<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Elizabeth Duval]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/elizabeth-duval/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Elizabeth Duval]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/1045302/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[La derecha toma a Dios por enemigo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/derecha-toma-dios-enemigo_129_13155422.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6735d3c6-983a-4087-bfd7-33afc87ad92a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La derecha toma a Dios por enemigo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De aquellos polvos estos lodos. Esta semana se ha consumado un divorcio parcial entre la Iglesia católica y la derecha; o cabría, más bien, hablar de nulidad matrimonial, pues en principio el matrimonio había de ser indisoluble</p></div><p class="article-text">
        Hace ya cinco a&ntilde;os, poco antes de la c&eacute;lebre foto de Col&oacute;n, Ayuso hizo estallar la pol&eacute;mica entre las filas de la derecha al insinuar, a prop&oacute;sito de los indultos que preparaba el Gobierno, que si el rey Felipe VI los firmaba pod&iacute;a tratarse de un c&oacute;mplice. C&oacute;mplice con la peligrosa voluntad separatista-etarra del Gobierno de por aquel entonces, supongo. La cuesti&oacute;n es que eso prepar&oacute; una separaci&oacute;n entre la Corona y una parte de la derecha que parec&iacute;a hasta ese momento imposible o inveros&iacute;mil. No tanto por la parte del Partido Popular, que sigue siendo por mucho <em>lo de siempre </em>y, en tanto que <em>lo de siempre, </em>m&aacute;s mon&aacute;rquico que cualquier variaci&oacute;n. Tampoco por la parte de Vox que del Partido Popular es una excrecencia o secreci&oacute;n, capaz de vestir corbata Viva El Rey De Espa&ntilde;a (&iexcl;verde!) cuando toca; s&iacute; por otra m&aacute;s joven, con otros referentes. De ah&iacute; se pas&oacute;, desde Vox, a criticar &ldquo;que [si] quien ci&ntilde;e la Corona confunde neutralidad con sometimiento, o estabilidad con complacencia hacia el poder pol&iacute;tico, [esto] puede contribuir involuntariamente a dilapidar un legado que no le pertenece en propiedad, sino que custodia en nombre de la naci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De aquellos polvos estos lodos. Esta semana se ha consumado un divorcio parcial entre la Iglesia cat&oacute;lica y la derecha; o cabr&iacute;a, m&aacute;s bien, hablar de nulidad matrimonial, pues en principio el matrimonio hab&iacute;a de ser indisoluble. Llaman mucho la atenci&oacute;n, tras el pacto entre el Partido Popular y Vox en Extremadura, las palabras de Figaredo y Carlos H. Quero, en entrevista con El Pa&iacute;s: &ldquo;no se seguir&aacute; subvencionando a las ONG que acogen a inmigrantes irregulares, tampoco a las de la Iglesia&rdquo;. El Partido Popular dice que no dejar&aacute; a C&aacute;ritas sin ayudas, Vox anuncia que no habr&aacute; ninguna ayuda si asisten de alguna forma a los excluidos sociales, que resulta, en este caso, que son inmigrantes.
    </p><p class="article-text">
        No es un s&iacute;ntoma nacional: como las r&eacute;plicas de un terremoto, el recelo que desde Espa&ntilde;a la derecha patria ha exhibido ante el papa Francisco o ahora ante su sucesor, Le&oacute;n XIV, tiene mucho que ver con los recelos propios internacionalmente del trumpismo y el conflicto internacional entre cat&oacute;licos y evang&eacute;licos. En Brasil, pocos datos explican el auge de la extrema derecha de Bolsonaro como el crecimiento del evangelismo; en 2024, entre los votantes evang&eacute;licos, Trump cosech&oacute; el 80% de los apoyos. La coalici&oacute;n contempor&aacute;nea de la derecha no incluye hoy a los cat&oacute;licos liberales; si en Alemania todav&iacute;a existe un cord&oacute;n sanitario a los neofascistas, es porque cuentan con democristianos y no s&oacute;lo con neoliberales. En Espa&ntilde;a, a pesar de todo, la derecha segu&iacute;a siendo cat&oacute;lica. Disfrutaba mucho de serlo, de hecho; disfrutaba de hablar a partir de productos culturales de su presunto auge o de los valores tradicionales en la devoci&oacute;n juvenil; disfrutaba hasta ahora, porque lleva regular que el sumo pont&iacute;fice sea Prevost en vez de Robert Sarah.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Hasta d&oacute;nde va a arrastrar Vox al Partido Popular en esta disoluci&oacute;n de los votos entre la Iglesia y la derecha? &iquest;Cu&aacute;nto va a ser el Partido Popular capaz de sostener la pantomima seg&uacute;n la cual no importa lo que hayan firmado, pues todo ha de estar &ldquo;sujeto a la legalidad&rdquo;, y capaces son de tomar por tontos a sus negociadores, a s&iacute; mismos, a sus votantes y a cualquiera que atienda a lo que dicen, a lo que hacen o a lo que mienten? Si el vicepresidente de Trump es capaz de sugerirle al propio papa que tendr&iacute;a que ser &ldquo;m&aacute;s cuidadoso al hablar de teolog&iacute;a&rdquo;, si tan sonado e insoportable para algunos es ese distanciamiento, con tantas tensiones, &iquest;tendr&aacute; el progresismo que contar, en no tanto tiempo, con la Iglesia como uno de esos aliados?
    </p><p class="article-text">
        No es f&aacute;cil enunciar algo as&iacute;, sobre todo en Espa&ntilde;a, que cuenta con una historia y un pasado &mdash;el de las heridas que deja la dictadura nacional-cat&oacute;lica&mdash; muy presentes; pero presentes para todos, pues tampoco hay que olvidar las palabras lacerantes y ataques insistentes que tambi&eacute;n ha proferido la derecha contra cardenales como Jos&eacute; Cobo por acordar con el Gobierno a prop&oacute;sito de la resignificaci&oacute;n del Valle de los Ca&iacute;dos. La Iglesia no va a ser un aliado progresista, aunque lleve tiempo en el camino hacia su apertura: s&iacute; creo, firmemente, que va camino, al menos en t&eacute;rminos de alianzas internacionales, de convertirse en un aliado democr&aacute;tico. Democr&aacute;tico, pues, contra la xenofobia de quienes quieren que se mueran los inmigrantes que enferman en nuestro pa&iacute;s, contra los que planean legislar sobre la vida y la muerte y la prioridad nacional, en favor de la dignidad humana, democr&aacute;tico contra la regresi&oacute;n y democr&aacute;tico en la justicia social. Y no est&aacute; nada mal, para equilibrar los equilibrios internacionales, contar al Vaticano como aliado en unas cuantas causas, aunque en otras haya que combatirlo fervientemente; es la pol&iacute;tica del siglo XXI. Si la derecha quiere tomar a Dios por enemigo, &iquest;qui&eacute;n somos nosotros para imped&iacute;rselo?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/derecha-toma-dios-enemigo_129_13155422.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Apr 2026 19:38:17 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6735d3c6-983a-4087-bfd7-33afc87ad92a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1095652" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6735d3c6-983a-4087-bfd7-33afc87ad92a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1095652" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La derecha toma a Dios por enemigo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6735d3c6-983a-4087-bfd7-33afc87ad92a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Derecha,Religión,Donald Trump,Papa León XIV,PP - Partido Popular,Vox]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Está bien sacar del armario a Vito Quiles?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/sacar-armario-vito-quiles_129_13137218.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/597bf375-c5cd-4608-b9f1-c08a02cb10c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Está bien sacar del armario a Vito Quiles?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque Santaolalla diga que ella “no habla” de esto, sí que lo hace, pues el contenido realmente relevante en su frase es “yo sé que Vito Quiles es gay”, y eso lo divulga, lo cual es equivalente a lo que después niega, “hablar de familias, de novios, de domicilios, de vidas privadas”</p></div><p class="article-text">
        Admito la provocaci&oacute;n inherente al t&iacute;tulo de esta columna: si soy sincera, yo no s&eacute; si se puede o no se puede sacar a Vito Quiles del armario; si es gay, heterosexual o bisexual; si, m&aacute;s all&aacute; del mercenarismo, tiene aficiones determinadas, a qu&eacute; dedica el tiempo libre o, como en la canci&oacute;n de Perales, c&oacute;mo es &eacute;l, de d&oacute;nde es o por qu&eacute; ha robado un trozo de tal vida. Los hechos concretos m&aacute;s bien tienen que ver con <a href="https://x.com/SarahPerezSanta/status/2042930349580099770" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el tuit que public&oacute; Sarah Santaolalla el 11 de abril</a> y que, a la hora a la que escribo, cuenta ya con m&aacute;s de seis millones de visualizaciones. Como respuesta al acoso que sufren tanto ella como Javier Ruiz, Santaolalla escrib&iacute;a: &ldquo;S&eacute; d&oacute;nde vive Vito Quiles y jam&aacute;s lo filtrar&iacute;a ni ir&iacute;a a su casa. S&eacute; los hombres con los que se enrolla Vito Quiles y jam&aacute;s les acosar&iacute;a. Tengo el tel&eacute;fono de Vito y jam&aacute;s lo filtrar&iacute;a. No, no somos iguales. Yo no soy una mierda de persona que acosa a gente que no le gusta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una de estas afirmaciones no es exactamente como las dem&aacute;s. Opera una distancia inmensa entre saber d&oacute;nde vive alguien y filtrarlo o acudir a su casa a acosarlo, igual que la distancia entre tener un tel&eacute;fono y divulgarlo libremente. El enunciado &ldquo;s&eacute; los hombres con los que se enrolla&rdquo;, en cambio, hace otra cosa, y por aqu&iacute; se ha concentrado la pol&eacute;mica: al tiempo que exime de la amenaza del acoso a esas supuestas parejas, insin&uacute;a informaci&oacute;n <em>por lo bajini </em>sobre parejas o <em>partenaires </em>rom&aacute;nticos o sexuales; o sea, en la pr&aacute;ctica, aunque Santaolalla diga que ella &ldquo;no habla&rdquo; de esto, s&iacute; que lo hace, pues el contenido realmente relevante en su frase es &ldquo;yo s&eacute; que Vito Quiles es gay&rdquo;, y eso lo divulga, lo cual es equivalente a lo que despu&eacute;s niega, &ldquo;hablar de familias, de novios, de domicilios, de vidas privadas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No es un truco ret&oacute;rico nuevo u original. En el Julio C&eacute;sar de Shakespeare, como resuena sobre todo a trav&eacute;s de la adaptaci&oacute;n f&iacute;lmica de Mankiewicz, Marco Antonio, usando el elogio de la honradez de Bruto como pantalla o tapadera, incita al pueblo romano a la rebeli&oacute;n contra aquel al que califica al mismo tiempo de <em>hombre honrado</em>, t&eacute;rmino que repite una y otra vez. Tampoco es cuesti&oacute;n de comparar a Sarah Santaolalla con Marco Antonio: si le damos cierto grado de verosimilitud a sus palabras, que pueden o pueden no tenerlas, o estar m&aacute;s o menos cerca de la verdad, lo escrito por Santaolalla puede ir desde la mera provocaci&oacute;n al <em>outing </em>en toda regla, o sea, el proceso de sacar a alguien del armario sin su consentimiento. He aqu&iacute; cuando se plantea la pregunta: &iquest;est&aacute; mal el <em>outing</em>, siempre? &iquest;Hay casos en los que est&eacute; justificado? En el caso de un difusor de discursos de odio o acosador, &iquest;puede hacerse una excepci&oacute;n a la m&aacute;xima moral de que cada cual hable de su identidad en los t&eacute;rminos en los que m&aacute;s c&oacute;modo se sienta, y cuando le d&eacute; la gana? &iquest;Se tapa una violencia con otra violencia? Si alguien no es gay, &iquest;es homofobia insinuar que lo es? &iquest;Est&aacute; bien sacar del armario a Vito Quiles?
    </p><p class="article-text">
        Es curioso que una ultraderecha a la cual la homofobia nunca le ha importado absolutamente nada tenga raz&oacute;n al afirmar que usar la homosexualidad contra un adversario ideol&oacute;gico es homofobia, pero es una curiosidad que a estas alturas se ha vuelto costumbre: tampoco les importa mucho la poblaci&oacute;n LGTBIQ+ cuando la han usado como arma arrojadiza para acariciar el lomo del lobby sionista y criticar el apoyo a Gaza &ldquo;porque en esos pa&iacute;ses [vosotros, los LGTBIQ+] ser&iacute;ais lapidados&rdquo;. No deja de parecerme que hay algo importante en guardar el pudor y los reparos morales incluso con quien es imp&uacute;dico y quien no los tiene, quien nunca tendr&iacute;a esa consideraci&oacute;n hacia nosotros. Jam&aacute;s he comprado la frase de que a una pelea a navajazos no se puede ir con floretes, quiz&aacute; por negarme a que todos nos rebocemos por igual en el barro de la esfera p&uacute;blica; no deja por esto de generarme contradicci&oacute;n ver a Quiles, muy insistentemente, decir que de gay &eacute;l no tiene nada, y que a &eacute;l &ldquo;le gustan las mujeres, y adem&aacute;s mucho&rdquo;, en sobrecompensaci&oacute;n que produce tambi&eacute;n dentera.
    </p><p class="article-text">
        No puede estar <em>bien </em>sacar a alguien del armario en contra de su voluntad; no estoy segura de que la pregunta interesante sea tampoco si algo as&iacute; puede estar <em>bien </em>o <em>mal, </em>como si quisi&eacute;ramos ganar puntos en las olimpiadas de las virtudes morales a trav&eacute;s de esa acci&oacute;n. Quiz&aacute; el problema, de hecho, es que parte de la izquierda aspira a ganar puntos en esas olimpiadas morales, a trav&eacute;s de la construcci&oacute;n de la posici&oacute;n &eacute;tico-moral como exhibici&oacute;n p&uacute;blica de lo que hace o no se hace, lo que se dice o no se dice. Dentera me produce tambi&eacute;n la afirmaci&oacute;n seg&uacute;n la cual &ldquo;no, no somos iguales; yo no soy una mierda de persona&rdquo;, cuando existen, tristemente, personas de mierda de izquierdas, que quiz&aacute; tengan menos inversores, pero que acosan, denigran y difaman tanto como la escoria de derechas. Lo m&aacute;s triste de esta forma de conversaci&oacute;n p&uacute;blica es ver c&oacute;mo avanza inexorablemente en su transformaci&oacute;n hacia el circo, el show, el <em>pathos</em>. Pero aqu&iacute; somos todas, como Bruto, personas honradas; nos acostumbramos, hace mucho tiempo ya, a que en lo adyacente a la pol&iacute;tica se hable de familias, de novios, de domicilios y de vidas privadas. A ver qui&eacute;n se atreve a frenar alg&uacute;n d&iacute;a en esa carrera hasta el fondo del vertedero: buena suerte, buenos d&iacute;as, buenas tardes, buenas noches.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/sacar-armario-vito-quiles_129_13137218.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Apr 2026 20:33:10 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/597bf375-c5cd-4608-b9f1-c08a02cb10c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="432062" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/597bf375-c5cd-4608-b9f1-c08a02cb10c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="432062" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Está bien sacar del armario a Vito Quiles?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/597bf375-c5cd-4608-b9f1-c08a02cb10c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Vito Quiles,Medios de comunicación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los escritores no existen]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/escritores-no-existen_129_13120398.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5db8b60e-8fbc-4fb5-8599-e93530d9f2ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los escritores no existen"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En lo que a escritores se refiere, en España e internacionalmente, existen antes los premios, millonarios o mileuristas, bien pagados o ilusorios, que la profesión del escritor en sí misma. Los escritores no existen: existen asalariados, autónomos o rentistas que dedican porciones variables de su tiempo a la escritura
</p><p class="subtitle">Aena iguala al Planeta y convoca un premio de narrativa dotado con un millón de euros</p></div><p class="article-text">
        Un largo art&iacute;culo publicado la semana pasada en la revista cultural estadounidense <em>The Baffler</em> empieza contando la an&eacute;cdota: la de un historiador y escritor, Wallace Stegner &mdash;traducido y publicado al castellano por Libros del Asteroide&mdash;, que respond&iacute;a a las preguntas de sus alumnos de escritura creativa en Stanford. Replico aqu&iacute; la historia porque es sencilla, simple y lo resume todo perfectamente: hace ya cincuenta a&ntilde;os, un becado le pregunt&oacute; cu&aacute;ntos de los escritores que hab&iacute;an participado en su curso en los veinte a&ntilde;os que llevaba concedi&eacute;ndolo hab&iacute;an logrado ganarse la vida <em>por </em>su trabajo como escritores. Su respuesta: &ldquo;No lo entiendes. Has escogido una profesi&oacute;n que no existe&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta semana se fallar&aacute; en Barcelona el nuevo y flamante premio Aena de Narrativa Hispanoamericana, impulsado por, s&iacute;, Aena, Aeropuertos Espa&ntilde;oles y Navegaci&oacute;n A&eacute;rea, lo cual ha levantado no pocas suspicacias; dotar&aacute; al ganador &mdash;ha de decirse que los de los finalistas son libros bastante meritorios y sin ning&uacute;n gran disgusto; la preferencia de quien escribe estas l&iacute;neas es por el de Samantha Schweblin&mdash; de un mill&oacute;n de euros, a los otros cuatro de 30.000 euros, lo cual ha levantado muchas m&aacute;s suspicacias, por tama&ntilde;a suma de dinero. Una defensa ante los cr&iacute;ticos &mdash;hay un texto particularmente lacerante de Ignacio Echevarr&iacute;a&mdash; ha sido aludir a que la lengua espa&ntilde;ola carec&iacute;a de un Gran Galard&oacute;n, con may&uacute;sculas, como en franc&eacute;s existe el Goncourt (10 euros de premio) o en ingl&eacute;s el Booker (60.000 libras). Entiendo las cr&iacute;ticas, aunque fomentar los premios a obra publicada en lugar de los premios a obra in&eacute;dita no me parecer&iacute;a nada mal; no es esa, sin embargo, la cuesti&oacute;n que nos ata&ntilde;e.
    </p><p class="article-text">
        En lo que a escritores se refiere, en Espa&ntilde;a e internacionalmente, existen antes los premios, millonarios o mileuristas, bien pagados o ilusorios, que la profesi&oacute;n del escritor en s&iacute; misma. Los escritores no existen: existen asalariados, aut&oacute;nomos o rentistas que dedican porciones variables de su tiempo a la escritura. Quiz&aacute; s&iacute; que existan escritores puros y sean estos los rentistas; el resto &mdash;con todo lo que los escritores hacen, como cualquiera, por dinero&mdash; se anticip&oacute; a las cifras hist&oacute;ricas de pluriempleo que tiene ahora Espa&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los ejemplos del art&iacute;culo de <em>The Baffler</em> que citaba son muy buenos: autores que han sido rese&ntilde;ados (en el <em>New York Times</em>, en la <em>London Review of Books</em>, en <em>The Paris Review</em>, en <em>The Atlantic</em>, en <em>The Yale Review</em>, que estudiaron en Columbia, o sea, todo cuanto desde nuestra ventanita ib&eacute;rica parecer&iacute;a <em>lo m&aacute;s</em>, internacional, elevado, porque desde esta pen&iacute;nsula nos encanta mirar con complejo lo extranjero y cosmopolita) explicando c&oacute;mo el grueso de sus ingresos jam&aacute;s les ha llegado por la escritura, sino por 1. trabajar en el servicio forestal, 2. investigar para empresas de seguros cuentas de redes sociales ajenas, 3. la hosteler&iacute;a, la precariedad y las propinas, etc&eacute;tera, y la lista sigue mientras cuentan, como en su libro Violeta Niebla, <em>Todo lo que hice por dinero</em>. En Espa&ntilde;a pasa m&aacute;s o menos lo mismo: aunque de los escritores se diga que son &mdash;<em>somos</em>&mdash; escritores, escribir es m&aacute;s como un hobby que de vez en cuando trae algo de beneficio, capital cultural, un ficticio y vaporoso estatus.
