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    <title><![CDATA[elDiario.es - Elizabeth Duval]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/elizabeth-duval/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Elizabeth Duval]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[No hay nada que hacer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/no-hay_129_13391700.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9ec964c1-1b82-44b4-9b6b-3561e23a83ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x550y648.jpg" width="1200" height="675" alt="No hay nada que hacer"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se tiende a asumir en muchos espacios la inevitabilidad de un gobierno de coalición de PP y Vox y como tal desembocadura se da por ineludible, no se ponen todas las energías necesarias en evitarla, ni existe fervor ni pasión alguna por hacerlo</p><p class="subtitle">Vox impone su agenda en su regreso a los gobiernos con el PP dos años después de abandonarlos en bloque
</p></div><p class="article-text">
        En uno de sus &uacute;ltimos libros, el te&oacute;rico Didi-Huberman recuerda que, para Max Weber, en sus famosas conferencias sobre la vocaci&oacute;n y profesi&oacute;n de la pol&iacute;tica, existen al menos tres malas maneras de comportarse ante &ldquo;el desastre&rdquo;. Lea cada uno en el desastre, hoy, lo que quiera. Son la amargura, la aceptaci&oacute;n y la huida m&iacute;stica a un afuera del mundo. Todas ellas niegan la esencia de lo pol&iacute;tico. La aceptaci&oacute;n es comparable a la pol&iacute;tica del avestruz, que esconde su cabeza de forma c&iacute;nica y oportunista y acepta <em>lo que hay </em>sin pretensi&oacute;n de cambiarlo: opta por no hacer nada hasta que todo pase. La amargura es igual en su negaci&oacute;n, pero m&aacute;s melanc&oacute;lica. La huida m&iacute;stica busca un triunfo desplazado a un futuro que nunca llega, aquel en el cual se reunir&aacute;n las condiciones adecuadas para vencer, la gran noche de la revoluci&oacute;n, en utopismo estrafalario.
    </p><p class="article-text">
        Me he visto a m&iacute; misma, en este &uacute;ltimo a&ntilde;o, muy cerca de varias de estas posturas. De la aceptaci&oacute;n y de la amargura, sobre todo. Aparecen y son convocadas, por ejemplo, cuando asumimos, como se tiende a asumir en muchos espacios, la inevitabilidad de un gobierno de coalici&oacute;n conformado por el Partido Popular y por Vox tras las pr&oacute;ximas elecciones generales. Como tal desembocadura se da por ineludible, no se ponen todas las energ&iacute;as necesarias en evitarla, ni existe fervor ni pasi&oacute;n alguna por hacerlo: una cosa lleva a la otra y la cat&aacute;strofe se torna profec&iacute;a autocumplida.
    </p><p class="article-text">
        No me he acercado a la amargura y a la aceptaci&oacute;n porque el resultado no me importa, porque me importa y me afecta; lo he hecho m&aacute;s bien por impotencia e incapacidad para ver otra salida. Haberme visto a m&iacute; misma muy cerca en distintos momentos de esas posturas, estarlo con frecuencia, es un buen motivo para estar <em>fuera </em>de la pol&iacute;tica activa. En pol&iacute;tica, la amargura o aceptaci&oacute;n habr&iacute;an de estar desterradas. Los c&iacute;nicos no hacen pol&iacute;tica, o la hacen mal. La hacen pensado que la victoria es imposible o que la &uacute;nica victoria posible es la victoria que queda dentro del umbral de su realismo maltrecho. Un c&iacute;nico no apunta a la luna ni empuja en absoluto el horizonte m&aacute;s all&aacute; de su creencia; su cinismo, de hecho, entierra el &aacute;nimo de su alrededor. 
    </p><p class="article-text">
        Como recuerda tambi&eacute;n Didi-Huberman, Max Weber pronunci&oacute; su conferencia en un momento concreto, concret&iacute;simo, y su tono se debe tambi&eacute;n a ese momento, a lo que signific&oacute;: la pronunciaba en M&uacute;nich, la Primera Guerra Mundial hab&iacute;a terminado escasos meses atr&aacute;s; sobre todo, hab&iacute;an asesinado en Berl&iacute;n, s&oacute;lo dos semanas antes, a Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht. Era el comienzo del clima entre dos guerras que vendr&iacute;a, albor de un tiempo de desconcierto general, y el desastre no era uno solo, sino muchos; su acumulaci&oacute;n, de hecho. Parec&iacute;a que los desastres (pues incluso el fin de esa guerra hab&iacute;a sido a su propio modo <em>desastroso</em>) se acumulaban y seguir&iacute;an acumul&aacute;ndose, tras la experiencia traum&aacute;tica europea m&aacute;s importante. &iquest;Qu&eacute; habr&iacute;a que hacer? &iquest;Sabr&iacute;a alguien qu&eacute; hab&iacute;a que hacer?
    </p><p class="article-text">
        <em>No hay nada que hacer</em>, son las palabras del c&iacute;nico que asume esa frase como verdad absoluta, sea con pena o sin pena, con dolor o sin dolor. <em>No hay nada que hacer </em>y, por lo tanto, muy curiosamente, no se hace nada. Con una salvaguarda en esta cr&iacute;tica, pero: que sea c&iacute;nico decir que no hay <em>nada </em>que hacer no significa que se salven del cinismo quienes hacen <em>cualquier cosa</em>, sin medirla. Hay quien est&aacute; en pol&iacute;tica por acumular m&eacute;ritos, asegurarse un puesto o una liberaci&oacute;n, tener un salario indefinido, levantar su propia vela. La pol&iacute;tica, en su versi&oacute;n peor, se explica, con frecuencia, mucho m&aacute;s por eso que por cualquier otra cosa. Personas sometidas a una precariedad estructural que hallan una posici&oacute;n de relativa seguridad laboral de la cual luego no quieren zafarse en absoluto. Pero hay poco m&aacute;s despreciable, en el ejercicio de la pol&iacute;tica, que una pol&iacute;tica cuyo objetivo es la conservaci&oacute;n del bienestar de uno mismo, o de sus allegados. La pol&iacute;tica como agencia de colocaci&oacute;n o control del poder, la pol&iacute;tica como reparto del pastel.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;nica pol&iacute;tica que me parece respetable, frente a esa, es una pol&iacute;tica que arriesga y se cree el imposible de su victoria, aunque a ratos, cuando entro en la aceptaci&oacute;n o la amargura, o me vienen ganas de introducir la cabeza en la arena durante el pr&oacute;ximo ciclo pol&iacute;tico, cual avestruz, hasta yo mire las declaraciones de persistencia con cinismo. Todo aquel que no crea en la necesidad de hacerlo todo por ganar, de arriesgarse hasta el final en ello, deber&iacute;a de irse a casa. Quien malvive con temor a perder derechos laborales no puede ni contemplar la amargura y la aceptaci&oacute;n, nadie que fuera a perder derechos en un hipot&eacute;tico gobierno derechista puede esconder la cabeza como un avestruz.
    </p><p class="article-text">
        Es un marco que ha repetido una y otra vez el ministro Bustinduy: &ldquo;exigencia m&aacute;xima, resignaci&oacute;n ninguna&rdquo;. O que me recuerda, ya hablando de este fin de semana, a la idea con la cual Enma L&oacute;pez se presenta a las primarias para liderar la candidatura del PSOE al Ayuntamiento de Madrid. &ldquo;No vengo a ganar las primarias. No quiero ser candidata. Quiero ser alcaldesa. Llevamos treinta y siete a&ntilde;os sin gobernar, y [hace treinta y siete a&ntilde;os] exist&iacute;a el muro de Berl&iacute;n, y Eurovisi&oacute;n lo gan&oacute; Yugoslavia. No me da la gana&rdquo;. S&oacute;lo la voluntad f&eacute;rrea de querer ganar puede hacer que sucedan los milagros: que la gente crea que su suma, junto a la de Rita Maestre al frente de M&aacute;s Madrid, puede recuperar la ciudad tras el cierre acelerado del momento Carmena. La lecci&oacute;n m&aacute;s importante de Mamdani, hoy que tanta atenci&oacute;n se le presta a Nueva York (y m&aacute;s con la final del Mundial), quiz&aacute; no fuera comunicativa ni de organizaci&oacute;n: quiz&aacute; fuera una lecci&oacute;n afectiva, de esp&iacute;ritu y humor. Antes de ganar, &eacute;l repet&iacute;a: &ldquo;a todos los que me paran y me dicen, con buena intenci&oacute;n, que ya he ganado s&oacute;lo por estar aqu&iacute; compitiendo: lo siento, pero se acab&oacute; el tiempo de las victorias morales&rdquo;. S&oacute;lo ah&iacute;, dir&iacute;a Weber, est&aacute; la vocaci&oacute;n de la pol&iacute;tica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/no-hay_129_13391700.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jul 2026 19:32:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No hay nada que hacer]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Los franceses que no quieren a su selección]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/franceses-no-quieren-seleccio-n_129_13374915.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/82edd56a-82ec-45f0-932c-8eeb8df1d000_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1037y390.jpg" width="1200" height="675" alt="Los franceses que no quieren a su selección"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El reproche de Rajoy a la selección francesa por "no tener franceses" bien podría haberlo dirigido a la española: ¿habría sido entonces la misma indignación o las victorias culturales de Vox, en su odio a los diferentes, habrían podido más? ¿Celebrará Abascal los goles de Lamine Yamal, aunque tal celebración ponga de manifiesto su incoherencia?</p><p class="subtitle">Varios ministros de Francia cargan contra las palabras racistas de Rajoy sobre su selección y piden acciones legales</p></div><p class="article-text">
        Al Mundial se le ha sumado un conflicto diplom&aacute;tico por culpa de un expresidente reconvertido en columnista futbolero. Espa&ntilde;a, como siempre, no te la acabas. Podr&iacute;a pensarse que <a href="https://www.eldiario.es/rastreador/ministros-francia-cargan-palabras-racistas-rajoy-seleccion-piden-acciones-legales_132_13374788.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la indignaci&oacute;n francesa</a> ha sido un&aacute;nime, pero conviene atender a sus matices. En 2010, cuando le preguntaron a Marine Le Pen cu&aacute;l era su parecer respecto a la selecci&oacute;n francesa y si consideraba que esta se parec&iacute;a a Francia en s&iacute; misma, respondi&oacute;, sin pelos en la lengua, que digamos:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No, sinceramente, no lo creo. Y no soy la &uacute;nica. No soy una especialista en f&uacute;tbol, pero hay un jugador de f&uacute;tbol cuyo nombre se me escapa que dec&iacute;a que se usaba el f&uacute;tbol para intentar dar esperanza a los franceses de origen inmigrante. Con eso se deja de lado a los franceses de origen franc&eacute;s. &iexcl;Este equipo no representa a Francia! No lo apoyar&eacute;. El dinero que rezuma esta gente, la sensaci&oacute;n de un dinero ganado con facilidad&hellip; Unas veces son representantes de Francia cuando est&aacute;n en el Mundial, otras veces son representantes de otro pa&iacute;s, de otra nacionalidad. Los valores que transmiten no son los valores de Francia. Si se comportaran correctamente, si de vez en cuando hablaran de patriotismo, si no se negaran a cantar la Marsellesa, si no los vi&eacute;ramos envueltos en banderas de otras naciones que no son la nuestra, quiz&aacute; las cosas cambiar&iacute;an&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El Frente Nacional de 2026 no es el mismo de 2010, aunque lleve el mismo apellido. Al proceso por el que ha pasado lo llaman, en Francia, <em>d&eacute;diabolisation</em>: ha costado mucho que Le Pen no suene a la encarnaci&oacute;n misma del mal, pero lo ha ido consiguiendo, volvi&eacute;ndose poco a poco, en su discurso, una ultraderecha de rostro m&aacute;s amable, m&aacute;s humano. No quita para que, en mayo de este mismo a&ntilde;o, cuando Mbapp&eacute; expres&oacute; su preocupaci&oacute;n ante la posibilidad de que ese partido llegara a la presidencia, el delf&iacute;n de Le Pen, Jordan Bardella, respondiera denigrando al jugador.
    </p><p class="article-text">
        Los franceses tienen toda la raz&oacute;n al ofenderse por las palabras de nuestro expresidente, Mariano Rajoy, cuando este afirma que <a href="https://www.eldiario.es/rastreador/rajoy-seleccion-francia-altisimo-nivel-si-franceses_132_13373444.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Francia tiene un muy buen equipo, pero sin franceses&rdquo;</a>. M&aacute;s dif&iacute;cil es pensar que Francia represente, frente a Espa&ntilde;a, un modelo m&aacute;s diverso, m&aacute;s libre o m&aacute;s progresista; sobre todo cuando, en las presidenciales de 2027, quien parte como favorito, por mucho, es el partido de Le Pen. La que no apoyaba a la selecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El problema de este Mundial, para Espa&ntilde;a y para Francia, es que no hay historia de victoria para ninguno de los dos equipos que no est&eacute; protagonizada por los hijos de migrantes, por la herencia de la historia colonial de ambos pa&iacute;ses. La contradicci&oacute;n es productiva porque pone ante el espejo a nuestras extremas derechas y a sus culturas, tantas veces asociada a lo m&aacute;s cazurro y machista del f&uacute;tbol: no hay hoy orgullo nacional con la selecci&oacute;n si no es orgullo de una naci&oacute;n diversa, sin est&aacute;ndar de pureza &eacute;tnica o racial. No hay victorias para Espa&ntilde;a si no llevan por bandera la pertenencia a barrios obreros o la solidaridad con Palestina, no hay conquistas francesas que no carguen con un pasado que algunos de sus pol&iacute;ticos repetir&iacute;an encantados.
    </p><p class="article-text">
        Suerte, con eso, que nuestros jugadores no tengan que entonar la letra de himno alguno. El reproche de Rajoy a la selecci&oacute;n francesa por &ldquo;no tener franceses&rdquo; bien podr&iacute;a haberlo dirigido a la espa&ntilde;ola: &iquest;habr&iacute;a sido entonces la misma la indignaci&oacute;n o las victorias culturales de Vox, en su odio a los diferentes, habr&iacute;an podido m&aacute;s, torcido el brazo de la batalla cultural? &iquest;Podr&iacute;an quedar Rajoy y Le Pen a ver las semifinales? &iquest;A qu&eacute; equipo apoyar&iacute;a cada uno, y c&oacute;mo justificar&iacute;an sus incongruencias? &iquest;Celebrar&aacute; Abascal desde su casa los goles de Lamine Yamal, aunque tal celebraci&oacute;n ponga de manifiesto su incoherencia?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/franceses-no-quieren-seleccio-n_129_13374915.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Jul 2026 20:07:48 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La tragedia de los ministros-candidatos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/tragedia-ministros-candidatos_129_13358027.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eaae09f9-5c2d-4706-9a8a-bfc1e2824bd2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1029y458.jpg" width="1200" height="675" alt="La tragedia de los ministros-candidatos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los resultados que ha cosechado el PSOE al enviar a contiendas autonómicas a ministros-candidatos no han sido particularmente brillantes, en casi ninguno de los casos</p></div><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica ser&aacute; muchas cosas, pero no es un concurso de popularidad, ni tampoco Miss Universo. En la elecci&oacute;n de qui&eacute;n nos representa a nosotros, ciudadanos, intervienen much&iacute;simas cosas, factores abundantes: por no ser, la pol&iacute;tica no es tampoco meritocr&aacute;tica. No llegan a muchos puestos ni los m&aacute;s listos ni los m&aacute;s preparados. No existen cuotas para asegurarse de que la representaci&oacute;n sea realmente representativa: la clase pol&iacute;tica y la mediana o moda espa&ntilde;ola se parecer&aacute;n, seguramente, lo que un huevo a una casta&ntilde;a. Hay muchos m&aacute;s rentistas entre los pol&iacute;ticos que entre la poblaci&oacute;n, los pol&iacute;ticos tienen or&iacute;genes m&aacute;s elitistas que el espa&ntilde;ol promedio, han tenido m&aacute;s contactos, agenda, recursos, oportunidades. Han conocido desde peque&ntilde;os, y frecuentado, ese mundo o mundos alternativos, los c&iacute;rculos de la pol&iacute;tica profesional; por sus afinidades y amistades los conocer&eacute;is. Como se gritaba &ldquo;el hijo del obrero, a la universidad&rdquo;, tambi&eacute;n podr&iacute;a gritarse &ldquo;al Congreso&rdquo;; Podemos surfe&oacute; esa ola de la representaci&oacute;n en 2015, cuando Pablo Iglesias vest&iacute;a camisas de Alcampo con tal de parecerse mucho m&aacute;s al pueblo llano. Dej&oacute; de surfearla con la pol&eacute;mica del chalet: se quebr&oacute; cierto pacto de identidad.
