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    <title><![CDATA[elDiario.es - Elizabeth Duval]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/elizabeth-duval/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Elizabeth Duval]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Idolatría y multitud]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/idolatria-multitud_129_13282841.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/283e8d46-6257-4252-b298-752feb87e46e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Idolatría y multitud"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que hay en la vigilia, la misa, Bad Bunny o algunos macroconciertos del Primavera Sound de estos días, bajo la lluvia o sin lluvia, son rituales, momentos de reunión, en los que toda una multitud vive junta el mismo grito</p></div><p class="article-text">
        Se repite mucho que el psicoanalista franc&eacute;s Jacques Lacan afirm&oacute;, ante los estudiantes que sal&iacute;an a protestar a las calles en medio de mayo del 68, con notorio escepticismo &mdash;en parte justo, en parte injusto&mdash; respecto a la desembocadura de aquellas revueltas: &laquo;A lo que aspir&aacute;is como revolucionarios es a un amo. &iexcl;Lo tendr&eacute;is!&raquo;. &iquest;No ser&aacute; por ah&iacute; por donde confluyen todos los eventos que se dieron cita el pasado fin de semana en la capital? Por un lado, la visita de Le&oacute;n XIV, suscitando el entusiasmo de los propios, de conversos y de ajenos agitados por el recuerdo de Bergoglio y la enc&iacute;clica contra la IA; por el otro, la estancia continua de Bad Bunny con sus conciertos en el Metropolitano. Muchos art&iacute;culos se han escrito ya sobre ambos peregrinajes, su solapamiento temporal, la coincidencia, la adoraci&oacute;n cat&oacute;lica y la pagana: no es cuesti&oacute;n de a&ntilde;adir otro al mix. Pero en ambos emergen formas de idolatr&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos buscando cualquier clavo ardiendo al que agarrarnos: esta es la definici&oacute;n de nuestro tiempo. Conversaba el otro d&iacute;a con un amigo, Santiago Alba Rico, que me dec&iacute;a que, en medio de tan aciago momento internacional, lo m&aacute;s cercano que tenemos a un Komintern es el Vaticano: por su posici&oacute;n contra Trump, los recelos que despierta en la extrema derecha, la necesidad de alianzas extra&ntilde;as construidas m&aacute;s por lo que se tiene enfrente que por cualquier elemento com&uacute;n. Ese an&aacute;lisis est&aacute; basado en unas circunstancias concretas, en el contraste entre declaraciones de distintos dirigentes, sus posicionamientos, c&oacute;mo se van recolocando ejes y polos: es una forma de explicar la coyuntura y sus equilibrios.
    </p><p class="article-text">
        Otra cosa es la din&aacute;mica de furor de estos d&iacute;as con Le&oacute;n XIV. La vara de medir es tan mediocre en 2026 que pronunciamientos m&aacute;s o menos gen&eacute;ricos son tan exaltados como cuando el papa Francisco afirmaba la imposibilidad de conciliar democracia y capitalismo, suscrib&iacute;a postulados de la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n o llamaba a la defensa del planeta frente a la crisis clim&aacute;tica. Bergoglio tampoco era exactamente un revolucionario y que Le&oacute;n XIV sea relativamente m&aacute;s tibio &mdash;en su forma&mdash; no lo convierte en un conservador, pero la izquierda est&aacute; tan &aacute;vida de referentes que intenta robarle a los cat&oacute;licos los suyos. Lo cat&oacute;lico, de hecho, acaba volvi&eacute;ndose una moda, lo que no le resta ni un &aacute;pice de verdad a las conversiones reales y encuentros genuinos con la fe; normal que la gente recele, en cambio, al ver lo cat&oacute;lico retransmitido, convertido en algo <em>chic</em>, en la misma direcci&oacute;n que los vientos. Tambi&eacute;n es cierto que nunca han sido precisamente los cat&oacute;licos los reacios al culto de las im&aacute;genes.
    </p><p class="article-text">
        En la misma ciudad, al mismo tiempo, exhortaba Bad Bunny que &laquo;si tu novio no te mama el culo, pa&rsquo; eso que no mame&raquo;; aqu&iacute;, en realidad, no creo que nadie ya est&eacute; pensando en que Bad Bunny representa alg&uacute;n tipo de emancipaci&oacute;n pol&iacute;tica. Ese pensamiento s&oacute;lo habita en la imaginaci&oacute;n: es lo que muchos conservadores piensan que piensa la gente progresista. Creen que los progresistas van a un concierto as&iacute; como si fuera un ritual revolucionario, como si de all&iacute; salieran mejores, m&aacute;s depurados, m&aacute;s emancipados, como si hubiera contradicci&oacute;n entre valores feministas y perreo: se lo toman, en realidad, demasiado en serio. Imaginan, en su caso, una idolatr&iacute;a que no existe.
    </p><p class="article-text">
        Lo que hay en la vigilia, la misa, Bad Bunny o algunos macroconciertos del Primavera Sound de estos d&iacute;as, bajo la lluvia o sin lluvia, son rituales, momentos de reuni&oacute;n, en los que toda una multitud vive junta el mismo grito; pasa igual all&iacute; como en una manifestaci&oacute;n masiva contra la Ley de Universidades en Argentina, como en toda experiencia donde una se trasciende por mucho a s&iacute; misma. Esta semana le dec&iacute;a a una conocida, que ven&iacute;a del concierto de Bad Bunny e iba a repetir, que aquello no me parec&iacute;a para tanto, que la idea de estar en esa lata de sardinas sin poder moverme me parec&iacute;a agobiante. Ella me respondi&oacute; que hab&iacute;a sido la mejor experiencia de su vida. La diferencia entre ella y yo: ella hab&iacute;a ido y hab&iacute;a sido capaz de fundirse en la colectividad, yo no fui. Eso explicaba su devoci&oacute;n y mi escepticismo. A lo que se aspira, en todos estos fen&oacute;menos, es a la multitud. &iquest;No es ese deseo, en medio de tiempos de soledad, neoliberalismo, individualidad, aquello que deber&iacute;amos proteger, el indicador com&uacute;n por el cual preguntarnos?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/idolatria-multitud_129_13282841.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Jun 2026 20:30:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Idolatría y multitud]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Papa León XIV,Religión,Bad Bunny,Iglesia católica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Infierno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/infierno_129_13264038.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a7bc43a3-b5c4-41d3-98cb-f6970157e6fa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Infierno"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Llegará la semana que viene, bajarán las temperaturas, respiraremos aliviados, habrá un olvido momentáneo; llegará agosto, llegarán los incendios, dejaremos de olvidar</p><p class="subtitle">Datos - Burgos, Ávila, Zamora, Madrid y Toledo disparan sus temperaturas más de 13 grados: el mapa de un mayo de récord</p></div><p class="article-text">
        Hoy empieza junio. Par&iacute;s, sin que estemos ni siquiera en verano meteorol&oacute;gico, ya ha registrado este a&ntilde;o m&aacute;s d&iacute;as con una temperatura m&aacute;xima de 32 grados, como m&iacute;nimo, de lo que registra su media hist&oacute;rica desde 1991 a 2020. La media hist&oacute;rica es de 6,73 d&iacute;as. Lleva 8. <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/mapa-calor-record-2026-espana-compara-temperatura-dia-media-historica-provincia_1_13256175.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">R&eacute;cord de temperatura para un mes de mayo en Madrid, Valladolid, Segovia, Guadalajara, Toledo, Lleida, Huesca, Menorca, Le&oacute;n, Zamora, &Aacute;lava, Teruel, Ourense, Gipuzkoa, Cantabria&hellip;</a> y la lista sigue. Llegar&aacute; la semana que viene, bajar&aacute;n las temperaturas, respiraremos aliviados, habr&aacute; un olvido moment&aacute;neo; llegar&aacute; agosto, llegar&aacute;n los incendios, dejaremos de olvidar. En 2022, cuando a&uacute;n se hablaba de crisis clim&aacute;tica y de ecologismo, se populariz&oacute; un eslogan algo mordaz, un poco sat&iacute;rico: &lsquo;bienvenido al verano m&aacute;s fresco del resto de tu vida&rsquo;. Me recuerda a la inscripci&oacute;n que se lee a las puertas del Infierno de Dante: <em>&iexcl;Oh, vosotros los que entr&aacute;is, abandonad toda esperanza! </em>Aqu&iacute; no hay opci&oacute;n de entrar o no, porque no hay un <em>vosotros </em>que entre y otro que se salve: en este infierno estamos todos. Pero hubo un tiempo en el que quisimos combatirlo y hasta llegamos a esforzarnos por cambiarlo.
    </p><p class="article-text">
        Ya hay quien advierte de la posibilidad de un colapso de la AMOC, Circulaci&oacute;n de Retorno del Atl&aacute;ntico Meridional: llegar&iacute;a antes de 2100 y un mal funcionamiento de la corriente, encargada de regular el clima al transportar el agua caliente del tr&oacute;pico, podr&iacute;a conducir a Europa a inviernos m&aacute;s extremos, en los an&aacute;lisis m&aacute;s radicales, a una glaciaci&oacute;n, al ser tambi&eacute;n esta corriente la que impide otra congelaci&oacute;n de Europa; contraintuitivamente, el infierno de calor de hoy ser&iacute;a la semilla para el hielo infinito del ma&ntilde;ana. Si en televisi&oacute;n o en prensa han o&iacute;do o le&iacute;do hablar de un fen&oacute;meno El Ni&ntilde;o o incluso de un &lsquo;s&uacute;per El Ni&ntilde;o&rsquo;, la cosa va por ah&iacute;: un fen&oacute;meno clim&aacute;tico extremo, llevado a su paroxismo, que podr&iacute;a desencadenar sequ&iacute;as, inundaciones, olas de calor, huracanes.
    </p><p class="article-text">
        La forma de explicar nuestro tiempo en 2026 poco tiene que ver con la de las marchas por el clima de la juventud, ni las protestas de Greta Thunberg. En lo que llevamos de d&eacute;cada, tambi&eacute;n culturalmente, la sociedad se ha derechizado a marchas forzadas. La sucesi&oacute;n de guerras, en plural, con la invasi&oacute;n rusa de Ucrania o la situaci&oacute;n en Oriente Pr&oacute;ximo; la crisis de la vivienda, la pandemia, la inestabilidad existencial, la incapacidad para proyectarse ni siquiera en el corto plazo: tantos elementos de la situaci&oacute;n global que cristalizan en una demanda de orden, seguridad, autoridad vertical, certezas, direcci&oacute;n, a la cual dif&iacute;cilmente ha sabido c&oacute;mo dar respuesta la izquierda global. No existe ning&uacute;n tipo de seguridad, ni contra la guerra ni contra nada, si no hay un planeta en el que vivir; eso no significa que desde los discursos de izquierda se haya logrado vincular ambas cosas, que haya calado en la gente que sin futuro mundial no hay futuro individual. La d&eacute;cada de 2010, en reacci&oacute;n a la crisis financiera y agotamiento del capitalismo financiarizado, fue una d&eacute;cada de movilizaciones. La de 2020, en cambio, aparece como un tiempo de repliegue: en ese repliegue se vuelve a cualquier instituci&oacute;n, a cualquier comunidad; se busca el clavo ardiendo que quede m&aacute;s a mano.
    </p><p class="article-text">
        En medio de todo esto, el pasado 29 de mayo, el hist&oacute;rico grupo de m&uacute;sica electr&oacute;nica &mdash;entre el <em>ambient </em>y la <em>intelligent dance music</em>, en concreto&mdash; Boards of Canada lanzaba su primer disco en trece a&ntilde;os, <em>Inferno</em>. Casi una hora y diez minutos de invocaciones espectrales, referencias a lo oculto y la religi&oacute;n, como una amenaza siniestra que retrocede en el tiempo y el espacio. &iquest;Sonar&aacute; a algo muy de nicho que hable de un grupo as&iacute; en esta columna? T&eacute;ngase en cuenta otro s&iacute;ntoma de &eacute;poca, un gesto importante: un d&iacute;a antes de que el &aacute;lbum saliera, la Casa Blanca, por Trump tomada, public&oacute; en sus redes sociales un v&iacute;deo donde utilizaba la est&eacute;tica del &aacute;lbum y m&uacute;sica de Boards of Canada, con el fin de que sirviera para su propaganda. El sello musical que edita al d&uacute;o lo denunci&oacute; como una apropiaci&oacute;n indebida, &iquest;pero qu&eacute; nos dice sobre este momento que hasta este tipo de creaciones art&iacute;sticas, tan conectadas con la atm&oacute;sfera del tiempo, sean antes reapropiadas por la derecha que por la izquierda? Este fin de semana se ha estrenado en los Estados Unidos la pel&iacute;cula <em>Backrooms</em>, que origina en un <em>creepypasta </em>divulgado en el <em>imageboard </em>4chan, a&ntilde;os atr&aacute;s: algo que tambi&eacute;n suena muy, muy de nicho. Pues bien: ha sido el mejor estreno en la historia de su distribuidora, A24, ha recaudado 81 millones de d&oacute;lares en su primer fin de semana y el 88% de su p&uacute;blico han sido menores de 35 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Si queremos que el infierno no sea inevitable, combatir el infierno, o hacer otra cosa que el infierno &mdash;ya ni siquiera hallar en &eacute;l algo que no lo sea, como escrib&iacute;a Calvino&mdash;, quiz&aacute; sea necesario, en alg&uacute;n momento, tratar de entender los estilos, formas, manifestaciones de lo contempor&aacute;neo, que poco tienen que ver con las recetas de todo tiempo anterior. Hacer algo por la crisis clim&aacute;tica es tan urgente hoy como en 2022: es, de hecho, m&aacute;s urgente. Pero los esl&oacute;ganes de 2022 no est&aacute;n escritos con el esp&iacute;ritu del tiempo que hace falta hoy. &iquest;No atormenta pensar en lo imposible que es salir a la calle sin derretirse, c&oacute;mo cada a&ntilde;o la experiencia del verano se vuelve un poco peor, y reconocer, al mismo tiempo, que ya nadie lo politiza, que ya nadie habla de ello, si no es directamente para invocar la imagen del apocalipsis? Se trata de repolitizar el infierno: tarea mucho m&aacute;s urgente, y se me perdonar&aacute; el exabrupto, que las crisis contingentes de la izquierda de estos meses.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/infierno_129_13264038.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 May 2026 20:05:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Clima,Emergencia climática,Izquierda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nepobebés en la Moncloa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/nepobebes-moncloa_129_13246713.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4b7152e6-19c8-4b32-bfe6-3a785cd275c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nepobebés en la Moncloa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay ciertas dosis de nepotismo que no escandalizan, aunque sean igual de sintomáticas de la desigualdad que todas las demás. Hay nepotismos que toleramos, porque culturalmente nos parecen nuestros, casi sanos, no tachables; hay otros, claro, que no</p></div><p class="article-text">
        Fue la palabra de moda en Internet durante unas semanas, quiz&aacute; un mes, y luego la New York Magazine le dedic&oacute; su portada: &laquo;tiene los ojos de su madre&hellip; &iexcl;y su agente!&raquo;. Como explicaba el reportaje, durante unas semanas, parec&iacute;a que todo el mundo era el hijo de <em>alguien</em>: artistas indies de Brooklyn cuyos padres tienen un art&iacute;culo dedicado a ellos en Wikipedia, cantantes que son hijos de directores de cine, artistas que son hijos de cantantes, cantantes que son hijos de cantantes. &laquo;Un beb&eacute; es un mont&oacute;n de alegr&iacute;a; un <em>nepobaby </em>es la prueba f&iacute;sica de que la meritocracia es mentira&raquo;. Todo el mundo es hijo de alguien, pero no de <em>alguien</em>; ser hijo de famoso ayuda mucho, desde luego, a la hora de convertirse en famoso, tener acceso a contactos, una agenda, capacidad de influencia. Donde m&aacute;s se ha visto es en el mundo de las artes, el entretenimiento, el espect&aacute;culo. Pero no solo.
    </p><p class="article-text">
        Los hijos de Aznar y Ana Botella no ser&aacute;n exactamente <em>nepobeb&eacute;s, </em>&iquest;pero qui&eacute;n va a negar que les habr&iacute;a sido mucho m&aacute;s dif&iacute;cil montar sus negocios, sus empresas de restauraci&oacute;n, navegar entre la <em>jet set </em>madrile&ntilde;a, poder acceder a la gente adecuada, si no fueran precisamente los hijos de <em>sus </em>padres? Hunter Biden, hijo de Joe Biden, lleg&oacute; a los 25 a&ntilde;os a un alto puesto ejecutivo en un banco de Delaware&hellip; que financiaba parte de las campa&ntilde;as electorales de su padre. El yerno de Trump, Jared Kushner, aparte de ser hijo de un multimillonario, es directamente &ldquo;enviado especial para la paz&rdquo; en el Gobierno de su suegro. Como ha contado este mismo peri&oacute;dico, Felipe Gonz&aacute;lez fue socio de Oyauri Investment con su propio hijo, empresa posteriormente adquirida por Indra cuando Indra era presidida por un hombre&hellip; nombrado por el propio Gobierno de Felipe Gonz&aacute;lez en 1993.
    </p><p class="article-text">
        Imagino que, para unos padres, desear el mejor futuro posible para sus hijos es un sentimiento casi universal. Ante la adversidad se est&aacute;, pues, dispuesto a ayudar, disponer, allanar el camino, recoger y apoyar cuando los ni&ntilde;os tropiezan y se caen. Ser&iacute;a dif&iacute;cil obviar que la cultura espa&ntilde;ola, empresarial y, b&aacute;sicamente, la cultura en general, se rige por <em>contactos</em>: qui&eacute;n conoce a qui&eacute;n, y de qu&eacute;, y a qu&eacute; colegios iba, y d&oacute;nde estudi&oacute; y qu&eacute; amigos hizo. Nadie se habr&iacute;a escandalizado si la ayuda de Zapatero a sus hijas hubiese consistido simplemente en hacer algunas llamadas y tirar de un par de contactos para asegurarles las mejores pr&aacute;cticas o un peque&ntilde;o puesto trampol&iacute;n desde el que comenzar sus carreras. Hay ciertas dosis de nepotismo que no escandalizan, aunque sean igual de sintom&aacute;ticas de la desigualdad que todas las dem&aacute;s. Hay nepotismos que toleramos, porque culturalmente nos parecen nuestros, casi sanos, no tachables; hay otros, claro, que no.
