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    <title><![CDATA[elDiario.es - Carolina Belenguer Hurtado]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/carolina-belenguer-hurtado/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Carolina Belenguer Hurtado]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Las vacaciones como oportunidad para cambiar nuestra psicología ambiental]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cienciacritica/vacaciones-oportunidad-cambiar-psicologia-ambiental_132_11585723.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2aa138ff-f7f3-4f5b-a883-b9bc6eb09691_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las vacaciones como oportunidad para cambiar nuestra psicología ambiental"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las vacaciones son un buen momento para descansar de la ecoansiedad, un trastorno cada vez más frecuente, especialmente en jóvenes. Sin embargo, el veraneo, en todas sus modalidades deja una huella ambiental importante y el mismísimo turismo, esa fuente de ingresos esencial para la economía de países como España, se está mostrando insostenible </p></div><p class="article-text">
        Tumbada la vida en una hamaca, enterrados los pies en la arena, paseando la vista por nuevos paisajes y respirando profundo para llevarnos ese instante al futuro. Las vacaciones no solo nos permiten reducir el estr&eacute;s y nos producen satisfacci&oacute;n, sino que <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2666957920300069" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">numerosos estudios cient&iacute;ficos</a> demuestran que la pausa vacacional mejora el rendimiento cognitivo y la capacidad de atenci&oacute;n, regenerando nuestras capacidades intelectuales, erosionadas gradualmente tras semanas o meses de trabajo y preocupaci&oacute;n. El art&iacute;culo 24 de la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos lo dej&oacute; muy claro ya en 1948: &ldquo;Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitaci&oacute;n razonable de la duraci&oacute;n del trabajo y a vacaciones peri&oacute;dicas pagadas&rdquo; En paralelo a la cruzada para que este derecho se universalice de verdad, es preciso revisar el sentido y la utilidad actual de las vacaciones. Porque los tiempos cambian. Y no solo en materia estrictamente laboral.
    </p><p class="article-text">
        El ideal de unas buenas vacaciones es apagar todas las emociones que inundan, paralizan y sobrecogen el alma. La actualidad cient&iacute;fica, social, ambiental y pol&iacute;tica nos carga de este tipo de emociones ya que vivimos tiempos <a href="https://www.annualreviews.org/content/journals/10.1146/annurev-environ-012220-014708" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cada vez m&aacute;s tensos y conflictivos</a>. Tomarnos unos d&iacute;as libres es una buena decisi&oacute;n para desbloquear la causa de muchos de nuestros malestares. Del mismo modo que el <a href="https://www.imrpress.com/journal/JIN/21/5/10.31083/j.jin2105132/htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ejercicio f&iacute;sico se ha demostrado eficaz</a> para resolver la depresi&oacute;n, las emociones paralizantes o sobrecogedoras se pueden canalizar o afrontar mediante la proactividad y la ejecuci&oacute;n de tareas y actividades. Hacer algo tiene, en s&iacute; mismo, consecuencias positivas ante los pensamientos y emociones que desencadenan las preocupaciones. Adem&aacute;s, este &ldquo;hacer&rdquo;, cuya intenci&oacute;n es salir de ese estado de tensi&oacute;n, pone en marcha comportamientos que buscan mantener la satisfacci&oacute;n y detener la insatisfacci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las vacaciones son un buen momento para descansar de la ecoansiedad, un trastorno cada vez m&aacute;s frecuente, <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/inm.13099?casa_token=NKvdYNhpyYAAAAAA%3Ab4J10rdGZ1ZKzSRkM6tOyjjaHo6UgOCC5OR2wAVedSm-VTJvHcN2XLK2sihvGt9Bu3kUJmpLjxp6DAvl" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">especialmente en j&oacute;venes</a>. Sin embargo, el veraneo, en todas sus modalidades deja una huella ambiental importante y el mism&iacute;simo turismo, esa fuente de ingresos esencial para la econom&iacute;a de pa&iacute;ses como Espa&ntilde;a, se est&aacute; mostrando insostenible en todos los frentes (no solo en lo ambiental) y brotan iniciativas para regularlo tanto en nuestro pa&iacute;s, con los casos de <a href="https://www.bbc.com/mundo/articles/c89zjdnwewqo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Canarias</a>, <a href="https://www.mallorcadiario.com/preocupacion-incremento-manifestaciones-turismofobia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Baleares</a>, <a href="https://efe.com/cantabria/2024-05-18/protesta-masificacion-turistica-cantabria/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cantabria</a> y <a href="https://elpais.com/economia/2024-06-29/miles-de-personas-se-manifiestan-en-malaga-contra-el-turismo-masivo.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">M&aacute;laga</a>, como fuera de &eacute;l, con las situaciones de <a href="https://www.eleconomista.es/economia/noticias/12925052/07/24/la-masificacion-turistica-obliga-a-japon-a-tomar-medidas-drasticas-precios-mas-altos-para-los-extranjeros.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jap&oacute;n</a>, <a href="https://www.xataka.com/magnet/islandia-empieza-a-ser-destino-turistico-popular-que-busca-blindarse-masificacion-como-impuestos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Islandia</a> o <a href="https://cnnespanol.cnn.com/2022/08/19/turismo-hawai-perjudicial-residentes-trax/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Haw&aacute;i</a>. Es muy parad&oacute;jico que hasta c&oacute;mo descansamos o nos distraemos en vacaciones pueda generar estr&eacute;s o ecoansiedad. Es evidente que en materia vacacional hay mucho que mejorar y uno de los aspectos menos atendido es la psicolog&iacute;a ambiental.
    </p><p class="article-text">
        Elke <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Elke_U._Weber" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Weber</a>, psic&oacute;loga, que hace poco recibi&oacute; el <a href="https://www.frontiersofknowledgeawards-fbbva.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">premio&nbsp; Fundaci&oacute;n BBVA Fronteras del conocimiento en Ciencias Sociales</a>, ha estudiado sobre la manera en que tomamos decisiones y construimos preferencias. Ha sido profesora en la Universidad de Columbia donde fund&oacute; el Center for Research on Environmental Decisions (CRED) y ahora da clases en la Universidad de Princeton con <a href="https://elke-u-weber.com/en/elke-u-weber/teaching/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cursos</a> en los que aplica los conocimientos de la psicolog&iacute;a a la pol&iacute;tica energ&eacute;tica y ambiental y a la ingenier&iacute;a, la energ&iacute;a y las decisiones ambientales. Entre las propuestas m&aacute;s positivas que Weber puede aportar a nuestras vacaciones est&aacute; la de <a href="https://www.lavanguardia.com/encatala/20240630/9770157/gent-sentir-orgullosa-d-actuar-crisi-climatica-culpable.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sentirnos orgullosos y no culpables</a> de actuar contra la crisis clim&aacute;tica. Sentir orgullo de ser parte, una peque&ntilde;a parte si se quiere, de la soluci&oacute;n, pero de una soluci&oacute;n muy grande. Orgullo que act&uacute;a como motivador para seguir tomando decisiones que son el fruto de la consideraci&oacute;n de las emociones, de los datos cient&iacute;ficos, del poder econ&oacute;mico, de las experiencias personales, las creencias, etc. Weber apuesta por aumentar el conocimiento sobre como todas estas variables influyen en la conducta pro ambiental y como podr&iacute;an contribuir a tomar decisiones de las que sentir orgullo. Una actualizaci&oacute;n que requiere una versi&oacute;n mejorada de todos nosotros y nosotras. Algo que quiz&aacute; puede hacer a&uacute;n m&aacute;s imprescindibles las vacaciones.
    </p><p class="article-text">
        Elke Weber ha sido la primera psic&oacute;loga que trabaj&oacute; con el <a href="https://www.ipcc.ch/report/sixth-assessment-report-working-group-3/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">IPCC</a> en la redacci&oacute;n de los informes quinto y sexto. En el cap&iacute;tulo 5 que se titula &ldquo;Demanda, servicios y aspectos sociales de la mitigaci&oacute;n&rdquo;, se recogen los estudios m&aacute;s relevantes en el campo de la psicolog&iacute;a del cambio clim&aacute;tico. Investigando como se toman decisiones bajo situaciones de riesgo e incertidumbre se podr&iacute;an dise&ntilde;ar entornos que hagan m&aacute;s probable tomar decisiones que de manera natural conduzcan a respuestas m&aacute;s acordes con las necesidades del planeta. El informe subraya el &eacute;xito de las intervenciones que trabajan a trav&eacute;s de lo que se llama la arquitectura de las decisiones. Los objetivos son tratar de mejorar, cambiar o evitar algunos de los comportamientos de forma que el cambio clim&aacute;tico pueda ser revertido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Parte de la <a href="https://www.youtube.com/watch?v=2tBlNkGCg5Y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">idea</a> de que el ser humano toma decisiones fundamentalmente priorizando su experiencia personal. Mantiene adem&aacute;s que las creencias previas influyen en la interpretaci&oacute;n de la informaci&oacute;n y en las respuestas conductuales. Las olas de calor, las migraciones, los conflictos o la p&eacute;rdida de cosechas son una muestra de la crisis clim&aacute;tica solo si previamente se cre&iacute;a en &eacute;l.&nbsp; La certeza de la propia experiencia impone las creencias con las que se construye la realidad. Ver, tocar, sentir es creer.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La psicolog&iacute;a social cuenta con estudios que examinan la eficacia de distintas intervenciones para alentar cambios de comportamientos. Por ejemplo, Goldstein, Cialdini y Griskevicius midieron los efectos que produc&iacute;an mensajes diferentes en la toma de decisiones. Colocaron una tarjeta en las habitaciones de hoteles con mensajes diversos para animar a los/as hu&eacute;spedes a participar en un programa de reutilizaci&oacute;n de toallas. Este tipo de decisi&oacute;n precisa que se generen argumentos a favor de una u otra opci&oacute;n. Estos argumentos o <a href="https://business.columbia.edu/sites/default/files-efs/pubfiles/4763/query%20theory.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">consultas</a> se realizan secuencialmente. Cuando se piensa sobre una de las opciones se inhibe el pensamiento sobre la otra. Es sumamente importante entender la manera en que trabaja el cerebro.
    </p><p class="article-text">
        Normalmente la primera opci&oacute;n que se considera parte con ventaja. Estas consultas tienen como objetivo encontrar las mejores razones para actuar de una u otra manera. Pero tambi&eacute;n, hay que tener en cuenta que las situaciones y espacios en los que nos movemos tienen una serie de caracter&iacute;sticas que priman unas opciones sobre otras. Es la opci&oacute;n por defecto. Los autores encontraron que para tomar decisiones se recurre a contrastar los argumentos con las normas sociales que se respetan o con las identidades con las que se simpatiza. Este es un ejemplo de que al hacer m&aacute;s visible la opci&oacute;n de la sostenibilidad son m&aacute;s las personas que la eligen. Elke Weber opina que <a href="https://elke-u-weber.com/media/2007_psychologicalscience_weber.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esta racionalidad limitada</a>, sumada a la configuraci&oacute;n de los entornos en la que los factores contextuales tienen gran importancia, ejerce una inmensa influencia en la manera en que se percibe, se aprende, y se recuerda la informaci&oacute;n. Los patrones de las conductas y las preferencias no se deben a un orden natural de las cosas, sino a que son construidos a partir de estos factores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Replantear h&aacute;bitos significa poner en marcha procesos de consulta y superar barreras psicol&oacute;gicas como el pensamiento a corto plazo. Pero para que no se queden en simples medidas de lavado de imagen verde se deben acompa&ntilde;ar de las modificaciones estructurales y legislativas que faciliten y mejoren conductas beneficiosas para conservar y mejorar la vida
    </p><p class="article-text">
        Superar el miedo a perder las comodidades, los privilegios, la posici&oacute;n social o cualquier otra preferencia socialmente construida puede conducir a mejorar las pol&iacute;ticas de bienestar p&uacute;blico, como pas&oacute; con la prohibici&oacute;n de fumar en lugares p&uacute;blicos. Las consecuencias a resaltar de estas transformaciones deben ligarse a los beneficios que puede traer el <a href="https://www.cell.com/iscience/fulltext/S2589-0042(22)00224-3?_returnURL=https%3A%2F%2Flinkinghub.elsevier.com%2Fretrieve%2Fpii%2FS2589004222002243%3Fshowall%3Dtrue" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">futuro</a>. Los riesgos de padecer enfermedades, perder ciertas capacidades o morir prematuramente que se asocian con el tabaco tambi&eacute;n pueden asociarse a las amenazas que supone el cambio clim&aacute;tico. Ahorrar energ&iacute;a, consumir renovables o cuidar los recursos h&iacute;dricos son acciones que se pueden realizar aqu&iacute; y ahora y que traer&aacute;n mejoras a largo plazo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las transformaciones sociales de este tipo llevan aparejados replanteamientos en las normas sociales que otorgan prestigio y autoridad. Hace unos a&ntilde;os se consideraba que fumar era signo de distinci&oacute;n, elegancia y modernidad; hoy en d&iacute;a, por el contrario, ha pasado a estar asociado a conductas adictivas y a patolog&iacute;as m&eacute;dicas por lo que fumar ha dejado de ser una conducta valorada socialmente. Quiz&aacute; sea posible hacer que peque&ntilde;os gestos individuales y grandes intervenciones institucionales hagan atractivas las opciones que defienden la vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La propuesta de Elke Weber es hacer que las acciones que puedan tener beneficios en el futuro sean las opciones por defecto a la hora de hacer elecciones y as&iacute; tomar m&aacute;s y mejores decisiones ecol&oacute;gicas. El planteamiento es fomentar normas sociales, legislaciones e identidades orgullosas que permitan tomar buenas decisiones para la naturaleza, para nosotros/as y para la humanidad. Y hacerlo entendiendo y aceptando la forma en la que nuestro cerebro funciona y nos lleva a tomar decisiones a diario.
    </p><p class="article-text">
        Muchos de estos cambios pueden acometerse en periodos reflexivos y emocionalmente equilibrados, tales como los que tienen lugar cuando desconectamos de las fuentes laborales de estr&eacute;s. La tarea que quedar&iacute;a pendiente ser&iacute;a dise&ntilde;ar nuevos entornos de decisi&oacute;n en nuestros espacios que hicieran m&aacute;s f&aacute;cil tomar decisiones que nos encaminen a unas mejores versiones de nosotros y nosotras. Esas versiones son imprescindibles para afrontar los cambios ecosociales que nos apremian.&nbsp; Esas versiones har&iacute;an virtuosos muchos de los ciclos viciosos a los que nos llevan los escenarios clim&aacute;ticos, sociales y geopol&iacute;ticos que se perciben con ansiedad viviendo en entornos laborales y cotidianos que son a menudo estresantes. Y lo m&aacute;s importante: esas versiones nos permitir&iacute;an disfrutar realmente de unas m&aacute;s que merecidas vacaciones de vez en cuando.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carolina Belenguer Hurtado, Fernando Valladares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cienciacritica/vacaciones-oportunidad-cambiar-psicologia-ambiental_132_11585723.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Aug 2024 19:49:45 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[La ecoansiedad en el país con tiempo para los dobladillos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cienciacritica/ecoansiedad-pais-tiempo-dobladillos_132_11476559.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/05ba0a8e-f49a-4a7b-b5b1-da13b5381513_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ecoansiedad en el país con tiempo para los dobladillos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cambio climático representa una gran oportunidad para que las mujeres lideren el cambio ya que las funciones que realizan están estrechamente ligadas a áreas básicas de las transiciones verdes, como el ahorro de la energía en los hogares, el consumo alimentario, la planificación de necesidades y el mantenimiento de las redes sociales y comunitarias</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Las_aventuras_de_Alicia_en_el_pa%C3%ADs_de_las_maravillas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alicia en el pa&iacute;s de las Maravillas</a> re&uacute;ne muchos personajes exc&eacute;ntricos, pero quiz&aacute; ninguno con el que identificarnos m&aacute;s que con el Conejo Blanco. Siempre pendiente del minuto en el que vive y siempre llegando tarde al minuto siguiente. Siempre apresurado, angustiado y molesto por la falta de tiempo.&nbsp;Hay muchos ensayos acerca del <a href="https://www.plataformaeditorial.com/libro/6473-por-que-el-tiempo-vuela" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tiempo</a>, sobre lo que es o no es, sobre c&oacute;mo se mide, sobre c&oacute;mo lo invertimos, pasamos o perdemos, si lo conciliamos, dedicamos, respetamos o nos lo tomamos. Cada a&ntilde;o, al finalizar, se intercambian deseos de buena fortuna y entre aquellos que triunfan destacan los que desean m&aacute;s tiempo de recreo con las personas que se ama, ya que se vive en la insatisfacci&oacute;n permanente por las tareas y atenciones a las que nunca se llega debido al modelo econ&oacute;mico que obliga a trabajar m&aacute;s y m&aacute;s para acumular bienes, que no bienestar, y pagar m&aacute;s y m&aacute;s servicios, prestaciones y ayudas. Nuestro reloj biol&oacute;gico se desajusta debido a h&aacute;bitos alimentarios err&oacute;neos y horarios de sue&ntilde;o incorrectos impulsados por un modo de vida urgente. A medida que <a href="https://www.emergentresearch.org/article_html.php?did=13981&amp;issueno=0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el mundo moderno nos desincroniza</a> con nuestros ritmos naturales, caemos en la trampa de enfermedades graves como la obesidad, la hipertensi&oacute;n, la hiperlipidemia, la diabetes, el c&aacute;ncer, y un largo etc&eacute;tera. La <a href="https://timeuse.barcelona/es/publicaciones/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">falta de tiempo</a> para reflexionar sobre las propias condiciones de vida no solo nos enferma individualmente sino tambi&eacute;n a escala social, amplificando las desigualdades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Utilizamos la palabra tiempo tambi&eacute;n para referirnos a las condiciones meteorol&oacute;gicas. Y las convergencias no solo conciernen a la palabra y su polisemia sino que sus consecuencias empiezan a converger: las disrupciones clim&aacute;ticas nos enferman y generan desigualdades. La falta de tiempo para reflexionar sobre el nuevo clima no nos deja ver los impactos que tiene sobre nuestra propia vida.