    </p><p class="article-text">
        No hay soluci&oacute;n a esto, en realidad, porque las preguntas que plantea son un poco m&aacute;s complicadas: &iquest;querr&iacute;amos de verdad que la escritura se convierta en un oficio capitalista como todos los dem&aacute;s? &iquest;Qu&eacute; mercado podr&iacute;a sostener eso, con la cantidad de libros desmesurada que se publican al a&ntilde;o, o sea, con la cantidad de <em>autores </em>que, en principio, pueblan el mundo? Sabiendo que en este mundo se firman piezas, columnas o reportajes &mdash;sali&oacute; hace no tanto la noticia de un medio que cerraba que pagaba a 5 euros la cr&iacute;tica cinematogr&aacute;fica&mdash; por cantidades que no dan ya ni para rellenar una porci&oacute;n de la despensa, &iquest;es apropiado que la intervenci&oacute;n institucional sobre el campo literario consista en la multiplicaci&oacute;n de los panes y los peces, en el reparto de un mill&oacute;n? Tampoco vamos a pedirle a Aena que resuelva las contradicciones del capitalismo, &iquest;pero no es demasiado ancho, grande y misterioso el abismo que media entre el mill&oacute;n a uno y condiciones de producci&oacute;n m&aacute;s justas para m&aacute;s? Existen ya ayudas a la creaci&oacute;n literaria (dotadas de 6.000 euros, hasta que el Ministerio de Cultura elev&oacute; hace no tanto la cuant&iacute;a a los 12.000), pero esas constituyen una parte del anverso de este mundo: la carrera de las becas, las ayudas, las residencias y los proyectos, en la que todos concurrimos, competidores contra nuestra voluntad, los unos contra los otros. Si el objetivo es que florezca la literatura en lengua castellana &mdash;y cooficiales, aunque no haya salido ninguno seleccionado&mdash;, o sea, aunque no se logre del todo, intentar que existan un poco m&aacute;s los escritores, &iquest;ayuda el mill&oacute;n de euros al premiado a ese objetivo?
    </p><p class="article-text">
        La escritura sigue siendo un campo &mdash;el arte contempor&aacute;neo lo es menos&mdash; donde a&uacute;n existe un divorcio entre la literatura y el mercado, entre el buen hacer y las sumas desorbitadas de dinero: incluso los libros que m&aacute;s venden, comparados con otros productos culturales, vender, lo que es vender, venden poco. Estimo que el efecto sobre esto del Premio Aena no ser&aacute; desmesurado. Beckett era Premio Nobel y en sus cartas con su editor no salen a relucir enormes cifras, que digamos. Spinoza era pulidor de lentes. Ch&eacute;jov era m&eacute;dico. Profesores y acad&eacute;micos hay much&iacute;simos, periodistas, editores. Otros tantos, como servidora, van de <em>freelance </em>y llegan a fin de mes entre cuotas, columnas y colaboraciones. Kafka trabajaba en una empresa de seguros. Como le le&iacute;a a Gonzalo Torn&eacute; hace unos d&iacute;as: &ldquo;&iexcl;J&oacute;venes! Si os quer&eacute;is ganar la vida con la literatura, buscaos un trabajo&rdquo;; aunque sea como Rimbaud y acabe uno haciendo una peque&ntilde;a fortuna en Etiop&iacute;a con el tr&aacute;fico de armas. Menos mal que los escritores no existen: si existieran, &iquest;qu&eacute; ser&iacute;a de los libros?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/escritores-no-existen_129_13120398.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Apr 2026 19:32:07 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5db8b60e-8fbc-4fb5-8599-e93530d9f2ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3783466" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5db8b60e-8fbc-4fb5-8599-e93530d9f2ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3783466" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los escritores no existen]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5db8b60e-8fbc-4fb5-8599-e93530d9f2ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Cultura,Libros,Premios,Trabajo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Queremos resolver lo irresoluble]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/queremos-resolver-irresoluble_129_13107735.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b0b13e92-9d37-49fe-9cee-e3619ed0f2be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Queremos resolver lo irresoluble"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Me duele que cualquier persona prefiera quitarse la vida a perseverar en ella, porque —llámeseme cursi o curilla— considero que la vida, hasta en sus dolores, es algo hermoso y valioso en sí mismo</p></div><p class="article-text">
        Nos enfrentamos siempre a dilemas morales cotidianos que no tienen soluci&oacute;n. Queremos acercarnos al ideal que tenemos de nosotros mismos, ser siempre buenos, y en nuestro intento de bordear ese l&iacute;mite estamos condenados a fracasar, tras el fracaso quiz&aacute;s a lacerarnos. Si nos laceramos es porque una parte de nosotros mismos no renuncia a la persona que podr&iacute;a haber sido de escoger lo otro, al tiempo que sabe que la ha perdido, que ya no es quien pudo ser, quiz&aacute; no lo ser&aacute; nunca. &iquest;Qui&eacute;n no se ha visto entre la espada y la pared, forzado a que la &uacute;nica manera de ser leal a un amigo consista en traicionar a otro? &iquest;Qui&eacute;n no ha tenido que medir sus movimientos con la conciencia de que, sin importar lo que hiciera, estar&iacute;a en alg&uacute;n caso obrando mal para alguien, gestionando el dolor, pero no evit&aacute;ndolo? La ilusi&oacute;n de ser perfectos es un reflejo infantil, el de quien no quiere hacer algo mal porque teme el castigo o la reprimenda, la decepci&oacute;n de los padres; la adultez tiene mucho que ver, en cambio, con las ocasiones en que obrar bien es obrar mal, sin pureza de por medio. La pureza, como sue&ntilde;o, es expresi&oacute;n de insatisfacci&oacute;n; los sue&ntilde;os, como sue&ntilde;os, sue&ntilde;os son.
    </p><p class="article-text">
        Algo tan general es aplicable universalmente, a la vida de cada cual: lo que queremos es resolver lo irresoluble, ponerle soluci&oacute;n a lo que no tiene remedio, arreglarlo todo m&aacute;s all&aacute; de mis capacidades. Quiz&aacute; soy desmedida en ese plural: al menos en m&iacute; misma s&iacute; que reconozco ese impulso complaciente. Lo he pensado esta semana en varias ocasiones, algunas que ten&iacute;an que ver con mis propios dilemas morales cotidianos, los de todos los d&iacute;as, esos que se acumulan sin soluci&oacute;n, o sin soluci&oacute;n buena; lo he pensado tambi&eacute;n al leer, asistir, escuchar y atender a las opiniones, juicios o exabruptos que se han vertido a prop&oacute;sito del caso de Noelia y su recurso a la eutanasia.
    </p><p class="article-text">
        Me duele que cualquier persona prefiera quitarse la vida a perseverar en ella, porque &mdash;ll&aacute;meseme cursi o curilla&mdash; considero que la vida, hasta en sus dolores, es algo hermoso y valioso en s&iacute; mismo; respeto absolutamente el derecho a la eutanasia, el derecho a la muerte digna, y no me habr&iacute;a atrevido yo a poner en cuesti&oacute;n la voluntad de Noelia, ni de tantos otros. Una eutanasia puede ser a la vez un fracaso social, una tragedia y la &uacute;nica manera de dar dignidad y autonom&iacute;a en la muerte y enfermedad. Fracaso social porque la soledad es un problema social, porque las familias miserables y maltratadoras no son una isla que exista separada del mundo entero, porque las instituciones podr&iacute;an hacer m&aacute;s y la ayuda que aportan es insuficiente, tambi&eacute;n porque somos m&aacute;s ego&iacute;stas de lo que nos gustar&iacute;a, m&aacute;s crueles, m&aacute;s miserables, m&aacute;s caprichosos en c&oacute;mo repartimos nuestros afectos y a qui&eacute;n concedemos piedad y misericordia. Fracaso tambi&eacute;n, en fin, porque ante algo as&iacute; nuestros sistemas morales, o la concepci&oacute;n que tenemos de tenerlos, fracasan.
    </p><p class="article-text">
        Es normal que la derecha espa&ntilde;ola sea incapaz de reconciliar su liberalismo, que convierte el mundo entero y tambi&eacute;n a las personas en mercanc&iacute;a y objetos, intercambiables, a la vez absolutamente aut&oacute;nomos y presuntamente libres, con la herencia moral judeocristiana. Es normal que otra izquierda tampoco sepa si hablar aqu&iacute; de la estructura o si deslizarse a la herencia liberal que respeta ante todo la autonom&iacute;a del individuo y su elecci&oacute;n. Sostenemos ideolog&iacute;as y valores que son contradictorios, complejos, mutables, como cuando la vida nos fuerza a escoger entre opciones sin que ninguna de las dos sea una buena opci&oacute;n. A la ilusi&oacute;n de ser perfectos se suma la ilusi&oacute;n de ser coherentes, porque ser coherente tambi&eacute;n ser&iacute;a acercarse a un bien hipot&eacute;tico, al c&aacute;lculo matem&aacute;tico de la mejor acci&oacute;n posible; la inexistencia de esa mejor acci&oacute;n, la cantidad infinita de efectos que todo paso puede provocar, se cuenta entre las mejores muestras de la irreductibilidad de lo humano, su imposible sustituci&oacute;n por lo maqu&iacute;nico, incluso cuando cada d&iacute;a se habla de inteligencias artificiales.
    </p><p class="article-text">
        La muerte escogida de Noelia ha planteado socialmente el conflicto entre su derecho y una forma determinada de compasi&oacute;n social. Est&aacute; bien que as&iacute; sea. Frente a las voces que no querr&iacute;an vivir con ello, que anteponen su dolor a la complejidad, creo que es cualidad de una sociedad madura, como lo es de una persona adulta, renunciar a resolver lo irresoluble. Asumir que no todo se puede solucionar, que no hay un <em>deus ex machina </em>ni final de cuento de hadas; aceptar que no hay opci&oacute;n buena y que en la vida se lidia con las cartas que te tocan. Escoger es fracasar: quiz&aacute; el problema de fondo est&eacute; en que, al o&iacute;r la palabra <em>fracaso</em>, vemos en todo fracaso una tragedia; quiz&aacute; la resoluci&oacute;n sea acostumbrarnos a que vivir es fracasar, sin fracaso no hay vida, y la vida puede ser la historia, valiosa y hermosa por s&iacute; misma, de todo aquello en lo que hemos fracasado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/queremos-resolver-irresoluble_129_13107735.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Mar 2026 20:10:14 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b0b13e92-9d37-49fe-9cee-e3619ed0f2be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2795035" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b0b13e92-9d37-49fe-9cee-e3619ed0f2be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2795035" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Queremos resolver lo irresoluble]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b0b13e92-9d37-49fe-9cee-e3619ed0f2be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Eutanasia,Ley Eutanasia,Muerte Digna]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desconectar será un lujo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/desconectar-sera-lujo_129_13088863.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/73b936a8-0de3-4824-9365-f597d4191b07_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desconectar será un lujo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No depender en términos de productividad del uso desmedido de tecnología será un lujo, y de pronto todo lo que tenga que ver con la desconexión se verá como un nuevo divisor social, y la naturaleza y sus recursos y su disfrute quedarán del lado de los ricos y aristócratas, y ChatGPT será como un opio de los pobres</p></div><p class="article-text">
        La mercanc&iacute;a ejemplar de nuestro siglo XXI, ahora que hemos empezado a transitar su segundo cuarto, es el tiempo. Lo pienso cuando, sin ser yo madre, veo a padres sentados en una mesa, tomando algo, comiendo o cenando con un hijo, hija, ni&ntilde;o, ni&ntilde;a o beb&eacute; que observa embelesado el contenido de cualquier dispositivo digital, de un iPad, la animaci&oacute;n colgada en YouTube generada por alguien o hasta autom&aacute;ticamente. Antes de que se popularizara el uso masivo de herramientas como ChatGPT o Claude, recuerdo, all&aacute; por 2017, investigar sobre la m&aacute;s inquietante y perturbadora de todas las pol&eacute;micas: la que rode&oacute; al <em>Elsagate</em>. &iquest;Qu&eacute; fue el <em>Elsagate</em>? Una cantidad aparentemente infinita de v&iacute;deos en YouTube, protagonizados por mu&ntilde;ecos de Spiderman u otras marcas, marcados como aptos para ni&ntilde;os, generados en cantidades industriales y de forma procedimental, cuyo contenido pod&iacute;a incluir &ldquo;violencia, sexo, incesto, fetiches, uso de drogas, alcohol, humor escatol&oacute;gico, suicidio&rdquo;. &ldquo;Algo, o alguien, o una combinaci&oacute;n de personas est&aacute;n utilizando YouTube para asustar, traumatizar y maltratar a ni&ntilde;os, de forma autom&aacute;tica y a gran escala&rdquo;, escrib&iacute;a James Bridle.
    </p><p class="article-text">
        Aquello oblig&oacute; a YouTube a cerrar varios canales y modificar parte de su normativa, o al menos a aseverar que as&iacute; lo estaba haciendo. Buena suerte a la plataforma que se enfrente a algo as&iacute; ahora, si acaso quiere, cuando el acceso a inteligencia artificial generativa est&aacute; generalizado, el <em>brainrot </em>italiano, tras arrasar con m&aacute;s neuronas que el h&aacute;bito del botell&oacute;n, ha cedido su lugar a v&iacute;deos cortos de frutas con forma humanoide que le son sistem&aacute;ticamente infieles a sus maridos en el trabajo &mdash;si no os han salido ya v&iacute;deos as&iacute;, por favor, no los busqu&eacute;is&mdash;, huevos a medio cocer o espermatozoides que hablan desde el desag&uuml;e en el que caen. Contenido ante el cual uno no puede sino tener la sensaci&oacute;n de que se pudre y degrada su cerebro al verlo. Me hallo escindida en dos: por un lado, algo en estos fen&oacute;menos me dice que <em>s&iacute; </em>son distintos hoy, que no son como era la experiencia de ser peque&ntilde;a y acceder al mundo cuando yo lo era, o sea, a principios de los 2000, pero sin iPhone y sin iPad. Otra parte piensa que no hay tanta diferencia m&aacute;s all&aacute; del ritmo y la aceleraci&oacute;n, que ya de por s&iacute; pesan: para distraerme y desconectar yo ten&iacute;a la consola, pod&iacute;a enchufarme a mi GameBoy Advance, despu&eacute;s a la Nintendo DS, o acceder a un Internet que en 2007 era salvaje como una jungla.
    </p><p class="article-text">
        Ha habido un poco de alarma esta semana con un dato publicado por <em>The Economist</em>: la media de palabras por frase en los libros m&aacute;s vendidos seg&uacute;n la lista del <em>New York Times </em>ha bajado de unas 20-25 en los a&ntilde;os 30 a menos de 10-12. (Cu&eacute;ntense, pues, las palabras que por deformaci&oacute;n personal incluyo por frase en estas, mis columnas, como un m&iacute;nimo ejercicio de resistencia). Misma alarma que cuando, hace otros tantos meses, saltaba la noticia de que los libros publicados, tambi&eacute;n ensayos, pero no pocas novelas, son m&aacute;s cortos. &iquest;Es todo m&aacute;s corto y m&aacute;s inmediato, en general? Le estoy dedicando muchas vueltas a eso, y creo que coincide la simultaneidad de dos problemas: como consumidores, tenemos menos tiempo para suspender en algo la atenci&oacute;n, para disfrutar de algo bien y sin prisa; como productores, tenemos menos tiempo y condiciones m&aacute;s precarias en la que producir, y menos estabilidad vital que en otros momentos. Eso algunos. Otros han creado en medio de las ruinas. De ah&iacute; surge ese s&iacute;ntoma social: libros cortos porque no da tiempo ni a escribir libros largos ni a leerlos, frases cortas para que no haga falta un esfuerzo con tal de procesarlas, esfuerzo imposible si se llega agotado a casa despu&eacute;s de una jornada laboral capaz de destruir m&aacute;s neuronas que el <em>brainrot </em>italiano o el botell&oacute;n de fin de semana juntos.
    </p><p class="article-text">
        Esa es la realidad del presente. Es la realidad que es. La que m&aacute;s me preocupa, en el fondo, es la realidad del futuro: un futuro cada vez m&aacute;s cercano en el cual desconectar ser&aacute; un lujo. Haber aprendido a razonar sin el uso de modelos de lenguaje extendido ser&aacute; un lujo. No depender en t&eacute;rminos de productividad del uso desmedido de tecnolog&iacute;a ser&aacute; un lujo, y de pronto todo lo que tenga que ver con la desconexi&oacute;n se ver&aacute; como un nuevo divisor social, y la naturaleza y sus recursos y su disfrute quedar&aacute;n del lado de los ricos y arist&oacute;cratas, y ChatGPT ser&aacute; como un opio de los pobres. Hagamos todo lo posible por rebelarnos contra ese futuro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/desconectar-sera-lujo_129_13088863.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Mar 2026 21:33:40 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/73b936a8-0de3-4824-9365-f597d4191b07_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="40076" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/73b936a8-0de3-4824-9365-f597d4191b07_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="40076" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Desconectar será un lujo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/73b936a8-0de3-4824-9365-f597d4191b07_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rosalía y la hipocondría moral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/rosalia-hipocondria-moral_129_13070235.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3a1e05d2-feba-49c3-9e09-c40f7ef761ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rosalía y la hipocondría moral"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Vivimos en una exhibición pública de presuntas virtudes cuyas consecuencias más bien son, en muchas ocasiones, generar artistas o personajes públicos más cobardes, porque no posicionarse en absoluto, en nada, penaliza menos que posicionarse y equivocarse o no transmitir una formulación correcta</p></div><p class="article-text">
        En un ensayo publicado por la editorial Anagrama en 2022, los fil&oacute;sofos Natalia Carrillo y Pau Luque resum&iacute;an as&iacute; el concepto de &ldquo;hipocondr&iacute;a moral&rdquo;: &ldquo;la idea seg&uacute;n la cual si nos sentimos culpables por los males y las enfermedades del mundo social y pol&iacute;tico es porque son en efecto culpa nuestra, a pesar de que muchas veces est&eacute; lejos de ser claro qu&eacute; significa tal cosa. La hipocondr&iacute;a moral es, en pocas palabras, creer que sentir culpa nos convierte en culpables. Esta forma de falsa conciencia revela un desconcertante narcisismo patol&oacute;gico que mezcla una desmesurada presencia del yo y una br&uacute;jula moral bien imantada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No deja de asombrarme un fen&oacute;meno curioso y recurrente: los referentes culturales conservadores pueden permitirse decir lo que quieran, soltar una barrabasada, incluso ganar puntos o nuevos seguidores haci&eacute;ndose los cancelados o haciendo el burro. Mientras tanto, la izquierda trata a quien identifica como un referente cultural &ndash;progresista&ndash;, m&aacute;s veces que no, con suspicacia y sospecha, esperando un error o desliz para saltar a una yugular metaf&oacute;rica. Se da, con frecuencia, por pol&eacute;micas artificiales o en las que quienes se implican tampoco tienen nada que ganar, ni que perder, ni que contribuir. Creo que lo ejemplifican algunas de las pol&eacute;micas de los &uacute;ltimos meses en torno a declaraciones de Rosal&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos meses, en una entrevista para Radio 3, Rosal&iacute;a, preguntada sobre si era feminista, afirm&oacute; que se rodeaba de ideas feministas, pero no se consideraba moralmente lo suficientemente perfecta como para considerarse dentro de un 'ismo'. La reacci&oacute;n y el reproche fueron pr&aacute;cticamente inmediatos, incluida la cr&iacute;tica seg&uacute;n la cual lo que subyac&iacute;a a las palabras de la cantante era pura tendencia reaccionaria. Creo, en realidad, que tampoco dec&iacute;a nada ni muy descabellado ni especialmente grave. Lo relevante ah&iacute; es c&oacute;mo entendemos el feminismo: como pr&aacute;ctica, como identidad o como virtud.