    </p><p class="article-text">
        Ser&aacute; la justicia la que aclare la realidad de la imputaci&oacute;n de Zapatero y todo aquello de lo que se le acusa. Entiendo perfectamente el &aacute;nimo de consternaci&oacute;n e incredulidad que ha reinado esta pasada semana. De lo m&aacute;s extra&ntilde;o me han parecido, de todas las informaciones, las que trataban espec&iacute;ficamente la facturaci&oacute;n de Whathefav, acusada de ser canalizadora financiera, de mover m&aacute;s de un mill&oacute;n de euros recibidos de empresas como An&aacute;lisis Relevante o Inteligencia Prospectiva sin que ese mill&oacute;n hallara justificaci&oacute;n laboral alguna m&aacute;s all&aacute; de &ldquo;la maquetaci&oacute;n de un informe&rdquo;. Por bien que se maquete, me cuesta creer que alguien pague 40.000 euros al a&ntilde;o por abrir el InDesign o, en el peor de los casos, el Canva; me cuesta menos creer que alguien pague 40.000 euros al a&ntilde;o a la empresa de las hijas del expresidente por <em>ser </em>ellas las hijas del expresidente, pero me perturban las conclusiones a las que eso lleva, los deslices &eacute;ticos, la torpeza que trasluce.
    </p><p class="article-text">
        No deja de tener su parte injusta el foco sobre &eacute;l de estos d&iacute;as y la permisividad con los otros. Hasta que se demuestre lo contrario, no creo necesariamente que Zapatero haya hecho cosas <em>peores </em>que otros expresidentes; el problema est&aacute; en que no creo que las acciones de los dem&aacute;s est&eacute;n tampoco justificadas, ni que podamos zanjar este tema con un &ldquo;&iexcl;es lo que los expresidentes hacen!&rdquo;. Resulta enormemente inc&oacute;modo para cualquier persona de izquierdas tener una sombra de duda sobre la presencia de nepobeb&eacute;s en La Moncloa. Resulta un agravio inmenso a cualquier aspiraci&oacute;n de justicia social que, mientras la juventud vive sin perspectivas de futuro, sin trabajo decente y sin casa, las hijas de Zapatero, que <em>ya </em>contaban con un negocio aparentemente viable <em>antes </em>de facturar a las empresas relacionadas con su padre, &ldquo;embolsen&rdquo; gracias a su padre ese mill&oacute;n adicional. Y, sobre todo, abre la pregunta, la que m&aacute;s des&aacute;nimo y consternaci&oacute;n generar&aacute;, si lo que escuchamos &mdash;y a lo que ya dan credibilidad medios de todo signo, no s&oacute;lo &ldquo;la derecha&rdquo;&mdash; acaba revel&aacute;ndose como cierto, en mayor o menor porcentaje: &iquest;qu&eacute; necesidad hab&iacute;a de todo esto?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/nepobebes-moncloa_129_13246713.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 May 2026 19:52:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nepobebés en la Moncloa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Moncloa,José Luis Rodríguez Zapatero,José María Aznar,Felipe González]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fascismo cáscara]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/fascismo-cascara_129_13227886.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8fb35f30-c2f1-451e-ade6-d534da05aa0d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fascismo cáscara"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los exponentes del fascismo cosplay se disfrazan por algo, tienen motivos para ponerse esa careta; en el caso de Ayuso, sólo existe el disfraz, sin motivos, voluntad de poder sin atributos</p></div><p class="article-text">
        Escribe el argentino Luis Ignacio Garc&iacute;a que &laquo;si el fascismo era sin&oacute;nimo de rigidez y estereotipia, al punto que implicaba formas de parodia involuntaria, ahora la parodia deja de ser involuntaria y pasa a ser deliberada: hoy Hitler es Charlot, lo que le otorga la fuerza estrat&eacute;gica adicional de hacerse pasar por una imitaci&oacute;n de Hitler&raquo;. Es gracias a su escudo autopar&oacute;dico que puede instalarse con eficacia el fascismo del siglo XXI: porque deviene cosplay, se viste de s&iacute; mismo como si no lo fuera, se enmascara y se coloca detr&aacute;s de algo mientras se&ntilde;ala su m&aacute;scara. Aplica en el caso de Milei, que encima tiene como diputada, entre sus filas, a una cosplayer profesional, Lilia Lemoine. Nada en contra del cosplay ni de disfrazarse; cierto es que ser cosplayer no es el curr&iacute;culo esperado para una diputada. Tampoco lo ser&iacute;a para una presidenta ser Community Manager de la cuenta de un perro. Esos tiempos vivimos y esa hoja de servicio nos presentan.
    </p><p class="article-text">
        Pensaba, al leer su libro, en cu&aacute;n aplicable era lo que estaba leyendo a la realidad espa&ntilde;ola. Abascal tiene un tono grave y una seriedad que no encajan tanto con el subrayado par&oacute;dico del tono cosplay, es un fascismo que se cree mucho a s&iacute; mismo, es pomposo pero no burlesco, su falta de flexibilidad rebaja su techo. Ayuso, en cambio, es una pol&iacute;tica m&aacute;s laxa, m&aacute;s socarrona, va por el mundo con una chuler&iacute;a muy madrile&ntilde;a que explica parte de su construcci&oacute;n de personaje y su arrastre electoral. Pero tiene al menos una diferencia grande con el fascismo cosplay argentino.
    </p><p class="article-text">
        Isabel D&iacute;az Ayuso es fascismo c&aacute;scara. Debajo del fascismo cosplay de Milei, para entenderlo, hay que bucear en su biograf&iacute;a, su psicolog&iacute;a, su obsesi&oacute;n por clonar a sus perros, sus dificultades en las relaciones humanas, su historia familiar, su ruptura del tab&uacute; del incesto con su hermana todopoderosa en el gabinete. Quiz&aacute; su crueldad siga resultando incomprensible, sus gestos imposibles de aceptar, su pantomima demasiado exagerada; nadie podr&aacute; decir, sin embargo, que no cuenta con explicaciones. Ayuso, en cambio, es el vac&iacute;o. No tiene casi historia m&aacute;s all&aacute; de lo que superficialmente conocemos sobre su novio. Ahora ha salido una biograf&iacute;a, publicada por David Fern&aacute;ndez en Libros del K.O., pero incluso con todo lo que ah&iacute; se cuenta, comparado a las historias de Milei, a la de Trump (a prop&oacute;sito del cual se hizo una pel&iacute;cula hace muy poco), a la de Musk, la historia de Ayuso es una historia de nada. Fue presidenta precisamente por no ser nada, por haber sido amiga de Casado, presidenta como advenediza, por azar.
    </p><p class="article-text">
        En esta imagen, pues, Ayuso es un disfraz sin nadie debajo. Pero este vac&iacute;o no es una cualidad debilitante, no la hace de menos: quiz&aacute; sea una clave de su &eacute;xito. Al no haber nada, m&aacute;s f&aacute;cil es llevar el disfraz o ser s&oacute;lo m&aacute;scara, rapsoda que recite lo que MAR le dice, bien ejemplificado en que resultara veros&iacute;mil la acusaci&oacute;n de que iba por la vida con pinganillo. Los exponentes del fascismo cosplay se disfrazan por algo, tienen motivos para ponerse esa careta; en el caso de Ayuso, s&oacute;lo existe el disfraz, sin motivos, voluntad de poder sin atributos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si es m&aacute;s c&aacute;scara que cosplay, &iquest;es realmente <em>fascismo</em>? El momento que mejor lo ejemplifica es aquella ocurrencia de Almeida en un mitin, burl&aacute;ndose del calificativo: &ldquo;Seremos fascistas, pero sabemos gobernar&rdquo;. Quiz&aacute; no partieran de ah&iacute; ni lo sean siempre, aunque s&iacute; originara del franquismo su partido; puede que no sea esa su tradici&oacute;n pol&iacute;tica, pero comparten sus elementos culturales, cierto aire de &eacute;poca. El desprecio por parte de lo humano y por el pensamiento. La crueldad en el gobierno, la brutalidad, la justificaci&oacute;n de la destrucci&oacute;n. La censura, como en este San Isidro, a quienes los critican desde un escenario. La construcci&oacute;n de un sistema, en Madrid, atado y bien atado. El PP de Madrid es toda una instituci&oacute;n de la cual Ayuso s&oacute;lo es su versi&oacute;n m&aacute;s afinada, su evoluci&oacute;n final: pol&iacute;tica sin atributos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/fascismo-cascara_129_13227886.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 May 2026 22:49:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fascismo cáscara]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fascismo,Isabel Díaz Ayuso,Javier Milei,Extrema derecha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre herederos y desheredados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/herederos-desheredados_129_13209884.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c3a75fdb-b419-4cf7-9ca0-5a9cd2a0e8b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entre herederos y desheredados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En España, país que, desde el franquismo, quiso sustituir la sociedad de proletarios por una sociedad de propietarios para reducir la conflictividad social, los hay que heredarán casas y los hay que heredarán deudas, o renunciarán a sus herencias</p><p class="subtitle">Una orden religiosa logra desahuciar con un gran despliegue policial a Mariano, jubilado de 67 años, de su casa en Madrid</p></div><p class="article-text">
        Todo aquel que venga al mundo se dar&aacute; cuenta un d&iacute;a de que existen las clases sociales. Hay formas m&aacute;s inmediatas y v&iacute;as postergadas, pero el hechizo de la igualdad es un hechizo, su conciencia eventualmente se rompe. Puedes reconocerlo desde pronto por haber vivido la pobreza, por la ausencia de algo que llevarte a la boca, por no tener luz, carecer de techo, convivir con la miseria. Puedes intentar negarlo viviendo en las alturas, alej&aacute;ndote del mundo, construyendo palacios fortificados, como todo barrio rico que se niega a que se cuele dentro lo real si no es en la forma del servicio; da igual, la ilusi&oacute;n no dura, la ilusi&oacute;n se acaba.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Puedes creerte durante un tiempo el sue&ntilde;o de la clase media o vida mediana, pensar que todo el mundo m&aacute;s o menos se parece, que te encuentras entre semejantes: no importa, conforme m&aacute;s gente y m&aacute;s mundo conozcas m&aacute;s aparecer&aacute;n las diferencias, y si dedicas tiempo a contemplar las peque&ntilde;as, en las peque&ntilde;as habr&aacute; un abismo, un fractal, como si cada diferencia diminuta revelase las ramas de otras muchas diferencias eternas. La injusticia es ineludible. Se puede despu&eacute;s negar o tratar con cinismo, pero en alg&uacute;n momento cualquiera se encuentra con ella.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; sucede entonces? No es tanto que el mundo quede dividido, que lo queda, como que t&uacute; acabas encontr&aacute;ndote en una de sus orillas, descubriendo que los tr&aacute;nsitos tienden a ser defectuosos, que no hay buenos caminos de ida y vuelta. S&oacute;lo una parte del mundo estar&aacute; expuesta a ciertas cosas. El otro d&iacute;a, tras muchos intentos, <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/jovenes-cuelgan-casa-mariano-evitar-desahucio-madrid-promovido-orden-religiosa_1_13201715.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Venerable Orden Tercera de San Francisco de As&iacute;s desahuciaba a Mariano</a>, un jubilado, un pensionista de 67 a&ntilde;os; quedaba Mariano, por acci&oacute;n de la polic&iacute;a, sin casa, sin hogar, se abr&iacute;a la tierra bajo sus pies para trag&aacute;rselo. Existen quienes saben que eso es una posibilidad para ellos, quienes no cuentan con una red, o una red precaria, y luego existen quienes nunca conocer&aacute;n esa incertidumbre. Vivimos entre herederos y desheredados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a hacerse el experimento de coger cualquier grupo social y preguntarle a sus componentes: &iquest;t&uacute; en qu&eacute; orilla te encuentras, eres la cara o la cruz de la moneda? &iquest;Disfrutas de la vida como quien goza en sus certezas, sabes que el mundo se ocupar&aacute; bien de ti, que podr&aacute;s sufrir, pero no hundirte, o te encuentras entre quienes viven a un mal mes, un accidente, una tragedia, una distancia m&iacute;nima y peque&ntilde;a del infortunio? &iquest;No es esa la gran l&iacute;nea divisoria contempor&aacute;nea, el umbral de salvaci&oacute;n que nos separa? &iquest;No es una l&iacute;nea, cuando la sociedad fracasa, cuando el Estado del bienestar fracasa, capaz de descomponerlo todo, destruirlo todo, arrasar infinitamente tantas vidas posibles? &iquest;Qu&eacute; conciencia albergas de la fatalidad?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es una diferencia, en el fondo, tan grande que expresarla resulta hasta dif&iacute;cil. En Espa&ntilde;a, pa&iacute;s que, desde el franquismo, quiso sustituir la sociedad de proletarios por una sociedad de propietarios para reducir la conflictividad social, los hay que heredar&aacute;n casas y los hay que heredar&aacute;n deudas, o renunciar&aacute;n a sus herencias. Yo he habitado siempre el mundo de los desheredados y admiro la gracilidad de los a&eacute;reos, los herederos, c&oacute;mo pueden transitar la vida sin esa preocupaci&oacute;n mayor, sin reconocer la sombra que amenaza con com&eacute;rselos, como trag&oacute; la ballena a Jon&aacute;s. Hoy, que la vivienda y el alquiler marcan en nuestra sociedad nuevas l&iacute;neas divisorias, cuando la gran divisi&oacute;n futura de la juventud ser&aacute; esa, esa transferencia ineludible, que se acerca con el tiempo, &iquest;c&oacute;mo haremos frente a la conflictividad social que nazca cuando se separen del todo las orillas, cuando hereden unos y otros sean despose&iacute;dos? &iquest;Qu&eacute; amistades, amores y complicidades quedar&aacute;n rotos sin remedio al caer todas esas m&aacute;scaras?
    </p><p class="article-text">
        Hay quienes nacieron en su d&iacute;a como desheredados y han colocado todo el empe&ntilde;o de una vida en convertir a sus hijos en herederos. Los hay que no lo han logrado, los hay que lo consiguen. Hasta los herederos, si las l&iacute;neas de su destino se tuercen, pueden un d&iacute;a convertirse en desheredados. Si la paz social reposa sobre esa ilusi&oacute;n, ese misterio, &iquest;c&oacute;mo es posible que la pol&iacute;tica no haga todo lo posible por conservar esa magia, como la de los ni&ntilde;os que siguen creyendo en los Reyes Magos? Hoy vivimos en una sociedad donde la religi&oacute;n puede desahuciar a un jubilado. Vivimos en un mundo donde la crueldad es condici&oacute;n de lo posible. Hay algo en ese mundo tembloroso que es insostenible. Cuando llegue ese cataclismo, cuando la violencia quede desnuda, &iquest;de qu&eacute; lado estar&aacute;s? &iquest;Qu&eacute; habr&aacute;n parado nuestros pol&iacute;ticos y qu&eacute; barbaridades habr&aacute;n consentido? &iquest;Cu&aacute;nto m&aacute;s estamos dispuestos a permitir que el mercado inmobiliario doblegue nuestros futuros, convierta en imposibles los planes de millones de familias? Algo tiene que romperse. Algo tiene que caer. Podemos negarlo pensando que la inercia lo solucionar&aacute;, tratar el tema con cinismo; da igual, la ilusi&oacute;n no dura, la ilusi&oacute;n se acaba.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/herederos-desheredados_129_13209884.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 May 2026 20:59:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Entre herederos y desheredados]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Desigualdad,Desigualdad económica,Vivienda,Desahucios,Religión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las preguntas que tiene que hacerse la izquierda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/preguntas-hacerse-izquierda_129_13191600.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3565316f-7950-4959-8f4e-26bfe1a83809_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las preguntas que tiene que hacerse la izquierda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿La izquierda está jugando a tener lo más atado posible su futuro grupo parlamentario, resistente desde la oposición frente a una mayoría de derechas, o a creerse que puede disputarlas?</p></div><p class="article-text">
        <strong>1.</strong> <strong>&iquest;Esto va de resistir o va de ganar?</strong> Pueden parecer compatibles, pero son dos l&oacute;gicas que se enfrentan. En diversas comunidades aut&oacute;nomas, el PSOE ha enviado una y otra vez a ministros-candidatos con una vocaci&oacute;n sacrificial. Las elecciones, en esos casos, no se toman como una contienda a disputarle a la derecha, sino como el paso previo al control del partido y de sus grupos parlamentarios. Pilar Alegr&iacute;a no gan&oacute; en Arag&oacute;n, pero ahora controla Arag&oacute;n. Mar&iacute;a Jes&uacute;s Montero no ganar&aacute; en Andaluc&iacute;a, pero va a controlar Andaluc&iacute;a. <a href="https://www.eldiario.es/politica/oscar-lopez-vito-quiles-basura-fascista-financiada-pp_1_13188534.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Oacute;scar L&oacute;pez no es un candidato genial ni brillante para la Comunidad de Madrid</a>, pero va a asegurar el control org&aacute;nico del PSOE de la Comunidad de Madrid. Es una l&oacute;gica v&aacute;lida. Si la extendemos a las pr&oacute;ximas elecciones generales, es una l&oacute;gica preocupante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;La izquierda est&aacute; jugando a tener lo m&aacute;s atado posible su futuro grupo parlamentario, resistente desde la oposici&oacute;n frente a una mayor&iacute;a de derechas, o a creerse que puede disputarlas? Un candidato puede ser el mejor para resistir, pero no para ganar. <a href="https://www.eldiario.es/extremadura/politica/cotrina-arranca-etapa-psoe-extremeno-direccion-unidad-carga-pacto-pp-vox-humillacion_1_13172654.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;lvaro S&aacute;nchez Cotrina, en Extremadura, es, por ejemplo, una apuesta para intentar disputar una victoria futura</a>. <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/monica-oltra-anuncia-presenta-candidata-ayuntamiento-valencia_1_13105696.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">M&oacute;nica Oltra es una apuesta para ganar el Ayuntamiento de Val&egrave;ncia</a>; Diana Morant es una apuesta para la resistencia org&aacute;nica en la Comunitat Valenciana. &iquest;Habr&aacute; m&aacute;s o nos apuntamos directamente a la imaginaci&oacute;n de la cat&aacute;strofe?
