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    <title><![CDATA[elDiario.es - Lydia Delicado Moratalla]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/lydia-delicado-moratalla/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Lydia Delicado Moratalla]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Muñecas sexuales y su pornografía en la sociedad digital]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/munecas-sexuales-pornografia-sociedad-digital_132_10012349.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aa69cacf-8a37-46b7-9fa5-835dd333f397_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Muñecas sexuales y su pornografía en la sociedad digital"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El adjetivo "sexual" en compañía de la palabra "muñeca" plantea la confusión de que un humano pueda mantener relaciones sexuales con un objeto</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Denominadas </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>sex dolls</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> en el grueso de la sociedad digital, las mu&ntilde;ecas sexuales son objetos de silicona o TPE (elast&oacute;mero termopl&aacute;stico) que replican el tama&ntilde;o de las humanas, buscando un h&iacute;per realismo con las mismas. Su apariencia adquiere el canon con el que tradicionalmente las mujeres han sido representadas en el contexto de la pornograf&iacute;a. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Actualmente, desde hace algo m&aacute;s de una d&eacute;cada, en el mercado tambi&eacute;n encontramos las llamadas </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>sex robots</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, un producto tecnol&oacute;gico originado a partir de las mu&ntilde;ecas sexuales y que podr&iacute;a ser traducido al castellano como mu&ntilde;ecas rob&oacute;ticas. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La diferencia entre un modelo y otro estriba en la introducci&oacute;n de un dispositivo que permite a la mu&ntilde;eca rob&oacute;tica tener ciertas caracter&iacute;sticas para interactuar verbalmente. A trav&eacute;s del uso de inteligencia artificial, la mu&ntilde;eca aprende seg&uacute;n avanza la conversaci&oacute;n. Una app instalada en un smartphone o en una tablet da lugar a que el consumidor del producto pueda seleccionar el tipo de personalidad discursiva de la mu&ntilde;eca, de tal forma, que puede adquirir rasgos de que sean distintos, como el juego o el coqueteo, bajo demanda y orden externo. El control de lo que persigue replicar una mujer est&aacute; al mando del consumidor. &Eacute;l ser&aacute; quien tome todas las decisiones sobre c&oacute;mo interactuar con la simulaci&oacute;n de una humana.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La mu&ntilde;eca rob&oacute;tica tambi&eacute;n dispone de cierta capacidad de movimiento. Por ejemplo, Harmony, el modelo de Abyss Creations de California, pesta&ntilde;ea, abre y cierra los labios, gesticula y mueve ligeramente la cabeza. A algunos modelos tambi&eacute;n se les ha dotado de la posibilidad de mover las caderas para favorecer la masturbaci&oacute;n masculina.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Los fabricantes ofrecen a los consumidores multitud de opciones para seleccionar las caracter&iacute;sticas f&iacute;sicas de las mu&ntilde;ecas, con el objetivo de poder adaptarlas al gusto individual. En el relato, lanzan ideas tales como que aportan el sue&ntilde;o de crear a la mujer perfecta. A trav&eacute;s de las redes sociales, en reportajes que se pueden visualizar en las plataformas de v&iacute;deo, es interesante observar las im&aacute;genes de las cadenas de producci&oacute;n y montaje de las mu&ntilde;ecas, en las que los segmentos h&iacute;per realistas de cuerpos pl&aacute;sticos persiguen construir objetos similares a las ni&ntilde;as y a las mujeres.