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    <title><![CDATA[elDiario.es - Inés Ferreirós Orihuel]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ines-ferreiros-orihuel/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Inés Ferreirós Orihuel]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Reflexiones post-8M: ¿a dónde va el movimiento feminista?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/reflexiones-post-8m-movimiento-feminista_129_11210528.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8718498e-f1b4-4c3f-b860-0e1ae60b2f8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1091602.jpg" width="1276" height="718" alt="Reflexiones post-8M: ¿a dónde va el movimiento feminista?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Creo que hay que reivindicar que el feminismo sí es esencialmente bueno, a diferencia de nosotras, las mujeres, que no somos necesariamente angelicales</p></div><p class="article-text">
        Mi reflexi&oacute;n es personal y, aunque no pretende abarcar toda la complejidad del cambio social, que se me escapa, parte de una constataci&oacute;n particular. Siento que hemos perdido la capacidad de abrazar lo inc&oacute;modo. La incomodidad era algo hace unos a&ntilde;os abanderado por el movimiento feminista, y que luego, &iquest;quiz&aacute; por su propio &eacute;xito?, se ha visto reemplazado por una serie de axiomas incuestionables. La temida consecuencia de la, por lo dem&aacute;s celebrable, popularizaci&oacute;n de un movimiento social. Abandonar la incomodidad ha supuesto, en los peores casos, anclar de nuevo a las mujeres a un rol pasivo o dejar de considerar posible un debate feminista en torno al significado y alcance legal del consentimiento, la cuesti&oacute;n trans o la regulaci&oacute;n de la prostituci&oacute;n. Al final, desembarazarse de lo inc&oacute;modo es negarse la posibilidad de mantener preguntas sin responder de forma definitiva.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso, apoyo a quienes defienden que en ning&uacute;n caso deber&iacute;a sacrificarse una conversaci&oacute;n socialmente necesaria para tratar de llegar a una soluci&oacute;n r&aacute;pida y definitiva. Son problemas cuyos or&iacute;genes arrastramos desde hace siglos, por lo que hace falta una acci&oacute;n r&aacute;pida para proteger a las personas en posiciones vulnerables y una discusi&oacute;n lenta y paciente para todo lo dem&aacute;s. Entender la magnitud de estos temas, desde la perspectiva de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, en vez de abordarlo como una moda que se puede capitalizar para conseguir votos, seguramente ayudar&iacute;a a evitar soluciones arriesgadas. El largo plazo, frecuentemente olvidado desde los gobiernos y, a veces, desde las calles, es el elefante en la habitaci&oacute;n. Necesitamos la m&aacute;xima protecci&oacute;n posible, pero no a costa de cristalizar las mismas ideas que nos oprimen. Si esto es una posibilidad, es importante que nos la tomemos en serio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque se han reducido las exigencias necesarias para considerarse a una misma feminista (algo, sin duda, tambi&eacute;n celebrable), a veces me da la sensaci&oacute;n de que se ha hecho a costa de enraizar la identidad pol&iacute;tica del movimiento en torno a la idea de la v&iacute;ctima. Un concepto de v&iacute;ctima problem&aacute;tico, porque no siempre hace referencia a cuestiones estructurales de privilegio. Es decir, a un modelo espec&iacute;fico y generalizado de relaci&oacute;n entre los g&eacute;neros que impone unos comportamientos determinados, los fomenta y los premia; y que est&aacute; en el origen de injusticias muy visibles y medibles, como el brutalmente desigual reparto de las tareas de cuidados, la brecha salarial por g&eacute;nero o la