    </p><p class="article-text">
        <strong>2.</strong> <strong>&iquest;C&oacute;mo maximizar la movilizaci&oacute;n de los electores de izquierdas?</strong> He aqu&iacute; una cuesti&oacute;n importante: los &uacute;ltimos cambios en el Gobierno, con el ascenso de Carlos Cuerpo a la vicepresidencia primera y el nombramiento de Arcadi Espa&ntilde;a en Hacienda, pod&iacute;an conducir a pensar en una parte final de la legislatura, al menos para el PSOE, donde copara m&aacute;s espacio lo t&eacute;cnico, lo econ&oacute;mico, la gesti&oacute;n de la crisis provocada por la guerra. Esto, que tendr&iacute;a sentido si la intenci&oacute;n fuera recuperar a parte de los votantes que al PSOE se le han ido desmovilizando, es incompatible con la otra tentaci&oacute;n socialista, agravada por la incomparecencia de su flanco izquierdo: la de quedarse con todo el voto m&aacute;s de izquierdas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa absorci&oacute;n servir&iacute;a para que el PSOE tuviera el grupo parlamentario m&aacute;s extenso posible en el pr&oacute;ximo Congreso de los Diputados, pero el vaciamiento que supondr&iacute;a del espacio que en la &uacute;ltima convocatoria se present&oacute; como Sumar hace inviable aritm&eacute;ticamente una mayor&iacute;a alternativa a la de las derechas. Repitiendo la primera pregunta: &iquest;prefiere el PSOE un grupo m&aacute;s nutrido o prefiere la posibilidad de poder volver a gobernar? &iquest;Est&aacute; la izquierda haciendo los deberes para que el PSOE no le coma por completo la tostada?
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. &iquest;Qu&eacute; va a pasar con el vac&iacute;o de liderazgo del espacio del cambio?</strong> La brillante intervenci&oacute;n de Pablo Bustinduy en el debate a prop&oacute;sito de la pr&oacute;rroga de los alquileres &mdash;menci&oacute;n especial para su r&eacute;plica a Carlos H. Quero, que lo desenmascaraba eficazmente: Quero no es un buen representante obrerista, sino el hijo de un juez&mdash; pierde parte de su potencial cuando se recuerdan las negativas, por activa y por pasiva, que el ministro ha dado a postularse como futuro candidato de ese espacio. Todos los partidos lo ver&iacute;an con buenos ojos, menos &eacute;l; sus motivos son leg&iacute;timos, pero impactan en el tablero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La hip&oacute;tesis Rufi&aacute;n se ha desinflado tras su encuentro con Irene Montero y en medio de la pol&eacute;mica en el seno de M&aacute;s Madrid. Sin Yolanda D&iacute;az al frente, lo que era Sumar es ahora una estructura sin candidato; Rufi&aacute;n es, al contrario, un candidato sin estructura. Es una situaci&oacute;n insostenible y hay que huir de la tentaci&oacute;n de sostenerla demasiado tiempo. Los votantes de buena parte de la izquierda hoy est&aacute;n frustrados &mdash;por cosas como la vivienda&mdash; y, encima, hu&eacute;rfanos. Lo peor ser&iacute;a que esa orfandad pasara de circunstancial a existencial.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. &iquest;Cu&aacute;ndo aprenderemos a convertir el conflicto en una oportunidad en vez de un psicodrama?</strong> Lo peor de <a href="https://www.eldiario.es/madrid/monica-garcia-emilio-delgado-enzarzan-discusion-funcionamiento-primarias-madrid_1_13176061.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la discusi&oacute;n a cielo abierto entre M&oacute;nica Garc&iacute;a y Emilio Delgado</a> de la semana pasada fue la escenificaci&oacute;n de una pelea a prop&oacute;sito de sillas, sembrada posteriormente de filtraciones interesadas y bilis supurando, embarrada entre una discusi&oacute;n a prop&oacute;sito de primarias y participaci&oacute;n ininteligible para cualquiera que no se pase el d&iacute;a pensando en la vida interna de los partidos. Y ah&iacute; afuera, ya lo siento, no hay nadie que se pase el d&iacute;a pensando en la vida interna de los partidos. La vida interna de los partidos, de hecho, es un tema aburrido, cansino hasta para los m&aacute;s cafeteros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En vez de animar al ensanchamiento, las discrepancias se convierten en un concurso de pu&ntilde;aladas. En lugar de construir sistemas abiertos para la elecci&oacute;n de candidaturas, se mezcla la disputa por la candidatura con la disputa por el poder org&aacute;nico. La ciudadan&iacute;a no tiene &aacute;nimos para ayudar a los pol&iacute;ticos en la gesti&oacute;n de sus traumas y trifulcas personales. Y los pol&iacute;ticos siguen viendo el disenso, m&aacute;s veces que no, como un problema, cuando el disenso podr&iacute;a ser diversidad, polifon&iacute;a, un coro de voces, capacidad de hablarle a m&aacute;s gente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. &iquest;De qu&eacute; estamos hablando?</strong> En lo que llevamos de legislatura, &iquest;ha surgido alg&uacute;n discurso nuevo o suena la izquierda incluso m&aacute;s antigua que en 2023? &iquest;No hab&iacute;a m&aacute;s creatividad en la campa&ntilde;a de Sumar de aquellas elecciones &mdash;la que habl&oacute; de una herencia universal, la que inventaba propuestas, la que trataba de imaginar un proyecto de pa&iacute;s&mdash; que en la ch&aacute;chara infinita sobre construcci&oacute;n de coaliciones que hoy apresa a ese espacio? &iquest;Hay algo que decir sobre vivienda m&aacute;s all&aacute; de la queja por una aritm&eacute;tica parlamentaria imposible? &iquest;Tiene la izquierda un discurso definido sobre la inteligencia artificial? &iquest;Sabemos rebatir el relato racista y xen&oacute;fobo de la derecha que ata la seguridad a la inmigraci&oacute;n? &iquest;Alguna idea nueva? &iquest;Alguna propuesta?
    </p><p class="article-text">
        Aunque las respuestas al resto de preguntas sean las apropiadas, si la izquierda no resuelve esta &uacute;ltima, el ejercicio probablemente sea en vano. No se puede afrontar este escenario pensando que la ret&oacute;rica, la imagen y las respuestas de 2023 siguen siendo las mejores en 2026; pensando que nada ha cambiado, que vivimos en el mismo mundo de 2023, que nada afecta a este Gobierno. El Partido Popular de 2026 no es el mismo que el de 2023. En 2023, para algunos, pactar con Vox era un error, y lo fue, y les cost&oacute; la mayor&iacute;a en las generales; en 2026, eso se da por amortizado. &iquest;Podemos analizar por qu&eacute;? &iquest;Hay alguna estrategia nueva para responder a eso? &iquest;Existe un relato bien articulado sobre qu&eacute; se ha ganado, y qu&eacute; se ha perdido, en la pr&oacute;rroga de gobierno que ha supuesto esta legislatura?
    </p><p class="article-text">
        Todas estas preguntas las esbozo con una preocupaci&oacute;n que, espero, comparta buena parte de mis lectores. Podemos discrepar en las respuestas. Podemos discrepar, tambi&eacute;n, en las formulaciones de las preguntas. Ojal&aacute; discrepemos. Pero lo urgente no es que nos las hagamos quienes observamos la situaci&oacute;n o en otros momentos vitales llegamos a participar de ellas: lo urgente es que las aborden quienes est&aacute;n a los mandos, quienes tienen capacidad de decisi&oacute;n, quienes en ocasiones parecen querer evitar estas preguntas hasta que ya es demasiado tarde. Si es posible hacerse todas estas preguntas hoy, si ya era posible hace un mes, hace dos o hace medio a&ntilde;o, &iquest;por qu&eacute; la izquierda no parece sentir urgencia alguna por responderlas, y llegar con los deberes hechos?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/preguntas-hacerse-izquierda_129_13191600.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 May 2026 19:34:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las preguntas que tiene que hacerse la izquierda]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Izquierda,Política,Sumar,Más Madrid,Compromís,Elecciones,Pablo Bustinduy,Vivienda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La transparencia sanguinaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/transparencia-sanguinaria_129_13173904.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/92bcab8f-d0c5-4ccf-8933-28f7b777a91e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La transparencia sanguinaria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 2026, lo sanguinario, lo ridículo y lo absurdo son absolutamente transparentes y mediatizados; puedes ver todos los muertos que quieras y te apetezcan, cuando quieras y donde quieras</p><p class="subtitle">Análisis - Llevo una década cubriendo a Trump. En la cena de los corresponsales de la Casa Blanca, sentí la oscuridad de forma visceral</p></div><p class="article-text">
        Esta semana le&iacute; la noticia sobre c&oacute;mo Trump quer&iacute;a reinstaurar los pelotones de fusilamiento en las ejecuciones federales: result&oacute; que justo estaba cenando con varias personas, escritores, una de ellas estadounidense, y cuando lo dije alguien respondi&oacute; que bueno, lo iba a intentar, pero no iba a poder.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; sea esta la frase que m&aacute;s se haya repetido a prop&oacute;sito de cualquiera de los aprendices de dictador de los &uacute;ltimos tiempos: lo va a intentar, pero no va a poder. Quiz&aacute; fuera tambi&eacute;n la frase que m&aacute;s se repiti&oacute; en el pasado. En cualquier caso, hay muchas cosas que ya ha podido hacer, como matar con una fuerza paramilitar (ICE) a una ciudadana a plena luz del d&iacute;a o hacer desaparecer a personas.
    </p><p class="article-text">
        Siempre he pensado que los pelotones de fusilamiento eran algo reservado para el comienzo de una novela de Garc&iacute;a M&aacute;rquez, los cuadros de Goya o las historias de horror de pa&iacute;ses ensangrentados o autoritarios. El error es m&iacute;o, claro. Pero me perturba, mucho, lo que vemos del presente y lo que se ve&iacute;a en el pasado. En su ep&iacute;logo a La zona de inter&eacute;s, Mart&iacute;n Amis cuenta las fuentes con las que se inspir&oacute; y document&oacute; para escribir esa novela a prop&oacute;sito del horror m&aacute;s inconmensurable. A ver si no resulta un poco perturbadora esta lista que revela c&oacute;mo describen algunos historiadores la Alemania del auge del nazismo: un pueblo con ganas de fatalismo, que se regodea en la petulancia y la perversidad, con ignorancia resentida y ardiente disposici&oacute;n al odio, que se negaba a la moderaci&oacute;n pero tambi&eacute;n al consuelo, con una &eacute;tica del todo o nada, preparados para abrazar lo irracional e hist&eacute;rico. Si ajustas el foco, somos nosotros, o podr&iacute;amos serlo.
    </p><p class="article-text">
        De camino al aeropuerto, la misma mujer estadounidense que estaba en la cena unos d&iacute;as antes me cont&oacute; que le preocupaba estar volvi&eacute;ndose paranoica, o parecer una seguidora de las teor&iacute;as de la conspiraci&oacute;n: no lograba creerse ninguno de los intentos de asesinato contra Donald Trump. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/detenido-sospechoso-tiroteo-entrada-cena-corresponsales-casa-blanca-trump_1_13172993.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tampoco el &uacute;ltimo</a>, el que parece un atentado de falsa bandera para justificar la existencia de su sal&oacute;n de bailes, o sea, el que ser&iacute;a el atentado de falsa bandera m&aacute;s rid&iacute;culo de todos los tiempos. Le dije que, a ver, alguno s&iacute; que tendr&iacute;a que ser real, pero a ella ni el que le roz&oacute; la oreja le convenc&iacute;a; yo estaba mucho m&aacute;s dispuesta a creer en la fatalidad y a la vez en la contingencia, en lo fulminante y en el caos. Ella quer&iacute;a, en el fondo, hallarle una explicaci&oacute;n racional al mundo.
    </p><p class="article-text">
        Creo que lo insoportable en todo esto, lo que nos hace perseguir otra explicaci&oacute;n, es su transparencia sanguinaria. Es lo contrario a la opacidad sanguinaria con la cual Martin Amis describ&iacute;a, en &uacute;ltima instancia, la memoria del Holocausto. En 2026, lo sanguinario, lo rid&iacute;culo y lo absurdo son absolutamente transparentes y mediatizados; puedes ver todos los muertos que quieras y te apetezcan, cuando quieras y donde quieras. Se reinstaura el pelot&oacute;n de fusilamiento y menos mal que nadie le ha sugerido a&uacute;n a Trump que lo retransmita en directo por Truth Social e Instagram Live. Cuando asesinaron a Charlie Kirk, el video y la sangre brotando de su cuello circulaban libres y virales por todas las redes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La transparencia sanguinaria contradice la explicaci&oacute;n racional y por eso la buscamos m&aacute;s que nunca, pero no es racional; lo &uacute;nico que nos queda preguntarnos es si es humana. Martin Amis se quedaba con lo que escrib&iacute;a Primo Levi: no hay racionalidad en el odio nazi, es un odio que no est&aacute; en nosotros; est&aacute; fuera de lo humano. &iquest;Pero sigue siendo v&aacute;lida esa respuesta? &iquest;Est&aacute; fuera de lo humano la transparencia sanguinaria? Es una pregunta perturbadora. Intento hallar una respuesta, pero creo que no voy a poder.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/transparencia-sanguinaria_129_13173904.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Apr 2026 20:59:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La transparencia sanguinaria]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Donald Trump,Atentados,Violencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La derecha toma a Dios por enemigo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/derecha-toma-dios-enemigo_129_13155422.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6735d3c6-983a-4087-bfd7-33afc87ad92a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La derecha toma a Dios por enemigo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De aquellos polvos estos lodos. Esta semana se ha consumado un divorcio parcial entre la Iglesia católica y la derecha; o cabría, más bien, hablar de nulidad matrimonial, pues en principio el matrimonio había de ser indisoluble</p></div><p class="article-text">
        Hace ya cinco a&ntilde;os, poco antes de la c&eacute;lebre foto de Col&oacute;n, Ayuso hizo estallar la pol&eacute;mica entre las filas de la derecha al insinuar, a prop&oacute;sito de los indultos que preparaba el Gobierno, que si el rey Felipe VI los firmaba pod&iacute;a tratarse de un c&oacute;mplice. C&oacute;mplice con la peligrosa voluntad separatista-etarra del Gobierno de por aquel entonces, supongo. La cuesti&oacute;n es que eso prepar&oacute; una separaci&oacute;n entre la Corona y una parte de la derecha que parec&iacute;a hasta ese momento imposible o inveros&iacute;mil. No tanto por la parte del Partido Popular, que sigue siendo por mucho <em>lo de siempre </em>y, en tanto que <em>lo de siempre, </em>m&aacute;s mon&aacute;rquico que cualquier variaci&oacute;n. Tampoco por la parte de Vox que del Partido Popular es una excrecencia o secreci&oacute;n, capaz de vestir corbata Viva El Rey De Espa&ntilde;a (&iexcl;verde!) cuando toca; s&iacute; por otra m&aacute;s joven, con otros referentes. De ah&iacute; se pas&oacute;, desde Vox, a criticar &ldquo;que [si] quien ci&ntilde;e la Corona confunde neutralidad con sometimiento, o estabilidad con complacencia hacia el poder pol&iacute;tico, [esto] puede contribuir involuntariamente a dilapidar un legado que no le pertenece en propiedad, sino que custodia en nombre de la naci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De aquellos polvos estos lodos. Esta semana se ha consumado un divorcio parcial entre la Iglesia cat&oacute;lica y la derecha; o cabr&iacute;a, m&aacute;s bien, hablar de nulidad matrimonial, pues en principio el matrimonio hab&iacute;a de ser indisoluble. Llaman mucho la atenci&oacute;n, tras el pacto entre el Partido Popular y Vox en Extremadura, las palabras de Figaredo y Carlos H. Quero, en entrevista con El Pa&iacute;s: &ldquo;no se seguir&aacute; subvencionando a las ONG que acogen a inmigrantes irregulares, tampoco a las de la Iglesia&rdquo;. El Partido Popular dice que no dejar&aacute; a C&aacute;ritas sin ayudas, Vox anuncia que no habr&aacute; ninguna ayuda si asisten de alguna forma a los excluidos sociales, que resulta, en este caso, que son inmigrantes.