    </p><p class="article-text">
        En la d&eacute;cada pasada, m&aacute;s o menos coincidiendo con el primer mandato de Trump, surgieron las cr&iacute;ticas a una actitud pretendidamente progresista: en el ingl&eacute;s original, &lsquo;virtue signalling&rsquo;; en su adaptaci&oacute;n al castellano, 'postureo &eacute;tico'. Consistir&iacute;a en entender la adscripci&oacute;n a causas morales o pol&iacute;ticas como algo que s&oacute;lo necesita una enunciaci&oacute;n, o sea, decirlo, decir una cosa determinada, y a trav&eacute;s de ese decirlo permite ganar puntos en un campo social donde imperan unos valores determinados. Cuando algunos cr&iacute;ticos atacan lo 'woke', t&eacute;rmino un poco m&aacute;s batiburrillo, tienden a criticar en muchas ocasiones ese postureo &eacute;tico, la reducci&oacute;n de la acci&oacute;n pol&iacute;tica o &eacute;tica a un tuit, o un post en Instagram, o el bot&oacute;n de compartir de un art&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        La otra cara de ese postureo &eacute;tico implicar&iacute;a que, como al enunciar esa postura se gana algo, de pronto, y al mismo tiempo tambi&eacute;n se reivindica la pertenencia a una comunidad concreta, se unen los conceptos de virtud e identidad. Como si una identidad fuera en s&iacute; misma virtuosa. 
    </p><p class="article-text">
        Yo soy feminista, desde luego, pero me parece m&aacute;s sincero lo que dijo en aquella entrevista Rosal&iacute;a &ndash;su discurso sobre la imperfecci&oacute;n&ndash; que el ejemplo de otras tantas personas que, a la par que se reivindican como feministas, se comportan con crueldad, malicia o violencia. Ser feminista no deber&iacute;a ser s&oacute;lo creer en ciertas cosas, sino tambi&eacute;n llevarlas a la pr&aacute;ctica; he visto a personas que no dudar&iacute;an en decir que son 'muy feministas y mucho feministas' ejercer bastante violencia que de feminista no ten&iacute;a nada o usar el feminismo como escudo instrumental para protegerse ante cualquier acusaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La pol&eacute;mica se ha vuelto a repetir estos d&iacute;as en relaci&oacute;n a otras palabras de Rosal&iacute;a sobre diferenciar al artista de la obra en relaci&oacute;n con Picasso. No puedo evitar pensar que vivimos en una exhibici&oacute;n p&uacute;blica de presuntas virtudes cuyas consecuencias m&aacute;s bien son, en muchas ocasiones, generar artistas o personajes p&uacute;blicos m&aacute;s cobardes, porque no posicionarse en absoluto, en nada, penaliza menos que posicionarse y equivocarse o no transmitir una formulaci&oacute;n correcta. 
    </p><p class="article-text">
        Como en relaci&oacute;n con la pol&iacute;tica institucional y sus referentes tenemos el &aacute;nimo alica&iacute;do, buscamos y pedimos de los referentes culturales una identificaci&oacute;n que en otro tiempo tendr&iacute;amos con agentes pol&iacute;ticos, como nos pasa cuando vemos en Bad Bunny a un revolucionario. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que no podemos hacer es convertir la discusi&oacute;n pol&iacute;tica y social en una conversaci&oacute;n sobre lo buenos que somos, cada uno, o lo bueno que es un tercero, o lo malo que es comparado con nosotros: la medici&oacute;n de las virtudes de cada cual y el castigo o penitencia al error, a la manera cristiana, por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Es una forma de articular el debate p&uacute;blico extraordinariamente antip&aacute;tica; en un momento en el cual a la izquierda no le conviene nada hacer m&aacute;s estrecho y peque&ntilde;o su c&iacute;rculo, menos le convendr&iacute;a a&uacute;n a las coordenadas del progresismo parecerse a los confesores de nuevas iglesias virtuales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/rosalia-hipocondria-moral_129_13070235.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Mar 2026 23:30:51 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3a1e05d2-feba-49c3-9e09-c40f7ef761ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="8274850" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3a1e05d2-feba-49c3-9e09-c40f7ef761ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="8274850" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Rosalía y la hipocondría moral]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3a1e05d2-feba-49c3-9e09-c40f7ef761ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Rosalía,Feminismo,Pablo Picasso]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Si de verdad fuéramos un país]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/si-fueramos-pais_129_13051262.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a6cb5c71-9418-466e-9f6b-d21e9bc52c77_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Si de verdad fuéramos un país"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que una parte de la dirigencia política y otra de la opinión pública no está sabiendo gestionar es que acierte el Gobierno en la política internacional, con excepción —y ahí lo aprovecharon— del cambio de postura con respecto al Sáhara</p><p class="subtitle">Intrahistoria - Sánchez, ante los primeros bombardeos sobre Irán: “20 años después, el mismo error. Nos toca ahora marcar la diferencia”</p></div><p class="article-text">
        Dice el teorema del mono infinito que un n&uacute;mero infinito de monos escribiendo en con un n&uacute;mero infinito de m&aacute;quinas de escribir lograr&iacute;a escribir cualquier texto; esta &uacute;ltima semana hemos asistido a una combinatoria parecida con todos los textos posibles sobre la posici&oacute;n de Espa&ntilde;a con respecto a la guerra en Oriente Pr&oacute;ximo, lo que ha hecho S&aacute;nchez y por qu&eacute; lo ha hecho, y un n&uacute;mero infinito de columnistas podr&iacute;a rellenar un n&uacute;mero infinito de peri&oacute;dicos, qui&eacute;n sabe si hasta dar con algo brillante, inusitado, como capaces ser&iacute;an los monos de redactar El Quijote. Le&iacute;a este domingo c&oacute;mo, para Ignacio Molina, investigador en el Real Instituto Elcano, era llamativo y triste &ldquo;que cuatro analistas brillantes [coincidieran] en el prisma perezoso del derrotismo, el complejo de inferioridad y la autodenigraci&oacute;n colectiva&rdquo;. La idea del prisma perezoso es aquella seg&uacute;n la cual dar&iacute;a m&aacute;s o menos igual cualquier posicionamiento: todo quedar&iacute;a reducido a un mero gesto simb&oacute;lico por la &ldquo;irrelevancia&rdquo; global de Espa&ntilde;a, su estatus como pa&iacute;s de segunda o tercera fila; por ende, todo movimiento en pol&iacute;tica exterior tiende a pensarse como sospechosamente c&iacute;nico, pues <em>no </em>podr&iacute;a estar motivado por una voluntad real de intervenir en los asuntos de pol&iacute;tica exterior a prop&oacute;sito de los cuales se diera el posicionamiento. Como no podemos parar la guerra, oponernos a ella ser&iacute;a un postureo.
    </p><p class="article-text">
        No espero de los dirigentes pol&iacute;ticos que estos sean guiados por voluntades puras, ni me imagino que tomen sus decisiones con firmeza idealista, como quien c&aacute;ndidamente esperar&iacute;a que las personas a las que vota fueran mucho mejores, y m&aacute;s nobles, que una misma; poco interesante me parece el ejercicio de reducir la conversaci&oacute;n p&uacute;blica a cu&aacute;les son los motivos por los que alguien, en su fuero interno, toma una decisi&oacute;n, escoge decir esto o aquello, y m&aacute;s importantes los efectos que esa decisi&oacute;n produce. En resumen: asisto un poco aburrida y con desinter&eacute;s a la acumulaci&oacute;n de discursos sobre si S&aacute;nchez se posiciona de tal o cual manera por conveniencia o con firmeza, por inter&eacute;s o desinteresadamente. La pol&iacute;tica nunca me parece un juego desinteresado. He aqu&iacute; uno de los argumentos de la derecha esta semana, al hallarse con el pie cambiado e inc&oacute;moda ante el acertado posicionamiento en pol&iacute;tica internacional del Gobierno: la nostalgia del confesor que quiere meterse en mentes ajenas.
    </p><p class="article-text">
        El otro, que avanzaba al principio, tiene que ver con un lamento distinto, como el de la nota que se encontr&oacute; Elias Canetti: si, para el an&oacute;nimo citado por Canetti, &ldquo;si de verdad fuera escritor, deber&iacute;a poder impedir la guerra&rdquo;, para esa derecha, &ldquo;si fuera de verdad el Gobierno, si de verdad fu&eacute;ramos un pa&iacute;s, deber&iacute;a poder impedir la guerra&rdquo;. Para Tellado, llamar violaci&oacute;n del derecho internacional a una violaci&oacute;n del derecho internacional es vergonzoso y pone en riesgo la seguridad, estabilidad y prosperidad de Espa&ntilde;a; da igual que, mientras tanto, se ejerza un tonto servilismo de vasallo a Estados Unidos, o que se mienta subtitulando un v&iacute;deo de una ministra para que parezca que dijo lo que no dijo. Lo m&aacute;s triste, en realidad, es que, como la impotencia de la oposici&oacute;n es tan absoluta, proyectan su impotencia en la acci&oacute;n del Gobierno, y al final revelan que carecen de una posici&oacute;n que vaya m&aacute;s all&aacute; de la cr&iacute;tica, en cualquier circunstancia y pase lo que pase, a lo que el Gobierno diga o crea conveniente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay mil cuestiones de pol&iacute;tica interior en las cuales el Gobierno tiene grandes deficiencias; mucho se ha escrito tambi&eacute;n sobre el choteo en cuanto a la crisis habitacional y de vivienda que han supuesto las pol&iacute;ticas llevadas a cabo &mdash;o m&aacute;s bien la ausencia de estas&mdash; desde el ejecutivo. Pero lo que una parte de la dirigencia pol&iacute;tica y otra de la opini&oacute;n p&uacute;blica no est&aacute; sabiendo gestionar es que acierte el Gobierno en la pol&iacute;tica internacional, con excepci&oacute;n &mdash;y ah&iacute; lo aprovecharon&mdash; del cambio de postura con respecto al S&aacute;hara; el Gobierno de Espa&ntilde;a acierta al criticar una guerra montada por Israel y EEUU, sin respeto al derecho internacional, con la motivaci&oacute;n del que se cree legitimado a todo por ser m&aacute;s fuerte, y que encima, seg&uacute;n una encuesta de Reuters e Ipsos, s&oacute;lo apoya un 27% de la poblaci&oacute;n estadounidense, o sea, de la poblaci&oacute;n gobernada del pa&iacute;s cuyos gobernantes la impulsan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un debate adulto no ser&iacute;a ni el juicio de intenciones ni la resignaci&oacute;n que asume que no hay nada que hacer, pr&aacute;cticamente nunca; implicar&iacute;a una conversaci&oacute;n adulta sobre qu&eacute; modelo de Europa construir, cu&aacute;les son las deficiencias del actual, por qu&eacute; fue vergonzosa la actitud del canciller Merz ante Trump o por qu&eacute; otros pa&iacute;ses europeos han ido aline&aacute;ndose poco a poco con un Gobierno espa&ntilde;ol convertido en peque&ntilde;o faro internacional. Es una discusi&oacute;n que, en este pa&iacute;s, por incompetencia o inter&eacute;s, nadie est&aacute; en condiciones de ofrecer. Con todo aparentemente en su favor, cuando m&aacute;s invencibles se cre&iacute;an, m&aacute;s crece la sombra de perder posiciones entre una derecha incapaz de tener voluntades propias. Es una derecha apof&aacute;tica: como en la teolog&iacute;a negativa, se define por la negaci&oacute;n, por todo lo que no es. He ah&iacute; los dos salvavidas de este Gobierno, los que a&uacute;n permiten conservar algo de esperanza en que no vaya a entrar Abascal y arrasar con todo: la pol&iacute;tica internacional y la incompetencia de la oposici&oacute;n que tiene enfrente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/si-fueramos-pais_129_13051262.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Mar 2026 21:36:14 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a6cb5c71-9418-466e-9f6b-d21e9bc52c77_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="417853" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a6cb5c71-9418-466e-9f6b-d21e9bc52c77_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="417853" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Si de verdad fuéramos un país]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a6cb5c71-9418-466e-9f6b-d21e9bc52c77_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Gobierno,PP - Partido Popular,Miguel Tellado,Pedro Sánchez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ni seguros, ni inviolables, ni protegidos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/seguros-inviolables-protegidos_129_13031367.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee37eacf-1d7f-4464-994f-1aa07658392d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ni seguros, ni inviolables, ni protegidos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Trump nos lleva a guerras ilegales, injustas, porque son esas guerras lo que él necesita; sus consecuencias son imprevisibles, más ahora que nosotros, los europeos, seguimos conformes con ser sus vasallos. Vivimos pensando que todo lo acontecido este fin de semana no podrá tocarnos a nosotros</p></div><p class="article-text">
        Desconozco c&oacute;mo fue vivir o contemplar la guerra de Irak que propulsaron los Estados Unidos cuando los gobernaba Bush (y de la cual fuimos parte, foto de las Azores mediante, por obra y gracia de Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar, hasta que Zapatero hizo regresar a las tropas que hab&iacute;amos enviado); cuando empez&oacute; ten&iacute;a, si no me equivoco, dos a&ntilde;os, y m&aacute;s all&aacute; de las fuentes primarias y secundarias que puedo consultar, o de los recuerdos de otros, no podr&eacute; nunca tener un conocimiento vivencial de c&oacute;mo fue entrar en aquella guerra, ni de c&oacute;mo fue presenciar, algo de tiempo atr&aacute;s, el atentado contra las Torres Gemelas que cambi&oacute; irremediablemente la experiencia del mundo. En todo cuanto he conocido ya exist&iacute;a una mediatizaci&oacute;n, un espect&aacute;culo, conversi&oacute;n del mundo en virtualidad. He reflexionado en este peri&oacute;dico sobre c&oacute;mo Instagram cambia la experiencia de presenciar un genocidio, porque ese es un cambio que s&iacute; he podido conocer en mi &eacute;poca; ahora, rodeada de noticias, mensajes, avisos, detalles de &uacute;ltima hora o informaciones contradictorias, la misma entidad tiene una noticia sobre un mono y su peluche que la bomba que mata a cuarenta civiles o la muerte del ayatol&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Nada de eso es ya excepcional (como quien dijera que &ldquo;se est&aacute; muriendo gente que no se ha muerto nunca antes&rdquo;); la realidad, empero, nos sostiene precisamente porque no es como la esper&aacute;bamos. M&aacute;s all&aacute; de la prensa tradicional, los contraataques iran&iacute;es que alcanzaron Dubai y Kuwait tuvieron relatores nuevos, testigos que, en palabras de ellos mismos, jam&aacute;s se esperar&iacute;an vivir algo as&iacute;: los influencers. Leo un tuit de un tal Capit&aacute;n Bitcoin, que cuenta que &ldquo;en Dubai se nota la tensi&oacute;n, se recomienda no salir, el aeropuerto no est&aacute; operativo, pero todo ofrece oportunidades. Estoy comprando m&aacute;s oro. El martes os hablo de ello en el directo&rdquo;. Mujeres llorando en albornoz mientras graban con las c&aacute;maras de sus tel&eacute;fonos m&oacute;viles un cielo en llamas y las estelas de drones o misiles interceptados. &ldquo;Es muy feo escuchar c&oacute;mo truenan los misiles, pero mi asistente seguir&aacute; subiendo mis campa&ntilde;as normal (sic)&rdquo;. Las im&aacute;genes de c&oacute;mo, desde el balc&oacute;n de un hotel de lujo en Palm Jumeirah, caen de la planta superior chispas y trozos de cristales rotos.
    </p><p class="article-text">
        Ellos, custodios del privilegio m&aacute;s absoluto, quienes gozan de las pretendidas mejores mieles de la existencia, supon&iacute;an que nunca, jam&aacute;s, bajo ning&uacute;n concepto, les pod&iacute;a tocar vivir (ver, en cambio, est&aacute; a la distancia de una pantalla) algo as&iacute;; todo en su existencia se opone a que tal fatalidad pueda acontecerles. La contradicci&oacute;n entre los influencers y el apocalipsis radica directamente en su esencia. 
    </p><p class="article-text">
        Su modo de vivir es un monstruo que crean los tiempos de falsa paz, la prosperidad que siempre se alimenta y construye en base a muertos en lugares ajenos, a la destrucci&oacute;n de vidas que, al contrario que las de los propios influencers, son eternamente invisibles; son vidas mediatizadas construidas sobre las espaldas de miseria de otros, que nunca existen, ubicados radicalmente fuera de plano. La guerra y la miseria son cosas que les pasan a los pobres, a quienes no pueden huir de ellas, como el fin del mundo; como en las fantas&iacute;as de los ultrarricos, todo lo catastr&oacute;fico debe de ser algo de lo cual poder escapar, en relaci&oacute;n con lo cual el dinero tendr&iacute;a que otorgar la posibilidad de escapar. De ah&iacute;, tambi&eacute;n, la furia de otros influencers cuando han visto que su dinero no los protege; una vez la guerra se torna seria y borra distinciones dadas por inmutables, nada protege de la guerra, nada protege de la muerte, nada protege del apocalipsis. Es su pensamiento m&aacute;gico: nunca podr&iacute;a tocarme a m&iacute;. Hay algo muy interesante en ver c&oacute;mo reaccionan cuando la guerra les alcanza.
    </p><p class="article-text">
        Lo que nos separa de ellos es su ostentaci&oacute;n, su opulencia, incluso la obscenidad hortera en su semblante de nuevos ricos; la voz humana en cada uno de nosotros no parar&aacute; de desear que ojal&aacute; regresen sanos y salvos a sus hogares para que tras su regreso podamos despreciarlos por esa misma ostentaci&oacute;n, opulencia y obscenidad hortera. Pero pensaba tambi&eacute;n dos otras cuestiones, contemplando a todos estos influencers sentados en el suelo de los aparcamientos de hoteles que hasta ayer cre&iacute;an seguros, inviolables, protegidos: una, la imposibilidad de explicarle a un influencer as&iacute; el apocalipsis, en parte por su gran capacidad para la tonter&iacute;a y escasa para la comprensi&oacute;n; dos, lo parecida que es, en el fondo y a ratos, nuestra posici&oacute;n europea a la de esos ricos obscenos y ostentosos. 