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3762778/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ecoansiedad</a> entendida como la respuesta al estr&eacute;s que surge cuando se deben encarar todas las circunstancias de las crisis eco sociales, (las noticias de las sequias o incendios forestales, las advertencias sobre la p&eacute;rdida de biodiversidad o la contaminaci&oacute;n de los mares), causa desequilibrios tanto emocionales como fisiol&oacute;gicos. Pensar en que un d&iacute;a pueden desaparecer las abejas o las playas, que el petr&oacute;leo se acabar&aacute;, que el negocio del turismo cambiar&aacute;, qu&eacute; los precios de los alimentos subir&aacute;n y tantas otras cosas cambiar&aacute;n r&aacute;pida y profundamente, no deja a nadie indiferente. Si el futuro que la ciencia dibuja es este, <a href="https://academic.oup.com/bioscience/article/73/12/841/7319571?login=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ser&iacute;a muy peligroso que se desoigan</a> las alertas y que se siga escondiendo la basura en los oc&eacute;anos o en los pa&iacute;ses del Sur global.
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora los criterios que han predominado en la toma de grandes decisiones han sido los fundamentalmente econ&oacute;micos, ya que en esta ecuaci&oacute;n no entraban ni las emociones, ni el valor de los cuidados. Sin ambas cosas, nos movemos hacia el fin de las playas en agosto, de las tierras salvajes, de tradiciones debidas a las migraciones, de practicar deportes como el esqu&iacute; o de disponer de aceite de oliva. Para muchos ha llegado el momento de <a href="https://anthrosource.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1002/sea2.12310?casa_token=Eb-5uNttf-IAAAAA%3AhFZRohqZ1WHfMc_iuKIL6pF4W2F2bCCcHZLGFWb3Y8nc1h0mJwBYZppjSjYiENDsC2D0f0n-kqnW33s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dirigirnos hacia el fin de los mecanismos</a> que nos hacen esclavos y esclavas de una mentalidad materialista que valora por lo que se posee y no por lo que se es.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://metode.es/revistas-metode/llibres-revistes-revistes/dont-even-think-about-it-de-george-marshall-2.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Concretar</a> los problemas que van a surgir con el cambio clim&aacute;tico en la vida diaria ayuda a identificar como impactan los comportamientos en la subida de la temperatura.
    </p><p class="article-text">
        El cambio no puede producirse si no existe una preocupaci&oacute;n, una conceptualizaci&oacute;n de la situaci&oacute;n como problem&aacute;tica. Pero, &iquest;a qui&eacute;n no le importa cuidar de los suyos, a qui&eacute;n no le importa vivir m&aacute;s y con mejor calidad de vida, a qui&eacute;n no le importa respirar mejor aire, a qui&eacute;n no le importa comer m&aacute;s sano y beber agua m&aacute;s pura, a qui&eacute;n no le importa que sus hijas e hijos puedan estudiar en igualdad de condiciones o trabajar en aquello que les apasione, a quien no le importa que tengan mejores vidas y que puedan alcanzar las metas que se propongan?
    </p><p class="article-text">
        Si no existe un motivo, una se&ntilde;al que nos indique que lo que se est&aacute; viviendo puede ser considerado un problema, <a href="https://www.annualreviews.org/content/journals/10.1146/annurev-psych-020821-011744" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el comportamiento ser&aacute;</a> el que ya se haya consolidado, por tradici&oacute;n, por familiaridad o por costumbre. La preocupaci&oacute;n es poner la atenci&oacute;n en encontrar una soluci&oacute;n a aquello que nos importa: viviendas dignas, ciudades inclusivas, jornadas laborales que permitan vivir en plenitud, redes energ&eacute;ticas renovables, transporte p&uacute;blico y verde, servicios de salud de calidad que promuevan la igualdad antes y despu&eacute;s de los desastres clim&aacute;ticos que puedan producirse.
    </p><p class="article-text">
        Muchas personas sienten y piensan que el cambio clim&aacute;tico ya est&aacute; presente, en las olas de calor, en la subida de las temperaturas, en la falta de lluvias y en general en el encarecimiento de los bienes que son necesarios para mantener la vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://news.un.org/es/story/2023/11/1525387" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Las inversiones econ&oacute;micas y sociales</a> que hasta el momento se han retrasado por considerar que el cambio clim&aacute;tico era cosa de otros pa&iacute;ses y de otro tiempo futuro, ya no pueden ser eludidas. Precisamente porque los resultados son y se sienten cada vez m&aacute;s cercanos, claros y catastr&oacute;ficos. La preocupaci&oacute;n ecol&oacute;gica se siente en las intersecciones con las desigualdades econ&oacute;micas, de g&eacute;nero o de raza, con los derechos humanos y la paz.
    </p><p class="article-text">
        Identificar los ajustes que pueden hacerse para acomodar las acciones al sentimiento de hacer lo correcto por el planeta <a href="https://www.brookings.edu/articles/understanding-the-growing-radical-flank-of-the-climate-movement-as-the-world-burns/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">implica el coraje de levantarse ante el poder econ&oacute;mico</a> y encontrar los l&iacute;mites personales de la insumisi&oacute;n. El derribo de las barreras estructurales proponiendo normas y legislaciones que acompa&ntilde;en y hagan posible alcanzar la toma de conciencia pondr&aacute;n en el <a href="https://feminismos.catedra.com/libro/357_ecofeminismo-para-otro-mundo-posible/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">centro la vida</a>. El abandono de esta econom&iacute;a y de los valores materialistas que proclama plantea retos importantes a toda la humanidad. La <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Aversi%C3%B3n_a_la_p%C3%A9rdida" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aversi&oacute;n a la p&eacute;rdida</a> es un efecto bien estudiado en la psicolog&iacute;a econ&oacute;mica. Kahneman y Tversky, premios Nobel de Econom&iacute;a, encontraron que las personas son mucho m&aacute;s reacias a perder en el corto plazo que a valorar positivamente las ganancias a largo plazo. Las p&eacute;rdidas se viven de manera m&aacute;s dolorosa y cualquier renuncia o sacrificio se sufre f&iacute;sica y psicol&oacute;gicamente.
    </p><p class="article-text">
        La toma de conciencia es el proceso que lleva a superar el pensamiento cortoplacista y a atravesar ese sentimiento desagradable que es la preocupaci&oacute;n por la naturaleza, como muestra del amor por el planeta y de la compasi&oacute;n por los seres vivos. La ecoansiedad es el paso previo que incita a buscar las soluciones m&aacute;s adecuadas para disminuir la disonancia entre lo que debe hacerse y lo que se hace. Para dar ese paso hace falta no solo decisi&oacute;n, sino tiempo de reflexi&oacute;n. Un tiempo para experimentar el conflicto emocional que supone callarse las condiciones precarias y abusivas o las pr&aacute;cticas de lavado verde a las que la ciudadan&iacute;a se ve sometida puede conducir a encontrar las ra&iacute;ces comunes de los monstruos que pueblan las vidas. Mientras que las soluciones al cambio clim&aacute;tico se planteen &uacute;nicamente como un problema de dinero que puede ser abordado a trav&eacute;s de la toma racional de decisiones maximizando la utilidad, las ventajas y el inter&eacute;s econ&oacute;mico propio o del grupo, y no se conecte con las estructuras sociales y culturales que permiten mantener esas estructuras de poder solo se estar&aacute;n poniendo parches insuficientes, temporales y deficientes.
    </p><p class="article-text">
        Las <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Martha_Nussbaum" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">relaciones socioecon&oacute;micas</a> determinadas por la divisi&oacute;n sexual del trabajo imposibilitan a la mitad de la poblaci&oacute;n alcanzar su m&aacute;ximo potencial de crecimiento debido a los roles y responsabilidades que la cultura tradicional delega en ellas. Estas tareas aumentan la carga de trabajo y por tanto el tiempo que se dedica a las tareas del mantenimiento del hogar y los cuidados. El cambio clim&aacute;tico representa una gran oportunidad para que las mujeres lideren el cambio ya que las funciones que realizan est&aacute;n estrechamente ligadas a &aacute;reas b&aacute;sicas de las transiciones verdes, como el ahorro de la energ&iacute;a en los hogares, el consumo alimentario, la planificaci&oacute;n de necesidades y el mantenimiento de las redes sociales y comunitarias.
    </p><p class="article-text">
        Encontrar tiempo para lo importante, para la gesti&oacute;n de las emociones y para cambiar de h&aacute;bitos, pasa por desafiar la cultura hegem&oacute;nica, los roles y estereotipos en los que nos vemos atrapadas y atrapados. Requiere superar muchas barreras psicol&oacute;gicas, tomar conciencia de que el cambio clim&aacute;tico est&aacute; pasando aqu&iacute; y ahora, y de que lo que hagamos hoy es un regalo para el futuro. Lo que ofrecemos a los seres que amaremos, hijos, hijas y nietos y nietas es nada menos que tiempo. Un tiempo que podr&aacute;n dedicarlo a lo que decidan, sea prepararse para una marat&oacute;n, visitar un museo o coser un dobladillo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carolina Belenguer Hurtado, Fernando Valladares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cienciacritica/ecoansiedad-pais-tiempo-dobladillos_132_11476559.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Jun 2024 04:01:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ecoansiedad en el país con tiempo para los dobladillos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Masculinidad insostenible en tiempos de cambio climático]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cienciacritica/masculinidad-insostenible-tiempos-cambio-climatico_132_10986261.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/be01c56c-0a7e-4307-9ac3-3f3e2be471ac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Masculinidad insostenible en tiempos de cambio climático"></p><p class="article-text">
        Parece que la humanidad ha perdido los frenos. No s&oacute;lo por las guerras activas y las que se encuentran silenciadas, sino porque parece que la ambici&oacute;n por acumular riquezas no tiene fin. Las empresas con mayores beneficios son mayoritariamente responsables de las emisiones de gases de efecto invernadero. Los nudos que atan esta voracidad y las maneras en las que se conectan con el cambio clim&aacute;tico merecen ser rastreados. Bernard Arnault, Elon Musk, Jeff Bezos, Larry Ellison, Warren Buffet, Bill Gates, Gautam Adani, Carlos Slim Hel&uacute;, Mukesh Ambani, Steve Ballner&hellip; son algunas de las personas m&aacute;s ricas del mundo. Solo hay una mujer entre las 10 primeras, Fran&ccedil;oise Bettencourt Meyers. Sus patrimonios oscilan desde los 200.000 millones de d&oacute;lares a los 85.000, seg&uacute;n la revista <a href="https://forbes.es/forbes-ricos/241690/lista-forbes-estas-son-las-10-personas-mas-ricas-del-mundo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">FORBES</a>. La lista en Espa&ntilde;a de los 100 mejores CEO de 2022 incluye a un total de 9 mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el informe de la organizaci&oacute;n sin &aacute;nimo de lucro, <a href="https://www.epi.org/publication/ceo-pay-in-2022/#epi-toc-2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Instituto de Pol&iacute;tica Econ&oacute;mica</a> de los EE.UU., la remuneraci&oacute;n de los cargos y altos ejecutivos ha ayudado a impulsar el crecimiento de los ingresos del 1% de la poblaci&oacute;n, contribuyendo de manera masiva a aumentar las desigualdades. La remuneraci&oacute;n de un CEO en 2022 de una empresa estadounidense promedio fue 344 veces la de sus trabajadores/as. Por ejemplo, Red Hastings, codirector ejecutivo y presidente de la junta de Netflix Inc recibe una compensaci&oacute;n salarial de 51.073.237 d&oacute;lares, mientras que el salario medio de sus trabajadores es de 218.400 d&oacute;lares. James Quincey, CEO de Coca-Cola company declar&oacute; en 2022 unas ganancias de 22.822.519; sin embargo, el trabajador/a medio ingres&oacute; 12.122 d&oacute;lares, seg&uacute;n la <a href="https://aflcio.org/paywatch/company-pay-ratios" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">AFL-CIO</a> (Federaci&oacute;n Americana del trabajo y el Congreso de Organizaciones Industriales).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se podr&iacute;a seguir con muchos otros casos, Eric Yuan (Zoom), Darren Woods (Exxon Mobil), Albert Bourla (Pfizer), Robert Bakish (Paramount), Mary Barra (General Motors), Christopher Nassetta (Hilton), Enrique Lores (HP), Michael Niebach (Mastercard), James Farley (Ford), Christopher Kempczinski (McDonald&acute;s), Richard Muncrief (Devon, petroqu&iacute;mica), Edward Breen (DuPont), etc. En Espa&ntilde;a, el <a href="https://www.ine.es/prensa/ees_2021.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe INE</a> del a&ntilde;o 2021, destaca que el salario medio del grupo de direcci&oacute;n y gerencia fue un 128,7% superior a la del resto de ocupaciones.
    </p><p class="article-text">
        Las empresas que ocupan estas primeras posiciones representan sectores como el de la extracci&oacute;n de minerales y energ&iacute;as f&oacute;siles, las petroqu&iacute;micas, la fabricaci&oacute;n de bienes de consumo y actividad industrial de motores de combusti&oacute;n, la construcci&oacute;n, el transporte, las telecomunicaciones o las actividades bancarias y las inversiones financieras. Todos ellos son sectores masculinizados en los &oacute;rganos de direcci&oacute;n, gesti&oacute;n y producci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.unwomen.org/sites/default/files/2023-09/progress-on-the-sustainable-development-goals-the-gender-snapshot-2023-en.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Naciones Unidas,</a> en uno de sus &uacute;ltimos informes, se&ntilde;ala que 1 de cada 10 mujeres vive en extrema pobreza. Especialmente las mujeres entre los 25 y los 34 a&ntilde;os tienen 1,2 veces m&aacute;s probabilidades de ser pobres que los varones de su misma edad, ya que el acceso a la propiedad de la tierra, a los cuidados m&eacute;dicos, a la planificaci&oacute;n familiar, a la educaci&oacute;n y el derecho a un trabajo es menor. Algunas de las <a href="https://www.inmujeres.gob.es/MujerCifras/Infografia/Docs/2023/JornadaParcial2023.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cifras</a> que destacan en relaci&oacute;n a las diferencias entre las mujeres y los varones es que ellas tienen la mayor&iacute;a de los trabajos a tiempo parcial (en la UE triplican a los hombres), reciben menores salarios y beneficios, trabajan m&aacute;s horas dedicadas a las labores de cuidado familiar (2,8 horas m&aacute;s que los hombres por d&iacute;a) y en su vida laboral sufren m&aacute;s interrupciones. El Ministerio de Igualdad de Espa&ntilde;a estima que la ganancia media anual es de 22.467 euros para las mujeres y de 27.643 para los varones. La fuerza laboral femenina es del 61,4% frente al 90,6% en el caso de los hombres. Ocupan el 35,5% de los puestos en los gobiernos nacionales y solo el 28,2% de los puestos en la direcci&oacute;n de empresas. En la UE, el porcentaje de eurodiputadas no llega al 40%. Las mujeres en ciencia, ingenier&iacute;a y tecnolog&iacute;a constituyen el 25%, s&oacute;lo 1 de cada 3 investigadores es mujer y s&oacute;lo un 17% ostentan patentes internacionales.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Hay alguna relaci&oacute;n entre el cambio clim&aacute;tico y la desigual riqueza que poseen mujeres y varones? Hay varias conexiones, empezando por la relaci&oacute;n entre riqueza y contribuci&oacute;n al calentamiento global. Las emisiones de CO2 son mayores cuanto m&aacute;s rico es el pa&iacute;s, y dentro de cada pa&iacute;s contamina m&aacute;s quien m&aacute;s ingresos tiene.