    </p><p class="article-text">
        No es un s&iacute;ntoma nacional: como las r&eacute;plicas de un terremoto, el recelo que desde Espa&ntilde;a la derecha patria ha exhibido ante el papa Francisco o ahora ante su sucesor, Le&oacute;n XIV, tiene mucho que ver con los recelos propios internacionalmente del trumpismo y el conflicto internacional entre cat&oacute;licos y evang&eacute;licos. En Brasil, pocos datos explican el auge de la extrema derecha de Bolsonaro como el crecimiento del evangelismo; en 2024, entre los votantes evang&eacute;licos, Trump cosech&oacute; el 80% de los apoyos. La coalici&oacute;n contempor&aacute;nea de la derecha no incluye hoy a los cat&oacute;licos liberales; si en Alemania todav&iacute;a existe un cord&oacute;n sanitario a los neofascistas, es porque cuentan con democristianos y no s&oacute;lo con neoliberales. En Espa&ntilde;a, a pesar de todo, la derecha segu&iacute;a siendo cat&oacute;lica. Disfrutaba mucho de serlo, de hecho; disfrutaba de hablar a partir de productos culturales de su presunto auge o de los valores tradicionales en la devoci&oacute;n juvenil; disfrutaba hasta ahora, porque lleva regular que el sumo pont&iacute;fice sea Prevost en vez de Robert Sarah.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Hasta d&oacute;nde va a arrastrar Vox al Partido Popular en esta disoluci&oacute;n de los votos entre la Iglesia y la derecha? &iquest;Cu&aacute;nto va a ser el Partido Popular capaz de sostener la pantomima seg&uacute;n la cual no importa lo que hayan firmado, pues todo ha de estar &ldquo;sujeto a la legalidad&rdquo;, y capaces son de tomar por tontos a sus negociadores, a s&iacute; mismos, a sus votantes y a cualquiera que atienda a lo que dicen, a lo que hacen o a lo que mienten? Si el vicepresidente de Trump es capaz de sugerirle al propio papa que tendr&iacute;a que ser &ldquo;m&aacute;s cuidadoso al hablar de teolog&iacute;a&rdquo;, si tan sonado e insoportable para algunos es ese distanciamiento, con tantas tensiones, &iquest;tendr&aacute; el progresismo que contar, en no tanto tiempo, con la Iglesia como uno de esos aliados?
    </p><p class="article-text">
        No es f&aacute;cil enunciar algo as&iacute;, sobre todo en Espa&ntilde;a, que cuenta con una historia y un pasado &mdash;el de las heridas que deja la dictadura nacional-cat&oacute;lica&mdash; muy presentes; pero presentes para todos, pues tampoco hay que olvidar las palabras lacerantes y ataques insistentes que tambi&eacute;n ha proferido la derecha contra cardenales como Jos&eacute; Cobo por acordar con el Gobierno a prop&oacute;sito de la resignificaci&oacute;n del Valle de los Ca&iacute;dos. La Iglesia no va a ser un aliado progresista, aunque lleve tiempo en el camino hacia su apertura: s&iacute; creo, firmemente, que va camino, al menos en t&eacute;rminos de alianzas internacionales, de convertirse en un aliado democr&aacute;tico. Democr&aacute;tico, pues, contra la xenofobia de quienes quieren que se mueran los inmigrantes que enferman en nuestro pa&iacute;s, contra los que planean legislar sobre la vida y la muerte y la prioridad nacional, en favor de la dignidad humana, democr&aacute;tico contra la regresi&oacute;n y democr&aacute;tico en la justicia social. Y no est&aacute; nada mal, para equilibrar los equilibrios internacionales, contar al Vaticano como aliado en unas cuantas causas, aunque en otras haya que combatirlo fervientemente; es la pol&iacute;tica del siglo XXI. Si la derecha quiere tomar a Dios por enemigo, &iquest;qui&eacute;n somos nosotros para imped&iacute;rselo?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/derecha-toma-dios-enemigo_129_13155422.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Apr 2026 19:38:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La derecha toma a Dios por enemigo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Derecha,Religión,Donald Trump,Papa León XIV,PP - Partido Popular,Vox]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Está bien sacar del armario a Vito Quiles?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/sacar-armario-vito-quiles_129_13137218.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/597bf375-c5cd-4608-b9f1-c08a02cb10c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1594y229.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Está bien sacar del armario a Vito Quiles?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque Santaolalla diga que ella “no habla” de esto, sí que lo hace, pues el contenido realmente relevante en su frase es “yo sé que Vito Quiles es gay”, y eso lo divulga, lo cual es equivalente a lo que después niega, “hablar de familias, de novios, de domicilios, de vidas privadas”</p></div><p class="article-text">
        Admito la provocaci&oacute;n inherente al t&iacute;tulo de esta columna: si soy sincera, yo no s&eacute; si se puede o no se puede sacar a Vito Quiles del armario; si es gay, heterosexual o bisexual; si, m&aacute;s all&aacute; del mercenarismo, tiene aficiones determinadas, a qu&eacute; dedica el tiempo libre o, como en la canci&oacute;n de Perales, c&oacute;mo es &eacute;l, de d&oacute;nde es o por qu&eacute; ha robado un trozo de tal vida. Los hechos concretos m&aacute;s bien tienen que ver con <a href="https://x.com/SarahPerezSanta/status/2042930349580099770" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el tuit que public&oacute; Sarah Santaolalla el 11 de abril</a> y que, a la hora a la que escribo, cuenta ya con m&aacute;s de seis millones de visualizaciones. Como respuesta al acoso que sufren tanto ella como Javier Ruiz, Santaolalla escrib&iacute;a: &ldquo;S&eacute; d&oacute;nde vive Vito Quiles y jam&aacute;s lo filtrar&iacute;a ni ir&iacute;a a su casa. S&eacute; los hombres con los que se enrolla Vito Quiles y jam&aacute;s les acosar&iacute;a. Tengo el tel&eacute;fono de Vito y jam&aacute;s lo filtrar&iacute;a. No, no somos iguales. Yo no soy una mierda de persona que acosa a gente que no le gusta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una de estas afirmaciones no es exactamente como las dem&aacute;s. Opera una distancia inmensa entre saber d&oacute;nde vive alguien y filtrarlo o acudir a su casa a acosarlo, igual que la distancia entre tener un tel&eacute;fono y divulgarlo libremente. El enunciado &ldquo;s&eacute; los hombres con los que se enrolla&rdquo;, en cambio, hace otra cosa, y por aqu&iacute; se ha concentrado la pol&eacute;mica: al tiempo que exime de la amenaza del acoso a esas supuestas parejas, insin&uacute;a informaci&oacute;n <em>por lo bajini </em>sobre parejas o <em>partenaires </em>rom&aacute;nticos o sexuales; o sea, en la pr&aacute;ctica, aunque Santaolalla diga que ella &ldquo;no habla&rdquo; de esto, s&iacute; que lo hace, pues el contenido realmente relevante en su frase es &ldquo;yo s&eacute; que Vito Quiles es gay&rdquo;, y eso lo divulga, lo cual es equivalente a lo que despu&eacute;s niega, &ldquo;hablar de familias, de novios, de domicilios, de vidas privadas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No es un truco ret&oacute;rico nuevo u original. En el Julio C&eacute;sar de Shakespeare, como resuena sobre todo a trav&eacute;s de la adaptaci&oacute;n f&iacute;lmica de Mankiewicz, Marco Antonio, usando el elogio de la honradez de Bruto como pantalla o tapadera, incita al pueblo romano a la rebeli&oacute;n contra aquel al que califica al mismo tiempo de <em>hombre honrado</em>, t&eacute;rmino que repite una y otra vez. Tampoco es cuesti&oacute;n de comparar a Sarah Santaolalla con Marco Antonio: si le damos cierto grado de verosimilitud a sus palabras, que pueden o pueden no tenerlas, o estar m&aacute;s o menos cerca de la verdad, lo escrito por Santaolalla puede ir desde la mera provocaci&oacute;n al <em>outing </em>en toda regla, o sea, el proceso de sacar a alguien del armario sin su consentimiento. He aqu&iacute; cuando se plantea la pregunta: &iquest;est&aacute; mal el <em>outing</em>, siempre? &iquest;Hay casos en los que est&eacute; justificado? En el caso de un difusor de discursos de odio o acosador, &iquest;puede hacerse una excepci&oacute;n a la m&aacute;xima moral de que cada cual hable de su identidad en los t&eacute;rminos en los que m&aacute;s c&oacute;modo se sienta, y cuando le d&eacute; la gana? &iquest;Se tapa una violencia con otra violencia? Si alguien no es gay, &iquest;es homofobia insinuar que lo es? &iquest;Est&aacute; bien sacar del armario a Vito Quiles?
    </p><p class="article-text">
        Es curioso que una ultraderecha a la cual la homofobia nunca le ha importado absolutamente nada tenga raz&oacute;n al afirmar que usar la homosexualidad contra un adversario ideol&oacute;gico es homofobia, pero es una curiosidad que a estas alturas se ha vuelto costumbre: tampoco les importa mucho la poblaci&oacute;n LGTBIQ+ cuando la han usado como arma arrojadiza para acariciar el lomo del lobby sionista y criticar el apoyo a Gaza &ldquo;porque en esos pa&iacute;ses [vosotros, los LGTBIQ+] ser&iacute;ais lapidados&rdquo;. No deja de parecerme que hay algo importante en guardar el pudor y los reparos morales incluso con quien es imp&uacute;dico y quien no los tiene, quien nunca tendr&iacute;a esa consideraci&oacute;n hacia nosotros. Jam&aacute;s he comprado la frase de que a una pelea a navajazos no se puede ir con floretes, quiz&aacute; por negarme a que todos nos rebocemos por igual en el barro de la esfera p&uacute;blica; no deja por esto de generarme contradicci&oacute;n ver a Quiles, muy insistentemente, decir que de gay &eacute;l no tiene nada, y que a &eacute;l &ldquo;le gustan las mujeres, y adem&aacute;s mucho&rdquo;, en sobrecompensaci&oacute;n que produce tambi&eacute;n dentera.
    </p><p class="article-text">
        No puede estar <em>bien </em>sacar a alguien del armario en contra de su voluntad; no estoy segura de que la pregunta interesante sea tampoco si algo as&iacute; puede estar <em>bien </em>o <em>mal, </em>como si quisi&eacute;ramos ganar puntos en las olimpiadas de las virtudes morales a trav&eacute;s de esa acci&oacute;n. Quiz&aacute; el problema, de hecho, es que parte de la izquierda aspira a ganar puntos en esas olimpiadas morales, a trav&eacute;s de la construcci&oacute;n de la posici&oacute;n &eacute;tico-moral como exhibici&oacute;n p&uacute;blica de lo que hace o no se hace, lo que se dice o no se dice. Dentera me produce tambi&eacute;n la afirmaci&oacute;n seg&uacute;n la cual &ldquo;no, no somos iguales; yo no soy una mierda de persona&rdquo;, cuando existen, tristemente, personas de mierda de izquierdas, que quiz&aacute; tengan menos inversores, pero que acosan, denigran y difaman tanto como la escoria de derechas. Lo m&aacute;s triste de esta forma de conversaci&oacute;n p&uacute;blica es ver c&oacute;mo avanza inexorablemente en su transformaci&oacute;n hacia el circo, el show, el <em>pathos</em>. Pero aqu&iacute; somos todas, como Bruto, personas honradas; nos acostumbramos, hace mucho tiempo ya, a que en lo adyacente a la pol&iacute;tica se hable de familias, de novios, de domicilios y de vidas privadas. A ver qui&eacute;n se atreve a frenar alg&uacute;n d&iacute;a en esa carrera hasta el fondo del vertedero: buena suerte, buenos d&iacute;as, buenas tardes, buenas noches.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/sacar-armario-vito-quiles_129_13137218.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Apr 2026 20:33:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Vito Quiles,Medios de comunicación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los escritores no existen]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/escritores-no-existen_129_13120398.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5db8b60e-8fbc-4fb5-8599-e93530d9f2ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los escritores no existen"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En lo que a escritores se refiere, en España e internacionalmente, existen antes los premios, millonarios o mileuristas, bien pagados o ilusorios, que la profesión del escritor en sí misma. Los escritores no existen: existen asalariados, autónomos o rentistas que dedican porciones variables de su tiempo a la escritura
</p><p class="subtitle">Aena iguala al Planeta y convoca un premio de narrativa dotado con un millón de euros</p></div><p class="article-text">
        Un largo art&iacute;culo publicado la semana pasada en la revista cultural estadounidense <em>The Baffler</em> empieza contando la an&eacute;cdota: la de un historiador y escritor, Wallace Stegner &mdash;traducido y publicado al castellano por Libros del Asteroide&mdash;, que respond&iacute;a a las preguntas de sus alumnos de escritura creativa en Stanford. Replico aqu&iacute; la historia porque es sencilla, simple y lo resume todo perfectamente: hace ya cincuenta a&ntilde;os, un becado le pregunt&oacute; cu&aacute;ntos de los escritores que hab&iacute;an participado en su curso en los veinte a&ntilde;os que llevaba concedi&eacute;ndolo hab&iacute;an logrado ganarse la vida <em>por </em>su trabajo como escritores. Su respuesta: &ldquo;No lo entiendes. Has escogido una profesi&oacute;n que no existe&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta semana se fallar&aacute; en Barcelona el nuevo y flamante premio Aena de Narrativa Hispanoamericana, impulsado por, s&iacute;, Aena, Aeropuertos Espa&ntilde;oles y Navegaci&oacute;n A&eacute;rea, lo cual ha levantado no pocas suspicacias; dotar&aacute; al ganador &mdash;ha de decirse que los de los finalistas son libros bastante meritorios y sin ning&uacute;n gran disgusto; la preferencia de quien escribe estas l&iacute;neas es por el de Samantha Schweblin&mdash; de un mill&oacute;n de euros, a los otros cuatro de 30.000 euros, lo cual ha levantado muchas m&aacute;s suspicacias, por tama&ntilde;a suma de dinero. Una defensa ante los cr&iacute;ticos &mdash;hay un texto particularmente lacerante de Ignacio Echevarr&iacute;a&mdash; ha sido aludir a que la lengua espa&ntilde;ola carec&iacute;a de un Gran Galard&oacute;n, con may&uacute;sculas, como en franc&eacute;s existe el Goncourt (10 euros de premio) o en ingl&eacute;s el Booker (60.000 libras). Entiendo las cr&iacute;ticas, aunque fomentar los premios a obra publicada en lugar de los premios a obra in&eacute;dita no me parecer&iacute;a nada mal; no es esa, sin embargo, la cuesti&oacute;n que nos ata&ntilde;e.
    </p><p class="article-text">
        En lo que a escritores se refiere, en Espa&ntilde;a e internacionalmente, existen antes los premios, millonarios o mileuristas, bien pagados o ilusorios, que la profesi&oacute;n del escritor en s&iacute; misma. Los escritores no existen: existen asalariados, aut&oacute;nomos o rentistas que dedican porciones variables de su tiempo a la escritura. Quiz&aacute; s&iacute; que existan escritores puros y sean estos los rentistas; el resto &mdash;con todo lo que los escritores hacen, como cualquiera, por dinero&mdash; se anticip&oacute; a las cifras hist&oacute;ricas de pluriempleo que tiene ahora Espa&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los ejemplos del art&iacute;culo de <em>The Baffler</em> que citaba son muy buenos: autores que han sido rese&ntilde;ados (en el <em>New York Times</em>, en la <em>London Review of Books</em>, en <em>The Paris Review</em>, en <em>The Atlantic</em>, en <em>The Yale Review</em>, que estudiaron en Columbia, o sea, todo cuanto desde nuestra ventanita ib&eacute;rica parecer&iacute;a <em>lo m&aacute;s</em>, internacional, elevado, porque desde esta pen&iacute;nsula nos encanta mirar con complejo lo extranjero y cosmopolita) explicando c&oacute;mo el grueso de sus ingresos jam&aacute;s les ha llegado por la escritura, sino por 1. trabajar en el servicio forestal, 2. investigar para empresas de seguros cuentas de redes sociales ajenas, 3. la hosteler&iacute;a, la precariedad y las propinas, etc&eacute;tera, y la lista sigue mientras cuentan, como en su libro Violeta Niebla, <em>Todo lo que hice por dinero</em>. En Espa&ntilde;a pasa m&aacute;s o menos lo mismo: aunque de los escritores se diga que son &mdash;<em>somos</em>&mdash; escritores, escribir es m&aacute;s como un hobby que de vez en cuando trae algo de beneficio, capital cultural, un ficticio y vaporoso estatus.
    </p><p class="article-text">
        No hay soluci&oacute;n a esto, en realidad, porque las preguntas que plantea son un poco m&aacute;s complicadas: &iquest;querr&iacute;amos de verdad que la escritura se convierta en un oficio capitalista como todos los dem&aacute;s? &iquest;Qu&eacute; mercado podr&iacute;a sostener eso, con la cantidad de libros desmesurada que se publican al a&ntilde;o, o sea, con la cantidad de <em>autores </em>que, en principio, pueblan el mundo? Sabiendo que en este mundo se firman piezas, columnas o reportajes &mdash;sali&oacute; hace no tanto la noticia de un medio que cerraba que pagaba a 5 euros la cr&iacute;tica cinematogr&aacute;fica&mdash; por cantidades que no dan ya ni para rellenar una porci&oacute;n de la despensa, &iquest;es apropiado que la intervenci&oacute;n institucional sobre el campo literario consista en la multiplicaci&oacute;n de los panes y los peces, en el reparto de un mill&oacute;n? Tampoco vamos a pedirle a Aena que resuelva las contradicciones del capitalismo, &iquest;pero no es demasiado ancho, grande y misterioso el abismo que media entre el mill&oacute;n a uno y condiciones de producci&oacute;n m&aacute;s justas para m&aacute;s? Existen ya ayudas a la creaci&oacute;n literaria (dotadas de 6.000 euros, hasta que el Ministerio de Cultura elev&oacute; hace no tanto la cuant&iacute;a a los 12.000), pero esas constituyen una parte del anverso de este mundo: la carrera de las becas, las ayudas, las residencias y los proyectos, en la que todos concurrimos, competidores contra nuestra voluntad, los unos contra los otros. Si el objetivo es que florezca la literatura en lengua castellana &mdash;y cooficiales, aunque no haya salido ninguno seleccionado&mdash;, o sea, aunque no se logre del todo, intentar que existan un poco m&aacute;s los escritores, &iquest;ayuda el mill&oacute;n de euros al premiado a ese objetivo?
