;, lo cual explica por qu&eacute; los resultados han sido tan distintos: no se trata de que un tribunal sea m&aacute;s diligente que otro, sino de que ambas causas parten de arquitecturas procesales estructuralmente opuestas, con o sin instancia superior dispuesta a forzar el avance, y con el Estado situado en el lado opuesto de la mesa en cada una.
    </p><p class="article-text">
         Aunque no haya conseguido informaci&oacute;n al respecto, no creo que las querellas catalanas carezcan de fundamento&mdash; es exactamente el mismo tipo de afirmaci&oacute;n institucional sin verificaci&oacute;n externa que este texto cuestiona respecto al caso S&aacute;nchez, solo que aplicada en sentido inverso. No se adopta aqu&iacute; ni se descarta; se se&ntilde;ala como parte del mismo patr&oacute;n de fondo: la versi&oacute;n sobre la solidez &mdash;o fragilidad&mdash; de estas causas depende, una vez m&aacute;s, de qu&eacute; fuente institucional o medi&aacute;tica la est&eacute; formulando, sin que exista un &aacute;rbitro t&eacute;cnico independiente capaz de zanjarlo.
    </p><p class="article-text">
         Hay una raz&oacute;n estructural, no anecd&oacute;tica, por la que un caso como este puede acabar as&iacute;. Cuando la Abogac&iacute;a del Estado denuncia en nombre del presidente del Gobierno, y es el propio Centro Nacional de Inteligencia quien produce, en exclusiva, la prueba de esa denuncia, se cierra un circuito completamente interno: el Estado es demandante, perito y guardi&aacute;n de la informaci&oacute;n, protegido adem&aacute;s por una Ley de Secretos Oficiales de 1968 que impide a cualquier tercero &mdash;incluido el propio Parlamento, m&aacute;s all&aacute; de una comisi&oacute;n que no puede divulgar lo que conoce&mdash; contrastar lo que ese circuito decide afirmar. Ese dise&ntilde;o no nace de mala fe; responde a razones de seguridad nacional que, en s&iacute; mismas, son leg&iacute;timas. Pero tiene una consecuencia que s&iacute; es evitable y que no deber&iacute;a aceptarse como coste inevitable: un circuito as&iacute; no contempla, en su arquitectura, ning&uacute;n puerto de entrada para el escrutinio t&eacute;cnico externo. No hay un canal intermedio, no adversarial, por el que una duda razonable pueda plantearse y obtener respuesta razonada. Solo hay dos posiciones posibles frente a &eacute;l: el silencio, o la confrontaci&oacute;n judicial que aqu&iacute; se plantea. Hubiera preferido, con mucho, la primera v&iacute;a que no existi&oacute;. No he encontrado la segunda hasta agotar todas las dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
         No s&eacute; cu&aacute;l ser&aacute; la respuesta a la pregunta de fondo. Pero despu&eacute;s de tres a&ntilde;os y medio de silencio, me parece que merece, por fin, hacerse en voz alta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gregorio Martín Quetglas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/espionaje-presidente-afirmacion-verificar_129_13374926.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Jul 2026 19:38:36 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El espionaje al presidente: una afirmación sin verificar]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Avanzar bajo la tempestad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/avanzar-tempestad_129_9932260.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/79c37d4f-5909-4bd6-9039-70ea0a494615_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Avanzar bajo la tempestad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Confederación de Sindicatos Europeos  ha exigido compromisos que aseguren los derechos de los trabajadores, para lo que la aprobación de la taxonomía social UE conectada al Pilar de Derechos Sociales Europeos sería un buen instrumento</p></div><p class="article-text">
        La tempestad de fuego y acero que ya va a hacer un a&ntilde;o se est&aacute; abatiendo sobre Ucrania, junto a la pandemia, ha provocado la irrupci&oacute;n de algunas verdades en Europa. La UE acaba de poner sobre la mesa su nueva estrategia industrial (&ldquo;Plan Industrial del Pacto Verde: liderazgo de la industria europea con cero emisiones netas&rdquo;) para afrontar las tres grandes crisis: clim&aacute;tica, medioambiental y de biodiversidad. El pretendido liderazgo en la transformaci&oacute;n verde se derrumba al evidenciarse nuestras carencias (energ&iacute;a, materias primas, tecnolog&iacute;as verdes y defensa) y la imposibilidad de recuperar el tiempo perdido en la transformaci&oacute;n digital.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nuestra fe del carbonero en la globalizaci&oacute;n, que ni EEUU y ni China han secundado, nos ha dejado a merced de otros. Los dirigentes chinos han decidido adem&aacute;s, y con raz&oacute;n, contradecir la inercia de las revoluciones industriales anteriores que remit&iacute;a al denominado tercer mundo a ser los proveedores de materias primas, y en la disputa por la ubicaci&oacute;n de los nuevos empleos industriales, derivados de la transformaci&oacute;n verde y digital, va a intentar asentarlos en su territorio, gracias a su propio desarrollo tecnol&oacute;gico y a sus considerables reservas estrat&eacute;gicas de metales raros, fundamentales para la fabricaci&oacute;n del coche el&eacute;ctrico, aerogeneradores y placas fotovoltaicas. Por otro lado, el abandono en brazos de EEUU en el plano militar, a trav&eacute;s de la OTAN, provoca que nuestro margen de maniobra sea muy estrecho para la b&uacute;squeda de salidas prontas a la guerra de Ucrania, que nos atenaza geopol&iacute;ticamente. Adem&aacute;s nos enfrentamos a la leg&iacute;tima tenaza de Biden, quien por un lado invierte en reafirmar su liderazgo en la Econom&iacute;a Digital y por otro, con su Inflation Reduction Act (IRA,) convoca con 369.000 millones de d&oacute;lares a los inversores occidentales interesados en la econom&iacute;a verde para que se instalen en EE UU.	