    </p><p class="article-text">
        Vivimos pensando que todo lo acontecido este fin de semana no podr&aacute; tocarnos a nosotros y por eso Ursula von der Leyen decide el s&aacute;bado que convocar&aacute; una reuni&oacute;n si acaso el lunes. Vivimos concibiendo nuestra Europa como un lugar seguro, inviolable, protegido. Trump nos lleva a guerras ilegales, injustas, porque son esas guerras lo que &eacute;l necesita; sus consecuencias son imprevisibles, m&aacute;s ahora que nosotros, los europeos, seguimos conformes con ser sus vasallos. Har&iacute;amos bien en darnos cuenta, tambi&eacute;n a la hora de tener una posici&oacute;n europea propia que pensase en nuestros intereses y no en los de los gobernantes dictatoriales de Estados Unidos, de que ya no hay lugares tan seguros, ni tan inviolables, ni tan protegidos; de que Chipre, que ha sufrido impactos este fin de semana, est&aacute; cerca, como tan cerca estamos de la Ucrania que invadi&oacute; Rusia. Hasta que nos demos cuenta de eso, nuestro letargo (como europeos) ser&aacute; parecido al suyo (el de los influencers), ambos sue&ntilde;os albergando sus monstruos respectivos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/seguros-inviolables-protegidos_129_13031367.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Mar 2026 21:23:17 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ee37eacf-1d7f-4464-994f-1aa07658392d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="12823018" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ee37eacf-1d7f-4464-994f-1aa07658392d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="12823018" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Ni seguros, ni inviolables, ni protegidos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ee37eacf-1d7f-4464-994f-1aa07658392d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Irán,Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los locos guían a los ciegos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/locos-guian-ciegos_129_13011430.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d56f88c9-4285-4bc2-bb0e-918f7c20ecc4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los locos guían a los ciegos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resulta que la influencia de Antonio Castillo Algarra se extendía por el ámbito educativo, el de la legislación universitaria y hasta la política cultural de la Comunidad de Madrid, porque había sido capaz de crear una secta desde su humilde academia de inglés y preparación de oposiciones</p><p class="subtitle">La caída del 'gurú' de Ayuso y la marcha de 'los pocholos' abren una crisis en el Gobierno madrileño</p></div><p class="article-text">
        Es la plaga de los tiempos, escribe Shakespeare en la tragedia del <em>Rey Lear</em>, cuando los locos gu&iacute;an a los ciegos. Los locos gu&iacute;an hoy a los Pocholos, gu&iacute;an tambi&eacute;n a sus propios locos, como en el caso destapado en la Comunidad de Madrid a trav&eacute;s de dimisiones m&uacute;ltiples, como si unos diputados jovenc&iacute;simos y hasta un consejero pudieran actuar como una mente colmena, individuos a los que se les ha lavado el cerebro hasta comportarse como una colectividad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Resulta que la muy pol&eacute;mica Ley de Universidades de Ayuso llevaba la firma de Antonio Castillo Algarra, consejero &aacute;ulico, capaz de parar los aplausos de una obra de teatro para volcarse de pleno en una oraci&oacute;n mariana. Resulta que su influencia se extend&iacute;a por el &aacute;mbito educativo, el de la legislaci&oacute;n universitaria y hasta la pol&iacute;tica cultural de la Comunidad de Madrid, porque hab&iacute;a sido capaz de crear una secta desde su humilde academia de ingl&eacute;s y preparaci&oacute;n de oposiciones. Resulta que cuando Ayuso hablaba de <em>Hispanoam&eacute;rica </em>lo hac&iacute;a porque Algarra se lo susurraba, y que sus diatribas ultraconservadoras &mdash;&ldquo;luego nos extra&ntilde;amos si vienen la ideolog&iacute;a woke, el marxismo revolucionario o el Islam&rdquo;, tuiteaba el caballero&mdash; constitu&iacute;an el suelo ideol&oacute;gico de la presidenta, en duelo con la influencia de su otro gur&uacute;, Miguel &Aacute;ngel Rodr&iacute;guez. C&oacute;mo han de estar las cosas para que hubiera dos ventr&iacute;locuos y que Miguel &Aacute;ngel Rodr&iacute;guez fuera el menos loco de los dos, como cuando en los dibujos animados aparecen, a ambos lados de un rostro, un demonio consejero y un angelito, cada uno inclinado a una oreja; qui&eacute;n ha visto y qui&eacute;n ve a Miguel &Aacute;ngel Rodr&iacute;guez ataviado como un &aacute;ngel con su halo. &iexcl;C&oacute;mo ten&iacute;an que ser aquellos susurros!
    </p><p class="article-text">
        Nick Land, fil&oacute;sofo con ra&iacute;ces en el CCRU de Warwick que tambi&eacute;n nos dio al difunto y extra&ntilde;ado Mark Fisher, entre otros, se march&oacute; a Shangh&aacute;i &mdash;y se especula que tuvo tambi&eacute;n un brote psic&oacute;tico vinculado al consumo excesivo de anfetaminas&mdash; tras pasar de sus influyentes escritos originales a posiciones ultrarreaccionarias que sentar&iacute;an las bases de lo que se ha denominado la Ilustraci&oacute;n Oscura. JD Vance, vicepresidente de los Estados Unidos, es vicepresidente &mdash;ciego&mdash; porque hasta all&iacute; lo gu&iacute;o otro gur&uacute; &mdash;un loco&mdash;. Peter Thiel, estudioso de Ren&eacute; Girard, empresario, cofundador de PayPal junto a Elon Musk y de Palantir, los encargados de procurarle a la Administraci&oacute;n Trump un buen sistema de control y deportaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n, el Amazon del secuestro. Peter Thiel transfiri&oacute; m&aacute;s de quince millones de d&oacute;lares a la campa&ntilde;a de JD Vance para ser senador all&aacute; por 2022. A ambos locos los gu&iacute;an otros locos, como Curtis Yarvin, al cual JD Vance ha hecho muchas referencias expl&iacute;citas: a sus ideas de convertir a Trump en un rey CEO, por ejemplo. &ldquo;Una dictadura corporativa para reemplazar a una democracia moribunda&rdquo;. Son constelaciones difusas y brumosas de nombres; constelaciones en las que se repite la plaga de los tiempos, en las que fil&oacute;sofos locos gu&iacute;an a pol&iacute;ticos ciegos.
    </p><p class="article-text">
        El mundo es m&aacute;s oscuro de lo que pensamos y m&aacute;s oscuras son las profundidades de su horror. Muchos pol&iacute;ticos no son grandes hombres brillantes, sino cuerpos de carne y hueso, impulsividad, v&iacute;sceras, movidos a veces m&aacute;s por las grandes ideas de los encantadores de serpientes que han descubierto c&oacute;mo seducirlos que por sus ocurrencias propias. El consejero &aacute;ulico no tiene un despacho, no tiene un cargo oficial, no tiene una dependencia en la retribuci&oacute;n, pero tiene algo que vale m&aacute;s que todas esas cosas: la fe del dirigente que en &eacute;l la deposita, la capacidad de que este escuche de verdad sus palabras. Son las manos que mecen las cunas detr&aacute;s de algunas de las decisiones m&aacute;s aparentemente inexplicables: son ellos tambi&eacute;n quienes, en muchas ocasiones, ejercen de custodios reales del proyecto; custodios de las metamorfosis, como dec&iacute;a Canetti que era el rol de los escritores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En <em>El rey Lear</em>, tras sus errores, tras el repudio, lo que le llega al final al gobernante es la tempestad, el descenso a sus propios abismos y la p&eacute;rdida de su cordura: todo se vuelve en su contra. Estos d&iacute;as, leyendo la surrealista historia de esos pocholos, contemplando la degeneraci&oacute;n fascista de los EEUU, no pod&iacute;a dejar de preguntarme cu&aacute;n destructiva, cu&aacute;n estruendosa ser&aacute;, cu&aacute;nto sufrimiento &mdash;cu&aacute;nta Ilustraci&oacute;n Oscura&mdash; traer&aacute; la tempestad que lleven consigo dirigentes como Ayuso, como Vance, como Trump, cuando sus tempestades afirmen una vez m&aacute;s la plaga de los tiempos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/locos-guian-ciegos_129_13011430.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Feb 2026 20:06:46 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d56f88c9-4285-4bc2-bb0e-918f7c20ecc4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="96320" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d56f88c9-4285-4bc2-bb0e-918f7c20ecc4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="96320" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los locos guían a los ciegos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d56f88c9-4285-4bc2-bb0e-918f7c20ecc4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Isabel Díaz Ayuso,Donald Trump,Elon Musk]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Unas primarias abiertas para la izquierda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/primarias-abiertas-izquierda_129_12993123.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca416acc-9412-4d48-a3be-3143f2f5be54_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1996y632.jpg" width="1200" height="675" alt="Unas primarias abiertas para la izquierda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ojalá unas primarias abiertas para la izquierda, hechas en serio, que permitiesen medir quién, con qué proyecto y en qué tono puede hacer de puente entre los aparatos políticos de los partidos y la ilusión o esperanza de quienes votan</p></div><p class="article-text">
        La conversaci&oacute;n p&uacute;blica lleva dedic&aacute;ndose toda la semana a deshojar la margarita de la unidad de la izquierda, a ra&iacute;z del encuentro organizado por Gabriel Rufi&aacute;n con Emilio Delgado y tras el anuncio, por parte de las formaciones pol&iacute;ticas de la coalici&oacute;n Sumar, hoy presentes en el Gobierno, de que el s&aacute;bado 21 se avanzar&aacute; en el primer paso para la reedici&oacute;n de una candidatura de unidad. Muchos de los debates que pod&iacute;an surgir a ra&iacute;z de propuestas as&iacute; han sido quemados en escasos minutos, en el tiempo que pasa entre tribuna y tribuna o argumentario y argumentario; no s&eacute; si a d&iacute;a de hoy sigue teniendo mucho sentido comparar ambas convocatorias, hablar de las virtudes y defectos de cada una, seguir ampliando el an&aacute;lisis.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El efecto m&aacute;s positivo, en cualquiera de los casos, se ha producido ya: revivir una conversaci&oacute;n pol&iacute;tica sobre la izquierda que estaba medio muerta. He escuchado a gente muy diversa, y no de la que habla todo el rato sobre pol&iacute;tica, que tendemos a ser m&aacute;s bien gente muy pesada, elogiar esta semana el carisma de Rufi&aacute;n, decir que lo votar&iacute;an, preguntar qu&eacute; va a pasar con <em>aquello</em>; lo que digamos de pesimista u optimista puede depender m&aacute;s de si colocamos por encima la determinaci&oacute;n o las cadenas de determinaciones con las que atamos nuestra realidad.
    </p><p class="article-text">
        Partamos de varias verdades: es importante que la izquierda se dote de unas estructuras confiables, serenas, con buenos modos y procesos de deliberaci&oacute;n, respetuosas, donde las distintas militancias puedan trabajar sin proyectarlo todo a modo de drama o en negociaciones chantajistas que duran hasta el &uacute;ltimo minuto. Tambi&eacute;n es verdad que esta resoluci&oacute;n no ilusiona pr&aacute;cticamente a nadie fuera de las propias organizaciones, como nunca a nadie le ha parecido sexy debate alguno que tenga que ver con los funcionamientos internos de las organizaciones en s&iacute; mismas. Sin una reforma seria de los mecanismos de las propias organizaciones poco se puede hacer, tambi&eacute;n es verdad; en Espa&ntilde;a no nos hemos tomado del todo en serio lo que una organizaci&oacute;n pol&iacute;tica constituye, convirtiendo los partidos &mdash;o algunos m&aacute;s partidos&mdash; en m&aacute;quinas que incentivan y premian la mediocridad, donde los cargos org&aacute;nicos sirven como trampol&iacute;n a un cargo pol&iacute;tico o institucional, y se confunden los cuadros pol&iacute;ticos m&aacute;s brillantes con los mejores gestores, o con los m&aacute;s aduladores, o viceversa. Salvo, quiz&aacute;s, en el caso del PNV, capaz de ver esto con cierta sabidur&iacute;a y desligar por completo la figura de su liderazgo <em>dentro del partido </em>de las de sus candidatos a lehendakari o al Congreso. En la izquierda espa&ntilde;ola no hay organizaci&oacute;n que sea hoy tan disciplinada como lo son los Democratic Socialists of America en Estados Unidos, cuyos <em>co-chairs </em>velan por el rol del partido <em>qua </em>partido o su independencia respecto a diversos cargos electos.
    </p><p class="article-text">
        Ninguna de estas estructuras aparentemente s&oacute;lidas basta por s&iacute; sola: estas estructuras sirven para resistir una tormenta, pero no para alzar el vuelo. No se puede prescindir de quien conecta con la gente, ni de los liderazgos medi&aacute;ticos o de quienes encarnan mejor el <em>zeitgeist </em>de un momento dado. En 2026, depositar la confianza es tambi&eacute;n emocionarse con, reconocer a, hallar un referente, alguien en quien proyectar cierta representatividad; que hoy las encuestas se detecte o que la propia din&aacute;mica vaya diciendo que una de las personas que mejor encarna esa din&aacute;mica, a nivel estatal, es un diputado independentista, es un s&iacute;ntoma de los achaques y debilidades del espacio pol&iacute;tico de la izquierda de forma general, s&iacute;, pero tambi&eacute;n simplemente un hecho, una parte de la realidad con la cual se ha de operar en vez de negarse a observarla.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo conjugar estas dos cuestiones, la de las estructuras s&oacute;lidas y la de los liderazgos m&aacute;s et&eacute;reos? En Espa&ntilde;a no tenemos un sistema presidencialista que facilitar&iacute;a relativamente esa tarea, pero no deja de ser cierto que las elecciones legislativas, al menos en su discurso y narrativa, s&iacute; que tienden a <em>presidencializarse</em>, a convertirse en elecciones en las cuales se vota a una candidata o candidato en espec&iacute;fico, como cuando Yolanda D&iacute;az centraba en 2023 su discurso, entre otras cuestiones, en ser la primera mujer presidenta, o las dicotom&iacute;as construidas entre el t&aacute;ndem S&aacute;nchez-D&iacute;az frente a Feij&oacute;o-Abascal. M&aacute;s all&aacute; de las f&oacute;rmulas y generosidades requeridas en territorios concretos, &iquest;por qu&eacute; no replicar, en el contexto espa&ntilde;ol, lo que para las presidenciales algunos tratan de levantar en otros pa&iacute;ses, como en las elecciones primarias abiertas de la izquierda francesa que se celebrar&aacute;n de cara a las presidenciales de 2027, a las cuales ya se van declarando candidatos de muy diversos partidos? &iquest;Por qu&eacute; no mirar el modelo de las primarias abiertas, simult&aacute;neas y obligatorias argentinas?
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a responderse a este razonamiento con una m&aacute;xima mil veces repetida: se trata del <em>qu&eacute; </em>y del <em>c&oacute;mo</em>, no del <em>qui&eacute;n</em>, y el <em>qui&eacute;n </em>viene despu&eacute;s. Me parece que esa respuesta implicar&iacute;a no entender muchas cosas de c&oacute;mo funciona la pol&iacute;tica en 2026. El problema de la izquierda nunca ha sido la falta de un acuerdo program&aacute;tico; no sirve de tanto insistir en que el 80% es compartido y el otro 20% manejable, porque las diferencias del 20% donde hay discrepancias pueden ser, en realidad, diferencias t&aacute;cticas y estrat&eacute;gicas profundamente importantes, sobre d&oacute;nde colocar el foco y tambi&eacute;n cu&aacute;ndo y c&oacute;mo. En una persona o equipo, con frecuencia, se encarnan una diversidad de valores, ideolog&iacute;as, proyectos pol&iacute;ticos, visiones del mundo o de lo que habr&iacute;a que hacer. En pol&iacute;tica, &uacute;ltimamente, el m&aacute;ximo com&uacute;n divisor tiene tendencia a ser mucho menos emocionante que una visi&oacute;n genuinamente espec&iacute;fica; que tiene algo que decir en vez de ser radicalmente semejante, anodina y aburrida, en comparaci&oacute;n a todas las dem&aacute;s, semejantes, anodinas, aburridas, vac&iacute;as. Ojal&aacute; unas primarias abiertas para la izquierda, hechas en serio, que permitiesen medir qui&eacute;n, con qu&eacute; proyecto y en qu&eacute; tono puede hacer de puente entre los aparatos pol&iacute;ticos de los partidos y la ilusi&oacute;n o esperanza de quienes votan.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/primarias-abiertas-izquierda_129_12993123.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Feb 2026 21:11:52 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ca416acc-9412-4d48-a3be-3143f2f5be54_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1996y632.jpg" length="1065266" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ca416acc-9412-4d48-a3be-3143f2f5be54_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1996y632.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1065266" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Unas primarias abiertas para la izquierda]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ca416acc-9412-4d48-a3be-3143f2f5be54_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1996y632.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Prohibir Internet (o el paternalismo digital)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/prohibir-internet-paternalismo-digital_129_12973516.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8c069fd7-3931-4a3b-b0db-c7222da96d82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Prohibir Internet (o el paternalismo digital)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cambia quien propone y, por lo tanto, quien se opone, aunque no cambie el contenido; bien posible es, entonces, que las cosas nos parezcan bien o mal de antemano según quién las dice, no según lo que son. Y esto, en cualquier debate, es un problema</p><p class="subtitle">España prohibirá el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años</p></div><p class="article-text">
        A principios de la semana pasada, antes de que se lo llevase por delante la corriente habitual de sucesos &mdash;entre los resultados de las elecciones aragonesas, anuncios sobre el futuro de la izquierda y Rufi&aacute;n, la contingencia t&iacute;pica&mdash;, el Gobierno anunci&oacute;, en medio de un <em>beef </em>tuitero entre Pedro S&aacute;nchez y Elon Musk, toda una serie de medidas aparentemente destinadas a pelearse con los &laquo;tecnoligarcas&raquo; y poner ciertos l&iacute;mites a su poder y dominio. Una de ellas, heredera de lo que extensivamente y en broma vino a llamarse en Internet el &laquo;pajaporte&raquo;, o sea, una cartera digital para implementar cierto control de edad en el acceso a p&aacute;ginas web, era <a href="https://www.eldiario.es/politica/sanchez-anuncia-paquete-combatir-desinformacion-redes-sociales-ceo-enfrentaran-responsabilidad-penal-si-no-retiran-contenidos-ilegales_1_12958046.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el anuncio de la prohibici&oacute;n del acceso de menores de 16 a&ntilde;os a redes sociales</a>, en general.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a otras tantas cosas anunciadas, como un mayor control, supuestamente, sobre los algoritmos de esas mismas redes, y la investigaci&oacute;n para que estos no fueran manipulados con fines espurios, pero poca o ninguna concreci&oacute;n sobre c&oacute;mo se llevar&iacute;a a cabo. Lo interesante, en realidad, fue ver c&oacute;mo se colocaban los propios usuarios de las redes de un lado y de otro, a favor y en contra, seg&uacute;n qui&eacute;n propon&iacute;a y en qu&eacute; momento se daba la proposici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Plantear&eacute; un ejemplo: en Francia se vot&oacute; hace un a&ntilde;o, en febrero de 2025, una proposici&oacute;n similar, pero impulsada por el Gobierno m&aacute;s bien de derechas de Emmanuel Macron. Cont&oacute; con el apoyo parlamentario de la mayor&iacute;a parlamentaria que apoyaba al gobierno, as&iacute; como de la derecha y de la extrema derecha; en cambio, La Francia Insumisa, muy a su izquierda, se opuso a la medida, vot&oacute; en contra, dijo que se trataba de algo ineficaz, poco aplicable y liberticida, una forma de &laquo;paternalismo digital&raquo;; los verdes franceses dijeron que se trataba de una soluci&oacute;n excesivamente simplista. Comparemos con las posiciones de nuestra izquierda, de nuestra derecha y nuestra extrema derecha. Cambia quien propone y, por lo tanto, quien se opone, aunque no cambie el contenido; bien posible es, entonces, que las cosas nos parezcan bien o mal de antemano seg&uacute;n qui&eacute;n las dice, no seg&uacute;n lo que son. Y esto, en cualquier debate, es un problema.