mayor parte de la violencia sexual, ejercida contra las mujeres en el 86% de los casos, seg&uacute;n datos del Ministerio del Interior (2022). Seg&uacute;n distintas fuentes, el riesgo de sufrir violencia sexual es m&aacute;s elevado para mujeres bisexuales o racializadas, entre otros factores, aunque faltan datos oficiales sobre esto para Espa&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La idea de v&iacute;ctima a la que muchas y muchos se han apegado es a la de la v&iacute;ctima &ldquo;en esencia&rdquo;, cuya fuerza pol&iacute;tica radica en el hecho mismo de ser v&iacute;ctima. Es decir, de nuevo, pareciera que merecemos hablar y ocupar el espacio porque hemos sido victimizadas y no por, simplemente, ser humanas. Creo que es un problema que, desde el feminismo Barbie, nos veamos como necesariamente v&iacute;ctimas en el intercambio de t&uacute; a t&uacute; frente a un hombre, y a la vez dejemos de pensar colectivamente en nuestra capacidad de agencia e invisibilicemos el contexto m&aacute;s amplio que permite que eso ocurra. Incluso, dir&iacute;a que es eso mismo lo que produce que a las que no se ajustan a la imagen idealizada de mujer-v&iacute;ctima que manejamos, sean de alguna forma &ldquo;expulsadas&rdquo; del escenario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pienso, por ejemplo, y aunque a muchos les moleste la menci&oacute;n, en Amber Heard. Ella ha desaparecido del espacio p&uacute;blico, mientras que, al menos en Espa&ntilde;a, seguimos viendo a Johnny Depp en las marquesinas de toda la ciudad. No fue una buena v&iacute;ctima, el caso nos confunde y preferimos apartarla (a ella) de nuestra vista. Algo parecido ocurre con algunas de mis m&aacute;s recientes hero&iacute;nas literarias y cinematogr&aacute;ficas: Nat, de <em>Un amor</em>, la novela de Sara Mesa y posterior adaptaci&oacute;n a la gran pantalla de Isabel Coixet; la Mila de Elena Mart&iacute;n Gimeno en <em>Creatura</em>. O, si cruzamos el charco, la supuestamente ego&iacute;sta Hannah de <em>Girls</em>, la maravillosa serie de televisi&oacute;n <em>millenial</em> dirigida por Lena Dunham. Creo que la literatura y el cine nos ense&ntilde;an mucho m&aacute;s de lo social de lo que se tiende a reconocer. Pero supongo que esto no viene al caso.
    </p><p class="article-text">
        Igual que hace cincuenta a&ntilde;os, seguimos sin tener derecho a ser malas amigas o llevar la contraria. Tenemos que comprender y apoyar eternamente, y dejamos de ser cre&iacute;bles si respondemos frente a las agresiones. Llevado al extremo, estas ideas nos dejan indefensas. Tenemos que estar, en todo momento, &ldquo;por encima&rdquo; del juego del agresor, aunque eso signifique, en definitiva, no defendernos. No es un debate f&aacute;cil, y la acci&oacute;n que requiere no creo que lo sea tampoco, especialmente si adem&aacute;s estamos comprometidas con los valores del bien com&uacute;n o el respeto mutuo, y apoyamos proyectos colectivos que trasciendan las categor&iacute;as de g&eacute;nero. Pero, honestamente, pienso que debemos reivindicar que las mujeres no siempre somos buenas. Y, lo que me parece m&aacute;s importante, que el feminismo sigue siendo un proyecto lleno de sentido desde esa afirmaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A la vez, creo que hay que reivindicar que el feminismo <em>s&iacute;</em> es esencialmente bueno, a diferencia de nosotras, las mujeres, que no somos necesariamente angelicales. La tercera ola feminista ha tendido a cierto tono agresivo y confrontativo. Algo seguramente muy necesario, cuando eran pocas las que ve&iacute;an las injusticias que se producen en torno al g&eacute;nero. Ahora que las feministas somos muchas y que hay un consenso amplio en la necesidad de que las cosas cambien en las relaciones entre g&eacute;neros, ese tono se ha mantenido. &iquest;Es una estrategia pol&iacute;ticamente productiva, a pesar de que a veces sea (es innegable) emocionalmente reconfortante? Quiz&aacute; no siempre deja ver bien el fondo de la propuesta feminista. No estamos proponiendo una sociedad violenta, como la patriarcal. Estamos imaginando exactamente todo lo contrario. Aunque se sienta absurdo seguir repiti&eacute;ndolo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Inés Ferreirós Orihuel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/reflexiones-post-8m-movimiento-feminista_129_11210528.