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://wid.world/wp-content/uploads/2023/01/CBV2023-ClimateInequalityReport-3.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desigualdad clim&aacute;tica</a> es reflejo de la desigualdad econ&oacute;mica, por lo que identificar de qu&eacute; modos se contribuye a la crisis ecol&oacute;gica es necesario para plantear pol&iacute;ticas clim&aacute;ticas ambiciosas y efectivas. Las evaluaciones realizadas hablan de que el 10% de las personas m&aacute;s ricas son responsables de casi la mitad de las emisiones de di&oacute;xido de carbono, es decir, que contaminan lo mismo que el 90% restante de la poblaci&oacute;n. Pero, lo que es a&uacute;n peor, el 1% m&aacute;s rico de la poblaci&oacute;n es responsable de provocar tanta contaminaci&oacute;n como el 50% de las personas con menos ingresos. El 10% m&aacute;s rico est&aacute; compuesto por los/as gerentes, directores o due&ntilde;os de empresas e industrias que mantienen actividades basadas en la extracci&oacute;n de los recursos naturales del planeta, las petroleras, las mineras, las gasistas, las constructoras.
    </p><p class="article-text">
        La emisi&oacute;n de gases de efecto invernadero desencadena eventos clim&aacute;ticos extremos, como las sequ&iacute;as o las olas de calor, que se relacionan con las condiciones laborales y econ&oacute;micas de los y las trabajadores empeor&aacute;ndolas significativamente. No es de extra&ntilde;ar que la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n, de bajos y medios ingresos, est&eacute; mucho m&aacute;s expuesta a los riesgos asociados al cambio clim&aacute;tico representa. Por ejemplo, aquellas personas que viven de la agricultura, ganader&iacute;a y pesca, est&aacute;n viendo como sus medios de vida est&aacute;n cambiando, debilit&aacute;ndose las condiciones de subsistencia e incrementando las situaciones que hacen m&aacute;s vulnerable a esta poblaci&oacute;n. <a href="https://www.bbvaresearch.com/wp-content/uploads/2023/05/EW_030523__La-Desigualdad-de-la-Huella-de-Carbono-de-los-Hogares-Espanoles-en-Alta-Definicion-y-en-Tiempo-Real.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La desigualdad de la huella de carbono de los hogares espa&ntilde;oles</a> est&aacute; directamente asociada a los ingresos, a la edad y al g&eacute;nero. En Espa&ntilde;a tambi&eacute;n se verifica esa relaci&oacute;n global de que el 10% m&aacute;s rico de la poblaci&oacute;n contamina casi tanto como el 50% m&aacute;s pobre. Los hombres contaminan un 12% m&aacute;s que las mujeres. Los patrones de consumo incluyen desde la energ&iacute;a que se utiliza en los hogares, al tiempo de ocio o el transporte.
    </p><p class="article-text">
        La cultura del autom&oacute;vil es un claro ejemplo; elegir un coche no es s&oacute;lo una elecci&oacute;n racional, sino que, como bien saben las empresas automovil&iacute;sticas, se vincula con aspectos emocionales. El coche refleja la identidad personal, define la pertenencia a un grupo y ofrece la imagen sobre el estatus socio econ&oacute;mico que se ostenta. El uso del coche se asocia a la libertad, la independencia, la autonom&iacute;a, el prestigio y el poder.
    </p><p class="article-text">
        La cultura dominante conecta las preferencias personales de los/as conductores/as con los h&aacute;bitos sociales, los roles y los modos de vida. As&iacute;, las emociones que tratan de incitar son el placer, la felicidad, la diversi&oacute;n, la satisfacci&oacute;n, la comodidad, la protecci&oacute;n, la seguridad, el lujo y la vanidad. Adem&aacute;s, el coche se convierte en un objeto que refleja la potencia, la capacidad y el poder sexual de quien lo conduce. <a href="https://www.lancaster.ac.uk/fass/resources/sociology-online-papers/papers/sheller-automotive-emotions.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los coches forman parte de un concepto de la masculinidad.</a> No hay que explicar mucho la conexi&oacute;n entre el tipo de coche y las emisiones. El coche m&aacute;s <a href="https://www.motor.es/noticias/coches-mas-vendidos-agosto-2023-202397112.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vendido</a> en Espa&ntilde;a durante el mes de agosto de 2023 fue el <a href="https://www.mgmotor.de/model/zs" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">MG ZS</a> que tiene una emisiones de CO2 combinadas entre 149 y 163 g/km, mientras que un coche de gama alta como el <a href="https://www.mercedes-benz.es/passengercars/models/saloon/s-class/overview.html#technical-data" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mercedes</a> S 500 4matic de gasolina tiene unas emisiones entre 188 y 211 g/km.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo informe de <a href="https://oxfam.app.box.com/s/0w8lnmgirwgc76namdkfp9lvmzif3jhb" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">OXFAM</a>, ofrece un dato escalofriante, el 1% de la poblaci&oacute;n con m&aacute;s recursos ha seguido amasando riquezas; hasta un 63% de los nuevos bienes se han quedado en su poder, lo que ha conllevado que las emisiones hechas por esos milmillonarios superen en <em>un mill&oacute;n de veces</em> a las de la ciudadan&iacute;a media. Si se mira desde otro &aacute;ngulo tambi&eacute;n se podr&iacute;a decir que el 99% de la poblaci&oacute;n consigui&oacute; generar un 37% de la riqueza. El 53% de las acciones de las empresas que cotizan en bolsa en los Estados Unidos, se encuentra en unas pocas manos y familias, el 1%. El <a href="https://www.bde.es/f/webbe/SES/Secciones/Publicaciones/InformesBoletinesRevistas/BoletinEconomico/23/T4/Fich/be2304-art02.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Banco de Espa&ntilde;a</a> estima que el 36,7% de los bienes inmuebles y el 79% de los fondos de inversi&oacute;n est&aacute;n en manos del 10% con mayor riqueza. Los fondos de inversi&oacute;n que gestionan tienen m&aacute;s probabilidad de tener en sus carteras de valores empresas e industrias con altas emisiones de carbono, es decir empresas como Repsol, Endesa, EDP, Naturgy, Arcelormittal, Cepsa, FCC, Iberdrola, Enagas y CEMEX. Estas 10 <a href="https://www.observatoriosostenibilidad.com/documents/RESUMEN%20EJECUTIVO%20DC23.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">empresas</a> han emitido el 60,5% de los gases de efecto invernadero del mercado de carbono. Lo que es un indicativo del papel que juegan y la responsabilidad que tienen las empresas y los individuos que las dirigen en la reducci&oacute;n de la crisis clim&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de los nombres que se han ido mencionando a lo largo del art&iacute;culo corresponden a hombres blancos que viven en pa&iacute;ses desarrollados. En los EE. UU. el 89% de las familias que ganan m&aacute;s de dos millones de d&oacute;lares al a&ntilde;o son blancas. La econom&iacute;a del petr&oacute;leo les permite seguir manteniendo esos niveles de vida de superlujo y por ello les interesa negar el cambio clim&aacute;tico o retrasar las pol&iacute;ticas que podr&iacute;an mitigarlo. <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/petrolera-exxon-conocia-cambio-climatico-anos-70-difundio-informacion-falsa-salvar-negocio_1_9861394.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ExxonMobile</a> estuvo durante a&ntilde;os negando las consecuencias que la econom&iacute;a basada en las energ&iacute;as f&oacute;siles tiene sobre el calentamiento global, a pesar de que sus propios informes lo corroboraban. Sin estas mentiras &iquest;c&oacute;mo se podr&iacute;an mantener esos estilos de vida de abundancia inacabable, muy por encima de los promedios de la poblaci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        Lo que se va haciendo evidente es que existe un nexo claro entre el negacionismo y un estilo de vida que consume grandes cantidades de energ&iacute;a y que est&aacute; ligado a una forma de entender la masculinidad. Vivimos tiempos de una &eacute;tica de la conveniencia: est&aacute; bien lo que a m&iacute; me conviene convertido en un mantra, y justificado como sea.
    </p><p class="article-text">
        Las investigaciones de <a href="https://www.caranewdaggett.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Daggett</a>, profesora de ciencias pol&iacute;ticas en la universidad Virginia Tech y las de <a href="https://www.chalmers.se/en/departments/tme/research/science-technology-and-society/centre-for-studies-of-climate-change-denialism/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hultman</a>, director del centro de estudios sobre el negacionismo del cambio clim&aacute;tico, indagan en los v&iacute;nculos que se encuentran entre una forma de masculinidad fundada en valores tradicionales, en las actitudes y conductas, en el consumo de energ&iacute;a y en la distribuci&oacute;n de la riqueza. Seg&uacute;n lo acostumbrado, el var&oacute;n es el que deber&iacute;a ejercer de proveedor y protector de la familia con su trabajo asalariado fuera del hogar. El capitalismo necesita el tr&aacute;nsito comercial constante de energ&iacute;a de origen f&oacute;sil para crecer y seguir acumulando poder.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en el momento en que el capitalismo y sus formas de crecimiento entran en crisis y son puestos en duda por las ciencias socio-medioambientales se empieza a entretejer una alianza entre quien tiene la propiedad de los medios de producci&oacute;n, sus gerencias, sus juntas directivas y sus consejos administrativos con los y las trabajadores de esas empresas con el objetivo de defender los puestos de trabajo y, a la postre, una forma de vida que ancla su identidad a una posici&oacute;n social que se define por los metros que tiene la casa que habita, la marca del coche que conduce, los viajes en avi&oacute;n que realiza o el n&uacute;mero de veces que va de vacaciones y de compras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las masculinidades basadas en el crecimiento industrial o la &ldquo;petro-masculinidad&rdquo; perciben que las noticias sobre el cambio clim&aacute;tico son una amenaza para mantener sus estilos de vida y suponen un desaf&iacute;o a los privilegios que hasta ahora han disfrutado. Estas ventajas se observan en ciertos subgrupos de varones blancos que opinan que los puestos de trabajo son suyos, y que por eso sienten que se los roban personas migrantes; que la patria les pertenece, y por eso rechazan otras religiones; que el poder es su propiedad, y por eso no aceptan compartirlo con mujeres o que poseen el leg&iacute;timo uso sobre la naturaleza, y por eso extraen con indiferencia los recursos en tierra, mar y aire.
    </p><p class="article-text">
        Los retos y cambios sociales que plantea la crisis ecol&oacute;gica producen una disonancia importante entre lo que se sabe y lo que se hace para paliar la situaci&oacute;n. Sin embargo, como bien han investigado <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S095937801100104X" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">McCright y Dunlap</a> la intersecci&oacute;n de la raza, el g&eacute;nero, la clase y la ideolog&iacute;a tiende a proteger la identidad frente a la sociedad. No hay nada m&aacute;s importante cuando se plantea un conflicto social que proteger el yo que se ha construido y el nosotros al que se valora pertenecer. Las creencias se adaptan a los requerimientos de los contextos. Siempre es mejor preferir lo que socialmente se impone. La percepci&oacute;n de riesgo de este subgrupo m&aacute;s rico y poderoso es menor que la de otros colectivos ya que est&aacute;n muy bien posicionados en la estructura social, tanto en t&eacute;rminos de poder monetario como de influencia social, y esto les obliga a atrincherar con mayor esfuerzo su identidad conservadora, defendiendo el mensaje que su grupo de referencia env&iacute;a a trav&eacute;s de los medios de comunicaci&oacute;n, grupos de presi&oacute;n, y organizaciones pol&iacute;ticas o religiosas. Para desviar las amenazas a las identidades y roles que esta situaci&oacute;n genera la respuesta autom&aacute;tica es cuestionar las reglas culturales y negar la evidencia cient&iacute;fica, lo que hace m&aacute;s probable que aquellas personas que m&aacute;s conocimientos poseen sobre las consecuencias del cambio clim&aacute;tico sean tambi&eacute;n las que con mayor empe&ntilde;o rechazan la existencia de esta crisis. Lo que esta postura pone de manifiesto es d&oacute;nde se encuentran los intereses, los valores, los miedos y las desconfianzas en la interpretaci&oacute;n del mundo.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, existen iniciativas que tratan de corregir esta situaci&oacute;n. Warren Buffett, Melinda French Gates y Bill Gates impulsaron una iniciativa, <a href="https://givingpledge.org/about" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Giving Pledge</a> (El Compromiso de Dar), en la que han reunido, hasta ahora, m&aacute;s de 200 personas millonarias que se han comprometido a donar la mayor parte de su riqueza a causas humanitarias. Las contradicciones que genera este sistema pueden verse en el mismo Warren Buffett, que ha donado el 99% de su fortuna, pero que sigue invirtiendo en empresas contaminantes a pesar de las advertencias sobre los efectos que producir&aacute; a medio plazo sobre los ecosistemas. Otra organizaci&oacute;n re&uacute;ne a personas millonarias con el objetivo de exigir salarios dignos, un sistema de impuestos justos y mayor igualdad pol&iacute;tica para toda la ciudadan&iacute;a: <a href="https://patrioticmillionaires.org/the-oligarch-act-explained/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Patriotic Millionaries</a> (Millonarios Patriotas). Conscientes de que los alt&iacute;simos niveles de desigualdad debidos a la acumulaci&oacute;n de riqueza en unas pocas manos son contraproducentes para el desarrollo de sociedades democr&aacute;ticas, igualitarias y sostenibles, buscan modificar las leyes econ&oacute;micas para generar m&aacute;s paridad. Quiz&aacute; uno de los casos m&aacute;s conocido es el de Yvon Chouinard, fundador de la marca deportiva Patagonia. La familia Chouinard cre&oacute; un fideicomiso y una organizaci&oacute;n sin &aacute;nimo de lucro a las que cedieron la empresa, valorada en unos 300 millones, con el objetivo de llevar a cabo acciones a favor del medio ambiente.
    </p><p class="article-text">
        El coraje que requiere alzar la voz, expresar una opini&oacute;n y mantener una conducta que desaf&iacute;a el statu quo de la sociedad en la que se vive es una cualidad muy deseable en los tiempos que corren. Las organizaciones que promueven cambios sociales tienen como misi&oacute;n transformar y producir emociones que construyan identidades colectivas m&aacute;s amplias donde m&aacute;s personas puedan reflejarse, que extiendan la solidaridad que se apoya en la defensa de los bienes comunes y que restauren la confianza en el g&eacute;nero humano. Las organizaciones ofrecen otras visiones de las realidades lo que permite la reelaboraci&oacute;n de esas problem&aacute;ticas, ya que invitan a pensar desde las emociones que generan los comportamientos, y a medir las distancias entre lo que se siente y lo que se piensa, entre lo que se siente y lo que se es.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hacer emerger y poner en primer plano los efectos de una econom&iacute;a basada en la quema de combustibles f&oacute;siles es comprometerse con otra visi&oacute;n del mundo en la que una econom&iacute;a sostenible podr&iacute;a traer m&aacute;s igualdad, m&aacute;s tiempos de cuidado, de juego, de desarrollo personal, m&aacute;s salud y mejor calidad de vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ensanchar los significados del orgullo de trabajar por aquello que m&aacute;s nos importa, de la esperanza en una vida buena, de la nobleza de defender ideales m&aacute;s elevados, de la generosidad de atender los bienes comunes y de la lealtad a los valores human&iacute;sticos podr&iacute;a detener el desenfreno, reducir la desigualdad insostenible y desatar los nudos que nos desconectan de la mism&iacute;sima naturaleza.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carolina Belenguer Hurtado, Equipo Ciencia Crítica]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cienciacritica/masculinidad-insostenible-tiempos-cambio-climatico_132_10986261.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Mar 2024 05:00:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Masculinidad insostenible en tiempos de cambio climático]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cambio climático, salud, emoción y ecoansiedad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cienciacritica/cambio-climatico-salud-emocion-ecoansiedad_132_10921424.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3371a970-b14b-42c6-8054-0cec26e575c4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cambio climático, salud, emoción y ecoansiedad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No es de extrañar que se diga que el cambio climático impacta en la salud de las personas, ni es de extrañar que los problemas de salud mental y concretamente la ansiedad, y más específicamente, la ecoansiedad, se estén disparando a nivel mundial</p></div><p class="article-text">
        La <a href="https://unfccc.int/process-and-meetings/conferences/un-climate-change-conference-united-arab-emirates-nov/dec-2023/about-cop-28" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">COP 28</a> nos ha mostrado una vez m&aacute;s que nos enfrentamos a una realidad ambigua, agrietada y en la que cualquier cosa puede suceder. Todo podr&iacute;a mejorar, o todo podr&iacute;a seguir igual o peor. Depender&aacute; de la voluntad de los gobiernos y de la presi&oacute;n que la ciudadan&iacute;a pueda ejercer sobre ellos y sobre el sector privado para realizar las transiciones a una econom&iacute;a justa y solidaria, m&aacute;s libre de emisiones y de combustibles f&oacute;siles. 