    </p><p class="article-text">
        Mi postura, adem&aacute;s de cierta preocupaci&oacute;n en general por el derecho al anonimato, por la privacidad, por la dif&iacute;cil implementaci&oacute;n de este tipo de controles o la conversi&oacute;n del uso de Internet en algo penoso y repleto de dificultades, parte de ese principio de prudencia. Entiendo perfectamente el &aacute;nimo que llevar&iacute;a al legislador, en 2026, a querer restringir el uso de menores de redes sociales. Es m&aacute;s: viendo los efectos del algoritmo de TikTok o Instagram sobre cualquier psique, de forma cotidiana, creo que dentro de no tanto tiempo poder desconectar de lo digital constituir&aacute; un privilegio, o incluso haber recibido una educaci&oacute;n en la que mediaran lo m&iacute;nimo posible tanto las pantallas como los chatbots de inteligencia artificial, que cada vez influyen m&aacute;s en c&oacute;mo se genera una deuda cognitiva o incapacidad a la hora de responder a una pregunta sin asistencia externa. Pero esto se aplica por igual a los menores de 16 y a los mayores de 40 que ven sus atenciones absorbidas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, me preocupan &mdash;bastante&mdash; los malos usos de las herramientas que una legislaci&oacute;n as&iacute; pudiera proporcionar a gobernantes futuros, su posibilidad o forma de acceder a nuestros datos; encima, con perd&oacute;n, sin que hayamos atacado a fondo la falta de soberan&iacute;a de Europa en relaci&oacute;n a esas redes sociales, sin que las sancionemos o impongamos m&aacute;s controles, sin que tampoco quienes m&aacute;s se quejan de ellas se vayan de X o de las redes de Meta o de cualquier otra parte, tampoco alcanzo a creerme del todo la beligerancia de su &aacute;nimo. Es una exageraci&oacute;n, pero en un grupo de WhatsApp le le&iacute; a un amigo, Israel Merino, una formulaci&oacute;n bastante sucinta al respecto: si tienes menos de 16 a&ntilde;os, el PSOE te ofrece quitarte TikTok; si tienes m&aacute;s de 16, el PSOE te ofrece bajarle los impuestos a tu casero.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; tenga que ver mi propia experiencia o mi lugar generacional: tengo 25, no crec&iacute; con TikTok ni con Instagram, pero s&iacute; que acced&iacute; muy, muy joven a un ordenador, y a Internet, y pr&aacute;cticamente sin supervisi&oacute;n o control parental. En mi adolescencia, antes de esos 16, como personaje LGTBIQ+ que viv&iacute;a en Plasencia, en la periferia, ese acceso a Internet fue importante incluso como escapatoria a la soledad, para conectar con personas a las que de otra manera nunca hubiera conocido. Es evidente que la an&eacute;cdota no prevalece sobre las estad&iacute;sticas y que el Internet de entonces no es el de hoy; y que hoy, seguramente, sus efectos negativos superen por mucho sus beneficios. Pero sigo pensando que nos merecemos un debate un poco m&aacute;s complejo sobre una cuesti&oacute;n tan importante; o sea, un debate en el que se trate a la poblaci&oacute;n que debate como adultos, igual que futuros adultos ser&aacute;n aquellos a quienes quiz&aacute; se les proh&iacute;ba. Y no estoy yo muy segura de que hoy, que la juventud identifica m&aacute;s que nunca a la izquierda con el <em>establishment </em>y el pasado, y la rebeld&iacute;a con la derecha y lo macarra, sean el paternalismo y la prohibici&oacute;n las banderas m&aacute;s convenientes a enarbolar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/prohibir-internet-paternalismo-digital_129_12973516.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Feb 2026 23:04:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8c069fd7-3931-4a3b-b0db-c7222da96d82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="337646" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8c069fd7-3931-4a3b-b0db-c7222da96d82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="337646" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Prohibir Internet (o el paternalismo digital)]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8c069fd7-3931-4a3b-b0db-c7222da96d82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Internet,Menores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Existe la obligación de debatir?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/existe-obligacion-debatir_129_12954305.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/60e0cd8e-0ea1-4d72-99aa-2de220d61c65_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Existe la obligación de debatir?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como la vida en palacio es muy aburrida, tenemos que inventarnos dramas. Convendría ponerles fin, en algún momento, porque sospecho que tan agotador debe de resultarles a quienes se inventan los dramas como a quienes tenemos que padecerlos</p></div><p class="article-text">
        Es extraordinario el nivel de degradaci&oacute;n de la conversaci&oacute;n p&uacute;blica; no hablemos ya de las cosas que nos dedicamos a comentar, las que llenan horas y horas de tertulias, gasto may&uacute;sculo de saliva, columnas, todo aquello con lo que quienes escriben rellenan las p&aacute;ginas por un jornal. El otro d&iacute;a, justo antes del cambio de mesa de una tertulia, uno de los invitados, algo indignado ante las palabras de otro de los colaboradores, que ven&iacute;a a criticar que Pedro S&aacute;nchez estuviera sacando adelante la regularizaci&oacute;n extraordinaria de personas migrantes <em>ahora</em>, por motivos espurios, o sea, motivos pol&iacute;ticos, acuerdos, pactos, necesidad de mayor&iacute;as y de hacer de la propia necesidad virtud, me preguntaba entre bastidores si no me parec&iacute;a aquello una argumentaci&oacute;n rid&iacute;cula, tanto como negar la existencia de la pol&iacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Yo le dec&iacute;a que no por rid&iacute;cula me resultaba menos sorprendente: cuando no se puede criticar del todo una medida, o al menos no sin quedar mal, quedar como alguien infinitamente m&aacute;s retr&oacute;grado y excluyente que la Conferencia Episcopal, lo que queda es ese tipo de argumentaciones. Lo que m&aacute;s me sorprend&iacute;a, pero, era la vehemencia: vehemencia de unos y vehemencia de otros para hablar del humo, rellenar conversaci&oacute;n con nada o nader&iacute;as, especular sobre todo lo que a&uacute;n no se sabe y sabe Dios si se sabr&aacute;. &iquest;En qu&eacute; lugares existe hoy, en 2026, un debate pol&iacute;tico o cultural de calidad? En su libro <em>Tertulianos: un viaje a la industria de opini&oacute;n en Espa&ntilde;a, </em>el periodista<em> </em>Antonio Villareal define la tertulia &laquo;como un fen&oacute;meno posmoderno, una conversaci&oacute;n inacabada y fragmentaria que termina siendo autorreferencial. De un d&iacute;a para otro sobreviven los componentes emocionales, las filias o fobias entre tertulianos, pero nunca sus argumentos&raquo;. Si una atiende a la realidad, puede llegar a pensar que Villareal se queda corto, incluso cuando toma de Estados Unidos un concepto como la tertuliocracia, &laquo;&eacute;lite de la clase parloteadora&raquo;; no s&oacute;lo la tertulia tiene esas caracter&iacute;sticas, sino que el mundo entero es como una tertulia gigante, o como el patio de un colegio. V&eacute;ase, si no, la proliferaci&oacute;n inmensa de columnas, textos y opiniones, a cada cual m&aacute;s exagerado, a prop&oacute;sito de David Ucl&eacute;s y su decisi&oacute;n de no participar en unas jornadas sobre &laquo;la guerra que todos perdimos&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        No puedo no ver en el revuelo que se ha montado un s&iacute;ntoma de tontificaci&oacute;n impresionante. Al derecho de cada cual a participar o no participar en los sitios en los que le d&eacute; la gana, y a sentarse o no sentarse con quien tambi&eacute;n le d&eacute; la gana, parece imponerse ahora la consideraci&oacute;n contraria: la obligaci&oacute;n de debatir y compartir mesa, como imperativo categ&oacute;rico; si hay alguien con quien no quieres sentarte a conversar, por no sentarte a conversar, se te llamar&aacute; intolerante, incluso aut&eacute;ntico fascista. Yo he defendido siempre ir hasta los mism&iacute;simos infiernos para debatir, y la utilidad que tambi&eacute;n tiene confrontar argumentos con quienes est&aacute;n en las ant&iacute;podas de una misma; por encima de esa defensa queda, siempre, siempre, la libertad de cada uno a escoger con quien se sienta, con quien comparte el aire, con quien comparte una cerveza o en qu&eacute; pasa o malgasta su tiempo. Ha sido extraordinario ver tanta queja esta semana s&oacute;lo porque un escritor ha dicho que con los que &eacute;l considera como antidem&oacute;cratas no se junta; tanto drama para eso. Ojal&aacute; todo se hubiera quedado en los debates que han tenido distintos historiadores, bastante m&aacute;s interesantes, sobre la pertinencia o no de esas jornadas, o las discrepancias sobre su enfoque.
    </p><p class="article-text">
        Antes de este acontecimiento y del revuelo que con &eacute;l se mont&oacute;, prensa y tertulias meti&eacute;ndose tambi&eacute;n de por medio, las cr&iacute;ticas que Ucl&eacute;s hab&iacute;a recibido oscilaban entre lo razonable &mdash;aquello a lo que cualquier escritor est&aacute; sometido&mdash; y la caricatura un poco m&aacute;s ruin, en todas las gradaciones posibles; con la pol&eacute;mica de las jornadas, pero, parece haberse roto una veda, que no se rompi&oacute; ni con el Premio Nadal ni antes, y que implica barra libre para utilizar toda la violencia verbal del mundo y convertir redes, peri&oacute;dicos y radios en el patio del colegio, el lugar m&aacute;s miserable de todos, all&iacute; donde se concentran quienes no se desquitaron en la infancia de toda su vocaci&oacute;n de <em>bullies</em>. As&iacute; lo resum&iacute;a otro novelista, Gonzalo Torn&eacute;: &laquo;Las columnas contra Ucl&eacute;s antes del demencial congreso eran divertidas, crueles, l&uacute;cidas, resentidas... seg&uacute;n. Las de despu&eacute;s todas son formularias, grises, impotentes, desforestadas o de lame-escalafones&raquo;. As&iacute; remataba Jordi Amat: &laquo;Prueba del algod&oacute;n para descubrir la pereza intelectual del opinador t&oacute;pico: escribir otra columna, a favor o en contra, sobre David Ucl&eacute;s&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Existe algo as&iacute; como la obligaci&oacute;n de debatir? Yo dir&iacute;a que no; si alguna vez se instaura tal cosa, preferir&iacute;a exiliarme de la civilizaci&oacute;n o que me condenaran al ostracismo. Para lo que ha servido todo esto, como en la definici&oacute;n aquella de tertuliocracia, no ha sido para desarrollar argumentos, ni tesis, ni concepciones habermasianas sobre lo que ha de ser la intervenci&oacute;n p&uacute;blica o la deliberaci&oacute;n; ha servido para definir, en torno a otra cuesti&oacute;n, qui&eacute;n queda de un bando y del otro, para que lo que se mantengan sean las filias y las fobias. Es el estado m&aacute;s decadente, m&aacute;s aburrido y m&aacute;s embrutecedor de la esfera p&uacute;blica; es su versi&oacute;n m&aacute;s acosadora, lamentable, insulsa. Como la vida en palacio es muy aburrida, tenemos que inventarnos dramas. Convendr&iacute;a ponerles fin, en alg&uacute;n momento, porque sospecho que tan agotador debe de resultarles a quienes se inventan los dramas como a quienes tenemos que padecerlos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/existe-obligacion-debatir_129_12954305.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Feb 2026 20:29:02 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/60e0cd8e-0ea1-4d72-99aa-2de220d61c65_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="21985308" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/60e0cd8e-0ea1-4d72-99aa-2de220d61c65_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="21985308" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Existe la obligación de debatir?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/60e0cd8e-0ea1-4d72-99aa-2de220d61c65_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todavía no hay Europa, ni hay europeos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/todavia-no-hay-europa-hay-europeos_129_12934597.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7f499414-2129-48d2-89dd-e6c81aee372e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Todavía no hay Europa, ni hay europeos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Buscamos mayor consuelo en el canadiense Carney que en los líderes europeos porque, en el fondo, algo así como una comunidad política europea, en 2026, sigue siendo un sueño, una ilusión, una ruina</p></div><p class="article-text">
        En una entrevista publicada en la revista Jot Down a Valerio Rocco Lozano, director del C&iacute;rculo de Bellas Artes y profesor universitario de Historia de la Filosof&iacute;a, ante la pregunta &laquo;&iquest;Qu&eacute; es Europa?&raquo;, Rocco Lozano respond&iacute;a citando a Cavour (para el cual, una vez lograda Italia, hab&iacute;a que &laquo;hacer&raquo; a los italianos): &laquo;A m&iacute; me gustar&iacute;a pensar que Europa son los europeos. Yo no s&eacute; bien qu&eacute; es Europa, pero mientras no haya europeos, Europa no ser&aacute; nada: ser&aacute; un concepto, una abstracci&oacute;n. Y hay muchas resistencias a ser ciudadanos europeos, por m&aacute;s que el programa Erasmus haya ayudado, por m&aacute;s que el multiling&uuml;ismo, por suerte, avance &mdash;frente a un unilateralismo solo del ingl&eacute;s&mdash;. Hay enormes frenos pol&iacute;ticos, comunicativos, educativos, culturales. [&hellip;] Europa deber&iacute;a ser los europeos, pero no existen todav&iacute;a&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cu&aacute;n poco ha de haber europeos, pues, que el discurso m&aacute;s comentado <em>entre </em>europeos despu&eacute;s de Davos ha sido el de un canadiense, Mark Carney, haciendo suyas las m&aacute;ximas que &mdash;con raz&oacute;n&mdash; algunos se&ntilde;alan tendr&iacute;a que aplicarse Europa a s&iacute; misma: asumiendo la insostenibilidad de una mentira beneficiosa para el primer mundo como lo era el orden internacional basado en normas estables, se&ntilde;alando lo necesario que se hace hoy dejar de fingir que el mundo juega justo y equilibrado, proponiendo una geometr&iacute;a variable de acuerdos, coaliciones, alianzas y estrategias compartidas entre &ldquo;potencias medias&rdquo; con tal de que las esferas de influencia de otras potencias no se las coman. De Macron ha quedado el meme de las gafas de sol y a Von der Leyen, que insiste en que los Estados Unidos no son s&oacute;lo aliados, sino amigos, no le hace caso nadie.
    </p><p class="article-text">
        Es curioso tener amigos que gobiernan su propio pa&iacute;s a base de asesinar a su poblaci&oacute;n civil. M&aacute;s all&aacute; del peque&ntilde;o deseo tecn&oacute;crata que habita en buena parte de la poblaci&oacute;n, deseante de un banquero ordenado que venga a poner orden, hablar y comportarse como un adulto frente a las chiquilladas y ejercicios violentos de los tiranos del mundo, intuyo otro componente por el cual ha resonado tanto por estos lares el discurso de Carney, frente a los discursos de nuestros emisores &ldquo;propios&rdquo; y &ldquo;europeos&rdquo;; frente, por ejemplo, a las declaraciones del primer ministro belga, Bart De Wever, tambi&eacute;n bastante claro al enunciar que &ldquo;una cosa es ser un vasallo feliz y otra un esclavo miserable&rdquo;. Buscamos mayor consuelo en el canadiense Carney que en los l&iacute;deres europeos porque, en el fondo, algo as&iacute; como una comunidad pol&iacute;tica europea, en 2026, sigue siendo un sue&ntilde;o, una ilusi&oacute;n, una ruina. Puede existir solidaridad entre gobernantes por proximidad geogr&aacute;fica o signos pol&iacute;ticos, &iquest;pero hay una preocupaci&oacute;n genuina hoy por Europa como conjunto? &iquest;Nos importa lo suficiente, desde el sur, comprender la preocupaci&oacute;n de los pa&iacute;ses vecinos a Rusia por las consecuencias de la invasi&oacute;n a Ucrania y las amenazas expansionistas de ese vecino? &iquest;Est&aacute;n preocupados los europeos del norte por la cobertura de seguridad, por ejemplo, de Ceuta y Melilla bajo el amparo de la OTAN?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si Carney enuncia que debemos dejar de actuar bajo el amparo de premisas ilusorias, cuya ilusi&oacute;n evitamos o actuamos como si desconoci&eacute;ramos, en la descripci&oacute;n de V&aacute;clav Havel el &lsquo;vivir una mentira&rsquo;, la &laquo;participaci&oacute;n de la gente com&uacute;n en rituales que, en privado, saben que son falsos&raquo;, Europa se parece mucho m&aacute;s al prestidigitador que se cree sus propias ilusiones, sus trucos, sus mentiras. No por llamar m&aacute;s veces &lsquo;papi&rsquo; a Donald Trump ese &lsquo;papi&rsquo; va a portarse mejor. No por definir m&aacute;s veces a EEUU como un amigo EEUU va de verdad a erigirse como tal. La imposibilidad constitutiva de Europa ha alcanzado un punto extraordinario de hartazgo: llevamos muchos a&ntilde;os hablado de instituciones internacionales en crisis, de la necesidad de mayor autonom&iacute;a estrat&eacute;gica o independencia o como que sea que se le llame ahora; no por mucho repetirlo se han dado los pasos necesarios para ello, convirti&eacute;ndose en un nuevo ritual de falsedad, como cada vez que las autoridades afirman estar <em>deeply concerned</em>, muy preocupadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Minneapolis, las fuerzas paramilitares del ICE trumpista han ejecutado a otro civil, como sucedi&oacute; hace unas cuantas semanas, y no hay comunicado alguno ni esc&aacute;ndalo por parte de una Uni&oacute;n Europea a la cual parecen no importarle los excesos autoritarios de sus &lsquo;amigos&rsquo;. Pronto, si no hay europeos, seremos todos esos esclavos miserables de los que hablaba Bart De Wever. Y lo peor es que, con tanta conversaci&oacute;n sobre una invasi&oacute;n militar a Groenlandia, lo que hace Estados Unidos es dorar la p&iacute;ldora para que traguemos mejor cuando obligue a los europeos a entregarla, a trav&eacute;s de una compra, disfrazando su conquista de intercambio comercial. Quiz&aacute; entonces s&iacute; que sea demasiado tarde, tanto para hacer Europa como para hacer europeos.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/todavia-no-hay-europa-hay-europeos_129_12934597.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Jan 2026 21:07:01 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7f499414-2129-48d2-89dd-e6c81aee372e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="6365304" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7f499414-2129-48d2-89dd-e6c81aee372e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="6365304" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Todavía no hay Europa, ni hay europeos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7f499414-2129-48d2-89dd-e6c81aee372e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[UE - Unión Europea,Europa,Donald Trump,Estados Unidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vender los barrios, matar los barrios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vender-barrios-matar-barrios_129_12917001.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d0cde3f8-0ee5-4cc8-9f54-4c37bfc915dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vender los barrios, matar los barrios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cualquiera que viva en el centro de una ciudad española ha podido ver la transformación de esta, en un país tan dado a creerse different, en parques temáticos para el turismo donde se sustituyen comercios por lugares donde los guiris pueden guardar maletas</p></div><p class="article-text">
        Este es un cuento muchas veces contado. Un fondo de inversi&oacute;n, Vencar Capital (cuya misi&oacute;n, seg&uacute;n sus redes sociales, es &laquo;que las personas prosperen y las comunidades florezcan&raquo;), en el caso que nos ocupa, compra un edificio en el centro de Madrid, en Malasa&ntilde;a, en la calle Valverde 42; bloque con pisos, es decir, con vidas, con peque&ntilde;os comercios que se ver&aacute;n obligados a cerrar, con un bar en el cual se hace vida, olor a c&uacute;rcuma y especias cuando una abre el portal y entra al rellano. Se lo compra al antiguo propietario de todo el bloque; una vez comprado, he aqu&iacute; la parte m&aacute;s oscura, el antiguo propietario se suicida. Sin entrar en interpretaciones psicol&oacute;gicas a prop&oacute;sito del acontecimiento, lo que le queda a los inversores es gestionar capital desnudo despu&eacute;s de la muerte, exactamente con la misma frialdad con la cual lo hubieran gestionado en vida, y buscar la forma m&aacute;s eficiente de expulsar a quienes en el edificio se queden.