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Mar 2024 22:04:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Reflexiones post-8M: ¿a dónde va el movimiento feminista?]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Aborto, despoblación y nostalgia en Castilla y León]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/aborto-despoblacion-nostalgia-castilla-leon-vox-pp_129_9943492.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c97f75d2-a532-4dbc-a6e8-943f8810b88c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aborto, despoblación y nostalgia en Castilla y León"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Vox ha querido arrancar con fuerza el periodo pre-electoral, mientras que el PP se perpetúa en un rol de policía bueno dentro del Gobierno autonómico en un asunto que, desde su traída a escena por el feminismo, nunca ha perdido el poder de encender la opinión pública</p><p class="subtitle">Vox se enroca y asegura que se aplicará el protocolo antiaborto en Castilla y León</p></div><p class="article-text">
        El pasado 8 de febrero se aprob&oacute; en el Senado la enmienda transaccional que, a ra&iacute;z de las reacciones generadas ante el protocolo del aborto propuesto por la Junta de Castilla y Le&oacute;n hace unas semanas, el PSOE propuso hacer al texto de la reforma de la Ley del Aborto de 2022. Ampl&iacute;a el art&iacute;culo 24 del proyecto legislativo. La enmienda quiere evitar la obstaculizaci&oacute;n del derecho a la atenci&oacute;n m&eacute;dica en casos de b&uacute;squeda de asistencia para abortar, asegurando que todo ofrecimiento m&eacute;dico asociado al aborto se base en informaci&oacute;n cl&iacute;nica &ldquo;imprescindible y pertinente&rdquo;, ante el procedimiento que propuso la Junta presidida por Fern&aacute;ndez Ma&ntilde;ueco. Este consiste en mostrar una ecograf&iacute;a 4D del embri&oacute;n y escuchar su latido a las posibles madres, incluidas aquellas que quieren interrumpir su embarazo. Como han se&ntilde;alado psic&oacute;logas y trabajadoras sociales, estas opciones son incapaces de ofrecer ninguna informaci&oacute;n nueva a la paciente que se plantea abortar, de manera que le posibilite tomar una decisi&oacute;n &ldquo;m&aacute;s informada&rdquo; (o, al menos, no una informaci&oacute;n del tipo que corresponde ofrecer a un m&eacute;dico de cabecera). Y, sin embargo, el presidente de la Junta de Castilla y Le&oacute;n afirmaba que este era uno de los sostenes del protocolo: permitirnos ser &ldquo;m&aacute;s conscientes&rdquo; al tomar una decisi&oacute;n de este calibre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A su vez, los dos partidos que gobiernan Castilla y Le&oacute;n reconocen abiertamente que la medida, anunciada por cuenta y riesgo del vicepresidente de la Junta, tiene como objetivo mejorar la pir&aacute;mide poblacional de la regi&oacute;n, que es desastrosa por la despoblaci&oacute;n y la falta de oportunidades econ&oacute;micas que sufre. Muchos ven evidente que el anuncio tambi&eacute;n pretend&iacute;a avivar la polarizaci&oacute;n social. Ha devuelto a la primera l&iacute;nea pol&iacute;tica un asunto que, desde su tra&iacute;da a escena por el feminismo hace casi medio siglo, nunca ha perdido el poder de encender la opini&oacute;n