    </p><p class="article-text">
        Como las cosas son as&iacute;, no ha dejado de llamarme la atenci&oacute;n un hecho, frecuente en estos &uacute;ltimos tiempos, que viene repiti&eacute;ndose a pesar de sus resultados demostrados: la pol&iacute;tica es capaz de tropezar muchas veces con la misma piedra &mdash;como el mono o como Julio Iglesias&mdash; y seguir en negaci&oacute;n. Los resultados que ha cosechado el PSOE al enviar a contiendas auton&oacute;micas a ministros-candidatos no han sido particularmente brillantes, en casi ninguno de los casos. No lo fue Mar&iacute;a Jes&uacute;s Montero en Andaluc&iacute;a, ni lo fue Pilar Alegr&iacute;a en Arag&oacute;n, y eso que ninguna de las dos me parece particularmente una mala candidata; &iquest;fue su cercan&iacute;a al Gobierno un lastre, influy&oacute; en la mediocridad de lo logrado? Se puede saber solo a medias. Con lo que es posible especular es con los motivos de ese mandato, el paso del Consejo de Ministros a la candidatura, y apurando al m&aacute;ximo los plazos, siempre, para no dimitir de lo primero: no darle la vuelta a las elecciones aprovechando el altavoz estatal, sino asegurar cierto control territorial. No ganar en lo institucional: conservar, m&aacute;s bien, el control de lo org&aacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se present&oacute; Reyes Maroto a la alcald&iacute;a de Madrid en 2023, tras una ilustre sucesi&oacute;n de candidatos sin demasiado tir&oacute;n, le sirvi&oacute; al PSOE para salvar los muebles en el Ayuntamiento, pero no para evitar que M&aacute;s Madrid, capitaneado en la plaza municipal por Rita Maestre como candidata sucesora de Carmena, quedara decididamente por delante. A d&iacute;a de hoy, a ning&uacute;n electorado puede ilusionarle m&aacute;s Reyes Maroto que Enma L&oacute;pez, que ya en 2023 habr&iacute;a sido una candidata mucho m&aacute;s potente, como tambi&eacute;n Mar Espinar, que Reyes Maroto; a nadie, por supuesto, salvo al propio aparato que apoyaba a Maroto. 
    </p><p class="article-text">
        No es igual preparar tu candidatura haciendo de oposici&oacute;n a prepararla, a 2026, desde los micr&oacute;fonos de un Consejo de Ministros cuya valoraci&oacute;n ha ca&iacute;do en esta &uacute;ltima legislatura. Los liderazgos del presente ya no se construyen ah&iacute;, aparecen fuera: si no, que alguien consulte por qu&eacute; es Gabriel Rufi&aacute;n el pol&iacute;tico mejor valorado a la izquierda del PSOE, sin que nadie sepa una sola ley o proposici&oacute;n o informe que haya redactado; que alguien pregunte por qu&eacute; le fue tan bien a Adelante Andaluc&iacute;a y Jos&eacute; Ignacio Garc&iacute;a en las andaluzas, si no es por la distancia con el nuevo <em>establishment </em>de la izquierda y lo ya formulado, su cercan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La tragedia de los ministros-candidatos es que no tienen por qu&eacute; ser peores dirigentes pol&iacute;ticos que los candidatos sin ministerio. Pueden, en ocasiones, de hecho, ser mejores, generar mejores equipos, trabajar mejor o tratar mejor a su gente; en 2026, sin embargo, no son los ministerios trampolines a ning&uacute;n sitio. Diana Morant pone en bandeja a Comprom&iacute;s el <em>sorpasso</em>, all&iacute; donde una candidata como Pilar Bernab&eacute;, si fuera auton&oacute;mica y no municipal, lo habr&iacute;a remediado; &Oacute;scar L&oacute;pez se bate en la izquierda con otra ministra, M&oacute;nica Garc&iacute;a, pero M&oacute;nica Garc&iacute;a al menos cuenta con los galones de haber liderado la oposici&oacute;n a Ayuso. Si la explicaci&oacute;n para los resultados pobres a nivel auton&oacute;mico de la izquierda es la misma elecci&oacute;n tras elecci&oacute;n, alg&uacute;n d&iacute;a habr&aacute; que preguntarle a los dirigentes por qu&eacute; nadie piensa en variar la f&oacute;rmula. Hasta entonces, mucho me temo que seguiremos repitiendo, una y otra vez, las mismas cosas, y as&iacute; con el eterno retorno de ministros estrellados.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/tragedia-ministros-candidatos_129_13358027.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Jul 2026 19:42:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Consejo de Ministros,Reyes Maroto,Diana Morant,Óscar López,Mónica García,PSOE]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más allá del final]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/final_129_13340339.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/66cd2e3d-00a0-46ed-bcb6-9c1fe6609687_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Más allá del final"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué nos impulsaba —me incluyo en el plural— a ocupar nuestras butacas, a asistir a un acontecimiento colectivo, reaccionar a nubes blancas sobre fondo de pintura azul como si fueran el estímulo de nuestro perro de Pavlov?</p></div><p class="article-text">
        Quien quiera hacer an&aacute;lisis social debe de estar siempre atento a los productos culturales de su tiempo, sobre todo a los m&aacute;s pop. Acud&iacute; recientemente al estreno de la &uacute;ltima secuela de Toy Story, Toy Story 5; no hay nada sorprendente en que una franquicia extienda m&aacute;s all&aacute; del l&iacute;mite de lo razonable el chicle de las secuelas, pero s&iacute; que percib&iacute;, no s&eacute; si colmada por la nostalgia, una distancia enorme entre Toy Story 4 &mdash;que vi a finales de la d&eacute;cada pasada&mdash; y esta nueva. Toy Story 4 fue una pel&iacute;cula pol&eacute;mica, que desarrollaba a los protagonistas en direcciones inesperadas, constitu&iacute;a un ep&iacute;logo que a m&iacute; me satisfizo y en revisionados me ha parecido encantador; Toy Story 5, en cambio, me ha parecido infantil, innecesaria, sin que su trama contribuyera nada al sentido global de la saga.
    </p><p class="article-text">
        Grafton Tanner, un fil&oacute;sofo, dice que la din&aacute;mica que rige nuestro tiempo es la del porsiemprismo. Porsiemprismo es la presencia contratante del pasado en lo contempor&aacute;neo: porsiemprismo es nostalgia artificial, negaci&oacute;n de los finales y tambi&eacute;n de toda posibilidad de cambio. Toy Story 5 es la instauraci&oacute;n definitiva del porsiemprismo. Si Toy Story 4 representaba un ep&iacute;logo, tras el cual dif&iacute;cilmente se pod&iacute;a explorar la historia de sus juguetes protagonistas en otra direcci&oacute;n, Toy Story 5 busca obsesivamente los hilos de trama perdidos, todo lo que la pel&iacute;cula sea capaz de inventarse
    </p><p class="article-text">
        La sala a la que fui a ver la pel&iacute;cula estaba llena de adultos y parejas en citas; lo que escaseaban eran ni&ntilde;os, el p&uacute;blico supuestamente natural de la pel&iacute;cula. &iquest;Qu&eacute; nos impulsaba &mdash;me incluyo en el plural&mdash; a ocupar nuestras butacas, a asistir a un acontecimiento colectivo, reaccionar a nubes blancas sobre fondo de pintura azul como si fueran el est&iacute;mulo de nuestro perro de Pavlov? La aceleraci&oacute;n de un tiempo en el cual lo m&aacute;s constitutivo es la nostalgia, y la aceleraci&oacute;n de la propia nostalgia. Nostalgia de los 80, de los 90, hasta de los 2000; nostalgia de los tiempos que una misma no ha vivido.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l es el efecto de una cultura que no es capaz de producir novedad, que no puede innovar, cuya &uacute;nica utilidad restante es la repetici&oacute;n de lo que ya fue, de pronto deglutido? En el caso de Toy Story, lo curioso es que el ejemplo lo da la propia saga. Los juguetes son, en la enorme mayor&iacute;a de casos, incapaces de pensarse m&aacute;s all&aacute; de sus due&ntilde;os. Todas las pel&iacute;culas est&aacute;n atravesadas por la lealtad y el deber: lo que los juguetes deben universalmente a todo otro juguete, pero tambi&eacute;n qu&eacute; le deben los juguetes a sus humanos, a sus ni&ntilde;os, a los que no pueden o deben abandonar bajo ning&uacute;n concepto.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;nica pel&iacute;cula que ofrece una salida a esa lealtad asfixiante es Toy Story 4: la emancipaci&oacute;n de los juguetes al hallar un sentido propio a la vida no vinculado a un ser humano, frente a los juguetes que optan por permanecer con su due&ntilde;o hasta cuando este ya no quiere jugar con ellos. Toy Story 5 borra ese desarrollo para afrontar cuestiones aparentemente m&aacute;s contempor&aacute;neas, en su tratamiento m&aacute;s conservadoras: el auge de alternativas tecnol&oacute;gicas en tiempos de inteligencia artificial, la desaparici&oacute;n de la propia funci&oacute;n del juego. Al hacerlo, acaba siendo la versi&oacute;n de la saga que menos sentido tiene; la que va m&aacute;s all&aacute; del final.
    </p><p class="article-text">
        Deber&iacute;amos identificar como una patolog&iacute;a propia de nuestros tiempos esta incapacidad para dejar las cosas cuando han de concluir, la necesidad de extenderlas cuando no dan m&aacute;s de s&iacute;. Si no lo hacemos, el futuro &ndash;y nosotros&ndash; acabar&aacute; condenado a la repetici&oacute;n de lo mismo, cada vez en m&aacute;xima aceleraci&oacute;n: repetir como si fuera para siempre lo de hace diez a&ntilde;os, cinco a&ntilde;os, doce meses, seis meses, juguetes extendidos m&aacute;s all&aacute; de su fecha de caducidad; juguetes que temen cuestiones tan humanas como la falta de sentido, el absurdo, la muerte, la necesidad de construir una vida propia. La &uacute;nica pel&iacute;cula de la saga que no responde a esas preguntas sino tangencialmente es esta &uacute;ltima, y por eso es un fracaso: la m&aacute;s infantil de las pel&iacute;culas de la saga, sin que el ingenio de las im&aacute;genes haga nada por ellas, sin virtuosismo visual m&aacute;s all&aacute; de algunos escasos momentos de imaginaci&oacute;n. Ni Buzz vuela ni el sue&ntilde;o es sue&ntilde;o.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/final_129_13340339.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Jun 2026 20:09:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Más allá del final]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Cine de animación,Animación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Quién es la justicia?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/justicia_129_13321888.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/46efa472-752e-4343-8a55-5d75fdd8bba4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Quién es la justicia?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el temperamento y humor de alguien, al opinar sobre una vida ajena, sobre su inocencia o culpabilidad, pesa el atasco que sufrió esa mañana. ¿Por qué esto es tan fácil de asumir en abstracto y tan aparentemente tabú en el caso de los jueces?</p><p class="subtitle">Nueve ciudadanos de Madrid elegidos por sorteo: cómo funciona un jurado popular como el del caso contra Begoña Gómez</p></div><p class="article-text">
        Hemos comentado mucho el esperpento en la redacci&oacute;n del juez Peinado, r&iacute;os de tinta han corrido a prop&oacute;sito de su ofensa hasta a la polic&iacute;a, as&iacute; reconocida por sindicatos poco sospechosos de sanchismo o afinidades ni siquiera socialdem&oacute;cratas, como Jupol. Menos se ha hablado sobre otro aspecto igual de rese&ntilde;able, en el que no dejo de pensar desde que as&iacute; lo valorara ese mismo juez Peinado: <a href="https://www.eldiario.es/politica/nueve-ciudadanos-madrid-elegidos-sorteo-funciona-jurado-popular-caso-begona-gomez_1_13320358.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el juicio ante jurado popular</a>. Para un veredicto de culpabilidad, son necesarios siete votos de nueve; para la inculpabilidad, cinco. Ya son menos que en <em>12 hombres sin piedad</em>, donde se necesitaba el consenso un&aacute;nime; perspectiva poco halag&uuml;e&ntilde;a, en todo caso, porque en Espa&ntilde;a el 90% de los juicios con jurado popular acaban en una condena al acusado.
    </p><p class="article-text">
        <em>12 hombres sin piedad</em>, celeb&eacute;rrima pel&iacute;cula de 1957, no es s&oacute;lo una pel&iacute;cula sobre el funcionamiento de los jurados populares o los procesos de deliberaci&oacute;n. Casi todos los hombres que se encierran dentro de una sala hasta lograr una conclusi&oacute;n compartida se lanzan con presteza a condenar al acusado de ese caso, pese a que saben perfectamente que, si lo condenan &mdash;por homicidio&mdash;, su destino ser&aacute; la silla el&eacute;ctrica y la muerte. Al principio lo hacen, de todos modos, casi para sacarse de encima el tr&aacute;mite y volver pronto a sus casas: afortunadamente se mueven las piezas, identificaciones y prejuicios de cada uno de ellos. La escena m&aacute;s emblem&aacute;tica de la pel&iacute;cula emerge cuando uno de los integrantes del jurado se queda solo mientras el resto le dan la espalda: no contempla una sentencia que no sea la condena, pues la gente <em>de esa cala&ntilde;a </em>ser&iacute;a <em>naturalmente violenta y mentirosa</em>; o sea, era un puertorrique&ntilde;o matando a un blanco, y por su propia condici&oacute;n de puertorrique&ntilde;o, a ojos de <em>ese </em>miembro del jurado, ya deber&iacute;a ser expulsado de la sociedad. Hasta &eacute;l recapacita al final de esa pel&iacute;cula sobradamente humanista, pero recapacita despu&eacute;s de haberlo condenado en un principio, esa vez y tantas otras.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima pel&iacute;cula de Clint Eastwood, <em>Jurado n.&ordm; 2</em>, retoma el formato de la deliberaci&oacute;n de un jurado popular con otro objetivo y <em>otro </em>dilema moral. Es una pel&iacute;cula estupenda porque los problemas que plantea no son nada f&aacute;ciles, no tienen respuestas un&iacute;vocas, en todos los lados se pierde y se gana, o se gana perdiendo. Sus personajes est&aacute;n compuestos, en el fondo, de lo mismo que los de <em>12 hombres sin piedad</em>: seres humanos de carne y hueso con vidas, con personas a las que quieren, con trabajos que detestan, con d&iacute;as que les cansan m&aacute;s o menos, con ganas de volver a casa en vez de permanecer deliberando, que pueden por amor a alguien cometer una injusticia horrible ante otro, que llegan a ser crueles aspirando a la bondad. Por no destripar esa, porque es m&aacute;s reciente y no de 1957: lo m&aacute;s conveniente para su protagonista habr&iacute;a sido condenar al acusado, como deseaban otros miembros del jurado, pero &eacute;l sabe que el acusado es inocente, y no puede desvelar que lo sabe. A alguien le puede sonar esa historia a la del fiscal general del Estado; demasiado preocupante resultar&iacute;a si contuvieran las mismas moralejas.
    </p><p class="article-text">
        Ambas pel&iacute;culas apuntan y ense&ntilde;an hacia lo mismo, lo mismo a lo que tambi&eacute;n apuntaba <em>otra </em>pel&iacute;cula de juicios de la que disfrut&eacute; mucho, en esta ocasi&oacute;n premiada en Cannes hace unos a&ntilde;os, <em>Anatom&iacute;a de una ca&iacute;da</em>. Los veredictos los hacen personas que sangran y lloran y r&iacute;en, movidas por afectos e irracionalidades. En el temperamento y humor de alguien, al opinar sobre una vida ajena, sobre su inocencia o culpabilidad, pesa el atasco que sufri&oacute; esa ma&ntilde;ana, como pesa en el temperamento del funcionario que estampa un documento, aunque no lo queramos en el trato que damos a cualquier persona que vemos. &iquest;Por qu&eacute; esto es tan f&aacute;cil de asumir en abstracto y tan aparentemente tab&uacute; en el caso de los jueces?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n es la justicia? La justicia del juez Peinado est&aacute; hecha del mismo material que el jurado popular que &eacute;l mismo ha ordenado: es decir, de esa irracionalidad, v&iacute;sceras, impulsos, cosmovisi&oacute;n que ha construido c&oacute;mo habita cada uno en el mundo. La justicia es ese hombre que se queda solo vociferando una ret&oacute;rica racista cuyo origen, en realidad, est&aacute; en su relaci&oacute;n tormentosa y desbrozada con su propio hijo. Que la justicia es ciega es un modelo, una aspiraci&oacute;n, velo de ignorancia al cual aspirar. Afirmar que todos los que la aplican lo hacen con la ceguera necesaria, la que la justicia misma exige, ser&iacute;a cometer una ceguera a&uacute;n mayor: ceguera de no querer ver los actos reales que otros obran. Mientras asisto a sus autos y actos, no dejo de preguntarme qu&eacute; pensar&aacute; el juez Peinado del g&eacute;nero cinematogr&aacute;fico de las pel&iacute;culas de juicios.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/justicia_129_13321888.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Jun 2026 20:27:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Quién es la justicia?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Justicia,Juan Carlos Peinado,Begoña Gómez,Jurado Popular,Álvaro García Ortiz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nada humano me es ajeno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/humano_129_13301097.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4e14bb0c-457f-4cc9-97b7-f29ad8b650e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nada humano me es ajeno"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La pérdida de unos referentes comunes respecto a los cuales conversar no puede llevarnos a que perdamos también la posibilidad en sí misma de la conversación</p></div><p class="article-text">
        Una sucesi&oacute;n de eventos nos ha recordado estos d&iacute;as lo que son los acontecimientos compartidos, a distintas escalas. La poblaci&oacute;n de Espa&ntilde;a roza los 50 millones de personas. A los conciertos de Bad Bunny en Madrid van a acudir algo as&iacute; como 600.000: una de cada 100. No est&aacute; mal para el artista m&aacute;s escuchado en Espa&ntilde;a y en el mundo. A los actos de la visita papal de Le&oacute;n XIV han asistido, en su conjunto, se supone, m&aacute;s de dos millones, cerca de dos millones y medio; una de cada 20. Si llevamos comparaciones as&iacute; a territorios culturales como los libros o la taquilla en la industria cinematogr&aacute;fica, la sorpresa que nos llevamos ser&aacute; todav&iacute;a m&aacute;s grande. Ese libro que parece copar la conversaci&oacute;n y del cual aparecen recomendaciones sin parar probablemente no haya alcanzado los centenares de miles de ejemplares vendidos. En mi entorno se habl&oacute; much&iacute;simo m&aacute;s de <em>Los domingos </em>que de <em>Torrente presidente</em>, pero tendr&iacute;as que multiplicar por cuatro los espectadores de <em>Los domingos </em>para acercarte a las cifras de asistencia de la segunda.