    </p><p class="article-text">
        La escritura sigue siendo un campo &mdash;el arte contempor&aacute;neo lo es menos&mdash; donde a&uacute;n existe un divorcio entre la literatura y el mercado, entre el buen hacer y las sumas desorbitadas de dinero: incluso los libros que m&aacute;s venden, comparados con otros productos culturales, vender, lo que es vender, venden poco. Estimo que el efecto sobre esto del Premio Aena no ser&aacute; desmesurado. Beckett era Premio Nobel y en sus cartas con su editor no salen a relucir enormes cifras, que digamos. Spinoza era pulidor de lentes. Ch&eacute;jov era m&eacute;dico. Profesores y acad&eacute;micos hay much&iacute;simos, periodistas, editores. Otros tantos, como servidora, van de <em>freelance </em>y llegan a fin de mes entre cuotas, columnas y colaboraciones. Kafka trabajaba en una empresa de seguros. Como le le&iacute;a a Gonzalo Torn&eacute; hace unos d&iacute;as: &ldquo;&iexcl;J&oacute;venes! Si os quer&eacute;is ganar la vida con la literatura, buscaos un trabajo&rdquo;; aunque sea como Rimbaud y acabe uno haciendo una peque&ntilde;a fortuna en Etiop&iacute;a con el tr&aacute;fico de armas. Menos mal que los escritores no existen: si existieran, &iquest;qu&eacute; ser&iacute;a de los libros?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/escritores-no-existen_129_13120398.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Apr 2026 19:32:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los escritores no existen]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Cultura,Libros,Premios,Trabajo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Queremos resolver lo irresoluble]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/queremos-resolver-irresoluble_129_13107735.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b0b13e92-9d37-49fe-9cee-e3619ed0f2be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Queremos resolver lo irresoluble"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Me duele que cualquier persona prefiera quitarse la vida a perseverar en ella, porque —llámeseme cursi o curilla— considero que la vida, hasta en sus dolores, es algo hermoso y valioso en sí mismo</p></div><p class="article-text">
        Nos enfrentamos siempre a dilemas morales cotidianos que no tienen soluci&oacute;n. Queremos acercarnos al ideal que tenemos de nosotros mismos, ser siempre buenos, y en nuestro intento de bordear ese l&iacute;mite estamos condenados a fracasar, tras el fracaso quiz&aacute;s a lacerarnos. Si nos laceramos es porque una parte de nosotros mismos no renuncia a la persona que podr&iacute;a haber sido de escoger lo otro, al tiempo que sabe que la ha perdido, que ya no es quien pudo ser, quiz&aacute; no lo ser&aacute; nunca. &iquest;Qui&eacute;n no se ha visto entre la espada y la pared, forzado a que la &uacute;nica manera de ser leal a un amigo consista en traicionar a otro? &iquest;Qui&eacute;n no ha tenido que medir sus movimientos con la conciencia de que, sin importar lo que hiciera, estar&iacute;a en alg&uacute;n caso obrando mal para alguien, gestionando el dolor, pero no evit&aacute;ndolo? La ilusi&oacute;n de ser perfectos es un reflejo infantil, el de quien no quiere hacer algo mal porque teme el castigo o la reprimenda, la decepci&oacute;n de los padres; la adultez tiene mucho que ver, en cambio, con las ocasiones en que obrar bien es obrar mal, sin pureza de por medio. La pureza, como sue&ntilde;o, es expresi&oacute;n de insatisfacci&oacute;n; los sue&ntilde;os, como sue&ntilde;os, sue&ntilde;os son.
    </p><p class="article-text">
        Algo tan general es aplicable universalmente, a la vida de cada cual: lo que queremos es resolver lo irresoluble, ponerle soluci&oacute;n a lo que no tiene remedio, arreglarlo todo m&aacute;s all&aacute; de mis capacidades. Quiz&aacute; soy desmedida en ese plural: al menos en m&iacute; misma s&iacute; que reconozco ese impulso complaciente. Lo he pensado esta semana en varias ocasiones, algunas que ten&iacute;an que ver con mis propios dilemas morales cotidianos, los de todos los d&iacute;as, esos que se acumulan sin soluci&oacute;n, o sin soluci&oacute;n buena; lo he pensado tambi&eacute;n al leer, asistir, escuchar y atender a las opiniones, juicios o exabruptos que se han vertido a prop&oacute;sito del caso de Noelia y su recurso a la eutanasia.
    </p><p class="article-text">
        Me duele que cualquier persona prefiera quitarse la vida a perseverar en ella, porque &mdash;ll&aacute;meseme cursi o curilla&mdash; considero que la vida, hasta en sus dolores, es algo hermoso y valioso en s&iacute; mismo; respeto absolutamente el derecho a la eutanasia, el derecho a la muerte digna, y no me habr&iacute;a atrevido yo a poner en cuesti&oacute;n la voluntad de Noelia, ni de tantos otros. Una eutanasia puede ser a la vez un fracaso social, una tragedia y la &uacute;nica manera de dar dignidad y autonom&iacute;a en la muerte y enfermedad. Fracaso social porque la soledad es un problema social, porque las familias miserables y maltratadoras no son una isla que exista separada del mundo entero, porque las instituciones podr&iacute;an hacer m&aacute;s y la ayuda que aportan es insuficiente, tambi&eacute;n porque somos m&aacute;s ego&iacute;stas de lo que nos gustar&iacute;a, m&aacute;s crueles, m&aacute;s miserables, m&aacute;s caprichosos en c&oacute;mo repartimos nuestros afectos y a qui&eacute;n concedemos piedad y misericordia. Fracaso tambi&eacute;n, en fin, porque ante algo as&iacute; nuestros sistemas morales, o la concepci&oacute;n que tenemos de tenerlos, fracasan.
    </p><p class="article-text">
        Es normal que la derecha espa&ntilde;ola sea incapaz de reconciliar su liberalismo, que convierte el mundo entero y tambi&eacute;n a las personas en mercanc&iacute;a y objetos, intercambiables, a la vez absolutamente aut&oacute;nomos y presuntamente libres, con la herencia moral judeocristiana. Es normal que otra izquierda tampoco sepa si hablar aqu&iacute; de la estructura o si deslizarse a la herencia liberal que respeta ante todo la autonom&iacute;a del individuo y su elecci&oacute;n. Sostenemos ideolog&iacute;as y valores que son contradictorios, complejos, mutables, como cuando la vida nos fuerza a escoger entre opciones sin que ninguna de las dos sea una buena opci&oacute;n. A la ilusi&oacute;n de ser perfectos se suma la ilusi&oacute;n de ser coherentes, porque ser coherente tambi&eacute;n ser&iacute;a acercarse a un bien hipot&eacute;tico, al c&aacute;lculo matem&aacute;tico de la mejor acci&oacute;n posible; la inexistencia de esa mejor acci&oacute;n, la cantidad infinita de efectos que todo paso puede provocar, se cuenta entre las mejores muestras de la irreductibilidad de lo humano, su imposible sustituci&oacute;n por lo maqu&iacute;nico, incluso cuando cada d&iacute;a se habla de inteligencias artificiales.
    </p><p class="article-text">
        La muerte escogida de Noelia ha planteado socialmente el conflicto entre su derecho y una forma determinada de compasi&oacute;n social. Est&aacute; bien que as&iacute; sea. Frente a las voces que no querr&iacute;an vivir con ello, que anteponen su dolor a la complejidad, creo que es cualidad de una sociedad madura, como lo es de una persona adulta, renunciar a resolver lo irresoluble. Asumir que no todo se puede solucionar, que no hay un <em>deus ex machina </em>ni final de cuento de hadas; aceptar que no hay opci&oacute;n buena y que en la vida se lidia con las cartas que te tocan. Escoger es fracasar: quiz&aacute; el problema de fondo est&eacute; en que, al o&iacute;r la palabra <em>fracaso</em>, vemos en todo fracaso una tragedia; quiz&aacute; la resoluci&oacute;n sea acostumbrarnos a que vivir es fracasar, sin fracaso no hay vida, y la vida puede ser la historia, valiosa y hermosa por s&iacute; misma, de todo aquello en lo que hemos fracasado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/queremos-resolver-irresoluble_129_13107735.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Mar 2026 20:10:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Queremos resolver lo irresoluble]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Eutanasia,Ley Eutanasia,Muerte Digna]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desconectar será un lujo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/desconectar-sera-lujo_129_13088863.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/73b936a8-0de3-4824-9365-f597d4191b07_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desconectar será un lujo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No depender en términos de productividad del uso desmedido de tecnología será un lujo, y de pronto todo lo que tenga que ver con la desconexión se verá como un nuevo divisor social, y la naturaleza y sus recursos y su disfrute quedarán del lado de los ricos y aristócratas, y ChatGPT será como un opio de los pobres</p></div><p class="article-text">
        La mercanc&iacute;a ejemplar de nuestro siglo XXI, ahora que hemos empezado a transitar su segundo cuarto, es el tiempo. Lo pienso cuando, sin ser yo madre, veo a padres sentados en una mesa, tomando algo, comiendo o cenando con un hijo, hija, ni&ntilde;o, ni&ntilde;a o beb&eacute; que observa embelesado el contenido de cualquier dispositivo digital, de un iPad, la animaci&oacute;n colgada en YouTube generada por alguien o hasta autom&aacute;ticamente. Antes de que se popularizara el uso masivo de herramientas como ChatGPT o Claude, recuerdo, all&aacute; por 2017, investigar sobre la m&aacute;s inquietante y perturbadora de todas las pol&eacute;micas: la que rode&oacute; al <em>Elsagate</em>. &iquest;Qu&eacute; fue el <em>Elsagate</em>? Una cantidad aparentemente infinita de v&iacute;deos en YouTube, protagonizados por mu&ntilde;ecos de Spiderman u otras marcas, marcados como aptos para ni&ntilde;os, generados en cantidades industriales y de forma procedimental, cuyo contenido pod&iacute;a incluir &ldquo;violencia, sexo, incesto, fetiches, uso de drogas, alcohol, humor escatol&oacute;gico, suicidio&rdquo;. &ldquo;Algo, o alguien, o una combinaci&oacute;n de personas est&aacute;n utilizando YouTube para asustar, traumatizar y maltratar a ni&ntilde;os, de forma autom&aacute;tica y a gran escala&rdquo;, escrib&iacute;a James Bridle.
    </p><p class="article-text">
        Aquello oblig&oacute; a YouTube a cerrar varios canales y modificar parte de su normativa, o al menos a aseverar que as&iacute; lo estaba haciendo. Buena suerte a la plataforma que se enfrente a algo as&iacute; ahora, si acaso quiere, cuando el acceso a inteligencia artificial generativa est&aacute; generalizado, el <em>brainrot </em>italiano, tras arrasar con m&aacute;s neuronas que el h&aacute;bito del botell&oacute;n, ha cedido su lugar a v&iacute;deos cortos de frutas con forma humanoide que le son sistem&aacute;ticamente infieles a sus maridos en el trabajo &mdash;si no os han salido ya v&iacute;deos as&iacute;, por favor, no los busqu&eacute;is&mdash;, huevos a medio cocer o espermatozoides que hablan desde el desag&uuml;e en el que caen. Contenido ante el cual uno no puede sino tener la sensaci&oacute;n de que se pudre y degrada su cerebro al verlo. Me hallo escindida en dos: por un lado, algo en estos fen&oacute;menos me dice que <em>s&iacute; </em>son distintos hoy, que no son como era la experiencia de ser peque&ntilde;a y acceder al mundo cuando yo lo era, o sea, a principios de los 2000, pero sin iPhone y sin iPad. Otra parte piensa que no hay tanta diferencia m&aacute;s all&aacute; del ritmo y la aceleraci&oacute;n, que ya de por s&iacute; pesan: para distraerme y desconectar yo ten&iacute;a la consola, pod&iacute;a enchufarme a mi GameBoy Advance, despu&eacute;s a la Nintendo DS, o acceder a un Internet que en 2007 era salvaje como una jungla.
    </p><p class="article-text">
        Ha habido un poco de alarma esta semana con un dato publicado por <em>The Economist</em>: la media de palabras por frase en los libros m&aacute;s vendidos seg&uacute;n la lista del <em>New York Times </em>ha bajado de unas 20-25 en los a&ntilde;os 30 a menos de 10-12. (Cu&eacute;ntense, pues, las palabras que por deformaci&oacute;n personal incluyo por frase en estas, mis columnas, como un m&iacute;nimo ejercicio de resistencia). Misma alarma que cuando, hace otros tantos meses, saltaba la noticia de que los libros publicados, tambi&eacute;n ensayos, pero no pocas novelas, son m&aacute;s cortos. &iquest;Es todo m&aacute;s corto y m&aacute;s inmediato, en general? Le estoy dedicando muchas vueltas a eso, y creo que coincide la simultaneidad de dos problemas: como consumidores, tenemos menos tiempo para suspender en algo la atenci&oacute;n, para disfrutar de algo bien y sin prisa; como productores, tenemos menos tiempo y condiciones m&aacute;s precarias en la que producir, y menos estabilidad vital que en otros momentos. Eso algunos. Otros han creado en medio de las ruinas. De ah&iacute; surge ese s&iacute;ntoma social: libros cortos porque no da tiempo ni a escribir libros largos ni a leerlos, frases cortas para que no haga falta un esfuerzo con tal de procesarlas, esfuerzo imposible si se llega agotado a casa despu&eacute;s de una jornada laboral capaz de destruir m&aacute;s neuronas que el <em>brainrot </em>italiano o el botell&oacute;n de fin de semana juntos.
    </p><p class="article-text">
        Esa es la realidad del presente. Es la realidad que es. La que m&aacute;s me preocupa, en el fondo, es la realidad del futuro: un futuro cada vez m&aacute;s cercano en el cual desconectar ser&aacute; un lujo. Haber aprendido a razonar sin el uso de modelos de lenguaje extendido ser&aacute; un lujo. No depender en t&eacute;rminos de productividad del uso desmedido de tecnolog&iacute;a ser&aacute; un lujo, y de pronto todo lo que tenga que ver con la desconexi&oacute;n se ver&aacute; como un nuevo divisor social, y la naturaleza y sus recursos y su disfrute quedar&aacute;n del lado de los ricos y arist&oacute;cratas, y ChatGPT ser&aacute; como un opio de los pobres. Hagamos todo lo posible por rebelarnos contra ese futuro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/desconectar-sera-lujo_129_13088863.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Mar 2026 21:33:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Desconectar será un lujo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rosalía y la hipocondría moral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/rosalia-hipocondria-moral_129_13070235.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3a1e05d2-feba-49c3-9e09-c40f7ef761ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rosalía y la hipocondría moral"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Vivimos en una exhibición pública de presuntas virtudes cuyas consecuencias más bien son, en muchas ocasiones, generar artistas o personajes públicos más cobardes, porque no posicionarse en absoluto, en nada, penaliza menos que posicionarse y equivocarse o no transmitir una formulación correcta</p></div><p class="article-text">
        En un ensayo publicado por la editorial Anagrama en 2022, los fil&oacute;sofos Natalia Carrillo y Pau Luque resum&iacute;an as&iacute; el concepto de &ldquo;hipocondr&iacute;a moral&rdquo;: &ldquo;la idea seg&uacute;n la cual si nos sentimos culpables por los males y las enfermedades del mundo social y pol&iacute;tico es porque son en efecto culpa nuestra, a pesar de que muchas veces est&eacute; lejos de ser claro qu&eacute; significa tal cosa. La hipocondr&iacute;a moral es, en pocas palabras, creer que sentir culpa nos convierte en culpables. Esta forma de falsa conciencia revela un desconcertante narcisismo patol&oacute;gico que mezcla una desmesurada presencia del yo y una br&uacute;jula moral bien imantada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No deja de asombrarme un fen&oacute;meno curioso y recurrente: los referentes culturales conservadores pueden permitirse decir lo que quieran, soltar una barrabasada, incluso ganar puntos o nuevos seguidores haci&eacute;ndose los cancelados o haciendo el burro. Mientras tanto, la izquierda trata a quien identifica como un referente cultural &ndash;progresista&ndash;, m&aacute;s veces que no, con suspicacia y sospecha, esperando un error o desliz para saltar a una yugular metaf&oacute;rica. Se da, con frecuencia, por pol&eacute;micas artificiales o en las que quienes se implican tampoco tienen nada que ganar, ni que perder, ni que contribuir. Creo que lo ejemplifican algunas de las pol&eacute;micas de los &uacute;ltimos meses en torno a declaraciones de Rosal&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos meses, en una entrevista para Radio 3, Rosal&iacute;a, preguntada sobre si era feminista, afirm&oacute; que se rodeaba de ideas feministas, pero no se consideraba moralmente lo suficientemente perfecta como para considerarse dentro de un 'ismo'. La reacci&oacute;n y el reproche fueron pr&aacute;cticamente inmediatos, incluida la cr&iacute;tica seg&uacute;n la cual lo que subyac&iacute;a a las palabras de la cantante era pura tendencia reaccionaria. Creo, en realidad, que tampoco dec&iacute;a nada ni muy descabellado ni especialmente grave. Lo relevante ah&iacute; es c&oacute;mo entendemos el feminismo: como pr&aacute;ctica, como identidad o como virtud.
    </p><p class="article-text">
        En la d&eacute;cada pasada, m&aacute;s o menos coincidiendo con el primer mandato de Trump, surgieron las cr&iacute;ticas a una actitud pretendidamente progresista: en el ingl&eacute;s original, &lsquo;virtue signalling&rsquo;; en su adaptaci&oacute;n al castellano, 'postureo &eacute;tico'. Consistir&iacute;a en entender la adscripci&oacute;n a causas morales o pol&iacute;ticas como algo que s&oacute;lo necesita una enunciaci&oacute;n, o sea, decirlo, decir una cosa determinada, y a trav&eacute;s de ese decirlo permite ganar puntos en un campo social donde imperan unos valores determinados. Cuando algunos cr&iacute;ticos atacan lo 'woke', t&eacute;rmino un poco m&aacute;s batiburrillo, tienden a criticar en muchas ocasiones ese postureo &eacute;tico, la reducci&oacute;n de la acci&oacute;n pol&iacute;tica o &eacute;tica a un tuit, o un post en Instagram, o el bot&oacute;n de compartir de un art&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        La otra cara de ese postureo &eacute;tico implicar&iacute;a que, como al enunciar esa postura se gana algo, de pronto, y al mismo tiempo tambi&eacute;n se reivindica la pertenencia a una comunidad concreta, se unen los conceptos de virtud e identidad. Como si una identidad fuera en s&iacute; misma virtuosa. 
