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    <title><![CDATA[elDiario.es - Sonia Petisco]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/sonia-petisco/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Sonia Petisco]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Shakespeare in memoriam]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/shakespeare-in-memoriam_129_13169065.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/917f12e4-edb6-4397-b493-cac3b0702846_16-9-discover-aspect-ratio_default_1141557.jpg" width="1314" height="739" alt="Shakespeare in memoriam"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Conviene enfatizar que pocos escritores han logrado entender de forma tan lúcida y penetrante los múltiples entresijos y laberintos de la condición humana ni plasmar con tanta maestría el eterno e irresoluble conflicto entre varones y féminas como este genial dramaturgo de Stratford-upon-Avon</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Sonia Petisco.                            </span>
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        Recordar deriva del lat&iacute;n &laquo;re-cordis&raquo;, traer al coraz&oacute;n. No quisi&eacute;ramos dejar de evocar en este d&iacute;a tan se&ntilde;alado que celebramos a uno de los m&aacute;ximos representantes de la literatura inglesa de finales del siglo XVI y principios del siglo XVII: William Shakespeare. Conviene enfatizar que pocos escritores han logrado entender de forma tan l&uacute;cida y penetrante los m&uacute;ltiples entresijos y laberintos de la condici&oacute;n humana ni plasmar con tanta maestr&iacute;a el eterno e irresoluble conflicto entre varones y f&eacute;minas como este genial dramaturgo de Stratford-upon-Avon. 
    </p><p class="article-text">
        Lejos de producirse una feliz <em>coincidentia oppositorum</em>, en la obra de Shakespeare varones y f&eacute;minas aparecen siempre enfrentados. Si exceptuamos el caso de Cr&eacute;sida o el de Julieta, s&oacute;lo podemos hablar de desamor, de burla, incluso de descreimiento. La n&aacute;usea, la muerte y el asco se adue&ntilde;an del decorado de Hamlet, como tambi&eacute;n sucede en Othello y en Macbeth. La negrura del sexo y la tragedia degradan a los h&eacute;roes equipar&aacute;ndolos en el orden y en el caos. Se nos habla de las s&aacute;banas incestuosas, de t&aacute;lamo de destrucci&oacute;n. Hamlet insulta a su madre como bestia, ad&uacute;ltera, incestuosa, y trata cruelmente a Ofelia, orden&aacute;ndola que se vaya a un convento (palabra que significaba &laquo;prost&iacute;bulo&raquo; en aquella &eacute;poca). La mujer es contemplada como una figura transmisora del mal: &laquo;&iquest;por qu&eacute; habr&iacute;as de parir hombres del pecado?&raquo; 
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, Othello describe a Desd&eacute;mona como una flor de maldad, una ramera, una prostituta, una infame, en una tragedia de exceso que refleja la monstruosidad en el amor y en donde su protagonista va a terminar asesinando a su amada, pues s&oacute;lo as&iacute;, destruyendo el objeto amado, conseguir&aacute; redimirse. En <em>Trabajos de amor perdido</em>, el rey no se casa con la reina y en <em>Tim&oacute;n de Atenas</em> hallamos la misma repulsi&oacute;n, el v&oacute;mito sexual. Es el odio, el desamor, el antagonismo, el no reunirse nunca. La sexualidad no se erige nunca en v&iacute;nculo sagrado y el amor no deja de ser m&aacute;s que &laquo;codicia de la sangre y tolerancia del albedrio&raquo;, es penetraci&oacute;n y herida. 
    </p><p class="article-text">
        No faltan ejemplos en la literatura shakespeareana en la que la mujer se convierte en una Venus virilizada, inalcanzable, un ser lejano convertido en hombre: &laquo;arrancadme mi sexo&raquo; proclama Lady Macbeth. La amada se queda en un pedestal, como una diosa, es una delicada dureza masculina, es m&aacute;s caballero que se&ntilde;ora. Es ella la que da &oacute;rdenes y el hombre reposa sobre el poderoso hombro de ella. Incluso la mujer se nos dibuja como juez del hombre, como aquella que perdona en <em>Winter&rsquo;s Tale</em>. Por otro lado, la tentaci&oacute;n en Shakespeare no tiene nombre de mujer. Los encantos proceden del mundo masculino. El autor se recrea en descripciones turbadoras del cuerpo del hombre expresadas por boca de mujeres. Confiesa la nodriza a Julieta: &laquo;aunque su cara sea m&aacute;s hermosa que la de cualquier otro hombre, su pierna aventaja a la de todos&raquo;. En Shakespeare, lo er&oacute;tico, Eros, no tiene rostro de mujer. 
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, estamos ante un mundo donde lo femenino nos es ajeno y lo masculino est&aacute; transformado: el h&eacute;roe est&aacute; afeminado, erotizado. Exclama Romeo: &laquo;Oh, mi dulce Julieta, me ha afeminado tu belleza&raquo;. Se trata de uno de los excesos dram&aacute;ticos de este inolvidable autor ingl&eacute;s: existe una amada insustancial, esencialmente hermosa, y existe un estereotipo de hombres que hablan con una languidez afeminoide. Julieta es un objeto po&eacute;tico que se nos escapa, es una verdad teatral. El primer encuentro entre Romeo y Julieta tiene la forma de soneto. No cabe duda de que, en Shakespeare, la pasi&oacute;n inicial es la pasi&oacute;n del Arte, no del sexo. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Petisco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/shakespeare-in-memoriam_129_13169065.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Apr 2026 08:39:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Shakespeare in memoriam]]></media:title>
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      <title><![CDATA[La Investigadora se convierte en la casa de Henri Matisse con Francisco Jarauta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/cultura/mirada-diferente-matisse-mirada-francisco-jarauta_1_13051967.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f5dc1ff8-dc9c-4d8f-b4f1-8778db68cc45_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Investigadora se convierte en la casa de Henri Matisse con Francisco Jarauta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un cruce de infinitos azares nos reunirá el próximo miércoles, en el Salón Noble del Casino-Liceo de Santa Cruz de La Palma para disfrutar del excelente magisterio de una de las cabezas pensantes más prodigiosas, lúcidas y clarividentes del panorama intelectual europeo de nuestro tiempo</p></div><p class="article-text">
        Un cruce de infinitos azares nos reunir&aacute; el pr&oacute;ximo mi&eacute;rcoles, 11 de marzo, a las 19:30 en el Sal&oacute;n Noble del Casino-Liceo de Santa Cruz de La Palma para disfrutar del excelente magisterio de una de las cabezas pensantes m&aacute;s prodigiosas, l&uacute;cidas y clarividentes del panorama intelectual europeo de nuestro tiempo, el Dr. Francisco Jarauta Mari&oacute;n, catedr&aacute;tico de Filosof&iacute;a de la Universidad de Murcia.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En el marco del balbuciente &laquo;Laboratorio de Nuevas Tendencias del Pensamiento&raquo; de la Sociedad &laquo;La Investigadora&raquo; que dirige la Dra. Sonia Petisco, y bajo el t&iacute;tulo &laquo;Matisse, entre la forma y el color&raquo;, el profesor Jarauta realizar&aacute; un bello &laquo;promenade&raquo; que explorar&aacute; la evoluci&oacute;n de la obra de Henri Matisse (1869-1954), desde sus primeros experimentos fauvistas hasta sus &uacute;ltimas creaciones, en las que la forma se reduce a su esencia m&aacute;s pura mediante la simplificaci&oacute;n de l&iacute;neas y vol&uacute;menes.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Con fervor y pasi&oacute;n recorreremos las diferentes etapas de la trayectoria art&iacute;stica del pintor de Chateau-Cambr&eacute;sis: su formaci&oacute;n a su llegada a Par&iacute;s, el reconocimiento de C&eacute;zanne como maestro, sus amigos</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>&nbsp;fauves</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, los veranos de Coillure, sus primeros grandes cuadros. La fascinaci&oacute;n&nbsp;primero por el arte isl&aacute;mico, su viaje a Espa&ntilde;a, Sevilla, Granada. M&aacute;s tarde Mosc&uacute;, los iconos de la Tetriakov...T&aacute;nger...y finalmente Niza. Un viaje a trav&eacute;s del color creando un mundo &uacute;nico de naturalezas muertas y odaliscas que ocupar&aacute;n el escenario de una pintura que, junto a la de Picasso, significar&aacute;n la obra de los dos maestros principales del siglo XX.&nbsp;</span>
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            <span class="title">
                &#039;Matisse: entre la forma y el color&#039;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Ciertamente para Matisse &laquo;la expresi&oacute;n lo es todo&raquo;. Como maestro absoluto del color que era, lo empleaba como nadie m&aacute;s acostumbraba a hacerlo, convirti&eacute;ndolo en una herramienta expresiva aut&oacute;noma. Utilizaba el negro en los lienzos &ndash; en contraste con la mayor&iacute;a de los impresionistas &ndash; y usaba pigmentos brillantes en sus paisajes y retratos lo que le granje&oacute; cr&iacute;ticas negativas del mundo del arte, ante las que reaccionaba con honesta sinceridad, frescura y pujanza: &laquo;Trabajo s&oacute;lo para m&iacute;. Fui salvado. El amor de los materiales, por su bien propio, vino a m&iacute; como una revelaci&oacute;n. Comenc&eacute; a sentir una gran pasi&oacute;n por el color, que se desarrolla en m&iacute;&raquo;. En lo que concierne a la luz, escribe en 1945: &laquo;busco expresar luz, pero no el fen&oacute;meno f&iacute;sico, sino la &uacute;nica luz que existe, la que est&aacute; en el cerebro del artista&raquo;. En sus cartas a su hijo Pierre al final de su vida, mermada ya su salud f&iacute;sica, afirma con rotundidad: &laquo;Todav&iacute;a estoy aqu&iacute;, me concentro en una sola cosa, mi trabajo, por el que vivo&raquo;, advirti&eacute;ndonos que &laquo;no dejemos que nada ni nadie nos impida crear&raquo;. </span>
    </p><p class="article-text">
        Nos atrever&iacute;amos a afirmar con Matisse que &laquo;el arte moderno es, ante todo, un arrebato del coraz&oacute;n&raquo;. B&aacute;stenos recordar su memorable &ldquo;&Iacute;caro&rdquo; de 1947 &ndash; obra creada cuando el pintor ten&iacute;a ya una movilidad muy reducida &ndash; que, a diferencia del mito cl&aacute;sico de Ovidio, no representa a un&nbsp;hombre ca&iacute;do, sino, por el contrario, a un peque&ntilde;o h&eacute;roe que, aunque no est&aacute; todav&iacute;a preparado para recibir la luz deslumbrante del Sol que lo aniquilar&iacute;a, encuentra el coraje y la fortaleza interior para elevarse, incluso sin alas, a las estrellas, empujado hacia lo m&aacute;s alto por el deseo y la pasi&oacute;n. No hallamos palabras m&aacute;s adecuadas para describir a nuestro admirable artista.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Quisi&eacute;ramos concluir estas l&iacute;neas expresando nuestro m&aacute;s sincero agradecimiento al Instituto Superior de Teolog&iacute;a de las Islas Canarias (sede de Tenerife), al &nbsp;Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, a la Sociedad &laquo;La Investigadora&raquo;, as&iacute; como a todas las entidades privadas que han hecho posible estas inolvidables conversaciones. Compartir es multiplicar la alegr&iacute;a. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Francisco Jarauta Mari&oacute;n</span> es catedr&aacute;tico de Filosof&iacute;a de la Universidad de Murcia, ha realizado estudios de Historia, Historia del Arte y Filosof&iacute;a en las Universidades de Valencia, Roma, M&uuml;nster-Westf, Berl&iacute;n y Par&iacute;s. Profesor invitado de universidades europeas y americanas, sus libros se orientan especialmente en el campo de la historia de las ideas, la filosof&iacute;a de la cultura, la est&eacute;tica y la teor&iacute;a del arte. Ha sido vicepresidente del Patronato del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sof&iacute;a (MNCARS), siendo actualmente miembro del Patronato del Centro And&aacute;luz de Arte Contempor&aacute;neo y del Consejo Rector del IVAM. Forma parte del Comit&eacute; Cient&iacute;fico de la Fundaci&oacute;n Bot&iacute;n, del World Political Forum y del Instituto Europeo di Design (Madrid).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Petisco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/cultura/mirada-diferente-matisse-mirada-francisco-jarauta_1_13051967.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Mar 2026 09:29:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Investigadora se convierte en la casa de Henri Matisse con Francisco Jarauta]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[T. S. Eliot o la sabiduría de la humildad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/t-s-eliot-sabiduria-humildad_129_12870330.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e0ae371d-ea73-4a6f-92b9-3799412889fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="T. S. Eliot o la sabiduría de la humildad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Ojalá que estas fiestas navideñas no se conviertan en un triste espectáculo de bullicios, ruidos, jolgorios y malas celebraciones de la Nada que nos impidan escuchar esta Palabra engendrada en el silencio de nuestros corazones</p></div><p class="article-text">
        Durante estos d&iacute;as en que recordamos el nacimiento del Verbo Encarnado en un modesto  y austero pesebre, quiz&aacute; se torne m&aacute;s urgente que nunca el hacer sonar la voz del ilustre pensador brit&aacute;nico-estadounidense T. S. Eliot (1888-1965) cuando en sus inolvidables <em>Four Quartets </em>afirma de forma rotunda: &ldquo;La &uacute;nica sabidur&iacute;a que podemos esperar adquirir/ es la sabidur&iacute;a de la humildad./ La humildad no tiene fin&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En la mayor parte de las tradiciones filos&oacute;fico-religiosas occidentales y orientales se considera &ldquo;humilde&rdquo; aquella persona &ldquo;que no tiene nada, que no quiere nada y que no sabe nada&rdquo;. Fue sin duda Eliot un apasionado e incansable buscador espiritual que hizo de estas significativas intuiciones el punto de partida de todas sus disquisiciones. Su l&uacute;cido y clarividente pensamiento nos exhorta continuamente a abandonar todas las falsas ideas que rigen nuestra existencia y que nos impiden abrazar esa hermosa &ldquo;docta ignorantia&rdquo; tan amada por los poetas, ese ins&oacute;lito &ldquo;me qued&eacute; no sabiendo toda ciencia trascendiendo&rdquo; al que apunta nuestro amado san Juan de la Cruz al que Eliot ley&oacute; con pasi&oacute;n y fervor en sus a&ntilde;os de estudiante en la Harvard University.