    </p><p class="article-text">
        Nada ejemplifica tanto la desaparici&oacute;n de lo compartido, aquello que ve cada uno desde un lugar quiz&aacute; diferente, pero al mismo tiempo, en simultaneidad, como la sustituci&oacute;n de la televisi&oacute;n tradicional por las plataformas y la elecci&oacute;n a la carta. Por tener, tengo una tele en mi sal&oacute;n, pero nunca &mdash;quiz&aacute; cabr&iacute;a llamarme perezosa&mdash; he conectado el cable de la antena al televisor. Todo lo que veo, lo veo escogi&eacute;ndolo en el cat&aacute;logo de alg&uacute;n sitio o a trav&eacute;s de la aplicaci&oacute;n del canal espec&iacute;fico que quiero ver; dif&iacute;cilmente asisto a un <em>acontecimiento </em>simult&aacute;neo, como lo son ya s&oacute;lo algunos eventos, las galas de premio, a veces un estreno particular. Todas las generaciones tienen ya un dispositivo, al alcance de la mano, dispuesto a servirles el contenido exacto de sus deseos, una ristra infinita de v&iacute;deos e im&aacute;genes y ocurrencias y clips sobre los temas que interesan <em>espec&iacute;ficamente </em>a quien los ve. 
    </p><p class="article-text">
        El m&oacute;vil capta cu&aacute;nto tiempo permanece el usuario viendo un tipo determinado de contenido, c&oacute;mo se fijan sus ojos en la pantalla, y repite con sofisticaci&oacute;n todo lo que m&aacute;s engancha. Cuando Huxley imagin&oacute; el soma de <em>Un mundo feliz</em>, lo que no pudo prever es que este se adaptar&iacute;a a cada uno de sus consumidores: ser&iacute;a un soma personalizado, de principio a fin. Ya no consumimos una droga com&uacute;n, como se criticaba en la met&aacute;fora t&iacute;pica sobre la televisi&oacute;n o el entretenimiento; la que alimenta una de las tramas de <em>La broma infinita</em>, la b&uacute;squeda casi mitol&oacute;gica de una cinta &mdash;El Entretenimiento&mdash; cuyo contenido audiovisual lleva a quien lo ve a dejar de comer, a dejar de beber, hasta alcanzar la muerte por inanici&oacute;n ante la pantalla. Ya no hay un entretenimiento com&uacute;n: hay un entretenimiento para cada uno de nosotros. La consecuencia, claro, es que tambi&eacute;n pasamos a compartir menos cosas.
    </p><p class="article-text">
        Di el dato antes: la poblaci&oacute;n de Espa&ntilde;a roza los 50 millones de personas. Cada una de esas personas, venga de donde venga, es un ser humano, una persona, una vida valiosa &mdash;aunque contenga actos despreciables y dolorosos&mdash;, que ama y siente y padece y sufre y r&iacute;e; late su coraz&oacute;n como el m&iacute;o, si nos miramos podemos reconocernos, hay algo inevitable que compartimos. Si soy humana, nada humano me es ajeno. Pero, si tengo mi propio mundo a la mano, en el cual la interacci&oacute;n con otro ni siquiera es necesaria &mdash;pues puedo hasta sustituirlo por la conversaci&oacute;n virtual, fingida, con un <em>chatbot</em> de inteligencia artificial, con un modelo de lenguaje extendido&mdash;, &iquest;no me resultar&aacute; tan tentadoramente f&aacute;cil sucumbir a ese solipsismo, al ensimismamiento, y abandonar todo lo com&uacute;n, sustituirlo por el reflejo narcisista que devuelve la pantalla? En <em>Narciso desatado, </em>publicado en espa&ntilde;ol por Mutatis Mutandis, Colquhoun explora una historia de la autorrepresentaci&oacute;n y del rostro, de su proliferaci&oacute;n desde el arte hasta el selfie. Nunca ha sido tan f&aacute;cil interactuar tan poco con el afuera. Como en el cat&aacute;logo de Netflix, hoy puedes pedir, por cat&aacute;logo, comida sin intercambiar voz; puedes solicitar que un repartidor la deposite en la puerta, ni siquiera verle, no intercambiar palabra. Vivir en un mundo en el que no existan los dem&aacute;s es m&aacute;s veros&iacute;mil cada d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo tratar de ponerle remedio? Podr&iacute;a parecer muy f&aacute;cil, es desorbitadamente dif&iacute;cil. Creo que conviene, tambi&eacute;n como vacuna contra el odio, la indiferencia o la crueldad, que caracterizan mucho el tiempo en que vivimos, pensar en todo lo inevitablemente compartido &mdash;lo que <em>compartimos</em>&mdash; con seres humanos tan radicalmente diferentes entre s&iacute; como distintos nos sentimos de cualquiera que no seamos nosotros mismos; como distintos nos sentimos de nosotros mismos tambi&eacute;n, en realidad, conforme pasa el tiempo y nos cambia, y dejamos de ser quienes &eacute;ramos. La p&eacute;rdida de unos referentes comunes respecto a los cuales conversar no puede llevarnos a que perdamos tambi&eacute;n la posibilidad en s&iacute; misma de la conversaci&oacute;n. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/humano_129_13301097.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Jun 2026 20:00:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nada humano me es ajeno]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Papa León XIV,Bad Bunny,Televisión,Internet]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Idolatría y multitud]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/idolatria-multitud_129_13282841.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/283e8d46-6257-4252-b298-752feb87e46e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Idolatría y multitud"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que hay en la vigilia, la misa, Bad Bunny o algunos macroconciertos del Primavera Sound de estos días, bajo la lluvia o sin lluvia, son rituales, momentos de reunión, en los que toda una multitud vive junta el mismo grito</p></div><p class="article-text">
        Se repite mucho que el psicoanalista franc&eacute;s Jacques Lacan afirm&oacute;, ante los estudiantes que sal&iacute;an a protestar a las calles en medio de mayo del 68, con notorio escepticismo &mdash;en parte justo, en parte injusto&mdash; respecto a la desembocadura de aquellas revueltas: &laquo;A lo que aspir&aacute;is como revolucionarios es a un amo. &iexcl;Lo tendr&eacute;is!&raquo;. &iquest;No ser&aacute; por ah&iacute; por donde confluyen todos los eventos que se dieron cita el pasado fin de semana en la capital? Por un lado, la visita de Le&oacute;n XIV, suscitando el entusiasmo de los propios, de conversos y de ajenos agitados por el recuerdo de Bergoglio y la enc&iacute;clica contra la IA; por el otro, la estancia continua de Bad Bunny con sus conciertos en el Metropolitano. Muchos art&iacute;culos se han escrito ya sobre ambos peregrinajes, su solapamiento temporal, la coincidencia, la adoraci&oacute;n cat&oacute;lica y la pagana: no es cuesti&oacute;n de a&ntilde;adir otro al mix. Pero en ambos emergen formas de idolatr&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos buscando cualquier clavo ardiendo al que agarrarnos: esta es la definici&oacute;n de nuestro tiempo. Conversaba el otro d&iacute;a con un amigo, Santiago Alba Rico, que me dec&iacute;a que, en medio de tan aciago momento internacional, lo m&aacute;s cercano que tenemos a un Komintern es el Vaticano: por su posici&oacute;n contra Trump, los recelos que despierta en la extrema derecha, la necesidad de alianzas extra&ntilde;as construidas m&aacute;s por lo que se tiene enfrente que por cualquier elemento com&uacute;n. Ese an&aacute;lisis est&aacute; basado en unas circunstancias concretas, en el contraste entre declaraciones de distintos dirigentes, sus posicionamientos, c&oacute;mo se van recolocando ejes y polos: es una forma de explicar la coyuntura y sus equilibrios.
    </p><p class="article-text">
        Otra cosa es la din&aacute;mica de furor de estos d&iacute;as con Le&oacute;n XIV. La vara de medir es tan mediocre en 2026 que pronunciamientos m&aacute;s o menos gen&eacute;ricos son tan exaltados como cuando el papa Francisco afirmaba la imposibilidad de conciliar democracia y capitalismo, suscrib&iacute;a postulados de la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n o llamaba a la defensa del planeta frente a la crisis clim&aacute;tica. Bergoglio tampoco era exactamente un revolucionario y que Le&oacute;n XIV sea relativamente m&aacute;s tibio &mdash;en su forma&mdash; no lo convierte en un conservador, pero la izquierda est&aacute; tan &aacute;vida de referentes que intenta robarle a los cat&oacute;licos los suyos. Lo cat&oacute;lico, de hecho, acaba volvi&eacute;ndose una moda, lo que no le resta ni un &aacute;pice de verdad a las conversiones reales y encuentros genuinos con la fe; normal que la gente recele, en cambio, al ver lo cat&oacute;lico retransmitido, convertido en algo <em>chic</em>, en la misma direcci&oacute;n que los vientos. Tambi&eacute;n es cierto que nunca han sido precisamente los cat&oacute;licos los reacios al culto de las im&aacute;genes.
    </p><p class="article-text">
        En la misma ciudad, al mismo tiempo, exhortaba Bad Bunny que &laquo;si tu novio no te mama el culo, pa&rsquo; eso que no mame&raquo;; aqu&iacute;, en realidad, no creo que nadie ya est&eacute; pensando en que Bad Bunny representa alg&uacute;n tipo de emancipaci&oacute;n pol&iacute;tica. Ese pensamiento s&oacute;lo habita en la imaginaci&oacute;n: es lo que muchos conservadores piensan que piensa la gente progresista. Creen que los progresistas van a un concierto as&iacute; como si fuera un ritual revolucionario, como si de all&iacute; salieran mejores, m&aacute;s depurados, m&aacute;s emancipados, como si hubiera contradicci&oacute;n entre valores feministas y perreo: se lo toman, en realidad, demasiado en serio. Imaginan, en su caso, una idolatr&iacute;a que no existe.
    </p><p class="article-text">
        Lo que hay en la vigilia, la misa, Bad Bunny o algunos macroconciertos del Primavera Sound de estos d&iacute;as, bajo la lluvia o sin lluvia, son rituales, momentos de reuni&oacute;n, en los que toda una multitud vive junta el mismo grito; pasa igual all&iacute; como en una manifestaci&oacute;n masiva contra la Ley de Universidades en Argentina, como en toda experiencia donde una se trasciende por mucho a s&iacute; misma. Esta semana le dec&iacute;a a una conocida, que ven&iacute;a del concierto de Bad Bunny e iba a repetir, que aquello no me parec&iacute;a para tanto, que la idea de estar en esa lata de sardinas sin poder moverme me parec&iacute;a agobiante. Ella me respondi&oacute; que hab&iacute;a sido la mejor experiencia de su vida. La diferencia entre ella y yo: ella hab&iacute;a ido y hab&iacute;a sido capaz de fundirse en la colectividad, yo no fui. Eso explicaba su devoci&oacute;n y mi escepticismo. A lo que se aspira, en todos estos fen&oacute;menos, es a la multitud. &iquest;No es ese deseo, en medio de tiempos de soledad, neoliberalismo, individualidad, aquello que deber&iacute;amos proteger, el indicador com&uacute;n por el cual preguntarnos?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/idolatria-multitud_129_13282841.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Jun 2026 20:30:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Idolatría y multitud]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Papa León XIV,Religión,Bad Bunny,Iglesia católica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Infierno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/infierno_129_13264038.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a7bc43a3-b5c4-41d3-98cb-f6970157e6fa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Infierno"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Llegará la semana que viene, bajarán las temperaturas, respiraremos aliviados, habrá un olvido momentáneo; llegará agosto, llegarán los incendios, dejaremos de olvidar</p><p class="subtitle">Datos - Burgos, Ávila, Zamora, Madrid y Toledo disparan sus temperaturas más de 13 grados: el mapa de un mayo de récord</p></div><p class="article-text">
        Hoy empieza junio. Par&iacute;s, sin que estemos ni siquiera en verano meteorol&oacute;gico, ya ha registrado este a&ntilde;o m&aacute;s d&iacute;as con una temperatura m&aacute;xima de 32 grados, como m&iacute;nimo, de lo que registra su media hist&oacute;rica desde 1991 a 2020. La media hist&oacute;rica es de 6,73 d&iacute;as. Lleva 8. <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/mapa-calor-record-2026-espana-compara-temperatura-dia-media-historica-provincia_1_13256175.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">R&eacute;cord de temperatura para un mes de mayo en Madrid, Valladolid, Segovia, Guadalajara, Toledo, Lleida, Huesca, Menorca, Le&oacute;n, Zamora, &Aacute;lava, Teruel, Ourense, Gipuzkoa, Cantabria&hellip;</a> y la lista sigue. Llegar&aacute; la semana que viene, bajar&aacute;n las temperaturas, respiraremos aliviados, habr&aacute; un olvido moment&aacute;neo; llegar&aacute; agosto, llegar&aacute;n los incendios, dejaremos de olvidar. En 2022, cuando a&uacute;n se hablaba de crisis clim&aacute;tica y de ecologismo, se populariz&oacute; un eslogan algo mordaz, un poco sat&iacute;rico: &lsquo;bienvenido al verano m&aacute;s fresco del resto de tu vida&rsquo;. Me recuerda a la inscripci&oacute;n que se lee a las puertas del Infierno de Dante: <em>&iexcl;Oh, vosotros los que entr&aacute;is, abandonad toda esperanza! </em>Aqu&iacute; no hay opci&oacute;n de entrar o no, porque no hay un <em>vosotros </em>que entre y otro que se salve: en este infierno estamos todos. Pero hubo un tiempo en el que quisimos combatirlo y hasta llegamos a esforzarnos por cambiarlo.
    </p><p class="article-text">
        Ya hay quien advierte de la posibilidad de un colapso de la AMOC, Circulaci&oacute;n de Retorno del Atl&aacute;ntico Meridional: llegar&iacute;a antes de 2100 y un mal funcionamiento de la corriente, encargada de regular el clima al transportar el agua caliente del tr&oacute;pico, podr&iacute;a conducir a Europa a inviernos m&aacute;s extremos, en los an&aacute;lisis m&aacute;s radicales, a una glaciaci&oacute;n, al ser tambi&eacute;n esta corriente la que impide otra congelaci&oacute;n de Europa; contraintuitivamente, el infierno de calor de hoy ser&iacute;a la semilla para el hielo infinito del ma&ntilde;ana. Si en televisi&oacute;n o en prensa han o&iacute;do o le&iacute;do hablar de un fen&oacute;meno El Ni&ntilde;o o incluso de un &lsquo;s&uacute;per El Ni&ntilde;o&rsquo;, la cosa va por ah&iacute;: un fen&oacute;meno clim&aacute;tico extremo, llevado a su paroxismo, que podr&iacute;a desencadenar sequ&iacute;as, inundaciones, olas de calor, huracanes.
    </p><p class="article-text">
        La forma de explicar nuestro tiempo en 2026 poco tiene que ver con la de las marchas por el clima de la juventud, ni las protestas de Greta Thunberg. En lo que llevamos de d&eacute;cada, tambi&eacute;n culturalmente, la sociedad se ha derechizado a marchas forzadas. La sucesi&oacute;n de guerras, en plural, con la invasi&oacute;n rusa de Ucrania o la situaci&oacute;n en Oriente Pr&oacute;ximo; la crisis de la vivienda, la pandemia, la inestabilidad existencial, la incapacidad para proyectarse ni siquiera en el corto plazo: tantos elementos de la situaci&oacute;n global que cristalizan en una demanda de orden, seguridad, autoridad vertical, certezas, direcci&oacute;n, a la cual dif&iacute;cilmente ha sabido c&oacute;mo dar respuesta la izquierda global. No existe ning&uacute;n tipo de seguridad, ni contra la guerra ni contra nada, si no hay un planeta en el que vivir; eso no significa que desde los discursos de izquierda se haya logrado vincular ambas cosas, que haya calado en la gente que sin futuro mundial no hay futuro individual. La d&eacute;cada de 2010, en reacci&oacute;n a la crisis financiera y agotamiento del capitalismo financiarizado, fue una d&eacute;cada de movilizaciones. La de 2020, en cambio, aparece como un tiempo de repliegue: en ese repliegue se vuelve a cualquier instituci&oacute;n, a cualquier comunidad; se busca el clavo ardiendo que quede m&aacute;s a mano.