p&uacute;blica. Vox ha querido arrancar con fuerza el periodo pre-electoral, mientras que el Partido Popular se perpet&uacute;a con este asunto en un rol de polic&iacute;a bueno dentro del Gobierno auton&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a la cuesti&oacute;n poblacional: m&aacute;s all&aacute; de la existencia de un pu&ntilde;ado de <em>millenials</em> pudientes cansados de sus oficinas en Madrid o Barcelona, y de j&oacute;venes nost&aacute;lgicos regionalistas, no hay ning&uacute;n indicio de que la poco prometedora media etaria de Castilla y Le&oacute;n vaya a mejorar (48,1 a&ntilde;os, s&oacute;lo superada por Asturias -en comparaci&oacute;n, la comunidad m&aacute;s joven, Melilla, tiene una media etaria de 35,3 a&ntilde;os-). Es imposible gestionar una situaci&oacute;n poblacional de despoblaci&oacute;n y envejecimiento sin recurrir al control de la natalidad (en este caso, para fomentarla) para partidos pol&iacute;ticos que, como Vox, rechazan la inmigraci&oacute;n tanto como la autonom&iacute;a femenina, y que, adem&aacute;s, no quieren ni o&iacute;r hablar de descentralizaci&oacute;n, por considerarla una concesi&oacute;n al separatismo. No les queda otra opci&oacute;n que coaccionar a las mujeres y a las familias para tener hijos. Y todos sabemos lo tr&aacute;gico que esto resulta para la emancipaci&oacute;n femenina, y los riesgos que entra&ntilde;a continuar estigmatizando el aborto (obligando a las mujeres a abortar con m&eacute;todos precarios y peligrosos o fomentando que haya madres que no quer&iacute;an serlo, con todos los problemas para el bienestar psicol&oacute;gico de los ni&ntilde;os, y el suyo propio, que eso genera).
    </p><p class="article-text">
        A la tercera pata del protocolo de la Junta se le ha dado poco bombo: adem&aacute;s de escuchar el latido y la ecograf&iacute;a 4D, tambi&eacute;n se propone al m&eacute;dico ofrecer ayuda psicol&oacute;gica a quien decide abortar: empezar una terapia en un momento en el que, con suerte, te quedan unas cuantas semanas antes de tomar una decisi&oacute;n definitiva sobre interrumpir o no el embarazo. Adem&aacute;s de que estas medidas caen en una infantilizaci&oacute;n y un paternalismo indeseables, si el m&eacute;dico de cabecera en cuesti&oacute;n detectara, efectivamente, que esa ayuda tiene que llegar, tendr&iacute;a que haberlo hecho antes, e independientemente de que haya o no un embarazo. Querer abortar no es una se&ntilde;al de problemas psicol&oacute;gicos. Este ofrecimiento perverso, disfrazado de buena intenci&oacute;n, refuerza la impresi&oacute;n social de que abortar es un episodio traum&aacute;tico. En pleno auge de la salud mental y en un contexto p&uacute;blico donde este servicio es un lujo y deficiente en el sistema p&uacute;blico, la Junta ofrece a las mujeres que quieren interrumpir su embarazo un acceso a los servicios de salud mental que deber&iacute;a ser innegociable. A cambio, se pone una vez m&aacute;s en duda nuestra capacidad para tomar decisiones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las zonas de Espa&ntilde;a que reciben inmigraci&oacute;n tienen una pir&aacute;mide m&aacute;s saludable y capaz de soportar las necesidades de los presupuestos sociales. Los mismos presupuestos sociales que podr&iacute;an mejorar la atenci&oacute;n p&uacute;blica a la salud mental, entre otras muchas cosas. Sin embargo, las pir&aacute;mides etarias de las regiones que menos inmigraci&oacute;n reciben son disfuncionales. Si la intenci&oacute;n de la Junta, como han expresado sus pol&iacute;ticos, es aumentar la natalidad, la medida va a ser poco efectiva. De hecho, pr&aacute;cticamente no se realizan abortos en Castilla y Le&oacute;n. Es la comunidad aut&oacute;noma donde m&aacute;s hospitales no practican abortos. Las trabas a la IVE hacen que solo