    </p><p class="article-text">
        En el bloque hay pisos vac&iacute;os, familias a las que se les acaba el contrato dentro de unos meses o en un plazo inasumible para buscar una alternativa habitacional, dentro de la ola de renovaciones de los contratos firmados pospandemia que se va produciendo este a&ntilde;o, y algunas personas a las que les queda todav&iacute;a un a&ntilde;o de contrato. Aparte de querer vender cuanto antes el bloque con fines especulativos, maximizando los beneficios, la actuaci&oacute;n del fondo buitre se ha reflejado particularmente en la imposici&oacute;n de un r&eacute;gimen de vigilancia sobre los vecinos del bloque: un &ldquo;guardia&rdquo; intimidador, cual agente de Desokupa, que se instala en lo que antes era la garita del portero, arranca los carteles que los vecinos colocan en sus balcones, hace fotograf&iacute;as al bloque o mantiene una actitud amenazante con los antiguos vecinos mientras se le ense&ntilde;a a posibles compradores todas las posibilidades de lo que el bloque vaciado podr&iacute;a ser.
    </p><p class="article-text">
        Sucede al tiempo que se da un enfrentamiento dentro del Gobierno de coalici&oacute;n sobre si bonificar o no a los propietarios como medida para paliar el auge del precio de la vivienda, entre la tendencia del PSOE a los beneficios fiscales y las resistencias de Sumar, en el ala minoritaria del Gobierno, a asumir esas medidas. Un ejemplo as&iacute; nos permite, en realidad, ver que detr&aacute;s de medidas legales concretas o de su aplicaci&oacute;n lo que hay son vidas espec&iacute;ficas, vidas que en ocasiones se quitan, proyectos de futuro que son cercenados o todo aquello de lo que hablamos cuando hablamos de lo que <em>hace </em>una ciudad. Cualquiera que viva en el centro de una ciudad espa&ntilde;ola ha podido ver la transformaci&oacute;n de esta, en un pa&iacute;s tan dado a creerse <em>different</em>, en parques tem&aacute;ticos para el turismo donde se sustituyen comercios por lugares donde los guiris pueden guardar maletas. O la conversi&oacute;n, por ejemplo, del edificio hist&oacute;rico donde estaba el antiguo restaurante Baobab, en Lavapi&eacute;s, en un hotel c&aacute;psula para cuantos m&aacute;s turistas mejor, con una obra a medio paralizar cuyo futuro, a la espera de que dicte sentencia la Comunidad de Madrid, queda todav&iacute;a por dirimir.
    </p><p class="article-text">
        Malasa&ntilde;a ni se ha gentrificado ni se ha convertido hoy en un parque tem&aacute;tico: lleva si&eacute;ndolo mucho tiempo. Cuando el Sindicato de Inquilinas ha hablado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os de bloques en lucha, sol&iacute;an ser bloques residenciales, de familias, m&aacute;s bien en el sur de la ciudad, sometidos a din&aacute;micas como las que, por ejemplo, han venido convirtiendo los barrios lim&iacute;trofes con Madrid R&iacute;o en focos de una nueva gentrificaci&oacute;n a la que acud&iacute;a &mdash;expulsando en ocasiones a quienes hab&iacute;an crecido all&iacute;, hecho all&iacute; toda su vida&mdash; una juventud caricaturizada como bohemia, expulsada de los barrios del centro. El mensaje de fondo, cuando lo que se expulsa, hasta en 2026, es la propia Malasa&ntilde;a, es que en Madrid ya no queda sitio para nadie: no queda sitio en los barrios que contemplan la gentrificaci&oacute;n como una posibilidad, porque tambi&eacute;n con ellos se especula; no queda sitio en los barrios que ya se daban por perdidos, pues tambi&eacute;n esos son susceptibles de ser reinventados y destruidos una en&eacute;sima vez. Y el movimiento de una ciudad en venta, al cual no se le quiere poner freno, lleva a estas &uacute;ltimas consecuencias.
    </p><p class="article-text">
        El s&aacute;bado 24 los vecinos de Valverde 42 han convocado un despliegue de pancartas en los balcones y presentaci&oacute;n p&uacute;blica del bloque en lucha. Hoy recib&iacute;a el mensaje de una pareja de amigos, que acaban de mudarse de La Latina al otro lado del r&iacute;o, con el anuncio en Idealista del que era su antiguo piso: una vez salidos de all&iacute;, el nuevo alquiler cuesta m&aacute;s del doble que el antiguo, y a&uacute;n se da el descaro de que se cuelgue en la p&aacute;gina web enunciando que cuenta con un 11% de descuento. La sensaci&oacute;n final es que, si los vecinos no se plantan, e incluso entonces con enormes dificultades, no va a haber pisos para nadie. No habr&aacute; pisos para las abuelas que otros fondos buitre han querido expulsar, que llevaban viviendo en sus casas m&aacute;s de 70 a&ntilde;os. No habr&aacute; pisos, obvio, para quienes quieran llegar a la ciudad con el objetivo de formar nada. No habr&aacute; pisos para quienes consigan por primera vez un contrato decente, ni para quienes malvivan. Lo que habr&aacute; ser&aacute;n viviendas de alquiler temporal, bloques tur&iacute;sticos ilegales, el atrezo<em> </em>terrible de un Madrid falso, impostado, invivible para cualquiera. No habr&aacute; pisos para quienes llevan viviendo en Valverde 42 m&aacute;s de veinte a&ntilde;os y se tienen que ir all&iacute; en dos meses. Es vender los barrios, es matar los barrios.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vender-barrios-matar-barrios_129_12917001.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Jan 2026 22:40:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d0cde3f8-0ee5-4cc8-9f54-4c37bfc915dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1919944" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d0cde3f8-0ee5-4cc8-9f54-4c37bfc915dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1919944" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Vender los barrios, matar los barrios]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d0cde3f8-0ee5-4cc8-9f54-4c37bfc915dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Alquiler]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En EEUU, el gobierno ha matado a una poeta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/eeuu-gobierno-matado-poeta_129_12899606.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9758cf80-19ee-4add-94fa-6a0b9b74bd65_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En EEUU, el gobierno ha matado a una poeta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo ha escrito el alcalde de Mineápolis en una tribuna en el 'New York Times': Trump os está mintiendo. Trump quiere hacerle creer a la población que los ataques militarizados de ICE en sus ciudades están motivados por la seguridad de estas</p><p class="subtitle">Las últimas palabras de Renée Nicole Good al agente del ICE que la asesinó: “Está bien, no estoy enfadada contigo”</p></div><p class="article-text">
        La semana pasada el Gobierno de Estados Unidos traspas&oacute; en su pol&iacute;tica interna todos los l&iacute;mites que ya cruza fuera de sus fronteras. El 7 de enero, los agentes antiinmigraci&oacute;n de Estados Unidos (ICE), que operan ya en la pr&aacute;ctica como una fuerza paramilitar de represi&oacute;n civil o extracci&oacute;n forzosa de personas migrantes, asesinaron a <a href="https://www.eldiario.es/internacional/poeta-esposa-madre-renee-nicole-macklin-good-mujer-asesinada-tiros-ice-mineapolis_1_12893970.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ren&eacute;e Nicole Macklin Good</a>. Ren&eacute;e hab&iacute;a dejado a su hijo de 6 a&ntilde;os en el colegio y estaba conduciendo en direcci&oacute;n a su casa junto a su pareja, Rebecca Good.&nbsp;En el camino, se encontr&oacute; con un grupo de agentes del ICE, que estaba desplegando un macrodispositivo en la ciudad de Mine&aacute;polis, la m&aacute;s grande del estado de Minnesota. Los agentes se acercaron a su veh&iacute;culo y le pidieron que abriera las puertas; el veh&iacute;culo dio marcha atr&aacute;s unos cent&iacute;metros, avanz&oacute;, uno de los agentes sac&oacute; su arma y dispar&oacute; tres disparos, a bocajarro, mat&aacute;ndola en el proceso.
    </p><p class="article-text">
        Lo que sabemos de Ren&eacute;e Nicole Macklin Good, por sus redes: se describ&iacute;a como &ldquo;poeta y escritora y esposa y madre&rdquo;, junto a una bandera arco&iacute;ris del colectivo LGTBIQ+. Estudi&oacute; Escritura Creativa en la Old Dominion University de Virginia. Le hab&iacute;an otorgado, por un poema suyo, un premio de la Academy of American Poets, en 2020. Seg&uacute;n su exmarido, &ldquo;no era una activista, era una devota cristiana&rdquo;; la narrativa del Gobierno ha sido la contraria, caracteriz&aacute;ndola como una peligrosa terrorista y criminal que quer&iacute;a atropellar a todos los agentes de las fuerzas del orden.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ninguna de esas narrativas cubre toda la verdad, en realidad; como explican an&aacute;lisis <a href="https://substack.com/home/post/p-183998984" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como el de Laura Terciado</a>, s&oacute;lo sirven para convertir a la v&iacute;ctima en una v&iacute;ctima perfecta, sea al etiquetarla como madre cristiana e invisibilizar su relaci&oacute;n con otra mujer, sea al convertirla en un peligroso mu&ntilde;eco de paja ideol&oacute;gico. Su mujer y ella hab&iacute;an llegado a Minneapolis desde Kansas har&aacute; menos de un a&ntilde;o, mud&aacute;ndose de un estado con escasa protecci&oacute;n para los derechos LGTBIQ+ a otro con bastante m&aacute;s resguardo. Rebecca ahora se enfrenta a la posibilidad, tras el asesinato de Ren&eacute;e, de quedarse sin la custodia.
    </p><p class="article-text">
        Lo ha escrito el alcalde de Mine&aacute;polis <a href="https://www.nytimes.com/2026/01/08/opinion/minneapolis-ice-agent-shooting-trump.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en una tribuna en el </a><a href="https://www.nytimes.com/2026/01/08/opinion/minneapolis-ice-agent-shooting-trump.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>New York Times</em></a>: Trump os est&aacute; mintiendo. Trump quiere hacerle creer a la poblaci&oacute;n que los ataques militarizados de ICE en sus ciudades est&aacute;n motivados por la seguridad de estas. Resume as&iacute; su mensaje: &ldquo;Si das la cara por tus vecinos inmigrantes, o si simplemente est&aacute;s presente cuando se secuestre a estos vecinos, tus derechos no ser&aacute;n protegidos por la ley y tu vida estar&aacute; en peligro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En los Estados Unidos, el Gobierno ha matado a una poeta. Ha matado a una poeta como podr&iacute;a haber matado a cualquiera que se encontrara ah&iacute;, cualquiera que protestase ante una injusticia, ante la vulneraci&oacute;n de los derechos humanos de las personas con las cuales comparte una calle, un barrio, una ciudad; ha matado a una poeta como podr&iacute;a haber matado a cualquiera de los suscriptores de este peri&oacute;dico si saliera a protestar o a quien escribe estas l&iacute;neas. Como escrib&iacute;a Michelle Goldberg, ahora a los estadounidenses los gobierna gente que cree que la vida es un privilegio otorgado por la autoridad y la muerte un castigo justo a la desobediencia. Es el desfiladero que conduce a un Gobierno a convertirse en una dictadura cruel que gestiona y administra la muerte sobre su propio pueblo. En EEUU gobiernan unos asesinos que te intentan convencer de que los malos son sus v&iacute;ctimas civiles: es lo que ha hecho JD Vance al defender el derecho del agente &ldquo;a defender su vida frente a una izquierdista loca que intent&oacute; atropellarlo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute;, traducido, el poema por el cual fue galardonada hace seis a&ntilde;os esta peligrosa izquierdista:
    </p><p class="article-text">
        <em>quiero que me devuelvan mis mecedoras,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>atardeceres solipsistas,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>y sonidos de la selva costera que son tercetos de cigarras y pent&aacute;metros de las patas peludas de cucarachas.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>he donado biblias a tiendas de segunda mano</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>(las aplast&eacute; con una l&aacute;mpara &aacute;cida de sal del Himalaya en bolsas de pl&aacute;stico de basura;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>las biblias postbautismales, las que arranqu&eacute; de las manos carnosas de zelotes en las esquinas, las atontadas, f&aacute;ciles de leer, paras&iacute;ticas):</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>recuerdo m&aacute;s el resbaladizo olor a caucho de las ilustraciones lustradas en libros de texto de biolog&iacute;a; quemaban los pelos</em> <em>de la nariz,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>y la sal y la tinta se pegaron a las palmas de mi mano.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>bajo recortes de la luna a las dos cuarenta y cinco AM, estudio y repito</em>
    </p><p class="article-text">
        	<em>ribosoma</em>
    </p><p class="article-text">
        &emsp;	<em>endoplasm&aacute;tico&mdash;</em>
    </p><p class="article-text">
        &emsp;	<em>&aacute;cido l&aacute;ctico</em>
    </p><p class="article-text">
        &emsp;	<em>estambre</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>en el restaurante de powers esquina con stetson hills&mdash;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>repet&iacute; y garabate&eacute; hasta que se abri&oacute; camino y se estanc&oacute; en un lugar al que ya no puedo apuntar, tal vez</em> <em>mis v&iacute;sceras&mdash;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>tal vez ah&iacute;, entre mi p&aacute;ncreas y mi intestino grueso, est&eacute; el nimio arroyo de mi alma.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>es la regla con la cual reduzco ahora todas las cosas; de bordes duros, astillada por el conocimiento que</em> <em>sol&iacute;a posarse, un pa&ntilde;o sobre frente febril.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;puedo dejarlos a ambos ser? esta fe fr&aacute;gil y esta ciencia universitaria que me hostiga desde la parte de atr&aacute;s del aula</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>no puedo creer, ahora&mdash;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>que la biblia, el cor&aacute;n y el bhagavad-gita deslicen largos mechones detr&aacute;s de mi oreja como sol&iacute;a hacerlo mam&aacute; &amp; exhalen por sus bocas &laquo;haz espacio a la maravilla&raquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>todo mi entendimiento gotea de mi barbilla hasta el pecho y se resume en:</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>la vida es s&oacute;lo</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>al &oacute;vulo y espermatozoide</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>y d&oacute;nde se encuentran</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>y cu&aacute;nto y qu&eacute; tan bien</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>y lo que muere all&iacute;.</em>
    </p><p class="article-text">
        En la misma semana en la cual Trump desplegaba una operaci&oacute;n en el extranjero sin contar con el permiso de su poder legislativo, secuestrando al presidente de otro pa&iacute;s, por fraudulenta que fuera la elecci&oacute;n que lo llev&oacute; a ser elegido como tal, &iquest;qu&eacute; m&aacute;s tiene que pasar para que reconozcamos la tiran&iacute;a que maneja hoy las riendas del presunto mundo libre, y para que se sienta, tambi&eacute;n en Estados Unidos, la urgencia de despojarlo de ese poder?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/eeuu-gobierno-matado-poeta_129_12899606.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Jan 2026 20:35:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9758cf80-19ee-4add-94fa-6a0b9b74bd65_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="191538" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9758cf80-19ee-4add-94fa-6a0b9b74bd65_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="191538" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[En EEUU, el gobierno ha matado a una poeta]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9758cf80-19ee-4add-94fa-6a0b9b74bd65_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Violencia policial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Para Trump, el mundo es un simulacro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/trump-mundo-simulacro_129_12885485.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dba3a43f-13bd-4f7d-a9d9-d506c7fe8cac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1375y157.jpg" width="1200" height="675" alt="Para Trump, el mundo es un simulacro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ver cualquier cosa hoy, en realidad, es verla como si fuera un programa de televisión o como si fuera un reel de Instagram. Para quienes no tienen familia o seres queridos en Venezuela, lo que en Venezuela acontece es como un programa de televisión</p><p class="subtitle">Claves - Qué dice el derecho internacional sobre el ataque de EEUU contra Venezuela, explicado por tres expertos</p></div><p class="article-text">
        Esto que escribo no es un texto sobre la preocupaci&oacute;n por el derecho internacional, hoy y casi siempre hecho trizas, preocupaci&oacute;n comprensible; tampoco lo es sobre el sentimiento de alivio de muchos venezolanos al ver la ca&iacute;da de Maduro. Parte de lo primero que dijo Trump, antes de su rueda de prensa para dar explicaciones, cuando sinti&oacute; la necesidad de intervenir por llamada telef&oacute;nica. &iquest;Qu&eacute; quiso hacer? Describir c&oacute;mo se hab&iacute;a sentido &eacute;l ante las im&aacute;genes, qu&eacute; es lo que hab&iacute;a visto. Como quien ve un programa de televisi&oacute;n. &ldquo;Si hubieran visto lo que pas&oacute;. Yo lo vi literalmente, como si estuviera viendo un programa de televisi&oacute;n. Si hubieran visto la velocidad, la violencia, ya saben. Fue algo asombroso, un trabajo asombroso el que hicieron estas personas. Nadie m&aacute;s podr&iacute;a haber hecho algo igual. Simplemente irrumpieron, entraron en lugares donde no era posible entrar, forzaron puertas de acero. Nunca hab&iacute;a visto algo as&iacute;&rdquo;. La velocidad, la violencia, lo asombroso.