    </p><p class="article-text">
        En medio de todo esto, el pasado 29 de mayo, el hist&oacute;rico grupo de m&uacute;sica electr&oacute;nica &mdash;entre el <em>ambient </em>y la <em>intelligent dance music</em>, en concreto&mdash; Boards of Canada lanzaba su primer disco en trece a&ntilde;os, <em>Inferno</em>. Casi una hora y diez minutos de invocaciones espectrales, referencias a lo oculto y la religi&oacute;n, como una amenaza siniestra que retrocede en el tiempo y el espacio. &iquest;Sonar&aacute; a algo muy de nicho que hable de un grupo as&iacute; en esta columna? T&eacute;ngase en cuenta otro s&iacute;ntoma de &eacute;poca, un gesto importante: un d&iacute;a antes de que el &aacute;lbum saliera, la Casa Blanca, por Trump tomada, public&oacute; en sus redes sociales un v&iacute;deo donde utilizaba la est&eacute;tica del &aacute;lbum y m&uacute;sica de Boards of Canada, con el fin de que sirviera para su propaganda. El sello musical que edita al d&uacute;o lo denunci&oacute; como una apropiaci&oacute;n indebida, &iquest;pero qu&eacute; nos dice sobre este momento que hasta este tipo de creaciones art&iacute;sticas, tan conectadas con la atm&oacute;sfera del tiempo, sean antes reapropiadas por la derecha que por la izquierda? Este fin de semana se ha estrenado en los Estados Unidos la pel&iacute;cula <em>Backrooms</em>, que origina en un <em>creepypasta </em>divulgado en el <em>imageboard </em>4chan, a&ntilde;os atr&aacute;s: algo que tambi&eacute;n suena muy, muy de nicho. Pues bien: ha sido el mejor estreno en la historia de su distribuidora, A24, ha recaudado 81 millones de d&oacute;lares en su primer fin de semana y el 88% de su p&uacute;blico han sido menores de 35 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Si queremos que el infierno no sea inevitable, combatir el infierno, o hacer otra cosa que el infierno &mdash;ya ni siquiera hallar en &eacute;l algo que no lo sea, como escrib&iacute;a Calvino&mdash;, quiz&aacute; sea necesario, en alg&uacute;n momento, tratar de entender los estilos, formas, manifestaciones de lo contempor&aacute;neo, que poco tienen que ver con las recetas de todo tiempo anterior. Hacer algo por la crisis clim&aacute;tica es tan urgente hoy como en 2022: es, de hecho, m&aacute;s urgente. Pero los esl&oacute;ganes de 2022 no est&aacute;n escritos con el esp&iacute;ritu del tiempo que hace falta hoy. &iquest;No atormenta pensar en lo imposible que es salir a la calle sin derretirse, c&oacute;mo cada a&ntilde;o la experiencia del verano se vuelve un poco peor, y reconocer, al mismo tiempo, que ya nadie lo politiza, que ya nadie habla de ello, si no es directamente para invocar la imagen del apocalipsis? Se trata de repolitizar el infierno: tarea mucho m&aacute;s urgente, y se me perdonar&aacute; el exabrupto, que las crisis contingentes de la izquierda de estos meses.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/infierno_129_13264038.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 May 2026 20:05:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Infierno]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Clima,Emergencia climática,Izquierda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nepobebés en la Moncloa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/nepobebes-moncloa_129_13246713.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4b7152e6-19c8-4b32-bfe6-3a785cd275c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nepobebés en la Moncloa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay ciertas dosis de nepotismo que no escandalizan, aunque sean igual de sintomáticas de la desigualdad que todas las demás. Hay nepotismos que toleramos, porque culturalmente nos parecen nuestros, casi sanos, no tachables; hay otros, claro, que no</p></div><p class="article-text">
        Fue la palabra de moda en Internet durante unas semanas, quiz&aacute; un mes, y luego la New York Magazine le dedic&oacute; su portada: &laquo;tiene los ojos de su madre&hellip; &iexcl;y su agente!&raquo;. Como explicaba el reportaje, durante unas semanas, parec&iacute;a que todo el mundo era el hijo de <em>alguien</em>: artistas indies de Brooklyn cuyos padres tienen un art&iacute;culo dedicado a ellos en Wikipedia, cantantes que son hijos de directores de cine, artistas que son hijos de cantantes, cantantes que son hijos de cantantes. &laquo;Un beb&eacute; es un mont&oacute;n de alegr&iacute;a; un <em>nepobaby </em>es la prueba f&iacute;sica de que la meritocracia es mentira&raquo;. Todo el mundo es hijo de alguien, pero no de <em>alguien</em>; ser hijo de famoso ayuda mucho, desde luego, a la hora de convertirse en famoso, tener acceso a contactos, una agenda, capacidad de influencia. Donde m&aacute;s se ha visto es en el mundo de las artes, el entretenimiento, el espect&aacute;culo. Pero no solo.
    </p><p class="article-text">
        Los hijos de Aznar y Ana Botella no ser&aacute;n exactamente <em>nepobeb&eacute;s, </em>&iquest;pero qui&eacute;n va a negar que les habr&iacute;a sido mucho m&aacute;s dif&iacute;cil montar sus negocios, sus empresas de restauraci&oacute;n, navegar entre la <em>jet set </em>madrile&ntilde;a, poder acceder a la gente adecuada, si no fueran precisamente los hijos de <em>sus </em>padres? Hunter Biden, hijo de Joe Biden, lleg&oacute; a los 25 a&ntilde;os a un alto puesto ejecutivo en un banco de Delaware&hellip; que financiaba parte de las campa&ntilde;as electorales de su padre. El yerno de Trump, Jared Kushner, aparte de ser hijo de un multimillonario, es directamente &ldquo;enviado especial para la paz&rdquo; en el Gobierno de su suegro. Como ha contado este mismo peri&oacute;dico, Felipe Gonz&aacute;lez fue socio de Oyauri Investment con su propio hijo, empresa posteriormente adquirida por Indra cuando Indra era presidida por un hombre&hellip; nombrado por el propio Gobierno de Felipe Gonz&aacute;lez en 1993.
    </p><p class="article-text">
        Imagino que, para unos padres, desear el mejor futuro posible para sus hijos es un sentimiento casi universal. Ante la adversidad se est&aacute;, pues, dispuesto a ayudar, disponer, allanar el camino, recoger y apoyar cuando los ni&ntilde;os tropiezan y se caen. Ser&iacute;a dif&iacute;cil obviar que la cultura espa&ntilde;ola, empresarial y, b&aacute;sicamente, la cultura en general, se rige por <em>contactos</em>: qui&eacute;n conoce a qui&eacute;n, y de qu&eacute;, y a qu&eacute; colegios iba, y d&oacute;nde estudi&oacute; y qu&eacute; amigos hizo. Nadie se habr&iacute;a escandalizado si la ayuda de Zapatero a sus hijas hubiese consistido simplemente en hacer algunas llamadas y tirar de un par de contactos para asegurarles las mejores pr&aacute;cticas o un peque&ntilde;o puesto trampol&iacute;n desde el que comenzar sus carreras. Hay ciertas dosis de nepotismo que no escandalizan, aunque sean igual de sintom&aacute;ticas de la desigualdad que todas las dem&aacute;s. Hay nepotismos que toleramos, porque culturalmente nos parecen nuestros, casi sanos, no tachables; hay otros, claro, que no.
    </p><p class="article-text">
        Ser&aacute; la justicia la que aclare la realidad de la imputaci&oacute;n de Zapatero y todo aquello de lo que se le acusa. Entiendo perfectamente el &aacute;nimo de consternaci&oacute;n e incredulidad que ha reinado esta pasada semana. De lo m&aacute;s extra&ntilde;o me han parecido, de todas las informaciones, las que trataban espec&iacute;ficamente la facturaci&oacute;n de Whathefav, acusada de ser canalizadora financiera, de mover m&aacute;s de un mill&oacute;n de euros recibidos de empresas como An&aacute;lisis Relevante o Inteligencia Prospectiva sin que ese mill&oacute;n hallara justificaci&oacute;n laboral alguna m&aacute;s all&aacute; de &ldquo;la maquetaci&oacute;n de un informe&rdquo;. Por bien que se maquete, me cuesta creer que alguien pague 40.000 euros al a&ntilde;o por abrir el InDesign o, en el peor de los casos, el Canva; me cuesta menos creer que alguien pague 40.000 euros al a&ntilde;o a la empresa de las hijas del expresidente por <em>ser </em>ellas las hijas del expresidente, pero me perturban las conclusiones a las que eso lleva, los deslices &eacute;ticos, la torpeza que trasluce.
    </p><p class="article-text">
        No deja de tener su parte injusta el foco sobre &eacute;l de estos d&iacute;as y la permisividad con los otros. Hasta que se demuestre lo contrario, no creo necesariamente que Zapatero haya hecho cosas <em>peores </em>que otros expresidentes; el problema est&aacute; en que no creo que las acciones de los dem&aacute;s est&eacute;n tampoco justificadas, ni que podamos zanjar este tema con un &ldquo;&iexcl;es lo que los expresidentes hacen!&rdquo;. Resulta enormemente inc&oacute;modo para cualquier persona de izquierdas tener una sombra de duda sobre la presencia de nepobeb&eacute;s en La Moncloa. Resulta un agravio inmenso a cualquier aspiraci&oacute;n de justicia social que, mientras la juventud vive sin perspectivas de futuro, sin trabajo decente y sin casa, las hijas de Zapatero, que <em>ya </em>contaban con un negocio aparentemente viable <em>antes </em>de facturar a las empresas relacionadas con su padre, &ldquo;embolsen&rdquo; gracias a su padre ese mill&oacute;n adicional. Y, sobre todo, abre la pregunta, la que m&aacute;s des&aacute;nimo y consternaci&oacute;n generar&aacute;, si lo que escuchamos &mdash;y a lo que ya dan credibilidad medios de todo signo, no s&oacute;lo &ldquo;la derecha&rdquo;&mdash; acaba revel&aacute;ndose como cierto, en mayor o menor porcentaje: &iquest;qu&eacute; necesidad hab&iacute;a de todo esto?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/nepobebes-moncloa_129_13246713.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 May 2026 19:52:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nepobebés en la Moncloa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Moncloa,José Luis Rodríguez Zapatero,José María Aznar,Felipe González]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fascismo cáscara]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/fascismo-cascara_129_13227886.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8fb35f30-c2f1-451e-ade6-d534da05aa0d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fascismo cáscara"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los exponentes del fascismo cosplay se disfrazan por algo, tienen motivos para ponerse esa careta; en el caso de Ayuso, sólo existe el disfraz, sin motivos, voluntad de poder sin atributos</p></div><p class="article-text">
        Escribe el argentino Luis Ignacio Garc&iacute;a que &laquo;si el fascismo era sin&oacute;nimo de rigidez y estereotipia, al punto que implicaba formas de parodia involuntaria, ahora la parodia deja de ser involuntaria y pasa a ser deliberada: hoy Hitler es Charlot, lo que le otorga la fuerza estrat&eacute;gica adicional de hacerse pasar por una imitaci&oacute;n de Hitler&raquo;. Es gracias a su escudo autopar&oacute;dico que puede instalarse con eficacia el fascismo del siglo XXI: porque deviene cosplay, se viste de s&iacute; mismo como si no lo fuera, se enmascara y se coloca detr&aacute;s de algo mientras se&ntilde;ala su m&aacute;scara. Aplica en el caso de Milei, que encima tiene como diputada, entre sus filas, a una cosplayer profesional, Lilia Lemoine. Nada en contra del cosplay ni de disfrazarse; cierto es que ser cosplayer no es el curr&iacute;culo esperado para una diputada. Tampoco lo ser&iacute;a para una presidenta ser Community Manager de la cuenta de un perro. Esos tiempos vivimos y esa hoja de servicio nos presentan.
    </p><p class="article-text">
        Pensaba, al leer su libro, en cu&aacute;n aplicable era lo que estaba leyendo a la realidad espa&ntilde;ola. Abascal tiene un tono grave y una seriedad que no encajan tanto con el subrayado par&oacute;dico del tono cosplay, es un fascismo que se cree mucho a s&iacute; mismo, es pomposo pero no burlesco, su falta de flexibilidad rebaja su techo. Ayuso, en cambio, es una pol&iacute;tica m&aacute;s laxa, m&aacute;s socarrona, va por el mundo con una chuler&iacute;a muy madrile&ntilde;a que explica parte de su construcci&oacute;n de personaje y su arrastre electoral. Pero tiene al menos una diferencia grande con el fascismo cosplay argentino.
    </p><p class="article-text">
        Isabel D&iacute;az Ayuso es fascismo c&aacute;scara. Debajo del fascismo cosplay de Milei, para entenderlo, hay que bucear en su biograf&iacute;a, su psicolog&iacute;a, su obsesi&oacute;n por clonar a sus perros, sus dificultades en las relaciones humanas, su historia familiar, su ruptura del tab&uacute; del incesto con su hermana todopoderosa en el gabinete. Quiz&aacute; su crueldad siga resultando incomprensible, sus gestos imposibles de aceptar, su pantomima demasiado exagerada; nadie podr&aacute; decir, sin embargo, que no cuenta con explicaciones. Ayuso, en cambio, es el vac&iacute;o. No tiene casi historia m&aacute;s all&aacute; de lo que superficialmente conocemos sobre su novio. Ahora ha salido una biograf&iacute;a, publicada por David Fern&aacute;ndez en Libros del K.O., pero incluso con todo lo que ah&iacute; se cuenta, comparado a las historias de Milei, a la de Trump (a prop&oacute;sito del cual se hizo una pel&iacute;cula hace muy poco), a la de Musk, la historia de Ayuso es una historia de nada. Fue presidenta precisamente por no ser nada, por haber sido amiga de Casado, presidenta como advenediza, por azar.
    </p><p class="article-text">
        En esta imagen, pues, Ayuso es un disfraz sin nadie debajo. Pero este vac&iacute;o no es una cualidad debilitante, no la hace de menos: quiz&aacute; sea una clave de su &eacute;xito. Al no haber nada, m&aacute;s f&aacute;cil es llevar el disfraz o ser s&oacute;lo m&aacute;scara, rapsoda que recite lo que MAR le dice, bien ejemplificado en que resultara veros&iacute;mil la acusaci&oacute;n de que iba por la vida con pinganillo. Los exponentes del fascismo cosplay se disfrazan por algo, tienen motivos para ponerse esa careta; en el caso de Ayuso, s&oacute;lo existe el disfraz, sin motivos, voluntad de poder sin atributos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si es m&aacute;s c&aacute;scara que cosplay, &iquest;es realmente <em>fascismo</em>? El momento que mejor lo ejemplifica es aquella ocurrencia de Almeida en un mitin, burl&aacute;ndose del calificativo: &ldquo;Seremos fascistas, pero sabemos gobernar&rdquo;. Quiz&aacute; no partieran de ah&iacute; ni lo sean siempre, aunque s&iacute; originara del franquismo su partido; puede que no sea esa su tradici&oacute;n pol&iacute;tica, pero comparten sus elementos culturales, cierto aire de &eacute;poca. El desprecio por parte de lo humano y por el pensamiento. La crueldad en el gobierno, la brutalidad, la justificaci&oacute;n de la destrucci&oacute;n. La censura, como en este San Isidro, a quienes los critican desde un escenario. La construcci&oacute;n de un sistema, en Madrid, atado y bien atado. El PP de Madrid es toda una instituci&oacute;n de la cual Ayuso s&oacute;lo es su versi&oacute;n m&aacute;s afinada, su evoluci&oacute;n final: pol&iacute;tica sin atributos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/fascismo-cascara_129_13227886.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 May 2026 22:49:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fascismo cáscara]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fascismo,Isabel Díaz Ayuso,Javier Milei,Extrema derecha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre herederos y desheredados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/herederos-desheredados_129_13209884.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c3a75fdb-b419-4cf7-9ca0-5a9cd2a0e8b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entre herederos y desheredados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En España, país que, desde el franquismo, quiso sustituir la sociedad de proletarios por una sociedad de propietarios para reducir la conflictividad social, los hay que heredarán casas y los hay que heredarán deudas, o renunciarán a sus herencias</p><p class="subtitle">Una orden religiosa logra desahuciar con un gran despliegue policial a Mariano, jubilado de 67 años, de su casa en Madrid</p></div><p class="article-text">
        Todo aquel que venga al mundo se dar&aacute; cuenta un d&iacute;a de que existen las clases sociales. Hay formas m&aacute;s inmediatas y v&iacute;as postergadas, pero el hechizo de la igualdad es un hechizo, su conciencia eventualmente se rompe. Puedes reconocerlo desde pronto por haber vivido la pobreza, por la ausencia de algo que llevarte a la boca, por no tener luz, carecer de techo, convivir con la miseria. Puedes intentar negarlo viviendo en las alturas, alej&aacute;ndote del mundo, construyendo palacios fortificados, como todo barrio rico que se niega a que se cuele dentro lo real si no es en la forma del servicio; da igual, la ilusi&oacute;n no dura, la ilusi&oacute;n se acaba.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Puedes creerte durante un tiempo el sue&ntilde;o de la clase media o vida mediana, pensar que todo el mundo m&aacute;s o menos se parece, que te encuentras entre semejantes: no importa, conforme m&aacute;s gente y m&aacute;s mundo conozcas m&aacute;s aparecer&aacute;n las diferencias, y si dedicas tiempo a contemplar las peque&ntilde;as, en las peque&ntilde;as habr&aacute; un abismo, un fractal, como si cada diferencia diminuta revelase las ramas de otras muchas diferencias eternas. La injusticia es ineludible. Se puede despu&eacute;s negar o tratar con cinismo, pero en alg&uacute;n momento cualquiera se encuentra con ella.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; sucede entonces? No es tanto que el mundo quede dividido, que lo queda, como que t&uacute; acabas encontr&aacute;ndote en una de sus orillas, descubriendo que los tr&aacute;nsitos tienden a ser defectuosos, que no hay buenos caminos de ida y vuelta. S&oacute;lo una parte del mundo estar&aacute; expuesta a ciertas cosas. El otro d&iacute;a, tras muchos intentos, <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/jovenes-cuelgan-casa-mariano-evitar-desahucio-madrid-promovido-orden-religiosa_1_13201715.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Venerable Orden Tercera de San Francisco de As&iacute;s desahuciaba a Mariano</a>, un jubilado, un pensionista de 67 a&ntilde;os; quedaba Mariano, por acci&oacute;n de la polic&iacute;a, sin casa, sin hogar, se abr&iacute;a la tierra bajo sus pies para trag&aacute;rselo. Existen quienes saben que eso es una posibilidad para ellos, quienes no cuentan con una red, o una red precaria, y luego existen quienes nunca conocer&aacute;n esa incertidumbre. Vivimos entre herederos y desheredados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a hacerse el experimento de coger cualquier grupo social y preguntarle a sus componentes: &iquest;t&uacute; en qu&eacute; orilla te encuentras, eres la cara o la cruz de la moneda? &iquest;Disfrutas de la vida como quien goza en sus certezas, sabes que el mundo se ocupar&aacute; bien de ti, que podr&aacute;s sufrir, pero no hundirte, o te encuentras entre quienes viven a un mal mes, un accidente, una tragedia, una distancia m&iacute;nima y peque&ntilde;a del infortunio? &iquest;No es esa la gran l&iacute;nea divisoria contempor&aacute;nea, el umbral de salvaci&oacute;n que nos separa? &iquest;No es una l&iacute;nea, cuando la sociedad fracasa, cuando el Estado del bienestar fracasa, capaz de descomponerlo todo, destruirlo todo, arrasar infinitamente tantas vidas posibles? &iquest;Qu&eacute; conciencia albergas de la fatalidad?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es una diferencia, en el fondo, tan grande que expresarla resulta hasta dif&iacute;cil. En Espa&ntilde;a, pa&iacute;s que, desde el franquismo, quiso sustituir la sociedad de proletarios por una sociedad de propietarios para reducir la conflictividad social, los hay que heredar&aacute;n casas y los hay que heredar&aacute;n deudas, o renunciar&aacute;n a sus herencias. Yo he habitado siempre el mundo de los desheredados y admiro la gracilidad de los a&eacute;reos, los herederos, c&oacute;mo pueden transitar la vida sin esa preocupaci&oacute;n mayor, sin reconocer la sombra que amenaza con com&eacute;rselos, como trag&oacute; la ballena a Jon&aacute;s. Hoy, que la vivienda y el alquiler marcan en nuestra sociedad nuevas l&iacute;neas divisorias, cuando la gran divisi&oacute;n futura de la juventud ser&aacute; esa, esa transferencia ineludible, que se acerca con el tiempo, &iquest;c&oacute;mo haremos frente a la conflictividad social que nazca cuando se separen del todo las orillas, cuando hereden unos y otros sean despose&iacute;dos? &iquest;Qu&eacute; amistades, amores y complicidades quedar&aacute;n rotos sin remedio al caer todas esas m&aacute;scaras?