    </p><p class="article-text">
        Al igual que el gran m&iacute;stico de Fontiveros, nuestro poeta reflexion&oacute; con generoso atrevimiento sobre esa condici&oacute;n de absoluta vacuidad y pobreza espiritual necesaria si se quiere alcanzar la plenitud en esta vida. En el tercer movimiento de <em>East Coker</em> describe bellamente lo que signific&oacute; para &eacute;l este desprendimiento de todos los seres y de todas las cosas, algo as&iacute; como &ldquo;esperar lo inesperado&rdquo; entendi&eacute;ndolo como una espera sin esperanza ni temor (&ldquo;nec metu/ nes spes&rdquo;) y como un camino lleno de paradojas: &ldquo;Le dije a mi alma, qu&eacute;date/ quieta y espera sin expectativas,/ pues tenerlas supondr&iacute;a esperar erradamente; espera sin amor,/ pues ser&iacute;a amor a cosa equivocada;/ hay todav&iacute;a fe, pero la fe/ y el amor y la esperanza consisten en esperar./ (&hellip;) la oscuridad/ ser&aacute; as&iacute; la luz y la quietud la danza&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Con la venerable profundidad que le distingue como pensador y <em>homo religiosus</em>,<em> </em>Eliot nos invita una y otra vez a &ldquo;estar inm&oacute;viles y sin embargo movernos/ hacia otra intensidad/ en busca de una uni&oacute;n, una comuni&oacute;n m&aacute;s profunda/ a trav&eacute;s del fr&iacute;o oscuro y la desolaci&oacute;n&rdquo;. Es plenamente consciente que, en una determinada etapa del camino espiritual, el alma debe ponerse en manos de Dios y el yo personal debe morir para nacer de nuevo. Le fascinaba esa econom&iacute;a sacrificial y a trav&eacute;s de un riguroso y exigente ejercicio de ascetismo pudo reconocer que &ldquo;nuestra paz est&aacute; en su Voluntad&rdquo;. Mediante una serie de inquietantes an&aacute;foras r&iacute;tmicas y un &ldquo;<em>jeux de paradoxes</em>&rdquo; claramente inspirado en la <em>Subida al Monte Carmelo</em> juancruciana, es capaz de crear una atm&oacute;sfera de tradici&oacute;n transtemporal y sigue insistiendo en esta <em>via negationis </em>como camino de iluminaci&oacute;n: &ldquo;Para venir a lo que no conoces/ debes seguir una senda de ignorancia./ Para poseer lo que no posees/ debes recorrer el camino de la desposesi&oacute;n./ Para poder ser quien a&uacute;n no eres/ debes seguir el sendero en que no eres./ Y s&oacute;lo sabes lo que ignoras/ y lo que tienes es lo que no tienes/ y est&aacute;s donde no est&aacute;s.&rdquo; 
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;ste es el Big-Bang rotundo de T.S. Eliot con el que quisi&eacute;ramos iluminar estas p&aacute;ginas. Estamos ciertamente ante un &ldquo;poeta de lo inefable&rdquo;, un &ldquo;amante de la nube oscura&rdquo;, sediento de saber substancial, que, como todos los grandes santos, trat&oacute; de ocuparse &ldquo;en una vida entera de muerte por amor, fervor, desapego, entrega de uno mismo&rdquo; siendo fiel al evangelio &ldquo;si alguno viene a m&iacute; y no pospone a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a s&iacute; mismo, no puede ser disc&iacute;pulo m&iacute;o&rdquo; (Lc. 14: 26). A trav&eacute;s de su arrolladora y penetrante escritura nos convoca al abajamiento, al puro vaciamiento (K&eacute;nosis): &ldquo;desciende m&aacute;s, desciende s&oacute;lo/ al mundo de la soledad perpetua, al mundo que no es mundo, sino lo que el mundo no es;/ interna tiniebla/ privaci&oacute;n/ carencia de todo bien&rdquo;. Aunque le hubiese gustado permanecer en este &ldquo;mundo que no es mundo&rdquo;, su impulso creativo le oblig&oacute; a escribir y a compartir con los dem&aacute;s los frutos de la contemplaci&oacute;n, si bien reconoci&oacute; con gran pesar que la Palabra revelada, que &eacute;l concibe como una palabra silenciosa, no es nunca del todo bien recibida: &ldquo;No obstante est&aacute; la palabra no pronunciada, la Palabra no escuchada,/ la Palabra sin palabra, la Palabra dentro/ del mundo y para el mundo;/ y la luz brill&oacute; en la oscuridad y,/ contra la Palabra, el estr&eacute;pito del mundo segu&iacute;a girando/ en torno al centro de la Palabra silenciosa&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; que estas fiestas navide&ntilde;as no se conviertan en un triste espect&aacute;culo de bullicios, ruidos, jolgorios y malas celebraciones de la Nada que nos impidan escuchar esta Palabra engendrada en el silencio de nuestros corazones, la Palabra que estaba en el principio (<em>In principio erat Verbum</em>), la palabra que habl&oacute; en la Monta&ntilde;a y que viene a decirnos: &ldquo;Bienaventurados los pobres en esp&iacute;ritu, porque de ellos es el reino de los cielos&rdquo; (Mt. 5: 3). Quiz&aacute; sea en este radical desasimiento y olvido de nosotros mismos donde sea posible vivir y saborear una aut&eacute;ntica y gozosa Natividad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Petisco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/t-s-eliot-sabiduria-humildad_129_12870330.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Dec 2025 14:32:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[T. S. Eliot o la sabiduría de la humildad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Mi dulce silencioso pensamiento va hacia ti, Don Miguel”. Unamuno y Quesada en diálogo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/dulce-silencioso-pensamiento-don-miguel-unamuno-quesada-dialogo_129_12792976.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/687c1c10-d8c3-438a-aa2d-18f54bca6e7b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Mi dulce silencioso pensamiento va hacia ti, Don Miguel”. Unamuno y Quesada en diálogo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - “Mi orientación, mi ruta, mi inquietud, a usted se los debo. Yo sé que un día entró usted su mano en mi alma y allí revolvió todos los ensueños estancados”

</p></div><p class="article-text">
        No cabe duda de que la amistad es una de las bellas artes, un espacio ut&oacute;pico desde donde construir el mundo y dar una nueva forma a la experiencia. &Iacute;ntima y cordial fue la amistosa relaci&oacute;n que se estableci&oacute; entre el gran pensador vasco Miguel de Unamuno (1864-1936) y el ilustre poeta canario Alonso Quesada (1886-1925) del que este a&ntilde;o conmemoramos su centenario. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Unamuno conoce a Quesada en la isla de Gran Canaria durante su primer viaje a las Afortunadas en junio de 1910, &ldquo;un viaje inolvidable grabado ya en la roca de mi esp&iacute;ritu&rdquo;, del que &ldquo;trajo afectos y dej&oacute; afectos&rdquo; y cuyo prop&oacute;sito no fue otro sino el de &ldquo;provocar y remover conciencias&rdquo;. El rector de la universidad de Salamanca llega a la capital grancanaria como invitado de la Sociedad El Recreo en calidad de mantenedor en los primeros Juegos Florales que se celebraron en la ciudad. All&iacute; entra en contacto con los intelectuales canarios de la &eacute;poca, un &ldquo;encendido avispero de anhelos y ensue&ntilde;os&rdquo; que se agitaban y zumbaban en el pecho de j&oacute;venes como N&eacute;stor Mart&iacute;n-Fern&aacute;ndez de la Torre, Manuel Mac&iacute;as Casanova o el propio Rafael Romero al que Unamuno describe como &ldquo;ese profeso caballero de la noche, que bendice la orfandad, que canta a la noche azul de su tierra, a la virtuosa noche de rosas blancas que se deshojan en el mar y dejan un luminoso aroma sobre el alma&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ser&aacute; en el Teatro P&eacute;rez-Gald&oacute;s donde el fil&oacute;sofo bilba&iacute;no escuche por primera vez al poeta canario en la noche en que el isle&ntilde;o ley&oacute; los ripios de <em>El zagal de gallard&iacute;a</em>, que ser&iacute;a premiado en el citado certamen literario. Lo describe como <span class="highlight" style="--color:white;">&ldquo;un jovencito endeble y muy movedizo&rdquo; que recitaba un romance &ldquo;algo artificioso, &hellip; entre ex&oacute;tico y anacr&oacute;nico&rdquo;</span> y al que luego tratar&iacute;a m&aacute;s en &ldquo;el delicioso rinc&oacute;n&rdquo; de la casa de Luis Millares, &ldquo;hogar de esp&iacute;ritus&rdquo;. Quesada le solicitar&iacute;a que redactase el pr&oacute;logo a su<span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;libro </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>El lino</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>de los sue&ntilde;os</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (1915) y Unamuno, tras hacerse de rogar y comprobar que los poemas superaban con creces la impresi&oacute;n inicial que le caus&oacute; aquel introvertido zagal de veinticuatro a&ntilde;os, acept&oacute; la propuesta: &ldquo;estos poemas &ndash; escribe &ndash; han sido ce&ntilde;idos por el oc&eacute;ano y te traen el eco de sus olas rompiendo en los pedregales de la orilla. Estos cantos te vienen, lector, de un mar interior, de un mar de coraz&oacute;n, que se ha dormido hace m&aacute;s de cien a&ntilde;os&hellip;&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        Desde un primer momento, Unamuno aconsej&oacute; sobre su forma de escribir al joven literato, inst&aacute;ndole a abandonar esa cadencia encorsetada y tan poco natural del romance, a favor de un verso m&aacute;s c&aacute;lido y directo con el que poetizar su vida cotidiana. En las citadas palabras prologales, el autor de <em>Niebla</em> confiesa descubrir, a trav&eacute;s de los escritores y artistas del archipi&eacute;lago, &ldquo;toda la fuerza de la voz a-isla-miento&rdquo; que sin duda propicia el ensue&ntilde;o y destaca algunos detalles que definen la l&iacute;rica quesadiana: la iron&iacute;a infantil, el mimetismo ingl&eacute;s y, especialmente, la identificaci&oacute;n con el paisaje de la que tanto se hacen eco los estudiosos del poeta canario. 
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">A nuestro querido D. Miguel dedicar&iacute;a el vate grancanario </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Los poemas &aacute;ridos</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> en un gesto de sincera devoci&oacute;n y admiraci&oacute;n: &ldquo;Mi dulce silencioso pensamiento&rdquo;/ va hacia ti, don Miguel, maestro amigo,/ desde el aislado hogar que t&uacute; marcaste/ a esa tu Salamanca la Doctora./ Y va por el Azul, manso y humilde,/ como un romero, a visitar el tuyo:/ le acoja tu piedad, en todas formas,/ poderoso Se&ntilde;or de las Alturas&hellip;&ldquo;. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Estamos pues ante un Rafael Romero que implora la misericordia y el amparo de su adorado maestro, un zagal que se siente hu&eacute;rfano espiritualmente y que &ldquo;hace del coraz&oacute;n el preferido&rdquo;, ese &ldquo;pret&eacute;rito coraz&oacute;n que afirma y clama&rdquo; en palabras de su compa&ntilde;ero Tom&aacute;s Morales. Para ambos autores el conocimiento est&aacute; &iacute;ntimamente ligado al amor y no puede haber una aut&eacute;ntica sabidur&iacute;a que no desemboque en una suerte de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>docta ignorantia</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">: &ldquo;mi coraz&oacute;n te busca por lo desconocido/ e indaga en los secretos del lejano lugar/ lo mismo que la luna en el fondo del mar&rdquo; escribe Quesada. Enigm&aacute;ticos y luminosos versos que nos recuerdan a aquel &ldquo;fuerte vasco&rdquo;, &ldquo;de quim&eacute;rica montura&rdquo; cuando en su celebrado libro de sonetos </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>De Fuerteventura a Par&iacute;s</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (1925)</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em> </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">nos advierte: &ldquo; (&hellip;) pasan las obras, pasan las naciones,/ queda la mar, guardando sus secretos; calma su espuma nuestros corazones/ cansados podr&aacute;n ser m&aacute;s nunca quietos.&rdquo;&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        En verdad uno no es due&ntilde;o de sus afinidades ni de sus amores. Entre los dos escritores surgi&oacute; un apasionante y enriquecedor di&aacute;logo que se refleja en una amplia y fecunda correspondencia entre 1910 y 1915, donde el sentimiento existencial del poeta isle&ntilde;o brota cual flor de infinitud en sus textos. Como se&ntilde;ala el propio Quesada en una secreta confesi&oacute;n, &ldquo;<span class="highlight" style="--color:white;">mi orientaci&oacute;n, mi ruta, mi inquietud, a usted se los debo. Yo s&eacute; que un d&iacute;a entr&oacute; usted su mano en mi alma y all&iacute; revolvi&oacute; todos los ensue&ntilde;os estancados&rdquo;. Conmovedoras palabras que reflejan la gran influencia que su obra y su pensamiento podr&iacute;an tener en cualquier lector, como si sus hondas reflexiones sobre la existencia, la fe, la inmortalidad y el sentimiento tr&aacute;gico de la vida conmocionasen al lector, encendiendo sus deseos y aspiraciones m&aacute;s profundas. Y es que Unamuno ha dejado una huella indeleble en el alma de Quesada y en nuestra propia alma, y como &eacute;l mismo profetiz&oacute;, sigue vivo en nosotros a trav&eacute;s de sus escritos: &ldquo;Aqu&iacute; os dejo mi alma</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>,</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> libro, hombre, mundo verdadero. Cuando vibres todo entero, soy yo, lector, que en ti vibro&rdquo;. </span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Petisco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/dulce-silencioso-pensamiento-don-miguel-unamuno-quesada-dialogo_129_12792976.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Nov 2025 15:32:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Mi dulce silencioso pensamiento va hacia ti, Don Miguel”. Unamuno y Quesada en diálogo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Festividad de Todos los Santos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/festividad-santos_129_12733332.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/548ac9df-8ff2-4741-b4b2-cd6a80a13a96_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Festividad de Todos los Santos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">DIÁLOGOS EN LA PERIFERIA - En verdad podemos decir que nada muere: la muerte es sólo miedo a morir</p></div><p class="article-text">
        Padre Echeyde: Queridos feligreses, hermanos y hermanas, hoy es un d&iacute;a muy importante para la Iglesia cat&oacute;lica en el que con alegr&iacute;a rememoramos a los santos de nuestra comunidad, a todos aquellos que ya gozan de la visi&oacute;n beat&iacute;fica de Dios en la ciudad celestial, la Jerusal&eacute;n Santa. Son en verdad testimonio de esperanza para nosotros que todav&iacute;a peregrinamos por este mundo en la confianza de poder alg&uacute;n d&iacute;a ser santos como ellos. S&iacute;, hermanos, &oacute;iganme bien, ese es el verdadero objetivo del cristiano: la santidad en el cielo. &iquest;Lo entienden? &iexcl;&Eacute;se es nuestro designio!
    </p><p class="article-text">
        Gara: Padre, perdone, s&oacute;lo un inciso: &iquest;es que uno tiene que esperar a morirse para ser santo?
    </p><p class="article-text">
        Padre Echeyde: Vamos a ver. Todos estamos llamados a ser santos ahora, otra cosa es que lo seamos. La plenitud del Reino est&aacute; por llegar, y llegar&aacute;, llegar&aacute;, os lo asegur&oacute;. Llegar&aacute; el d&iacute;a en que todos alcanzaremos el m&aacute;s alto grado de perfecci&oacute;n, una vez que hayamos pasado al otro mundo.
    </p><p class="article-text">
        Gara: &Eacute;se es el postulado. Pero &iquest;qu&eacute; significa ser Santo? Si santo es aquel que como Cristo en el Calvario es capaz de renunciar a su voluntad, encomendando su Vida al Esp&iacute;ritu, me temo que ese proceso de abdicaci&oacute;n no acaba nunca. De manera que parece una presunci&oacute;n hablar de algo como de &ldquo;plenitud&rdquo; o &ldquo;perfecci&oacute;n&rdquo; para referirnos a un camino o <em>via crucis </em>que no tiene finalidad. 
    </p><p class="article-text">
        Padre Echeyde: Por supuesto que tiene una finalidad: la gloria eterna, t&uacute;, Gara, viviendo eternamente junto a los dem&aacute;s santos que nos han precedido: San Nicolas, San Crist&oacute;bal, San Pedro, San Juan Cris&oacute;stomo, San Ignacio de Loyola, San Pablo, San Francisco de As&iacute;s, Santa Teresa de Jes&uacute;s, San Juan de la Cruz&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Gara: &iexcl;Qu&eacute; disparate! Parece mentira que con lo listo que a veces puede Vd. llegar a ser, no alcance a reconocer que la eternidad, eso de ser y saber-se uno y para siempre el mismo, es incompatible con la vida que no se sabe qu&eacute; es. No puede darse algo como Vida eterna. Es una perogrullada, un error tan trivial en el que conviene detenerse: y s&oacute;lo el mero descubrimiento del cambio incesante de las cosas y de la interacci&oacute;n de unas con otras, deber&iacute;a bastar para desmontar esa mismidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Padre Echeyde: Entonces &iquest;Qu&eacute;? &iquest;No hay nada que esperar? &iquest;Nos cepillamos de un pis pas la esperanza cristiana, la creencia en la vida despu&eacute;s de la muerte? 
    </p><p class="article-text">
        Gara: Dicha esperanza est&aacute; cimentada en el miedo. Para la persona de uno Su porvenir lo es Todo, y sin porvenir --piensa ella--lo que le queda es Nada. Por eso teme demasiado el momento del trance sumo, tanto que tiene que revestirlo de toda clase de aderezos como el de la perpetuidad o la perdurabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Guanarteme: &iquest;Quieres decir que todos esos aderezos o adornos no son m&aacute;s que subterfugios para seguir conviviendo con ella, con la idea de muerte? 
    </p><p class="article-text">
        Gara: Claro, Guanartemillo, son falsos consuelos para que tal idea perviva. Cualquier R&eacute;gimen, cualquier Religi&oacute;n no hace sino ofrecer promesas, por medio de creencias de diversa &iacute;ndole, pero importa reconocer que la intenci&oacute;n primordial es conseguir que nos traguemos la muerte futura de cada uno.
    </p><p class="article-text">
        Ayatima: &iquest;Y qu&eacute; diablos podemos hacer, Gariusca?
    </p><p class="article-text">
        Gara: Desnudar, desnudar a la muerte de sus atav&iacute;os y entretenimientos, dejar que se presente as&iacute;, como algo que, de ser verdad, ser&iacute;a absolutamente intolerable. Lo cual nos hace ver que no puede ser verdad ni ella ni la Realidad que est&aacute; fundada en ella: ambas son inconcebibles. 
    </p><p class="article-text">
        Arminda: &iquest;C&oacute;mo? &iquest;Que la muerte es inconcebible?