    </p><p class="article-text">
        Un poco antes, el 14 de noviembre de 2023 se public&oacute; un art&iacute;culo de la prestigiosa revista <a href="https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(23)01859-7/fulltext#back-bib135" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lancet</a> <a href="https://www.thelancet.com/infographics-do/climate-countdown-2023" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Countdown</a> acerca de la relaci&oacute;n que existe entre el cambio clim&aacute;tico y la salud. Las conclusiones se basan en cientos de experiencias e informes de instituciones y agencias de salud del mundo entero. Se podr&iacute;an enumerar cantidades, porcentajes, indicadores y variables que aparecen en el art&iacute;culo. Pero basta un breve resumen: hasta el momento no se est&aacute; consiguiendo disminuir las emisiones de carbono y, por tanto, las consecuencias negativas para la salud son cada d&iacute;a m&aacute;s y m&aacute;s evidentes. En esas mismas fechas <a href="https://unfccc.int/news/new-analysis-of-national-climate-plans-insufficient-progress-made-cop28-must-set-stage-for-immediate" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las Naciones Unidas alertaban de que no estamos preparados para el cambio clim&aacute;tico</a> que ya est&aacute; teniendo lugar y parte de la falta de preparaci&oacute;n es la falta de financiaci&oacute;n alternativa, radical y abundante para la adaptaci&oacute;n clim&aacute;tica. La prensa se hizo eco del mensaje que las medidas de protecci&oacute;n contra la crisis clim&aacute;tica <a href="https://www.theguardian.com/environment/2023/nov/02/action-to-protect-against-climate-crisis-woefully-inadequate-un-warns" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">son &ldquo;deplorablemente insuficientes</a>.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Aumentan las muertes por calor, por enfermedades infecciosas, por hambre, por desplazamientos, por pobreza y por cat&aacute;strofes naturales. Los rastros del cambio clim&aacute;tico sobre la agricultura, la ganader&iacute;a y la industria impactan en los sistemas alimentarios debilitando las econom&iacute;as familiares, amenazando la subsistencia y aumentando los riesgos para la salud.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta situaci&oacute;n no es de extra&ntilde;ar que aparezca el miedo ante el futuro, la tristeza por la desaparici&oacute;n de la naturaleza, el enfado por la inacci&oacute;n, la indignaci&oacute;n por no cambiar los estilos de vida a pesar de los datos, la esperanza irreal en una tecnolog&iacute;a milagrosa y otras muchas m&aacute;s emociones. Todas indican que algo no va bien. El miedo se&ntilde;ala que existe una amenaza para la vida; la tristeza, que algo que es valorado se ha perdido o se est&aacute; perdiendo; el enfado, que un objetivo importante est&aacute; siendo bloqueado y conseguirlo ser&aacute; casi imposible; la indignaci&oacute;n, que se ha vulnerado un principio moral; la esperanza, que puede que haya alguna posibilidad de alcanzar el objetivo deseado; y el dolor, que hay un sufrimiento relativo a la situaci&oacute;n en la que se vive. Todas estas emociones hablan de c&oacute;mo se percibe el mundo e informan de lo que conforma el epicentro de los valores, actitudes, intenciones o creencias de cada quien. 
    </p><p class="article-text">
        Y tambi&eacute;n hablan de la relaci&oacute;n que cada quien tiene con la realidad con la que convive, c&oacute;mo son afectados por la degradaci&oacute;n de las tierras, de los mares, por el dolor de vivir en un mundo en el que cada d&iacute;a es m&aacute;s dif&iacute;cil comer productos sin pesticidas o escapar de las alergias y enfermedades autoinmunes. Ser&aacute; cada cual quien juzgue si en su econom&iacute;a, modo de vida, lugar de residencia o nivel de salud, la crisis eco-social supone p&eacute;rdidas, da&ntilde;os, molestias, privaciones y hasta qu&eacute; nivel. 
    </p><p class="article-text">
        Por primera vez durante la COP 28 se ha hecho una <a href="https://www.who.int/publications/m/item/cop28-uae-declaration-on-climate-and-health" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">declaraci&oacute;n sobre el clima y la salud</a>, una relaci&oacute;n que preocupa enormemente, sobre la que existe mucha informaci&oacute;n cient&iacute;fica, pero poca comunicaci&oacute;n y a&uacute;n menos acci&oacute;n pol&iacute;tica y social. Se propone un enfoque de trabajo desde la perspectiva de una &uacute;nica salud, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Una_Salud" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">One Health.</a> Esta propuesta requiere que los esfuerzos de la investigaci&oacute;n en los campos de la medicina humana y animal se coordinen con la investigaci&oacute;n ecol&oacute;gica para lograr resultados eficientes. Se trata de una nueva mirada, entendiendo que no puede hablarse de salud humana si existe un medio ambiente enfermo, si los animales no humanos enferman y si las cosechas, las ganader&iacute;as o las aguas se contaminan. La seguridad de todo el sistema depende de la detecci&oacute;n temprana de las amenazas a la salud, para lo que se tiene que detectar el v&iacute;nculo entre las causas y los impactos como enfermedades, sufrimientos y dolencias. Integrar los saberes desde las diferentes disciplinas y conformar nuevas maneras de trabajar en equipo es fundamental para prevenir los riesgos y establecer planes de prevenci&oacute;n y actuaci&oacute;n ante los desaf&iacute;os que el calentamiento global provoca. La p&eacute;rdida de espacios y especies naturales, la urbanizaci&oacute;n y el incremento de tierras para la agricultura, el uso masivo de antibi&oacute;ticos y ansiol&iacute;ticos, el aumento de los viajes y el turismo, el transporte y el comercio internacional son algunos de los factores que pueden precipitar otras perturbaciones que hagan tambalear la salud de la humanidad. 
    </p><p class="article-text">
        El <a href="https://nazarethcastellanos.com/project/neurociencia-del-cuerpo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cerebro</a> procesa la informaci&oacute;n del exterior que llega de los sentidos y tambi&eacute;n la que proviene de los &oacute;rganos y tejidos internos del cuerpo, las sopesa y emite las instrucciones necesarias para mantenerse en equilibrio, en un bucle infinito de retroalimentaciones. Las emociones son las se&ntilde;ales para la supervivencia que se manifiestan a trav&eacute;s de nuestro cuerpo y que con la experiencia y el aprendizaje se dotan de significado e informan de lo que es querido. Estar alerta a esas se&ntilde;ales nos puede salvar la vida. Registrar las sensaciones que causan las im&aacute;genes del Mar Menor, Do&ntilde;ana o la costa norte de nuestro pa&iacute;s, junto a las valoraciones que hacemos de ellas, aviva el sentido de supervivencia. Esas im&aacute;genes incorporan lo que ocurre m&aacute;s all&aacute; de la piel en los argumentos que se utilizan para juzgar la realidad. La emoci&oacute;n mueve desde el interior del cuerpo a actuar para reestablecer la armon&iacute;a que los sistemas corporales demandan.
    </p><p class="article-text">
        Si el aire con que se llenan los pulmones est&aacute; sucio por la contaminaci&oacute;n de los carburantes; si los alimentos que nos proporcionan los nutrientes y la energ&iacute;a necesaria para pensar, trabajar y amar est&aacute;n corrompidos por metales, nitritos y qu&iacute;micos; si el agua que es absolutamente necesaria para mantener la vida, no s&oacute;lo porque la hidrataci&oacute;n del cuerpo es imprescindible sino porque las normas de higiene salvan vidas, y porque en la agricultura y en los procesos industriales son esenciales, empiezan a escasear y adem&aacute;s cada vez contienen m&aacute;s f&aacute;rmacos y otras drogas, no es de extra&ntilde;ar que se diga que el cambio clim&aacute;tico impacta en la salud de las personas, ni es de extra&ntilde;ar que los problemas de salud mental y concretamente la <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0887618520300773" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ansiedad</a>, y m&aacute;s espec&iacute;ficamente, la ecoansiedad, se est&eacute;n disparando a nivel mundial.
    </p><p class="article-text">
        La medicina ambiental se enfoca en encontrar los v&iacute;nculos entre productos que se encuentran en los alimentos, el agua, los cosm&eacute;ticos, los productos de limpieza, los pesticidas, los humos o las radiaciones y la salud. As&iacute;, como afirma Carmen Valls, m&eacute;dica endocrin&oacute;loga que ha investigado sobre los efectos de las sustancias qu&iacute;micas como pesticidas, conservantes, dioxinas o bisfenoles, en &ldquo;<a href="https://www.catedra.com/libro/feminismos/medio-ambiente-y-salud-carme-valls-llobet-9788437637938/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Medio ambiente y salud</a>&rdquo;, los efectos sobre la salud pueden comprobarse a lo largo de todo el ciclo vital con diferentes niveles de intensidad. Es importante destacar los efectos de los disruptores hormonales sobre la salud reproductiva, especialmente en las mujeres, ya que tiene consecuencias sobre los &oacute;rganos reproductivos y el embarazo pudiendo producir malformaciones, aumentando el n&uacute;mero de abortos, de infertilidad, de c&aacute;ncer de mama, etc. Igualmente importante son estos disruptores endocrinos durante el desarrollo del beb&eacute; y el crecimiento de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        El enfoque de una sola salud aborda la seguridad sanitaria desde las relaciones que existen entre las distintas ciencias encargadas de identificar pat&oacute;genos causantes de enfermedades, sin olvidar que es necesario incluir los servicios de atenci&oacute;n a la salud mental, ya que las situaciones de crisis globales, como el caso del cambio clim&aacute;tico, acent&uacute;an las desigualdades, los antagonismos y las vulnerabilidades tanto en lo f&iacute;sico como en lo mental. El aumento del estr&eacute;s es causa y consecuencia de factores sociales, como una constante preocupaci&oacute;n acerca de un futuro favorable y se refleja en enfermedades f&iacute;sicas y psicol&oacute;gicas. Las migraciones, los desastres naturales, el desempleo o la disminuci&oacute;n de la confianza en la buena gesti&oacute;n p&uacute;blica se encuentran entre las causas que la <a href="https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/mental-health-in-emergencies" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Organizaci&oacute;n Mundial de Salud</a> se&ntilde;ala como desencadenantes de los trastornos de ansiedad. Por ello recomienda que se fortalezcan la asistencia psicol&oacute;gica y el apoyo comunitario ante las situaciones de emergencia; y la crisis clim&aacute;tica lo es. Sin salud mental, tampoco hay salud personal ni bienestar p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Esta situaci&oacute;n obliga a vincular el ejercicio de la ciudadan&iacute;a con la exigencia a los gobiernos de imponer leyes y normativas que aseguren una mayor seguridad alimentaria, menores niveles de contaminaci&oacute;n en las ciudades, m&aacute;s protecci&oacute;n a la salud mental, mejores medidas preventivas contra los virus, etc. Y a enfatizar que todo esto se ve desafiado por un cambio clim&aacute;tico al que le prestamos menos atenci&oacute;n de la debida.
    </p><p class="article-text">
        Navegar por este futuro en el que dif&iacute;cilmente se pueden predecir las consecuencias de lo que hacemos y de lo que no hacemos, debe hacernos reflexionar sobre las mejores maneras de disminuir los riesgos ante un colapso socio-ambiental y ponerse a ello. Imaginar c&oacute;mo podr&iacute;a impactar en nuestra vida laboral, afectiva y social una nutrici&oacute;n deficiente, las diversas enfermedades emergentes o un nivel de ecoansiedad mayor, podr&iacute;a estimular a la humanidad, a los gobiernos y a las instituciones internacionales a preservar y cuidar la naturaleza, a conservar la diversidad, a respetar los recursos o a colaborar en la construcci&oacute;n de nuevos futuros. El camino y los objetivos est&aacute;n claros desde la ciencia y desde buena parte de la sociedad. Toca arremangarse, especialmente en el furg&oacute;n de cola de la pol&iacute;tica y del sector privado. Precisamente quienes tienen mayor capacidad para cambiar las cosas r&aacute;pidamente.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carolina Belenguer Hurtado, Fernando Valladares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cienciacritica/cambio-climatico-salud-emocion-ecoansiedad_132_10921424.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Feb 2024 05:00:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cambio climático, salud, emoción y ecoansiedad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Ansiedad,Clima]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ecoansiedad abre el camino a las emociones en el ámbito científico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cienciacritica/ecoansiedad-abre-camino-emociones-ambito-cientifico_132_10741857.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/94d0abfe-9d00-44ee-8940-146f2bca76c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1036303.jpg" width="1299" height="731" alt="La ecoansiedad abre el camino a las emociones en el ámbito científico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La información emocional debe ser considerada e integrada como cualquier otra dimensión de la realidad humana ya que es un pilar necesario e importante en el que descansa la inteligencia</p></div><p class="article-text">
        En septiembre de 2019, Nicole <a href="https://medium.com/@nicthornton007/embracing-my-climate-grief-and-rage-8c010378bf74" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Thornton</a>, una cient&iacute;fica ambiental de Australia, escribi&oacute; que despu&eacute;s de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Clim&aacute;tico de 2009 en Copenhague, sufri&oacute; una depresi&oacute;n debido al fracaso pol&iacute;tico a la hora de acordar compromisos para mitigar el cambio clim&aacute;tico. Recuerda el momento preciso en el que el mundo y ella se quebraron. Fue al ver llorar a los diplom&aacute;ticos de las islas del Pac&iacute;fico porque sus solicitudes de ayuda para que sus tierras y sus pueblos no desapareciesen hab&iacute;an sido deso&iacute;das.
    </p><p class="article-text">
        El cambio clim&aacute;tico, aunque habitualmente se enmarca como un problema cient&iacute;fico, tambi&eacute;n es <a href="https://www.plazayvaldes.es/libro/ecologia-y-genero-en-dialogo-interdisciplinar" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">social</a>. Es una crisis que cuestiona las cosmovisiones m&aacute;s arraigadas en Occidente, empezando por la visi&oacute;n de la naturaleza y la construcci&oacute;n del conocimiento. El m&eacute;todo cient&iacute;fico pretende alcanzar la validez universal de los saberes a trav&eacute;s de la objetivaci&oacute;n y cuantificaci&oacute;n de las cualidades del mundo f&iacute;sico, para lo cual concibe el mundo como un mecanismo que puede ser observado, registrado y verificado. Descubrir c&oacute;mo se articulan los elementos permitir&iacute;a actuar sobre la naturaleza y dominarla. Desde esta <a href="https://theconversation.com/evelyn-fox-keller-1936-2023-la-pionera-de-los-estudios-de-ciencia-y-genero-214545" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">perspectiva</a>, los seres humanos, y m&aacute;s concretamente los varones, por ser hist&oacute;rica y supuestamente los depositarios exclusivos de la capacidad de razonar, se sit&uacute;an fuera y por encima de la idea de la naturaleza. En base a esta posici&oacute;n de superioridad que se auto-otorga el ser humano respecto a la naturaleza, se justifica su derecho a manipular, controlar y explotar los recursos naturales a su antojo y conveniencia. Sin embargo, la organizaci&oacute;n social que explota la naturaleza extrayendo los recursos sin tener en cuenta que son finitos, son no s&oacute;lo injustos e irresponsables, sino tambi&eacute;n insostenibles.