    </p><p class="article-text">
        Hay quienes nacieron en su d&iacute;a como desheredados y han colocado todo el empe&ntilde;o de una vida en convertir a sus hijos en herederos. Los hay que no lo han logrado, los hay que lo consiguen. Hasta los herederos, si las l&iacute;neas de su destino se tuercen, pueden un d&iacute;a convertirse en desheredados. Si la paz social reposa sobre esa ilusi&oacute;n, ese misterio, &iquest;c&oacute;mo es posible que la pol&iacute;tica no haga todo lo posible por conservar esa magia, como la de los ni&ntilde;os que siguen creyendo en los Reyes Magos? Hoy vivimos en una sociedad donde la religi&oacute;n puede desahuciar a un jubilado. Vivimos en un mundo donde la crueldad es condici&oacute;n de lo posible. Hay algo en ese mundo tembloroso que es insostenible. Cuando llegue ese cataclismo, cuando la violencia quede desnuda, &iquest;de qu&eacute; lado estar&aacute;s? &iquest;Qu&eacute; habr&aacute;n parado nuestros pol&iacute;ticos y qu&eacute; barbaridades habr&aacute;n consentido? &iquest;Cu&aacute;nto m&aacute;s estamos dispuestos a permitir que el mercado inmobiliario doblegue nuestros futuros, convierta en imposibles los planes de millones de familias? Algo tiene que romperse. Algo tiene que caer. Podemos negarlo pensando que la inercia lo solucionar&aacute;, tratar el tema con cinismo; da igual, la ilusi&oacute;n no dura, la ilusi&oacute;n se acaba.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/herederos-desheredados_129_13209884.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 May 2026 20:59:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Entre herederos y desheredados]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Desigualdad,Desigualdad económica,Vivienda,Desahucios,Religión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las preguntas que tiene que hacerse la izquierda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/preguntas-hacerse-izquierda_129_13191600.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3565316f-7950-4959-8f4e-26bfe1a83809_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las preguntas que tiene que hacerse la izquierda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿La izquierda está jugando a tener lo más atado posible su futuro grupo parlamentario, resistente desde la oposición frente a una mayoría de derechas, o a creerse que puede disputarlas?</p></div><p class="article-text">
        <strong>1.</strong> <strong>&iquest;Esto va de resistir o va de ganar?</strong> Pueden parecer compatibles, pero son dos l&oacute;gicas que se enfrentan. En diversas comunidades aut&oacute;nomas, el PSOE ha enviado una y otra vez a ministros-candidatos con una vocaci&oacute;n sacrificial. Las elecciones, en esos casos, no se toman como una contienda a disputarle a la derecha, sino como el paso previo al control del partido y de sus grupos parlamentarios. Pilar Alegr&iacute;a no gan&oacute; en Arag&oacute;n, pero ahora controla Arag&oacute;n. Mar&iacute;a Jes&uacute;s Montero no ganar&aacute; en Andaluc&iacute;a, pero va a controlar Andaluc&iacute;a. <a href="https://www.eldiario.es/politica/oscar-lopez-vito-quiles-basura-fascista-financiada-pp_1_13188534.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Oacute;scar L&oacute;pez no es un candidato genial ni brillante para la Comunidad de Madrid</a>, pero va a asegurar el control org&aacute;nico del PSOE de la Comunidad de Madrid. Es una l&oacute;gica v&aacute;lida. Si la extendemos a las pr&oacute;ximas elecciones generales, es una l&oacute;gica preocupante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;La izquierda est&aacute; jugando a tener lo m&aacute;s atado posible su futuro grupo parlamentario, resistente desde la oposici&oacute;n frente a una mayor&iacute;a de derechas, o a creerse que puede disputarlas? Un candidato puede ser el mejor para resistir, pero no para ganar. <a href="https://www.eldiario.es/extremadura/politica/cotrina-arranca-etapa-psoe-extremeno-direccion-unidad-carga-pacto-pp-vox-humillacion_1_13172654.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;lvaro S&aacute;nchez Cotrina, en Extremadura, es, por ejemplo, una apuesta para intentar disputar una victoria futura</a>. <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/monica-oltra-anuncia-presenta-candidata-ayuntamiento-valencia_1_13105696.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">M&oacute;nica Oltra es una apuesta para ganar el Ayuntamiento de Val&egrave;ncia</a>; Diana Morant es una apuesta para la resistencia org&aacute;nica en la Comunitat Valenciana. &iquest;Habr&aacute; m&aacute;s o nos apuntamos directamente a la imaginaci&oacute;n de la cat&aacute;strofe?
    </p><p class="article-text">
        <strong>2.</strong> <strong>&iquest;C&oacute;mo maximizar la movilizaci&oacute;n de los electores de izquierdas?</strong> He aqu&iacute; una cuesti&oacute;n importante: los &uacute;ltimos cambios en el Gobierno, con el ascenso de Carlos Cuerpo a la vicepresidencia primera y el nombramiento de Arcadi Espa&ntilde;a en Hacienda, pod&iacute;an conducir a pensar en una parte final de la legislatura, al menos para el PSOE, donde copara m&aacute;s espacio lo t&eacute;cnico, lo econ&oacute;mico, la gesti&oacute;n de la crisis provocada por la guerra. Esto, que tendr&iacute;a sentido si la intenci&oacute;n fuera recuperar a parte de los votantes que al PSOE se le han ido desmovilizando, es incompatible con la otra tentaci&oacute;n socialista, agravada por la incomparecencia de su flanco izquierdo: la de quedarse con todo el voto m&aacute;s de izquierdas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa absorci&oacute;n servir&iacute;a para que el PSOE tuviera el grupo parlamentario m&aacute;s extenso posible en el pr&oacute;ximo Congreso de los Diputados, pero el vaciamiento que supondr&iacute;a del espacio que en la &uacute;ltima convocatoria se present&oacute; como Sumar hace inviable aritm&eacute;ticamente una mayor&iacute;a alternativa a la de las derechas. Repitiendo la primera pregunta: &iquest;prefiere el PSOE un grupo m&aacute;s nutrido o prefiere la posibilidad de poder volver a gobernar? &iquest;Est&aacute; la izquierda haciendo los deberes para que el PSOE no le coma por completo la tostada?
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. &iquest;Qu&eacute; va a pasar con el vac&iacute;o de liderazgo del espacio del cambio?</strong> La brillante intervenci&oacute;n de Pablo Bustinduy en el debate a prop&oacute;sito de la pr&oacute;rroga de los alquileres &mdash;menci&oacute;n especial para su r&eacute;plica a Carlos H. Quero, que lo desenmascaraba eficazmente: Quero no es un buen representante obrerista, sino el hijo de un juez&mdash; pierde parte de su potencial cuando se recuerdan las negativas, por activa y por pasiva, que el ministro ha dado a postularse como futuro candidato de ese espacio. Todos los partidos lo ver&iacute;an con buenos ojos, menos &eacute;l; sus motivos son leg&iacute;timos, pero impactan en el tablero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La hip&oacute;tesis Rufi&aacute;n se ha desinflado tras su encuentro con Irene Montero y en medio de la pol&eacute;mica en el seno de M&aacute;s Madrid. Sin Yolanda D&iacute;az al frente, lo que era Sumar es ahora una estructura sin candidato; Rufi&aacute;n es, al contrario, un candidato sin estructura. Es una situaci&oacute;n insostenible y hay que huir de la tentaci&oacute;n de sostenerla demasiado tiempo. Los votantes de buena parte de la izquierda hoy est&aacute;n frustrados &mdash;por cosas como la vivienda&mdash; y, encima, hu&eacute;rfanos. Lo peor ser&iacute;a que esa orfandad pasara de circunstancial a existencial.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. &iquest;Cu&aacute;ndo aprenderemos a convertir el conflicto en una oportunidad en vez de un psicodrama?</strong> Lo peor de <a href="https://www.eldiario.es/madrid/monica-garcia-emilio-delgado-enzarzan-discusion-funcionamiento-primarias-madrid_1_13176061.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la discusi&oacute;n a cielo abierto entre M&oacute;nica Garc&iacute;a y Emilio Delgado</a> de la semana pasada fue la escenificaci&oacute;n de una pelea a prop&oacute;sito de sillas, sembrada posteriormente de filtraciones interesadas y bilis supurando, embarrada entre una discusi&oacute;n a prop&oacute;sito de primarias y participaci&oacute;n ininteligible para cualquiera que no se pase el d&iacute;a pensando en la vida interna de los partidos. Y ah&iacute; afuera, ya lo siento, no hay nadie que se pase el d&iacute;a pensando en la vida interna de los partidos. La vida interna de los partidos, de hecho, es un tema aburrido, cansino hasta para los m&aacute;s cafeteros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En vez de animar al ensanchamiento, las discrepancias se convierten en un concurso de pu&ntilde;aladas. En lugar de construir sistemas abiertos para la elecci&oacute;n de candidaturas, se mezcla la disputa por la candidatura con la disputa por el poder org&aacute;nico. La ciudadan&iacute;a no tiene &aacute;nimos para ayudar a los pol&iacute;ticos en la gesti&oacute;n de sus traumas y trifulcas personales. Y los pol&iacute;ticos siguen viendo el disenso, m&aacute;s veces que no, como un problema, cuando el disenso podr&iacute;a ser diversidad, polifon&iacute;a, un coro de voces, capacidad de hablarle a m&aacute;s gente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. &iquest;De qu&eacute; estamos hablando?</strong> En lo que llevamos de legislatura, &iquest;ha surgido alg&uacute;n discurso nuevo o suena la izquierda incluso m&aacute;s antigua que en 2023? &iquest;No hab&iacute;a m&aacute;s creatividad en la campa&ntilde;a de Sumar de aquellas elecciones &mdash;la que habl&oacute; de una herencia universal, la que inventaba propuestas, la que trataba de imaginar un proyecto de pa&iacute;s&mdash; que en la ch&aacute;chara infinita sobre construcci&oacute;n de coaliciones que hoy apresa a ese espacio? &iquest;Hay algo que decir sobre vivienda m&aacute;s all&aacute; de la queja por una aritm&eacute;tica parlamentaria imposible? &iquest;Tiene la izquierda un discurso definido sobre la inteligencia artificial? &iquest;Sabemos rebatir el relato racista y xen&oacute;fobo de la derecha que ata la seguridad a la inmigraci&oacute;n? &iquest;Alguna idea nueva? &iquest;Alguna propuesta?
    </p><p class="article-text">
        Aunque las respuestas al resto de preguntas sean las apropiadas, si la izquierda no resuelve esta &uacute;ltima, el ejercicio probablemente sea en vano. No se puede afrontar este escenario pensando que la ret&oacute;rica, la imagen y las respuestas de 2023 siguen siendo las mejores en 2026; pensando que nada ha cambiado, que vivimos en el mismo mundo de 2023, que nada afecta a este Gobierno. El Partido Popular de 2026 no es el mismo que el de 2023. En 2023, para algunos, pactar con Vox era un error, y lo fue, y les cost&oacute; la mayor&iacute;a en las generales; en 2026, eso se da por amortizado. &iquest;Podemos analizar por qu&eacute;? &iquest;Hay alguna estrategia nueva para responder a eso? &iquest;Existe un relato bien articulado sobre qu&eacute; se ha ganado, y qu&eacute; se ha perdido, en la pr&oacute;rroga de gobierno que ha supuesto esta legislatura?
    </p><p class="article-text">
        Todas estas preguntas las esbozo con una preocupaci&oacute;n que, espero, comparta buena parte de mis lectores. Podemos discrepar en las respuestas. Podemos discrepar, tambi&eacute;n, en las formulaciones de las preguntas. Ojal&aacute; discrepemos. Pero lo urgente no es que nos las hagamos quienes observamos la situaci&oacute;n o en otros momentos vitales llegamos a participar de ellas: lo urgente es que las aborden quienes est&aacute;n a los mandos, quienes tienen capacidad de decisi&oacute;n, quienes en ocasiones parecen querer evitar estas preguntas hasta que ya es demasiado tarde. Si es posible hacerse todas estas preguntas hoy, si ya era posible hace un mes, hace dos o hace medio a&ntilde;o, &iquest;por qu&eacute; la izquierda no parece sentir urgencia alguna por responderlas, y llegar con los deberes hechos?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/preguntas-hacerse-izquierda_129_13191600.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 May 2026 19:34:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las preguntas que tiene que hacerse la izquierda]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Izquierda,Política,Sumar,Más Madrid,Compromís,Elecciones,Pablo Bustinduy,Vivienda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La transparencia sanguinaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/transparencia-sanguinaria_129_13173904.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/92bcab8f-d0c5-4ccf-8933-28f7b777a91e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La transparencia sanguinaria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 2026, lo sanguinario, lo ridículo y lo absurdo son absolutamente transparentes y mediatizados; puedes ver todos los muertos que quieras y te apetezcan, cuando quieras y donde quieras</p><p class="subtitle">Análisis - Llevo una década cubriendo a Trump. En la cena de los corresponsales de la Casa Blanca, sentí la oscuridad de forma visceral</p></div><p class="article-text">
        Esta semana le&iacute; la noticia sobre c&oacute;mo Trump quer&iacute;a reinstaurar los pelotones de fusilamiento en las ejecuciones federales: result&oacute; que justo estaba cenando con varias personas, escritores, una de ellas estadounidense, y cuando lo dije alguien respondi&oacute; que bueno, lo iba a intentar, pero no iba a poder.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; sea esta la frase que m&aacute;s se haya repetido a prop&oacute;sito de cualquiera de los aprendices de dictador de los &uacute;ltimos tiempos: lo va a intentar, pero no va a poder. Quiz&aacute; fuera tambi&eacute;n la frase que m&aacute;s se repiti&oacute; en el pasado. En cualquier caso, hay muchas cosas que ya ha podido hacer, como matar con una fuerza paramilitar (ICE) a una ciudadana a plena luz del d&iacute;a o hacer desaparecer a personas.
    </p><p class="article-text">
        Siempre he pensado que los pelotones de fusilamiento eran algo reservado para el comienzo de una novela de Garc&iacute;a M&aacute;rquez, los cuadros de Goya o las historias de horror de pa&iacute;ses ensangrentados o autoritarios. El error es m&iacute;o, claro. Pero me perturba, mucho, lo que vemos del presente y lo que se ve&iacute;a en el pasado. En su ep&iacute;logo a La zona de inter&eacute;s, Mart&iacute;n Amis cuenta las fuentes con las que se inspir&oacute; y document&oacute; para escribir esa novela a prop&oacute;sito del horror m&aacute;s inconmensurable. A ver si no resulta un poco perturbadora esta lista que revela c&oacute;mo describen algunos historiadores la Alemania del auge del nazismo: un pueblo con ganas de fatalismo, que se regodea en la petulancia y la perversidad, con ignorancia resentida y ardiente disposici&oacute;n al odio, que se negaba a la moderaci&oacute;n pero tambi&eacute;n al consuelo, con una &eacute;tica del todo o nada, preparados para abrazar lo irracional e hist&eacute;rico. Si ajustas el foco, somos nosotros, o podr&iacute;amos serlo.