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Estos productos, seg&uacute;n sus creadores, est&aacute;n dise&ntilde;ados para ofrecer compa&ntilde;&iacute;a y ocupar una parte de la vida &iacute;ntima de las personas. M&aacute;s concretamente, est&aacute;n orientadas a un mercado masculino y, m&aacute;s all&aacute; de entender el objeto como un juguete sexual, el discurso que las acompa&ntilde;a gira sobre la idea de que las mu&ntilde;ecas pueden ofrecer una relaci&oacute;n rom&aacute;ntica, sexual y apasionada, sin complicaciones emocionales. De hecho, se refieren a las mu&ntilde;ecas como &ldquo;chica ideal&rdquo;, &ldquo;mujer sint&eacute;tica&rdquo;, &ldquo;la mujer de tus sue&ntilde;os&rdquo; o &ldquo;tu novia virtual&rdquo; y se publicitan con mensajes que prometen una equiparaci&oacute;n con las mujeres.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Las mu&ntilde;ecas sexuales de esta generaci&oacute;n cuentan con un sector intelectual muy involucrado en promover y legitimar el producto como una pareja con la que hacer crecer el amor y el placer. V&eacute;anse como ejemplos, los trabajos de David Levy o Kate Devlin; o las tres ediciones que se han celebrado del congreso </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Love &amp; Sex with Robots, </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">con publicaci&oacute;n de las comunicaciones en Springer</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>. </em></span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se reproduce la práctica de cosificar sexualmente a las mujeres, de una manera que representan un lugar subordinado al mandato de los varones, quienes ocupan, en contraposición, el papel de sujeto de la acción y de la escena, la posición dominante.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Efectivamente, las investigaciones en torno a las mu&ntilde;ecas sexuales han dado como resultado un debate intelectual con una producci&oacute;n creciente de art&iacute;culos en revistas especializadas y libros. Una de las l&iacute;neas de investigaci&oacute;n cr&iacute;ticas corresponde a los estudios feministas, que como teor&iacute;a cr&iacute;tica que analiza la situaci&oacute;n material y simb&oacute;lica de las mujeres en la sociedad digital; y como&nbsp;&aacute;rea intelectual que observa el devenir de la tecnolog&iacute;a, ha hallado un caso de estudio relevante, por la trascendencia que tienen las mu&ntilde;ecas sexuales y la pornograf&iacute;a que se ha generado a partir de su uso, en el proceso de construcci&oacute;n de discursos y pr&aacute;cticas que ofrecen ideas que deshumanizan a las mujeres y que, por lo tanto, crean mecanismos simb&oacute;licos de inferiorizaci&oacute;n cultural de lo femenino.</span>
    </p><h3 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:white;"><em>&nbsp;&iquest;</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">Qu&eacute; es problem&aacute;tico en estos productos?&nbsp;</span></h3><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">A trav&eacute;s del lenguaje que se est&aacute; empleando en el contexto de las </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>sex dolls</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, se establece un paralelismo simb&oacute;lico y discursivo que ubica en el mismo plano a una mujer y a un objeto que la replica de forma h&iacute;per realista. Aqu&iacute; la mujer es inferiorizada, se le atribuye el mismo rango que un producto, que un juguete sexual. Es decir, se reproduce la pr&aacute;ctica de cosificar sexualmente a las mujeres, de una manera que representan un lugar subordinado al mandato de los varones, quienes ocupan, en contraposici&oacute;n, el papel de sujeto de la acci&oacute;n y de la escena, la posici&oacute;n dominante.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Las mu&ntilde;ecas y las robots son, en realidad, productos con un fundamento muy pr&oacute;ximo a la idea original de la pornograf&iacute;a, que es la creaci&oacute;n de un material espec&iacute;fico en el que se exhiben los cuerpos desnudos de las mujeres, que bien son expuestos como objetos decorativos, bien como fragmentos expl&iacute;citos de sus genitales. Dicho material persigue activar la excitaci&oacute;n sexual masculina, para dar paso a la masturbaci&oacute;n que d&eacute; lugar al cl&iacute;max. Por ello, tal como acu&ntilde;&oacute; la antrop&oacute;loga brit&aacute;nica Kathleen Richardson, la denominaci&oacute;n que deben recibir ha de ser mu&ntilde;ecas pornogr&aacute;ficas.