    </p><p class="article-text">
        Gara: Para la persona de uno s&iacute;, y esto tiene que ver con la cuesti&oacute;n del nombre propio: alguien que es singular, que es s&oacute;lo &eacute;l y nada m&aacute;s que &eacute;l, ya est&aacute; exento de cualquier muerte futura o de irse muriendo: es eterno. En ese sentido decimos que mi muerte, en cuanto m&iacute;a, resulta inadmisible, por mucho que, parad&oacute;jicamente y como entes reales que somos, la hayamos asumido. 
    </p><p class="article-text">
        Padre Echeyde: &iquest;Y qu&eacute; me dices de la muerte f&iacute;sica? 
    </p><p class="article-text">
        Gara: En cuanto a la cesaci&oacute;n de los latidos, de la respiraci&oacute;n, de la muerte f&iacute;sica es algo que nos queda oculto por la p&eacute;rdida del animal, mientras, en cambio, lo que s&iacute; sabemos es perfectamente abstracto y futuro, y &eacute;sa es la muerte inconcebible a la que se dirige el temor de nuestro coraz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Alguin-Argu&iacute;n: Y por tanto si es inconcebible, es porque nuestra manera de concebir o construir la Realidad es falsa, como ya hemos expuesto en multitud de ocasiones, es una imposici&oacute;n del ideal de &ldquo;fin&rdquo;, &ldquo;todo&rdquo;, &ldquo;nada&rdquo;, &ldquo;siempre&rdquo; etc&hellip;, no hay tal cosa, no es m&aacute;s que el conjunto de realidades idiom&aacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Gara: Ap&uacute;ntate ese tantico, Algu&iacute;n. La realidad de los hombres est&aacute; mal hecha.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Alguin-Argu&iacute;n: Mmm, esto suena a verdadera liberaci&oacute;n. Porque, oye, eso de tener que vivir uno siempre amenazado pensando que se va a morir no tiene mucha gracia que digamos. 
    </p><p class="article-text">
        Gara: Pues si de verdad queremos ser libres, amigo m&iacute;o, comencemos por redimir a nuestros muertos de su muerte, conced&aacute;mosles la dispensa de no haber muerto, o por lo menos, de no haber muerto del todo. Exentos queden de futuro, y por ende de pasado, porque, puestos a razonar, podemos deducir que lo que ha pasado pod&iacute;a no haber pasado&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Padre Echeyde (algo alterado): &iquest;Est&aacute;s insinuando que los santos no murieron y que no est&aacute;n sentados a la derecha del Padre? &iexcl;Claro que murieron y nosotros tambi&eacute;n moriremos, moriremos en la alegr&iacute;a de la Resurrecci&oacute;n y la vida <em>post-mortem</em>! Aqu&iacute; no hay incertidumbre que valga, eso no son m&aacute;s que extravagancias de los nuevos f&iacute;sicos cu&aacute;nticos que aqu&iacute; no nos importan, o muy poco. 
    </p><p class="article-text">
        Gara: Pero si llevo invit&aacute;ndole todo el rato a razonar que la muerte de uno es inconcebible&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Padre Echeyde: Mira, ni&ntilde;a de mis quebrantos y sobresaltos, t&uacute; des-concibe lo que quieras, que a m&iacute; m&aacute;s me vale seguir concibiendo hijos para el cielo, santos para el Reino, si es que no quiero perder el puesto en este monasterio.
    </p><p class="article-text">
        Gara: Despu&eacute;s de todo no debe de darle tanto p&aacute;nico, porque uno est&aacute; ya perdido o perdi&eacute;ndose que es lo mismo, hundi&eacute;ndose en lo Desconocido que es totalmente ajeno a conciencia o saber de muerte. En verdad podemos decir que nada muere: la muerte es s&oacute;lo miedo a morir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Petisco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/festividad-santos_129_12733332.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Nov 2025 07:40:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Festividad de Todos los Santos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La doctora Sonia Petisco ofrecerá una conferencia en La Investigadora sobre el modernismo de Alonso Quesada y TS Eliot]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/doctora-sonia-petisco-ofrecera-conferencia-investigadora-modernismo-alonso-quesada-ts-eliot_1_12680653.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fb7c971f-e2c1-4a0a-b4d8-201736692e92_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La doctora Sonia Petisco ofrecerá una conferencia en La Investigadora sobre el modernismo de Alonso Quesada y TS Eliot"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tendrá lugar este miércoles, 15 de octubre</p></div><p class="article-text">
        Con motivo de la celebraci&oacute;n del centenario del gran poeta modernista Alonso Quesada (1886-1925) y en el contexto del reci&eacute;n creado &laquo;Laboratorio de Nuevas Tendencias del Pensamiento de Santa Cruz de La Palma&raquo;, el pr&oacute;ximo mi&eacute;rcoles 15 de octubre de 2025, a las 19.30 horas, la doctora e investigadora Sonia Petisco ofrecer&aacute; una conferencia sobre Alonso Quesada y T.S. Eliot, dos poetas l&uacute;cidos y visionarios que, parad&oacute;jicamente, parecen haber hecho suya la m&aacute;xima socr&aacute;tica &laquo;s&oacute;lo s&eacute; que no s&eacute; nada&raquo; como punto de partida de todas sus disquisiciones.
    </p><p class="article-text">
        En contraste con aquella poes&iacute;a magn&iacute;fica, sensual y sonora propia de autores como Gaspar N&uacute;&ntilde;ez de Arce, Rueda, Rub&eacute;n Dar&iacute;o, Villaespesa o Tom&aacute;s Morales entre otros, en esta conversaci&oacute;n trataremos de profundizar con pujante libertad en esa otra vertiente del modernismo m&aacute;s &iacute;ntima y austera que presta una mayor atenci&oacute;n al hond&oacute;n del alma, a la vida de las entra&ntilde;as, en definitiva a esa palabra desnuda de todo artificio que nos invita a instalarnos en la perplejidad m&aacute;s que en las verdades abonadas. B&aacute;stenos recordar aquellos hermosos versos de Quesada volcados hacia la trascendencia: &laquo;Mi coraz&oacute;n te busca por lo Desconocido/ e indaga en los secretos del Lejano Lugar&hellip;/ lo mismo que la luna en el fondo del mar&raquo;. O aquella inolvidable advertencia eliotiana: Para acceder a lo que no conoces/ debes seguir una senda de ignorancia/ para poseer lo que no posees/ debes recorrer el camino de la desposesi&oacute;n&raquo;. 
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de la conferencia se abordar&aacute; el estudio comparativo de ambos escritores y su tentativa permanente por restablecer los lazos que nos un&iacute;an a la creaci&oacute;n, como si se supiera que el centro no est&aacute; representado y que debe ser adivinado a trav&eacute;s de la palabra po&eacute;tica. Es decir, vivir la transparencia como un punto constante de referencia, desentra&ntilde;ando los secretos del lenguaje, como necesidad de hurgar debajo de lo que parece evidente. Mediante un pormenorizado an&aacute;lisis filos&oacute;fico-literario centrado fundamentalmente en la obra de Quesada, <em>El Lino de los Sue&ntilde;os</em> y en&nbsp;los inolvidables <em>Cuatro Cuartetos </em>de Eliot, intentaremos ir descubriendo la infinitud de ecos, resonancias y correspondencias existentes entre el modernismo canario y el modernismo anglosaj&oacute;n, aut&eacute;nticos movimientos de renovaci&oacute;n espiritual, po&eacute;tico-simb&oacute;lica y art&iacute;stica que tuvieron amplia repercusi&oacute;n en el contexto pol&iacute;tico-social de la &eacute;poca y que actualmente est&aacute;n experimentando un ins&oacute;lito y anhelado &laquo;revival&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quisi&eacute;ramos expresar nuestra m&aacute;s profunda gratitud al presidente de la Sociedad &laquo;La Investigadora&raquo;, Manuel Poggio, por su siempre c&aacute;lida y generosa acogida en el &laquo;Sal&oacute;n Noble&raquo; de esta ilustre instituci&oacute;n palmera, as&iacute; como al Instituto Franklin de la Universidad de Alcal&aacute; por haber hecho posible este humilde trabajo. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Petisco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/doctora-sonia-petisco-ofrecera-conferencia-investigadora-modernismo-alonso-quesada-ts-eliot_1_12680653.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Oct 2025 17:36:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La doctora Sonia Petisco ofrecerá una conferencia en La Investigadora sobre el modernismo de Alonso Quesada y TS Eliot]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Que no nos maten al niño!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/no-maten-nino_129_12516615.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ab13392f-7dc5-4e03-8b03-6e4784a633d6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¡Que no nos maten al niño!"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Porque, según nos advierte Tabares, “morir no es sólo/ un corazón que deja de latir”, y no hay nada más triste ni más desolador que “estar muerto en vida”</p></div><p class="article-text">
        	&ldquo;No lo olvides, &iexcl;nunca lo olvides!/ En tu coraz&oacute;n de Ni&ntilde;o./ All&iacute; se esconde el Amor/ del coraz&oacute;n de Mar&iacute;a&rdquo;. Con estos hermosos versos conclu&iacute;a el Carro Aleg&oacute;rico y Triunfal del dramaturgo palmero Antonio Tabares que se estren&oacute; despu&eacute;s de treinta a&ntilde;os en la recoleta y acogedora Plaza de Santo Domingo durante la Semana Grande de La Bajada de la Virgen 2025 y cuyo texto ha sido recientemente publicado por la editorial Cartas Diferentes. 
    </p><p class="article-text">
        	Jam&aacute;s nos cansaremos de rememorar esta espectacular a la vez que conmovedora representaci&oacute;n teatral con m&uacute;sica de Gonzalo Cabrera que hizo latir el coraz&oacute;n de Santa Cruz de La Palma con m&aacute;s fuerza y pasi&oacute;n que nunca. Seg&uacute;n nos confiesa Javier Armas, el actor que encarn&oacute; al personaje del Caballero del Recuerdo, &ldquo;interpretar este viaje espiritual en busca de la santa efigie y reencontrarme con el ni&ntilde;o que fui ha sido lo mejor y m&aacute;s emocionante que me ha pasado en mi vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        	No cabe duda de que es el ni&ntilde;o, o mejor dicho, &ldquo;lo ni&ntilde;o&rdquo; el verdadero protagonista de esta enigm&aacute;tica y reveladora obra, entendiendo por &ldquo;ni&ntilde;o&rdquo; aquello vago e indefinido que sigue palpitando en nosotros por debajo de nuestra m&aacute;scara, de nuestro disfraz. Esto que todav&iacute;a est&aacute; &ldquo;a medio hacer&rdquo; se presenta como un aut&eacute;ntico peligro para el Estado y el Capital que, ciertamente, necesitan de masas de individuos bien constituidos y encerrados en las cuatro paredes de su definici&oacute;n (por no decir de su ataud) sobre los cuales poder ejercer su control a trav&eacute;s del c&oacute;mputo y la denominaci&oacute;n. Sin Fe en el individuo personal no hay Estado que se sostenga. De ah&iacute; que las distintas instituciones se encarguen desde pronto de administrar la muerte al ni&ntilde;o y de convertirle lo antes posible en un hombre y una mujer como Dios manda. Porque, seg&uacute;n nos advierte Tabares, &ldquo;morir no es s&oacute;lo/ un coraz&oacute;n que deja de latir&rdquo;, y no hay nada m&aacute;s triste ni m&aacute;s desolador que &ldquo;estar muerto en vida&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        	&iquest;Y c&oacute;mo se mata a un ni&ntilde;o para convertirlo en un adulto bien formado? cabe preguntarnos. Pues bien, parece que son tres los procedimientos m&aacute;s habituales que nos vienen a la mente a poco que reflexionamos sobre esto de &ldquo;lo ni&ntilde;o&rdquo; que se vincula directamente con &ldquo;lo sagrado&rdquo;, con aquello de lo que no se puede hablar sin un profundo respeto y sin un cierto temor a profanarlo.
    </p><p class="article-text">
                   En primer lugar, asistimos nada m&aacute;s nacer (e incluso a veces ya durante el periodo de gestaci&oacute;n) al bautizo del ni&ntilde;o. Con anterioridad a que &eacute;ste comience a adquirir el lenguaje y a balbucir elementos comunes a cualquier lengua como &ldquo;yo&rdquo;, &ldquo;m&iacute;&rdquo;, &ldquo;me&rdquo;, &ldquo;conmigo&rdquo;, el churumbel ya recibe un nombre propio que lo diferencia del resto de los miembros de la familia.  Normalmente (a excepci&oacute;n de algunos casos que son aplicables a ambos g&eacute;neros) existen nombres que son &ldquo;de ni&ntilde;o&rdquo; y otros nombres que son &ldquo;de ni&ntilde;a&rdquo;, por lo que desde edades muy tempranas se imprime en la conciencia del imberbe la dicotom&iacute;a o separaci&oacute;n entre los sexos. 
    </p><p class="article-text">
                La aparici&oacute;n de la distinci&oacute;n sexual nos sit&uacute;a claramente ante el segundo mecanismo o procedimiento a trav&eacute;s del cual se mata al peque&ntilde;uelo, el cual en un principio era totalmente ajeno a esta divisi&oacute;n entre lo masculino y lo femenino. De hecho, si acudimos a algunas lenguas como el alem&aacute;n observamos que el vocablo &ldquo;Kind&rdquo; viene precedido del art&iacute;culo neutro &ldquo;Das&rdquo; y que en ingl&eacute;s el t&eacute;rmino &ldquo;child&rdquo; hace alusi&oacute;n tanto a varones como a f&eacute;minas. En el caso de los ni&ntilde;os, ellos se van a ver condenados a pertenecer a la clase dominante y, por ende, a padecer algo as&iacute; como un ego&iacute;smo abstracto, es decir, una necesidad de defensa, salvaguarda y promoci&oacute;n del propio Ser, de su personalidad individual. En el caso de las ni&ntilde;as, ellas estar&aacute;n avocadas a convertirse en miembros de la clase dominada, o bien a adquirir una identidad personal y una posici&oacute;n de Poder similar a la de sus cong&eacute;neres que, lejos de liberarlas del sometimiento, las hace c&oacute;mplices y colaboradoras de sus argucias y tejemanejes. 
    </p><p class="article-text">
                   Por &uacute;ltimo, no podemos dejar de reflexionar sobre la tercera v&iacute;a de administraci&oacute;n de muerte, la m&aacute;s mort&iacute;fera de todas, que no es otra que la imposici&oacute;n de la ley moral en el infante a trav&eacute;s de una educaci&oacute;n esencialmente enga&ntilde;osa que hace pasar lo bueno por malo para, de este modo, hacer pasar lo malo por bueno. Se trata del aprendizaje de lo que algunos llaman la Moral, la &Eacute;tica. Por desgracia al ni&ntilde;o se le ha equivocado, se le ha hecho un l&iacute;o de sentimientos, desde muy peque&ntilde;ito se le ha obligado a desarrollar un car&aacute;cter individual, una voluntad propia, confundiendo el deseo con su capricho personal. Lo que se le oculta, claro est&aacute;, es que lo que &eacute;l quiere personalmente no es otra cosa que lo que est&aacute; mandado que quiera. &iexcl;Ay si verdaderamente anhel&aacute;ramos lo que anhela nuestro coraz&oacute;n! &iexcl;ese profundo anhelo de lo otro, de lo que no es la persona de uno, de lo que no es la Realidad tal cual la hemos concebido!
    </p><p class="article-text">
                  Pero &iexcl;cuidado! por mucho que se empe&ntilde;e el Poder en acabar con el ni&ntilde;o, &eacute;ste no puede callarse nunca del todo sino que, por el contrario, resucita una y otra vez en cada criatura que viene al mundo a decir &ldquo;no&rdquo; a la ley de sus progenitores que suplanta cualquier raz&oacute;n o sentimiento verdadero por meros sustitutos de vida, de placer, de amor. 