    </p><p class="article-text">
        De camino al aeropuerto, la misma mujer estadounidense que estaba en la cena unos d&iacute;as antes me cont&oacute; que le preocupaba estar volvi&eacute;ndose paranoica, o parecer una seguidora de las teor&iacute;as de la conspiraci&oacute;n: no lograba creerse ninguno de los intentos de asesinato contra Donald Trump. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/detenido-sospechoso-tiroteo-entrada-cena-corresponsales-casa-blanca-trump_1_13172993.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tampoco el &uacute;ltimo</a>, el que parece un atentado de falsa bandera para justificar la existencia de su sal&oacute;n de bailes, o sea, el que ser&iacute;a el atentado de falsa bandera m&aacute;s rid&iacute;culo de todos los tiempos. Le dije que, a ver, alguno s&iacute; que tendr&iacute;a que ser real, pero a ella ni el que le roz&oacute; la oreja le convenc&iacute;a; yo estaba mucho m&aacute;s dispuesta a creer en la fatalidad y a la vez en la contingencia, en lo fulminante y en el caos. Ella quer&iacute;a, en el fondo, hallarle una explicaci&oacute;n racional al mundo.
    </p><p class="article-text">
        Creo que lo insoportable en todo esto, lo que nos hace perseguir otra explicaci&oacute;n, es su transparencia sanguinaria. Es lo contrario a la opacidad sanguinaria con la cual Martin Amis describ&iacute;a, en &uacute;ltima instancia, la memoria del Holocausto. En 2026, lo sanguinario, lo rid&iacute;culo y lo absurdo son absolutamente transparentes y mediatizados; puedes ver todos los muertos que quieras y te apetezcan, cuando quieras y donde quieras. Se reinstaura el pelot&oacute;n de fusilamiento y menos mal que nadie le ha sugerido a&uacute;n a Trump que lo retransmita en directo por Truth Social e Instagram Live. Cuando asesinaron a Charlie Kirk, el video y la sangre brotando de su cuello circulaban libres y virales por todas las redes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La transparencia sanguinaria contradice la explicaci&oacute;n racional y por eso la buscamos m&aacute;s que nunca, pero no es racional; lo &uacute;nico que nos queda preguntarnos es si es humana. Martin Amis se quedaba con lo que escrib&iacute;a Primo Levi: no hay racionalidad en el odio nazi, es un odio que no est&aacute; en nosotros; est&aacute; fuera de lo humano. &iquest;Pero sigue siendo v&aacute;lida esa respuesta? &iquest;Est&aacute; fuera de lo humano la transparencia sanguinaria? Es una pregunta perturbadora. Intento hallar una respuesta, pero creo que no voy a poder.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/transparencia-sanguinaria_129_13173904.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Apr 2026 20:59:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La transparencia sanguinaria]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Donald Trump,Atentados,Violencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La derecha toma a Dios por enemigo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/derecha-toma-dios-enemigo_129_13155422.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6735d3c6-983a-4087-bfd7-33afc87ad92a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La derecha toma a Dios por enemigo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De aquellos polvos estos lodos. Esta semana se ha consumado un divorcio parcial entre la Iglesia católica y la derecha; o cabría, más bien, hablar de nulidad matrimonial, pues en principio el matrimonio había de ser indisoluble</p></div><p class="article-text">
        Hace ya cinco a&ntilde;os, poco antes de la c&eacute;lebre foto de Col&oacute;n, Ayuso hizo estallar la pol&eacute;mica entre las filas de la derecha al insinuar, a prop&oacute;sito de los indultos que preparaba el Gobierno, que si el rey Felipe VI los firmaba pod&iacute;a tratarse de un c&oacute;mplice. C&oacute;mplice con la peligrosa voluntad separatista-etarra del Gobierno de por aquel entonces, supongo. La cuesti&oacute;n es que eso prepar&oacute; una separaci&oacute;n entre la Corona y una parte de la derecha que parec&iacute;a hasta ese momento imposible o inveros&iacute;mil. No tanto por la parte del Partido Popular, que sigue siendo por mucho <em>lo de siempre </em>y, en tanto que <em>lo de siempre, </em>m&aacute;s mon&aacute;rquico que cualquier variaci&oacute;n. Tampoco por la parte de Vox que del Partido Popular es una excrecencia o secreci&oacute;n, capaz de vestir corbata Viva El Rey De Espa&ntilde;a (&iexcl;verde!) cuando toca; s&iacute; por otra m&aacute;s joven, con otros referentes. De ah&iacute; se pas&oacute;, desde Vox, a criticar &ldquo;que [si] quien ci&ntilde;e la Corona confunde neutralidad con sometimiento, o estabilidad con complacencia hacia el poder pol&iacute;tico, [esto] puede contribuir involuntariamente a dilapidar un legado que no le pertenece en propiedad, sino que custodia en nombre de la naci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De aquellos polvos estos lodos. Esta semana se ha consumado un divorcio parcial entre la Iglesia cat&oacute;lica y la derecha; o cabr&iacute;a, m&aacute;s bien, hablar de nulidad matrimonial, pues en principio el matrimonio hab&iacute;a de ser indisoluble. Llaman mucho la atenci&oacute;n, tras el pacto entre el Partido Popular y Vox en Extremadura, las palabras de Figaredo y Carlos H. Quero, en entrevista con El Pa&iacute;s: &ldquo;no se seguir&aacute; subvencionando a las ONG que acogen a inmigrantes irregulares, tampoco a las de la Iglesia&rdquo;. El Partido Popular dice que no dejar&aacute; a C&aacute;ritas sin ayudas, Vox anuncia que no habr&aacute; ninguna ayuda si asisten de alguna forma a los excluidos sociales, que resulta, en este caso, que son inmigrantes.
    </p><p class="article-text">
        No es un s&iacute;ntoma nacional: como las r&eacute;plicas de un terremoto, el recelo que desde Espa&ntilde;a la derecha patria ha exhibido ante el papa Francisco o ahora ante su sucesor, Le&oacute;n XIV, tiene mucho que ver con los recelos propios internacionalmente del trumpismo y el conflicto internacional entre cat&oacute;licos y evang&eacute;licos. En Brasil, pocos datos explican el auge de la extrema derecha de Bolsonaro como el crecimiento del evangelismo; en 2024, entre los votantes evang&eacute;licos, Trump cosech&oacute; el 80% de los apoyos. La coalici&oacute;n contempor&aacute;nea de la derecha no incluye hoy a los cat&oacute;licos liberales; si en Alemania todav&iacute;a existe un cord&oacute;n sanitario a los neofascistas, es porque cuentan con democristianos y no s&oacute;lo con neoliberales. En Espa&ntilde;a, a pesar de todo, la derecha segu&iacute;a siendo cat&oacute;lica. Disfrutaba mucho de serlo, de hecho; disfrutaba de hablar a partir de productos culturales de su presunto auge o de los valores tradicionales en la devoci&oacute;n juvenil; disfrutaba hasta ahora, porque lleva regular que el sumo pont&iacute;fice sea Prevost en vez de Robert Sarah.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Hasta d&oacute;nde va a arrastrar Vox al Partido Popular en esta disoluci&oacute;n de los votos entre la Iglesia y la derecha? &iquest;Cu&aacute;nto va a ser el Partido Popular capaz de sostener la pantomima seg&uacute;n la cual no importa lo que hayan firmado, pues todo ha de estar &ldquo;sujeto a la legalidad&rdquo;, y capaces son de tomar por tontos a sus negociadores, a s&iacute; mismos, a sus votantes y a cualquiera que atienda a lo que dicen, a lo que hacen o a lo que mienten? Si el vicepresidente de Trump es capaz de sugerirle al propio papa que tendr&iacute;a que ser &ldquo;m&aacute;s cuidadoso al hablar de teolog&iacute;a&rdquo;, si tan sonado e insoportable para algunos es ese distanciamiento, con tantas tensiones, &iquest;tendr&aacute; el progresismo que contar, en no tanto tiempo, con la Iglesia como uno de esos aliados?
    </p><p class="article-text">
        No es f&aacute;cil enunciar algo as&iacute;, sobre todo en Espa&ntilde;a, que cuenta con una historia y un pasado &mdash;el de las heridas que deja la dictadura nacional-cat&oacute;lica&mdash; muy presentes; pero presentes para todos, pues tampoco hay que olvidar las palabras lacerantes y ataques insistentes que tambi&eacute;n ha proferido la derecha contra cardenales como Jos&eacute; Cobo por acordar con el Gobierno a prop&oacute;sito de la resignificaci&oacute;n del Valle de los Ca&iacute;dos. La Iglesia no va a ser un aliado progresista, aunque lleve tiempo en el camino hacia su apertura: s&iacute; creo, firmemente, que va camino, al menos en t&eacute;rminos de alianzas internacionales, de convertirse en un aliado democr&aacute;tico. Democr&aacute;tico, pues, contra la xenofobia de quienes quieren que se mueran los inmigrantes que enferman en nuestro pa&iacute;s, contra los que planean legislar sobre la vida y la muerte y la prioridad nacional, en favor de la dignidad humana, democr&aacute;tico contra la regresi&oacute;n y democr&aacute;tico en la justicia social. Y no est&aacute; nada mal, para equilibrar los equilibrios internacionales, contar al Vaticano como aliado en unas cuantas causas, aunque en otras haya que combatirlo fervientemente; es la pol&iacute;tica del siglo XXI. Si la derecha quiere tomar a Dios por enemigo, &iquest;qui&eacute;n somos nosotros para imped&iacute;rselo?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/derecha-toma-dios-enemigo_129_13155422.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Apr 2026 19:38:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La derecha toma a Dios por enemigo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Derecha,Religión,Donald Trump,Papa León XIV,PP - Partido Popular,Vox]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Está bien sacar del armario a Vito Quiles?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/sacar-armario-vito-quiles_129_13137218.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/597bf375-c5cd-4608-b9f1-c08a02cb10c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1594y229.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Está bien sacar del armario a Vito Quiles?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque Santaolalla diga que ella “no habla” de esto, sí que lo hace, pues el contenido realmente relevante en su frase es “yo sé que Vito Quiles es gay”, y eso lo divulga, lo cual es equivalente a lo que después niega, “hablar de familias, de novios, de domicilios, de vidas privadas”</p></div><p class="article-text">
        Admito la provocaci&oacute;n inherente al t&iacute;tulo de esta columna: si soy sincera, yo no s&eacute; si se puede o no se puede sacar a Vito Quiles del armario; si es gay, heterosexual o bisexual; si, m&aacute;s all&aacute; del mercenarismo, tiene aficiones determinadas, a qu&eacute; dedica el tiempo libre o, como en la canci&oacute;n de Perales, c&oacute;mo es &eacute;l, de d&oacute;nde es o por qu&eacute; ha robado un trozo de tal vida. Los hechos concretos m&aacute;s bien tienen que ver con <a href="https://x.com/SarahPerezSanta/status/2042930349580099770" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el tuit que public&oacute; Sarah Santaolalla el 11 de abril</a> y que, a la hora a la que escribo, cuenta ya con m&aacute;s de seis millones de visualizaciones. Como respuesta al acoso que sufren tanto ella como Javier Ruiz, Santaolalla escrib&iacute;a: &ldquo;S&eacute; d&oacute;nde vive Vito Quiles y jam&aacute;s lo filtrar&iacute;a ni ir&iacute;a a su casa. S&eacute; los hombres con los que se enrolla Vito Quiles y jam&aacute;s les acosar&iacute;a. Tengo el tel&eacute;fono de Vito y jam&aacute;s lo filtrar&iacute;a. No, no somos iguales. Yo no soy una mierda de persona que acosa a gente que no le gusta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una de estas afirmaciones no es exactamente como las dem&aacute;s. Opera una distancia inmensa entre saber d&oacute;nde vive alguien y filtrarlo o acudir a su casa a acosarlo, igual que la distancia entre tener un tel&eacute;fono y divulgarlo libremente. El enunciado &ldquo;s&eacute; los hombres con los que se enrolla&rdquo;, en cambio, hace otra cosa, y por aqu&iacute; se ha concentrado la pol&eacute;mica: al tiempo que exime de la amenaza del acoso a esas supuestas parejas, insin&uacute;a informaci&oacute;n <em>por lo bajini </em>sobre parejas o <em>partenaires </em>rom&aacute;nticos o sexuales; o sea, en la pr&aacute;ctica, aunque Santaolalla diga que ella &ldquo;no habla&rdquo; de esto, s&iacute; que lo hace, pues el contenido realmente relevante en su frase es &ldquo;yo s&eacute; que Vito Quiles es gay&rdquo;, y eso lo divulga, lo cual es equivalente a lo que despu&eacute;s niega, &ldquo;hablar de familias, de novios, de domicilios, de vidas privadas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No es un truco ret&oacute;rico nuevo u original. En el Julio C&eacute;sar de Shakespeare, como resuena sobre todo a trav&eacute;s de la adaptaci&oacute;n f&iacute;lmica de Mankiewicz, Marco Antonio, usando el elogio de la honradez de Bruto como pantalla o tapadera, incita al pueblo romano a la rebeli&oacute;n contra aquel al que califica al mismo tiempo de <em>hombre honrado</em>, t&eacute;rmino que repite una y otra vez. Tampoco es cuesti&oacute;n de comparar a Sarah Santaolalla con Marco Antonio: si le damos cierto grado de verosimilitud a sus palabras, que pueden o pueden no tenerlas, o estar m&aacute;s o menos cerca de la verdad, lo escrito por Santaolalla puede ir desde la mera provocaci&oacute;n al <em>outing </em>en toda regla, o sea, el proceso de sacar a alguien del armario sin su consentimiento. He aqu&iacute; cuando se plantea la pregunta: &iquest;est&aacute; mal el <em>outing</em>, siempre? &iquest;Hay casos en los que est&eacute; justificado? En el caso de un difusor de discursos de odio o acosador, &iquest;puede hacerse una excepci&oacute;n a la m&aacute;xima moral de que cada cual hable de su identidad en los t&eacute;rminos en los que m&aacute;s c&oacute;modo se sienta, y cuando le d&eacute; la gana? &iquest;Se tapa una violencia con otra violencia? Si alguien no es gay, &iquest;es homofobia insinuar que lo es? &iquest;Est&aacute; bien sacar del armario a Vito Quiles?
    </p><p class="article-text">
        Es curioso que una ultraderecha a la cual la homofobia nunca le ha importado absolutamente nada tenga raz&oacute;n al afirmar que usar la homosexualidad contra un adversario ideol&oacute;gico es homofobia, pero es una curiosidad que a estas alturas se ha vuelto costumbre: tampoco les importa mucho la poblaci&oacute;n LGTBIQ+ cuando la han usado como arma arrojadiza para acariciar el lomo del lobby sionista y criticar el apoyo a Gaza &ldquo;porque en esos pa&iacute;ses [vosotros, los LGTBIQ+] ser&iacute;ais lapidados&rdquo;. No deja de parecerme que hay algo importante en guardar el pudor y los reparos morales incluso con quien es imp&uacute;dico y quien no los tiene, quien nunca tendr&iacute;a esa consideraci&oacute;n hacia nosotros. Jam&aacute;s he comprado la frase de que a una pelea a navajazos no se puede ir con floretes, quiz&aacute; por negarme a que todos nos rebocemos por igual en el barro de la esfera p&uacute;blica; no deja por esto de generarme contradicci&oacute;n ver a Quiles, muy insistentemente, decir que de gay &eacute;l no tiene nada, y que a &eacute;l &ldquo;le gustan las mujeres, y adem&aacute;s mucho&rdquo;, en sobrecompensaci&oacute;n que produce tambi&eacute;n dentera.
