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    <title><![CDATA[elDiario.es - José R. Ubieto]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose-r-ubieto/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José R. Ubieto]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Por qué a ellas les gusta mucho menos el imperio romano y Elon Musk?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/les-gusta-imperio-romano-elon-musk_129_12109419.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3f8718a2-3ef1-4e6b-98c6-239d042083d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué a ellas les gusta mucho menos el imperio romano y Elon Musk?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tradicionalmente, los varones eran los principales proveedores de la familia. Ese paradigma de la masculinidad ha entrado en crisis y eso genera angustia. En este miedo encuentran su resorte los discursos xenófobos y misóginos de la extrema derecha que buscan nuevos votantes</p></div><p class="article-text">
        Muchos estudios globales coinciden en afirmar que <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/manosfera-comunidad-online-hombres-feminismo_1_9670894.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los hombres cada vez se vuelven m&aacute;s reaccionarios</a> y las mujeres viran m&aacute;s a la izquierda. Es una tendencia correlativa -entre otros factores- al auge del feminismo y a la lucha por la igualdad, hecho que un sector de los varones j&oacute;venes (entre un 25-50% seg&uacute;n pa&iacute;ses y estudios) <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/mayoria-ciudadanos-espana-cree-feminismo-ido-lejos-ahora-discrimina-hombres_1_12106622.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">consideran que ha ido demasiado lejos</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Ellos creen que son acusados injustamente de agresores sexuales y ellas consideran que su reacci&oacute;n obedece a una p&eacute;rdida de privilegios patriarcales.
    </p><p class="article-text">
        Todos, ellas y ellos, viven una &eacute;poca de incertidumbres y desconfianza en el sistema, que les falla en lo esencial. En Espa&ntilde;a los j&oacute;venes se emancipan a los 30 a&ntilde;os y sin acceso a una vivienda digna y los j&oacute;venes de 24 a&ntilde;os son el &uacute;nico sector que hoy cobra menos que en 2008.
    </p><p class="article-text">
        Esa precariedad laboral les afecta m&aacute;s a ellos: la tasa de ocupaci&oacute;n femenina por primera vez supera la masculina. Ya hay m&aacute;s <em>ninis</em> hombres que <em>ninis</em> mujeres. Su mejor nivel de estudios (m&aacute;s universitarias con t&iacute;tulo) les permite incluso que, en algunos pa&iacute;ses como el Reino Unido, la brecha salarial se invierta y sean ellas las que ganen m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Los chicos siguen estando en el top de sueldos, pero ahora tambi&eacute;n en la zona m&aacute;s baja, porque los varones j&oacute;venes de clase baja realizan m&aacute;s empleos no especializados y susceptibles de automatizaci&oacute;n. Como admiten muchos insertores laborales, el peor perfil para colocarse es ser joven y sin graduado escolar, incluso peor que ser mayor de 55 a&ntilde;os porque &ldquo;&iquest;qu&eacute; hac&iacute;as a los 15 a&ntilde;os para no graduarte?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estos datos tienen su repercusi&oacute;n ps&iacute;quica en clave de enfado, angustia e impotencia. Tradicionalmente, los varones eran los principales proveedores de bienes de la familia, su sustento b&aacute;sico. Ese paradigma de la masculinidad ha entrado en crisis y, como toda transformaci&oacute;n profunda, genera angustia en muchos que pierden sus coordenadas b&aacute;sicas. En este miedo encuentran su resorte los discursos xen&oacute;fobos y mis&oacute;ginos de la extrema derecha que buscan nuevos votantes.
    </p><p class="article-text">
        Para ello, disponen de las redes sociales y su facilidad para pervertir la realidad. Devotos, muchos de glorias pasadas -<a href="https://www.eldiario.es/era/imperio-romano-tiktok_1_10529543.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la pasi&oacute;n de Elon Musk y otros muchos por el Imperio Romano</a> es evidente- designan el feminismo como el chivo expiatorio, al igual que en otros momentos, los jud&iacute;os y los inmigrantes (siguen siendo un cl&aacute;sico) cargaron con ese rol. Son las mujeres el enemigo a batir, puesto que encarnan -mejor que nadie- lo femenino, que desborda el falocentrismo y desconcierta lo programado.