    </p><p class="article-text">
                   Entre sones antiguos de flautas, tambores y casta&ntilde;uelas, desciende gloriosa la Virgen de las Nieves desde su frondoso y rec&oacute;ndito Santuario a la bella e inigualable ciudad atl&aacute;ntica de Santa Cruz de La Palma, para buscar lo perdido, lo extraviado, haciendo revivir lustro tras lustro a ese ni&ntilde;o lleno de sue&ntilde;os y esperanzas que hemos sepultado. Como escribe el poeta, &ldquo;no es la gloria eterna lo que anhelo, sino vivir otra vez lo que he vivido&rdquo;, en definitiva, esos recuerdos de la ni&ntilde;ez, esa vida que sabe a Vida. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Petisco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/no-maten-nino_129_12516615.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Aug 2025 18:02:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¡Que no nos maten al niño!]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[‘Sophia la desconocida, la inefable’. Reflexiones en torno a lo femenino en Thomas Merton]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/sophia-desconocida-inefable-reflexiones-torno-femenino-thomas-merton_129_12115129.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/df4ebc0a-ecfa-4726-a617-6d76e34536f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Sophia la desconocida, la inefable’. Reflexiones en torno a lo femenino en Thomas Merton"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Aunque  su canto seductor ha sido acallada por los doctores de la iglesia debido a su miedo a la libertad y a la indefinición de las mujeres, ella no puede morir nunca sino que resucita una y otra vez en lo que nos queda de mujer o de niño latiendo dentro de nosotros, en todos aquellos que aún no se han convertido en «un hombre» o «una mujer» como Dios manda</p></div><p class="article-text">
        El gran monje cisterciense Thomas Merton, conocido mundialmente por su famosa autobiograf&iacute;a <em>La monta&ntilde;a de los siete c&iacute;rculos</em>, escribi&oacute; un hermoso poema titulado &laquo;Hagia Sophia&raquo; en la primavera de 1961 que fue publicado en el volumen de 1963, <em>Emblemas de una estaci&oacute;n de furia</em>.<sup>. </sup>En este misterioso fragmento l&iacute;rico &nbsp;&ndash; considerado por algunos estudiosos como &laquo;uno de los mejores logros de Merton&raquo; &ndash; el poeta nos ofrece una profunda y esclarecedora meditaci&oacute;n sobre la relaci&oacute;n entre el <em>logos</em> y el principio femenino, cuya acci&oacute;n &nbsp;&ndash; la de hablar &nbsp;&ndash; puede cuestionar la divisi&oacute;n entre g&eacute;neros con la que da comienzo la historia humana, esa herida incurable que constituye la dicotom&iacute;a hombre-mujer.
    </p><p class="article-text">
        Esta b&uacute;squeda incesante de la reconciliaci&oacute;n de los polos masculino y femenino no es algo nuevo en la historia del pensamiento filos&oacute;fico y religioso. Al contrario, ya est&aacute; presente en <em>El</em> <em>Simposio </em>de Plat&oacute;n, que incluye uno de los debates m&aacute;s c&eacute;lebres y vibrantes sobre el tema de la androginia. Tambi&eacute;n podemos encontrar intentos similares de matrimonio de los contrarios en el Antiguo Testamento, sobre todo en el <em>Libro del G&eacute;nesis</em>, donde leemos que Eva fue creada a partir de la costilla de Ad&aacute;n para ser, no su opuesto, sino su&nbsp;compa&ntilde;era; o en el cap&iacute;tulo 8 de los <em>Proverbios</em>, donde la sabidur&iacute;a femenina se considera el lado complementario de Dios en el acto de la creaci&oacute;n del mundo. En las religiones orientales, no faltan ejemplos de confluencia entre lo masculino y lo femenino, como lo ilustra la interacci&oacute;n Yin/Yang dentro de la tradici&oacute;n tao&iacute;sta.
    </p><p class="article-text">
        Conviene enfatizar que toda la vida y el pensamiento de Thomas Merton se convirtieron en una exploraci&oacute;n permanente de nuevos caminos que conducen a esta <em>coincidentia oppositorum,</em> una in&eacute;dita pero tambi&eacute;n antiqu&iacute;sima sabidur&iacute;a trascendental que le llev&oacute; incluso m&aacute;s all&aacute; del lenguaje y de la l&oacute;gica. Aunque siempre viaj&oacute; en el vientre de una paradoja, aprendi&oacute; a considerar este impulso dial&eacute;ctico que lat&iacute;a en su interior como algo inherente a su propio destino, y siempre busc&oacute; esa &laquo;secreta armon&iacute;a y acorde entre tensiones opuestas&raquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En efecto, una lectura atenta de &laquo;Hagia Sophia&raquo; nos lleva a pensar que nuestro poeta acab&oacute; considerando a Sophia como ese poderoso <em>locus</em> espiritual de transformaci&oacute;n personal y comunitaria donde se trasciende el &laquo;sexus&raquo; o separaci&oacute;n entre lo masculino y lo femenino, donde el amor y la comuni&oacute;n se convierten en utop&iacute;as posibles. El poema describe la sabidur&iacute;a como algo difuso y carente de cualquier referencia sexual o incluso humana, algo que estar&iacute;a m&aacute;s cerca de la F&iacute;sica de Lucrecio y Epicuro, pero quiz&aacute; m&aacute;s misterioso e inefable. Merton la describe como <em>Natura naturans</em>, corporeidad sagrada que nos remite a la imaginaci&oacute;n sacramental cristiana de G. M. Hopkins as&iacute; como a la <em>theoria physike </em>de M&aacute;ximo el Confesor: &laquo;existe en todas las cosas una fecundidad invisible, una tenue luz, una d&oacute;cil indefinici&oacute;n, una plenitud ignorada. Esta misteriosa Unidad e Integridad es la Sabidur&iacute;a, la Madre de todo, <em>Natura naturans</em>. Existe en todas las cosas una dulzura y una pureza inagotables, un silencio que es fuente de acci&oacute;n y de alegr&iacute;a&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sirvi&eacute;ndose de t&eacute;rminos similares a los empleados por Santo Tom&aacute;s de Aquino, en &laquo;Hagia Sophia&raquo; &nbsp;nuestro poeta describe a Sophia como la esencia o el fundamento del Ser, y sin embargo, al igual que Santo Tom&aacute;s y todos los grandes m&iacute;sticos cristianos, no puede dejar de reconocer que en verdad no sabemos qu&eacute; es la sabidur&iacute;a: &laquo;Tal vez en su faceta m&aacute;s primigenia Sophia es la desconocida, la oscura, la Ousia sin nombre. Tal vez sea incluso la Naturaleza Divina... Y&nbsp;tal vez sea la luz infinita no manifestada, que ni siquiera anhela ser conocida&nbsp;como Luz. Esto no lo s&eacute;. En el silencio la Luz se hace Palabra. No la escuchamos &nbsp;ni la vemos hasta que es pronunciada&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nos atrever&iacute;amos a decir que se trata de uno de los m&aacute;s l&uacute;cidos &laquo;pasajes l&iacute;ricos sobre el silencio y la Palabra&raquo; en el que Merton est&aacute; representando a la sabidur&iacute;a como algo anterior al &laquo;Fiat lux&raquo;, y por tanto algo que se sit&uacute;a fuera del mundo creado, del mundo de los significados, de la realidad o mundo del que hablamos, pudiendo por ende cuestionarlo. &nbsp;En estas impactantes l&iacute;neas, Sophia se identifica con &laquo;la desconocida, la oscura, la inefable&raquo;. A trav&eacute;s de ella el poeta nos recuerda que &laquo;Dios no es un objeto de conocimiento &nbsp;y que todas las met&aacute;foras relacionadas con la cuesti&oacute;n del g&eacute;nero son inadecuadas para referirse a la realidad &uacute;ltima&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hay instantes decisivos en el texto en los que Merton invoca fervorosamente la voz de Sophia, que no deja de ser la voz de lo verdaderamente mujer o desconocido, el clamor de Eva, el rumor silencioso de la serpiente que emerge del abismo y cuestiona la ley de la realidad y de la prohibici&oacute;n, esa tiran&iacute;a abrumadora que intenta convencernos de que las cosas son como son y no pueden ser de otra manera. Aunque &nbsp;su canto seductor ha sido acallada por los doctores de la iglesia debido a su miedo a la libertad y a la indefinici&oacute;n de las mujeres, ella no puede morir nunca sino que resucita una y otra vez en lo que nos queda de mujer o de ni&ntilde;o latiendo dentro de nosotros, en todos aquellos que a&uacute;n no se han convertido en &laquo;un hombre&raquo; o &laquo;una mujer&raquo; como Dios manda:
    </p><p class="article-text">
        <em>&iexcl;Oh bendita y silenciosa, que habla en todas partes!</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>No percibimos su misericordia, ni su amor paciente, ni su entrega, ni su perd&oacute;n</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>En ella no hay razones ni tampoco respuestas. Sin embargo, es el candor de la luz de Dios, &nbsp;la expresi&oacute;n de su sencillez...</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Sonr&iacute;e, pues aunque la han amordazado, no puede ser prisionera.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Petisco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/sophia-desconocida-inefable-reflexiones-torno-femenino-thomas-merton_129_12115129.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Mar 2025 10:03:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Sophia la desconocida, la inefable’. Reflexiones en torno a lo femenino en Thomas Merton]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Mejor el camino que la posada’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/mejor-camino-posada_129_11923864.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/496fc2a2-425f-4f4e-9f10-f15c4f02becc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Mejor el camino que la posada’: el ‘Laboratorio de Nuevas Tendencias del Pensamiento’ de Santa Cruz de La Palma prosigue su laboriosa e intrincada singladura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El ‘Laboratorio de Nuevas Tendencias del Pensamiento’ de Santa Cruz de La Palma prosigue su laboriosa e intrincada singladura. Un apasionante seminario sobre ‘Mística y Espiritualidad’ profundizará durante las tres primeras semanas del mes de junio de 2025 en las raíces filosóficas y religiosas de La Bajada de La Virgen</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Feliciano Sosa, Sonia Petisco y Asier Antona.                            </span>
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        El pasado jueves 19 de diciembre de 2024 el sacerdote Feliciano Sosa (Iglesia Matriz de El Salvador) y la Dra. Sonia Petisco Mart&iacute;nez (Universidad Rey Juan Carlos) se entrevistaron con el alcalde de Santa Cruz de La Palma,  Asier Antona G&oacute;mez, en el consistorio capitalino para impulsar un gran experimento intelectual basado en el desarrollo de un ciclo de conferencias bajo el t&iacute;tulo &laquo;La sabidur&iacute;a de lo femenino: conversaciones en torno a m&iacute;stica y espiritualidad mariana en el contexto de las fiestas lustrales&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de una iniciativa que responde a la apremiante necesidad de no excluir de la celebraci&oacute;n de este singular evento de La Bajada de la Virgen la reflexi&oacute;n metaf&iacute;sica en su sentido m&aacute;s hondo y que se inserta dentro del proyecto &laquo;Laboratorio de Nuevas Tendencias del Pensamiento&raquo; inaugurado en octubre de 2023 con la inolvidable intervenci&oacute;n del catedr&aacute;tico de Filosof&iacute;a, D. Francisco Jarauta Mari&oacute;n (UM) en la Sociedad &laquo;La Investigadora&raquo; de Santa Cruz de La Palma.
    </p><p class="article-text">
        Si bien es justo dedicar espacio a las manifestaciones festivas, antropol&oacute;gicas y culturales m&aacute;s expl&iacute;citas y llamativas que se organizan en torno a la celebraci&oacute;n de la Bajada de la Virgen (el Carro Aleg&oacute;rico y Triunfal, las romer&iacute;as de Bajada y Subida del Trono, la Batalla de Flores, o las c&eacute;lebres danzas del &laquo;Minu&eacute;&raquo;, Enanos, Mascarones y Acr&oacute;batas, entre otras), estimamos que no conviene en modo alguno dejar al margen el estudio o la meditaci&oacute;n sobre los aspectos m&aacute;s puramente filos&oacute;ficos relativos a la Virgen de Las Nieves, tan presentes y apreciados en la tradici&oacute;n cristiana y en el sentir popular. La necesidad de impedir el olvido de dichas cuestiones justifica la organizaci&oacute;n de esta serie de ponencias cuyo prop&oacute;sito no es otro que el que la gente aprenda a amar vivamente la vida del pensamiento dentro del escenario de una nueva Ilustraci&oacute;n. Para ello partimos de una pregunta socr&aacute;tica elemental: &laquo;&iquest;qu&eacute; es lo que en verdad celebramos?&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        La propia designaci&oacute;n de la fiesta lo indica: celebramos una Bajada, un descenso que bien puede entenderse en un sentido literal como el viaje de la Madonna desde las cumbres verdes y frondosas de su santuario a la ciudad de Santa Cruz de La Palma, pero tambi&eacute;n en su acepci&oacute;n m&aacute;s metaf&oacute;rica como &laquo;abajamiento o despojamiento&raquo; (<em>k&eacute;nosis</em>) de su todo su ser, de todo nombre, de toda idea o concepto, para convertirse en morada de lo inefable, morada del <em>Logos</em>, del Verbo Divino. Ya desde el siglo IV se va desarrollando una teolog&iacute;a en la que se vinculan, a trav&eacute;s de Mar&iacute;a, la <em>historia mundi</em> con la <em>historia salvationis</em>. En ella asistimos a un nuevo <em>Fiat Lux</em>, una nueva claridad que nos permite desposeernos, desnacer, y que est&aacute; directamente relacionada con esa sabidur&iacute;a de &laquo;lo mujer&raquo; que emerge de hondos manantiales ocultos cuestionando los discursos consabidos e invit&aacute;ndonos a instalarnos en la perplejidad m&aacute;s que en las verdades abonadas. Sobre estas y otras disquisiciones basadas en el riguroso estudio y an&aacute;lisis de textos de diferentes pensadores pertenecientes a la tradici&oacute;n m&iacute;stico-literaria europea y americana, as&iacute; como en la aproximaci&oacute;n a otras corrientes filos&oacute;ficas procedentes de Oriente versar&aacute;n estas charlas impartidas por un equipo de fil&oacute;sofos, escritores y profesores universitarios altamente cualificados, algunos de ellos con renombre internacional, bajo la coordinaci&oacute;n de las profesoras Sonia Petisco Mart&iacute;nez y Sof&iacute;a Isidro Borges.
    </p><p class="article-text">
        Quisi&eacute;ramos expresar nuestro m&aacute;s sincero agradecimiento al Instituto Superior de las Islas Canarias (ISTIC) y a su director, Jos&eacute; Manuel Garc&iacute;a Matos, su generosa disponibilidad para asumir este proyecto, incorporarlo dentro del marco de &laquo;Di&aacute;logo Fe y Cultura&raquo; y favorecer as&iacute; la consecuci&oacute;n de estas chispeantes jornadas que intentan desarrollar funciones cr&iacute;ticas e innovadoras bajo la influencia de un &laquo;pathos&raquo; superior, ante el fen&oacute;meno de la modernidad, sistematizando los interrogantes siempre cambiantes a la vez que recurrentes, en un constante y denodado esfuerzo por no perder el centro. Porque, advierte sabiamente Mar&iacute;a Zambrano, &laquo;cuando se pierde el centro sobreviene la angustia&raquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Petisco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/mejor-camino-posada_129_11923864.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Dec 2024 13:29:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Mejor el camino que la posada’]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡A mayores cargos, mayores cargas!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/mayores-cargos-mayores-cargas_129_11582856.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e34605a9-0d18-46c2-87c4-1ef8491b3c75_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¡A mayores cargos, mayores cargas!"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">DIÁLOGOS EN LA PERIFERIA - Gara: No te falta razón, corazón, de lo que se trata es esencialmente de tenerte lo más entretenido posible con todo tipo de florituras, no vaya a ser que te quede un instante de respiro y te asalte el presentimiento de que pudiera vivirse del revés, y en lugar de hacer lo que hacemos, apostáramos por todo lo contrario</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Foto de una niña.                            </span>
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        Gara: &iquest;Qu&eacute; tienes hoy, Guanartemillo, que se te ve tan apesadumbrado? &iexcl;Alegra un poco esa carita tristona que parece que vienes de un funeral!
    </p><p class="article-text">
        Guanarteme: Pero &iquest;qu&eacute; cara quieres que se me ponga, Gara, si toda la gente que me acompa&ntilde;a en este lugar no deja de avasallarme para que apechugue con alguno de sus formidables tinglados?
    </p><p class="article-text">
        Gara: &iquest;Y qu&eacute; es, chiquillo, lo que se te manda hacer ahora?
    </p><p class="article-text">
        Guanarteme: Pues eso, lo de siempre, que ocupe un puesto determinado, ya sea como candidato representante del Partido de los Verdes en las pr&oacute;ximas elecciones, ya sea como postulante cantando salmos en el coro del monasterio del pueblo, o ya sea como padre de familia y sus prolongaciones&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Gara: &iexcl;Vamos!, que a lo que te dediques sea a servir decididamente a la Realidad en nombre de la patria, la democracia, la religi&oacute;n o el amor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Guanarteme: &iquest;Y es esta serie de faenas impuestas, que a poco que te descuides te caen encima, motivo alguno para estar alegre? &iexcl;Porque aqu&iacute;, para colmo de los colmos, tiene uno que aparentar que est&aacute; content&iacute;simo!