    </p><p class="article-text">
        Yo soy feminista, desde luego, pero me parece m&aacute;s sincero lo que dijo en aquella entrevista Rosal&iacute;a &ndash;su discurso sobre la imperfecci&oacute;n&ndash; que el ejemplo de otras tantas personas que, a la par que se reivindican como feministas, se comportan con crueldad, malicia o violencia. Ser feminista no deber&iacute;a ser s&oacute;lo creer en ciertas cosas, sino tambi&eacute;n llevarlas a la pr&aacute;ctica; he visto a personas que no dudar&iacute;an en decir que son 'muy feministas y mucho feministas' ejercer bastante violencia que de feminista no ten&iacute;a nada o usar el feminismo como escudo instrumental para protegerse ante cualquier acusaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La pol&eacute;mica se ha vuelto a repetir estos d&iacute;as en relaci&oacute;n a otras palabras de Rosal&iacute;a sobre diferenciar al artista de la obra en relaci&oacute;n con Picasso. No puedo evitar pensar que vivimos en una exhibici&oacute;n p&uacute;blica de presuntas virtudes cuyas consecuencias m&aacute;s bien son, en muchas ocasiones, generar artistas o personajes p&uacute;blicos m&aacute;s cobardes, porque no posicionarse en absoluto, en nada, penaliza menos que posicionarse y equivocarse o no transmitir una formulaci&oacute;n correcta. 
    </p><p class="article-text">
        Como en relaci&oacute;n con la pol&iacute;tica institucional y sus referentes tenemos el &aacute;nimo alica&iacute;do, buscamos y pedimos de los referentes culturales una identificaci&oacute;n que en otro tiempo tendr&iacute;amos con agentes pol&iacute;ticos, como nos pasa cuando vemos en Bad Bunny a un revolucionario. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que no podemos hacer es convertir la discusi&oacute;n pol&iacute;tica y social en una conversaci&oacute;n sobre lo buenos que somos, cada uno, o lo bueno que es un tercero, o lo malo que es comparado con nosotros: la medici&oacute;n de las virtudes de cada cual y el castigo o penitencia al error, a la manera cristiana, por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Es una forma de articular el debate p&uacute;blico extraordinariamente antip&aacute;tica; en un momento en el cual a la izquierda no le conviene nada hacer m&aacute;s estrecho y peque&ntilde;o su c&iacute;rculo, menos le convendr&iacute;a a&uacute;n a las coordenadas del progresismo parecerse a los confesores de nuevas iglesias virtuales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/rosalia-hipocondria-moral_129_13070235.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Mar 2026 23:30:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Rosalía y la hipocondría moral]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rosalía,Feminismo,Pablo Picasso]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Si de verdad fuéramos un país]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/si-fueramos-pais_129_13051262.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a6cb5c71-9418-466e-9f6b-d21e9bc52c77_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Si de verdad fuéramos un país"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que una parte de la dirigencia política y otra de la opinión pública no está sabiendo gestionar es que acierte el Gobierno en la política internacional, con excepción —y ahí lo aprovecharon— del cambio de postura con respecto al Sáhara</p><p class="subtitle">Intrahistoria - Sánchez, ante los primeros bombardeos sobre Irán: “20 años después, el mismo error. Nos toca ahora marcar la diferencia”</p></div><p class="article-text">
        Dice el teorema del mono infinito que un n&uacute;mero infinito de monos escribiendo en con un n&uacute;mero infinito de m&aacute;quinas de escribir lograr&iacute;a escribir cualquier texto; esta &uacute;ltima semana hemos asistido a una combinatoria parecida con todos los textos posibles sobre la posici&oacute;n de Espa&ntilde;a con respecto a la guerra en Oriente Pr&oacute;ximo, lo que ha hecho S&aacute;nchez y por qu&eacute; lo ha hecho, y un n&uacute;mero infinito de columnistas podr&iacute;a rellenar un n&uacute;mero infinito de peri&oacute;dicos, qui&eacute;n sabe si hasta dar con algo brillante, inusitado, como capaces ser&iacute;an los monos de redactar El Quijote. Le&iacute;a este domingo c&oacute;mo, para Ignacio Molina, investigador en el Real Instituto Elcano, era llamativo y triste &ldquo;que cuatro analistas brillantes [coincidieran] en el prisma perezoso del derrotismo, el complejo de inferioridad y la autodenigraci&oacute;n colectiva&rdquo;. La idea del prisma perezoso es aquella seg&uacute;n la cual dar&iacute;a m&aacute;s o menos igual cualquier posicionamiento: todo quedar&iacute;a reducido a un mero gesto simb&oacute;lico por la &ldquo;irrelevancia&rdquo; global de Espa&ntilde;a, su estatus como pa&iacute;s de segunda o tercera fila; por ende, todo movimiento en pol&iacute;tica exterior tiende a pensarse como sospechosamente c&iacute;nico, pues <em>no </em>podr&iacute;a estar motivado por una voluntad real de intervenir en los asuntos de pol&iacute;tica exterior a prop&oacute;sito de los cuales se diera el posicionamiento. Como no podemos parar la guerra, oponernos a ella ser&iacute;a un postureo.
    </p><p class="article-text">
        No espero de los dirigentes pol&iacute;ticos que estos sean guiados por voluntades puras, ni me imagino que tomen sus decisiones con firmeza idealista, como quien c&aacute;ndidamente esperar&iacute;a que las personas a las que vota fueran mucho mejores, y m&aacute;s nobles, que una misma; poco interesante me parece el ejercicio de reducir la conversaci&oacute;n p&uacute;blica a cu&aacute;les son los motivos por los que alguien, en su fuero interno, toma una decisi&oacute;n, escoge decir esto o aquello, y m&aacute;s importantes los efectos que esa decisi&oacute;n produce. En resumen: asisto un poco aburrida y con desinter&eacute;s a la acumulaci&oacute;n de discursos sobre si S&aacute;nchez se posiciona de tal o cual manera por conveniencia o con firmeza, por inter&eacute;s o desinteresadamente. La pol&iacute;tica nunca me parece un juego desinteresado. He aqu&iacute; uno de los argumentos de la derecha esta semana, al hallarse con el pie cambiado e inc&oacute;moda ante el acertado posicionamiento en pol&iacute;tica internacional del Gobierno: la nostalgia del confesor que quiere meterse en mentes ajenas.
    </p><p class="article-text">
        El otro, que avanzaba al principio, tiene que ver con un lamento distinto, como el de la nota que se encontr&oacute; Elias Canetti: si, para el an&oacute;nimo citado por Canetti, &ldquo;si de verdad fuera escritor, deber&iacute;a poder impedir la guerra&rdquo;, para esa derecha, &ldquo;si fuera de verdad el Gobierno, si de verdad fu&eacute;ramos un pa&iacute;s, deber&iacute;a poder impedir la guerra&rdquo;. Para Tellado, llamar violaci&oacute;n del derecho internacional a una violaci&oacute;n del derecho internacional es vergonzoso y pone en riesgo la seguridad, estabilidad y prosperidad de Espa&ntilde;a; da igual que, mientras tanto, se ejerza un tonto servilismo de vasallo a Estados Unidos, o que se mienta subtitulando un v&iacute;deo de una ministra para que parezca que dijo lo que no dijo. Lo m&aacute;s triste, en realidad, es que, como la impotencia de la oposici&oacute;n es tan absoluta, proyectan su impotencia en la acci&oacute;n del Gobierno, y al final revelan que carecen de una posici&oacute;n que vaya m&aacute;s all&aacute; de la cr&iacute;tica, en cualquier circunstancia y pase lo que pase, a lo que el Gobierno diga o crea conveniente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay mil cuestiones de pol&iacute;tica interior en las cuales el Gobierno tiene grandes deficiencias; mucho se ha escrito tambi&eacute;n sobre el choteo en cuanto a la crisis habitacional y de vivienda que han supuesto las pol&iacute;ticas llevadas a cabo &mdash;o m&aacute;s bien la ausencia de estas&mdash; desde el ejecutivo. Pero lo que una parte de la dirigencia pol&iacute;tica y otra de la opini&oacute;n p&uacute;blica no est&aacute; sabiendo gestionar es que acierte el Gobierno en la pol&iacute;tica internacional, con excepci&oacute;n &mdash;y ah&iacute; lo aprovecharon&mdash; del cambio de postura con respecto al S&aacute;hara; el Gobierno de Espa&ntilde;a acierta al criticar una guerra montada por Israel y EEUU, sin respeto al derecho internacional, con la motivaci&oacute;n del que se cree legitimado a todo por ser m&aacute;s fuerte, y que encima, seg&uacute;n una encuesta de Reuters e Ipsos, s&oacute;lo apoya un 27% de la poblaci&oacute;n estadounidense, o sea, de la poblaci&oacute;n gobernada del pa&iacute;s cuyos gobernantes la impulsan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un debate adulto no ser&iacute;a ni el juicio de intenciones ni la resignaci&oacute;n que asume que no hay nada que hacer, pr&aacute;cticamente nunca; implicar&iacute;a una conversaci&oacute;n adulta sobre qu&eacute; modelo de Europa construir, cu&aacute;les son las deficiencias del actual, por qu&eacute; fue vergonzosa la actitud del canciller Merz ante Trump o por qu&eacute; otros pa&iacute;ses europeos han ido aline&aacute;ndose poco a poco con un Gobierno espa&ntilde;ol convertido en peque&ntilde;o faro internacional. Es una discusi&oacute;n que, en este pa&iacute;s, por incompetencia o inter&eacute;s, nadie est&aacute; en condiciones de ofrecer. Con todo aparentemente en su favor, cuando m&aacute;s invencibles se cre&iacute;an, m&aacute;s crece la sombra de perder posiciones entre una derecha incapaz de tener voluntades propias. Es una derecha apof&aacute;tica: como en la teolog&iacute;a negativa, se define por la negaci&oacute;n, por todo lo que no es. He ah&iacute; los dos salvavidas de este Gobierno, los que a&uacute;n permiten conservar algo de esperanza en que no vaya a entrar Abascal y arrasar con todo: la pol&iacute;tica internacional y la incompetencia de la oposici&oacute;n que tiene enfrente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/si-fueramos-pais_129_13051262.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Mar 2026 21:36:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Si de verdad fuéramos un país]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gobierno,PP - Partido Popular,Miguel Tellado,Pedro Sánchez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ni seguros, ni inviolables, ni protegidos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/seguros-inviolables-protegidos_129_13031367.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee37eacf-1d7f-4464-994f-1aa07658392d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ni seguros, ni inviolables, ni protegidos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Trump nos lleva a guerras ilegales, injustas, porque son esas guerras lo que él necesita; sus consecuencias son imprevisibles, más ahora que nosotros, los europeos, seguimos conformes con ser sus vasallos. Vivimos pensando que todo lo acontecido este fin de semana no podrá tocarnos a nosotros</p></div><p class="article-text">
        Desconozco c&oacute;mo fue vivir o contemplar la guerra de Irak que propulsaron los Estados Unidos cuando los gobernaba Bush (y de la cual fuimos parte, foto de las Azores mediante, por obra y gracia de Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar, hasta que Zapatero hizo regresar a las tropas que hab&iacute;amos enviado); cuando empez&oacute; ten&iacute;a, si no me equivoco, dos a&ntilde;os, y m&aacute;s all&aacute; de las fuentes primarias y secundarias que puedo consultar, o de los recuerdos de otros, no podr&eacute; nunca tener un conocimiento vivencial de c&oacute;mo fue entrar en aquella guerra, ni de c&oacute;mo fue presenciar, algo de tiempo atr&aacute;s, el atentado contra las Torres Gemelas que cambi&oacute; irremediablemente la experiencia del mundo. En todo cuanto he conocido ya exist&iacute;a una mediatizaci&oacute;n, un espect&aacute;culo, conversi&oacute;n del mundo en virtualidad. He reflexionado en este peri&oacute;dico sobre c&oacute;mo Instagram cambia la experiencia de presenciar un genocidio, porque ese es un cambio que s&iacute; he podido conocer en mi &eacute;poca; ahora, rodeada de noticias, mensajes, avisos, detalles de &uacute;ltima hora o informaciones contradictorias, la misma entidad tiene una noticia sobre un mono y su peluche que la bomba que mata a cuarenta civiles o la muerte del ayatol&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Nada de eso es ya excepcional (como quien dijera que &ldquo;se est&aacute; muriendo gente que no se ha muerto nunca antes&rdquo;); la realidad, empero, nos sostiene precisamente porque no es como la esper&aacute;bamos. M&aacute;s all&aacute; de la prensa tradicional, los contraataques iran&iacute;es que alcanzaron Dubai y Kuwait tuvieron relatores nuevos, testigos que, en palabras de ellos mismos, jam&aacute;s se esperar&iacute;an vivir algo as&iacute;: los influencers. Leo un tuit de un tal Capit&aacute;n Bitcoin, que cuenta que &ldquo;en Dubai se nota la tensi&oacute;n, se recomienda no salir, el aeropuerto no est&aacute; operativo, pero todo ofrece oportunidades. Estoy comprando m&aacute;s oro. El martes os hablo de ello en el directo&rdquo;. Mujeres llorando en albornoz mientras graban con las c&aacute;maras de sus tel&eacute;fonos m&oacute;viles un cielo en llamas y las estelas de drones o misiles interceptados. &ldquo;Es muy feo escuchar c&oacute;mo truenan los misiles, pero mi asistente seguir&aacute; subiendo mis campa&ntilde;as normal (sic)&rdquo;. Las im&aacute;genes de c&oacute;mo, desde el balc&oacute;n de un hotel de lujo en Palm Jumeirah, caen de la planta superior chispas y trozos de cristales rotos.
    </p><p class="article-text">
        Ellos, custodios del privilegio m&aacute;s absoluto, quienes gozan de las pretendidas mejores mieles de la existencia, supon&iacute;an que nunca, jam&aacute;s, bajo ning&uacute;n concepto, les pod&iacute;a tocar vivir (ver, en cambio, est&aacute; a la distancia de una pantalla) algo as&iacute;; todo en su existencia se opone a que tal fatalidad pueda acontecerles. La contradicci&oacute;n entre los influencers y el apocalipsis radica directamente en su esencia. 
    </p><p class="article-text">
        Su modo de vivir es un monstruo que crean los tiempos de falsa paz, la prosperidad que siempre se alimenta y construye en base a muertos en lugares ajenos, a la destrucci&oacute;n de vidas que, al contrario que las de los propios influencers, son eternamente invisibles; son vidas mediatizadas construidas sobre las espaldas de miseria de otros, que nunca existen, ubicados radicalmente fuera de plano. La guerra y la miseria son cosas que les pasan a los pobres, a quienes no pueden huir de ellas, como el fin del mundo; como en las fantas&iacute;as de los ultrarricos, todo lo catastr&oacute;fico debe de ser algo de lo cual poder escapar, en relaci&oacute;n con lo cual el dinero tendr&iacute;a que otorgar la posibilidad de escapar. De ah&iacute;, tambi&eacute;n, la furia de otros influencers cuando han visto que su dinero no los protege; una vez la guerra se torna seria y borra distinciones dadas por inmutables, nada protege de la guerra, nada protege de la muerte, nada protege del apocalipsis. Es su pensamiento m&aacute;gico: nunca podr&iacute;a tocarme a m&iacute;. Hay algo muy interesante en ver c&oacute;mo reaccionan cuando la guerra les alcanza.
    </p><p class="article-text">
        Lo que nos separa de ellos es su ostentaci&oacute;n, su opulencia, incluso la obscenidad hortera en su semblante de nuevos ricos; la voz humana en cada uno de nosotros no parar&aacute; de desear que ojal&aacute; regresen sanos y salvos a sus hogares para que tras su regreso podamos despreciarlos por esa misma ostentaci&oacute;n, opulencia y obscenidad hortera. Pero pensaba tambi&eacute;n dos otras cuestiones, contemplando a todos estos influencers sentados en el suelo de los aparcamientos de hoteles que hasta ayer cre&iacute;an seguros, inviolables, protegidos: una, la imposibilidad de explicarle a un influencer as&iacute; el apocalipsis, en parte por su gran capacidad para la tonter&iacute;a y escasa para la comprensi&oacute;n; dos, lo parecida que es, en el fondo y a ratos, nuestra posici&oacute;n europea a la de esos ricos obscenos y ostentosos. 