    </p><p class="article-text">
        Ver cualquier cosa hoy, en realidad, es verla como si fuera un programa de televisi&oacute;n o como si fuera un <em>reel </em>de Instagram. Para quienes no lo sufrimos, para quienes podemos vivirlo como un relato, por m&aacute;s que nos compunja, el genocidio en Gaza <em>es </em>como un programa de televisi&oacute;n, y de hecho como una serie lo vivimos, vincul&aacute;ndonos afectivamente a ello como a una serie; para quienes no tienen familia o seres queridos en Venezuela, lo que en Venezuela acontece <em>es </em>como un programa de televisi&oacute;n. El salto pasa cuando esa desidentificaci&oacute;n no se da en nosotros, sino en los gobernantes: que Trump viva su propia orden como si estuviera observando el documental sobre una intervenci&oacute;n militar, m&aacute;s que como la realidad en s&iacute; misma. O como si estuviera jugando al Call of Duty: como si la realidad fuera una simulaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En <a href="https://www.elsaltodiario.com/tecnologia/entrevista-alberto-venegas-ramos-videojuegos-historia-inteligencia-artificial-libro-pantallas-memoria" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una entrevista para El Salto</a> el investigador Alberto Venegas, especializado en la intersecci&oacute;n entre la historia y sus representaciones en la cultura visual y en los videojuegos, &ldquo;si todo lo que conozco sobre la Segunda Guerra Mundial lo he aprendido a trav&eacute;s de las franquicias estadounidenses <em>Medal of Honor</em> y <em>Call of Duty</em>, t&iacute;tulos de apariencia fotorrealista, no conocer&eacute; las causas de la guerra, tampoco las vivencias de la poblaci&oacute;n civil durante el conflicto o que fue el Holocausto&rdquo;. Trump ha copiado el marco de un mundo en el cual no hay responsabilidad moral ni legal por las acciones que uno emprende. Como lo fue el atentado contra las torres gemelas para el fil&oacute;sofo Baudrillard, estamos ante un evento-imagen, imaginado como si fuera un escenario de ficci&oacute;n. En septiembre, en lo que fue el primer episodio de lo que estos d&iacute;as se va desencadenando, la Casa Blanca difundi&oacute; las im&aacute;genes de c&oacute;mo disparaba contra una embarcaci&oacute;n supuestamente cargada con droga, en su cruzada contra el &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/internacional/cartel-soles-organizacion-fantasma-trump-acorralar-maduro-venezuela_1_12882840.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">C&aacute;rtel de los Soles</a>&rdquo; empleado como justificaci&oacute;n narrativa &mdash;daba igual su base en la realidad&mdash; para el futuro cambio de r&eacute;gimen en Venezuela. Aunque el Gobierno venezolano acusara a Estados Unidos de haber generado la imagen con inteligencia artificial, para muchos otros, no era tan sorprendente: m&aacute;s que IA, era la imagen de una pel&iacute;cula. O la de un videojuego.
    </p><p class="article-text">
        Podemos ir un poco m&aacute;s all&aacute;. Para el an&aacute;lisis de lo que ha pasado en Venezuela, en realidad, no son relevantes muchas de las categor&iacute;as que han marcado el siglo XX, ni sus remanentes en el XXI. Le&iacute;a estos d&iacute;as a adversarios ideol&oacute;gicos repetir machaconamente que, en 2026, ning&uacute;n sentido tiene que, desde un progresismo c&aacute;ndido y preocupado por la institucionalidad, apelemos a un orden mundial que nunca fue m&aacute;s que una ilusi&oacute;n o insistamos en el presunto valor de la legalidad internacional; sobre todo porque ahora, en 2026, no hay derecho internacional, sino grandes poderes y &oacute;rbitas de influencia. No hay respeto a la ley si no hay nadie para imponer que la ley se cumpla. Tienen algo de raz&oacute;n, pero es que la relaci&oacute;n con el derecho internacional que propugnamos es desiderativa: no consideramos que exista, querr&iacute;amos que existiera para que hubiera alg&uacute;n clavo ardiendo en el mundo al cual atarnos. Para Trump, el mundo es un simulacro. El mundo es su simulacro, aquel del cual es soberano, en el que puede ir moviendo sus piezas como si estuviera jugando al Risk; a nadie ahora mismo teme, se percibe como el due&ntilde;o, amo y se&ntilde;or de la partida. Es ese el sentido final del corolario Trump a la doctrina Monroe: h&aacute;gase mi voluntad y, por lo tanto, h&aacute;gase lo imposible. Que las fuerzas especiales entren en lugares donde no era posible entrar, fuercen puertas de acero, hagan lo que nadie m&aacute;s podr&iacute;a haber hecho.
    </p><p class="article-text">
        Hasta que no se rompa esa fantas&iacute;a de poder absoluto, y tampoco tendr&iacute;a por qu&eacute; romperse en una direcci&oacute;n necesariamente positiva, viviremos en un mundo en el cual, sin importar los motivos, sin que lo que venga despu&eacute;s sea m&aacute;s o menos democracia, s&oacute;lo reg&iacute;menes marioneta de los cuales extraer recursos o influencia &mdash;y cabe preguntarse cu&aacute;nto entra Europa hoy en esa definici&oacute;n&mdash;, cualquier gobierno ser&aacute; susceptible de ser cambiado por quien m&aacute;s poder tenga sin que ning&uacute;n otro se rebele. Ma&ntilde;ana Venezuela, seguramente, no ser&aacute; m&aacute;s democr&aacute;tica; luego vendr&aacute;n Cuba, M&eacute;xico o Groenlandia. &iquest;Y qui&eacute;n se atrever&aacute; a pararle los pies al rey de la partida?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/trump-mundo-simulacro_129_12885485.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Jan 2026 21:24:35 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/dba3a43f-13bd-4f7d-a9d9-d506c7fe8cac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1375y157.jpg" length="154686" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/dba3a43f-13bd-4f7d-a9d9-d506c7fe8cac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1375y157.jpg" type="image/jpeg" fileSize="154686" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Para Trump, el mundo es un simulacro]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/dba3a43f-13bd-4f7d-a9d9-d506c7fe8cac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1375y157.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Donald Trump,Venezuela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Casa de los Gemelos: el teatro de la crueldad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/casa-gemelos-teatro-crueldad_129_12874174.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3ad3360f-6baa-4753-a8d4-a0c0baff7d02_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Casa de los Gemelos: el teatro de la crueldad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nietzsche decía que, si uno mira largo tiempo al abismo, el abismo también te mira a ti. El abismo es La Casa de los Gemelos: lo peor de las posibilidades de lo humano, pero no concentrado en el producto ni en las personas que venden su intimidad, su blasfemia o sus insultos, sino concentrado en quienes miran</p></div><p class="article-text">
        Todo cuanto act&uacute;a es una crueldad, escrib&iacute;a el artista Artaud. Sin un elemento de crueldad en la base de todo espect&aacute;culo, el teatro es imposible. Puede que usted no lo sepa, lector, pero uno de los fen&oacute;menos virales en redes sociales de este 2025 es un reality show extra&ntilde;&iacute;simo llamado La Casa de los Gemelos. Los cortes de los mejores momentos cosechan miles de visualizaciones en Instagram o TikTok, a veces cientos de miles, en alguna ocasi&oacute;n millones. La gala inaugural de su segunda edici&oacute;n, estrenada a pocos meses de que se cancelara la primera, obtuvo m&aacute;s de 200.000 espectadores simult&aacute;neos, pero su pico ha estado mucho m&aacute;s cerca del mill&oacute;n que de esa cifra que ahora parece baja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; se cancel&oacute; tan r&aacute;pido la primera? Cito: &ldquo;incidentes graves de violencia, consumo de drogas y contenido sexual&rdquo;, que obligaron a implementar nuevas medidas de control y seguridad de cara a esta segunda<em> </em>edici&oacute;n, que concluye en principio el 31 de diciembre, con unas campanadas edici&oacute;n La Casa de los Gemelos. La Casa de los Gemelos es un <em>freakshow</em>, como si el formato de Gran Hermano ingiriera un c&oacute;ctel de estupefacientes o se quedara atrapado en un mal viaje, quiz&aacute; ketamina, quiz&aacute;s &aacute;cido lis&eacute;rgico. Hay una concursante con s&iacute;ndrome de Silver-Russell a la cual encierran en una maleta para sorprender a sus compa&ntilde;eros o montan en un palio con tal de llevar en procesi&oacute;n, otra que vomita en el bolso de una tercera, golpes, peleas, infidelidades grotescas, sororidad y abuso, insultos de toda &iacute;ndole.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;les son los requisitos para entrar como concursante en La Casa de los Gemelos? Seg&uacute;n Misha, uno de los participantes, en mayor o menor grado de broma, importa: no tener estudios o algo que requiera &ldquo;un m&iacute;nimo de intelecto&rdquo;; tener alg&uacute;n tipo de antecedentes, &ldquo;suma puntos si se ha estado en la c&aacute;rcel, porque la gente que ha estado en la c&aacute;rcel es la que mola&rdquo;; tener &ldquo;alg&uacute;n tipo de adicci&oacute;n, alg&uacute;n tipo de problema con las sustancias o el alcohol, alg&uacute;n tipo de enganche&rdquo;; finalmente, &ldquo;un m&iacute;nimo de discapacidad diagnosticada, un 33% m&iacute;nimo&rdquo;; &ldquo;quien tenga cara de tener estudios o no haber matado a una mosca en su vida es gente que no entra&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Marx defin&iacute;a en el Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte al <em>lumpenproletariat </em>como esa agrupaci&oacute;n de &ldquo;rou&eacute;s arruinados, con equ&iacute;vocos medios de vida y de equ&iacute;voca procedencia, junto a v&aacute;stagos degenerados y aventureros de la burgues&iacute;a, vagabundos, licenciados de tropa, licenciados de presidio, huidos de galeras, timadores, saltimbanquis, lazzaroni, carteristas y rateros, jugadores, alcahuetes, due&ntilde;os de burdeles, mozos de cuerda, escritorzuelos, organilleros, traperos, afiladores, caldereros, mendigos, en una palabra, toda es masa informe, difusa y errante que los franceses llaman <em>la</em> <em>boh&egrave;me</em>&rdquo;. La Casa de los Gemelos es la casa de la escenificaci&oacute;n del <em>lumpenproletariat </em>y sus escenas m&aacute;s s&oacute;rdidas, que se superan cada vez que parecen insuperables. Nietzsche dec&iacute;a que, si uno mira largo tiempo al abismo, el abismo tambi&eacute;n te mira a ti. El abismo es La Casa de los Gemelos: lo peor de las posibilidades de lo humano, pero no concentrado en el producto ni en las personas que venden su intimidad, que venden su blasfemia o sus insultos, su violencia y su goce, sino concentrado en quienes miran; en quienes se revuelcan en el teatro de la crueldad que escenifica el programa las veinticuatro horas del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Una amiga, a la cual el otro d&iacute;a le ense&ntilde;&eacute; algunos clips del programa, aparte de quedarse patidifusa, casi sin palabras, me dec&iacute;a que hab&iacute;a algo que analizar en el hecho de que hayamos metido en una c&aacute;rcel a un mont&oacute;n de personas con discapacidad, y encima lo grabemos. No est&aacute; tan alejado del show de la mujer barbuda, enanos, jorobados, hombres elefante; todo lo que exhib&iacute;an personajes como Phineas Taylor Barnum en sus circos de los horrores y deformidades humanas. No es nuevo que nos interesen el morbo y las intimidades: r&iacute;os de tinta han corrido para explicar el enganche que producen creaciones audiovisuales como La isla de las tentaciones, con sesudos art&iacute;culos citando a Eva Illouz; infinitas p&aacute;ginas se han redactado sobre S&aacute;lvame y la telebasura; este a&ntilde;o, la serie <em>Superestar</em>, de Nacho Vigalondo, expon&iacute;a precisamente un caso no tan alejado de La Casa de los Gemelos en la figura de Yurena y su carrera al estrellato entre personajes como Leonardo Dant&eacute;s, Tony Genil o Paco Porras. Vidente este, Paco Porras, que fich&oacute; hace una semana por La Casa de los Gemelos tras la expulsi&oacute;n de Jos&eacute; Labrador por agredir a otra concursante, pero que ya ha tratado de abandonar el programa &ldquo;tras una posesi&oacute;n demoniaca de otro concursante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Rara es la conversaci&oacute;n que tengo &uacute;ltimamente en la cual no sale el tema de La Casa de los Gemelos. Contando an&eacute;cdotas sobre gente que se ha comportado de forma muy extrema, deslavazada, como fuera de s&iacute;, la forma m&aacute;s r&aacute;pida de describirla ha pasado a ser la comparaci&oacute;n: se comporta como si estuviera en La Casa de los Gemelos. Todo lo que me aparece en redes relacionado con este programa me parece una absoluta barbaridad, casi un esc&aacute;ndalo; como todos los dem&aacute;s, tampoco soy capaz de dejar de mirar. Ya se han escrito varios an&aacute;lisis que oscilan entre se&ntilde;alar c&oacute;mo los concursantes est&aacute;n todo el rato al borde permanente de un brote psic&oacute;tico &mdash;es verdad&mdash; o las comparaciones m&aacute;s sesudas con la pintura de Brueghel, la s&aacute;tira medieval, el carnaval seg&uacute;n Bajt&iacute;n, lo grotesco que reconforta por la distancia que media entre nuestra calma y su escatolog&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que m&aacute;s me preocupa hoy, en realidad, creo que es la crueldad. En medio de una atm&oacute;sfera reaccionaria, permea en todas las esferas de la vida una tendencia a la deshumanizaci&oacute;n, a dejar de ver al otro como un ser humano con vida, dignidad intr&iacute;nseca, deseos, aspiraciones; con la mediaci&oacute;n de una pantalla, consideramos que el otro puede ser reducido o a carne o al rol del buf&oacute;n. Cada concursante de La Casa de los Gemelos, por mucho que la venda, sigue siendo una vida absolutamente propia, vida que nadie puede arrebatarle. Cuando miramos el programa, sin embargo, se olvida esta vida y se olvida esa dignidad; el horror y la destrucci&oacute;n son asumidos como la condici&oacute;n m&aacute;s b&aacute;sica. No dejo de pensar que esto no es una excepci&oacute;n, sino un s&iacute;ntoma m&aacute;s de una condici&oacute;n end&eacute;mica a la sociedad contempor&aacute;nea, otra cepa de una capacidad creciente y mutante para la aniquilaci&oacute;n del otro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como esta es mi &uacute;ltima columna del a&ntilde;o, y ya nos seguiremos leyendo en 2026, pienso que quiz&aacute; deber&iacute;amos entrar &mdash;quiz&aacute; alguien escoja perversamente las campanadas de La Casa de los Gemelos tras leerme&mdash; en el a&ntilde;o nuevo haci&eacute;ndonos esa pregunta: qu&eacute; crueldad hacemos y dejamos hacer, c&oacute;mo vemos y miramos y nos preocupamos por lo dem&aacute;s, cu&aacute;l es el tipo de indiferencia hacia la vida de los otros que permite que tanta brutalidad nos haga gracia, que concentra a millones delante de la barbarie, como quienes en otro siglo se presentaban a ver el garrote vil o las ejecuciones en la plaza p&uacute;blica. No est&aacute; geogr&aacute;ficamente muy lejos la plaza de esas ejecuciones de la misma en la que se reunir&aacute;n muchos espa&ntilde;olitos, como en la canci&oacute;n de Mecano, a comer las uvas y ver caer el carrill&oacute;n. Intentemos, para 2026, desear menos crueldad en nuestros espect&aacute;culos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/casa-gemelos-teatro-crueldad_129_12874174.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Dec 2025 20:32:49 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3ad3360f-6baa-4753-a8d4-a0c0baff7d02_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="242665" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3ad3360f-6baa-4753-a8d4-a0c0baff7d02_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="242665" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La Casa de los Gemelos: el teatro de la crueldad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3ad3360f-6baa-4753-a8d4-a0c0baff7d02_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mismo resultado, conclusiones equivocadas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/resultado-conclusiones-equivocadas_129_12862911.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/777175a2-c930-421c-a4a7-bc2dbfaa0bd2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x991y431.jpg" width="1200" height="675" alt="Mismo resultado, conclusiones equivocadas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para el PSOE, en realidad, lo único relevante de estas elecciones va a ser el auge de Vox, y cuanto más se pueda hablar de Vox en detrimento de todo lo demás, mejor. </p></div><p class="article-text">
        Las elecciones extreme&ntilde;as s&oacute;lo han servido para una cosa, lo cual, viendo la campa&ntilde;a de Mar&iacute;a Guardiola o su voluntad en la recta final de echar le&ntilde;a al fuego del descr&eacute;dito al sistema electoral ya t&iacute;pico en la derecha, no resulta sorprendente. El Partido Popular convoc&oacute; viendo un momento de debilidad del PSOE, con un candidato extraordinariamente fr&aacute;gil &mdash;Gallardo&mdash;, queriendo deshacerse de parte al menos de su dependencia de Vox. Ha acabado ensanchando esa dependencia y convirtiendo en realidad palpable lo que las encuestas ya ven&iacute;an diciendo desde hace tiempo: la estrategia de maximalismo ret&oacute;rico de los populares s&oacute;lo sirve para engrandecer a la extrema derecha, que no necesita ya ni de candidatos particularmente potentes en las circunscripciones en las que se presenta y puede aprovecharse de un efecto puramente inercial. Como en lo estatal, la situaci&oacute;n pol&iacute;tica probablemente fuera distinta si el &ldquo;centroderecha&rdquo; espa&ntilde;ol no se empe&ntilde;ara en ser tan patoso.
    </p><p class="article-text">
        Pensando en las interpretaciones que van a sucederse estos d&iacute;as a ra&iacute;z de los resultados en el campo de la izquierda me he acordado de dos cosas: una, el dicho seg&uacute;n el cual la belleza est&aacute; en los ojos de quien mira; la segunda, un apunte del fil&oacute;sofo Spinoza, que avisaba de c&oacute;mo no deseamos algo porque lo juzguemos como bueno, como algo que nos va a hacer el bien o aportar algo, sino que precisamente lo juzgamos bueno porque ya lo deseamos. Ambas intuiciones se resumen de la misma manera: cada uno ve el mundo con sus ojos y se observa en el mundo a s&iacute; mismo, igual que proyectamos en los dem&aacute;s, en terceros, comportamientos propios. Perm&iacute;tanme explicar a qu&eacute; interpretaciones me refiero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El PSOE ya iba dejando clara la interpretaci&oacute;n que har&aacute; de los resultados incluso antes de que se votara: lo que en Extremadura suceda es asunto de los extreme&ntilde;os y competencia auton&oacute;mica, no tiene tanto que ver este asunto con la situaci&oacute;n propia del partido a nivel estatal, esa comunidad de la cual usted me habla no tiene por qu&eacute; afectar a lo que sucede en Moncloa, ni hay que replantear nada de la legislatura, ni un cambio de rumbo, ni nada en absoluto. Para el PSOE, en realidad, lo &uacute;nico relevante de estas elecciones va a ser el auge de Vox, y cuanto m&aacute;s se pueda hablar de Vox en detrimento de todo lo dem&aacute;s, y cuanto m&aacute;s lejos se haya quedado Mar&iacute;a Guardiola de la mayor&iacute;a absoluta, y m&aacute;s dependencia que genere pactos inc&oacute;modos &mdash;y la incompatibilidad de sus pactos con cualquier alianza con otras derechas que por ahora siguen dando su apoyo al Gobierno estatal&mdash;, mejor. No hay un relato m&aacute;s conveniente al inmovilismo que se ha instalado en el socialismo estatal que la llegada de la extrema derecha y no hay nada que alimente m&aacute;s a la extrema derecha que el inmovilismo en el cual ha venido instal&aacute;ndose el PSOE. Un resultado tan catastr&oacute;fico como el obtenido en Extremadura, anta&ntilde;o caladero de votos socialistas, deber&iacute;a en realidad hacer sonar todas las alarmas.