    </p><p class="article-text">
        Gara: No te falta raz&oacute;n, coraz&oacute;n, de lo que se trata es esencialmente de tenerte lo m&aacute;s entretenido posible con todo tipo de florituras, no vaya a ser que te quede un instante de respiro y te asalte el presentimiento de que pudiera vivirse del rev&eacute;s, y en lugar de hacer lo que hacemos, apost&aacute;ramos por todo lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        Guanarteme: &iexcl;Ya est&aacute; bien! &iexcl;Yo no quiero seguir siendo c&oacute;mplice! <em>&ldquo;&iexcl;A mayores cargos, mayores cargas! &iexcl;a mayores suertes, mayores muertes!&rdquo; </em>&iexcl;Me gustar&iacute;a vivir tranquilo! &iexcl;&iexcl;&iexcl;estoy harto de obligaciones!!! &iexcl;Ojal&aacute; pudiese convertirme en el hombre invisible!
    </p><p class="article-text">
        Gara: Muy preciso tu desconcierto, mi amor. Sin embargo, no estar&iacute;a de m&aacute;s recordar que la visibilidad est&aacute; &iacute;ntimamente ligada a la ideaci&oacute;n. De hecho, en griego el verbo &laquo;idein&raquo;&nbsp;&nbsp;&nbsp;quiere decir originalmente visi&oacute;n y s&oacute;lo luego pasa a tomar el sentido de visi&oacute;n imaginativa, no&eacute;tica. Y &laquo;nous&raquo; es la facultad ideativa, la capacidad de concebir ideas. Por eso no te dejan en paz los pr&oacute;jimos, que te miran como sabiendo bien qui&eacute;n eres, te catalogan, te tienen definido por una serie de rasgos y, de esa manera, te invitan a que te identifiques con tu disfraz y a padecer por ello toda serie de torturas.
    </p><p class="article-text">
        Guanarteme: Pero &iquest;qu&eacute; es lo que t&uacute; ahora deseas recordarme, mocosilla? Yo ya soy mayorcito para estar bien desenga&ntilde;ado.
    </p><p class="article-text">
        Gara: Perdona, no est&eacute;s tan seguro de que nunca se llega a estar lo suficiente. Siempre se puede insistir m&aacute;s y m&aacute;s. Uno cree que la vida es un bien que le toca a los Poderes administrarla con su montaje fabuloso. Pero &iexcl;ay, amigo! esta fe nunca puede ser perfecta, y a veces se producen fisuras, que revelan que uno est&aacute; poco formado, que est&aacute; dividido, y es en esa confluencia de caminos donde hallamos el primer paso para una aut&eacute;ntica liberaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Guanarteme: Eso, eso precisamente es lo que sue&ntilde;o, ser libre, ser libre, pero no s&eacute; c&oacute;mo conseguirlo.
    </p><p class="article-text">
        Gara: Apr&eacute;ndete de memoria, cari&ntilde;ito, que Realidad y Libertad son incompatibles. La libertad no se nos da m&aacute;s que en la pura disoluci&oacute;n de la realidad en general y la del alma individual en particular, siendo ambas mentirosas en su &uacute;nica pretensi&oacute;n de ser verdaderas. &iexcl;Ay, si realmente dese&aacute;ramos lo que desea nuestro coraz&oacute;n! &iexcl;ese profundo anhelo de lo otro, de lo que no es uno, de lo que no es realidad!&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Guanarteme: &iquest;Ser&iacute;a como entrar en el reino de la gracia?
    </p><p class="article-text">
        Gara: S&iacute;, el v&iacute;nculo es incuestionable: gracia de lo inconcebible, de lo desconocido, las vivencias de la ni&ntilde;ez, en definitiva, vivir esa vida que parece que sabe a vida. Por citar al poeta: &ldquo;<em>No es la gloria eterna lo que quiero, es vivir otra vez lo que he vivido</em>.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Guanarteme: &iexcl;Uf! A m&iacute; lo que me pasa es que se me est&aacute; pasando un poco esa magua, esa pesadumbre que no me dejaba vivir.
    </p><p class="article-text">
        Gara: D&eacute;jala, d&eacute;jala que se pase, a ver si, a fuerza de renunciar, se te da remontar el vuelo por lo menos para ir tirando este ratillo en que nos dejan estar juntos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Petisco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/mayores-cargos-mayores-cargas_129_11582856.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Aug 2024 18:39:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¡A mayores cargos, mayores cargas!]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[La Antígona de María Zambrano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/antigona-maria-zambrano_129_10994228.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/056d1008-d67c-40f6-866c-fb1c6e71bfc7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Antígona de María Zambrano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Resulta absolutamente inquietante y conmovedor descubrir que muchos de los personajes femeninos que María Zambrano recrea en sus obras son vírgenes intactas, amantes desdichadas con el amor enterrado vivo en la urna de su corazón, un amor “sin despliegue, como un capullo que cerrado muere”</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La imagen corresponde a un pequeño &#039;collage&#039; de Francisco Petisco (Archivo Familia Petisco) titulado &#039;La redención&#039;.                            </span>
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        Resulta absolutamente inquietante y conmovedor descubrir que muchos de los personajes femeninos que Mar&iacute;a Zambrano recrea en sus obras son v&iacute;rgenes intactas, amantes desdichadas con el amor enterrado vivo en la urna de su coraz&oacute;n, un amor &ldquo;sin despliegue, como un capullo que cerrado muere&rdquo;. Amantes sin amor que sin embargo viven en el amor puro, pues es amor sin realizaci&oacute;n, y que no habiendo encontrado lugar en la vida ni tampoco en la muerte quedan as&iacute; en ese confuso l&iacute;mite entre ambas.
    </p><p class="article-text">
        Tomemos como ejemplo ilustrativo el personaje dram&aacute;tico de Ant&iacute;gona que representa la humana criatura inocente y sin mancha, &ldquo;sujeto puro&rdquo; de prof&eacute;tica soledad que manifiesta la ley nueva y renovadora, &ldquo;la ley sepultada que ha de ser resucitada por obra de alguien humanamente sin culpa.&rdquo; Al negarse a obedecer las &oacute;rdenes de su t&iacute;o Creonte, rey de Tebas, la hija de Yocasta y Edipo es condenada a ser enterrada viva convirti&eacute;ndose en &ldquo;met&aacute;fora ilustrada de la conciencia individual frente al Estado, de los nuevos tiempos frente al pasado&rdquo;. Por ser fiel a los designios del destino, no lleg&oacute; a florecer como mujer, pues &ldquo;no s&oacute;lo la vida sino las nupcias le fueron sustra&iacute;das&rdquo;, permaneciendo as&iacute; como doncella que va y viene con el c&aacute;ntaro a la fuente: &ldquo;fuente en verdad ella misma, pues que de ella se derrama la vida sin dispersarse, en forma trascendente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es as&iacute; que desde la gruta oscura de su entra&ntilde;amiento, Ant&iacute;gona va a engendrar la verdad, que solo se hace visible en ciertos momentos de la historia, en otros no se ve y nunca termina de verse: &ldquo;la verdad es a la que a la que nos arrojan los Dioses cuando nos abandonan. Es el don de su abandono. Una luz que est&aacute; por encima y m&aacute;s all&aacute; y que al caer sobre nosotros, los mortales, nos hiere. Y nos marca para siempre. Aquellos sobre quienes cae la verdad, son como un cordero con el sello de su amo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que realmente Ant&iacute;gona alumbra desde su tumba de blanca piedra es la conciencia viviente, la aurora que reitera en cada una de sus apariciones y que a&uacute;n siendo transitoria, vuelve una y otra vez a renacer: &ldquo;si se hace ceniza, renace, si se apaga vuelve a encenderse (&hellip;) Las tinieblas, las altas tinieblas del sentido, vuelven a hacerla suya sin poder retenerla&rdquo;. Por medio de su sacrificio, vivificante como todos los de verdad, ella nos va a dejar esa aurora que portaba, claridad prof&eacute;tica que rescata la fatalidad en la que anda sumergida la historia, esta historia hecha siempre con sangre: &ldquo;Por eso no muero, no me puedo morir hasta que no se me de la raz&oacute;n de esta sangre y se vaya la historia, dejando vivir la vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Poco a poco se van perfilando los trazos de nuevos espacios ut&oacute;picos que se alzan victoriosos sobre toda adversidad permitiendo que el laberinto en el que se haya enredada la historia de los hombres se convierta finalmente en cauce, en camino. Ahora ya solo nos aguarda lo que Walter Benjam&iacute;n ha denominado &ldquo;la verdad del mito&rdquo;, un enigma indescifrable que exige la tarea de un <em>Umweg </em>infinito. En la nueva Jerusal&eacute;n que prefigura la Ant&iacute;gona de Zambrano ya no habr&aacute; conflicto ni guerra entre varones y hembras sino una feliz <em>coincidentia oppositorum</em>, una sabidur&iacute;a que trasciende los contrarios y que nos devuelve al sue&ntilde;o inicial: &ldquo;Y ahora, s&iacute;, en una tierra nunca vista por nadie, fundaremos la ciudad de los hermanos, la ciudad nueva, donde no habr&iacute;a ni hijos ni padres (&hellip;) En ella no hay sacrificio, y el amor, hermana, no est&aacute; cercado por la muerte. All&iacute; el amor no hay que hacerlo, porque se vive en &eacute;l, no hay m&aacute;s que amor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Verdaderamente el sue&ntilde;o de Ant&iacute;gona fue un sue&ntilde;o de amor, es decir, de conocimiento, de lucidez, que obedece a un imperativo &eacute;tico pues respet&oacute; &ldquo;la ley de los Dioses m&aacute;s all&aacute; de todo inter&eacute;s y proyecto personal&rdquo; rescatando as&iacute; a toda su estirpe de la lejana culpa ancestral que ven&iacute;a arrastrando como si de una larga pesadilla del ser se tratase.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; el gran parto del tiempo nuevo consista en elevar al primer plano del saber y de la conciencia esa confianza en la metamorfosis o transfiguraci&oacute;n que subyace y sustenta toda gran religi&oacute;n y toda gran poes&iacute;a. En su solitud Ant&iacute;gona atesor&oacute; su amor padeciendo todas las transformaciones necesarias para hacerlo inmortal, imperecedero. Ella misma sufri&oacute; todas las conversiones dolorosas y lentas para no apartarse de lo aut&eacute;nticamente mujer o sagrado, para permanecer siempre en ese amor desconocido que no tiene fin. En su extremo padecimiento se deja entrever el misterio del padecer humano, mediante el que se alcanza la verdadera identidad, algo as&iacute; como una inocencia o pureza recobrada, que una vez descubierta es invulnerable: &ldquo;noli me tangere&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Petisco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/antigona-maria-zambrano_129_10994228.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Mar 2024 21:19:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Antígona de María Zambrano]]></media:title>
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      <title><![CDATA[“Un grano de alegría, un mar de olvido…’ Reflexiones en torno al amor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/grado-alegria-amor-olvido-reflexiones-torno-amor_129_10922021.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d3cc5d5b-8f03-4b29-a209-c3ef96c72d1e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1089825.jpg" width="1654" height="930" alt="“Un grado de alegría, un amor de olvido…’.Reflexiones en torno al amor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - ¿Acaso no es el Amor mayúsculo otra cosa que un invento masculino, una institución patriarcal para dominar y someter la riqueza e infinitud de las mujeres que tanto a ellos les amenazaba con hacerles perder su estatuto de dueños y señores?</p></div><p class="article-text">
        Como es bien sabido, una de las funciones de la Lengua es la de nombrar, definir, delimitar, construir un universo de significados que son los que constituyen el mundo tal cual lo concebimos. No obstante, adem&aacute;s de establecer clasificaciones y elaborar conceptos, la bendita Lengua posee otra virtud que es precisamente la de cuestionar y entrar en contradicci&oacute;n con las realidades sem&aacute;nticas que ella misma crea.
    </p><p class="article-text">
        Impulsados por estos afanes, vamos a concentrarnos en descubrir la posible duplicidad de usos y eventual contradicci&oacute;n interna de la palabra &laquo;amor&raquo; y su relaci&oacute;n con el tiempo y el olvido, en un intento de seguir profundizando en esta ineludible labor de psicoan&aacute;lisis o disoluci&oacute;n del alma individual y colectiva que venimos ejerciendo.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, cabe destacar un primer empleo referencial del t&eacute;rmino &laquo;amor&raquo; que alude a ese sentimiento vago e innominado que con frecuencia le lleva a uno a confesar: &laquo;no s&eacute; lo que me pasa&raquo;. Este sentir amoroso suele manifestarse a trav&eacute;s de expresiones concretas tales como alboroto, turbulencia, alteraci&oacute;n del pulso, rubor, brillo espec&iacute;fico de los ojos, sonrisa bobalicona, aumento de la secreci&oacute;n salival, movimientos de aproximaci&oacute;n o huida, derretimiento recorriendo la m&eacute;dula de abajo a arriba, huella an&eacute;mica especialmente viva y persistente, trastorno de la percepci&oacute;n general del mundo, distorsi&oacute;n de la visi&oacute;n&nbsp;normal del ser amado en lo que se refiere a un aumento del tama&ntilde;o o de la hermosura, etc&hellip;
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                    alt="Cuadro de Francisco Petisco titulado &#039;Amor sin nombre&#039; perteneciente al Archivo Familia Petisco."
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            <span class="title">
                Cuadro de Francisco Petisco titulado &#039;Amor sin nombre&#039; perteneciente al Archivo Familia Petisco.                            </span>
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        Si convenimos en llamar &laquo;amor&raquo; a todo este c&uacute;mulo de s&iacute;ntomas y sensaciones no condicionadas por el saber o la voluntad personal, entonces el amor ser&iacute;a literalmente &laquo;ciego&raquo;, en cuanto carente de idea de s&iacute; mismo. Y en este amor no cabe hablar de tiempo futuro, puesto que estar&iacute;a pasando aqu&iacute; y ahora, en este instante pasajero y huidizo que niega toda estancia o permanencia. En efecto, el deliquio amoroso es, est&eacute; donde est&eacute;, infinitamente instant&aacute;neo y confunde la instantaneidad con la infinitud, poniendo claramente en entredicho esa vana aspiraci&oacute;n de los hombres de &laquo;asir el momento&raquo; y &laquo;abarcar el todo&raquo; para as&iacute; tener bien justificada la medida de las horas de sus jornadas laborales y de los a&ntilde;os de sus vidas.
    </p><p class="article-text">
        Frente a este insumiso rapto de amor que cuestiona de forma directa la noci&oacute;n de tiempo real e incluso la propia identidad de la persona (baste con recordar los versos de Santa Teresa &laquo;vivo sin vivir en m&iacute;, y muero porque no muero&raquo;) cabe contraponer esa otro uso o aplicaci&oacute;n del vocablo &laquo;amor&raquo; para referirse al Amor ideal, Uno y Eterno, un amor que ya ha encontrado un nombre y que se ha sometido a conciencia y a norma, renunciando a la peligrosa indefinici&oacute;n de posibles sentimientos o escarceos e instaurando, en ese puro trance de su denominaci&oacute;n, la separaci&oacute;n entre los dos sexos, hombres y mujeres.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Acaso no es el Amor may&uacute;sculo otra cosa que un invento masculino, una instituci&oacute;n patriarcal para dominar y someter la riqueza e infinitud de las mujeres que tanto a ellos les amenazaba con hacerles perder su estatuto de due&ntilde;os y se&ntilde;ores? Y sin embargo, &iexcl;de qu&eacute; forma tan sutil la Ley del patriarca ha conseguido imprimir en el propio aparato an&iacute;mico de las mujeres la creencia f&eacute;rrea en la idea sagrada del Amor y en sus condiciones de &laquo;unicidad&raquo; y &laquo;eternidad&raquo; como indisolublemente ligada a su propia determinaci&oacute;n y subsistencia como se&ntilde;oras o esclavas de un solo amo! Pero &iexcl;cuidado! conviene no olvidar que el que esclaviza se esclaviza, y que hasta las riquezas inanimadas son las due&ntilde;as de su due&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        He aqu&iacute; c&oacute;mo esta configuraci&oacute;n definitiva o consagraci&oacute;n del sentimiento &laquo;m&aacute;s o menos amoroso&raquo; en idea de s&iacute; mismo se da por medio de la declaraci&oacute;n de amor, a trav&eacute;s de la f&oacute;rmula sacramental &laquo;Te quiero&raquo;, cuya pronunciaci&oacute;n introduce irremisiblemente el tiempo futuro en la relaci&oacute;n, a la vez que instaura el compromiso (con su correspondiente &laquo;odi et amo&raquo;) y la consecuci&oacute;n de unos gestos amorosos como besos, caricias, etc&hellip; que poco a poco van estrech&aacute;ndose m&aacute;s y m&aacute;s convirti&eacute;ndose en meros signos ling&uuml;&iacute;sticos carentes de un verdadero sentir enamorado.