    </p><p class="article-text">
        No puede estar <em>bien </em>sacar a alguien del armario en contra de su voluntad; no estoy segura de que la pregunta interesante sea tampoco si algo as&iacute; puede estar <em>bien </em>o <em>mal, </em>como si quisi&eacute;ramos ganar puntos en las olimpiadas de las virtudes morales a trav&eacute;s de esa acci&oacute;n. Quiz&aacute; el problema, de hecho, es que parte de la izquierda aspira a ganar puntos en esas olimpiadas morales, a trav&eacute;s de la construcci&oacute;n de la posici&oacute;n &eacute;tico-moral como exhibici&oacute;n p&uacute;blica de lo que hace o no se hace, lo que se dice o no se dice. Dentera me produce tambi&eacute;n la afirmaci&oacute;n seg&uacute;n la cual &ldquo;no, no somos iguales; yo no soy una mierda de persona&rdquo;, cuando existen, tristemente, personas de mierda de izquierdas, que quiz&aacute; tengan menos inversores, pero que acosan, denigran y difaman tanto como la escoria de derechas. Lo m&aacute;s triste de esta forma de conversaci&oacute;n p&uacute;blica es ver c&oacute;mo avanza inexorablemente en su transformaci&oacute;n hacia el circo, el show, el <em>pathos</em>. Pero aqu&iacute; somos todas, como Bruto, personas honradas; nos acostumbramos, hace mucho tiempo ya, a que en lo adyacente a la pol&iacute;tica se hable de familias, de novios, de domicilios y de vidas privadas. A ver qui&eacute;n se atreve a frenar alg&uacute;n d&iacute;a en esa carrera hasta el fondo del vertedero: buena suerte, buenos d&iacute;as, buenas tardes, buenas noches.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/sacar-armario-vito-quiles_129_13137218.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Apr 2026 20:33:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Está bien sacar del armario a Vito Quiles?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vito Quiles,Medios de comunicación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los escritores no existen]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/escritores-no-existen_129_13120398.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5db8b60e-8fbc-4fb5-8599-e93530d9f2ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los escritores no existen"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En lo que a escritores se refiere, en España e internacionalmente, existen antes los premios, millonarios o mileuristas, bien pagados o ilusorios, que la profesión del escritor en sí misma. Los escritores no existen: existen asalariados, autónomos o rentistas que dedican porciones variables de su tiempo a la escritura
</p><p class="subtitle">Aena iguala al Planeta y convoca un premio de narrativa dotado con un millón de euros</p></div><p class="article-text">
        Un largo art&iacute;culo publicado la semana pasada en la revista cultural estadounidense <em>The Baffler</em> empieza contando la an&eacute;cdota: la de un historiador y escritor, Wallace Stegner &mdash;traducido y publicado al castellano por Libros del Asteroide&mdash;, que respond&iacute;a a las preguntas de sus alumnos de escritura creativa en Stanford. Replico aqu&iacute; la historia porque es sencilla, simple y lo resume todo perfectamente: hace ya cincuenta a&ntilde;os, un becado le pregunt&oacute; cu&aacute;ntos de los escritores que hab&iacute;an participado en su curso en los veinte a&ntilde;os que llevaba concedi&eacute;ndolo hab&iacute;an logrado ganarse la vida <em>por </em>su trabajo como escritores. Su respuesta: &ldquo;No lo entiendes. Has escogido una profesi&oacute;n que no existe&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta semana se fallar&aacute; en Barcelona el nuevo y flamante premio Aena de Narrativa Hispanoamericana, impulsado por, s&iacute;, Aena, Aeropuertos Espa&ntilde;oles y Navegaci&oacute;n A&eacute;rea, lo cual ha levantado no pocas suspicacias; dotar&aacute; al ganador &mdash;ha de decirse que los de los finalistas son libros bastante meritorios y sin ning&uacute;n gran disgusto; la preferencia de quien escribe estas l&iacute;neas es por el de Samantha Schweblin&mdash; de un mill&oacute;n de euros, a los otros cuatro de 30.000 euros, lo cual ha levantado muchas m&aacute;s suspicacias, por tama&ntilde;a suma de dinero. Una defensa ante los cr&iacute;ticos &mdash;hay un texto particularmente lacerante de Ignacio Echevarr&iacute;a&mdash; ha sido aludir a que la lengua espa&ntilde;ola carec&iacute;a de un Gran Galard&oacute;n, con may&uacute;sculas, como en franc&eacute;s existe el Goncourt (10 euros de premio) o en ingl&eacute;s el Booker (60.000 libras). Entiendo las cr&iacute;ticas, aunque fomentar los premios a obra publicada en lugar de los premios a obra in&eacute;dita no me parecer&iacute;a nada mal; no es esa, sin embargo, la cuesti&oacute;n que nos ata&ntilde;e.
    </p><p class="article-text">
        En lo que a escritores se refiere, en Espa&ntilde;a e internacionalmente, existen antes los premios, millonarios o mileuristas, bien pagados o ilusorios, que la profesi&oacute;n del escritor en s&iacute; misma. Los escritores no existen: existen asalariados, aut&oacute;nomos o rentistas que dedican porciones variables de su tiempo a la escritura. Quiz&aacute; s&iacute; que existan escritores puros y sean estos los rentistas; el resto &mdash;con todo lo que los escritores hacen, como cualquiera, por dinero&mdash; se anticip&oacute; a las cifras hist&oacute;ricas de pluriempleo que tiene ahora Espa&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los ejemplos del art&iacute;culo de <em>The Baffler</em> que citaba son muy buenos: autores que han sido rese&ntilde;ados (en el <em>New York Times</em>, en la <em>London Review of Books</em>, en <em>The Paris Review</em>, en <em>The Atlantic</em>, en <em>The Yale Review</em>, que estudiaron en Columbia, o sea, todo cuanto desde nuestra ventanita ib&eacute;rica parecer&iacute;a <em>lo m&aacute;s</em>, internacional, elevado, porque desde esta pen&iacute;nsula nos encanta mirar con complejo lo extranjero y cosmopolita) explicando c&oacute;mo el grueso de sus ingresos jam&aacute;s les ha llegado por la escritura, sino por 1. trabajar en el servicio forestal, 2. investigar para empresas de seguros cuentas de redes sociales ajenas, 3. la hosteler&iacute;a, la precariedad y las propinas, etc&eacute;tera, y la lista sigue mientras cuentan, como en su libro Violeta Niebla, <em>Todo lo que hice por dinero</em>. En Espa&ntilde;a pasa m&aacute;s o menos lo mismo: aunque de los escritores se diga que son &mdash;<em>somos</em>&mdash; escritores, escribir es m&aacute;s como un hobby que de vez en cuando trae algo de beneficio, capital cultural, un ficticio y vaporoso estatus.
    </p><p class="article-text">
        No hay soluci&oacute;n a esto, en realidad, porque las preguntas que plantea son un poco m&aacute;s complicadas: &iquest;querr&iacute;amos de verdad que la escritura se convierta en un oficio capitalista como todos los dem&aacute;s? &iquest;Qu&eacute; mercado podr&iacute;a sostener eso, con la cantidad de libros desmesurada que se publican al a&ntilde;o, o sea, con la cantidad de <em>autores </em>que, en principio, pueblan el mundo? Sabiendo que en este mundo se firman piezas, columnas o reportajes &mdash;sali&oacute; hace no tanto la noticia de un medio que cerraba que pagaba a 5 euros la cr&iacute;tica cinematogr&aacute;fica&mdash; por cantidades que no dan ya ni para rellenar una porci&oacute;n de la despensa, &iquest;es apropiado que la intervenci&oacute;n institucional sobre el campo literario consista en la multiplicaci&oacute;n de los panes y los peces, en el reparto de un mill&oacute;n? Tampoco vamos a pedirle a Aena que resuelva las contradicciones del capitalismo, &iquest;pero no es demasiado ancho, grande y misterioso el abismo que media entre el mill&oacute;n a uno y condiciones de producci&oacute;n m&aacute;s justas para m&aacute;s? Existen ya ayudas a la creaci&oacute;n literaria (dotadas de 6.000 euros, hasta que el Ministerio de Cultura elev&oacute; hace no tanto la cuant&iacute;a a los 12.000), pero esas constituyen una parte del anverso de este mundo: la carrera de las becas, las ayudas, las residencias y los proyectos, en la que todos concurrimos, competidores contra nuestra voluntad, los unos contra los otros. Si el objetivo es que florezca la literatura en lengua castellana &mdash;y cooficiales, aunque no haya salido ninguno seleccionado&mdash;, o sea, aunque no se logre del todo, intentar que existan un poco m&aacute;s los escritores, &iquest;ayuda el mill&oacute;n de euros al premiado a ese objetivo?
    </p><p class="article-text">
        La escritura sigue siendo un campo &mdash;el arte contempor&aacute;neo lo es menos&mdash; donde a&uacute;n existe un divorcio entre la literatura y el mercado, entre el buen hacer y las sumas desorbitadas de dinero: incluso los libros que m&aacute;s venden, comparados con otros productos culturales, vender, lo que es vender, venden poco. Estimo que el efecto sobre esto del Premio Aena no ser&aacute; desmesurado. Beckett era Premio Nobel y en sus cartas con su editor no salen a relucir enormes cifras, que digamos. Spinoza era pulidor de lentes. Ch&eacute;jov era m&eacute;dico. Profesores y acad&eacute;micos hay much&iacute;simos, periodistas, editores. Otros tantos, como servidora, van de <em>freelance </em>y llegan a fin de mes entre cuotas, columnas y colaboraciones. Kafka trabajaba en una empresa de seguros. Como le le&iacute;a a Gonzalo Torn&eacute; hace unos d&iacute;as: &ldquo;&iexcl;J&oacute;venes! Si os quer&eacute;is ganar la vida con la literatura, buscaos un trabajo&rdquo;; aunque sea como Rimbaud y acabe uno haciendo una peque&ntilde;a fortuna en Etiop&iacute;a con el tr&aacute;fico de armas. Menos mal que los escritores no existen: si existieran, &iquest;qu&eacute; ser&iacute;a de los libros?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/escritores-no-existen_129_13120398.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Apr 2026 19:32:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los escritores no existen]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Cultura,Libros,Premios,Trabajo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Queremos resolver lo irresoluble]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/queremos-resolver-irresoluble_129_13107735.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b0b13e92-9d37-49fe-9cee-e3619ed0f2be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Queremos resolver lo irresoluble"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Me duele que cualquier persona prefiera quitarse la vida a perseverar en ella, porque —llámeseme cursi o curilla— considero que la vida, hasta en sus dolores, es algo hermoso y valioso en sí mismo</p></div><p class="article-text">
        Nos enfrentamos siempre a dilemas morales cotidianos que no tienen soluci&oacute;n. Queremos acercarnos al ideal que tenemos de nosotros mismos, ser siempre buenos, y en nuestro intento de bordear ese l&iacute;mite estamos condenados a fracasar, tras el fracaso quiz&aacute;s a lacerarnos. Si nos laceramos es porque una parte de nosotros mismos no renuncia a la persona que podr&iacute;a haber sido de escoger lo otro, al tiempo que sabe que la ha perdido, que ya no es quien pudo ser, quiz&aacute; no lo ser&aacute; nunca. &iquest;Qui&eacute;n no se ha visto entre la espada y la pared, forzado a que la &uacute;nica manera de ser leal a un amigo consista en traicionar a otro? &iquest;Qui&eacute;n no ha tenido que medir sus movimientos con la conciencia de que, sin importar lo que hiciera, estar&iacute;a en alg&uacute;n caso obrando mal para alguien, gestionando el dolor, pero no evit&aacute;ndolo? La ilusi&oacute;n de ser perfectos es un reflejo infantil, el de quien no quiere hacer algo mal porque teme el castigo o la reprimenda, la decepci&oacute;n de los padres; la adultez tiene mucho que ver, en cambio, con las ocasiones en que obrar bien es obrar mal, sin pureza de por medio. La pureza, como sue&ntilde;o, es expresi&oacute;n de insatisfacci&oacute;n; los sue&ntilde;os, como sue&ntilde;os, sue&ntilde;os son.
    </p><p class="article-text">
        Algo tan general es aplicable universalmente, a la vida de cada cual: lo que queremos es resolver lo irresoluble, ponerle soluci&oacute;n a lo que no tiene remedio, arreglarlo todo m&aacute;s all&aacute; de mis capacidades. Quiz&aacute; soy desmedida en ese plural: al menos en m&iacute; misma s&iacute; que reconozco ese impulso complaciente. Lo he pensado esta semana en varias ocasiones, algunas que ten&iacute;an que ver con mis propios dilemas morales cotidianos, los de todos los d&iacute;as, esos que se acumulan sin soluci&oacute;n, o sin soluci&oacute;n buena; lo he pensado tambi&eacute;n al leer, asistir, escuchar y atender a las opiniones, juicios o exabruptos que se han vertido a prop&oacute;sito del caso de Noelia y su recurso a la eutanasia.
    </p><p class="article-text">
        Me duele que cualquier persona prefiera quitarse la vida a perseverar en ella, porque &mdash;ll&aacute;meseme cursi o curilla&mdash; considero que la vida, hasta en sus dolores, es algo hermoso y valioso en s&iacute; mismo; respeto absolutamente el derecho a la eutanasia, el derecho a la muerte digna, y no me habr&iacute;a atrevido yo a poner en cuesti&oacute;n la voluntad de Noelia, ni de tantos otros. Una eutanasia puede ser a la vez un fracaso social, una tragedia y la &uacute;nica manera de dar dignidad y autonom&iacute;a en la muerte y enfermedad. Fracaso social porque la soledad es un problema social, porque las familias miserables y maltratadoras no son una isla que exista separada del mundo entero, porque las instituciones podr&iacute;an hacer m&aacute;s y la ayuda que aportan es insuficiente, tambi&eacute;n porque somos m&aacute;s ego&iacute;stas de lo que nos gustar&iacute;a, m&aacute;s crueles, m&aacute;s miserables, m&aacute;s caprichosos en c&oacute;mo repartimos nuestros afectos y a qui&eacute;n concedemos piedad y misericordia. Fracaso tambi&eacute;n, en fin, porque ante algo as&iacute; nuestros sistemas morales, o la concepci&oacute;n que tenemos de tenerlos, fracasan.
    </p><p class="article-text">
        Es normal que la derecha espa&ntilde;ola sea incapaz de reconciliar su liberalismo, que convierte el mundo entero y tambi&eacute;n a las personas en mercanc&iacute;a y objetos, intercambiables, a la vez absolutamente aut&oacute;nomos y presuntamente libres, con la herencia moral judeocristiana. Es normal que otra izquierda tampoco sepa si hablar aqu&iacute; de la estructura o si deslizarse a la herencia liberal que respeta ante todo la autonom&iacute;a del individuo y su elecci&oacute;n. Sostenemos ideolog&iacute;as y valores que son contradictorios, complejos, mutables, como cuando la vida nos fuerza a escoger entre opciones sin que ninguna de las dos sea una buena opci&oacute;n. A la ilusi&oacute;n de ser perfectos se suma la ilusi&oacute;n de ser coherentes, porque ser coherente tambi&eacute;n ser&iacute;a acercarse a un bien hipot&eacute;tico, al c&aacute;lculo matem&aacute;tico de la mejor acci&oacute;n posible; la inexistencia de esa mejor acci&oacute;n, la cantidad infinita de efectos que todo paso puede provocar, se cuenta entre las mejores muestras de la irreductibilidad de lo humano, su imposible sustituci&oacute;n por lo maqu&iacute;nico, incluso cuando cada d&iacute;a se habla de inteligencias artificiales.
    </p><p class="article-text">
        La muerte escogida de Noelia ha planteado socialmente el conflicto entre su derecho y una forma determinada de compasi&oacute;n social. Est&aacute; bien que as&iacute; sea. Frente a las voces que no querr&iacute;an vivir con ello, que anteponen su dolor a la complejidad, creo que es cualidad de una sociedad madura, como lo es de una persona adulta, renunciar a resolver lo irresoluble. Asumir que no todo se puede solucionar, que no hay un <em>deus ex machina </em>ni final de cuento de hadas; aceptar que no hay opci&oacute;n buena y que en la vida se lidia con las cartas que te tocan. Escoger es fracasar: quiz&aacute; el problema de fondo est&eacute; en que, al o&iacute;r la palabra <em>fracaso</em>, vemos en todo fracaso una tragedia; quiz&aacute; la resoluci&oacute;n sea acostumbrarnos a que vivir es fracasar, sin fracaso no hay vida, y la vida puede ser la historia, valiosa y hermosa por s&iacute; misma, de todo aquello en lo que hemos fracasado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/queremos-resolver-irresoluble_129_13107735.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Mar 2026 20:10:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Queremos resolver lo irresoluble]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Eutanasia,Ley Eutanasia,Muerte Digna]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desconectar será un lujo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/desconectar-sera-lujo_129_13088863.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/73b936a8-0de3-4824-9365-f597d4191b07_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desconectar será un lujo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No depender en términos de productividad del uso desmedido de tecnología será un lujo, y de pronto todo lo que tenga que ver con la desconexión se verá como un nuevo divisor social, y la naturaleza y sus recursos y su disfrute quedarán del lado de los ricos y aristócratas, y ChatGPT será como un opio de los pobres</p></div><p class="article-text">
        La mercanc&iacute;a ejemplar de nuestro siglo XXI, ahora que hemos empezado a transitar su segundo cuarto, es el tiempo. Lo pienso cuando, sin ser yo madre, veo a padres sentados en una mesa, tomando algo, comiendo o cenando con un hijo, hija, ni&ntilde;o, ni&ntilde;a o beb&eacute; que observa embelesado el contenido de cualquier dispositivo digital, de un iPad, la animaci&oacute;n colgada en YouTube generada por alguien o hasta autom&aacute;ticamente. Antes de que se popularizara el uso masivo de herramientas como ChatGPT o Claude, recuerdo, all&aacute; por 2017, investigar sobre la m&aacute;s inquietante y perturbadora de todas las pol&eacute;micas: la que rode&oacute; al <em>Elsagate</em>. &iquest;Qu&eacute; fue el <em>Elsagate</em>? Una cantidad aparentemente infinita de v&iacute;deos en YouTube, protagonizados por mu&ntilde;ecos de Spiderman u otras marcas, marcados como aptos para ni&ntilde;os, generados en cantidades industriales y de forma procedimental, cuyo contenido pod&iacute;a incluir &ldquo;violencia, sexo, incesto, fetiches, uso de drogas, alcohol, humor escatol&oacute;gico, suicidio&rdquo;. &ldquo;Algo, o alguien, o una combinaci&oacute;n de personas est&aacute;n utilizando YouTube para asustar, traumatizar y maltratar a ni&ntilde;os, de forma autom&aacute;tica y a gran escala&rdquo;, escrib&iacute;a James Bridle.
    </p><p class="article-text">
        Aquello oblig&oacute; a YouTube a cerrar varios canales y modificar parte de su normativa, o al menos a aseverar que as&iacute; lo estaba haciendo. Buena suerte a la plataforma que se enfrente a algo as&iacute; ahora, si acaso quiere, cuando el acceso a inteligencia artificial generativa est&aacute; generalizado, el <em>brainrot </em>italiano, tras arrasar con m&aacute;s neuronas que el h&aacute;bito del botell&oacute;n, ha cedido su lugar a v&iacute;deos cortos de frutas con forma humanoide que le son sistem&aacute;ticamente infieles a sus maridos en el trabajo &mdash;si no os han salido ya v&iacute;deos as&iacute;, por favor, no los busqu&eacute;is&mdash;, huevos a medio cocer o espermatozoides que hablan desde el desag&uuml;e en el que caen. Contenido ante el cual uno no puede sino tener la sensaci&oacute;n de que se pudre y degrada su cerebro al verlo. Me hallo escindida en dos: por un lado, algo en estos fen&oacute;menos me dice que <em>s&iacute; </em>son distintos hoy, que no son como era la experiencia de ser peque&ntilde;a y acceder al mundo cuando yo lo era, o sea, a principios de los 2000, pero sin iPhone y sin iPad. Otra parte piensa que no hay tanta diferencia m&aacute;s all&aacute; del ritmo y la aceleraci&oacute;n, que ya de por s&iacute; pesan: para distraerme y desconectar yo ten&iacute;a la consola, pod&iacute;a enchufarme a mi GameBoy Advance, despu&eacute;s a la Nintendo DS, o acceder a un Internet que en 2007 era salvaje como una jungla.