    </p><p class="article-text">
        La alternativa es simple: devolver al Cesar lo que es del Cesar, que Roma vuelva a ser grande otra vez y los chicos recuperen sus bienes &ldquo;robados&rdquo;. Esa posici&oacute;n defensiva se acompa&ntilde;a de una receta simple que incluye el esfuerzo (ideal siempre ajustado a cada conciencia) y, especialmente, el trabajo del cuerpo, en la &eacute;pica de los <em>gymgladiadores</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Cada uno debe hacerse <em>causa sui</em>, agente de su propio porvenir, al estilo de los influencers profetas de ese nuevo evangelio, cuya credibilidad resulta escasa. Abogan por una promoci&oacute;n del individualismo libertario que arrincona cualquier soluci&oacute;n colectiva. El amor -en tanto admite la falta y se dirige al otro- es una evidente p&eacute;rdida de eficiencia que hay que barrer.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José R. Ubieto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/les-gusta-imperio-romano-elon-musk_129_12109419.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Mar 2025 07:00:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Por qué a ellas les gusta mucho menos el imperio romano y Elon Musk?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Imperio Romano,Feminismo,8M,Machistas,Machismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué la presencia (física) seguirá siendo necesaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/presencia-fisica-seguira-necesaria_1_10091569.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f62711ce-f246-40e3-b6c0-3f56cfff15a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué la presencia (física) seguirá siendo necesaria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La fantasía de la virtualidad es eliminar el misterio y la sorpresa prometiendo un espacio seguro e incontaminado mientras que apostar por preservar la presencia, por el contrario, es confiar en que los encuentros y la conversación que los vehicula permitan dar un lugar a cada soledad sin aislarse en esas burbujas de odio</p><p class="subtitle">El anterior 'rincón de pensar' - No solo se hace camino al andar</p></div><p class="article-text">
        Un grupo de estudiantes universitarios, participantes en un estudio promovido por las Universidades de Harvard y Virginia (EEUU), reciben la consigna de permanecer solos, sentados delante de una mesa en la que &uacute;nicamente hay un bot&oacute;n. Si no aguantan los 15 minutos que dura el experimento, pueden apretarlo y recibir&aacute;n una descarga el&eacute;ctrica -que ya conocen- muy desagradable. 
    </p><p class="article-text">
        El 67% de los hombres y el 25% de las mujeres eligieron aplicarse la descarga a pesar que previamente hab&iacute;an dicho que &ldquo;pagar&iacute;an&rdquo; por evitar ese shock. Los autores de la investigaci&oacute;n concluyen que ese porcentaje que prefiere el sufrimiento al aburrimiento elige administrarse una descarga el&eacute;ctrica antes que quedarse solo con sus pensamientos. La mayor&iacute;a de la gente prefiere, a juzgar por este experimento, hacer algo en lugar de nada, incluso si ese algo es negativo.
    </p><p class="article-text">
        Quedarse solos con sus pensamientos, especialmente en la adolescencia y primera juventud, no siempre resulta f&aacute;cil ni agradable. Muchos y muchas se angustian y terminan cort&aacute;ndose, consumiendo drogas, d&aacute;ndose atracones antes de vomitar o simplemente huyendo de la habitaci&oacute;n a alg&uacute;n mundo virtual o a la calle con los amigos. <a href="https://www.unicef.es/sites/unicef.es/files/comunicacion/COVID19_UNICEF_Salud_Mental.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Una realidad que ha aumentado mucho a ra&iacute;z de la pandemia.</a>
    </p><p class="article-text">
        Prefieren prestar atenci&oacute;n a esos est&iacute;mulos externos que a los m&aacute;s &iacute;ntimos que se les revelan inquietantes por lo que tienen, en ocasiones, de incomprensible, de sinsentido o de desagrado por la comparativa que hacen con otras vidas paralelas de su entorno. La atenci&oacute;n deviene (es su origen etimol&oacute;gico) en tensi&oacute;n interna y en <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/realidad-hecha-bytes-fascina-vivir-metaverso_128_9392362.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la evasi&oacute;n a cualquier metaverso, una soluci&oacute;n pasajera.</a> 
    </p><p class="article-text">
        Distraerse con los gadgets puede ser un modo de conectarse a otro mundo percibido como menos hostil. La paradoja es que a m&aacute;s conexiones virtuales (que son, al tiempo, desconexiones de lo m&aacute;s real de s&iacute; mismo) m&aacute;s se reactiva el sentimiento de soledad y angustia, una vez pasado el efecto de euforia inicial. 
    </p><p class="article-text">
        Una paciente joven me explica que puede estar buena parte de la noche atrapada y concentrada en un <em>scroll</em> infinito deslizando sus dedos en Instagram o Tik Tok, antes de irse a YouTube para continuar el atrac&oacute;n. No es nada inusual: muchos otros lo hacen hasta que se hartan y les viene la n&aacute;usea del vac&iacute;o en el que se quedan, muy parecida al desasosiego que los llev&oacute; hasta all&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Son los nuevos desatentos, los m&aacute;s precoces diagnosticados -con frecuencia- de hiperactivos. Legiones de sujetos que tienen una relaci&oacute;n con el tiempo y la espera propia de la nueva realidad h&iacute;brida y figital (f&iacute;sica + digital) en la que habitan. Una realidad en la que la atenci&oacute;n (la nuestra) se ha convertido en un negocio y todos somos mineros voluntariosos de esa &eacute;pica tecnol&oacute;gica. 
    </p><p class="article-text">
        Como se&ntilde;ala Amador Fern&aacute;ndez-Savater, en su reciente libro<a href="https://traficantes.net/libros/el-eclipse-de-la-atenci%C3%B3n" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> 'El eclipse de la atenci&oacute;n'</a> (NED, 2023), nunca estamos a lo que estamos porque siempre estamos m&aacute;s all&aacute;. Como en el nuevo nombre de Facebook, Meta.