    </p><p class="article-text">
        Vivimos pensando que todo lo acontecido este fin de semana no podr&aacute; tocarnos a nosotros y por eso Ursula von der Leyen decide el s&aacute;bado que convocar&aacute; una reuni&oacute;n si acaso el lunes. Vivimos concibiendo nuestra Europa como un lugar seguro, inviolable, protegido. Trump nos lleva a guerras ilegales, injustas, porque son esas guerras lo que &eacute;l necesita; sus consecuencias son imprevisibles, m&aacute;s ahora que nosotros, los europeos, seguimos conformes con ser sus vasallos. Har&iacute;amos bien en darnos cuenta, tambi&eacute;n a la hora de tener una posici&oacute;n europea propia que pensase en nuestros intereses y no en los de los gobernantes dictatoriales de Estados Unidos, de que ya no hay lugares tan seguros, ni tan inviolables, ni tan protegidos; de que Chipre, que ha sufrido impactos este fin de semana, est&aacute; cerca, como tan cerca estamos de la Ucrania que invadi&oacute; Rusia. Hasta que nos demos cuenta de eso, nuestro letargo (como europeos) ser&aacute; parecido al suyo (el de los influencers), ambos sue&ntilde;os albergando sus monstruos respectivos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/seguros-inviolables-protegidos_129_13031367.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Mar 2026 21:23:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ni seguros, ni inviolables, ni protegidos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Irán,Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los locos guían a los ciegos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/locos-guian-ciegos_129_13011430.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d56f88c9-4285-4bc2-bb0e-918f7c20ecc4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los locos guían a los ciegos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resulta que la influencia de Antonio Castillo Algarra se extendía por el ámbito educativo, el de la legislación universitaria y hasta la política cultural de la Comunidad de Madrid, porque había sido capaz de crear una secta desde su humilde academia de inglés y preparación de oposiciones</p><p class="subtitle">La caída del 'gurú' de Ayuso y la marcha de 'los pocholos' abren una crisis en el Gobierno madrileño</p></div><p class="article-text">
        Es la plaga de los tiempos, escribe Shakespeare en la tragedia del <em>Rey Lear</em>, cuando los locos gu&iacute;an a los ciegos. Los locos gu&iacute;an hoy a los Pocholos, gu&iacute;an tambi&eacute;n a sus propios locos, como en el caso destapado en la Comunidad de Madrid a trav&eacute;s de dimisiones m&uacute;ltiples, como si unos diputados jovenc&iacute;simos y hasta un consejero pudieran actuar como una mente colmena, individuos a los que se les ha lavado el cerebro hasta comportarse como una colectividad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Resulta que la muy pol&eacute;mica Ley de Universidades de Ayuso llevaba la firma de Antonio Castillo Algarra, consejero &aacute;ulico, capaz de parar los aplausos de una obra de teatro para volcarse de pleno en una oraci&oacute;n mariana. Resulta que su influencia se extend&iacute;a por el &aacute;mbito educativo, el de la legislaci&oacute;n universitaria y hasta la pol&iacute;tica cultural de la Comunidad de Madrid, porque hab&iacute;a sido capaz de crear una secta desde su humilde academia de ingl&eacute;s y preparaci&oacute;n de oposiciones. Resulta que cuando Ayuso hablaba de <em>Hispanoam&eacute;rica </em>lo hac&iacute;a porque Algarra se lo susurraba, y que sus diatribas ultraconservadoras &mdash;&ldquo;luego nos extra&ntilde;amos si vienen la ideolog&iacute;a woke, el marxismo revolucionario o el Islam&rdquo;, tuiteaba el caballero&mdash; constitu&iacute;an el suelo ideol&oacute;gico de la presidenta, en duelo con la influencia de su otro gur&uacute;, Miguel &Aacute;ngel Rodr&iacute;guez. C&oacute;mo han de estar las cosas para que hubiera dos ventr&iacute;locuos y que Miguel &Aacute;ngel Rodr&iacute;guez fuera el menos loco de los dos, como cuando en los dibujos animados aparecen, a ambos lados de un rostro, un demonio consejero y un angelito, cada uno inclinado a una oreja; qui&eacute;n ha visto y qui&eacute;n ve a Miguel &Aacute;ngel Rodr&iacute;guez ataviado como un &aacute;ngel con su halo. &iexcl;C&oacute;mo ten&iacute;an que ser aquellos susurros!
    </p><p class="article-text">
        Nick Land, fil&oacute;sofo con ra&iacute;ces en el CCRU de Warwick que tambi&eacute;n nos dio al difunto y extra&ntilde;ado Mark Fisher, entre otros, se march&oacute; a Shangh&aacute;i &mdash;y se especula que tuvo tambi&eacute;n un brote psic&oacute;tico vinculado al consumo excesivo de anfetaminas&mdash; tras pasar de sus influyentes escritos originales a posiciones ultrarreaccionarias que sentar&iacute;an las bases de lo que se ha denominado la Ilustraci&oacute;n Oscura. JD Vance, vicepresidente de los Estados Unidos, es vicepresidente &mdash;ciego&mdash; porque hasta all&iacute; lo gu&iacute;o otro gur&uacute; &mdash;un loco&mdash;. Peter Thiel, estudioso de Ren&eacute; Girard, empresario, cofundador de PayPal junto a Elon Musk y de Palantir, los encargados de procurarle a la Administraci&oacute;n Trump un buen sistema de control y deportaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n, el Amazon del secuestro. Peter Thiel transfiri&oacute; m&aacute;s de quince millones de d&oacute;lares a la campa&ntilde;a de JD Vance para ser senador all&aacute; por 2022. A ambos locos los gu&iacute;an otros locos, como Curtis Yarvin, al cual JD Vance ha hecho muchas referencias expl&iacute;citas: a sus ideas de convertir a Trump en un rey CEO, por ejemplo. &ldquo;Una dictadura corporativa para reemplazar a una democracia moribunda&rdquo;. Son constelaciones difusas y brumosas de nombres; constelaciones en las que se repite la plaga de los tiempos, en las que fil&oacute;sofos locos gu&iacute;an a pol&iacute;ticos ciegos.
    </p><p class="article-text">
        El mundo es m&aacute;s oscuro de lo que pensamos y m&aacute;s oscuras son las profundidades de su horror. Muchos pol&iacute;ticos no son grandes hombres brillantes, sino cuerpos de carne y hueso, impulsividad, v&iacute;sceras, movidos a veces m&aacute;s por las grandes ideas de los encantadores de serpientes que han descubierto c&oacute;mo seducirlos que por sus ocurrencias propias. El consejero &aacute;ulico no tiene un despacho, no tiene un cargo oficial, no tiene una dependencia en la retribuci&oacute;n, pero tiene algo que vale m&aacute;s que todas esas cosas: la fe del dirigente que en &eacute;l la deposita, la capacidad de que este escuche de verdad sus palabras. Son las manos que mecen las cunas detr&aacute;s de algunas de las decisiones m&aacute;s aparentemente inexplicables: son ellos tambi&eacute;n quienes, en muchas ocasiones, ejercen de custodios reales del proyecto; custodios de las metamorfosis, como dec&iacute;a Canetti que era el rol de los escritores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En <em>El rey Lear</em>, tras sus errores, tras el repudio, lo que le llega al final al gobernante es la tempestad, el descenso a sus propios abismos y la p&eacute;rdida de su cordura: todo se vuelve en su contra. Estos d&iacute;as, leyendo la surrealista historia de esos pocholos, contemplando la degeneraci&oacute;n fascista de los EEUU, no pod&iacute;a dejar de preguntarme cu&aacute;n destructiva, cu&aacute;n estruendosa ser&aacute;, cu&aacute;nto sufrimiento &mdash;cu&aacute;nta Ilustraci&oacute;n Oscura&mdash; traer&aacute; la tempestad que lleven consigo dirigentes como Ayuso, como Vance, como Trump, cuando sus tempestades afirmen una vez m&aacute;s la plaga de los tiempos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/locos-guian-ciegos_129_13011430.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Feb 2026 20:06:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los locos guían a los ciegos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Isabel Díaz Ayuso,Donald Trump,Elon Musk]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Unas primarias abiertas para la izquierda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/primarias-abiertas-izquierda_129_12993123.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca416acc-9412-4d48-a3be-3143f2f5be54_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1996y632.jpg" width="1200" height="675" alt="Unas primarias abiertas para la izquierda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ojalá unas primarias abiertas para la izquierda, hechas en serio, que permitiesen medir quién, con qué proyecto y en qué tono puede hacer de puente entre los aparatos políticos de los partidos y la ilusión o esperanza de quienes votan</p></div><p class="article-text">
        La conversaci&oacute;n p&uacute;blica lleva dedic&aacute;ndose toda la semana a deshojar la margarita de la unidad de la izquierda, a ra&iacute;z del encuentro organizado por Gabriel Rufi&aacute;n con Emilio Delgado y tras el anuncio, por parte de las formaciones pol&iacute;ticas de la coalici&oacute;n Sumar, hoy presentes en el Gobierno, de que el s&aacute;bado 21 se avanzar&aacute; en el primer paso para la reedici&oacute;n de una candidatura de unidad. Muchos de los debates que pod&iacute;an surgir a ra&iacute;z de propuestas as&iacute; han sido quemados en escasos minutos, en el tiempo que pasa entre tribuna y tribuna o argumentario y argumentario; no s&eacute; si a d&iacute;a de hoy sigue teniendo mucho sentido comparar ambas convocatorias, hablar de las virtudes y defectos de cada una, seguir ampliando el an&aacute;lisis.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El efecto m&aacute;s positivo, en cualquiera de los casos, se ha producido ya: revivir una conversaci&oacute;n pol&iacute;tica sobre la izquierda que estaba medio muerta. He escuchado a gente muy diversa, y no de la que habla todo el rato sobre pol&iacute;tica, que tendemos a ser m&aacute;s bien gente muy pesada, elogiar esta semana el carisma de Rufi&aacute;n, decir que lo votar&iacute;an, preguntar qu&eacute; va a pasar con <em>aquello</em>; lo que digamos de pesimista u optimista puede depender m&aacute;s de si colocamos por encima la determinaci&oacute;n o las cadenas de determinaciones con las que atamos nuestra realidad.
    </p><p class="article-text">
        Partamos de varias verdades: es importante que la izquierda se dote de unas estructuras confiables, serenas, con buenos modos y procesos de deliberaci&oacute;n, respetuosas, donde las distintas militancias puedan trabajar sin proyectarlo todo a modo de drama o en negociaciones chantajistas que duran hasta el &uacute;ltimo minuto. Tambi&eacute;n es verdad que esta resoluci&oacute;n no ilusiona pr&aacute;cticamente a nadie fuera de las propias organizaciones, como nunca a nadie le ha parecido sexy debate alguno que tenga que ver con los funcionamientos internos de las organizaciones en s&iacute; mismas. Sin una reforma seria de los mecanismos de las propias organizaciones poco se puede hacer, tambi&eacute;n es verdad; en Espa&ntilde;a no nos hemos tomado del todo en serio lo que una organizaci&oacute;n pol&iacute;tica constituye, convirtiendo los partidos &mdash;o algunos m&aacute;s partidos&mdash; en m&aacute;quinas que incentivan y premian la mediocridad, donde los cargos org&aacute;nicos sirven como trampol&iacute;n a un cargo pol&iacute;tico o institucional, y se confunden los cuadros pol&iacute;ticos m&aacute;s brillantes con los mejores gestores, o con los m&aacute;s aduladores, o viceversa. Salvo, quiz&aacute;s, en el caso del PNV, capaz de ver esto con cierta sabidur&iacute;a y desligar por completo la figura de su liderazgo <em>dentro del partido </em>de las de sus candidatos a lehendakari o al Congreso. En la izquierda espa&ntilde;ola no hay organizaci&oacute;n que sea hoy tan disciplinada como lo son los Democratic Socialists of America en Estados Unidos, cuyos <em>co-chairs </em>velan por el rol del partido <em>qua </em>partido o su independencia respecto a diversos cargos electos.
    </p><p class="article-text">
        Ninguna de estas estructuras aparentemente s&oacute;lidas basta por s&iacute; sola: estas estructuras sirven para resistir una tormenta, pero no para alzar el vuelo. No se puede prescindir de quien conecta con la gente, ni de los liderazgos medi&aacute;ticos o de quienes encarnan mejor el <em>zeitgeist </em>de un momento dado. En 2026, depositar la confianza es tambi&eacute;n emocionarse con, reconocer a, hallar un referente, alguien en quien proyectar cierta representatividad; que hoy las encuestas se detecte o que la propia din&aacute;mica vaya diciendo que una de las personas que mejor encarna esa din&aacute;mica, a nivel estatal, es un diputado independentista, es un s&iacute;ntoma de los achaques y debilidades del espacio pol&iacute;tico de la izquierda de forma general, s&iacute;, pero tambi&eacute;n simplemente un hecho, una parte de la realidad con la cual se ha de operar en vez de negarse a observarla.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo conjugar estas dos cuestiones, la de las estructuras s&oacute;lidas y la de los liderazgos m&aacute;s et&eacute;reos? En Espa&ntilde;a no tenemos un sistema presidencialista que facilitar&iacute;a relativamente esa tarea, pero no deja de ser cierto que las elecciones legislativas, al menos en su discurso y narrativa, s&iacute; que tienden a <em>presidencializarse</em>, a convertirse en elecciones en las cuales se vota a una candidata o candidato en espec&iacute;fico, como cuando Yolanda D&iacute;az centraba en 2023 su discurso, entre otras cuestiones, en ser la primera mujer presidenta, o las dicotom&iacute;as construidas entre el t&aacute;ndem S&aacute;nchez-D&iacute;az frente a Feij&oacute;o-Abascal. M&aacute;s all&aacute; de las f&oacute;rmulas y generosidades requeridas en territorios concretos, &iquest;por qu&eacute; no replicar, en el contexto espa&ntilde;ol, lo que para las presidenciales algunos tratan de levantar en otros pa&iacute;ses, como en las elecciones primarias abiertas de la izquierda francesa que se celebrar&aacute;n de cara a las presidenciales de 2027, a las cuales ya se van declarando candidatos de muy diversos partidos? &iquest;Por qu&eacute; no mirar el modelo de las primarias abiertas, simult&aacute;neas y obligatorias argentinas?
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a responderse a este razonamiento con una m&aacute;xima mil veces repetida: se trata del <em>qu&eacute; </em>y del <em>c&oacute;mo</em>, no del <em>qui&eacute;n</em>, y el <em>qui&eacute;n </em>viene despu&eacute;s. Me parece que esa respuesta implicar&iacute;a no entender muchas cosas de c&oacute;mo funciona la pol&iacute;tica en 2026. El problema de la izquierda nunca ha sido la falta de un acuerdo program&aacute;tico; no sirve de tanto insistir en que el 80% es compartido y el otro 20% manejable, porque las diferencias del 20% donde hay discrepancias pueden ser, en realidad, diferencias t&aacute;cticas y estrat&eacute;gicas profundamente importantes, sobre d&oacute;nde colocar el foco y tambi&eacute;n cu&aacute;ndo y c&oacute;mo. En una persona o equipo, con frecuencia, se encarnan una diversidad de valores, ideolog&iacute;as, proyectos pol&iacute;ticos, visiones del mundo o de lo que habr&iacute;a que hacer. En pol&iacute;tica, &uacute;ltimamente, el m&aacute;ximo com&uacute;n divisor tiene tendencia a ser mucho menos emocionante que una visi&oacute;n genuinamente espec&iacute;fica; que tiene algo que decir en vez de ser radicalmente semejante, anodina y aburrida, en comparaci&oacute;n a todas las dem&aacute;s, semejantes, anodinas, aburridas, vac&iacute;as. Ojal&aacute; unas primarias abiertas para la izquierda, hechas en serio, que permitiesen medir qui&eacute;n, con qu&eacute; proyecto y en qu&eacute; tono puede hacer de puente entre los aparatos pol&iacute;ticos de los partidos y la ilusi&oacute;n o esperanza de quienes votan.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/primarias-abiertas-izquierda_129_12993123.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Feb 2026 21:11:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Unas primarias abiertas para la izquierda]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Prohibir Internet (o el paternalismo digital)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/prohibir-internet-paternalismo-digital_129_12973516.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8c069fd7-3931-4a3b-b0db-c7222da96d82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Prohibir Internet (o el paternalismo digital)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cambia quien propone y, por lo tanto, quien se opone, aunque no cambie el contenido; bien posible es, entonces, que las cosas nos parezcan bien o mal de antemano según quién las dice, no según lo que son. Y esto, en cualquier debate, es un problema</p><p class="subtitle">España prohibirá el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años</p></div><p class="article-text">
        A principios de la semana pasada, antes de que se lo llevase por delante la corriente habitual de sucesos &mdash;entre los resultados de las elecciones aragonesas, anuncios sobre el futuro de la izquierda y Rufi&aacute;n, la contingencia t&iacute;pica&mdash;, el Gobierno anunci&oacute;, en medio de un <em>beef </em>tuitero entre Pedro S&aacute;nchez y Elon Musk, toda una serie de medidas aparentemente destinadas a pelearse con los &laquo;tecnoligarcas&raquo; y poner ciertos l&iacute;mites a su poder y dominio. Una de ellas, heredera de lo que extensivamente y en broma vino a llamarse en Internet el &laquo;pajaporte&raquo;, o sea, una cartera digital para implementar cierto control de edad en el acceso a p&aacute;ginas web, era <a href="https://www.eldiario.es/politica/sanchez-anuncia-paquete-combatir-desinformacion-redes-sociales-ceo-enfrentaran-responsabilidad-penal-si-no-retiran-contenidos-ilegales_1_12958046.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el anuncio de la prohibici&oacute;n del acceso de menores de 16 a&ntilde;os a redes sociales</a>, en general.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a otras tantas cosas anunciadas, como un mayor control, supuestamente, sobre los algoritmos de esas mismas redes, y la investigaci&oacute;n para que estos no fueran manipulados con fines espurios, pero poca o ninguna concreci&oacute;n sobre c&oacute;mo se llevar&iacute;a a cabo. Lo interesante, en realidad, fue ver c&oacute;mo se colocaban los propios usuarios de las redes de un lado y de otro, a favor y en contra, seg&uacute;n qui&eacute;n propon&iacute;a y en qu&eacute; momento se daba la proposici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Plantear&eacute; un ejemplo: en Francia se vot&oacute; hace un a&ntilde;o, en febrero de 2025, una proposici&oacute;n similar, pero impulsada por el Gobierno m&aacute;s bien de derechas de Emmanuel Macron. Cont&oacute; con el apoyo parlamentario de la mayor&iacute;a parlamentaria que apoyaba al gobierno, as&iacute; como de la derecha y de la extrema derecha; en cambio, La Francia Insumisa, muy a su izquierda, se opuso a la medida, vot&oacute; en contra, dijo que se trataba de algo ineficaz, poco aplicable y liberticida, una forma de &laquo;paternalismo digital&raquo;; los verdes franceses dijeron que se trataba de una soluci&oacute;n excesivamente simplista. Comparemos con las posiciones de nuestra izquierda, de nuestra derecha y nuestra extrema derecha. Cambia quien propone y, por lo tanto, quien se opone, aunque no cambie el contenido; bien posible es, entonces, que las cosas nos parezcan bien o mal de antemano seg&uacute;n qui&eacute;n las dice, no seg&uacute;n lo que son. Y esto, en cualquier debate, es un problema.