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://www.apa.org/international/networks/global-psychology-alliance/spanish-2022-resolution.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">psicolog&iacute;a</a> del cambio clim&aacute;tico pronostica graves impactos en la salud mental, empeorada en aquellas poblaciones que mayor exposici&oacute;n y menor capacidad de respuesta tengan. Ser consciente de las amenazas ecol&oacute;gicas, de la pasividad y lentitud con la que reaccionan los gobiernos, del obstruccionismo clim&aacute;tico y negacionismo cient&iacute;fico creciente o de la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica es l&oacute;gico que amplifique la angustia existencial. La ecoansiedad est&aacute; motivada por la <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0272494420306939" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">preocupaci&oacute;n</a>, entendida como la inquietud generada por el afecto a la naturaleza o la responsabilidad que tenemos hacia generaciones futuras a la vista de situaciones que se viven como problem&aacute;ticas y amenazantes. Tomar <a href="https://www.psychotherapyinbrighton.com/blogpost.php?permalink=is-there-a-therapy-for-climate-change-anxiety" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conciencia</a> de que, a cada paso, a cada decisi&oacute;n, se deja una huella ecol&oacute;gica en el planeta, puede constituir un peso colosal. Pero tomar conciencia de esta huella es indispensable para transformar los sistemas y estructuras sociales que posibilitan las relaciones laborales, familiares, comunitarias o internacionales.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, se proponen nuevos planteamientos desde diferentes disciplinas que buscan superar el modelo cl&aacute;sico de conocimiento. La COVID-19 ha impulsado una reconceptualizaci&oacute;n de la naturaleza en la que todos los seres, humanos y no humanos, compartimos un espacio, un aire y una tierra. Los seres humanos son naturaleza, son parte de la naturaleza y son dependientes de lo que ocurra en ella. Estos aspectos que desde hace d&eacute;cadas resultan incuestionables en &aacute;mbitos como la investigaci&oacute;n m&eacute;dica o la evaluaci&oacute;n de tecnolog&iacute;a, son cruciales tambi&eacute;n en el campo de la investigaci&oacute;n clim&aacute;tica. En esta dimensi&oacute;n en la que los factores personales y comunitarios se solapan, surgen emociones que no pueden ser extirpadas del an&aacute;lisis de la crisis ecol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC10303262/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ecoansiedad</a> recoge en sus diferentes descripciones el malestar emocional, mental y som&aacute;tico como una respuesta razonable a las amenazas de las crisis ecol&oacute;gicas, econ&oacute;micas, alimentarias, sanitarias, etc. Esta estimulaci&oacute;n del sistema nervioso indica que aquello en lo que la atenci&oacute;n queda cautiva es importante para la supervivencia. Quiz&aacute; se necesite aprenderlo porque pueda ser perjudicial para la vida o porque sea beneficioso o provechoso para alcanzar un objetivo. Lo que ha dejado una cicatriz emocional permanece firme en nuestra memoria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desatender esta preocupaci&oacute;n constructiva solo puede empeorar la situaci&oacute;n del planeta. Los mecanismos bio-culturales m&aacute;s b&aacute;sicos de alarma, las emociones, favorecen esa toma de conciencia y son gu&iacute;as apropiadas para conducir los cambios siempre y cuando se equilibren con los sistemas de razonamiento anal&iacute;ticos y experienciales de procesamiento de la informaci&oacute;n. De esta manera, las emociones impulsan a buscar otros modos de interpretar, alterar o estructurar la realidad. Uno de los indicios que ilustran este punto son las investigaciones del neurocient&iacute;fico <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ant%C3%B3nio_Dam%C3%A1sio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Antonio Damasio</a>, en las que se constata que las personas que pierden la capacidad de acceder a sus emociones ven afectada su competencia para tomar decisiones, convirti&eacute;ndose en personas que asumen m&aacute;s riesgos de los necesarios y provocan m&aacute;s conflictos interpersonales, haciendo muy dif&iacute;cil su integraci&oacute;n en la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        La novedad de esta visi&oacute;n sobre el funcionamiento del pensamiento consiste en borrar las fronteras entre la raz&oacute;n y la emoci&oacute;n. Cualquier actividad, incluida la ciencia, tiene que contemplar el entrelazado complejo de estas dimensiones. La informaci&oacute;n emocional debe ser considerada e integrada como cualquier otra dimensi&oacute;n de la realidad humana ya que es un pilar necesario e importante en el que descansa la inteligencia. O por decirlo con palabras del soci&oacute;logo <a href="https://sentipensante.red/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Orlando Fals Borda</a>, que acu&ntilde;&oacute; el concepto de seres <em>sentipensantes</em>, hay que pensar con el coraz&oacute;n y el cerebro, ligar la sensibilidad a la inteligencia y comprometer significativamente el pensamiento y las emociones a los procesos de transformaci&oacute;n. Este tipo de experiencia permite comprender que todos los elementos del planeta Tierra est&aacute;n intr&iacute;nsecamente conectados y crea otras narrativas que priman la construcci&oacute;n de relaciones para una vida digna.
    </p><p class="article-text">
        En el documental &ldquo;<a href="https://www.netflix.com/de/title/81336476" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Romper los l&iacute;mites</a>&rdquo;, aparece el premiado cient&iacute;fico <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Terry_Hughes" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Terry Hughes</a> contando c&oacute;mo despu&eacute;s de dedicar su vida al estudio de la gran barrera de coral australiana la est&aacute; viendo desaparecer, muriendo sin remedio. No esconde las l&aacute;grimas y el tremendo pesar que eso le ocasiona. Esto contrasta con el hecho de que la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica est&aacute; repleta de normas no expl&iacute;citas que hacen embarazosa la expresi&oacute;n de las emociones. Estas normas permiten cuestionar la imparcialidad y la integridad del personal investigador y la legitimidad de los hallazgos. Saltarse estas normas conlleva riesgos de perder la credibilidad, cosechar peores cr&iacute;ticas o sufrir la falta de incentivos profesionales. Estas normas espec&iacute;ficas encajan en una estructura social m&aacute;s amplia que permite responder y adaptarse de maneras diferentes y m&aacute;s o menos apropiadas a los requerimientos del trabajo, a las identidades sociales, familiares y pol&iacute;ticas, con el objetivo de protegerse ante los retos psicol&oacute;gicos que plantea la emergencia ecol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        En 2014, Joe Duggan pregunt&oacute; al personal que trabajaba en temas relacionados con el medio ambiente &iquest;c&oacute;mo te sientes respecto al cambio clim&aacute;tico? Y public&oacute; en internet las cartas que recibi&oacute; en el <a href="https://www.isthishowyoufeel.com/ithyf5.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">proyecto ITHYF5</a>. En 2020 volvi&oacute; a preguntarles y estas son algunas de las respuestas que le llegaron: &ldquo;Todav&iacute;a estoy muy preocupada. Tambi&eacute;n estoy profundamente triste. Probablemente estoy m&aacute;s triste de lo que estaba hace cinco a&ntilde;os. Me siento impotente y, hasta cierto punto, culpable. Siento que he incumplido mi deber como ciudadana y como madre porque no fui capaz de comunicar la urgencia de la situaci&oacute;n lo suficientemente bien como para desencadenar una acci&oacute;n significativa a tiempo&rdquo; (Profesora Katrin Meissner. Directora del Centro de Investigaci&oacute;n sobre el Cambio Clim&aacute;tico. Universidad de Nueva Gales del Sur). &ldquo;Me da miedo el futuro cuando me enfrento a la simple ignorancia de algunos l&iacute;deres pol&iacute;ticos. Me siento cansado, cansado de que, a pesar de los incendios forestales, las inundaciones, etc., todav&iacute;a parece que me estoy golpeando la cabeza contra una pared de ladrillo para convencer a la gente de que la amenaza del cambio clim&aacute;tico es grave. Me siento aliviado porque ahora estoy jubilado, no tengo que vivir y respirar esto cada minuto de cada d&iacute;a. Me siento culpable de retirarme de la primera l&iacute;nea, as&iacute; que a pesar de que estoy jubilado me siento obligado a seguir trabajando. Siento una alegr&iacute;a indescriptible por la noticia de que voy a convertirme en abuelo por primera vez, pero temeroso del mundo en el que mi nieto crecer&aacute;. Me siento aliviado de que cuando mi nieto crezca y me pregunte por qu&eacute; no hicimos nada para detener el cambio clim&aacute;tico, al menos pueda decir que lo hice lo mejor que pude. Mientras me siento a escribir esto en un banco mirando a los p&aacute;ramos, me siento asombrado de que, a pesar de todo, el mundo sigue siendo el lugar m&aacute;s hermoso&rdquo; (Profesor David Griggs. Instituto de Sostenibilidad Monash. Universidad de Monash). Existen m&aacute;s de 20 testimonios y a partir de ellos se han hecho exposiciones en varios lugares del mundo con el &aacute;nimo de crear espacios de di&aacute;logo en los que recoger estos malestares, discutir las barreras con las que se encuentran en el desempe&ntilde;o de sus carreras profesionales, y expresar c&oacute;mo se ve afectada su vida personal.
    </p><p class="article-text">
        El <a href="https://journals.sagepub.com/doi/full/10.1177/09636625231176382" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estr&eacute;s emocional de los y las profesionales de las ciencias que estudian el cambio clim&aacute;tico</a> puede crecer r&aacute;pidamente ya que enfrentan continuamente datos alarmantes en su labor de an&aacute;lisis, predicci&oacute;n y prevenci&oacute;n de los efectos del calentamiento global. Los resultados que obtienen suelen ser desalentadores, preocupantes y cargados de incertidumbres debidas a las interacciones, en muchos casos imprevisibles, de los sistemas que est&aacute;n implicados en el mantenimiento del equilibrio clim&aacute;tico.&nbsp; Adem&aacute;s, en muchos casos son tambi&eacute;n los responsables de comunicar estas consecuencias, asumiendo el rol de vector de transferencia de malas noticias. Asimismo, hay que recordar que la mayor&iacute;a han llegado por vocaci&oacute;n a sus profesiones y aquello que estudian es tambi&eacute;n aquello de lo que se ocupan, pre-ocupan y atienden. Un prop&oacute;sito fundamental de su trabajo es cuidar y proteger esos espacios naturales. Este an&aacute;lisis ofrece varios motivos por los que se puede empezar a experimentar ecoansiedad o emociones altamente intensas y de valencia negativa: porque se eval&uacute;an las cat&aacute;strofes en los ecosistemas; porque se es consciente de que las razones de las p&eacute;rdidas son los estilos de vida que dejan una elevada huella ecol&oacute;gica; porque el desaf&iacute;o es para todo el planeta, lo que genera tensiones a nivel local o porque el problema del cambio clim&aacute;tico es altamente complejo, originando resistencias al cambio cuando se trata de modificar las estructuras econ&oacute;micas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uno de los pocos <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S1755458617301251" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> que analiza la relaci&oacute;n entre las emociones y el cambio clim&aacute;tico en una muestra de cient&iacute;ficos/as clim&aacute;ticos/as de Australia, pone de manifiesto las contradicciones que sufren, ya que se les pide objetividad, neutralidad e imparcialidad para desarrollar su trabajo. Sin embargo, como personas que son, experimentan sentimientos acerca de lo que estudian, desempe&ntilde;an otros papeles en la sociedad (madres, abuelos, hermanas&hellip;) que les requieren acciones comprometidas con el medio ambiente para proteger los bienes comunes y tienen que lidiar con los discursos negacionistas que menosprecian el trabajo que realizan. No son m&aacute;quinas. No son inmunes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n cient&iacute;fica empieza con alguna pregunta, una inquietud, un ansia por saber, por profundizar, por desvelar lo que hasta el momento es un misterio, es decir, surge de una pasi&oacute;n personal. En este mismo documental, &ldquo;<a href="https://www.netflix.com/de/title/81336476" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Romper los l&iacute;mites</a>&rdquo;, el prestigioso cient&iacute;fico <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Johan_Rockstr%C3%B6m" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Johan Rockstr&ouml;m</a> comienza hablando de su ni&ntilde;ez en Suecia, sit&uacute;a su pasi&oacute;n por la ciencia vinculada a un territorio y a unos lazos personales y familiares. Da respuesta a eso que a la ciencia le da tanto miedo y que a veces echamos de menos en las fr&iacute;as estad&iacute;sticas, &iquest;por qu&eacute; hago lo que hago? &iquest;qu&eacute; me hace sentir esta tierra? &iquest;qu&eacute; relaci&oacute;n tengo con ella? &iquest;c&oacute;mo quiero que sea mi vida y la de las siguientes generaciones? &iquest;qu&eacute; me motiva? &iquest;qu&eacute; quiero conseguir?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las emociones pueden transformarse en los g&eacute;rmenes y motivaciones del conocimiento siempre que se traten de manera transparente, reconociendo de d&oacute;nde vienen, d&oacute;nde sit&uacute;an lo investigado y a quien investiga, examinando c&oacute;mo se imbrican en la producci&oacute;n de conocimiento, en el razonamiento, haciendo transparentes las causas que fundamentan las investigaciones y estimulando el pensamiento cr&iacute;tico. Quiz&aacute; esto proporcione un nivel de entendimiento m&aacute;s profundo de las relaciones que mantienen los seres vivos entre s&iacute; y aporte otras razones para defender estilos de vida sostenibles. Y quiz&aacute; sirva para indicar las se&ntilde;ales de alerta y los caminos que se pueden tomar.
    </p><p class="article-text">
        Otro proyecto que investiga las emociones que el personal cient&iacute;fico y los comunicadores y comunicadoras del cambio clim&aacute;tico sienten es el desarrollado por Neal Haddaway: <a href="https://www.nealhaddaway.com/hope/#about" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Esperanza, &iquest;c&oacute;mo hacer el duelo por el planeta?</a> A trav&eacute;s de entrevistas en profundidad de las que se destacan fragmentos sobre fotograf&iacute;as de las personas entrevistadas, van pensando sus emociones y sintiendo sus pensamientos. Cada uno destaca en tres palabras sus reflexiones: frustraci&oacute;n, consternaci&oacute;n, indecisi&oacute;n, traici&oacute;n, miedo&hellip; no muy diferente de las emociones que se han estudiado en la poblaci&oacute;n general. Espec&iacute;ficamente se les pregunta si sienten esperanza y Charlie, cient&iacute;fico para la conservaci&oacute;n de la naturaleza, escritor y activista responde: &ldquo;S&iacute; y no, siento m&aacute;s esperanza de la que he sentido antes, gracias al aumento del activismo. S&iacute;, los problemas son mucho peores, pero ahora estamos mucho m&aacute;s cerca del cambio. La &uacute;nica esperanza que tenemos es el poder de las personas, o nos devolvemos nuestro planeta o lo perdemos.&rdquo; Emma, ecologista y activista dice: &ldquo;S&iacute;, no es muy obvio d&oacute;nde est&aacute;, pero debe estar all&iacute; en alg&uacute;n lugar para que sigamos luchando. A pesar de que tengo muy poca confianza en la humanidad, supongo que ese deseo incontenible de un mundo mejor se manifiesta como esperanza en m&iacute;.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Introducir estas nuevas perspectivas proporciona una idea m&aacute;s detallada de los motivos que llevan a actuar, a tomar decisiones y a resolver eventos que afectan lo individual y lo colectivo, quedando transparente lo que mueve a perseverar o no en la investigaci&oacute;n y en el activismo. Reconforta encontrar los apoyos para no romperse ante las p&eacute;rdidas. Previene los raptos emocionales y los juicios r&iacute;gidos. Ofrece razones emocionales y emociones razonadas para elegir una buena vida y superar los lastres de una civilizaci&oacute;n desgastada.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carolina Belenguer Hurtado, Astrid Wagner, Fernando Valladares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cienciacritica/ecoansiedad-abre-camino-emociones-ambito-cientifico_132_10741857.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Dec 2023 05:01:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ecoansiedad abre el camino a las emociones en el ámbito científico]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El poder de la ecoansiedad para cambiar el mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cienciacritica/ecoansiedad-cambiar-mundo_132_10461339.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/723d7edc-e835-4483-bcfb-7d21c5ec8ff6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El poder de la ecoansiedad para cambiar el mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las emociones crean los vínculos con los hechos sociales, nos mueven hacia o en contra de los eventos y personas que las provocan, y en ese discurrir tienen la capacidad de inducir otros sentimientos</p><p class="subtitle">Migrar por calor, fumar o no tener hijos: cuando las decisiones vitales se toman mirando al futuro climático</p></div><p class="article-text">
        Desde que en 2016, Darebin, una ciudad en Australia, declarase el &ldquo;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Estado_de_emergencia_clim%C3%A1tica#Pa%C3%ADses" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estado de emergencia clim&aacute;tica</a>&rdquo;, muchos son los pa&iacute;ses, localidades, organismos y colectivos que se adhieren a medidas destinadas a mitigar las consecuencias del cambio clim&aacute;tico. La <a href="https://www.ama-assn.org/press-center/press-releases/ama-adopts-new-policy-declaring-climate-change-public-health-crisis" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Asociaci&oacute;n m&eacute;dica Americana</a> declar&oacute; en 2022 que estamos en una crisis de salud p&uacute;blica debida a la amenaza ecol&oacute;gica que deteriora directamente los niveles de salud y bienestar que nuestras sociedades han alcanzado durante el &uacute;ltimo siglo. Seg&uacute;n la definici&oacute;n que ofrece la <a href="https://www.who.int/es/about/governance/constitution" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud</a>, la salud, es el &ldquo;estado completo de bienestar f&iacute;sico, mental y social y no s&oacute;lo la ausencia de enfermedades&rdquo;. Adem&aacute;s, el art&iacute;culo 25 de la <a href="https://www.un.org/es/about-us/universal-declaration-of-human-rights" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Declaraci&oacute;n Universal de Derechos Humanos</a> reconoce que toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure la salud y el bienestar.&nbsp;Asimismo, la resoluci&oacute;n 48/13 del 8 de octubre de 2021 del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas reconoce el derecho a un medioambiente limpio, sano y sostenible como derecho humano.&nbsp;En nuestro pa&iacute;s, en julio de 2023 el gobierno aprob&oacute; la creaci&oacute;n del Observatorio de Salud y Cambio Clim&aacute;tico con el objetivo de hacer un seguimiento de los impactos del cambio clim&aacute;tico sobre la salud.