    </p><p class="article-text">
        De este modo el amor queda sometido a tiempo vac&iacute;o que hay que llenar de las mil maneras ya consabidas, y el inicial arrobo se convierte en un trabajo, en un padecimiento, en un esfuerzo de consolidaci&oacute;n y sostenimiento de la pareja &#8210;y por ende del individuo&#8210; a trav&eacute;s de la voluntad personal que hace cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil sentir esos impulsos pasionales o deseos subracionales venidos de un &laquo;no s&eacute; qu&eacute;&raquo;, de un &laquo;no se sabe d&oacute;nde&raquo;, aquella magia y fuerza que me impel&iacute;a por los aires sin que yo lo supiera, y hasta en contra de lo que yo quisiera.
    </p><p class="article-text">
        Pero &iexcl;ay pobres de nosotros! es ese incurable miedo a abandonar nuestras se&ntilde;as de identidad, ese terror a quedarnos sin futuro, lo que en definitiva nos arrastra a resignarnos y aceptar el ideal del Amor may&uacute;sculo como substituto de esa locura de amor sin nombre, ese suave b&aacute;lsamo de amor y olvido, que era para Juan de Mairena, ya cerca de su muerte &uacute;ltima, la &uacute;ltima petici&oacute;n que le hace dirigir a la Madre Naturaleza: &laquo;La augusta confianza/ a ti, Naturaleza, y paz te pido,/ mi tregua de temor y de esperanza,/ un grano de alegr&iacute;a, un mar de olvido&hellip;&raquo;. Sublime expresi&oacute;n de la relaci&oacute;n de &laquo;eros&raquo; con &laquo;t&aacute;natos&raquo; y clara reviviscencia del recuerdo de ese amor paradis&iacute;aco, antehist&oacute;rico, atemporal, en donde t&uacute; y yo &ndash;libres ya de nosotros&#8210; gozosamente nos perdemos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Petisco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/grado-alegria-amor-olvido-reflexiones-torno-amor_129_10922021.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Feb 2024 18:41:13 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA["Escribirte es como escribir a mi corazón"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/escribirte-escribir-corazon_129_10871865.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/af4759f0-6fb2-4286-be7b-ba6c6f70915d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Escribirte es como escribir a mi corazón&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Si hay algo incuestionable en la azarosa biografía del gran contemplativo norteamericano Thomas Merton (1915-1968) es su perseverante amor a la verdad, amor a lo desconocido. Monje y escritor perteneciente a la misma orden cisterciense responsable de la fundación del Monasterio de la Santísima Trinidad de Breña Alta,  cumpliría precisamente este sábado 109 años, lo que ya de por sí justificaría nuestro propósito de rendirle un hermoso y cálido homenaje desde las Afortunadas
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;No puedo contemplar este suceso como un simple episodio. Es un hondo acontecimiento en mi existencia que me ha conmocionado profundamente, transformando por entero mi forma de pensar y de sentir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si hay algo incuestionable en la azarosa biograf&iacute;a del gran contemplativo norteamericano Thomas Merton (1915-1968) es su perseverante amor a la verdad, amor a lo desconocido. Monje y escritor perteneciente a la misma orden cisterciense responsable de la fundaci&oacute;n en 1946 del Monasterio de la Sant&iacute;sima Trinidad de Bre&ntilde;a Alta (La Palma), Merton cumplir&iacute;a precisamente este s&aacute;bado 109 a&ntilde;os, lo que ya de por s&iacute; justificar&iacute;a nuestro prop&oacute;sito de rendirle un hermoso y c&aacute;lido homenaje desde las Afortunadas. Hu&eacute;rfano desde una temprana edad, su apasionante aventura vital pasa por intrincadas &eacute;pocas de crisis y desconcierto en su juventud, alternando estudios en Francia, Inglaterra, y EEUU donde obtuvo su licenciatura en la Universidad de Columbia. Su juventud estuvo caracterizada por cierta superficialidad, pero tambi&eacute;n por una visi&oacute;n trascendental que abri&oacute; las puertas de su alma durante un viaje a Roma en 1933. All&iacute; descubrir&iacute;a a Cristo simbolizado en los frescos de las antiguas capillas o en los mosaicos bizantinos de las rec&oacute;nditas iglesias, lo que determinar&iacute;a, a&ntilde;os m&aacute;s tarde, su conversi&oacute;n al catolicismo y su ingreso en 1941 en la Abad&iacute;a de Nuestra Se&ntilde;ora de Getseman&iacute; (Kentucky, USA).
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                Thomas Merton. Archivo del Thomas Merton Center (Bellarmine University, Kentucky, USA)                            </span>
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        Contemplaci&oacute;n y creaci&oacute;n se constituir&iacute;an as&iacute; en los dos pilares centrales de su estancia en este <em>paradisus claustralis</em> del Mid-West americano: &laquo;es precisamente la escritura lo que m&aacute;s me ayuda a ser un solitario y un contemplativo aqu&iacute; en Getseman&iacute;&raquo;. Consciente de las limitaciones del lenguaje para expresar las intuiciones m&aacute;s hondas del coraz&oacute;n, supo, no obstante, reconciliar su vocaci&oacute;n silenciosa con su ferviente devoci&oacute;n por el secreto de la palabra, y durante veintisiete a&ntilde;os se dedic&oacute; a redactar, publicar y traducir cincuenta libros y unos trescientos art&iacute;culos, rese&ntilde;as y poemas que aparecieron de forma paulatina en diversas revistas. Destacaron, entre ellos, su autobiograf&iacute;a <em>La monta&ntilde;a de los siete c&iacute;rculos</em> o tambi&eacute;n obras como <em>Nuevas semillas de contemplaci&oacute;n</em>, <em>Conjeturas de un espectador culpable</em>, <em>El camino de Chuang Tzu </em>o <em>El Zen y los p&aacute;jaros del deseo</em>, acompa&ntilde;adas de sus apasionantes diarios, sus ensayos literarios, su inabarcable producci&oacute;n po&eacute;tica o su extensa correspondencia con personalidades del mundo pol&iacute;tico, religioso e intelectual, entre ellos, el papa Pablo VI, D.T. Suzuki, Ernesto Cardenal, Czeslaw Milosz, Abraham Heschel, Aldous Huxley, Henry Miller o Erich Fromm. Todo lo cual pudo compaginar felizmente con la direcci&oacute;n espiritual y la educaci&oacute;n de los novicios mediante la impartici&oacute;n de enriquecedoras charlas sobre poes&iacute;a, arte, marxismo o sufismo entre otros temas.
    </p><p class="article-text">
        La profunda soledad erem&iacute;tica de la &uacute;ltima etapa de su vida se ver&iacute;a, no obstante, iluminada por la s&uacute;bita e inesperada aparici&oacute;n de una mujer, Margie, enfermera del hospital de Louisville que le atendi&oacute; durante su convalecencia tras una operaci&oacute;n de espalda llevada a cabo el 25 de marzo de 1966, y con la que mantendr&iacute;a una relaci&oacute;n sentimental hasta el oto&ntilde;o de ese mismo a&ntilde;o. Seg&uacute;n el propio autor reconoce sin circunloquios en sus memorias, Margie fue la musa que le inspir&oacute; sus mejores piezas l&iacute;ricas, si bien conocerla provoc&oacute; en el poeta uno los conflictos de identidad m&aacute;s estrepitosos que tuvo que afrontar en su trayectoria monacal, generando de forma simult&aacute;nea el riesgo inminente de un esc&aacute;ndalo p&uacute;blico<em>: </em>&laquo;no puedo contemplar este suceso como un simple episodio &nbsp;&#822;&nbsp;escribe. Es un hondo acontecimiento en mi existencia que me ha conmocionado profundamente, transfigurando por entero mi forma de pensar y de sentir, porque reconozco que en ella he encontrado algo que he estado buscando toda mi vida&raquo;.
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                Ermita de Thomas Merton, Monasterio de Nuestra Señora de Getsemaní (Kentucky, USA). Archivo del Thomas Merton Center (Bellarmine University, Kentucky, USA)                            </span>
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        Ser&aacute;, sin duda, esta ins&oacute;lita confesi&oacute;n el origen de su libro <em>Dieciocho Poemas</em>, escritos todos ellos en esa misma &eacute;poca y que son manifestaci&oacute;n de su naturaleza m&aacute;s &iacute;ntima, la de enamorado: &laquo;escribirte/ es como escribir a mi coraz&oacute;n/ t&uacute; eres yo mismo&raquo;. &nbsp;Como &laquo;la Amada en el Amado transformada&raquo;<em> </em>de <em>C&aacute;ntico Espiritual,</em> o &laquo;l&rsquo;amante ne l&rsquo;amato si transform (a)&raquo; de Petrarca, Merton renace en Margie. Conocerla supuso para &eacute;l encontrar la respuesta que buscaba a su pregunta existencial: &laquo;apareces como un grito salvaje/ nacido de mi propio y misterioso abismo&raquo;, &laquo;es media noche/ y me persigues/ ofreci&eacute;ndome la verdad que necesito&raquo;. De este modo, su amada se convierte en un &laquo;sol invisible&raquo; que alumbra la noche oscura de su alma y le desvela su aut&eacute;ntico ser a&uacute;n por descubrir:<em> </em>&laquo;eres absolutamente sagrada para m&iacute;. Te has convertido en un foco de luz inaccesible&raquo;. Al igual que Proverbio, la sabidur&iacute;a b&iacute;blica, ella surge como una ofrenda esplendorosa que habita en lo m&aacute;s rec&oacute;ndito de su alma y como por encantamiento le ayuda a nacer-se: &laquo;Por qu&eacute; Dios te cre&oacute; para estar en el centro de mi ser? (&hellip;)/ Me despierto consciente de mi raz&oacute;n de ser, que eres t&uacute;&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        En algunas ocasiones, la dimensi&oacute;n er&oacute;tica de estas inolvidables composiciones ofrece fisuras elocuentes que insertan la poes&iacute;a mertoniana en toda una corriente literaria de amor humano-amor divino iniciada con <em>El Cantar de los Cantares </em>en la que m&aacute;s tarde se inspirar&iacute;an para componer sus versos grandes poetas como San Bernardo de Claraval o San Juan de la Cruz. En ellas, el s&iacute;mbolo de la monta&ntilde;a adquiere claras connotaciones m&iacute;sticas, representando el m&aacute;s alto grado de conocimiento: &laquo;Todas las monta&ntilde;as son amor./ Colinas de trigo/ melod&iacute;as de azucenas./ La muerte no es tan poderosa/ la seda lo es m&aacute;s. La huella/ de tus pechos/ en mi coraz&oacute;n./ En mis entra&ntilde;as/ se halla tu monta&ntilde;a amorosa/ en lo m&aacute;s profundo de m&iacute;/ tu suave llanto&raquo;. Otras veces, las met&aacute;foras n&aacute;uticas nos sugieren un raro y enigm&aacute;tico viaje sin fin por las aguas del Esp&iacute;ritu mientras el cuerpo de la amada se torna fuente de redenci&oacute;n en medio de innumerables tormentas y naufragios: &laquo;pr&eacute;stame por amor de Dios/ tu bote salvavidas/ tu cuerpo redentor (&hellip;)/ oh peque&ntilde;o barco solitario/ ll&eacute;vame lejos/ a trav&eacute;s del oc&eacute;ano del vino/ oh diminuta nave/ ac&eacute;rcame a mi ni&ntilde;a&raquo;.
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                Thomas Merton. Archivo del Thomas Merton Center (Bellarmine University, Kentucky, USA)                            </span>
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        Sin embargo, no todo fue encuentro y armon&iacute;a entre Margie y Merton. Podemos percibir c&oacute;mo el poeta arrasa el lenguaje para llevarlo a extremos de m&aacute;xima tensi&oacute;n: &laquo;somos dos mitades deambulando/ en dos mundos errantes&raquo; se lamenta, si bien aspira a una uni&oacute;n absoluta y sin fisuras: &laquo;si fuera posible fundirnos como los dos versos/ de una canci&oacute;n de amor/ dos acordes sonando al un&iacute;sono&raquo;. A pesar de la disonancia profunda entre su ideal de monje y su alma asediada por las contradicciones, entre &laquo;lo que pienso que deber&iacute;a ser y lo que soy&raquo;, la vida le brind&oacute; la posibilidad de gozar una maravillosa reciprocidad afectiva, al mismo tiempo que una ocasi&oacute;n para aprender a dar y a recibir. Una tarea pendiente dado que, despu&eacute;s de la p&eacute;rdida de su madre y su relaci&oacute;n turbulenta con muchachas durante la adolescencia, no hab&iacute;a encontrado el momento propicio para reconciliarse con lo verdaderamente femenino o sagrado. Nuestro poeta am&oacute; intensamente y fue intensamente amado, actualizando as&iacute; su potencial de amor y de entrega, cuya magnitud ignoraba. En uno de sus &uacute;ltimos y m&aacute;s conmovedores diarios nos advierte de forma rotunda: &laquo;nada importa excepto el amor y una soledad que no aspire a una total apertura de amor y de libertad no tiene ning&uacute;n valor&raquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Petisco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/escribirte-escribir-corazon_129_10871865.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Jan 2024 09:33:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Escribirte es como escribir a mi corazón"]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[La maravilla del ‘mysterium simplicitatis’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/maravilla-mysterium-simplicitatis_129_10792108.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d4b2b385-c3b7-481a-8b13-ae0a61fdc86e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La maravilla del ‘mysterium simplicitatis’"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Conviene antes que nada subrayar que, tanto en las conciencias de los sujetos como en el uso corriente del lenguaje, el término 'verdad' suele aparecer confundido con el término 'realidad'. Se piensa y se cree que la realidad es la verdad, y escuchamos de vez en cuando a algunos padres decir con firme convencimiento a sus hijos: "Hijo mío, la realidad es la realidad", como si en efecto se tratase de la verdad</p></div><p class="article-text">
        Perm&iacute;tanme, queridos lectores, que en estas nuevas celebraciones de la natividad comparta con ustedes algunas reflexiones acerca de la noci&oacute;n de &laquo;verdad&raquo; tomando como referencia aquellas inolvidables e iluminadoras palabras que proclam&oacute; el Cristo acerca de s&iacute; mismo: &laquo;Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie llega al Padre sino por m&iacute;&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Conviene antes que nada subrayar que, tanto en las conciencias de los sujetos como en el uso corriente del lenguaje, el t&eacute;rmino &laquo;verdad&raquo; suele aparecer confundido con el t&eacute;rmino &laquo;realidad&raquo;. Se piensa y se cree que la realidad es la verdad, y escuchamos de vez en cuando a algunos padres decir con firme convencimiento a sus hijos: &laquo;Hijo m&iacute;o, la realidad es la realidad&raquo;, como si en efecto se tratase de la verdad. Incluso, encontramos ocasiones en el habla coloquial en que ambas palabras son utilizadas como sin&oacute;nimos: &laquo;en realidad/en verdad, &eacute;l no tuvo culpa de nada&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; intentamos hacer ver que &laquo;realidad&raquo; y &laquo;verdad&raquo; no s&oacute;lo no son una misma cosa, sino que, por el contrario, son incompatibles la una con la otra. Para ello nos proponemos en primer lugar aclarar a qu&eacute; nos estamos refiriendo cu&aacute;ndo utilizamos estos conceptos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; es la realidad? Cabe preguntarse al modo socr&aacute;tico. Si acudimos a la etimolog&iacute;a de las palabras para tratar de encontrar el significado m&aacute;s fiable del t&eacute;rmino, &laquo;realidad&raquo; deriva del lat&iacute;n &laquo;res-rei&raquo;, y se utilizaba preferentemente para referirse al asunto, al tema que se estaba debatiendo en los tratos comerciales o jur&iacute;dicos de los individuos del momento. Por tanto, podemos decir que la realidad es aquello de lo que se habla, y que no hay otra realidad m&aacute;s que la construida ling&uuml;&iacute;sticamente por las palabras del vocabulario sem&aacute;ntico de una tribu determinada, cualquiera que sea el idioma que &eacute;sta emplee. Como dec&iacute;a la diosa de Parm&eacute;nides: &laquo;pues es concebirlo/saber algo lo mismo que serlo&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Siguiendo con este razonamiento, descubrimos a trav&eacute;s de la l&oacute;gica que la realidad es una falsificaci&oacute;n, pues es el resultado de la imposici&oacute;n de una definici&oacute;n sobre algo que era indefinido y que escapaba a conciencia o voluntad. La realidad es falsa en su pretensi&oacute;n de ser verdadera, de declararse ella toda, una y eterna. No, no puede ser: el sentido com&uacute;n desvela que ninguna cosa es del todo la que es, que no hay nada cerrado, concluido, ya que constantemente est&aacute;n entrando nuevos significados y continuamente est&aacute;n perdi&eacute;ndose y alter&aacute;ndose otros.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; es entonces la verdad?&nbsp;Pues precisamente, eso que queda sometido o subyugado bajo el nombre o concepto de la cosa, eso que hay por ah&iacute; latiendo por debajo de su significado, y que se hunde en lo desconocido, en lo que no tiene definici&oacute;n ni, por ende, fin. La verdad no nos pertenece, es algo puramente negativo como su acepci&oacute;n griega &laquo;Al&eacute;theia&raquo; (correr el velo) indica, y si acaso se nos da, es por vislumbres. Vislumbres de la falsedad de aquello que se nos entregaba como verdad sin serlo: esos tristes substitutos de vida, amor, raz&oacute;n y sentimiento.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Amigos! No corramos, por tanto, el peligro mortal de intentar ofrecer una definici&oacute;n de la verdad, ni tampoco aspiremos a llegar a una especie de verdad consensuada acerca de lo que es aut&eacute;ntico o bueno para el com&uacute;n, que eso ya lo sabe de sobra el pueblo. No, no se trata de establecer una nueva ley o una moral que nos permita seguir estando confortablemente instalados en las c&aacute;rceles de nuestras teor&iacute;as y doctrinas. Huyamos de esas vanas tentaciones, que para dar explicaciones del mundo y encontrar respuestas a preguntas que nadie ha formulado, para eso ya est&aacute;n los doctores de la Iglesia o de la Ciencia. Aqu&iacute; b&aacute;stenos con reconocer que no sabemos qu&eacute; es la verdad, y que &eacute;sa es justamente su gracia, que no se sabe.