    </p><p class="article-text">
        Mi postura, adem&aacute;s de cierta preocupaci&oacute;n en general por el derecho al anonimato, por la privacidad, por la dif&iacute;cil implementaci&oacute;n de este tipo de controles o la conversi&oacute;n del uso de Internet en algo penoso y repleto de dificultades, parte de ese principio de prudencia. Entiendo perfectamente el &aacute;nimo que llevar&iacute;a al legislador, en 2026, a querer restringir el uso de menores de redes sociales. Es m&aacute;s: viendo los efectos del algoritmo de TikTok o Instagram sobre cualquier psique, de forma cotidiana, creo que dentro de no tanto tiempo poder desconectar de lo digital constituir&aacute; un privilegio, o incluso haber recibido una educaci&oacute;n en la que mediaran lo m&iacute;nimo posible tanto las pantallas como los chatbots de inteligencia artificial, que cada vez influyen m&aacute;s en c&oacute;mo se genera una deuda cognitiva o incapacidad a la hora de responder a una pregunta sin asistencia externa. Pero esto se aplica por igual a los menores de 16 y a los mayores de 40 que ven sus atenciones absorbidas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, me preocupan &mdash;bastante&mdash; los malos usos de las herramientas que una legislaci&oacute;n as&iacute; pudiera proporcionar a gobernantes futuros, su posibilidad o forma de acceder a nuestros datos; encima, con perd&oacute;n, sin que hayamos atacado a fondo la falta de soberan&iacute;a de Europa en relaci&oacute;n a esas redes sociales, sin que las sancionemos o impongamos m&aacute;s controles, sin que tampoco quienes m&aacute;s se quejan de ellas se vayan de X o de las redes de Meta o de cualquier otra parte, tampoco alcanzo a creerme del todo la beligerancia de su &aacute;nimo. Es una exageraci&oacute;n, pero en un grupo de WhatsApp le le&iacute; a un amigo, Israel Merino, una formulaci&oacute;n bastante sucinta al respecto: si tienes menos de 16 a&ntilde;os, el PSOE te ofrece quitarte TikTok; si tienes m&aacute;s de 16, el PSOE te ofrece bajarle los impuestos a tu casero.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; tenga que ver mi propia experiencia o mi lugar generacional: tengo 25, no crec&iacute; con TikTok ni con Instagram, pero s&iacute; que acced&iacute; muy, muy joven a un ordenador, y a Internet, y pr&aacute;cticamente sin supervisi&oacute;n o control parental. En mi adolescencia, antes de esos 16, como personaje LGTBIQ+ que viv&iacute;a en Plasencia, en la periferia, ese acceso a Internet fue importante incluso como escapatoria a la soledad, para conectar con personas a las que de otra manera nunca hubiera conocido. Es evidente que la an&eacute;cdota no prevalece sobre las estad&iacute;sticas y que el Internet de entonces no es el de hoy; y que hoy, seguramente, sus efectos negativos superen por mucho sus beneficios. Pero sigo pensando que nos merecemos un debate un poco m&aacute;s complejo sobre una cuesti&oacute;n tan importante; o sea, un debate en el que se trate a la poblaci&oacute;n que debate como adultos, igual que futuros adultos ser&aacute;n aquellos a quienes quiz&aacute; se les proh&iacute;ba. Y no estoy yo muy segura de que hoy, que la juventud identifica m&aacute;s que nunca a la izquierda con el <em>establishment </em>y el pasado, y la rebeld&iacute;a con la derecha y lo macarra, sean el paternalismo y la prohibici&oacute;n las banderas m&aacute;s convenientes a enarbolar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/prohibir-internet-paternalismo-digital_129_12973516.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Feb 2026 23:04:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Internet,Menores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Existe la obligación de debatir?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/existe-obligacion-debatir_129_12954305.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/60e0cd8e-0ea1-4d72-99aa-2de220d61c65_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Existe la obligación de debatir?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como la vida en palacio es muy aburrida, tenemos que inventarnos dramas. Convendría ponerles fin, en algún momento, porque sospecho que tan agotador debe de resultarles a quienes se inventan los dramas como a quienes tenemos que padecerlos</p></div><p class="article-text">
        Es extraordinario el nivel de degradaci&oacute;n de la conversaci&oacute;n p&uacute;blica; no hablemos ya de las cosas que nos dedicamos a comentar, las que llenan horas y horas de tertulias, gasto may&uacute;sculo de saliva, columnas, todo aquello con lo que quienes escriben rellenan las p&aacute;ginas por un jornal. El otro d&iacute;a, justo antes del cambio de mesa de una tertulia, uno de los invitados, algo indignado ante las palabras de otro de los colaboradores, que ven&iacute;a a criticar que Pedro S&aacute;nchez estuviera sacando adelante la regularizaci&oacute;n extraordinaria de personas migrantes <em>ahora</em>, por motivos espurios, o sea, motivos pol&iacute;ticos, acuerdos, pactos, necesidad de mayor&iacute;as y de hacer de la propia necesidad virtud, me preguntaba entre bastidores si no me parec&iacute;a aquello una argumentaci&oacute;n rid&iacute;cula, tanto como negar la existencia de la pol&iacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Yo le dec&iacute;a que no por rid&iacute;cula me resultaba menos sorprendente: cuando no se puede criticar del todo una medida, o al menos no sin quedar mal, quedar como alguien infinitamente m&aacute;s retr&oacute;grado y excluyente que la Conferencia Episcopal, lo que queda es ese tipo de argumentaciones. Lo que m&aacute;s me sorprend&iacute;a, pero, era la vehemencia: vehemencia de unos y vehemencia de otros para hablar del humo, rellenar conversaci&oacute;n con nada o nader&iacute;as, especular sobre todo lo que a&uacute;n no se sabe y sabe Dios si se sabr&aacute;. &iquest;En qu&eacute; lugares existe hoy, en 2026, un debate pol&iacute;tico o cultural de calidad? En su libro <em>Tertulianos: un viaje a la industria de opini&oacute;n en Espa&ntilde;a, </em>el periodista<em> </em>Antonio Villareal define la tertulia &laquo;como un fen&oacute;meno posmoderno, una conversaci&oacute;n inacabada y fragmentaria que termina siendo autorreferencial. De un d&iacute;a para otro sobreviven los componentes emocionales, las filias o fobias entre tertulianos, pero nunca sus argumentos&raquo;. Si una atiende a la realidad, puede llegar a pensar que Villareal se queda corto, incluso cuando toma de Estados Unidos un concepto como la tertuliocracia, &laquo;&eacute;lite de la clase parloteadora&raquo;; no s&oacute;lo la tertulia tiene esas caracter&iacute;sticas, sino que el mundo entero es como una tertulia gigante, o como el patio de un colegio. V&eacute;ase, si no, la proliferaci&oacute;n inmensa de columnas, textos y opiniones, a cada cual m&aacute;s exagerado, a prop&oacute;sito de David Ucl&eacute;s y su decisi&oacute;n de no participar en unas jornadas sobre &laquo;la guerra que todos perdimos&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        No puedo no ver en el revuelo que se ha montado un s&iacute;ntoma de tontificaci&oacute;n impresionante. Al derecho de cada cual a participar o no participar en los sitios en los que le d&eacute; la gana, y a sentarse o no sentarse con quien tambi&eacute;n le d&eacute; la gana, parece imponerse ahora la consideraci&oacute;n contraria: la obligaci&oacute;n de debatir y compartir mesa, como imperativo categ&oacute;rico; si hay alguien con quien no quieres sentarte a conversar, por no sentarte a conversar, se te llamar&aacute; intolerante, incluso aut&eacute;ntico fascista. Yo he defendido siempre ir hasta los mism&iacute;simos infiernos para debatir, y la utilidad que tambi&eacute;n tiene confrontar argumentos con quienes est&aacute;n en las ant&iacute;podas de una misma; por encima de esa defensa queda, siempre, siempre, la libertad de cada uno a escoger con quien se sienta, con quien comparte el aire, con quien comparte una cerveza o en qu&eacute; pasa o malgasta su tiempo. Ha sido extraordinario ver tanta queja esta semana s&oacute;lo porque un escritor ha dicho que con los que &eacute;l considera como antidem&oacute;cratas no se junta; tanto drama para eso. Ojal&aacute; todo se hubiera quedado en los debates que han tenido distintos historiadores, bastante m&aacute;s interesantes, sobre la pertinencia o no de esas jornadas, o las discrepancias sobre su enfoque.
    </p><p class="article-text">
        Antes de este acontecimiento y del revuelo que con &eacute;l se mont&oacute;, prensa y tertulias meti&eacute;ndose tambi&eacute;n de por medio, las cr&iacute;ticas que Ucl&eacute;s hab&iacute;a recibido oscilaban entre lo razonable &mdash;aquello a lo que cualquier escritor est&aacute; sometido&mdash; y la caricatura un poco m&aacute;s ruin, en todas las gradaciones posibles; con la pol&eacute;mica de las jornadas, pero, parece haberse roto una veda, que no se rompi&oacute; ni con el Premio Nadal ni antes, y que implica barra libre para utilizar toda la violencia verbal del mundo y convertir redes, peri&oacute;dicos y radios en el patio del colegio, el lugar m&aacute;s miserable de todos, all&iacute; donde se concentran quienes no se desquitaron en la infancia de toda su vocaci&oacute;n de <em>bullies</em>. As&iacute; lo resum&iacute;a otro novelista, Gonzalo Torn&eacute;: &laquo;Las columnas contra Ucl&eacute;s antes del demencial congreso eran divertidas, crueles, l&uacute;cidas, resentidas... seg&uacute;n. Las de despu&eacute;s todas son formularias, grises, impotentes, desforestadas o de lame-escalafones&raquo;. As&iacute; remataba Jordi Amat: &laquo;Prueba del algod&oacute;n para descubrir la pereza intelectual del opinador t&oacute;pico: escribir otra columna, a favor o en contra, sobre David Ucl&eacute;s&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Existe algo as&iacute; como la obligaci&oacute;n de debatir? Yo dir&iacute;a que no; si alguna vez se instaura tal cosa, preferir&iacute;a exiliarme de la civilizaci&oacute;n o que me condenaran al ostracismo. Para lo que ha servido todo esto, como en la definici&oacute;n aquella de tertuliocracia, no ha sido para desarrollar argumentos, ni tesis, ni concepciones habermasianas sobre lo que ha de ser la intervenci&oacute;n p&uacute;blica o la deliberaci&oacute;n; ha servido para definir, en torno a otra cuesti&oacute;n, qui&eacute;n queda de un bando y del otro, para que lo que se mantengan sean las filias y las fobias. Es el estado m&aacute;s decadente, m&aacute;s aburrido y m&aacute;s embrutecedor de la esfera p&uacute;blica; es su versi&oacute;n m&aacute;s acosadora, lamentable, insulsa. Como la vida en palacio es muy aburrida, tenemos que inventarnos dramas. Convendr&iacute;a ponerles fin, en alg&uacute;n momento, porque sospecho que tan agotador debe de resultarles a quienes se inventan los dramas como a quienes tenemos que padecerlos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/existe-obligacion-debatir_129_12954305.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Feb 2026 20:29:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Existe la obligación de debatir?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todavía no hay Europa, ni hay europeos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/todavia-no-hay-europa-hay-europeos_129_12934597.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7f499414-2129-48d2-89dd-e6c81aee372e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Todavía no hay Europa, ni hay europeos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Buscamos mayor consuelo en el canadiense Carney que en los líderes europeos porque, en el fondo, algo así como una comunidad política europea, en 2026, sigue siendo un sueño, una ilusión, una ruina</p></div><p class="article-text">
        En una entrevista publicada en la revista Jot Down a Valerio Rocco Lozano, director del C&iacute;rculo de Bellas Artes y profesor universitario de Historia de la Filosof&iacute;a, ante la pregunta &laquo;&iquest;Qu&eacute; es Europa?&raquo;, Rocco Lozano respond&iacute;a citando a Cavour (para el cual, una vez lograda Italia, hab&iacute;a que &laquo;hacer&raquo; a los italianos): &laquo;A m&iacute; me gustar&iacute;a pensar que Europa son los europeos. Yo no s&eacute; bien qu&eacute; es Europa, pero mientras no haya europeos, Europa no ser&aacute; nada: ser&aacute; un concepto, una abstracci&oacute;n. Y hay muchas resistencias a ser ciudadanos europeos, por m&aacute;s que el programa Erasmus haya ayudado, por m&aacute;s que el multiling&uuml;ismo, por suerte, avance &mdash;frente a un unilateralismo solo del ingl&eacute;s&mdash;. Hay enormes frenos pol&iacute;ticos, comunicativos, educativos, culturales. [&hellip;] Europa deber&iacute;a ser los europeos, pero no existen todav&iacute;a&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cu&aacute;n poco ha de haber europeos, pues, que el discurso m&aacute;s comentado <em>entre </em>europeos despu&eacute;s de Davos ha sido el de un canadiense, Mark Carney, haciendo suyas las m&aacute;ximas que &mdash;con raz&oacute;n&mdash; algunos se&ntilde;alan tendr&iacute;a que aplicarse Europa a s&iacute; misma: asumiendo la insostenibilidad de una mentira beneficiosa para el primer mundo como lo era el orden internacional basado en normas estables, se&ntilde;alando lo necesario que se hace hoy dejar de fingir que el mundo juega justo y equilibrado, proponiendo una geometr&iacute;a variable de acuerdos, coaliciones, alianzas y estrategias compartidas entre &ldquo;potencias medias&rdquo; con tal de que las esferas de influencia de otras potencias no se las coman. De Macron ha quedado el meme de las gafas de sol y a Von der Leyen, que insiste en que los Estados Unidos no son s&oacute;lo aliados, sino amigos, no le hace caso nadie.
    </p><p class="article-text">
        Es curioso tener amigos que gobiernan su propio pa&iacute;s a base de asesinar a su poblaci&oacute;n civil. M&aacute;s all&aacute; del peque&ntilde;o deseo tecn&oacute;crata que habita en buena parte de la poblaci&oacute;n, deseante de un banquero ordenado que venga a poner orden, hablar y comportarse como un adulto frente a las chiquilladas y ejercicios violentos de los tiranos del mundo, intuyo otro componente por el cual ha resonado tanto por estos lares el discurso de Carney, frente a los discursos de nuestros emisores &ldquo;propios&rdquo; y &ldquo;europeos&rdquo;; frente, por ejemplo, a las declaraciones del primer ministro belga, Bart De Wever, tambi&eacute;n bastante claro al enunciar que &ldquo;una cosa es ser un vasallo feliz y otra un esclavo miserable&rdquo;. Buscamos mayor consuelo en el canadiense Carney que en los l&iacute;deres europeos porque, en el fondo, algo as&iacute; como una comunidad pol&iacute;tica europea, en 2026, sigue siendo un sue&ntilde;o, una ilusi&oacute;n, una ruina. Puede existir solidaridad entre gobernantes por proximidad geogr&aacute;fica o signos pol&iacute;ticos, &iquest;pero hay una preocupaci&oacute;n genuina hoy por Europa como conjunto? &iquest;Nos importa lo suficiente, desde el sur, comprender la preocupaci&oacute;n de los pa&iacute;ses vecinos a Rusia por las consecuencias de la invasi&oacute;n a Ucrania y las amenazas expansionistas de ese vecino? &iquest;Est&aacute;n preocupados los europeos del norte por la cobertura de seguridad, por ejemplo, de Ceuta y Melilla bajo el amparo de la OTAN?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si Carney enuncia que debemos dejar de actuar bajo el amparo de premisas ilusorias, cuya ilusi&oacute;n evitamos o actuamos como si desconoci&eacute;ramos, en la descripci&oacute;n de V&aacute;clav Havel el &lsquo;vivir una mentira&rsquo;, la &laquo;participaci&oacute;n de la gente com&uacute;n en rituales que, en privado, saben que son falsos&raquo;, Europa se parece mucho m&aacute;s al prestidigitador que se cree sus propias ilusiones, sus trucos, sus mentiras. No por llamar m&aacute;s veces &lsquo;papi&rsquo; a Donald Trump ese &lsquo;papi&rsquo; va a portarse mejor. No por definir m&aacute;s veces a EEUU como un amigo EEUU va de verdad a erigirse como tal. La imposibilidad constitutiva de Europa ha alcanzado un punto extraordinario de hartazgo: llevamos muchos a&ntilde;os hablado de instituciones internacionales en crisis, de la necesidad de mayor autonom&iacute;a estrat&eacute;gica o independencia o como que sea que se le llame ahora; no por mucho repetirlo se han dado los pasos necesarios para ello, convirti&eacute;ndose en un nuevo ritual de falsedad, como cada vez que las autoridades afirman estar <em>deeply concerned</em>, muy preocupadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Minneapolis, las fuerzas paramilitares del ICE trumpista han ejecutado a otro civil, como sucedi&oacute; hace unas cuantas semanas, y no hay comunicado alguno ni esc&aacute;ndalo por parte de una Uni&oacute;n Europea a la cual parecen no importarle los excesos autoritarios de sus &lsquo;amigos&rsquo;. Pronto, si no hay europeos, seremos todos esos esclavos miserables de los que hablaba Bart De Wever. Y lo peor es que, con tanta conversaci&oacute;n sobre una invasi&oacute;n militar a Groenlandia, lo que hace Estados Unidos es dorar la p&iacute;ldora para que traguemos mejor cuando obligue a los europeos a entregarla, a trav&eacute;s de una compra, disfrazando su conquista de intercambio comercial. Quiz&aacute; entonces s&iacute; que sea demasiado tarde, tanto para hacer Europa como para hacer europeos.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/todavia-no-hay-europa-hay-europeos_129_12934597.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Jan 2026 21:07:01 +0000]]></pubDate>
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