    </p><p class="article-text">
        Ha habido un poco de alarma esta semana con un dato publicado por <em>The Economist</em>: la media de palabras por frase en los libros m&aacute;s vendidos seg&uacute;n la lista del <em>New York Times </em>ha bajado de unas 20-25 en los a&ntilde;os 30 a menos de 10-12. (Cu&eacute;ntense, pues, las palabras que por deformaci&oacute;n personal incluyo por frase en estas, mis columnas, como un m&iacute;nimo ejercicio de resistencia). Misma alarma que cuando, hace otros tantos meses, saltaba la noticia de que los libros publicados, tambi&eacute;n ensayos, pero no pocas novelas, son m&aacute;s cortos. &iquest;Es todo m&aacute;s corto y m&aacute;s inmediato, en general? Le estoy dedicando muchas vueltas a eso, y creo que coincide la simultaneidad de dos problemas: como consumidores, tenemos menos tiempo para suspender en algo la atenci&oacute;n, para disfrutar de algo bien y sin prisa; como productores, tenemos menos tiempo y condiciones m&aacute;s precarias en la que producir, y menos estabilidad vital que en otros momentos. Eso algunos. Otros han creado en medio de las ruinas. De ah&iacute; surge ese s&iacute;ntoma social: libros cortos porque no da tiempo ni a escribir libros largos ni a leerlos, frases cortas para que no haga falta un esfuerzo con tal de procesarlas, esfuerzo imposible si se llega agotado a casa despu&eacute;s de una jornada laboral capaz de destruir m&aacute;s neuronas que el <em>brainrot </em>italiano o el botell&oacute;n de fin de semana juntos.
    </p><p class="article-text">
        Esa es la realidad del presente. Es la realidad que es. La que m&aacute;s me preocupa, en el fondo, es la realidad del futuro: un futuro cada vez m&aacute;s cercano en el cual desconectar ser&aacute; un lujo. Haber aprendido a razonar sin el uso de modelos de lenguaje extendido ser&aacute; un lujo. No depender en t&eacute;rminos de productividad del uso desmedido de tecnolog&iacute;a ser&aacute; un lujo, y de pronto todo lo que tenga que ver con la desconexi&oacute;n se ver&aacute; como un nuevo divisor social, y la naturaleza y sus recursos y su disfrute quedar&aacute;n del lado de los ricos y arist&oacute;cratas, y ChatGPT ser&aacute; como un opio de los pobres. Hagamos todo lo posible por rebelarnos contra ese futuro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/desconectar-sera-lujo_129_13088863.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Mar 2026 21:33:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Desconectar será un lujo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rosalía y la hipocondría moral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/rosalia-hipocondria-moral_129_13070235.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3a1e05d2-feba-49c3-9e09-c40f7ef761ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rosalía y la hipocondría moral"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Vivimos en una exhibición pública de presuntas virtudes cuyas consecuencias más bien son, en muchas ocasiones, generar artistas o personajes públicos más cobardes, porque no posicionarse en absoluto, en nada, penaliza menos que posicionarse y equivocarse o no transmitir una formulación correcta</p></div><p class="article-text">
        En un ensayo publicado por la editorial Anagrama en 2022, los fil&oacute;sofos Natalia Carrillo y Pau Luque resum&iacute;an as&iacute; el concepto de &ldquo;hipocondr&iacute;a moral&rdquo;: &ldquo;la idea seg&uacute;n la cual si nos sentimos culpables por los males y las enfermedades del mundo social y pol&iacute;tico es porque son en efecto culpa nuestra, a pesar de que muchas veces est&eacute; lejos de ser claro qu&eacute; significa tal cosa. La hipocondr&iacute;a moral es, en pocas palabras, creer que sentir culpa nos convierte en culpables. Esta forma de falsa conciencia revela un desconcertante narcisismo patol&oacute;gico que mezcla una desmesurada presencia del yo y una br&uacute;jula moral bien imantada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No deja de asombrarme un fen&oacute;meno curioso y recurrente: los referentes culturales conservadores pueden permitirse decir lo que quieran, soltar una barrabasada, incluso ganar puntos o nuevos seguidores haci&eacute;ndose los cancelados o haciendo el burro. Mientras tanto, la izquierda trata a quien identifica como un referente cultural &ndash;progresista&ndash;, m&aacute;s veces que no, con suspicacia y sospecha, esperando un error o desliz para saltar a una yugular metaf&oacute;rica. Se da, con frecuencia, por pol&eacute;micas artificiales o en las que quienes se implican tampoco tienen nada que ganar, ni que perder, ni que contribuir. Creo que lo ejemplifican algunas de las pol&eacute;micas de los &uacute;ltimos meses en torno a declaraciones de Rosal&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos meses, en una entrevista para Radio 3, Rosal&iacute;a, preguntada sobre si era feminista, afirm&oacute; que se rodeaba de ideas feministas, pero no se consideraba moralmente lo suficientemente perfecta como para considerarse dentro de un 'ismo'. La reacci&oacute;n y el reproche fueron pr&aacute;cticamente inmediatos, incluida la cr&iacute;tica seg&uacute;n la cual lo que subyac&iacute;a a las palabras de la cantante era pura tendencia reaccionaria. Creo, en realidad, que tampoco dec&iacute;a nada ni muy descabellado ni especialmente grave. Lo relevante ah&iacute; es c&oacute;mo entendemos el feminismo: como pr&aacute;ctica, como identidad o como virtud.
    </p><p class="article-text">
        En la d&eacute;cada pasada, m&aacute;s o menos coincidiendo con el primer mandato de Trump, surgieron las cr&iacute;ticas a una actitud pretendidamente progresista: en el ingl&eacute;s original, &lsquo;virtue signalling&rsquo;; en su adaptaci&oacute;n al castellano, 'postureo &eacute;tico'. Consistir&iacute;a en entender la adscripci&oacute;n a causas morales o pol&iacute;ticas como algo que s&oacute;lo necesita una enunciaci&oacute;n, o sea, decirlo, decir una cosa determinada, y a trav&eacute;s de ese decirlo permite ganar puntos en un campo social donde imperan unos valores determinados. Cuando algunos cr&iacute;ticos atacan lo 'woke', t&eacute;rmino un poco m&aacute;s batiburrillo, tienden a criticar en muchas ocasiones ese postureo &eacute;tico, la reducci&oacute;n de la acci&oacute;n pol&iacute;tica o &eacute;tica a un tuit, o un post en Instagram, o el bot&oacute;n de compartir de un art&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        La otra cara de ese postureo &eacute;tico implicar&iacute;a que, como al enunciar esa postura se gana algo, de pronto, y al mismo tiempo tambi&eacute;n se reivindica la pertenencia a una comunidad concreta, se unen los conceptos de virtud e identidad. Como si una identidad fuera en s&iacute; misma virtuosa. 
    </p><p class="article-text">
        Yo soy feminista, desde luego, pero me parece m&aacute;s sincero lo que dijo en aquella entrevista Rosal&iacute;a &ndash;su discurso sobre la imperfecci&oacute;n&ndash; que el ejemplo de otras tantas personas que, a la par que se reivindican como feministas, se comportan con crueldad, malicia o violencia. Ser feminista no deber&iacute;a ser s&oacute;lo creer en ciertas cosas, sino tambi&eacute;n llevarlas a la pr&aacute;ctica; he visto a personas que no dudar&iacute;an en decir que son 'muy feministas y mucho feministas' ejercer bastante violencia que de feminista no ten&iacute;a nada o usar el feminismo como escudo instrumental para protegerse ante cualquier acusaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La pol&eacute;mica se ha vuelto a repetir estos d&iacute;as en relaci&oacute;n a otras palabras de Rosal&iacute;a sobre diferenciar al artista de la obra en relaci&oacute;n con Picasso. No puedo evitar pensar que vivimos en una exhibici&oacute;n p&uacute;blica de presuntas virtudes cuyas consecuencias m&aacute;s bien son, en muchas ocasiones, generar artistas o personajes p&uacute;blicos m&aacute;s cobardes, porque no posicionarse en absoluto, en nada, penaliza menos que posicionarse y equivocarse o no transmitir una formulaci&oacute;n correcta. 
    </p><p class="article-text">
        Como en relaci&oacute;n con la pol&iacute;tica institucional y sus referentes tenemos el &aacute;nimo alica&iacute;do, buscamos y pedimos de los referentes culturales una identificaci&oacute;n que en otro tiempo tendr&iacute;amos con agentes pol&iacute;ticos, como nos pasa cuando vemos en Bad Bunny a un revolucionario. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que no podemos hacer es convertir la discusi&oacute;n pol&iacute;tica y social en una conversaci&oacute;n sobre lo buenos que somos, cada uno, o lo bueno que es un tercero, o lo malo que es comparado con nosotros: la medici&oacute;n de las virtudes de cada cual y el castigo o penitencia al error, a la manera cristiana, por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Es una forma de articular el debate p&uacute;blico extraordinariamente antip&aacute;tica; en un momento en el cual a la izquierda no le conviene nada hacer m&aacute;s estrecho y peque&ntilde;o su c&iacute;rculo, menos le convendr&iacute;a a&uacute;n a las coordenadas del progresismo parecerse a los confesores de nuevas iglesias virtuales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/rosalia-hipocondria-moral_129_13070235.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Mar 2026 23:30:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Rosalía y la hipocondría moral]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rosalía,Feminismo,Pablo Picasso]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Si de verdad fuéramos un país]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/si-fueramos-pais_129_13051262.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a6cb5c71-9418-466e-9f6b-d21e9bc52c77_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Si de verdad fuéramos un país"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que una parte de la dirigencia política y otra de la opinión pública no está sabiendo gestionar es que acierte el Gobierno en la política internacional, con excepción —y ahí lo aprovecharon— del cambio de postura con respecto al Sáhara</p><p class="subtitle">Intrahistoria - Sánchez, ante los primeros bombardeos sobre Irán: “20 años después, el mismo error. Nos toca ahora marcar la diferencia”</p></div><p class="article-text">
        Dice el teorema del mono infinito que un n&uacute;mero infinito de monos escribiendo en con un n&uacute;mero infinito de m&aacute;quinas de escribir lograr&iacute;a escribir cualquier texto; esta &uacute;ltima semana hemos asistido a una combinatoria parecida con todos los textos posibles sobre la posici&oacute;n de Espa&ntilde;a con respecto a la guerra en Oriente Pr&oacute;ximo, lo que ha hecho S&aacute;nchez y por qu&eacute; lo ha hecho, y un n&uacute;mero infinito de columnistas podr&iacute;a rellenar un n&uacute;mero infinito de peri&oacute;dicos, qui&eacute;n sabe si hasta dar con algo brillante, inusitado, como capaces ser&iacute;an los monos de redactar El Quijote. Le&iacute;a este domingo c&oacute;mo, para Ignacio Molina, investigador en el Real Instituto Elcano, era llamativo y triste &ldquo;que cuatro analistas brillantes [coincidieran] en el prisma perezoso del derrotismo, el complejo de inferioridad y la autodenigraci&oacute;n colectiva&rdquo;. La idea del prisma perezoso es aquella seg&uacute;n la cual dar&iacute;a m&aacute;s o menos igual cualquier posicionamiento: todo quedar&iacute;a reducido a un mero gesto simb&oacute;lico por la &ldquo;irrelevancia&rdquo; global de Espa&ntilde;a, su estatus como pa&iacute;s de segunda o tercera fila; por ende, todo movimiento en pol&iacute;tica exterior tiende a pensarse como sospechosamente c&iacute;nico, pues <em>no </em>podr&iacute;a estar motivado por una voluntad real de intervenir en los asuntos de pol&iacute;tica exterior a prop&oacute;sito de los cuales se diera el posicionamiento. Como no podemos parar la guerra, oponernos a ella ser&iacute;a un postureo.
    </p><p class="article-text">
        No espero de los dirigentes pol&iacute;ticos que estos sean guiados por voluntades puras, ni me imagino que tomen sus decisiones con firmeza idealista, como quien c&aacute;ndidamente esperar&iacute;a que las personas a las que vota fueran mucho mejores, y m&aacute;s nobles, que una misma; poco interesante me parece el ejercicio de reducir la conversaci&oacute;n p&uacute;blica a cu&aacute;les son los motivos por los que alguien, en su fuero interno, toma una decisi&oacute;n, escoge decir esto o aquello, y m&aacute;s importantes los efectos que esa decisi&oacute;n produce. En resumen: asisto un poco aburrida y con desinter&eacute;s a la acumulaci&oacute;n de discursos sobre si S&aacute;nchez se posiciona de tal o cual manera por conveniencia o con firmeza, por inter&eacute;s o desinteresadamente. La pol&iacute;tica nunca me parece un juego desinteresado. He aqu&iacute; uno de los argumentos de la derecha esta semana, al hallarse con el pie cambiado e inc&oacute;moda ante el acertado posicionamiento en pol&iacute;tica internacional del Gobierno: la nostalgia del confesor que quiere meterse en mentes ajenas.
    </p><p class="article-text">
        El otro, que avanzaba al principio, tiene que ver con un lamento distinto, como el de la nota que se encontr&oacute; Elias Canetti: si, para el an&oacute;nimo citado por Canetti, &ldquo;si de verdad fuera escritor, deber&iacute;a poder impedir la guerra&rdquo;, para esa derecha, &ldquo;si fuera de verdad el Gobierno, si de verdad fu&eacute;ramos un pa&iacute;s, deber&iacute;a poder impedir la guerra&rdquo;. Para Tellado, llamar violaci&oacute;n del derecho internacional a una violaci&oacute;n del derecho internacional es vergonzoso y pone en riesgo la seguridad, estabilidad y prosperidad de Espa&ntilde;a; da igual que, mientras tanto, se ejerza un tonto servilismo de vasallo a Estados Unidos, o que se mienta subtitulando un v&iacute;deo de una ministra para que parezca que dijo lo que no dijo. Lo m&aacute;s triste, en realidad, es que, como la impotencia de la oposici&oacute;n es tan absoluta, proyectan su impotencia en la acci&oacute;n del Gobierno, y al final revelan que carecen de una posici&oacute;n que vaya m&aacute;s all&aacute; de la cr&iacute;tica, en cualquier circunstancia y pase lo que pase, a lo que el Gobierno diga o crea conveniente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay mil cuestiones de pol&iacute;tica interior en las cuales el Gobierno tiene grandes deficiencias; mucho se ha escrito tambi&eacute;n sobre el choteo en cuanto a la crisis habitacional y de vivienda que han supuesto las pol&iacute;ticas llevadas a cabo &mdash;o m&aacute;s bien la ausencia de estas&mdash; desde el ejecutivo. Pero lo que una parte de la dirigencia pol&iacute;tica y otra de la opini&oacute;n p&uacute;blica no est&aacute; sabiendo gestionar es que acierte el Gobierno en la pol&iacute;tica internacional, con excepci&oacute;n &mdash;y ah&iacute; lo aprovecharon&mdash; del cambio de postura con respecto al S&aacute;hara; el Gobierno de Espa&ntilde;a acierta al criticar una guerra montada por Israel y EEUU, sin respeto al derecho internacional, con la motivaci&oacute;n del que se cree legitimado a todo por ser m&aacute;s fuerte, y que encima, seg&uacute;n una encuesta de Reuters e Ipsos, s&oacute;lo apoya un 27% de la poblaci&oacute;n estadounidense, o sea, de la poblaci&oacute;n gobernada del pa&iacute;s cuyos gobernantes la impulsan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un debate adulto no ser&iacute;a ni el juicio de intenciones ni la resignaci&oacute;n que asume que no hay nada que hacer, pr&aacute;cticamente nunca; implicar&iacute;a una conversaci&oacute;n adulta sobre qu&eacute; modelo de Europa construir, cu&aacute;les son las deficiencias del actual, por qu&eacute; fue vergonzosa la actitud del canciller Merz ante Trump o por qu&eacute; otros pa&iacute;ses europeos han ido aline&aacute;ndose poco a poco con un Gobierno espa&ntilde;ol convertido en peque&ntilde;o faro internacional. Es una discusi&oacute;n que, en este pa&iacute;s, por incompetencia o inter&eacute;s, nadie est&aacute; en condiciones de ofrecer. Con todo aparentemente en su favor, cuando m&aacute;s invencibles se cre&iacute;an, m&aacute;s crece la sombra de perder posiciones entre una derecha incapaz de tener voluntades propias. Es una derecha apof&aacute;tica: como en la teolog&iacute;a negativa, se define por la negaci&oacute;n, por todo lo que no es. He ah&iacute; los dos salvavidas de este Gobierno, los que a&uacute;n permiten conservar algo de esperanza en que no vaya a entrar Abascal y arrasar con todo: la pol&iacute;tica internacional y la incompetencia de la oposici&oacute;n que tiene enfrente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Mar 2026 21:36:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Si de verdad fuéramos un país]]></media:title>
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