    </p><p class="article-text">
        Este Plan industrial que inicialmente se presenta sin dinero fresco (se nutre de reajustes a partidas ya existentes) tiene el indiscutible valor de demostrar la determinaci&oacute;n de la Comisi&oacute;n de seguir avanzando a pesar del sinn&uacute;mero de dificultades propias de las transformaciones ecol&oacute;gicas y digitales y su correlato industrial y de empleo. Cuatro son sus pilares:
    </p><p class="article-text">
        &bull; Un entorno reglamentario predecible y simplificado para movernos en el &ldquo;Net Zero&rdquo;, basado en: una Ley que apoye la capacidad de fabricaci&oacute;n y los proyectos estrat&eacute;gicos multinacionales; una Ley de Materias Primas Cr&iacute;ticas, para tratar de garantizar su acceso ellas; requisitos armonizados tanto de sostenibilidad y circularidad en la contrataci&oacute;n p&uacute;blica, como exigir un dise&ntilde;o ecol&oacute;gico de los nuevos productos; Una reforma del&nbsp; mercado de la electricidad, que la haga asequible a ciudadanos y empresas (solo un aspecto mas del Plan Verde, aunque en Espa&ntilde;a el mercado el&eacute;ctrico parece ocuparlo todo).
    </p><p class="article-text">
        &bull; Acceso m&aacute;s r&aacute;pido a financiaci&oacute;n. La Comisi&oacute;n se compromete a poner orden en la sopa de letras que usa para apoyar a su industria, al tiempo que llama la atenci&oacute;n a los estados miembros que deben tener una pol&iacute;tica responsable respecto a aquello que pueden o no fabricar y financiar dentro del Pacto Verde.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &bull; Habilidades necesarias: Entre el 35- 40 % de todos los puestos de trabajo estar&aacute;&nbsp; afectado por las demandas de la transici&oacute;n ecol&oacute;gica, y habr&aacute; que desarrollar las capacidades que van a demandarse para los nuevos empleos. Toda una cr&iacute;tica a las universidades y centros de&nbsp; FP.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &bull; Comercio abierto con cadenas de suministro resilientes. Se busca la cooperaci&oacute;n mundial para que el comercio, durante la transici&oacute;n ecol&oacute;gica, funcione con arreglo a los principios de una competencia leal protegiendo el mercado &uacute;nico frente a las trampas en materia de subvenciones extranjeras en el sector de las tecnolog&iacute;as limpias (todo un mensaje ante la IRA)&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora ya ha pasado el momento de las grandes declaraciones, hay una estrategia definida y solo cabe ponerse a trabajar. Quedan decisiones por tomar y&nbsp;ya se sabe la importancia de los detalles (&iquest;Que tecnolog&iacute;as?, &iquest;Qu&eacute; responsabilidades de los estados?, &iquest;Qu&eacute; nuevas ense&ntilde;anzas planteamos a los j&oacute;venes?, etc), pero retengamos que estamos ante una hoja de ruta en la que los empresarios recibir&aacute;n miles de millones de euros de dinero p&uacute;blico sin ning&uacute;n compromiso sobre los derechos de los 25 millones de trabajadores a los que esta pol&iacute;tica industrial va a afectar; hablamos de transici&oacute;n justa. La Confederaci&oacute;n de Sindicatos Europeos&nbsp; ha exigido compromisos que aseguren los derechos de los trabajadores, para lo que la aprobaci&oacute;n de la taxonom&iacute;a social UE conectada al Pilar de Derechos Sociales Europeos ser&iacute;a un buen instrumento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a es vital un Pacto pol&iacute;tico, al menos entre los grandes partidos, Sindicatos y Patronal para alinear nuestras inversiones, y no solo las financiadas por Next Generation,&nbsp; en la direcci&oacute;n de este Plan. A pesar del enfrentamiento y la polarizaci&oacute;n, y aunque sea machacar en hierro g&eacute;lido, no dejaremos de insistir en esta necesidad.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cándido Méndez Rodríguez, Gregorio Martín Quetglas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/avanzar-tempestad_129_9932260.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Feb 2023 05:00:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Avanzar bajo la tempestad]]></media:title>
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