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El adjetivo sexual en compa&ntilde;&iacute;a de la palabra mu&ntilde;eca plantea la confusi&oacute;n de que un humano pueda mantener relaciones sexuales con un objeto. Los humanos comparten su sexualidad entre s&iacute;, pero con los juguetes no se pueden establecer relaciones sexuales. Los humanos usan los objetos de manera unidireccional, para su propia satisfacci&oacute;n. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Uno de los puntos problem&aacute;ticos de esta deriva es que gran parte de los varones que utilizan estos objetos, en sus testimonios presentes en las redes sociales y en Internet, hacen ver que asumen que la relaci&oacute;n sexual es aquello que ellos hacen simb&oacute;licamente a las mujeres. Aquellas acciones &iacute;ntimas que ellos controlan de principio a fin, coitocentradas, sin reciprocidad y bajo desconexi&oacute;n emp&aacute;tica, son identificadas como &ldquo;hacer el amor&rdquo; o &ldquo;tener sexo&rdquo;. De lo que se desprende la existencia de una sexualidad construida desde el ensimismamiento del yo masculino y un gusto expl&iacute;cito por el uso instrumentalizado del cuerpo femenino para el placer vivido en ausencia de mutualidad. Es un escenario en el que las mujeres, simb&oacute;licamente, son cosificadas al extremo.&nbsp;</span>
    </p><h3 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:white;">Pornograf&iacute;a con </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>sex dolls</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> y mu&ntilde;ecas con apariencia infantil&nbsp;</span></h3><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Pese a lo mencionado, los consumidores de estas mu&ntilde;ecas afirman construir relaciones amorosas, sexuales e &iacute;ntimas con dichos objetos y han generado un despliegue importante de comunidades virtuales en el ciberespacio. Lugares del Internet en los que comparten las im&aacute;genes de la pornograf&iacute;a que han ido produciendo a partir del uso de las mu&ntilde;ecas. Y canales dentro de las grandes plataformas de v&iacute;deos pornogr&aacute;ficos gratuitos. P&aacute;ginas que lideran el tr&aacute;fico mundial del Internet, como las pertenecientes a la compa&ntilde;&iacute;a MindGeek y que dan acogida a v&iacute;deos rodados con </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>sex dolls</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> que suman millones de visualizaciones actualmente. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Entre todas esas im&aacute;genes, tambi&eacute;n se encuentran aquellas que se han producido con el uso de mu&ntilde;ecas que tienen apariencia infantil y a las que se las refiere como si fueran ni&ntilde;as. Es decir, los consumidores de mu&ntilde;ecas h&iacute;per realistas de apariencia infantil est&aacute;n produciendo material audiovisual expl&iacute;cito cuyo acceso es libre, gratuito y disponible en las p&aacute;ginas pornogr&aacute;ficas de mayor tr&aacute;fico mundial. Tambi&eacute;n en blogs, redes sociales y revistas digitales.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El contenido es diverso. En parte de dicho contenido se practican torturas y aquello que sobresale, por encima de las narraciones con n&uacute;cleo mis&oacute;gino sobre las mujeres, es la escenificaci&oacute;n de la violaci&oacute;n a ni&ntilde;as y a adultas. En ocasiones la alusi&oacute;n a la violaci&oacute;n es directa. En todo ello, lo que se presenta en las im&aacute;genes es la representaci&oacute;n realista de una ni&ntilde;a o una mujer con apariencia de estar inconscientes, que son utilizadas por varones que poseen el control total de la situaci&oacute;n. Este elogio a la violaci&oacute;n, que se consume en millones de visualizaciones, constituye uno de los nudos m&aacute;s problem&aacute;ticos del caso estudiado y plantea uno de los grandes retos que est&aacute;n presentes en la sociedad digital con la presencia de un modelo de pornograf&iacute;a desregulado que ha erotizado el ejercicio de la violencia contra las mujeres y que ha fortalecido los relatos de la dominaci&oacute;n masculina y la subordinaci&oacute;n femenina.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lydia Delicado Moratalla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/munecas-sexuales-pornografia-sociedad-digital_132_10012349.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Mar 2023 05:00:20 +0000]]></pubDate>
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