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    <title><![CDATA[elDiario.es - Jaume Collboni]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jaume-collboni/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Jaume Collboni]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Las ciudades frente al autoritarismo y la tecno-oligarquía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ciudades-frente-autoritarismo-tecno-oligarquia_129_11989400.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c18d5505-a3a4-4fb4-88ba-b404d6f456c9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las ciudades frente al autoritarismo y la tecno-oligarquía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las buenas políticas públicas pueden y deben frenar la ofensiva global y local de la derecha extrema aliada con la plutocracia tecnológica. Este es el camino que emboca Barcelona: impulsar la igualdad de oportunidades y ensanchar el bienestar colectivo</p></div><p class="article-text">
        Nos enfrentamos en todo el mundo a un combate caudal que definir&aacute; el futuro de nuestras sociedades, es decir, de todos y cada uno de nosotros. En esta pugna, la resistencia de la democracia se mide con la amenaza de la coalici&oacute;n del autoritarismo y la tecno-oligarqu&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La extrema derecha, nutrida por multimillonarios tecnol&oacute;gicos hostiles al inter&eacute;s p&uacute;blico y a la esencia misma de la democracia, gana terreno exacerbando las dificultades econ&oacute;micas y las incertidumbres de la gente. Esta alianza persigue sin tapujos la demolici&oacute;n de derechos y libertades. Envenena a la opini&oacute;n p&uacute;blica. Enarbola la bandera del negacionismo clim&aacute;tico, pese a las abrumadoras evidencias cient&iacute;ficas, y atiza nuevas hogueras donde carbonizar los derechos sexuales o los de las personas migrantes. Y esto es solo el comienzo.
    </p><p class="article-text">
        La peligrosa liga gana posiciones culturales y medi&aacute;ticas mientras cuestiona el derecho internacional y el propio sistema de libertades. El mundo asiste a un cambio inquietante que pretende la liquidaci&oacute;n del multilateralismo y el hundimiento definitivo del f&eacute;rtil pacto social nacido de los escombros de la Segunda Guerra Mundial.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n es grave, mucho m&aacute;s aun para las minor&iacute;as. Pero no hay lugar para el des&aacute;nimo. No tenemos derecho al desfallecimiento. El progreso solo avanza a golpe de optimismo. No estoy hablando de un deseo vaporoso o ingenuo, sino de un optimismo comprometido, activo, constructor.
    </p><p class="article-text">
        Demostrar la utilidad social de las instituciones democr&aacute;ticas y desplegar su poder transformador es la v&iacute;a para defenderlas y fortalecerlas ante quienes las quieren fr&aacute;giles o directamente mutiladas.
    </p><p class="article-text">
        Las ciudades, en su doble naturaleza cercana y global, deben ejemplificar y visibilizar el camino. Es la hora de las ciudades, y es necesario que demos un paso al frente para conferirle sentido a nuestro papel en la escena global.
    </p><p class="article-text">
        De lo global a lo local. &iquest;Qu&eacute; papel pueden jugar las urbes ante este desaf&iacute;o mundial? Las ciudades brindan una gran capacidad de entendimiento y solidaridad, en contraste con las din&aacute;micas m&aacute;s agresivas y de poder entre estados. Barcelona asume su responsabilidad porque entiende que le corresponde, porque forma parte de nuestra identidad como ciudad diversa y acogedora, baluarte de los derechos y las libertades.
    </p><p class="article-text">
        La ciudad es la gente, la ciudad debe velar por la gente. A esto me refiero cuando digo que no tenemos derecho al des&aacute;nimo, que debemos afrontar esta suerte de pel&iacute;cula dist&oacute;pica con una voluntad y un compromiso social renovados.
    </p><p class="article-text">
        Velar por la gente es trabajar para garantizar el espacio p&uacute;blico, tambi&eacute;n la seguridad, que en democracia es un aut&eacute;ntico valor social. Asegurar la equidad con un plan de barrios bien dotado, impulsar la ocupaci&oacute;n, ampliar el bienestar social, luchar a favor del planeta con una ciudad m&aacute;s sostenible, defender f&eacute;rreamente el derecho a la vivienda&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas progresistas que mejoran la vida de la gente, que impulsan la prosperidad econ&oacute;mica y tambi&eacute;n social, la igualdad de oportunidades, la educaci&oacute;n, la salud, el ocio, la convivencia, las libertades y los derechos; estas pol&iacute;ticas son el muro en el que ha de estrellarse la desinformaci&oacute;n fangosa del autoritarismo y la oligarqu&iacute;a tecnol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, defender el derecho a la vivienda es defender la democracia. Esta es la prioridad m&aacute;xima de Barcelona. Hemos constituido una uni&oacute;n de once capitales europeas, de Lisboa a Atenas y de Par&iacute;s a Budapest, y hemos pedido a la presidenta de la Comisi&oacute;n Europea mejor regulaci&oacute;n y mayor financiaci&oacute;n en vivienda.
    </p><p class="article-text">
        Una pol&iacute;tica de vivienda progresista y efectiva es imprescindible para favorecer la promoci&oacute;n y la equidad sociales, para garantizar los derechos de los ciudadanos y para dar valor a las instituciones democr&aacute;ticas, hoy zarandeadas con fuerza. Barcelona est&aacute; comprometida en la construcci&oacute;n de 1.000 pisos protegidos cada a&ntilde;o, la eliminaci&oacute;n de todas las viviendas tur&iacute;sticas y la regulaci&oacute;n de los alquileres temporales. M&aacute;s pisos, mejor regulaci&oacute;n y m&aacute;s ayudas. El camino que queda por delante es muy largo, negarlo ser&iacute;a una impostura, por eso mismo hace falta apresurarse y no desfallecer.