    </p><p class="article-text">
        Y es precisamente porque no se sabe lo que es, por lo que dec&iacute;amos al principio de estas l&iacute;neas que la verdad es incompatible con la realidad, que s&iacute; se sabe, &iexcl;y bien! lo que es. La realidad s&iacute; se sabe lo que es. Y si a alguien le quedaba alguna duda de que c&oacute;mo es la realidad, ah&iacute; te vienen todos los d&iacute;as los medios de formaci&oacute;n de masas a confirm&aacute;rtela a base de bombos y platillos. No obstante, por mucho que intenten convencernos de que &laquo;zagal, las cosas son as&iacute;&raquo;, siempre siguen infatigablemente naciendo ni&ntilde;os cualesquiera que traen la raz&oacute;n al mundo y vienen a decirla, a balbucearla, en lucha contra la mala idea de sus progenitores y de la sociedad entera. Eso lo hacen los ni&ntilde;os gracias a que el lenguaje no es de ellos, ni de naci&oacute;n ninguna, de ah&iacute; que en ellos trate de hablar el lenguaje mismo, que es el &uacute;nico que sabe hablar y el &uacute;nico que puede decir &laquo;no&raquo; a los saberes que vienen de lo Alto.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Y el Verbo se hizo carne y habit&oacute; entre nosotros&raquo;. Quiz&aacute; en estas se&ntilde;aladas fechas navide&ntilde;as logremos callarnos un poco y escuchar la maravilla de este <em>mysterium simplicitatis</em> que vuelve a sonar una y otra vez para recordarnos que ninguna imaginaci&oacute;n puede abarcar el cielo, ninguna ideaci&oacute;n puede encerrarnos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Petisco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/maravilla-mysterium-simplicitatis_129_10792108.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Dec 2023 16:40:12 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Francisco Jarauta y la política del desenmascaramiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/francisco-jarauta-politica-desenmascaramiento_129_10620122.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31488780-6c11-440b-a376-e71ad881694d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Francisco Jarauta y la política del desenmascaramiento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Un cruce de infinitos azares nos reunió en el Salón Principal de La Investigadora. Estamos convencidos de que no puede haber mejor regalo intelectual para la isla de La Palma que la conferencia magistral de Francisco Jarauta sobre 'Les Demoiselles d’Avignon'</p></div><p class="article-text">
        <em>Les Demoiselles d&rsquo;Avignon </em>es la historia de una obsesi&oacute;n, y como afirma el propio Picasso, &laquo;es el monumento a una crisis: la de mi vida&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un cruce de infinitos azares nos reuni&oacute; el pasado mi&eacute;rcoles 18 de octubre de 2023 en el Sal&oacute;n Principal de &laquo;La Investigadora&raquo;. Estamos convencidos de que no puede haber mejor regalo intelectual para la isla de La Palma que la conferencia magistral de D. Francisco Jarauta sobre <em>Les Demoiselles d&rsquo;Avignon.</em> Una velada que result&oacute; inolvidable y que se ha sumado felizmente a toda una serie de actos y exposiciones celebradas en diversos puntos de la geograf&iacute;a espa&ntilde;ola durante el denominado &laquo;A&ntilde;o Picasso&raquo; con motivo de la conmemoraci&oacute;n de su 50 aniversario: desde el museo Thyssen de Madrid, que inaugur&oacute; el pasado 4 de octubre la exposici&oacute;n &laquo;Picasso. Lo sagrado y lo profano&raquo;, al Reina Sof&iacute;a que albergar&aacute; en noviembre la muestra &laquo;Picasso 1906. La gran transformaci&oacute;n&raquo;, pasando por los Museos Picasso de M&aacute;laga y Barcelona con audaces y arriesgadas iniciativas como &laquo;El eco de Picasso&raquo; o &laquo;Mir&oacute;-Picasso&raquo;, o el Guggenheim de Bilbao que abordar&aacute; su faceta de escultor en &laquo;Picasso. Materia y cuerpo&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Santa Cruz de La Palma, centro de irradiaci&oacute;n cultural de primer orden, no pod&iacute;a faltar a la cita. De ah&iacute; que sea razonable manifestar nuestro m&aacute;s sincero agradecimiento a la Dra. Sonia Petisco por haber hecho posible este chispeante encuentro entre apasionados de la cultura y el arte con el que se inaugura el denominado &laquo;Laboratorio de Nuevas Tendencias del Casino-Liceo. Un fascinante proyecto que emprende su feliz singladura gracias al apoyo institucional del Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, el Cabildo Insular y &nbsp;la Sociedad &laquo;La Investigadora&raquo;.
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                Asistente a la conferencia de Francisco Jarauta.                            </span>
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        Si algo se puede afirmar del profesor Jarauta es que trasciende cualquier tipo de definici&oacute;n o clasificaci&oacute;n. Estamos ante un pensador extraordinario que imprime en la conciencia colectiva algo como una cicatriz de fuego, y en el &aacute;nimo de cualquiera que le escuche el sentimiento de una presencia imperiosa, ardiente, que ni la muerte podr&aacute; jam&aacute;s borrar. Su excelente magisterio, su obra toda ser&aacute; por mucho tiempo dif&iacute;cilmente superable, por su capacidad de amor, la solidez admirable de sus investigaciones y la inteligencia de un trabajo sin parang&oacute;n. Durante una memorable <em>soir&eacute;e</em>, el respetado catedr&aacute;tico de la Universidad de Murcia y profesor de la Universidad Humboldt de Berl&iacute;n centr&oacute; su atenci&oacute;n en el cuadro fundador del arte moderno del siglo XX. Una lectura con la que podremos estar o no de acuerdo, pero que sin duda no nos ha dejado indiferentes<em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Les Demoiselles </em>es la historia de una obsesi&oacute;n, y como afirma el mismo Picasso, &laquo;es el monumento a una crisis: la de mi vida&raquo;. Se trata de un lienzo sublime, perturbador, brutal, lleno de sombras y de enigmas, en el que el genial artista malague&ntilde;o, alej&aacute;ndose de la tradici&oacute;n naturalista, se decide a abordar de forma casi violenta una tarea pol&iacute;tica de &laquo;desdoblamiento&raquo; o &laquo;desenmascaramiento&raquo; que nace del &laquo;coraz&oacute;n de las tinieblas&raquo; y que se lanza a descubrir la otra cara que se nos oculta siempre de esta realidad. Como el mismo Jarauta escribe &laquo;detr&aacute;s de lo real se esconde algo herm&eacute;tico, algo que no se nos da, que es opaco, que no nos pertenece. &Uacute;nicamente podemos desearlo, esperarlo, imaginarlo, en esa tensi&oacute;n hacia lo otro que se llama &lsquo;sed&rsquo; pero tambi&eacute;n &lsquo;<em>curiositas</em>&rsquo;&raquo;.
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                Francisco Jarauta con asistentes a la reunión.                            </span>
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        El acto cont&oacute; con la asistencia del presidente de la Sociedad &laquo;La Investigadora&raquo;, Dr. Manuel Poggio Capote, el nuevo concejal de Cultura del Ayuntamiento, Alberto Perdomo P&eacute;rez, y el director del Museo de Arte Contempor&aacute;neo Eduardo Westerdahl (MACEW) del Puerto de la Cruz, Celestino Celso Hern&aacute;ndez, entre otros. La presentaci&oacute;n del Dr. Francisco Jarauta corri&oacute; a cargo de la Dra. Sonia Petisco.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Petisco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/francisco-jarauta-politica-desenmascaramiento_129_10620122.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Oct 2023 19:54:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Francisco Jarauta y la política del desenmascaramiento]]></media:title>
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      <title><![CDATA[¡Vacaciones así, no!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/vacaciones-no_129_10450856.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/23e5c559-3f11-4424-9bbc-219a69a41995_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¡Vacaciones así, no!"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - ¡Imagínese todo lo que hay que hacer para irse de vacaciones! Preparación con o sin agencias, puesta en ruta si se decide arrastrar el coche personal con la familia cargada en él, lucha con los inconvenientes de la carretera y demás, viaje de retorno no menos fatigoso que el de ida… ¿Dónde está el descanso prometido como compensación a todo un año de esfuerzo? 
</p></div><p class="article-text">
        Quiz&aacute; lo m&aacute;s clarificador y menos enga&ntilde;oso a la hora de abordar un tema ser&iacute;a indagar sobre la etimolog&iacute;a de la palabra objeto de investigaci&oacute;n, pues son los or&iacute;genes de las palabras los que pueden de alguna manera devolvernos el sentido o uso m&aacute;s aut&eacute;ntico o menos contaminado de las mismas.
    </p><p class="article-text">
        Es probable que el lector de estas p&aacute;ginas no se haya parado a pensar en que el vocablo &laquo;vacaci&oacute;n&raquo; deriva del lat&iacute;n &laquo;vacare&raquo;, &laquo;vaciar&raquo;. En contraste con el tiempo de trabajo, las vacaciones se presentan al ciudadano de a pie como un tiempo libre o vac&iacute;o que complementa al tiempo lleno o de trabajo, pero, que, en ese sentido, y como veremos ahora, se vuelve igual que &eacute;l, es decir, igual de trabajoso.
    </p><p class="article-text">
        Pues lo primero que hay que hacer con ese tiempo vac&iacute;o es llenarlo con toda serie de sustitutos de felicidad y placer, toda una serie de diversiones que disimulen ya no solo el vac&iacute;o y el aburrimiento del periodo vacacional, sino lo que es peor, el vacio de la vida toda que nos han cambiado por mero &laquo;tiempo&raquo;, por &laquo;futuro&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Imag&iacute;nese todo lo que hay que hacer para irse de vacaciones! Preparaci&oacute;n con o sin agencias, puesta en ruta si se decide arrastrar el coche personal con la familia cargada en &eacute;l, lucha con los inconvenientes de la carretera y dem&aacute;s, viaje de retorno no menos fatigoso que el de ida&hellip; &iquest;D&oacute;nde est&aacute; el descanso prometido como compensaci&oacute;n a todo un a&ntilde;o de esfuerzo?
    </p><p class="article-text">
        Y todo ello por no mencionar el espect&aacute;culo horrendo y trist&iacute;simo que ofrecen las playas por todas partes con las se&ntilde;oras practicando la devoci&oacute;n al astro-rey tendidas sobre la arena destilando sufrimiento por todos sus poros pero cumpliendo de una manera heroica con lo que les est&aacute; mandado por el Estado y el capital; o los miles de j&oacute;venes consumiendo alcohol y ruido en las discotecas y bares nocturnos, destrozando sus pobres cuerpos en obediencia a la orden del &laquo;carpe diem&raquo;: disfruta del momento.
    </p><p class="article-text">
        Lo que desgraciadamente se oculta bajo ese mandato horaciano tan de moda es que ese disfrute se est&aacute; haciendo en nombre de un fin, que no es otro que el de la muerte, la muerte siempre futura: &laquo;puesto que la vida es breve aprovecha el instante&raquo;. &nbsp;Pero un gozo parcial, limitado, computado es un insulto y una mentira para el coraz&oacute;n cuya felicidad aspiraba al hallazgo interminable de lo no sabido, a lo que no cupiera en las c&aacute;rceles del ser lo que se es. &iquest;Acaso no era eso el para&iacute;so, un olvido de s&iacute;, un perderse en los mares sin orillas de lo verdaderamente desconocido, de lo ajeno al tiempo, al trabajo, al dinero?
    </p><p class="article-text">
        Pero junto al car&aacute;cter &laquo;trabajoso&raquo; de las vacaciones, est&aacute; el car&aacute;cter ideal de las mismas: idea de los sitios, idea del placer, idea del pas&aacute;rselo bien. Basta con recordar las ideas cromadas de los m&aacute;s diferentes lugares del mundo (Tailandia, Menorca, La Palma) que aparecen retratados en los prospectos de propaganda de las agencias de viaje y que explican detalladamente qu&eacute; es lo que vas a disfrutar, las formas de disfrute, incluido el paisaje, la visualidad misma de la cosa. Cualquiera coraz&oacute;n medianamente sano se da cuenta del cambiazo, de la substituci&oacute;n de cosas concretas y vivas (como podr&iacute;an ser las delicias del aire, del agua, de la arena, del olor a hierba o a mar) por im&aacute;genes de las mismas hasta tal punto en que se llega a perder la sensualidad misma, el sentir directo de lo placentero.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; es entonces lo que aqu&iacute; se est&aacute; recomendando? &iquest;Que nos quedemos en casa, sin vacaciones? &iquest;Qu&eacute; hasta un miserable piso en medio de un conglomerado metropolitano pueda llegar a parecer un refugio deleitoso para el verano?
    </p><p class="article-text">
        No, ciertamente no. Aqu&iacute; no podemos aconsejar ninguna forma de celebrar las vacaciones. Lo &uacute;nico a lo que s&iacute; podemos invitar es a despreciar las ideas que nos dan a cambio de las cosas palpables. Intentar dejar que se resucite el amor a las cosas mismas: el amor del fresco cuando hace calor, del calorcito cuando hace fr&iacute;o; el amor de aquellas cosas que apenas uno se atreve a llamar &laquo;cuerpos&raquo; pues est&aacute; ya esa palabra especialmente denigrada por la propaganda. En definitiva, dejarse llevar por el gusto, y no perder el sentido de lo verdaderamente festivo y &uacute;til para la gente.
    </p><p class="article-text">
        Y en todo caso, si alguna sugerencia m&aacute;s pudiese lanzarse al respecto, esta ser&iacute;a m&aacute;s bien negativa: negarse a viajar por motivos tur&iacute;sticos, oponerse a pasar fatigas para llegar a un destino prefijado donde uno &laquo;se lo va a pasar bien&raquo;. Porque ir a donde quiera que sea a pasarlo bien es contranatural. Ir a los sitios se va a cumplir con obligaciones, con negocios, porque hay que ir&hellip; Y entonces puede suceder que, por eso mismo, de paso, por distracci&oacute;n, algunas veces, y sin que se pueda prever, a lo mejor te lo pasas bien en el camino. La felicidad, si se da, nunca es por procura, siempre es por descuido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Petisco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/vacaciones-no_129_10450856.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Aug 2023 13:50:18 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[¡Muerte a la muerte!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/muerte-muerte_129_10361492.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/be3e97c7-4bab-4d91-b00c-b971d21c42b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¡Muerte a la muerte!"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN -  ¿Por qué diablos habría de haber un solo universo donde “tú” estás para dejar de estar de algún modo, en vez de que haya un sin fin de universos donde “tú” estás sin dejar de estar en ninguno del todo? ¡Dejemos por fin que la muerte se nos muera! 


</p></div><p class="article-text">
        Una de las creencias m&aacute;s arraigadas y de la que m&aacute;s cuesta librarse es la de la muerte-siempre-futura, esa que nunca est&aacute; aqu&iacute; excepto como saber o idea de s&iacute; misma, ya que de la otra (de la muerte que hemos dado en llamar &ldquo;f&iacute;sica&rdquo;) nada sabemos, es algo desconocido y radicalmente ajeno a nuestra experiencia. Es justamente en nombre de eso misterioso e indefinido que yace bajo el imperio y el dominio de las ideas, como aqu&iacute; tratamos de penetrar en esta falacia en torno al concepto de muerte futura, que se nos ofrece como una mera abstracci&oacute;n que poco tiene de natural e inevitable.