    </p><p class="article-text">
        Para entender la importancia que el enfoque de salud representa para impulsar la transformaci&oacute;n social y una econom&iacute;a de transici&oacute;n justa y verde,&nbsp; el Foro Econ&oacute;mico Mundial en su 14&ordf; reuni&oacute;n,&nbsp;invit&oacute; a <a href="https://gendread.substack.com/p/read-britts-speech-to-the-world-economic" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Britt Wray</a>, directora de la iniciativa especial de la c&aacute;tedra de salud mental clim&aacute;tica del departamento de psiquiatr&iacute;a y ciencias del comportamiento de la facultad de medicina de Stanford, a dar una charla sobre las consecuencias que el cambio clim&aacute;tico tiene sobre la salud mental. No s&oacute;lo influyen de manera directa los eventos clim&aacute;ticos extremos, sino que las informaciones que se reciben despiertan toda una serie de emociones que causan malestar, sufrimiento y hasta <a href="https://reliefweb.int/report/world/mental-health-and-climate-change-policy-brief" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trastornos</a> de ansiedad y estr&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Una <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0272494422001323" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> llevada a cabo en 32 pa&iacute;ses encontr&oacute; que Espa&ntilde;a presentaba el nivel m&aacute;s alto de preocupaci&oacute;n acerca del cambio clim&aacute;tico: aproximadamente un 78% de las personas encuestadas manifestaron sentir fuertes respuestas emocionales negativas. Este resultado se conoce como ecoansiedad o ansiedad ecol&oacute;gica y ha sido encontrado en otros muchos <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0272494422001499" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a>. Uno de los m&aacute;s conocidos, es el que public&oacute; la revista <em>The Lancet, Planetary Health</em>, en diciembre de 2021 llamado &ldquo;la <a href="https://www.thelancet.com/journals/lanplh/article/PIIS2542-5196(21)00278-3/fulltext" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ansiedad clim&aacute;tica en la infancia y juventud</a> y sus creencias sobre las respuestas del gobierno al cambio clim&aacute;tico: una encuesta global&rdquo;. Se encuestaron a un total de 10.000 personas en 10 pa&iacute;ses, entre los cuales no se encontraba Espa&ntilde;a, y los resultados mostraron que el 84% de las personas estaban moderadamente preocupadas y aproximadamente el 50% hab&iacute;an sentido emociones que interfer&iacute;an con su bienestar cotidiano.
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/204178/9789243508184_spa.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">crisis medioambiental</a> no es neutral ante las circunstancias que atraviesan la vida de las personas. Si se analizan los datos m&aacute;s de cerca se podr&aacute; observar que son las mujeres, la juventud y la poblaci&oacute;n de los pa&iacute;ses m&aacute;s empobrecidos quienes muestran mayores niveles de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ecoansiedad" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ecoansiedad</a>. Efectivamente, en febrero de 2023 se presentaron los <a href="https://www.mdpi.com/2071-1050/15/4/3540" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">resultados de ese macro estudio</a> buscando las diferencias asociadas al g&eacute;nero, la edad y el pa&iacute;s, y descubrieron que todas estas variables podr&iacute;an ser predictoras de las vulnerabilidades al cambio clim&aacute;tico. Las mujeres informaron de m&aacute;s preocupaci&oacute;n, de tener m&aacute;s pensamientos negativos acerca del futuro y obtuvieron mayores puntuaciones en las emociones de tristeza, indefensi&oacute;n, miedo, culpa, dolor, etc. mientras que los hombres informaron de m&aacute;s sentimientos de tranquilidad acerca de los comportamientos que los gobiernos tienen respecto a la gesti&oacute;n de la crisis ecol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Las <a href="https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/1469540513480162" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> que tienen en cuenta la perspectiva de g&eacute;nero muestran que la angustia se acrecienta entre aquellas personas en las que tradicionalmente se ha depositado la responsabilidad del bienestar de los hogares. El n&uacute;mero de mensajes dirigido a consumir productos &ldquo;verdes&rdquo;, ya sea en alimentaci&oacute;n, ropa, cosm&eacute;ticos o limpieza y a mantener estilos de vida ecol&oacute;gicos no para de incrementarse y se dirige principalmente a las mujeres, ya que sobre ellas recae la toma de la mayor&iacute;a de las decisiones sobre consumo diario.
    </p><p class="article-text">
        La educaci&oacute;n que recibimos conforma la manera que expresamos los malestares f&iacute;sicos y psicol&oacute;gicos, siendo las <a href="https://www.sanidad.gob.es/bibliotecaPub/repositorio/libros/29236_estrategia_de_salud_mental_del_Sistema_Nacional_de_Salud_2022-2026.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mujeres</a> m&aacute;s proclives a manifestar trastornos por ansiedad y estr&eacute;s asociados a factores socioecon&oacute;micos, como pueden ser los estereotipos, la carga de cuidados, o la doble jornada. Los s&iacute;ntomas que presentan hablan de <a href="https://www.inmujeres.gob.es/areasTematicas/AreaSalud/Publicaciones/docs/GuiasSalud/Salud_XV.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fatiga</a> emocional, con sentimientos de impotencia, des&aacute;nimo, reducci&oacute;n de la percepci&oacute;n de logros y de la eficacia personal. Las teor&iacute;as feministas muestran que la experiencia subjetiva del mundo es diferente para hombres y mujeres, los roles y normas sociales determinan lo que unos y otras pueden y deben hacer. As&iacute;, las reglas tanto expl&iacute;citas como impl&iacute;citas, crean la estructura social en la que se desarrolla la vida; sin embargo, en ocasiones, estas normas encorsetan la autonom&iacute;a de todas las personas, limitando las posibilidades de ser, pensar, sentir y hacer, ya sea porque se asocien a los determinantes biol&oacute;gicos o a los patrones culturales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://www.mujeresenred.net/spip.php?article2239" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ra&iacute;z de estas diferencias</a> debe buscarse en las discriminaciones que fundan el sistema patriarcal y capitalista. Este marco conceptual se fundamenta en un sistema dual de pensamiento, en el que el hombre, lo masculino, queda asociado a lo racional, a la cultura, mientras que la mujer se relaciona con la naturaleza y lo emocional. En esta perspectiva, la raz&oacute;n ocupa el escal&oacute;n superior en tanto que permite el conocimiento objetivo y universal de la realidad, mientras que las emociones se subordinan y someten, ya que se consideran fuerzas irracionales e involuntarias que impulsan al ser humano en contra de la actividad intelectual. La vinculaci&oacute;n de la mujer con la naturaleza por sus caracter&iacute;sticas biol&oacute;gicas, principalmente la gestaci&oacute;n, alumbramiento y lactancia, ha conllevado entre otras cosas la feminizaci&oacute;n de los cuidados. Sin embargo, esta categorizaci&oacute;n no tiene porqu&eacute; conllevar diferencias en los roles sociales y tareas de cuidado que mujeres y hombres desempe&ntilde;an.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los trabajos de cuidado requieren una relaci&oacute;n de proximidad e intimidad, de anticipaci&oacute;n de las necesidades, de sensibilidad y empat&iacute;a. Requiere tomarse tiempo para acondicionar el espacio, preparar las actividades de ocio y de aprendizaje apropiadas a la edad, organizar las compras de alimentaci&oacute;n, ropa y calzado, gestionar las visitas m&eacute;dicas y las pr&aacute;cticas de aseo e higiene, preparar las comidas, supervisar las tareas diarias, proteger de los potenciales peligros, ense&ntilde;ar a interactuar con una actitud positiva, promover la inteligencia emocional, limpiar, recoger, poner lavadoras, etc. Es justo a partir de esta interacci&oacute;n con la realidad m&aacute;s pr&oacute;xima y concreta que las mujeres generan un conocimiento espec&iacute;fico y una receptividad diferente para percibir las amenazas medioambientales y las soluciones de las que disponen. La experiencia nos dice que las emociones ocurren y se manifiestan en cada uno de nosotros y nosotras, pero se refieren a las relaciones sociales que mantenemos con las dem&aacute;s personas, los objetos o las ideas. Sara puede sentirse triste al pensar en la contaminaci&oacute;n por mercurio cuando va a comprar el at&uacute;n o Bruno sentirse enfadado porque las grandes superficies todav&iacute;a venden las frutas en envoltorios pl&aacute;sticos.
    </p><p class="article-text">
        Hablar de las emociones en general, y de las que produce el cambio clim&aacute;tico en particular, liga los discursos y las relaciones que se establecen con la naturaleza a lo irracional, a lo primitivo, a la sensibler&iacute;a. En definitiva, a lo no objetivo y verificable, a lo secundario, accesorio, a lo que no tiene importancia o de lo que se puede prescindir; por tanto, a lo que se deber&iacute;a dejar fuera de un debate civilizado y racional. De hecho, a lo largo de la historia se ha contrapuesto lo racional a lo emocional, como elementos irreconciliables, situando siempre lo racional en el pedestal de la civilizaci&oacute;n y desde&ntilde;ando la sabidur&iacute;a que aporta el instinto a trav&eacute;s del lenguaje de las emociones.&nbsp; Lo que ha conllevado el olvido de la irreducible fuerza cognitiva de las emociones.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, las emociones ponen de manifiesto la relaci&oacute;n que se establece entre las personas y con las situaciones en las que nos encontramos, que pueden ser de placer o de rechazo. Las emociones crean los v&iacute;nculos con los hechos sociales, nos mueven hacia o en contra de los eventos y personas que las provocan, y en ese discurrir tienen la capacidad de inducir otros sentimientos. Forman bucles en los que los resultados de las acciones se presentan como est&iacute;mulos desencadenantes de nuevas respuestas, que a su vez son emociones que despiertan otros sentimientos, algo as&iacute; como una red de reacciones en cadena. Pero, no todas las personas tienen los mismos sentimientos ante los mismos eventos. Las reacciones emocionales pueden ser muy variadas y con muchos matices porque existe una valoraci&oacute;n e interpretaci&oacute;n previa de lo que sucede en el mundo. El duelo o la rabia ante la contaminaci&oacute;n o la desidia con la que act&uacute;an otras personas, pueden conducir a la indignaci&oacute;n, y &eacute;sta a su vez a la toma de conciencia que nos acerca al cuidado del planeta.
    </p><p class="article-text">
        Las <a href="https://edisciplinas.usp.br/pluginfile.php/4118669/mod_resource/content/1/Hochschild%201979.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">normas</a> del sentir son un conjunto de reglas compartidas por una determinada sociedad, con frecuencia no expl&iacute;citas, que sancionan qui&eacute;n puede sentir qu&eacute; y qui&eacute;n puede expresar ese sentir. Sirven para evaluar la pertinencia de una respuesta emocional a la situaci&oacute;n en la que se produce, generando gratificaciones o castigos al cumplir o no las expectativas. Las emociones act&uacute;an como mandatos de g&eacute;nero no conscientes que conforman la identidad y gu&iacute;an los comportamientos individuales. El <a href="https://capitanswing.com/libros/buenas-y-enfadadas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">enfado</a> de Sara y la tristeza de Bruno tienen m&aacute;s posibilidades de no ser entendidos socialmente y reprimirse, si los comparamos con las emociones que podr&iacute;an esperarse para sus respectivos g&eacute;neros.
    </p><p class="article-text">
        Las experiencias del sentir establecen las emociones que son adecuadas para determinados grupos o colectivos. No es casual ni fortuito que, como fruto de la socializaci&oacute;n diferenciada, las mujeres tengan mayor predisposici&oacute;n a expresar tristeza y los varones enfado. Las normas culturales modelan las condiciones en las que percibimos, hablamos y respondemos al mundo en el que vivimos. Es a trav&eacute;s del lenguaje de las emociones que dotamos de significado al entorno, proyectamos lo que importa, lo que preocupa, lo que atemoriza, lo que conmueve, lo que ilusiona o lo que reconforta. Comprender que las emociones ayudan a estimar el valor que se le da a las situaciones u objetos y el rol que cada qui&eacute;n juega en esa relaci&oacute;n es tambi&eacute;n comprender que los discursos y pr&aacute;cticas emocionales reflejan las relaciones que se mantienen con esas situaciones, personas u objetos. A quien habla de emociones se le vincula con la naturaleza, con lo femenino, con lo irracional, lo inferior, con la falta de control; mientras que quien evita expresar sus sentimientos es considerado racional, imparcial y superior. El <a href="https://www.elsevier.es/es-revista-debate-feminista-378-articulo-resena-S0188947816300330" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> de las manifestaciones emocionales en la sociedad es una forma de visibilizar las relaciones de poder que existen, puesto que no a todas las personas se les permite sentir igual o incluso se les permite sentir, a secas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las normas sobre la emocionalidad ayudan a mantener las situaciones de desigualdad estructural pues no borran la dualidad emoci&oacute;n frente a raz&oacute;n, diferencia necesaria para justificar la desigualdad y la tutela hist&oacute;rica sobre aquellas personas (animales y cosas), que supuestamente carecen (en parte o en su totalidad) de la capacidad racional. Las emociones son estructuras de significado que preceden al lenguaje y lo permean; construyen narrativas que articulan y organizan la identidad respecto a las relaciones que mantenemos con el mundo. De ah&iacute; la <a href="https://herdereditorial.com/catalogo/filosofia/el-gobierno-de-las-emociones-9788425427442" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">importancia</a> de prestar atenci&oacute;n a lo que nos dicen, para poder cuestionar si el mundo en el que vivimos es el mundo en el que queremos vivir, si las relaciones que tenemos son las relaciones que queremos tener, si los deseos que tenemos son los deseos que queremos tener.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Sara puede actuar justamente sin sentir indignaci&oacute;n por la negligencia de los gobiernos ante la contaminaci&oacute;n? &iquest;Se cambian los h&aacute;bitos de viaje sin una preocupaci&oacute;n previa por el calentamiento global? &iquest;Se moviliza la ciudadan&iacute;a sin sentir la tristeza de la p&eacute;rdida de los parajes naturales? &iquest;Se activa el pueblo sin el enfado ante las mentiras de las petroleras? O &iquest;Bruno empujar&aacute; a las empresas a introducir criterios de sostenibilidad sin mostrar la frustraci&oacute;n por su despreocupaci&oacute;n y avaricia? En realidad, la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ant%C3%B3nio_Dam%C3%A1sio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">emoci&oacute;n</a> no se puede separar de la raz&oacute;n. Ambas son procesos mentales que se entrelazan y tejen las redes neuronales que producen el pensamiento y que nos configuran, junto a otros procesos psicol&oacute;gicos como la atenci&oacute;n, la motivaci&oacute;n o la percepci&oacute;n. &iquest;Tendr&iacute;a alg&uacute;n sentido vivir sin la br&uacute;jula de las emociones? &iquest;C&oacute;mo podr&iacute;a discernir Sara entre aquello que se desea y lo que se rechaza? &iquest;C&oacute;mo sabr&iacute;a Bruno d&oacute;nde se encuentra lo bueno y lo malo para uno/a mismo/a y para la humanidad en su conjunto? &iquest;Ser&iacute;a posible vivir en sociedad sin emociones? Un mundo en el que las emociones estuviesen ausentes ser&iacute;a un mundo inhumano, en el que las interacciones sociales carecer&iacute;an de sentido, ya que sirven para percatarse de lo que est&aacute; ocurriendo a trav&eacute;s de las inferencias que se hacen del lenguaje verbal y no verbal; importan para comunicar las intenciones y los deseos y protegen la vida, dado que advierten de las amenazas que acechan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un mundo sin emociones se convertir&iacute;a en un mundo sin un tim&oacute;n que indicase qu&eacute; es lo correcto, lo bueno, o lo deseable, un mundo sin moral. Las emociones son disposiciones que gu&iacute;an las acciones porque implican juicios valorativos sobre aquellas cosas que importan: para Sara, un mundo limpio; para Bruno, uno sostenible. Identificar una situaci&oacute;n como problem&aacute;tica significa que algo debe cambiarse. El malestar psicol&oacute;gico es un aviso de que la hoja de ruta que posibilita navegar por la vida ya no permite transitar los caminos imaginados. Las emociones explican las motivaciones que nos impulsan a actuar moralmente y la raz&oacute;n hace el resto, reflexionando con actitud cr&iacute;tica sobre las justificaciones que sustentan esas decisiones, que tienen su correlato con el sistema de creencias y valores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis de la ecoansiedad no puede ser desvinculado de las condiciones sociales, de los factores culturales, de las ideolog&iacute;as y cosmovisiones que prevalecen, puesto que los riesgos ante las amenazas no dependen solo de las informaciones cient&iacute;ficas que se reciben, sino que las din&aacute;micas emocionales aprendidas tienen un papel transcendental. De otra manera el razonamiento seguir&iacute;a perpetuando las asimetr&iacute;as de g&eacute;nero y trasladando a las mujeres una mayor carga de preocupaci&oacute;n y emociones de valencia negativa y alta intensidad sobre el bienestar de sus familias. El <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0277539523000572?via%3Dihub" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sentimiento</a> de ansiedad clim&aacute;tica pone de manifiesto las relaciones de poder que existen en la sociedad, al vincular la exteriorizaci&oacute;n de las emociones al mundo femenino y calificarla de emocionalidad patol&oacute;gica. La ecoansiedad es una respuesta ante un mundo cuyos mandatos hegem&oacute;nicos no gustan, no se pueden cumplir y adem&aacute;s producen conflictos internos de dif&iacute;cil soluci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las narrativas del cambio clim&aacute;tico deben hacer conscientes los sentimientos relacionados con el cambio clim&aacute;tico, y con las diferentes crisis planetarias, de salud, alimentaci&oacute;n, h&iacute;dricas, econ&oacute;micas, etc. que amenazan la supervivencia de la humanidad para construir relaciones desde otras perspectivas. Para Sara y Bruno pueden ser desde la justicia ecol&oacute;gica, el di&aacute;logo multicultural o la redistribuci&oacute;n de recursos socioecon&oacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        Incorporar las emociones al discurso p&uacute;blico de activistas medio ambientales, personal cient&iacute;fico e instituciones gubernamentales es subversivo, puesto que transforma la sociedad radicalmente, resquebrajando los esquemas que perpet&uacute;an las desigualdades entre aquellos que se supone tienen el monopolio de una raz&oacute;n superior, exenta de sentimientos o escr&uacute;pulos. Desvincular las emociones de las reglas del sentir femeninas y universalizarlas para utilizarlas como criterios v&aacute;lidos en la toma de decisiones sin duda abrir&iacute;a caminos hacia mundos en el que se considerase el bien com&uacute;n como un bien propio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Yo pienso, luego existo.