    </p><p class="article-text">
        El &eacute;xito de esta propuesta neoliberal no s&oacute;lo radica en la eficacia de su marketing y sus algoritmos, sino sobre todo en la necesidad humana de evitar el dolor, aumentar la potencia y controlar las constantes vitales. La servidumbre que nos genera la aceptamos con gusto por sus beneficios secundarios: invertimos nuestro tiempo y dinero en gadgets inteligentes y conexiones <em>non stop</em> con la ilusi&oacute;n que esos mundos virtuales gobernados por inteligencias artificiales nos protejan de aquello que el psicoanalista Jacques Lacan llamaba lo real: lo que siempre vuelve al mismo lugar porque no se puede virtualizar. 
    </p><p class="article-text">
        La angustia, afecto presente hoy en muchas de las consultas, toma formas diversas (autolesiones, suicidios, cuadros depresivos) y es un &iacute;ndice de ese 'real' para el que no existe ning&uacute;n gemelo digital que pueda velarlo. Lo mismo ocurre con otras manifestaciones &lsquo;reales&rsquo; como las amenazas clim&aacute;ticas, los desastres naturales, las guerras y las violencias de todo tipo (de g&eacute;nero, xenofobia&hellip;), que no tienen inmersi&oacute;n posible en ning&uacute;n metaverso. Seguir&aacute;n all&iacute; cuando despertemos.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, conviene recuperar la atenci&oacute;n -secuestrada por la llamada econom&iacute;a de la atenci&oacute;n en su af&aacute;n por monetizarla- y vincularla a la presencia f&iacute;sica, sin renunciar por ello al uso de lo digital como complemento. Una conexi&oacute;n es un modo de interacci&oacute;n muy de acorde a la &eacute;poca: inmediata y -muchas veces- superficial y ef&iacute;mera. 
    </p><p class="article-text">
        Un v&iacute;nculo, en cambio, implica un compromiso, algo que nos liga al otro, sea en las relaciones amorosas, profesionales o sociales. Requiere, por tanto, un tiempo y supone una verdadera confrontaci&oacute;n con la alteridad, con aquello del otro que no se reduce a su imagen o su voz proyectadas en una pantalla. El v&iacute;nculo s&oacute;lo se genera a trav&eacute;s de experiencias reales que comprometen al cuerpo, no sustituible por su avatar.
    </p><p class="article-text">
        Los datos recientes <a href="https://www.adolescenciayjuventud.org/publicacion/jovenes-y-racismo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de ideas y actitudes mis&oacute;ginas</a> y racistas en un 20% de los adolescentes y j&oacute;venes espa&ntilde;oles indican que s&oacute;lo en el encuentro real y f&iacute;sico con la alteridad (mujer, inmigrante) ser&aacute; posible alojar eso extranjero que cada uno de nosotros rechazamos a pesar de ser tan &iacute;ntimo: la fragilidad, la pobreza, el miedo, la diferencia. 
    </p><p class="article-text">
        Lo rechazamos proyect&aacute;ndolo en el otro como si no fuera con nosotros. Realizamos as&iacute; una operaci&oacute;n de exclusi&oacute;n interna: segregar de nosotros mismos lo que no nos gusta e imput&aacute;rselo al otro que, en su condici&oacute;n extranjera, es designado como portador de la peste, tan familiar, sin embargo, y de la que no queremos saber nada. 
    </p><p class="article-text">
        Esta l&oacute;gica segregativa encuentra un soporte eficaz en lo virtual -de all&iacute; el inter&eacute;s creciente de los populismos xen&oacute;fobos en las redes sociales- porque al estandarizar a los sujetos (homogeneizaci&oacute;n de perfiles) borra lo singular de cada uno. Todo el mundo est&aacute; en su mundo y en lo virtual las burbujas de odio -que re&uacute;nen a personas muy diversas pero unidas en su &lsquo;odio al otro&rsquo;- son ya un refugio y una base de operaciones que fragmenta el nosotros y deteriora la convivencia social.
    </p><p class="article-text">
        La presencia siempre incluye el misterio puesto que hay algo del otro presente que no podemos saber ni controlar. Por eso, nos resulta inquietante compartir el reducido espacio de un ascensor con un extra&ntilde;o o que alguien nos sostenga la mirada en un transporte p&uacute;blico. La fantas&iacute;a de la virtualidad es eliminar el misterio y la sorpresa prometiendo un espacio seguro e incontaminado. 
    </p><p class="article-text">
        Apostar por preservar la presencia, por el contrario, es confiar en que los encuentros -y la conversaci&oacute;n que los vehicula- permitan dar un lugar a cada soledad sin aislarse en esas burbujas de odio. Que esas soledades juntas se contaminen, generen proyectos y lazos colectivos diversos a partir del deseo y la presencia atenta.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n queremos que pienses en esto&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
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    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José R. Ubieto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/presencia-fisica-seguira-necesaria_1_10091569.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Apr 2023 20:51:31 +0000]]></pubDate>
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