    </p><p class="article-text">
        Todo parece apuntar a que este saber de la muerte est&aacute; &iacute;ntimamente ligado con la toma de conciencia de uno como individuo particular avocado a un final inexorable. Ser&aacute; la identificaci&oacute;n de &ldquo;Yo&rdquo; que soy cualquiera que dice &ldquo;Yo&rdquo; con un hombre concreto a trav&eacute;s de la denominaci&oacute;n y de la subsiguiente computaci&oacute;n de &ldquo;m&iacute;&rdquo; como &ldquo;un hombre entre los hombres&rdquo;, lo que le permitir&aacute; a Arist&oacute;teles establecer su c&eacute;lebre axioma: &ldquo;Todos los hombres son mortales. S&oacute;crates es un hombre. S&oacute;crates es mortal&rdquo;. &iquest;No es &eacute;ste el conocimiento que domina, esa seguridad, esa deducci&oacute;n de &ldquo;todos se han muerto&rdquo;, &ldquo;todos se morir&aacute;n&rdquo;, &ldquo;todos se est&aacute;n muriendo&rdquo;, por tanto, yo tambi&eacute;n, puesto que soy &ldquo;uno de ellos&rdquo;?
    </p><p class="article-text">
        No obstante, cualquier raz&oacute;n o coraz&oacute;n medianamente sanos pueden descubrir que tanto &ldquo;uno&rdquo; como &ldquo;todos&rdquo; son entes ideales que rigen la realidad, pero que no por ello dejan de ser irrealizables: no puede haber en la realidad algo como &ldquo;uno&rdquo; id&eacute;ntico o igual a s&iacute; mismo, pues constantemente est&aacute;n entrando nuevos significados que alteran los que ya estaban, y continuamente est&aacute;n perdi&eacute;ndose otros. Del mismo modo y siguiendo con el razonamiento, no puede haber algo como &ldquo;todos&rdquo;, porque con vistas a ser contabilizados y formar parte de un conjunto cerrado, cada elemento tendr&iacute;a que estar completamente definido y clausurado, cuando seg&uacute;n lo que acabamos de argumentar, ninguna cosa puede ser del todo la que es, es decir, absolutamente fija e inmutable. Con todo, y a pesar de la paradoja inherente a la propia formaci&oacute;n de estos ideales, sigue perviviendo la fe en &ldquo;la unicidad&rdquo; y en la &ldquo;totalidad&rdquo; de los seres humanos, siendo esta adoraci&oacute;n del Hombre la que en definitiva nos convierte en criaturas mortales y finitas, seg&uacute;n reza la m&aacute;xima aristot&eacute;lica.
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; duda cabe de que &ldquo;yo&rdquo;, con mi nombre propio y mi documento de identidad, mi status social o marital, &ldquo;yo&rdquo; soy un desgraciado, un reo de muerte, y es precisamente mi propia muerte la que me otorga el Ser, el ser quien soy, uno y para siempre el mismo. A trav&eacute;s del ideal del &ldquo;movimiento&rdquo; sustentado por el ideal de &ldquo;continuidad&rdquo;, &ldquo;Yo que carec&iacute;a de significaci&oacute;n alguna, me convierto en una figurilla real, una sombra grotesca que avanza por unas coordenadas espacio-temporales hacia una finalidad concreta, un destino prefijado, una muerte asegurada.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, importa subrayar que esta idea de continuidad sobre la que mi ser se sustenta es falsa pues tiene que hacerse compatible con la idea de &ldquo;fin&rdquo; o &ldquo;l&iacute;mite&rdquo;, lo cual es claramente contradictorio. &iquest;C&oacute;mo algo que es continuo puede tener fin? L&oacute;gicamente no tiene ning&uacute;n sentido. Por tanto, si no hay continuidad no puede tampoco haber ni movimiento ni salto al l&iacute;mite. Ideal &eacute;ste tambi&eacute;n irrealizable, pues el concepto de l&iacute;mite pertenece al reino de la exactitud, del &ldquo;s&iacute;&rdquo; o &ldquo;no&rdquo;, mientras que la Realidad es s&oacute;lo aproximativa, de &ldquo;m&aacute;s o menos&rdquo;. Ser&iacute;a deseable que estos vislumbres supuestamente electrizantes nos ayudaran a reconocer que en verdad &ldquo;Yo&rdquo; no me muevo, que &ldquo;Yo&rdquo; no tengo ni rumbo ni fin, y que por debajo del saber de mi persona (es decir, de mi m&aacute;scara) hay algo indefinido que por ello puede levantarse contra la definici&oacute;n, contra la conciencia de muerte o l&iacute;mite. En verdad, &ldquo;Yo&rdquo; como acto de hablar, &ldquo;Yo&rdquo; como dial&eacute;ctica en marcha os sentimiento enamorado, &ldquo;Yo&rdquo; no muero nunca, estoy exento de todo temor, de toda esperanza, de todo futuro: <em>nec spes, nec metu.</em>
    </p><p class="article-text">
        Existen tambi&eacute;n otras v&iacute;as para sentir de una forma m&aacute;s intensa y descarnada la mentira de la muerte venidera. Cuando a uno por descuido le ocurre eso de enamorarse o &ldquo;caer en amor&rdquo;, como se dice en lengua inglesa, y se asoma encandilado al abismo sin fondo de la mirada del otro, de eso que hay detr&aacute;s de su pupila, no puede dejar de preguntarse con cierta extra&ntilde;eza: &iquest;c&oacute;mo voy a morirme yo de ti?, &iquest;c&oacute;mo vas a morirte t&uacute; de m&iacute;? No, no puede ser verdad: &ldquo;t&uacute; no puedes morir de &rdquo;aqu&iacute;&ldquo;, porque &rdquo;aqu&iacute;&ldquo; eres t&uacute;, y &rdquo;t&uacute;&ldquo; eres &rdquo;aqu&iacute;&ldquo;, y por mucho que se empe&ntilde;en en demostrarnos lo contrario, &rdquo;t&uacute;&ldquo; no puedes morir nunca de &rdquo;aqu&iacute;&ldquo;, morir de &rdquo;m&iacute;&ldquo;. Hay, por tanto, algo en nuestra manera de construir este mundo, que debe estar mal hecho, mal contado, mal cre&iacute;do.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iexcl;atenci&oacute;n!, este mundo no tiene motivo alguno para ser concebido como el &uacute;nico posible: &iquest;por qu&eacute; diablos habr&iacute;a de haber un solo universo donde &ldquo;t&uacute;&rdquo; est&aacute;s para dejar de estar de alg&uacute;n modo, en vez de que haya un sin fin de universos donde &ldquo;t&uacute;&rdquo; est&aacute;s sin dejar de estar en ninguno del todo? &iexcl;Dejemos por fin que la muerte se nos muera!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Petisco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/muerte-muerte_129_10361492.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Jul 2023 08:09:43 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Diálogos en la periferia ¡Vuelve, doncella!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/dialogos-periferia-vuelve-doncella_129_10012173.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a0273b3b-c145-4e1d-8f12-6c7d1dbfc29d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Diálogos en la periferia ¡Vuelve, doncella!"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - - Gara: ¡Virgen Santísima! ¡Vaya cuadro! Pero ¿qué le ha podido suceder a la pobre Iballa para que se le haya puesto la cara llena de moratones? - Mayantigo: Pues ¿qué va a ser? Lo de siempre. Una paliza del zángano de su maridito, que no encuentra mejor diversión que la de zurrarla. Lleva haciéndolo toda la vida, en cuanto le da por el ‘drinky, drinky’. Y ella, claro, de criadita suya y a aguantar, ¡qué remedio!, a agachar la cabeza, como era lo habitual en la antigua usanza


</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Diálogos en la periferia ¡Vuelve, doncella!                            </span>
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        - Gara: &iexcl;Virgen Sant&iacute;sima! &iexcl;Vaya cuadro! Pero &iquest;qu&eacute; le ha podido suceder a la pobre Iballa para que se le haya puesto la cara llena de moratones? - Mayantigo: Pues &iquest;qu&eacute; va a ser? Lo de siempre. Una paliza del z&aacute;ngano de su maridito, que no encuentra mejor diversi&oacute;n que la de zurrarla. Lleva haci&eacute;ndolo toda la vida, en cuanto le da por el &lsquo;drinky, drinky&rsquo;. Y ella, claro, de criadita suya y a aguantar, &iexcl;qu&eacute; remedio!, a agachar la cabeza, como era lo habitual en la antigua usanza. No es como hoy en d&iacute;a que&hellip; - Gara: Oye, oye, mi ni&ntilde;o &iquest;no ser&aacute;s t&uacute; de los que creen en la liberaci&oacute;n de las mujeres, como se nos manda por todas partes? - Mayantigo: &iexcl;C&oacute;rcholis! alguna diferencia tiene que haber, digo yo, que para eso estamos en el siglo xxi, &iexcl;el tercer milenio! Obs&eacute;rvalas c&oacute;mo salen de ma&ntilde;anita tan arregladitas y monas ellas, volante en mano, hacia sus respectivos oficios. &iquest;Me vas a decir que no han evolucionado las cosas, de cuando estaban ah&iacute; raska que raska, dale que dale al estropajo? Por fortuna ahora pueden ejercer una profesi&oacute;n digna y recibir un sueldo, sin depender para su subsistencia de ning&uacute;n varoncito. -Gara: &iexcl;Buff! &iexcl;C&oacute;mo me repugna ese discurso! Como si el brindarse a ganar dinero no fuera ya de por s&iacute; una sumisi&oacute;n al poder! Que no te enga&ntilde;en, Mayantiguillo querido, que no te confundan con esos cuentos acerca de la emancipaci&oacute;n de las f&eacute;minas. Lo &uacute;nico que quiz&aacute; ha cambiado han sido las formas de integrarlas al orden bajo la fatal argucia de igualarlas a los hombres. -Mayantigo: Pero, torrontudita, admitir&aacute;s que por lo menos ahora gozan de su libre albedr&iacute;o. &iquest;Que no les mola el maromo que les ha tocado en suerte? Pues, a por otro, nena, que el mar est&aacute; lleno de peces, y algunos, muy gordos. Due&ntilde;as, due&ntilde;as son por fin de s&iacute; mismas y de su glorioso cuerpo. - Gara: Esa es la desgracia, que despu&eacute;s de tantos trabajos de amor perdidos, apenas se ha conseguido nada. Al final se viene a recaer en lo mismo, el dominio eterno. - Mayantigo (en tono de broma): &iquest;Y qu&eacute; argumentos de peso habr&iacute;a para querer domar a fieras tan lindas como vosotras? Con lo maravillosas que sois cuando rugis: gr..gr&hellip;gr&hellip;. - Ayatima: S&iacute;, s&iacute; Gara, com&eacute;ntanoslo, &iquest;de d&oacute;nde se derivar&iacute;a ese inter&eacute;s tan desmedido en humillar y reprimir a las mujeres?&nbsp;- Gara: Ay, amorcito, vete t&uacute; a saber&hellip; Algo desconocido y alarmante debieron ver los Se&ntilde;ores en aquello que era una vida sin futuro, sin trabajo, ni Estado, ni dinero, ni sucesi&oacute;n de generaciones, una sabidur&iacute;a sin fe y sin creencias. - Ayatima: &iquest;La vida del para&iacute;so? &iquest;Eso que aflora en la narraci&oacute;n b&iacute;blica del G&eacute;nesis? - Gara: Eso es, Ayatima, la vida del recuerdo, esa raz&oacute;n m&aacute;s honda con la que Eva hablaba en su intimidad con la serpiente, cuestionando la Ley de Prohibici&oacute;n que se les hab&iacute;a impuesto desde lo Alto: &ldquo;<em>No com&aacute;is de ese fruto. De lo contrario, sucumbir&eacute;is</em>&rdquo;. Bien sospechaban ellas que el alimento vedado era bueno, tan bueno que resultaba inconcebible. - Ayatima: No entiendo. &iquest;C&oacute;mo es posible que, siendo
    </p><p class="article-text">
        el para&iacute;so, se hubiesen instituido ya leyes? Parece un tanto contradictorio. - Gara: Es contradictorio, lo que nos lleva a pensar que no era tal Ed&eacute;n, pues ya estaba ah&iacute; el Todopoderoso, con su docto saber, imponiendo sus principios, y aquel, &iexcl;c&oacute;mo no!, era ya su jard&iacute;n, su propiedad&hellip; As&iacute; es como nos han contado que comienza la historia, con la expulsi&oacute;n y condena por desobediencia. Desterrados quedan Ad&aacute;n y Eva, convertidos en un hombre y una mujer como Dios manda, establecida por tanto la primera divisi&oacute;n de clases y la primera guerra: ya son ellas trofeo del combate de los machos, ya caudal infinitamente superior a las vacas, puercos y dem&aacute;s reses. - Mayantigo: Pero ese deseo de conquista es algo completamente natural. Est&aacute; lo que se llama el instinto sexual &iquest;te enteras, bobita?, las ansias de poseer a la mujer, de hacerla tuya. &iquest;O es que pretendes castrarnos a todos? - Gara: Eso de natural tiene poco. Efectivamente, en los pueblos del mundo se ha inventado de todo, en cuanto a convicciones de creer en esto o en aquello, instituyendo lazos f&eacute;rreos entre hombres con mujeres, hombres con hombres, mujeres con mujeres. No cambia en mucho la cosa, en cualesquiera casos, la vida se va consumiendo, llena de inutilidades.&nbsp;- Mayantigo: Pero as&iacute; es como se perpet&uacute;a la especie humana, as&iacute; es como la naturaleza, que es sabia, lucha por su supervivencia.&nbsp;De modo que ya va siendo hora de ir poniendo fin a la veda, capullito lindo&hellip;Anda, ven aqu&iacute;, mofletuda, que te voy a comer a besos&hellip;Mmmm &iquest;a ver a qu&eacute; sabe este precioso cuellecito? - Gara: &iquest;Te puedes estar quieto, brujito? &iexcl;Qu&eacute; perpetuaci&oacute;n ni que rollos!&nbsp;Lo &uacute;nico que se sigue prolongando es este conflicto encarnizado que se oculta bajo los sublimes nombres de amor o de su lucrativo complemento, el sexo. - Ayatima: &iquest;Quieres significar que en el para&iacute;so no hab&iacute;a tal conflagraci&oacute;n, no hab&iacute;a algo como var&oacute;n y mujer enfrentados? - Gara: Seguramente no. Ah&iacute; estaba nuestro divino Ad&aacute;n, durmiendo el m&aacute;s dulce de los sue&ntilde;os, sin tener conciencia de s&iacute;. Hasta que &iexcl;milagro! apareci&oacute; el buen Se&ntilde;or y &iexcl;zas! cre&oacute; de su costilla a Eva con el pretexto de aliviar su soledad. En ese momento, Ad&aacute;n pasa a convertirse en un hombre &ldquo;masculino&rdquo; frente a eso otro femenino que se ha desprendido de su costado y que podemos aludir como &ldquo;lo otro&rdquo;, lo que no es Ad&aacute;n, lo que no es &Eacute;l. - Arminda: O sea que Eva ser&iacute;a entonces la negadora, la que nace de esa controversia. -Gara: Dices bien, Arminda. Su voz, como la esencia secreta de la Tierra, viene destilando, maldiciendo una y otra vez la ley y la cultura de los hombres, pues no hay m&aacute;s ley ni m&aacute;s cultura que la masculina, de otras no sabemos. Es por eso que se la fustiga y zahiere tanto desde los albores de la humanidad: primero a palos, despiadadamente, luego a trav&eacute;s de diversas formas m&aacute;s astutas y sutiles. - Arminda: Y sin embargo, no logran acallarla. As&iacute; lo cantan los cubanos de Barranquilla: <em>&ldquo;Ay mam&aacute;, no puedo con ella&rdquo; &ldquo;es que no puedo con ella&rdquo;&hellip; ay,ay,ay&hellip;, pam&hellip;, pam&hellip;, pam&hellip;, tralari, trarala&hellip;.</em> - Gara: No, no logran silenciarla, ella sigue en eterno di&aacute;logo con la serpiente, y sintiendo vivamente la fals&iacute;a total, para desesperaci&oacute;n del mundo. - Ayatima: Pero casi no se la escucha por ninguna parte&hellip;- Gara: Por desgracia, apenas se la oye. - Ayatima y Arminda (a coro): &iexcl;Vuelve, doncella!&nbsp;&iexcl;Vuelve, Raz&oacute;n, boca muda del secreto! A ti te imploramos nosotros, tus hijos desterrados, surge, <em>surge amica mea, et veni</em>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        8 de marzo de 2023. D&iacute;a Internacional de la Mujer
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Petisco]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Mar 2023 15:15:52 +0000]]></pubDate>
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