    </p><p class="article-text">
        Yo siento dolor, decepci&oacute;n, temor, enfado, amor y compasi&oacute;n, luego act&uacute;o.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carolina Belenguer Hurtado, Raquel Pérez Gómez, Astrid Wagner, Fernando Valladares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cienciacritica/ecoansiedad-cambiar-mundo_132_10461339.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 Sep 2023 20:32:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El poder de la ecoansiedad para cambiar el mundo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crisis climática]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El lado bueno de la ecoansiedad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cienciacritica/lado-bueno-ecoansiedad_129_10295549.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abd6b0f3-7dc9-41eb-8453-ca781bbffb6c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El lado bueno de la ecoansiedad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El malestar que se experimenta ante la emergencia climática actúa como una alarma que trata de advertir sobre la necesidad de cambiar ciertos comportamientos para que la vida continúe</p></div><p class="article-text">
        Cada d&iacute;a aparecen nuevas noticias sobre las consecuencias del cambio clim&aacute;tico y tambi&eacute;n cada d&iacute;a son m&aacute;s y m&aacute;s las personas que est&aacute;n preocupadas por sus efectos globales y locales. Una preocupaci&oacute;n que desemboca en distintos grados de ansiedad y que se ha bautizado con el nombre de ecoansiedad. El t&eacute;rmino ecoansiedad se recoge en <a href="https://www.ipcc.ch/report/ar6/wg2/downloads/report/IPCC_AR6_WGII_Chapter07.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">numerosos</a> reportajes e <a href="https://www.thelancet.com/action/showPdf?pii=S0140-6736%2822%2901540-9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informes</a> de diferentes instituciones y ha pasado a formar parte del vocabulario habitual con el que se expresa este temor a la crisis ambiental en general y a la clim&aacute;tica en particular.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A las personas que manifiestan esta preocupaci&oacute;n por la vida se les achaca con frecuencia sentimientos de afecto y desasosiego exagerados, se les se&ntilde;ala por extraer consecuencias desmesuradas, sembrar alarmas infundadas, ser pesimistas, tremendistas o extremistas. Incluso la ecoansiedad se ha asociado con trastornos psicol&oacute;gicos serios.&nbsp;En el estudio publicado por The Lancet en 2021, hasta <a href="https://www.elsaltodiario.com/saltamontes/ecoansiedad-cuando-planeta-afecta-salud-mental" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 45% de los j&oacute;venes</a> menores de 26 a&ntilde;os manifestaban que las emociones desencadenadas por el cambio clim&aacute;tico ten&iacute;an secuelas perjudiciales sobre su proyecto vital. Sin embargo, dado el abrumador consenso cient&iacute;fico sobre el deterioro de los ecosistemas, &iquest;no ser&iacute;a esta una forma adecuada de responder ante la amenaza que supone el cambio clim&aacute;tico? &iquest;O acaso es m&aacute;s prudente o l&oacute;gico evitar, negar o reprimir el pensar en esas consecuencias tan preocupantes? La pregunta no es trivial y, de hecho, muchas investigaciones tratan de esclarecer c&oacute;mo se supone que debemos de reaccionar ante la amenaza del calentamiento global que cada d&iacute;a es m&aacute;s visible, m&aacute;s cercana y menos abstracta.
    </p><p class="article-text">
        En las <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0272494422001499" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> m&aacute;s recientes acerca de este t&eacute;rmino se analizan las respuestas que provoca la informaci&oacute;n cient&iacute;fica sobre las amenazas del cambio clim&aacute;tico, y tambi&eacute;n los mecanismos que ponemos en marcha para afrontar los riesgos a los que nos enfrentamos. La emergencia clim&aacute;tica representa un riesgo emocional precisamente porque se pueden anticipar las consecuencias que conlleva en varios &aacute;mbitos de la vida: sobre la salud, la alimentaci&oacute;n, la econom&iacute;a, los estilos de vida o los flujos migratorios. Algunos de estos efectos ya se est&aacute;n padeciendo en algunas partes del mundo y otros son imprevisibles, repentinos y fulminantes. En algunas investigaciones se considera que la ecoansiedad engloba otras muchas emociones. Entre estas <a href="https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fclim.2021.738154/full" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">emociones</a> se pueden nombrar como las m&aacute;s relevantes la tristeza, la impotencia, la ira, el miedo, la indignaci&oacute;n o la esperanza. Estas son las emociones que aparecen con m&aacute;s consistencia en los diferentes estudios y sobre las que m&aacute;s investigaci&oacute;n existe. Para otras muchas investigaciones la ecoansiedad constituye una emoci&oacute;n en s&iacute; misma y representa un aspecto espec&iacute;fico de la preocupaci&oacute;n por la crisis clim&aacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ambos casos, tanto si dispara otras emociones o es una emoci&oacute;n en s&iacute; misma, la ecoansiedad cabe dentro de los des&oacute;rdenes de ansiedad. La <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ansiedad" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ansiedad</a> se define como la preocupaci&oacute;n anticipada a una amenaza futura que surge cuando se percibe como potencialmente da&ntilde;ino un est&iacute;mulo que es com&uacute;n o neutral, evocando un estado de inquietud, agitaci&oacute;n e hipervigilancia. La ansiedad aparece como reacci&oacute;n emocional ante la perspectiva de alguna amenaza o peligro. Estas emociones han permitido que la humanidad pudiese sobrevivir desde el principio de los tiempos. Identificar los peligros para mantener la vida es absolutamente necesario. Se diferencia del miedo en la precisi&oacute;n con la que se puede identificar la amenaza; en el miedo la causa suele estar clara o ser obvia; sin embargo, en la ansiedad las sensaciones son m&aacute;s difusas y vagas. A nivel te&oacute;rico se pueden diferenciar diferentes tipos de ansiedad como los trastornos de ansiedad social, los obsesivos compulsivos, las fobias o el estr&eacute;s postraum&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la ansiedad relacionada con la emergencia clim&aacute;tica se distinguen dos tipos principales. El primero se identifica con una sensaci&oacute;n de desasosiego general que causa un alto grado de preocupaci&oacute;n. Esta preocupaci&oacute;n podr&iacute;a desencadenar en una limitaci&oacute;n para realizar las actividades cotidianas. El segundo tipo se refiere m&aacute;s bien a un estado de nerviosismo o agitaci&oacute;n que impulsa a preocuparse para buscar una buena soluci&oacute;n a esa situaci&oacute;n que genera conflicto. Ha sido precisamente esta reacci&oacute;n emocional que conduce a la <a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0074708" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">preocupaci&oacute;n</a> para la b&uacute;squeda de soluciones lo que ha permitido la resoluci&oacute;n de conflictos y la mism&iacute;sima supervivencia de la especie.&nbsp; Esta supervivencia de nuestra especie se aborda desde esta preocupaci&oacute;n que detecta no s&oacute;lo los hechos que amenazan el bienestar individual, sino tambi&eacute;n las ideas que afectan a los intereses de la humanidad. As&iacute; pues, no todas las preocupaciones son iguales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La preocupaci&oacute;n no constructiva, que se experimenta como no deseada, incontrolable y reiterativa, se vincula a una manifestaci&oacute;n patol&oacute;gica asociada con la b&uacute;squeda de soluciones ineficaces, con su negaci&oacute;n, represi&oacute;n o aislamiento. Tambi&eacute;n tiende a eludir el enfrentamiento con la causa. Por otro lado, se puede hablar de una preocupaci&oacute;n constructiva que se centra en la b&uacute;squeda de soluciones. En este caso, el pensamiento y las emociones gu&iacute;an la conducta con la intenci&oacute;n de que las cosas cambien en el sentido deseado. Esta situaci&oacute;n funda un compromiso s&oacute;lido con la causa que lo desencadena y se encamina a la exploraci&oacute;n de otras respuestas competentes y adecuadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta preocupaci&oacute;n constructiva tambi&eacute;n se puede denominar ansiedad pr&aacute;ctica. Aparece cuando se medita sobre los enfoques m&aacute;s adecuados para enfrentar con &eacute;xito situaciones peligrosas o nuevas. Emerge en el momento en que se reconsideran las acciones que se deber&iacute;an tomar para zanjar la preocupaci&oacute;n que la origina. Aflora cada vez que los esfuerzos por minimizar el malestar se centran en buscar las mejores opciones para resolver el problema.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0272494420306939" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ecoansiedad</a> o malestar que se experimenta ante la emergencia clim&aacute;tica act&uacute;a como una alarma que trata de advertir sobre la necesidad de cambiar ciertos comportamientos para que la vida contin&uacute;e. Si simplemente reprimimos, evitamos o negamos esa emoci&oacute;n que representa un desaf&iacute;o a la manera de estar e interpretar el mundo, ser&aacute; mucho menos probable que se exploren otras respuestas para contrastar las ideas.&nbsp; En otras palabras, si la alarma emocional que supone sentir ecoansiedad conduce a un replanteamiento de las opciones conductuales para cambiar las respuestas y estilos de vida altos en emisiones de CO2, ser&aacute; m&aacute;s probable que muchos h&aacute;bitos instalados en la sociedad comiencen a cambiar. Reducir el uso del autom&oacute;vil, moderar el consumo de carne, disminuir el consumo de pl&aacute;sticos etc. podr&iacute;an ser los primeros pasos para llegar al objetivo de cero emisiones. Por el contrario, si la alarma de la ecoansiedad es deso&iacute;da ser&aacute; mucho m&aacute;s probable que aparezca el enfado, la c&oacute;lera, el fastidio, el cabreo, el hartazgo o el disgusto ante las informaciones que aparecen del calentamiento global.
    </p><p class="article-text">
        Aquellas personas que, al confrontar situaciones nuevas o potencialmente amenazantes, como es la crisis clim&aacute;tica, sienten una ansiedad pr&aacute;ctica que les conduce a investigar, recopilar, analizar datos y a realizar un esfuerzo para no actuar de manera autom&aacute;tica e irreflexiva, tienen mayores posibilidades de tomar decisiones informadas, leg&iacute;timas y en cierto modo tranquilizadoras. El acompa&ntilde;amiento de la raz&oacute;n a las emociones que causa el cambio clim&aacute;tico es una condici&oacute;n indispensable para cambiar los h&aacute;bitos que perjudican el medio ambiente.
    </p><p class="article-text">
        De esta manera, la preocupaci&oacute;n constructiva que se centra en la resoluci&oacute;n de problemas puede provocar el compromiso con las circunstancias y motivar la adopci&oacute;n de medidas protectoras para proteger la naturaleza. El afrontamiento de la ansiedad ecol&oacute;gica centrado en el significado permite generar estrategias para reevaluar las situaciones, asignar otros significados y reflexionar sobre las emociones positivas y negativas que la acompa&ntilde;an. Si la preocupaci&oacute;n sobre el cambio clim&aacute;tico se califica como una forma de pensamiento habitual constructivo, entonces esta inquietud act&uacute;a como una motivaci&oacute;n intr&iacute;nseca que guiar&aacute; la acci&oacute;n hacia un cambio de paradigma econ&oacute;mico y social m&aacute;s justo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas formas de regulaci&oacute;n emocional junto a una educaci&oacute;n centrada en la atenci&oacute;n y en el cuidado de las personas y la naturaleza son indispensables para variar el rumbo de colapso que lleva la humanidad. Una regulaci&oacute;n que requiere una educaci&oacute;n inclinada a consultar los estados emocionales antes de tomar decisiones y que aproveche su conocimiento para proporcionar m&aacute;s bienestar. Una formaci&oacute;n que tenga en cuenta los v&iacute;nculos y relaciones m&aacute;s all&aacute; de los criterios meramente econ&oacute;micos. Porqu&eacute; para realizar una suma no necesitamos consultar a las emociones, pero para elegir un lugar de vacaciones, lo que apetece comer o c&oacute;mo se quiere vivir, necesariamente hay que preguntar por lo que se desea o se anhela.&nbsp; Es tarea de todos, pero especialmente de los gobiernos, proporcionar las herramientas educativas que permitan construir un mundo m&aacute;s justo, compasivo y solidario, en el que las emociones y la reflexi&oacute;n gu&iacute;en la acci&oacute;n en concierto con la raz&oacute;n. Solo as&iacute; se conseguir&aacute; poner fin a los problemas causados por las estructuras econ&oacute;micas, culturales y sociales que engendran y mantienen la desigualdad, la subordinaci&oacute;n y, en definitiva, el malestar y la enfermedad.