    </p><p class="article-text">
        Las buenas pol&iacute;ticas p&uacute;blicas pueden y deben frenar la ofensiva global y local de la derecha extrema aliada con la plutocracia tecnol&oacute;gica. Este es el camino que emboca Barcelona: impulsar la igualdad de oportunidades y ensanchar el bienestar colectivo y el horizonte de progreso de la gente.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaume Collboni]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ciudades-frente-autoritarismo-tecno-oligarquia_129_11989400.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Jan 2025 21:22:14 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Barcelona y el diálogo para la paz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/barcelona-dialogo-paz_129_10009414.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/99d22b12-e1fc-4f17-abcd-a5cc5e559bc7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Barcelona y el diálogo para la paz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tel Aviv ha sido el epicentro de las masivas protestas contra la peligrosa deriva iliberal del gobierno de Netanhayu. Cortar las relaciones con la ciudad manda señales confusas y no es lo más acertado

</p></div><p class="article-text">
        No pasa un d&iacute;a sin que haya que denunciar y deplorar nuevas muertes de civiles en Cisjordania. Ya sea en el curso de intervenciones del ej&eacute;rcito israel&iacute; en ciudades y campos de refugiados o en asaltos &ldquo;punitivos&rdquo; de colonos contra la poblaci&oacute;n palestina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El conflicto entre Israel y Palestina nos asoma al abismo. La formaci&oacute;n del nuevo gobierno de Benjam&iacute;n Netanyahu, con destacados l&iacute;deres de extrema derecha, abiertamente racistas y abanderados de la colonizaci&oacute;n y de la anexi&oacute;n total de las <em>&ldquo;tierras b&iacute;blicas&rdquo;</em>, agrava el peligro de desembocar en un aut&eacute;ntico ba&ntilde;o de sangre. Hay que poner toda la energ&iacute;a, pero tambi&eacute;n toda la inteligencia pol&iacute;tica, en evitar que se consume la anexi&oacute;n que se insin&uacute;a en el horizonte.
    </p><p class="article-text">
        La sociedad civil catalana se ha mostrado muchas veces solidaria. Las calles de Barcelona se han llenado de manifestantes cuando las bombas ca&iacute;an sobre la asediada Franja de Gaza. Es m&aacute;s, el pasado mes de junio el <em>Parlament de Catalunya</em> aprob&oacute; &ndash; con los votos favorables del PSC, de ERC, de los <em>comunes</em> y de la CUP&ndash; una contundente resoluci&oacute;n que denunciaba &ldquo;<em>la pr&aacute;ctica de una pol&iacute;tica de apartheid sobre la poblaci&oacute;n palestina por parte del Estado de Israel&rdquo;</em>. Una toma de posici&oacute;n que daba la medida de la sensibilizaci&oacute;n de un amplio abanico de fuerzas pol&iacute;ticas, en tantos temas discrepantes, pero capaces de alcanzar un consenso en este punto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La agravaci&oacute;n del conflicto aconsejaba dar nuevos pasos, y es normal que entidades comprometidas con la causa palestina los reclamasen de las instituciones. El convenio que nos hermanaba desde 1998 con Gaza y Tel Aviv permit&iacute;a imaginar algunas iniciativas, aprovechando la proyecci&oacute;n de Barcelona como capital mediterr&aacute;nea hist&oacute;ricamente comprometida con la democracia, el respeto a los derechos humanos y la paz. La unidad alcanzada en el <em>Parlament</em> garantizaba un amplio apoyo social a cuanto pudiese hacerse desde la <em>diplomacia de</em> <em>las ciudades</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tel Aviv ha sido el epicentro de las masivas protestas contra la peligrosa deriva iliberal del gobierno de Netanhayu. Entre los sectores de la sociedad israel&iacute; m&aacute;s conscientes y activos contra tal deriva crecen las voces que la conectan causalmente con la misma ocupaci&oacute;n de Palestina y el trato recibido por la poblaci&oacute;n palestina. El alcalde laborista de Tel Aviv, Ron Huldai, ha llegado a declarar p&uacute;blicamente que Israel corre el riesgo de &ldquo;<em>convertirse en una teocracia fascista</em>&rdquo;. La evoluci&oacute;n de los acontecimientos acabar&aacute; por mostrar que no habr&aacute; democracia en Israel si no hay justicia para Palestina.
    </p><p class="article-text">
        Nos parece que cortar las relaciones con la ciudad que est&aacute; encabezando esta toma de conciencia manda se&ntilde;ales confusas y no es lo m&aacute;s acertado.
    </p><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n de la Sra. Colau se tom&oacute; a sabiendas de que s&oacute;lo su propio grupo municipal la compartir&iacute;a. El gesto carece, pues, de la potencia del consenso. M&aacute;s bien debilita y resquebraja la unidad de acci&oacute;n del conjunto de la izquierda catalana respecto a este conflicto, una unidad construida desde el di&aacute;logo y el respeto, por lo que siempre hasta ahora se ha procurado evitar hacer electoralismo a su costa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Barcelona no es una ciudad-estado pero, por su prestigio y logros previos, dispone de una cierta capacidad de tender puentes y ejercer informales buenos oficios. Hay que reconstruir la capacidad de actuaci&oacute;n de nuestra ciudad en la arena internacional, poni&eacute;ndola al servicio de la defensa y promoci&oacute;n de la paz, el respeto a los derechos humanos y al derecho internacional. Este es el mejor servicio que nuestra ciudad puede prestar a una soluci&oacute;n justa para Palestina. Esta es nuestra convicci&oacute;n y, por ello, nuestro compromiso.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaume Collboni, Lluís Rabell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/barcelona-dialogo-paz_129_10009414.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Mar 2023 05:01:36 +0000]]></pubDate>
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