    </p><p class="article-text">
        En el espacio a su izquierda sucede exactamente lo contrario: un fen&oacute;meno cuyas virtudes son principalmente locales y auton&oacute;micas, su arraigo, ser&aacute; le&iacute;do en clave estatal como si representara un enfrentamiento ficticio entre fuerzas estatales, en vista a las negociaciones cainitas entre la izquierda en los territorios con elecciones venideras y los vetos cruzados que en ellas se dibujan. El resultado de Irene de Miguel es el que es por las virtudes y aciertos de Irene de Miguel, y no por ninguna marca estatal, ni tampoco por distanciarse de ellas: no es apropiable desde fuera; significa m&aacute;s bien que, en el peor momento del PSOE, una confluencia &mdash;no coalici&oacute;n&mdash; en la cual llevan colaborando desde hace tiempo distintas formaciones pol&iacute;ticas de izquierdas, que ha generado arraigo y que tiene una preocupaci&oacute;n verdadera por su tierra, puede recoger parte &mdash;menos de lo que ser&iacute;a necesario para evitar cat&aacute;strofes&mdash; de la esperanza de los votantes progresistas. La interpretaci&oacute;n, no obstante, va a ser en clave interna y en relaci&oacute;n a una pugna por definir estructuras de coalici&oacute;n futuras, puestos, jerarqu&iacute;as en la izquierda o candidaturas que, francamente, ya no interesan a nadie m&aacute;s all&aacute; de a quienes examinan sus propias opciones o posibilidades de futuro. El resultado de Unidas por Extremadura es el resultado de Unidas por Extremadura, y lo que de esa confluencia debe imitarse es lo m&aacute;s dif&iacute;cil de imitar: la relaci&oacute;n entre las fuerzas que ya est&aacute;n en el territorio, la solidificaci&oacute;n de liderazgos construidos a trav&eacute;s del tiempo, la ausencia de ocurrencias.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Ser&iacute;a posible que la conversaci&oacute;n p&uacute;blica de la izquierda, a partir de ma&ntilde;ana, no constituyera enteramente una nueva fase de negaci&oacute;n, y que los altavoces de los partidos pol&iacute;ticos no reprodujeran una nueva versi&oacute;n de un psicodrama, o de la melancol&iacute;a de quien afirma que no ha pasado nada? S&iacute;, ser&iacute;a posible. Pero es mucho m&aacute;s probable que, de un mismo resultado, salgan todas las conclusiones equivocadas. Tambi&eacute;n dec&iacute;a Spinoza que no hay cosa tal como la falsedad en absoluto: lo que hay son ideas inadecuadas en relaci&oacute;n a aquello a lo que se refieren.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/resultado-conclusiones-equivocadas_129_12862911.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Dec 2025 21:29:47 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/777175a2-c930-421c-a4a7-bc2dbfaa0bd2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x991y431.jpg" length="317030" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/777175a2-c930-421c-a4a7-bc2dbfaa0bd2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x991y431.jpg" type="image/jpeg" fileSize="317030" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Mismo resultado, conclusiones equivocadas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/777175a2-c930-421c-a4a7-bc2dbfaa0bd2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x991y431.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Elecciones Extremadura 2025,Política,María Guardiola]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Queremos que la izquierda tenga futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/queremos-izquierda-tenga-futuro_129_12844638.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0222990f-b9a2-4000-98dd-3addfd43c5c4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Queremos que la izquierda tenga futuro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si el rey reina, no gobierna; en este gobierno el Gobierno está, cuadra las cuentas, tiene buenos datos macroeconómicos, no comete demasiadas barbaridades, pero de gobernar con ambición, lo que se dice gobernar, mejor no hablamos</p><p class="subtitle">Crónica - Sánchez intenta recuperar el control cercado por los casos de acoso y corrupción</p></div><p class="article-text">
        A principios de junio me preguntaba, ante la desafecci&oacute;n que se percib&iacute;a &mdash;y percibe hoy&mdash; hablando con cualquiera, con la conciencia de que la alerta antifascista no funcionar&aacute;, qu&eacute; debe hacerse y qu&eacute; ha de pasar para evitar una abstenci&oacute;n masiva de votantes progresistas en las pr&oacute;ximas elecciones generales. Qu&eacute; est&aacute;n haciendo los partidos y qu&eacute; est&aacute; haciendo la izquierda, tambi&eacute;n. <a href="https://www.eldiario.es/politica/sanchez-recuperar-control-cercado-casos-acoso-sexual-corrupcion_129_12841726.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La respuesta del PSOE a los casos de corrupci&oacute;n en su n&uacute;cleo duro o al acoso sexual</a> que ha aflorado no solamente en sus filas, tambi&eacute;n en los despachos y entornos de trabajo m&aacute;s pr&oacute;ximos a Presidencia, ha sido lenta, deficiente, imposible de explicar: &iquest;c&oacute;mo es posible que la excusa para no haberse reunido con Salazar sea que &eacute;l &ldquo;viajaba mucho&rdquo; cuando se filtr&oacute; un mes antes una comida, cuando ya se conoc&iacute;an las acusaciones, entre &eacute;l y la ministra portavoz del Gobierno? Ya es grave el enorme agujero que genera la cascada de sucesos en el feminismo institucional y en la reputaci&oacute;n del Gobierno, y por m&aacute;s que se repita que el machismo es estructural y est&aacute; en todas partes y que no entiende de partidos, lo cual es obvio, no basta: pero es que ni siquiera eso es lo m&aacute;s grave.
    </p><p class="article-text">
        Intentemos hacer una descripci&oacute;n lo m&aacute;s fr&iacute;a posible de los hechos. En julio de 2023, en un ambiente inicialmente deprimido, desfavorable por completo, la izquierda logr&oacute; remontar la debacle en t&eacute;rminos de p&eacute;rdida de poder territorial que se hab&iacute;a producido en las elecciones auton&oacute;micas y municipales de mayo. La ciudadan&iacute;a progresista se moviliz&oacute; ante la perspectiva de un Gobierno de coalici&oacute;n del Partido Popular con Vox, en parte gracias al error que cometi&oacute; Carlos Maz&oacute;n &mdash;el primero de muchos&mdash; al saltarse la estrategia marcada desde G&eacute;nova y asumir ese pacto desde el primer momento, sin maquillarlo hasta despu&eacute;s de las generales. El juicio sobre el segundo Gobierno de coalici&oacute;n siempre iba a ser dur&iacute;simo, m&aacute;s a&uacute;n en un contexto de crecimiento internacional de la extrema derecha; la mayor&iacute;a obtenida no era particularmente progresista, si acaso proclive a ciertas reformas en t&eacute;rminos de arquitectura del Estado y plurinacionalidad, pero se pudo postergar la sensaci&oacute;n de que la izquierda entraba en un tiempo de descuento que ten&iacute;a que aprovechar.
    </p><p class="article-text">
        La aritm&eacute;tica parlamentaria, desde entonces, ha impedido que el Gobierno lleve a cabo las reformas de las que tendr&iacute;a que poder hacer bandera, incluso en sus versiones m&aacute;s descafeinadas: no ha habido reducci&oacute;n de la jornada laboral, lo m&aacute;s ambicioso que ha hecho la ministra de Vivienda ha sido proponer un tel&eacute;fono de la esperanza para inquilinos y hacer que media juventud espa&ntilde;ola sintiera que el Gobierno se choteaba de ella, no ha habido presupuestos y dif&iacute;cilmente los habr&aacute;. Si el rey reina, no gobierna; en este gobierno el Gobierno est&aacute;, cuadra las cuentas, tiene buenos datos macroecon&oacute;micos, no comete demasiadas barbaridades, pero de gobernar con ambici&oacute;n, lo que se dice gobernar, mejor no hablamos. Quedarse quieto y aguantar la tempestad, reducirlo todo al simbolismo, resistir; preparar los cuarteles de invierno. El dep&oacute;sito de esperanza lleg&oacute; ya muy agotado a 2023; no parece que se haya llenado sobremanera desde entonces.
    </p><p class="article-text">
        Cuando todo esto es as&iacute;, cuando la coyuntura siempre fue endiablada, lo que percibe quien no est&eacute; demasiado metido en la pol&iacute;tica m&aacute;s politiquera es la desaparici&oacute;n paulatina de banderas esperanzadoras en virtud de las cuales defender la situaci&oacute;n. La ciudadan&iacute;a progresista est&aacute; m&aacute;s que dispuesta a creer, hasta que se demuestre lo contrario, que las manzanas podridas del PSOE son casos aislados, y no est&aacute; probada tampoco financiaci&oacute;n ilegal alguna que pudiera ser una estocada de muerte para su estructura; pero, para querer defender algo en medio de esta tormenta, hace falta poder defender cosas que valgan la pena. Hace falta sentir que hay una preocupaci&oacute;n genuina, de parte del Gobierno, por la p&eacute;rdida de poder adquisitivo, la crisis de la vivienda, los problemas del d&iacute;a a d&iacute;a; no basta, o no sirve para que el electorado se conforme, ofrecer que quienes ostenten el poder no sean fascistas.
    </p><p class="article-text">
        Lo cort&eacute;s no quita lo valiente y el oportunismo de un Partido Popular que ahora se envuelve en la bandera del feminismo no esconde todas las veces que ha pactado con Vox, por ejemplo, la supresi&oacute;n de ayudas a v&iacute;ctimas de violencia machista. O su modificaci&oacute;n terminol&oacute;gica por &ldquo;violencia dom&eacute;stica&rdquo;. Pero esto se aplica por todas partes. La parte de Sumar en el Gobierno tiene raz&oacute;n cuando dice que har&iacute;a falta una remodelaci&oacute;n radical, cuando afirma que la situaci&oacute;n es insostenible: el problema es que, si eso se queda en una mera declaraci&oacute;n, no se gana representatividad. La sensaci&oacute;n que queda m&aacute;s bien es la de un sector del Gobierno que est&aacute; inc&oacute;modo &mdash;y con raz&oacute;n&mdash;, que hace declaraciones sobre ello, recogidas por los periodistas y los peri&oacute;dicos, que nunca van m&aacute;s all&aacute; de lo declarativo, porque nadie ha planteado ni siquiera en serio un ultim&aacute;tum real; como en el cuento de Pedro y el lobo, nunca mejor dicho, cada vez que se afirma que todo es insostenible y, sin embargo, se sigue sosteniendo, decae tambi&eacute;n la credibilidad de un espacio al cual lleva mucho tiempo arrastrando la inacci&oacute;n del socio mayoritario, la inoperancia en el poder, cuando no sus propias cuitas internas.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; Pedro S&aacute;nchez, en alg&uacute;n momento, podr&iacute;a haber optado por una v&iacute;a como la canadiense: sin dejar de gobernar durante un tiempo, optar por facilitar un proceso de sustituci&oacute;n en su liderazgo al frente del PSOE, propulsando a un candidato alternativo para establecer cierta continuidad en vez de alimentar a los sectores socialistas m&aacute;s conservadores que hoy huelen sangre y apuntan su disparo al l&iacute;der a matar. Es lo que hizo Trudeau, sali&oacute; Carney y, gracias a la victoria en EEUU de Trump, gan&oacute; las elecciones. Pero eso no pas&oacute;, como tantas otras cosas no han pasado. Quiz&aacute; Sumar, en alg&uacute;n momento, por una causa que considerara meritoria, podr&iacute;a haber salido del Gobierno, sin retirar su apoyo parlamentario, pero visibilizando su disposici&oacute;n a ser algo m&aacute;s que una muleta que recibe &mdash;muchas veces injustamente&mdash; todos los golpes o la cr&iacute;tica burlona sobre c&oacute;mo, estando dentro, hablan como si estuvieran fuera. Pero eso no pas&oacute;, como tantas otras cosas que no han pasado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy, en realidad, manda la inercia. Esa inercia, temo decirlo, conduce al desfiladero. Nadie est&aacute; haciendo nada que constituya un revulsivo. Nadie tiene un golpe de tim&oacute;n que le d&eacute; la vuelta al tablero. Nadie asume los medios para llevar a cabo de verdad una agenda progresista ambiciosa capaz de devolverle el pulso a la mitad de este pa&iacute;s. Si queremos que la izquierda tenga futuro, quiz&aacute; toca exigirle, a quien toque, que se haga la pregunta con la que abr&iacute;a: qu&eacute; hay que hacer para no autodestruirse de aqu&iacute; a las pr&oacute;ximas elecciones generales. A los espacios pol&iacute;ticos a veces les cuesta pensar a medio plazo, no digamos ya en el largo, pero si no se da esa reflexi&oacute;n, volver a poner en pie a una izquierda, que podr&iacute;a llegar a carecer de poder casi en todas partes, ser&aacute; mucho m&aacute;s dif&iacute;cil y traum&aacute;tico que cualquier opci&oacute;n dolorosa que hoy se escoja.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/queremos-izquierda-tenga-futuro_129_12844638.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Dec 2025 20:50:55 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0222990f-b9a2-4000-98dd-3addfd43c5c4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="250618" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0222990f-b9a2-4000-98dd-3addfd43c5c4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="250618" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Queremos que la izquierda tenga futuro]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0222990f-b9a2-4000-98dd-3addfd43c5c4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Gobierno,PSOE,Sumar,Pedro Sánchez,Elecciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sueño de una lengua común]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/sueno-lengua-comun_129_12827857.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/62066ee2-e44d-44bf-a125-d385784cec7e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sueño de una lengua común"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No me parece que haya nada tan valioso como aquellas personas con las cuales una se sentaría a contemplar —y conversar sobre— el mundo toda la eternidad</p></div><p class="article-text">
        De entre todos los tropos literarios, si alguien me pidiera escoger uno, escoger&iacute;a el que define el amor como una forma de conversaci&oacute;n permanente. Lo dice Javier Mar&iacute;as cuando describe que &ldquo;estar junto a alguien consiste en buena medida en pensar en voz alta, esto es, en pensarlo todo dos veces en lugar de una, una con el pensamiento y otra con el relato, el matrimonio es una instituci&oacute;n narrativa&rdquo;. Tambi&eacute;n, en los casos que m&aacute;s me interesan, lo es la amistad: lo es toda declinaci&oacute;n del amor. El amor supone otorgarle un valor extraordinario a la palabra. Cuando el mundo entero se derrumba, escribe Juan Antonio Gonz&aacute;lez Iglesias, &ldquo;algo relacionado con los p&aacute;jaros y los lirios me salva. Entonces tengo todas las palabras. Sue&ntilde;o palabras&rdquo;. Amar es so&ntilde;ar palabras fuera de una misma, hablar a alguien en vez de hablarse, pero tambi&eacute;n &mdash;sobre todo&mdash; acoger las palabras del otro: ejercicio de mim&eacute;tica. Una de las formulaciones m&aacute;s bellas que he hallado viene de los diarios de Susan Sontag, pero tambi&eacute;n es una m&aacute;xima estremecedora, totalitaria, en ocasiones injusta: &ldquo;Solicitar, pedirle a alguien, y hacerlo de forma justificada, que vea lo que t&uacute; viste. Exactamente lo que t&uacute; viste&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No podemos sentir o ver el mundo con los ojos del otro, &iquest;pero cu&aacute;ntas veces no querr&iacute;amos arrancarnos los nuestros, como si not&aacute;ramos el coraz&oacute;n sincopado, su latido a destiempo, para ser capaces de estar a la altura y responder a su demanda? Cuando ocurre sin esfuerzo, ver lo mismo en el mundo que otra persona tiene la consistencia de un milagro. Lo importante no es lo que denominamos como realidad compartida: ser capaces de identificar una flor, el sol, nubes, hojas, colores. Es ver en las cosas del mundo algo m&aacute;s que lo que ve la vista. Ver con el coraz&oacute;n; de hecho, con su memoria: compartir intuitivamente un imperio de signos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una de mis mayores frustraciones vitales es no haber desarrollado nunca destreza musical, no saber tocar un instrumento: tengo tiempo para ello, conf&iacute;o en el futuro, pero esa carencia persiste en el presente, me frustra. La imagen que m&aacute;s identifico con el amor en activo, con su conjugaci&oacute;n, es la combinaci&oacute;n entre escucha radical, atenci&oacute;n, ingenio improvisado que vibra en sesiones o conciertos de jazz. Soy de letras y no podr&iacute;a explicar la telepat&iacute;a improvisada que surge con las personas a las que m&aacute;s quiero, pero la conozco, la experimento, la he experimentado. Es esa la magia m&aacute;s codiciada, el tesoro detr&aacute;s de toda interacci&oacute;n humana: querer esa conversaci&oacute;n, en esa conversaci&oacute;n ser transformadas, saber que de la sincron&iacute;a no puede una salir indemne, siempre gana, siempre pierde. Ansiar, con todo, el sue&ntilde;o de una lengua com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En ese sue&ntilde;o se cae y tropieza porque las mismas piezas que nos construyen deslumbrantes son las que provocan todas nuestras ca&iacute;das: los defectos vienen hechos de la misma materia prima que las virtudes. &ldquo;A veces parece que ya hemos tenido todas las conversaciones y que las vamos recordando de forma fragmentada&rdquo;, me dijo el otro d&iacute;a alguien a quien quiero, tambi&eacute;n alguien a quien he herido. &iquest;No recordaremos tambi&eacute;n, de forma fragmentada, nuestros conflictos, angustias, dolores? Nuestras espinas vienen hechas de la misma materia prima que los p&eacute;talos. Es en <em>Del matrimonio como una de las bellas artes </em>donde Julia Kristeva y Phillipe Sollers dicen que el encuentro amoroso entre dos personas empieza en la relaci&oacute;n entre sus infancias. Kristeva habla entonces del <em>amante-im&aacute;n</em>: una infancia recuperada en retrospectiva, a trav&eacute;s de un encuentro que revive una memoria sensorial, reencontrada, revelada, de pronto m&aacute;s intensa, renovada.
    </p><p class="article-text">
        Creo que por eso me importan tanto las palabras, sus estructuras, su uso, el vocabulario del que disponemos, c&oacute;mo y qui&eacute;n lo contamina: lo contaminan los discursos, su tergiversaci&oacute;n en la pol&iacute;tica, su vaciamiento, lo contamina la forma de la inteligencia artificial de aplanar nuestras estructuras y vocabularios, las muletas que empleamos. Por eso me importa para qu&eacute; sirven, c&oacute;mo se ordenan. Puede ser una inquietud enfermiza: un manto de palabras que recubre el mundo cuando cualquiera sabe que no siempre sirven las palabras, no todo hacen, a la vez que una sola basta en ocasiones para sanar. No me parece que haya nada tan valioso como aquellas personas con las cuales una se sentar&iacute;a a contemplar &mdash;y conversar sobre&mdash; el mundo toda la eternidad. Intuyo que son muchas, en distintas intensidades, funciones, roles, a lo largo de una vida. Son lo que otorga sentido, como si fuera a trav&eacute;s de ellas que se nombra por vez primera; siempre, cada vez, por vez primera. Nada da tanto miedo como perderlas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elizabeth Duval]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/sueno-lengua-comun_129_12827857.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Dec 2025 20:39:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/62066ee2-e44d-44bf-a125-d385784cec7e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="42704" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/62066ee2-e44d-44bf-a125-d385784cec7e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="42704" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Sueño de una lengua común]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/62066ee2-e44d-44bf-a125-d385784cec7e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
  </channel>
</rss>