    </p><p class="article-text">
        En general, las <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2212096322000481?via%3Dihub" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> revisadas desvinculan la ecoansiedad de otras patolog&iacute;as con s&iacute;ntomas de ansiedad. M&aacute;s bien la relacionan con actitudes y comportamientos pro ambientales. Aunque esto no quiere decir que para algunas personas la ecoansiedad pueda no ser constructiva y derivar en patolog&iacute;as. Al contrario de lo que pueda pensarse, las personas que sienten habitualmente preocupaci&oacute;n de una manera constructiva, es decir, que sientan ansiedad pr&aacute;ctica, tienen m&aacute;s probabilidad de mantener actitudes, tomar decisiones y actuar en beneficio de la humanidad. Se puede considerar que con frecuencia la ecoansiedad es una respuesta adaptativa que permite prepararse para enfrentar situaciones potencialmente amenazantes. Permite buscar informaciones alternativas, tomar decisiones con criterios favorables e incorporar recursos a un comportamiento que conlleva mayores beneficios al mantenimiento de la vida en general y de la vida humana en particular.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carolina Belenguer Hurtado, Fernando Valladares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cienciacritica/lado-bueno-ecoansiedad_129_10295549.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Jun 2023 20:06:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Crisis climática,Clima,Cambio climático,Contaminación,Ecologismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los estados emocionales de la crisis climática]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cienciacritica/estados-emocionales-crisis-climatica_132_10053390.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d0670720-0889-43d6-aaf2-037b3ac5362a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los estados emocionales de la crisis climática"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La crisis climática ha sido ocasionada por los comportamientos y las actividades que durante siglos ha mantenido el ser humano. Pero no tenemos casi datos de cuáles son las emociones que amparan a estos estilos de vida y cómo se conectan con las acciones pro-ambientales. ¿Pueden predecir las emociones los comportamientos relevantes para el medio ambiente?</p><p class="subtitle">Los científicos de la ONU exigen un acelerón contra la crisis climática porque “todavía podemos asegurar un futuro habitable”</p></div><p class="article-text">
        Arist&oacute;teles defini&oacute; al ser humano como el &uacute;nico ser racional. Descartes dijo: &ldquo;Pienso, luego existo&rdquo;. M&aacute;s tarde Kant afirmo, &ldquo;Atr&eacute;vete a pensar&rdquo;. Y la Ilustraci&oacute;n consigui&oacute; encumbrar a la raz&oacute;n a fundamento y causa original de todo conocimiento. De esta forma las emociones se han mantenido en el pozo del olvido cient&iacute;fico durante m&aacute;s de 2000 a&ntilde;os. Afortunadamente los avances en la ciencia est&aacute;n sacando a las emociones de este pozo. <a href="https://pressroom.usc.edu/antonio-r-damasio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Antonio Damasio</a>, brillante neurocient&iacute;fico, nos ense&ntilde;a que las emociones est&aacute;n en la base de todo conocimiento y que el cerebro trabaja manejando todos los datos de manera interconectada. De hecho, los &uacute;ltimos estudios evidencian que las emociones gu&iacute;an las conductas, trazan los caminos que conforman las maneras de pensar, de reaccionar, de tomar decisiones y de vincularnos con el mundo. Son las emociones las que nos acompa&ntilde;an en el modo que tenemos de habitar el mundo. Un mundo cambiante que nos sumerge ahora en una de las m&aacute;s potentes pesadillas, la de un planeta en calentamiento con cada vez menos margen para la civilizaci&oacute;n actual.
    </p><p class="article-text">
        En estos momentos de incertidumbre ante el futuro, las investigaciones del premio Nobel D. <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Daniel_Kahneman" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Kahneman</a> junto a A. <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Amos_Tversky" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tversky</a> acerca de los procesos de toma de decisiones, pueden ser de gran ayuda. Al estudiar el comportamiento humano obtienen datos que no corroboran la teor&iacute;a tradicional de que las personas siempre act&uacute;an sopesando todas las opciones y eligiendo aquella que m&aacute;s beneficios le reporte. Por el contrario, sus investigaciones evidencian que el pensamiento humano es menos racional y m&aacute;s intuitivo de lo que se cre&iacute;a. Descubren que hay un sistema de pensamiento voluntario, intencional pero que requiere mucho esfuerzo y recursos mentales y un segundo sistema, intuitivo e involuntario que de manera autom&aacute;tica emerge en las mentes. Estos heur&iacute;sticos o atajos mentales para tomar decisiones se encuentran plagados por sesgos cognitivos, que no son otra cosa que alternativas que se han seguido en el pasado y que se siguen para resolver situaciones nuevas. Estos heur&iacute;sticos dan lugar a formas de actuar mec&aacute;nicas e inconscientes ligadas m&aacute;s a los contenidos emocionales que a una verdadera deliberaci&oacute;n racional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sabemos, conocemos y tenemos los datos: la crisis clim&aacute;tica ha sido ocasionada por los comportamientos y las actividades que durante siglos ha mantenido el ser humano. Pero no tenemos casi datos de cu&aacute;les son las emociones que amparan a estos estilos de vida y c&oacute;mo se conectan con las acciones pro-ambientales. &iquest;Pueden predecir las emociones los comportamientos relevantes para el medio ambiente?, &iquest;Qu&eacute; emociones nos relacionan con el cambio clim&aacute;tico? Emociones que nos llevan a tomar decisiones diariamente, que nos generan diversos estados de &aacute;nimo, que influyen en nuestra salud, que impactan la econom&iacute;a o que llevan al activismo social.
    </p><p class="article-text">
        En un estudio in&eacute;dito y preliminar (ver nota al pie), se dise&ntilde;&oacute; un cuestionario para profundizar en las emociones relevantes y descubrir de qu&eacute; pensamientos y conductas se acompa&ntilde;an.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La muestra estaba compuesta por un total de 25 personas. El 56% fueron mujeres. El porcentaje mayoritario de participaci&oacute;n por edad, un 48%, lo compusieron las personas de entre 45 a 64 a&ntilde;os. Seg&uacute;n los estudios finalizados el 44% de la muestra dijo estar en posesi&oacute;n de una titulaci&oacute;n universitaria. Tambi&eacute;n se recogieron datos por &aacute;mbitos de trabajo, siendo el mismo porcentaje, 44% las personas que dec&iacute;an trabajar en la administraci&oacute;n p&uacute;blica o para empresas privadas. Los ingresos mensuales se tuvieron en cuenta, estando representados de un 20 a un 25% todos los tramos de renta desde 1000 euros a m&aacute;s de 2500 euros al mes.
    </p><p class="article-text">
        En este estudio, la emoci&oacute;n m&aacute;s frecuente fue la tristeza. Hasta un 72% de las personas entrevistadas, dijeron sentirse tristes cuando piensan en el cambio clim&aacute;tico. Le siguen la impotencia, el enfado, la preocupaci&oacute;n, la esperanza, la rabia, la frustraci&oacute;n, el miedo, la decepci&oacute;n, la culpa y la indignaci&oacute;n. Once emociones que pueden tener una influencia decisiva en c&oacute;mo se siente y c&oacute;mo se piensa el cambio clim&aacute;tico. As&iacute; mismo se observa que el sexo, el nivel de ingresos y la edad modulan la capacidad y enmarcan las normas de lo que es permitido, apropiado o m&aacute;s frecuente sentir. Las mujeres entrevistadas dicen sentirse mayoritariamente esperanzadas, mientras que menos del 30% de los varones nombra este sentimiento. La esperanza es una convicci&oacute;n que indica que la meta deseada puede ser alcanzada en alg&uacute;n momento. Poseer <a href="https://www.researchgate.net/publication/286951699_Regulating_worry_promoting_hope_How_do_children_adolescents_and_young_adults_cope_with_climate_change" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esperanza</a> en la tecnolog&iacute;a, la educaci&oacute;n o la juventud parece ser imprescindible para mantener el compromiso con un futuro habitable.
    </p><p class="article-text">
        La tristeza es un sentimiento que refleja la p&eacute;rdida de algo insustituible, de valor incalculable. La <a href="https://uwosh.edu/sirt/wp-content/uploads/sites/86/2020/04/Cunsolo-and-Ellis-2018.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tristeza</a>, se relaciona con el dolor, con la resignaci&oacute;n y la depresi&oacute;n. Hay que decir, que es un paso necesario para evaluar y afrontar la nueva situaci&oacute;n que se vive, pero queda muy lejos del impulso necesario para emprender acciones a favor del planeta.
    </p><p class="article-text">
        Se observa una tendencia a sentir m&aacute;s miedo cuanto menor es el nivel de ingresos de las personas entrevistadas. El <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Joseph_E._LeDoux" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">miedo</a> cumple una funci&oacute;n esencial ya que previene del peligro que amenaza la supervivencia. En este sentido, el cambio clim&aacute;tico representa un miedo existencial cuyas causas se encuentran enraizadas en la proyecci&oacute;n que se hace del futuro. Las personas entrevistadas dicen sentir miedo &ldquo;a dejarles a nuestros hijos un futuro incierto&rdquo;, a los impactos que las alteraciones del clima tienen sobre la salud y a la percepci&oacute;n de desprotecci&oacute;n por parte de las instituciones y gobiernos. Este resultado podr&iacute;a estar relacionado con las <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Pensar_r%C3%A1pido,_pensar_despacio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> que sugieren que aquellas personas que cuentan con menores ingresos y por tanto tambi&eacute;n con menores recursos a su alcance para disponer de soluciones muestran emociones m&aacute;s intensas.
    </p><p class="article-text">
        El enfado fue una emoci&oacute;n nombrada por el 56% de las personas entrevistadas. Este resultado nos informa de que un objetivo importante para la persona ha quedado bloqueado y de que las dificultades para conseguirlo se agrandan. Las actitudes pasivas, negligentes e indolentes de los <a href="https://www.thelancet.com/journals/lanplh/article/PIIS2542-5196(21)00278-3/fulltext" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estados y Organismos Internacionales</a> son las principales causas del enfado. Los datos sugieren que con la edad, el enfado y la preocupaci&oacute;n aumentan. Varias <a href="https://www.semanticscholar.org/paper/Emotion-and-the-Psychological-Distance-of-Climate-Chu-Yang/e6b0153d14a4f07aaad31f33a43e936b16e3d9b7" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> han comprobado que cuando se percibe que el cambio clim&aacute;tico tiene impactos directos en la vida diaria, las emociones m&aacute;s dif&iacute;ciles de gestionar como el miedo, la tristeza o el enfado aumentan.
    </p><p class="article-text">
        Los datos indican, sin embargo, que son las personas que manifiestan emociones como la preocupaci&oacute;n, el enfado, la rabia o la indignaci&oacute;n las que hacen compromisos de mayor envergadura con las practicas individuales de protecci&oacute;n al medio ambiente y son las que apoyan pol&iacute;ticas de mitigaci&oacute;n del cambio clim&aacute;tico con mayor determinaci&oacute;n. Las emociones y tendencias de acci&oacute;n que han surgido de la investigaci&oacute;n necesitan de un trabajo con capas m&aacute;s amplias de la poblaci&oacute;n que incorporen una mayor diversidad de perfiles sociales, econ&oacute;micos e ideol&oacute;gicos. De esta manera se podr&iacute;an describir con mayor precisi&oacute;n los estados y disposiciones emocionales que prevalecen con el objetivo de apoyar las intervenciones tanto de adaptaci&oacute;n como de mitigaci&oacute;n del cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Inteligencia_emocional" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inteligencia emocional</a> puede proporcionar el marco en el que organizar las respuestas emocionales, ya que, si bien no hay unas emociones mejores que otras, si hay emociones que pueden ser m&aacute;s adaptativas que otras y que pueden conducir a tomar mejores decisiones. <a href="https://web.archive.org/web/20070405111733/http:/www.unh.edu/emotional_intelligence/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mayer</a> y <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Peter_Salovey" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Salovey</a> definen la inteligencia emocional como una habilidad que permite incorporar las emociones para mejorar el pensamiento y tambi&eacute;n la acci&oacute;n. De este modo se facilita la adaptaci&oacute;n a las condiciones y situaciones de vida personales. Ser consciente de la conexi&oacute;n que existe entre las emociones, los pensamientos y las acciones, seg&uacute;n la teor&iacute;a de la inteligencia emocional, se relaciona con la capacidad de gestionar los problemas y superar las ambig&uuml;edades de la civilizaci&oacute;n occidental. Reconocer y aprender de nuestras emociones clim&aacute;ticas, transitar a trav&eacute;s de ellas los malestares y comprender de d&oacute;nde vienen y a d&oacute;nde nos llevan es una manera de cultivar las habilidades que subyacen al bienestar emocional.
    </p><p class="article-text">
        Descubrir y analizar los v&iacute;nculos de las emociones con las acciones relacionadas con el cambio clim&aacute;tico es tambi&eacute;n una obligaci&oacute;n de las instituciones. Facilitar las transiciones y acabar con los dilemas que atraviesan a la ciudadan&iacute;a es una tarea pendiente de administraciones y gobiernos. Enriquecer a estas organizaciones con mejores habilidades emocionales solo puede desembocar en un proceso de concienciaci&oacute;n hacia la necesidad indispensable de los cuidados. La responsabilidad de acci&oacute;n conjunta, solidaria y colectiva tiene que conducir a elevar los niveles de bienestar f&iacute;sico y mental de todas las partes implicadas, no solo de unas pocas de ellas. La acci&oacute;n individual es imprescindible, pero debe ser impulsada por pol&iacute;ticas firmes que permitan restituir el equilibrio del planeta y todas sus formas de vida.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez con m&aacute;s frecuencia se escucha y se lee sobre el <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/salir-armario-ecoansiedad-privado-llevamos-procesion_1_9172913.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">concepto de ecoansiedad</a>. La ecoansiedad es <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ecoansiedad" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el temor cr&oacute;nico a sufrir un cataclismo</a> ambiental que se produce al observar el impacto aparentemente irrevocable del cambio clim&aacute;tico y la preocupaci&oacute;n asociada por el futuro de uno mismo y de las pr&oacute;ximas generaciones. M&aacute;s de la mitad de los ni&ntilde;os y j&oacute;venes menores de 25 a&ntilde;os sufren emociones negativas con respecto a la crisis clim&aacute;tica, y m&aacute;s del 45% de ellos asegura que esos sentimientos <a href="https://www.thelancet.com/journals/lanplh/article/PIIS2542-5196%2821%2900278-3/fulltext#seccestitle130" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">afectan negativamente a su vida diaria</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La ecoansiedad est&aacute; muy ligada al concepto de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Solastalgia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">solastalgia</a>, entendida como el conjunto de trastornos psicol&oacute;gicos que se producen en un individuo o una poblaci&oacute;n tras cambios destructivos en su territorio. La solastalgia, que revela nuestra <a href="https://www.cairn-int.info/journal-rhizome-2022-1-page-11.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estrecha conexi&oacute;n con el medio ambiente</a>, afecta a personas que ya han padecido las consecuencias de un desastre natural y que, como revelan diversos estudios, tienen por ello un 4 % m&aacute;s de posibilidades de padecer una enfermedad mental y de sufrir cuadros de estr&eacute;s postraum&aacute;tico o depresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los efectos de la ecoansiedad pueden abordarse buscando la parte positiva ante las circunstancias, trabajando la regulaci&oacute;n emocional de los impulsos propios y desarrollando resiliencia para afrontar adversidades. Es clave <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/salir-armario-ecoansiedad-privado-llevamos-procesion_1_9172913.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pasar a alguna forma de acci&oacute;n</a>, empezando por conocer los problemas ambientales, y por concienciarse y concienciar a los dem&aacute;s. Importante entre las soluciones est&aacute; revisar nuestro modo de vida, buscando la sostenibilidad ambiental de nuestras actividades. Reducir el consumo, reciclar, hacer una vida sana, con una dieta saludable y apostando por la movilidad, recoger basura y un largo etc&eacute;tera que la mayor&iacute;a conocemos bien. Para gestionar las emociones generadas por el cambio clim&aacute;tico en positivo no podemos quedarnos quietos y esperar. Hay que pensar y hacer. Solo sentir, puede ser letal.
    </p><p class="article-text">
        La inteligencia emocional ayuda a lidiar con las emociones intensas y muchas veces desagradables que la informaci&oacute;n sobre la emergencia clim&aacute;tica genera y a amortiguar la incertidumbre sobre los cambios que se deben implementar en los estilos de vida para alcanzar un mundo sostenible. Es indispensable una educaci&oacute;n sentimental y emocional para transformarnos y transformar la sociedad en una m&aacute;s justa, que tenga en consideraci&oacute;n a todos los seres vivos del planeta y que permita cambiar su rumbo de colisi&oacute;n con los l&iacute;mites planetarios. Indispensable para que salga lo mejor de cada uno de nosotros mientras tiene lugar ese cambio ineludible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nota.</strong> <em>Los resultados presentados forman parte del trabajo fin de master &ldquo;Las emociones en el contexto de la crisis clim&aacute;tica&rdquo; realizado por Carolina Belenguer Hurtado en 2022 dentro del Master Inteligencia Emocional: estudio cient&iacute;fico desde la Psicolog&iacute;a, la Neurociencia y la Salud, impartido por el </em><a href="https://www.institutopsicobiologico.com/master-inteligencia-emocional-neurociencias" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Instituto Psicobiol&oacute;gico</em></a><em> de la Universidad Isabel I.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carolina Belenguer Hurtado, Fernando Valladares, Equipo Ciencia Crítica]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cienciacritica/estados-emocionales-crisis-climatica_132_10053390.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Mar 2023 05:01:48 +0000]]></pubDate>
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