un 2,2% de los casos se lleven en hospitales p&uacute;blicos. En contraste, del total de los abortos que se practican en toda Espa&ntilde;a, el 16% se hacen en centros sanitarios p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        En fin, habr&iacute;a que aceptar de una vez que las pol&iacute;ticas sociales de Vox no responden a una emoci&oacute;n bella, leg&iacute;tima, aunque mal enfocada, de preservar lo que nos es propio, lo que por el cambio (un discurrir inevitable) puede resquebrajarse y hacernos sufrir. Eso que se suele llamar &ldquo;nuestras costumbres&rdquo; o &ldquo;nuestra cultura&rdquo;, que en todas las &aacute;reas del pa&iacute;s producen apego entre quienes lo viven. Ya sea en la zona catalanoparlante, la Galicia o la Asturias rurales, o la Andaluc&iacute;a tradicional, tenemos apegos a formas de hablar, formas de estar, de pensar, de comer y encontrarnos con los dem&aacute;s&hellip; Que nos apena imaginar el horizonte posible de perder.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este es el sentimiento que Vox intenta monetizar y convertir en votos en las urnas, pero en el fondo de su programa hay otra agenda oculta. Apelando a nuestras tradiciones, nuestras ra&iacute;ces y nuestras maneras de ser, el partido de ultraderecha quiere sacar provecho pol&iacute;tico de nuestra nostalgia. Vox es el partido pol&iacute;tico espa&ntilde;ol que cuenta con mayor proporci&oacute;n de votantes hombres, por lo que (o porque) gran parte de esa nostalgia (esa que podr&iacute;a ser bella, como demuestran muchos relatos costumbristas) se termina volcando en una especie de nostalgia por la dominaci&oacute;n masculina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta &uacute;ltima les es muy rentable pol&iacute;ticamente, y explica su rechazo a que las mujeres seamos consideradas legalmente v&aacute;lidas para decidir sobre nuestros propios cuerpos y vidas, como ocurre con todos los populismos de extrema derecha que proliferan a escala global. Asimismo, la misoginia ideol&oacute;gica del populismo de ultraderecha sostiene una agenda econ&oacute;mica ultraliberal, volviendo a relegar el trabajo reproductivo de las mujeres a algo no reconocido, vigilado e impuesto. Recordemos, <a href="https://elpais.com/sociedad/2023-01-30/el-antifeminismo-como-bandera-politica-la-extrema-derecha-exprime-el-filon-del-machismo-de-siempre.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como hac&iacute;a Isabel Vald&eacute;s en El Pa&iacute;s</a>, que entre las medidas propuestas en sus programas pol&iacute;ticos auton&oacute;micos podemos encontrar la &ldquo;derogaci&oacute;n de ley de violencia de g&eacute;nero&rdquo; y la &ldquo;supresi&oacute;n de los organismos feministas radicales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque no vaya a funcionar, Vox quiere compensar su rechazo a la inmigraci&oacute;n y a la descentralizaci&oacute;n con partos coaccionados de mujeres que no quieren, o no est&aacute;n seguras de querer, ser madres. Porque, si no, le es imposible hacer una propuesta de c&oacute;mo sacar a Castilla y Le&oacute;n de su situaci&oacute;n de muerte social, con lo que ello conlleva en imposibilidad de pagar pensiones o de sostener un sistema del bienestar en la comunidad que proteja a sus habitantes. Tampoco le ser&aacute; posible reconstruir el ecosistema social y la vida en com&uacute;n que reclaman los movimientos por la Espa&ntilde;a Vaciada, ni aliviar el peso demogr&aacute;fico de la Espa&ntilde;a llenada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Inés Ferreirós Orihuel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/aborto-despoblacion-nostalgia-castilla-leon-vox-pp_129_9943492.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Feb 2023 21:33:20 +0000]]></pubDate>
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